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La quintaesencia de la política atlántica

 Natalia A. Narochnitskaia

Natalia Alexeievna Narochnitskaia es una historiadora especialista en relaciones internacionales, diputada de la Duma en Moscú y miembro del Club de Izborsk. El presente artículo es el acta del discurso que pronunció con motivo del aniversario del Tratado de Yalta.

La historia siempre ha estado sometida a interpretaciones complejas y contradictorias, pero jamás se había transformado tan cínicamente en instrumento político. La tarea política de transformar el significado y el sentido de la Segunda Guerra Mundial ha generado una alteración y a veces una falsificaciòn evidente de la historia. Se trata de implantar en el espíritu de las nuevas generaciones la idea de que esta guerra se llevó a cabo exclusivamente para el triunfo de la “democracia americana” y no para la conquista de espacios geopolíticos, como ocurrió en el pasado y como se repetirá en el futuro, la idea de que esta guerra no fue una lucha cruel que tuvo por objeto la existencia histórica de los pueblos.

De manera deliberada se inculca en la conciencia social, tanto en Occidente como en Rusia, una supuesta identidad entre el Reich hitleriano y la URSS stalinista, así como la imagen de la guerra como combate entre dos totalitarismos rivalizando por alcanzar la dominación mundial.

La lógica de tal concepción implica que el sistema de Yalta-Postdam se debe asimilar desde el principio a una reliquia obsoleta de la doctrina del equilibrio de fuerzas y, de manera inmediata, a un producto intermedio de la lucha entre dos regímenes totalitarios igualmente odiosos el uno y el otro. Occidente se vio obligado a acomodarse temporalmente con uno de ellos para empezar a aplastar al otro y, acto seguido, durante medio siglo trató de debilitar y eliminar a su antiguo aliado.

He aquí literalmente las palabras que oímos en la boca del presidente Georges Bush tras la celebración por la invitación a unirse a la OTAN, dirigida a Lituania: “Sabíamos que se borrarían las fronteras trazadas por el arbitrio de los dictadores y que desaparecerían. No habrá más Munich ni Yalta”. De manera sintomática, tanto en Rusia como en Occidente, se pondrá cara de no haber oído esa declaración, de no comentarla e incluso de omitir el enunciado de ese discurso que hizo época. Sin embargo, ese discurso contiene la quintaesencia misma de la geopolítica atlántica del siglo XX en el Viejo Mundo. La fórmula pronunciada por el Presidente de Estados Unidos, “ni Munich ni Yalta”, significa literalmente: “Europa oriental jamás formará parte de la zona de influencia ni de Alemania ni de Rusia; será una esfera de influencia de Estados Unidos”.

No nos vamos a sacrificar a la moda política y nos abstendremos de comparar los objetivos de los demás miembros de la coalición anti-hitleriana con las aspiraciones de Hitler. No obstante, es desagradable abstenerse de todo comentario. Las palabras de Bush representan una formidable confirmación de una evidencia: lo que los alemanes no lograron realizar con dos guerras mundiales, los anglosajones lo han conseguido cumplir a finales del siglo XX. E incluso no evocaré el hecho de que el mapa de expansión de la OTAN se parece como dos gotas de agua al mapa dibujado por los pangermanistas en 1911, conforme al cual la Alemania del Kaiser se precipita hacia el este, soñando con Ucrania, el Cáucaso, la región del Báltico y el control sobre el Mar Negro…

El principal resultado de Yalta y Postdam, jamás reconocido en público, fue la imposición de hecho de la URSS como sucesor del Imperio de Rusia en el terreno geopolítico, combinado con la restauración de su potencia militar y su influencia internacional. Esta situación nueva induce a su vez la inevitabilidad de una resistencia “fría” al resultado de la Victoria, que correspondió a la restauración en el sitio y el lugar de la Gran Rusia, de una potencia capaz de contener los designios de Occidente. Y hoy la Rusia no-comunista padece la experiencia de una presión geopolítica que crece sin cesar.

Es significativo que después de 70 años se vuelvan a evaluar y destacar los resultados de Yalta, que fueron favorables a la URSS, aquellos que se pagaron con una dura lucha de sacrificio del pueblo soviético contra la agresión hitleriana.

¿De qué clase de democracia y de qué Unión Europea hablaríamos en la actualidad, si los numerosos pueblos de Europa del este se vieran privados de su lengua y cultura, y reducidos a meros recursos para el proyecto de otros?

Se pone en cuestión el estatuto del distrito de Kaliningrado y de las islas Kuriles, pero no se ha modificado en favor de Francia el trazado de sus fronteras con Italia y las islas del Dodecaneso se entregaron a Grecia (todo eso no habría podido suceder sin el consentimiento de la URSS, aunque en Grecia Gran Bretaña llevó al poder a fuerzas anticomunistas militantes). Por el contrario, nadie recuerda nada sobre un retorno al seno de nuestro país de los territorios perdidos en el transcurso de la revolución, tras las intervenciones extranjeras, las agresiones abiertas y las ocupaciones, así como por el hecho del crecimiento de ciertos Estados por la anexión de territorios que jamás antes les habían pertenecido.

Turquía suministra armas al Califato Islámico

Erdogan con Obama
En plena campaña electoral en Turquía, el diario Cumhuriyet publicó el 29 de mayo fotos e incluso un vídeo acreditando que el gobierno islamista de Racep Tayyip Erdogan está suministrando armamento a los yihadistas a través de la frontera común con Siria.

