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La represión contra los mineros de Río Tinto que desafiaron al general Queipo de Llano

En la noche del 25 de agosto de 1936, el Comité provisional del ayuntamiento republicano de Nerva firmaba su redención ante las tropas militares. El historiador onubense Miguel Ángel Collado cuenta cómo «el alcalde José Rodríguez González, huyó del pueblo junto a otras 200 personas. Eran alrededor de las dos de la madrugada del 26 de agosto».

Con la llegada de los enviados de Queipo de Llano a la Cuenca Minera de Riotinto se inició la huida de muchos de los habitantes de Nerva, hasta dejar un pueblo minero lleno de viudas, huérfanos y mujeres víctimas del terror que se avecinaba en pocas horas. Collado prosigue que la intención del alcalde «era solo que se dejara de derramar sangre» Pero Queipo de Llano no tenía esos planes para la cuenca minera de Río Tinto que dejó más de 1.500 desaparecidos, en aquellos primeros meses de guerra.

Andrés Fernández es el arqueólogo encargado de iniciar la exhumación de la fosa de Nerva, conocida como la fosa de los mineros. Este municipio de la Cuenca Minera mermó drásticamente su población en 1940. «Las evidencias de los cuerpos de la fosa (de los que se encuentran contabilizados 221 víctimas) están bastante en superficie». A menos de 20 centímetros ya hay restos.

Y la cifra que se baraja puede ir incrementándose. Fernández que ya exhumaría en 2009 la fosa más grande (por número de víctimas en Málaga capital) con 2.800 cuerpos, sabe que en Nerva se encuentra la fosa con mayor número de víctimas en un entorno rural, fuera de las capitales de provincia. «Conocemos los nombres y apellidos de estos 221 víctimas pero podría haber más de 500» en las cuatro fosas que se reparten en el cementerio del municipio.

El recuerdo de aquella entrada de cientos de falangistas, organizados en columnas resultó dantesca para muchos de los vecinos de Nerva. Collado recoge varios testimonios orales en su tesis, “La Guerra Civil y la represión franquista en la Cuenca Minera de Riotinto”, publicada en la Universidad de Huelva. «El día 26 de agosto, que era cuando entraron estos señores, veíamos a los tíos bajar por los cerros; se veían bajar abajo con unos cruces… con unos crucifijos así de grandes. Nada más entrar en Nerva y a la media hora había camiones para el cementerio».

Matías Romero Marín, recuerda los registros en cada una de las viviendas. «¿Tú no has visto las películas? Lo mismo que en las películas corriendo en esta casa, ahora a otra, saboteando las casas viendo si alguien pasaba para matarlo… todas esas cosas… «.

Miguel Ángel Collado relata las conversaciones de aquellos huérfanos con los falangistas establecidos en Nerva, creando entre los vecinos un verdadero clima de miedo. «Niño ¿tu padre es de derechas o de izquierdas?» No entendía de eso, pero le espeté inocentemente sin saber, «mi padre es minero-agricultor y trabaja para La Compañía (…) luego le solté «mi tío Benito y mi primo Antonio están en la cárcel». Los soldados replicarían en voz alta: «Los mineros están equivocados y lo van a pagar. ¡Aquí no va a quedar ni uno!». Iban por cada calle de Nerva gritando «¿Dónde están los comunistas?, ¿Dónde se esconden los republicanos?», amenazando con matarlos a todos y disparando al aire.

Inmediatamente después de quedar constituida el primer ayuntamiento de la Nerva «reconquistada», se vivió uno de los momentos más macabros que se recuerda de aquellos días. Collado cuenta cómo «mientras la cárcel se volvía a llenar», uno de aquellos falangistas dio con un músico local y le instó a «presentarse con todos los intérpretes que consiguiese encontrar bajo amenaza de fusilamiento». Fueron obligados a festejar, a tocar partituras patrióticas ante el recuerdo imborrable de tantos familiares huidos o asesinados aquellos mismos días.

La desaparecida Dirección General de Memoria Democrática del gobierno andaluz no ha pospuesto el acuerdo de intervención en la fosa de Nerva, con fondos de la Diputación de Huelva y el ayuntamiento del municipio minero. El 2 de agosto de 2018 se firmaría el acuerdo con el entonces consejero de Memoria Democrática, Manuel Jiménez Barrios, y el presidente de la Diputación, Ignacio Caraballo.

El arqueólogo Fernández ya está al pie de la fosa y desvela que las actuaciones se podrán alargar hasta «después de verano». Los trabajos de delimitación se han concretado cuatro fosas dentro del cementerio de Nerva. «Tres se ubican en la zona izquierda del camposanto. La primera está en la zona derecha donde podrían albergarse entre 30 y 50 cuerpos».

La tierra roja de la cuenca y su fuerte acidez podrían evidenciar restos muy deteriorados para unas futuras pruebas de ADN. «Ya nos ha ocurrido en otros municipios cercanos en Zalamea la Real o el Madroño, donde están descompuestos por la geología de la cuenca minera que hacer aún más difícil la identificación.

Las actuaciones de indagación, localización y delimitación se desarrollarán en una superficie de cien metros cuadrados, donde las fosas se presentan con una media de dos metros de anchura y con longitudes diversas que van desde los cuatro a los veinte metros.

Los familiares se van poco a poco personando y dando señas del paradero de los suyos, como le ha ocurrido desde Barcelona a Flor Calzada. Hasta el pasado año, no logró dar con el acta de defunción de su tío Ramón Herrada Domínguez, donde se evidencia su enterramiento «en el cementerio de Nerva». Su madre Antonia estuvo toda la vida pensando que su hermano había desaparecido, sin dejar rastro.

Ramón es el único tío que Flor tiene enterrado en la fosa de Nerva, del único que no conserva fotografías. «Era el más mayor de todos y lo quitaron de en medio por error». Con esa frialdad lo comunicó a su familia uno de aquellos falangistas. Y así lo testimonia Flor en el acta notarial que le entregaron tras prestar declaración en la querella argentina en el año 2013. «En los primeros días de las entrada de las tropas nacionales, mi tío Ramón fue sacado de su casa y nunca más se supo de él». Tenía tan solo 41 años y no pertenecía a ningún partido político. «Lo confundieron con mi tío Enrique» que estaba escondida en la casa de su madre esperando y había sido un militar afiliado a la CNT «Dijeron, este es un Herrada y se llevaron por equivocación al hermano mayor».

El hermano de Ramón, Enrique Herrada Domínguez también fue fusilado. Según cuenta Flor «fue detenido el 28 de agosto de 1938». Acusado de «rebelión saqueo y asesinato» fue condenado a muerte y fusilado el 17 de abril de 1939 en el cementerio de la soledad de Huelva capital.

Flor nunca dejó atrás el fuerte legado que su madre le había dejado. Y se presentó a la petición de la querella argentina para tomar declaración sobre su historia familiar. «Lo más duro para mi madre fue ver cómo cada noche iban a buscar a mi tío Enrique, que estuvo meses escondido bajo la amenaza diaria de aquellos falangistas». Día y noche. «Mi madre me hablaba siempre de cómo Enrique decidió salir de la casa, donde estaba escondido en el tejado para no poner en peligro a los suyos».

