Categorías
Noticias

¿Independencia y socialismo en Europa? Sí, ¡es posible!

Oxandabaratz

Hoy en día, en 2014, en el siglo XXI, en el corazón de Europa, está teniendo lugar acontecimiento muy importante. Está naciendo un nuevo Estado, la Unión de Repúblicas Populares de Novorrosiya (1), por el momento formada por la República Popular de Donetsk y por la República Popular de Lugansk, pero un proyecto con el propósito de reunir más repúblicas populares. Como consecuencia del golpe de estado que tuvo lugar en Kiev el 22 de febrero de 2014 o, mejor dicho, como respuesta a ello, ha surgido un nuevo Estado.

¿Por qué es tan importante el nacimiento de Novorrosiya? ¿Qué aporta de nuevo este acontecimiento? Conlleva algunas aportaciones a tener en cuenta desde la izquierda. En primer lugar, supone la resistencia a un golpe de Estado llevado a cabo con el apoyo de EE.UU. y la Unión Europea. Pero el proyecto de Novorrosiya no es regresar a la situación anterior a febrero de 2014. De hecho, Ucrania, en el momento en el que desapareció la URSS era una de la repúblicas más ricas, ahora en cambio, es una de las repúblicas más pobres de la antigua URSS (debemos recordar que en 1991 más del 70% de la población de Ucrania se opuso a la desintegración de la URSS). El Estado ha permanecido durante 20 años supeditado al dominio sin control de la oligarquía, bajo gobiernos de todos los colores (también bajo mandato de Yanukovich, pese a que respetaba las formas democráticas). Por ese motivo, el proyecto Novorrosiya no es únicamente una respuesta al Maidan, es mucho más que eso.

¿Qué más supone?

Por una parte, tenemos algunos indicios de la política de Novorrosiya. Primero, han expresado su deseo de confiscar y devolver al pueblo los bienes de los oligarcas y lo han llevado a cabo. En segundo lugar, han manifestado que la gran industria pasará a manos de la “propiedad popular”, (palabras del comandante Mozgovoy). Además de esto, sus dirigentes han manifestado que en Novorrosiya la sanidad será pública y el suelo, propiedad del pueblo, no sujeto a especulación. Querer poner la economía al servicio del pueblo y no al servicio de los oligarcas supone, en cierto modo, una pequeña revolución. Por otro lado, no se puede olvidar que también están presentes los valores nacionalistas o bien eslavófilos. Tal vez esto ponga nervioso a algún izquierdista, y es normal. Sin embargo, en el actual mundo globalista (aún más en un contexto de ataque imperialista a Rusia y al mundo eslavo), valores colectivos como patria o pueblo pueden llegar a ser eficaces para vertebrar la resistencia; por otro lado, muchos pensadores del mundo eslavo han interpretado el valor del eslavismo basado en el comunitarismo. La misma bandera de Novorrosiya también muestra esa conjunción entre los valores colectivos socialistas y nacionales.

Esta expropiación de la oligarquía, junto al derrocamiento de esta clase social que, tras la caída de la URSS se adueñó del Estado y de la economía tanto en Ucrania como en Rusia, conlleva la impugnación de ese mismo proceso político de desaparición de la URSS. Las amplias masas de la antigua URSS, ven de por sí que la aparición de los nuevos Estados capitalistas no les ha beneficiado en absoluto. El mito de la victoria definitiva del capitalismo se ha desmoronado. De esta manera, aunque Novorrosiya signifique algo nuevo, plantea al mismo tiempo un “retorno”, la devolución de “algo que nos robaron”. Las conquistas históricas de los trabajadores y de la URSS, así como la victoria lograda en la Gran Guerra Patria, se están valorando de nuevo en Novorrosiya.

El periodista catalán Rafael Poch decía que la clave del éxito en las movilizaciones de Euromaidan (además de la intervención exterior) era la capacidad de “vender un sueño”; ya que la Unión Europea tenía más atractivo que Rusia para un amplio sector de la población (sobre todo para los jóvenes). Y el sueño, como todos sabemos, es un factor de movilización importante. Pero, ¿por qué las Repúblicas Populares de Novorrosiya han conseguido no solamente que la gente rechazase el sueño de la Unión Europea sino también que se identifiquen con Rusia y, además, estar dispuestos a movilizarse en una guerra contra un ejército mucho más poderoso?

Por un lado, tenemos a la Unión Europea y sus políticas, establecidos como consecuencia del golpe de Estado del Maidan. Recordemos que el Maidan se inició ante la negativa del anterior gobierno de Ucrania a integrarse en Europa Occidental. Y las banderas que se vieron en el Maidan fueron las de la Unión Europea, contando con toda la ayuda de los políticos de la Unión Europea. Por otro lado, las fuerzas de choque del Maidan han sido los partidos de extrema derecha y los grupos paramilitares, los mismos partidos que en este momento componen los batallones que están atacando Donbass. La política impuesta por la Unión Europea al gobierno maidanista ha supuesto precisamente una mayor desprotección de los trabajadores: de hecho, el gasto público y el gasto social (transporte, agricultura, jubilación, productos farmacéuticos) han disminuido. Los límites impuestos a la industria nacional, están perjudicando precisamente a las zonas industriales, las del Este, las que están viendo nacer el Estado de Novorrosiya. Y para finalizar, el Maidan ha colocado como presidente a un oligarca de la época negra, Petro Poroshenko. La realidad del Maidan ha fortalecido a los oligarcas de Ucrania y debilitado a la clase trabajadora.

Por otra parte, cuando ahora en Novorrosiya se menciona a “Rusia”, no se está mencionando el apego a las políticas del Kremlin y, en muchos casos, tampoco el deseo de incorporarse al (actual) Estado Ruso. Para ellos “Ruso” posee otro sentimiento y significado: la resistencia a la integración europea y a su programa político y económico (los cuales tendrán un efecto muy negativo en las industrias de Donbass), la fraternidad con Rusia, sentirse parte del “mundo ruso” (cuyo significado es más amplio que “Rusia” o “Estado Ruso”) y de su tradición histórica; por ejemplo, la revolución de 1917 y sobre todo la Gran Guerra Patria de 1941 a 1945 se tienen muy en cuenta entre las masas de Novorrosiya. Al decir “Rusia” no se refieren tanto a las políticas actuales del Kremlin (conjunción de estatalismo y capitalismo, con cierto barniz conservador) sino a “No a Occidente”. Y la alternativa a Occidente hoy en día la encuentran en la “idea de Rusia” o “el mundo ruso”. No se refieren a la Federación Rusa sino a un proyecto nuevo que se construirá en “nombre de Rusia”. Al mismo tiempo, quieren poner de manifiesto su rechazo a esta “post-Ucrania” surgida como consecuencia del golpe de estado (2).


Novorrosiya está naciendo y, como hemos dicho, es un proyecto basado en una economía popular antioligárquica y en el eslavismo. En este momento, es difícil adelantar cuál será la forma concreta que tomará siendo una composición de elementos tan plurales. De hecho, también se dan ciertas diferencias entre los líderes; por ejemplo entre el más nacionalista ruso Igor Strelkov y o los más rojos Aleksei Mozgovoy y “Motorola”. Quizá pueda darse otro 1917. O pueda surgir un socialismo comunitarista eslavo que una el socialismo con los valores comunitarios eslavos. De un modo u otro, quedará quebrada la continuación de la victoria del liberalismo de 1991. De hecho, nacerá un Estado diferente a los de estilo individualista o capitalista. Hoy en día, los diferentes imperialismos occidentales (tanto EE.UU. como la UE), santifican el individualismo y el liberalismo. Los Estados soberanos o antiatlantistas del mundo (de muy diversas ideologías), además de la soberanía, han desarrollado un cierto tipo de ideocratismo, es decir, tienen un ideología-fuerza y actúan de acuerdo a él (el bolivarianismo, el nacionalismo o el islamismo), sirviendo esto al mismo tiempo para hacer frente al atlantismo y a la globalización; pero también simultáneamente haciendo cambiar de dirección a la sociedad hacia los principios enfocados más a la “comunidad” (3). De este modo, el nacimiento de un Estado “comunitario” nuevo, será un fracaso político, económico y geopolítico del liberal-capitalismo.