La noticia, que confirmaba con claridad antiguas evidencias, ha supuesto un revuelo que ha obligado a intervenir a Yigit Bulut, un colaborador muy estrecho de Erdogan, que ha amenazado: “quienes traicionen a esta nación sentirán personalmente la fuerza del Estado”.

Las imágenes mostraban obuses y morteros en camiones de ayuda humanitaria disimulados como un cargamento de medicamentos de Humanitarian Relief Foundation, una ONG islamista que es uno de los brazos largos del gobierno de Ankara. El convoy fue detenido por la gendarmería turca en enero del año pasado cerca de la frontera siria.

Según Cumhuriyet los camiones portaban un millar de obuses de mortero, 80.000 municiones para armas de pequeño y grueso calibres y centenares de lanzagranadas, materiales fabricados por los antiguos países del bloque del Telón de Acero.

Los periódicos turcos Hurriyet y Radikal demostraron que los camiones incautados pertenecen al MIT, el servicio secreto turco, a pesar de que hasta que se ha producido esta filtración el gobierno islamista de Erdogan había negado sistemáticamente su contribución a las tropas que pretenden el derrocamiento del gobierno vecino de Damasco, quien ha presentado una queja oficial ante la ONU contra Turquía.

Sorprendido de manera flagrante, el gobierno ha impuesto el más estricto secreto sobre las informaciones, aunque ha reconocido la apertura de una investigación interna y ha detenido a 50 funcionarios públicos, entre ellos magistrados, gendarmes y militares.

El apoyo de gobierno de Erdogan al yihadismo no sólo compromete seriamente a Tuquía sino al conjunto de la OTAN, de la que es un puntal decisivo en Oriente Medio.

Estados Unidos tiene 800 bases militares repartidas por todo el mundo

Estados Unidos cuenta con 800 bases e instalaciones militares por todo el mundo, según una recopilación hecha por David Vine, profesor de la Universidad Americana, en su libro “Base Nation”. Su mantenimiento cuesta unos 100.000 millones de dólares al año a los contribuyentes de aquel país.

La mayoría de las bases estadounidenses se construyeron después de la Segunda Guerra Mundial. La Guerra de Corea, así como la Guerra Fría contribuyeron a acelerar la expansión de la infraestructura militar del país norteamericano a otros países.

En un intento de contener al comunismo, las fuerzas de Estados Unidos se expandieron por todo el planeta, particularmente por las regiones consideradas por Washington vulnerables a la influencia de la URSS. De ahí la presencia de bases en países donde no hay ningún tipo de conflicto, como las 227 que tiene en Alemania, algo que era entendible en la época de la Guerra Fría y con el país dividido por una muralla.

Pero más de 20 años después del fin de la Guerra Fría, gran parte de la infraestructura militar construida en la Guerra Fría sigue estando operativa, lo cual carece de justificación. Hoy no hay ningún país que se acerque ni de lejos al potencial militar de Estados Unidos, y sin embargo, esa presencia masiva en el extranjero continúa siendo un elemento fundamental de la política exterior norteamericana.

Los políticos de ese país mantienen el discurso oficial. Para convencer a los congresistas y opinión pública de que ese gigantesco desembolso económico está justificado, afirman que es básico para garantizar la estabilidad.

La existencia de esa red planetaria no ha impedido que ocurran guerras imperialistas en Iraq y Afganistán.

¿Cuál es su función? Mantener la ficción de que Estados Unidos gobierna el mundo. Los cuatro elementos principales de la estrategia de dominación del mundo por los imperialistas son el control de la economía mundial y los mercados financieros, la mano puesta sobre todos los recursos naturales (materias primas y recursos energéticos) neurálgicos para el desarrollo de su poder en la perspectiva de las actividades de las multinacionales, la puesta bajo tutela de 191 países miembros de la ONU y, finalmente, la conquista, la ocupación y la vigilancia de estos elementos gracias a una red de bases o instalaciones militares que cubren el conjunto del planeta (continentes, océanos y espacio ultraterrestre).

Por eso, cuando se prolonga una amenaza como la del Califato Islámico o Estados Unidos resulta incapaz de controlar Afganistán, en vez de cuestionar el principio militarista, lo que los políticos y medios discuten es si necesitan más aviones, más tropas sobre el terreno, más bombas contra el enemigo, más bases en el extranjero. En definitiva, no hay ningún problema estratégico que no se pueda solucionar arrojando más bombas.

“Es un sistema militar masivo que asegura la influencia de Estados Unidos en todos los rincones del planeta, y dado el carácter indiscutible de esta estrategia generalizada, no es probable que pronto se produzca algún cambio”, escribe Vox (*).

Recientemente Estados Unidos ha ampliado su presencia militar también en Latinoamérica. La base aérea estadounidense de Soto Cano en Honduras, conocida también como Palmerola, a 86 kilómetros de Tegucigalpa, cuenta con una nueva unidad especial.

Lo mismo cabe decir de la base militar en Morón de la Frontera, en España.


(*) http://www.vox.com/2015/5/18/8600659/military-bases-united-states

Estados Unidos crea una coalición militar para desatar la guerra contra China

El 20 de mayo un P8-A, avión de vigilancia y caza de submarinos de Estados Unidos, entró en el territorio en disputa en el Mar de China Meridional (1). La Armada china lanzó múltiples advertencias a un avión de vigilancia estadounidense de última generación, instándolo a salir del área.

