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Las contradicciones interimperialistas: la crisis del Canal de Suez (1)

Egipto es un país estratégico como pocos. No sólo es la bisagra entre dos continentes, África y Asia, sino entre dos mares, el Mar Mediterráneo y el Rojo, que abre un camino mucho más rápido para los colonialistas europeos al Océano Índico.En 1854 el francés Ferdinand de Lesseps plantea la posibilidad de abrir un canal a través de la Península del Sinaí para conectar ambos mares, de manera que en sus viajes a Asia los buques europeos no tuvieran que atravesar toda África. Para ello inventa lo que ahora llaman “globalización”: una empresa multinacional que no es ni francesa ni egipcia sino “universal” y que obtiene la concesión de las obras a cambio de su explotación durante 99 años.

Francia logra asentarse en un punto estratégico del comercio mundial y la potencia colonial más importante de la época, Gran Bretaña, queda al margen que, en un principio, se opuso a la construcción del Canal. La corona inglesa veía en el Canal impulsado por Francia una amenaza a sus intereses coloniales en África, Asia y Oriente Medio. Pero en 1875 los egipcios tuvieron que ceder sus acciones a la Corona Británica. En una brillante maniobra de despojo colonial, Gran Bretaña se hizo con el 44 por ciento de las acciones y en la práctica se transformó en su verdadera dueña, administrando y recaudando los cuantiosos pagos en concepto de derechos de paso por sus aguas, dejando de lado a franceses y particularmente a egipcios. Los británicos se apoderan así de una de las más importantes vías de comunicación con la “joya de la Corona”, la India.

Egipto aportó casi la mitad del capital necesario para realizar las obras del Canal y cuatro de cada cinco trabajadores que durante diez años estuvieron construyéndolo, eran de origen egipcio. Los campesinos (“falajin”) reclutados para las obras eran los peores pagados y debían realizar las obras más duras. Miles de ellos pagaron con sus vidas la excavación del Canal. En los años setenta del siglo XIX se utilizaron esclavos en diversas actividades, incluso portuarias. Durante decenas de años británicos y franceses negaron a los egipcios cualquier posibilidad de llegar a puestos de responsabilidad en la gestión del Canal.

En 1869 el Canal acoge la llegada de los primeros barcos. En 1888 la Convención de Constantinopla obliga a que, cualquiera que fuera su pabellón, los barcos puedan atravesar el Canal, tanto en tiempo de paz como de guerra.En 1936 el imperialismo británico estrecha el control sobre el Canal: un tratado impuesto a Egipto permite que sus tropas ocupen las orillas, que es el inicio de su militarización unilateral. Junto con el Canal, el ejército británico planta sus cuarteles en Egipto.

En 1948 el imperialismo crea el Estado de Israel y comienza la limpieza étnica de los palestinos de sus tierras. Los egipcios cierran el Golfo de Aqaba (1949) y el Estrecho de Tiran (1950), impidiendo que los buques israelíes accedan a la única salida que tienen al Mar Rojo.

Aquí hay que hacer una pausa para explicar que, frente a las posiciones consolidadas por Francia y Gran Bretaña en Oriente Medio, Estados Unidos tenía otros intereses en la zona, opuestos a los anteriores, especialmente el de quebrar el monopolio de las empresas europeas sobre el petróleo, significado último del Pacto del Quincy (1945) y del derrocamiento de Mossadegh en Irán (1953).

Para ello Estados Unidos aprovecha el proceso de descolonización que se iniciaba entonces. Esas contradicciones entre potencias imperialistas favorecen el golpe de Estado que lleva al coronel Gamar Abdel Nasser al poder en Egipto.

En marzo de 1952 Kermit Roosvelt, el jefe de CIA en Oriente Medio, se reúne con Nasser para preparar el golpe de Estado con el apoyo de la Hermandad Musulmana y explotando los sentimientos anticoloniales ampliamente extendidos entre las masas que, en realidad, no era tal; sólo se centraban en las viejas potencias: Gran Bretaña y Francia.

Estados Unidos abandona el plan porque no es necesario. Pocos meses después, el 23 de julio de 1952, Nasser lleva a cabo el golpe sin su ayuda. No obstante, la CIA aporta su experiencia para que los militares del nuevo régimen organicen su propio servicio de inteligencia e incluso redacta los programas de radio que difunden propaganda del gobierno contra Estados Unidos. Nunca la intoxicación fue tan sibilina.

Como es habitual, en Egipto los oportunistas tampoco entienden el verdadero alcance de la situación. Consideran a Nasser un peón de Estados Unidos y se burlan de él llamándole “coronel Jimmy”.

En 1952 a los británicos les quedaba un plazo de nueve años para evacuar sus tropas. A partir de entonces sólo quedaría una empresa extranjera explotando una riqueza egipcia.

Faltos de experiencia, la información de la CIA sobre Oriente Medio no era tan buena entonces como ahora, sino más bien absurda, lo que encadena los errores, uno detrás de otro. La CIA creía que el apoyo de la URSS en Egipto era la Hermandad Musulmana. Por eso con su ayuda, en 1954 Nasser organiza un atentado contra sí mismo para aplastar a la Hermandad Musulmana.

Sin embargo, la CIA comete su tercer error: se precipita al suministrar armas a Nasser esperando que, a cambio, el coronel egipcio firme un acuerdo reconociendo al Estado de Israel.

Pero el error más importante de los que cometió la CIA fue descubrir que Nasser no es el hombre de paja que ellos creían. Algunos le comparan con el turco Mustafá Kemal. El asunto es aún más serio: en medio de la Guerra Fría, Nasser se declara neutral e inicia el movimiento de los países no alineados.

Además, Nasser no admite la creación del Estado de Israel. Finalmente, no es la CIA quien ha manipulado a Nasser sino al revés. La CIA aún no era entonces lo que conocemos ahora.

Segunda Parte, Tercera Parte, Cuarta parte

Manual de instrucciones para un Golpe de Estado perfecto: Guatemala 1954

Guillermo Toriello
diplomático del gobierno de Árbenz

La Máquina de Decidir, pieza por pieza

– DWIGHT EISENHOWER:

Presidente de los Estados Unidos. Derribó el gobierno de Mohammed Mossadegh, en Irán, porque había nacionalizado el petróleo. Ha dado orden de derribar también el gobierno de Jacobo Árbenz, en Guatemala.

– SAM ZEMURRAY:

Principal accionista de la United Fruit. Todas sus inquietudes se convierten automáticamente en declaraciones del gobierno de los Estados Unidos y en rifles, morteros, ametralladoras y aviones de la CIA.

– JOHN FOSTER DULLES:

Secretario de Estado de los Estados Unidos. Fue abogado de la United Fruit.

– ALLEN DULLES:

Director de la CIA. Hermano de John Foster Dulles. Como él, ha prestado servicios jurídicos a la United Fruit. Juntos organizan la Operación Guatemala.

– JOHN MOORS CABOT:

Secretario de Estado para Asuntos Interamericanos. Hermano de Thomas Cabot, que fue presidente de la United Fruit.

– BEDELL SMITH:

Subsecretario de Estado. Sirve de enlace en la Operación Guatemala. Futuro miembro del directorio de la United Fruit.

– HENRY CABOT LODGE:

Senador. Representante de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas. Accionista de la United Fruit. En varias ocasiones ha recibido dinero de esta empresa a cambio de discursos en el Senado.

– ANNE WHITMAN:

Secretaria personal del presidente Eisenhower. Casada con el jefe de Relaciones Públicas de la United Fruit.

– SPRUILLE BRADEN:

Fue embajador de los Estados Unidos en varios países latinoamericanos. Cobra sueldo de la United Fruit desde 1948. Exhorta a Eisenhower, con gran eco de prensa, a suprimir por la fuerza el comunismo de Guatemala.

– ROBERT HILL:

Embajador de los Estados Unidos en Costa Rica. Colabora con la Operación Guatemala. Futuro miembro del directorio de la United Fruit.

– JOHN PEURIFOY:

Embajador de los Estados Unidos en Guatemala. Llamado el “Carnicero de Grecia” por su anterior gestión diplomática en Atenas. No habla una palabra en lengua castellana. Se formó políticamente en el Senado, en Washington, donde trabajó de ascensorista.

La Máquina de Mentir, pieza por pieza

– EL MOTOR:

Se convierte al verdugo en víctima y a la víctima en verdugo. Quienes preparan la invasión de Guatemala desde Honduras, atribuyen a Guatemala la intención de invadir Honduras y toda América Central. A la vista están los tentáculos del Kremlin, denuncia John Moors Cabot desde la Casa Blanca. El embajador Peurifoy advierte en Guatemala: “No podemos permitir que se establezca una república soviética desde Texas hasta el Canal de Panamá”. La piedra del escándalo es un cargamento de armas embarcado desde Checoslovaquia. Los Estados Unidos han prohibido la venta de armas a Guatemala.

