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Trump define la nueva estrategia del imperialismo en Oriente Medio al Primer Ministro irakí

Haidar Al-Abadi, Primer Miistro irakí
En su entrevisita con Haidar Al-Abadi, el primer ministro irakí, Trump le ha expuesto la nueva política imperialista en Oriente Medio, en general, y en Irak específicamente.

El nuevo gobierno estadounidense intenta apartarse de la anterior estrategia adoptada por Obama y considera a Irak como un activo estratégico que las tropas estadounidenses no deberían haber abandonado, confesó Trump a Al-Abadi. Con tal motivo, Washington va a enviar más tropas a Irak con el pretexto de la lucha contra el terrorismo.
 

Además, los imperialistas siguen queriendo alimentar el sectarismo religioso para dividir a los irakíes. Para ello jugarán la carta de las tribus sunníes.

Estados Unidos tampoco acepta el resurgimiento de Rusia en Oriente Medio a través de Siria y pretenden reafirmar su supremacía en Oriente Medio cerrando la puerta de Raqqa para impedir cualquier intento de liberarla por cualquier otra fuerza distinta a los kurdos que ellos apoyan.

La prioridad del nuevo gobierno es combatir a los grupos terroristas takfiríes en Siria. El derrocamiento del presidente Bashar Al-Assad ha dejado de ser importante, en un momento en el que Rusia se opone a cualquier intento en este sentido.

Washington no admite la creciente influencia iraní en Irak y trata de incrementar su apoyo militar a las fuerzas irakíes y construir más bases en la geografía irakí.

En cuanto al acuerdo nuclear con Irán, no tienen intención de abandonarlo, pero aumentarán la presión sobre aquel país de diferentes maneras para intentar reducir la influencia iraní en muchos temas de interés para Washington.

Para contrarrestar el papel iraní, Washington apoyará a sus aliados tradicionales en la región, especialmente Arabia Saudí, aunque a un alto coste, y Egipto.

A Estados Unidos le interesa arreglar el problema palestino, ya sea organizando una conferencia internacional o tratando de resolver el problema a través de conversaciones directas entre israelíes y palestinos, bajo la supervisión de Estados Unidos.

Como conclusión, la política de Washington hacia la región es una mezcla de intervención militar limitada pero señalada, respaldada por presiones políticas, diplomáticas y económicas, en vez de entrar en guerras y enfrentamientos abiertos.

http://spanish.almanar.com.lb/73691

El gobierno de Corea del norte tiene las mejores razones

En 1950, en los comienzos de la Guerra Fría, Estados Unidos lanzó un ataque masivo contra Corea con ayuda de soldados coreanos y oficiales del ejército japonés que habían dirigido la criminal ocupación de la península, apenas unos pocos años antes, durante la Segunda Guerra Mundial.

Al reescribir la historia, la invasión la justificaron diciendo que se defendían de una agresión previa, lo cual es falso. Creó doctrina para otras invasiones posteriores, como las inexistentes “armas de destrucción masiva” en Irak. La excusa también era necesaria para revestir el ataque con la cobertura de la ONU, que también creó escuela para invasiones posteriores con los simulacros de “coaliciones internacionales”, por ejemplo en Afganistán.

El imperialismo presentó el ataque ante la ONU como una operación “policial” que se prolongó durante tres años y causó la muerte de 3,5 millones de coreanos y un bloqueo que se ha prolongado hasta hoy.

Para que la ONU les diese una coartada, aprovecharon el boicot de la URSS al Consejo de Seguridad. Tras la Revolución de 1949 en China, el nuevo gobierno había exigido ocupar el asiento que le correspondía en la ONU, desalojando del mismo al gobierno del Kuomintang. Estados Unidos se opuso al cambio y, ante la negativa, la URSS inició un boicot en apoyo de las legítimas reclamaciones de China.

Además, fue necesario un segundo fraude: en virtud del reglamento interno, el Consejo de Seguridad no se podía reunir sin la presencia de todos sus miembros, pero Estados Unidos se saltó el reglamento para aprovechar el boicot soviético y que la ONU aprobara la agresión contra Corea.

El golpe de Estado dejó las manos libres a Estados Unidos en Corea, apoyados por sus fieles aliados de Gran Bretaña, Francia y el Kuomintang.

