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Israel, un importante peón del imperio

Darío Herchhoren

Desde la instalación en el territorio  usurpado a los palestinos el estado de Israel, conformado como un estado teocrático siempre ha tenido malas relaciones con sus vecinos árabes, a los cuales robó territorios, el agua,arrancó sus árboles, maltrató a sus hombres, mujeres, niños y ancianos, encarceló a miles de palestinos incluidos niños, masacró a los refugiados palestinos en los campos de refugiados (Recordar Sabra y Chatila) a mano del criminal de guerra Ariel Sharon, y sigue robando esos territorios construyendo cada vez más «asentamientos» en los territorios palestinos cada vez más mermados.

Israel tiene un importante arsenal de armas atómicas fuera del control del organismo internacional de la ONU, y no hace caso a las resoluciones del Consejo de Seguridad en cuanto a sus obligaciones con la población palestina que vive en los territorios ocupados negándoles el derecho a la sanidad, a educación y a una vivienda digna. En la franja de Gaza no permite la entrada de materiales de construcción lo que impide la construcción de viviendas nuesas, ni reparar las que están en pie. Igualmente procede en forma planificada a arrancar los olivos y frutales de los palestinos. Para colmo de males, en forma también metódica procede a bombardear dicha franja, produciendo víctimas mortales, heridos y mutilados.

Pero hay una faceta aún más perversa de este estado criminal y terrorista, que llmaremos «entidad sionista»; y es su papel en las agresiones a Siria y en su colaboración con los regímenes de Arabia Saudí, Emiratos y Qatar.

Esa colaboración y esa política no podrían sostenerse si no fuera por el apoyo que recibe de los EEUU, el Reino Unido, Francia y la UE, que siguen hablando del holocausto sufrido por los judíos en la segunda guerra mundial, como justificativo de la actual política llevada a cabo por la entidad sionista.

La entidad sionista se ha caracterizado hasta ahora por su crueldad con los palestinos, que se han cansado de esperar pacientemente la ayuda de sus falsos hermanos árabes, en especial Egipto y Arabia Saudí. En el caso del primero hay que considerar que es tan responsable de la situación en Gaza como lo es la entidad sionista, ya que la franja de Gaza tiene frontera con Egipto a todo lo largo; y en el caso del corrompido estado saudí tiene el dinero suficiente como para ayudar en forma significativa a los palestinos. Está claro para cualquiera que la intención de los sionistas es apoderarse de todo el territorio palestino e incorporarlo a la entidad sionista. De hecho, ya están circulando mapas de un «gran Israel» donde los territorios ocupados palestinos ya han desaparecido y han sido literalmente fagocitados por la entidad sionista fascista.

Pero; la gota que ha colmado el vaso ha sido el derribo del avión ruso Il-20 que llevaba a bordo a 15 militares que han fallecido como consecuencia de ese derribo. Esta vez el gobierno sionista ha encontrado la horma de su zapato. En efecto; el gobierno ruso culpa a los sionistas por ese derribo y ha llamado a capítulo a sus dirigentes. Tanto es así, que el energúmeno ministro de asuntos militares Avigdor Lieberman ha viajado a Moscú a dar explicaciones según dicen; pero las evidencias de la prensa israelí y en especial el diario Jerusalem Post, ha desvelado que ese viaje ha sido más bien para que Lieberman reciba del gobierno ruso las instrucciones que el mismo le de; y esas instrucciones parecen ser que aquí se acabó la paciencia rusa, y que todo avión sionista que vuele  sobre el espacio aéreo de Siria será derribado. Ya un general ruso retirado ha hecho ese pedido a su gobierno; y esto no es una broma.

Esta vez la entidad sionista ha sido metida en cintura.

Nazis y sionistas: ¿cuándo acabará el mayor tabú histórico de la posguerra?

Son cosas tan sabidas como calladas. Incluso los propios sionistas lo han reconocido desde hace muchos años, pero es algo que interesa mantener bajo la alfombra, todo un tabú que ya forma parte de la historia, sobre todo de la historia de la manipulación.

