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¿Qué planes tienen las FDS para el futuro de Siria?

Fuerzas especiales del Pentágono en Rojava
El 29 de abril una portavoz kurda, Hadieh Yussef, realizó unas declaraciones al diario The Independent en las que dijo que, tras la captura de Raqqa, las FDS tenían la intención de “abrirse camino hacia el Mediterráneo”. Como Rojava no tiene salida al mar, el acceso al Mediterráneo “forma parte nuestros proyectos en el norte de Siria”, manifestó.

Al mismo tiempo, otro dirigente kurdo reconoció que las FDS querían aprovechar al apoyo que les prestaba Estados Unidos para avanzar hacia Idlib, actualmente controlada por los grupos yihadistas herederos del Frente Al-Nosra.

Si además de Raqqa, las FDS lograran capturar Deir Ezzor, las FDS podrían dominar un tercio del territorio sirio, más del doble del territorio de Rojava, que se puede estimar en un 16 por ciento del total de Siria. En tal caso, las FDS dominarían tanto territorio como el ejército regular, por lo que se habría cumplido el sueño imperialista de dividir Siria, como en los noventa se cumplió el de dividir Yugoeslavia.

Yussef indicaba a The Independent que uno de los planes de las era organizar un referéndum en Raqqa sobre la “gestión” de la ciudad por las fuerzas kurdas, lo que no es otra cosa que una política anexionista de territorios, ciudades y población que no son kurdas, sino árabes.

Aunque las FDS se consideran como una prolongación de las milicias kurdas del PKK-YPG, lo cierto es que los kurdos ni siquiera son mayoritarios, según el general estadounidense Stephen J.Towsend, que dirige la “coalición internacional”, ya que sólo suponen un 40 por ciento del total de fuerzas, frente a un 60 por ciento árabe.

Las FDS son uno de los muchos rompecabezas de Siria y de Oriente Medio, en general, una alianza heterogénea por su composición étnica, religiosa, social y política de la que no se conoce a ciencia cierta ni qué, ni quién, ni cómo se dirige, una opacidad tras la cual está la mano de Estados Unidos.

Lo único que tienen en común el cúmulo de “katibas” (batallones) a los que se agrupa bajo el nombre de FDS es una conferencia de prensa celebrada en Hasakka el 11 de octubre de 2015, sólo unos días después de la intervención rusa en la guerra, en la que se anunciaba su formación y poco más, porque nadie es capaz de decir qué objetivos comunes persigue esta confusa alianza, donde es imposible que los árabes cristianos compartan algo con los árabes sunitas procedentes del salafismo o que tengan intención de admitir la independencia de Kurdistán.

No tiene ningún sentido que la portavoz kurda hable de un referéndum en Raqqa para que la ciudad sea “gestionada” por los kurdos, cuando no es una ciudad kurda y cuando también los árabes han participado en su liberación.

La liberación de Raqqa forma parte del plan de partición de Siria. Si hasta ha sido una ciudad “gestionada” por los imperialistas a través de sus lacayos yihadistas, luego seguirá “gestionada” por los mismos a través de unos lacayos diferentes. Para eso no hará falta ningún referéndum diferente de la exhibición de las armas, de los grupos armados… y la bandera de las barras y estrellas, cada vez más presente en todo el norte de Siria (incluido Rojava).

En una guerra no hay tres frentes; en Siria nunca hubo una tercera fuerza porque la agresión procede del imperialismo, que desde hace seis años ha cambiado de ropaje, abandonando a los yihadistas y buscando otros cómplices para un proyecto que sigue siendo el mismo: acabar con un país independiente. Divide et impera.

Los independentistas kurdos son los grandes beneficiarios de la crisis del Golfo Pérsico

Arabia saudí y sus aliados del Golfo se disponen a hacer pagar muy caro a Turquía su alineamiento con Qatar. Van a apoyar la creación de un Estado independiente kurdo tras el referéndum en la región del norte de Irak, con el beneplácito de los estadounidenses e israelitas.

