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La caravana de la muerte de Pinochet y su significado para la memoria chilena

El 11 de septiembre de 1973 en Chile trajo un final brutal al gobierno socialista de Salvador Allende. A su paso, la violencia impregnó a la sociedad chilena, a través del golpe militar respaldado por Estados Unidos, que proporcionaría una inspiración espantosa para la posterior vigilancia regional sistemática, consistente en la eliminación de socialistas y comunistas, conocida como Operación Cóndor, en la que participaron varios países latinoamericanos. Leer más

Primero de Mayo 2020: Ahora más que nunca, luchemos por unas verdaderas libertades políticas y sindicales

Encaramos este Primero de Mayo en medio de la pandemia de la Covid-19 y bajo el decreto de estado de alarma impuesto por el Gobierno PSOE-Unidas Podemos. A la carencia de derechos y libertades democráticas en el Estado español, se le ha sumado la pérdida de la libertad de movimiento y una fuerte militarización del espacio público, aprovechando como pretexto la crisis sanitaria. El incremento del control social, la brutalidad policial y la ofensiva mediática para legitimar las medidas anticipan un escenario fuertemente represivo en previsión de futuras luchas y protestas.La emergencia por la expansión del virus ha estado especialmente grave en el Estado español, debido fundamentalmente a los sucesivos recortes en sanidad durante los últimos años por parte de las administraciones burguesas (estatales y autonómicas) y por no haber dispuesto de los recursos de la sanidad privada, a pesar de que el Gobierno «progresista» mediante el decreto de estado de alarma tenía esta posibilidad.

Las condiciones de vida de la clase obrera han empeorado muchísimo. Los ritmos de trabajo y la explotación van en aumento. Los ERTE’s, los ERE’s y la carencia de protección y medidas de higiene por quien todavía conservan el trabajo son parte del día a día.

A raíz de la pandemia se están implementando fuertes cambios en la esfera económica, marcados por la destrucción de buena parte de sectores productivos y la sustitución por otros en una nueva fase de acumulación de capital y de reestructuración financiera. Todo ello comportará generalizar la miseria y multiplicar la explotación sobre la clase obrera.

El Régimen del 39 tratará de coger oxígeno con una reedición de los Pactos de la Moncloa, pidiendo la colaboración de los diferentes partidos y garantizando así su mantenimiento, es decir, el mantenimiento de la propiedad privada, la unidad indivisible del Estado de los monopolios y la continuidad del monarco-fascismo.

Es urgente organizar la respuesta a la dura realidad que sufrimos. Luchar por nuestros derechos y libertades y recuperar las calles, pues la crisis sanitaria no tendría que comportar la pérdida de la movilización ni la virtualización del derecho a protesta.

¡La organización al margen del Régimen es el único camino!
¡Viva la lucha de la clase obrera!
¡Amnistía Total!

Moviment Pro Amnistía, 30 de abril

Pero, ¿en qué mundo vivimos?

Nadie se esperaba el levantamiento que durante una semana ha puesto en pie a Catalunya.

Nadie se esperaba el levantamiento que durante diez días puso de rodillas al gobierno de Ecuador.

Nadie se esperaba que la subida de los billetes del metro en Santiago de Chile pusiera a todo un país en estado de guerra.

¿Por qué nos quedamos sorprendidos con ese tipo de luchas populares? Es muy sencillo de entender: porque la burguesía nos ha inculcado hasta la médula su desprecio por los obreros, por el pueblo, por las masas explotadas y humilladas.

No creemos en el coraje revolucionario de la clase obrera; creemos que están dormidos y que, a causa de ello, ningún cambio es posible.

Pero no nos engañemos: en quien no creemos es en nosotros mismos. Si, es verdad, que nos gustaría que la situación cambiara, pero que la cambien los demás, y como los demás no quieren cambiarla, entonces tiramos la toalla y nos quedamos en nuestra casa (si es que aún conservamos nuestra casa).

Nuestras ganas de cambiar las cosas tiene un tope: ir a votar cada cuatro años al último cretino con un piquito de oro que nos prometa algo (cualquier cosa), o sea, volver a engañarnos a nosotros mismos por enésima vez.

Luego vienen los desengaños, y el peor de ellos es que esas masas que creíamos adormecidas se levantan, luchan y se enfrentan a los robots del (des)orden público.

