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Turquía ha sido expulsada de la ‘coalición internacional’ que interviene en la Guerra de Siria

Mañana se reúnen en París los ministros de Defensa de los países que forman parte de la llamada “coalición internacional”, el heteróclito grupo de fuerzas imperialistas reclutadas por todo el mundo para intervenir en la Guerra de Siria, sin que nadie les haya llamado para ello.

A pesar de su pertenencia, cada vez más formal, a la OTAN, el ministro turco Fikri Işık no ha sido invitado, otro de los síntomas de que Turquía se ha movido del sitio que venía ocupando desde el principio de la Guerra Fría en 1945. Aunque el motivo de la ausencia no está claro, parece que no se trata de que el gobierno de Erdogan no quisiera ir, sino de que no les han invitado, de que la OTAN ha perdido la confianza en sus viejos aliados de Ankara.

Sin embargo, la diplomacia turca sí participó en la reunión de la semana pasada que preparó la estabilización futura de Mosul, una intervención de menor cuantía que no altera el hecho de que, desde el punto de vista militar, Turquía está fuera de juego en la Guerra de Siria y que, aparentemente al menos, no coordina sus operaciones militares con nadie. Se podría decir que hace la guerra por su cuenta, que es lo peor que se puede decir de alguien que está metido en una guerra.

Eso parece dar la razón a los que afirman que, por primera vez en la historia militar, ha estallado una guerra en la que no hay dos bandos sino posiblemente tres o cuatro, pero nadie es capaz de decir cuáles son esos bandos y quién lucha contra quién. Es extraño, pero no cabe descartar nada de eso porque estamos hablando de Oriente Medio, que desde hace 100 años los imperialistas han convertido en el reino de taifas por excelencia.

Hay muchos síntomas de la confusión propia de una guerra de “todos contra todos”. El sábado el Estado Mayor del ejército turco informó de que, por segunda vez en dos días, sus fuerzas aéreas habían realizado ataques contra 70 posiciones sostenidas por el conglomerado kurdo de siglas PKK-PYD que, a su vez, forma parte de las denominadas Fuerzas Democráticas de Siria, junto a algunas pequeñas milicias árabes, que Estados Unidos dirige, apoya y protege en el norte de Siria.

Al mismo tiempo que se producían esos bombardeos, el jefe del Pentágono, Ashton Carter, estaba de visita en Ankara tratando de arreglar un viejo matrimonio entre dos países en el que las recientes rencillas están causando estragos.

Al menos de puertas afuera, Carter dice que Turquía debería colaborar en la batalla de Mosul, en Irak, para desalojar al Califato Islámico. No se ha debido enterar de que quien se opone a ello es el actual gobierno de Irak, no el turco. ¿Se le abren las puertas de Irak a Turquía al mismo tiempo que se le cierran las de Siria?

Gracias al apoyo aéreo de la llamada “coalición internacional”, las Fuerzas Democráticas de Siria desalojaron a los salafistas de la ciudad de Manbi, al tiempo que Turquía inició la ocupación del norte de Siria para impedir que el PKK-PYD se consolidara en Rojava y uniera las zonas de Afrin, Kobane y Yazira bajo el mando de un único gobierno autónomo kurdo tutelado por Estados Unidos.

Lo mismo que en Siria, el ejército turco está presente también en el norte de Irak, en Bachika, una localidad al noroeste de Mosul, donde ha formado su propia milicia local, denominada “Gran Nínive”, integrada por unos 2.000 combatientes dirigidos por  Atheel Nujaifi, el antiguo gobernador de Mosul, a quien el gobierno irakí acusa de haber facilitado que el Califato Islámico capturara la ciudad, hasta el punto de que ha ordenado su detención.

Las relaciones de Erdogan con el gobierno central de Irak no son buenas, lo que contrasta con su familiaridad con el gobierno autónomo de Barzani. Es otro indicio de lo que parece una guerra minifundista de “todos contra todos” en la que los kurdos de uno u otro bando, de uno u otro país, se mueven como pez fuera del agua.

Estados Unidos establece una base militar en Rojava

Las fuerzas del Pentágono se instalan en Rojava
Estados Unidos han emplazado una base militar al sur de Kobane, en Rojava, según una información de BasNews, que ha confirmado un oficial militar del partido kurdo PYD.

El referido oficial añadió que la base militar reforzará el apoyo del imperialismo al PYD y se utilizará para supervisar y adiestrar a sus milicianos.

La base militar está emplazada en la ciudad de Karah Kuzak, junto al río Éufrates, a unos 35 kilómetros al sur de Kobane.

Anteriormente BasNews había informado de los preparativos del imperialismo para instalar dos bases aéreas en Rojava para entregar suministros militares a las fuerzas kurdas que operan en el norte de Siria.

