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La historia del atentado de Manchester comenzó en la Guerra contra Libia iniciada en 2011

Abedi, autor de la matanza de Manchester
En 2011, cuando desató la agresión contra Libia, el gobierno británico tenía la opción de impedir que los exiliados libios en el Reino Unido se trasladaran a su país a combatir, en especial los relacionados con grupos islamistas o yihadistas. Apostó por hacer lo contrario. Incluso aquellos que estaban sometidos a arresto domiciliario recibieron de vuelta sus pasaportes. Algunos habían fracasado en su intento de derrocar a Gadafi en los años 90. Ahora contaban con la oportunidad que antes se les había negado.

La guerra civil libia y lo que ocurrió después allí tienen una influencia poderosa en el atentado de Manchester, lo que no quiere decir que haya una relación causa-efecto directa. El dirigente laborista, Jeremy Corbyn, pronunció un discurso este viernes en el que estableció una conexión entre el atentado y las guerras fracasadas en Oriente Medio y Asia Central desde 2001.

Las declaraciones de David Cameron cuando en diciembre de 2006 dirigía la oposición, no eran muy diferentes al mensaje de Corbyn. Cameron dijo que la amenaza terrorista era mayor después de la invasión de Irak y apoyó un documento difundido por el Partido Conservador que decía: “Tenemos que reconocer que un elemento central de la política exterior, la intervención en Irak, ha fracasado de una forma tan clara que la amenaza a este país es en realidad mayor que lo que era antes”.

El mismo día en que Corbyn pronunció su discurso, el Financial Times publicó un reportaje con el titular: “La guerra de Libia vuelve a casa en Manchester”. Daba por hecho que Salmán Abedi, el autor del atentado, había estado en esa guerra con 16 años. Puede que con esa edad su papel fuera muy secundario, no así en el caso de su padre que también estaba allí, pero fue sin duda un momento decisivo en su vida, en la suya y en la numerosa comunidad libia de Manchester.


“Manchester se convirtió en un centro de financiación de la guerra. Los imanes viajaban entre los dos países, animando a la gente a luchar, definiendo el conflicto como una yihad”, decía el artículo del Financial Times.

Gadafi fue derrocado y asesinado con la ayuda de países como Gran Bretaña. Los vencedores de la guerra fueron incapaces de construir un nuevo Estado. Hoy hay dos gobiernos en Libia, y ninguno es capaz de garantizar el orden, y los yihadistas han encontrado un terreno fértil.

El imperialismo británico dio vía libre para luchar contra Gadafi

En 2011, todo eso quedaba aún muy lejos y Londres tenía claras las prioridades. Varios exiliados libios en Reino Unido han contado que en ese momento el gobierno facilitó el viaje de todos aquellos libios que querían luchar contra Gadafi, incluidos los más peligrosos, los que eran considerados una amenaza para la seguridad.

Uno de estos últimos cuenta sin dar su nombre que quedó perplejo cuando supo que podía volver a Libia. Sus movimientos estaban restringidos por una orden del gobierno que en la práctica suponía el arresto domiciliario y la prohibición de salir del país. La justificación es que las fuerzas de seguridad sospechaban que podía unirse a un grupo insurgente y viajar a Irak para combatir. “Me dejaron ir. Sin hacer preguntas”, ha dicho.

Otras personas en su misma situación tuvieron la misma oportunidad, para ellos completamente inesperada. “No tenían sus pasaportes. Estaban buscando cómo conseguir pasaportes falsos o una forma de salir de forma clandestina”. Muy poco tiempo después, les levantaron las restricciones y les devolvieron los pasaportes.

Los más veteranos eran miembros del LIFG (siglas en inglés del Grupo Islámico Combatiente). Sus fundadores habían combatido en Afganistán contra los soviéticos. El grupo lo crearon los imperialistas creó en 1990 para llevar la yihad a Libia, donde terminaron siendo derrotados en 1996. En 2005 pasaron a ser considerados un grupo terrorista por el gobierno británico– y antes por el Consejo de Seguridad de la ONU–, tanto por sus relaciones con Al Qaeda como para cumplir el acuerdo al que se había llegado con Gadafi, que a finales de 2003 había renunciado a su programa de investigación de armas nucleares.

A partir de 2001 el MI6, colaboró en el secuestro de varios miembros libios de LIFG, por su relación con Al Qaeda, y en su entrega al gobierno libio. Uno de ellos, Abdelhakim Belhadj, emir del LIFG, fue capturado en Kuala Lumpur con información conseguida por el MI6 y enviado por la CIA a Libia, donde pasó siete años en prisión. Tras la caída de Gadafi, Belhaj dirigió el Consejo Militar de Trípoli con la ayuda económica del gobierno de Qatar. Hoy es dirigente de un partido islamista libio.

