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Audi: otra empresa ligada al nazismo y al trabajo de los esclavos en los campos de concentración

Para encubrir su papel en el III Reich, la multinacional automovilística Audi encargó a dos historiadores, Martin Kukowski y Rudolf Boch, que lo investigaran. Con el material que encontraron, los autores han publicado el libro “War Economy and Auto Union-Chemnitz Manpower during the Second World War”, en el que se vuelve a comprobar lo mismo que en las demás empresas automovilísticas, como Volkswagen, Daimler y BMW: el capital monopolista alemán está indisolublemente ligado al nazismo, al III Reich y al trabajo de los esclavos en los campos de concentración.

En 1932 las empresas automovilísticas Audi, DKW, Horch y Wanderer se fusionaron para crear el monopolio Auto Union y competir con Mercedes.

Auto Union mantuvo vínculos privilegiados con los dirigentes nazis para beneficiarse de una mano de obra esclavizada que los historiadores mencionados diferencian en tres tipos diferentes.

Primero estaban los presos del campo de concentración de Flossenbürg, en Baviera. En total, 18.000 reclusos trabajaron en este campo construyendo los coches de lujo de la marca Audi.

Según los historiadores Audi es responsable de la muerte de 4.500 de esos presos a causa de su trabajo para el grupo automovilístico, lo que supone la sexta parte de los presos que murieron en Flossenbürg.

Luego estaban los 3.700 presos de los siete campos de trabajo creados y administrados por las SS a medida para el monpolio Auto Union con el fin de construir vehículos militares.

A ellos hay que añadir 16.000 trabajadores forzosos incorporados a las fábricas tradicionales del monopolio, que no formaban parte del sistema de campos de concentración, sino que se utilizaban para fabricar vehículos para Audi en las fábricas de Chemnitz y Zwickau. De esta plantilla semiesclava, sólo una cuarta parte eran judíos.

Las condiciones de trabajo en las fábricas de Chemnitz y Zwickau eran aterradoras. Cuando consideraban que los obreros de la prisión no eran aptos para el trabajo ni lo suficientemente productivos, eran trasladados al campo de Flossenbürg para su eliminación.

La dirección de Audi ha fingido indignación e incredulidad ante el negro pasado de su empresa: “Estoy muy sorprendido por el alcance de la implicación de la antigua dirección de Auto Union en el sistema de trabajo forzado y esclavo”, ha dicho el ejecutivo del monopolio Peter Mosch.

Sin embargo, el fundador y dirigente de Audi durante la Segunda Guerra Mundial, Richard Bruhn, no fue ningún desconocido. Como tantos otros monopolistas alemanes, era un nazi que recibió el título de “Wehrwirtschaführer”, lo que se puede traducir como “jefe de la industria de defensa” y revela el papel de Audi en el esfuerzo de guerra nazi.

“Auto Unión estuvo plenamente integrado en el régimen nacionalsocialista”, concluyen los historiadores.

Tras la guerra, Bruhn fue de los que huyó de la parte de Alemania que liberó el Ejército Rojo, temiendo ser condenado por sus crímenes de guerra. Como dicen los mentecatos, “optó por la libertad” del otro lado, es decir, por la impunidad.

No obstante, durante un breve espacio de tiempo fue detenido por los británicos y en su declaración admitió haber utilizado masivamente a los prisioneros de los campos de concentración, a pesar de lo cual fue liberado.

Pero eso no fue todo; quedaba el premio. Con el dinero del Plan Marshall, Bruhn consiguió en 1949 reconstruir el monopolio Auto Union para convertir a la República Federal de Alemania en un baluarte del capitalismo en Europa central.

El nazi Bruhn fue uno de sus héroes del “milagro económico” alemán de la posguerra. En 1953 le concedieron la Gran Cruz del Mérito por su papel en la reconstrucción del poder económico del monopolio tras la guerra.

Casi como en España, los criminales nazis en Alemania también tienen
calles con su nombre, por ejemplo en Ingolstadt, en Baviera, donde Audi
tiene su sede. Los planes de pensiones privados de Audi también llevan
su nombre.

https://global.handelsblatt.com/companies-markets/drawing-a-veil-over-the-nazi-past-599644

El origen de la Guerra de Corea

En los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, las tropas soviéticas entraron en Corea un mes antes de la llegada de las norteamericanas. Estados Unidos propuso la división de la península por el paralelo 38. Se trataba de supervisar la rendición de las fuerzas japonesas, con Estados Unidos y la Unión Soviética facilitando conjuntamente la descolonización de Corea a través de esa frontera provisional.

La selección del paralelo 38 no fue arbitraria, como explicó Dean Rusk, futuro Secretario de Estado de Estados Unidos, en un memorando de 1950, redactado 17 días después del comienzo de la guerra: eligieron el paralelo 38 para facilitar el control estadounidense de la mayor parte posible del territorio coreano. Si no ocuparon militarmente toda la península fue porque el ejército carecía de capacidad para ello.

La ocupación militar de Corea, que duró casi cuatro años, comenzó oficialmente el 8 de septiembre de 1945, cuando el general John R. Hodge llegó a la península. Hodge era un anticomunista de manual que despreciaba profundamente a los coreanos. Consideraba a la península como una zona enemiga y estableció un régimen militar despótico y represivo.

Para los coreanos, Hodge y el gobierno militar de Estados Unidos en Corea (USAMGIK) no eran mas que un reemplazo del odiado gobierno japonés.

Dos días antes de la llegada de Hodge, cientos de independentistas coreanos que habían luchado contra el colonialismo japonés fundaron la República Popular de Corea. Kim Il-sung y Syngman Rhee, que se convirtieron respectivamente en los dirigentes de la recién dividida Corea del Norte y del Sur, estaban entre los 55 candidatos elegidos para formar el nuevo gobierno.