La liberación de Raqqa en la que luchan conjuntamente los kurdos con las fuerzas especiales del Pentágono también crearía un vacío en Rojava, donde los imperialistas pretenden establecer bases militares que, además de servir de plataforma para futuras agresiones contra Irán, también son una amenaza dirigida contra Turquía: Washington juega con la baza de que tiene alternativas a la base turca de Incyrlik.

Kurdistán se está convirtiendo en la moneda de cambio, un instrumento de chantaje para presionar a Turquía, tratando de forzar que Erdogan se sume al aislamiento de Irán y modifique sus relaciones con Qatar, Irak y con Siria.

En declaraciones a Arabi21, el portavoz kurdo Mustapfa Aku ha reconocido la instrumentalización de los independentistas kurdos en beneficio de los intereses de Estados Unidos, Israel y Arabia saudí, algo que califica de “meramente coyuntural”.

En los medios saudíes las declaraciones en favor de la independencia de Kurdistán se multiplican con rocambolescas explicaciones acerca del apoyo a una nación que no es árabe, los kurdos, frente a los intereses de dos Estados árabes, como Irak y Siria.

“Es nuestro deber como pueblos árabes y musulmanes, ayudar a los descendientes de Salah Eddin [Saladino] a concretar su sueño de un Estado independiente”, dice un tuit saudí que forma parte de una toda una campaña preparatoria de futuras declaraciones públicas de la familia real a favor de la independencia de Kurdistán.

La prensa de Riad nunca había mostrado tanto interés por las reivindicaciones nacionales de Kurdistán. Según Arabi21, Qatar ha entregado a Erdogan amplios informes sobre al apoyo de los sátrapas saudíes al PKK y al PYD.

Los kurdos del PKK/PYD han permitido que en Rojava, además de Estados Unidos, todas las grandes potencias imperialistas instalen bases militares. Alemania tiene una base cerca de la ciudad de Kobane.

El aeródromo de Rmeilan, en la provincia de Hasaka, la amplió Estados Unidos en octubre del año pasado para poder desplegar cazabombarderos y aviones de transporte.

Hay una segunda base en la localidad de Al-Mabrukah, al oeste de la ciudad de Qamishli y, de acuerdo con las fuentes locales, alberga a al menos 45 miembros de las fuerzas especiales de Estados Unidos.

Una tercera base está en las proximidades de la fábrica de cemento Lafarge, al este de la localidad de Ayn Isa. Desde noviembre del año pasado Estados Unidos ha incrementado el número de sus fuerzas militares en esta base, donde planea abrir un centro de entrenamiento para los grupos armados y crear pistas para el aterrizaje de helicópteros militares.

La cuarta está en Ayn Isa y es la mayor del ejército de Estados Unidos en el norte de Siria. Los informes indican que más de 100 militares estadounidenses están desplegados en ella.

La quinta base se encuentra en el aeropuerto de Royaria, cerca de Kobane, que tiene una superficie de 35 hectáreas y donde hay más de 300 militares estadounidenses, incluidos los expertos que según las alegaciones de Washington están supervisando las operaciones de la llamada “coalición internacional”.

La sexta base está situada en la región de Tal Bidar, en el norte de la provincia de Hasaka. Allí, los helicópteros estadounidenses pueden aterrizar. Además, Washington utiliza la base para entrenar a los grupos armados sometidos a su disciplina.

La séptima base se encuentra en la ciudad de Tal Abyad, en las fronteras entre Siria y Turquía. Casi 200 militares estadounidenses están desplegados allí. Estados Unidos ha izado su bandera en varios edificios gubernamentales en esa ciudad kurda.

Rojava es la región del mundo con más bases militares de Estados Unidos o de cualquier otro país por metro cuadrado.