La agresión fue una burla al artículo 51 de la Carta de la ONU, que reconoce el derecho que tienen las naciones a defenderse de cualquier ataque armado, no el derecho de atacar a dichas naciones.

La Guerra de Corea resultó un fiasco para los imperialistas, que ni siquiera lograron conquistar toda la península, un paso previo para aplastar luego al gobierno revolucionario de China y devolver las riendas de Pekín al Kuomintang. Aquel plan es el mismo que subyace en todas las provocaciones actuales de Estados Unidos dirigidas contra Corea del norte. La conquista de la península no sería más que una plataforma de agresión contra China y Rusia.

Los coreanos aún tienen grabados y sangre y fuego las matanzas cometidas por los imperialistas durante aquella guerra. El New York Times reconoció que en los 20 primeros meses de guerra la aviación estadounidense lanzó 7.700 toneladas de napalm. Sobre Pyongyang, la capital, cayeron más bombas que sobre Japón a lo largo de toda la Segunda Guerra Mundial.

La población civil que huía despavorida por la calle era ametrallada por los cazas que sobrevolaban la capital en vuelos rasantes. Los refugios antiaéreos se convirtieron en tumbas para muchos civiles que se cobijaron en ellos. En Sinchon la soldadesca de MacArthur obligó a 500 civiles a introducirse en una fosa, donde les rociaron gasolina y los quemaron vivos.

El gobierno de Corea del norte tiene las mejores razones para tratar de impedir que aquellas matanzas se vuelvan a repetir.

Ha muerto Rockefeller, el mejor símbolo de un siglo de imperialismo estadounidense

Víctor García Guerrero
David Rockefeller ha muerto con apenas 101 años y en pleno apogeo de su doctrina: empresa y política deben ir juntas de la mano y, si están acompañadas de portaaviones y misiles, mejor. El heredero de una de las sagas de millonarios más conocidas de Estados Unidos falleció en la cama, como hacen los señores. Su muerte pilló de viaje al secretario de Estado. Rex Tillerson, ejecutivo de toda la vida de Exxon Mobile, no ha hecho todavía comentarios. No se llevaba bien con los Rockefeller, y eso que esto podía haber sido su sueño húmedo: empresario y jefe de la política exterior de Estados Unidos. Rockefeller se ha muerto cuando más brilla el poder de las multinacionales.

El fallecido presidió el Chase Manhattan Bank, del que decían que tenía su propia política exterior, lógicamente, anticomunista: apoyó el golpe de Estado contra Allende y se tapó los oídos para no escuchar los gritos de Víctor Jara y otros seiscientos cuando los torturaron en el estadio Chile, porque el dinero es tan ciego y sordo como la justicia. La intervención de Estados Unidos está acreditada en el país sudamericano, en Italia, en Guatemala, en Nicaragua, en Cuba… en la España de la democracia coronada. A Rockefeller habría que haberle preguntado por la supuesta mano negra de Rusia en la política de Estados Unidos, a lo mejor los del Kremlin le parecían unos primerizos.

Porque en este terreno de la conspiración, Estados Unidos lleva unas ciertas décadas de ventaja. El aeropuerto internacional de Washington se llama Dulles en honor al secretario de Estado que practicó como pocos el amor y el respeto por la soberanía de los pueblos: John Foster Dulles le dio un golpe de estado al presidente nacionalista de Irán, Mossagedh, y puso en su lugar al servil Shah, dandi torturador hasta que lo echaron los ayatolás. Dulles también alentó el golpe en Guatemala que dio lugar a una guerra de doscientos mil muertos. El secretario de Estado trabajaba para el presidente y para la United Fruit Company. Del imperio de los plátanos también cobraba Allen Dulles, su hermano y director de la CIA.