En 1989 el diario israelí “Jerusalem Post” admitió los vínculos de los sionistas con los nazis porque unos y otros perseguían el mismo objetivo: sacar a los judíos de Alemania para llevarlos (deportalos, en realidad) a “su sitio” (Palestina).

El diario se refería a un caso concreto: los vínculos establecidos en 1941 entre el III Reich y los sionistas-terroristas de Stern Gang que dirigía Isaac Shamir.

En realidad tales vínculos proceden de la llegada de los nazis a la Cancillería en 1933, pero pasaremos por alto este detalle (al menos de momento).

Cuando el “Jerusalem Post” destapó el asunto, la agencia Reuters lo reprodujo, calificándolo como “el fin de un tabú nacional”, creyendo que bastaba la divulgación “nacional” en Israel para que los vínculos entre nazis y sionistas fueran conocidos por todo el mundo. Si los israelíes, que estaban implicados de manera directa, los admitían, la historia de la Segunda Guerra Mundial debería acabar con sus propios mitos.

Obviamente, no ha sido así; seguimos leyendo toda clase de basura sobre la Shoah, el Holocausto (con mayúsculas) judío y demás, con el agravante de que es algo que no se puede poner en duda porque te acusan de nazi, de negacionista e incluso te meten a la cárcel porque está considerado como un delito.

En el caso concreto de Shamir, que fue Primer Ministro de Israel en los ochenta, el asunto es harto evidente: además de compartir los mismos objetivos políticos, los nazis y los sionistas utilizaban los mismos métodos terroristas, por lo que no es de extrañar que llegaran a acuerdos entre ellos.

Hay otra conclusión obvia: a los sionistas les importaba un bledo que los nazis asesinaran masivamente a los judíos porque ellos nunca intentaron defenderles sino defender la creación de un nuevo Estado en Palestina a su imagen y semejanza, es decir, terrorista, basado en la deportación y el exterminio de los árabes.

En 1941, cuando la “Solución Final” ya estaba en marcha en Alemania, Shamir buscaba la cooperación de los asesinos en la creación de lo que siete años después se convirtió en el Estado de Israel.

Para ocultar sus propios planes, los sionistas divulgaron que en la Segunda Guerra Mundial quienes se aproximaron a los nazis no fueron ellos sino los árabes.

Se trató de una disputa típica entre potencias imperialistas, donde la hegemonía regional correspondía entonces a los británicos. El plan de Shamir consistía en poner a su banda terrorista al servicio del III Reich contra los británicos y les dio muestras de su eficacia: en 1944 Shamir asesinó a Lord Moyne, virrey de Gran Bretaña en Oriente Medio.

Shamir no sólo era un sionista y un terrorista. No sólo trató de venderse a Hitler sino también a Mussolini porque era un fascista. El mundo ha tenido que soportar sin sonrojarse que alguien así estuviera hasta 1992 a la cabeza de un Estado moderno.

Tan moderno que tiene armas nucleares a su disposición. Ahora pensemos por un momento en un nazi-sionista como Shamir provisto de tales capacidades armamentistas…

El III Reich creó esta medalla para recordar su alianza con los sionistas. A un lado tenía la cruz gamada y al otro la estrella de David

Si Roma no paga a los traidores, Tel Aviv hace lo mismo con los drusos

Drusos israelíes
Desde que el 19 de julio el Parlamento del Tel Aviv aprobó una ley que define a Israel como el “estado-nación del pueblo judío”, los drusos se sienten traicionados. Históricamente fieles al Estado hebreo y a su ejército, se consideran discriminados por la ley.

Los drusos son una minoría religiosa de habla árabe y profesa un islam heterodoxo. Se calcula que cuentan con 130.000 miembros en el país. Desde 1948 creían que tenían un “pacto de sangre” con Israel y lo pusieron por encima de otros pactos, como el que les une con los drusos de Siria o Líbano, contra quienes han combatido a muerte en las múltiples guerras de Oriente Medio.

