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Etiqueta: Lucha obrera (página 8 de 30)

La corrupción sindical en Argentina

Los sindicatos son una de las organizaciones más influyentes de Argentina. Cerca de 40 por ciento de la fuerza de trabajo está afiliada a algún sindicato.

No obstante, su poder económico reside en que administran los planes de salud de sus afiliados, un negocio bastante lucrativo.

Muchas de ellas tienen, además, fuertes vínculos con políticos, así como con asociaciones y clubes de fútbol, que posibilitan actividades como la reventa de entradas, la compraventa de jugadores y el control de los aparcamientos del estadio, actividades que a menudo están vinculadas al blanqueo de dinero negro.

En 2018 el fiscal Sebastián Scalera emitió una orden de deteción contra Pablo Moyano, dirigente del sindicato de camioneros y vicepresidente del equipo de fútbol Independiente. El fiscal le acusaba de dirigir una organización ilegal que lavaba dinero en cooperación con la “barra brava”, los hinchas de Independiente.

A través de la cuenta del club en Liechtenstein el grupo blanqueó 30 millones de dólares, según informó Clarín.

Sólo unos días más tarde el juez Luis Silvio Carzoglio puso en libertad a Moyano por falta de pruebas.

Pablo Moyano es hijo de Hugo Moyano, uno de los más poderosos dirigentes sindicales de Argentina. Hugo y otros miembros de su familia también están acusados de corrupción, lavado de dinero y evasión de impuestos.

Desde 2015 al menos cuatro importantes dirigentes sindicales han sido investigados y encarcelados por corrupción. Contra muchos otros se iniciaron investigaciones penales.

Aquel año Macri llegó a la presidencia con el propósito de acabar con la corrupción sindical, aunque en realidad lo que trataba era de imponer una reforma económica, para lo cual había que poner a los sindicatos contra las cuerdas.

Sindicatos de diferentes países acusan a McDonald’s de acoso sexual contra los trabajadores

Un grupo de sindicatos de países diferentes han acusado a la multinacional McDonald’s de mantener una cultura de acoso sexual contra los trabajadores.

La denuncia destapa la naturaleza de clase de las agresiones sexuales en el mundo, que tienen su origen en la explotación de la clase obrera.

El 18 de mayo los sindicatos presentaron la denuncia ante la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), acusando a McDonald’s de no combatir el “acoso sexual sistemático” en varios restaurantes del mundo.

Dos bancos de inversión, APG Asset Management de los Países Bajos y Norges Bank de Noruega, que tienen una participación de 1.700 millones de dólares en el gigante mundial de la comida basura, también están en el punto de mira, según los sindicatos. La denuncia será investigada por el gobierno holandés, que decidirá dentro de tres meses si se inicia un procedimiento de mediación con la empresa.

La denuncia ha sido remitida a un centro holandés de la OCDE, responsable de su supervisión. Los sindicatos eligieron Holanda porque es el centro neurálgico de McDonald’s en Europa y la sede del banco APG.

Según los sindicatos, es la primera denuncia de ”acoso sexual generalizado en una empresa multinacional” según las directrices de la OCDE que, entre otras cosas,  exige que las multinacionales y sus accionistas respeten los derechos laborales, como la protección de los trabajadores contra la violencia sexual.

Los sindicatos han recogido testimonios, con alegaciones que van desde “comentarios vulgares hasta agresiones físicas” contra trabajadores de Australia, Brasil, Chile, Colombia, Francia, el Reino Unido y Estados Unidos.

“La violencia y el acoso por motivos de género forman parte de la cultura de McDonald’s”, dijeron, refiriéndose a “los tocamientos no deseados, los besos forzados y otras formas de contacto físico [que] son formas de agresión sexual que violan la integridad física de las víctimas”.

“Los trabajadores de McDonald’s llevan años dando la voz de alarma sobre el acoso sexual y la violencia de género, pero la cultura podrida de la empresa desde arriba no ha tomado medidas’, dice Sue Longley, secretaria general del Sindicato Internacional de Trabajadores de la Alimentación.

El monopolio estadounidense niega cualquier responsabilidad ya que el 90 por ciento de sus restaurantes son franquicias.