Karl Marx, a propósito de la revolución europea de 1848 (en la que apareció por primera vez el proletariado como sujeto político, a pesar de no obtener una victoria política), dedujo que la burguesía nunca cumplía por completo el programa de la revoluciones democrático-burguesas, es decir, el programa de sus revoluciones; que el mejor modo de cumplir el programa democrático de la burguesía era la victoria del proletariado. El alzamiento del Maidan, totalmente apoyado por los oligarcas “liberales” y alentado por los “liberales” europeos, se convirtió en masivo en torno a las consignas “democracia”, “independencia” y “terminar con el poder de la oligarquía!”. En ese alzamiento se reunieron miles de personas desesperadas que quisieron buscar una solución a la deriva del Estado y la sociedad ucranianos y, por supuesto, una gran parte del pueblo se pudo sentir identificado. Pero el Euromaidan no cumplió el programa de sus eslóganes; ¿cómo podía cumplirlo un movimiento financiado y apoyado por oligarcas internos y externos, y llevado al poder por los paramilitares de extrema derecha? Aunque parezca paradójico, los tres puntos del programa del Maidan: la democracia (la elección de autoridades locales, en lugar de colocar gobernadores de ultraderecha en el Este, pluralidad en vez de prohibición de partidos), la soberanía (la economía para el pueblo y no para los oligarcas o para Bruselas) y el derrocamiento de los oligarcas (y no darles poder, que es precisamente lo que Maidan ha supuesto), se han cumplido en Novorrosiya. ¿Es acaso Novorrosiya la verdadera materialización del programa del Maidan? ¡Qué paradoja! (4). Sin embargo, existen dos claves para comprender esta paradoja: por un lado, el Estado que debía derrocar el Euromaidan y el mismo Euromaidan eran sostenidos por la misma clase, la oligarquía. No ocurrió como en 1848, donde el liberalismo derrocó al anterior feudalismo, sino que un grupo de oligarcas derrocó a otro grupo de oligarcas para perpetuar la situación posterior a 1991. No fue una “revolución burguesa” (1789-1848), sino una “continuación burguesa” y mucho menos “democrática”, ya que ha supuesto una restricción de la democracia. En segundo lugar, la ideología utilizada para cumplir el programa movilizador del Maidan fueron el banderismo (5), el anticomunismo y el ultranacionalismo ucraniano; para muchos trabajadores ucranianos, que recuerdan la guerra de 1941-45, esto resulta totalmente insultante. La idea central para la movilización de Novorrosiya, ha sido la tradición soviética y sus logros. Como ideología movilizadora igualitarista el socialismo soviético es mucho más apropiado que el fascismo banderista.

Hay diversas maneras de entender el nacimiento de Novorrosiya, pero Novorrosiya, por el simple hecho de existir y de luchar en este momento, ha ofrecido tres aportaciones importantes a la izquierda mundial. Las aportaciones son las siguientes:

– La importancia del proletariado: Novorossiya es un Estado que ha surgido (de momento) principalmente en la zona minera de Donbass. El pilar social del nuevo Estado son los mineros de Donbass. Las ideas que una y otra vez mencionan tanto los luchadores del nuevo Estado como sus líderes han sido recuperar la “dignidad de los trabajadores” y “devolver al pueblo los bienes robados por los oligarcas”. La recuperación de un tipo de economía popular es la primera preocupación del Estado (en cierto modo algo parecido a lo que sucedió en la época de la URSS o, al menos, similar a los esquemas de aquellos tiempos); restituir la gigantesca usurpación de los oligarcas de 1991. Debemos tener en cuenta que el Maidan ha fortalecido el poder de los oligarcas, y su programa económico, esto es, la integración en la UE, la pérdida de la soberanía económica de Ucrania y la reducción del gasto público hacían peligrar el futuro de las industrias de Donbass. Es decir, esto prueba que estaban equivocados los que pensaban que en Europa el proletariado estaba muerto como sujeto político (principal) y había que supeditarlo a nuevos sujetos (“ciudadanos”, “precarios”, “jóvenes”, etc.).

– Está sucediendo en la misma Europa, no en Latinoamérica, en África o en Asia. Es decir, no en territorios lejanos, en territorios en los que no se ha dado de por sí un sólido capitalismo liberal (o según la propaganda liberal occidental, “en los territorios que, de por sí, son dados al populismo”); sino en un continente en el que el capitalismo se ha desarrollado por completo, es decir, en un territorio donde el capitalismo “completo” (liberal, que ha tenido cierta continuidad) existe como alternativa. Novorrosiya demuestra que el capitalismo no es el camino hacia la prosperidad o la democracia.

– Recupera de nuevo para la izquierda, para los socialistas y para los pueblos soberanos el cambio de gobierno y la rebelión como instrumento e icono. Desde el año 2000 hasta ahora, las “rebeliones” y “movilizaciones populares” se han convertido en un instrumento utilizado por George Soros y sus cachorros: señal de ello ha sido la sucesión de “revoluciones de colores”. En esas “revoluciones de colores” (en las que la pilar social solía ser la población joven de la clase media), se evocaba la “utopía”, el “futuro”. También se utilizaban símbolos anticapitalistas (no así el discurso y la práctica anticapitalista, pero sí los símbolos y los gestos de visibilidad asociados al mismo). Las nuevas generaciones de la derecha neoliberal han conseguido interiorizar (y utilizar) ese anticapitalismo icónico confundiendo a la izquierda y condenando a la izquierda antiimperialista a una situación de pasividad. En esta última década, palabras como “revolución” se han utilizado contra la soberanía y la resistencia, y el “poder popular” contra las clases populares. De este modo se ha conseguido confundir a la izquierda (también a la “izquierda radical”) y, en algunos casos, colocarla a favor de la agenda imperial. Después de la sublevación del pueblo de Novorrosiya, la izquierda ha planteado por su cuenta un nuevo proyecto quebrando el llamado “statu quo” (el poder de los partidarios del Maidan y los oligarcas). En la iniciativa política se ha dado un cambio: los símbolos asociados al arsenal icónico del anticapitalismo, “utopía”, “futuro” o armas como la “protesta social” ya no están en manos de los capitalistas neoliberales o de los globalistas. El anticapitalismo y el antiimperialismo pueden recuperar la iniciativa política e ideológica en lugar de limitarse a defender un “statu quo” “mejor posible”.

Alguien puede decir que el Estado de Novorrosiya no es “completamente socialista”, que no defiende al 100% el marxismo, que también están presentes valores en cierto modo nacionalistas o tradicionalistas, o que su tipo de socialismo no es el de nuestro modelo. Pero nos sorprende el poco apoyo que ha recibido por parte de la izquierda de Europa siendo el eje el socialismo y el antifascismo.

¿Por qué la izquierda (radical) europea no ama a Novorossiya?

Este nuevo Estado no entra en ninguna lista de “modelos ejemplares” que maneja la izquierda europea actual, que prefiere proyectos y modelos inconcretos. Tampoco en la lista de menciones de los independentistas, que mencionan a Cataluña y a Escocia, pero no a un Estado independizado y ya constituido. Además, Novorossiya nos plantea un modelo socioeconómico propio; esto es su independencia va aparejada a un proyecto políticamente alternativo. Hoy en día en el independentismo se han puesto de moda los discursos que van “más allá del nacionalismo”; Novorrosiya es ahora la pionera en utilizar la independencia para promover políticas diferentes. El proyecto del nuevo Estado se ornamenta en un discurso que descansa sobre bases materialistas y con centralidad en la clase obrera.

Ante esta realidad debemos de preguntarnos por qué la izquierda europea no ha hecho suyo el intento de Novorossiya. Podemos aducir muchas razones para ello, pero todas ellas se resumen en una: que este proyecto es incómodo para los esquemas ideológicos mentales previamente construidos (el politólogo George Lakoff ya advirtió que antes una contradicción entre el esquema teórico y la realidad, se tiende a desechar ésta última). Concretando, podemos enumerar esas razones de esta manera:

– Políticas del poder y/o militarismo: dentro de la izquierda occidental se ha extendido en demasía un discurso opuesto a los ejércitos, o por lo menos al llamado “pensamiento militar” o los “Ejércitos jerarquizados” (no tanto contra las organizaciones militares que mantienen una imagen de “insurgencia”, debido a que estos no entran en la categoría de “ejércitos disciplinados”). Debido a esto, el proceso de Novorossiya les/nos disgusta, ya que el ejército y la disciplina ocupan un lugar central en el mismo. Como en cualquier revolución nos encontramos ante un proyecto para tomar el poder, o mejor dicho, para destruir las estructuras de poder del enemigo. Ahí se sitúa el campo político clásico de las revoluciones: los clásicos de la revolución siempre dijeron que “todo lo que no es poder es ilusión”. Esto es, la dialéctica entre las clases se coloca en la cuestión del poder (Lenin). Pero hace mucho tiempo que la izquierda occidental se olvidó de crear una interpretación positiva del poder, todas las interpretaciones del mismo son negativas (la izquierda radical europea se define en muchas ocasiones como “antipoder”. El “contrapoder” hoy en día, en palabra de la “izquierda radical”, no es entendido como el embrión del nuevo poder; sino como un eslogan o dogma filosófico). Entonces nos encontramos que la “izquierda radical” no tiene ninguna estrategia para tomar el poder, ya que condena esa misma noción. Así las cosas, no es sorprendente que mientras se abusa retóricamente de la “revolución” no se dé ningún paso, ni teórico ni organizativo, hacia dicha revolución. De este modo la revolución se convierte (rebaja) a objeto de culto, a deseo. La izquierda europea es capaz de elevar a la categoría de “revolución” cualquier protesta vecinal, como si en su propia impotencia esperase que “otro alguien” le haga la revolución “por encargo”; pero como no ama las características de las verdaderas revoluciones (consecución del poder, dialéctica del poder, disciplina), condena las revoluciones reales.