Los kurdos irakíes negocian con Arabia Saudí la instalación una base militar

Barzani con Netanyahu
Según un informe publicado el sábado por la agencia árabe de noticias Al-Aalem Al-Jadeed, una fuente kurda en la región autónoma del Kurdistán irakí saca a la luz un acuerdo pactado entre Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Jordania con el presidente de la referida región, Masud Barzani.

“Conforme a lo acordado, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Jordania han recibido la promesa de poder establecer una base militar en Duhok y Erbil a cambio de apoyar la celebración de un referéndum independentista y la consiguiente formación de un país kurdo”, resalta la fuente.

Tras apuntar que el objetivo de tal establecimiento sería “hacer frente a la influencia de Irán y Turquía”, hace referencia a la actual presencia de cientos de militares saudíes, emiratíes y jordanos en el Kurdistán irakí y bajo el nombre de “asesores militares”.

“Erbil y Riad también tienen acuerdos para el intercambio de información y datos en los sectores de seguridad e inteligencia”, añade la fuente.

El gobierno turco califica de “terrible error” los planes de la región semiautónoma del Kurdistán irakí de celebrar un referéndum de independencia.

Además, prosigue, con la publicación de la convocatoria del referéndum para el próximo 25 de septiembre, los medios saudíes y los internautas de Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos han lanzado una gran ola de apoyo al presidente kurdo Barzani.

Los kurdos irakíes, incitados por Estados Unidos y ciertos países de la región, planean independizarse del Gobierno central de Bagdad y formar su propio estado, para lo que cuentan con el apoyo de Israel, un socio de los kurdos de primera línea.

El gobierno irakí ha señalado que no es momento para planear tales cuestiones ya que el país se encuentra en medio de una guerra total contra el Califato Islámico en la que también participan los peshmergas kurdos.

Los otros países vecinos, a su vez, han advertido de las graves consecuencias políticas, económicas y sociales que podría provocar una eventual independencia kurda no sólo para Irak y los kurdos sino para toda la región de Oriente Medio, favoreciendo los intereses de los imperialistas.

http://www.hispantv.com/noticias/irak/344194/independencia-kurdistan-arabia-saudi-base-militar

Los frentes de combate en Siria se convierten en un embudo

Fuerzas kurdas con banderas de Estados Unidos
A medida que los yihadistas retroceden en el sur y el este de Siria, el ejército regular colisiona con otros ocupantes extranjeros a los que nadie ha dado vela en este funeral, que son los comandos de operaciones especiales de Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Alemania, Canadá, Australia y demás, que ya —cuando son menos necesarios— no se preocupan por disimular su presencia sobre el terreno, en su singular “guerra contra el terrorismo”.

En las proximidades de Al-Tanaf los choques son cada vez más frecuentes, lo que sólo puede significar una cosa: que los imperialistas tratan de frenar el avance del ejército regular, una intención a la que se le pueden buscar dos explicaciones, al menos. La primera es que tratan de proteger a su esbirros yihadistas y la segunda es que tratan de imponer condiciones a la victoria del gobierno de Damasco, es decir, de lograr ellos lo que no han logrado los yihadistas: que esté obligado a negociar.

La posibilidad de que esos choques se conviertan en algo más que “malos entendidos” condujo ayer a una soprendente declaración de los portavoces de “la coalición”, o sea, de Estados Unidos, asegurando que el papel de Rusia en el sur es “muy útil”, lo que se puede traducir diciendo que los rusos pueden —o deben— jugar el papel de intermediarios con el ejército regular y, por lo tanto, que no tienen intención de largarse de un país que tienen invadido sin autorización de la ONU.

Lo mismo está a punto de ocurrir en el norte, donde el avance del ejército gubernamental no agrada a los imperialistas y sus aliados kurdos en las FDS. Los kurdos tienen muy complicado explicar las razones de su presencia fuera de Rojava y su colaboración con Estados Unidos en Raqqa.