La primera oficina de la CIA estuvo en el Rockefeller Center de Nueva York: por allí también pasó General Dynamics, que construye aviones y tanques. La televisión NBC tiene su sede principal en el complejo de Manhattan, y la agencia Associated Press estuvo años en sus rascacielos, pero lo que más glamur le da al bloque son los conciertos navideños en el Rockefeller Plaza y, por supuesto, el Radio City Music Hall, pero lo que más glamur le da al bloque son los conciertos navideños en el Rockefeller Plaza y, por supuesto, el Radio City Music Hall. Ahí tocan estos días artistas como Franco de Vita, Carlos Vives o New Order. Los británicos tocarán su famoso Blue Monday, incluido en el disco “Poder, corrupción y mentiras”.

http://lasoga.org/fallecimiento-david-rockefeller-conspiraciones-cia-22-marzo-2017/

Argentina prepara la militarización de la guerra contra el narco con masivas compras de armamento

Dos mil millones de dólares es lo que pagará el Gobierno nacional en la compra de aviones de caza, tanques de guerra, misiles y helicópteros, entre otras armas de guerra. A mediados del año pasado, el Ejecutivo nacional envió a Estados Unidos un extenso listado de equipamiento militar que se utilizaría para “combatir el terrorismo”, eufemismo utilizado por los dirigentes del gobierno de Mauricio Macri en larga reivindicación de derogar la Ley de Seguridad Interior, que prohibe la participación del Ejército en tareas de seguridad.
El portal El Destape publicó la nota que Martín Lousteau le envió al congresista Peter Visclosky en la que adjuntó el listado de equipamiento en materia militar solicitada por el país para “combatir el terrorismo” citando como referencia una reunión que mantuvo con los diputados Eduardo Amadeo y Luciano Laspina, de Cambiemos. La compra es la más grande desde que los militares de la última dictadura cívico-militar se hicieron de armamento para ir a combatir a las Islas Malvinas.
Sea cual sea contará con 12 helicópteros de ataque Cobra AH1, utilizados por el ejército estadounidense durante la Guerra de Vietnam, la del Golfo y la del Líbano, unos 10 helicópteros modelo Chinook, utilizados en la guerra de Malvinas, otros 16 Black Hawk UH60, otro tipo de aeronave de transporte táctico, conocido mundialmente por su rol en la Guerra de Irak, y por último unos 26 helicópteros Bell 412, lo que representaría un total de más de mil millones de dólares.
El Ejército argentino pidió esto y más: 182 tanquetas de guerra tipo StryKer, modelos M1128, M1130, M1132, M1134 y M1139, que son utilizadas por las fuerzas armadas de Estados Unidos e Israel. Las mismas están equipadas con ametralladoras calibre 50, lanzadoras de granadas y cañones de 105 milímetros. También se pidieron 80 lanzamisiles Javelin, un modelo portátil desarrollado por el gobierno estadounidense para derribar tanques y avionetas.
Por su parte, la Fuerza Aérea hizo su listita y algunos deseos ya fueron concedidos. Pese a que en el país se diseñan aeronaves similares, el Gobierno nacional solicitó unos 24 aviones de caza Texan T6, de los cuales ya se compraron unos 12 según se anunció oficialmente hace tan sólo un mes. Los Texan son aviones de entrenamiento avanzado para pilotos, que fueron utilizados en la Segunda Guerra Mundial y durante las décadas posteriores. El costo total de estas aeronaves superaría los 280 millones de dólares.
También pidieron 12 aviones de caza F-16 FightingFalcon, un cazabombardero desarrollado por EEUU en la década del 70 que ya no es producido para sus fuerzas armadas, sino que es material exclusivo de exportación. Este avión es considerado supersónico (viaja más rápido que la velocidad del sonido) y fue utilizado en la Guerra del Líbano, de Afganistán y en la invasión de Estados Unidos a Irak, entre otros conflictos armados, y el costo total de la compra rondaría la exorbitante suma de 250 millones de dólares.
La Marina también realizó su propio listado de “necesidades“, y requirió, entre otras cosas, dos aviones Orion, utilizados habitualmente para patrullaje marítimo. El mismo fue utilizado por los norteamericanos en la década del 60, cuando realizaron numerosas patrullas de bloqueo en las proximidades de Cuba, así como también fue partícipe en las guerras de Vietnam y del Golfo. El costo de ambos rondaría los 70 millones de dólares.
Además de los Orion, el Estado nacional le pidió a los Estados Unidos unos 24 vehículos blindados Anfibios modelo AAVR7A1, los cuales son utilizados en la actualidad para el transporte de tropas del cuerpo de marines estadounidenses. Estos modelos fueron utilizados durante la Guerra de Malvinas por la dictadura argentina, así como también participaron en la guerra de Irak y del Golfo. En este caso, el valor de la compra rondaría los 60 millones de dólares.

