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El documental ‘Pasaiako Badia’ se proyecta en Catalunya

Desde hoy y hasta el 16 de marzo el documental “Pasaiako Badia” se proyectará en 10 salas de Catalunya. En todas ellas, habrá la oportunidad de conversar con los directores del documental.

La película relata la emboscada acontecida el 22 de marzo de 1984 en la localidad gipuzcoana de Pasaia, donde cuatro miembros de los Comandos Autónomos Anticapitalistas fueron asesinados por disparos de la policía.

Después de detener a Rosa Jimeno y torturarla, la policía la obligó a poner una cita con sus compañeros de los Comandos Autónomos Anticapitalistas que estaban en el País Vasco Francés. En las rocas de la bahía de Pasaia, la tienen atada de los pies. Cuando hace la señal se acerca la lancha y se oyen cientos de disparos.

Pedro Mari Isart y Jose Mari Izura murieron en las primeras ráfagas. Rafa Delas y Dioni Aizpuru fueron detenidos después. Un superviviente, Joseba Merino, vio que la policía les acribilló a tiros. El médico forense Paco Etxeberria contabiliza 113 orificios de bala en los cuatro cuerpos.

La versión oficial habló de un enfrentamiento.

En el documental participan, entre otros, los familiares de los asesinados, los abogados de la defensa, los testigos directos Joseba Merino y Rosa Jimeno, el ex-lehendakari Carlos Garaikoetxea, el médico forense Paco Etxeberria, el ex-perdiodista de “El País” Fernando Orgambides o el músico Enrique Villareal “El Drogas”.

El documental ha sido patrocinado por el diario Berria, EiTB y Gogora, el instituto de la memoria del Govierno Vasco. Desde que se estrenase el 24 de octubre en las salas Golem de Iruña, se han realizado decenas de proyecciones. El 12 de diciembre se emitió en ETB, donde duplicó las audiencias habituales de la cadena pública vasca.

Se han realizado más de 40 proyecciones en éstos últimos cuatro meses en las salas de Euskadi y una pequeña gira por Andalucía.

Los familiares de los asesinados siguen luchando para que la emboscada no quede en la impunidad ni en el olvido. Después de agotar las vías judiciales en España, han acudido al Tribunal de Estrasburgo porque aquí los jueces han hecho lo de siempre: darle el carpetazo al crimen.

6 de marzo, 19h, Amics de les Arts (Terrassa)
7 de marzo, 19h, Ateneu la Baula (Lleida)
9 de marzo, 19h, Casal Despertaferro (Reus)
10 de marzo, 12:30h, Ateneu Llibertari del Berguedà (Berga)
10 de marzo, 19:00h, A. Popular de l’alt Urgell (Seu d’urgell)
11 de marzo, 19:30h, la Cinètica (Barcelona)
14 de marzo, Sopela (València)
15 de marzo, 19:00h, Granollers (Anònims)
16 de marzo, 19:00h, La Base (Barcelona-Poble Sec)
17 de marzo, 18:00h, Rocaus (Sallent)

ETA escenificará su propio funeral antes del verano

El final de ETA llegará en el primer semestre de este año, es decir, de aquí al próximo mes de junio. Una “desmovilización total, definitiva y unilateral”, como la definió ayer el Foro Social Permanente, que supondrá el desmantelamiento de sus estructuras militares.

Para llevar a cabo esta afirmación, los miembros del Foro Agus Hernan, Nazario Oleaga, Teresa Toda y Nekane Alzelai se basaron en los datos aportados a través de los mediadores internacionales y las informaciones difundidas por la propia ETA. Al mismo tiempo, avanzaron que están trabajando de cara a dicha desmovilización con el Grupo Internacional de Contacto dirigido por Brian Currin, los gobiernos de la CAV y Nafarroa, la mayoría de partidos políticos y todos los sindicatos, un diálogo en cuyo marco situaron la ronda de contactos llevada a cabo en octubre que debe fructificar en un acuerdo político y social. Por último, desde el Foro Social advirtieron de que en el proceso de cierre que culminará en los próximos meses “se está jugando sentar las bases de la no repetición” de la historia de violencia de la organización.

En una rueda de prensa celebrada en Bilbao para presentar los retos del presente curso, el Foro Social Permanente aseguró que, si 2017 fue el “año del desbloqueo” en el proceso de paz y normalización, la primera mitad del presente ejercicio estará marcada por la desmovilización de ETA, un acuerdo político-sindical sobre los presos y la reparación de las víctimas. Respecto al concepto de desmovilización, Alzelai y Hernan explicaron que es el término que usa la ONU en sus denominados Estándares internacionales DDR (Desarme, Desmovilización y Reintegración). Afirmaron que, si bien fueron pensados para “conflictos bastante diferentes” al vasco, algunos de sus parámetros se pueden utilizar para “avanzar en el proceso de paz” después del proceso de desarme que ETA llevó a cabo el año pasado y que “ya nadie discute” en Euskadi, según Hernan.

A juicio del Foro Social, la entrega de las armas se desarrolló “respetando el marco de los estándares de la ONU”, lo que “permitió un resultado suficientemente satisfactorio, tanto para los actores institucionales, políticos, sindicales y sociales de este país como para los observadores internacionales”. Por ello, consideró que ahora se debe realizar una desmovilización en base a esos estándares y pidió a ETA que “transmita que esa decisión es clara”.