Son los traidores más perfectos y más cabales. El 28 de julio salieron a las calles de Tel Aviv 50.000 personas para protestar contra la ley. Los drusos, especialmente los militares, encabezaban la protesta.

Hay unas palabras en hebreo en las puertas de entrada al cementerio militar que está la cumbre del Monte Carmelo: “Homenaje a los soldados drusos caídos, no os honramos como deberíamos”. Los entierros drusos carecen de estelas nominativas porque creen en la reencarnación. Pero en este caso hicieron una excepción para los caídos en las guerras de “su país”. En las losas de piedra hay más de 400 nombres de esos soldados. El primero data de 1938, una década antes de la fundación del Estado de Israel.

Alrededor del 83 por ciento de los jóvenes drusos sirven en el ejército israelí, la tasa de alistamiento más alta del país para cualquier grupo social. Han entregado sus vidas y ahora el gobierno les convierte en ciudadanos de segunda clase. Dieron su vida por una ideología, el sionismo, que no es la suya. Israel es un Estado basado en la limpieza étnica y religiosa y ahora lo admite sin tapupujos: es el “hogar nacional del pueblo judío” y de nadie más.

Para los “refuzniks”, como llaman en Israel a los objetores al servicio militar obligatorio, la ley no es de ninguna sorpresa. El texto comenzo a gestarse en 2012.

“Todo lo que queremos es ser ciudadanos iguales. Judíos, drusos, cristianos, musulmanes, beduinos… Todos somos israelíes. Debemos cambiar esta mala ley”, afirma el general de brigada Amal Assad, que ahora dirige la protesta de los militares drusos.

En las redes sociales israelíes hablan de “apartheid”. Pero la mayoría no critica la nueva ley por lo que dice sino por lo que no dice. No reconoce la igualdad de todos los ciudadanos.

Netanyahu ha descartado la posibilidad de modificarla, pero para aliviar las tensiones propone una nueva legislación aún más discriminatoria: los miembros de los grupos minoritarios que prestan servicio en el ejército gozarán de algunas migajas, como dinero para las instituciones religiosas, educativas y culturales.

Los drusos israelíes han necesitado décadas de humillaciones para empezar a levantar la voz. Antes en Daliyat al-Carmel, la principal fortaleza drusa de Israel, solía ondear la bandera israelí, a pesar de que la población se ha quejado durante años de discriminación contra los drusos. El 70 por ciento de las casas se han construido sin permiso y 500 de ellas ni siquiera están conectadas a la red eléctrica.

Maisan Hamdan, una drusa de 27 años rechaza al Estado israelí y se considera palestina, a pesar de que su pasaporte dice otra cosa. Habla de su comunidad como de “esclavos”.

“Vivimos en un sueño. Israel quiere que creamos que este es el único lugar en Oriente Medio que puede protegernos, pero no es cierto. Los drusos fueron criados con la idea de que la igualdad es un favor que se gana a cambio de servicio. Pero, ¿en qué tipo de democracia vemos eso?”, pregunta Maisan, que hace campaña contra el servicio militar obligatorio para los drusos.

Rafat Harb, de 26 años, es uno de los objetores de conciencia que se negaron a servir en el ejército israelí. Como no se presentó a filas, fue condenado a 20 días de prisión. Luego fue al hospital, donde afirmó falsamente que tenía pensamientos suicidas, y fue declarado no apto para el servicio militar.

Cuando fue liberado, decidió estudiar psicología. Negarse a alistarse en el ejército israelí fue una afrenta a su comunidad, pero especialmente a su propia familia: sus cinco hermanos mayores lucharon en el ejército de ocupación.

