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Reforma o revolución social

Jon Iurrebaso Atutxa

¿Reforma de lo que un día soñamos y concreción de dicha reforma en lo que hoy y aquí es “posible” (es decir, lo que el capital vasco/español/francés nos permite) o seguimos apostando con todas las consecuencias por la Revolución Socialista Vasca?

Añadimos, con la suficiente humildad que la lucha nos ha dado, que la primera posibilidad está, de antemano, abocada al fracaso. Hoy en día no hay sitio ni siquiera para la socialdemocracia y su dorado y soñado edén, el estado del bienestar. El estado de bienestar fabricado para ahuyentar las ventajas del sistema soviético para con sus mujeres y hombres, hace ya tiempo que no tiene razón de ser. Por escenificar, la caída del muro de Berlín supuso que ese estado de bienestar podía desaparecer sin ningún serio problema. La tasa de ganancia del capital no admite tonterías. No seamos ingenuos. La socialdemocracia tuvo su valor cuando peligraba el orden burgués. Hoy la socialdemocracia es el centro de antaño que se permitía algún lujo por la “izquierda” de vez en cuando.

Hoy en día no hay espacio para jugar ni a demócratas. Ni siquiera en una democracia burguesa. El capital no puede permitir que agentes de su superestructura jueguen al obrerismo, por ejemplo. Hoy en día nadie se puede salir de la foto que le interesa a la burguesía. Hoy en día tenemos extrema derecha, derecha y centro derecha, todos encuadrados en la amplia derecha. Y de ese encuadre caricaturesco, pero cierto, no se salva ningún territorio. En todo caso se pueden exacerbar aún más ciertos comportamientos y siempre lo harán hacia la derecha. Orden, miedo, orden y un pretendido bienestar pisando a quien haga falta.

Así pues, y dependiendo de qué tiempo histórico tengamos en cuenta y en qué lugar, siempre nos encontraremos en el amplio campo de la izquierda con el eterno dilema. ¿Hacemos algo dentro de lo posible o nos metemos en un callejón utópico y de incierta salida? Pregunta/planteamiento con trampa. Hasta tal punto que a veces esa disyuntiva discurre sin que las verdaderas interesadas/os, la clase obrera y capas populares, se den cuenta de lo que se está cociendo. Las más, por desgracia.

Ante tanta insistencia por revisar todo lo que se ha hecho en estos últimos sesenta años, consideramos que éste histérico empeño revisionista no ha hecho sino empezar. Mirándolo desde la perspectiva marxista claro. Telegráficamente podríamos resumir que, en su sentido más positivo, hemos aprendido mucho en los últimos años. No pensamos que nos vuelvan a engañar con liderazgos que finalmente se entregan al enemigo que nos ocupa y a la burguesía vasco-española que nos explota.

Haciendo un somero repaso de los procesos de emancipación nacional y social, estos tienen muchas contradicciones, puntos álgidos, bajos y en lo que se refiere a Euskara Herria no iba a ser la excepción. Y mucho menos teniendo en cuenta su ubicación geográfica. Situada en uno de los centros del capitalismo mundial, como es Europa. Y siendo además una nación oprimida por dos Estados imperialistas con múltiples agresiones, invasiones, matanzas, despojos, etc. a lo largo y ancho del mundo. Y que, encima, les crean problemas serios en lo que pretenden que sea parte de su suelo patrio: Euskal Herria, Corcega, Bretaña, neocolonias…

Por otro lado es cierto que hoy en día en nuestra tierra o en parte de ella (las cifras a veces son de Hegoalde, otras de Euskal Herria, otras de Vascongadas otras de Nafarroa garaia…) hay 300.000 personas (cifras oficiales y por tanto interesadas) que no pueden acceder a la calefacción y demás necesidades básicas por falta de recursos. Es verdad que hoy en día hay pisos ocupados por 3 o 4 personas que no llegan a 1.500 euros y pico entre todos, por poner un ejemplo. Y así y todo se puede decir que no se muere de hambre aunque el nivel de pobreza cada vez más sea mayor y en muchos casos límite.

También podemos afirmar que la burguesía vasca o vasco-española era fuerte antes de la guerra de 1936/1939. Mantenía una estrecha relación con la española e inglesa (de sumisión e interés compartido) y hoy en día la situación es parecida salvando las lógicas distancias. Y, simplemente señalar, que el PNV y la Iglesia han sido y son dos poderes fácticos que han ayudado a esa fortaleza de clase burguesa.

En las coordenadas de ese panorama ha tenido que discurrir el camino que pretende la Revolución Socialista Vasca. Por eso decimos que todavía no ha hecho ni empezar. También con una constante que se ha repetido a lo largo de muchos años y era que los más conscientes, los que mantenían una posición revolucionaria, estaban impregnados de una idea central y era la de que había que tirar para adelante con todo el “carro”. Y en ese carro entraba todo tipo de disidencia vasca, de clase, interclasista… Al final, hace ya tiempo, de concesión en concesión, es la pequeña burguesía y el reformismo mas rancio, quien toma el mando y ha traído a una gran parte del antaño MLNV, que ha llevado adelante luchas de primer orden, a la nada. O al campo de juego del sistema. Según cómo se quiera interpretar.

Esto podría ser suficiente motivo para la auténtica desesperación, pero el problema es que no tenemos tiempo para ello. Ni medio minuto. Tenemos mucha tarea por delante. Tenemos que llevar la Revolución Socialista Vasca adelante por muy negro que esté el panorama. En ese sentido sabemos que no hay que hacer concesiones teóricas ni tácticas ni estratégicas. No se hicieron en su tiempo con los liquidacionistas ni tampoco con los reformistas o revisionistas. Y al final desde casa (ahí tenemos el ejemplo de las FARC como el más visible pero no es el único), como suele ser casi siempre, nos sale la pequeña burguesía y toma las riendas de un proceso que, en nuestro caso, nada tiene que ver con la Independencia y el Socialismo. Y esto era previsible pero… Pero no es tiempo de gemir. Sí de saber dónde se ha errado.

Y en todo caso alguna pista. Cuando los de a pie no sabemos muy bien por qué empezamos a crear líderes y acostumbrarnos a ello hasta considerarlos imprescindibles, mal asunto. En la medida en que la formación política e ideológica empieza a escasear hasta casi desaparecer, muy mal asunto. Si encima vamos percibiendo que la sana discusión y debate está casi desaparecido justificado por uno u otro motivo, el asunto está fatal. Si coincide en que los objetivos principales empiezan a tomar tonos grises, de indefinición, el asunto está peor que fatal. Si miramos hacia atrás y vemos cómo se ha ido desmontado poco a poco todo lo que fue el MLNV (y no hablamos solamente a partir del 2009) entenderemos que algunos y algunos hemos sido demasiado confiados y ante esa confianza algunos y algunas han jugado medianamente bien. En todo caso, suficiente para desmontar 60 años de lucha y dejarlo muy difícil a los que quieran continuar con los objetivos de independencia y socialismo para Euskal Herria.

No os contamos nada si se hacen alianzas desde arriba sin el necesario debate y por obediencia debida a las estructuras y delegamos nuestro futuro en una negociación, a sabiendas que se incumplirán y que las luchas de liberación no se dirimen en las trincheras del enemigo… Cuando no se lucha para tomar el poder con todas las consecuencias, mal andaremos. Estaremos con una muy difícil reconducción y una vuelta a empezar complicadísima. En todo caso, no debemos olvidar que lo difícil no es sinónimo de imposible.