El partido progresista KPR llamó a emprender “una segunda liberación”. El mismo día en que Hodge llegó a Corea, el periódico del KPR pidió una revolución social que incluyera la emancipación total de la mujer, una jornada laboral de ocho horas y un salario mínimo, la redistribución de la tierra, las industrias y los bancos, el control de los alquileres, la libertad de expresión, reunión y religión, y el fin del analfabetismo. También prometió cooperar con Estados Unidos, la URSS y otras potencias.

En los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, con el Japón de rodillas, los coreanos crearon comités populares de base por todo el país. En diciembre de 1945, más de 2.500 personas actuaban como gobiernos de facto en aldeas, distritos, condados, ciudades y provincias. También se crearon más de 1.000 nuevos sindicatos. En noviembre de 1945 se formó el Consejo Nacional de Sindicatos Coreanos, que representaba a más de medio millón de trabajadores al sur del paralelo 38.

El USAMGIK se negó a colaborar con los comités populares del KPR y reclutó a empresarios y terratenientes reaccionarios, muchos de los cuales habían colaborado con los japoneses. Hodge y el USAMGIK se rodearon de una diversa gama de expatriados, colaboracionistas, fascistas y asesinos profesionales.

El 12 de diciembre, apenas tres meses después de su llegada a Corea, Hodge prohibió el KPR y los Comités Populares. Los declaró “enemigos públicos” y detuvo a sus dos dirigentes. Cuatro días antes, había prohibido las huelgas y el 18 de diciembre creó una nueva fuerza policial en la que más del 80 por ciento de sus efectivos eran antiguos colaboracionistas.

Bajo la protección de USAMGIK, Syngman Rhee, elegido por Estados Unidos para convertirse en el dirigente permanente de la nueva Corea del Sur, utilizó la nueva policía para aplastar a los progresistas. Las detenciones arbitrarias, la extorsión, la tortura y la represión de manifestaciones políticas se convirtieron en algo habitual.

En respuesta a las acciones represivas de USAMGIK y Rhee, medio millón de coreanos se manifestaron en las calles de Seúl el 1 de marzo de 1946. Siete meses más tarde, los coreanos se levantaron contra la ocupación militar estadounidense y la revuelta comenzó con una huelga general de los trabajadores ferroviarios en Busan. La huelga se extendió rápidamente a Daegu y otras regiones.

Fue una revolución a gran escala, en la que participaron millones de personas. Los militares estadounidenses declararon la ley marcial y abrieron fuego contra los manifestantes, matando a más de 1.000 de ellos (algunos dicen que hubo 7.000 muertos) e hiriendo a más de 20.000 personas. Después, entre 20.000 y 30.000 personas fueron detenidas y encarceladas.

Estados Unidos facilitó la elección de Rhee en mayo de 1948 y la ONU aprobó el resultado electoral, a pesar de que la península seguía dividida y de que se habrfían producido numerosas manipulaciones. Un mes antes de las elecciones, los coreanos organizaron manifestaciones masivas en la isla de Jeju para demostrar su oposición, atacando los colegios electorales y comisarías de policía. Rhee y el USAMGIK enviaron tropas a la isla para sofocar brutalmente el levantamiento, matando a más de 30.000 personas.

En octubre de 1949, horrorizados por la masacre de Jeju, casi 2.000 soldados progresistas -junto con estudiantes y trabajadores- en la provincia sureña de Jeolla, también se levantaron contra Rhee y el USAMGIK. Apoyado por tropas americanas, Rhee declaró la ley marcial y aplastó la rebelión.

Estados Unidos puso fin oficialmente a la ocupación militar en junio de 1949, cuando su candidato se había asentado en el poder. Un año más tarde, sin embargo, estalló el primer conflicto armado de la Guerra Fría cuando Kim Il-sung lanzó una ofensiva para unir a las dos Coreas.

Estados Unidos respondió con lanzando más napalm y bombas sobre ciudades al norte del paralelo 38 que durante toda la campaña del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. La guerra, que afectó a todas las familias coreanas en el norte y el sur, finalmente llegó a un callejón sin salida, con millones de muertos.

Aunque se firmó un armisticio en 1953, nunca hubo un tratado de paz. Así que la guerra nunca terminó oficialmente. 68 años después, Estados Unidos sigue amenazando a Corea del Norte con la aniquilación.

España es el país de la Unión Europa con mayor número de desaparecidos y fosas comunes

El día 30 de agosto se conmemora en todo el mundo el Día Internacional de las Víctimas de la Desaparición Forzada. Se trata del peor delito que se puede cometer contra un ser humano porque es la conjunción de cuatro crímenes: una detención ilegal, torturas físicas y psicológicas, el asesinato y la ocultación del cadáver para multiplicar el sufrimiento de las personas cercanas al desaparecido.

En España hay 114.226 personas desaparecidas, lo que convierte al país en el primero en número de desapariciones forzadas de la Unión Europea. En contraste con esa dura realidad que afecta a miles de familias, ningún Gobierno en la democracia recuperada tras la muerte del dictador Francisco Franco, se ha responsabilizado de la búsqueda de esas personas, de atender a las familias y de garantizarles verdad, justicia y reparación.