Subrayaron la importancia de que el debate abierto en el seno de ETA “se desarrolle en sus tiempos incorporando a todos sus militantes” y añadieron que, en base a los encuentros mantenidos, existe un “consenso suficiente” entre los gobiernos de la CAV y Nafarroa, la mayoría de partidos y todos los sindicatos. “Todos coinciden en que, independientemente del término que utilice ETA para su desmovilización, ésta debe conllevar el desmantelamiento total de sus estructuras militares”, señalaron. Por ello, y para zanjar el “debate terminológico”, dijeron que la culminación de este proceso implicará que “la historia de 54 años de ETA en este país ha terminado”.


Además de la desmovilización de ETA, las otras dos patas de esta fase definitiva serán “la reintegración de las personas presas, huidas y deportadas”, junto con “los avances en la reparación a las víctimas de todas las expresiones de violencia”. En el primer apartado, desde el Foro Social Permanente destacaron el “diálogo político entre partidos y sindicatos”, en el que se está avanzando “a un ritmo sostenido en un doble carril” en la CAV y Nafarroa, junto a una tercera vía en Iparralde de cara a lograr “una sociedad sin personas presas y huidas”, señalaron. Un diálogo en el que quieren incluir al propio colectivo de presos, EPPK.

El Foro Social expresó su deseo de que este intercambio de pareceres fructifique en “diferentes expresiones de diálogo y acuerdos en las próximas semanas”. Destacó a su vez la importancia de que las mayorías en los Parlamentos encuentren “su camino para generar una mayoría en el Congreso español”, tanto en las cuestiones urgentes, en referencia a los presos enfermos y el acercamiento, como en torno a las transferencias y la legislación. También valoró la postura del Estado español como “bastante favorable a que ETA proceda a su desmovilización total y definitiva, al margen de los términos” en que se produzca.

Por último, defendieron “un marco de resolución que busque el equilibrio entre el derecho de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación, y la aspiración de construcción de la convivencia en el seno de la sociedad”. Así, se mostraron convencidos de que este año se profundizará en los “notables avances” dados en 2017 en lo referente a las víctimas. Concluyeron que todos los actos de reparación, “sean de carácter institucional o social, son necesarios para las víctimas”.

http://www.deia.com/2018/01/05/politica/euskadi/el-foro-social-fecha-el-cierre-definitivo-y-unilateral-de-eta-antes-del-verano

Apadrina a un preso

Sendoa Jurado, ex preso político

Según el que fuera el escritor uruguayo Eduardo Galeano, “A diferencia de la solidaridad, que es horizontal y se ejerce de igual a igual, la caridad se practica de arriba a abajo, humilla a quien la recibe y jamás altera ni un poquito las relaciones de poder”. El Che Guevara también distinguió entre estos dos conceptos y dijo: “Lo que nosotros tenemos que practicar hoy, es la solidaridad. No debemos acercarnos al pueblo a decir: ‘Acá estamos, venimos a darte la caridad de nuestra presencia, a enseñarte con nuestra presencia, a enseñarte con nuestra ciencia, a demostrarte tus errores, tu incultura, tu falta de conocimientos elementales’”.

Estamos en Navidad, en éstas fechas los corazones de la gente se ablandan y nos acordamos más veces de quienes están en peor situación que nosotros, y las campañas para que apadrinemos por un euro a niños de países pobres se multiplican, no así las iniciativas para dar la vuelta a esas situaciones de injusticia. Junto a eso y como consecuencia de los valores católicos que nos impone el sistema, nuestras acciones de caridad aumentan, aunque no tanto como nuestro consumismo.

La situación de los represaliados y las represaliadas, en cambio, está presente para este pueblo durante todo el año, aunque me parece que lo que hemos hecho en los últimos años ha sido cambiar el calendario de lucha de todo un año por la caridad de una Navidad de 12 meses. No me estoy refiriendo a los sentimientos de nadie que tenga ningún vínculo político ni familiar con las represaliadas, sino a la perspectiva política hegemónica a la hora de abordar este tema, que en mi opinión es absolutamente errónea.

Lo que en otra época era orgullo lo hemos convertido en algo muy parecido a pedir limosna, destacando el dolor que la represión nos provoca y tapando el motivo de nuestra lucha; explicando las consecuencias de nuestra situación en lugar de abordar las razones que están en la base estamos tratando de dar lástima, porque es más fácil tirar de sentimentalismo que explicar nuestras razones políticas.

Centrarse en resolver las consecuencias del conflicto desligándolas de las causas que lo originan es la mejor forma de perpetuar el actual estado de las cosas y, por lo tanto, la opresión que sufrimos como pueblo y como clase. Eso no quiere decir que mientras conseguimos esos objetivos no debamos intentar dar una salida a las situaciones más duras, pero siempre sin perder la perspectiva de un proceso político más profundo. Como ejemplo, la consolidación de la campaña “euskal presoak Euskal Herrira” se produjo en la década de los 90, cuando el conflicto estaba en lo más crudo, y se hizo sin dejar de lado los objetivos tácticos de la amnistía y la autodeterminación.

Alguien me dirá que es tiempo de sumar, que tenemos que poner a trabajar en el tema de los represaliados y las represaliadas a personas de diferente sensibilidad, que no tenemos fuerza suficiente y que hay que hacerlo de otra manera… pero, ¿de verdad que hay otra manera de hacerlo? Yo diría que no, no al menos si la consecuencia de la única alternativa que nos proponen es la de volver a un punto peor que cuando empezó todo esto.