-Sistema de valores “periférico”: Una parte del proyecto político de Novorossiya se basa en el reconocimiento de los valores eslavos o “rusos”, o mejor dicho en el rechazo de los valores occidentales. La izquierda actual, sobre todo tras la caída de 1991, ha aceptado el mito eurocentrista sobre la “civilización occidental” como único camino de progreso, y como parte del mismo, el lema de “Europa, patria de la Ilustración” y que cuya cultura es la única cultura “neutral” (6). De ahí deduce que todos los proyectos políticos ajenos a este sistema de valores son a-democráticos, “reaccionarios” y/o “autoritarios”, y más en el caso de una civilización como la rusa, tan denostada últimamente. La izquierda europea, también la “izquierda radical”, toma el liberalismo “democrático”, que es el objetivo del sistema de valores occidental, como una “estación histórica necesaria”, como un paso necesario para cualquier proceso progresista. Prácticamente, la izquierda está repitiendo el mismo error que los mencheviques cometieron en 1917: Rusia necesitaba “modernizarse” antes de emprender el camino al capitalismo, debía de aprender primero del capitalismo occidental para estar realmente “madura” para el socialismo (Lenin, desarrollando el “análisis concreto de la realidad concreta” les dio una magnífica respuesta en forma de Revolución Socialista de Octubre).

La izquierda europea (también la radical) desconfía de los antes mencionados Estados ideocráticos, y así se aproxima demasiado a sentir la necesidad de “liberalizar” dichos Estados, a atraerlos hacia el sistema de valores occidental. Esto es, los atlantistas y una parte de la izquierda europea sostienen que para que Rusia sea un ejemplo político o para que sea un terreno o actor legítimo de un programa de cambio debe renunciar a su personalidad o a su camino propio para el desarrollo cultural y económico, debe “occidentalizarse” (¿o acaso “desrusificarse”?); aunque todos, y también la izquierda europea, sabemos que la muerte de la ideocracia puede abrir las puertas al peligro del neoliberalismo. Y aquí aparece el peligro de identificarse con las políticas de “revoluciones de colores” de Soros, debido a que este filántropo utiliza símbolos tan atractivos como “revolución” o “protesta” para forzar la occidentalización de sistemas de valores no-occidentales, solucionando de paso ese dilema de la izquierda. Esto es, utiliza formas e instrumentos del gusto de la izquierda para cumplir con sus objetivos políticos y para confirmar los “análisis” de cierta “izquierda radical”. Unos, la izquierda eurocentrista, ven la “liberalización” del sistema de valores ruso como un paso intermedio, otros, los liberal-atlantistas, como su objetivo final; pero ambos coinciden en el camino de este proyecto histórico (7). Contextualizando este ejemplo en nuestro país, numerosos políticos, intelectuales y opinadores que “comentan” sobre el País Vasco presentan la identidad vasca (o sus características) como “nacionalista”, “identitaria” o “premoderna” per se, mientras que los la identidad española sería “neutral” o sobre todo “democrática e ilustrada” (esto es, el único camino para ser demócrata y/o progresista sería tener la identidad española). Así consigue el nacionalismo español (tan o más nacionalista y agresivo que otros nacionalismos) presentarse a sí mismo como “no-nacionalista”, mientras de paso ata las manos de parte de la izquierda española que cree seguir el mandato ideológico de la “oposición al nacionalismo”.

– Porque la izquierda occidental ha perdido capacidad de “proponer”, limitándose a “oponer”. La izquierda occidental ha sustituido el análisis materialista por el postmodernismo, el programa por la “actitud opositora” y la lucha de clases por la “deconstrucción del sistema”. Esto es, la “izquierda radical”, llevada por la reproducción y atomización de luchas y sujetos (ecologismo, “participacionismo”, horizontalismo, ciudadanismo, lucha estudiantil), identifica al enemigo… pero no en términos de clase o económicos sino en términos maniqueos o morales (por tanto, trascendiendo las categorías de clase): el terreno de la lucha pasa de ser colectivo (de clase) a ser individual (moral), convirtiendo la liberación de la conciencia en un objetivo primordial; ahora es imperativo desarrollar la “oposición al sistema” cotidiana de cada individuo, a pesar ser incapaces de plantear acciones colectivas influyentes. Una de dos: o para la izquierda europea la liberación de clase ya no es suficiente, o ha desarrollado cierto “desprecio” por la clase trabajadora como parte necesaria del sistema productivo (en lugar de ser una víctima del mismo por la extracción de la plusvalía; sería cómplice por el nivel de consumo, la “baja” concienciación, o por no compartir los nuevos cánones de la “izquierda radical”, o por cualquier otra razón). Esto es, los nuevos paradigmas ideológicos han llevado a que la izquierda europea arrincone a la clase obrera en lugar de tratar de atraerla. Y aquí nos encontramos con otro problema de la “izquierda radical” europea: se ha exigido tanto a sí misma en tan diversos campos que ha dejado el avance de la clase obrera en su segundo plano, que ve las luchas basadas en la centralidad de los trabajadores como “incompletas”. La “izquierda radical” ha acabado por arrinconar toda la tradición clásica de la izquierda. Las grandes victorias y logros pasados de la izquierda hoy en día se ocultan en nombre de la condena de la “ortodoxia”. Las ideologías o teorías coherentes y sólidas son denostadas como ejemplo de “ortodoxia”. Se ha endiosado la “heterodoxia” que paradójicamente se convierte en una nueva ortodoxia. Y la antes mencionada política del poder es condenada por “autoritarismo”, ya que el “antiautoritarismo” se ha convertido en un nuevo dogma. Y siendo la URSS el “Gran Satán” que encarna “ortodoxia” y “autoritarismo” a un tiempo, la izquierda influenciada por las modas ideológicas actuales se siente incómoda ante una Novorossiya que recuerda en cierto modo a una nueva URSS.

– Purismo: Como antes hemos comentado, una parte de la izquierda radical no ama los procesos “eclécticos”, esto es los que no siguen rígidamente (según una rigidez preestablecida por uno mismo) el marxismo-leninismo. A menudo, estos mismos son quienes tildan de “reformistas” los procesos bolivarianos de América Latina. Pero la capacidad que estos críticos han mostrado para la construcción o como poco para la influencia en sus países, en Europa, (quizás, salvo en Grecia) ha sido mínima. Pero… ¿no es la crítica un deber de todos los revolucionarios para el bien de la revolución? ¿No es la crítica dialéctica el camino hacia el progreso? ¿No tiene Novorossiya aspectos criticables desde un punto de vista marxista? La respuesta a las tres preguntas es un sí; son preguntas muy razonables. Pero la crítica, para que sea honesta, debe ser formulada siempre en pos de ayudar en la dirección revolucionaria, para mejorar esta. Para ello, además de mencionar los elementos negativos de un proceso, deben de señalarse las razones de la presencia de dichos elementos, además de contrastarlos con los elementos positivos. En este caso se debería de examinar y valorar el potencial obrero de Novorossiya. Estamos ante el primer desafío político a los regímenes oligárquicos que sucedieron a la URSS, un desafío político que abre nuevas oportunidades (y no ha costado barato, han muerto más de 6.000 civiles en Donbass). Esta voluntad de resistencia no ha demostrado ningún otro pueblo europeo en los últimos años.

– Algunos movimientos de izquierda o independentistas consideran a la Unión Europea como un aliado. También en nuestro país se ha llegado a ensalzar el hundimiento de los Estados socialistas multinacionales y la aparición en su lugar de Estados-nación capitalistas como “procesos ejemplares para la independencia” (casos de la URSS y Yugoslavia); aunque esos Estados no hayan sido tanto fruto de un deseo de “liberación nacional”, sino de la desestructuración de los anteriores Estados multinacionales (desestructuración que ha afectado negativamente sobre todo a las clases populares). Esos procesos fueron patrocinados por la UE, y por ellos algunos pueden esperar que la UE se comporte también en su caso como “defensor del derecho de autodeterminación”; olvidando que la UE se mueve por sus propios objetivos políticos y geopolíticos, no por la defensa de la autodeterminación.

Además aquí nos encontramos con otro factor. Muchos movimientos de izquierda independentista, ante el análisis de un conflicto internacional, quizá con el deseo de establecer paralelismos con su caso propio, acuden a revisar la posición de la “minoría nacional” de turno, como si el hecho de ser “minoría étnica” presupusiese una posición política progresista (eso explica la posición irresponsable ante las agresiones a Yugoslavia y Siria). Se preestablece que allí donde hay una minoría étnica esa minoría está siempre oprimida, si sentir ninguna necesidad de analizar la historia local (y suponiendo que las posiciones de esa minoría son monolíticas); por tanto, estos movimientos actúan como si la contradicción principal universal fuese entre la “minoría étnica” y el “Estado local”. Esto nos lleva a confundir el defender el derecho inalienable a la autodeterminación de los pueblos, con defender un proyecto-consecuencia que puede derivar del mismo, la consecución del “mapa de las etnias/ naciones” en mapa político (por tanto a defender el Estado-nación como el único modelo posible). Este tipo de visión no tiene en cuenta es aspecto político del problema ni el análisis concreto de la situación. Al fin y al cabo nos lleva a considerar las etnias y los pueblos como parte de un “mundo abigarrado” postmoderno, y no como sujetos con proyectos políticos o parte de una lucha internacional; y a considerar la autodeterminación y la independencia más como un derecho o un proyecto (y son ambas cosas: derecho y proyecto), como un fetiche. Esta visión deja a la izquierda inerte cuando el imperialismo juega la “carta nacional” contra los Estados soberanos. Jakina, halako ikuspegiek arlo politikoa eta egoeraren analisi konkretua ez dute kontutan hartzen. Azken finean herriak eta etniak, “mundu koloretsu” postmoderno baten parte izango balira hartzen dira, proiektu politikorik gabekoak edota borroka unibertsal baten parte izango ez balira bezala; eta autodeterminazioa eta independentzia, eskubide bat edota proiektu bat baino (eta badira bai eskubide eta bai proiektu) fetix bat balitz bezala. Horrek ezkerra ahul uzten du inperialismoak Estatu burujabeen aurka “karta nazionala” jokatu nahi duenean.