A diferencia de Alepo, los medios del mundo entero han sacado el ataque a la “capital” del Califato Islámico del foco de interés informativo. De repente se acabaron los problemas humanitarios. Los niños, los hospitales y las escuelas ya no son víctimas de los bombardeos de la aviación, como el de ayer a un locutorio de internet, en el que 23 civiles perdieron la vida. Los Cascos Blancos han dejado de dar señales de vida.

El Pentágono ya ha entregado equipo pesado a las FDS que el martes abrieron una brecha en el barrio de Jazra, al oeste de Raqqa. Nadie se atreve a preguntar qué es lo que va a ocurrir con Raqqa una vez que las mesnadas del Califato Islámico abandonen la ciudad. ¿La pondrán a disposición del gobierno?, ¿se apoderarán de ella?, ¿se incorporará a Rojava?, ¿triunfará el confederalismo kurdo?

Turquía está preparando un ejército títere en el norte de Siria

Un oficial de los Estados Unidos hablando con un luchador YPG el 25 de abril (AFP)
Tropas de las YPG y de EEUU
Turquía tiene la intención de formar un “Ejército Nacional” en el norte de Siria, que reúna a las facciones del Ejército Sirio Libre que lucharon junto a las tropas turcas el año pasado en la llamada Operación Escudo del Éufrates, así como a desertores del ejército regular sirio. El objetivo de aquella operación, que comenzó 24 de agosto del año pasado y terminó el pasado 29 de marzo, era combatir tanto al ISIS como a las tropas kurdas de las Unidades de Protección Popular (YPG), según la televisión estatal.

Turquía terminó aquella operación bajo la presión de Rusia, pero el presidente de Turquía Recep Tayyip Erdogan afirmó que las operaciones militares continuarían si el ISIS o las YPG pretendian recuperar el control de la zona liberada por el ejército turco.

Ahora, el objetivo adicional de este nuevo “Ejército Nacional Sirio” es crear una zona de amortiguación o zona segura para los sirios que huyen del conflicto, y así crear un espacio de influencia turco en este área.

Según los medios turcos, casi un millón de personas hasta ahora han regresado a la zona despejada del ISIS y las YPG, o se han trasladado allí desde otras zonas de conflicto.

El papel de las YPG es el factor más importante de la ruptura entre Turquía y los EE.UU. Las YPG son aliadas de las fuerzas armadas de Estados Unidos que los considera la fuerza más efectiva en la lucha anti-ISIS en la región. Sin embargo, debido a los vínculos del YPG con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán, Erdogan considera que este movimiento de EEUU con sus socios kurdos es el primer paso para reactivar la guerra en el kurdistán turco y desestabilizar a su gobierno. Se cree que hay cientos de oficiales estadounidenses entre las tropas kurdas, que ya han protagonizado disparos de fuego amigo contra los efectivos turcos.

Komala: otra organización ‘marxista’ kurda al servicio del imperialismo

Abdullah Mohtadi, dirigente de Komala
Juan Manuel Olarieta

La televisión kurdo-irakí Rudaw acaba de informar de que milicianos de la organización kurdo-iraní Komala han tomado posiciones en la región fronteriza entre el Kurdistán iraquí e Irán y se encuentran a menos de tres kilómetros de las posiciones del Ejército iraní.

La formación ha destacado que estas posiciones les permitirán acceder con facilidad a los territorios de mayoría kurda controlados por Irán. “Komala ha vuelto a las montañas para tener una relación más estrecha con su pueblo, sus miembros y la gente de dentro de Irán”, ha explicado el comandante Jalil Fatah en declaraciones a Rudaw.

La palabra kurda “komala” significa asociación o comité, lo que evoca a Asociación para el Renacimiento de Kurdistán, un movimiento surgido al calor de la República de Mahabad. Las siglas se refieren a la Organización Revolucionaria del Pueblo Obrero de Kurdistán un movimiento creado por cinco estudiantes kurdos de Teherán en 1969 como consecuencia de la descomposición del Movimiento Comunista Internacional.

