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El FMI advierte contra el proteccionismo y el peligro de guerra mundial

En su entrevista al “Financial Times” de 5 de julio la directora del Fondo Monetario Internacional ha acabado por aclararnos más que todos los grupos seudorrevolucionarios en las últimas décadas: el verdadero significado de todo ese nuevo diccionario que -de mala manera- han ido inventando con términos como globalización, neoliberalismo, transnacionales y otros.

Como los grandes monopolistas, Lagarde habla para los suyos y no se muerde la lengua: las tendencias económicas proteccionistas se imponen en el mundo, lo cual conduce a una nueva guerra mundial. Sin embargo, la directora “confía” en que no vuelva a reproducirse otra vez algo como lo que ocurrió en 1914, cuando estalló la Primera Guerra Mundial.

A diferencia de los viejos y nuevos reformistas, Lagarde no pretende distraer la atención de nadie. Ni las preguntas ni las respuestas se anduvieron con rodeos. El periodista le preguntó muy claramente por las consecuencias del crecimiento de los “conflictos comerciales” y el proteccionismo. En el pasado las olas de proteccionismo han causado numerosas guerras, respondió Lagarde.

Menos mal que tenemos a buitres como Lagarde para aclararnos las cosas que otros quieren nublar. Lagarde cumple cinco años al frente del FMI y quiso celebrar la renovación de su mandato con una entrevista al portavoz por excelencia de los buitres financieros. La directora cuenta lo que hay en el mundo ahora mismo, aunque lo envuelve en el paquete de las mejores intenciones. Pero no confunde sus deseos con la realidad. Lo que hay no es lo que le gustaría.

A pesar de que el imperialismo lucha contra el proteccionismo desde 1945, el proteccionismo se vuelve a imponer porque, como decía Marx, cuando tratas de arrojar a la historia por la puerta, vuelve a entrar por la ventana. La consigna de Lagarde es favorable al “neoliberalismo”: hay que resistir al proteccionismo, dice recordando el informe de la Organización Mundial de Comercio publicado hace un mes, en el que constata que entre octubre del año pasado y mayo del actual los Estados miembros aprobaron 145 medidas restrictivas del comercio mundial.

Sin ninguna duda, el proteccionismo conducirá a una severa depresión en todo el mundo, pero todas y cada una de las instituciones monopolistas mundiales están sumidas en el descrédito más absoluto desde su fundación en la posguerra, empezando por la Unión Europea. El referéndum del Brexit, la campaña de Donald Trump a la presidencia, las elecciones en Austria y Australia así lo demuestran de forma dramática.

En el terreno político se ha impuesto una cierta desmundialización. Predominan el nacionalismo, el racismo, la xenofobia y, en fin, todas las taras de la burguesía han aparecido encima de la mesa. Pero la burguesía se preocupa por sí misma: “Debemos implementar políticas para que todo el mundo comprenda las ventajas de la mundialización, de manera que no se entienda como ventajosa para quienes ganan con ella, no para los que pierden y son abandonados a la deriva y nadie les presta atención”.

¿Se dan cuenta? Nada menos que la presidenta del FMI se preocupa por los parias de la tierra. Sólo le faltaba hablar del incremento de las “desigualdades sociales” para que su discurso se confunda con el de Errejón.

La guerra de Irak fue una guerra por el petróleo de Irak

Los gobiernos estadounidense y británico se pelearon con dureza por el control del petróleo iraquí tras el derrocamiento de Sadam Hussein, según ha revelado el informe Chilcot. Tony Blair parecía más preocupado que los estadounidenses por la idea de que los críticos vieran la invasión como una guerra por el petróleo: les decía que sería muy perjudicial que se viera que los dos países “se llevaban el petróleo de Irak”.

Pero sir David Manning, asesor en política exterior de Tony Blair, dijo a Condoleezza Rice, la asesora de seguridad nacional de Estados Unidos, el 9 de diciembre de 2002 en Washington que Reino Unido aún quería más parte del botín.


“Sería inapropiado que el Gobierno entrara en debates sobre ningún reparto de la industria del petróleo iraquí”, dijo. “Sin embargo, es esencial que nuestras empresas [británicas] tengan acceso en igualdad de condiciones a este y otros sectores”.

Altos cargos del gobierno británico convocaron a un equipo de BP a una reunión sobre las perspectivas para el sector de la energía de Irak el 23 de enero de 2003, dos meses antes de la invasión, que acabó en mayo.

Más adelante en ese mismo año, la empresa petrolera británica comenzó una revisión técnica del campo de Rumaila, el segundo más grande del mundo. Para 2009, BP se había hecho con un contrato de servicios para aumentar la producción del campo, que tiene 20.000 millones de barriles de petróleo extraíble.

Edward Chaplin, el embajador británico en el Irak ocupado, habló de favorecer “los intereses de BP y Shell” cuando mantuvo conversaciones con el primer ministro provisional de Irak, Ayad Allawi, el 13 de diciembre de 2004.

Blair le había dicho al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, en una reunión en mitad de la invasión el 31 de marzo de 2003, que hacía falta tener una imagen más clara de cómo sería un Irak post-Sadam para “esbozar un futuro político y económico y disipar el mito de que estábamos ahí para hacernos con el petróleo”.

Sin embargo, ese mismo año, una comunicación interna del Gobierno para Geoff Hoon –el entonces ministro británico de Defensa– antes de unas conversaciones con su homólogo estadounidense, Donald Rumsfeld, hablaba de la necesidad de “igualdad de condiciones: grandes contratos para reconstruir Irak. Puesta a salvo de las vidas británicas. Expectativas de igualdad de condiciones para las empresas de Reino Unido en el petróleo y otros sectores”.

El embajador británico en Naciones Unidas, sir Jeremy Greenstock, identificó los presupuestos y el petróleo como los dos ejemplos más claros de asuntos en los que Reino Unido no fue consultado por la autoridad provisional establecida para gobernar Irak por la coalición coordinada por Estados Unidos.


“No vimos nada en absoluto en el sector del petróleo, la autoridad provisional lo mantuvo en manos estadounidenses, porque querían gestionarlo ellos”, dijo a los investigadores de Chilcot, según se cita en el informe final.

Al mismo tiempo, una comunicación entre dos funcionarios británicos el 6 de septiembre de 2004 se titulaba “Estrategia energética para Irak” y destacaba que Reino Unido sacaría provecho de Irak, que tiene algunas de las mayores reservas de petróleo del mundo. “El desarrollo del sector energético de Irak será complementado con la implicación creciente de las empresas británicas, que llevará a una inversión sostenida en los próximo cinco o diez años y un negocio considerable para Reino Unido”.

BP ha declinado hacer declaraciones.