Es una auténtica faena porque entonces caemos en la cuenta de que quienes estaban narcotizados no eran los demás sino nosotros, empezando por uno mismo. Los insultos que siempre lanzamos contra los demás debemos, pues, reservarlos para nosotros mismos. Debemos ponernos delante de espejo y decirnos: sí, es verdad, el único atontado soy yo.

Los acontecimientos sólo nos sorprenden por un motivo: porque no sabemos en dónde vivimos o, por mejor decirlo, porque creemos que vivimos en otro lugar, o en otra época, o en otro mundo, o bajo otras circunstancias.

No sólo los creyentes hacen actos de fe, es decir, creen en entes que no existen, en milagros o en la vida eterna. Otros creen que el capitalismo les dará trabajo o que España es un país democrático (burgués pero demócratico al fin y a la postre).

El mundo cambiará cuando dejemos de ser creyentes.

Dejaremos de ser creyentes cuando la realidad nos de una bofetada en pleno rostro, cuando el capital nos eche de nuestra casa después de habernos echado de nuestro trabajo y cuando el juez nos meta en la cárcel porque lo que creíamos que era un derecho, era el peor de los delitos que podíamos cometer.

Ya lo decía el poema de Brecht: cuando estemos amarrados en una celda no nos podremos mover. Nos debemos mover mientras podamos evitarlo.

Países Catalanes. Hacia la reforma o hacia la revolución

Jon Iurrebaso Atutxa

El Parlament de Catalunya exige la amnistía, que se vaya la guardia civil y reivindica el derecho de autodeterminación y la desobediencia. No somos quién para dar lecciones (nuestra historia reciente lo acredita), pero ello no puede ser obstáculo para que sigamos pretendiendo liberar a nuestras naciones obreras y acabar con el capital.

Seremos breves porque el debate real y objetivo implica muchos intereses y posiciones de clase diferentes y no nos sentimos capaces de sintetizarlos en un artículo. De todos modos, sí trataremos de describir y concretar algunas cuestiones, para poder llegar a conclusiones que tengan que ver con la praxis revolucionaria y no con estudiados vericuetos que solamente benefician a las burguesías catalanas y españolas y, en definitiva, al capital. Es decir, hacer postureo supuestamente rupturista, para quemarlo antes de que se pueda formular desde la posición nacional y de clase obrera.

Desobediencia

El Parlament de Catalunya, a instancias de la CUP (con el apoyo de JxCat y ERC), ha reconocido la legitimidad de la desobediencia civil e institucional, argumentado que es una herramienta para los derechos sociales, civiles y políticos conculcados.

La primera contradicción que nos surge es el marco de la decisión institucional: ¿Y el resto de los Paises Catalanes?  Segunda contradicción, ¿hasta dónde puede ir el ámbito institucional y hasta dónde el potenciado por la clase obrera catalana? ¿Practicará el Parlament la desobediencia? ¿Se quemarán desde el Parlament las reivindicaciones más sentidas antes de que la propia clase obrera catalana pueda potenciar el conjunto de decisiones que lo catapulten a una ruptura total con el Estado español y la construcción socialista de los Paises Catalanes? Esa la cuestión principal que queríamos situar en este debate, en principio, tan complejo.

La desobediencia como instrumento. Según las fuerzas políticas y sindicales adscritas a la dictadura de la burguesía, las y los de abajo no tenemos muchas maneras de manifestar nuestro cabreo y resolución sino es por medio del voto y alguna movilización para templar ánimos. Así, el capital instrumentaliza la desobediencia por medio del voto. Nos hace creer que así auparemos a los “nuestros” y castigaremos a los “otros”.

Al mismo tiempo, sobre todo, la desobediencia es un instrumento de lucha que en manos de la clase desposeída debe tener un desarrollo imprescindible, antes y después de la agudización de la lucha entre la clase obrera catalana y el capital con sus diferentes disfraces. Es una dinámica que tiene que ver con los objetivos finales. La desobediencia en manos de los oprimidos debe suponer el descontrol para el capital y la burguesía. El problema para la mayoría es cómo concienciarse de la situación de opresión y ocupación para poder organizarse antes de que el capital perciba ese estado de ánimo. El arte de la insurrección en el siglo XXI es bastante más complicado que el de las dos primeras décadas del siglo pasado.