El Grupo de Trabajo contra la Desaparición Forzada e Involuntaria recuerda en este día que: “Bajo estas obligaciones, los Estados parte de la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas deben inmediatamente buscar a cualquier persona que haya desaparecido. Deben también adoptar políticas públicas para facilitar las búsquedas consultando con los familiares de la persona desaparecida. La búsqueda debe ser llevada a cabo en línea con una estrategia integral en la que todas las hipótesis deben ser diligentemente exploradas”.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, que llevó a cabo la primera exhumación científica en octubre del año 2000 y que presentó los primeros casos ante la ONU en agosto de 2002 sigue reclamando la responsabilidad del Estado y denunciando la «pasividad de los gobiernos» en un país en el que cada día mueren descendientes de los desaparecidos sin haber recibido la más mínima atención por parte del Gobierno. Ni el poder legislativo, ni el ejecutivo ni el judicial han cumplido sus deberes hacia las víctimas en todos estos años.

Hace unas semanas la ARMH remitió por registro un escrito a la presidencia del Gobierno reclamando un plan nacional de búsqueda de personas desaparecidas por la represión franquista que coordine la labores que ya están llevando a cabo algunas comunidades autónomas y que garantice los derechos de las víctimas después de que muchos miles de ellas hayan muerto esperando angustiadas a un Estado que nunca llegó a atenderlas.

La ARMH celebra todos los 30 de agosto un acto de denuncia y reconocimiento en Ponferrada que se celebrará a las 19:30, en el Museo del Bierzo, que era la antigua cárcel de Ponferrada.

https://www.nuevatribuna.es/articulo/espana/espana-pais-mayor-numero-desaparecidos-fosas-comunes-union-europea-sigue-responsabilizarse-atender-victimas/2018

El imperialismo occidental al rescate del III Reich

Los nazis condecoran a Henri Ford
Los nazis nunca hubieran llegado al poder en Alemania en 1933 sin el apoyo de poderosas fuerzas, internas y externas. Entre las primeras hay que contar con los partidos de la reacción alemana, los monopolistas, los junkers y los altos dirigentes del ejército. Entre los segundos estuvieron los imperialistas occidentales y el capital financiero, especialmente el estadounidense.

En todas partes, ayer y hoy, el surgimiento y desarrollo del fascismo no se puede entender sin ambos componentes, como tampoco del poderío soviético y del movimiento obrero en Europa. El fascismo, especialmente el III Reich, fue la fuerza de choque creada por ambas fuerzas para destruir al movimiento revolucionario.

En sus memorias el excanciller alemán Heinrich Brüning admitió que desde 1923 Hitler recibió grandes sumas de dinero desde el extranjero, a través de bancos suizos y suecos. Pero éstos sólo eran intermediarios. El dinero procedía de Estados Unidos e Inglaterra.

En 1922 tuvo lugar en Munich una reunión entre Hitler y el agregado militar de la embajada de Estados Unidos en Berlín, el capitán Truman Smith, que envió informes detallados de las reuniones a sus superiores de la oficina de inteligencia militar en Washington, en los que hablaba maravillas de los nazis.

Los conocidos de Smith en Berlín presentaron a Hitler a Ernst Franz Sedgwick Hanfstaengl, un graduado de la Universidad de Harvard, quien jugó un papel importante en el ascenso político de Hitler, le suministró un importante apoyo financiero, y le aseguró conocimiento y comunicación con personalidades británicas al más alto nivel.

El ascenso de Hitler se aceleró al estallar la crisis económica de 1929. Alemania estaba endeudada, necesitaba dinero; a Estados Unidos le sobraba y quiso aprovechar la oportunidad para penetrar en los mercados financieros de Europa. Para ello tenía que estabilizar el marco alemán, hundido por el endeudamiento, las emisiones descontroladas de moneda y una inflación galopante.

Alemania padeció uno de los primeros “rescates ecónomicos” que ahora se han hecho tan famosos. En 1924 la Conferencia de Londres aprobó el Plan Dawes, llamado así por el nombre del presidente del comité de expertos que lo diseñó. Dawes era una banquero estadounidense y director de uno de los bancos de JP Morgan que, junto con Montagu Norman, director del Banco de Inglaterra, impulsó el Plan.

Para acabar con la deuda, los imperialistas occidentales redujeron a la mitad las reparaciones derivadas de la Primera Guerra Mundial y concedieron a Alemania un préstamo de 200 millones de dólares, la mitad de los cuales fue desembolsado por JP Morgan.

Los bancos angloamericanos se hicieron con el control de las finanzas, de la circulación monetaria, del sistema de crédito y de los presupuestos de Alemania. El antiguo marco alemán fue sustituido por uno nuevo, lo que estabilizó la situación financiera.

La cooperación estadounidense con el complejo militar-industrial alemán era tan estrecha que en 1933 los sectores clave de la industria alemana y los grandes bancos como Deutsche Bank, Dresdner Bank, Banco Donat, entre otros, estaban bajo el control del capital financiero estadounidense.

Paralelamente, los imperialistas angloamericanos comenzaron a financiar el partido nazi y a Adolf Hitler en persona. El 4 de enero de 1932 se celebró una reunión entre Montagu Norman, Hitler y Von Papen, quienes llegaron a un acuerdo secreto sobre la financiación del partido nazi.

El ascenso de Hitler al poder fue la segunda parte del “rescate” de Alemania para aplastar a la URSS y al movimiento obrero en toda Europa. En sólo 6 años los nazis crearon la maquinaria bélica más formidable que el mundo ha conocido gracias al dinero de Estados Unidos y Gran Bretaña.

Grandes mnonopolios como Standard Oil, GM, Ford, ITT, General Electric o IBM, y multimillonarios como Rockefeller, Morgan, Harriman, DuPont, Ford y otros, fueron los principales sostenes exteriores del III Reich. Gracias a las inversiones estadounidenses y, en menor medida, británicas, el III Recih pasó de ser un país endeudado a convertirse en la segunda economía más grande del mundo.