¡Pero, ojo! ¿No se han dado casos de limpieza étnica contra los “ucranianos orientales” en Ucrania? ¿Acaso no ha vaciado Slaviansk para llenarlo de “población leal”, de ucranianos del oeste? ¿No se han dado casos de violaciones y masacres masivas? ¿No se ha dado el mayor desplazamiento de población civil dede la II Guerra Mundial? Sí, así ha sido. ¿Entonces por qué no se muestra solidaridad con ésta “minoría nacional”? La respuesta es bastante simple: los “rusos” (ucranianos prorrusos) no están “oficializados” como “minoría étnica”; los “rusos” nunca son “víctimas”. Esto se vincula con algunos de los puntos ya mencionados: es tanto el rechazo hacia los “rusos” que sen os hace imposible pensar que los rusos puedan ser víctimas. Un caso es el de Crimea: se mencionaba una y otra vez a los tártaros en lugar de a los rusos (pueblo en riesgo por la Junta golpista, mayoría en Crimea, y además, Crimea fue Rusia hasta 1954) antes de tomar una posición.

– El “mito Putin”: Se ve a manudo la sombra de Putin tras Novorossiya (al igual que antes se veía tras la decisión de Yanukovich de decir “no” a la UE). Y hoy en día en Occidente es necesario renegar totalmente de Putin. Aun siendo paradójico, se imputa a Putin tanto el mantenimiento de la legalidad (Yanukovich) como la incitación a la rebelión (Novorossiya). Esto es, como hay “imperialismo ruso” y como todo imperialismo es malo, se encuentra la excusa perfecta para que nuestras conciencias se abstengan de tomar partido. Además este mito tiene un complemento, el de la homofobia y/o el machismo de Putin (que ha formado parte desde el inicio de todos los análisis), como si fuese la encarnación del patriarcado, tal y como un grupo de performance ha establecido y la izquierda europea inocentemente ha difundido (causando el conocido efecto psicológico obvio entre los partidarios de la izquierda). Aun así, en relación con este mito debemos plantearnos ciertas cosas. La primera en torno a la verdadera implicación de Putin. Casi nadie se ha planteado esto, pero la realidad es que las relaciones entre Yanukovich y Putin eran muy tirantes y que la implicación de Putin en el conflicto ha sido mucho menor que la de Occidente tanto en la fase anterior como posterior de la toma del poder por parte del movimiento Euromaidan (no pidió a Yanukovich el paso libre sin aranceles de productos rusos por Ucrania, tampoco que se uniese a la Unión Aduanera, después ha reconocido Poroshenko y ha impulsado un alto el fuego contrariando a los rebeldes). La segunda sobre su machismo y/o homofobia y la utilización de esto en torno al conflicto ucraniano. No seré yo quien defienda la ley rusa sobre la homosexualidad, me parece bastante perjudicial; pero me parece legítimo plantear que se expliquen las verdaderas consecuencias de esta ley (ha habido múltiples falsedades y exageraciones: como que se prohíbe el sexo homosexual o que se envía a los homosexuales a hacer trabajos forzados). Hay que recordar que Putin no es un dirigente ucraniano, por tanto si queremos analizar la situación de Ucrania sería más coherente preguntarnos por las consecuencias del movimiento Euromaidan para los derechos de los homosexuales ucranianos que por las opiniones de un político extranjero. Los que mencionan una y otra vez a los “homosexuales oprimidos por Putin” deberían (si de verdad les importan los homosexuales) preocuparse más por lo que puede suponer la toma de poder por un Gobierno repleto por los ultraderechistas para los homosexuales ucranianos. Por otra parte, no he visto a nadie que difundía el mito del “dictador machista” denunciar las violaciones sistemáticas de la Guardia Nacional Ucraniana (por ejemplo en Saurovka), crímenes denunciados por organizaciones feministas ucranianas. Esto hace suponer que la mención reiterada a Putin no es más que una excusa para mantener una posición supuestamente neutralista.

Cuando la independencia y el socialismo se están gestándose en la misma Europa, miramos a este proceso con más desconfianza que ilusión. Estamos a tiempo de corregir esto. Pero para eso debemos de superar el “complejo carlista” tan enraizado en la izquierda, que nos condena a estancarnos en una pura pose rebelde sin ninguna estrategia eficaz, a aguantar renunciando a la dialéctica del poder, y en último término a la derrota. Debemos de dejar de buscar el permiso o la legitimidad moral de nadie.

Notas:

(1) A partir de aquí nos referiremos al nuevo Estado (tanto a la parte constituida como a la “parte-proyecto”) como “Novorossiya”, con el objeto de abreviar. También se ha utilizado el nombre de “Estado Federal de Novorossiya”.

(2) Ucrania, como Estado, se creó por vez primera en el marco de la URSS (y bajo ésta se configuró con las fronteras que han durado hasta 2014), y como Estado independiente nació en 1991. Dentro de ésta última Ucrania se encontraron bolsas de población con historia y valores totalmente contrapuestos; encontrándonos con una división entre Ucrania Occidental y Oriental. Desde 1991 hasta nuestros días, pero a que el Estado ucraniano intentó equilibrar ambas almas, falló en crear y en socializar una narrativa compartida de la nación. El golpe de Estado de febrero de 2014 ha traído la monopolización de la idea de Ucrania por un sector de la misma, por el sector occidental; mientras que la población oriental se ha alejado de esa “nueva Ucrania”.

(3) El concepto de Estado ideocrático que utilizamos en este artículo no debe confundirse con el concepto de un Estado anticapitalista o socialista (ya que algunos Estados que englobamos en esta categoría se rigen por el modo de producción capitalista). Las características que comparten los Estados clasificados en esta categoría son: a) no se reivindican como parte de la “cultura de la victoria” del final de la Guerra Fría; b) tienen valores culturales comunitarios, diferentes a los hegemónicos; c) la principal definición ideológica de la relación entre Estado y población no es el “mercado libre” (o derivados); y d) debido a la voluntad de conservar los anteriores valores, tiene un comportamiento geopolítico independiente.

(4) Algunos líderes de Novorossiya, como Alexandr Zajarchenko o el comandante Alexei Mozgovoy ha expresado también esta idea.

(5) Hacemos aquí una referencia al cabecilla fascista ucraniano Stepan Bandera (1909-1959). Bandera fue un colaboracionista de Alemania durante la II Guerra Mundial, y hoy en día es un ídolo de fascistas y anticomunistas ucranianos.

(6) Marx dijo que “las ideas de la sociedad son las ideas de la clase dominante”; trayendo esa definición al sistema de valores, podemos decir que la cultura hegemónica presenta sus ideas como “la cultura estándar del mundo”, como el reflejo del progreso civilizatorio. Cualquier propagandista colonial conoce esta lección y la aplica; los izquierdistas también deberían conocerlo.

(7) Un ejemplo paradigmático de lo dicho aquí lo tenemos en el caso de Pussy Riot (el objeto de este artículo no es defender o atacar a dicho grupo, y menos defender la limpieza del sistema judicial ruso, pero es preciso aclarar unas cosas). Cuando este grupo realizó su famosa acción, a la izquierda el análisis le pareció fácil: un grupo “punk”; “anarquista”, “feminista”, “revolucionario” de un lado; y del orto la Iglesia Ortodoxa “conservadora” y “autoritaria”. Por tanto se nos hizo fácil tomar partido. Pero analizando más detenidamente la situación, nos damos cuenta de qué contexto salió ese grupo y por qué eligieron al iglesia Ortodoxa como blanco. El activismo político de Pussy Riot se ha circunscrito en el de las clases medias “Modernas” de Moscú (esto es, típica clase que es el pilar de las “revoluciones de colores”), no es casualidad su apoyo al político liberal de derecha Aleksey Navalny. Por otra parte, una vez que Rusia se ha alejado de la década “Liberal” de los 90 (la peor década de la Rusia moderna) evolucionando hacia un modelo “ideocrático”, precisamente son los símbolos de esa “ideocracia” las puestas en mira por Pussy Riot: la acción en la iglesia Ortodoxa fue la más conocida pero ya atacaron antes a símbolos del pasado soviético (y en el juicio, para denunciar el sistema judicial ruso, lo equipararon al “sistema judicial soviético”, impregnando de negatividad el concepto “soviético”); pero nunca contra los símbolos del capitalismo liberal que llevó a Rusia al cataclismo en los 90. Y es que sus mensajes no iban dirigidos a la población rusa (que vio este caso con indiferencia) sino a la población occidental: a los izquierdistas primero y a los liberales después (poco a poco iban solicitando a diferentes Estados sanciones a Rusia o ayuda para la “oposición liberal”). A fin de cuentas, mientras unos pensaban que defendían la “libertad punk”, insospechadamente había una agenda mayor oculta (nunca se realizó una campaña igual por los músicos detenidos en España). Prácticamente, los atlantistas consiguieron que los izquierdistas viesen con mejores ojos el “proyecto de liberalización de Rusia”.
Categorías
Noticias

Churchill propuso lanzar bombas atómicas contra la URSS

Hace dos años se desclasificaron documentos del Archivo de Seguridad
Nacional según los cuales hasta 1968 Estados Unidos mantuvo en
vigor un plan de ataque nuclear simultáneo contra la URSS y China (1).