Es evidente que estamos en inferioridad de condiciones, a todos los niveles, frente al capital. En realidad, lo único favorable es que somos mayoría. El asunto es que esa mayoría necesita ser consciente de que tiene que ser la protagonista y quien imponga los ritmos y los contenidos de la lucha por la liberación nacional y de clase. Son muchos los patrones culturales y de identidad que nos han marcado desde todos los instrumentos de educación y propaganda que tiene el capital, español y francés. Pero, para eso están las organizaciones de clase y, sobre todo, el partido de la clase obrera catalana (o vasca o gallega o andaluza o…), estén construidas o por construir.

Habrá batallas parciales (con desigual resultado) pero serán un referente para todas las clases o fracciones de clase, cara a situaciones de enfrentamientos mayores. Va a ser consciencia, conciencia (voluntad) y más conciencia y praxis hasta que ésta sea suficiente para saber quiénes son los enemigos de la clase obrera catalana, vasca (o de otras naciones oprimidas dentro del Estado español y francés, en este caso), independientemente de la bandera que alcen al aire. Nosotras y nosotros, tenemos la roja/ikurriña/navarra. No es cuestión de simbología. No es la cuestión principal, ni de segundo orden siquiera, si estamos hablando de la lucha de liberación nacional y social y de crear el Estado Socialista Vasco. En su caso, el Estado de los países catalanes, etc.

La desobediencia como arma. Es un arma no sólo coyuntural sino estratégica. No solo es una cuestión de negarte (si se dan las circunstancias) a tu propia identificación, ante un municipal, un cipayo u otra gente armada de la dictadura de la burguesía española, catalana, vasca… La desobediencia tiene que ser una opción y modelo de vida suficientemente debatida e interiorizada para ir concienciando y cambiando a los hombres y mujeres proletarios de la ingente tarea que han llevar adelante. Siempre enfocada hacia nuestra liberación integral.

La desobediencia es una filosofía. El sistema capitalista tiene su modelo de producción para arrancar a los trabajadores la plusvalía que necesita para su reproducción. También tiene excelentemente afinada su superestructura. Por eso mismo, el proletariado necesita tener en cuenta la suma de millares de experiencias insurreccionales y aprendiendo de ellas, e innovando otras, necesita conquistar y reproducir su hegemonía en todos los aspectos de nuestra vida política, social, cultural, etc. Es una tarea difícil pero imprescindible para los sucesivos combates a enfrentar y la clase obrera lo tiene que tener presente para superar la influencia de la filosofía burguesa que constantemente recibimos.

Amnistía

Amnistía para los presos políticos catalanes y de todas las naciones que componen el Estado español y francés. Haría falta saber qué es lo que entiende cada cual por el concepto de amnistía. Hay quien relaciona directamente la amnistía con la libertad de presos y presas políticas (los sociales siempre se nos olvidan), sin más enredos ni consecuencias políticas. Es claro que eso es un arreglo oportunista para hoy y un desgarro descomunal para mañana, si es que lo hubiere.

¿Por qué? Porque no se toman en consideración las bases del enfrentamiento entre el capital español y la burguesía catalana por un lado y la que tarde o temprano tendrá que erigirse como motor revolucionario, la clase obrera catalana. Si no se considera que sólo la clase obrera catalana puede liderar su proceso de liberación nacional y social, estamos jugando a pretender una nación catalana insertada en la Unión Europea bajo la batuta del capital. Y esta última opción, negativa para la clase obrera catalana, que es la que pondría la carne en el asador, solamente se podría dar, en última instancia, con el beneplácito de los poderes reales del Estado de España. Cuestión que en ningún caso se va a dar por las buenas.


Así las cosas, la clase obrera catalana se tiene que pringar hasta las cejas para tomar la dirección de su integral liberación. Mejor hoy que mañana. Ya sabemos que los pequeños burgueses, socialdemócratas, postmodernos, etc. andarán al acecho. Por eso mismo. Cuanto antes seamos conscientes de la realidad, en mejor posición nos situaremos para el desigual pero inevitable combate.