Casi un millón de trabajadores dos meses sin cobrar los ERTE, partidos del régimen, monarquía, banca y CEOE responsables

Sindicato de Trabajador@s de Hostelería de Madrid
A día de hoy lunes 11 de mayo hay casi un millón de trabajador@s sin haber cobrado los ERTE que les corresponden por ley por el parón de la actividad económica  debido a la crisis sanitaria y socioeconómica de covid19.

Los datos son tremendos, casi 3,5 millones de ERTE, casi 4 millones de parad@s, casi 1,5 millones de autónom@s tienen que recibir prestaciones del estado por esta maldita crisis en la que los únicos que salen ilesos son los grandes medios de comunicación, los bancos, la CEOE ,la monarquía y los partidos del régimen post-franquista salido del año 78.

Un dato importante de hace 15 días en prensa, hablan de 600.000 familias que no cobran ningún tipo de ayuda ni salario a día de hoy, por eso por eso también queremos denunciar esta situación, y que el estado de alarma no se puede alargar muchísimo en el tiempo y la ley mordaza se ha de derogar cuanto antes, ninguna de estas dos leyes de excepcionalidad, se pueden prolongar mucho mas, ya que solo tendrían un fin represivo, de acallar la contestación social ante el empobrecimiento, sin finalidad alguna de protección a la salud pública.

Llevamos casi dos meses escuchando en las noticias como si de una campaña política electoral permanente pareciese ,buscar responsables ,dependiendo de la terminal mediática  de donde salga la noticia(en su versión progre o derechona), culparan a PP, Vox, etc., o a PSOE, Unidas Podemos… utilizando medias verdades, que solo son mentiras para desvirtuar el debate, para tenernos entretenidas como si de un partido de futbol se tratase, y que así la gente humilde y trabajadora, no cuestione lo que está pasando y lo que lleva pasando en el estado español durante más de 30 años en su turnismo político.

Las actuales muertes en residencias, hospitales, la sangría de desempleo actual, las penosas condiciones de trabajo y de vida del pueblo trabajador, son el resultado de todo un proyecto político heredero de una dictadura, que lleva 4 décadas, saqueando, privatizando, empobreciendo a la mayoría social trabajadora, tanto desde los responsables de las distintas ccaas y el gobierno central del estado.

A día de hoy hay no es solo que casi 1 millón de personas trabajadoras siguen  sin haber cobrado los ertes, esto según sus datos oficiales, sino que además hay gente viviendo de la economía sumergida, o trabajando como falsos autónomos, o en condiciones de miseria, además de los vídeos que se están moviendo por redes,de colas inmensas de trabajador@s en cantidad de barrios y pueblos para poder recoger una cesta de comida y ocultado por las distintas terminales mediáticas, todas al servicio de la casta y la nueva casta política, de la patronal, la banca, la monarquía, y de un régimen al completo que solo está al servicio del modelo neoliberal, de las elites económicas, del capitalismo financiero internacional y del imperialismo angloamericano y franco-alemán.

Aquí hay unos responsables y es una responsabilidad ética señalarlos y denunciarlos.                                                                                                                                                                               

Somos obrer@s pero no idiotas ,y no vivimos del aire por eso denunciamos y exigimos el cobro de el casi 1 millón de ERTE sin cobrar a día de hoy, ya que hay familias y personas trabajadoras que no aguantan más.

Por mucho que quieran seguir mareando con medias verdades para perpetuar el sufrimiento de nuestro pueblo, con el lanzarse la pelota y responsabilidad de un lado a otro, por todo lo que estamos sufriendo, ya no hay otra salida para la gente humilde y trabajadora que la organización obrera, la conquista de derechos robados y la derrota del actual régimen.

Sindicato de Trabajador@s de Hostelería de Madrid

El escarmiento aparejado a la expansión del miedo para paralizar la protesta obrera

Patricio Quiroga

Las luchas del movimiento obrero mundial, por la jornada laboral de ocho horas, fue dura… sangrienta. Uno de sus momentos más representativos fue la protesta de los  “Mártires de Chicago en 1886”, enfrentada por los aparatos represivos de Estado con un saldo de 38 muertos y 200 heridos. Acto seguido, como telón de fondo de la tragedia humana, se inició el drama de los dirigentes, los que luego de ser apaleados, reducidos, arrestados y juzgados, fueron condenados a trabajos forzados, penados a perpetuidad y a la ejecución. La matanza conmocionó al mundo de los productores y pronto, como homenaje a su memoria y apoyo al sentido de sus luchas, la Segunda Internacional instituyó desde el 1° de Mayo de 1889 el Día Internacional de los Trabajadores: la gran conmemoración anual del movimiento obrero mundial.