En 2011, el MI5 decidió dar vía libre a todas esas personas cuya presencia estaba controlada. Uno de ellos hizo una visita a Reino Unido y fue detenido en el aeropuerto. Dice que un agente del MI5 le preguntó. “¿Estás dispuesto a ir a la guerra?”. “Mientras me tomaba tiempo para responder, se giró y me dijo que el gobierno británico no ponía ningún inconveniente a que la gente luchara contra Gadafi”, dice. “La inmensa mayoría de los tipos de Reino Unido que iban tenían algo menos de 30 años. Había algunos de 18 ó 19. La mayoría de los que vinieron [a Libia] eran de Manchester.

Abedi tenía entonces unos 16 años. Demasiado joven para tener un papel relevante en la guerra. Sin duda, si estuvo allí, esa experiencia formó parte de su educación política. Había crecido en un hogar de exiliados para los que luchar en Libia por sus ideas islamistas era la mayor oportunidad de sus vidas. Fuentes de su familia han contado a medios británicos que el padre de Abedi formó parte del LIFG, aunque no lo consideraban un yihadista. Antes de ser detenido la semana pasada en Trípoli, trabajaba en el Ministerio de Interior en una función aún desconocida.

La colaboración británica no se limitaba a propiciar la llegada de combatientes de ideas yihadistas. Otro de los libios que se unió en su país a la lucha contra Gadafi cuenta que se ocupaba de montar vídeos de propaganda durante la guerra en los que mercenarios británicos e irlandeses, que habían sido de las fuerzas especiales, impartían adiestramiento militar a los insurgentes en Bengasi, el baluarte de la rebelión contra Gadafi. No hubo sólo mercenarios. Militares británicos y norteamericanos entrenaron también a esas fuerzas.

La ayuda directa más efectiva fue la zona de exclusión aérea impuesta por la OTAN y los ataques aéreos de norteamericanos, británicos y franceses contra los blindados del Ejército.

La mayoría de los miembros de grupos radicales procedía del exterior. La presencia significativa de gente procedente de Gran Bretaña, y en concreto de Manchester. Los discursos de los predicadores en favor de la sharia y en contra del laicismo.

Uno de esos libios –hoy vive en Canadá– recuerda que algunos se quejaron al embajador británico de la extensión del mensaje radical entre los que venían de suelo británico. No les hicieron caso. “El Reino Unido, dice, quería apoyarles porque veía a los grupos islamistas como una alternativa más viable contra Gadafi que los grupos laicos locales”.

La guerra en Libia estaba dejando una huella inquietante. “Manchester tiene la mayor comunidad de libios en Gran Bretaña y su gente sabe exactamente lo que está pasando. Hay una política de reclutamiento. Hemos estado avisando desde hace años”, dijo a The Guardian  Salah Suhbi, un diputado libio que creció en Sheffield. “La gente lleva hablando de esto desde hace tres o cuatro años, hablan de que los que reclutan son implacables. Buscan a la segunda o tercera generación de británicos libios u otros árabes británicos”.

Tras el derrocamiento de Gadafi, Cameron y Sarkozy viajaron a Libia para saborear su momento de victoria. Hicieron promesas que no cumplieron. De inmediato, supieron detectar las oportunidades de negocio para sus empresas. “Espero que las empresas británicas, e incluso los directores de ventas británicos, estén ahora haciendo las maletas para ir a Libia cuanto antes y tomar parte en la reconstrucción”, dijo el ministro británico de Defensa. El ministro italiano de Exteriores presumió de que la petrolera Eni sería “la número 1 en el futuro” de Libia. Meses antes, en abril, el principal grupo de la oposición libia se había comprometido a garantizar a Francia el 35 por ciento de la explotación del petróleo.

Sin duda, era tiempo de euforia y en algún caso hasta de orgullo imperial reprimido. Bernard-Henri Levy, siempre dispuesto a apoyar la última guerra que esté disponible, dijo que “Libia es la primera guerra que Francia ha ganado desde 1918”.

El dividendo económico de la guerra de Libia nunca se produjo. El país se hundió en un caos sin gobierno y con un numeroso grupo de milicias que sólo responden ante su jefe. Egipto, Qatar y los Emiratos financiaron a sus socios internos favoritos. Estados Unidos y Europa apoyaron sin grandes alardes a uno de los dos gobiernos, que durante mucho tiempo sólo controló el hotel de Tobruk donde tenía su sede. Ese vacío de poder fue aprovechado por el Califato Islámico que creó un baluarte en Sirte, del que fue expulsado con gran pérdida de vidas.