– ENGRANAJE 1:

Se bombardea a la opinión pública mundial con noticias y artículos, declaraciones, panfletos, fotografías, películas y tiras cómicas sobre las atrocidades comunistas en Guatemala. Este material pedagógico, que jamás confiesa su origen, proviene de la oficinas de la United Fruit en Boston o de las oficinas del gobierno en Washington.

– ENGRANAJE 2:

El arzobispo de Guatemala, Mariano Rossell Arellano, exhorta a la población a sublevarse contra el comunismo, enemigo de Dios y de la patria. Treinta aviones de la CIA riegan su pastoral por todo el país. El arzobispo hace llegar a la capital la imagen popular del Cristo de Esquipulas, que será nombrado Capitán General de la Cruzada Libertadora.

– ENGRANAJE 3:

En la Conferencia Panamericana, John Foster Dulles golpea la mesa con el puño y arranca la bendición de la OEA a la proyectada invasión. En las Naciones Unidas, Henry Cabot Lodge bloquea las demandas de auxilio de Jacobo Árbenz. La diplomacia norteamericana se moviliza en todo el mundo. Se obtiene la complicidad de Inglaterra y Francia a cambio de un compromiso de silencio de los Estados Unidos sobre los delicados asuntos del Canal de Suez, Chipre e Indochina.

– ENGRANAJE 4:

Los dictadores de Nicaragua, Honduras, Venezuela y República Dominicana brindan campos de entrenamiento, emisoras de radio y aeropuertos a la Operación Guatemala. También aportan lo suyo a la campaña de propaganda. Somoza reúne a la prensa internacional en Managua y muestra unas cuantas pistolas que llevan grabado el sello de la hoz y el martillo. Dice que provienen de un submarino ruso y que han sido interceptadas camino de Guatemala.

La reconquista de Guatemala:

Guatemala no tiene aviones ni batería antiaérea, de modo que los pilotos norteamericanos, en aviones norteamericanos, bombardean el país con toda comodidad.

Una poderosa emisora de la CIA, instalada en la azotea de la embajada de los Estados Unidos, difunde confusión y pánico en todo el país: la Máquina de Mentir informa al mundo que ésa es la radio rebelde, La Voz de la Liberación, transmitiendo desde la jungla de Guatemala la marcha triunfal del coronel Castillo Armas. Mientras tanto, Castillo Armas, acampado con toda su tropa en una plantación de la United Fruit en Honduras, espera órdenes de la Máquina de Decidir.

El gobierno de Árbenz asiste, paralizado, a su propio derrumbe. Los bombardeos aéreos llegan a la capital y revientan los depósitos de combustible. El gobierno se limita a enterrar a los muertos. El ejército mercenario, Dios, Patria, Libertad, atraviesa la frontera. No encuentra resistencia. Por dinero o por miedo, los jefes militares rinden sus tropas sin disparar un tiro. Un médico argentino de ventipocos años, Ernesto Guevara, intenta, en vano, organizar la defensa popular en la capital: no sabe cómo ni tiene con qué. Improvisadas milicias deambulan, desarmadas, por las calles. Cuando Árbenz manda, por fin, abrir los arsenales, los oficiales se niegan a obedecer. Uno de estos días sombríos y sin grandeza, Guevara sufre un ataque de asma y de indignación; y una medianoche, al cabo de dos semanas de bombardeos, el presidente Árbenz baja lentamente las escalinatas del Palacio Nacional, cruza la calle y pide asilo en la embajada de México.

Noticiero:

El arzobispo de Guatemala declara: “Admiro el sincero y ardiente patriotismo del presidente Castillo Armas”. En ambiente de gran algarabía, Castillo Armas recibe la bendición del nuncio papal, monseñor Genaro Verrolino.

El presidente Eisenhower felicita en la Casa Blanca a los responsables de la CIA. Les dice: “Gracias por haber eliminado una cabeza de playa soviética”.

El jefe de la CIA, Allen Dulles, encarga a un periodista de la revista “Time” la redacción de una nueva Constitución para Guatemala.

La revista “Time” publica un poema de la esposa del embajador de los Estados Unidos en Guatemala. Dice que el señor y la señora Peurifoy son optimistas porque Guatemala ha dejado de ser comunista.

En la primera reunión con el embajador después del triunfo, el presidente Castillo Armas expresa su preocupación por la insuficiencia de las cárceles locales, que no disponen de las celdas necesarias para encerrar a los comunistas. Según las listas enviadas desde Washington por el Departamento de Estado, los comunistas guatemaltecos suman 72.000.

Se celebra una fiesta en la embajada de Estados Unidos en Guatemala. Cuatrocientos guatemaltecos invitados cantan a coro el himno de los Estados Unidos de América.

http://mictlantecuhtli.tripod.com/politica/Guatemala1.htm
Documental: así explicó al mundo la United Fruit los motivos del Golpe de Estado en Guatemala
– ‘¿Por qué el Kremlin odia las bananas?’

‘Aquí purgarás las penas que no tengas’: un campo de concentración franquista en Pontevedra

Un colegio jesuita de finales del siglo XIX muere herrumbroso y fruto del descuido en la parroquia pontevedresa de Camposancos con el río Miño a su faldas y frente a la población portuguesa de Caminha. No hay ninguna indicación desde la carretera que permita llegar hasta lo que queda de sus muros para poder vislumbrar la enormidad de sus dimensiones. A los pies de la fachada un hombre regenta un puesto de helados que da servicio a los viajeros que cogen el transbordador para cruzar el río a Portugal sin conocer la dramática y terrible historia que hasta el año 1941 ocurrió en el edificio que sirve de escenario de su día a día.

La construcción, que llegó a ser origen de las universidades de Deusto y Comillas, fue uno de los mayores campos de concentración que el franquismo usó para su represión, pero hoy solo vive presente en la memoria de las familias de las víctimas de los que vivieron allí recluidos. El desinterés de las instituciones amenaza con hacer perder para siempre el recuerdo de lo que sucedió entre sus paredes.

El edificio jesuita fue utilizado por los franquistas en un primer momento para alojar a todos los presos que eran capturados en las luchas navales en el frente norte de Asturias y en alta mar. Posteriormente, para alojar a todos los presos políticos de la zona. Unas instalaciones que, según el informe de Inspección de campos del régimen de Franco, podían acoger a 868 hombres pero que hasta su cierre en 1941 llegó a albergar hasta cinco mil en unas condiciones infrahumanas de hacinamiento.

La importancia de este campo de concentración en la represión franquista estriba en el hecho de que a partir de junio de 1938 el Tribunal Militar Número 1 de Asturias, que hasta entonces estaba en Gijón, pasó a ejercer su negra labor dentro de sus muros. Allí tenían lugar hasta cuatro consejos de guerra al día, y los fusilamientos derivados de sus decisiones eran continuos. Quienes no morían ajusticiados por el mandato del tribunal caían víctimas de la tuberculosis o de otras enfermedades para las que los carceleros no procuraban cura.

Un lugar de memoria que corre el riesgo de perderse. La necesidad del gobierno de España por borrar cualquier recuerdo de la represión de los que dieron origen a su pensamiento avanza con paso firme con la inestimable colaboración de los que creen que para mirar adelante hay que echar paladas de olvido sobre nuestra historia. En 2007 el PP y El PSOE de A Guarda aprobaron un cambio de uso del suelo para convertir el antiguo campo de concentración en un hotel de lujo. La crisis y los problemas burocráticos se llevaron por delante el intento de la empresa del exjugador del Celta de Vigo, Valery Karpin, por darle un uso empresarial al recinto. Diez años después sigue sin haber el más mínimo intento de hacer saber a cualquier ciudadano o viajero la historia que guardan aquellos muros.

La memoria de Camposancos se apaga frente al mar. El testimonio oral de lo que allí sucedió desaparecerá con la muerte de los que sufrieron la suerte de estar encerrados y el derrumbe de sus muros silenciará para siempre los gritos de desesperación que los presos dejaron escritos en forma de graffitis: “Aquí purgarás las penas que no tengas”, dice uno de los grabados resistiendo lánguido el paso del tiempo y el azote inexorable de la desmemoria.

http://www.lamarea.com/2017/08/06/camposancos-el-campo-de-concentracion-olvidado/

El avión soviético MiG-15 acabó con la supremacía aérea de Estados Unidos

En septiembre de 1950 la Fuerza Aérea estadounidense llevó a cabo una incursión masiva durante el día en la ciudad norcoreana de Sinuiju. El ataque llevado a cabo por ochenta bombarderos B-29 resultó en la mayor pérdida de vidas desde el bombardeo atómico estadounidense de Nagasaki. La ciudad entera, que estaba construida de bambú y madera, se quemó hasta el suelo. Más de 30.000 civiles inocentes fueron quemados vivos.