La inteligencia derrota a la fuerza bruta

Darío Herchhoren
Estamos asistiendo al canto del cisne del imperio USA, aunque ese canto puede todavía durar años. Esta afirmación no se basa en mi pura imaginación sino que está avalada por hechos objetivos de fácil comprobación.

La nación norteamericana desde su fundación en 1776 en el congreso de Filadelfia, mostró al mundo   entero que aspiraba a ocupar el lugar del imperio británico al cual consideraba caduco.

Es así como se arma de un ejército poderoso que comienza una guerra de exterminio contra los indígenas que ocupaban el interior de los USA, y comienza una frenética marcha hacia el oeste que avanza devorando tierras, ríos y sobre todo; hombres, mujeres, niños y ancianos arrasando cuanto encontraban a su paso.

Se ha tratado  de dar un tinte de epopeya a la marcha llevando al cine innumerables historias de vaqueros, pioneros y ferrocarriles que tragaban miles de kilómetros en busca de las aguas del Pacífico.

Esta larga marcha, a diferencia de la que efectó el Partido Comunista Chino, era en realidad una marcha de rapiña, que solo buscaba robar las tierras y el ganado de las trubus que habitaban esos territorios.

Paralelo con ello, los USA, desarrollaron una gran armada que les permitió rapiñar en los siete mares; y un ejemplo fueron las expediciones de «relevamiento» de los Mares del Sur; plagados de balleneros, foqueros y pesqueros que faenaban en todo el mundo sin tasa ni permiso alguno de los países costeros.

Pero el ejemplo más claro de esta política es el viaje del almirante Byrd al Pacífico que recala en Japón en la década de 1870 abriendo al comercio al Japón a cañonazos en contra de la política tradicional de los samurais que habían cerrado su país con siete llaves, no permitiendo que ningún extranjero entrara en su territorio.

Es conocida la política de intervenciones norteamericanas en Centroamérica y en Méjico donde se apoderan de territorios y de riquezas del subsuelo y alimentos. La guerra de los mambises por la libertad de Cuba muestra a las claras cuál es el concepto de la libertad del imperio que solo quiere heredar las colonias del viejo y decrépito imperio español.

Pero quizá es en 1970, cuando Richard Nixon suprime el respaldo de oro que tenía cada dolar que imprimía alegremente la Reserva Federal, cuando se desnuda la política USA. A partir de ese momento, el respaldo del dólar será el ejército, la armada, y los «marines» del imperio.

A partir de ese momento  daban a elegir entre plomo o plata; igual que las diversas mafias. Si no aceptas su dominio, plomo, y si lo aceptas, plata, aunque no mucha.

A partir de 1949 se instala en China el gobierno surgido de la Larga Marcha, encabezado por Mao Zedong, que venía de derrotar al imperio japonés y al Kuomintang de Chiang Kai-shek. En ese año; el gobierno del PC Chino, se encuentra que en China solo hay chinos. El país se encuentra devastado; todo está por hacer. Hay que alimentar, vestir, calzar y dar sanidad, educación y vivienda  a 800 millones de chinos (ahora son 1.500 millones).

Y comienza a echarse las bases de la industria pesada; material ferroviario, electricidad, etc., etc. China desde tiempo inmemorial era un pueblo de comerciantes y artesanos, y fabricaba y vendía seda, te, porcelana, juguetes, calzado, tejidos, y todo ello de forma artesanal, supliendo su falta de máquinas con la mano de obra de cientos de millones de artesanos. Todo esto unido a una cultura ancestral y a la tradicional disciplina del pueblo chino, consiguieron  el milagroso crecimiento del país.

No se conoce en la historia de China que haya agredido a ningún país y sus guerras intestinas nunca sobrepasaron su territorio. Pacientemente, China fue convirtiéndose en una gran potencia industrial, y ahora también militar y fue ganando mercados, inundando el mundo con sus manufacturas. A día de hoy China es el taller del mundo, y se propone crear una nueva organización a la que ya se conoce como BRICS plus, que estará integrado por los BRICS, y diez paises más entre los cuales estarán Sur-corea, Thailandia, Indonesia, Singapur, Filipinas, etc.

Esto dará un nuevo impulso a la economía de China y sus socios, junto a otros proyectos tales como la construcción del canal de Nicaragua, o el ferrocarril que atravesará el Brasil y Perú, y unirá los océanos Atlántico y Pacífico.