La masiva ayuda que Hitler recibió de Estados Unidos está documentada por numerosas comisiones del Senado y juicios civiles basados en la Ley de Comercio con el Enemigo, aprobada por Roosevelt en 1933. El apoyo a Hitler era ilegal y en los juicios los grandes monopolistas se burlaron de ello: “Nosotros no podíamos saber lo que iba a hacer Hitler con el dinero”.

No sabían ni querían saberlo. Son sólo negocios, dinero negro (tan negro como el fascismo, por lo menos).

Un club de fútbol inglés homenajea a las Brigadas Internacionales que combatieron al fascismo en España

Un modesto club de fútbol inglés, el Clapton Community FC, ha conmemorado el 80 aniversario de la disolución de las Brigadas Internacionales, en las postrimerías de la Guerra Civil española, con una camiseta antifascista que homenajea a la II República española y a las propias Brigadas Internacionales.

“En la conmemoración del 80 aniversario del final de la Guerra Civil española, nuestra segunda equipación (la primera es rojiblanca) está inspirada en la bandera de la República española y adornada con la estrella de tres puntas de las Brigadas Internacionales, que viajaron a España para intentar frenar la marea fascista”, ha anunciado el club en su página web.

Agrupados en las Brigadas Internacionales, más de 35.000 jóvenes voluntarios, hombres y mujeres, de 53 Estados –entre ellos, Reino Unido– acudieron a España entre 1936 y 1938 en auxilio del Gobierno legítimo de la II República –atacado por el golpe de Estado franquista apoyado por nazis alemanes y fascistas italianos– y de los pueblos de España, amenazados por el fascismo español e internacional. En un caso de solidaridad internacional inédito en la historia, aquellos voluntarios llegaron a España dispuestos a dar su vida por la libertad y contra el fascismo, y más de 9.000 de ellos acabaron dándola.

Según datos de la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales, más de 8.900 brigadistas procedieron de Francia, más de 3.100 de Polonia, más de 3.000 de Italia, más de 2.300 de Estados Unidos, más de 2.200 de Alemania, más de 2.000 de los países balcánicos, más de 1.800 de Reino Unido, más de 1.700 de Bélgica, más de 1.000 de la antigua Checoslovaquia… La mayoría de ellos procedían de organizaciones políticas o sociales de izquierdas –fundamentalmente, comunistas–, y la primera operación en la que participaron fue la defensa de Madrid, tanto en los combates de la Casa de Campo como en los de la Ciudad Universitaria. El Clapton los homenajea ahora con su segunda camiseta, tricolor como la bandera de la II República y que en la parte posterior del cuello incluye las palabras “No pasarán”, precisamente el lema con el que la II República resistió durante meses el asedio fascista sobre la ciudad de Madrid.

Según ha informado el club inglés, la camiseta está producida por el fabricante italiano Rage Sport “con material procedente de compañías que pagan a sus trabajadores de una forma justa y adecuada” y las de todas las tallas están a la venta en su propia web al precio de 25 libras esterlinas, es decir por algo menos de 28 euros, frente a los casi 90 que cuesta la del Real Madrid, los 85 de la del FC Barcelona o los 65 euros de la del Racing de Santander.

El Clapton Community FC es un club amateur del barrio londinense de Forest Gate conocido por la ideología de izquierdas de sus aficionados y por sus iniciativas sociales y compite en la Essex Senior League, una de las categorías regionales del fútbol inglés. La junta de aficionados que dirige el club sometió a votación el diseño de la segunda equipación, y resultó elegida la elástica antifascista que conmemora los 80 años de la disolución de las Brigadas Internacionales.

“Si hay hombres que contienen un alma sin fronteras,
una esparcida frente de mundiales cabellos,
cubierta de horizontes, barcos y cordilleras,
con arena y con nieve, tú eres uno de aquéllos”

Miguel Hernández: Al soldado internacional caído en España, 1938.

https://www.eldiariocantabria.es/articulo/memoria/club-futbol-ingles-conmemora-80-anos-disolucion-brigadas-internacionales-camiseta-homenajea-ii-republica-quienes-viajaron-espana-intentar-frenar-marea-fascista/20180827194120049691.html

Un asesino con tricornio: las atrocidades de un teniente de la Guardia Civil en Guinea Ecuatorial

Esclavos construyen una vía férrea en Guinea
Julián Ayala era un hombre flaco. Poca cosa. Según se observa en las fotos de la época, uno de esos tipos fáciles de tumbar. Esta fisonomía no fue obstáculo, sin embargo, para que se convirtiera en un genocida. En la década de 1920, al mando del destacamento de militares españoles de la zona de Micomeseng, en Guinea Ecuatorial, sometió a miles de guineanos de la etnia fang. Los mató, los esclavizó y jamás fue represaliado por ello. Murió en 1942 de una enfermedad no tropical en una cama en Barcelona.

Esta es la historia que cuenta el antropólogo Gustau Nerín en su libro “Un guardia civil en la selva”. La primera vez que oyó hablar de Ayala fue a comienzos de los años noventa, durante una visita a Guinea (hoy es profesor de Historia en el Centro Cultural Español de Malabo). Fueron los más viejos de la ciudad los que le pusieron tras la pista del sanguinario. Muchos recordaban sus atrocidades, como enviar a decenas de personas a la isla de Fernando Poo (actual isla de Bioko) para trabajar como esclavos en las plantaciones de cacao. Para Ayala, era además un negocio: por cada persona que enviaba, recibía una suculenta cantidad a cambio.