Lo que no desapareció fue la influencia de las ideas yihadistas en muchos de esos libios que habían hecho la guerra en su país.

http://www.eldiario.es/internacional/Libia-Reino-Unido-terrorismo_0_648485555.html

La prensa británica convierte a un movimiento libio rebelde en terrorista después del atentado de Manchester

En 2011, cuando Gadafi aún estaba al frente de Libia, el periódico británico The Guardian calificaba al Grupo Islámico Combatiente de Belhadj como una fuerza opositora que luchaba arduamente contra un dictador que llevaba 40 años en su cargo:

La noticia hace referencia —preciamente— a la peripecia de la detención de Belhadj en Malasia, que ya hemos referido aquí, y a las torturas que padeció, de las cuales fueron cómplices esas “democracias occidentales”, es decir, tanto Estados Unidos como Reino Unido.

En sus declaraciones a The Guardian en 2011 el “libertador” Belhadj puso de manifiesto su espíritu servil y rastrero hacia el imperialismo. Lo que dijo exactamente fue que quien le detuvo en Malasia fue la CIA, auxiliada por el MI6, pero que no fueron ellos los que le torturaron sino que le entregaron a Gadafi para que lo hiciera.

Tras el atentado de Manchester, los adjetivos calificativos de The Guardian han cambiado un poquito: aunque se trate de la misma organización, el atentado se comete en casa y eso la convierte por arte de magia en “terrorista”. Entonces se ponen de manifiesto las conexiones del Grupo Islámico Combatiente de Belhadj con Al-Qaeda. Veamos la nueva versión que ahora nos muestra el diario The Guardian:

Belhadj sólo tenía permiso de sus jefes para cometer atentados terroristas en Libia, no en Manchester.

Para quien no se haya enterado, Belhadj ya combatió en Afganistán contra los soviéticos en los años ochenta por cuenta de la CIA.

Un último apunte: si creen que la ultima versión de The Guardian es la buena, mientras que la otra era mala, se equivocan de plano. La segunda también es errónea porque Estados Unidos acaba de sacar a la rama siria de Al-Qaeda (Frente Al-Nosra) del listado de organizaciones terroristas.

Ahora Al-Qaeda es lo mismo que el Grupo Islámico Combatiente en Libia antes de 2011: rebeldes, oposición moderada.

Después de Manchester, la prensa imperialista puede dejar los titulares más o menos así: quien ha cometido el atentado de Manchester es un movimiento que en su afán “liberador” ya no le basta con Gadafi y se ha puesto en marcha en el mismo Reino Unido.

Casi ná.

Los mercados de esclavos vuelven a Libia tras la destrucción del país por la OTAN

En Libia los emigrantes se venden en mercados de esclavos, según ha denunciado esta mañana un portavoz de la OIM (Organización Internacional de Migraciones), Othman Belbeisi, en un comunicado difundido en Ginebra.

En un país devastado tras la agresión de la OTAN en 2011, los mercados de esclavos han reaparecido, asegura Belbeisi. En ellos el precio de compraventa se regatea como en cualquier mercadillo.

“Usted acude al mercado y puede pagar entre 200 y 300 dólares para tener un emigrante” y utilizarlo para “sus trabajos”, ha añadido el portavoz. Las mujeres adquiridas se convierten en esclavas sexuales.

La OIM asegura que ha obtenido testimonios de dichos mercados de esclavos procedentes de los emigrantes. Centeneres de hombres y mujeres se venden en las plazas públicas y en garajes.

“La situación es desastrosa. Sabemos que los emigrantes que caen en las manos de los traficantes sen enfrentan a la malnutrición sistemática, a los absos sexuales e incluso a la muerte”, ha afirmado por su parte el director de operaciones de la OIM, Mohammed Abdiker.

Un emigrante senegalés, del que no menciona el nombre, relató a la OIM que tuvo que pagar 320 dólares a un traficante para llegar a Libia vía Agadez, en Níger. Después de un viaje de dos días por el desierto en un vehículo todoterreno, llegó a Sabha, al sudoeste de Libia.

El conductor del vehículo le dijo que el traficante no le había pagado el viaje y condujo al senegalés a un mercado de esclavos.

En una entrevista que publica el diario alemán Bild, el Primer Ministro libio, Fayez al-Sarraj ha declarado que la Unión Europea no ha aportado la ayuda prometida para el tráfico de emigrantes por las costas del norte de África. La Unión Europea, asegura, no hace otra cosa que “lanzar promesas al aire”.

