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Los drones de Estados Unidos no matan a los yihadistas

Desde que Obama asumió la presidencia en 2009, se calcula que Estados Unidos dio muerte a 2.464 personas en ataques con aviones no tripulados enviados fuera de lo que Washington declaró “zonas de guerra”. De ellas en Pakistán el 89 por ciento ni siquiera fueron identificadas como yihadistas.

La cifra fue publicada en febrero 2015 por Jack Serle y el equipo de la Oficina de Periodismo de Investigación, quienes mantienen una base de datos con todos los ataques conocidos, basándose en trabajo de campo, informes de medios y fuga de documentos, que proporcionan una imagen más clara de la escala y el impacto del programa secreto de aviones no tripulados de Estados Unidos en comparación con la información episódica ofrecida por los medios de información.

De acuerdo con datos de la Oficina, los miembros de Al Qaeda representan sólo el 4 por ciento del total de 2.379 personas que murieron por ataques de aviones no tripulados estadounidenses en Pakistán a octubre de 2014, poco más de diez años después de los primeros de ataques ordenados por Bush. Del total de muertes, alrededor del 30 por ciento podría ser identificado y 11 por ciento se definen como militantes. Poco se sabe acerca de las 1.675 víctimas restantes no identificadas. La Oficina de Periodismo de Investigación informó sobre estos números después de un año de recopilar información en varias fuentes a fin de proporcionar una visión general de las bajas en ataques con drones.

Las misiones de ataques mortales selectivos con aviones estadounidenses no tripulados se efectúan principalmente sobre Pakistán, donde la CIA tiene como objetivo debilitar a Al Qaeda y limitar sus movimientos a la vecina Afganistán. El uso de aviones no tripulados se contempla como una forma de esconder la participación de Estados Unidos y eludir el resentimiento en un país que el New Yorker caracteriza como “inestable” y que posee más de un centenar de armas nucleares. Aunque la guerra no oficial con drones para controlar la frontera entre Pakistán y Afganistán terminó a mediados de 2013, la campaña de ataques con aviones no tripulados continuó con cinco bombardeos registrados en enero de 2015, la cifra más alta desde julio de 2014.

En enero se registraron ataques adicionales para matar al menos 45 personas en Somalia y tres en Yemen, donde una de las víctimas fue un niño de doce años.

Las conclusiones de la Oficina de Periodismo de Investigación socavan la validez de la afirmación del secretario de Estado, John Kerry, cuando dijo que “las únicas personas que reciben ataques desde un avión no tripulado están confirmadas como objetivos terroristas al más alto nivel”. Independientemente de si los asesinados eran en efecto peligrosos, la incapacidad para dar cuenta de sus identidades invita al escepticismo hacia estas operaciones militares y plantea preocupaciones morales concernientes al respeto básico de la dignidad humana.

En abril de 2015, Jeremy Scahill informó en Intercept que el “corazón de alta tecnología del programa de aviones no tripulados de Estados Unidos” está en una base militar estadounidense en Ramstein, Alemania. Documentos “top secret” de Estados Unidos obtenidos por Intercept proporcionan “el plan más detallado visto hasta la fecha de la arquitectura técnica utilizada para llevar a cabo ataques con aviones no tripulados Predator y Reaper”. La mayoría de los conductores de los aviones no tripulados operan desde Estados Unidos, pero dependen de Ramstein para controlar sus drones.

La cobertura de noticias de los grandes medios de comunicación sobre estos bombardeos aéreos secretos de Estados Unidos tiende a nutrirse en gran medida de las fuentes oficiales del gobierno. Muchos de estos informantes no están autorizados para conocer cabalmente estos ataques y, mucho menos, para discutirlos públicamente. Incluso “miembros del Congreso han sido amordazados por afirmaciones de funcionarios que invocan el secreto para proteger la seguridad nacional y/o cooptados por los grupos de presión que representan a los fabricantes de aviones no tripulados”, afirmó Andy Lee Roth en Censored 2013.