En enero esta misma información fue difundida por la agencia de noticias France Press, si bien situaba el emplazamiento de la base aérea en Abu Hajar, al sur de la provincia de Hasaka.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos confirmó la noticia y dijo que el objetivo de la base no era servir a los aviones que bombardean las posiciones del Califato Islámico, sino el aprovisionamiento y apoyo a las milicias kurdas.

Dicha información fue desmentida oficialmente por el coronel Pat Ryder, portavoz del Centcom, y lo mismo hicieron entonces las llamadas Fuerzas Democráticas Sirias, de las que forma parte el PKK-PYD.

Sin embargo, la noticia fue confirmada por fotos tomadas vía satélite por Stratfor,
la agencia privada de la CIA, y divulgadas por la BBC. En ellas se veía
una pista de 1.300 metros en la que no había aviones de combate sino de
transporte, así como helicópteros.

Durante los dos primeros debates con Trump, la candidata del Partido Demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Hillary Clinton, ha defendido la necesidad de armar y reforzar al PKK-PYD a fin de hacer frente al gobierno de Damasco, que asumiría el papel que hasta ahora el imperialismo ha adjudicado a Al-Qaeda y el Califato Islámico.

Actualmente en Rojava las operaciones políticas y militares del PKK-PYD están dirigidas por 300 soldados de la CIA y las fuerzas especiales del Pentágono, que combaten con distintivos kurdos.

Fuentes: http://basnews.com/index.php/en/news/kurdistan/303813,
http://southfront.org/us-sets-up-new-military-base-in-kurdish-controlled-areas-of-syria-report/

El gobierno turco autoriza que los familiares visiten a Öçalan en la cárcel

Öçalan, dirigente del PKK
Después de dos años de estricta incomunicación, el 12 de setiembre los familiares del dirigente de la organización independentista kurda PKK, Abdullah Öçalan, pudieron comunicar con él en la cárcel de la isla de Imrali, en el Mar de Mármara.

El gesto se está interpretando de muchas maneras, la mayor parte de las cuales tienen que ver con la animadversión que suscita la personalidad de Erdogan. Para la prensa turca, naturalmente, se trata de poner de manifiesto la magnanimidad del gobierno turco. Hablan de la visita y no de los dos años de incomunicación con su familia.

También hablan de que dicho “gesto” es una especie de excepción, fruto de que es el día de la festividad de Aid al-Adha, la celebración del sacrificio islámico. Hay que dar a dios, pues, de que un preso pueda visitar a sus familiares más cercanos, o sea, a las leyes divinas, porque las humanas no lo permiten.

La televisión francesa, por el contrario, habla de un “gesto teatral” por parte del ogro Erdogan, en plena vorágine represiva en Kurdistán.

Las explicaciones hay que buscarlas por otra parte, en las clases y en la lucha de clases. Los presos políticos son rehenes del Estado burgués y su situación no depende de dios, ni de las cárceles, ni de los carceleros, ni de los reglamentos, ni de la magnanimidad de unos y otros.

La situación de los presos políticos es un chantaje permanente. Tanto cuando abren como cuando cierran la puertas, a través de la cárcel los Estados a quien presionan es a la calle, a las masas y a las organizaciones revolucionarias.

Así se explica que tras conversar con Öçalan su hermano ofreciera una rueda de prensa en Diyarbakir, la capital de Kurdistán, para hablar de la posibilidad de una negociación política con el gobierno turco que, según aseguró, se podría concretar en seis meses.

Como el problema kurdo que tiene Turquía se ha desplazado a Rojava, este viraje hay que entenderlo también en relación con la posición de las distintas piezas en el tablero de ajedrez de la guerra de Siria, por lo que Erdogan ha seguido en la cárcel de Imrali la misma política que viene poniendo en práctica en el norte de Siria y de la que los medios no refieren más que una parte.

Dicho en otros términos: tras el fracaso del golpe de Estado de 15 de julio Turquía ha aceptado la propuesta rusa de buscar una salida negociada con el PKK, por lo que ahora el balón está en el tejado kurdo que deberá meditar dos aspectos de la misma cuestión: a dónde le conduce su alianza con los imperialistas y su enfrentamiento con el gobierno de Damasco.

La respuesta la tendremos dentro de muy poco tiempo.

El ejército ruso se despliega en el norte de Siria para proteger a los kurdos

Ante los ataques del ejército turco en el norte de Siria, el ejército ruso ha desplegado cientos de soldados en las zonas de mayoría kurda de Alepo y Hassaka, ha informado esta mañana la agencia de noticias iraní Pars Today.

El despliegue es consecuencia de un acuerdo de los kurdos con el mando ruso en Alepo por el que estos últimos se encargarán, además, de la formación militar de las unidades kurdas en Afrin, Qamichli y Hassaka.

Aunque la información contiene algún error, pone de manifiesto el papel que Rusia se ha impuesto a sí misma, tanto en la Guerra de Siria como en Oriente Medio, en general, que es la de arbitraje, mediación y estabilización entre las numerosas partes enfrentadas.