Incapaces de detener estas incursiones de las fuerzas aéreas de Estados Unidos, Gran Bretaña y Australia, los norcoreanos apelaron a la URSS, que envió su nuevo caza, el MiG-15 que sería pilotado por veteranos de la Segunda Guerra Mundial.

El resultado no pudo ser más dramático. En la primera batalla aérea entre aviones soviéticos y estadounidenses sobre Corea, el 1 de noviembre de 1950, los soviéticos derribaron dos Mustangs, sin perder ninguno de sus MiG. “El dominio estadounidense del cielo coreano había llegado a su fin”, escribió el ex piloto de caza Serguei Kramarenko en su libro “Combate aéreo sobre el frente oriental y Corea”.

Sobre los cielos de Corea, los ases aéreos de la URSS se enfrentaron a sus oponentes occidentales en los primeros combates de caza de la era de los reactores. En batallas aéreas mortales sobre la península, los pilotos soviéticos derrotaron repetidamente a formaciones de combatientes enemigos mucho más grandes y convirtieron decenas de bombarderos en chatarra.

El MiG-15 fue un factor clave para establecer la superioridad soviética. El avión tenía un techo de acción más alto que los aviones occidentales, como el F-86 Saber, de modo que los pilotos soviéticos podían retirarse fácilmente escalando a más de 50.000 pies, sabiendo que el enemigo no podía seguirles.

En segundo lugar, el MiG tenía mucha mejor aceleración y velocidad: 1.005 km/h frente a los 972 km/h de sus oponentes. La velocidad de subida de 9.200 pies por minuto del MiG también era superior que los 7.200 pies por minuto de la mayoría de las versiones del F-86.

Un factor crítico en la guerra aérea fue la diferencia en el armamento. Los MiG estaban armados con cañones capaces de alcanzar un objetivo desde una distancia de 1.000 metros, mientras que las ametralladoras a bordo de los bombarderos B-29 estadounidenses tenían un alcance de 400 metros.

Kramarenko explica: “Entre los 400 y 1.000 metros nuestros aviones disparaban y destruían a los bombarderos mientras todavía estuvieran fuera del alcance de su fuego de ametralladora. Fue el mayor error de cálculo del mando estadounidense, un error de sus diseñadores y productores de aviones. Esencialmente, aquellos bombarderos enormes y caros estaban indefensos contra los cañones de nuestros MiG”.

Las balas explosivas del MiG-15 abrían un agujero de aproximadamente de un metro cuadrado en los aviones enemigos. Pocos de los aparatos enemigos impactados por aquellos proyectiles volaron de nuevo. Por otro lado, los MiG-15 con su blindaje más grueso podían aguantar muchos daños y a pesar de ello regresar a casa de forma segura.

El teniente general retirado Charles “Chick” Cleveland de la fuerza aérea contó a Air & Space Magazine: “Hay que recordar que el pequeño MiG-15 en Corea tuvo éxito haciendo lo que todos los Focke-Wulfs y Messerschmitts de la Segunda Guerra Mundial nunca pudieron hacer: barrer a la fuerza de los bombarderos de Estados Unidos de los cielos”.

La mayoría de los pilotos de combate soviéticos que participaron en la Guerra de Corea eran ases aéreos de la Segunda Guerra Mundial, que apenas había terminado seis años antes. También lo fueron muchos pilotos estadounidenses y británicos. Los pilotos de los tres países habían luchado contra la Luftwaffe alemana altamente entrenada, pero había una diferencia.

Las batallas aéreas que acompañaron al avance soviético hacia Berlín fueron despiadadas. La Fuerza Aérea Roja enfrentó a pilotos de la Luftwaffe cada vez más desesperados, inferiores en número pero aún mortales y que estaban dispuestos a darlo todo por defender al III Reich.

Los pilotos soviéticos, por lo tanto, tenían mucho mejor experiencia de combate que sus oponentes occidentales. Por ejemplo, la 324 División Internacional de Aviación enviada a Corea estaba dirigida por el coronel Iván Kozhedub, quien, con 62 victorias, fue el mayor as aliado de la Segunda Guerra Mundial.

Los soviéticos también tenían mejores tácticas de combate. Por ejemplo, grandes formaciones de MiG esperaban en vuelo a lo largo del lado chino de la frontera, esperando la llegada de los aparatos occidentales. Cuando estos aparecían, los aviones soviéticos se lanzaban en picado sobre ellos desde gran altura. En caso de problemas, lo soviéticos volvían a cruzar la frontera hacia China.

Los escuadrones soviéticos MiG-15 operaban en grandes grupos, pero la formación básica era un grupo de seis aviones, dividido en tres pares, cada uno compuesto por un dirigente y un avión de apoyo. El primer par de MiG-15 atacaba a los Sabres enemigos. El segundo par protegía al primero. El tercer par se mantenía arriba, apoyando a los otros dos cuando era necesario. Este par tenía más libertad y también podía atacar objetivos de oportunidad, como los Sabres solitarios que habían perdido a sus aviones de apoyo.

La participación de la URSS en la Guerra de Corea tuvo un efecto positivo en la moral de Corea del norte y China. Cuando los soviéticos comenzaron a entrenar a pilotos de caza chinos para volar el MiG-15, descubrieron que los aprendices estaban en mal estado físico y apenas podían bajarse del avión después de una salida. Esto se debía principalmente a su dieta: tres tazas de arroz y una taza de sopa de col al día. Después de varias semanas con una dieta basada en las normas soviéticas los aviadores chinos fueron capaces de soportar mejor los rigores del combate aéreo. Del mismo modo, los norcoreanos comenzaron a realizar proezas en el aire, derribando varios aviones estadounidenses.

Durante las batallas aéreas del 12 de abril de 1951 los norteamericanos perdieron 25 bombarderos estratégicos y alrededor de 100 aviadores. La jornada fue bautizada como “Día Negro” y la Fuerza Aérea Estadounidense declaró una semana de luto

Los estadounidenses afirmaron que derribaron 11 MiG ese día. “En realidad”, escribe Kramarenko, “todos nuestros cazas lograron volver a sus bases y sólo tres o cuatro MiGs tenían impactos de fuego de ametralladora. Los estadounidenses contaron a los aviones enemigos derribados basándose ​​en las cámaras de ametralladora. Supongo que los pilotos norteamericanos me contaron hasta a mí como derribado, y no menos de dos o tres veces”.

La parte soviética tenía un sistema mejor para asegurarse del número de aviones enemigos derribados. Sus pilotos tenían que proporcionar tomas claras de cámara y contar con la confirmación de un grupo de búsqueda, que se suponía debía hacerse con los restos de cada avión enemigo derribado. Esto presentaba problemas. Muchos aviones norteamericanos que se habían retirado hacia el mar y caían al agua, lo que no se contaban como victorias soviéticas. A veces los aviones enemigos cayeron en lugares inaccesibles como bosques y desfiladeros y no fueron recuperados porque la partida búsqueda no pudo encontrarlos. Estos aviones derribados nunca fueron registrados como victorias. En realidad, los soviéticos estaban golpeando duro a las fuerzas aéreas imperialistas.

Según los documentos de personal del mes de septiembre de 1951, proporcionados por el 64 Cuerpo de Aviación de Combatientes de las Fuerzas Aéreas Soviéticas, los pilotos de las dos divisiones soviéticas habían derribado 92 aviones enemigos, mientras que sólo perdió cinco de sus propios aviones y dos pilotos. Sin embargo, según los registros americanos, en el mismo período sus pérdidas ascendieron a seis aviones. Pero según otra investigación posterior a la Guerra Fría realizada por académicos soviéticos y extranjeros, el número de pérdidas occidentales durante septiembre de 1951 fue de 21 aviones en combate contra los MiG. Además, otros ocho cazas adicionales resultaron tan gravemente dañados que tal vez nunca volaron de nuevo. Así, incluso tomando estas cifras extremadamente conservadoras, la relación de pérdidas entre las dos partes en las batallas de septiembre es de 4 a 1 a favor de los pilotos soviéticos.