En clave secreta el plan se llamó “Furtherance”
(Fomento) y no se revisó hasta 1968, cuando el gobierno de Johnson
mandó preparar una reacción a un ataque más adecuada y evitar una
confrontación nuclear desastrosa durante la Guerra Fría.

La
información desclasificada en 2012 se refería a una reunión que mantuvo
el presidente Johnson con su equipo de seguridad nacional en octubre de
1968, en la que tanto los asesores militares como civiles se
pronunciaron a favor de revisar el Plan Fomento a fin de reducir las
posibilidades de una confrontación nuclear.

Si cualquier parte del territorio de Estados Unidos era hostigado o si al presidente le sucedía cualquier cosa, se lanzarían bombas atómicas, con independencia de que el ataque fuera un mero accidente o del tipo de armas que usara el enemigo.

Los
consejeros de Johnson le recomendaron lanzar un ataque
nuclear solo contra un Estado que agrediera a Estados Unidos, promover
la política de “no usar primero” y responder a un ataque convencional con armas convencionales.

Se aprobó en paralelo con el Plan Dropshot de 1949, que preveía el lanzamiento de 300 bombas atómicas y 250.000 toneladas de explosivos convencionales sobre la URSS (2).

Según otro informe de un agente del FBI recientemente desclasificado, el primer ministro británico en la época de la Segunda Guerra Mundial,
Winston Churchill, pidió reiteradamente a Estados Unidos que
desencadenara un ataque nuclear contra la URSS para detener el avance
del movimiento obrero en occidente y ganar la guerra fría.

La
información se ha revelado en el libro ‘When Lions Roar: The
Churchills And The Kennedys’ (‘Cuando los leones rugen: Los Churchill y
los Kennedy’), escrito por el galardonado periodista de investigación
Thomas Maier – See more at:
http://percy-francisco.blogspot.com.es/2014/11/churchill-persuadio-eeuu-para-ataque.html#sthash.6FZr7GEz.dpuf

La información aparece en el libro «When Lions Roar: The Churchills And The Kennedys» (Cuando los leones rugen: Los Churchill y los Kennedy’), escrito por el periodista de investigación Thomas Maier. El periódico Daily Mail ha publicado alguos extractos del documento recientemente (3).

Churchill pidió con insistencia al senador republicano  Styles Bridges que persuadiera al presidente de Estados Unidos Harry Truman que llevara a cabo un ataque nuclear para «arrasar al Kremlin de la superficie de la Tierra» y transformar a la Unión Soviética en un «problema insignificante».

Según el agente del FBI, el primer ministro británico también anunció en su mensaje que «Rusia atacaría a Estados Unidos en dos o tres años, después de obtener su bomba atómica, y entonces, la civilización desaparecería o retrocedería muchos años atrás».

Daily Mail indica que Churchill estaba tan preocupado por la actividad de la Unión Soviética que estuvo dispuesto a sacrificar a miles de ciudadanos soviéticos «para proteger la civilización de la amenaza que emana de la Unión soviética y obtener la victoria en la guerra fría».

(1) http://www.gwu.edu/~nsarchiv/nukevault/ebb406/docs/Doc%205A%20Furtherance%20document%20Oct%201968.pdf

(2) Truman determinó la fecha para el lanzamiento de 300 bombas en la Unión Soviética, Cultura Proletaria, http://culturaproletaria.wordpress.com/2014/02/26/truman-determino-la-fecha-para-el-lanzamiento-de-300-bombas-en-la-union-sovietica/
(3) http://www.dailymail.co.uk/news/article-2826980/Winston-Churchill-s-bid-nuke-Russia-win-Cold-War-uncovered-secret-FBI-files.html
Categorías
Noticias

Israel promueve a los terroristas sirios

La reivindicación del Frente Al-Nosra, la filial de Al-Qaeda en Siria, del atentado que el lunes costó la vida a cinco científicos nucleares sirios en un barrio de Damasco, confirma que dicha organización terrorista actua por encargo de Israel.

Los científicos trabajaban en el centro de investigaciones nucleares de Barzeh en condiciones de absoluta discreción, por lo que sólo un servicio de espionaje ha podido obtener información sobre sus movimientos.

No es la primera vez que los dirigentes y científicos sirios son el blanco de ataques terroristas. El Frente al-Nosra es un instrumento en manos del Mossad desde hace mucho tiempo. Los terroristas se benefician de la ayuda logística de Israel para organizar asesinatos y secuestros. Con la ayuda del Mossad, fueron capaces de identificar y asesinar a los mejores pilotos del ejército de Siria, adiestrados para volar en los aviones más avanzados del ejército. También han atacado los centros de estudio e investigación científica de Siria.

Desde el comienzo de la crisis, el ejército y las fuerzas de seguridad de Siria han detenido a muchos miembros del Frente Al-Nosra, algunos de los cuales iban equipados con los sistemas más modernos de comunicaciones, observación y captura de imágenes. Estos dispositivos funcionan conectados a los satélites. Los servicios de inteligencia rusos y chinos han confirmado los informes de los sirios, que encontraron pruebas de que Estados unidos e Israel están directamente relacionados con estos crímenes.

Fuentes iraníes (*) imputan al general estadounidense Richard Cliffeland de la coordinación de este tipo de operaciones. El rastro de su equipo, que trabaja para la CIA, se ha descubierto varias veces en los asuntos relacionados con el entrenamiento de terroristas para llevar a cabo acciones selectivas contra de Siria. Para infiltrarse en el interior del país, los terroristas cruzan la frontera con Jordania, o pasan por los altos del Golán, ocupados por Israel.

El Mossad ha creado centros de operaciones y campos de entrenamiento en Jordania, Turquía y el Kurdistán iraquí para ayudarles. La capacitación la proporcionan las fuerzas israelíes Maglan, especializadas en ataques contra aeropuertos, y una unidad del ejército israelí se especializa en ataques y asesinatos selectivos.

Pero la ayuda del régimen sionista al Frente Al-Nosra no se limita a la formación. En muchos casos acompañan a los comandos dentro del territorio sirio, y han desempeñado un papel directo en los atentados y asesinatos cometidos por los ellos. La presencia de agentes israelíes es especialmente necesaria en las operaciones que el Frente Al-Nosra ejecuta contra las bases militares y centros de investigación y estudios científicos. Los servicios de inteligencia sirios han identificado varios supuestos de esta cooperación en Homs, Daraa, Ghoutta oriental y Al-Ghalamoun.

Los operativos del Frente Al-Nosra en los que asesinaron a los pilotos de la aviación siria fueron un ejemplo evidente de la connivencia entre el régimen sionista y los terroristas. Estas operaciones fueron organizadas en 2011 y costaron la vida de seis pilotos, técnicos y oficiales del ejército del aire. De hecho, fue con los ataques contra el personal de la fuerza aérea soria, como se hizo famoso el Frente Al-Nosra. Los agentes israelíes colaboraron con ellos. Más tarde, ayudados por agentes del Mossad, los terroristas asesinaron el general Abdallah Al-Khaledi y secuestraron y decapitaron a otros pilotos de las fuerzas aéreas de Siria.

La siguiente víctima de estas operaciones orquestadas por el régimen sionista fue el general Nabil Zaghib, responsable del programa balístico de Siria. En Alepo, los terroristas asesinaron al doctor Samir Roqaya, ingeniero aeronáutico. En 2012 el Frente Al-Nosra le secuestró y torturó hasta la muerte. Luego publicó un vídeo en el que mostraba su cuerpo, con señales de tortura. Con la ayuda del Mossad, el Frente Al-Nosra también atacó bases militares, instalaciones de radar y las defensas antiaéreas del país, como el centro de la DCA siria en Borj al-Sultan, y en otras regiones del país, así como en Ghoutta oriental o en Daraa.

El régimen de Tel Aviv es el máximo beneficiario de las acciones de Al-Nosra. El 14 de enero el diario israelí Yediot Aharonot publicó un artículo que confirma la complicidad entre los terroristas y el Mossad: «No es necesario ser un experto en inteligencia para saber que las operaciones de asesinato y sabotaje fueron llevados a cabo por individuos que están bien entrenados y altamente equipados. Estas operaciones también han logrado los objetivos comunes de los servicios secretos de varios países cuyos intereses están relacionados con los acontecimientos en Siria».