¿Por qué la OTAN desató la guerra contra Libia?

1

Para apoderarse del fondo soberano libio que tenía 150.000 millones de dólares invertidos en el exterior o depositados en bancos occidentales y, en buena parte, embargados a causa de las sanciones económicas

2

Con el dinero, Gadafi estaba a punto de crear un nuevo sistema bancario en África que iba a expulsar al Fondo Monetario Internacional, al Banco Mundial y a otros banqueros occidentales en el continente. Se acabaron los préstamos occidentales abusivos, utilizados para paralizar las economías africanas. En su lugar, un Banco de Inversiones Africano, creado con 29.000 millones de euros, se disponía a ofrecer importantes créditos con tasas de interés muy bajas o incluso sin intereses.

Libia había financiado importantes proyectos de infraestructuras en todo África, lo cual ha permitido empezar a conectar las economías africanas y a romper la sempiterna dependencia de las importaciones de los países occidentales.

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Gadafi exigió a las multinacionales petroleras estadounidenses, que habían sido actores importantes en la industria petrolera del país, que pagaran a Libia decenas de miles de millones de dólares en concepto de compensación por los daños que habían causado a la economía libia las sanciones impuestas, a instancias de Estados Unidos, por el Consejo de Seguridad de la ONU tras el atentado de Lockerbie, a lo largo de los años 90 y la primera década del siglo XXI.

La CIA pagó millones de dólares a testigos en el juicio por el atentado de Lockerbie para que cambiaran sus confesiones e implicaran a Gadafi, lo cual fue utilizado como argumento para aprobar las sanciones de la ONU contra Libia. El gobierno de Estados Unidos mintió y perjudicó a Libia, así que las empresas petroleras norteamericanas iban a tener que pagar compensaciones por los daños causados.

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Además del oro negro, Libia tenía oro blanco: agua, inmensas lagunas subterráneas que se extienden hasta Sudán. El gobierno de Gadafi había perforado 13.00 pozos en el desierto y construido acueductos para convertir 1.600 kilómetros cuadrados de desierto en cultivos fértiles.

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Gadafi vinculó el futuro desarrollo económico de Libia y de África más a China y Rusia que a Occidente. Era solo cuestión de tiempo que los planes de la CIA para derrocar a Gadafi pasaran a un primer plano.

Poco antes de la agresión, el 14 de marzo de 2011, Gadafi prometió otorgar las concesiones petrolíferas que tenían las empresas estadounidenses y europeas a empresas rusas y chinas.

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Los imperialistas querían dividir Libia, un país “inventado” por los colonialistas italianos, para crear gobiernos en Tripolitania, Cirenaica y Fezzan.

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Para salir del aislamiento diplomático, Gadafi le financió las elecciones presidenciales a Nicolas Sarkozi en 2007, que le traicionó cuatro años después, convirtiendo a Francia en la máxima responsable de la guerra. Un espía francés fue quien asesinó materialmente a Gadafi cerca de Sirte, disparándole un tiro en la cabeza a quemarropa.

8

No sólo mataron a Gadafi. El antiguo ministro del Petróleo, Chukri Ghanem, apareció ahogado en el Danubio al año siguiente.

¿Están participando las fuerzas especiales rusas en la Guerra de Libia?

En su comparecencia ante el Senado de Estados Unidos, al general Thomas Waldhauser, jefe del Africom, le preguntó el terrorista McCain por un mantra inevitable: la injerencia rusa en Libia. Un país que mete sus narices en todas partes, no podía faltar tampoco en Libia.

La respuesta del general fue la siguiente: “Es muy preocupante, senador. El general Haftar ha visitado, como ha dicho Usted, a los rusos en el portaviones. También ha ido a Rusia. Incluso esta misma semana la prensa ha informado que [el Primer Ministro Fayez Al] Sarraj del gobierno de unidad nacional también ha visitado Rusia”.

Tiene que ser muy preocupante -necesariamente- para Estados Unidos que a Rusia no sólo acudan los amigos, como Haftar, sino también los enemigos, como Sarraj.

Pero eso no es lo peor; si a Washington le preocupa que los libios vayan a Rusia, con mucha mayor razón que sean los rusos los que vayan a Libia. Es el paso que dio el domingo la agencia Reuters asegurando que el año pasado Rusia había enviado fuerzas “no oficiales” a Libia, un eufemismo para referirse al envío de mercenarios.