En ocasiones excepcionales obligan a los funcionarios a revelar más sobre estos programas secretos de exterminio. Por ejemplo, en abril de 2015, el presidente Obama se disculpó públicamente por el ataque de un dron que en enero dio muerte accidental en Pakistán a dos rehenes de Al Qaeda, entre ellos el trabajador humanitario estadounidense Warren Weinstein. La cobertura del New York Times incluyó un análisis de la noticia en primera plana, escrito por Scott Shane, quien criticó el programa de ataques con drones. El artículo citó a Micah Zenko, un experto del Consejo de Relaciones Exteriores que criticó la declaración de Obama porque “arroja poca luz sobre una cuestión no conocida: que la mayoría de los individuos muertos no están en una lista de ejecuciones y que el gobierno no conoce sus nombres”.

El análisis de Shane utilizó la investigación de la Oficina de Periodismo de Investigación para mostrar el alcance de los ataques con aviones no tripulados estadounidenses en las zonas tribales de Pakistán desde 2004.

Los periodistas del New York Times Mark Mazzetti y Matt Apuzzo también merecen reconocimiento por su informe de abril de 2015 “Apoyo profundo en Washington para las misiones de la CIA con drones”, que hizo olas en Washington y entre el establishment de prensa para identificar públicamente a tres funcionarios de alto rango de la CIA con papeles clave en las operaciones secretas de aviones no tripulados. En consonancia con la práctica habitual, la CIA pidió al Times retener los nombres. Entre los tres funcionarios de la CIA develados por Mazzetti y Apuzzo se encuentra Michael D’Andrea, a quien identificaron como “jefe de operaciones durante el nacimiento del programa de detención e interrogatorios de la agencia” y posteriormente, como jefe del Centro de Contraterrorismo de la CIA, “se convirtió en un arquitecto del programa de asesinatos selectivos”. D’Andrea, revelaron los periodistas, “presidió el crecimiento de la CIA en operaciones con aviones no tripulados y cientos de ataques en Pakistán y Yemen durante los nueve años que se mantuvo en el cargo”.

Sin embargo, los informes de Shane, Mazzetti y Apuzzo muestran lo excepcional en la cobertura de noticias de los medios corporativos sobre los programas estadounidenses de aviones no tripulados. Más típico en este sentido es el tratamiento ofrecido por la revista Newsweek en una historia de portada de abril 2015: ¿Puede Estados Unidos ganar una guerra? Esta publicación identifica los ataques con drones como una de las “puntas gemelas de la estrategia de Estados Unidos en el extranjero” que son “a menudo poco fiables, desacreditadas o desagradables”. El artículo se hizo cargo de antiguas críticas de Alexander Cockburn, periodista escocés fallecido en 2012, en las que afirmaba que los ataques de drones contra presuntos objetivos de alto valor aumentarían la violencia contra Estados Unidos y las tropas aliadas, contrarrestándolas con la perspectiva del general retirado de la Fuerza Aérea Michael V. Hayden, ex director de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) y de la CIA, quien “insiste en que los ataques de drones sobre Al Qaeda fueron cruciales en la prevención de otro gran ataque contra Estados Unidos”. La cobertura de Newsweek citó a Hayden al menos nueve veces por separado, más que a cualquier otra fuente. Y no hizo mención a las conclusiones de la Oficina de Periodismo de Investigación sobre los civiles muertos en los ataques de drones.

Estados Unidos pide al CNI que proteja sus bases militares en España

Las bases militares que Estados Unidos tiene en suelo español son uno de los objetivos de los yihadistas. Por ello, el Pentágono ha solicitado un “mayor esfuerzo” de los servicios secretos españoles a la hora de interceptar información terrorista.