(*) Qui a tué les savants atomistes syriens?!, Irib, http://french.irib.ir/analyses/chroniques/item/348332-isra%C3%ABl-instrumentalise-le-front-al-nosra-pour-assassiner-les-savants-syriens
Categorías
Noticias

25 años de la caída del Muro de Berlín

Hoy se conmemora el 25 aniversario de la demolición del muro de Berlín, construido en 1961 por el gobierno de la República Democrática Alemana. El muro dividió la ciudad de Berlín en dos mitades, una capitalista de otra socialista, y la intoxicación imperialista siempre dijo que lo hicieron para impedir que los alemanes que vivían en la parte oriental escaparan a Berlín occidental y conquistaran así la libertad.

Es una verdadera estupidez. Antes de levantar el muro, miles de alemanes del este viajaban todos los días a la parte oriental para trabajar y por la noche volvían al este. ¿Por que no se quedaron en el oeste cuando pudieron hacerlo?

El muro fue construido por dos razones principales. La primera es que la parte occidental empezó a contratar en masa a los trabajadores altamente calificados de Alemania oriental, que se habían formado a expensas del presupuesto público de un país socialista. Esto se tradujo en una grave crisis de trabajo y producción en la parte oriental. El 27 de junio de 1963 el New York Times escribió que «a causa del muro, Berlín occidental ha sufrido económicamente la pérdida de cerca de 60.000 trabajadores cualificados que, cada día, dejaban su casa en Berlín oriental para llegar a su trabajo en Berlín occidental»(1).

La segunda es la Operación Splinter Factor, ideada por Allen W. Dulles, uno de los principales dirigentes de la CIA en Europa y, más tarde, su director. Se trataba de una violenta campaña de sabotaje y subversión desatada por la CIA contra todos los paises del este, pero especialmente contra Alemania oriental para contrarrestar la situación económica y administrativa en la parte occidental. Contando las redes nazis de un lado y otro del muro, la CIA dirigió tanto grupos terroristas como delincuentes al por menor para hacer la vida imposible a los ciudadanos del este y socavar su apoyo al gobierno socialista.

La CIA colocó explosivos y provocó incendios para destruir las fábricas, plantas de energía, astilleros, canales, muelles, edificios públicos y puentes. Descarrilaron un tren de carga, hiriendo gravemente a los trabajadores ferroviarios, prendieron fuego a doce vagones de otro convoy de carga, sabotearon las turbinas de una central de energía, que tuvo que cerrar, incendiaron una fábrica textil, envenenaron a 7.000 vacas de una cooperativa lechera, arrojaron jabón a la leche en polvo destinada a las escuelas infantiles…

Cuando detuvieron a un grupo terrorista, le ocuparon grandes cantidades de cantaridina, un veneno con el que querían envenenar los cigarrillos y causar estragos en las reuniones políticas. Trataron de interrumpir el Festival Mundial de la Juventud en Berlín oriental enviando invitaciones falsas, promesas de alojamiento y comida gratis, seguidas de un aviso de cancelación del acto, etc. Al fracasar el sabotaje atacaron a los participantes del festival con explosivos, bombas incendiarias y pinchando los neumáticos de los coches.

Falsificaron cartillas de racionamiento para crear confusión y descontento entre la población a causa de la escasez. Enviaron cartas falsas reclamando impuestos y falsificaron muchos documentos más del Estado para fomentar el caos y la huida.

La lista está muy lejos de ser completa. A lo largo de los años cincuenta, la República Democrática Alemana pusieron un sinnúmero de quejas, especialmente en la ONU, contra las potencias imperialistas por el espionaje y los sabotajes. Pidieron el cierre de los organismos de la parte occidental que eran responsables de dichas acciones criminales, incluso poniendo nombres y direcciones. Todas estas denuncias quedaron en letra muerta.

Al gobierno de Alemania del este no le quedó más remedio que controlar muy estrictmente las entradas en el país desde el otro lado.

El 11 de octubre de 1999 el diario USA Today escribió: «Cuando cayó el Muro de Berlín, los alemanes orientales imaginaron una vida en libertad donde los bienes de consumo serían abundantes y el malestar desaparecería. Diez años más tarde, sorprendentemente, el 51 por ciento de ellos dijo que eran más felices bajo el comunismo».

Fuente: William Blum: Killing Hope. U.S. Military and CIA Interventions Since World War II, 2004, pgs.57 y stes.
Categorías
Noticias

Inminente ofensiva contra las posiciones del Califato Islámico en Siria

En esta última semana los ataques de la resistencia contra las posiciones del Califato Islámico en la estratégica colina de Mussa, a 2.400 metros sobre el nivel del mar, se han multiplicado.

Las milicias libanesas de Hezbollá y el ejército de Siria están coordinando una ofensiva contra Mussa, el punto más elevado de la región de Qalamun, desde la que se divisan las ciudades de Yabrud, Jabbeh, Ras Maarra y otras, como Yunin, situadas en el Líbano.

Además de los ataques de la aviación y la artillería sirias, la colina está siendo sistemáticamente bombardeada con obuses por las milicias chiítas libanesas desde varios frentes. Los ataques han logrado alcanzar la cumbre de la montaña y los takfiristas han tenido que refugiarse en cuevas.

La ofensiva se está produciendo después de que hace unos días una unidad del Califato Islámico tratara de abrirse camino en el valle, un intento fallido que les costó decenas de muertos.

La ofensiva no esperará a la llegada a Siria de los misiles antiaéreos rusos S-300, sobre los que ayer se pronució el ministro sirio de Asuntos Exteriores Walid al Muallim, desmintiendo la información aparecida en agosto en el sentido de que Rusia nunca suministraría dicho armamento avanzado a Siria (1).

No sorprenden las muestras extraordinariamente afectuosas con las que Muallim se refiere a Rusia en su entrevista. Dice que los rusos ven a Siria “no sólo como un aliado sino como parte de la familia”. Sin embargo, también expresa su desacuerdo con ellos en lo que respecta al uso que hacen de la expresión diplomática “nuestros socios occidentales”, porque considera que estos “no son los socios de Rusia, sino sus enemigos”.

El ministro ha desmentido que hayan pedido a Rusia un préstamo de 1.000 millones de dólares ya que su crédito procede de su otro aliado regional, Irán. “Lo que hemos pedido, y que ha sido recibido con comprensión y aceptación por parte de los rusos, es algo más importante que el préstamo: una serie de acuerdos económicos y comerciales que darán un impulso a la economía siria, reforzarán nuestra resistencia y ayudarán a nuestra reconstrucción”.

Irán y Siria se apoyan mutuamente, lo cual tiene un carácter estratégico para ambos países. Según Muallim la resistencia siria es lo que está permitiendo a Irán negociar con el imperialismo sobre el tema nuclear “desde una posición de fuerza”.

En lo que respecta a Turquía, Muallim no cree en la posibilidad de una agresión contra su país “en un futuro previsible” porque el imperialismo ha rechazado las condiciones que exige Turquía para una intervención. Además, Arabia saudí también se opone. “Este campo está plagado de contradicciones de las cuales nos beneficiamos”, dice Muallim. La firmeza de los kurdos en Ain al Arab ha frustrado la política de Erdogan, según el ministro. “La postura turca en el asalto del EI contra Ain al Arab [Kobani] ha llevado a que los kurdos de todas partes se unan en contra del gobierno de Erdogan”.

La coalición imperialista -continúa Muallim- puso a Siria frente a dos opciones. La primera era rechazar estos ataques -sin ser capaz de traducir esta posición en una acción militar exitosa-, lo cual habría dado al imperialismo y a los aliados regionales de Washington el pretexto que buscaban para lanzar una guerra contra Siria. “Y no les daremos esta excusa”, dice Muallim. La segunda opción era la aceptación política de estos ataques, lo cual contradiría “nuestra postura sobre la soberanía y nuestra visión política”.

De este modo, fuimos a por la tercera opción, dice Muallim, que es “la aceptación realista”, sin oponernos a estos ataques, pero tampoco darles un apoyo político. “No existe una coordinación o un acuerdo entre nosotros y los norteamericanos”.

Muallim es cauteloso respecto a las verdaderas intenciones del imperialismo hacia Siria: “No sabemos como actuará Obama bajo una creciente presión”, que ha aumentado después de que los republicanos hayan obtenido la mayoría del Congreso. “Tenemos que estar preparados. Esto es lo que hemos explicado con franqueza a los rusos y les hemos pedido que nos suministren armas avanzadas”(2).
(1) Russia cancels Syrian S-300 deal, http://www.janes.com/article/41819/russia-cancels-syrian-s-300-deal
(2) Esperamos recibir pronto el S-300 y otras armas avanzadas rusas, http://www.almanar.com.lb/spanish/adetails.php?fromval=1&cid=23&frid=23&eid=76129
Categorías
Noticias

Estados Unidos y el Califato Islámico reculan en Siria

Apoyado por las milicias populares, ayer el ejército de Siria arrebató al Califato Islámico el campo de gas de Chaer en la provincia de Homs, en el centro de Siria, según la televisión oficial siria. El Observatorio Sirio de Derechos Humanos ha confirmado la noticia.