“Solíamos ondear la bandera israelí en nuestro techo. Pero ya no. Me enorgullece decir que logré que mi familia cambiara de opinión sobre el ejército [israelí]. No creo que mis hermanos obliguen a sus hijos a hacer el servicio militar”, dice Rafat. “Ahora el debate en mi familia es si somos israelíes o palestinos. Mi abuela y yo nos consideramos palestinos”, concluye.

https://www.lorientlejour.com/article/1129174/les-druzes-disrael-entre-loyaute-et-dissidence.html

Israel arma y entrena a los neonazis del Batallón Azov

Lanzagranadas entregado al Batallón Azov
El Estado de Israel envía armamento a los neonazis del Batallón Azov y a otras unidades de las fuerzas armadas ucranianas que, además, son adiestradas por especialistas israelíes.

En su canal de YouTube, el Batallón Azov muestra a sus matones con rifles Tavor fabricados con licencia israelí, a pesar de que el departamento de exportación de armas del Ministerio de Defensa israelí asegura que son “cuidadosos en conceder licencias” a los exportadores de armas “en plena coordinación con el Ministerio de Asuntos Exteriores y otras instituciones gubernamentales”.

Los rifles Tavor se fabrican con licencia de IWI (Israel Weapon Industries), por lo que deben ser autorizados por el gobierno israelí. IWI comercializa el Tavor como el principal arma de las fuerzas especiales israelíes. Se ha utilizado en las recientes masacres de palestinos desarmados que participaron en la marcha de retorno a Gaza.

Fort, la empresa armamentística pública ucraniana, fabrica los rifles con licencia y tiene una página sobre el Tavor en su sitio web. El logotipo de Israel Weapon Industries también aparece en dicho sitio, incluida la página “Nuestros socios”.

El Batallón Azov, que comenzó como una banda de matones fascistas, es una de las muchas milicias de macarras integradas como unidades de la Guardia Nacional ucraniana. En 2013, durante las manifestaciones en la Plaza Maidan, los matones de Azov se enfrentaron a la policía antidisturbios del gobierno, lo que abrió las puertas al golpe de Estado que derrocó al presidente Viktor Yanukovich.

Cuando comenzó la guerra del Donbas, el nuevo gobierno de Kiev armó al Batallón Azov, que pronto cayó bajo la jurisdicción del Ministerio del Interior ucraniano y participó en algunos de los enfrentamientos más sangrientos del Donbas.

Los informes de la ONU y Human Rights Watch acusan al Batallón de cometer crímenes de guerra contra las milicias que defienden el Donbass, incluyendo torturas, violaciones y ataques contra viviendas civiles.

Ahora el Batallón está encabezada por Arsen Avakov, el Ministro del Interior ucraniano, qyue es quien paga a los neonazis que los forman. El ministro ha nombrado a uno de los criminales del Batallón, Vadym Troyan, como su ayudante, y le ha otorgado el control de la policía.

Azov: nazis, macarras y racistas

El año pasado, Avakov se reunió con el ministro israelí del Interior, Aryeh Deri, para discutir sobre la cooperación entre ambos países.

El fundador y primer comandante militar del Batallón Azov, Andriy Biletsky, es ahora miembro del Parlamento ucraniano, donde ha propuesto leyes que prohiben la “mezcla racial” y se ha comprometido a “restaurar el honor de la raza blanca”.

En 2014 Biletsky escribió que “la misión histórica de nuestra nación en este momento crítico es dirigir a las razas blancas del mundo en una cruzada final por la supervivencia. Una cruzada contra los ‘Untermenschen’ [infrahumanos] dirigidos por los semitas”.

Es habitual que los instructores del Batallón lleven tatuajes nazis y racistas, incluyendo una esvástica, el símbolo del cráneo de las SS y un tatuaje del Orgullo Blanco. Un soldado de Azov le explicó al The Guardián que estaba luchando contra Rusia porque “Putin es judío”.

Otro elogió a Hitler en una entrevista con un corresponsal del Telegraph, dijo que la homosexualidad es una “enfermedad mental” y que la extensión del Holocausto “es un gran problema”.