Fuente: http://www.eldiario.es/theguardian/EEUU-Reino-Unido-pelearon-petroleo_0_535096840.html

La CEOE está salivando con el actual gobierno argentino

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Mauricio Macri y Mariano Rajoy
Juan Rosell, presidente de la patronal española, ha afirmado que una de las consecuencias del Brexit podría ser un incremento de las inversiones de la ex metrópoli dada las facilidades en materia de competitividad a las que se ha comprometido el gobierno argentino de Mauricio Macri: flexibilización laboral, reducción de aranceles y facilidades administrativas.
“El Brexit va a tener consecuencias negativas para España y Europa y se espera que redunde en una posible reducción del PBI europeo”, porque “uno de los problemas de la Europa actual es su legislación que normalmente va en contra de buena parte de la competitividad”, pero en este escenario “las empresas españolas apuestan por el mercado argentino y hay que destacar la vocación de permanencia de nuestras inversiones en la Argentina y en la región”, afirmó Rosell en una reciente entrevista a la agencia oficial de noticias TELAM.
“Desde CEOE mantenemos un intenso programa de visitas y encuentros empresariales que estamos desarrollando tanto en Buenos Aires como en España. Y concretamente, el próximo martes celebramos (en Madrid) en la sede de la Confederación Empresarial un encuentro con el secretario de Estado de Comercio argentino, Miguel Braun”.
“Además, recientemente se mantuvieron reuniones en CEOE con el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay y con Jorge Macri, alcalde del municipio de Vicente López en Buenos Aires”, recordó Rosell reflejando el cuadro de sus relaciones institucionales con la economía y la política argentina.
Juan Carlos Martínez Lázaro, profesor de Economía del IE Business School, una de las escuelas de negocios más importantes de Europa y director del informe `Panorama de Inversión Española en Iberoamérica´, entiende que “Argentina, ahora mismo, se puede convertir en un sitio completamente atractivo para las inversión extranjera y, en la medida en que se vaya estabilizando, no creo que el Brexit, un problema que puede afectar a la economía británica y en parte a la europea, vaya a condicionar esa situación”.
El funcionario aprovechó para afirmar que las políticas proteccionistas del ejecutivo de Cristina Fernández de Kirchner no eran de su agrado, y celebra las «correciones» realizadas por Macri. “Si (en Argentina) hay seguridad jurídica, que es lo que no había antes, y hay un marco económico estable, las empresas españolas van a seguir invirtiendo allí con Brexit o sin Brexit”, sostuvo Martínez Lázaro.
“De lo que sí estoy seguro es que todas las inversiones españolas que iban a ir a Reino Unido están paralizadas, y esto abre oportunidades a otros mercados y, en este contexto, Argentina está dando los pasos adecuados para recuperar la confianza, con una política macroeconómica muy seria y con una clara voluntad del gobierno de Macri de captar inversiones”, definió Martínez Lázaro en forma categórica.
Nuria Vilanova, presidenta del Capítulo Ibérico del Consejo Empresarial de América Latina (CEAL Ibérico), organización constituída por un grupo de alrededor de 70 de los más potentes empresarios privados de España, Portugal y Andorra, con intereses en América Latina y el Caribe, cree que el Brexit “no tendrá impacto sobre las inversiones ibéricas que están programadas en Argentina. O, al menos no de manera directa ni prolongada”, dijo a Télam.
“Hasta que estalló la crisis, España era el principal inversor extranjero en Argentina y, aunque ahora es el segundo después de EE.UU., con la política aperturista y el nuevo modelo macroeconómico impulsado por la administración del presidente Macri, todo hace prever que se producirá un aumento del interés y de la presencia empresarial ibérica en el país”.
La exposición de las empresas españolas en Reino Unido ronda los 37.000 millones de euros, y muchas de éstas, están internacionalizadas y tienen una fuerte presencia en la Argentina.

La masacre de los fascistas ucranianos en Lvov en 1941

El salvaje ataque del III Reich contra la URSS fue una operación militar meditada a la que los nazis llamaron “Operación Barbarroja” porque no tenían costumbre de dejar nada a la improvisación.

Del ataque se conocen, sobre todo, las batallas en el frente, pero se habla poco de la retaguardia, de lo que ocurrió con las poblaciones que quedaron en manos de los nazis, no sólo de los que fueron masacrados, golpeados, violados y detenidos, sino de los cómplices.

Imputar los numerosos crímenes de la Segunda Guerra Mundial a los nazis ha exonerado de cualquier clase de responsabilidad a otras poblaciones, como los ucranianos occidentales, y otras organizaciones, como la OUN-UPA, el movimiento “nacionalista” ucraniano que ahora venera el gobierno de Kiev.

Pero no sólo ellos. La foto de Bush estrechando la mano de uno de los criminales de la OUN muestra la continuidad de la historia, dónde están las raíces de cada cual. Ahora lo llaman “memoria histórica”. Los imperialistas tienen claras sus raíces, pero no estamos seguros de que los antimperialistas conozcan las suyas.

¿Realmente sabemos a quiénes nos enfrentamos?, ¿quiénes son nuestros enemigos?, ¿qué son capaces de hacer?, ¿qué podemos esperar de ellos?, ¿cuál es su naturaleza de clase?, ¿qué debemos hacer para derrotarlos?, ¿de quiénes debemos aprender?

Mientras meditamos sobre estas preguntas, echemos un vistazo a estas fotos… antes de desayunar porque pueden revolver las tripas de los lectores.

Bush estrecha la mano de Yaroslav Stetsko, criminal de guerra ucraniano de la OUN
Más fotos:

La última oferta de Brzezinski para un nuevo reparto imperialista del mundo

Un perro viejo con trucos también viejos
Umberto Pascali

En su última diatriba pública “Hacia una reorientación global”, un Zbigniew Brzezinski visiblemente consumido y senil demuestra una vez más que los viejos perros no pueden aprender trucos nuevos.

Se hace evidente que su ego no le permite a este criminal de de guerra decrépito renunciar a su papel fracasado como estratega de la élite norteamericana. Aún quiere convencer a los viejos tiburones de Wall Street que puede salvarlos de lo que dice ser una catástrofe inminente.

Olvidando que la política extranjera de Estados Unidos ha estado basada sobre sus locos planes (es especial, aunque no solamente, desde la elección de su protegido Barak Obama), Brzezinski dice a sus dueños que Estados Unidos podría perder pronto su posición dominante, y/o que incluso podrían ser derrotados militarmente, si se compromete en una guerra contra sus rivales, Rusia y China.

¿Qué se puede hacer?, ¿cuál es su plan? Su única solución consiste en dividir a China y Rusia, para convencer a uno de sus dos rivales de colaborar con Washington contra el otro. Es algo, sin exagerar, patético, por llamarlo de alguna manera.

Esta claro que, refiriéndose al rechazo categórico de Rusia a rendirse frente a la guerra económica, financiera, militar y psicológica desencadenada contra ella, Brzezinski pone en guardia contra un rival que puede ser capaz de desplegar nuevos sistemas de armamento que obligarían a Estados Unidos a escoger entre un suicidio mutuo asegurado y la pérdida de su dominio.