En su intento por desafiar aún más el fortalecimiento militar de China en el Mar Meridional de China, el avión, un Boeing P-8 Poseidón, realizó una misión de reconocimiento sobre una instalación militar discutida que está bajo construcción en una serie de islas artificiales. La aeronave recibió ocho advertencias por parte de la Marina del gigante asiático, que insistió en que dejara la zona.

Además, el USS Fort Worth, buque de combate litoral de la Armada de EE.UU, completó la semana pasada su misión de patrulla de las islas Spratly en el mar de China Meridional durante la cual también lanzó un avión no tripulado de reconocimiento y un helicóptero Seahawk para explorar el espacio aéreo de la zona. Esta acción podría conducir al aumento de la tensión sobre los mencionados territorios en disputa.

«El incidente [con el avión de Estados Unidos en el Mar de China Meridional] es muy desagradable y podría provocar potencialmente un grave conflicto a pesar de que ambas partes tratarán de minimizar la tensión en las relaciones bilaterales», opina el analista militar Igor Korotchenko en la entrevista para el portal ruso Vzglyad (2).

«Estados Unidos está creando de manera abierta una coalición militar que se enfrentaría a China. De este modo, Washington se basa en sus aliados en la región, principalmente en Japón», asegura a su vez el periodista y experto militar Víctor Murajovki, y subraya la creciente militarización de la región. «En el desarrollo de su fuerza militar, China hace el hincapié en la Armada, mientras que Estados Unidos también se centra en el fortalecimiento de su poder militar en la región».

Sin embargo, en cualquiera de los escenarios, un posible conflicto armado en la zona tendría consecuencias catastróficas para ambas partes, advierte el experto.

El lunes el secretario de Defensa de Estados Unidos, Ashton Carter, firmó una alianza militar con Vietnam, país al que suministrará armamento. Durante una visita a la norteña localidad portuaria de Haiphong, Carter informó de que Estados Unidos prestará a Vietnam 18 millones de dólares para comprar barcos a Metal Shark, una empresa cabecera en la fabricación de patrulleras y lanchas de aluminio, según el diario local vietnamita Thanh Nien.

Durante su visita, el jefe del Pentágono reconoció un buque guardacostas vietnamita dañado por el ataque de un barco chino y anunció la próxima visita a Estados Unidos del Secretario General del Partido Comunista de Vietnam Nguyen Phu Trong por primera vez desde que en 1975 Estados Unidos perdió la guerra.

Estados Unidos tiene planeado desplegar su armamento más avanzado cerca de las fronteras marítimas de China. Washington acusa a Pekín de llevar a cabo un programa masivo de “reclamación de tierras” en las islas Spratly, en el mar de la China Meridional, y sostiene que las reivindicaciones territoriales del gigante asiático en las islas artificiales podrían militarizar aún más la región.

La alianza militar de Estados Unidos con Vietnam está dirigida contra China. Las reclamaciones de Pekín sobre el Mar de China Meridional han llevado en los últimos años a Filipinas, Vietnam, Malasia y Brunei, a estrechar sus lazos militares con Estados Unidos.


(1) La Armada china hace múltiples advertencias a un avión de EE.UU. que ingresó a territorio en disputa, 20 de mayo, http://actualidad.rt.com/actualidad/175337-armada-china-eeuu-advertencias-mar-disputa
(2) США и Китай остановились в шаге от вооруженного конфликта, 21 de mayo, http://vz.ru/world/2015/5/21/746509.html

El capital financiero vuelve a dar su bendición a Podemos

Dicen los curas que algo tendrá el agua cuando la bendicen. Pues si los buitres del capital financiero internacional, a través de su portavoz, el diario londinense “Financial Times”, bendicen a Podemos, es porque algún encanto tienen para ellos las huestes de Pablo Iglesias que sólo ellos saben.

Si además el “Financial Times” considera que Podemos es una organización de extrema izquierda, como dicen, todo resulta aún más extraño. ¿Cómo es posible que los especuladores de la City bendigan a un grupo político de extrema izquierda?

En principio sólo se nos ocurre una posibilidad: Podemos no es lo que “Financial Times” dice que es, o sea, la extrema izquierda, sino más bien lo contrario. Por consiguiente, lo que “Financial Times” bendice es una mixtificación o, en otras palabras, un fraude.

Los grandes financieros son más papistas que el Papa, porque si Podemos ni siquiera se califica a sí mismo como de “izquierda”, ¿como es posible que en la City londinense no sólo los califiquen así sino que los pongan en un extremo?

La bendición se convierte en una santificación si tenemos en cuenta que no es la primera vez que “Financial Times” elogia a Podemos. En noviembre del año pasado ya apoyaron a esta “extrema izquierda” en su propósito de reestructurar la deuda española. El artículo se titulaba “La izquierda radical tiene razón sobre la deuda europea”, por lo que las altas finanzas están insistiendo machaconamente en su calificación de Podemos como “izquierda” y además “radical”.

El artículo de noviembre ponía a Podemos en un pedestal: incluso era mucho mejor que otras organizaciones “radicales” europeas, como el partido alemán Die Linke (La Izquierda) o el griego Syriza. De los partidos radicales que han surgido en Europa, decían los buitres de las finanzas, “al que hay que prestar más atención es a Podemos” porque tiene “un enfoque coherente para gestionar el riesgo económico posterior a la crisis”.
 