Por influencia de la Revolución Cultural, se alzaron en armas contra el Sha y luego contra la Revolución Islámica de 1979, especialmente en la región de Bokan, donde llegaron a tener cierta influencia. Aprovechando fiestas religiosas musulmanas, comenzaron a organizar manifestaciones, e incluso importantes levantamiento de masas.

Un imán progresista kurdo, Cheick Ezzedin Hosseiny, que reclamaba la autonomía y la laicidad, se convirtió en un importante dirigente político. Al principio Hosseiny fue utilizado por el PDKI, la rama iraní del Partido Democrático de Kurdistán, aunque pronto empezó a inclinarse por los maoístas de Komala que, en sus mejores momentos, llegaron a agrupar a unos dos o tres mil combatientes armados, frente a los 10.000 que podía reunir el PDKI o los 1.000 de los Muyaidines iraníes.

Durante la Revolución de 1979 Komala distribuuía entre la población kurda las armas capturadas a la policía en los asaltos a los cuarteles y logró liberar algunas ciudades, hasta que la Guardia de la Revolución Islámica se desplegó en Kurdistán, donde se produjeron numerosos enfrentamientos armados.

El 19 de agosto Jomeini decretó la guerra santa contra los “grupúsculos ateos de Kurdistán” y al año siguiente se produjo otro levantamiento en Kurdistán, favorecido por la guerra con Irak y en el que la guerrilla tuvo el apoyo de Estados Unidos y de Saddam Hussein. El movimiento logró liberar algunas ciudades e imponer formas de autogobierno popular, la reforma agraria y la escolarización de los niños. Algunos cálculos estiman que entre 1980 y 1984 al menos 60.000 kilómetros de territorio kurdo-iraní estaban controlados por los movimientos guerrilleros.

En aquella época, Komala, que en el Movimieto Comunista Internacional acabó tomando partido por la Albania de Enver Hoxha, colaboraba en la insurrección de Kurdistán con los Fedayin, otro movimiento armado de ideología muy diferente. Cuando en mayo de 1980 el ejercito iraní se dispuso a asaltar Sanandaj por la fuerza, Komala lanzó la consigna de “convertir a la ciudad en un nuevo Stalingrado”, mientras el PDKI era partidario de abandonarla.

En febrero de 1984 Komala celebró un Congreso en el que reconoció que habían padecido unas 1.000 bajas y que el levantamiento había empezado a perder terreno ante una fuerza de 150.000 soldados enviada por Teherán. También empezaron a aparecer importantes desavenencias con el PDKI y, finalmente, acabaron replegándose hacia Irak.

Al mismo tiempo, Komala se fusiona con una organización iraní, la Unión Comunista Combatiente de Mansur Hekmat, un proceso que en 1983 dará lugar a la fundación de un efímero Partido Comunista de Irán en el que, además, convergen otras fuerzas. No obstante, la amalgama no puede ser más confusa y la situación interna (el gobierno islamista de Teherán) e internacional (guerra con Irak) se convierte en indigerible.

La sección kurda del nuevo Partido, que empieza a estar dirigida por Abdullah Mohtadi, antiguo dirigente de Kemala, propone una alianza con la Unión Patriótica de Kurdistán, que a su vez empezaba entonces a negociar con los imperialistas en el tránsito entre la primera y la segunda guerra del golfo, es decir, el momento en el que Washington considera que Saddam Hussein ya no es imprescindible.

La amalgama política se vuelve a separar. Mientras Hekmat crea el Partido Comunista Obrero de Irán, Mohtadi se mantiene al frente de la antigua Komala, que sigue una deriva paralela a la del PKK de Öçalan en Turquía. Cuando en 2003 el imperialismo invade Irak, captura el campamento en el que se refugiaban los dirigentes de Komala, que acaban capitulando y convirtiéndose en un apéndice de la CIA.