Flor logró dar con el acta de defunción de su tío Ramón en 2018 . Ya había encontrado el nombre de su tío en un registro, elaborado por el historiador Francisco Espinosa. «Gracias a las peticiones hechas con la diputación pude tener este documento». En él reza como Ramón Herrada y fue registrado el 29 de noviembre de 1939. Su fallecimiento se produciría pocas semanas después de la entrada de los militares, el 20 de septiembre de 1936. «Se testimonia que la profesión de Ramón es jornalero pero mi tío era trabajador de la mina, como tantos otros». La certificación habla de que, tras su muerte, había dejado dos hijos, Modesta de 15 años y Ramón de 10, además de su viuda.

La realidad de aquellas mujeres sin recursos y huérfanos fue tan evidente que incluso las autoridades locales de la Nerva franquista pidieron ayuda para su supervivencia el 14 de febrero de 1937. El acta del ayuntamiento contabiliza «como consecuencia de los últimos sucesos» (haciendo referencia a los fusilamientos), a doscientas cuarenta y seis viudas pobres, con quinientos setenta niños huérfanos de padre. Se documentaban un total bastante superior a «dos mil personas», sin recursos para su subsistencia.

Flor recuerda a sus primas, las hijas de Ramón, aquellas huérfanas que tuvieron que salir adelante apenas con lo puesto y cómo su madre hizo todo lo posible para no perder el contacto con aquellas sobrinas. «Ojala mi tío Ramón esté en esa fosa. Se lo debemos a mi madre, a todas las víctimas y a la memoria», concluye Flor. «Solo espera que ni los partidos de ultraderecha en Andalucía ni la paralización de los últimos gobiernos de izquierda entorpezcan más las actuaciones en fosas comunes de la represión franquista. «Ya basta de frenar la recuperación de los nuestros. Esto es por dignidad», finaliza.

https://www.publico.es/politica/durisima-represion-mineros-rio-tinto-desafiaron-queipo-llano.html

Los hermanos Quero: héroes de la lucha armada contra el franquismo en Granada

De la realidad, al mito, la leyenda. Es la historia de los hermanos Quero, oculta durante décadas por el miedo del franquismo a que se convirtieran en héroes, lo que no consiguió ni con la durísima represión que soportaron sus familiares. Sus acciones -con contundencia y descaro, con lealtad y firmeza-, corrían de boca en boca en la Granada gris posterior a la guerra civil, una ciudad de provincias en plena posguerra que trataba de sobrevivir a la oscuridad, celebradas en silencio por esa parte de la población angustiada por lo que vino, aferradas al grupo de guerrilleros que lideraron Pepe, Antonio, Pedro y Francisco Quero Robles.

Junto a ellos, y entre otros, formaron el grupo Antonio Velázquez Murillo, Antonio el de Güéjar; Baldomero de las Torres, Torres El Mecánico; Antonio Morales Rodríguez, El Palomica;  Modesto Delgado Hidalgo, Modestico o Matías García Fernández, El Matías.

Sus acciones corrieron como la pólvora por los portales y las escaleras. Ellos, los más afamados de los 14 hijos de Francisco y Matilde, residentes en la casona del Albaicín, que sufrieron cómo cayeron cuatro de sus hijos y encarceló a otros tantos. Una placa en la Placeta de los Castilla les recuerda desde 2011, a la espera de reconocimientos oficiales, que no llegan.

Los cuatro hermanos Quero lideraron un pequeño grupo guerrillero que actuó en Granada y alrededores entre 1940 y 1947. Un caso único, puesto que a diferencia de los maquis que pelearon en bosques y sierras, ellos optaron por la lucha urbana.

Cuenta Jorge Marco, profesor de Historia y Política en la Universidad de Bath, Reino Unido, y antes de la Complutense, autor de “Hijos de una guerra. Los hermanos Quero y la resistencia antifranquista”, reeditado con nueva documentación por Comares, que el dictador conservaba tan sólo seis informes sobre la guerrilla antifranquista en su despacho, tras investigar en la Fundación Francisco Franco. Dos de ellos hacían referencia al pequeño proactivo grupo de guerrilla urbana granadino, los hermanos Quero.

Este detalle puede dar la talla de sus acciones, ridiculizando a la Granada franquista, actuando a plena luz del día, poniendo en jaque a las fuerzas de seguridad.

La familia vivía en el Albaicín dedicada al negocio de la carne cuando les sorprendió la guerra. Los hermanos Pepe, Antonio, y Francisco Quero se aliaron del lado republicano y estuvieron en el frente, alistados en la 78 Brigada Mixta, del ejército regular, que apenas entró en combate y que estuvo destacada en Diezma y en Guadix.

Cuando concluyó la guerra, como tantos otros milicianos, lo único que deseaban tras defender la legalidad era volver en paz a sus casas. Pero ni para ellos ni para la mayoría de ellos fue posible: el régimen franquista jamás perdonaría a los combatientes republicanos.

Y así, al acallar las balas comenzó otra batalla incluso más cruel todavía: la represión y persecución franquista. Tuvieron que comenzar a malvivir en una ciudad hostil, en un país que ya no era el suyo. Y aunque antes de la guerra no tuvieron ningún tipo de militancia política, la tragedia trajo consigo su politización, que los unió definitivamente a la causa republicana.

Los hermanos Antonio y José fueron encarcelados a penas menores, pero los continuos fusilamientos que siguieron tras la guerra y los rumores de que los fascistas asesinaban a los presos les empujaron a hacer algo que les cambiaría la vida: fugarse.

Aquella escapada de la cárcel de La Campana, en Granada, en junio de 1940 los convertiría en unos proscritos. Lo primero que hicieron los dos hermanos fue unirse a la partida de Juan Medina García, El Yatero, con el que estarían unos meses para después constituir ellos mismos su propia partida.

No había marcha atrás. Y habían prometido que se suicidarían antes de ser detenidos por elementos del Régimen. Abocados a la muerte, sus acciones dejaban atónita a Granada, como el secuestro, durante un par de horas, de Manuel Rodríguez-Acosta, de las familias más adineradas de entonces, para conseguir 250.000 pesetas, una fortuna. Esa misma tarde secuestraron en la calle Gran Vía al empresario Andrés Sánchez Montes. Por la noche, ya tenían 250.000 pesetas más. En un día recaudaron medio millón de pesetas para la resistencia

Ya en Granada, se caracterizarían por sus golpes espectaculares al régimen franquista, por sus enfrentamientos a tiros con la policía armada y la Guardia Civil y por su forma de escabullirse de las emboscadas más difíciles. A sus sorprendentes atracos y secuestros -llegaron a cometer dos simultáneamente en un mismo día- se unió la fama de que el dinero que obtenían era o bien para la Resistencia antifranquista o para familias más necesitadas. Gracias a ellos lograrían tener una enorme red de apoyos e informadores.

Y otro gesto que los distinguían: su impecable vestir y su exquisita educación, hasta que tenían que enfrentarse a tiros.

Hoy parecería increíble. Pero fueron famosas las persecuciones por Granada con gran cantidad de intercambio de disparos entre los miembros de la partida y las fuerzas franquistas.

El 20 de agosto de 1941 secuestraron al general Eduardo Entrala Ríos en la calle Alcantarilla, metiéndolo en un coche. Lo mantuvieron oculto durante tres días y cobraron una recompensa de 500.000 pesetas, una cantidad desorbitada en la época.