No se cansan de repetirlo bien claro: los especuladores internacionales respaldan el programa de Podemos. A ello le añadían algo todavía más importante procediendo de quien procede: los financieros británicos apoyan incluso una “quita parcial” sobre la deuda española, lo cual es muy significativo porque si hubiera una quita de la deuda española sería a costa del capital financiero internacional precisamente.

¿Cómo es posible que el capital financiero atente contra sus propios intereses? Naturalmente porque “Financial Times” no representa a todos los intereses del capital financiero internacional, sino sólo a una parte. ¿Cuál es esa parte? Aquella que dentro de la Unión Europea está frontalmente enfrentada a la Unión Europea; más en concreto, aquella que viene denunciando a la moneda única, es decir, Cameron, los llamados “euroescépticos” ingleses, enfrentados a los planes europeístas de Alemania y, en especial, de Merkel.

No hay más que seguir la negociación que Alemania mantiene con Syriza sobre la deuda exterior de Grecia, donde no quieren quitar ni un céntimo, para contrastarla con la generosidad de la que “Financial Times” hace gala. Con el dinero ajeno, el alemán, los especuladores de Londres parecen una ONG.

El capital financiero internacional, como cualquier otro, no forma una unidad y la fracción que se está declarando a favor de Podemos y de la política económica que Podemos representa, procede precisamente de su sector más reaccionario, estrechamente aliado a la política imperialista de Estados Unidos, por lo que no es de extrañar que consideren a Podemos como la “extrema izquierda”. Ya se sabe: los extremos se tocan, y que Podemos y el ala más reaccionaria del partido conservador británico sintonicen no es tan extraño como parece. Les une un mismo enemigo. “El enemigo de mi enemigo es mi amigo”, podrían recitar.

Las nuevas organizaciones políticas del estilo de Podemos y similares son la herramienta perfecta en las pugnas que en Europa unos imperialistas mantienen con otros. No sólo pueden contar con un caballo de Troya en Grecia (Syriza) o en España (Podemos) sino que, además, “Financial Times” considera que Die Linke puede ser su pica en Flandes: en el propio corazón de la Alemania de Merkel.

El imperialismo siempre encuentra sorprendentes compañeros de cama. “Financial Times” no sólo bendice un fraude como Podemos sino algo que va mucho más allá: el cambio de alineamiento de España en el escenario internacional. La ruptura del bipartidismo es el comienzo de la ruptura del alineamiento tradicional de España con Alemania a través de la Unión Europea. El nuevo papel que Estados Unidos ha adjudicado recientemente a la base aérea de Morón de la Frontera es un proyecto estratégico, impensable si Washington no confiara en la fidelidad absoluta de quien llegue a La Moncloa, cualquiera que sea, especialmente si se trata de Podemos.

Los imperialistas bloquean las negociaciones sobre desarme nuclear

Tras casi cuatro semanas de negociaciones, la Conferencia Internacional de Evaluación del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) ha fracasado rotundamente como consecuencia del bloqueo impuesto por las potencias imperialistas.

El fracaso ha sido particularmente frustrante para las organizaciones pacifistas internacionales que tenían depositadas muchas esperanzas en esta Conferencia, que se celebra poco antes del 70 aniversario de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, que se cumplirá en agosto. Sin embargo, no sólo no ha habido ningún progreso significativo hacia el desarme sino que han revertido algunos compromisos ya existentes.

Según varios diplomáticos, Israel, el único país de Oriente Medio con armas nucleares, fue el único país que ha salido victorioso con este fracaso, ya que no respalda la propuesta de realizar una conferencia internacional para un Oriente Medio sin armas de destrucción masiva.

Canadá, cuyo actual gobierno es “más proisraelí que el propio Israel”, Estados Unidos y Gran Bretaña dijeron que no podían aceptar el proyecto de acuerdo, contenido en el documento final, que convocaría a la conferencia propuesta sobre Oriente Medio para el 1 de marzo del año que viene.

“Quizá sea paradójico, entonces, que estos tres Estados impidieran la adopción de este documento final en nombre de Israel, un país con armas nucleares que ni siquiera es parte del TNP”, destacó Ray Acheson, directora de Reaching Critical Will, el programa de desarme de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad.

“Esta Conferencia de Examen demostró, más allá de toda duda, que seguir confiando en el liderazgo de los Estados con armas nucleares o sus aliados… es inútil”, concluyó Acheson.

Joseph Gerson, coordinador de desarme de American Friends Service Committee, una organización estadounidense de derechos humanos, también considera que Washington es el principal responsable del fracaso de la conferencia de este año, así como lo fue en la de 2005. “Es decir, Estados Unidos e Israel, aunque Israel es uno de los pocos países que aún no firmó el TNP”, precisó.

En lugar de culpar a Israel, Canadá, Estados Unidos y Gran Bretaña culpan a la víctima, dice Gerson, al sostener que Egipto hizo fracasar la conferencia cuando solicitó que la declaración final reiterara el llamamiento a la creación de una Zona Libre de Armas Nucleares en Oriente Medio.

Estados Unidos envió a “un funcionario estadounidense de alto nivel” a Israel “para discutir la posibilidad de una transacción” en el borrador del documento final. “Israel aparentemente se negó, y los compromisos ostensibles” del presidente estadounidense “Barack Obama con un mundo sin armas nucleares se derrumbaron ante la intransigencia israelí”, según Gerson.