Lo mismo que el PKK, Mohtadi también presenta su colaboracionismo como un replanteamiento ideológico que le conduce a pedir su ingreso en la Internacinal Socialista.

Más información:

– Los aliados ‘marxistas’ del imperialismo en Oriente Medio
– La influencia de la URSS en la creación del primer Estado independiente kurdo (1)
– La influencia de la URSS en la creación del primer Estado independiente kurdo (y 2)

Estrategia y táctica de la batalla de Raqqa contra el Califato Islámico

Las tropas de Estados Unidos y sus aliados kurdos en las FDS están obteniendo importantes victorias en la provincia de Raqqa, en el centro de Siria. Su avance va precedido del apoyo aéreo de la aviación estadounidense, pero han capturado el aeropuerto militar de Tabqa, de donde las milicias del Califato Islámico se han retirado; también han tomado el pantano del Éufrates y las localidades cercanas a Raqqa.

Mientras tanto, las del ejército de Siria parecen estancadas. Es verdad que el avance de Estados Unidos y los kurdos no tiene ningún contenido estratégico y que sólo adquirirán ese carácter cuando tomen el control de la capital del Califato Islámico, lo que les reportará un enorme publicidad en todo el mundo por su “guerra contra el terrorismo” que se ellos s encargarán de amplificar.

Pero no va a ser tan sencillo. Aunque no cabe descartar que el Pentágono logre convencer al Califato Islámico de que abandone Raqqa por las buenas, en última instancia dicha localidad es el último bastión que les queda a los yihadistas, tras la caída de Mosul.

Si los yihadistas oponen resistencia a su desalojo, Washington no podrá capturar la capital sólo con las fuerzas kurdas actuales. Tendrá que recurrir a fuerzas terrestres propias bastante mayores de las que hoy tiene desplegadas.

Lo mismo que Hassaka, Raqqa tampoco es una ciudad kurda y tras su captura lo que no va a ocurrir es lo único que debería: que la ciudad sea entregada al gobierno de Damasco.

Los indicios que hay son muy feos. El PKK-PYD aún no ha explicado, ni siquiera a sus propias fuerzas, los motivos de su empeño en capturarla y el costo en vidas humanas que eso les va a suponer. Es posible que lo mismo que en otras localidades de Irak, el PKK-PYD trate de anexionarse Raqqa para incorporarla al santuario libertario de Rojava, expulsar a la población árabe, derribar sus viviendas y realojar a los kurdos en ellas.

Si los ataques de la aviación estadounidense contra Raqqa son similares a los de Mosul, van a provocar una carnicería entre la población árabe. Es muy posible que sea eso lo que persigan: forzar a los árabes a desalojar sus viviendas con bombardeos masivos, para imponer una limpieza étnica.

El resto de Siria debería acoger a una numerosa población árabe de refugiados desplazada de sus hogares, derrotada por los kurdos y resentida contra ellos, el escenario ideal para redibujar fronteras, crear nuevos “Estados fallidos” que necesiten llamar al Pentágono en su auxilio cada dos o tres años.

Turquía amenaza con invadir el Kurdistán irakí

El 30 de marzo de 2017 el primer ministro de Turquía, Binali Yildirim, declaró terminada la Operación Escudo del Éufrates que había comenzado en agosto, cuando tropas turcas invadieron el norte de Siria con el objetivo declarado de expulsar a los “terroristas” de la zona fronteriza entre Siria y Turquía.

En realidad Turquía no ha hecho más que cambiar el nombre al operatvo militar. El martes en una entrevista concedida a la cadena de televisión turca NTV, Erdogan afirmó que las siguientes fases de aquella Operación no se limitarán a Siria sino que incluirán también a Irak.