Fue una petición expresa del secretario de Defensa norteamericano durante su visita a las instalaciones de los servicios de inteligencia. Pese a las múltiples operaciones policiales contra células de captación yihadista en España, el nivel de alerta antiterrorista continúa en el nivel cuatro, equivalente a un riesgo alto de atentado.

Uno de los objetivos principales del Califato Islámico, y no sólo en España, son las fuerzas militares involucradas en la alianza internacional para frenar el yihadismo en Siria e Irak. El grupo de Al Baghdadi ha hecho múltiples menciones en sus discursos y amenazas a los “cruzados”, haciendo especial hincapié en golpear intereses de Estados Unidos en todo el mundo.

Esos intereses en España tienen dos localizaciones muy claras: las bases militares de Rota y Morón de la Frontera. La primera es base de operaciones del Escudo Antimisiles, y desde la segunda opera el contingente de marines que forma la fuerza de reacción rápida contra el terrorismo en el norte de África.

Ese es uno de los puntos que se ha tratado en la reciente reunión entre el ministro de Defensa Pedro Morenés, el secretario de Defensa estadounidense Ashton Carter, el embajador James Costos y el secretario de Estado Director del CNI, el general Sanz Roldán.

Poco ha trascendido públicamente de esa visita de Carter a las instalaciones del CNI, más allá de que se trataba de la primera vez que el jefe del Pentágono conocía en persona el cuartel general de la inteligencia española. Sin embargo, las voces a las que ha tenido acceso ECD aseguran que el terrorismo yihadista y la presencia de bases estadounidenses en España fue uno de los temas clave.

El encuentro de alto nivel, y muy reservado, dejó una petición expresa por parte representante del Gobierno norteamericano: pidió al CNI y a los servicios antiterroristas españoles un “mayor esfuerzo” en la obtención de información sobre posibles complots terroristas contra las instalaciones de uso estadounidense en la Península.

Además, ofreció la colaboración de los servicios de información civiles y militares de Estados Unidos, cuyos efectivos en España han sido reforzados desde la pasada primavera con el aumento de la amenaza.

En el caso de Rota, no es la primera vez que la base está relacionada con un complot terrorista. En 2003 fue desarticulado en España el llamado denominado “Comando Dixán”, que planeaba atentar contra la base gaditana usando jabón de lavadora, lo cual causó hilaridad en el mundo entero.

De hecho, en los últimos años se han hecho frecuentes los viajes de miembros de cuerpos policiales estadounidenses, como el FBI, a España, especialmente a Ceuta y a Melilla, para investigar pistas sobre posibles planes terroristas contra sus intereses.

Fuente: http://www.elconfidencialdigital.com/defensa/Unidos-CNI-Rota-Moron-yihadismo_0_2582741706.html

Amenazas imperialistas contra Suecia por el reconocimiento del Sáhara

El gobierno socialdemócrata sueco se dispone a reconocer a la República Árabe Saharaui Democrática, el Estado proclamado por el Frente Polisario, que cuenta con el aval de varios países de África y América, pero ninguno de Europa. Suecia sería el primero.

El gobierno de Marruecos ha respondido tan agresivamente como cabía esperar: bloqueando la apertura de la primera tienda de Ikea en el país, prevista para el martes.

Pero mucho más feroz ha sido la del “Washington Post” en un artículo firmado por Adam Taylor, un plumilla londinense: “La política exterior sueca consiste en un ‘totalitarismo feminista’ que quiere resucitar una vieja tradición diplomática sueca de los años años 80 que se basaba en el apoyo ideológico a los movimientos separatistas en los países en desarrollo”.

Sólo un baboso puede escribir algo así. ¿A qué viene eso del “totalitarismo feminista”? Es cierto que la llegada de la socialdemocracia al gobierno a comienzos de este mes ha cambiado la política exterior de Suecia y que eso le ha granjeado la enemistad de países que merece la pena enumerar: Israel, Arabia saudí, Emiratos Árabes Unidos y ahora Marruecos.

Pero, a cambio, se ha ganado nuestra amistad, por si le vale de algo.