Un sargento instructor de Azov admitió a USA Today “riéndose” que “la mitad de sus camaradas son nazis”. Un portavoz del Batallón minimizó las declaraciones asegurando que no era así: “sólo” el 10 ó 20 por ciento de los miembros del grupo son nazis. Sin embargo, el sargento juró que al final de la Guerra del Donbas, los macarras marcharán sobre Kiev para derrocar a un gobierno que consideran corrupto.

Cuando el fundador del Batallón, Biletsky, entró en el Parlamento, amenazó con disolverlo: “Estamos aquí reunidos para comenzar la lucha por el poder”.

Este año el Batallón ha fundado una nueva “Milicia Nacional” para llevar la guerra a las casas. La banda se ha puesto al frente de la ola creciente de agresiones racistas y antisemitas en Ucrania.

Dirigido por militares veteranos, la unidad se ha especializado en pogromos. A principios de este mes de julio, los macarras se pusieron sus capuchas, cogieron sus hachas y bates de béisbol y destruyeron un campamento gitano en Kiev. En un video de YouTube, aparentemente filmado por los propios matones, la policía llega al final, cuando el campamento está casi destruido. Los policías observan sin hacer nada, mientras los nazis gritan: “¡Gloria a la nación! ¡Muerte a los enemigos!”

El nazismo asciende gracias al apoyo de las grandes potencias

La asistencia militar de Israel a Ucrania y sus neonazis imitan programas similares en Estados Unidos y otros países de la OTAN, incluyendo Gran Bretaña y Canadá.

Es un regreso al comienzo de la Guerra Fría, cuando la CIA apoyó a los fascistas para que se infiltraran en Hungría desde Austria en 1956, donde masacraron a los comunistas porque eran judíos y a los judíos porque eran comunistas.

El mes pasado la página web de Azov informó de una reunión con el agregado militar de la embajada canadienseen Kiev, el coronel Brian Irwin. Según Azov, los canadienses concluyeron la reunión expresando “sus esperanzas en una cooperación fructífera”.

Posteriormente, un portavoz del Ministerio de Defensa canadiense emitió una declaración en la que admite que entrenan a las fuerzas armadas ucranianas a través de la Operación Unificador y para proteger los derechos humanos.

Uno de los participantes en la reunión con el coronel Irwin fue el director de la Academia de Formación de Oficiales de Azov, una institución que lleva el nombre del fascista ucraniano Yevhen Konovalets, uno de los ídolos del grupo, cuyo retrato adorna con frecuencia su iconografía militar. Konovalets fue el fundador de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (ONU), que más tarde se alió con la Alemania nazi en su invasión de la Unión Soviética. La ONU participó en la masacre de 1941 en Lvov cuando los nazis invadieron el territorio soviético. Durante el pogrom, miles de judíos fueron masacrados en la ciudad, que hoy forma parte dce Ucrania.

La ayuda estadounidense a los nazis ucranianos

También el Pentágono suministra armas al Batallón Azov. Para ello durante tres años seguidos eliminaron una cláusula del proyecto de ley de defensa -que se renueva cada año- que prohíbe que la ayuda estadounidense a Ucrania vaya a parar al Batallón Azov. Así ha venido sucediendo hasta que el diputado demócrata Ro Khanna y otros la introdujeron a principios de este año.

Por eso en Washington insultan a Khanna, llamándole “vendedor de bajo nivel” que “lava la ropa sucia de Putin”.

No obstante, el estatuto del Batallón como unidad oficial de las fuerzas armadas ucranianas favorece que la ayuda estadounidense llegue a sus manos.

Es de destacar que en 2014 los grupos de presión israelíes ADL y el Centro Simon Wiesenthal se opusieron a que la ayuda estadounidense llegara a los grupos neonazis ucranianos. ADL argumentó que “la atención debería centrarse en Rusia”, mientras que el Centro Wiesenthal admitió abiertamente que los dirigentes de los grupos nazis se reunían en la embajada israelí en Kiev.