El campo de gas, situado cerca de las ruinas de Palmira, había sido capturado por los takfiristas hace una semana después de intensos combates en los que fallecieron 30 soldados del ejército sirio. Este éxito del ejército es el tercero tras la recuperación de otros dos yacimientos de gas en la misma provincia.

La radio iraní informa hoy de que en Irak el Califato Islámico también ha padecido importantes reveses en la provincia de Nínive, donde han tenido que destruir su arsenal más importante debido al avance del ejército hacia el norte de la provincia de Saladino hacia la ciudad de Mosul. El depósito se encontraba en la Facultad de Agricultura de Hammam Al-Alil.

En su huida los terroristas del Califato Islámico masacraron a 17 habitantes de Kabisseh, al oeste de Al-Anbar. Entre las víctimas se encuentran el imán y un predicador de la mezquita.

Por su parte, según las mismas fuentes iraníes, Washington ha anunciado que desiste de la formación de los rebeldes «moderados» porque es imposible fiarse de ellos, ya que desertan de las milicias para incorporarse a Al-Nosra o al Califato Islámico.

La información ha sido confirmada por un diplomático sirio, quien ha manifestado lo siguiente: «Las cosas se están moviendo hacia una resurrección de la conferencia de Ginebra. Los amigos rusos nos han propuesto la celebración de la tercera ronda de la conferencia a principios de 2015, que sería una versión corregida de Ginebra I y Ginebra II. Según esto, la participación de los grupos de la oposición y anti-Assad se extenderá. Se trata de oponentes internos, organizaciones y personas independientes, sin conexión con la coalición de la oposición siria. Estas ideas constituirán el eje principal de las conversaciones de Moallem en Rusia, que se esperan para finales de noviembre».

Esta misma fuente agregó: «Tenemos la impresión de que los estadounidenses han cambiado su posición frente al plan ruso y quieren reanudar las negociaciones políticas sobre Siria«.

Categorías
Noticias

El Pentágono juega con fuego

La realidad sigue los pasos de la ficción. Los mercenarios del ejército norteamericano se entrenan virtualmente con un videojuego creado en 1985 que se llama «El juego de Ender». A pesar de la campaña de la ONU contra los niños de la guerra en África, en «El juego de Ender» el ejército norteamericano recluta a un niño y le entrena como mercenario para que se convirta en el jefe del ejército de la humanidad contra una raza de alienígenas.

El Pentágono ha potenciado unidad dedicada a los simuladores, el Program Executive Office for Simulation, Training and Instrumentation (PEO-STRI). Los juegos y la infraestructura destinada al entrenamiento virtual forman parte de una unidad específica del ejército que coordinará el programa «Juegos para entrenar», que es operativo desde 2010.

Según el director del proyecto de videojuegos PEO-STRI, Leslie Duvow, el ejército cuenta con 70 sistemas de juego en 53 localizaciones en los Estados Unidos, Alemania, Italia y Corea del Sur. Cada sistema consiste en 52 ordenadores y equipamiento como ratones o cascos para la intercomunicación de los mercenarios. Además de esta infraestructura, el nuevo plan investiga sobre novedades a aplicar en el campo de los videojuegos para entrenar, aunque no con fines comerciales sino militares.

Para sus entrenamientos utilizan videojuegos de batallas en los que prueban la valía y la capacidad de sus reclutas. La empresa que comercializa el videojuego «Darwars Ambush» ha distribuido más de 3.000 copias al ejército, la fuerza aérea, los marines, la guardia costera y otros cuerpos menores.

La división del Ministerio de Defensa estadounidense modificó el juego para su uso específico en situaciones de emboscadas o bombardeos, aunque su desarrollo se ha quedado obsoleto. El juego estaba basado en tecnología del siglo XX, concretamente en el juego comercial de Codemasters desarrollado por Bohemia Interactive «Operation Flashpoint», lo que lo limita en número máximo de participantes en red, inteligencia artificial de los enemigos o modificación del terreno, por ejemplo.

70 campos de entrenamiento.

«Game After Ambush» es otro videojuego modificado que tendrá herramientas para que el ejército estadounidense pueda cambiar los escenarios o los objetivos de las misiones.

El Pentágono aún no ha desvelado cuál será el juego comercial elegido, aunque analistas del mercado consideran que, con pequeñas modificaciones varios videojuegos de los que hay actualmente en el mercado responden a las necesidades del ejército.

Categorías
Noticias

El fantasma de Putin recorre Europa

Juan Manuel Olarieta

La prensa europea viene publicando una serie de curiosos artículos sobre Rusia, que sólo en parte se resumen en el llamamiento de Adam Michnik, el viejo perro de presa del imperialismo, a «crear un frente común contra el nuevo imperialismo ruso«. Putin ha abierto la caja de Pandora, dice. Es el único culpable de lo que pasa en Europa central. «En Ucrania se juega el porvenir de toda Europa», amenaza el periodista polaco.

Como no podía ser de otra forma, los artículos están personalizados en Putin con una extraña mezcla de admiración y animadversión. No hay esa unanimidad que Michnik pretende. Putin también tiene buenos amigos, titula un artículo de otro semanario polaco, Newsweek Polska (1). Es más, a diferencia de la parte occidental, en Europa central algunos países vueven por donde solían, es decir, a los tiempos de la fraternidad con Rusia. Como si el muro de Berlín no hubiera caído.

Pero Newsweek Polska no es una revista polaca y aunque la publica la editorial alemana Springer, forma parte del despliegue ideológico que Estados Unidos tiene repartido por el mundo. Es lógico que Rusia les traiga de cabeza, especialmente a uno de sus puntales en el este, Polonia, que parece volver a los tiempos de la guerra contra Rusia de 1920.

Aquí el materialismo histórico no sirve para nada. Lo de Putin no tiene explicación política, ni económica, ni estratégica, ni cultural. Hay que acudir a la sicología: «Es un embaucador experto», dice la revista polaca, una afirmación propia de esos cretinos que dejan a los demás como si fueran incapaces de tener un criterio propio. A lo máximo su diagnóstico acaba por llevar a Putin a las filas del populismo.

En Europa central amenazan con que, a su vez, el populismo puede conducir al socialismo porque, como dice el medio rumano HotNews, esos países «no están en disposición de satisfacer las expectativas de ciudadanos que aspiran a una vida mejor». Entonces HotNews lanza una curiosa pregunta: «¿Existe el peligro de que países como Rumanía o Bulgaria vayan a verse afectados por una restauración [socialista]?» La respuesta es aún más curiosa: «No asistiremos a una restauración [socialista]. Tanto en cuanto Alemania y otros países permanezcan estables políticamente, la Unión Europea podrá luchar contra este tipo de dirigentes populistas»(2). Como ya sabíamos, el destino de esos pueblos no está en sus propias manos sino en las de Alemania o la Unión Europea.

Ni Estados Unidos ni la Unión Europea lo tienen tan fácil como creían en centroeuropa. La seducción posterior a la caída del muro de Berlín en 1990 ha dejado paso a sensaciones menos placenteras. Al menos la unanimidad empieza a resquebrajarse. Por un lado están los incondicionales: Polonia, Estados bálticos y Rumanía. Por el otro, Chequia, Eslovaquía y Hungría, cuyo primer ministro Orban ha puesto a Putin como modelo a seguir.

En los Balcanes, dice Newsweek Polska, la situación es aún peor. Gran parte de la población se identifica con los rusos. No solo por motivos históricos. Los búlgaros consideran que la posición de su país se ha deteriorado en los últimos 25 años. Por supuesto, Serbia se identifica plenamente con Rusia. Pero la cosa va mucho más lejos: a los viejos países ligados históricamente a Alemania, como Eslovenia y Croacia, tampoco les agradan las sanciones contra Rusia, pero eso no es nada extraño: la mayor parte de los alemanes también se opone a las sanciones. Por lo tanto, Alemania no puede presionar para tratar de que otros países apoyen las sanciones. Es muy posible que ni siquiera lo quiera.

El presidente checo Milos Zeman también ha lanzado un llamamiento para levantar de inmediato las sanciones. Cuando estalló la guerra en Ucrania ya declaró que el Gobierno de Kiev era el único responsable de la misma. A Newsweek Polska, o sea, al imperialismo estadounidense le preocupa que Zeman se haya rodeado de capitalistas cuyos negocios no están en Nueva York sino en Moscú.

Lo mismo ocurre en Eslovaquia, donde el primer ministro Robert Fico, al igual que Zeman, siempre ha expresado su oposición a las sanciones contra Rusia. Fico no admite una mayor presencia de la OTAN en Europa central, pues lo considera un peligro. A mediados de septiembre, tras la cumbre de la OTAN en Newport, destacó que no aceptaría jamás que se construyeran bases de la Alianza en Eslovaquia.