El 3 de mayo de 1944, día de la Cruz en Granada, propiciaron un tiroteo sin precedentes en el Paseo del Salón, cuando trataban de recoger el dinero de un atraco ante una multitud de personas.

El 4 de agosto de 1944, en la calle Maestro Alonso de Granada, los cuatro hermanos Quero entraron en el domicilio de Pedro Segura, juez de la Auditoría Militar de Granada. Querían presentarle sus respetos y una carta de amenaza en mano. «Somos los hermanos Quero», dijeron al juez, que pudo ver sus rostros. «A nosotros es a quien tiene que perseguir». El motivo de la visita no era otro que conseguir la libertad de dos jóvenes inocentes que habían sido detenidos acusados de tener relación con ellos.

Esa misma noche, secuestraron al médico Baldomero Bueno López, al que retuvieron varios días. Una nota en un periódico local en la que puede leerse «vendo radio gramola nuevo. Razón: Natalio Rivas 46 a 50» fue la señal de que iba a pagarse el rescate.

La tragedia presentida, sin embargo, no tardaría en llegar. Pepe Quero, de 29 años, murió en un almacén del Carril del Picón al tratar de secuestrar a su propietario para conseguir un rescate. El hijo del dueño, al descubrir la situación, disparó contra el miembro de la banda. Se organizó un tiroteo y su otro hermano, Francisco, se vio obligado a huir dejando atrás el cadáver.

En julio de 1945, Francisco y Pedro Quero se vieron acorralados por la Guardia Civil en el Sacromonte. Los dos resultaron heridos, Pedro con una pierna rota y Francisco, con un disparo en el ojo. Su huida fue antológica: Francisco, con los ojos ensangrentados, se echó a su hermano a hombros mientras Pedro disparaba contra los agentes.

Luego consiguieron separarse y Pedro se escondió en una antigua mina. Allí fue acorralado. Resistió matando. En el asedio, una cuñada suya pudo entrevistarse con él para convencerle de que se entregase. Él sólo le pidió un cigarrillo. Al terminar de fumárselo, le dijo a su cuñada que se fuera y se pegó un tiro. Y ni aun así, los agentes se atrevieron a asomarse a la boca de la mina.

El 30 de marzo de 1946 le tocaría el turno al propio Francisco. Sorprendido junto a Antonio Morales, El Palomica, en la Plaza de los Lobos, Francisco inició una esperpéntica escapada a tiros por todo el centro de la ciudad, calle Duquesa, Plaza de la Trinidad, calle Mesones, Escudo del Carmen, Plaza del Carmen, donde el pintor Miguel Riquelme Ballesteros, que en ese momento estaba trabajado en una fachada, murió a causa de una bala perdida.

El primero en caer fue El Palomica, que en la Placeta de los Peregrinos resultó herido y apresado. Poco después fue llevado al hospital, donde permaneció en estado crítico durante varios días. Cuando recuperó la conciencia comenzó a ser interrogado por la policía, sin que soltara palabra alguna. En uno de los momentos en que se encontró sólo en la sala del  hospital se suicidó rasgándose la herida que tenía en el cuello. El joven de tan sólo 28 años, procedente de Orihuela (Alicante), que se hizo amigo de los hermanos Quero durante la guerra, se mantuvo fiel a sus compañeros hasta el último momento.

Francisco Quero, sin embargo, consiguió continuar su huida desde la Placeta de los Peregrinos y se dirigió al domicilio de uno de sus enlaces más leales, Eliseo López Rojas, militante de la CNT, que vivía en la calle Solares número 7. Llegó hasta allí mientras la policía le pisaba los talones y pidió refugio, pero nada más entrar en el portal un policía inició el tiroteo.

Paco respondió con sus dos pistolas y consiguió salir del portal con la intención de buscar un nuevo refugio, pero entonces se encontró rodeado de policías y guardia civiles que, al descubrirle en plena calle, le acribillaron. Asunción Jumilla, mujer de Eliseo López, al escuchar los disparos, asomó la cabeza por la ventana. No tuvo tiempo de ver cómo Francisco caía muerto en la esquina de la calle pues uno de los policías la disparó, resultando muerta de inmediato.

Eso sucedía a las cuatro de la tarde. Francisco cayó abatido frente a una multitud de policías. Su cadáver sería posteriormente pateado con saña y tiroteado hasta dejar su rostro irreconocible. Francisco tenía 24 años.

El final de la banda de los Quero llegaría el 24 de mayo de 1947. Dos días antes, Antonio Quero, Antonio Ibáñez y José Mérida, sufrieron una emboscada por parte de la policía en un piso del Camino de Ronda en el que se habían refugiado. Habían sido delatados por un confidente.

Todo el bloque fue desalojado y comenzó un asedio que duraría dos días. En ese asedio se produjo un episodio que aún se recuerda en Granada: en un intento desesperado, Antonio Ibáñez cogió un colchón y saltó con él desde un segundo piso ante los disparos de la policía. Cayó malherido pero continuó disparando hasta morir una hora después. No existe una versión oficial de la muerte de Antonio Quero. Mientras la policía de la época señaló oficialmente que había sido abatido cuando intentó oponer resistencia a la entrada de las fuerzas -llegó a actuar en la operación hasta un helicóptero del Ejército, el primero que muchos vieron en su vida-, la teoría más plausible fue la del suicidio final, tal y como se habían conjurado los hermanos.

La historia de los hermanos Quero fue recogida por primera vez en un libro autoeditado por Nicolás Manzanares Artés, a quien había conocido en la cárcel de La Campana. Nadie aceptó publicarlo hasta que en 1978 lo editó él mismo. Se llamaba “Consecuencias de la tragedia española 1936-1939… y los hermanos Quero”. De él son la mayoría de las imágenes recopiladas del grupo y familiares, que también ilustran este reportaje.

En 2010 se publica la primera edición de “Hijos de una guerra. Los hermanos Quero y la resistencia antifranquista”, de Jorge Marco, publicado por Comares. Ahora se ha reeditado la segunda edición, con nuevos testimonios y documentación: Nueva edición ampliada de “Hijos de una guerra. Los hermanos Quero y la resistencia antifranquista”, una obra imprescindible

En 2017, Largatija Nick, que lidera Antonio Arias,  edita “Crimen Sabotaje y Creación”. Incluye “La leyenda de los hermanos Quero”, una espléndida obra que vuelve a dar conocer, con toda la fuerza, la historia de los guerrilleros. En la canción recupera la voz de Víctor Blaya Quero El Charico, fallecido en 2008. Sobrino-nieto de los Quero.

El director de cine José Sánchez-Montes prepara una película sobre los cuatro guerrilleros, en el que abordará la represión vivida por la familia del Albaicín en la posguerra y hará hincapié en la afición flamenca de parte de la familia.

http://www.elindependientedegranada.es/blog/hermanos-quero-iconos-lucha-regimen

La resistencia armada contra el franquismo va saliendo a la luz

La semana pasada nos sobrecogía la noticia del descubrimiento de un sonajero en una fosa de la Guerra Civil, junto al cuerpo de Catalina Muñoz, una republicana que fue ejecutada en septiembre de 1936 y enterrada con el juguete de su hijo de nueve meses, quien ha conocido su historia 83 años después. Similar sobrecogimiento provocan las historias que se ofrecen en el premiado programa A Vivir, concretamente en su serie de reportajes, ‘Vidas enterradas‘, la serie de reportajes periodísticos que desde una perspectiva de derechos humanos recupera la vida y la muerte de personas asesinadas durante la Guerra Civil y el franquismo. Tal es el caso de la historia de Perfecto de Dios, un joven que se unió a la guerrilla con su hermano y su madre en su Galicia natal después de la Guerra Civil y que formo parte de la guerrilla antifranquista que formó parte del epílogo de aquel conflicto.