La represión, la matanza y el escarmiento se produjeron en un momento en que el capital de la libre competencia iniciaba la transición al estadio del capital monopólico con la consiguiente centralización y concentración del capital, razón del aumento de la ganancia; contexto de graves enfrentamientos entre los propios propietarios como incendios sospechosos y atentados explosivos contra instalaciones del competidor.

Por otra parte, aumentó el número de trabajadores y la resistencia de estos ante la falta de protección, bajos salarios y exclusión política. Eran días en que el salario no alcanzaba para solventar los precios de la comida, vestimenta, alquileres y el necesario carbón para contrarrestar el frío. Bajo estas condiciones la transición hacia el capital monopólico impulsó en los centros industriales un rápido crecimiento de la organización de la clase obrera que ahora enfiló sus esfuerzos por el mejoramiento de las condiciones de vida y por la transformación de las sociedades en perspectiva socialista.

Las instituciones estatales y la burguesía industrial acometieron. No eran afanes de venganza lo que los guiaba o la imposición de leyes (que no se cumplían) El objetivo era mucho más profundo. Tenía que ver con disciplinamiento de la mano de obra. Es decir, utilizar el escarmiento aparejado a la expansión del miedo para paralizar la protesta obrera. Los trabajadores quedaban notificados que fuera de ser expulsados de la fuente laboral, perderían partes de sus vidas en prisión o que jamás volverían a recobrar su libertad, y que sus familias quedarían condenadas. Pero no era todo. Quedaba rondando en el aire la legitimación de la condena a muerte al insumiso. El “revoltoso” quedaba atrapado así entre dos fuegos: el de los aparatos ideológicos de Estado que expandían la idea del respeto/sumisión y el de los aparatos represivos que los reprimía/condenaba.

El disciplinamiento de la mano de obra es tan vieja como la historia. Durante la invasión española, los Mapuches “levantiscos” eran desgobernados, es decir, les cortaban la mitad del pie y luego los metían en un caldero hirviendo para que no se desangraran y pudieran seguir sacando de los lavadores de oro el preciado metal. Si saltamos sobre la sombra del tiempo, los coolies chinos “levantiscos” eran condenados al cepo en las orillas del mar, sentados en la arena y aterrorizados, al subir la marea en el contorno de las playas de Iquique eran acometidos por cientos de miles de cangrejos. Más adelante en el tiempo, los obreros “levantiscos” de las oficinas salitreras sufrían el martirio del “pulguero”: luego de azotarlos y echar azúcar en las llagas se les introducía en una pequeña casucha y obligados a sentarse en un trapo lleno de pulgas. Estas fueron algunas formas del disciplinamiento de la mano de obra.

El martirio de los Mártires de Chicago, entonces, fue una forma de disciplinamiento de la mano de obra bajo las modernas condiciones de la transición al capital monopólico.

https://cut.cl/cutchile/2020/04/28/primero-de-mayo-el-escarmiento-aparejado-a-la-expansion-del-miedo-para-paralizar-la-protesta-obrera/amp/

¡¡¡Viva el Primero de Mayo!!!

Querid@s Compañer@s:

Este año, nuestro Primero de Mayo nos coge bajo Toque de Queda.

Según dicen, estamos saliendo de la “Crisis Sanitaria”, que nos deja un rastro de muertos, (casi todos de los nuestros) y, tras dos meses de aislamiento, varios millones de despidos por ERTES, ERES y por la cara; Autónomos, pequeños comercios, bares, etc. que no podrán volver a abrir; miles de personas en las colas para pedir alimentos sumidas en la desesperación…

Y ahora empieza otra “pandemia”, la de la Crisis Económica que, según todos los indicios Macro y Microeconómicos, va a tener consecuencias catastróficas para la Clase Obrera y sectores populares. Más nos vale no creer en los cantos de sirenas “progresistas” y prepararnos para la pelea, porque “SOLO EL PUEBLO SALVA AL PUEBLO”.