Un diputado kurdo del Parlamento irakí, Salar Mahmud, ha denunciado que el plan turco consiste en apoderarse del monte Sinjar, al oeste de Mosul, con el fin de impedir que el PKK cree una segunda base de apoyo, como en el monte Qandil, y cerrar las vías de acceso entre el Kurdistán irakí y el sirio.

En una entrevista a la televisión Sumaria, el diputado kurdo asegura que Turquía encubre sus planes dentro del proyecto de liberar a Mosul del Califato Islámico. Pero eso no puede ser factible porque el gobierno central de Bagdad ya ha repetido que no admite tropas extranjeras sobre su suelo y que será su propio ejército quien asaltará Mosul con sus propias fuerzas.

Incluso el primer ministro, Haider Al-Abadi, se ha referido expresamente a que no acepta la invitación de Erdogan de colaborar en la liberación de Mosul. Durante la anterior incursión en el norte de Irak, el gobierno de Bagdad ya exigió que las tropas turcas salieran de su territorio “en 24 horas”.

La aviación turca bombardea las bases del PKK en Irak

En la noche del lunes al martes la aviación turca bombardeó las bases militares que el PKK tiene en el monte Qandil, al norte de Irak, ha anunciado el Estado Mayor del ejército turco. Los bombardeos destruyeron un refugio y un arsenal, matando a los militantes que se encontraban en su interior.

Hace varios meses que la aviación turca persigue objetivos del movimiento independentista kurdo que desde el fracaso del golpe de Estado en Ankara ha intensificado sus ataques contra la policía y el ejército turcos.

El lunes murieron al menos 10 militares turcos en dos ataques del PKK en el Kurdistán turco. Desde julio del año pasado al menos 600 policías y militares turcos han caído en ataques de la guerrilla kurda.

En el mismo periodo de tiempo, han sido capturados o muertos 7.700 militantes de la organización kurda, tanto en Turquía como en el norte de Irak.

En 2012 ambas partes iniciaron conversaciones para firmar un alto el fuego, pero el 20 de julio del año pasado, dos años y medio después de la apertura de negociaciones, el atentado suicida de Suruç, en el que fallecieron 34 militantes kurdos, reanudó las hostilidades.

Todos los acercamientos del gobierno de Ankara al PKK han acabado de una forma parecida, con atentados de autoría sospechosa. Aunque la mayor parte de las fuentes, incluido el PKK, lo atribuyen al Califato Islámico, con alguna complicidad por parte del gobierno de Erdogan, lo más probable es que sea una maniobra de desestabilización dirigida en su contra.

Oficialmente fue el primer atentado del Califato Islámico dentro de Turquía. Como consecuencia del mismo, la aviación turca inició los bombardeos contra las posiciones de la organización yihadista en Siria.