No conforme con publicar artículos estúpidos, el “Washington Post” pasa a las amenazas, al más puro estilo imperialista, como la que Marruecos ha puesto en marcha: “La reputación de Suecia como socio comercial y de negocios está en juego”.

En la política exterior todo son chantajes: si no complaces a Estados Unidos y a sus socios vas a tener problemas, o sea, presiones económicas. No podrás organizar unos juegos olímpicos. Tampoco el Banco Mundial te va a conceder un préstamo. Las multinacionales se irán del país…

El periódico califica al gobierno sueco de “radical”, de volver a los vicios diplomáticos de los años 80: “Algunos miembros del partido socialdemócrata miran la política exterior de Olof Palme durante los años 70 y 80 como un ideal. Este antiguo Primer Ministro sueco adoptó una política de [….] apoyo a los movimientos separatistas en los países en desarrollo. Fue asesinado en Estocolmo en 1986 y la muerte no se ha aclarado”.

Es lo que ocurre cuando los chantajes económicos no son suficientes. Entonces llegan los asesinatos y las amenazas de cometerlos. Hay que ser tan canalla como el “Washington Post” para recordar ahora ahora aquel asesinato. Pero mienten cuando tienen que dar el último detalle: el asesinato de Palme está absolutamente claro; lo mató la CIA precisamente por este tipo de decisiones “radicales”.

El escándalo Volkswagen muestra la rivalidad entre los imperialistas

El artículo de Rafael Poch en “La Vanguardia”(*) sobre el fraude de Volkswagen es esclarecedor, sobre todo procediendo de un país, como Alemania, que prodiga lecciones de moralidad en Europa.

Credit Suisse estima en 78.000 millones de euros el perjuicio que el fraude puede ocasionar al primer monopolio automovilístico alemán.

La empresa de seguros Axa estima que el asunto le costará a Alemania alrededor del 1,1 por ciento de su PIB. El sector automovilístico representa más del 17 por ciento de las exportaciones alemanas.

“¿Es este escándalo un asunto técnico?”, se pregunta Poch. Naturalmente que no. Los parámetros de emisiones de los automóviles no los deciden los burócratas de Bruselas, ni el límite de velocidad de las autopistas alemanas lo deciden los diputados del Bundestag.

Los monopolios del automóvil pesan mucho en la política de Bruselas, donde hay oficialmente 240 grupos de presión declarados, 43 de ellos de Volkswagen, que son los que preparan las leyes a los políticos como platos precocinados.

Se vio claro en 2013, cuando Merkel vetó y pospuso hasta 2022 normas en materia de emisión, de acuerdo con un guión conjunto de Daimler-Benz y BMW.

El gobierno alemán conocía el fraude que ahora ha estallado, como sabían los tecnócratas de Bruselas que los procedimientos para medir las emisiones de gases son un timo.

Se ha hablado mucho del origen nazi de Volkswagen, pero mucho menos del papel que Volkswagen desempeñó, por ejemplo durante la dictadura de los generales brasileños (1964-1985) confeccionando listas negras para los militares entre sus empleados, cuando su jefe de seguridad en Sao Paulo (desde 1959 hasta 1967) era Franz Stang, antiguo comandante de los campos de exterminio nazis de Sobibor y Treblinka.

En París la agencia encargada de comprar los espacios publicitarios de Volkswagen en la prensa francesa chantajeó a una veintena de diarios regionales: si querían seguir recibiendo publicidad debían renunciar a publicar informaciones sobre el fraude durante los días en que se publicaran los anuncios. Solo tres diarios, sobre una veintena protestaron.

Quien crea que asuntos de tanta trascendencia los decide un funcionario de la agencia ambiental de Estados Unidos, se equivoca. Cuando se trata de lanzar un torpedo de tal calibre contra un país amigo, es que ocurre algo en la relación y se quiere lanzar una amenaza.