Autodeterminación

En Euskal Herria hay quien mantiene una línea concreta en cuanto a los objetivos estratégicos que pasan por la amnistía, el antipatriarcado… y la construcción del Estado Socialista Vasco (disidentes les llaman, socialistas revolucionarios nos llamamos). Al mismo tiempo, algunos y algunas andan “algo” más retardados que en Catalunya. No reclaman la independencia como línea de intervención. Tampoco el derecho de autodeterminación, o sí, pero de vez en cuando. En cambio, se monta toda una actividad en torno a que se reconozca el derecho a solicitar el permiso para decidir. En Catalunya hablan de autodeterminación. Bien. ¿Quiénes, cuando y bajo qué premisas exigen y defenderán la autodeterminación?

Viendo lo del primero de octubre, “todos a por la independencia…” Pero, en breve tiempo, algunos/as cambian de residencia pública (exilio le llaman hoy en día – hay que tener valor para calificarlo así-), otros son encarcelados y el pueblo trabajador y la clase obrera, que debiera ser el motor de todo movimiento emancipador, se queda perplejo. Es decir, “un poco” de represión aquí y allí, y parece que las ganas de liberación de la burguesía y pequeña burguesía catalana se apagan. No pretendemos ofender, pero así es como lo vemos.


Pasa el tiempo y los de abajo dicen que, de eso nada, que hay que ir adelante. El Estado (que en Euskal Herria ha ensayado todo), preventivamente, detiene a varios CDR para avisar que bromas va a haber pocas o la lían de verdad. Panorama caliente pero incierto.

Pensamos que lo único seguro y de futuro, a día de hoy, tienen que ser las estructuras de base, asamblearias y coordinadas. Estamos hablando de asamblea-estructura + coordinación. Esa es una fórmula general de organización. De abajo a arriba. No estamos hablando de células autónomas que quizá se coordinen o no. Serán ciertamente autónomas según las condiciones objetivas y subjetivas de donde tengan que desarrollarse para hacer su trabajo político y social. No hablamos de células autónomas que igual coinciden (o no) en las dinámicas y ni de lejos piensan en una lucha estructurada.

Las estructuras políticas ya existentes, sean partidos, sindicatos o lo que fuere, tienen que demostrar que tienen propuestas y se considerará su aportación, pero no su liderazgo porque sean estructuras públicas anteriormente conformadas, con militancia, experiencia y logística. Esta organización o movimiento horizontal, asambleario pero orgánico y coordinado de abajo a arriba tiene que ser el embrión del poder popular que tumbe a la dictadura de la burguesía y sea el sujeto de la revolución socialista de los países catalanes.


Por intentar visualizar el tema: entre las de abajo, harán dirección los y las que se embarren en la lucha y demuestren que tienen la confianza temporal (reelegida en tiempos ya acordados) del resto para coordinar el movimiento revolucionario. Nada es sempiterno y la lucha con sus necesidades y contradicciones, parones y avances será la señal para que los de abajo aprueben lo realizado en cada momento o lo rectifiquen. En todos los niveles, sean responsabilidades nominales, dinámicas de lucha, etc., etc. Basta de figurones/as que de la noche a la mañana nos cuentan el viejo cuento reformista de que mejor algo en mano que ciento volando y bla, bla.

Que se vayan

Esta consigna tiene, sobre todo, un carácter resolutivo estratégico. Ningún estadio de la lucha de clases en la Europa capitalista del oeste tendrá la debilidad sistémica, y el proletariado la suficiente fuerza como para hacer desaparecer la violencia estructural en tanto que instrumento coercitivo del capital, si antes no toma el poder la clase obrera. Sólo con el poder conquistado puede el proletariado hacer efectiva esta consigna. Evidente que hasta que todas las condiciones confluyan tendremos que reivindicar la disolución de cuerpos represivos.

No obstante, también en este ámbito, la clase obrera ha de ganar espacios que pueden ser coyunturales pero que, en cualquier caso, serán enseñanzas para el futuro. Y no olvidemos que las enseñanzas serán para las dos clases en lucha hasta el final.