Por ello, “la adquisición repentina por parte de algunos Estados de la capacidad de convertir a Estados Unidos en algo militarmente inferior significaría el fin de su papel global”. Brzezinski avisa de que esto significaría “probablemente una situación de caos mundial” (sic). Es por lo que Estados Unidos deben escindir a Rusia y China, inmediatamente, y hacer socio propio a uno de los dos. Pero (doloroso dilema), ¿quién sería el enemigo y quien el socio? “Zbig” explica que la élite norteamericana debe “contener al menos previsible pero rivalizar potencialmente con el más emprendedor”. Y esto ¿qué es? “Actualmente el más susceptible de ir demasiado lejos es Rusia”. ¿Una alianza con China contra la Rusia de Putin? No tan deprisa, silba la vieja serpiente. En efecto, “a un plazo mas largo [la más susceptible de superarnos] podría ser China”.

Tal vez el maestro de los tiburones de Wall Street, criminalmente incompetente, intenta separar a los dos rivales, ofreciendo una asociación para el primero que levante la mano. En ese caso, seríamos testigos de una ilusión abisal, un vergonzoso espectáculo de impotencia.

La última elucubración chapucera del estratega fosilizado contiene también su evaluación de Europa y de los europeos; qué piensa de ellos, sin dudar en decirlo abiertamente. Aparentemente, si duda respecto a lo que se debe hacer a escala mundial, Brzezinski no tiene dudas sobre los europeos. Son totalmente inofensivos, están bajo control, incapaces de presentar un peligro real o potencial para la dominación anglo-estadounidense.


Obedecerán ciegamente toda orden contra su soberanía y sus intereses económicos básicos; reforzarán la jaula de la OTAN en un impulso masoquista, y se verán progresivamente e irreversiblemente debilitados en la insignificancia y el caos, por las migraciones bien organizadas procedentes del sur (conocidas en el lenguaje brzezinskiano como “renacimiento”).

Estados Unidos están pendientes de la continuidad y degeneración de las Primaveras Árabes, con el fin de matar dos pájaros de un tiro. El primero es permitir, por medios públicos o secretos, una espiral desestabilizadora en Medio Oriente y África del norte (MOAN). El segundo seria favorecer, por los mismos medios, un aumento de las olas de refugiados en Europa procedentes de países desestabilizados.

Brzezinski justifica e incita a estas masas a la violencia de la desesperación (consecuencia deliberada de sus políticas) contra Europa, lo que explica la ilimitada hipocresía: “El despertar político post colonial que afecta a los musulmanes es una reacción tardía al aplastamiento, a veces brutal, por parte de las potencias europeas principalmente”.

Por ello, subraya Brzezinski, los europeos deben ser sometidos a la venganza en pago de sus pecados coloniales.

Es increíble que ningún gobierno importante, partido u organización en Europa o en el “MOAN” haya reaccionado y denunciado esta doble agresión fríamente concebida. La expresión “Renacimiento Político Mundial” (como la expresión “Gran Tablero” para el plan destinado a aislar y desestabilizar Rusia y el conjunto de Eurasia), ha sido, nuevamente, inventada por Brzezinski. Puede verse en el artículo “El despertar político global”, artículo publicado en el New York Times el 16 de diciembre de 2008 como una consigna pública para su protegido recién elegido, Barak Obama.

Brzezinski, también en 2008, estaba muy ocupado intentado encontrar la píldora mágica que asegurara la continuidad de la potencia de los vampiros de Wall Street, seriamente erosionada por los dementes criminales de la presidencia Cheney-Bush, y cada vez más hacía frente a una rebelión en Europa (en especial de Francia, Alemania e Italia) que perseguían activamente una asociación económica y política con Rusia.

En su artículo, Brzezinski se vanagloriaba visiblemente de que Obama era de hecho su homúnculo dócil. También daba a la élite anglo-norteamericana su receta mágica sobre la forma de salvar su dominación.

“Un nuevo presidente hará el trabajo [entonaba] en medio de una crisis de confianza generalizada en la capacidad de Estados Unidos para ejercer un liderazgo eficaz en los asuntos mundiales. Esto puede considerarse una visión rígida, pero es un hecho […] El desafío resultante se ha agravado en cuestiones tales como el clima, la salud y las desigualdades sociales, cuestiones que cada vez son más discutidas, porque han surgido en el contexto de lo que yo llamo el despertar político mundial”.

Lo que llama “despertar político mundial” no es más que la puesta al día de su agencia de viajes de 1978-1979: la creación de Al Qaeda en Afganistán para “dar a los rusos su Vietnam”.

La creación y la manipulación de conmociones sociales denominadas, según los casos, Primaveras Árabes, Revoluciones de Color y similares, eran el perfeccionamiento de las mismas criminales agencias de viaje: cómo producir un golpe de Estado sin tener que pagar las consecuencias de una participación visible. Brzezinski ha sobreestimado de tal manera sus capacidades geopolíticas, esencialmente limitadas a la creación y manipulación del terrorismo, del crimen organizado, de campañas mediáticas de propaganda, un conjunto de operaciones criminales disimuladas y cubiertas, que serían simplemente abiertos actos de guerra.

Pero ahora la serpiente fosilizada no puede hacer gran cosa, no solamente para cubrir su larga lista de crímenes de guerra, sino también su impotencia.

Fuente: http://versouvaton.blogspot.ch/2016/06/les-cauchemars-de-brzezinski-la-russie.html

El delirio militarista se apodera del Departamento de Estado

En el curso de las pasadas décadas, el Departamento de Estado de Estados Unidos ha sufrido un deterioro, pasando de ser una sede profesional de diplomacia y realismo a ser una guarida de guerreros de sofá, poseídos de delirios imperiales, un fenómeno peligroso subrayado por el reciente “desacuerdo” masivo a favor de eliminar a más gente en Siria.

Cincuenta y un “diplomáticos” del Departamento de Estado firmaron un memorándum distribuido a través del canal oficial “discrepante”, pidiendo golpes militares contra el gobierno sirio de Bashar Al-Assad, cuyas fuerzas dirigen la contraofensiva contra los extremistas islamistas que persiguen el control de esta importante nación de Oriente Medio.

El hecho de que un contingente tan amplio de funcionarios del Departamento de Estado abogue abiertamente por una guerra expansiva, en línea con los planes de los neoconservadores (planes que colocan a Siria en una lista de objetivos desde hace dos décadas), es un símbolo revelador de la locura que afecta al Departamento de Estado.

Este Departamento parece ahora una combinación de convencidos neocons e intervencionistas liberales, junto a algunos “trepas” que comprueban que lo inteligente es comportarse con el resto del mundo como procónsules mundiales, dictando soluciones o buscando “cambios de régimen”, en vez de comportarse como diplomáticos que tratan a los extranjeros respetuosamente en busca de compromisos sinceros.