Tras la Operación Escudo del Éufrates vendrá el Escudo del Tigris, afirma el periódico turco Yeni Safak. La nueva expedición militar llegará tras el referéndum constitucional previsto para el 16 de abril.

El objetivo es el desmantelamiento de las bases del PKK en las montañas de Qandil. Los planes del periódico son bastante precisos y afectan a nueve campamentos kurdos.

El ejército turco ya está desplegado en Bashiqa, en el Kurdistán irakí, por lo que dichas fuerzas serían reforzadas con nuevas unidades capaces de cortar las vías de comunicación entre Sinjar y Qandil, donde tiene su sede el Estado Mayor del PKK.

La operación permitiría aislar a la dirección de las regiones controladas por el PYD en Kobane y otras zonas del norte de Siria.

Los planes turcos no son ninguna novedad, ya que se iniciaron con la excusa de expulsar al Califato Islámico de Mosul, lo que suscitó ruidosas protestas por parte del gobierno central de Bagdad.

De momento la concentración de fuerzas es evidente en las proximidades de la frontera entre ambos países y es posible que la noticia de Yeni Safak no sea más que globo sonda para comprobar la reacción de Bagdad.

Turquía mantiene con el gobierno irakí un acuerdo para desmantelar la base de Bashiqa, donde el ejército turco entrena a fuerzas de voluntarios para “proteger a la población turcomana”.

Las razones del apoyo de Israel a la independencia del Kurdistán iraquí

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Jalil Sahurie
1. El régimen israelí desde su fundación en 1948 ha estado sufriendo una crisis de ilegitimidad debido a su ubicación en el corazón del mundo musulmán y árabe. Ha recurrido a muchos caminos para resolver un acuerdo para el desafío. Los líderes israelíes ofrecieron ayudas económicas, militares y agrícolas a los estados más pequeños y débiles en sus alrededores e incluso más allá para seducirles a mantener relaciones diplomáticas con Tel Aviv en un intento por salir de la restricción de aislamiento que sentía desde su declaración de existencia. Tel Aviv puso una prima en esta estrategia. Los mismos fines israelíes también eran ciertos cuando se trataba de respaldo de la independencia kurda y esfuerzos para establecer relaciones diplomáticas con un estado kurdo independiente.
2. Otra razón detrás de este apoyo de los israelíes a los kurdos es el interés en impedir el surgimiento de un poder político y militar en la región de Levante que pueda desafiar militarmente a Tel Aviv. Irak bajo el régimen de Saddam Hussein en gran parte presentó un estado con capacidad de construir un nuevo equilibrio justo en contra de la que favoreció el régimen israelí, particularmente militar. Además, planteó amenazas al régimen israelí varias veces. Por lo tanto, el resurgir de un país fuerte con desafiantes potenciales en la región de ninguna manera es en interés de Tel Aviv. De hecho, el interés superior de los israelíes radica en un futuro Irak débil. La partición de Irak contribuirá a este fin israelí.
3. Un Kurdistán independiente puede al mismo tiempo aumentar las presiones sobre Irán y Siria, los rivales firmes del régimen israelí. Esto también erizará los pelos de Turquía y evitará que un Irak poderoso surja del actual caos y la guerra. Un estado independiente del Kurdistán, por ser no árabe y estable, será perfecto para los intereses de Tel Aviv. Estas características pueden empujar a Erbil a permanecer como el hueso en la garganta de los gobiernos árabes.
4. Geoestratégicamente, el norte de Irak es una región extraordinariamente sensible. Irak es el corazón del Medio Oriente árabe y, por consiguiente, el norte de Irak forma parte de este significado. Considerables reservas de petróleo, cero problemas de agua y con frontera con Irán, Turquía y Siria son vistas como las ventajas geopolíticas más cruciales de Irak. Cualquier posible presencia israelí en un área tan estratégica traerá privilegios específicos para Tel Aviv. En realidad supera la trivial presencia israelí en Turquía.
5. Cualquier aumento de las luchas sectarias en el Levante servirá mejor al beneficio y la seguridad israelíes. Una vez que un estado kurdo independiente llegue a la existencia, el conflicto sectario y religioso se extenderá más. El resultado es que la prolongada lucha árabe-israelí dejará de ser una prioridad para el mundo árabe.
6. La historia ha demostrado que los estados recién establecidos y débiles muestran un mayor deseo de cercanía a Tel Aviv por sus apoyos. El posible estado kurdo probablemente no será una excepción. Tal estado que tomará una oposición árabe sobre su independencia se aliará al principal enemigo de los árabes, el régimen israelí.
En general, Tel Aviv busca tener intereses a largo plazo detrás del apoyo al establecimiento estatal kurdo, y no puede simplemente renunciar a sus beneficios en este caso. Sin embargo, Tel Aviv sabe que sólo puede asegurar sus intereses si este proceso merece la pena. Esto es mientras el terreno no está bien preparado para que los israelíes lo hagan en las actuales circunstancias.