Habría que ver a la pequeña burguesía y a los socialdemócratas, y demás fracciones afines, qué harían por conseguir la independencia cuando comenzaran las encarcelaciones, multas, tensión diaria… Pensamos que podemos adelantar una afirmación clara en dos sentidos. Por un lado, no están dispuestos a sufrir por conseguir la independencia. Por otro, saben que no hay independencia si no va acompañada de la revolución social.

En lo que respecta a los que nos cosideramos revolucionarios y revolucionarias vascas, no es poco el trabajo que nos queda de aquí en adelante. Primero identificar correctamente que es lo qué ha ocurrido en los ultimos 60 años. Y ese análisis ha de ser todo lo conciso y crudo que tenga que ser. De ahí en adelante habrá que tener claro que la teoría revolucionaria conlleva su práctica y sin praxis no hay avances reales y señales palpables que lo que perseguimos se puede conseguir.

Tenemos que ser conscientes que tendremos todo y casi todos en contra y que en la calle hace mucho frio. Tenemos que tener absolutamente interiorizado que, siendo el capital quien marca las reglas del juego, desde dentro del sistema no se puede construir una teoria y práctica revolucionaria. Tenemos que comenzar con dinámicas que conlleven niveles de contra poder popular. Dinámicas que tengan alguna ligazón teórica o práctica con lo que finalmente queremos construir.

En ese camino iremos salvando obstáculos y avanzando. Nada haremos sin lucha revolucionaria, sabiendo que la lucha nunca será gratis pero sabiendo tambien que nos hará libres. Siempre adelante por una Euskal Herria Independiente y socialista.

Abstención

Jon Iurrebaso Atutxa
Nos dicen, por activa y por pasiva que las elecciones en Euskal Herria sur serán alrededor de Mayo del próximo 2019. Elecciones para los ayuntamientos, las diputaciones de las vascongadas y las forales navarras. Ya veremos pero, en todo caso, las fechas no son el problema y no nos preocupan. Esos no son más que los espectáculos preelectorales que cada 4 años nos montan. Parece que es así y nada podemos hacer al respecto.

Hace tiempo que se veía venir a la compañía teatral al completo y cuando hacen desparecer al MLNV y Sortu acepta la ley de partidos y se suma al club de los “buenos”, se acabó compaginar la dinámica político-militar, la lucha popular, la lucha social, la lucha obrera… con la lucha institucional. Y finalmente el complejo EH Bildu, descarta todas las luchas salvo la decisión de integrarse definitivamente, al mas puro estilo reformista y pequeño burgués, en el sistema que nos ocupa y explota por medio de su circo institucional, económico, represivo y mediático.

Seremos claros e intentaremos ser breves. ¿Alguien piensa para qué vale nuestro voto si luego se enfadan porque la patronal no les invita? ¿Y qué harán para lograr ser invitados? ¿Quién iba a pensar que homenajearían a miembros de los cuerpos represivos, olvidándose de cientos de caídos por la independencia y el socialismo? ¿Qué significa la firma de EH Bildu con todo el parlamento español en comandita asegurando que las fuerzas de “seguridad” españolas son las que defienden “nuestra democracia” y “nuestra constitución española”? ¿A cuenta de qué se felicita a Trump por su victoria y por sus ejemplares elecciones democráticas? ¿Por qué cuando antes la Izquierda abertzale (hoy  oficial) decía NO, a pistas para vehículos que casi no los utilizarán en parajes únicos de nuestra tierra y, ahora, dice si? ¿Alguien tiene una explicación suficiente acerca de la desaparición de Udalbiltza fuera a parte de ser una entrega/concesión a la soberanía española? ¿Alguien puede explicar por que desapreció ESAIT?

Porque eso de las políticas inclusivas… la unilateralidad y la horizontalidad y la diversidad, no son más que maniobras para ceder ante el capital y darle aun más poder. Pues todo eso nos tiene bastante hartitos/as. Lo mismo que esto es posible y eso es imposible. Lo que es posible es lo que le interesa al sistema, y al revés. Ya es Casualidad. Basta ya de esconder la lucha de clases con argumentos de la pequeña burguesía.

¿Alguien piensa que EH Bildu va a defender a la clase obrera vasca hasta sus últimas consecuencias, o Ahal dugu/podemos con las hipotecas de los chalets de sus direcciones? Alguien piensa que aceptando la partición de Euskal Herria (el preámbulo del nuevo estatuto firmado por EH Bildu y el PNV lo hace) se puede firmar algún acuerdo en positivo. ¿Hay alguien en este país que además de las estructuras del PNV y cierto numero de afiliados (más las derechas españolas) se pueden fiar del PNV? Si no hay modo de fiarse ¿por qué nos han engañado mil y una veces? ¿por qué Sortu sonríe pensando que le han pillado al PNV con esta firma del preámbulo del Estatuto? Hace muchos años algún ingenuo podría pensar que EH Bildu le ha engañado a la burguesía del PNV, pero lo cierto es que esa firma, junto con muchas otras señales, supone el deseo de gobernar como ellos y con ellos, es decir  con la burguesía vasco-española y el capital.

¿Quién que milite en los diferentes sectores del movimiento popular, en el movimiento vecinal, en el movimiento obrero (que ya se han encargado varios de dejarlo en la UCI), en el movimiento social, en el movimiento estudiantil o en dinámicas de denuncia y de solidaridad internacionalista puede fiarse de alguien que ha desecho todo ello? Ha desecho todo lo que el capital quería y durante largas decenas de años no había podido ¿Es que alguien con planteamientos revolucionarios se puede fiar de esos nuevos inquilinos del sistema?

La crisis ha venido para quedarse y hay índices muy preocupantes. Las políticas y medidas arancelarias tomadas sobre todo por la potencia imperialista de los Estados Unidos de América del Norte y su gran agujero negro que supone la multimillonaria deuda pública. El continuo saqueo mundial mediante las guerras diseñadas en Tel-aviv, Riad, Londres, Berlín Paris o Washington. La destrucción de infraestructuras y culturas de países soberanos. Hambre, cólera, desesperación y un odio hacia occidente que el tiempo nos dirá hasta dónde puede llegar. Y por desgracia esto no ha hecho más que empezar. Para todos y todas pero con la salvedad de que nosotras vivimos en un país capitalista y todavía tenemos, muchos y muchas de nosotras, medios de subsistencia. Y no queremos ofender a nadie con lo de las banderas amarillas (simbología de acogida para los que huyen de la guerra), pero son parte de la ocultación y prolongación de las guerras imperialistas lo queramos o no.

¿Qué haremos cuando la solidaridad se convierta entre nuestro pan o el de ellos y ellas? Y no es un discurso populista o facha el que planteamos. Solo hay una manera de no disputarse el pan. Hagamos la revolución social vasca (entre otras) y acabaremos con las guerras imperialistas y con sus consecuencias como son la migración, el hambre, el cólera,  la incultura o la imposición de la cultura judeo cristiana. No hay otra solución viable que la toma del poder revolucionario por parte de la clase obrera, de los de abajo y sus aliados, aquí y allí. Y no olvidemos que el Estado español y Euskal Herria siguen mandando bombas y equipamiento militar a asesinos declarados sin que aquí pase nada grave que revuelva nuestras vidas de diario.

¿Quién va a defender, y aportar soluciones de raíz, en los ayuntamientos o diputaciones a todos los problemas estructurales que padecemos? Nadie reivindicará ni nos ofrecerá coger en nuestras manos los medios de producción a todos los niveles. Simplemente porque ya no hay nadie en ese ámbito institucional que lo plantee. O les han apartado o se han reciclado. O se han ido.