Hemos de señalar también que todos los cuerpos que estén bajo el mando del capital sean centralizados, locales, autonómicos o privados de seguridad, son un enemigo de la clase que se lo va a jugar todo. Y aquí y hoy, no ocurre como en el pasado siglo que todavía la gente más desposeída era mayoría entre la soldadesca del capital, de tal manera que podía ser influenciada por las consignas nacionales y/o de clase. Si no somos conscientes de esto, una de tres:  nos asustaremos, nos equivocaremos estrepitosamente o acertaremos con la ardua y difícil cuestión. Queremos pensar que las organizaciones y partidos de clase son conscientes de todos estos problemas y otros que no enumeramos (lógicamente).

Sobre la decisión de las CUP de presentarse a las elecciones a Madrid

Es evidente que las CUP nada pueden hacer en Madrid, como tampoco se puede en los estatutos autonómicos de España repartidos por todo el Estado con diferente suerte en cuanto a poder de gestión. Cuando decimos nada queremos decir nada que sea vital para la clase obrera catalana en lucha por su emancipación nacional y social.


Acudir a Madrid no hace sino apuntalar aún más al Estado español. Nada pueden hacer en Madrid que pueda ayudar a la toma de conciencia de la nación obrera catalana sobre el propio gobierno de su futuro. ¿Ir para automáticamente abandonar los escaños si los tuviere? ¿Aprovechar la campaña, pero no acudir? Eso se avisa, por lo que no lo consideramos posible.

Todos los pasos que dé una formación política, y más en el momento actual, tienen que ver de alguna forma con el futuro que se pretende construir. Dadas las condiciones, ir a Madrid no es un paso hacia adelante sino hacia atrás. Entendemos que esta decisión política se corresponde con las tomadas por el Parlament y de las que hemos dado nuestra opinión.

Es la clase obrera independiente la que tiene que tomar las riendas pues no puede haber suplantación del sujeto revolucionario sin caer en el modelo burgués. No se pueden perder oportunidades relevantes e incluso históricas pensando en utilizar alguna artimaña del poder burgués pues este las ha engendrado para su exclusiva reproducción.

Solidaridad internacionalista con los presos políticos y los represaliados en España

Iván Leszno

Hace unos meses fui invitado por unos compañeros de Italia a denunciar la falta de derechos y libertades en España, enfocado en el caso del colectivo La Insurgencia, del cual he formado parte. Los 12 procesados que formábamos el colectivo seguimos estando condenados a prisión, a una multa inasumible, a años de inhabilitación, al pago del juicio farsa al que fuimos sometidos en la Audiencia Nacional y a la eliminación de nuestro trabajo. Desde mi grupo de apoyo hemos denunciado muchas veces que decenas de miles de condenas como la mía siguen en pie y que es deber de todo solidario brindar apoyo al caso.

Cabe señalar la poca trascendencia que esta lección de solidaridad ha tenido en España. Puede ser porque el debate que había hace un año sobre la represión, las libertades democráticas, los presos y represaliados políticos se haya ido apagando hasta parecer que aquí no ha pasado nada.

Ahora tenemos otro gobierno, el mismo que estaba cuando empezó la crisis y que no ha tocado ni una coma de la legislación (y no me refiero sólo a la Ley Mordaza, la cual no me han aplicado) que nos ha llevado a tantas personas a ser injustamente condenadas a prisión. Pero no voy a enrrollarme con esto.

La cuestión es que la denuncia del caso ha traspasado fronteras hasta llegar a Génova, donde estuve hace unos días para encontrarme con nuestros compañeros italianos del Centro Social Pinelli.

Me pasé todo el camino desde el aeropuerto de Milán hasta Génova intercambiando experiencias sobre España e Italia con el compañero que vino a recogerme.

Al compi le parecía que en nuestro país contamos con más democracia y libertad que en el suyo. Sin ánimo de competir, le empecé a entrar en detalle con la represión de la policía al pueblo catalán durante el referéndum democrático. No daba crédito. Me respondía que las imágenes y vídeos que llegaron a Italia ya habían dejado en muy mal lugar al Estado español, pero que enterarse de cómo la policía entró a los colegios para robar las urnas era demasiado. Yo le replicaba que allí al menos habían conseguido algo tan importante como fue derrotar al fascismo durante la segunda guerra mundial, creando un Estado nuevo, algo que aquí no hemos hecho. Me habló de lo prematuro del eurocomunismo en Italia y de la destrucción del movimiento popular italiano y la liquidación del PCI, de la responsabilidad de Togliatti al amnistiar a los fascistas, de cómo el fascismo no fue destruido del todo.