Julián Ayala procedía de una familia de militares “muy reaccionarios”, recalca Nerín. Nacido en 1897 en Logroño, todos los que le rodeaban estaban marcados por las recientes guerras coloniales de Cuba y Puerto Rico, y por la de Marruecos, donde se batallaba al mismo tiempo que se colonizaba Guinea. Su primera formación fue la de militar, pero después se hizo Guardia Civil para poder ir a Guinea Ecuatorial, ya que allí sólo enviaban a los miembros de este cuerpo. Cuando llegó allí, pronto se convirtió en el hombre imprescindible para llevar a cabo la colonización. Él fue el símbolo de lo que significa toda represión. “Para someter a un pueblo, es necesaria la fuerza. Siempre ha sido así. Y Ayala era el hombre. De hecho, muchos de sus crímenes se taparon por eso”, explica el antropólogo.

En esta biografía, con muchos tintes de novela de aventuras y de “El corazón de las tinieblas”, de Joseph Conrad, hay un hecho curioso: tras la proclamación de la República, Ayala se adhirió a ella. El motivo fue su desencuentro con los sacerdotes que evangelizaban en Guinea. “Igual que mato a un negro, mato a un cura, decía”, apostilla Nerín. Sin embargo, este compromiso con los republicanos, que tan sólo duró unos meses, le salió caro. Cuando intentó reconciliarse con el bando franquista, fue recibido con un portazo. Ayala cogió su tricornio, abandonó Guinea y se marchó a Camerún. Su pista se pierde en 1939 y sólo se recupera en la fecha de su muerte en 1942.

A pesar de este perfil violento, reaccionario y racista, Nerín descubrió durante su investigación que Ayala también tenía otro rostro: el del hombre afable, educado y con grandes dotes sociales. Tampoco era cruel por sí mismo. “Con sus castigos, evitaba sublevaciones. Era un individuo que descubrió los rendimientos del mal”, afirma el investigador. En este sentido, para Nerín esta personalidad tan contradictoria le aleja del personaje de Kurtz de Conrad, pero le acerca “a los verdaderos malos, que son los que matan y luego te muestran una cara amable”.

“Un guardia civil en la selva” es uno de los pocos libros que escarba en la colonización española de Guinea. Uno de los más recientes es “La última selva de España: antropófagos, misioneros y guardias civiles”, también de Nerín y publicado por Libros de la Catarata en 2010. Precisamente, para el antropólogo, el papel de la Iglesia fue “bastante fuerte, ya que agregó un factor de intolerancia. Querían que los guineanos fueran a misa y se casaran con una sola mujer. Su postura fue muy agresiva”.

La bibliografía sobre Guinea Ecuatorial aún queda por descolonizar. A Nerín le gustaría investigar los trabajos forzados durante el periodo franquista, un sistema que bajo el término de prestaciones permitió la construcción de puentes, carreteras e iglesias. Pero el tiempo corre en su contra. Los viejos guineanos que sufrieron aquellas barbaridades se mueren. Y la esperanza de vida del país apenas llega a los 48 años.

https://www.publico.es/culturas/sanguinario-tricornio-guinea.html

Franco y el ‘régimen del 78’

Bianchi

Como sea que en este blog estamos acostumbrados a nadar contracorriente, y no por capricho o esnobismo, es la cosa que no comulgamos con esa especie que corre -y se empeñan en que agarre fortuna los hunos y los hotros, con hache a lo Unamuno- y da en llamarse el «Régimen del 78» estableciendo una línea divisoria, un antes y un después, -suponemos- entre la promulgación de la Constitución monarco-fascista y la muerte del general Franco que supuso, se supone, hay que joderse cómo se escribe la historia, la llegada de la democracia a través de una Transición con sus más y sus menos, pero, oye, menos es nada, y pelillos a la mar.

Nosotros preferimos hablar del «Régimen del 39», o sea, el que surgió tras la «Victoria» del fascismo en la guerra civil española, y no sólo española. No negamos, por supuesto, que ha habido cambios que atribuimos a pura cosmética y marketing que se traduce en puritito lampedusismo: cambiar algo para que todo siga igual… en lo fundamental, añadimos nosotros.

Dirán que estamos anclados en un recoveco de la Historia y somos unos jurásicos, pero la realidad de las cosas y los hechos nos dan, malgrè lui, la razón. La última vez con ocasión de los restos de Franco que quieren exhumar del Valle de los Caídos (en vez de derruir y destruir ese monumento a la ignominia si tuvieran un pelín de vergüenza, lo que, por cierto, ya hubo quien lo intentara en su día). ¿Cómo es posible que después de casi medio siglo de la muerte del sanguinario general, o sea, ya en «democracia», que dirían los paniaguados al servicio del capitalismo y su corrupto sistema, incluidos los podemitas, se siga hablando de Franco, su tumba y Cuelgamuros? (o del expolio del Pazo de Meirás, que esa es otra). O bien este muerto está muy vivo o bien está mal matao y peor enterrado. O bien tenemos razón.

Desde ese espécimen incoloro, inodoro e insípido que llaman «izquierda» y me río yo, suelen esgrimir -para justificar el levantamiento de las exequias del militar criminal- como recurrente y martilleante ejemplo, se supone que irrebatible y demoledor, aquello de ¿se imagina alguien que en Italia o Alemania hubiera monumentos donde se homenajeara a Mussolini y Hitler? No, ¿verdad? Pues en España tres cuartos de lo mismo con Franco, oiga.