Hay que ser consciente que votando, tal y como están las cosas hoy en día, te conviertes, quieras o no, en una auténtica herramienta del sistema. Se utilizará tu voto y lo que conlleva, esa dinámica de discusión de lo posible e imposible, para perpetuar al sistema. Si no se cuestiona el hecho mismo de ir a votar no estamos planteando solucionar los problemas de raíz. Serán parches que el sistema capitalista y sus largos brazos en las instituciones los sortearán de una u otra manera. Sin olvidar que, diariamente, al capital le sobran miedo y medios para asustarnos en todos los ámbitos de la vida con el objetivo de que estemos bien quietos.

Es público que voceros de EH Bildu han manifestado públicamente que están dispuestos para gobernar… ¿Qué pensamos que encierra esa disposición? Eso quiere decir que si llega el caso harán lo que tenga que hacer cualquier partido de gobierno, de Estado. Y ellos lo harán. Hay cientos de cosas que pensamos que nunca se atreverían a hacer y lo han hecho y no ha pasado casi nada. Bueno, pasa que aquí y allí estamos gentes debatiendo que hacer además de no votar.

Y decimos que no pasa casi nada porque aunque lo oculten parcialmente a nivel grandilocuente tanto el capital como los medios de comunicación, algunos que han llegado a última hora al club del sistema, si están preocupados. Y hablamos de EH Bildu sobre todo. Se interrogan si la gestión de entrada en el sistema, con lo que conlleva de concesiones al capital y falta de defensa del pueblo trabajador vasco y su clase obrera en especial, están siendo asimilados por sus bases. De todos modos, con todo lo que han hecho ya (solo hemos mencionado algunas cosas), más dejar a los presos y presas políticas vascas que se busquen la vida o se pudran en las cárceles, es una señal de lo que están dispuestos a hacer y denota el calado ético y el alcance político de hasta dónde quieren llegar.

Y ya no podemos decir aquello de que “no entendemos lo que pasa”, “ETA sabrá lo que ha hecho, sus razones tendría”… lo mismo sobre lo que ha hecho y está haciendo Sortu…o “yo no entiendo nada y me quedo en casa…” Ya. Muy bien. Y durante los siguientes años ¿qué hacemos? ¿Cómo defendemos a nuestra tierra y a nuestra gente? ¿Cómo manejamos Euskal Herria? ¿Ocupamos cada vez que haya desahucios? ¿Vamos a admitir que alguien trabaje en negro, o que no trabaje porque no entra en el cupo establecido por el capital? ¿Hasta cuando esta situación? Ocupemos en cuanto nos informemos y organicemos. No nos ofrecen otras salidas en este y en otros mil temas. Cada vez hay más gente a la que no le llega para el final de mes. ¿Es que eso no nos motiva para pensar en actuar?

Alguien dirá que muchas alternativas no hay. Alguien pensará que quizá ninguna. Sí las hay y en Euskal Herria las hemos conocido y practicado. A veces entre bastante gente. Eso no es otra cosa que las asambleas de barrio, pueblo o tajo. Pequeñas y grandes. A veces incluso con grupitos de gente trabajando diferentes problemas y buscando soluciones…

Coordinados/as. Eso es imprescindible. El capital, sus brazos ejecutores políticos o coercitivos pueden actuar ante una dinámica sectorial pero lo tendrán más difícil si las luchas se coordinan. Llamaríamos a eso pequeños embriones de contra poder popular. Es decir que no tendríamos que depender de ninguna instancia oficial o de partido. Lo que primaria saber es lo que ocurre en un pueblo o barrio ante una problemática concreta y a ver qué podemos hacer para encararlo y solucionarlo. Creemos que como idea puede valer. Es evidente que la confianza y la honradez son elementos imprescindibles para poder llevar todo esto adelante. Y ni qué decir tiene que el trabajo habrá de ser voluntario.

Por todo ello y más, hacemos un llamamiento a organizarnos en pueblos, barrios o centros de trabajo para hacer un planteamiento claro a la abstención activa, pública y revolucionaria. Basta ya de farsas, de chalets en la sierra, de burocracias de sindicatos y partidos vendidos, de una u otra manera, al capital.

Hacemos un llamamiento a no dejar en el olvido y en los problemas del día a día, esta forma de información, de conocernos, de comunicación, de debate y de toma de decisiones. Estas son vitales para nuestras vidas, para las de otros seres humanos que malviven lejos de nosotros y para los que vendrán detrás de nosotros. Nada es imposible. Solo se pierde lo que se abandona sin lucha. Organización y lucha. Por la Independencia y el Socialismo para Euskal Herria, siempre adelante.

El imposible empate

Jon Iurrebaso Atutxa
expreso político vasco de ETA

Leemos que representantes del Foro Social se han entrevistado con dos miembros de la interlocución del EPPK. Nos dicen que los miembros de este colectivo muestran su disposición a recorrer un camino dentro de la legalidad de los Estados español y francés. Están esperanzados, añaden. Dispuestos a pedir perdón por su actividad política.

Primera cuestión ¿quienes son los del Foro Social por la paz? ¿No es cierto que reivindican un concepto (paz a secas) que únicamente beneficia a los Estados capitalistas que ocupan EH y a sus obligados aliados reformistas y pequeños burgueses?

¿No es cierto que Sortu y EHBildu reclaman una solución para las consecuencias de un conflicto que, de hecho, está más vivo que nunca? ¿Por qué sus dinámicas que pretenden monopolizar el uso de la violencia para los Estados que nos ocupan, llegan hasta Colombia y pretenden hacernos ver que también allí hay un proceso de paz-resolución cuando es totalmente incierto?

Doscientos exguerrilleros y militantes campesinos, obreros… han sido asesinados en los primeros 6 meses de 2018. Y Paúl Ríos y otros hablan de procesos de paz. En Colombia les quitan la vida a los que piden lo básico para vivir. En Euskal Herria, estando situada en uno de los centros capitalistas del planeta, se pide a los presos que se arrepientan para obtener la salida de la cárcel. Es decir, no estuvo bien luchar por Euskal Herria ante la barbarie de los Estados que nos ocupan. Así que, monopolio de la violencia para el capital y banderas amarillas para acoger las consecuencias del desastre, que han provocado con el dinero de todos, en Oriente Medio, África o Asia.

¿Por que la representación del EPPK muestra su disposición a recorrer el camino penitenciario de nuestros enemigos cuando para salir en libertad exigen el arrepentimiento y la delación de compañeras/os entre otros muchos peajes políticos?

Tenemos mucho respeto a cualquier luchador o luchadora que actúe contra el ocupante y ante el capital. La cuestión es que, de momento, el EPPK no ha resuelto la contradicción que suponen las líneas rojas de no arrepentirse y no delatar cuando nuestros enemigos nos piden eso mismo como condición sine qua non para salir en libertad. Una vez más tenemos que situar el objetivo de la amnistía como única salida política posible.

Mientras tanto, dicen los portavoces del Foro Social que los presos políticos vascos están esperanzados ante el panorama actual. A estas alturas tenemos que decir que mienten y faltan al sentido común de los de a pie que tienen que oír con machacona insistencia sandeces de este calado.

A día de hoy, la Izquierda Abertzale Oficial y reformista no ha informado (naiz-gara) que el preso más anciano (75 años) del EPPK ha pedido el tercer grado para poder disfrutar de permisos penitenciarios (siguiendo la vía Sortu) y le han denegado el mismo así como la libertad condicional a pesar de tener cumplida la mayor parte de su condena y tener el beneplácito de la junta de tratamiento de la cárcel y el consentimiento del juzgado central de vigilancia penitenciaria.