Llegamos a la conclusión de que al suceder esto en Italia y de que el fascismo continuase en España, es imprescindible crear puentes solidarios entre los represaliados de uno u otro país. Cuando le di a conocer la situación de los presos políticos (juicios farsa, desatención sanitaria, censura, criminalización…), en concreto la de los dos Manueles (CamaradaArenas y Arango), me decía: «Tío, se entiende que esto pasase en 1419 ¿Pero todavía pasa en España en 2019?»

Cuando fuimos a cenar por la noche con más compañeros genoveses, me di cuenta de una diferencia muy importante que tenemos los italianos y los españoles a la hora de debatir sobre política, historia, economía o cualquier tema de actualidad. Ellos debaten a pleno pulmón sobre cualquier cosa y hasta cantan a gritos canciones antifascistas de todo tipo, ya seaen casa o en una plaza llena de carabineros. Cuando les conté que en España estamos habituados a debatir bajito en cualquier parte y a no cantar según qué cosas en según qué sitios, alucinaban.

Un compañero que me insistía en las semejanzas entre los dos países, me respondió con mucha rabia: «A los fascistas hay que eliminarles, pero de verdad. Que no quede ni uno de su estirpe, para que no tengamos a ninguno que cuando crezca reclame nada de sus padres y abuelos, o si no, nos ocurre como en Italia con la familia Mussolini». La cara de odio de clase con la que me comentaba esto se me quedó grabada en la memoria.

Al día siguiente celebramos el acto en el Pinelli, un centro en el que organizan montones de actos y actividades populares como talleres de boxeo para chavales sin recursos, jornadas de convivencia… Había una exposición en la que enseñaban con orgullo fotos originales de partisanos de la ciudad durante la liberación antifascista de Génova. El ambiente era estupendo, de mucho compañerismo.

Dimos comienzo al acto. Dos compañeros que hablaban castellano perfectamente se encargaron de hacer de intérpretes. Quise dejar claro desde el principio que yo no estaba allí para darles ninguna lección de sabiondo ni en calidad de mártir ultrarrevolucionario, sino que había ido con la intención de aprender de ellos y de su experiencia contra la represión en Italia.

Les desarrollé los por qué, para qué, cómo y cuándo se organiza el colectivo La Insurgencia, la repercusión de la crisis económica en España, el carácter fascista del Estado, la falsa transición, la ilegalidad de la Audiencia Nacional que se creó por decreto ley como continuación del Tribunal de Orden Público, la de la sacrosanta Constitución que se impuso por medio de una asamblea legislativa, la monarquía heredada de Franco y el resto del sinfin de mierdas que los españoles tenemos que escuchar todos los días como las reglas eternas de esta «democracia».

Proseguí con la represión al colectivo. Los 7 años y pico que nos pedían en un principio a cada uno de los 12 procesados, la vigilancia de la policía, el juicio en el que el fiscal comparó a los GRAPO y a nosotros con yihadistas, la represión recibida tras la condena (censuras e intoxicaciones de todo tipo y de todas partes, prohibiciones de actos y entrevistas, amenazas de muerte…), la continuación de la campaña de mi grupo de apoyo tras la reducción de la condena que conseguimos gracias a la denuncia organizada por todo el Estado entre represaliados y solidarios y la situación de aflojamiento de la represión en la que ahora nos encontramos en España y que no tardará nada en acabar debido al empeoramiento de la crisis.

Durante el debate estuvimos intercambiando impresiones sobre ese supuesto auge del fascismo en Europa del que tanto se ha habla en los últimos años.

Todos concidíamos en general en que el fascismo no se trata de un partido único, aislado del Estado y controlado por un líder lunático, ni tampoco de una ideología, sino de la forma de dominación política de la burguesía financiera en la época del imperialismo, que esto se cumple tanto en Italia como en España y que por lo tanto es un fenómeno universal (sin dar a entender que todos los países capitalistas sean fascistas ni mucho menos).

Cuando me pedí el turno de palabra y les pregunté qué harían ellos para cambiar la situación en Italia y de qué manera organizarían el movimiento popular, me respondían qué no sabían qué hacer. Esto me impactó un poco.