Decía Reuters que desde el año pasado operan en la región oriental que controla Haftar una docena de empresas de seguridad privadas, lo cual sería imposible sin el aval del Kremlin. También decía que los mercenarios se habían retirado en febrero de este año despues de desminar la zona industrial de Bengasi sin participar en combates armados.

Ayer la noticia se reprodujo: soldados de las fuerzas especiales rusas han llegado a la base militar de Sid Barrani, al oeste de Egipto, a unos 100 kilómetros de la frontera Libia, una información desmentida por el Ministerio ruso de Defensa.

En 2011 la vergonzosa resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU, que habilitó la agresión de la OTAN contra Libia, prohibió al mismo tiempo el envío de armas a Libia, que hasta ahora Rusia ha respetado. Sin embargo, es en Rusia donde Haftar ha imprimido 4.000 millones de dinares libios por cuenta del Banco Central de Tobruk.

Quien no respeta el embargo de armas es Egipto, por lo que algunos medios internacionales han suscitado la sospecha acerca de si Rusia no estará enviando armas a Haftar a través de Egipto. Es muy posible que la respuesta sea negativa. La política de Moscú en Libia es la misma que en Siria. Lo que pretende es que Haftar llegue a un acuerdo con Sarraj para poner fin a la guerra de una manera sin más derramamiento de sangre.

La fuerza de Rusia en el mundo árabe se está fraguando a costa de arreglar los destrozos que la OTAN ha estado provocando hasta ahora.

El mayor robo de la historia es el del petróleo libio

Leonor Massanet
Los países occidentales tienen garantizado el beneficio del petróleo libio para ellos. Porque nadie puede hacer ningún negocio en el campo del petróleo en Libia sin su permiso. Quiero decir especialmente los países de EEUU, Italia, Francia, UK, Alemania y España. Porque ellos saben por anticipado que nadie hará nada con el petróleo sin su luz verde.

Al mismo tiempo también están muy seguros que nadie puede dar ningún paso contra las compañías Crescent Oil o Oil Ports (pertenecientes a los terroristas) sin antes llegar a acuerdos con estos países.

Por último, todo cuanto ocurre en la región de Crescent Oil y Oil Ports como la destrucción de alguna parte o algún daño, las empresas de estos países van a ganar automáticamente sin competidores todos los contratos de reconstrucción y mantenimiento de los daños o destrucciones, simplemente está en su mano y lo saben por adelantado.

La pregunta es: ¿quién les paga? Esta es la meta y objetivo de todo cuanto ocurre en Libia.

Ellos se autopagarán con el dinero de los fondos libios congelados en Estados Unidos y los países europeos de una forma muy fácil. Porque los fondos están en bancos norteamericanos y europeos, nadie va a preguntar a cuánto asciende la factura o revisarla o valorar el trabajo o si el proyecto se ha llevado a cabo por compañías norteamericanas o europeas, si merecen este dinero o no, si es barato o caro. Simplemente ponen un precio y cobran el dinero de una forma directa y sencilla, por supuesto siempre bajo la supervisión de Naciones Unidas.

Se trata del mayor trabajo de robo de la historia de la humanidad.

Los recursos y fondos de los libios (el pueblo libio) bajo el control y supervisión de Naciones Unidas y la Comunidad Internacional mediante la resolución de Naciones Unidas va a dejar de existir muy pronto mediante este sucio negocio.

Desde la resolución de Naciones Unidas en el 2011 y los años posteriores hasta hoy han estado negociando con diferentes gobiernos en Libia sobre este sucio negocio, porque saben seguro que nadie se puede enfrentar a ellos y detenerlos o hacer algún comentario al respecto.

Así pues mediante este procedimiento los fondos, recursos e inversiones libias en el extranjero se los van a comer y agotar en los próximos años, en un corto periodo de tiempo amparados en la resolución de Naciones Unidas y agotando los recursos financiando el terrorismo.

Es el mayor juego junto al mayor robo de la historia.

Hace unos días un ministro italiano expresaba su alegría por tener el control de algunas milicias en los puertos petrolíferos de Al Sidra y Ras Lanouf.

Aún recordamos cuando el ejército Nacional libio retomó el control de los puertos petroleros luchando contra las milicias de Jadrán y Crescent Oil (empresa de los terroristas). Todos los países occidentales condenaron esta acción y exigieron al ejército libio que abandonara la región lo más rápidamente posible.

Fue un acto muy extraño por parte de los líderes de los países occidentales. Más teniendo en cuenta que cuando esta área petrolófera estaba controlada por las milicias y la exportación de petróleo se detuvo aproximadamente unos 3 años, desde el 2013 al 2016, ninguno de estos mismos gobiernos occidentales hicieron el más mínimo comentario por esta acción. Pero tan pronto como volvió al ejército libio legítimo empezaron a bombardear y dieron la orden al ejército libio de abandonar la zona lo más rápidamente posible.