Asimismo, anuncian la llegada a Euskal Herria de numerosas huidas políticas vascas y vascos y silencian la condena de 46 años de prisión a uno de ellos por sucedidos hace casi 40 años. De igual manera, reafirman su entrega al sistema español y francés glorificando un simple traslado a Mont-de-Marsan cuando los dos últimos presos políticos entregados de Francia a España son encarcelados en Murcia y Algeciras.

Parece mentira que los voceros de Sortu y EHBildu enfrenten la represión con la argumentación de que España no se entera de que estamos en otro ciclo político. ¿Qué trampa tiene esta gente para tanta complacencia ante tamaña represión y desprecio? Además de aceptar la partición de Euskal Herria con la renovación del Estatuto de la Moncloa del 78 ¿piensan darnos alguna sorpresa más?

En todo caso, o miente el Foro Social o miente la delegación del EPPK cuando habla del sentir de su colectivo. No hay ningún horizonte positivo a corto o medio plazo para los presos políticos vascos y menos para los que tienen largas condenas. El último detenido acusado de pertenecer a ETA saldrá en el 2058, teniendo muchísima suerte. Y es importante saber qué es lo que está ocurriendo en las cárceles pues, sin ir más lejos y aunque aun no es número muy importante, cada vez son más los presos y presas políticas vascas que abandonan el EPPK y son sistemáticamente excluidos de las listas de presos y presas políticas que maneja el complejo Sortu. Así están las cosas.

Nos hablan de paz y de resolución del conflicto. ¿Qué es la paz para el Pueblo Trabajador vasco? ¿Cuál es la paz de la burguesía vasco-española, es decir de las fuerzas vivas del PNV? Su paz, la del PNV, la del PP, la del PSOE, la de Podemos… es la paz de la sacrosanta unidad española o francesa y nadie de todos esos y esas se plantea cambiar el curso de la explotación y la ocupación sobre Euskal Herria. De la misma manera hablan de resolución y de consecuencias de un conflicto, repetimos, más evidente que nunca.

¿Qué es llegar a un marco democrático que perpetúa la ocupación y la explotación de nuestro pueblo? ¿Qué es eso de vencedores y vencidos y que hay que buscar un intermedio para que nadie pierda? No hay intermedio ante la ocupación y ante la explotación de una clase sobre el Pueblo Trabajador Vasco.

La lucha de clases no es un partido en el que se pueda empatar. Mienten los que así venden y pretenden para el pueblo vasco un futuro libre, colectivo y solidario sin mojarse hasta las entrañas. No hay soluciones parciales y coyunturales pues el sistema se encargará de disolverlas, condenarlas u olvidarlas.

Los ejemplos que nos muestra el sistema capitalista e imperialista son lo suficientemente claros sobre este aspecto. Los tamiles no se rindieron y su pueblo sufrió el mayor genocidio de los tiempos modernos. Los palestinos que aprobaron los acuerdos de Oslo han mostrado sumisión ante un sionismo que no repara en nada en su creciente y constante fascismo genocida. Que nos cuenten cómo quedaron El Salvador y Guatemala después de sus respectivos procesos de paz. Que nos expliquen que cuando estaba a punto de estallar una revolución social en Sudáfrica, se inventó un dique para la misma, salvando la explotación blanca y salvando al capital extranjero con el “fin” de la segregación racial y la creación de una fracción de clase pequeño burguesa negra. Que nos cuenten cómo está el Norte de Irlanda y el número de presos y presas políticas irlandesas.

Bien es cierto que sabiendo lo que no queremos, todavía nos cuesta articular las estructuras y dinámicas necesarias para poder seguir luchando por la revolución socialista vasca.

Lo que es evidente es que no vamos a pedir permiso para decidir sobre nuestras cuestiones como colectividad nacional. Tampoco el derecho a decidir lo que queremos, ni cómo ni cuando, ni el derecho a revelarnos ante la ocupación de Euskal Herria y ante la explotación que sufrimos.

Hace tiempo que dijimos que lo nos une a los trabajadores vascos con el resto de nacionalidades que habitan en la península o en el continente, es la pertenencia a la misma clase y no a la misma nación.

No hay futuro para los que venden su fuerza de trabajo en Euskal Herria bajo la sumisión. Jamás seremos soberanos en toda su dimensión nacional y social si seguimos pegados a las suelas de las botas españolas y francesas. Por eso continuaremos peleando por una Euskal Herria libre y socialista.

La izquierda de Españistán

Rebeca Quintáns

Mientras los catalanes se manifiestan contra la represión de sus docentes, resistiendo todos los ataques del gobierno central con más movilizaciones sociales, después de haber puesto en jaque por primera vez el régimen monárquico del 78 en un process que está lejos de ser vencido…

Mientras los vascos organizan una cadena humana con cerca de 100.000 voluntarios para reclamar el derecho a decidir (“Gure Esku Dago”, está en nuestras manos), reforzando un segundo frente contra un estado que ha torturado y asesinado durante décadas para reprimir su lucha por la independencia…

Mientras los gallegos se rebelan tomando la plaza del Obradoiro en una de las manifestaciones más multitudinarias de los últimos tiempos, contra el proyecto de reabrir una mina de cobre en Touro que pondría en peligro su sistema de vida (las producciones ganaderas y la pesca en la ría de Arousa, que son las principales fuentes de riqueza en el país), desde una perspectiva indefectiblemente identitaria…

La izquierda en Españistán poco menos que hace el ridículo reclamando un poco de atención por parte de Pedro Sánchez, como damisela burlada por un don Juan, mendigando migajas de poder en el nuevo gobierno de tintes indiscutiblemente azul anaranjado. Continúa queriendo vender la burra del Estado plurinacional con el buenismo de “vamos a llevarnos todos bien” con que demuestra no entender en absoluto de qué va la película; y se explaya en el interminable debate sobre si es posible ser de izquierdas y nacionalista a la vez, queriendo inventar un internacionalismo sin naciones tan paradógico e incomprensible como el dogma de la santísima trinidad de los católicos. Excepto algunos grupos pequeños -como Red Roja, Iniciativa Comunista, la coordinadora 25S, Marchas por la Dignidad, Izquierda Castellana, PCPE y poquitos más-, que siempre han defendido el derecho de autodeterminación de los pueblos y reconocido la existencia de presos políticos, los partidos que habitualmente se identifican con la izquierda dosifican la lucha posponiendo cuestiones clave -como el republicanismo o el control por parte del estado de las fuentes energéticas-, mientras piden la unidad de los trabajadores de todas las “regiones” para poder avanzar llegando a acuerdos parlamentarios con los representantes de la oligarquía financiera.

Es frustrante asistir a actos como el que se celebró la pasada semana en el Teatro del Barrio de Madrid, con Ángeles Maestro (Red Roja) y Vidal Aragonés (CUP), sobre “clase obrera y cuestión nacional”, y ver cómo su exposición (excelente y pedagógica) choca contra un muro en buena parte del público, que se aferra a una doctrina izquierdosa exclusiva del Estado español post-franquista: Falsean el marxismo leninista con la pedantería de citas traídas ad hoc, con retórica que justifica la gran traición de PCE y PSOE en la Transición (aceptando la monarquía sin referéndum y una partidocracia encerrada en estrechos límites constitucionales y electorales, en sustitución de una democracia no sólo formal), y dicen aspirar a una revolución proletaria que los procesos de liberación nacional les están estorbando. Deprimente y cabreante si no fuera porque, mal que les pese, en la gente más joven y concienciada su discurso no cala. Los líderes de la izquierda de Españistán caminan solos como clavos ardientes a los que se aferran cada vez menos desesperados. Después del bluff de Podemos, volvemos al punto de partida: Que no, que no nos representan.