Incluso algunos funcionarios que conozco personalmente y que no son “per se” halcones neoliberales, actúan como si hubieran bebido algún brebaje. Hablan con dureza y se comportan de forma arrogante hacia los habitantes de países bajo su supervisión. Los extranjeros son tratados como objetos estúpidos que pueden ser coaccionados o sobornados.

Por ello, no es del todo sorprendente que bastantes docenas de “diplomáticos” de Estados Unidos ataquen la posición más templada del presidente Obama sobre Siria, mientras se colocan a sí mismos y toman posiciones proclives, anticipándose a un gobierno bajo Hillary Clinton, de la que se espera que autorice una invasión ilegal de Siria, bajo la tapadera de establecer “zonas de exclusión aérea” y “zonas de seguridad”, lo que significa la masacre de jóvenes soldados sirios. Los “diplomáticos” muestran su disposición al “uso de armas aéreas y de largo alcance”.

El deseo de estos halcones de nuevas guerras es tan intenso que no calculan el riesgo de un conflicto directo con Rusia, quitando levemente importancia a esta posibilidad de choque con una potencia nuclear diciendo que “no son partidarios de una pendiente resbaladiza que acabe en un enfrentamiento militar con Rusia”. Algo que reconforta de veras…

Abrir el camino a una victoria yihadista

Existe también el peligro de que una intervención directa norteamericana colapse al Ejército sirio, despejando el camino a una victoria del Frente Al-Nosra, de Al-Qaeda, o del Califato Islámico. El memorándum no clarifica el delicado equilibrio entre hacer a Siria el daño suficiente, evitar una victoria total de los yihadistas y evitar un choque con Rusia.

Presumiblemente, cualesquiera que sean los líos producidos, el ejército estadounidense se quedaría solo para arreglarlos, asumiendo que abatir algunos aviones de guerra rusos y matar a personal militar ruso no supondría una escalada hacia una conflagración termonuclear.

En resumen, parece que el Departamento de Estado se ha convertido en un manicomio colectivo dirigido por sus internos. Pero esta locura no es una aberración a corto plazo que pueda ser fácilmente revertida. Lleva en marcha largo tiempo, y podría requerir una limpieza desde los cimientos hasta el tejado del cuerpo “diplomático” para restaurar al Departamento de Estado a su papel tradicional de evitar guerras en vez de exigirlas.

Aunque siempre han existido locos en el Departamento de Estado, normalmente entre las filas de los más veteranos, el fenómeno de una locura institucional ha tenido lugar en las últimas décadas. Y yo he visto ese cambio.

He cubierto la política exterior estadounidense desde los últimos 70, cuando había mucha más cordura en el cuerpo diplomático. Había gente como Robert White y Patricia Derian (ambos ya fallecidos), que luchaban por la justicia y los derechos humanos, representando a lo mejor de Estados Unidos.

Pero el descenso del Departamento a ser un núcleo de poco más que bien vestidos y bien hablados matones, que apoyan la hegemonía USA, comenzó con el gobierno de Reagan. El presidente Ronald Reagan y su equipo tenían un odio patológico hacia los movimientos sociales de los países centroamericanos que buscaban la libertad de sus opresivas oligarquías y sus brutales fuerzas de seguridad.

Durante la década de los años 80, los diplomáticos norteamericanos con integridad fueron marginados de forma sistemática, acosados o destituidos. La coordinadora de Derechos Humanos Derian cesó al final del gobierno de Carter y fue sustituida por el neoconservador Elliot Abrams; White fue despedido del puesto de embajador norteamericano en El Salvador, explicando que “rechacé una petición del secretario de Estado Alexander M. Haig Jr. para que yo usara los canales oficiales para tapar la responsabilidad del ejército salvadoreño en los asesinatos de las cuatro monjas norteamericanas”.

El ascenso de los neoconservadores

A medida que los profesionales de la vieja guardia iban abandonando, una nueva camada de neoconservadores agresivos entró, como Paul Wolfowitz, Robert McFarlane, Robert Kagan y Abrams. Tras ocho años de Reagan y cuatro años de George H.W. Bush, el Departamento de Estado fue reformado en un hogar de neocons, pero algunos rasgos de profesionalidad aún aguantaban los ataques.

Aunque se pudiera haber esperado que los demócratas del gobierno Clinton hubieran revertido estas tendencias, no lo hicieron. Por el contrario, la “triangulación” de Bill Clinton se aplicó a la política exterior estadounidense tanto como a los programas interiores. Siempre se buscaba el “medio” políticamente seguro.

A medida que avanzaban los 90, la aniquilación de expertos en política exterior del tipo de White y Derian dejó a muy pocos en el bando demócrata que tuvieran la suficiente valentía y habilidades para desafiar a los neocons atrincherados. Muchos demócratas de la era de Clinton se acomodaron al dominio neocon reinventándose a sí mismos como “intervencionistas liberales”, compartiendo el amor de los neocons por la fuerza militar, pero justificando las matanzas en motivos “humanitarios”.

Este enfoque era la forma de los “liberales” de protegerse a sí mismos contra acusaciones de la derecha de “debilidad”, una acusación que ha marcado profundamente a los demócratas durante los años de Reagan y Bush, pero esta postura de “chicos duros” marginó a los diplomáticos serios que favorecían el tradicional toma y daca con los dirigentes extranjeros y sus pueblos.

Así teníamos a demócratas como la entonces embajadora en las Naciones Unidas (y más tarde secretaria de Estado) Madeleine Albright justificando las brutales sanciones de Bill Clinton contra Irak, a las que las Naciones Unidas culparon de la muerte de 500.000 niños iraquíes, y considerando que “fue una elección muy difícil, pero pensamos que el precio valió la pena”.

Los ocho años de “triangulación” de Clinton que incluyó la brutal guerra aérea contra Serbia, fue continuada por ocho años de George W. Bush que acomodaron aún más a los neocons en el entorno de la política exterior estadounidense. Por entonces, lo que quedaba de los viejos republicanos “realistas”, como Henry Kissinger y Brent Scowcroft, estaban envejecidos o estaban tan íntimamente comprometidos que los neocons no tuvieron una oposición significante dentro de los círculos republicanos. Los funcionarios demócratas en política exterior se han hecho indistinguibles de los neocons, excepto en su uso de argumentos “humanitarios” para justificar guerras de agresión.

La capitulación de los medios de comunicación

Antes de la invasión de Irak por parte de Bush, gran parte del “establishment” de los medios liberales (desde el New York Times al New Yorker) se puso de forma unánime del lado de la guerra, planteando pocas cuestiones difíciles y no presentando casi ningún obstáculo. “Favorecer” la guerra se convirtió en la postura cómoda.