Frente a esto, debemos concluir que China mediante el comercio y la proverbial paciencia y sabuduría chinas, ha derrotado al matón que ha perdido para siempre la hegemonía. La inteligencia ha derrotado a la fuerza bruta.

El mayor robo de la historia es el del petróleo libio

Leonor Massanet
Los países occidentales tienen garantizado el beneficio del petróleo libio para ellos. Porque nadie puede hacer ningún negocio en el campo del petróleo en Libia sin su permiso. Quiero decir especialmente los países de EEUU, Italia, Francia, UK, Alemania y España. Porque ellos saben por anticipado que nadie hará nada con el petróleo sin su luz verde.

Al mismo tiempo también están muy seguros que nadie puede dar ningún paso contra las compañías Crescent Oil o Oil Ports (pertenecientes a los terroristas) sin antes llegar a acuerdos con estos países.

Por último, todo cuanto ocurre en la región de Crescent Oil y Oil Ports como la destrucción de alguna parte o algún daño, las empresas de estos países van a ganar automáticamente sin competidores todos los contratos de reconstrucción y mantenimiento de los daños o destrucciones, simplemente está en su mano y lo saben por adelantado.

La pregunta es: ¿quién les paga? Esta es la meta y objetivo de todo cuanto ocurre en Libia.

Ellos se autopagarán con el dinero de los fondos libios congelados en Estados Unidos y los países europeos de una forma muy fácil. Porque los fondos están en bancos norteamericanos y europeos, nadie va a preguntar a cuánto asciende la factura o revisarla o valorar el trabajo o si el proyecto se ha llevado a cabo por compañías norteamericanas o europeas, si merecen este dinero o no, si es barato o caro. Simplemente ponen un precio y cobran el dinero de una forma directa y sencilla, por supuesto siempre bajo la supervisión de Naciones Unidas.

Se trata del mayor trabajo de robo de la historia de la humanidad.

Los recursos y fondos de los libios (el pueblo libio) bajo el control y supervisión de Naciones Unidas y la Comunidad Internacional mediante la resolución de Naciones Unidas va a dejar de existir muy pronto mediante este sucio negocio.

Desde la resolución de Naciones Unidas en el 2011 y los años posteriores hasta hoy han estado negociando con diferentes gobiernos en Libia sobre este sucio negocio, porque saben seguro que nadie se puede enfrentar a ellos y detenerlos o hacer algún comentario al respecto.

Así pues mediante este procedimiento los fondos, recursos e inversiones libias en el extranjero se los van a comer y agotar en los próximos años, en un corto periodo de tiempo amparados en la resolución de Naciones Unidas y agotando los recursos financiando el terrorismo.

Es el mayor juego junto al mayor robo de la historia.

Hace unos días un ministro italiano expresaba su alegría por tener el control de algunas milicias en los puertos petrolíferos de Al Sidra y Ras Lanouf.

Aún recordamos cuando el ejército Nacional libio retomó el control de los puertos petroleros luchando contra las milicias de Jadrán y Crescent Oil (empresa de los terroristas). Todos los países occidentales condenaron esta acción y exigieron al ejército libio que abandonara la región lo más rápidamente posible.

Fue un acto muy extraño por parte de los líderes de los países occidentales. Más teniendo en cuenta que cuando esta área petrolófera estaba controlada por las milicias y la exportación de petróleo se detuvo aproximadamente unos 3 años, desde el 2013 al 2016, ninguno de estos mismos gobiernos occidentales hicieron el más mínimo comentario por esta acción. Pero tan pronto como volvió al ejército libio legítimo empezaron a bombardear y dieron la orden al ejército libio de abandonar la zona lo más rápidamente posible.

España se prepara para su expulsión de la Unión Europea

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Luis de Guindos
Diego Herchhoren

La Unión Europea está configurada hoy como un superestado, pero sin que exista contrato social alguno o control democrático. Si bien sus estructuras son a su vez elegidas por los Jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros, la gestión y aplicación diaria de las políticas comunitarias están delegadas en una tecnocracia que no responde ante nadie. La llamada «Constitución» europea no es tal, sino que es un Tratado entre Estados donde éstos suprimen sus competencias clásicas en favor de una estructura burocrática opaca, cerrada y que en general nadie sabe cómo se elige y por qué.