Presos no-políticos

Sendoa Jurado
ex preso no-político

En los últimos tiempos se ha hablado mucho de los presos políticos, de las injusticias que se cometen con ellos y de la falta de democracia que hay en el Estado español. Son muchos los que se han indignado con la existencia de presos políticos, a la mayoría la situación les ha cogido por sorpresa y, además, piensan que es un fenómeno reciente.

Algunos creen que los de Catalunya son los únicos presos políticos, ya que al fin y al cabo todos los del 18/98 y los del caso Bateragune están ya en la calle. Y claro, entre los presos políticos catalanes, no incluyen a las que están o han estado por ser de ETA. Otros son más listos y se han dado cuenta de que los catalanes no son los únicos presos políticos y que en esa lista hay también tuiteros, artistas y sindicalistas. Y ahí acaba la lista.

Los de Altsasu no figuran entre los presos políticos, porque la suya, en vez de ser una situación política provocada por la ocupación de la Guardia Civil, ha sido una “pelea de bar”. Por eso, antes han reivindicado que “Altsasu no es terrorismo”, y ahora que la Audiencia Nacional les ha condenado a 13 años de cárcel a pesar de reconocer que no es terrorismo, le piden justicia y proporcionalidad a la legalidad extranjera y burguesa española. Los padres y las madres han denunciado que han tratado a sus hijos e hijas “como si fueran terroristas”, sugiriendo sin querer que los hijos e hijas de otros padres y madres que sufren tanto como ellos mismos, y que además están en las peores circunstancias carcelarias, puede que sí lo sean.

La reclamación de la libertad para los jóvenes de Orereta también se ha escuchado alto, y en este caso el argumento principal ha sido que “ellos no fueron”. No fueron ellos y por eso deben estar en libertad y, por lo tanto, nos sugieren que, también en este caso, si efectivamente hubieran sido, la legitimidad de su derecho a la libertad podría estar en entredicho. De este modo están desarrollando un discurso que dará facilidades para reprimir a quienes en el futuro “sí” vayan a ser, a pesar de que el lema de aquella manifestación fue “Errepresioari autodefentsa”.

Y en el contexto político-social que se está imponiendo a la hora de hacer frente a estas condiciones represivas, se genera una paradoja: mientras se roba el carácter político a los militantes que históricamente han entendido la cárcel como un espacio de lucha convirtiendo a estos ante la opinión pública en presos no-políticos, cuando se trata de reivindicar la libertad de quienes tienen como único objetivo salir de la cárcel, algunos no tienen inconveniente en seguir cavando la tumba de los que se mantienen firmes y dignos.

Por ejemplo, en Catalunya piden la libertad de los presos políticos, nunca la amnistía, porque la amnistía incluye la necesidad de cambiar el carácter del Estado, así como la legitimidad de la lucha de quien está preso. La libertad a cualquier precio, aunque para ello tengan que reconocer que la declaración de independencia fue simbólica y tengan que asumir el artículo 155 de la Constitución. Si se consigue la libertad de determinados presos, pelillos a la mar.

Los progres sacaron a la calle la teoría de la amnistía social cuando encarcelaron a algunos sindicalistas, y afortunadamente fallaron en su intento. La amnistía social hace una clara distinción entre presos políticos, diferenciando entre quienes han utilizado la violencia y quienes no, haciendo más profunda, una vez más, la tumba de los militantes más dignos y reconociendo al Estado el monopolio de la violencia.

El lenguaje tiene un efecto directo en la forma de pensar. Los términos que utilizamos a diario pueden cambiar la forma en la que vemos la realidad. Si para denunciar las injusticias que sufren unos tenemos que afianzar las que sufren otros, entonces estaremos desarrollando una estrategia contraproducente y cortoplacista.

Son los complejos de quienes viven en lo políticamente correcto los que crean la necesidad de hacer diferencia entre presos políticos. Necesitan argumentos fáciles, no trabajados. Mientras que explicar la actividad de un preso político choca con quienes piensan diferente, las posturas basadas en dar lástima nos convierten en mansos a ojos del resto. Por eso las causas que son fáciles de asimilar socialmente según el status quo impuesto, tienen más éxito cuando este es medido en términos cuantitativos. La política convertida en marketing.

A menudo se olvida que si no defendemos nuestros máximos nadie reivindicará los mínimos democráticos para poder llevarlos a cabo. Que si no creamos independentistas nadie defenderá el derecho de autodeterminación, que si no defendemos la alternativa del socialismo nadie querrá tumbar el capitalismo, que las fuerzas de ocupación no saldrán de Euskal Herria sin denunciar y hacer frente a esa misma ocupación, y que si no logramos la amnistía los únicos caminos que nos quedarán serán seguir llenando las cárceles o darnos por vencidos como pueblo.

Quiero recordar que lo que convierte en político a un preso no es el no haber utilizado la violencia, sino estar en la cárcel por su defensa activa de las libertades colectivas, no renegar de su carácter político y no perjudicar con su recorrido a las condiciones de vida del resto de presos.

Igualmente, quiero destacar que si esos que para algunos son presos no-políticos utilizaron la violencia, estando de acuerdo con ellos o no, fue para hacer frente a quienes han aplicado el 155 en Catalunya, para que los guardias civiles dejaran de cometer abusos como el que cometieron en el bar Koxka de Altsasu, para dejar al descubierto la actividad represiva de la Audiencia Nacional, para terminar con la impunidad de los torturadores y para ganar la libertad de los pueblos y de la clase trabajadora. Hoy quiero reivindicar que esos a los que han convertido en presos no-políticos son, precisamente, los más políticos de todos.

60 años después

Jon Iurrebaso Atutxa
expreso político de ETA

Después de más de 60 años de una lucha heroica y desigual por parte del MLNV frente a los dos Estados que ocupan y oprimen a Euskal Herria, la fracción que se sitúa en la posición pequeño burguesa, reformista, burócrata y entreguista que hoy representa la  IA Oficial y reformista (IAO), vuelve los ojos, que realmente nunca quitó, al principal redil donde nació. Este no es otro que el PNV vasco-español de siempre y no independentista. Todo ello después de mendigar ante cierto sector de la burguesía vasco-española de un lado, y reformistas de “izquierda” no independentistas por otro. En ambos casos han sido alianzas fallidas y es de subrayar que ninguna de las dos fuerzas deseaban, ni desean, un futuro independentista y socialista para Euskal Herria.

Y este hecho de volver al redil, hubiera parecido imposible de creer a lo largo de estas largas décadas de represión, torturas, cárcel, muerte y también de ilusión y convencimiento pleno de luchar por una Euskal Herria independiente y socialista. Sin embargo, no es tan imposible de creerlo si analizamos ese periodo desde una perspectiva histórica y dialéctica, es decir desde un análisis basado en la lucha de clases.

No sabemos si todas y todos los que se identifican con la IAO (Sortu) y EHBildu lo saben, pero lo que si parece evidente es que, además de la estructura de Sortu, hay muchas personas que son conscientes de todo lo que está ocurriendo en la IAO desde el ya lejano 2009 y, algunas también desde antes de ese año. En todo caso, recordemos que se abandonaba un instrumento de lucha para siempre (un instrumento de lucha para la defensa del pueblo trabajador vasco), bajo el argumento de que la sociedad vasca ya era mayorcita y bajo la promesa de que en adelante se implementaría de una manera unilateral la DESOBEDIENCIA hasta conseguir la emancipación de los Estados ocupantes y opresores.