El PKK-PYD quiere anexionar la ciudad árabe de Raqqa a Kurdistán

Saleh Muslim, del PYD kurdo
En unas declaraciones a la agencia Reuters, ayer el máximo dirigente del partido kurdo PKK-PYD, Saleh Muslim, confesó que la aspiración de sus milicias es apoderarse de la ciudad árabe de Raqqa con ayuda de las tropas del Pentágono para anexionarla a Kurdistán.

Actualmente Raqqa es uno de los bastiones más importantes que tiene el Califato Islámico en Siria, un lugar al que convergen dos ofensivas distintas, tanto del ejército regular como de la alianza formada por Estados Unidos y sus socios de las FDS-YPG con propósitos diametralmente opuestos.

En Siria los kurdos siguen el modelo impuesto por los imperialistas en Irak. Bajo calificativos tales como “descentralización”, “federalismo” e incluso “democracia” tratan de lograr varios objetivos simultáneamente:

– dividir a un país que no han logrado derrotar
– expandirse, apoderándose por la fuerza de ciudades y regiones que no son kurdas
– asegurar la presencia permanente de tropas del imperialismo en la región

Las milicias kurdas de PYG ya controlan importantes territorios adyacentes con la frontera turca, donde disfrutan de una autonomía de hecho que Estados Unidos se encarga de garantizar frente a los intereses opuestos de Turquía, que el verano pasado invadió Siria para tratar de impedirlo.

Rojava amenaza con ejercer de cuña entre Siria e Irak, por un lado, y Siria y Turquía, por el otro. Según Muslim, tras su liberación, los habitantes de Raqqa deberán pronunciarse sobre su futuro, aunque él está convencido de que elegirán el sistema “democrático federal” que les ofrecen los kurdos.

“Nosotros lo pensamos porque nuestro proyecto es para toda Siria y Raqqa puede formar parte de él”, añadió Muslim. Raqqa debe encontrarse entre “manos amigas”, sin las cuales la ciudad podría ser un peligro para toda Siria, sobre todo para el norte, el sistema federal y las regiones autónomas, explicó.

Muslim se expresaba en la alambicada verborrea inaugurada a principios de los noventa por el dirigente del PKK turco Abdullah Öçalan en su libro “Confederalismo democrático”. Tras la caída del Telón de Acero, en su VI Congreso celebrado en 1998 el PKK recorrió el camino que va de un “socialismo científico” impostado a las viejas recetas del socialismo utópico y la autogestión.

Tanto el PKK como el PYD también se olvidaron de la independencia de Kurdistán para poner la atención en los kurdos de la diáspora, lo cual refleja un cambio sociológico: las ciudades más importantes, tanto de Turquía como de Siria, tienen una enorme población kurda. Aunque los pies de esos emigrantes están en otro lugar, su cabeza sigue en Kurdistán y forman parte de organizaciones kurdas.

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