Pero emergió un naciente movimiento antiguerra entre los demócratas de base, impulsando a Barack Obama, un demócrata contrario a la guerra de Irak, a la nominación presidencial en 2008, por encima de una Hillary Clinton que apoyaba la guerra. Pero estos sentimientos pacíficos sobre la “base” demócrata no alcanzaron de forma intensa a los expertos demócratas en política exterior.

Cuando Obama entra en la Casa Blanca, se encuentra con un difícil desafío. El Departamento de Estado necesita una profunda purga de neocons y halcones liberales, pero había pocos expertos demócratas que no se hubieran pasado a los neocons. Toda una generación de políticos demócratas se había educado en un mundo controlado por los neocons en seminarios, reuniones, cumbres y “think tanks”, en donde un estilo verbal duro sonaba bien, mientras que el que hablaba de la diplomacia tradicional sonaba blando.

Por el contrario, la mayoría del ejército e incluso la CIA favorecían enfoques mundiales menos beligerantes, en parte porque habían combatido una “guerra mundial contra el terror”, de Bush, sin ningún futuro. Pero unos altos mandos elegidos por Bush y proclives a los neocons, como el general David Petraeus, seguían en su sitio e impulsaban las guerras tanto en Irak como en Afganistán.

Obama hizo entonces una de las más funestas decisiones de su presidencia. En vez de limpiar la casa en el Pentágono y el Departamento de Estado, escuchó a algunos consejeros, y mantuvo en su sitio a los dirigentes militares de Bush, incluyendo a Robert Gates como Secretario de Defensa, y llegó a nombrar a la agresiva Hillary Clinton como Secretaria de Estado. En otras palabras, Obama no solo no tomó el control del aparato de política exterior, sino que reforzó el poder de los neocons y de los halcones liberales. Dejó a ese poderoso bloque de Clinton-Gates-Petraeus conducirle a un temerario brote de “contrainsurgencia” en Afganistán, que lo único que consiguió fue más de 1.000 muertos entre los soldados norteamericanos junto a muchos más afganos.

También permitió a Clinton sabotear su intento de compromiso con Irán en 2010, que buscaba limitaciones a su programa nuclear, y también sucumbió a su presión en 2011 para invadir Libia, bajo el falso pretexto de establecer una zona de exclusión aérea para proteger civiles, que se convirtió en un desastroso “cambio de régimen”, calificado por Obama como su mayor error de política exterior.

La guerra contra Siria

Obama resistió a los llamamientos de Clinton a favor de otra intervención militar en Siria, aunque autorizó algún apoyo militar limitado a los supuestamente “moderados” rebeldes, y permitió a Arabia saudí, Qatar y Turquía dar mucho más apoyo a los yihadistas relacionados con Al-Qaeda e incluso con el Califato Islámico.

Bajo la secretaria Clinton, el bloque neocon-liberal consolidó su control del cuerpo diplomático en el Departamento de Estado. Bajo la dominación neocon, el Departamento de Estado se movía desde un “grupo de pensamiento” a otro. Sin aprender nada de la guerra de Irak, la conformidad se siguió aplicando hacia Libia, Siria Afganistán, Ucrania, Rusia, China, Venezuela, etc., etc.

En todos los lugares la meta era la misma: imponer la hegemonía USA para obligar a los dirigentes locales a plegarse a los dictados estadounidenses, llevándoles hacia las soluciones propias del “libre mercado” neoliberal, que fueron asimiladas con “democracia” aunque la mayoría de la población de los países afectados estaba en desacuerdo.

La ambigüedad en el lenguaje y en el pensamiento reemplazó a las políticas realistas. “Las comunicaciones estratégicas”, es decir, el uso agresivo de la propaganda para impulsar los intereses norteamericanos, era la consigna. “El poder inteligente”, la aplicación de sanciones financieras, amenaza de detenciones, golpes militares de corto alcance y otras formas de intimidación, fue otra.

Cada episodio de propaganda, tales como el ataque con gas sarín en Siria en 2013, o el derribo del Vuelo 17 de Malaysia Airlines sobre el este de Ucrania, fueron manipulados a fondo para poner a los adversarios a la defensiva, aunque los análisis de la inteligencia norteamericana dudaron de que las pruebas apoyaran las acusaciones.

La mentira en los más altos niveles del gobierno, pero especialmente entre los funcionarios veteranos del Departamento de Estado, se hizo epidémico. Tal vez algo peor, los “diplomáticos” parecían creerse su propia propaganda. Mientras, el grueso de los medios informativos estadounidenses experimentaban una caída en la órbita de la dominación neocon y el “trepe” en lo profesional, eliminando importantes noticias que controvertían las falsedades oficiales.

Victoria Nulland: ha nacido una estrella

La nueva estrella del Departamento de Estado, a la que se supone un apoyo de alto nivel por parte del presidente Clinton, es la neocon asistente a la Secretaría de Estado para Asuntos Europeos, Victoria Nulland, quien organizó el golpe de 2014 en Ucrania, derribando a un presidente electo con simpatías en Rusia y reemplazándole con un nacionalista de la línea dura, que lanzó violentos ataques militares contra la etnia rusa en el este que se resistió al golpe.

Cuando Rusia vino en ayuda de estos ciudadanos ucranianos enfrentados, lo que incluía aceptar la petición de Crimea para volver a Rusia, el Departamento de Estado y los mass media norteamericanos hablaron con una sola voz, lamentando la “invasión rusa”, y apoyando las maniobras militares de la OTAN en las mismísimas fronteras rusas para detener la “agresión rusa”.

Cualquiera que ose cuestionar este enfoque, que hunde al mundo en una peligrosa nueva Guerra Fría, se ve calificado como “apologista del Kremlin” o como “secuaz de Moscú”, lo mismo que los escépticos sobre la guerra de Irak eran despreciados como “apologistas de Saddam”. Virtualmente todas las figuras importantes del Washington oficial marchan en formación cerrada hacia guerras y más guerras (Victoria Nulland está casada con Robert Kagan, lo que les hace una de las parejas del poder supremo en Washington).

Este es el contexto de la última rebelión del Departamento de Estado contra las políticas más templadas de Obama en Siria. Con vistas a una probable presidencia de Hillary Clinton, estos 51 “diplomáticos” han firmado una “disconformidad”, que aboga por bombardear al ejército sirio para proteger a los rebeldes “moderados” que, en la medida en que existen, luchan principalmente bajo el paraguas del Frente Al Nosra de Al Qaeda, y sus cercanos aliados, Ahrar Al Sham.

El embrollo de esta “discrepancia” es que bombardeando al ejército sirio, el gobierno de Estados Unidos puede aumentar el poder de los rebeldes, y supuestamente obligar a Assad a negociar su propia sustitución. Pero no hay motivos para pensar que este plan pudiera funcionar.