Y lo que está ocurriendo es una apuesta por desmantelar (además del propio MLNV), en la parte que le tocaba a la IAO, el movimiento popular, el movimiento social, el ya moribundo movimiento obrero y meter el reformismo y el pragmatismo en lo poco que su actividad abarca e implementa. Sin olvidar, claro está, la práctica parlamentarista burguesa más convencional. Una actividad parlamentaria de encefalograma plano y sin ninguna conexión con la subversión y resistencia al sistema que impone el invasor y que, evidentemente, no impulsan. Esa es la triste realidad que nos muestra EHBildu en Madrid optando por un PSOE que ya decidió antes de su congreso de Suresnes (1974) ser una pieza más del capital, y periódico recambio teatral del PP. Así ha quedado demostrado a lo largo de los años. Hoy, ante un instrumento desgastado, se coloca a otro semejante para la supervivencia del capital y de su entramado político, administrativo, económico y judicial de clase. Ante ello, EHBildu lo apoya. En concreto apoya “por higiene democrática” los presupuestos que rechazó hace unos días. En realidad, las vascas y vascos no hacemos nada en los parlamentos de los Estados que nos ocupan si no es legitimarlos. Esa debiera ser la primera cuestión que se evita plantear por todos los medios y artimañas.

Esa posición sumisa no genera contradicción insuperable alguna ni para las instituciones emanadas de la ocupación, ni para los poderes reales de los Estados que nos ocupan, ni para el resto de partidos que acatan el sistema a pies juntillas. Y eso se traduce en pactar el preámbulo de la NO independencia precisamente con los que la han rehuido y abiertamente manifestado, por activa y por pasiva. Es decir, no hay pacto con el PNV si no se acepta la partición de EH en general y de Hego EH en particular entre Vascongadas (Euskadi) y Nafarroa Garaia. No hay pacto si no se admite el estatus-quo actual de sumisión a los Estados y aceptación del sistema de libertades y prohibiciones que el capital extranjero y vasco-español nos imponen y que le son imprescindibles para su propia supervivencia, reproducción y dique contra las aguas del pueblo trabajador vasco. El PNV jamás luchará por la independencia pues lo pactado con los poderes reales del Estado, con los que están por encima de los gobiernos de turno, es únicamente la gestión del caserío vascongado y hacer de freno para el pueblo trabajador vasco que pretenda una EH independiente y socialista.

Y no nos extraña la actitud de Sortu y de EHBildu pues quien mantiene relaciones amistosas con la administración yanqui puede llegar a hacer cualquier cosa salvo luchar radicalmente a favor del pueblo trabajador vasco. ¿Como se puede tener relación con una administración imperialista manchada de sangre hasta las cejas que en el caso de Obama invadió 6 países y agredió y subyuzgó a muchísimos más, durante su mandato? ¿Por qué hay gente del entorno de la IAO y reformista que todavía no se cree que la carta de felicitación a Trump y sus ejemplares elecciones electorales es un hecho cierto y sobradamente reconocido? ¿Por qué, siendo público también, hay gente que ignora y, en todo caso, no se cree que también EHBildu felicite a las fuerzas represivas españolas por salvaguardar la democracia española?

La IAO y reformista se ha esforzado por meternos en la sangre el derecho, los valores y la democracia de nuestros enemigos nacionales y de clase. Esto es, paz a secas. Proceso de paz donde la única violencia que desaparece es la legítimamente defensiva. Logro de una “situación democrática” explicada como conquista al desaparecer la lucha armada, cuando lo único que significa es la asunción y práctica de la ley de partidos o ley de nuestro enemigo. Monopolio de la violencia para los Estados o, lo que es lo mismo, auténtica sumisión al sistema ocupante y al capital.

Cientos de actuaciones, declaraciones, mentiras y medias verdades para hacernos dudar de la justeza de la lucha de los últimos 60 años. Mientras, por aquí y por allí, se pide perdón y, a menudo, se medio dice o dice que nunca debiera haber pasado, manifestando tímidamente que los primeros que empezaron fueron otros… En definitiva, nos están intentando meter un sentimiento de culpabilidad y errónea práctica pasada, para justificar su actuación reciente, actual y futura. En este sentido, y aunque parezca mentira, todavía nos queda mucho por ver.

Así, nos martillean con mensajes y conceptos que obedecen a la filosifía burguesa y a nuestros enemigos o adversarios más directos. ¿Por qué es supuestamente democrático reivindicar todos los derechos para todas las personas sin ninguna especificación más? ¿Es que los que nos arrancan la plusvalía, los que pretenden ocuparnos para siempre, los que niegan un futuro en manos del pueblo trabajador vasco tienen los mismos derechos y obligaciones que éste? Esa y otras perlas por el estilo, como aceptar la partición para luego federarse…

Es una práctica repetitiva el hecho de que en la misma intervención pública nos muestren evidentes contradicciones sin sonrojo alguno. Se criticaba al PNV por aceptar la partición y ahora hacen un proyecto de futuro partiendo de esa misma partición. Sus antecedentes, sin ningún debate, vienen de hace unos 10 años, cuando el lobby que dio el golpe de mano en la Izquierda Abertzale comenzó a hablar de vascos y navarros preparando el terreno de su actual política. La hemeroteca esta ahí. Ya en ese tiempo ese lobby hizo suyo el discurso y concepto y términos del enemigo al hablar de Comunidad Vasca y Comunidad Navarra.

¿Qué podemos esperar de quien ante la requisa por el ocupante de bienes particulares de represaliados, en calidad de botín de guerra, manifiesta que hay que darle un nuevo empuje….?  ¿A qué? ¿Con quien? ¿Para qué? Es como si los de a pie fuéramos disminuidos mentales sin ninguna capacidad de razonamiento o de análisis. Es, sencillamente, esquizofrénico.

Es así en todos los ámbitos. En las cárceles también lo es. La vía-Sortu es aceptada al parecer por la mayoría del colectivo de presos políticos vascos con la salvedad y líneas rojas del arrepentimiento y la delación. Pues bien, no nos cansaremos de recordar que la línea político penitenciaria del Estado español requiere el arrepentimiento, pedir perdón, abandonar el colectivo de presos políticos vascos, renunciar a medios y fines, delatar y asumir en su conjunto la legislación penitenciaria vigente. No tener castigos para progresar de grado e ir avanzando hacia los permisos y más adelante poder obtener la condicional. Mirar para otro lado ante una agresión a un compañero, acarreando más represión para otros compañeros cuando algunos se pliegan a la legislación y al mandato de los
carceleros… Un largo etc. Y una situación insostenible, no ya en el tiempo, sino desde el minuto cero.

¿Cómo resuelven las presas y presos políticos vascos este dilema? ¿Cómo evitar la contradicción de no arrepentirse si así lo exige nuestro enemigo? ¿Qué ocurre? ¿Qué la vía Sortu hizo un mal cálculo? Pensamos que los que hicieron la vía Sortu tenían y tienen pleno convencimiento de lo que estaban haciendo y de la contradicción que dejaban en manos de los presos. ¿Se saltan la línea roja? ¿Y si no se la saltan? Pues si no se la saltan no hay progresión de grados. Hay quien no quiere oírlo pero tenemos que manifestar que no hay otra solución que la AMNISTIA TOTAL y la consiguiente lucha para conseguirla.

Mientras, tendremos cientos de presos (de los de hoy y de los que por desgracia e inevitablemente habrá) para el día de la independencia de Euskal Herria que en enero del pasado año dirigentes de Sortu situaron el año 2026 como una fecha “realista y viable”, “o antes, si la sociedad vasca lo desea”. Es decir, dentro de 8 años es viable y real un Estado de las Vascongadas, otro de Nafarroa Garaia y otro de Iparralde que estarán federados para luego “pelear” por el socialismo y más tarde por el feminismo y… En fin.