(1) http://swiat.newsweek.pl/europa-srodkowo-wschodnia-wplywy-rosji-wladimir-putin-newsweek-pl,artykuly,349217,1.html

(2) Pericolul ascensiunii regimurilor populiste in estul Europei, 21 de setiembre de 2014, http://www.hotnews.ro/stiri-esential-18150762-pericolul-ascensiunii-regimurilor-populiste-estul-europei-ivan-krastev-dupa-castigarea-alegerilor-incearca-consolideze-puterea-pana-ajung-imposibil-inlocuit-prin-mijloace-democratice.htm
Categorías
Noticias

El próximo Maidan será la Revolución Bolchevique

En relación a las elecciones celebradas en Ucrania, el 25 de octubre el diario británico The Economist, uno de los portavoces del imperialismo, manifestaba su temor a una próxima revolución bolchevique: «El próximo movimiento Maidan, dice The Economist, se parecerá menos a un carnaval y más a la Revolución Bolchevique de Octubre de 1917. He ahí lo que debe concentrar la atención del gobierno ucraniano»(*).

Los imperialistas tienen motivos sobrados para asustarse. Hace unos días, A. Zacarchenko, el Primer Ministro de la República Popular de Donetsk declaró que iba a nacionalizar un número importante de empresas. De momento el Estado ya ha asumido el control de tres empresas importantes, dos de los cuales son propiedad del oligarca R. Ajmetov. La primera fábrica ya ha sido ocupada y está bajo el control de los obreros.

Zacarchenko también se ha comprometido a que el Estado va a controlar los precios de los alimentos y, lo que es más importante: la población va a poder suspender el pago de las deudas contraídas con los bancos.

El Donbass vive un decisivo proceso de radicalización de la clase obrera. Los obreros de Zugres, Obras de Ingeniería de Energía y Mecánica (ZEMZ), se han organizado, poniéndose por encima de los administradores de la empresa. Han puesto la fábrica bajo su propiedad en autogestión. Desde los tiempos de la URSS la fábrica ZEMZ tiene una larga trayectoria. Está especializada en la producción de grúas industriales pesadas que se utilizan actualmente en India, México, Vietnam y otros países en el mundo.

¿Qué intenciones tienen los trabajadores de ZEMZ? Han publicado una declaración a partir de la cual se extraen las siguientes claves:

«La gestión de la fábrica está completamente bajo el control de los trabajadores.

«Los trabajadores tiene derecho a destituir de inmediato al director de su puesto y para la remoción de los administradores son necesarios dos tercios de los votos emitidos por votación directa.

«El sueldo del director no podrá exceder el salario medio de un obrero. Las gratificaciones serán decididas y votadas por los trabajadores de forma colectiva.

«El director tiene derecho a un período de vacaciones anuales. Su duración su salario durante ellas serán votadas por los trabajadores».

En pocas palabras: los trabajadores han expulsado a sus jefes y les han sustituido con sus propios representantes. Esto significa que ahora ellos tienen el control y el dominio de su puesto de trabajo. La declaración concluye recordando que esta iniciativa ha sido aceptada por el Soviet Supremo de la República Popular de Donetsk.

La nacionalización sin indemnización y colocación de las fábricas bajo el control de los obreros es el comienzo de un cambio real de la situación en Donbass y Lugansk.

Dada la importancia de los trabajadores industriales en el Donbass, es posible que tales iniciativas se extiendan a otros centros de trabajo y, eventualmente, podrían involucrar al resto de la clase obrera en Ucrania, que fue devastada por el capitalismo y las draconianas condiciones laborales impuestas durante años a las masas por el FMI y el gobierno de Kiev.

(*) The battle for Ukraine’s future, http://www.economist.com/news/europe/21627706-country-running-out-time-overcome-corruption-battle-ukraines-future?zid=307&ah=5e80419d1bc9821ebe173f4f0f060a07
Categorías
Guerra psicológica

La táctica imperialista de la provocación

Para desatar una guerra contra España, en 1898 la marina de Estados Unidos hundió el acorazado USS Maine en el puerto de La Habana, matando a 260 de sus propios soldados, de los que sólo dos eran oficiales. La prensa gringa desató la correspondiente campaña sensacionalista “exigiendo” al gobierno la entrada en la guerra.

Para justificar el desencadenamiento de la Segunda Guerra Mundial, en 1939 un grupo de soldados hitlerianos vestidos con uniforme polaco asaltaron una estación de radio desde la que emitieron un mensaje antialemán en polaco para justificar así la posterior invasión.

Para justificar su entrada en la Segunda Guerra Mundial, en 1941 Estados Unidos permitió que Japón atacara la base naval de Pearl Harbour y matara a 2.300 soldados de sus propias tropas. Previamente habían sacado del puerto a los portaviones para que no sufrieran daños.

Para justificar un ataque contra Cuba, en 1960 el Pentágono aprobó la Operación Northwoods para desencadenar actos de terrorismo en suelo estadounidense capaces de conmover a la opinión pública para que diera su apoyo a la agresión. El plan incluía población civil estadounidense acribillada a tiros en las calles, navíos con refugiados de Cuba hundidos en alta mar, personas acusadas de atentados que no cometieron y el secuestro de aviones comerciales. Uno de los planes era un accidente en el que un avión cubano atacaba y derribaba a un avión lleno de estudiantes universitarios norteamericanos. Kennedy rechazó el plan, por lo que sumó puntos para ser asesinado.

Para justificar la agresión contra Vietnam, en 1964 Estados Unidos simuló un ataque contra el destructor USS Maddox en el Golfo de Tonkín ampliamente divulgado por la prensa de todo el mundo. Medio siglo después se desclasificaron los documentos confidenciales en los que se detallaba la preparación del simulacro.

Para justificar el golpe de Estado en Indonesia, en 1965 la CIA y el ejército local inventaron otro golpe de Estado previo dirigido por el Partido Comunista. Los comunistas no fueron los victimarios sino las víctimas: un millón de ellos fueron asesinados.

Para justificar el golpe de Estado de Pinochet, en 1973 la CIA y los fascistas chilenos inventaron el Plan Zeta por el que el gobierno de Allende se disponía a dar un autogolpe de Estado. En 1999 los archivos desclasificados de la CIA demostraron que tal Plan jamás existió y que su divulgación a los medios fue una operación de guerra psicológica.

Para justificar el rearme de los talibanes en Afganistán y Pakistán, en 1979 la CIA esparció a través de los medios la infamia de una supuesta ‘invasión’ de Afganistán por el ejército soviético. La URSS fue el primer país del mundo en firmar en 1923 un tratado por el que se reconocía a Afganistán en un plano de igualdad y su ejército siempre estuvo presente allá a petición del propio gobierno porque, al formar parte de los no alineados, no recibía ayuda militar de Estados Unidos.

Para justificar la agresión a Irak, en 1990 una supuesta enfermera de Kuwait compareció ante el Congreso (y la prensa) estadounidense para denunciar, en medio de un mar de lágrimas, que el ejército iraquí había entrado en su hospital, sacando a los niños de las incubadoras para arrojarlos al suelo y dejarlos morir allí. En todo el mundo se desató una ola de indignación. La enfermera no vivía en Kuwait en el momento de los hechos. Era hija del embajador de Kuwait en Washington y pertenecía a la familia real kuwaití.

Para justificar los bombardeos sobre Yugoslavia y la Guerra de Kosovo, en 1999 la OTAN inventó la masacre de Raçak en la cual la policía había asesinado a 46 civiles. Era mentira. De ellos 37 eran mercenarios kosovares de la UÇK que tenían restos de pólvora en las manos, es decir, que habían disparado armas de fuego, y todos los cadáveres habían recibido los disparos a distancia, esto es, en combate.

A partir de 1980 la CIA financió de manera encubierta la contrarrevolución en Nicaragua y otros países latinoamericanos con la venta masiva de drogas en Los Ángeles y otras ciudades de Estados Unidos, para lo cual apoyó a los cárteles colombianos de la cocaína y sembró Afganistán de opio.

Para justificar la invasión de Afganistán, en 2001 Estados Unidos simuló un ataque de varios aviones comerciales dirigidos por fundamentalistas árabes contra tres edificios en Nueva York, así como contra el Pentágono, en los que miles de sus propios ciudadanos fueron asesinados.

Para justificar la invasión de Irak, en 2003 el general Colin Powell presentó en la ONU las “pruebas” del programa de armas de destrucción masiva de Irak, acusando a Sadam Hussein de comprar uranio en Níger y albergar a terroristas de Al Qaeda. Absolutamente todo era falso.

Para justificar una agresión contra Siria, los imperialistas atacaron la ciudad siria de Ghuta con armas químicas, asesinando a 1.300 personas. Las ONU calificó los hechos como un “crimen de guerra” que la prensa mundial, Human Rights Watch, las ONG, los “defensores de los derechos humanos” y los pacifistas aprovecharon para desencadenar la correspondiente campaña de intoxicación responsabilizando al gobierno de Siria. Las propias milicias opositoras confesaron luego a la agencia Associated Press que ellos eran los responsables del crimen, aunque lo atribuyeron a un accidente. También reconocieron que las armas procedían de Arabia saudí.