Personalmente siempre contesto lo mismo a riesgo de caer en una simplificación, a saber: Franco, señores, estiró la pata (de muy mala manera, esto sí) en una mesa-camilla rodeado de los «vencedores» (y el «equipo médico habitual»), mientras que el Duce y el Führer murieron, uno linchado y otro suicidado, derrotados política, militar y, sobre todo, a los efectos que nos interesa, simbólicamente. Y es por esto, por lo que, sencillamente, no se ven estatuas en las plazas de esos dictadores en Roma ni en Berlín, pero sí, hasta ayer como quien dice, de Franco en ciudades españolas. Porque el de Ferrol no fue derrotado y de ahí que los nostálgicos del franquismo lo recuerden con una lógica aplastante, por cierto, y desde su punto de vista, claro está.

Dicho esto -y más que se podría decir-, sigan hablándome del «régimen del 78», por favor…

Buenas tardes.

La policía dispersa a los manifestantes que intentaban impedir una marcha de homenaje al nazi Rudolf Hess

Son muchos los que se preguntan por los motivos del ascenso del fascismo en Europa, un fenómeno que parece hoy tan espontáneo como hace 80 años, para lo cual sería necesario pasar por alto el apoyo que tiene desde todos los aparatos del Estado.

Este fin de semana ha ocurrido lo mismo, tanto en Varsovia como en Berlín, por lo que no se trata de ninguna casualidad.

El sábado en Berlín la policía dispersó a los manifestantes que intentaban impedir la marcha anual en homenaje al nazi Rudolf Hess en el aniversario de su muerte y detuvo a varios antifascistas, mientras los neonazis desfilaban por el barrio de Friedrichshain.

Primero los nazis intentaron agruparse en uno de los dos puntos de reunión que tenían preparados, la estación de Spandau, donde estaba la prisión en la que Hess estuvo preso. Pero como apenas lograron juntar a 50 de ellos, cancelaron la reunión y se unieron a una segunda cita en el barrio de Friedrichshain.

Una vez más, los antifascistas les superaron ampliamente en número. En Spandau se concentraron varios cientos de antifascistas con pancartas con lemas como “No hay sitio para los nazis” convocados por partidos políticos, sindicatos y grupos progresistas.

El segundo punto de encuentro era en Friedrichshain, un barrio famoso por su actividad bohemia y noctura y donde la policía intervino para garantizar que los neonazis pudieran desfilar impunemente.

El desfile se celebra cuando se cumple el 31 aniversario de la muerte de Hess, considerado la mano derecha de Adolf Hitler durante el III Reich. Hess fue detenido en 1941 después de volar en solitario de Alemania a Escocia con la intención de negociar un acuerdo con Gran Bretaña para repartirse las esferas de influencia.

Hess fue condenado a cadena perpetua en el juicio de Nuremberg, en el que sostuvo que no se arrepentía de nada. La antigua mano derecha de Hitler y vicepresidente del Partido Nacionalsocialista se suicidó en la prisión de Spandau en agosto de 1987 al colgarse de un cable eléctrico a los 93 años y es venerado por los neonazis como uno de los sus más grandes bandidos.

La prisión que alojó a Hess durante 40 años fue demolida por temor a que se convirtiese en sitio de peregrinación para neonazis. En ese lugar fue erigido un centro comercial.

http://www.europapress.es/internacional/noticia-policia-dispersa-manifestantes-intentaban-impedir-marcha-homenaje-nazi-rudolf-hess-20180818182918.html

Ucrania adoctrina a los escolares con los manuales de historia más estrafalarios

En Ucrania las redes sociales se burlan del nuevo manual escolar de historia para alumnos de octavo curso (13 años).
¿Adoctrinamiento? ¡No! ¡Lo siguiente!

El mundo, la historia y la ciencia acaban de descubrir estupefactos que Ucrania ha compuesto las canciones más bonitas de Europa.

Posiblemente rebuscando en viejos mapas los historiadores han llegado a la conclusión de que las fronteras de Ucrania no se han movido en 1.000 años.
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Toda buena historia de la humanidad tiene un origen inequívoco, que no puede estar en África. Los ucranianos aprenderán que son “alemanes eslavos”, que es algo así como la cuadratura del círculo.

En cuando a los avances más espectaculares del siglo pasado, el manual dice que la contribución de Ucrania a la conquista del espacio es única en la historia de la humanidad.

Es una manera de reivindicar a un ucraniano ilustre que, en efecto, estuvo en el origen del proyecto espacial soviético, Serguei Koroliev. Sin embargo, no era ucraniano de pedigrí: su padre era ruso, como su apellido indica, y su formación se llevó a cabo en Moscú (en tiempos soviéticos, pero esto es lo de menos porque no se puede reivindicar).

Con motivo del 1030 aniversario del bautismo del “rus” (condado) de Kiev, el Gran Presidente Poroshenko explicó que en aquellos remotos tiempos el Príncipe Vladimir ya optó por Europa (y no por mirar al otro lado).

El surgimiento de las naciones no tiene nada que ver con el capitalismo, como creía Engels. Es más bien parecido al buen vino: cuanto más añejo mejor. Un chovinista diría que son cosecha del siglo XI.

Lo del gobierno de Kiev es todo un toque de atención para los cazadores de bulos, “fakes”, magufos y seudociencias. ¿Buscan Ustedes fraudes de todo tipo? ¡Viajen a las escuelas ucranianas!

En Mallorca no hubo guerra, pero la masacre franquista fue despiadada

El general Goded había asegurado al Gobernador civil Antonio Espina García su lealtad absoluta a la República, pero el 19 de Julio de 1936 reunió sus tropas, guardia civil, carabineros, guardias de asalto, y proclamó un bando declarando el Estado de guerra en las Islas Baleares. Mallorca e Ibiza cayeron en manos rebeldes. El gobernador civil se negó a dar armas al Frente Popular el 18 de julio, lo que favoreció el éxito del levantamiento militar.