A principios de 2014, cuando los rebeldes ostentaban una posición relativamente fuerte, Estados Unidos organizó una conferencia de paz dominada por los rebeldes que hicieron de la marcha de Assad una precondición y excluía la presencia de los aliados iraníes de Siria. No sorprendentemente, los representantes de Assad se fueron a casa y las conversaciones fracasaron. Ahora, mientras Assad mantiene una postura relativamente fuerte, respaldada por la potencia aérea de Rusia y las fuerzas de tierra iraníes, los diplomáticos “discrepantes” dicen que la paz es imposible, porque los rebeldes no están en condiciones de producir la salida de Assad. De esta forma, los “discrepantes” recomiendan que Estados Unidos aumente su papel en la guerra para aupar de nuevo a los rebeldes, pero esto solo significaría más exigencias maximalistas de los rebeldes.

La locura continuará y se hará aún más peligrosa

Esta proposición de una guerra más amplia acarrearía algunos graves riesgos, incluyendo la posibilidad de que el ejército sirio colapsara, abriendo las puertas de Damasco al Frente Al-Nosra de Al Qaeda y a sus aliados, o al Califato Islámico, un escenario que, como indica el New York Times, “el escrito no trata”.

Actualmente, el Califato Islámico, y en menor grado el Frente Al-Nosra, están en retirada, atacados por el ejército sirio y la fuerza aérea rusa, y por algunas fuerzas kurdas con apoyo norteamericano. Pero estas ganancias pueden ser fácilmente perdidas. También existe el riesgo de encender una guerra más amplia con Irán y/o Rusia.

Pero tales riesgos no son nuevos para los halcones neocons y liberales. Tienen esquemas ideados que pueden sonar bien en la conferencia de un think tank o en un artículo, pero fracasan ante la cruda verdad cuando normalmente los soldados norteamericanos se suponen que van a arreglar los problemas.

Hemos visto salir mal a las buenas intenciones en Irak, Afganistán, Libia, Ucrania e incluso en Siria, en donde la aquiescencia de Obama en proporcionar armas y entrenar a los denominados “unicornios”, los difíciles de detectar rebeldes “moderados”, contempló a esos combatientes y a sus armas absorbidos en las filas de Al Qaeda o del Califato Islámico.

Sin embargo, los halcones que controlan el Departamento de Estado, y que persiguen activamente la presidencia de Hillary Clinton nunca abandonarán estas locas ideas hasta que se haga un esfuerzo concertado que evalúe todos los fracasos que han causado a la política exterior de Estados Unidos.

Mientras esa evaluación no se haga, mientras el presidente de Estados Unidos no domine a estos belicistas, la locura continuará y se hará aún más peligrosa.

Robert Parry https://consortiumnews.com/2016/06/17/the-state-departments-collective-madness/

Estados Unidos ha convertido a Alemania en un ‘Estado vasallo’

A pesar de que hoy en día “Alemania tiene la capacidad de actuar en el escenario mundial como una fuerza independiente”, la política alemana sigue subordinada a los intereses de Estados Unidos, señala Dmitri Sedov en un artículo publicado en el portal ruso Fondsk (Fundación de Cultura Estratégica) (*).

Sin embargo, añade Sedov, Alemania es “un Estado vasallo” de Washington, lo que cual constituye “uno de los pilares del orden mundial moderno”, que se explica por cuatro factores fundamentales que derivan de la correlación de fuerzas que se originó al final de la Segunda Guerra Mundial.

Con la declaración de Washington y Londres después de la Segunda Guerra Mundial sobre la “inclusión de la Alemania derrotada en el concierto de las naciones libres de Europa”, Estados Unidos y Reino Unido pretendieron “descartar para siempre el resurgimiento de los alemanes como rivales y como jugadores mundiales capaces de pasarse al bando de los enemigos”.

El control de las potencias anglosajonas sobre Alemania se realiza por medio de cuatro instrumentos principales: las bases militares estadounidenses en Alemania, que albergan un arsenal de armas nucleares tácticas, las finanzas, los medios de comunicación y lo que Sedov califica como “americanización” de la oligarquía política alemana.

Para Estados Unidos y Alemania la Segunda Guerra Mundial no acabó nunca. Las tropas de ocupación de Estados Unidos siguen desde entonces estacionadas en suelo alemán, “lo que significa que la soberanía de la República Federal de Alemania sigue siendo limitada”.

Sedov cita al general retirado de Estados Unidos William Odom, que asesoró sobre cuestiones militares al consejero de seguridad nacional Zbigniew Brzezinski, y que además fue director adjunto del Estado Mayor del Ejército de Estados Unidos para la inteligencia y director de la Agencia Nacional de Seguridad.

De acuerdo con Odom, la OTAN no fue creada con el objetivo de protegerse de la amenaza soviética, sino como “un instrumento dirigido contra Alemania”.

El segundo factor de sometimiento es que Estados Unidos tiene secuestrado el oro alemán. En 1958 el presidente del Banco Central de Alemania, Karl Blessing, tuvo que firmar un acuerdo con Estados Unidos por el cual la mayor parte del oro alemán se tiene que guardar en el Banco de la Reserva Federal de Nueva York y Alemania no tiene la posibilidad de retirarlo.

En 2013 el Bundesbank anunció que quería repatriar a Alemania tanto las 374 toneladas depositadas en el Banco de Francia en París como las 300 toneladas almacenadas en la Reserva Federal de Nueva York. Sin embargo, al año siguiente el gobierno de Merkel abandonó la idea de que el oro volviera a Alemania.

Estados Unidos ha robado el oro alemán y posiblemente no lo puede devolver porque ya se lo ha gastado en su propio provecho.

El tercer factor es el control de Estados Unidos sobre los medios de comunicación alemanes, impuesto gracias a la participación de capital estadounidense en las empresas editoriales.

Los medios de comunicación alemanes “seleccionan de manera consciente y con habilidad” el flujo de “información” para imponer la ideología del atlantismo. El principal distribuidor de ese flujo es la Oficina de Impresión Federal, que está estrechamente vinculada al ACG (American Council on Germany, Consejo Estadounidense para Alemania), que trabaja bajo la tutela del Consejo de Relaciones Exteriores de Washington.

La ACG adopta la apariencia exterior de una ONG cuya tarea consiste en acercar a la burguesía alemana a la órbita política de Estados Unidos. Este es el cuarto factor que destaca Sedov: “El principal objetivo del ACG es imponer a los socios alemanes enfoques y estándares norteamericanos con los que se pretende debilitar su conexión con la tradición europea y convertirlos en los conductores de la política de la globalización”, agregando que “la mayor parte de la élite política alemana está ya ‘americanizada’”.

A la hora de buscar alternativas, la explicación de Sedov es infantil. No depende de la capacidad de Merkel ni de ningún otro político, sino de las contradicciones entre ambas potencias imperialistas. Con el tiempo dichas contradicciones se irán agudizando y Alemania tendrá que sacudirse la tutela de Estados Unidos.