Es decir, ¿tiene alguna lógica después de tantos años llevar la situación al punto de partida pero con todo lo que nos hemos dejado por el camino y con tantos represaliados? Pues ese es, precisamente, el objetivo de algunos de los que en el último o últimos años se han sumado a la defensa de los derechos de los presos bajo el pretexto de la defensa de los derechos humanos. Además obtendrán un premio  doble, porque no limpiarán su alma ante Dios, pero sí ante la opinión pública, diferenciándose de los que utilizan la represión más severa y que hasta hace poco eran sus aliados en este conflicto. Un claro ejemplo de lo que estoy diciendo nos lo dejó el Alcalde de Baiona Jean-René Etchegaray, cuando afirmó que le pedirían al Gobierno el acercamiento de los presos y la libertad de los enfermos, “no para olvidar, sino para que sean tratados como presos comunes”.

Asimismo, en la entrevista realizada por Eneko Etxegarai al diputado de la República en Marcha, Vincent Bru, en el diario Berria, el periodista le hizo dos preguntas muy precisas. Le preguntó por el punto del documento entregado por los interlocutores del EPPK que están en la cárcel de Reau, tras la reunión que estos tuvieron con Bru, en el cuál exponían que “la única manera” de que no se repitiera el conflicto era que “se abordaran las razones” que lo originaron. Bru respondió que “…tras el desarme, hay que tratar lo antes posible la cuestión de las víctimas y de los presos. Eso es lo importante, en eso nos tenemos que centrar, y no hay que tratar de atrasar las cosas, complicarlas”. De resolver el conflicto no quiere ni oír hablar, porque eso es complicar las cosas.

Siguiente pregunta del periodista: “Aralar también decía al día siguiente del 8 de abril que ‘para construir la paz hay que reconocer los derechos democráticos’ porque, a su entender, ETA surgió ‘por razones políticas’”. Respuesta de Bru: “Eso es lucha política; son partidos que defienden sus ideas; otros partidos no defienden las mismas ideas. En esta sociedad democrática, el pueblo tiene la palabra y la decisión, no se puede imponer un modelo democrático”. Parece ser que para Bru el reconocimiento de derechos democráticos son  imposiciones.

Desde un análisis dialéctico no podemos mirar la actitud de cada uno de una manera aséptica, como si no tuvieran ideología, dejando de lado los intereses políticos que cada agente pueda tener, porque sólo teniendo en cuenta estos factores podremos concluir si, en esa suma de “diferentes voluntades”, realmente estamos actuando en pro de nuestros objetivos o a favor de los del enemigo.

De sobra es sabido que no es lo mismo paz que pacificación, que mientras que la primera se basa en la justicia, la segunda tiene como objetivo garantizar el monopolio del uso de la violencia para el imperialismo. Y en este momento del conflicto que Euskal Herria mantiene con los estados de España y Francia, el riesgo de asimilación cultural y social es mayor que nunca.

Al igual que ocurre con la caridad, en la que suele haber un montón de buitres intentando sacar provecho de la desgracia del pobre, me parece que también alrededor de los represaliados y las represaliadas se están amontonando demasiados carroñeros en los últimos tiempos con el propósito de sacar tajada política del sufrimiento de estas. No os sorprendáis si pronto nos empiezan a pedir que apadrinemos a un preso para que les enseñemos a pensar como la gente de bien de occidente, para que se reinserten. Algunos de los enemigos históricos de los presos ya se han convertido en referentes principales de la “lucha” por sus derechos. ¿Para qué? Para que, como hace la iglesia católica por medio de la caridad, nos olvidemos del problema centrándonos en sus consecuencias, para que poniendo la atención en los derechos humanos despoliticemos el conflicto.

Ya es hora de que todos y todas hablemos claro, ya es momento de que expliquemos si hemos desistido de conseguir nuestros objetivos y por eso practicamos la teoría del “mal menor”, o si por el contrario queremos seguir luchando porque entendemos que recorrer ese difícil camino es el único modo de conseguir la libertad, porque en el momento que aclaremos esto el debate se situará en unos parámetros distintos, concretamente en los de si luchar merece la pena o no.

Un informe oficial confirma las torturas practicadas en la ‘lucha antiterrorista’

En 1985 ni jueces ni políticos admitían su contenido. O mejor dicho, lo desacreditaban de plano: todos, absolutamente todos, negaban que las Fuerzas de Seguridad del Estado aplicasen tormentos a los detenidos en las habituales redadas que se practicaban en Euskadi, siempre enmarcadas en el concepto de “lucha antiterrorista”.

Los operativos policiales en plena madrugada eran moneda habitual en distintos puntos del País Vasco. Este lunes a primera hora de la tarde, el Gobierno Vasco dará solemnidad y amparo a este terrible apartado de la historia reciente en Euskadi. Será a las 16.00 h cuando el Ejecutivo de Iñigo Urkullu y el Instituto Vasco de Criminología de la Universidad del País Vasco (UPV) ofrezcan el informe final del Proyecto de investigación de la tortura y malos tratos en el País Vasco entre 1960-2014.

Por primera vez, una institución pública no sólo admitirá que los sucesivos gobiernos estatales han utilizado la tortura en el marco de su política antiterrorista, sino que dará cifras sobre la cantidad de detenidos que soportaron malos tratos en comisaría. Se trata de un periodo amplio que abarca dos realidades políticas diferenciadas: el documento analiza las torturas aplicadas por el régimen franquista tras el nacimiento de ETA, pero también incide en lo ocurrido durante el prolongado tiempo posterior.