El programa A Vivir de la Cadena SER, presentado y dirigido por Javier del Pino, ha ofrecido este domingo, día 12 de mayo, una nueva entrega de ‘Vidas enterradas’, el serial, que recientemente galardonado con el Premio Internacional de Periodismo Rey de España, aborda en esta entrega la historia del joven Perfecto, que se unió a la guerrilla para defender la II República. El narrador excepcional de su historia es Camilo, su hermano. Acaba de cumplir 87 años y es uno de los pocos guerrilleros vivos en España, uno de aquellos hombres que decidieron empuñar un arma terminada la Guerra Civil para defender la II República con la esperanza de que las fuerzas aliadas, terminada la II Guerra Mundial, liberaran a España del fascismo y de la dictadura de Franco.

Estos son los restos de Perfecto. Documentar dónde se hallaban y recuperarlos en Ávila fue posible gracias al trabajo de la ARMH y a la financiación de un sindicato de electricistas de Noruega comprometido con la memoria histórica en España.

Carmen, esposa de un militante del Partido Comunista, que acababa de morir, y sus dos hijos Camilo y Perfecto, dan un día, sin planearlo, el salto a la lucha armada. Algunos guerrilleros están cenando en casa cuando varios camiones con guardias civiles paran cerca. No les buscaban a ellos pero creyeron que sí. El contexto ayuda a entender. Quienes cobijaban y ayudaban a los guerrilleros, a aquellos “bandoleros”, como les llamaba el régimen, eran detenidos, encarcelados, torturados, y en demasiadas ocasiones, asesinados. Carmen y sus hijos temen por su vida y deciden huir. Aquí comienza la historia familiar de tres guerrilleros, la historia de una madre y dos hijos que, al principio más por humanidad que por ideología, al final por ideología y convicción, terminaran siendo piezas claves de una revolución perdida con las armas pero ganada en dignidad.

Este documental de Conchi Cejudo, dirigido por Javier del Pino y realizado por Teo Rodríguez, indaga en la historia familiar y rescata los últimos momentos de la muerte de Perfecto al lado de su madre, Carmen, en un pequeño pueblo de Ávila. Tras la emisión del documental, Gervasio Sánchez analizó con expertos la importancia de los objetos que durante décadas han luchado contra la desmemoria en los hogares de las familias otorgándole especial importancia al papel de la fotografía. También tros objetos cotidianos, como aquel sonajero del hijo de Catalina Muñoz, aydudan a rescatar la memoria enterrada.

http://toyoutome.es/blog/nueva-entrega-devidas-enterradas-la-historia-del-guerrillero-perfecto-de-dios/44388

Buscadores de huesos, indios y cowboys: la batalla por la memoria

Abel Prieto
Hay dos posiciones del neofascismo frente a la memoria: apostar por “el olvido” y promover la amnesia colectiva, de modo que la gente viva atontada, sin raíces, sin mirar atrás, o manipular el pasado

Un líder del partido español Vox llamó “buscadores de huesos” a los defensores de la memoria histórica y subrayó que la llamada “transición” del régimen franquista a la “democracia” se basó en “un pacto para el olvido”. Bolsonaro decretó en Brasil suspender los trabajos de otros “buscadores de huesos” que desde 2014 se dedicaban a analizar más de mil cajas con restos óseos de víctimas no identificadas de la dictadura militar, extraídos de fosas comunes del cementerio Perus de Sao Paulo.

Hay dos posiciones del neofascismo frente a la memoria: apostar por “el olvido” y promover la amnesia colectiva, de modo que la gente viva atontada, sin raíces, sin mirar atrás,  manipular el pasado.

El propio Bolsonaro provocó un escándalo cuando quiso conmemorar el golpe de Estado de 1964. Una triste página en la historia de Brasil: el ejército (con el pretexto del “peligro comunista” y el apoyo de la CIA y de Estados Unidos) derrocó al presidente Goulart e instaló una dictadura que se mantuvo hasta 1985.

Sin embargo, el Ministro de Educación de Bolsonaro propuso una evaluación “matizada” de lo ocurrido. Fue “la sociedad civil” (no los golpistas) quien promovió la salida de Goulart –afirmó el Ministro– y al régimen instaurado no se le debe llamar “dictadura”, sino “gobierno democrático de fuerza”.

Anunció que serían modificados los libros de texto donde los niños y jóvenes aprenderán la historia de su país.

El choque entre las ideas de la emancipación y las imperiales y neofascistas se está dando en torno al presente y al futuro; pero también se da en torno al pasado.

¿Cómo serán los libros escolares en Estados Unidos, que tratan del origen y crecimiento del Imperio, y de qué modo fundamentan su destino mesiánico? Aparte del sistema educativo formal, Estados Unidos ha contado con Hollywood y toda la poderosa industria del entretenimiento como herramientas instructivas muy eficaces para ofrecer una transcripción apropiada de la memoria.

Desde “El nacimiento de una nación” (1915), con sus aportes formales indudables, su descarnado racismo, su apología del Ku-Klux-Klan, hasta las películas que sirvieron para curar “el síndrome de Vietnam”, el itinerario sangriento de Estados Unidos ha ido encontrando en el cine, en las series, en los videojuegos, una versión idealizada y noble. La “conquista del Oeste” se presenta en términos épicos, “civilizatorios”. El genocidio de la población aborigen, su desplazamiento forzoso, las masacres de comunidades completas, fueron horrores retomados por Hollywood y devueltos como enfrentamientos de indios malignos contra militares y cowboys blancos. Zarpazos imperiales, desde México hasta Irak, han recibido la bendición de la industria del entretenimiento.

Hollywood y los videojuegos convencieron a los ciudadanos de Estados Unidos y de medio mundo de que los triunfadores en la 2ª Guerra Mundial fueron las tropas estadounidenses. Los soviéticos, que vencieron a Hitler a costa de millones de vidas, quedan en la sombra. Esa Verdad con mayúscula ha sido encubierta de manera indigna y malintencionada.

Hay otra cuestión sobre esta guerra que tampoco se divulga: las empresas de Estados Unidos que hicieron negocios muy lucrativos con los nazis. La Coca-Cola fabricó para ellos una bebida refrescante muy popular en la Alemania hitleriana: la Fanta. IBM se ocupó de venderles las máquinas Hollerith, para censar y clasificar personas por su raza y religión, es decir, para identificar judíos y destinarlos al exterminio. La filial alemana de la General Motors, el primer productor de camiones de combate para Hitler, utilizó esclavos de los campos de concentración. Henry Ford recibió en 1938 una condecoración nazi como “extranjero distinguido”.

Los cubanos no estamos ajenos a esta batalla en torno a la memoria. Uno de los temas básicos de la campaña contra la Revolución tiene que ver precisamente con promover la tendencia a un “presentismo” frívolo, que rechace el análisis histórico, y hacer circular la imagen embellecida de una Cuba prerrevolucionaria que nunca existió. Muestran el “glamour” de La Habana de los 50, su vida nocturna, sus edificios “modernos”, y cierran los ojos ante los crímenes incontables de la dictadura, ante la presencia muy influyente de la Mafia, ante la cruel desigualdad, ante los indigentes, ante la niñez desamparada.