Son los intentos de impedir la ayuda militar estadounidense a los nazis ucranianos los que explican la ayuda militar de Israel, que funciona por sustitución. Israel siempre ha sido una ruta por la cual los presidentes de Estados Unidos y la CIA eluden las restricciones impuestas por el Congreso.

Un antiguo miembro del Parlamento israelí, el general Mattityahu Peled, reconoció: “En América Central, Israel es el subcontratista ‘del trabajo sucio’ del gobierno estadounidense. Israel actúa como cómplice y brazo armado de los Estados Unidos”.

Fue la via utilizada en la década de los ochenta para apoyar a la “contra” nicaragüense y a los escuadrones fascistas contra los sandinistas. Lo mimso ocurrió con el régimen sudafricano del apartheid, al que Israel armó durante décadas.

En medio de un alarmante aumento del nazismo, Israel es quien asume su papel de impulsor en Europa Oriental.

https://electronicintifada.net/content/israel-arming-neo-nazis-ukraine/24876

Falsa Bandera: todos los palestinos son la OLP (todos los vascos son ETA), todos son terroristas

Ariel Sharon, el gran carnicero
Una vez que en 1981 Sharon asumió las riendas del Ministero de Defensa, comenzó a planificar la Operación Olimpia con Ben-Gal y Eitan, confiando en que cambiara el rumbo de la historia de Oriente Medio a base de asesinatos en masa.

Según el plan, debían estacionar varios camiones cargados con dos toneladas de explosivos cerca de un teatro de Beirut donde la dirección de la OLP tenía prevista una cena en diciembre. Una explosión masiva eliminaría a toda la dirección de la organización palestina.

Sin embargo, los terroristas israelíes abandonaron el plan y lo reemplazaron por un proyecto aún más ambicioso con el nombre clave de “Olympia 2”. El objetivo era un estadio en Beirut donde la OLP planeaba celebrar el aniversario de su fundación el 1 de enero de 1982.

Diez días antes del ataque, agentes reclutados por Dagan colocaron grandes cantidades de explosivos bajo el estrado donde iban a sentarse los dirigentes palestinos. Su detonación se controlaría remotamente. En una de las bases de la unidad terrorista israelí, a 5 kilómetros de la frontera, prepararon tres vehículos, un camión cargado con una tonelada y media de explosivos y dos vehículos Mercedes con 250 kilos cada uno.

El día de la celebración, tres miembros de FLLE los aparcarían fuera del estadio. El plan consistía en activarlos por control remoto un minuto después de que estallaran los explosivos colocados debajo del escenario, cuando el pánico estuviera en su apogeo y las personas que hubieran sobrevivido trataran de escapar. La muerte y la destrucción iban a ser de una proporción sin precedentes, incluso a escala de Líbano.

Pero había un problema muy serio: era posible que el embajador soviético asistiera al evento, por lo que el 31 de diciembre Begin convocó al Consejo de Ministros. Sólo faltaba un día para la masacre y Ouri Saguy, Jefe de Operaciones del Ejército, dijo que si algo le sucedía al embajador se abriría una crisis muy grave con la URSS.

La gran matanza Olimpia 2 no se pudo ejecutar.

El 3 de junio de 1982, Shlomo Argov, embajador de Israel en Inglaterra, fue tiroteado en una calle de Londres. Sobrevivió a sus heridas, pero no cabe duda de que el atentado era la excusa que andaban buscando para invadir el Líbano.

La inteligencia israelí supo inmediatamente que el ataque había sido ordenado por Abu Nidal, un palestino enemigo de Arafat cuyo objetivo era el mismo que el de Israel: la destrucción de la OLP.

El gobierno israelí se reunió tras el atantado de Londres y a ningún ministro le importó que la OLP no fuera responsable del asesinato frustrado. Cuando Gideon Mahanaim, asesor de Begin en materia de terrorismo, comenzó a detallar la naturaleza de la organización de Abu Nidal, los demás le interrumpieron inmediatamente: Abu Nidal no es enemigo de la OLP. “¡Todos los palestinos son de la OLP!”