Gerson opina que lo peor es que el fracaso de la Conferencia socava la credibilidad del TNP, al aumentar el peligro de la proliferación de las armas nucleares y no hacer nada para contener las carreras armamentistas, mientras que las potencias nucleares “modernizan” sus arsenales. El fracaso de la conferencia acrecienta el peligro de una catástrofe nuclear, advirtió.

El Tratado de No Proliferación Nuclear fue elaborado en 1964 por la URSS y Estados Unidos como consecuencia de las negociaciones entre Kennedy y Jruschov derivadas de la crisis de los misiles de Cuba. Es el único Tratado Internacional que se ha firmado varias veces, primero para incorporar a Gran Bretaña, luego a China, que entonces estaba intentando llevar a cabo su primera explosión nuclear y finalmente a Francia.

El Tratado pretendió cerrar un elenco de países con armas nucleares e impedir que los demás pudieran hacer lo mismo. Fracasó porque a las cinco potencias originarias, que son también los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, se les sumaron luego otros cuatro países más, Corea del norte, India, Israel y Pakistán.

También fracasó porque a cambio de cerrar el club, las grandes potencias asumieron el compromiso de eliminar progresivamente las armas nucleares, que jamás cumplieron. Por el contrario, con el tiempo su arsenal nuclear ha ido creciendo. Actualmente disponen de unas 20.000 cabezas nucleares repartidas en unas 5.000 armas, la mitad de ellas en estado de máxima alerta operativa.


John Burroughs, director ejecutivo del Comité de Abogados sobre
Política Nuclear, afirma que en los últimos 20 años los compromisos sobre desarme realizados por
las conferencias de evaluación del TNP no es que
no hayan sido lo suficientemente sólidos, sino que no fueron aplicados
por los Estados poseedores de armas nucleares.

La prensa suele utilizar este Tratado para atacar periódicamente a Corea del norte, un país que lo firmó, aunque en 2003 tuvo que apartarse de él como consecuencia del continuo hostigamiento del imperialismo.

La misma manipulación han empezado a utilizar contra Irán, a pesar de que no posee armamento nuclear.

El fútbol según el imperialismo

Si Ustedes habían imaginado siquiera un momento que con el artículo sobre la corrupción de la FIFA habíamos agotado el asunto, se equivocaron por completo. Pero si -además- han deducido que el imperialismo utiliza al fútbol sólo para atacar a Rusia, tampoco tocan el piano con los diez dedos de sus manos. Le faltan dedos y le faltan teclas. En Washington están cocinando una mezcla entre el fútbol y su propia estrategia, tan explosiva como el detonante y la carga mortífera.

No puede ser casualidad que la actuación del FBI contra la FIFA por corrupción se desate sólo dos días antes de las elecciones para respaldar a Joseph ‘Sepp’ Blatter en su cargo de presidente de la organización internacional. La alternativa a Blatter era -nada menos- que el príncipe y general del ejército jordano Ali Bin Al Husseine, que el viernes retiró su candidatura.

En Estados Unidos el fútbol no es un deporte de masas, como en el resto del mundo. Más bien es una de las excepciones en las que el imperialismo no ha logrado imponer el “american way of life”. Deberíamos ser aficionados al béisbol o al rugby. Sin embargo, el imperialismo sabe de la importancia internacional que tiene el fútbol. Incluso algunos destacados perros de presa del imperialismo, como el senador John McCain, nada menos, son perfectos conocedores de lo que allá llaman “soccer”, casi como la clientela de cualquier taberna hispánica.

La importancia que el fútbol ha ido adquiriendo en el mundo ha acentuado la necesidad de manejar cierto tipo de eventos, como los Campeonatos Mundiales. En fin, el control del fútbol es importante para manejar el mundo. Un control insuficiente sobre la FIFA ha llevado a que un mundial se vaya a celebrar en Moscú y a que en el organismo se vaya a votar la exclusión de Israel de las competiciones de la FIFA bajo una acusación de “racismo antipalestino”. Eso significa que hay algo en el mundo que no es la correa de transmisión de la alta política que quiere Washington, lo cual es absolutamente intolerable.

De ahí que el miércoles el senador McCain hiciera un llamamiento a destituir a Blatter para poner en su lugar a un príncipe jordano más amistoso hacia Israel y menos hacia Rusia.

La cuna del fútbol es Inglaterra y la cuna de los ataques a Blatter también fue Inglaterra, cuya prensa comenzó a atacarle el año pasado cuando no lograron llevar a las islas los Mundiales del año 2022. Hay deportistas que no saben perder y eso es importante tenerlo en cuenta porque la mayor parte de los deportistas pierden. Entonces creen que no es porque el contrario sea mejor sino porque alguien -ajeno a ellos mismos- es un corrupto.

Si Moscú logra organizar un Mundial y Londres no, en el mundo muchos van a pensar que una ciudad y un país son mejores que otro, cuando se trata nada menos que de Londres y de la capital del fútbol. En tales casos ingentes masas de capitales se trasladan de un sitio (como Londres) a otro (como Moscú) y con ellos se trasladan también las cámaras de televisión y muchos millones de personas verán que Rusia no es ese paria de la tierra, hosco, aislado del mundo, rechazado y repudiado. Si Estados Unidos no impone otro boicot, lo cual sería extraño, durante meses, los propagandistas del imperialismo van a tener que cambiar su lenguaje, hablar de otras cosas.