La pregunta que Poch plantea es bien simple: ¿Qué ha pasado entre Estados Unidos y Alemania para que una institución pública de Washington lance este torpedo contra Berlín?

Las negociaciones del TTIP, el acuerdo de “libre comercio” transatlántico no van bien. Las relaciones entre las potencias imperialistas son cada vez más tensas. Estados Unidos trata de intimidar cada vez más violentamente a sus vasallos europeos. Ha llegado la hora de los golpes bajos, la antesala de la guerra.

(*) http://blogs.lavanguardia.com/paris-poch/2015/10/06/das-auto-62027/#.VhTYEFJNxkY.twitter

Putin provoca la yihad en Polonia

No cabe duda de que después de la caída del Telón de Acero, Polonia viene padeciendo algunos de los gobiernos más reaccionarios de toda Europa. Están entre los máximos responsables del golpe de Estado fascista en Ucrania del pasado año y han convertido a su país en la avanzadilla de la OTAN en el este.

Polonia aspira a convertirse en la plataforma de la agresión imperialista contra Rusia. Para prepararla, los polacos están siendo sometidos, como en otros países de la región, a una intensa propaganda antirusa, por lo que su reacción tras la intervención militar en Siria es muy llamativa.

Ha sido curioso, por ejemplo, que los lectores polacos en internet se hayan abalanzado duramente contra un artículo del periodista Jedrzej Bielecki, de la revista “Rzeczpospolita” provocadoramente titulado “Putin ha provocado la yihad”. El artículo ha recibido numerosas respuestas y todas ellas son negativas.

Hasta este momento a Putin en Polonia le llamaban “Putler” para vincularle con Hitler y los comentarios en las redes sociales no podían ser más agresivos hacia la persona del Presidente ruso, a quien consideraban como una amenaza para la paz en el mundo entero. El cambio no ha podido ser más brusco y ha suscitado varios artículos de opinión en los medios polacos.

Los polacos se han vuelto contra las potencias occidentales. Muchos confiesan su desengaño. No entienden que critiquen la intervención en Siria y no la apoyen. La propaganda antirusa ya no cuela. Veamos lo que dice un comentario:

“Hay momentos en la vida en los que uno no puede permanecer neutral… ¡Hay que estar a favor o en contra! Esta vez apoyo la iniciativa rusa en Siria al 100 por cien. ¡La política de la OTAN en Oriente Medio es un absurdo que dura desde hace 10 años!”

Sin embargo, las repercusiones de la intervención rusa en Siria van mucho más allá de Oriente Medio. A pesar de la obsesiva intoxicación de los medios polacos para mantener la ficción de que Rusia ha invadido el sureste de Ucrania, son cada vez más los que se empiezan a hacer comparaciones entre un país y otro… y con Libia, y con Irak, y con Afganistán…

El sucio historial de la CIA en Guatemala

Efráin Bámaca, guerrillero
La CIA tiene un largo y sangriento historial en Guatemala, como en el resto de América Latina. Pero fue en este país centroamericano donde la agencia empezó sus trabajos sucios en el extranjero, derrocando en 1954 el gobierno más democrático que Guatemala ha tenido en su historia. Muchos guatemaltecos se refieren aún a los gobiernos de Juan José Arévalo y de Jacobo Arbenz de 1944 a 1954 como los «diez años de primavera», porque durante aquella década gozaron por primera vez de educación pública, de salud y de derechos laborales.

Desde que la CIA derrocó al gobierno de Arbenz, ha tenido en su plantilla a algunos de los criminales guatemaltecos más notorios, muchos de ellos ubicados en las estructuras de la inteligencia militar, la G2. Asesores norteamericanos ha apoyado a la G2 en los interrogatorios, procesamiento de datos y el seguimiento de personas y vehículos.

Además, la CIA siempre ha trabajado muy de cerca con la inteligencia guatemalteca, acompañando a agentes de la G2 en operaciones de secuestro, tortura y asesinato.