El general Eitan, Jefe de Estado Mayor, reaccionó de la misma manera cuando un oficial de inteligencia le aseguró que los hombres de Abu Nidal eran los responsables del ataque: “Abu Nidal, Abu Shmidal ¡debemos golpear a la OLP!”

Israel tenía muy claro quién era su enemigo y el gobierno de Tel Aviv ordenó un bombardeo aéreo masivo de las posiciones de la OLP en Beirut y sus alrededores, en el que murieron 45 personas.

Esta vez la OLP no se quedó de brazos cruzados y las aldeas israelíes a lo largo de la frontera norte se encontraron atrapadas bajo un intenso fuego de artillería.

El 5 de junio Sharon presentó otro plan al gobierno: la Operación Paz en Galilea. El nombre fue cuidadosamente elegido para dar la impresión de que se trataba de una misión de autoprotección realizada casi a regañadientes.

Así comenzó la primera guerra israelí contra Líbano.

Más información:

– Israel puso el crimen como política de Estado hacia los países vecinos
– No se trata de no dejar pistas sino de que sean falsas
– La ola de atentados con coche bomba cometidos por Israel en Líbano
 

El gobierno israelí se atribuye la derrota de Argentina en el Mundial de Rusia

Resultado de imagen de miri regevSegún el rotativo argentino La Política Online, la ministra de Cultura y Deportes israelí, Miri Regev, asoció el fracaso con la negativa de Argentina de jugar en Jerusalén. 
La funcionaria asoció la derrota humillante del equipo de Lionel Messi contra Croacia con la suspensión de ese partido, que fue tomada por Israel como un tema de Estado y una ofensa a su gobierno.
«La pelota es redonda«, tuiteó Regev y disparó: «Cuando se trata del pueblo de Israel, quien se mete con ellos, se estrella«.

Regev no es la primera autoridad de Israel que protesta por este tema, que ofendió a los israelíes en especial porque la suspensión del partido fue reivindicada por la organización palestina Hamas como un triunfo.
El primer ministro Benjamin Netanyahu, llamó a Mauricio Macri para que intercediera ante la AFA y evitara la suspensión. Macri le dijo que no podía hacer nada, lo que cayó mal en Israel, en donde están muy al tanto de sus nexos directos con la AFA de Claudio «Chiqui» Tapia y de su socio Daniel «Tano» Angelici. Del mismo modo, el presidente Reuvén Rivlin advirtió que «hay valores que son incluso más grandes que Messi«.
Luego del primer partido de la Selección en el Mundial, en el que el equipo de Sampaoli empató contra Islandia contra todos los pronósticos que lo daban favorito, un periodista de Israel le preguntó al técnico si no creía que la Argentina había caído en una maldición tras negarse a jugar en Jerusalén. Sampaoli esquivó la pregunta.

El caso de los 5.000 niños yemeníes secuestrados por el Estado de Israel

En los años cincuenta 5.000 bebés judíos de origen yemenita desaparecieron de Israel y, después de ser secuestrados, fueron vendidos en adopción con la complicidad del Estado, la policía y las maternidades.

Es un caso muy parcido al de los bebés robados por los franquistas en España, entendiendo claramente que el “franquismo” se prolongó mucho más allá de la muerte del criminal Franco, hasta los años noventa, y que en tal categoría política, además del personal sanitario, se deben incluir a los católicos que participaron en los secuestros y compraventas de los recién nacidos.

En ambos casos los Estados no sólo fueron cómplices: siguen siendo cómplices cada minuto que pasa negando los crímenes y dejando de investigar los secuestros de niños para luego decir que eso ocurrió hace muchos años y hay que dar la espalda al pasado. Todos los archivos públicos que contienen información sobre este crimen colectivo se han tratado de mantener cerrados hasta 2066.