El documento que se presentará este lunes reforzará lo denunciado en reiteradas ocasiones por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH): desde 2010, esa corte condenó a España hasta seis veces por no investigar las denuncias de torturas formuladas por ciudadanos vascos que habían sido detenidos bajo acusaciones de pertenencia o colaboración con ETA.

El caso ‘Egunkaria’

Uno de los casos más llamativos fue el del reconocido periodista Martxelo Otamendi, detenido en 2003 durante el operativo ordenado por la Audiencia Nacional contra el periódico Egunkaria, editado íntegramente en euskera. Otamendi, que era su director, permaneció cinco días incomunicado en dependencias de la Guardia Civil, donde denunció haber sufrido diferentes vejámenes. En octubre 2012, el TEDH condenó a España a pagar 24.000 euros al denunciante. Justo un año después, en octubre de 2013, la Audiencia Nacional admitió que ni Otamendi, ni  Egunkaria ni ninguno de los otros detenidos en aquel operativo tenían nada que ver con ETA. Sobre las torturas, en cambio, no hubo ni una sola palabra.

En ese contexto, el informe que se presentará este lunes en el auditorio del Centro Carlos Santamaría de la UPV en Donostia incluirá datos sobre los escasos procedimientos judiciales que se han realizado en España a raíz de denuncias por vejámenes y malos tratos. En un avance presentado en junio del año pasado, el Instituto Vasco de Criminología decía que “las sentencias condenatorias firmes de tribunales internos constatadas en esta investigación, en referencia a los casos registrados en la misma, ascienden a un total de 21”.

En total, fueron condenados “50 funcionarios (una mujer y 49 hombres) por hechos cometidos a 32 personas (4 mujeres y 28 hombres) detenidas entre los años 1979 y 1982”. Nueve de esas sentencias condenatorias correspondieron a la Policía Nacional y otras 12 a la Guardia Civil. Posteriormente, muchos de los condenados fueron indultados por los gobiernos de PP y PSOE.

Mientras tanto, el número de “personas identificadas que denuncian tortura o malos tratos” ascendía, según ese informe preliminar, a 4.009, de las cuales un 17 por ciento eran mujeres y el restante 83 por ciento hombres. Además, se señalaba que un 17 por ciento habían sido víctimas de tormentos en más de una ocasión. “Estas cifras se encuentran por debajo de la dimensión real de los afectados si tenemos en cuenta que hay más personas que han anunciado su incorporación al censo”.

Ertzaintza: 300 denuncias de torturas

Hasta junio del año pasado, los investigadores habían detectado 1.561 casos atribuibles a la Policía Nacional, 1.589 a la Guardia Civil y 310 a la Ertzaintza. También aparecían 19 menciones a funcionarios de prisiones y otras cuatro policías municipales.

Precisamente, la aparición de la Ertzaintza en este informe provocó una nueva polémica en el escenario político del País Vasco. A principios de año, Sortu organizó concentraciones frente a comisarías de la Policía Autonómica para denunciar que sus agentes también habían maltratado a detenidos, algo que molestó profundamente al Gobierno Vasco. En tal sentido, la consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia, remarcó entonces que este cuerpo policial no había recibido ninguna condena por torturas.
Ahora falta saber de qué manera abordará el informe final esos tres centenares de denuncias que apuntan directamente hacia la Ertzaintza.Del mismo modo, también queda por conocer si el Gobierno Vasco utilizará ese documento oficial para reclamar al Ejecutivo español que investigue aquellos casos que correspondan a la Guardia Civil y Policía Nacional o si, por el contrario, se limitará a archivarlo en la Secretaría de Paz y Convivencia.
En un caso u otro, ya no habrá vuelta atrás: por primera vez, un documento oficial confirmará que las fuerzas policiales emplearon la tortura de manera sistemática contra los detenidos por terrorismo.


http://www.publico.es/sociedad/informe-oficial-concluye-tortura-parte-lucha-antiterrorista-euskadi.html

Nosotras no iremos a Bilbo

Hace pocas fechas que un grupo de agentes sindicales y políticos de  cuatro territorios de NABARRA, (la llamada Comunidad Autónoma Vasca -Araba, Bizkaia, Gipuzkoa-) y la llamada Comunidad Foral de Navarra -Nafarroa Garaia-) hicieron un llamamiento conjunto para la convocatoria de una manifestación en Bilbo, con la expresa reclamación de la no aplicación en Catalunya del artículo 155 de la Constitución Española. Posteriormente, algunos otros agentes sociales de Euskal Herria se han sumado a esta manifestación acatando el eslogan propuesto por sus convocantes.

Nosotros, como militantes independentistas y socialistas revolucionarios internacionalistas, consideramos que en el actual estado de las cosas en que se encuentra Catalunya -con una  República refrendada por el Pueblo pero  suspendida por el Estado fascista españo l;  una parte de  los y las dirigentes políticas catalanas obligadas al exilio  para evitar el zarpazo represivo fascista; otra parte de esa representación política gubernamental encarcelada y, no queremos olvidarnos,  los portavoces y presidentes de ANC y Omnium Cultural, junto a otras personas que han sido detenidas por su participación en la defensa de las urnas el día 1 de octubre, en prisión -, es absolutamente inadmisible que se realice ese llamamiento en tales términos de tibieza política, doble juego y disimulo hipócrita.