Los aliados ‘marxistas’ del imperialismo en Oriente Medio

Guerrileros kurdos de Komala con su dirigente
Ayer el presidente de Irán, Hasan Rohani, se entrevistó en Nueva York con el de Turquía, Erdogan. Tras la reunión, Rohani manifestó que Irán siempre y en todas las etapas será un amigo y hermano de Turquía: “Estamos dispuestos a desarrollar nuestras relaciones con Ankara en todos los ámbitos, incluido el transporte, la industria y la energía”.
El dirigente iraní expresó su apoyo a la “amistosa y fraterna Turquía”. Por otro lado, Rohani transmitió en nombre de Teherán una “profunda tristeza” por la intentona golpista en Turquía y expresó su disposición a ayudar a recuperar la estabilidad y la seguridad en el país otomano.
Rohani señaló que el fallido golpe de estado se produjo en Turquía tras una serie de incidentes que algunas potencias habían planificado “contra nuestra región”, añadiendo: “No tenemos la menor duda de que con el esfuerzo y el empeño conjunto podremos paralizar el camino que el enemigo ha planeado contra nosotros”.
“El terrorismo es una amenaza contra todos, y el papel de ambos países en la lucha contra el terrorismo y la inseguridad en la región, especialmente en Siria e Iraq, tiene mucha importancia”, explicó el presidente iraní.
Cuando Rohani se refiere al terrorismo no sólo incluye a los yihadistas, sino también al PJAK, que es la delegación del PKK en Irán, y cuando se refiere al enemigo, alude al imperialismo. Para Irán se trata de los diferentes brazos de la misma hidra, contra la que está empeñado en una batalla desde la revolución de 1979.
En Irán ya existían dos organizaciones independentistas kurdas, el PDKI y Komala, mientras que en 2004 los imperialistas fundaron una tercera, el PJAK, tras la invasión de Irak porque las otros dos estaban en una situación de extraordinaria debilidad. El imperialismo necesita un movimiento independentista fuerte bajo su control.
Tras la invasión de Irak, los imperialistas querían llevar la guerra al interior de Irán con el PJAK y la OMPI. En agosto de este año, un dirigente del PJAK, Siyamend Moini, declaraba con motivo de los enfrentamientos en Hasaka, entre kurdos y sirios:
“Iran tiene que entender claramente que cualquier tipo de ataque a Rojava no va a acabar en Rojava. Existe una probabilidad de estalle una guerra dentro de Irán. Hay fuerzas gigantescas que desean transferir esta guerra a Irán con todas sus fuerzas. Cualquier contra nuestro movimiento también es un ataque contra nosotros [PJAK] y la posición y la reacción del PJAK sobre ese asunto está clara. Irán teme el estallido de una guerra civil. Con los cambios que han ocurrido en los gobiernos regionales, cambios en la naciones-estados, es inevitable. Esos cambios pueden ser como los que han ocurrido en Irak y en Siria o se pueden hacer de manera pacífica. Si Irán no elige la segunda opción, una guerra civil es inevitable” (1)
La sucursal del PKK en Irán no se preocupa por ocultar su naturaleza servil hacia el imperialismo. En 2015 desató una “intifada” en Irán inspirada en la Primavera Árabe, a partir de la cual se habría de desencadenar una guerra, continuación de las de Irak y Siria.
La base de operaciones del PJAK es la misma que la del PKK: las montañas Qandil, a 15 kilómetros de la frontera de Irán, donde las fuerzas de ambas organizaciones son entrenadas por consejeros militares estadounidenses, israelíes y británicos.
Lo mismo que en Siria con el PYD, el uso de una marca diferente se debe a que el PKK está en el listado de organizaciones de naturaleza terrorista de Estados Unidos y del Consejo Europeo, lo que no ocurre con el PJAK y permite una financiación abierta de dicha organización.
Hasta ahora ha habido otro motivo adicional diferenciador: mientras Turquía ha sido un aliado fiel del imperialismo, Siria e Irán son Estados cuya destrucción es uno de los objetivos primordiales del imperialismo. En este empeño, tanto el PYD como el PJAK son meros instrumentos. Por el contrario, el apoyo al PKK por parte de Estados Unidos sólo ha aparecido a la luz más recientemente y ha provocado un golpe de Estado en Turquía, como ha manifestado Rohani de forma indirecta.
Dos años después de la fundación del PJAK, la Secretaria de Estado Condolezza Rice aprobó un aumento de 75 millones de dólares para el fondo de propaganda antigubernamental y grupos de la oposición que operaban dentro de Irán, lo que promovió una carta del congresista Dennis Kucinich dirigida al presidente Bush en la que le preguntaba si la Casa Blanca “coordinaba y apoyaba” al PJAK desde Irak, aprovechando la ocupación militar derivada de la guerra.
Bush negó cualquier apoyo a dicha organización, a pesar de que los propios militantes reconocen que se trata de la misma organización. El año pasado el Wall Street Journal publicó un amplio reportaje que tituló “Los aliados marxistas de América contra el Califato Islámico”. El PKK son esos “marxistas” aliados con el imperialismo. En una entrevista, una militante, Zind Ruken, destacaba los vínculos entre las diferentes sucursales de la misma organización: “A veces soy un PKK, a veces soy un PJAK, a veces soy un YPG. Eso no es realmente importante. Todos son miembros del PKK”(2).
No nos preguntaremos ahora por las razones que tuvo uno de los más autorizados portavoces mediáticos del imperialismo para entrevistar a unos “marxistas” que, además, también están considerados como “terroristas” en Estados Unidos.
Ni unos (imperialistas) ni otros (PKK) se han preocupado por esconder sus mutuos vínculos, en donde la sacrosanta cruzada contra el Califato Islámico sólo desempeña el papel de coartada. De otra manera no se explica que esa alianza se haya trabado también con el PJAK, cuyo campo de batalla es Irán.
El 12 de junio de 2006 un portavoz del PJAK, Ihsan Warya, no escondió a la revista Slate que al PJAK le gustaría convertirse en un “agente de Estados Unidos”, trabajar conjuntamente con el imperialismo contra Irán, por lo que se sentían decepcionados de que no hubieran establecido contacto. La cooperación del imperialismo con los kurdos durante la guerra de Irak, decía el portavoz, contrastaba con el vacío hacia los kurdos que luchan contra el gobierno de de Teherán (3).
Según el periodista Seymour Hersh, la creación del PJAK en 2004 fue iniciativa de Estados Unidos, para lo cual contó con el apoyo del ejército israelí (4).
A finales de 2006, un dirigente del PKK admitía a la prensa libanesa que Estados Unidos había contactado con los kurdos que luchaban en Irán. Añadía además que si Estados Unidos estaba interesado en el PJAK, también estaba interesado en el PKK, ya que ambos grupos eran miembros del KCK (Confederación Democrática de Kurdistán) (5).
En agosto del año siguiente, Haji Ahmadi, máximo responsable del PJAK visitó Washington para ampliar la ayuda política y militar de Estados Unidos al movimiento kurdo iraní. Luego trató de rebajar el alcance de la vista, afirmando que sólo llevó a cabo “contactos limitados”.
Sin embargo, Biryar Gabar, un comandante del PJAK de Sanandaj reconoció a Newsweek que las reuniones de Haji Ahmadi en Washington fueron “al más alto nivel” y que versaron “sobre el futuro de Irán”.
En una entrevista concedida en abril de 2009 al diario turco Akşam, el presidente del Consejo Asesor de Inteligencia de la Casa Blanca entre 2001 y 2005, Brent Scowcroft, admitió que Estados Unidos “apoyó y promovió” al PJAK en la época de Bush, mientras que Obama dejó de hacerlo posteriormente (6).
El apoyo al PJAK, en el que también está involucrado el Estado de Israel, no es ningún secreto sino un asunto bastante documentado en el mundo universitario. Eso favorece que la bibliografía al respecto empiece a ser abundante. Por ejemplo, así lo afirma Nader Entessar de la Universidad del Sur de Alabama (7)
Lo mismo sostiene Suleyman Elik de la Universidad Medeniyet de Estambul (8). En idéntica línea, Robert Scheer y Reese Erlich han escrito recientemente que Israel está apoyando la lucha armada del PJAK dentro de Irán, aunque mantiene en secreto su ayuda (9).
Notas:

(1) http://rojhelat.info/en/?p=9146
(2) http://www.wsj.com/articles/americas-marxist-allies-against-isis-1437747949
(3) http://www.slate.com/id/2143492/?nav=fo
(4) The Next Act, The New Yorker, 19 de noviembre de 2006 (http://www.newyorker.com/fact/content/articles/061127fa_fact).
(5) http://www.dailystar.com.lb/article.asp?edition_id=10&categ_id=2&article_id=77119
(6) Ihsan Bal, M. Turgut Demirtepe, USAK Yearbook of Politics and International Relations International Strategic Research Organization (USAK), vol. 5, 2012, pg. 43.
(7) Kurdish Politics in Regional Context, In Kurdish Politics in the Middle East, Rowman & Littlefield, 2010, pg. 205.
(8) Iran-Turkey Relations, 1979-2011: Conceptualising the Dynamics of Politics, Religion and Security in Middle-Power States, Routledge, 2013, pgs. 91-92.
(9) Iran Agenda: The Real Story of U.S. Policy and the Middle East Crisis, Routledge, 2016, pg. 140.

El plan del imperialismo no consiste sólo en dividir Siria sino también Turquía

Los medios de comunicación son parte integrante del imperialismo, de manera que cuando fabrican un demonio, el típico déspota que vulnera los derechos humanos de un pueblo sufrido, algo está a punto de ocurrir.

En tales situaciones las noticias se adentran en el terreno de la sicopatología para describir a sátrapas enfermizos, alcoholizados, brutales… Una obra maestra de estas características es la que en muy poco tiempo han logrado los medios de comunicación de todo el mundo con Trump, un elemento tan odiado que a su lado Clinton parece una bendición.

Con el inestimable apoyo de las ONG, los noticiarios crean ogros aborrecibles, verdaderos muñecos de feria a los que todos retorceríamos el pescuezo: Noriega, Bokassa, Gadafi, Kim Jong-Un…

Erdogan también está entrando en los manuales de la sicopatología. El calificativo más suave con el que califican es el de Sultán, aunque nadie de los que utilizan este tipo de términos sabe lo que es un sultán, ni diferenciarlo de un califa, un emir o un visir. En cualquier caso es alguien que actúa por motivos egocéntricos y personales, busca su engrandecimiento propio, un poder personalista o un régimen presidencialista.

Dicen que entre sus disparatados planes está la reconstrucción del Imperio Otomano, aunque los que hablan así nunca se han preocupado de mirar un mapa del siglo XIX. No saben lo que es Turquía ni tampoco lo que fue el Imperio Otomano, pero debe quedar pinturero en un artículo de amplio consumo intelectual.

Este tipo de afirmaciones, avaladas por la reciente invasión del norte Siria, transmiten la impresión de que el actual gobierno del AKP es expansionista.

Es el típico fraude que determinados medios “progres” nos sirven en bandeja para ponernos a la cola del imperialismo porque desde hace 200 años está sucediendo todo lo contrario y, en el nuevo reparto del mundo que intenta ahora el imperialismo en Oriente Medio, Turquía no es sujeto sino objeto; es comida, no es comensal.

No hay más que mirar los mapas para apercibirse de que tanto el plan Yinon, elaborado por Israel en 1982, como el Yaalon, diseñado en 2014, persiguen la fragmentación de Turquía, lo que explica que Erdogan dijera en octubre de 2014 que “Lawrence de Arabia es un enemigo peor que el Califato Islámico” (1).