Desde siempre existió una amplia evidencia del trabajo sucio de la CIA en Guatemala y de sus vínculos con la inteligencia militar. Pero el 22 de marzo de 1995 se destapó la caja de los truenos en Washington y de inmediato, en Guatemala.

Aquel día el congresista estadounidense Robert Torricelli vinculó al coronel guatemalteco Julio Alpírez con el asesinato del dirigente guerrillero Efraín Bámaca, naturalmente actuando al servicio de la CIA.

Conocido en la clandestinidad como Comandante Everardo, Bámaca era un campesino analfabeto que se incorporó a la ORPA (Organización Revolucionaria del Pueblo en Armas), pasando 17 años de su vida en la clandestinidad. Fue detenido el 12 de marzo de 1992 durante un enfrentamiento con el ejército.

El coronel Julio Alpírez se encargó de su interrogatorio y de sus torturas, ayudado por dos miembros de la G2. Le asesinaron y luego le sepultaron clandestinamente.

El 30 de agosto de 1996 se presentó una denuncia ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos acusando a Guatemala de la desaparición, tortura y ejecución extrajudicial de Bámaca. La denuncia se resolvió el 25 de noviembre de 2000, condenando a Guatemala a reparar los daños causados.

La CIA mató la primavera en Guatemala

Jacobo Arbenz
Desde 1931 Guatemala padecía la dictadura militar del general Jorge Ubico, que se apoyaba en el ejército y en los grandes terratenientes.

En 1944 la Revolución de Octubre dio inicio a un periodo de grandes conquistas sociales: la Reforma Agraria fue sin duda la más importante de todas ellas.

En las elecciones de 1945 los guatemaltecos eligieron como presidente a un profesor universitario, Juan Arévalo, partidario de las reformas sociales y económicas.

En las elecciones de 1950 el vencedor fue Jacobo Arbenz Guzmán, que inició una reforma agraria aún más avanzada.

El 1 por ciento de los terratenientes poseía el 70 por ciento de la tierra cultivable. Más sangrante era el hecho de que un tercio de ella, en manos de los terratenientes, no se cultivaba. El Gobierno de Arbenz se propuso expropiar ese tercio y distribuirlo entre el campesinado.

Uno de los terratenientes más poderosos era la United Fruit Company. Arbenz decidió expropiar a la compañía norteamericana 90.000 hectáreas de suelo que mantenía sin cultivar.

El gobierno de Arbenz era nacionalista y antimperialista. Fuera del bloque socialista, el parlamento guatemalteco fue el único que guardó un minuto de respetuoso silencio tras la muerte de Stalin en 1953.

En 1954 la CIA promovió un Golpe de Estado, a imitación del que había llevado a cabo en Irán un año antes. Se le llamó con el nombre en clave de Operación Pbfortune y fue aprobada por Truman en septiembre de 1952 aunque luego la retrasaron porque un agente de la CIA se dejó olvidados en un hotel guatemalteco los documentos del plan.

La operación descubierta por Arbenz contenía básicamente los elementos de la que año y medio después se llevaría a efecto, con la diferencia de que la invasión se había pensado hacer desde la Nicaragua de Somoza y finalmente se hizo desde Honduras. Arbenz trató de armarse en el mercado internacional para poder hacer frente a la invasión, pero le ocurrió lo mismo que a la República española en 1936. Dado que el Gobierno de los Estados Unidos había decretado un embargo de armas sobre el país centroamericano, nadie en Occidente quiso venderle las armas que necesitaba.

Sin embargo, los soviéticos sí acudieron a la llamada. Desde Polonia enviaron un carguero sueco atestado de armas capturadas por los checoslovacos a los nazis al final de la Segunda Guerra Mundial.