Sin embargo, autores occidentales, historiadores y analistas se niegan a revisar los números de muertos de la USAF. Una controversia similar involucró a los australianos, quienes enviaron a su 77 Escuadrón de aparatos Gloster Meteor a Corea del sur. En un frío día de diciembre mientras realizaban una patrulla de combate, los soviéticos dirigidos por Kramarenko encontraron hasta 20 de estos aviones de fabricación británica. Cuando los MiG rompieron las formaciones de los Gloster, resultó ser un día negro para los australianos. En cuestión de segundos, había una docena de ellos ardiendo en el suelo. Hubo solo un superviviente que consiguió llegar sano y salvo a su base.

Los soviéticos vieron al fugitivo piloto australiano, que parecía resignado a su destino y decidieron no atacarle. “Me despertó compasión”, escribe Kramarenko. “El Gloster dejó de ser el enemigo y decidí dejarlo ir en paz. ¡Deja que vuelva a su aeródromo y cuente el destino del resto de sus camaradas que habían querido acabar con una ciudad coreana y cuyos aviones ardían en las laderas cerca de esta ciudad y de su estación de ferrocarril!”

Kramarenko añade: “Todavía no logro entender por qué los estadounidenses habían permitido a estos novatos luchar en aviones obsoletos sin cubrirlos con sus Sabres”.

Los soviéticos nunca encontraron más Glosters sobre los cielos de Corea. En realidad, los australianos fueron mantenidos fuera de peligro por los estadounidenses.

https://es.rbth.com/tecnologias/defensa/2017/07/31/asi-acabo-el-mig-15-con-la-supremacia-aerea-de-ee-uu_813996

Las milicianas del Quinto Regimiento

Antolina Mata Díaz mira a un punto perdido. Tiene los labios finos, apretados. El cabello peinado hacia atrás. Su rostro surcado de arrugas. Es lavandera. Tiene 65 años. Francisca Gómez Cobo y Pilar González Andrés son sastras de 14. Matilde Landa, 32 años, es responsable de personal sanitario. También hay limpiadoras. Y cocineras y enfermeras y sirvientas y mecanógrafas y jornaleras y peluqueras y administrativas y matronas, intérpretes… Jóvenes, mayores, solteras, casadas, viudas, trabajadoras fuera del hogar y dentro de las casas.

Ninguna de ellas empuñó un fusil, pero todas fueron milicianas. “Ellas no fueron fotografiadas por Gerda Taro ni Robert Capa, sino por el fotógrafo del Quinto Regimiento sentadas en una silla en el patio. No solo había jóvenes sonrientes y valientes que empuñaban un arma como mostraban las fotografías que se publicaban”, explica el historiador José María García Márquez, que ha elaborado una muestra de las mujeres de este cuerpo militar de voluntarios de la II República creado tras la sublevación.

De las 26.736 fichas recogidas en el archivo, 513 corresponden a mujeres (1,92 por ciento). La mayoría procedía de Madrid y, sobre todo, de sus barrios más humildes. Los ingresos se produjeron desde el mismo 18 de julio. “El primero que hemos encontrado es el de la madrileña Emilia Cabello Pascual, de la que no poseemos fotografía ni los datos completos de su ficha y que, posiblemente, pueda tratarse de un error en su fecha”, sostiene García Márquez. El domingo 19 de julio y el lunes 20, otro pequeño grupo de seis mujeres se incorporaron al cuartel del antiguo convento salesiano, entre ellas la modista María Morales García, de 24 años, o la “fregachina” (como reza en su ficha) Victoria Quijorna, de 44.

“Contar con numerosas mujeres para el desempeño de múltiples tareas de organización e intendencia permitió a los mandos dotarse de una infraestructura muy superior a la que tuvieron otras unidades del Ejército Popular. Los trabajos de limpieza y lavado de ropa, la cocina, la costura y reparación de uniformes, el ropero del regimiento, etc. fueron siempre menos valorados y, sin embargo, muy importantes para la milicia. Limpiando cocinas y comedores, letrinas y oficinas, dejaron patente su generosa contribución a la lucha contra la sublevación. Y no solían ser sus rostros precisamente los que recogían las fotografías que se llevaban a la prensa”, insiste el historiador.

Áurea Carmona Nanclares era la única maestra nacional que consta. Ingresó en el batallón Thaelmann y fue destinada como enfermera al hospital de sangre de Rascafría. Murió en prisión en 1939 después de ser detenida y denunciada al finalizar la guerra. “En algunos casos -añade el historiador- la cualificación profesional de varias de ellas supuso una aportación decisiva a las necesidades de todo tipo que tuvo el Quinto Regimiento desde el primer momento. Por ejemplo, las taquimecanógrafas y mecanógrafas jugaron papeles muy valiosos como auxiliares y secretarias de los mandos, tanto en la comandancia general como en la organización administrativa de varios servicios”. Este fue el caso de Margarita de la Fuente, Pilar Muñoz Falcón, Carmen Capafons Gómez, Julia Díaz Caballero, Esperanza Gil Lozano y Luisa González Fernández.

En los servicios médicos y sanitarios también fue fundamental la participación de las mujeres, que, además de organizar, formaron a muchas auxiliares en un contexto en el que no cesaban de llegar heridos del frente: “Estas mujeres, a su vez, desempeñaron un reconocido papel en botiquines, pabellones y quirófanos, a veces en las inmediaciones de las líneas del frente con un riesgo indiscutible”, añade García Márquez. Destaca los nombres de seis jóvenes del Socorro Rojo Internacional: Agustina García Caamaño, María Luisa Gómez Redondas, Ana Lera Lillo, María Luisa López García, Margarita Martín Jiménez y Carmen Ortega Sampedro. Mercedes Gómez Otero, que también ayudaba en la enfermería, fue detenida en julio de 1939. Recorrió las cárceles del régimen en diferentes periodos durante 21 años hasta que obtuvo la libertad en 1961. “Posiblemente haya sido una de las mujeres que más tiempo haya estado en prisión durante la dictadura”, expone el historiador.

Sobre su afiliación política, García Márquez detalla los 146 casos en los que se especifica su militancia (un 28,46 por ciento frente al 66,75 por ciento de los hombres, como recoge el profesor Juan Andrés Blanco Rodríguez en El Quinto Regimiento en la política militar del PCE en la Guerra Civil (UNED, 1993). La mayoría de ellas -90- pertenecían a UGT. El resto militaban de forma repartida en el Partido Comunista, Juventudes Socialistas Unificadas, CNT, Mujeres Antifascistas, Partido Socialista, Izquierda Republicana y Federación Universitaria Escolar. “La milicia en el Quinto Regimiento llevó a muchas mujeres a consolidar su militancia e ideología y después de terminar la guerra siguieron luchando de forma ejemplar”, añade el historiador.

Un ejemplo: Encarnación Juárez Ortiz era modista y tenía 35 años cuando se integró en el batallón Garcés en Córdoba. Luego marchó a Jaén, donde vivía y donde fue detenida al terminar la guerra. Logró ocultar su paso por las milicias republicanas aunque no su destacada militancia en el PCE de Jaén desde enero de 1938. En el sumarísimo que se le instruyó -detalla García Márquez- fue considerada por la Secretaría de Orden Público como “peligrosísima” para la Causa Nacional y la sociedad y condenada a 20 años de prisión. Consiguió salir en libertad condicional en julio de 1943, pero tres años más tarde, por sus actividades clandestinas, fue detenida de nuevo y sometida a terribles interrogatorios que le provocaron un intento de suicidio. No salió de prisión hasta 1951.

Pilar Bueno Ibáñez, modista madrileña, ingresó en agosto en las filas del Quinto Regimiento con 26 años. Cuando terminó la guerra, pasó a formar parte del clandestino comité provincial del PCE en Madrid. Fue detenida y fusilada junto a otras doce jóvenes el 5 de agosto de 1939. Era la mayor de las Trece Rosas. “Es de justicia recuperar sus nombres y así poder testimoniar un pequeño pero necesario homenaje a su trabajo. Las milicianas son ellas también, no se olvide. Lo dejaron todo para luchar en el puesto que le encomendasen y en el destino que fuese, y hay que reconocerles esa valiente actitud”, concluye el historiador.
http://www.lamarea.com/2017/04/13/las-milicianas-no-fotografio-capa/

El expolio de los bienes de los republicanos fue planificado al detalle por el franquismo

Domingo Epalza pagó muy caro su compromiso con la libertad. Los franquistas no sólo le robaron el derecho a seguir soñando con una Euskadi libre, sino que también le arrebataron todas y cada una de sus pertenencias. Cuando este veterano nacionalista vasco ya había huido a Francia, los hombres de Franco en la pequeña localidad vizcaína de Orozko entraron a su casa y la vaciaron. En un detallado inventario, los verdugos apuntaron cada uno de los objetos apropiados. Las camas, las sillas, los espejos… Ya nada, absolutamente nada, volvería a ser suyo.