Así que tenemos mucho tajo por delante. Y desde luego, no será con aplausos, cacerolas ni “redes sociales, como vamos a defender la Sanidad y la Enseñanza Pública, los puestos de trabajo, las pensiones y unas condiciones de vida dignas.

Habrá que salir del tratamiento de shock y miedo con el que pretenden paralizarnos y hacernos tragar otra vez con la crisis. Habrá que organizar reuniones y asambleas, y hay que volver a las calles enarbolando nuestras reivindicaciones, y unir tod@s todas las luchas sectoriales porque es una sola lucha de clase y un estado de emergencia clase: o nos salvamos tod@s o no se salva nadie.

El Primero de Mayo, es el día de la Clase Obrera, nuestro día para la Unidad y la Lucha, por nuestra Dignidad, nuestros Derechos y aspiraciones de Justicia y Libertad, conquistado con mil sacrificios. No podemos dejar que se nos arrebate con la coartada del virus. Así que ya deberíamos ir pensando en celebrarlo este Otoño.

TENEMOS MILLONES DE MOTIVOS… Y MÁS QUE NOS VAN A DAR
¡¡¡VIVA EL 1º DE MAYO!!! (Aunque sea Octubre)

Dos noches consecutivas de protestas contra la carestía dejan un manifestante muerto por el ejército en Trípoli

Dos noches seguidas de manifestaciones en Trípoli, Líbano, contra la carestía de la vida han sido disueltas a tiros por el ejército que ha causado un muerto.

Burlando el confinamiento, los manifestantes levantaron barricadas, produciéndose enfrentamientos, saqueos de comercios, así como el incendio de seis sucursales bancarias.

El ejército lanzó gases lacrimógenos y balas de goma y los manifestantes respondieron arrancando los adoquines de las aceras y lanzándolos a los soldados, a quienes incendiaron dos de sus vehículos.

Ayer el ejército disparó fuego real contra los manifestantes, matando a uno de ellos: Fawaz Fouad Al-Saman, de 26 años de edad, trabajador mecánico y padre de una niña.

Fawaz Fouad Al-Saman cayó en coma después de ser herido en el muslo por munición real, su hermana Fatma acusó al ejército de ser responsable de su muerte.

“Había bajado a reclamar sus derechos, estaba desarmado y no le tiró piedras al ejército”, dijo, llamándolo “mártir de la revolución”.

Las manifestaciones contra el hambre, que se originaron el lunes en Trípoli, se extendieron ayer a otras ciudades de Líbano, con escenas de guerrilla urbana que continuaron hasta altas horas de la noche.

Las calles de Trípoli quedaron invadidas por el humo de los gases lacrimógenos y los disparos se escucharon durante toda la noche.

Las barricadas han cortado las carreteras con neumáticos incendiados. En Beirut, los manifestantes trataron de bloquear una autovía crucial, pero la policía lo impidió.

Líbano es un país en bancarrota, la libra se ha depreciado hasta unos límites sin precedentes y la inflación es galopante. La crisis económica comenzó en octubre del año pasado, cuando también se produjeron importantes levantamientos populares.

El Primer Ministro Hassan Diab reconoció “un empeoramiento de la crisis social a una velocidad récord”, asegurando que “comprende el clamor del pueblo”.

Miles de trabajadores violan el toque de queda y salen a las calles de Bangladesh para exigir el pago de sus salarios

Miles de trabajadores han salido a las calles de la capital de Bangladesh, Daca y de otras ciudades para protestar por los impagos de las empresas textiles para las que trabajan, y cuyas prendas abarrotan las tiendas que varias marcas de moda tienen diseminadas por todo el mundo, después de que el gobierno haya decretado el confinamiento.

Violando las restricciones de movimientos, trabajadores de hasta 40 fábricas han protestado en la capital, así como en otras ciudades como Ashulia, Gazipur o Narayanganj, para exigir el pago de sus salarios tal y como se les había prometido antes del 16 de abril.

Los trabajadores han bloqueado algunas calles y han cortado el tráfico. Han denunciado la imposibilidad de llegar a fin de mes y cumplir con sus obligaciones si no reciben cuanto antes los salarios que se les adeudan.