Cuando los imperialistas se enteraron de la llegada del carguero, decretaron el bloqueo de los puertos guatemaltecos para evitar nuevos envíos. Esto, en Derecho Internacional, es un acto de guerra. El secretario de Estado, John Foster Dulles, convocó una reunión urgente de la Organización de Estados Americanos, que habría de celebrarse en Caracas en 1954.

El objetivo era lograr la aprobación de una resolución que autorizara la intervención militar en Guatemala. Foster Dulles logró que la resolución fuera aprobada con la única oposición de la propia Guatemala.

El 18 de junio de 1954 el teniente coronel Castillo Armas cruzó la frontera guatemalteca al frente de un contingente de unos pocos centenares de hombres armados y entrenados por la CIA.

En paralelo, la capital fue bombardeada desde viejos aviones de la Segunda Guerra Mundial conducidos por pilotos de la CIA, que meses antes había atraído al campo golpista a varios militares guatemaltecos.

Arbenz dimitió el 27 de junio y huyó a México. Transportado hasta Ciudad de Guatemala por un avión de la CIA, Castillo Armas se hizo cargo del poder y revocó toda la política de su antecesor. Se implantó una criminal dictadura militar que detuvo y ejecutó a centenares de comunistas y sindicalistas. Las tierras expropiadas fueron devueltas a sus antiguos dueños.

El golpe terminó así con los llamados «10 años de Primavera». El año pasado el documental “Mataron la primavera” analizó, 60 años después, las consecuencias de la intervención imperialista en el país centroamericano. Fue filmado entre 2008 y 2014 y producido por TeleSur.

La CIA prepara las maletas para largarse de Siria

Los agentes de los servicios secretos de Estados Unidos que cumplen misiones en Siria recibieron la orden de «comenzar a suspender sus actividades entre fuerzas opositoras y estar listos para abandonar el territorio de este país», publicó ayer el diario ruso Nezavisimaya Gazeta.

La orden se recibió hace una semana, cuando «se hizo inminente la participación de Rusia en las acciones bélicas contra grupos yihadistas», escribe el diario.

Desde hace tiempo el centro antiterrorista de la CIA y el mando de operaciones especiales de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos llevan a cabo en Siria una operación secreta al margen de la “coalición internacional” dirigida desde Washington.

Las fuentes que cita el periódico desconfían de las informaciones sobre el supuesto fracaso del programa de Estados Unidos para entrenar a combatientes de la oposición moderada siria.

El principal objetivo de la CIA en Siria es la caída del régimen de Bashar Asad y no la lucha contra el Califato Islámico, sostienen los interlocutores de Nezavisimaya Gazeta.

Los casi 2.500 grupos armados suníes que con el apoyo de Estados Unidos, Turquía y las autocracias del Golfo combaten contra el ejército regular sirio suman en sus filas cerca de 70.000 hombres, mientras que el Califato Islámico tiene en Siria entre 25.000 y 30.000 combatientes.

La OTAN bombardea un hospital civil en Afganistán

Un ataque aéreo de la OTAN ha destruido un hospital de Médicos Sin Fronteras en la ciudad afgana de Kunduz, matando a tres sanitarios que trabajaban en el mismo y causando 30 desaparecidos.

Situada al norte de Afganistán, Kunduz fue tomada a principios de esta semana por los talibanes y la OTAN ha lanzado una ofensiva para recuperarla. El ataque aéreo, admitido por los imperialistas, es parte de esa ofensiva.

En un comunicado el coronel Brian Tribus, portavoz de la OTAN, admite que el ataque aéreo, llevado a cabo por aviones estadounidenses durante la madrugada, “puede haber” alcanzado el hospital de Médicos Sin Fronteras en Kunduz. “El ataque puede haber ocasionado daños colaterales en una instalación médica cercana. Se está investigando”.

Como cabía esperar, la nota oficial es falsa porque el hospital no fue alcanzado por error sino que fue atacado varias veces durante un bombardeo sostenido, quedando muy dañado, según Médicos Sin Fronteras.