Los antídotos, como repitieron Martí y Fidel, están en la cultura. En ese público culto, no manipulable, emancipado, capaz de desechar por sí mismo las estafas y de reconocer lo auténtico y de hacerlo suyo.

http://www.granma.cu/mundo/2019-05-02/buscadores-de-huesos-indios-y-cowboys-la-batalla-por-la-memoria-02-05-2019-22-05-54

Hambre, especulación y cartillas de racionamiento en la posguerra en Málaga

Ángel Escalera

Hambre, mucha hambre pasaron los malagueños en la década de los años cuarenta del pasado siglo. La miseria y la falta de comida se instalaron en infinidad de hogares españoles tras la guerra civil. La mayoría de la población carecía de recursos económicos para pagar los elevados precios de los escasos productos alimenticios que se ponían a la venta en el mercado negro.

Para hacer frente a la situación de extrema necesidad que sufría España, el régimen de Franco implantó las cartillas de racionamiento, que tenían como objetivo distribuir alimentos básicos y productos de primera necesidad. Sin embargo, ni siquiera con esa medida se logró garantizar las necesidades de comida de los ciudadanos, lo que los condenó a la desnutrición, a ser presa fácil de diversas enfermedades y a morir antes de tiempo.

La inanición se extendió por Málaga como un reguero de pólvora en 1940. La gente no tenía qué llevarse a la boca. El hambre roía las entrañas y acentuaba el ya de por sí difícil panorama que padecía la ciudad tras la contienda fratricida que había empobrecido a España y dejado una secuela de penalidades. Málaga atravesaba en enero de 1940 por una etapa de hambruna que las autoridades no conseguían paliar de ninguna forma. En esa fecha, el Gobierno Civil trató de calmar los ánimos con el anuncio de que en breve llegarían a Málaga dos barcos cargados con 3.000 toneladas de trigo y 4.000 de cereal.

Asimismo, se incrementaron los controles y se impusieron sanciones para intentar frenar la especulación y el estraperlo. Unas actuaciones gubernativas que no pusieron coto al mercado negro, que continúo haciendo su agosto con precios que solo estaban al alcance de unos pocos pudientes y que en ocasiones contó con la complicidad de las autoridades.

Ante la carestía existente, se establecieron dos cartillas de racionamiento, una para la carne y otra para el resto de productos alimenticios. La población fue dividida en varios grupos. Por un lado, estaban los hombres adultos y las mujeres adultas (a las féminas se les daba una ración un 20 por ciento inferior a la de los hombre). Por otro lado, se encontraban los niños y niñas de hasta catorce años (cuya ración era un 40 por ciento inferior a la de un hombre adulto). El tercer grupo lo componían hombres y mujeres de más de sesenta años (también se les daba un 20 por ciento menos de ración que a un varón adulto). Aunque en un principio las cartillas de racionamiento eran familiares, a partir de 1943 fueron individuales.

La consecuencia directa de la mala o nula nutrición fue el incremento de una serie de enfermedades como las hepáticas, la tuberculosis, la gripe, las fiebres tifoideas, el paludismo y la disentería. La mortalidad entre niños y ancianos se disparó. Fueron años en los que la pobreza y indigencia dejaron una cruel huella en una población que ya venía machacada por la guerra. No hay que dejar de lado que los alimentos y los productos repartidos a través de las cartillas de racionamiento eran de baja calidad.

Como en todo periodo de miseria, hubo gente que ganó mucho dinero a costa de la penuria de los demás. Las autoridades trataron de combatir el estraperlo y persiguieron las ventas abusivas de alimentos y productos de primera necesidad. Para ello, se impusieron multas que oscilaron entre 25 y 6.000 pesetas. Además de las sanciones económicas, hubo penas de cárcel para los especuladores. En el caso de Málaga, en julio de 1940, 24 personas ingresaron en prisión después de haber sido detenidas en la estación intentando introducir pequeñas cantidades de pan blanco, harina, fideos y cebada.

Igualmente, hubo un férreo control de la venta de tejidos. A los que se saltaron las normas se les fijaron multas de elevada cuantía y, en los casos, más graves, se impusieron condenas de tres meses de ingreso en un batallón. En Málaga, entre otros, se sancionó a Hijos de Álvarez Fonseca, Gómez Hermanos y Sobrinos de Félix Sáenz, con importes de entre 100.000 y 250.000 pesetas. El racionamiento se mantuvo oficialmente hasta mayo de 1952, mes en que desapareció para los productos alimenticios.

https://www.diariosur.es/malaga-capital/anos-cuarenta-siglo-20190513223416-nt.html

La guerrilla antifranquista en los montes de Ourense

Fue en un momento indeterminado de 1942 o 1943, posiblemente en primavera o verano, cuando el señor Alfredo, vecino de la aldea de Soutadoiro (Carballeda de Valdeorras, Ourense) se encontró con dos mujeres mientras pastaba sus ovejas en la zona de A Bruña, uno de los escarpados valles que componen los montes de Casaio. Alfredo reconoció a esas dos mujeres: eran Chelo y Antonia, de Soulecín, dos de las llamadas fuxidas por el resto de los vecinos. Aunque no era totalmente consciente de la situación en la que se encontraba, Alfredo se sintió en peligro y se tensó.

Sin embargo, las mujeres, lejos de violentar o atacar al joven pastor, le tranquilizaron y le invitaron a desayunar con ellas. Alfredo aceptó, y fue conducido hacia el interior del valle, a una zona con una ligera pendiente, cerca del arroyo, donde se encontró con un grupo de unos veinte hombres que vivían en unos pequeños chozos; «unos dos o tres», según el testimonio que nos ofreció Alfredo. Los guerrilleros acogieron al pequeño pastor y le ofrecieron algo de comer y una oferta: por cada manojo de ramas consistentes que Alfredo les trajera, ellos le ofrecerían a cambio 5 pesetas. Un auténtico tesoro para la época y una forma de superar la voraz hambre tan característica de los años de la posguerra.

Setenta años después de esa anécdota, que se marcó a fuego en la memoria de Alfredo, otro vecino de Casaio, Francisco, nos condujo hasta A Bruña, uno de los diferentes sitios que integran la conocida como La Ciudad de la Selva, un conjunto de campamentos de la guerrilla antifranquista diseminados por los montes de Casaio y que se vinculan estrechamente con la actividad de la Federación de Guerrillas de León-Galicia, la primera organización guerrillera de la posguerra. Sobre esta «Ciudad» en la «Selva» se tenían solo referencias parciales.

Por el ejemplo, el guerrillero socialista Mario Morán comenta que «la otra parte del grupo, conducido por Girón y Parra se van directamente a Castrohinojo con el propósito de preparar diez caballos bien cargados de alimentos como arroz, garbanzos, alubias, chocolate y conservas, así como tabaco, para transportarlos a los valles de Casayo, la conocida por nosotros como Ciudad de la Selva, donde el resto de los compañeros nos abocamos a la tarea de construir un amplio y cómodo campamento entre el tupido bosque para el cobijo del numeroso grupo de Girón y visitantes que cayésemos por allí.