También Putin ha dicho que no encuentra motivaciones políticas en la actuación del FBI contra la FIFA. Pero en el ataque a la FIFA es difícil ver algo distinto a la política. Por ejemplo, necesitamos que alguien explique por qué el FBI mete sus narices en un crimen que se ha cometido tan lejos de las fronteras de Estados Unidos. Si había un delito, ¿por qué la policía suiza no hizo nada?, ¿se enteró el FBI antes que ellos?, ¿acaso la actuación de la FIFA es plenamente legal ante las leyes suizas?, ¿qué hacía el FBI investigando a un organismo internacional que tiene su sede en Zurich?, ¿está el mundo entero sometido a las leyes aprobadas en Estados Unidos?, ¿a los policías de Estados Unidos?, ¿a los tribunales de Estados Unidos?

El asunto es mucho más peliagudo de lo que parece y más de uno se estará ahora tentando la ropa. No sólo la FIFA tiene su sede en Suiza. Desde 1945 la mayor parte de los organismos internacionales se instalaron en Suiza porque alardeaba de ser un país neutral en el que ese tipo de actuaciones no era concebible… hasta ahora. El fracaso del golpe de Estado contra la FIFA sólo es momentáneo. Empieza la prórroga. Los imperialistas volverán a intentarlo porque -por si no se habían apercibido de ello- todo el mundo está sometido a Estados Unidos. Incluidos los organismos internacionales, que no se rigen por sus propios Estatutos sino por las leyes aprobadas por el Congreso y el Senado de Estados Unidos.

Si desde 2011 Estados Unidos ha derrocado gobiernos en varios países árabes, si dio un golpe de Estado en Kiev el año pasado, ¿por qué no va a poder hacer lo mismo con la FIFA o con cualquier otro organismo internacional?

Los Mundiales de 2018 en Moscú resultarán apasionantes: ¿tendrá entonces el Estado Islámico su propia selección nacional?

En la antesala de la Guerra Fría

Apasionante el artículo que publica Yuri Rubtsov, profesor de la Universidad Militar del Ministerio ruso de Defensa (*). Los documentos secretos que pone encima de la mesa demuestran que los imperialistas aún no habían acabado una horrible guerra y ya estaban haciendo planes para la siguiente.

Cuenta Rubtsov que poco después de acabar la Segunda Guerra Mundial, en mayo de 1945 el mariscal Zhukov estaba en Berlín tratando de cumplir con uno de los acuerdos aprobados por los aliados en las reuniones que celebraron en plena guerra: desarmar y disolver a las unidades militares alemanas y enviarlas a los campos de prisioneros.

Incumpliendo dichos acuerdos, Gran Bretaña estaba haciendo todo lo contrario: estaban preservando la capacidad de combate de las unidades militares del III Reich. La inteligencia militar soviética había captado un telegrama secreto enviado por Churchill al mariscal Montgomery, comandante de las fuerzas británicas, en el que le encomendaba recoger el armamento alemán y conservarlo preparado para devolvérselo a los nazis en el caso de que continuara la ofensiva soviética en Europa.

Por dicho motivo, en el Consejo Aliado de Control, compuesto por Estados Unidos, Unión Soviética, Gran Bretaña y Francia, Zhukov protestó contra las actividades británicas. Dijo que la historia del mundo conocía pocos ejemplos de una traición de esas dimensiones y que Gran Bretaña se negaba a respetar los compromisos contraídos con el resto de naciones que, además, eran sus aliadas. Por su parte, Montgomery negó las acusaciones, aunque algunos años más tarde admitió que eran ciertas y que había recibido instrucciones en tal sentido y las había ejecutado.

Desde 1917 Churchill estaba obsesionado por la revolución socialista, a la que consideraba como un peligro mortal para el “mundo libre” y quiso abrir un frente en el este para contener la ofensiva soviética contra el nazismo en la Segunda Guerra Mundial. Consideraba la caída de la Alemania nazi como una amenaza y pretendió que fueran las tropas británicas las que tomaran Berlín y que fueran los estadounidenses los que liberaran Checoslovaquia y Praga, mientras que Austria quedaría controlada por todos los aliados en pie de igualdad.

En abril de 1945 Churchill encargó al Estado Mayor de su ejército la Operación Impensable, nombre en clave de un conflicto de las potencias occidentales con la Unión Soviética cuyo objetivo era “imponer a Rusia la voluntad de Estados Unidos y del Imperio Británico”. El 1 de julio de 1945 era fecha prevista para la invasión de la Europa ocupada por el ejército soviético. Por lo tanto, cuenta Rubtsov, ya en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, Churchill se preparaba para atacar a la Unión Soviética por la espalda.

La Operación Impensable pretendía desencadenar una guerra total para ocupar aquellas regiones de la Unión Soviética que hubieran tenido una importancia crucial en su esfuerzo bélico, a fin de dar un golpe decisivo a las fuerzas armadas soviéticas, haciendo imposible que la Unión Soviética pudiera continuar los combates.

El plan también tenía en cuenta la posibilidad de que el ejército soviético iniciara una retirada estratégica al interior de su territorio, siguiendo tácticas militares que ya habían utilizado en las guerras precedentes.

Dichos planes fueron estimados irrealizables por el Estado Mayor británico, dada la superioridad numérica de las fuerzas terrestres soviéticas, en una proporción de uno a tres en Europa y en Oriente Medio, a donde también alcanzaría la agresión contra la Unión Soviética. Por dicho motivo, Gran Bretaña necesitaba contar con las unidades del III Reich recién derrotadas.