La Guerra de Libia se vuelve contra sus patrocinadores

El general Thomas D. Waldhausser
El jueves, la audiencia en la Comisión mililtar del Senado del general Thomas D. Waldhausser, cabeza del Africom, indica que los desastres creados por la OTAN en Libia se han vuelto contra sus patrocinadores.

El general, que en ningún momento mencionó la resopnsabilidad de su país en la situación creada, calificó la situación en el Magreb a corto plazo como la “amenaza más significativa” que tienen los Estados Unidos en el Continente Negro.

Lo mismo que Afganistán y Siria en su momento, Libia también se ha llenado de “combatientes extranjeros”, lo que amenaza con contagiar a los vecinos de Túnez, Egipto y todo el norte de África.

El general reconoció que tenía puestas sus esperanzas en “contener la inestabilidad” que es tanto como decir que no es capaz de acabar con ella y que sus pretensiones son de mantenerla de manera indefinida.

La estabilidad en Libia es una propuesta “a largo plazo” que exige “paciencia estratégica”, dijo Waldhausser, añadiendo que el gobierno de unidad nacional se debe desarrollar.

Al mismo tiempo habló de “reconciliación política” para incorporar al parlamento de Tobruk y a las fuerzas del general Hafter, aunque reconoció que Estados Unidos tiene muchas dificultades para influir sobre la situación en Libia, aunque tampoco explicó los motivos.

El general advirtió que Estados Unidos debía elegir cuidadosamente a sus socios en Libia para no modificar el equilibrio de fuerzas y provocar una escalada en la guerra que enfrenta a las distintas facciones sobre el terreno.

En cuanto a las operaciones del Africom, el general expuso que si bien la operación Oddyssey Lightning logró sacar al Califato Islámico de Sirte, no ha eliminado los riesgos inherentes a su presencia en el norte de África y el Sahel. La única mención a la presencia de Al-Qaeda en la región fue para expresar que Africom apoya las operaciones francesas contra AQMI, Al-Qaeda en el Magreb y que tratan de mejorar la corrdinación en esa lucha.

La inestabilidad en Libia ha permitido que el Pentágono acerque el Africom a Túnez, uno de los países más afectados por la crisis en el norte de África, donde Estados Unidos tiene previsto crear una academia de inteligencia militar.

Libia: un país masacrado por la OTAN desde hace seis años

La OTAN justificó su intervención en Libia invocando “principios humanitarios”, pero ahora se conocen sus acciones catastróficas para los seres humanos, como la destrucción por bombardeo en julio 2011 de la principal instalación de agua potable, que aproximadamente abastecía al 70 por ciento de la población de ese país.

En un intento fallido por aparecer imparcial y objetiva, la BBC de Londres reveló, casi un año después que esta información fuera difundida por medios independientes, que las Fuerzas Especiales Británicas desempeñaron un papel clave en supervisar y conducir a la victoria a los llamados “combatientes de la libertad” de Libia.

El 15 de octubre 2011 Global Research entregó detalles sobre “la destrucción insensible de Sirte, llevada a cabo por la OTAN”. Con sorprendentes fotografías del Daily Mail arguyó que la OTAN utilizó personal europeo de combate con disfraz de civiles para cometer extensos crímenes de guerra en Libia. “Las fotos confirman lo que el Daily Mail no mencionó: el bombardeo extensivo que castigó a todo un país de 6 millones de personas en virtud de un alegado mandato humanitario”, dijo el editor de Global Research, Michael Collins.

“Según la ONU, en su resolución dijeron que querían proteger a los civiles. Yo soy un civil. Estoy pidiendo a las Naciones Unidas y el Consejo Nacional de Transición (CNT) que busquen ayuda para los ciudadanos de Sirte”, dijo Ali Salah Arzaga, en Sirte, Libia, después que su hogar y su negocio fueron destruidos en el asalto final a la ciudad.

“La justificación para la entrada de la OTAN en el conflicto libio se basaba en principios humanitarios, señaló acertadamente el Sr. Arzaga”, recordó Michael Collins en el Daily Censored el 2 de noviembre de 2011. “El Consejo de Seguridad aprobó el 17 de marzo 2011 la resolución 1973 y la OTAN continuó las acciones con su socio Qatar, alegando que se ajustaban al único propósito de la alianza: ‘proteger a la población libia’, como nos dijeron”.