Los trabajadores aseveran que van a continuar con sus protestas hasta que se hagan efectivos todos los pagos, a pesar del toque de queda, según asegura el diario local “New Age”.

El gobierno de Bangladesh ha instado a los capitalistas a que paguen los salarios cuanto antes, ya que la mayoría de las casi 4.000 fábricas que hay por todo el país están cerradas.

El sector de la confección en Bangladesh emplea a más de cuatro millones de personas en el país asiático, en su mayoría mujeres, uno de los colectivos con mayor riesgo de exclusión social en el país y que, al igual que el resto de trabajadores textiles tienen, que hacer frente al cierre de empresas en medio de una pronunciada precariedad laboral y social.

https://www.europapress.es/internacional/noticia-miles-trabajadores-textiles-salen-calles-bangladesh-exigir-pago-salarios-20200417040257.html

Cuando los obreros ponían bombas durante las huelgas: 100 años de la huelga de los camareros de Zaragoza

Se cumplen 100 años de la huelga de los camareros en Zaragoza, que se prolongó durante meses. Luchaban por la jornada de 8 horas y la abolición de las propinas, entre otras reivindicaciones.

La huelga comenzó el 26 de diciembre de 1919 pero el intento de sublevación del Cuartel del Carmen a principios de enero de 1920, a cargo del anarquista Ángel Chueca, conllevó la declaración del Estado de Guerra en la ciudad y paralizó el movimiento huelguista, pero no lo hizo desaparecer, ni solucionó el problema.

La llegada de febrero y el fin del Estado de Guerra reactivó la huelga. El 1 de febrero los patronos despidieron a más de un centenar de trabajadores que no se presentaron en sus puestos.

El 6 de febrero los dependientes de hoteles y restaurantes se afiliaron al Sindicato Único de Alimentación, quedando al margen la sociedad obrera de camareros. A mitad de febrero hubo cafés que aceptaron las demandas de los trabajadores iniciando el Sindicato Único una campaña de boicot contra los locales que no las aceptaron.

El día 22 de febrero se alcanzó un punto de inflexión. Ese día explotó una bomba en el café Royalty y fueron desactivadas otras dos en los cafés Central y Moderno. Eran tres de los cafés más conocidos de la ciudad.

Según testigos presenciales un individuo depositó una bomba dentro del Royalty. La explosión, a las 15.45 horas, fue tremenda y causó grandes daños materiales, también resultaron heridas varias personas.

Por la noche se descubrieron bombas en los cafés Central y Moderno, que no llegaron a detonar. La policía detuvo a dos personas, un conocido y significado anarquista, Victoriano Gracia, fue acusado de fabricar la bomba y entregársela a Eugenio Pascual Ventura para su colocación en dicho café.

Eugenio era un viejo conocido de la policía, con condenas por estafa, tenencia y disparo de armas e injurias. Ambos detenidos se enfrentaron a un largo proceso penal, con muestras de solidaridad hacia ellos.

A pesar de las detenciones, las explosiones continuaron. A finales de febrero el Gobernador Civil clausuró el Sindicato Único, el Centro Obrero de Camareros y prohibió todo tipo de reuniones obreras. Pero la huelga continuaba.

En abril hubo otro importante atentado que las autoridades y la prensa relacionaron con la huelga de los camareros. La madrugada del 2  de abril, Agustín Flaños y  Ángel Romero salían de tomar algo en el Royal Concert, actual sala Oasis, y fueron sorprendidos por un grupo de personas armadas que acabó con sus vidas.

Agustín era un esquirol en la huelga, lo que sirvió a las autoridades para relacionar el crimen con los huelguistas y detener a los máximos sospechosos. Tres anarquistas, ninguno de ellos pertenecientes al sindicato de Alimentación, fueron detenidos.

Ante la detención de otra veintena de sindicalistas se produjo un paro obrero que se extendió a Calatayud, Épila, Gallur, Alagón y Pastriz, además de los sabotajes; como las dos explosiones en los jardines de Capitanía General.

Un año después los tres detenidos por el crimen fueron declarados inocentes y el tribunal dejó en el aire la autoría de los asesinatos, pero abriendo la posibilidad de que fuese un crimen por robo.