Fechada y sellada el 11 de julio de 1938, la detallada lista de los bienes robados a Epalza resume una de las prácticas favoritas del franquismo: la “incautación” de las pertenencias de sus “enemigos”, un concepto que el régimen utilizó de manera muy amplia. Así queda constatado en las órdenes elaboradas por la dictadura para perpetrar ese expolio contra un amplio sector de la población. Un robo de proporciones gigantescas que aún hoy, ochenta años después, continúa: los particulares expoliados por la dictadura nunca pudieron recuperar sus bienes.

El franquismo organizó meticulosamente este proceso. Las órdenes eran elaboradas desde altas instancias del régimen, y posteriormente llegaban a los municipios para que las “juntas locales de incautaciones” hicieran el trabajo sucio: serían sus miembros quienes se encargarían de decretar quiénes debían perderlo todo, e incluso cuál sería la dimensión de ese “todo”. El paripé dictatorial incluía un supuesto “juzgado especial de incautaciones” que jamás impartió justicia, sino que se limitó a coordinar el expolio para que se hiciera de manera ordenada.

De esta manera, las comisiones locales debían asumir la “realización de ficheros de presuntos responsables” y la “adopción de medidas precautorias para evitar la desaparición de los bienes abandonados por los rojos y separatistas, organizando la administración provisional de los mismos, así como preparándose para en su día poder administrar los bienes embargados”, tal como puede leerse en un documento de la Comisión Provincial de Incautación de Bienes de Bizkaia, en la que participaba el gobernador civil de turno y el abogado del Estado.

Siguiendo las directrices del régimen, las comisiones de incautación clasificaron a los “vecinos y afincados” de los municipios en tres grupos: “afectos al Movimiento Nacional, desafectos y dudosos”. “Se considerarán afectos los que por su actuación y patriotismo deban ser considerados como oro de ley”, señalaban. Por su parte, la categoría de “desafectos” abarcaba a “todos los que hayan incurrido en cualquiera de las causas de responsabilidad civil aunque tengan a su favor atenuantes o eximentes”, mientras que el término “dudosos” sería aplicado a “todos aquellos que no pueden ser incluidos en ninguno de los otros dos grupos, incluso los desconocidos si los hubiere”.

En ese documento también se detallaba quiénes serían identificados como “responsables políticos por su intervención en la preparación o desarrollo de la revolución rojo-separatista”. En primer lugar estarían todos aquellos que “acordaron levantase en armas contra el Ejército, hayan llevado o no a la práctica su proyecto”, así como “todos los que antes o después de haber estallado el Movimiento Nacional hayan hecho propaganda de cualquier clase en favor del Frente Popular o del Partido Nacionalista Vasco”, incluyendo a “los que formaron parte de dichos partidos políticos o hubiesen cedido u arrendado locales a dichas organizaciones”.

Del mismo modo, el régimen ordenaba expropiar “a todos los que por cualquier otro medio hayan colaborado con actos u omisiones que revelen su ánimo de favorecer el triunfo de la revolución rojo-separatista” o “hubieran servido u obtenido cargos o comisión en empresas comerciales o industrias que hayan trabajado para el Gobierno de Euzkadi o rojo (sic)”. Tampoco escaparían los que “a partir del movimiento revolucionario de octubre de 1934 hayan desempeñado cargos directos o de asesores políticos en los partidos que luego integraron el Frente Popular o el Nacionalismo Vasco o desempeñaron cargos similares en asociaciones inspiradas en dichos partidos o simplemente figuraron como afiliados de los mismos”. Ese último concepto, el de “afiliados de los mismos”, figura subrayado en rojo.

Tal como se detalla en uno de los documentos obtenidos por Público, el franquismo identificaba el robo de bienes como un asunto de “suma trascendencia, porque la Justicia de la Nueva España ha de administrase de arriba abajo, empezando por los grandes y poderosos plutócratas que aprovecharon sus pedestales de oro para manejos turbios en contubernio con los personajes rojo-separatistas”.

Asimismo, se dejaba claramente escrito cuáles serían las “medidas precautorias y de administración” sobre los bienes expoliados a las víctimas de la dictadura. “Tan pronto como la Junta tenga conocimiento de la existencia de bienes de cualquier clase que hayan sido abandonados, mereciendo por tal motivo la calificación de bienes presuntamente incautables, procederá con la mayor urgencia formar con los mismos un inventario y adoptar las medidas precautorias que estime la Junta Local necesarias para su conservación y mejor rentabilidad y evitar su desaparición”. En esa línea, ordenaba realizar “una exacta contabilidad de los ingresos que por tal concepto puedan obtenerse”.

De manera paralela, el régimen franquista fijó las bases para el denominado “servicio de recuperación de muebles y enseres”, dirigido a dar vía libre a todas aquellas personas afines a la dictadura que quisieran hacerse con los bienes de sus enemigos. Tal como se detallaba en una resolución del 3 de julio de 1937, alcanzaba con alegar que una pertenencia era de su propiedad para que un “español de bien” se hiciera con objetos de los denominados “rojo-separatistas”.

Esas órdenes estuvieron seguidas de las “investigaciones” efectuadas por los integrantes de las comisiones de “recuperación civil”, las cuales se encargarían de materializar este robo generalizado. En otras palabras, ya nadie podría escapar. “Esta comisión se propone practicar investigaciones domiciliarias por medio de sus agentes al objeto de la imposición de las severas sanciones que procedan”, advirtieron sus responsables en Bizkaia mediante una nota enviada a los ayuntamientos en julio de 1937. A partir de entonces, los grupos locales iniciaron sus tareas de “incautación”, lo que derivó en horrendos inventarios que detallaban los bienes robados. Las víctimas jamás recuperarían sus pertenencias ni serían recompensadas. No ocurriría durante el resto de la dictadura, pero tampoco en la presente democracia.
http://www.publico.es/politica/dictadura-franquista-robo-democracia-devolvio-planifico-expolio-franquista.html

Malcolm X: El lento despertar de un dirigente único

El libro “Malcolm X. Una autobiografía contada por Alex Haley” vio la luz en 1964, un año antes del asesinato de Malcolm X, y fue resultado de más de cincuenta entrevistas que concedió al veterano escritor y periodista Alex Haley, famoso por el bestseller Raíces, quien se encargó luego de seleccionar el material y dar forma a la obra, aunque la revisión final de la mayor parte de ésta corrió a cargo del propio Malcolm. El libro muestra en detalle la biografía y la lenta maduración del pensamiento de un personaje esencial de las luchas negras de los 60’ en EEUU, un líder inteligente y carismático que no dejó apenas obra escrita.

Malcolm vino al mundo en 1925 en Omaha (Nebraska), séptimo de los ocho hijos de Earl Little, un ministro baptista, y cuarto de los que éste tuvo con Louise Norton, una mulata antillana nacida de una violación. Su padre militaba en la UNIA de Marcus Garvey, que predicaba el retorno a África como respuesta a la segregación. La familia vivió después en Milwaukee y en Lansing (Michigan), donde en 1929 su casa fue quemada por la Legión Negra, una variante del Ku Klux Klan. Los bomberos miraban mientras se consumía, y luego la policía se afanó sólo en buscar la pistola con que su padre había disparado a los incendiarios. Dos años más tarde Earl Little fue asesinado por blancos segregacionistas, final que también tuvieron cinco de sus hermanos.

Empieza entonces una época aún más difícil. Con demasiadas bocas que alimentar, la madre se derrumba y en 1937 ha de ser internada en un psiquiátrico. Malcolm, adoptado por una familia amiga, gana fama de gamberro y con trece años es enviado a un centro de rehabilitación en Mason (Michigan), donde estudia en un instituto y trabaja de lavaplatos. No hay muchos negros en su entorno y los blancos suelen ser amables con él, pero no deja de sentirse una especie de mascota a la que no se atribuyen plenas capacidades humanas. Es una época marcada por el orgullo de ser uno de los primeros de la clase, el empeño de mantener la relación con sus hermanos y dramáticas visitas a la madre internada.

En el verano de 1940 visita a su hermanastra Ella, bien situada en Boston. Allí descubre que los negros pueden llegar a realizarse como personas en América mucho más de lo que había visto hasta entonces, pero esto mismo hace que de regreso en Mason, la escasez de horizontes le deprima. Al terminar el curso, logra que Ella se lo lleve con ella a Boston. El libro nos ilustra sobre la compleja sociedad negra de Nueva Inglaterra, dividida entre la marginación y una aceptación a medias que Malcolm acabará percibiendo como una traición. Tras conseguir trabajo de limpiabotas en la sala de baile Roseland, lustra los zapatos de gente como Benny Goodman, Duke Ellington o Count Basie, al tiempo que hace sus pinitos como alcahuete y pequeño traficante. Como no podía ser menos, conoce los placeres del güisqui y la marihuana, compra a crédito y se estira y tiñe el cabello.