Considerar, tras todos los acontecimientos ocurridos desde el día 27 de octubre,  que la máxima en esa manifestación sea una simple reclamación al Estado neofranquista del Reino de España de un “NO al 155”, es un actitud absolutamente reprochable que no pretende otra cosa que ser un  acto de buenismo conciliador en el que tengan cabida ciertos sectores sociales que de forma generosa hay quien viene a denominar como “moderados”. Pero que nosotros no dudamos de calificar de oportunistas, cínicos e hipócritas. Y no estamos hablando sólo del PNV. Algo a lo que nos tiene acostumbrados en los últimos años la Izquierda Abertzale Reformista y que, claramente, se ha demostrado como una estrategia estéril e, incluso, reaccionaria en sus planteamientos.

Ante la actuación que el gobierno español y sus aliados políticos (PSOE, PP, UPN, Ciudadanos, PNV…) han llevado a cabo, mostrando su auténtica cara fascista y represora,  se hace necesaria una  actitud radical dialéctica y reivindicativa  para hacer patente, precisamente ante esos sectores de población “tibios”, la  necesidad de romper, tanto en el aspecto nacional como en el sociopolítico,  con un estado en el que la violencia institucionalizada y la instrumentalización política de todos sus estamentos (judicial, policial, etc.) campan a sus anchas .

La necesidad de solidaridad EFECTIVA y COMBATIVA con la REPÚBLICA CATALANA.

La necesidad imperiosa de comenzar de una vez por todas, sin ambigüedades y con la más firme determinación de llegar hasta el final, cueste lo que cueste, nuestro propio proceso de lucha para conseguir la INDEPENDENCIA de la REPÚBLICA VASCA DE NABARRA, NAFARROAKO EUSKAL ERREPUBLIKA.

Consideramos necesario ser explícit@s y pedagógic@s en estos momentos tan duros para nuestr@s compañer@s en Catalunya. Por ello y siendo con secuentes con nuestra trayectoria de  apoyo  crítico al “Proces” desde nuestra  estrategia independentista, socialista revolucionaria, feminista, ecologista, euskaldun, antiimperialista e internacionalista , mostramos nuestra solidaridad con todas las personas detenidas  en el marco del proceso de liberación nacional y social catalán y exigimos su inmediata puesta en libertad sin ningún tipo de condicionamientos. Es decir, la  AMNISTIA OSOA y sin condiciones para todas ellas y para el resto de todos los presos políticos vascos, gallegos y de otras naciones del Reino de España.

Así mismo,  reconocemos la Declaración Unilateral de Independencia  de la República Catalana , proclamada el pasado día 27 de octubre por el Parlament y, en consecuencia,  mostramos nuestra satisfacción por la recuperación de un Estado europeo que fue aniquilado militarmente por el imperialismo  español en los años 1700-1715.

LIBERTAD PARA TOD@S L@S PRES@S POLITIC@S
PRESOAK KALERA, AMNISTIA OSOA!
VISCA LA REPÚBLICA CATALANA!

Herritar Batasunako militanteak
(Militantes de Herritar Batasuna)

Más sobre beneficios penitenciarios y peajes políticos

Jon Iurrebaso Atutxa
expreso político de ETA

En nuestro último artículo (*) describimos lo que un preso vasco, encarcelado en calidad de miembro de ETA, dijo e hizo (entre otras cosas) para conseguir 6 días de permiso penitenciario. Y decíamos que eso y más les exigen hoy en día a los presos políticos vascos. Hoy pondremos la otra cara de la moneda que se oculta con predeterminación pero que finalmente sale a la luz.

La dirección de la cárcel le exige a una presa política vasca que acepte el destino de limpiar los váteres. La presa política vasca se niega y ésta se encuentra en aislamiento desde hace meses. Los y las militantes pro amnistía de su comarca entienden lúcidamente la contradicción que se plantea.

Esto es ¿cómo es posible que una presa política vasca, que reivindica el estatus político correspondiente a su condición, sea conminada por parte de los carceleros a realizar un trabajo que voluntariamente rechaza? En todo caso ¿a cuenta de qué se deja de reivindicar el reconocimiento del estatus político para nuestros prisioneros?

Precisamente eso es lo que no explica la vía Sortu.  Se plantea aceptar la vía política del enemigo con el objeto de acompañar y contribuir en el camino hacia la independencia.  Pero no se dice lo que ello supone. Y si no se dice premeditadamente, eso quiere decir que se oculta.

Es decir, hay quienes pretenden hacernos creer que han descubierto la panacea para solucionar los problemas de Euskal Herria. Y este cuento consiste en desarrollar líneas de intervención “efectivas” y unilaterales. Pretenden meternos en la sangre que lo efectivo es no luchar. Y los más incautos saben que sin lucha no hay otra cosa que la sumisión. Admitir lo que el enemigo nos exige para poder respirar, no más. Y lo unilateral tiene que ver con la rendición. Efectivamente, unilateralmente tomo la iniciativa de rendirme.

Después de ver que hay una masa de gente que se ha dado cuenta de que lo de la unilateralidad no es más que una simple rendición, argumentan que realmente la bilateralidad solo se puede dar entre estados. Y se quedan tan panchos. Siguen mintiendo y vale decir cualquier insensatez. También es cosa de párvulos el hecho de afirmar que no existe bilateralidad en un conflicto si no es entre estados por muchas razones de índole político, económico, militar, etc.

Lo mismo que nos exigen aceptar un destino de trabajo para comprobar nuestra sumisión, nos obligarán, entre otro montón de humillaciones, a aceptar como delitos nuestras propias acciones y posiciones políticas.

Esta última cuestión no es banal. No lo es porque conlleva o supone cuestiones importantes y graves. Si acepto que las acciones que he cometido son delitos, esto supone que aceptamos las condenas que nos han impuesto y por lo tanto reconocemos nuestras declaraciones policiales y judiciales. En este baile la música y la letra la pone el enemigo. Y éste obliga a que reconozcamos todo, desde el principio hasta el final.