El caso de los niños judíos yemenitas comprende la etapa 1948 y 1954, es decir, el nacimiento mismo de Israel, un Estado cuyas raíces con todas ellas abiertamente criminales.

Cuando los niños eran hospitalizados por encontrarse enfermos, a los padres se les decía que habían fallecido; si reclamaban el cuerpo para darle sepultura al cadáver, les respondían que el hospital ya había procedido al enterramiento.

Como suele ocurrir, el crimen se hubiera mantenido oculto si los padres se hubieran conformado con las explicaciones falaces de los funcionarios públicos y los profesionales sanitarios, es decir, si las personas creyeran lo que les dicen y, además, si no hubieran emprendido una lucha heroica, larga y amarga, si hubieran desfallecido durante más de medio siglo sin averiguar el paradero de sus hijos.

En estos casos el Estado conoce a la perfección lo que ocurrió. Por eso mantiene el secreto de los archivos. Pero hace como que no sabe nada y cuando le presionan dice que empieza a investigar. En junio del año pasado Netanyahu encargó al ministro Tzachi Hanegbi que echara un vistazo a los archivos ocultos para ver la manera de calmar las protestas y tapar el asunto un tiempo más.

No lo lograron y en noviembre tuvieron que abrir los archivos, al menos en parte. Hay más de 100.000 documenos de los que cabe esperar que no hayan acabado en la hoguera. La decisión del gobierno, ha dicho el ministro Hanegbi, debe ayudar a que las familias de los niños secuestrados dejen de desconfiar del Estado de Israel que, a su vez, confía salir indemne de esta prueba y por eso aún no se ha disculpado.

Pero si el Estado no participó en los crímenes, no tiene sentido ni negarlos ni ocultarlos. Si todo fue obra de determinados profesionales sanitarios que actuaron a sus espaldas, debería ser el primer interesado en poner nombre y apellidos a los delincuentes que, en este tipo de asuntos, forman una red muy extendida. No se trata sólo de los autores materiales sino de los cómplices que están en la policía, en los fiscales, los jueces, los abogados, las funerarias, los burócratas de los registros…

Es imposible cometer estos crímenes masivos sin falsificar montones de documentos oficiales que garantizan el silencio para que luego Presidentes del Gobierno, como Felipe González, aseguren públicamente que “no hay pruebas ni las habrá nunca”. Los criminales pueden vivir tranquilos porque siempre hay algo que juega a favor del Estado delincuente: las víctimas son niños procedentes siempre de las familias más pobres y marginadas. Ni siquiera saben o tienen recursos para presentar una denuncia.

El rabino Uzi Meshulam

Sólo 745 padres presentaron denuncia en su época; de ellos dos tercios son yemeníes, si bien en 1994 el rabino Uzi Meshulam dio un giro a la protesta cuando extendió el radio de las desapariciones no sólo a ellos sino a los Balcanes y Oriente, donde también se habían secuestrado niños. En agosto el diario Haaretz siguió ampliando el radio de acción de las desapariciones con niños de familias originarias de Europa. No obstante, ahora que las investigaciones se han ampliado, la proporción sigue siendo parecida: el 70 por ciento de los secuestrado son yemeníes y sólo el 4 por ciento son europeos, lo que pone de manifiesto el móvil racista de los crímenes.

La vivienda del rabino Meshulam se convirtió en el centro de la protesta y la lucha, incluida la lucha armada. Durante 52 días las fuerzas especiales de la policía asediaron la vivienda, mataron a un manifestante y detuvieron a Meshulam, al que condenaron a seis años y medio de cárcel. Salió de ella a los cinco años, muriendo en 2013.

Una de las claves que va apareciendo en la investigación es que, además de maternidades y centros de salud, la mayor parte de los secuestros se llevaron a cabo en instituciones sionistas, como Hadassah (Organización Sionista de Mujeres de América) y WIZO (Organización Internacional de Mujeres Sionistas).

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