Buscando nuevos horizontes, “Red”, que es como nombraban al apuesto mulato pelirrojo en que se había convertido, deja los betunes por la bandeja de camarero. Baile y chicas son su pasión, y sus crueldades con ellas terminan distanciándolo de Ella. Tras el ataque a Pearl Harbor encuentra trabajo vendiendo bebidas y helados en los trenes que van hacia el sur, y pronto se establece en Harlem, que se convertirá en su hogar. Despedido del tren por su mal carácter, viaja a Lansing, donde sus trajes y modos causan furor y hasta firma autógrafos. Más tarde, de camarero en Harlem, conoce en la barra la historia del barrio y se gradúa magna cum laude en un curso teórico sobre las formas más variadas de delincuencia. La galería de tipos que describe no tiene desperdicio.

Cuando es despedido por ofrecer una prostituta a un soldado de permiso que resultó ser un espía del ejército, el que ya es apodado “Red de Detroit” comienza a proveer de marihuana a sus amigos músicos. Así vive unos meses hasta que, hostigado por la policía, decide utilizar su tarjeta de empleado del ferrocarril para viajar por el país suministrando hierba a las orquestas de gira. Sólo tres cosas le aterrorizan en esta época: la cárcel, el trabajo o el ejército, y cuando es convocado a la oficina de reclutamiento, monta un hilarante número de paranoico polidrogadicto con el que consigue ser declarado inútil para el servicio.

Corre 1943 y Red, expulsado de los ferrocarriles tras una trifulca, se convierte en ladrón y atracador, usando cocaína para ponerse en forma. Tras un susto, trabaja en la lotería clandestina y luego en las apuestas, haciendo de guía para blancos adinerados que buscan experiencias especiales en Harlem y traficando con güisqui de matute. Las drogas arrastran a Red en su irrealidad destellante, y tras un viaje al filo de la muerte, es rescatado por un amigo que lo lleva a Boston. Allí pronto organiza una banda de desvalijadores de casas, reclutando para ello a Sophia, una rubia que es su amante desde su primera época en la ciudad y otros conocidos viejos y nuevos. Dan unos cuantos golpes, pero pronto son detenidos.

La conciencia de la negritud

En febrero de 1946 Malcolm es condenado a diez años de cárcel. Comienza a cumplirlos en Charlestown, donde es “Satanás”, un inadaptado que blasfema y reniega de todo hasta que un compañero de reclusión respetado por sus conocimientos consigue animarlo a estudiar: inglés, latín. Pronto es capaz de escribir cartas legibles y más o menos correctas. En 1948 es trasladado a Concord, y a finales de ese mismo año, por influencia de Ella, a la colonia penitenciaria de Norfolk, de régimen mucho más laxo.

En Norfolk, a través de su hermano Reginald, llegan a oídos de Malcolm las doctrinas de Elijah Muhammad, el mensajero de Alá, líder de la Nación del Islam: El hombre negro fundó la civilización, pero fue sometido con toda clase de violencias por el hombre blanco, una raza diabólica creada por selección genética. Esta raza finalmente ha falsificado la historia y ha lavado el cerebro del hombre negro. El cristianismo es la religión impuesta a los negros, que les obliga a aceptar su postración y a adorar a un dios extranjero, de piel blanca. El islam es la religión que libera al hombre negro, destinado a derrotar en breve la maldad de sus opresores. El objetivo político de Elijah no es la integración en la sociedad blanca que defienden la mayor parte de los líderes negros, sino la creación de un estado propio para los negros americanos.

Estas ideas producen una conmoción en Malcolm, que ve en ellas la respuesta a todas sus preguntas. “Durante los años siguientes estuve en soledad casi total. Nunca había estado tan ocupado. Todavía me maravillo del modo en que cambié de mentalidad, mis viejas costumbres caían en el vacío como la nieve se desliza de los tejados. Era como si alguien -a quien yo no conocía muy bien- hubiera vivido del delito. Y me sorprendía cada vez que recordaba mi anterior personalidad”. Necesita expresar lo que siente y escribe cada día a Elijah, que a veces le contesta. Su afán de aprender no tiene límites, y devora los libros de la biblioteca. La historia universal le transmite como un leitmotiv la maldad esencial del blanco que ha esquilmado y oprimido a todos los pueblos del planeta. Decide dedicar su vida a propagar esta verdad.

Malcolm es liberado en 1952 y se establece en Detroit, donde vive con su hermano Wilfred y su familia, también conversos al islam. En septiembre viaja a Chicago y allí conoce personalmente a Elijah Muhammad. A partir de entonces se vuelca en el proselitismo y cambia su apellido paterno “Little” por la “X” que simboliza su auténtica y olvidada estirpe africana. Comienza a dirigirse a la comunidad en las reuniones semanales y en el verano de 1953 es nombrado ministro ayudante del templo. Sus desgarradas arengas expresan la revuelta contra siglos de opresión y mentira. Pronto decide dejar su trabajo y dedicarse por entero a predicar sus ideas. Su primer logro es reclutar tantos fieles en Boston como para abrir allí un templo. Su hermanastra Ella asiste conmovida a los sermones, pero tardará cinco años en convertirse.

Su siguiente destino es Filadelfia, donde consigue inaugurar otro templo, y después es nombrado ministro del de Nueva York. La ciudad es un reto difícil, pero trabaja las calles y sabe agudizar la contradicción de los negros cristianos, que practican la religión que los blancos les impusieron y consolida su opresión. Gracias en gran parte a los esfuerzos de Malcolm, la Nación del Islam progresa mucho en esta época, con nuevos templos en Springfield, Hartford y Atlanta. En 1956, Elijah pone a su disposición un Chevrolet para sus continuos desplazamientos. El libro nos instruye sobre los usos, dogmas y rituales de unos musulmanes atípicos, que por ejemplo no admitían una vida después de la muerte, en abierta contradicción con el Corán.

En enero de 1958 Malcolm se casa con Betty X, enfermera y seguidora también de la Nación del Islam; la primera de las seis hijas que tendrán nace ese mismo año. El siguiente, la firmeza de los musulmanes ante un caso de brutalidad policial en Harlem aumenta enormemente su popularidad y pronto programas de televisión y estudios académicos analizan el movimiento. La cólera del blanco contra los que “incitan al odio” no se hace esperar. A este respecto dice Malcolm: “Qué sentido tiene que el blanco pregunte al negro si le odia? Es como si el violador o el lobo preguntaran a sus víctimas: ‘¿Me odias?’ El blanco carece en absoluto de autoridad moral para acusar de odio a nadie”.

Ágil y correoso, debate con periodistas muchas horas y pronto su voz es conocida en todo el país, mientras las universidades más prestigiosas se disputan como orador al “demagogo de moda”. Contra los negros que defienden la integración, afirma que es insensato, además de imposible, integrarse en una sociedad en decadencia, abismada moralmente y condenada a la destrucción. Donde quiera que lo llamen, transmite fielmente las enseñanzas de Elijah Muhammad, que ahora viaja en su avión privado para presidir los actos multitudinarios de la Nación del Islam.

Madurez interrumpida

La relación de Malcolm X con la Nación del Islam se terminó rompiendo. Había sufrido una gran decepción cuando supo que Elijah Muhammad, apóstol de la honestidad, iba dejando un reguero de secretarias embarazadas y amedrentadas, pero siguió cumpliendo sus cometidos con plena dedicación. En esa época, su rol esencial en el movimiento despertaba la envidia de otros dirigentes, y al fin, tras el asesinato de J. F. Kennedy, el líder lo condenó a noventa días de silencio por un comentario bastante anodino sobre la responsabilidad última del clima de violencia que vivía el país. Le ayudó en este trance su amigo Cassius Clay, que invitó a toda su familia a Miami, donde preparaba el crucial combate contra Sonny Liston. Malcolm fue su guía espiritual esos días y en la hora crucial en el Convention Hall de la ciudad, donde conquistó el cetro de los pesos pesados.

Pronto llegan a Malcolm noticias de los primeros complots de sus viejos compañeros de lucha para asesinarlo, y sólo entonces toma la decisión de volcar toda su energía en forjar un movimiento, no exclusivamente musulmán, que pelee por los derechos humanos del negro americano con mucha más contundencia y proyección política que la Nación del Islam. Al mismo tiempo, comienza a plantear la liberación de la comunidad de color en términos de autodeterminación, y no de separación territorial, como había defendido hasta entonces. Realiza un primer acto en el centro de Harlem, en el hotel Theresa, donde planea fundar una mezquita, pero la complejidad de la situación creada lo anima a peregrinar a la Meca en busca de inspiración.