En estos campamentos vivieron los guerrilleros vinculados a la Federación de Guerrillas desde, al menos, 1941 y julio de 1946, cuando un ataque de la Guardia Civil los desmanteló definitivamente. Poco se sabía sobre estos campamentos donde, durante cinco años, hombres y mujeres vivieron las duras condiciones del monte, asediados por la idea de que cualquier día podía ser el último día.

Desde hace dos años, y gracias a la inestimable ayuda de la comunidad de Casaio, tratamos de aportar un poco de luz a los aspectos más oscuros de la vida guerrillera, como es su vida cotidiana. Entender como personas como Camilo de Dios fueron capaces de vivir durante años fuera de sus hogares, huidos en el monte. Gracias a los recuerdos y memorias como las del señor Alfredo, pudimos ir conociendo estos campamentos, de los cuales ya tenemos localizados hasta dieciocho, compuestos en su mayoría por unos pocos chozos en los que las partidas guerrilleras desarrollaban sus actividades cotidianas. Más aún, la excavación de tres de estos chozos en julio de 1946 nos permitieron materializar estas actividades.

Sabemos, por ejemplo, que la Federación tuvo un grado muy alto de organización. Los cerca de 68 objetos de armamento utilizados por la guerrilla nos revelan no solo la presencia de material procedente de Francia, Grecia o México, sino también el uso de las armas más modernas de la época, como el el fusil de tipo mauser M1943 o mosquetón Coruña, fabricado a partir de 1943, o pistolas semiautomáticas derivadas de la mauser C-96 o su variante vasca Astra 900.

También sabemos, gracias a los restos de animales, que su última comida -o cena- de los ocupantes del chozo fue una caldereta de cordero. O que tenían un alto grado de higiene personal por la presencia de productos como espejos individuales, pastas de dientes o cremas de
manos.

Aún quedan muchas preguntas por responder, pero nuestros trabajos arqueológicos nos acercan al lado más humano de personas que lo arriesgaron todo por un ideal justo, la idea de que el fascismo y Franco tenían que caer y que, para ello, vivir y organizarse en el monte, en los montes de Casaio, era la única solución

https://cadenaser.com/programa/2019/05/12/a_vivir_que_son_dos_dias/1557644044_356136.html

El guerrillero gallego que soñó con liberar a España del fascismo: Perfecto de Dios

Camilo y Perfecto eran solo unos niños cuando su padre comienza a militar en el Partido Comunista. Primero entra en contacto como taxista con algunos influyentes republicanos de la localidad más próxima a su pueblo natal, y más tarde, se interesa por la formación de las Sociedades Agrarias en la que campesinos de Galicia buscan alianzas para defender sus derechos como pequeños propietarios de tierra.

Pero Jesús sueña a lo grande, busca un socio y planea abrir una fábrica de chocolate en su propia casa. Ya ha comprado la maquinaria necesaria, tiene las recetas y los productos para comenzar a producir. Sin embargo, en Sandiás, su pueblo, como en toda España, a partir del 18 de julio de 1936, la gente contenía el aliento. Un golpe de Estado amenaza con provocar una guerra civil.

Jesús está dispuesto a coger las armas junto a otros compañeros y defender el régimen democrático que han legitimado las urnas, aunque las armas que el Gobernador Civil de Ourense ha prometido enviarles para hacerlo, nunca llegan al pueblo. Sí lo hacen muchos efectivos de la Guardia Civil y numerosos camiones de falangistas. Jesús y su mujer, Carmen, toman una decisión, huir a Portugal.

Carmen regresa a los pocos días. Se siente a salvo. Algunos de sus hermanos, adeptos a la Falange, la protegen a ella y a sus hijos. Jesús permanecerá cuatro años en Portugal hasta que, terminada la guerra, puede regresar. Durante su ausencia, su mujer será insultada, amenazada, intimidada. La casa del matrimonio será incautada y utilizada como centro de detención. Al poco tiempo de su vuelta, regresan a su hogar, pero una angina de pecho hace que Carmen pierda a su marido y sus hijos, Camilo y Perfecto, queden huérfanos.

En pocos años, la familia ha descubierto qué es sentirse perseguido y maltratado por pensar diferente. Ahora Carmen y sus hijos saben qué es perderlo todo, tener que dejar su casar, vivir la ausencia de un padre, incluso su pérdida, y como ellos, en aquella España lúgubre y sombría de posguerra, hay muchos más. Personas que piden ayuda. Algunos son conocidos, otros no, pero todos necesitan ropa, comida y cobijo.

La familia se convierte en enlace de la guerrilla, en apoyo de aquellos que comienzan a organizarse en las montañas tras la Guerra Civil con la esperanza de que las fuerzas aliadas intervengan también en España tras la II Guerra Mundial y derroquen a Franco del poder. Lo hicieron en todo el país, con diferentes nombres, bajo diferentes banderas y consignas políticas. En Galicia, en esta etapa, a finales de los años 40, bajo las directrices del Partido Comunista y autodenominándose Ejército Guerrillero de Galicia.

Carmen y sus dos hijos Camilo y Perfecto dan un día, sin planearlo, el salto a la lucha armada. Algunos guerrilleros están cenando en casa cuando varios camiones con guardias civiles paran cerca. No les buscaban a ellos pero creyeron que sí. El contexto ayuda a entender. Quienes cobijaban y ayudaban a los guerrilleros, a aquellos “bandoleros”, como les llamaba el régimen, eran detenidos, encarcelados, torturados, y en demasiadas ocasiones, asesinados. Carmen y sus hijos temen por su vida y deciden huir. Aquí comienza la historia familiar de tres guerrilleros, la historia de una madre y dos hijos que, al principio más por humanidad que por ideología, al final por ideología y convicción, terminaran siendo piezas claves de una revolución perdida con las armas pero ganada en dignidad.

Esta es la historia de Perfecto de Dios, pero también la de una madre que nunca abandonó a sus hijos, Carmen, y la de uno de los últimos guerrilleros vivos de España, Camilo de Dios. Es él quien ahora se convierte en el narrador excepcional de la historia familiar. Con él viajamos a los montes de Galicia, conocemos sus refugios, sus estrategias de lucha, su organización interna, las operaciones en las que participan. En su relato hay un pasaje que nos hace viajar hasta un pequeño pueblo de Ávila, a Chaherrero. Es allí donde termina el viaje hacia Francia que habían iniciado su hermano y su madre. Allí comienza la historia que contamos en este documental, una de tantas historias olvidadas en este país, una de tantas Vidas Enterradas.

57 aniversario de la ‘huelga de los 30 duros’ de los mineros de Puertollano

Este jueves, 9 de mayo de 2019, se conmemora la huelga por excelencia de Puertollano, más conocida por la ‘Huelga de los treinta duros’ (ciento cincuenta pesetas de las de entonces). Y para celebrar el aniversario se ha elaborado un interesante vídeo donde se recoge el principio y el fin de este movimiento obrero sin igual en la ciudad.

Fue hace 57 años, en plena dictadura, cuando se inició esta huelga donde la democracia resultó victoriosa, y además fue el germen de las Comisiones Obreras de Castilla-La Mancha. El 9 de mayo de 1962, y pese a la represión del régimen franquista, la industria minera se puso en pie de guerra para reclamar condiciones laborales y salariales dignas. La dictadura prohibía el derecho a huelga, pero aun así, los mineros de Asturias no se arredraron y echaron un pulso que zarandeó las estructuras del régimen franquista.