Pensé en lo que ha servido la participación de los partidos de «izquierdas», los partidos «comunistas» degenerados y los sindicatos vendidos en la falsa democracia de los bancos y las grandes empresas.

Entonces me terminaron por responder en italiano: «Lo que sí sabemos es que salir de tu casa para votar y quedarte de brazos cruzados durante cuatro años no sirve de nada».

Les puse de ejemplo la forma en la que estamos tratando de construir el movimiento popular en España: organizando asambleas y colectivos antifascistas, democráticos e independientes, vecinales, juveniles, de estudiantes, de jubilados, grupos de apoyo, contra el paro y los desahucios, de trabajadores en lucha, contra la represión y por la solidaridad, centros sociales y culturales, al margen de las instituciones del régimen, por el boicot de las elecciones, con objetivos a corto, medio y largo plazo… Y dijeron estar de acuerdo con el contenido y la forma, que eso es lo que tratan de hacer en el Pinelli y que es lo que seguirán haciendo y mejorando.

Al día siguiente, antes de marchar a Málaga, ya me estaban invitando volver a Génova dentro de un tiempo y a pasarme por Roma para exponer el caso en la capital. Porque esto no puede quedar así, me insistían.

Seguiré yendo allí donde me reclamen para aportar mi grano de arena contra este régimen económico, con el espíritu de aquel compañero que decía que la solidaridad es la ternura de los pueblos.

Aprendamos del ejemplo de estos compañeros. Nos hace mucha falta en España.

Las ONG ‘humanitarias’ sirven de tapadera para los ejércitos imperialistas también en Yemen

El mercenario Scott Darden
Las ONG sirven de tapadera para los ejércitos imperialistas. El estadounidense capturado hace dos años en Yemen, Scott Darden, al que los medios presentaron como coordinador de la ayuda de UNICEF y Cruz Roja, en realidad desempeñaba una segunda función secreta como miembro de las fuerzas especiales del Pentágono, según el New York Times (*), que no le considera como un detenido, sino como un “rehén” al que los yemeníes habían “secuestrado”. ¡Hay tener la cara muy dura!

Darden transportaba material para los comandos de élite con un contrato clandestino que tenía con el Pentágono. El acuerdo con las Fuerzas de Operaciones Especiales no se ha publicado.

El detenido era director de Transoceanic Development en Yemen, una empresa de logística con sede en Nueva Orleans especializada en el transporte de carga a los lugares más peligrosos del mundo. Pertenece a un pequeño grupo de empresas que proporcionan ayuda humanitaria a los afectados por las hambrunas, al mismo tiempo que establecen casas de seguridad y redes de suministro para los comandos de asesinos o secuestradores.

La empresa de Darden es una muestra del mundo sombrío de los mercenarios que operan en zonas de guerra como Yemen, Somalia y Libia. Pero contratos como el de Transoceanic con las fuerzas de Operaciones Especiales levantan toda clase de sospechas sobre los “humanitarios”, poniéndolos en peligro.

“No hay muchas empresas dispuestas y capaces de proporcionar ese tipo de servicios necesarios en un lugar como Yemen”, dijo Gerald M. Feierstein, un antiguo embajador en Yemen que en 2015 fue el segundo diplomático del Departamento de Estado en Oriente Medio. Sin embargo, que dijo que no estaba al tanto de la relación de Darden con los militares.

Seis funcionarios activos y retirados de Estados Unidos han confirmado el contrato secreto del ejército con Transoceanic, describiéndolo solamente en líneas generales y con la condición de anonimato porque los detalles son alto secreto. Los portavoces del Pentágono y el mando de operaciones especiales del Ejército, así como Transoceanic, han declinado responder a ninguna pregunta, apoyándose en el secreto del asunto. El Pentágono también se negó a revelar detalles de la investigación de antecedentes a la que se someten los contratistas antes de trabajar con las fuerzas de Operaciones Especiales en el extranjero. Darden también se negó a contestar a las preguntas sobre su detención o relación con el ejército estadounidense.

Este secretismo ha llevado a algunos legisladores a exigir un mayor escrutinio de las unidades militares clandestinas. “No hay suficiente supervisión del Congreso”, dijo el representante Seth Moulton, demócrata de Massachusetts y miembro del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, un antiguo oficial de la Marina que prestó servicio en Irak.