(*) http://www.fondsk.ru/news/2016/06/06/amerikanskij-kapkan-dlja-angely-merkel-40694.html, https://actualidad.rt.com/actualidad/209652-eeuu-alemania-control-merkel-otan

La ‘desconcertante’ política exterior de Rusia en Siria y Ucrania

Ayer un artículo de “Reseau International” calificaba así la política exterior de Rusia: compleja, alambicada y desconcertante (*). El autor habla en nombre de “mucha gente” que espera deshacerse de la “dictadura belicista y terrorista del Imperio gracias a Rusia e igualmente a China”.

Es, pues, normal que se sientan decepcionados, y lo estarán mucho más en el futuro porque la derrota del imperialismo no es una tarea que incumba ni a Rusia ni a China, que tienen sus propios problemas.

La decepción por la actitud de Rusia depende, pues, de las expectativas que cada cual tenga, pero no tienen por qué coincidir con las expectativas de los propios rusos.

En todo el mundo es bastante característico en ciertos círculos creer que Rusia debe actuar no función de sus propias necesidades e intereses sino de las necesidades e intereses de terceros, incluso de terceros países. Y cuando piensan así, inconscientemente están pensando en Estados Unidos, es decir, en Rusia como contrapeso de la agobiante y despreciada hegemonía de Washington a lo largo de los cinco continentes.

Parece que Rusia está en deuda con el mundo y que nunca va a acabar de pagarla. Por ejemplo, dice el artículo que desde 2011 en Siria y desde 2014 en Ucrania, hay una “clara voluntad de agresión por parte del campo atlantista” y después pregunta: ¿qué hace Rusia?

Es como si Rusia estuviera obligada a hacer algo en defensa de Siria, Ucrania o cualquier otro país, como si tuviera que sacar las castañas del fuego a los demás. ¿Por qué motivo? Quizá para tratar de explicarlo el autor califica a Siria como un segundo Stalingrado, con evidente exageración: ni Alepo, ni Homs, ni Damasco, ni Deir Ezzor son parte de Rusia, ni la guerra de Siria es la Segunda Guerra Mundial, ni… nada de nada.

Siria y Ucrania no son los escenarios de una “guerra mundial”. En esas guerras Rusia no es parte. En contra de lo que el artículo afirma, Siria no es el centro del mundo, por más que la suerte de ese infortunado país tenga repercusiones internacionales, como las seguirá teniendo en el futuro.

Rusia no es Hezbollah, que ha demostrado ser el mejor aliado del gobierno de Damasco. Pero incluso Hezbollah defiende en Siria, además de los intereses sirios, defiende los propios: es su propia supervivencia lo que está en juego. La columna vertebral de la resistencia al imperialismo en Oriente Medio la forman Irán, Siria y Hezbollah que, a diferencia de los otros dos, no lleva las riendas de ningún Estado.

Es cierto, como expone el artículo, que la guerra en Siria todavía será larga. También es cierto que la victoria no esté en los campos de batalla actuales. También es acertado apuntar que el escenario sirio se relaciona con lo que ocurre en el sur de Asia central, en el Báltico, en Ucrania y en el Mar de China Meridional.

En efecto, esas son algunas de las claves. No todas las bazas se juegan en Siria donde, como se comprueba, Estados Unidos aún logra sumar fuerzas, aún mantiene una cierta “coalición internacional” que no son precisamente países de segunda fila en el concierto de la diplomacia internacional, de la guerra y de la economía.

El mundo marcha a pasos acelerados hacia una nueva guerra mundial, pero los bloques no han madurado lo suficiente y se producirán sorpresas. Lo más significativo es que Rusia ha dejado de hacer concesiones porque ha comprobado que no es así como va a subsistir como país. No puede retroceder más porque lleva décadas retrocediendo inútilmente. Es evidente que es el único país del mundo que puede hacer frente militarmente a Estados Unidos, pero no puede hacerlo sólo y no le basta el apoyo de China. Otros países deben decantarse más claramente.

(*) http://reseauinternational.net/la-politique-de-la-russie-en-syrie-complexe-alambiquee-et-deconcertante/

El Rey de Kurdistán quiso ser un aliado fiel del imperialismo (1)

El dirigente kurdo Cheik Mahmud
El ejército colonial británico empezó a llegar a Mesopotamia en 1917. Dos años después ocupaban Bagdad y al norte de lo que hoy es Irak organizaron un encuentro con los notables kurdos de Suleimanya, una ciudad fronteriza con Irán. Querían preparar un gobierno provisional en Kurdistán o, más exactamente, en una parte de Kurdistán.

Después de la Revolución de Octubre, los imperialistas levantaron la bandera de la liberación de los pueblos y de las naciones oprimidas. No sólo los bolcheviques y la III Internacional eran los que hablaban entonces de emancipación.

Si los imperialistas no “liberaban” a los pueblos lo más probable es que se liberaran a sí mismos, y no podían correr ese riesgo. Por eso al final de la Primera Guerra Mundial, una guerra imperialista, en Londres, en París y en Washington sólo se hablaba del derecho de autodeterminación.

Los británicos eligieron a Cheikh Mahmud como futuro rey de Kurdistán. Terrateniente y jefe de la cofradía sufí Qadiriya, Mahmud era una de las personalidades más influyentes del norte de Irak.

El diseño del futuro reino de Kurdistán era consecuencia de factores internos al Imperio Británico: por razones estratégicas necesitaban tener la región bajo su control, pero no podían ocuparla militarmente, tanto por motivos logísticos como presupuestarios.

Como en India, necesitaban cipayos y eligieron a Mahmud como “hukumdar” (gobernador), un término cercano al de “emir”, es decir, una autoridad política y religiosa a la vez. Los británicos pusieron una vasta región en sus manos, aunque en cada provincia los delegados kurdos tenían a su lado a los “political officers” enviados por Londres vía Bagdad.

Pero esos “political officers” no tenían la misma opinión sobre la manera de regir Suleimanya. Mientras unos proponían imponer una administración indirecta, otros eran partidarios del modelo indio, es decir, el dominio directo de los funcionarios imperiales británicos.

La administración británica en aquel pedazo de Kurdistán nunca fue uniforme. Entre 1918 y 1923 impusieron el “Southern Kurdistan” (Sur de Kurdistán), administrado por los kurdos por sí mismos bajo la supervisión de los consejeros británicos. Luego cambiaron al control directo sobre el resto de las regiones kurdas, desde el Jebel Sinjar, al oeste, al Gran Zab, en el este.

La dominación británica levantó a la población kurda, encabezada por Mahmud, que nunca fue el patriarca dócil que esperaban en Londres. Hubo dos sublevaciones en 1919 y 1923-1924 que condujeron a los británicos a olvidarse de la independencia de Kuridistán para integrarlo finalmente en el nuevo Estado de Irak en 1926.