El 25 de abril de 1962, en el grupo Nicolasa de Fábrica de Mieres, unos 25 picadores redujeron deliberadamente su ritmo de trabajo; el día 6 de abril siete de ellos quedaron suspendidos de empleo y sueldo. Aquello catalizó una respuesta obrera inédita en la época y el conflicto se extendió por toda Asturias y otras 25 provincias españolas.

El paro se prolongó durante dos meses, unos 60.000 mineros asturianos participaron así como miles de ellos en el resto del territorio nacional. Fue el caso de Puertollano, donde los mineros de la Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya, impelidos por lo que estaba sucediendo en los pozos mineros de Asturias, iniciaron lo que se conoció como la ‘Huelga de los 30 duros’ . El 10 de mayo, los mineros puertollanenses en asamblea crearon una “Comisión Obrera” para reclamar un salario mínimo para el peón de 150 pesetas, aunque el verdadero trasfondo era la exigencia de un cambio en las condiciones de trabajo.

La empresa nacional Calvo Sotelo-Encaso, los trabajadores de la actual Repsol, así como los talleres metalúrgicos, mineros, de la construcción y otros sectores de la ciudad se sumaron a esta huelga, alcanzando un paro de 12.000 trabajadores, la mayor movilización obrera que tuvo lugar desde la República.

Dicho movimiento tuvo gran calado internacional. Los sindicatos europeos, entre ellos IG Metal Alemán, donaron 40.000 pesetas.

Durante la huelga, los obreros permanecieron unidos a las puertas de sus empresas, y una semana después eran dispersados por la Guardia Civil. Más de 800 agentes de Guardia Civil y Policía llegaron desde Madrid, Córdoba y Sevilla para acabar con la huelga, lo que provocó represión, detenciones y encarcelamientos.

A pesar de todo, la lucha obrera dio sus frutos. El 24 de mayo de este mismo año el Gobierno publicaba la subida salarial, principal reivindicación de los trabajadores.

Las secuelas de esta huelga del 62 fueron las siguientes: los mineros volvieron al trabajo entre el 4 y el 7 de junio, tras dos meses de huelga habían ingresado en prisión 356 trabajadores, se deportaron 126 mineros y se despidió a 198 trabajadores. Sin embargo, desde aquel momento, la clase obrera perdió el miedo a las protestas.

http://www.lacomarcadepuertollano.com/diario/noticia/2019_05_09/17

Cien años de Eva Perón

Darío Herchhoren

Eva Perón, o Maria Eva Duarte de Perón o simplemente Evita, nació un 7 de mayo de 1919 en Los Toldos, cabeza del partido de General Viamonte de la provinciade Buenos Aires, a unos 500 km. de la capital argentina. Era hija de un acaudalado terrateniente de nombre Juan Duarte, y de Juana Ibarguren. Era al igual que sus hermanos Juan y Arminda hija extramatrimonial de sus padres. Su padre Juan Duarte, estaba casado y mantenía en forma irregular a sus hijos y a la madre de estos en la ciudad de Junín, provincia de Buenos Aires, donde transcurren los primeros años de Evita, donde concurre a la escuela primaria, y donde se destaca por sus dotes naturales para la interpretación teatral.
Pasados esos años, y con 16 cumplidos se traslada aBuenos Aires, donde hace algunos cursos de teatro y declamación, e intenta trabajar como actriz en radioteatro, actuando en radio Belgrano, de la mano de su propietario Juan Yankilevich, que la protege y ayuda. Estamos en la década de 1940, y Evita se destaca como oradora en la agrupación gremial de los artistas argentinos, conocida como argentistas. Hasta aquí nada extraordinario.
Era sin duda una mujer bellísima y de maneras dulces y tiernas, pero de un carácter fuerte, y siempre se sobrepuso a todas las adversidades de la vida, que para ella fueron muchas.
Pero en1944, ocurre un hecho gravísimo en Argentina. Se trata de un terremoto que arrasa la ciudad de San Juan, capital de la provincia del mismo nombre, junto a la la cordillera de los Andes. La ciudad queda casi totalmente destruida, y hay miles de muertos y heridos graves. A raiz de este hecho se produce una ola de solidaridad en todo el país, y las autoridades de la época, se vuelcan en el auxilio a las víctimas y la Secretaría de Trabajo y Previsión, que estaba a cargo del coronel Juan Domingo Perón, organiza la ayuda y las obras de reconstrucción de la ciudad, y para recaudar fondos se prepara un festival con la participación de artistas, deportistas y escritores en el estadio Luna Park, ubicado en la confluencia de la avenidas Corrientes y Leandro Alem de Buenos Aires. Se trata de un estadio cerrado, que ocupa toda una manzana. A ese festival, concurren diversos divos y divas del espectáculo entre los cuales está Evita, y también concurren militares, entre los cuales está el coronel Perón, que era viudo.
Radio Belgrano, estaba en la esquina de las calles Posadas y Ayacucho en el barrio de la Recoleta, y frente a la misma vivía Perón en un departamento solo.
Ese día ambos se conocen, y ese mismo día el coronel y la actriz pasan a compartir el domicilio de Perón.
Ese es el día más importante de la vida de Evitay ese día nace «Evita», la agitadora social, la dirigente de masas, y una de las mujeres más importantes de la Argentina del siglo XX, y no superada hasta ahora por mujer alguna en ese país.
Al año siguiente, 1945, Juan Domingo Perón y María Eva Duarte se convierten en marido y mujer.
El coronel Perón a raiz de su cargode Secretario de Trabajo y Previsión en el gobierno surgido del golpe militar de 1943, toma contacto con los sindicatos de trabajadores y realiza una labor enormemente importante concediendo derechos a la clase obrera de los cuales no había gozado nunca antes. Salarios dignos, trece pagas al año, vacaciones pagadas, obras sociales que sufragan los gastos médicos y de internación, colonias de vacaciones para los hijos; y esto hace que en el gobierno militar surjan envidias y alarmas por la popularidad del coronel que es destituido, detenido y llevado prisionero a la isla de Martín García en el Río de la Plata ya muy cerca de la costa uruguaya de ese río.
Ante esta situación Evita que mantenía estrechas relaciones con el movimiento obrero, comienza a movilizar voluntades entre la clase obrera, y ello desemboca en una inmensa movilización popular que reclama la liberación de Perón y su vuelta a su cargo. Es el 17 de octubre de 1945.
Evita es sin duda el alma de todo esto y su figura junto a la de Perón se agigantan ante los ojos de los trabajadores.
El gobierno militar cede ante la presión de las calles, y Perón es liberado y habla a la muchedumbre desde uno de los balcones de la Casa Rosada, sede de la presidencia de la Nación, frente a la Plaza de Mayo.
En ese balcón, Perón aparece junto a Evita, y este se hace dueño de la situación. El gobierno militar convoca a elecciones para el día 24 de febrero de 1945, y Perón, sin tener un partido organizado, sin dinero, sin acceso a diarios ni radios gana por mayoría abrumadora las elecciones.
Evita es la que consigue que un partido pequeño y prácticamente desconocido, el Partido Laborista, le preste sus siglas para concurrir a las elecciones. Su labor es inmensa, y su ahinco frente a las masas le granjean el favor de las mismas.
Pero Evita es mucho más que eso.
Evita es mujer; es de origen humilde, no tiene estudios ni siquiera secundarios, tiene en contra a la oligarquía argentina muy poderosa, la atacan acusándola de prostituta, intentan humillarla desatando una campaña de descrédito utilizando toda clase de mentiras y utlizando especialmente el hecho de ser hija extramatrimonial para negarle el pan y la sal.
A todo esto se sobrepone, y siendo la esposa del presidente de la república desarrolla una labor de apoyo y ayuda a los humildes y trabajadores, y especialmente a los niños. A través de la Fundación Eva Perón, que desplaza completamente a las sociedades de beneficencia, arranca de las manos de la oligarquía la «beneficencia». Suprime las «ayudas» de la iglesia católica, crea la ciudad infantil, construye hospitales y dota a los mismos del material médico más avanzado de la época, crea bibliotecas, se crea una liga de fútbol infantil, y se reparten millones de juguetes a niños que nuna habían tenido uno en sus manos.
Se gana el odio de la oligarquía y de la gran burguesía; y acuña una frase que ha trascendido el tiempo: «Donde hay una necesidad, hay un derecho».
No quiero concluir estas lineas, sin mencionar algo personal. Soy abogado y Doctor en Derecho, y estudié en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (Universidad Pública). El edificio de esa facultad se hizo totalmente nuevo y es una copia de lo que era el foro romano. Evita quiso que todo el mobiliario y la decoración de ese edificio fuera de lo mejor y para ello, encargó a la casa Maple quehiciera esetrabajo. El resultado es maravilloso.
Y por último, Evita sigue viva en la memoria de las clases humildes que son la inmensa mayoría de los argentinos, y se ha convertido en un mito, pero es un mito actuante, y por eso la vieja y puta oligarquía aún le guarda rencor. Evita falleció el 26 de julio de 1952 de cáncer, y en algunas paredes de Buenos Aires, manos de la oligarquía pintaron «viva el cáncer». Una demostración más de su bajeza moral.