Se discriminó sistemática y masivamente mediante la represión y eliminación planificada a toda una parte de la población, los representantes del gobierno de la República. Fue uno de los episodios más terribles de la historia contemporánea de Mallorca. Se instauró un régimen de terror indiscriminado para evitar que el enemigo organizara la resistencia. Fueron víctimas de la barbarie fascista, perseguidos sin piedad ni descanso, los Republicanos, los miembros de partidos de ideología izquierdista, afiliados a sindicatos obreros, Frente Popular, maestros de escuela, profesores, profesionales liberales, desactivando cualquier nueva oposición y transmisión de su experiencia.

La brutal represión estuvo organizada y controlada por los militares golpistas, asociados con falange, guardia civil, iglesia católica, que se implicaron en la represión con una violencia física desmedida. La Falange asumió la eliminación de Republicanos siguiendo las consignas militares. Los verdugos utilizaron sistemas represivos de diferente grado: Sacas, fusilamientos, tortura, mutilaciones, palizas masivas y sistemáticas, trabajos forzados, confiscación de bienes, cautiverio en cárceles o campos de concentración durante prolongados períodos. El aceite de ricino o de motor, las violaciones, como ocurrió con las enfermeras Republicanas de Cruz Roja, se convirtieron en el símbolo del miedo.

La represión fascista en Mallorca estaba planificada meses antes del conflicto y fue perfectamente ejecutada. La Iglesia mallorquina estuvo implicada en la represión. Durante y después de la guerra, un número elevado de sacerdotes de la Diócesis mallorquina se encargaron de la vigilancia y persecución de los izquierdistas de Mallorca, efectuaron delaciones, participaron en las detenciones, incluso algunos utilizaban la indumentaria de Falange e iban armados. La Iglesia mallorquina se entregó al beneficio del nuevo régimen.

Coincidiendo con la llegada del fascista Aldo Rossi, enviado especial de Mussolini, el nombramiento de Mateo Torres Bestard como Gobernador de Baleares y de Francisco Barrado Zorilla como Jefe Superior de la Policía, se puso en marcha una ola de violencia exterminadora. Entre julio de 1936 y abril de 1939 en Mallorca hubo ejecuciones extrajudiciales, eran secuestradas personas según listas elaboradas previamente, llevadas de “paseo”, sin expediente ni juicio de ninguna clase, y acababan ejecutadas en la pared de un cementerio, camino, extrarradio de los centros urbanos, cuneta; posteriormente eran enterradas en una fosa común o pozo. Se llegó incluso a la quema de cadáveres para evitar su identificación.

Los militares nazionales se implicaron gravemente en crueles matanzas ilegales de Republicanos: Fueron habituales las sacas de prisioneros de las cárceles con la aprobación de los militares. Los reos eran ejecutados en cualquier lugar, como en las tapias del cementerio de Porreres. Los ejecutados eran después enterrados en un pozo o una fosa común.

Se institucionalizó la represión política, ideológica y moral por las autoridades militares, civiles y eclesiásticas. Los consejos de guerra no juzgaban delitos militares, encubrían “legalmente” las persecuciones y represalias políticas, sociales e ideológicas. Se realizaban en un ambiente de odio constante y ciego, que se mantuvieron durante la posguerra. Los franquistas utilizaron los Consejos de guerra, juicios sumarísimos con pruebas inconsistentes en tribunales carentes de cualquier clase de garantía. Denuncias anónimas, testigos no contrastados, falsificación de pruebas, falsas acusaciones, prácticas habituales para lograr la condena de los procesados. Desde octubre de 1936 se llevaron a cabo estos juicios, algunos de los cuales se alargaron hasta después de terminar la guerra.

Hay constancia de que las nuevas autoridades practicaron las torturas, palizas, mutilaciones, etc, una institución indisociable del nuevo régimen ya que fue practicada sin límites legales para cargos y funcionarios del nuevo régimen durante los 3 años de vida de la guerra y los 40 años de dictadura franquista. Con las torturas se humillaba y agravaba el sufrimiento de los Republicanos, se obtenía información, se destrozaba psíquicamente a los disidentes por medio del dolor, la incertidumbre, la acción sobre familiares, se extendía el miedo sobre la población. La tortura fue un ritual habitual previo a las ejecuciones o al ingreso en prisión, y formó parte constitutiva del universo penitenciario.

La coerción fascista que sufrió la población mallorquina fue silenciada mediante un pacto de olvido durante la dictadura y la transición. La magnitud de las atrocidades cometidas por los vencedores fue escondida como consecuencia de la política de la memoria del régimen franquista, asumida por la “constitución” y el “estado de derecho” del actual régimen del 78. Los crímenes franquistas siguen siendo legales hoy día.

La asociación Memòria de Mallorca, que indaga desde hace años las consecuencias de la Guerra Civil (1936-1939) en Mallorca y pide la reparación de las víctimas de la represión, ha aportado nuevos datos sobre la existencia de fosas comunes en la Isla. Mallorca sufrió una represión sin precedentes en los primeros meses de la Guerra Civil y cerca de 3.000 personas pudieron ser asesinadas. Hay constancia de más de 2.200. Maria Antònia Oliver, activista de la memoria histórica, nieta de Andreu Paris (un zapatero socialista asesinado en Porreres), y Manel Suárez han documentado la existencia de 44 fosas: 24 en cementerios, 12 en las carreteras, 4 en pozos y otras 4 en playas; en la playa de Sa Coma, en Sant Llorenç, está acreditada la existencia de una con cerca de 500 milicianos. También se incluye a los 14 mallorquines que murieron en campos de extermino nazis.