Entre estas últimas decisiones está la de constituir por decreto la llamada «Europa de las dos velocidades», donde los centros económicos comunitarios, Alemania y Francia, han señalado una hoja de ruta donde ambos Estados van a reorientar 180º su brújula. Alemania se prepara tras las próximas elecciones para un enfrentamiento directo, por ahora comercial, con EEUU, y Francia se está organizando para el desalojo del Elíseo de la última etapa de injerencia yanqui en la política nacional gala, con la probable victoria en las elecciones presidenciales de Marine Le Pen.
Esto afecta directamente a España y a otros países del sur de Europa, a los que se les ha obligado a sucumbir ante la deuda privada convirtiéndola en pública, lo que ha permitido sanear los balances de los principales bancos y ha convertido al tesoro español en una especie de «tesoro fallido» donde ya no hay garantías de que en el plazo de 2 años se pueda hacer frente a las obligaciones más básicas, esto es, pensiones y salarios públicos. La moderación salarial y la reducción de los ingresos entre las capas populares ya no tiene como objetivo únicamente transferir ganancias a la oligarquía financiera española, sino que están pretendiendo evitar de manera chapucera una crisis hiperinflacionaria que parece inevitable en un plazo breve.
Objetivo maquillar el PIB: putas y drogas
Si bien esto parece una teoría económica difícil de entender, nada más lejos de la realidad. Si un banco central activa la impresora de billetes como mecanismo de pago a acreedores, y estos billetes no están respaldados por una actividad económica con agregado de valor, se produce una espiral de desconfianza en esos billetes, que terminan siendo desechados por los operadores del mercado. Esa confianza tiene que ver con dos cosas: con la actividad económica del área donde se distribuye o en su defecto, con la capacidad militar de quien la impone, como viene ocurriendo con el dólar desde la década de 1970.
Los chicos de Lehman Brothers que hoy están al frente del gobierno español en la sombra son especialistas en esto. Junto a Goldman Sachs, son los maestros de los maquillajes de las cuentas públicas que permiten mantener el respirador artificial de una economía en quiebra técnica. El objetivo es doble: hacer previsiones de crecimiento absolutamente irreales, otorgando altas calificaciones a las emisiones de deuda, y por otro reducir los flujos de efectivo en circulación.
Los ejemplos de lo primero es, por ejemplo, el «decreto del fin de la crisis« que Goldman Sachs ha difundido recientemente o la decisión adoptada por el gobierno de Mariano Rajoy de incorporar al Producto Interior Bruto español las previsiones de consumo en dos áreas vitales del ciclo degenerativo de la economía española: la prostitución y las drogas. Pero una emisión monetaria tan grande como la derivada del rescate financiero supondría una pérdida de valor del euro de tal magnitud, que si no se sacan de circulación miles de millones de papel moneda del bolsillo de las economías populares, el Euro se convertiría en lo que realmente es: dinero basura. Por ello se están adoptando medidas tendentes a reducir su circulación, consistentes en:
  1. Medidas de penalización del uso de efectivo.
  2. Retirada de los billetes de 500 euros bajo la excusa de la lucha contra el blanqueo de capitales.
  3. Imposición de comisiones a las operaciones en ventanilla.
  4. Contención salarial.
En síntesis, para que el Euro funcione, España tiene que convertirse en un cementerio sin actividad económica alguna; España no debe generar valor de ninguna clase y todos los sectores productivos que puedan generar una amplia demanda de bienes y servicios (ciencia y tecnología, minería, siderurgia…) deben ser suprimidos.
Si lo analizamos es exactamente la misma medida que, en bruto, adoptó el entonces superministro de economía argentino Domingo Cavallo en los días previos al estallido social de diciembre de 2001. Aquella medida de fuerza impulsada por el Fondo Monetario Internacional, y ejecutada por los golden boys porteños fracasó. De manera similar lo hicieron en Chipre recientemente. Aprendiendo de aquellos errores, los liberales españoles están haciendo aquello mismo pero de manera sigilosa. Una vez España haya absorbido toda la deuda eterna que quede por adquirir, será «suspendida» o limitada en su participación en la Unión Europea, que terminará siendo un bloque político económico distinto, con la mirada puesta en Rusia.
Los frentes judiciales abiertos y el incumplimiento español frente a las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea son la excusa perfecta para adoptar una posición sancionadora que tanto la UE como el gobierno español necesitan: expulsar a España. Para la UE es el mecanismo idóneo para quitarse de encima una lacra que perjudica sus balances, y para la gañanería española en el poder, es la mejor prueba de sumisión al sector financiero de las citys de Londres y Wall Street.