Y la cosa no acaba ahí. Porque declaraciones (nombres, etc.) y acusaciones sobre segundos y terceros arrancadas sometiendo la voluntad del detenido bajo la presión, maltrato o tortura, cobran validez. Si aceptamos su vía aceptamos que nosotros mismos estamos condenando a otros sin realmente pretenderlo. Nos torturan, nos arrancan nombres o se los inventan y, en cualquier caso, si lo aceptamos estamos condenando a otros. No lo pretendemos pero eso es lo que supone aceptar esa vía. ¿Les bastará esa “delación” no pretendida o exigirán más?

Los estados fascistas son crueles hasta el extremo. Pretenden llevar a sus enemigos a la total sumisión. Que sepan las nuevas generaciones que si quieren luchar van a sufrir y mucho pues el que se somete se autodestruye de alguna manera. Y el que resiste sufre.

Es así, luchando, como hemos llegado a sobrevivir como pueblo trabajador vasco. Aurrera beti.

(*) Este artículo es continuación de estos tres anteriores: “Sobre la pérdida del carácter político. Sobre el arrepentimiento. En términos políticos y sin acritud”, “Sobre el arrepentimiento*” y “Exigencias, beneficios y peajes de la vía penitenciaria”.

Catalunya: una crisis del Estado y del estado de las autonomías

Catalunya, aparta de mí este cáliz (2)

La crisis de Catalunya es la crisis del Estado centralista remozado en 1978, la del Estado de las Autonomías, que fue la reforma más importante realizada durante la transición del viejo Estado que los fascistas habían levantado en 1938 sobre miles de cadáveres, presos y exiliados.

Hace tiempo que dicho Estado ha entrado en una crisis irreversible, que no puede contar ya con los apoyos que tuvo en 1978, entre ellos los de “la izquierda” domesticada, que se prestó a colaborar en el cambio de fachada para echarle un capote a los fascistas.

La crisis es total por varias razones que es necesario poner de manifiesto. No es sólo una crisis económica, ni sectorial, ni del bipartidismo, ni de gobierno. Es todo eso y mucho más. Es una crisis del cambio y del recambio que no deja alternativa ni margen de maniobra a la clase dominante. Ya pueden convocar elecciones todos los meses que no van a encontrar ninguna solución, ni en las papeletas ni en las urnas.

En su caída, los fascistas no tienen asidero alguno al que aferrarse. La crisis es internacional, empezando por la Unión Europea. Los medios de intoxicación, que en 1978 también echaron un capote, ahora ya no pueden hacerlo porque, a su vez, también están en crisis. La crisis alcanza a los reformistas, incapaces de embaucar ni siquiera a sus votantes. La crisis es constitucional, de las viejas y nuevas instituciones públicas, empezado por la monarquía y acabando por los ayuntamientos…

En cualquier lugar que uno mire, lo que aparece es un estado de ruina inminente, una situación ya conocida en 1978 que entonces pudieron superar porque -entre otras- contaban con dos buenas cartas para jugar, la de los reformistas y la de los “nacionalistas”. Normalmente se habla mucho de los primeros, de su “traición”, pero nada de los segundos, de sujetos como Josep Tarradellas, Jordi Pujol y otros (catalanes, gallegos y vascos) de la misma catadura que entonces se embarcaron a sostener el Estado fascista en crisis.

Ahora ya nadie habla de ellos, de los “nacionalistas”, como solución sino como problema, e incluso más: como causa del problema. Entonces los centralistas tuvieron que hacer concesiones, muy importantes para ellos y su querida “unidad de la patria”. Es importante recordar un dato capital del que nadie se acuerda: de los viejos partidos institucionales que han sometido a España desde la transición, sólo el PP se negó a votar a favor de la Constitución, mientras que ahora la tienen cada día en la punta de la lengua y se envuelven con ella tanto como con su asquerosa bandera.

A ese dato interesante hay que añadirle su complemento, que es aún más revelador: el PP (entonces AP) se negó a votar a favor de la Constitución porque estaba en contra del Estado de las Autonomías. Por el contrario, ahora el PP se ha convertido en el mayor defensor del sistema autonómico, por no decir el único, justo cuando los demás quieren reformarlo o, simplemente, ya no lo quieren.

Uno de los mayores ineptos que ha pasado por el gobierno, el ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, expresó un punto de vista muy extendido en Madrid: España es uno de los países que más concesiones otorga a las autonomías, más que Alemania, por ejemplo, que es un Estado federal. ¿Qué más quieren esos catalanes? Son voraces, su apetito es insaciable…

No les faltan razones a quienes quieren congelar el reloj en la radiografía de la Constitución y de la correlación de fuerzas que entonces prevalecía y que ahora ha cambiado. Son como el padre amoroso que autoriza a sus hijos adolescentes que salgan de noche, siempre que lleguen antes de las 10 y luego -cuando no queda otro remedio- les amplía el horario a las 11, las 12… ¡Qué más quieren estos jóvenes! El problema inevitable es que, con el transcurso del tiempo, los adolescentes se hacen mayores de edad y, en efecto, lo quieren todo, quieren sacudirse de encima la tutela vigilante de papá.