El gabinete de guerra declaraba: “El ejército ruso ha desarrollado un alto mando capaz y experimentado. El ejército es extremadamente robusto, vive y se desplaza con medio de supervivencia más ligeros que todos los ejército occidentales y emplea tácticas audaces fundadas en gran parte en el desprecio de las pérdidas para la realización de su objetivo. El equipo ha mejorado rápidamente durante la guerra y ahora es bueno. Sabemos lo suficiente sobre su desarrollo como para asegurar que no es, ciertamente, inferior al de las grandes potencias. La facilidad que los rusos han demostrado en el desarrollo y la mejora de las armas y los equipos existentes y en su producción en masa, ha sido chocante. Ha habido casos conocidos en los que los alemanes han copiado las funciones básicas del armamento ruso”.

Los planificadores británicos llegaron a una conclusión pesimista. Efectivamente, el informe declara: “Si nosotros nos lazamos a la guerra contra Rusia, debemos estar preparados a comprometernos en una guerra total, que sería a la vez larga y costosa”. La superioridad numérica de las fuerzas terrestres soviéticas dejaba poco margen para el éxito. La evaluación, firmada el 9 de junio de 1945 por el jefe de Estado Mayor del ejército, concluye: “Está más allá de nuestro alcance lograr un éxito rápido pero limitado y nos veremos comprometidos en una guerra prolongada con posibilidades muy aleatorias. Por otra parte, esas probabilidades se convertirían en fantasías si los americanos se abandonan y se comportan de manera indiferente, atraídos por la guerra en el Pacífico”.

El 8 de junio el Primer Ministro recibió una copia del informe. Como era sagaz, Churchill no podía hacer gran cosa, dada la superioridad del ejército soviético. Incluso con una bomba nuclear en la despensa del ejército estadounidense, Harry Truman, el nuevo Presidente americano, tuvo que tenerlo en cuenta.

En un encuentro con el ministro soviético de Asuntos Exteriores, Molotov, Truman cogió el toro por los cuernos. Lanzó una amenaza apenas disimulada de empleo de las sanciones económicas contra la Unión Soviética. El 8 de mayo, sin previo aviso, el Presidente estadounidense ordenó reducir considerablemente los suministros, hasta el punto de que los buques americanos que navegaban con rumbo a la Unión Soviética regresaron a sus puertos. Poco tiempo después, anuló la orden de reducir los suministros. De lo contrario, la Unión Soviética no hubiera emprendido la guerra contra Japón, algo que Estados Unidos necesitaba imperiosamente. Pero la relación bilateral quedó comprometida. El memorándum firmado por el secretario de Estado Joseph Grew el 19 de mayo de 1945 declaraba que la guerra contra la Unión Soviética era inevitable. Llamaba a tomar una posición más firme en las relaciones con Moscú. Según él, era conveniente empezar la lucha antes de que la URSS pudiera reponerse de la guerra y restaurar su inmenso ejército, su potencial económico y territorial.

Los militares estaban impulsados por los políticos. En agosto de 1945, con la guerra contra Japón en plena ebullición, sometieron al general L.Groves, que estaba al frente del programa nuclear estadounidense, un plan de objetivos estratégicos en la URSS y en Manchuria. El plan contenía un listado de las 15 ciudades más grandes de la Unión Soviética: Moscú, Bakú, Novosibirsk, Gorki, Sverdlovsk, Cheliabinsk, Omsk, Kuibyshev, Kazan, Saratov, Molotov (Perm), Magnitogorsk, Grozny, Stalinsk (actual Donetsk) y Nijny Tagil.

Los objetivos militares se describían en términos de geografía, potencial industrial y prioridades de ataque. Washington abría un nuevo frente, esta vez contra su aliado. Lo mismo que Londres, olvidó inmediatamente que habían combatido codo a codo con la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial, así como los compromisos adquiridos en las Conferencias de Yalta, Postdam y San Francisco.

(*) Yuri Rubtsov, Operation Unthinkable – Allies Were Bearing Secret Malice, http://www.strategic-culture.org/news/2015/05/25/operation-unthinkable-allies-were-bearing-secret-malice.html

El golpe contra la corrupción de la FIFA es un golpe contra Rusia

Es un clamor conocido desde siempre que la FIFA, el organismo mundial que regula el fútbol, es un pozo séptico, tanto o más que otros organismos internacionales conocidos, como el Comité Olímpico Internacional, la Organización Mundial de la Salud, la Organización Internacional del Trabajo, la Unesco, la Unicef y la propia ONU, bien entendido que la corrupción es una parte de la dominación, es decir, que no corrompe quien quiere sino quien puede. En una sociedad capitalista los que luchan por la dominación, favorecen la corrupción.

También es conocido que la FIFA tiene su sede en Suiza y que ha sido este país quien ha procedido a detener a varios altos dirigentes del organismo, pero que lo ha llevado a cabo siguiendo órdenes de Estados Unidos. Si la FIFA siempre ha sido una institución corrupta hay que empezar a pensar en los motivos por los cuales ha sido ahora -precisamente ahora- cuando se han puesto en marcha.

La respuesta es que el Mundial de fútbol 2018 se celebrará en Rusia y Estados Unidos, a pesar de lo que dice el diario deportivo As (*), se dispone a imponer un nuevo boicot, lo cual tampoco es nuevo. Los únicos juegos olímpicos de los que disfrutó la URSS fueron saboteados por los imperialistas, como fueron saboteados el año pasado los juegos de invierno en Sochi.