No es infrecuente que el Pentágono o las agencias de espionaje estadounidenses confíen en mercenarios como Darden, de 47 años, un musulmán nacido en Florida que habla árabe con fluidez, para transportar suministros y dinero por todo el mundo. Como jefe de las operaciones de Transoceanic en Yemen, Darden supervisó varias docenas de mercenarios y oficinas en Sana, la capital, así como en Aden y Hodeidah, dos de los puertos más importantes del país.

No está claro por qué un hombre de gafas, grueso y pesado como Darden antes de ser detenido, se aventuró a entrar en la vorágine de Yemen.

A finales de 2014 el caos se había apoderado del país. Los rebeldes huthíes, aliados con unidades del ejército leales al ex presidente Ali Abdullah Saleh, tomaron la capital y enviaron al gobierno al exilio. Los huthíes luchan por el control del país contra los grupos leales al actual presidente, Abdu Rabbu Mansour Hadi, que está respaldado por Arabia saudí y sus aliados del Golfo Pérsico.

Mientras Yemen se precipitaba hacia la guerra civil, en febrero de 2015 Estados Unidos cerró su embajada y evacuó a su personal en Sana por motivos de seguridad, lo que obstaculizó los esfuerzos del gobierno estadounidense para llevar a cabo operaciones de espionaje en el país.

A medida que Yemen se convertía en un país cada vez más peligroso para los extranjeros, Darden repartía su tiempo entre Yemen y Dubai, donde vivían su esposa y su joven hijo. Había empezado a trabajar para Transoceanic en noviembre de 2014, unos meses antes.

Militares de operaciones especiales advirtieron a Darden que no fuera a Yemen, al igual que Sam Farran, un experto en seguridad que trabajaba para Transoceanic y un ex marine que había trabajado en la embajada de Estados Unidos en Yemen. Su esposa, Diana Loesch, dijo que no entendía por qué su esposo tenía que ir apresuradamente a Yemen; Darden dijo que su compañía lo necesitaba allí.

Pero días después de llegar a Sanah, Darden entró en pánico y llamó a Farran, quien lo escondió en un refugio que tenía en uno de los barrios de la ciudad.

“Estaba asustado”, recuerda Farran en una entrevista. A diferencia de muchos en su terreno, Darden no tenía experiencia militar o policial previa.

Horas después de la llegada, el 27 de marzo, combatientes huthíes entraron en la vivivienda y detuvieron a Darden y a Farran por espionaje. Desde que en septiembre de 2015 se filtró la noticia de que Darden estaba preso en Yemen, un portavoz de Transoceanic emitió una declaración diciendo que Darden “estaba en Yemen coordinando el almacenamiento y la entrega de ayuda humanitaria como parte de su trabajo en la logística internacional”. No se mencionó su trabajo secreto para los militares.

Después de seis meses de detención, los carceleros de la prisión golpearon el calabozo de Farran, pidiéndole la talla de su camisa y sus zapatos. Le sacaron de su celda y le obligaron a sentarse en un pasillo, donde se le unió Darden. Farran dijo que se habían separado y sólo se habían visto una vez durante su encarcelamiento.

Farran recordó que se veía bastante mal. Ambos se abrazaron y empezaron a llorar.

Los carceleros les afeitaron las barbas y les trajeron ropa. Farran recordó que comenzaron a grabar a Darden, pero no sabe lo que dijo.

Abandonaron la prisión y se dirigieron al aeropuerto de Sana, donde tomaron un Boeing 737 enviado por el sultán de Omán, que se ofreció a lograr la liberación de los dos presos estadounidenses. En el vuelo a Omán, Darden le confió a su amigo que lamentaba lo que le había dicho a los huthíes. Farran trató de consolarlo recordándole que había sido coaccionado. Sin embargo, Farran asegura que Darden nunca le confesó su relación con el ejército estadounidense ni de por qué había regresado a Yemen.

Yemen ha sido una de las zonas de conflicto más activas para las Fuerzas de Operaciones Especiales desde el 11 de septiembre de 2001. Un miembro del Seal, las tropaas especiales de la Marina, murió en enero en la primera incursión militar aprobada por el presidente Trump.

(*) https://www.nytimes.com/2017/06/06/world/middleeast/scott-darden-transoceanic-yemen-pentagon.html

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