Ni en 1978 ni después, los fascistas han considerado que las nacionalidades (Catalunya, Galiza, Euskadi) tengan derechos que les corresponden como tales. Por eso metieron en el Estado de las Autonomías el “café para todos”, donde Murcia es otra región igual a Catalunya. Los fascistas no reconocen derechos a nadie; hacen concesiones, que no es lo mismo, y lo hacen, además, forzados por las circunstancias políticas, por la crisis y por el empuje de las movilizaciones. Con ellos las cosas no funcionan de otra manera.

Si en 1978 cedieron a regañadientes, ahora no lo van a hacer. Los “nacionalistas” ya no son una tabla de salvación como entonces. Lo poco más que les podrían dar, éstos ya no lo quieren. Como pronosticó Lenin, bajo el imperialismo se agudiza “el yugo nacional”. Las contradicciones nacionales no se pueden solventar ni con represión, ni con migajas, ni metiendo la cabeza debajo del ala. Para ello es necesario cambiar de Estado y reconocer que las naciones tiene derecho a decidir su futuro por sí mismas.

ETA no se acabará nunca y la ‘kale borroka’ tampoco

Da igual el desarme, las declaraciones públicas, el arrepentimiento o la disolución. Es el cuento de nunca acabar. La Audiencia Nacional funciona a pleno rendimiento, deseosa de nuevos detenidos, terroristas o no, que justifiquen su existencia, sus juicios, sus sentencias, sus leyes y… sus sueldos.

Ahora se ha apoderado de la causa abierta por los desórdenes que tuvieron lugar durante una manifestación celebrada en marzo en el Casco Viejo de Iruña. Un centenar de encapuchados lanzaron piedras y cócteles molotov contra la policía y provocaron destrozos en el mobiliario urbano y los bancos de la zona.

¡Cómo no! El asunto ha caído en las zarpas de la jueza Carmen Lamela, la misma que se ocupa de instruir el Caso Altsasu. Los acusados por ese incidente, sucedido meses antes de la manifestación de Iruña, están acusados de “delitos de terrorismo” y se enfrentan a una petición fiscal de 50 años.

Vuelve la moda de los 90 y la “kale borroka” está en pleno apogeo. Ya tienen 17 cabezas de turco, de los que 13 se enfrentan a penas de hasta 12 años de prisión. Otros cuatro, menores de edad, se juegan el internamiento en centros.

Desde hace algún tiempo el Ministerio del Interior le está preparando la cama al Movimiento Pro Amnistía y Contra la Represión, conocido como ATA, que fue quien convocó la concentración y no comunicó nada a la Delegación del Gobierno en Iruña.

Si antes todo es ETA ahora todo es ATA.

En marzo el Casco Viejo de Iruña volvió a conocer graves disturbios que se prolongaron durante horas. Además de los tradicionales artefactos incendiarios, los encapuchados portaban bolsas con piedras que arrojaron contra la policía. Hubo lesionados y daños en vehículos, papeleras, contenedores, escaparates de bancos…

Tres de los imputados, todos ellos de la localidad de Rentería, permanecen en prisión desde la concentración. Bildu la condenó con el típico comunicado baboso: la protesta buscaba “entorpecer el
camino elegido por la mayoría de la sociedad para avanzar hacia un
escenario de paz, de convivencia y de normalización política”

Por su parte, además de llamar a la “autodefensa ante la represión”, ATA culpó a la policía y al gobierno: “La manifestación de ayer tiene una particularidad, ya que esa represión, que tantas veces queda oculta, esta vez ha quedado a la vista de todo el mundo”.

Acusaron a Bildu de “amortiguar las ansias de lucha y encaminar a las ovejas negras al redil de las instituciones fascistas”. Los miembros de dicha organización “son el mayor soporte para los pilares de la violencia estructural del sistema capitalista” y un “elemento básico para la perpetuación del sometimiento de la clase trabajadora”, aseguró entonces ATA.

Exigencias, beneficios y peajes de la vía penitenciaria

Jon Iurrebaso Atutxa
ex preso político vasco de ETA

Hemos venido hablando estos días (*) de las características del concepto histórico, en términos políticos, del preso político vasco. También del concepto de arrepentimiento y de la total sumisión al enemigo que ello comporta. De la pérdida de identidad que acarrea y del perjuicio que todo ello conlleva para la liberación nacional y social del pueblo trabajador vasco.

Hoy vamos a tratar de concretar de una manera práctica lo que la sumisión al enemigo que nos ocupa y oprime comporta. Bien sea dicha sumisión por convencimiento político o por interés exclusivamente personal y con el objetivo de conseguir beneficios personales e individuales. Lo que a continuación relataremos son algunas cuestiones que el estado exige para obtener algún beneficio, repetimos, personal.

En primer lugar el estado exige un total sometimiento a su política penitenciaria en toda su extensión. Eso en la cárcel supone impunidad sin límites para nuestro enemigo. Es decir, exige el cumplimiento de todas las órdenes impartidas a los presos.

Esta cuestión afecta a los presos sociales como a los presos políticos. Las órdenes se cumplirán aunque éstas sean vejatorias. Se ordenarán para constatar la sumisión. Se efectuarán para destruir la personalidad del preso y su condición y posición política, en este caso, la de los presos políticos vascos.

Serán  ordenadas para que cada preso actúe únicamente por y para su beneficio personal. En el caso de los presos políticos vascos se exigirá una constante demostración práctica de la ruptura de los lazos políticos con el resto de presos políticos vascos en concreto y presos políticos en general (**).

Para el que se someta a su política penitenciaria será una constante el silencio ante cualquier hecho represivo que se cometa en la cárcel por muy cruel y salvaje que sea. El que se someta tendrá que demostrar con hechos que es insolidario ocurra lo que ocurra.