Para Collins, en las fotos del Daily Mail “hay armas humeantes muy públicas que inculpan a los gobernantes de Estados Unidos, el Reino Unido, Francia y a otros, en los crímenes de guerra en Libia”. Añadió que “el resultado de la intervención de la OTAN fue cualquier cosa, menos humanitario. Decenas de miles de libios fueron heridos o muertos. La infraestructura del país está por los suelos. Una ciudad, Sirte, fue destruida durante la ofensiva final, mientras en otra ciudad, en el pueblo no-árabe libio-negro de Tawergha, está ausente toda su población, 25.000 habitantes. Ellos estaban allí sólo unas pocas semanas atrás”. Y esto fue publicado el 2 de noviembre 2011.

“Para entender lo que se hizo al participar naciones de la OTAN y Qatar, que se unió al esfuerzo, y responder a preguntas sobre los crímenes de guerra, tenga en cuenta lo siguiente: la autorización de las ONU para la ayuda de la OTAN, la declaración de intenciones y las acciones de la OTAN, además de los informes de conducta y el Protocolo 1 de la Convención de Ginebra de 1977. Con esta base, será posible evaluar el comportamiento de la OTAN y Qatar”, escribió Collins.

Para el periodista, “la ONU, la OTAN y Qatar se pusieron la máscara de la ayuda humanitaria, mientras su participación fue un acto sistemático de guerra contra Libia para lograr un cambio de régimen. Además, está muy claro que los participantes, por su propia admisión, han colaborado activamente en actos de guerra que no estaban autorizadas por la ONU y que dieron lugar a la violencia contra la población civil y la infraestructura de la nación”.

“La OTAN fue mucho más allá de los límites del mandato de la ONU. Permitió en la misión a una nación que no era parte de la OTAN -Qatar- violando el embargo de armas, de proporcionar tropas y el uso de esas fuerzas para coordinar los ataques aéreos de la OTAN con los rebeldes CNT sobre el terreno. Como resultado de ello, la OTAN y los rebeldes CNT estaban actuando al unísono, luchando en una guerra de agresión contra el gobierno libio”.

Esto no lo dijo Collins: y es que esta historia de hace menos de un año en Libia se parece demasiado a la que hoy está viviendo Siria, exactamente con los mismos protagonistas, paramilitares armados hasta los dientes, toda clase de servicios de inteligencia occidentales más mercenarios derechistas árabes y terroristas civiles -Al Qaeda incluido- contratados por la OTAN, Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Qatar y las demás monarquías conservadoras del mundo árabe, para desestabilizar al gobierno sirio, destruir el Estado, dejar el camino libre al saqueo internacional y, sobre todo, preservar sus propios regímenes y poderío militar.

http://www.cubadebate.cu/especiales/2012/11/08/crimenes-de-guerra-de-la-otan-en-libia/

Los planes secretos de Rusia en Libia

Haftar con los rusos
Ayer el sitio Middle East Eye publicó un interesante reportaje (*) sobre los planes secretos de Rusia en Libia que conviene tener presentes, a pesar de que las evidencias sobre los mismos sean más bien endebles, ya que se basan en las declaraciones de medios militares argelinos.

Middle East Eye trata de desentrañar los motivos del acercamiento mutuo entre el general Haftar y Rusia, que ya hemos comentado en otras entradas anteriores. A dicha se dupla habría que añadir también a Argelia, que habría roto su neutralidad en la Guerra de Libia para tomar partido a favor de Haftar.

El artículo analiza los tradicionales vínculos que unieron a la URSS y Rusia con Libia en los tiempos de Gadafi. A pesar de que el dirigente libio se negara siempre a ceder bases navales en sus costas, adquirió grandes cantidades de armamento soviético y ruso, por valor de miles de millones de dólares.

Haftar también necesita armamento, pero se ha encontrado con el actual embargo de armas a las partes contendiente en Libia, que Rusia se ha comprometido a levantar. El general libio podría recurrir al armamento de dos de sus aliados, Egipto o los Emiratos Árabes Unidos, pero se trata de armamento estadounidense, por el que no tiene ningún interés en pagar un céntimo.

Haftar sólo quiere armas rusas, el embargo no se lo permite y Rusia no quiere eludirlo. La prohibición se burlaría de la siguiente manera: Rusia entrega las armas a Argelia y de ahí acabarían en poder de Haftar por las tradicionales rutas del contrabando. Para ello es necesaria la complicidad del gobierno argelino, que también entraría en el doble juego.