El director de operaciones de Médicos Sin Fronteras, Bart Janssens se ha declarado “conmocionado por el ataque, la muerte de nuestro personal y pacientes y el gran daño que se le ha infligido a atención sanitaria en Kunduz”. Según los datos de la ONG, había unas 180 personas en el hospital en el momento del ataque, entre pacientes y personal. La suya era el único centro clínico de su clase en la ciudad de Kunduz.

La ciudad, con una población de 300.000 habitantes, ha sido escenario esta semana de intensos combates después de que los talibanes anunciaran el lunes que habían tomado la ciudad, la primera conquista importante de los talibanes desde 2001. Al día siguiente, los imperialistas iniciaban una ofensiva para recuperarla, con el apoyo aéreo de Estados Unidos y de fuerzas especiales de la OTAN. El jueves, las autoridades afganas anunciaban que habían recuperado el control de la ciudad, aunque seguían los combates.

Las mayores maniobras militares de la OTAN desde la Guerra Fría se hacen en España

España acogerá a partir de la semana que viene, junto con Portugal e Italia, el mayor ejercicio de la OTAN con despliegue real de tropas desde el fin de la Guerra Fría, unas maniobras que se extenderán algo más de un mes y en las que participarán más de 30.000 militares de una treintena de países.

El ministro de Defensa, Pedro Morenés, asegura que va a ser “probablemente el ejercicio más potente que ha hecho la OTAN” y será en el sur de Europa para “dar visibilidad” a esta región “como zona fundamental” para la alianza militar imperialista.

El ejercicio, denominado Trident Juncture 2015, tiene el objetivo principal de adiestrar y certificar a la NRF 2016, una fuerza de alta disponibilidad y tecnológicamente preparada de la OTAN, capaz de desplegarse donde sea necesario en un periodo corto de tiempo. En 2016 España dirigirá la punta de lanza de esa primera fuerza de alta disponibilidad, para lo que aportará alrededor de 4.000 militares.

Las maniobras de este otoño estarán compuestas por dos fases. La primera, entre el 3 y el 16 de octubre, tendrá por finalidad la evaluación y certificación de la estructura de mando de la fuerza de respuesta de los imperialistas para el año que viene.

En la segunda fase, la real, que transcurrirá del 24 de octubre al 6 de noviembre, se desarrollarán diferentes operaciones terrestres, marítimas y aéreas: una operación ofensiva terrestre, desembarcos anfibios, lanzamientos paracaidistas, acciones en ambiente urbano y actuación de fuerzas de operaciones especiales, entre otras.

El ejercicio se desarrollará en 16 escenarios distribuidos en España, Italia, Portugal y aguas del océano Atlántico y el mar Mediterráneo. Del total de los efectivos participantes, cerca de 20.000 se desplegarán en ocho ubicaciones españolas: Zaragoza, Albacete, Almería, Cádiz, Palma de Mallorca y Madrid.

La aportación española a estas maniobras será de unos 8.000 militares, de los cuales 4.702 pertenecen al Ejército de Tierra, 2.650 a la Armada y 516 al Ejército del Aire. En cuanto a los medios materiales, España aportará 23 carros de combate, 93 blindados, una decena de helicópteros, 13 buques y una treintena de aviones, entre los que habrá 12 cazas Eurofighter.

Dada la magnitud del ejercicio, las fuerzas imperialistas llevan años preparándolo, si bien el año pasado hubo dudas acerca de su realización debido al conflicto en el este de Ucrania y el aumento de las tensiones con Rusia. Finalmente, las maniobras tendrán lugar en las fechas y lugares escogidos desde un primer momento, ya que, además del adiestramiento, sirven a los imperialistas para preparar nuevas agresiones.

Morenés ha tratado de justificar este tipo de operativos con el espantajo del “terrorismo yihadista”. Pero, ¿30.000 mercenarios de la OTAN entrenándose para “luchar” contra el yihadismo? Nos toman por gilipollas…

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