Tras visitar El Cairo, donde queda sorprendido de la pujanza industrial que observa, vive con entusiasmo los ritos seculares de la ciudad sagrada, rodeado siempre del afecto y admiración de todos hacia el famoso “musulmán norteamericano” amigo de Cassius Clay. El rey Faisal lo admite en audiencia y lo exhorta a predicar en Occidente una versión auténtica del islam, fiel a sus fuentes originarias. La solidaridad de razas existente en el mundo musulmán le hace ver con claridad que la fraternidad entre los seres humanos es posible. El odio al blanco deja paso entonces al odio a unas estructuras de explotación, y el islam se convierte para él en el instrumento más idóneo para alcanzar esa hermandad entre todos los hombres.

El viaje continúa luego con intensas visitas a Nigeria y Ghana, donde Malcolm toma conciencia de la importancia de mantener una comunicación sincera y afectiva con los líderes negros africanos, pues estos sin duda trabajarían por el fin de la segregación en los EEUU si fueran conscientes de su brutalidad. Ve allí también en acción la nueva esclavitud que imponen los que codician las riquezas de aquellas tierras, y comprende que las de las dos orillas del Atlántico son en realidad manifestaciones de una única y eterna lucha de liberación.

De regreso en EEUU, Malcolm X es usado como cabeza de turco durante las revueltas negras de 1964 y 1965 y acusado de instigar a las masas a la violencia. Él por su parte defiende el derecho de los oprimidos a combatir con todos los medios disponibles, al tiempo que condena el sustrato ideológico de los opresores, el cristianismo, que ha impuesto el racismo en todo el planeta. Se convierte de este modo dentro del movimiento por los derechos civiles de los negros, que alcanzaba su clímax en aquel momento, en el polo opuesto a la noviolencia que preconizaba el reverendo Martin Luther King.

Malcolm X, consciente de los riesgos de su lucha, nunca pensó que fuera a llegar a viejo, pero en sus últimos meses sentía la inminencia del final. Fue ésta una época marcada por una actividad frenética para difundir sus ideas y hacer progresar la organización política que había fundado, demasiado violenta para unos y moderada en exceso para otros, y por un acoso implacable por parte de la Nación del Islam, que incluyó un ataque a su casa con bombas incendiarias. Por fin, el 21 de febrero de 1965, cuando se disponía a hablar en el Audubon Ballroom de Manhattan, varios hombres se levantaron de la primera fila y le dispararon “en lo que parecía un pelotón de fusilamiento”. Murió casi instantáneamente.

El arsenal de la memoria

En un epílogo de la obra Alex Haley nos narra sus primeros contactos con Malcolm X cuando aún militaba en la Nación del Islam, la gestación de los artículos sobre él, de la famosa entrevista en Playboy de mayo de 1963 y finalmente de la propia autobiografía. Ésta arrancó con dificultad, pero la paciencia y el buen hacer de Haley consiguieron que los recuerdos de la niñez, del hampa y de la cárcel se convirtieran en una catarsis para el líder ajetreado y absorbido por las trifulcas cotidianas, al tiempo que dejaban para la posteridad un testimonio único de superación y lucha contra la alienación del ser humano.

Leyendo el libro descubrimos a un hombre que gustaba de averiguar la etimología de las palabras y cuya mayor emoción fue cuando los hermanos lograron sacar a su madre del manicomio y que viviera con la familia de uno de ellos; alguien capaz de meter la pata y reconocerlo luego, como cuando declaró alegrarse de la muerte de más de cien norteamericanos blancos de Georgia en un accidente de avión en París. El afán de perfeccionamiento y autocrítica de alguien siempre consciente de sus limitaciones fue la clave de su éxito como comunicador, sin olvidar su inteligencia, su indomeñable voluntad y su enérgica y hábil dialéctica.

Malcolm X supo trascender el instinto de supervivencia del delincuente del gueto y alcanzar una percepción lúcida de la explotación sufrida por la población negra. Y esta visión no hizo más que aquilatarse a lo largo de su corta vida, con el rechazo a cualquier forma de racismo y la búsqueda de tácticas políticas integradoras basadas en el activismo y la presión implacable desde la calle.

Jesús Aller http://www.jesusaller.com/malcolm-x-una-autobiografia-contada-por-alex-haley/

Sigue la ofensiva de la OTAN y los países bálticos en defensa del nazismo

La Cancillería rusa afronta una ola de mensajes basura en sus cuentas por publicar datos sobre los delitos cometidos contra civiles por los grupos rebeldes en los países bálticos tras la II Guerra Mundial.Desde la desintegración de la URSS, dos de los países bálticos, Letonia y Lituania, elogian la actividad en sus territorios de la clandestinidad antisoviética conocida bajo el término genérico de “Hermanos del bosque”. Este mes dicha práctica de alabanza ha recibido un nuevo impulso, al publicar la OTAN un vídeo que representa a aquellos guerrilleros como héroes en defensa de sus repúblicas frente a la invasión del este.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia dedicó varios comentarios a ese “vergonzoso intento de reescribir la historia y glorificar a los ignominiosos combatientes de las SS y nacionalistas”. Los diplomáticos recordaron también las cifras de las víctimas mortales del terror y la acción subversiva que se desencadenó en la segunda posguerra.

Así, según cálculos de la Historical Memory Foundation, entre 1944 y 1953 los integrantes del Ejército de Libertad Lituana y otros grupos nacionalistas rebeldes mataron a 887 personas en Estonia, 2.208 personas en Letonia y 25.108 personas en Lituania, de las cuales 1.045 eran niños.

Este jueves un portavoz oficial de la diplomacia rusa ha denunciado una campaña de comentarios y mensajes basura que atacan las páginas del Ministerio de Asuntos Exteriores y embajadas de Rusia en las redes sociales. Provienen en su mayoría desde Lituania, acompañados con una misma etiqueta en ruso, que se traduce a castellano como “Kremlin, no se reescribirá nuestra historia”.

Su contenido es idéntico y negativo, busca eliminar el trabajo en internet que llevan a cabo los diplomáticos para explicar el pasado común de los pueblos europeos y defender la verdad histórica. Algunos medios digitales, como fromua.news, han catalogado esta actividad como “un flashmob”.

Además, el 19 de julio fueron registradas varias llamadas a distintos teléfonos de la Cancillería con elementos de gamberrismo. Aquellos que llamaban exigieron retirar los datos sobre las salvajadas de la clandestinidad lituana en el tiempo soviético. Sin embargo, el Ministerio ha prometido continuar informando al público sobre aquellos que actualmente son alabados por la OTAN y sus países miembros.

“En mi opinión, decapitar a una persona aún viva o atormentar a muerte con una barra metálica a un representante de otra etnia para ostentar luego ante los vecinos cuántos tiene en su cuenta no es la lucha por la libertad, ni mucho menos un logro de la democracia”, comentó el presidente de la Asociación Rusa de Investigaciones Bálticas, Nikolái Mezhévich. Sin embargo, estas eran las prácticas habituales de los denominados “hermanos del bosque”, la clandestinidad antisoviética que actuaba con crueldad extrema.

“Los delitos más cruentos, horribles y escalofriantes, que estaban más allá de lo humano, se asocian específicamente con Lituania y no con Estonia o Letonia”, dijo el politólogo.

Asimismo el colaborador científico del Instituto de la Historia rusa de la Academia de Ciencias de Rusia, Alexánder Diúkov, estima que los “Hermanos del Bosque” lituanos eran “peores que los letones”. “Tenían menos vínculos con los nazis, pero en la escala de su actividad terrorista contra la población civil superan a todos los demás hermanos del bosque de las repúblicas bálticas”, explicó.

La diplomacia rusa no ha sido el único objetivo de ataques en esta campaña de alabanza de los partisanos nacionalistas. En el 2016 la periodista Ruta Vanagaite publicó un libro sobre la participación de lituanos en masacres de las población judía, cuyo título se traduce como “Los Nuestros”.

Ahora la autora sufre amenazas de venganza física y no es la actitud de un sector particular de la sociedad. El gobierno de Lituania tachó el libro como un “proyecto de Putin” y “amenaza a la seguridad nacional”.

Así son percibidos en Vilna los hechos que socavan la mitología nacionalista. “El objetivo está claro”, comentaron en el Ministerio de Exteriores ruso. “Es borrar de la historia nacional aquel hecho miserable, que entre 1944 y 1952, cuando unos lituanos acuchillaban con una rabia animal, sin piedad a los niños y los ancianos, a otros lituanos, que simplemente querían una vida tranquila y pacífica dentro de la URSS”.