La OTAN utiliza a Armenia para extender el cerco contra Rusia al flanco sur de la frontera

Hovannissian y Sefilian
Ayer el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, se entrevistó con el Presidente armenio Serge Sarkissian en la propia sede de la alianza imperialista para extender el cerco contra Rusia a la región del Cáucaso.

En marzo del año pasado Stoltenberg mantuvo otra entrevista con el ministro armenio de Asuntos Exteriores, Edward Nalbandian, y con el de Defensa, Seyran Ohanian, lo que demuestra el interés del imperialismo por el flanco sur de la frontera rusa, que también supondría acercar a los imperialistas a Irán y Siria, es decir, al polvorín de Oriente Medio.

No obstante, Armenia aún tiene la pelota en el tejado y no sabe de qué lado va a caer, lo que explica el conato de “Plaza Maidan” que se produjo en junio de 2015 y el intento de asalto a la comisaría de policía del barrio de Erebuni, en Erevan, la capital armenia, inmediatamente después de la entrevista de los ministros armenios con Stoltemberg el año pasado.

Las acciones formaban parte de un plan de golpe de Estado y tenían relación con la guerra larvada entre Armenia y Azerbaián por el Alto-Karabaj, una de cuyas últimas batallas, que duró cuatro días, se produjo en abril del año pasado. Pero sin necesidad de remontarse tan lejos, este fin de semana también se produjeron tiroteos en la línea de demarcación de las tropas de ambos bandos, algo que ya no es noticia.

Después del genocidio de hace un siglo, Armenia sobrevive gracias a la URSS y, lógicamente, aún mantiene fuertes lazos con Rusia, que la OTAN pretende erradicar totalmente, por las buenas o por las malas, mediante la diplomacia o mediante alguna desestabilización de colores.

Los manifestantes que salieron a la calle en junio de 2015 protestaban por el elevado precio de la electricidad, aunque había otro motivo no explícito: la empresa que suministra electricidad a Erevan es propiedad de Igor Sechin, uno de los más estrechos colaboradores de Putin del que ya hemos hablado algo en otra entrada.

Al mismo tiempo, una de las organizaciones que promovía las protestas era el Frente Revolucionario Armenio, que defiende la anexión por la fuerza del Alto-Karabaj, es decir, que al tiempo que criticaban la presencia rusa en Armenia pretendían incrementar la de Armenia en aquella región en disputa.

También exigían, lo mismo que los asaltantes de la comisaría de policía, la liberación de Jirair Sefilian, que permanece preso en la cárcel. Como tantos otros políticos de los antiguos países que formaron parte de la URSS, Sefilian nació en la diáspora, en Líbano, donde en los años ochenta luchó en defensa de las fuerzas armenias y cristianas, es decir, del lado falangista.

En 1990 retornó a Armenia, poniendo su experiencia militar al servicio del nuevo ejército en la guerra del Alto-Karabaj, llegando a obtener el grado de coronel. Abandonó el ejército por la política, ensayando en varias organizaciones, hasta que se asoció con Raffi Hovannissian, otro armenio de la diáspora retornado de Estados Unidos.

Sefilian ha sido detenido en varias ocasiones y, en cuanto a Hovannissian basta decir que es el agente de Soros en la región y ha formado parte de su sección georgiana al menos desde 2011, de la cual hay que recordar que tiene una estrecha relación con dos acontecimientos capitales: la desestabilización del gobierno georgiano en 2003 y la exportación de políticos georgianos a Ucrania a partir de 2004.

Los hilos de los manejos de la OTAN en el Cáucaso llevan muy lejos. Por ahora sólo añadiremos que los cables de Wikileaks ponen de manifiesto los estrechos vínculos de Hovannissian con Marie Yovanovitch, la embajadora de Estados Unidos en Armenia, en Kirguistán y en… Ucrania.