Con las sucesivas reformas de la LOGP española, en el mejor de los casos y si no cambia la situación, algunas presas y presos políticos vascos que hoy están encarcelados, alcanzarán el tercer grado hacia el 2043, la condicional hacia el 2048 y nunca la libertad penitenciaria definitiva pues saldrán bajo libertad vigilada. En el peor de los casos y con varias condenas importantes, su cómputo para lograr el tercer grado o la condicional no se hará sobre 40 años sino sobre el total de las penas impuestas. De esa manera cumplirán toda la condena en prisión, que en el caso que mencionamos se produciría en el año 2051.

No nos estamos inventando nada. Miles de vascos saben de qué hablamos porque han estado en las cárceles o cerca de esta realidad por ser familiar, militante, amigo, compañero de trabajo, etc. Eso es lo que marca la ley del ocupante español después de ser reformada una y otra vez para destruir a sus enemigos, en este caso la resistencia vasca que lucha por la independencia y el socialismo.

Y volviendo al comienzo del artículo, 60 años después, es evidente que si deseamos un futuro independiente y socialista, solo el pueblo trabajador vasco podrá ser sujeto y protagonista de su propio futuro. No  podemos dejarlo en manos de nadie más. Y no podemos dejar para mañana lo que es tarea de hoy. Y ese quehacer diario nos exige implementar un reflejo constante de lo que será nuestro futuro.

No hay otro modo de conducir una dinámica de liberación hacia nuestros objetivos principales. Con esas claves tan difíciles de llevar a cabo habrá que revisar o construir las estructuras acordes y las dinámicas permanentes y de futuro.

Ante el reformismo que hace bandera de lo posible calificando de quimera lo imposible, y sabiendo que lo posible es, sobre todo, lo aceptable e imprescindible para el enemigo, nosotras y nosotros haremos posible lo imposible. Es cuestión de conciencia, voluntad y tenacidad. Como muchos ya habrán dicho y hecho antes que nosotros y nosotras: “soñar es imprescindible con la condición de creer en nuestros sueños”. Y tenemos muy presente lo que en su día acuñó Jon Idígoras: “Sin el PNV será difícil conseguir la independencia,  con el PNV imposible”.

Ante la criminalización del Movimiento pro amnistía y contra la represión

Movimiento pro amnistía y contra la represión

Los ataques, el acoso y la criminalización contra el Movimiento Pro Amnistía y Contra la Represión han sido constantes desde el mismo momento de su nacimiento. Estos ataques han tomado diferentes formas, pero siempre han tenido como elemento común a la hora de llevarlos a cabo, la disposición mostrada para colaborar por parte de los medios de comunicación del sistema, de todos los partidos políticos institucionales, de las policías y de los jueces.

El Movimiento Pro Amnistía y Contra la Represión nació en abril de 2014 para recuperar la reivindicación de la amnistía y reactivar la lucha en su favor, y así lo hemos expresado desde el primer momento. Sin embargo, y con la intención de desvirtuar el trabajo que realizamos e intentando evitar el debate político que estamos planteando, los agentes antes mencionados nos intentan liar en la discusión sobre la lucha armada, a pesar de que son varias las veces que hemos dicho que este movimiento no nació para practicarla. Tampoco nació, por supuesto, para condenar ningún método de lucha, y tampoco la lucha armada.

Cada vez que nos han preguntado la opinión que tenemos sobre el final de la lucha armada hemos tenido que explicar que este es otro entre tantos métodos de lucha y que a nadie más le corresponde decidir sobre ella que a quién la practica. Igualmente hemos explicado que el final de la lucha armada y la paz no son lo mismo, y que quien acepta esa definición de la paz estará dando legitimidad a la opresión y estará criminalizando a quién se levanta ante el opresor, dando facilidades a la represión contra la disidencia política.

Como hemos dicho, no es la primera vez que ponen en el punto de mira a nuestro movimiento, a su militancia y a lxs presxs políticxs que han mostrado pública mente su respeto por él, como no son nuevos los seguimientos policiales, las peticiones de colaboración, los informes que la Audiencia Nacional española redacta sobre nosotrxs, ni la creación del ambiente idóneo por parte de los políticos y periodistas txakurras para reprimirnos.

Aún así, esos comportamientos se han endurecido en los últimos días y por eso venimos a decir públicamente que no nos van a amedrentar con ese tipo de amena zas y que seguiremos desempeñando nuestra labor como hasta ahora. Nos quieren callar, nos quieren en la cárcel y están creando las condiciones mediáticas para ello. La represión es parte de la esencia de los estados capitalistas, no necesitan la excusa de la violencia revolucionaria para seguir dando leña, porque lo que buscan no es la paz, sino la sumisión. Seguirán deteniendo y encarcelando a militantes hasta que hagan desaparecer hasta la última semilla de libertad… o hasta que le demos la vuelta a la situación y ganemos por medio de la lucha.

Seguiremos reclamando la amnistía, porque son gudaris, porque queremos reivindicar con orgullo la legitimidad de la lucha llevada a cabo por lxs represaliadxs políticxs y el compromiso que hemos adoptado para seguir luchando por la libertad, porque no aceptaremos manipulaciones de la historia y explicaremos que ha habido muchos ‘Melitón Manzanas’ o ‘Carrero Blanco’. Seguiremos expandiendo el grito por la amnistía porque no aceptamos que los Estados español y francés nos roben ni la libertad nacional ni la libertad social.

Seguiremos reivindicando la amnistía porque sabemos que nada de lo que hagamos para lograr la libertad puede ser peor que lo que hacen nuestros enemigos para quitárnosla.

Jo ta ke irabazi arte!

En Euskal Herria, a 5 de mayo de 2018.

ETA nunca fue una ‘banda’, sino una organización

Bianchi

Cuando los mass media establecidos recuerdan una y otra vez, machaconamente, los «crímenes y asesinatos» de la «banda terrorista ETA», es un error, a nuestro juicio, oponerles los verdaderos crímenes del terrorismo de Estado en forma de distintas siglas (BVE, ATE, GAL, etc.), y ello porque son magnitudes no homogéneas. Hacerlo sería quedarse en la vertiente militar del conflicto (que es anterior a ETA) y sus consecuencias (que es lo que hace EHBildu y Sortu: gestionar las «consecuencias» para iniciar un «nuevo ciclo» y, ahora sí, «hacer política» y no otra cosa, como era «pegar tiros», que eso no es «política») olvidándose de la vertiente principal del problema como es su costado político. Y es aquí, en el meollo político, donde el Estado fascista español tiene la batalla perdida hace muchísimo tiempo, de ahí que su lenguaje sea militar: vencedores y vencidos amén de sus actuaciones puramente vengativas (de sospechar hace años que se llegaría a la situación actual en que ETA se desarma «unilateralmente» y sin contrapartidas, ¿no lo hubieran firmado los sucesivos gobiernos? No parece a juzgar por las nuevas peticiones a la organización clandestina, esto es, venganza).

Sabedores de su derrota política, no se resignan a dar lo que ahora llaman la «batalla del relato» que consiste, básicamente, en hacer creer que a ETA no sólo se la ha derrotado gracias a la intervención de las policías nativas y extranjeras, sino principalmente gracias al «Estado de Derecho», a la «democracia» reinante (hay un monarca) en España con su Constitución, elecciones y esas cosas que legitiman una democracia formal. A ETA le ha vencido el «enemigo interno» y el Estado fascista español -no la «sociedad»-, pues de no serlo, de no tener ese carácter, de no venir de donde viene, el desenlace sería otro -no sabemos, y ya no podremos saberlo, de qué tipo-. Viendo el ejemplo de Catalunya, ni siquiera hace falta recurrir a la mentira de Estado que dice que, sin el concurso de las armas, de la violencia, toda reivindicación es posible en España por medio del «diálogo» y los «cauces pacíficos y democráticos». Ya se ve que no.Ya se ve que el fascismo sólo entiende el lenguaje de la fuerza.