Lo que va de un ‘trifachito’ a otro

Algún graciosillo ha inventado la expresión “trifachito” para denominar a la troika de partidos de la reacción Vox, Ciudadanos y PP. Ha sido una manera de intimidar a los electores y llevarlos a las urnas el 28 de abril cogidos de la oreja para votar por el otro costado, o sea, para recaudar votos en favor de quienes alardean de no ser “fachas”: la “izquierda domesticada”. No parece importar -en absoluto- que ese aumento de votos se haya producido “con la pinza en la nariz”. Lo importante es que han votado para “librarnos del fascismo”.
Es la doctrina cristiana del “mal menor”: los unos apestan pero los otros son peores. Es también la opción de aquellos cuyo compromiso contra el fascismo no va más allá de votar cada cierto tiempo, hasta el siguiente desengaño.
En el voto del miedo por el “auge de la ultraderecha” está pesando la impresión de que ahora parece que hay tres partidos “fachas” donde antes sólo había uno, lo cual es otra quiebra de la memoria histórica: esta troika hereda a la de Fuerza Nueva, Alianza Popular y UCD de los tiempos de la transición. En consecuencia, no hay ahora más grupos “fachas” que antes y lo que queda es averiguar es si hay más votantes fachas que antes, con lo cual corremos el riesgo de confundir a los electores con los elegidos o, en otras palabras, a los “fachas” con quienes les votan.
Pues bien, al analizar las elecciones lo más corriente es incurrir en dos reduccionismos sucesivos, propios de la consideración de un aspecto puramente cuantitativo del fenómeno, esto, es, de equiparar la política a las elecciones.
El primero es medir el auge de uno u otro partido político en votos, lo que significar creer que quienes votan al PSOE, por ejemplo, “son” del PSOE. Del mismo modo, quienes votan al trifachito “son” fachas. Este tipo de concepciones son erróneas por muchas razones, sobre todo porque la mayor parte de los votantes lo hacen “con la pinza en la nariz”. No se identifican con su voto sino todo lo contrario.
El segundo reduccionismo es confundir las elecciones con los escaños, la causa con el efecto, hasta el punto de que en tal caso la “fuerza” de un partido la miden por el número de escaños obtenidos. Desde este punto de vista engañoso, lo realmente importante en unas elecciones no es el voto sino dos factores distintos. El primero y más importante es siempre la abstención. El segundo es el reparto de los votos y, en el caso del “trifachito”, el reparto de los votos entre Vox, Ciudadanos y PP.
Si tenemos en cuenta todos esos matices, las conclusiones son harto evidentes: el auge de la ultraderecha es un mito. Ni el PP ni ningún partido de las diferentes troikas han alcanzado nunca los resultados electorales del PSOE. Ni siquiera en sus mejores momentos han llegado a recaudar 11 millones de votos, como logró el PSOE en tiempos de Zapatero. Ni en solitario ni en coalición.
La explicación es que el PSOE es pura mercadotecnia electoral, una fábrica de pucherazos. Su gran salto electoral ocurrió en 1982, cuando dobló el número de votos con la consigna “OTAN de entrada no”, lo que abrió su gran época de gobierno, que se prolongó durante 14 años.
El PP nunca ha sido capaz de alcanzar las cotas del PSOE, por más coaliciones que ha intentado y por más que ha logrado fagocitar a los partidos que le rodeaban, hasta convertirse en único. Pues bien, en 1982 obtuvo la mitad de votos que el PSOE, a pesar de que presentó un frente unido de la reacción. En aquellas elecciones, la desaparición del “trifachito” no sumó más votos en favor del PP (Alianza Popular entonces) sino que lo redujo en más de un millón. 
La época gloriosa del PSOE coincidió con la travesía del desierto el PP y ocurrió lo mismo que en Andalucía. Lo que empezó a nutrir electoralmente al PP fue el gobierno de Felipe González y durante 14 años la letanía fue siempre misma: el “viaje al centro”. El PP debía dejar de “ser” un partido ultra, moderar su discurso y parecerse al PSOE.
En 14 años el PSOE duplicó los votos del PP, que pasó de 5 a 10 millones en 1996. Desde entonces han transcurrido 23 años y el PP ha vuelto a sus peores niveles de votos, es decir, a la mitad que tenía en 1982 porque con la vuelta de la troika el reparto de los votos ha sido diferente.
La etapa de gobierno entre 1982 y 1996 demostró que la verdadera columna vertebral sobre la que sustenta este Estado es el PSOE y todos los demás son satélites menores, parásitos de sus chapuzas.
Lo verdaderamente importante de las elecciones del 28 abril no es el número de votos sino la quiebra del PP porque ha vuelto a dejar al PSOE sin alternativa, ya que ni Vox ni Ciudadanos son -a fecha de hoy- capaces de dirigir nada, ni siquiera a sí mismos.
Por lo demás, hasta el propio Pedro J.Ramírez se aburre de repetir que Vox no es nada diferente del PP, a la que califica como su “matriz”. Cabe añadir que el engaño se reproduce y vuelve a demostrar su eficacia: en la transición, lo mismo que ahora, la UCD eran los “demócratas” mientras que AP/PP eran los “ultras” y los neofranquistas. El PP necesitó durante 14 años al PSOE para que dejaran de calificarle de “ultraderecha”. El surgimiento de Vox acabó por lavar su imagen y, al mismo tiempo, ha acabado de ser una alternativa de gobierno.

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