Erdogan se quedó corto: ni el Califato Islámico ni ningún otro grupo yihadista han sido nunca enemigos para Turquía, al menos hasta hace muy poco tiempo. Más bien han sido una remedio, un instrumento utilizado contra Siria. Su verdadero enemigo ha sido el PKK porque es el instrumento del imperialismo para la balkanización de Turquía.

El asunto se presenta justamente al revés al otro lado de la frontera, donde el Califato Islámico y los yihadistas han sido los enemigos, mientras que el PKK ha sido un remedio, un instrumento para devolver el golpe a Turquía.

El PKK, el Califato Islámico y los diferentes grupos yihadistas siempre han sido complementarios en lo sustancial. El PKK nunca ha luchado contra el Califato Islámico, hasta que en 2014 el Califato Islámico atacó al PKK en Kobane, marcando un viraje en la Guerra de Siria porque a partir de entonces es cuando el Califato Islámico se convierte en el objetivo militar del imperialismo.

Eso significa que la apuesta del imperialismo es el PKK o, en otras palabras, que su objetivo es la balkanización de Turquía y que, por su parte, el gobierno de Ankara está empeñado en impedirlo. Así se explica el golpe de Estado del 15 de julio. Al imperialismo ya no le interesa Turquía. Hace años que Ted Galen Carpenter, miembro del Instituto Cato y colaborador de la publicación “National Interest”, viene preconizando que Estados Unidos debe desprenderse de buena parte de los aliados que tiene repartidos por el mundo, entre los que menciona a Turquía. Tras el golpe de Estado ha repetido su propuesta: hay que deshacerse de Turquía, un país al que califica de “gamberro”(2), “el miembro más problemático de la OTAN”(3).

El respaldo del imperialismo al PYD en Siria es un respaldo al PKK contra Turquía, el intento de reproducir en Turquía lo que han intentado en Siria. Para lograrlo el imperialismo va a desestabilizar el país, no sólo a través del PKK, sino de lo que hasta ahora ha sido la oposición interna, e incluso de organizaciones revolucionarias turcas.

Lo que algunos califican de autoritarismo por parte de Erdogan, es todo lo contrario. Está en una situación de extraordinaria debilidad e intenta sostenerse en pie. Es una situación que abre unas posibilidades insospechadas para el movimiento revolucionario.

Notas:
(1) Jamie Dettmer, Turkish President Declares Lawrence of Arabia a Bigger Enemy than ISIS, The Daily Beast, 13 de octubre de 2014, http://www.thedailybeast.com/articles/2014/10/13/turkish-president-declares-lawrence-of-arabia-a-bigger-enemy-than-isis.htm
(2) http://www.cato.org/blog/enough-america-must-distance-itself-its-rogue-turkish-ally
(3) https://www.aspeninstitute.it/aspenia-online/article/nato%E2%80%99s-most-problematic-member-authoritarian-turkey

El PKK condecora a los imperialistas

Brett McGurk (imperialismo) y Polat Can (PKK)

A comienzos de este año, cuando se iniciaron las negociaciones de Ginebra sobre la Guerra de Siria, el imperialismo no logró su sueño: que el PKK formara parte integrante de ellas. Eso no impidió que, al margen de las reuniones oficiales, el secretario de Estado adjunto, Tony Blinken, se entrevistara con Salih Muslim, el presidente del PYD, en la misma Ginebra.

Pero eso no era todo. El imperialismo quería dejar bien claro cuál es su apuesta para Oriente Medio: al mismo tiempo los diplomáticos británicos y franceses, así como el representante oficial de la Casa Blanca, Brett McGurk, viajaban a Kobane, el santuario del PKK, por “sorpresa”, es decir, ante las cámaras de televisión de todo el mundo.

Muy pocas veces el imperialismo ha dedicado tal cantidad de atenciones a una organización incluida dentro de la lista negra del “terrorismo”.

McGurk se vio obligado a dar toda clase de explicaciones rocambolescas: la visita a Kobane estaba prevista para antes de las negociaciones de Ginebra, era una coincidencia…

No había manera de disimular aquel idilio con el PKK: desde la Primavera Árabe y el inicio de la Guerra de Siria en 2011 era la primera vez que Estados Unidos enviaba un representante oficial a Siria.

Las fotos no dejan lugar a dudas. Muestran a McGurk, el representante por antonomasia del imperialismo, junto a Polat Can, uno de los dirigentes del PKK vestido con uniforme de camuflaje con los distintivos de YPG, donde se puede leer la divisa “Ejército de Rojava” en inglés. No en kurdo; en inglés para que todo el mundo lo pueda entender claramente.

Se trata de un acto oficial y solemne: el representante del imperialismo sujeta entre sus manos una placa que le entrega el PKK como señal de agradecimiento por los servicios prestados.