Unos días antes del atentado del Royal Concert, se sucedieron múltiples explosiones en cafés de toda la ciudad. El 30 de marzo explotaba una bomba frente al Gobierno Civil y el 31 de marzo explotaba otro artefacto frente al café Ambos Mundos.

El 5 de mayo se dio por finalizada la huelga tras la liberación de varios presos y la promesa de reabrir los centros obreros. La huelga terminó sin que se lograsen los objetivos marcados.

El uso de la represión y la fuerza por parte de las autoridades marcaría el devenir de las siguientes huelgas que jalonarían todo el año 1920. Huelgas laborales, huelgas políticas con atentados, sabotajes, muertos y detenciones indiscriminadas.

https://arainfo.org/1920-2020-la-huelga-de-camareros-y-camareras/

La huelga de las ‘señoritas obreras’ cumple cien años

Reinaldo Spitaletta

Ya se había establecido, desde los albores del siglo XX, el llamado modelo empresarial antioqueño, que, dentro de una complejidad de aspectos, estaba aliado con la Iglesia. Se ejercía desde las élites una estricta vigilancia y control de los trabajadores con diversos mecanismos que iban desde catequesis, patronatos, misas campales… y la conservación de la virtud (consistente en obedecer). Había dietas y censuras. El catolicismo —con el beneplácito de los nuevos industriales de Medellín— estableció qué podía leer o ver o pensar un trabajador, en tiempos en que ya el cine era una opción en la que, pese a todo, unos y otros se igualarían en el espectáculo.

Las nuevas factorías de textiles (la primera en establecerse en el Valle de Aburrá fue la Fábrica de Tejidos de Bello, llamada en sus comienzos Compañía Antioqueña de Tejidos) se alimentaron con mano de obra femenina en su mayoría. Había ciertos condicionamientos, como que las trabajadoras no podían ser casadas y mucho menos madres solteras. Los patronatos, entre otros fines de domesticación, se encargaban del cuidado de la virginidad.

A comienzos del XX, cuando el modelo ya tenía raigambre, sucederá un acontecimiento extraordinario que pondrá en evidencia no solo una serie de atropellos patronales, sino la enorme capacidad de lucha de las señoritas obreras. En la Fábrica de Tejidos de Bello (fundada en 1902 y cuyas labores comenzaron dos años después), 400 muchachas se declararon en huelga, un término que se estrenaba en el país. En 1919, debido a otros alzamientos de trabajadores en Colombia, bajo el gobierno de Marco Fidel Suárez se estableció el derecho de huelga (Ley 78 de 1919). Valga anotar que, en ese año, se presentó en la Plaza de Bolívar la masacre de sastres.

Cuatrocientas trabajadoras (la fábrica también tenía unos 100 obreros) se alzaron contra la tiranía del empresario Emilio Restrepo Callejas, alias Paila, del que ya, años antes, se había quejado Carlos E. Restrepo, por su soberbia y autoritarismo. Y no solo contra el gerente-administrador, sino contra varios capataces, que las chantajeaban y acosaban. En el memorial que presentaron, las muchachas (algunas entraban desde muy niñas, a veces para poder ganar plata para el vestido de la primera comunión) exigían, además, que les permitieran trabajar calzadas.

Entonces se laboraba de sol a sol, en una larga jornada en la que, según el régimen interno, se cobraban multas a las trabajadoras por diversos motivos, entre ellos el llegar tarde. Había discriminación salarial. Las señoritas ganaban menos que los obreros. En su memorial (entonces no se hablaba de pliego de peticiones) incluyeron rebaja de la jornada y aumento del pago. En la huelga y sus previos sobresalió, como una suerte de Juana de Arco (así la calificaron varios cronistas de época), la bellanita Betsabé Espinal, de 24 años.