El primer gobierno de Mahmud duró poco, apenas los dos años de 1918 y 1919 porque el “emir” quiso extender su control a otras regiones de Kurdistán, como Kifri o Kirkuk, mientras que la divisa del Imperio Británico siempre fue la de “divide y vencerás”. En Londres siempre pensaron fragmentar su parte de Kurdistán en varios pedazos para mantener a todos ellos bajo su influencia.

A Mahmud le condenaron a muerte, pero luego lo acabaron desterrando a India y los colonialistas tuvieron que tomar el control de Suleimanya (“Southern Kurdistan”) en sus propias manos. Pero para entonces hablar de “control” era excesivo; los kurdos ya estaban en pie de guerra y volvieron a recurrir a Mahmud para que calmara los ánimos. El 10 octubre 1922 volvía a ser “hukumdar”, aunque él prefirió proclamarse a sí mismo “Rey de Kurdistán”.

Como los amantes que pasan de los brazos de uno a los del otro, los vasallos también cambian de protector y, finalmente, se arrojan a los pies de cualquiera. Al rey se le ocurrió la infeliz idea de pedir socorro a la Turquía kemalista surgida del desplome del Imperio Otomano, que era precisamente lo que los británicos pretendían impedir. Kurdistán estaba destinado a cumplir el papel de tapón entre Turquía y el Imperio Británico en Irak.

Como aquello no era lo pactado, el 16 de mayo de 1923 los británicos volvieron a ocupar Suleimanya, imponiendo un gobierno “autónomo” kurdo con el apoyo de notables dóciles, tras lo cual volvieron a abandonar Suleimanya, creyendo haber solucionado el asunto.

Pero Mahmud regresó el 11 de julio de 1923, esta vez por propia iniciativa. Ya no era el mismo; no podía pensar en ampliar los dominios de su “Kurdistán” ya que apenas controlaba una porción aún más reducida de la antigua Suleimanya.

La relación de Mahmud con los imperialistas fue un continuo tira y afloja. En diciembre de 1923 la RAF, la aviación británica bombardeó su cuartel general en Suleimanya. Los pilotos recibieron la orden de asesinarle, pero en ese momento el dirigente kurdo había acudido a rezar a la mezquita…

Su fracaso no impidió que en 1924 los británicos volvieran a imponer la administración directa. La región de Mosul, donde estaban los pozos de petróleo, ya la habían incorporado al nuevo Estado irakí. Su diseño respondió a la necesidad de asegurar el control de los monopolios británicos sobre el petróleo.

El resto de Kurdistán era menos interesante para el Imperio Británico, lo cual significaba que no merecía la pena gastar mucho dinero en ella.

A pesar de las promesas británicas de autonomía, en 1929 se firmó el Tratado anglo-irakí donde no se establecía ningún régimen especial para Kurdistán. Se produjeron levantamientos, el más importante de los cuales fue el del 6 de setiembre de 1930, cuando el ejército irakí disparó sobre una muchedumbre que se manifestaba en las calles contra el Tratado, matando a 15 personas. Los responsables del levantamiento fueron detenidos y juzgados luego en Bagdad.

Al año siguiente otra revuelta encabezada por Mahmud fue aplastada y toda Suleimanya fue incorporada a Irak.

Mauricio Macri permite la instalación de bases de EEUU en Argentina

Con esta acción, Macri permite que EE.UU. se apodere de los recursos naturales de Argentina.Estados Unidos instalará dos bases militares en zonas estratégicas e importantes de Argentina. En Triple Frontera y en la ciudad Ushuaia capital de la provincia Tierra del Fuego.
El presidente de Argentina, Mauricio Macri, le abre las puertas a Estados Unidos para que instale en su territorio bases militares. Para ello, envió a una delegación del Ministerio de Defensa a norteamérica con el objetivo de desarrollar este punto de «cooperación militar» que acordó con el jefe de la Casa Blanca, Barack Obama, en Buenos Aires a finales de mayo.
Las bases militares serán instaladas en Triple Frontera ( Argentina, Brasil y Paraguay) y en la ciudad Ushuaia, capital de la provincia Tierra del Fuego, este punto es el más polémico porque sus límites provinciales se extienden hasta la Antártida, la mayor reserva de agua dulce congelada en el mundo.
Este punto también es importante para EE.UU. porque Tierra del Fuego posee grandes extensiones marítimas sobre el Atlántico.
El Gobierno de Macri justificó la instalación alegando que en el lugar se realizarán «tareas científicas».
“Queremos que la ciudad de Ushuaia se convierta en una base logística para apoyar las tareas científicas en la Antártida”, reseñó el portal argentino Contexto.
Ante este panorama, el diario argentino entrevistó a Elsa Bruzzone, especialista en temas de geopolítica, estrategia y defensa nacional y miembro del Centro de Militantes para la Democracia Argentina (Cemida) quien remarcó que en la Península Antártica se encuentran los mayores yacimientos de hidrocarburos de la región y hay minerales altamente estratégicos indispensables para la industria militar y la aeroespacial.
Agregó que Washington siempre ha usado distintas excusas para instalar sus bases militares; «ayuda humanitaria y apoyo ante las catástrofes naturales» son una de ellas.
Bruzzone resaltó que, con la excusa de «fines científicos», esas bases siempre son instaladas en zonas donde hay recursos naturales altamente estratégicos: agua, tierra fértil para producción de alimentos, minerales, hidrocarburos, biodiversidad.
En cuanto a la base militar que será instalada en Triple Frontera, la especialista comentó que la intención de Norteamerica es tener el control completo del Acuífero Guaraní, la tercera reserva mundial más grande de agua dulce.
«Lo que buscan es cerrar el cerco sobre todos los recursos naturales que tenemos en nuestra América», destacó Bruzzone para referirse a las bases instaladas en Centroamérica y el Caribe, así como las de Colombia, Perú, Chile, Paraguay, junto a la base militar de la OTAN en Malvinas más el destacamento británico en las Islas Georgias.
El presidente de EEE.UU., Barack Obama, viajó a Argentina a finales de marzo para firmar varios acuerdos de cooperación. Entre ellos la apertura comercial irrestricta, la asistencia en la Triple Frontera, la coordinación de misiones militares en África, dar asilo a refugiados sirios, la creación de Centros de Fusión de Inteligencia, cooperación de fuerzas de seguridad en el Comando Sur y en el ámbito nuclear, y la lucha contra el narcotráfico y terrorismo.
El premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, dijo para el momento de la firma de acuerdos que estas acciones son un caballo de troya para hacer injerencismo en Argentina como ocurrió en Colombia.
«EE.UU. nunca fue aliado de la Argentina, solo hubo buenas relaciones cuando entregábamos nuestra soberanía y recursos, esa es la esencia del TPP, el nuevo ALCA», apuntó.
Fuente: http://www.telesurtv.net/news/Macri-abre-las-puertas-a-EE.UU.-para-instalar-bases-militares-20160518-0040.html

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