Al pie de foto se le debe añadir que, además de miembro de PYG, Polat Can llevó a cabo acciones armadas en Turquía por cuenta del PKK, por lo que la cabeza se nos llena de preguntas: ¿qué tienen que agradecer los kurdos del PKK-YPG al imperialismo?, ¿qué favores ha prestado el Pentágono al PKK-YPG para que estos se sientan en deuda hacia sus socios?, ¿o más que socios deberíamos decir sus amos?

El doble juego -tan típico de los imperialistas- es tan sumamente eficaz que ha logrado encandilar a los más incautos. Se presta a la confusión: si el PKK es una organización “terrorista”, ¿cómo la Casa Blanca acepta galardones de sus militantes, es decir, de unos “terroristas”?

La propia utilización de siglas diferenciadas por parte del PKK en Turquía, Siria (PYD) e Irán (PJAK) es una exigencia de los imperialistas para poder llevar a cabo su doble juego.

El imperialismo dirige los pasos del PKK-PYD. Siempre ha manipulado y sigue manipulando a las organizaciones kurdas que se prestan a ello. Es posible que así siga siendo en el futuro, y cuando no le interese, las dejará a su suerte, como también ha ocurrido.

Por eso la consideración, tanto del PKK como del PYD, ha ido cambiando según las circunstancias. Por ejemplo, antiguamente los imperialistas consideraban a PYG como una organización “terrorista”, aunque no estuviera incluida dentro de la lista negra. Todo cambió cuando le dieron la vuelta al asunto, provocando la reacción simétrica de Turquía.

Para los imperialistas el “terrorismo” es así. Depende; todo depende. Según como se mire…

Sube de grado la tensión diplomática entre Turquía y Estados Unidos

La escalada entre ambos países procede de una declaración de la embajada estadounidense en Ankara que salía en defensa de 28 dirigentes de la administración local, destituidos por el gobierno del AKP por sus vínculos con el PKK.

La declaración de la embajada fue criticada por el Primer Ministro turco Binali Yildirim, quien declaró que era inaceptable la “pretensión de dar lecciones de democracia a Turquía”.

El Ministerio turco de Asuntos Exteriores ha lanzado una severa advertencia pública a Estados Unidos. “El embajador de Estados Unidos no es un gobernador turco y debería ejercer sus funciones correctamente, de conformidad con la Convención de Viena”, dijo el ministro Mevlut Cavusoglu.

La escalada entre ambos países, socios dentro de la OTAN, no es ninguna novedad. Su expresión más contundente fue el intento de golpe de Estado de 15 de julio.

Tampoco es novedoso que uno de los puntos de discordia sea el PKK, que se ha convertido en el caballo de Troya de los imperialistas en Oriente Medio desde que en julio de 2012 el gobierno de Damasco pusiera la frontera en las manos del PKK, junto con los arsenales de armas.

Bashar Al-Assad le pagaba a Erdogan con su propia medicina. Si éste dirigía a los yihadistas turcomanos contra Damasco, aquel le creó un conflicto no menos serio, poniendo al PKK delante de sus narices.

Desde entonces la frontera entre ambos países ha sido un hervidero y quien ha salido perdiendo ha sido Turquía, para quien el cierre de la frontera se ha convertido en una obsesión.

Pero la guerra de Siria no es un juego a dos bandas. Entre bastidores ha estado siempre Estados Unidos, que es quien ha conducido a Turquía al desastre.

Así se demostró el año pasado, cuando Turquía anunció un acuerdo con Estados Unidos para cerrar la frontera, que fue desmentido por Washington, que pretendía mantener abierta la frontera, tanto para el PKK como para los yihadistas.

No hubo acuerdo con Estados Unidos, pero sí lo ha habido con Damasco en el único punto posible: la frontera queda cerrada tanto para el PKK, lo que interesa a Turquía, como para los yihadistas, lo que interesa a Siria.

Turquía encuentra soluciones con su vecino que no encuentra con Estados Unidos.

Rojava: un mito para encubrir cinco años de agresión imperialista

Recientemente Kaos en la Red ha traducido y difundido un “Llamamiento a la solidaridad internacional” contra la intervención del ejército turco en el norte de Siria, que califica de “extranjera” (1) con absoluta corrección gramatical.

No obstante, el “Llamamiento” es el típico fraude político que pone de relieve el papanatismo de buena parte de la intelectualidad europea.

Quiere dar la impresión de que en Siria es ahora, después de cinco años de guerra, cuando los “extranjeros” empiezan a hacer su aparición en lo que hasta ahora a algunos les parecía una guerra “civil”, o quizá aún menos: un levantamiento de la población contra el gobierno opresor de Bashar Al-Assad.

También quiere aparentar que los turcos son los únicos invasores de Siria, ya que no se pide la salida de los demás ocupantes “extranjeros”. Por ejemplo, podían haber exigido la salida de las tropas británicas estacionadas en el noroeste, pero el “Llamamiento” no habla de ello. ¿Significa eso que los soldados británicos molestan menos que los turcos?, ¿a quién molestan menos?