La revista encuentra los motivos de ello en las bases militares que desde hace años Rusia trata de tener en el norte de África. Nunca lo logró con Gadafi, ni tampoco con Argelia, a pesar de las inmejorables relaciones con ambos países. En 2010 pidieron un acceso a la base de Mers El-Kebir, cerca de Orán, pero el gobierno argelino se opuso.

Argelia es el país anfitrión de las negociaciones para poner fin a la atroz guerra civil en Libia y no quiere comprometerse más de lo necesario. Pero los ecos de la guerra y, sobre todo, del yihadismo, le vienen sacudiendo desde 2011 y no puede admitir más tiempo la situación de incertidumbre. Si Haftar no es la solución, al menos es el remedio.

En Argelia dan por hecho que en el portaviones Almirante Kuznetsov, el general libio firmó con los rusos la apertura de una base naval en la costa y la disponibilidad de pistas de aterrizaje en algún aeropuerto del interior.

El acuerdo de los rusos con Haftar tiene un añadido: tras el final de la Guerra de Siria, la marejada yihadista se está tratando de replegar a Libia. En previsión de infiltraciones, el 5 de enero Chad ordenó el cierre de la frontera. Según Middle East Eye, 150 milicianos del Califato Islámico, muchos de ellos con pasaportes rusos, ya se han desplazado al sudeste de Fezzan por las rutas que van de norte a Germa, Zawilah y Murzuq. Su intención es aprovechar el desastre libio para crear nuevas bases de apoyo en las profundidades del desierto y conectar con los movimientos yihadistas africanos, como Boko Haram o Al-Qaeda del Magreb Islámico.

Haftar considera que los rusos son los únicos que pueden desempeñar en Libia el mismo papel que han desempeñado en Siria.

No obstante, en contradicción con esta información de Middle East Eye, la presidenta de la Cámara Alta de Rusia, Valentina Matvienko, acaba de manifestar a la agencia Itar-Tass que Rusia no tiene ningún proyecto para construir bases militares en el extranjero.

(*) http://www.middleeasteye.net/fr/reportages/exclusif-le-plan-secret-de-la-russie-en-libye-2065673753

Gadafi nunca admitió bases militares extranjeras en Libia

Leonor Massanet Arbona

Tras escuchar tantas y tantas desinformaciones, sesgos y propaganda de guerra olvidamos la realidad, que por suerte está registrada. Me parece importante volver atrás en la historia para escuchar directamente las palabras de Gadafi y el sentir de la Jamahiriyah libia respecto a las supuestas negociaciones con Rusia.

Es cierto que un portaaviones ruso se ha detenido en aguas libias. Sin embargo, y una vez más, la propaganda de guerra occidental introduce sus sesgos para darle a la noticia el sesgo que les favorezca sin importar la verdad.

Tanto Rusia como los libios saben perfectamente quién es Khalifa Hafter y nadie se fía de él por tanto nadie está negociando con él porque no representa a nadie más que a los norteamericanos.

Los rusos han ido a observar y no a negociar, de momento, y menos con Hafter, aunque los medios occidentales digan lo contrario.

No es un secreto en Libia que Rusia habló al hermano líder Muammar Al-Gadafi muchas veces con la petición de abrir una base militar. Especialmente antes de los ataques de los Estados Unidos contra Libia en 1986 y después, no mucho antes de la intervención de la OTAN en 2011.

Los dos días de la visita secreta de Putin a Trípoli en 2008 se centraron en torno a la voluntad de Rusia de abrir una base militar rusa en las montañas verdes, al noreste de Libia.

Los términos incluidos en la protección total a Libia estaban basados en una inminente amenaza extranjera, específicamente de los Estados Unidos y, además, proveer de la última sofisticación militar y abastecer de todo lo necesario a las fuerzas armadas de Libia. El coronel Gadafi, después de la consulta con el GPC, denegó su oferta afirmando que:

“Es una cuestión de principios. Rusia es un aliado que respetamos y le deseamos lo mejor. Pero soy un revolucionario de principios y desde el comienzo mismo he hecho que este país sea plenamente independiente y soberano. No nos hemos quitado de encima a los Británicos y los Norteamericanos para traer a los rusos.

No tememos a los americanos, que nos han traicionado antes, así que si piensan venir, les digo que vengan. Vamos a estar aquí para luchar contra ellos, justo como estábamos antes. Pero no permitiré que se construya otra base militar en Libia a ningún precio. Cualquier cuestión que se refiere a la soberanía de Libia no está abierta a la negociación. Cualquier persona que necesite a otra gente para que los defienda y no pueda defenderse, no es digna de la vida”.

Fuente: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=1326690337381601&set=a.480349578682352.127040.100001219412596&type=3&theater

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