El 12 de febrero de 1920 estalló la primera huelga en Colombia. Y la hicieron 400 señoritas, dirigidas por una “negrita avispada”, que “no se tragaba nada”, como dirían los periodistas que, a montones, cubrieron el acontecimiento singular. El Luchador, El Espectador, El Correo Liberal y otros periódicos dieron cuenta de la altiva batalla de las trabajadoras encabezadas por la valerosa Betsabé y de las que, además, se recuerda a Trina Tamayo, Adelina González, Teresa Piedrahíta, Matilde Montoya, Rosalina Araque, Carmen Agudelo y Rosalina Araque…

“Betsabé era en esos momentos supremos la justicia hecha mujer que surgía del antro pavoroso de todas las injusticias”, decía el reportero Tintorero, del periódico El Luchador. Las “doncellas en rebelión” se erigieron en paradigma de la lucha por las reivindicaciones de los trabajadores (hombres y mujeres). No se trató de una liza de género, sino de una combativa manifestación que rompió los controles del modelo empresarial y lo desnudó en su condición de explotador. En el Valle de Aburrá, el porcentaje de mano de obra femenina de las fábricas era, en 1920, del 80 por ciento.

La huelga duró 21 días y recibió la solidaridad de la prensa, los trabajadores, parte de la Iglesia y el pueblo en general. Las huestes femeninas ganaron la batalla, que se tornó en hito histórico. Betsabé y sus muchachas lograron que la jornada laboral se redujera a diez horas, que tuvieran tiempo para almorzar y tomar el algo, alza de salarios del 40 por ciento y poder trabajar calzadas; echaron a pique el represivo sistema de multas y, sobre todo, obtuvieron los despidos de los acosadores Jesús Monsalve, Teodulo Velásquez y Manuel J. Velásquez, que, por sus maniobras, habían “arrojado a los abismos pavorosos de la prostitución a varias de las obreras”.

Después de la huelga Betsabé Espinal entró en una suerte de limbo. Poco o nada se supo de sus actividades tras liderar un movimiento excepcional. Murió en 1932, en Medellín, en las afueras de su casa cercana al cementerio de San Lorenzo, electrocutada por “alambres de luz”. Ya había ganado la luz de la historia.

https://www.elespectador.com/opinion/centenario-de-la-huelga-de-senoritas-columna-903885

250 millones de trabajadores paralizan la India en otra gigantesca huelga general

La India va de una batalla a otra. Ahora los trabajadores convocaron el miércoles una huelga general contra la privatización de las empresas públicas, la política económica, el desempleo, la subida del salario mínimo, la reforma de las pensiones, la reforma laboral… Las mismas reivindicaciones que en los demás países capitalistas.

Los sindicatos luchan contra la “Carta con 12 puntos” del gobierno de Modi, que amenazó con que los huelguistas se exponían a represalias, como deducciones salariales y las sanciones disciplinarias.

A pesar de las amenazas, en la movilización participaron unos 250 millones de trabajadores, especialmente del sector de transportes. Más de medio millón de trabajadores de banca también pararon, uniéndose a los 600.000 mineros del carbón. Como consecuencia de ello, 220.000 millones de operaciones bancarias quedaron paralizadas, incluyendo las operaciones en cuenta y con efectivo.

Las reivindicaciones de los trabajadores incluyen: un salario mínimo y mensual de 21.000 rupias (262 euros), la creación de puestos de trabajo, el cese de las políticas de contratación laboral, la reforma laboral en curso, la privatización de las empresas públicas y un sistema de jubilaciones de carácter universal.

El crecimiento económico de India se ha frenado hasta el el 5 por ciento, el nivel más bajo en los últimos 11 años. Como consecuencia de ello, en diciembre los índices de desempleo se han disparado hasta el 8,5 por ciento de la fuerza de trabajo.

El gobierno ha reducido los impuestos a las grandes fortunas y, a cambio, para obtener ingresos vende las empresas públicas al mejor postor.

Convocada por una docena de sindicatos obreros, a los que se han sumado los estudiantes, la huelga bloqueó carreteras y ferrocarriles, paralizando el país. También se escucharon consignas contra la ley de nacionalidad que discrimina a los musulmanes. La represión de la movilización contra esta ley islamofóbica, que dura ya varias semanas, ha provocado varias decenas de muertos.

En las manifestaciones los obreros desplegaron banderas mientras bloquearon las principales carreteras y ferrocarriles con neumáticos quemados. También se produjeron enfrentamientos con la policía, que dieron lugar a la detención de 150 trabajadores. En Calcuta, la policía disparó munición real al aire. En otros lugares, el gas lacrimógeno y las cargas policiales se utilizaron para dispersar las movilizaciones.

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