Hay muchos “extranjeros” en Siria. Por ejemplo, hay muchos mercenarios procedentes de todas las partes del mundo que luchan en las filas de los yihadistas. El servicio secreto alemán afirma que el 95 por ciento de los yihadistas que combaten en Siria no son sirios; ni siquiera son árabes. Pero el “Llamamiento” tampoco se refiere a ellos para nada. ¿Por qué?, ¿no les molestan a los firmantes?, ¿deben permanecer en Siria?

Hay muchos más “extranjeros” de los que el lector es capaz de imaginar siquiera. Por ejemplo, hay millones de palestinos que han huido de las masacres organizadas por el Estado de Israel y han sido acogidos por el gobierno de Siria desde hace más de medio siglo.

Hay unos dos millones de irakíes que se refugiaron en Siria tras la invasión de Estados Unidos a su país en 2003.

Hay más de un millón de kurdos originarios de Turquía acogidos por el gobierno de Siria cuando huían de la represión al otro lado de la frontera. Algunos de ellos se quejan ahora de quien les ha ofrecido su hospitalidad más desinteresada… De bien nacidos es ser agradecidos.

En fin, como ven, hay muchos “extranjeros” que no sólo no molestan a los firmantes sino que su intervención en Siria la deben considerar como saludable, aunque seguimos sin saber para quién. Es el caso de las tropas de Estados Unidos que, junto a las fuerzas kurdas, “han estado despejando el norte de Siria de los soldados de Daesh”.

Seamos claros: los autores del “Llamamiento” que publica Kaos en la Red le quieren lavar la cara al imperialismo. Lo que dicen es: mientras Estados Unidos combate al yihadismo, Turquía ha llegado a un acuerdo con ellos para que la ciudad que ocupan, Jarablus, se convierta en su base de operaciones. Turquía es un enemigo; Estados Unidos no es un enemigo sino todo lo contrario: un aliado.

Nos toman por idiotas. Si no entendemos mal, lo que aseguran es que Jarablus era una base de operaciones del Califato Islámico y el ejército turco los ha expulsado de ella para que siga siendo una base de los mismos yihadistas… Absurdo.

Luego viene toda esa demagogia, también muy de moda, sobre la creación en Rojava del “primer ejemplo del corazón democrático en Siria”. Lo que está ocurriendo en Rojava se contrapone frontalmente no sólo con lo que hace el gobierno turco en su país sino también con lo que hace el gobierno sirio.

Lo de Rojava es, pues, un oasis, algo excepcional y modélico en un entorno de extremismo, crímenes y guerra sin cuartel. Algunos libertarios de pacotilla tienen incluso la desfachatez de hablar de “revolución” (2) y, por supuesto, de democracia, autogestión, feminismo, ecologismo… El no va más, una cortina de humo perfecta para ocultar la esencia de una brutal guerra desatada por el imperialismo.

A nosotros nos llegan informaciones un poco más preocupantes. Por ejemplo, el periódico armenio Agos insertó una declaración firmada por 16 organizaciones asirias y armenias (3) en la que afirman que en los territorios bajo su control, el PYG recluta tropas a la fuerza en Siria, extorsiona a las personas, interviene en los programas de las escuelas religiosas y, en fin, que viola los derechos humanos.

Más recientemente Amnistía Internacional ha calificado la destrucción de poblaciones en Rojava y el norte de Siria por parte de PYG como “crímenes de guerra”(4).

Reporteros sin Fronteras también ha criticado la censura impuesta a la prensa por el PYD en las zonas de Siria bajo su control militar a través de una especie de Ministerio de la Información, así como las detenciones de periodistas críticos (5).

Esa es la otra cara de la “revolución” en Rojava que, por cierto, tiene una relación directa con el aspecto que hemos comentado antes: la presencia de tropas “extranjeras”, como las de Estados Unidos, se explica precisamente para defender que dicha “revolución” alcance todos sus objetivos.

Los imperialistas siempre se han caracterizado por su apoyo a las revoluciones, a la democracia, a la libertad, a los derechos humanos…

(1) http://kaosenlared.net/llamamiento-a-la-solidaridad-internacional-ante-la-invasion-del-estado-de-turquia-al-norte-de-siria-y-rojava-kurdistan-sirio/
(2) La rebelión de los oprimidos del Kurdistán, http://subversiones.org/archivos/117939
(3) http://www.agos.com.tr/tr/yazi/13260/rojavada-hiristiyanlar-pydye-tepkili, más información: http://www.liberation.fr/planete/2014/10/19/kobane-le-pyd-un-parti-kurde-autoritaire_1125270
(4) http://www.amnesty.org/fr/documents/document/?indexNumber=mde24%2f2503%2f2015&language=en
(5) http://rsf.org/fr/actualites/le-rojava-ou-comment-le-pyd-entend-controler-les-medias-et-mettre-au-pas-les-acteurs-de-linformation

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