—https://actualidad.rt.com/actualidad/244883-delitos-lituania-hermanos-bosque

Más información:
– La OTAN hace apología de los críminales de guerra nazis que actuaron contra la URSS

La mayor parte de los ucranianos que lucharon en la ‘División Galicia’ de las SS eran ‘uniatas’, un rito católico, por lo que los curas celebraban misas rodeados de estandartes nazis

La OTAN hace apología de los críminales de guerra nazis que actuaron contra la URSS

La OTAN ha difundido un vídeo de ocho minutos sobre la “Hermandad del Bosque” (en ruso Lesnie Bratya), un grupo armado nazi que actuó al final de la Segunda Guerra Mundial en los países bálticos contra lo que calificaban de “ocupación soviética”.

Al finalizar la guerra y hasta 1953 los comandos nazis del Báltico siguieron sembrando el terror, hasta que fueron exterminados por las fuerzas especiales del Ministerio soviético del Interior. Se trataba de antiguos miembros de las Legiones Bálticas de las SS o de los servicios auxiliares de la policía de ocupación que actuaron al servicio del III Reich en los territorios soviéticos.

La mayor parte de ellos eran los sanguinarios miembros de la “División Galicia” formada principalmente por ucranianos de la OUN-UPA que organizaron brutales carnicerías en los primeros años de la ocupación, tanto contra soldados del Ejército Rojo como de civiles, especialmente en la región polaca de Volinija.

Ahora la OTAN los justifica diciendo que luchaban por un “Estado báltico” porque aquellos siniestros carniceros nazis pasaron de depender del III Reich a depender de la CIA casi sin solución de continuidad. Para la URSS la guerra contra el fascismo no acabó en 1945. Estados Unidos siguió suministrando armas, documentación y toda clase de apoyo logístico a los nazis bálticos y ucranianos.

La documentación sobre el apoyo de la CIA a la OUN-UPA ya fue desclasificada y no deja lugar a dudas, a pesar de que fue una organización calificada como nazi por Washington. Ahora la OTAN reescribe la historia para calificarlos como “resistentes antisoviéticos”.

El golpe de Estado de 2014 en Ucrania favorece esta nueva manera de reescribir la historia para lavar la cara al fascismo, el de antes y el de ahora, algo que ya se había comprobado en los países bálticos, donde los nazis campan a sus anchas desde la caída de la URSS en 1991. “El espíritu de los ‘Hermanos del Bosque’ pervive en las unidades especiales de las fuerzas armadas de los tres países bálticos”, se oye en el vídeo de la OTAN con la mayor naturalidad.

Pero la OTAN se cuida de ocultar las heroicidades de sus “Hermanos” nazis, como la aniquilación del 80 por ciento de los judíos que en 1940 vivían en los países bálticos, así como los asesinatos masivos de los prisioneros de guerra soviéticos. Tras la guerra, a finales de 1946 y comienzos de 1947, numerosos campesinos lituanos fueron asesinados por los “Hermanos”, que también incendiaron viviendas y cometieron crímenes selectivos contra todos aquellos que no eran originarios de los países bálticos, entre ellos tres niños, soldados desmovilizados, militantes del Komsomol, funcionarios de los koljoses, miembros de las mesas de colegios electorales y, naturalmente, militantes comunistas lituanos.

Según datos del Fondo para la Memoria Histórica, hubo unos 900 estonios asesinados a sangre fría por los “Hermanos”, de los que un 56 por ciento eran civiles y el resto antiguos soldados del Ejército Rojo, militantes comunistas y policías.

En Letonia hubo más de 2.200 asesinatos, la mayor parte de ellos víctimas de represalias contra civiles, bombardeos, sabotajes, saqueos y destrucción de las propiedades koljosianas.

Pero, con diferencia, fue Lituania quien padeció el mayor número de víctimas: 25.000 asesinatos, de los que un 84,6 por ciento eran lituanos y el resto de otras nacionalidades. El director científico de la Asociación de Historia Militar rusa, Mijail Mjagkov, ha declarado a Ria Novosti que entre las 25.000 víctimas lituanas había 1.054 niños, de los que 52 tenían menos de dos años de edad.

http://contropiano.org/news/internazionale-news/2017/07/17/gli-eroi-nazisti-della-nato-094003

Himmler pasa revista a la División Galicia de las SS, formada por nazis ucranianos y bálticos

¿Venezuela igual que Chile?

Darío Herchhoren

En el año 1973, se produjo un golpe de estado en Chile, que acabó con el gobierno de la Unidad Popular que presidía Salvador Allende. Luego de su caída, hubo una larga dictadura ejercida por el General Augusto Pinochet Ugarte, durante 17 años.

Ese golpe militar, rompió con una tradición  de no intervención en la política del país de las FFAA chilenas. Pero eso es evidentemente una falsedad. Las fuerzas armadas chilenas  fueron creadas, entrenadas y armadas siguiendo un modelo prusiano, por generales prusianos, que enseñaron al ejército chileno a despreciar toda actividad política; y esa es la verdadera razón por la cual el ejército chileno no intervenía en política. Desmintiendo tal afirmación hay que poner de resalto que unos pocos días antes de que Salvador Allende asumiera la presidencia de Chile hubo un atentado con bomba que acabó con la vida del general Schneider, que era el jefe del estado mayor del ejército como una provocación para que ese ejército saliera a las calles a poner «orden» . Hay una confesión del agente de la CIA Miguel Manley, autor a su vez de la muerte del General Carlos Prats y de  su esposa en un atentado con explosivos en Buenos Aires, ya caido Allende; donde reconoce ser el responsable de la muerte de Schneider, y en su confesión involucra a altos oficiales del ejército chileno, entre los cuales estaba Manuel Contreras, ex general, y luego jefe de la DINA (policía secreta ) en el gobierno de Pinochet, que actualmente está en prisión.

El gobierno de Allende implementó lo que se llamó «la vía chilena hacia  el socialismo». En palabras del propio Allende; sería un socialismo con empanadas y vino, en homenaje a un plato típico de Sudamérica.

Salvador Allende fue hostilizado desde un principio, por la gran patronal chilena, y por los intereses de la gran minería del cobre, que fue nacionalizado bajo su gobierno. Esa hostilidad se manifestó con el desabastecimiento y la práctica desaparición de artículos de primera necesidad como el aceite, el arroz, las patatas, el pollo y el pescado. A eso se sumó la gran patronal del transporte, que se excusaba para no abastecer a las ciudades en que carecía de repuestos para sus camiones, o de neumáticos. He sido testigo de como algunos transportistas quitaban una de las ruedas delanteras a sus camiones para tener una excusa para no efectuar servicios de transporte.

Hay que reconocer que Allende tuvo un escrupuloso respeto a la legalidad burguesa que era la que le permitió ganar las elecciones; pero ese mismo respeto le llevó a no tomar las medidas adecuadas, una de las cuales era necesariamente la expropiación de bienes, servicios y empresas que se negaran a cumplir con sus obligaciones. Estaba claro que Allende no se animaba a romperle el espinazo a la burguesía chilena, y eso fue lo que precipitó su fin. La International Telegraph and Telephon, con la inestimable dirección de Henry Kissinger, entonces Secretario de Estado de los EEUU, hicieron el resto,

El 11 de septiembre de 1973, se produjo un golpe militar fascista, que acabó con su gobierno y con su vida, y que inauguró un período trágico en la vida de los chilenos.

En Venezuela se está produciendo una situación muy parecida. Las diferencias están a la vista. El alma mater de lo que se llama la «revolución bolivariana» que era Hugo Chávez era militar y gozaba del apoyo total de las FFAA, que tienen un origen social muy distinto de las chilenas. Estas tienen una raíz popular; mientras que aquellas tienen un origen oligárquico.

Chávez tenía un enorme carisma y se convirtió en una figura de dimensión continental; pero cometió el mismo error que Allende. No atacó las bases del poder de la burguesía. No expropió la banca privada ni creó una banca nacional, no expropió las grandes propiedades, ni fomentó una agricultura ni una ganadería nacionales que le permitiera gozar de independencia alimentaria; y eso es básico para llevar adelante una revolución como la que planeaba. Eso permite que como ocurrió en Chile desaparezcan los alimentos y que haya largas colas para comprar los mismos, obligando a la población a perder horas para lograr subsistir.

El gobierno de Maduro debe defenderse, aplicando medidas de emergencia, expropiando, encarcelando si es preciso, y sobre todo impidiendo las llamadas «guarimbas», que son en realidad motines que se organizan contra un gobierno que tiene legalidad y legitimidad.

Como conclusión y como pregunta: ¿hay alguna experiencia en el mundo donde se haya hecho una revolución social sin ejercer violencia?

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