Si los dirigentes de la FIFA han sido detenidos por cobrar sobornos por adjudicar el lugar de celebración de los Mundiales de fútbol, la maniobra de Estados Unidos se dispone ahora a demostrar “urbi et orbi” que los de 2018 se adjudicaron a Rusia no en virtud de las virtudes deportivas de ese país sino a cambio de un dinero sucio, lo cual es obvio. Si Rusia no hubiera sobornado a los caciques de la FIFA, el evento se hubiera ido a otro lugar, porque esa decisión es una subasta: los mundiales se celebran en el país que pone más dinero dentro de su bolsillo.

Es posible que la adjudicación de los Mundiales 2018 a Rusia no se anule, a pesar de los sobornos. En cualquier caso, el proceso contra la FIFA se convertirá en un proceso contra Rusia, cuyo nombre no quedará asociado a algo tan magnífico como el deporte, sino a la sucia corrupción. Rusia es un país corrupto y corruptor, y eso es algo que le diferencia de los demás países del mundo, como España, sin ir más lejos.

Es un caso intolerable en el que quieren mezclar dos cosas distintas, como el fútbol y “la política” que no tienen nada que ver. Por ejemplo, con ocasión de la final que jugaron el miércoles pasado el Sevilla y el Dnipro, el diario deportivo Marca escribió que el club ucraniano era propiedad del conocido magnate Kolomoiski, al que presentaba como un campeón de la lucha que está librando Ucrania contra “la invasión rusa”.

Ya ven Ustedes que si quieren mantenerse informados de los graves acontecimientos que ocurren en Ucrania, deben leer el Marca. De lo contrario nunca se enterarán de que dicho país ha sido invadido por sus vecinos “manu militari” y que, haciendo gala de patriotismo, los grandes capitalistas ucranianos están al frente de la lucha contra tal invasión. Tampoco se enterarán de que los grandes capitalistas tienen las mismas aficiones deportivas que las demás clases sociales, por bajas que sean, cuyos gustos satisfacen financiando clubes de fútbol como el Dnipro. Desinteresadamente, sin ningún ánimo de lucro.

A lo que el Marca contaba el miércoles hay que añadir que el Sevilla Club de Fútbol, tampoco tiene nada que ver con “la política” y por eso su antiguo presidente y dueño, Jose María del Nido, está en la cárcel. Además de corrupto y abogado de corruptos, Del Nido es un viejo fascista, militante de Fuerza Nueva durante su juventud, que ya estuvo detenido durante la transición por actividades tan fascistas como la brutal paliza que le propinó a un militante del Partido de Trabajo.

Otro fascista futbolero es Tebas, el presidente de la Asociación de Fútbol Profesional. ¿Se libra alguien?

Pero el fascismo no es política sino patriotismo, algo que está por encima de las clases y de la lucha de clases. Por eso aquí nos oponemos a que nadie trate de politizar algo que no tiene nada que ver con “la política”, como es el fútbol.


(*) Rusia niega que el ‘caso FIFA’ pueda dejarle sin el Mundial, http://futbol.as.com/futbol/2015/05/27/internacional/1432717933_288888.html

Una reunión de Bin Laden con la CIA

Es una verdadera faena que las hemerotecas existan y alguien se dedique a hurgar en ellas. Dos meses antes de los famosos atentados del 11-S el diario francés Le Figaro informó en primera plana de la entrevista celebrada por la CIA con Bin Laden en Dubai, mientras éste convalecía de una grave enfermedad. Es interesante echar un vistazo a la noticia a pantalla completa porque cuenta los detalles de la reunión.

La entrevista se celebró cuando faltaban menos de dos meses para el 11-S. Si Bin Laden era el cerebro de dichos atentados, hubiera bastado con ponerle los grillletes para impedir los atentados.

¿No era Bin Laden el hombre más buscado?, ¿no había puesto Bush precio a su cabeza? Si sabían que estaba en Dubai, ¿por qué no le detuvieron entonces?, ¿por qué no le mataron aprovechando su hospitalización? El motivo es obvio: aún necesitaban de él para que llevara acabo su mejor “trabajo”: los atentados a las Torres Gemelas con los que Estados Unidos justificó su agresión contra Afganistán.

No obstante, la agresión estaba decidida de antemano; el 11-S sólo fue una excusa. Por aquellas mismas fechas, la BBC lo difundió (*) a los cuatro vientos: antes de los atentados contra las Torres Gemeral, un antiguo diplomático pakistaní, Niaz Naik, manifestó, que altos funcionarios estadounidenses le habían confirmado la invasión.

Una operación militar de aquella envergadura no se puede preparar en 25 días. Por ejemplo, la invasión de Irak en 1991 demoró cuatro meses y medio en los que la CIA estuvo manteniendo entretenido a Sadam Hussein con unas “negociaciones” ficticias.

Doce horas después del 11-S Bush ya dijo que era “casi seguro” que el responsable de los atentados era Bin Laden. Pocos días después transformó esa convicción en una afirmación rotunda al cien por cien: “sus huellas digitales están por todas partes”, dijo.

Se le olvidó añadir que las suyas también estaban por todas partes en el mismo escenario del crimen.

(*) http://news.bbc.co.uk/hi/english/world/south_asia/newsid_1550000/1550366.stm

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