Si alguien no obedece, si no se somete, si es solidario con otros compañeros, si reivindica su carácter político, si actúa en una dinámica de resistencia colectiva ante los ataques por destruirlo como persona y como militante político, entonces sufrirá una represión sin límites.

Y la represión, además de sufrimiento, trae la pérdida incluso de los “derechos” que confiere el reglamento penitenciario del enemigo y de todos los avances conseguidos por anteriores generaciones de militantes por medio de mil protestas y mucho sufrimiento.

Esas son las alternativas. Sumisión y beneficios individuales cuando el estado quiera y para quien quiera o dignidad y resistencia política con la represión que ello conlleva. La primera, si se acepta la sumisión, está en manos del enemigo. La segunda, junto con una dinámica colectiva y de resistencia en las cárceles, está en manos del pueblo trabajador vasco.

(*) Este artículo es continuación de estos dos anteriores: “Sobre la pérdida del carácter político. Sobre el arrepentimiento. En términos políticos y sin acritud” y “En relación al arrepentimiento”.

(**) Después de 16 años en la cárcel esto es lo que un preso vasco detenido por militar en ETA manifestó hace ya 7 años con objeto de  conseguir un permiso de 6 días: “…estoy en contra de la utilización de la lucha armada para cualquier tipo de fin. Me siento  profundamente arrepentido de los delitos que he cometido y siento mucho el daño causado a las víctimas… estoy totalmente desvinculado de la banda terrorista ETA…  He solicitado y aceptado un destino… Estoy dispuesto a renunciar a una parte del sueldo de mi destino remunerado para cubrir la responsabilidad civil originada por mis delitos… no he secundado ninguna de las protestas que nos piden que hagamos… y sobre todo he manifestado mi rechazo a la lucha armada y mi arrepentimiento por los delitos cometidos y he pedido perdón a las víctimas…” Todo esto por 6 días de permiso. Pues esto y más les exigen hoy en día a los presos políticos vascos.

En relación al arrepentimiento

Ion Iurrebaso Atutxa
expreso político de ETA

Decíamos qué actitudes llevaban la pérdida de lo que históricamente se ha conocido como la figura del preso político vasco/a. Y decíamos también que ello conllevaba de una manera cuasi irreversible a la figura del arrepentido o al proceso del arrepentimiento.

En esta ocasión decimos que el hecho de aceptar la ley de enemigo en su globalidad, en términos políticos, teóricos y prácticos, también nos trae otra cuestión. Esta es la pérdida de la identidad. La pérdida de ser lo que somos. Lo que sentimos. Porque desde pequeñas lo hemos sentido así, o por adhesión según nos hemos hecho mayores y plenamente conscientes de nuestros actos.

Decir que asumir en la teoría y en la práctica la ley del que nos ocupa y oprime nacional y socialmente es perder nuestro ser. Es perder nuestra identidad. Es asumir que nuestros sentimientos, nuestra cultura, nuestra forma de entender las relaciones nuestras… quedará a expensas del cedazo de quienes nos ocupan.

Y no vale decir que yo digo sí, pero en realidad es no. En eso, El PNV es un artista Guiness. El PNV dice sí y lo hace para conseguir bienestar y seguridad y por supuesto para que le dejen hacer dinero. Y a estas alturas parece que es lo que prevalece en el sentido común de muchos y muchas.

Y esa es la consecuencia de varias actitudes. La primera es la aparición durante años del reformismo, revisionismo, más el potencial de los medios de comunicación del sistema capitalista imperante, de la sempiterna iglesia oficial, de los instrumentos de penetración de la filosofía pequeña burguesa… Todo eso ha hecho marca a ras de suelo. Es constatable, en las movilizaciones, en actitudes personales.

Y ojo, es constatable en todos los colectivos organizados. No es cuestión de risa o de decir “mira esos que solo han concentrado a….”. Este paso a la derecha, a la sumisión, al conformismo que han dado ciertas estructuras (de obediencia de izquierda abertzale o no) nos va a salir caro en el crudo invierno que anticipamos.

En el tema que nos ocupa, hay opciones a tomar y cada cual pensará que son las legítimas, pero si asumimos en su plenitud la ley de nuestros enemigos nos estamos arrepintiendo de lo que somos. No hay otra explicación posible. Aquí no se puede hacer trampa porque se ve en lo teórico a la primera y en lo práctico lo mismo.

La cuestión de que soy o no soy vasco, independientemente de la procedencia, es una opción. Una opción nacional, de tierra de acogida, de lugar donde poder construir ideales mayores de colectividad. De que vengo de donde no he podido y a ver si puedo aquí. Y aquí estamos por ser y por integrar, pero no como diga la burguesía española y vasca.

Es como el que quiere ayudar al llamado tercer mundo y le invade y explota sus recursos energéticos, instaura colectivos tribales a los que adorna con oro y dice que es el camino para solucionar los problemas en la región y al de cuatro años tenemos los mayores desastres culturales, nutricionales, demográficos, de desplazamientos, de muerte jamás conocidos.

Quién ayuda a quien y para qué. El internacionalismo de los pueblos, clase proletaria y capas populares exige que nos unamos en el respeto, en la solidaridad y en la acción. Hoy, aquí en Euskal Herria, entre todos: Gora Euskal Herria Sozialista.

(*) Este artículo es continuación de: “Sobre la pérdida del carácter político. Sobre el arrepentimiento. En términos políticos y sin acritud”

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