Como consecuencia de sacas y paseos extrajudiciales aparecieron republicanos muertos en las carreteras de Porreres a Felanitx, Petra, Sóller, Santa María, Montuïri, Coll des Cucons, Algaida en Bunyola y en Santanyí, costas de Xorrigo, Puntiró, camino de Jornets, Coll de Sa Grava, puente de Son Saletes, Sencelles y Biniali, finca se Pinaret, fort de Illetes (Calvià). Se lanzaron a pozos a personas en Son Lluís en Porreres, pozo de sa Rajoleta en Sineu, o pozo de s’Àguila en Llucmajor.

El 16 de agosto de 1936, fueron ejecutados en Manacor, y quemados después con gasolina 35 Republicanos de Manacor, Son Servera, Algaida y Porreres. El 17 hubo nuevos fusilamientos practicando todo tipo de atrocidades, los verdugos fascistas no tenían ningún escrúpulo en perfeccionar la desaparición de Republicanos. Hubo centenares de ejecuciones extrajudiciales en el término municipal de Palma, la mayoría sin registrar y desaparecidas; pero en las entradas en el cementerio de Palma se han registrado 2 víctimas en julio del 36; 76 víctimas en agosto (29 no identificadas). En septiembre 58 víctimas, 21 sin identificar; en octubre: 34, de ellas 5 identificar, en noviembre 26, 2 sin identificar y en diciembre 7 identificados.

Entre el 19 de julio al 4 de septiembre de 1936 se produjeron masivamente ejecuciones en el cementerio de Palma, el antiguo cementerio municipal de Manacor y el cementerio de Son Coletes. Muchas personas fueron ejecutadas en las vías públicas de Palma y sobre las vías del tranvía, en el extrarradio de Palma, camino de los Reyes, camino de Sa Teulera, Ca l’Ardiaca, camino de Son Pardo, camino Roig, carretera de s’Esglaieta a Santa María, Cala Mayor, cerca de la Porciúncula, bosque del Castillo de Bellver, Son Rapinya, carretera de Sóller, Son Sant Joan, Can Granada, Son Serra, La Vileta, El Terreno, carretera de s’Indioteria, etc.

El 15 de enero de 1937 fueron fusiladas en el cementerio de Palma, Rafael Estancias Adrover de Felanitx, Cristóbal Truyol Mir, Miquel Mascaró Vidal de Palma de Mallorca y Macià Cerdà Torres, y Vicente Torres Marino de Ibiza el 19 de Enero. En el Fortí de Illetes, el cabo fogonero de la Armada Miquel Bennàssar Palmer fue fusilado el 13 de enero de 1937 y el soldado de Campos Guillem Alcover Mascaró el 28 de enero del 37.

Los consejos de guerra permitieron la eliminación fácil, física, política y psicológica del adversario político. A menudo el juez había dictado la resolución cuando los testigos declaraban después. Ni que hablar del derecho a la defensa. En Mallorca hubo unas 300 penas de muerte atribuidas a este tipo de delito. El simple hecho de haber tomado parte en reuniones políticas izquierdistas, ser miembro de un sindicato obrero o participar en un ayuntamiento durante el gobierno del Frente Popular los convirtió en enemigos. El 24 de febrero de 1937 se ejecutaron en el cementerio de Palma a personas de la talla del alcalde de Palma, Emili Darder Cànaves, el diputado socialista Alexandre Jaume, el alcalde de Inca Antoni Mateu Ferrer y el empresario de Alcudia Antoni Maria Ques Ventayol. Todos ellos han sido posteriormente homenajeados.

La Abogacía de la Comunidad Autónoma de Baleares ha presentado ante la Fiscalía, una denuncia por crímenes contra la humanidad por 52 asesinatos cometidos en Mallorca entre 1936 y 1937. La denuncia deriva de las exhumaciones de las fosas de Sant Joan en 2014, en la que 3 vecinos de Maria de la Salut fueron identificados como víctimas, y de Porreres en 2016, en la que se exhumaron 49 cuerpos con evidencias de muerte violenta por armas de fuego. El estudio fue realizado por un equipo de forenses dirigido por el profesor de la Universidad del País Vasco Francisco Etxebarria. Los cadáveres exhumados presentan uno o más orificios provocados por proyectiles, en el cráneo u otras partes del cuerpo.

En 1978, detrás de la iglesia de Santa Cruz de Porreres, se rindió un homenaje a la activista Aurora Picornell Femenias, fusilada en 1937 junto con Belarnina González, Catalina Flaquer y sus hijas Antonia y Maria Pasqual Flaquer. Recientes homenajes están referidos en Última hora, Diario de Mallorca, y Mallorca Diario.

La guerra y la dictadura militar franquista aniquilaron la democracia republicana. Mallorca y España retrocedieron décadas en sus proyectos de desarrollo nacional y cohesión social. La represión “nazional” fue escondida durante los años de la dictadura. Solo la complicidad con las masacres franquistas pretendería “olvidar” y “silenciar” los crímenes del franquismo con extrañas escusas “constitucionalistas”. El “estado de derecho” del actual régimen los asume legalmente a todos los efectos en su esquizofrénica estructura constitucional.

Bartomeu Garí Salleras, La repressió a Mallorca durant la Guerra Civil espanyola (1936-1939): Memòria d’una coerció planificada 
https://documentalismomemorialistayrepublicano.wordpress.com/2018/08/11/en-mallorca-no-hubo-guerra-pero-el-calvario-franquista-fue-despiadado-parte-2-las-victimas/

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