Todas las medidas que se adoptan -por unos y otros- giran alrededor de las consecuencias del «conflicto» sin agarrar por las solapas y enfrentar las causas, algo imposible bajo el fascismo aunque ya no vista correajes y arreos paramilitares, lo que «infantiliza» el contencioso en un «y tú más» cuando de contar víctimas se trata, y por eso decimos que son cantidades heterogéneas, pues no es lo mismo la muerte de un voluntario que ingresa en una organización para luchar por unos ideales consciente de a qué se expone, que quien se embute en un uniforme por una soldada desprovista de principios salvo los propios de un lavado de cerebro.Por lo tanto, aunque suene frívolo, que cada cual llore a sus muertos.Lo dijo en su día un franco-falangista reconvertido en «demócrata» como Martín Villa: «lo de ellos son asesinatos; lo nuestro, errores», y lo mismo dijo el otro día por televisión el muñidor de la «guerra sucia» Rafael Vera.

Convengamos en que ETA ha sido derrotada policialmente -algo que hasta se podría discutir-, pero nunca se podrá decir que fue porque no lo intentaron. Políticamente, es imposible ser derrotada. Otra cosa es que el destino del pueblo vasco quede ligado para siempre a los avatares y movimientos políticos que haya en «España» o, en otras latitudes, Estado español.

Buenas noches

Perdón

Jon Iurrebaso Atutxa
expreso político de ETA

Después de leer la nota de ETA hecha pública hoy 20 de abril de 2018, y sin perjuicio de omitir otros comentarios más adelante, tenemos que manifestar lo siguiente:

Hay una primera cuestión que ETA pasa por alto y que es la principal. ETA nació para conseguir la liberación nacional y social de Euskal Herria. En tal caso lo primero que debiera haber hecho ETA es pedir perdón a Euskal Herria por abandonar la lucha sin haber conseguido los objetivos por los que nació.

En segundo lugar debiera haber pedido perdón a los centenares de militantes (y no militantes) que en esta lucha han dado lo más preciado que tiene el ser humano, la vida. Debiera haber pedido perdón a todos y cado uno de los allegados de los cientos de  militantes muertos y asesinados en defensa de la liberación integral de Euskal Herria.

Debiera haber pedido perdón a todas y cada una las presas/os. De igual manera tendría que haber hecho lo mismo con los deportados y huidas, que no pueden volver a Euskal Herria porque van directamente a la cárcel. Y hubiera tenido que pedir perdón máxime cuando ETA ha entregado su arsenal armado y lo que es aún más terrible, cuando ha entregado tu teoría y práctica revolucionaria acerca de la liberación nacional y social de Euskal Herria.

ETA, en los tiempos en el que ya se ha entregado política, ética y estéticamente (con palomas incluidas), cuando ha entregado todo su bagaje, incluso llega a decir que todo lo acontecido (los casi 60 años de lucha político militar por la supervivencia de Euskal Herria y su Pueblo Trabajador Vasco) jamás debiera haber ocurrido. Esta última frase cuando menos refleja el rechazo a su pasado. Es decir, pide perdón, rechaza su pasado y promete en nombre de las generaciones futuras que nunca volverá a ocurrir.

Y algunos nos preguntamos si cualquier día de estos tendremos que ver, con tanto perdón y mentira, a alguno que se arrepentirá hasta de haber nacido para complacer a nuestros enemigos. Todo ello para que los partidos de orden, los partidos del sistema, los partidos de mandato burgués o reformista, junto con los Estados, todos ellos instrumentos del capital, dejen un hueco a la supuesta Resistencia vasca que acata y navega encantada por las acotadas piscinas de nuestros enemigos.

Y ETA no solo entrega lo que tiene sino hasta lo que no tiene. Es decir, promete que jamás se repetirá lo ocurrido, condicionando de esta manera la actitud que en un futuro tome el Pueblo Trabajador Vasco y las dinámicas e instrumentos de lucha que su quehacer conlleven. Eso es muy grave. Eso condiciona y pretende mutilar a futuras generaciones de luchadores y luchadoras.

Incluso cierta gente de altura de la actual Izquierda Abertzale Oficial y Reformista decía con rotundidad que si ETA desapareciera todo seria diferente. Lo terrible del asunto es que esa gente sabía entonces y sabe ahora que desde dentro del sistema de nuestros enemigos nada se puede hacer ni como pueblo ni como clase. Y ETA también lo sabe, evidentemente.

El desmantelamiento de la izquierda abertzale

Itziar Retolaza

Somos militantes y ex-militantes de la izquierda abertzale muy indignadas con la situación que vivimos. Poco a poco, en estos últimos años, se han desactivado casi todos los movimientos populares de la izquierda abertzale, y ha sido la izquierda abertzale oficial quien optó por hacerlo.

Incluso antes de desactivarlos, hemos sido testigos de cómo nos censuraban lemas de pancartas y manifestaciones, cómo se suspendían actos políticos que se habían organizado durante décadas (manifestaciones pro-amnistía, concentraciones a favor de la ikurriña, concentraciones en contra de las fuerzas armadas de los Estados, etcétera).

De esa manera, se desmovilizó a la gente, se suspendieron actos de protesta (e incluso se generó y difundió una mala imagen de la protesta), y se centralizaron todas las movilizaciones que se pusieron a cargo de movimientos políticamente correctos (en el sentido más preocupante de lo que es ser políticamente correcto).

Se promueven únicamente convocatorias masivas bien dirigidas y controladas, y se desprecian las convocatorias populares que no siguen esa lógica. La izquierda abertzale oficial está ciñéndose al lema hay que sacar el conflicto de las calles y llevarlo a los despachos. Y todo esto, asegurándonos que éste era el buen camino, que con esta nueva vía iba a mejorar la situación de las y los presos políticos, y se iba a acelerar su excarcelación, y que mejorarían las condiciones para materializar el proyecto independentista.

En ese contexto, se ha renunciado al euskara y la cultura como principal seña de identidad, a la amnistía, a las luchas sociales, a la territorialidad, etcétera. Parece que el único y último objetivo es atraer al PNV a un movimiento nacional e independentista, aun a sabiendas de que el PNV está muy cómodo en el marco autonómico y en la actual estructura social, económica y cultural. En ese afán de acercarse al PNV, y en ese afán de controlar todo movimiento, la izquierda abertzale oficial ha creado desprecio hacia militantes y ex-militantes que opinamos diferente, y ha difundido falsos rumores sobre nosotras.

Por otro lado, el PNV y el estado español no cesan de exigir a la izquierda abertzale que reniegue de su pasado y pida perdón. Pero nadie exige responsabilidades al estado español y al PNV (la criminalización de la kale borroka promovida por Juan Maria Atutxa con la teorización de los denominados grupos Y; las torturas y la violencia policial de la Ertzaintza; la complicidad con los estados en los procesos de ilegalización de partidos políticos y movimientos sociales, y en la detención y encarcelamiento de militantes políticos; la pasividad ante el cierre de Egin irratia, del periódico Egin, la revista Ardi Beltza…). Cómo colaborar con aquellos que no te consideran un interlocutor necesario, ni respetado. Cómo colaborar con quien te ignora porque no te necesita. No nos engañemos, la historia así lo refrenda, los objetivos del PNV son otros.

Itziar Retolaza, en nombre de un grupo de militantes y ex-militantes de la izquierda abertzale

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