El yihadismo como arma de guerra no convencional del imperialismo

Alejandra Loucau

La nueva cúpula de la CIA, presidida por Mike Pompeo, el flamante jefe mundial de espías y operaciones encubiertas elegido por el presidente Trump, hizo entrega de un premio al príncipe heredero saudí, Mohamad bin Nayef bin Abdulaziz Al Saud, en honor a su “lucha antiterrorista y sus contribuciones para asegurar la paz y la seguridad internacional”. Demasiadas ironías en una sola oración.

Inmediatamente después de este escandaloso acto condecorativo, numerosos analistas se aprestaron a juzgar el hecho como “una broma de mal gusto”, teniendo en cuenta no sólo la responsabilidad de la CIA en la creación y organización de las principales redes terroristas en todo el mundo, especialmente árabe, sino también el oscuro prontuario del reino saudí en el financiamiento y reclutamiento de los grupos extremistas activos en la región mediooriental. Pero el hecho en sí no sólo se trata de un acto de hipocresía de los que nos tienen acostumbrados los miembros de la alta política global; expresa además un elemento de continuidad en materia de política exterior que indica ciertos indicios de la relación entre el presidente Trump y su aún incierta estrategia hacia esta zona invadida, saqueada y destruida por las distintas caras de la intervención imperialista durante las últimas décadas.

Antes de adentrarnos en especulaciones debemos pensar qué tan ciertas o posibles pueden ser las ideas del nuevo presidente norteamericano, respecto a las intenciones declaradas de acabar “realmente” con Daesh y Al-Qaeda y, por decantación, con la estrategia de la CIA de utilizar al terrorismo como arma de guerra “no convencional” contra gobiernos opuestos a los planes norteamericanos. Para analizar este tema debemos tener en cuenta algunos elementos.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos creó oficialmente la CIA como parte fundamental de una nueva estructura de dominación global. La llamada Guerra de cuarta generación fue introducida en la doctrina militar norteamericana muchas décadas antes, pero cobró impulso en esta época como un cambio cualitativo en la forma de ejercer el poder. Así, Estados Unidos reemplazó la vieja doctrina de lo que Eric Hobsbawn llamó el  “imperialismo formal” (a través del cual las potencias coloniales dominaban y administraban de forma directa los pueblos subyugados militar y económicamente) por una doctrina más “informal” de dominación imperialista, que se desligó del problema de la administración colonial y la ocupación militar permanente, optando por utilizar mecanismos más indirectos, claro está, sin abandonar nunca la táctica de la intervención militar directa.

Tal orientación implicó, en el plano militar, el desarrollo de técnicas no convencionales y el uso de lo que se conoce actualmente como “guerra en las sombras” o “guerra sucia” para ejercer el dominio sobre países cuyos gobiernos eran hostiles a sus designios o ejercían algún tipo de obstáculo para los intereses de los capitales transnacionales. La manipulación de los medios de comunicación, la organización de atentados y asesinatos políticos, la tortura sistemática, el reclutamiento de mercenarios, etc. fueron elementos empleados en el marco de esta estrategia. El terrorismo fue apropiado por la CIA como un método ‘anónimo’ para producir el caos, la desestabilización o a la eliminación de actores políticos a escala internacional.

Hacia el final de la Guerra Fría surgió la Doctrina Reagan que comenzó a considerarse válida contra gobiernos o grupos con respaldo soviético, y que, años después, fue revitalizada ante los atentados del 11-S por la Doctrina Bush, que implicó el desarrollo de tácticas usadas contra diferentes insurgencias, el radicalismo, el crimen transnacional y otras actividades que se empezaban a denominar genéricamente como terroristas. Desde este punto de vista, se introducía una concepción de guerra total basada en operaciones políticas y psicológicas enmarcadas en conflictos de baja intensidad. De esta manera, la estrategia militar utilizada en este tipo de conflictos se convertía en política.

Transcurridos más de 15 años de los atentados de las torres gemelas y desde que la denominada “primavera árabe” llegó al mundo árabe, fuimos testigos del surgimiento y la multiplicación de numerosos grupos terroristas surgidos en el contexto de las desastrosas incursiones por parte de Estados Unidos, con la complicidad de las potencias de la OTAN, en Medio Oriente. Hay que recordar que el grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe) nació al calor de la intervención militar norteamericana en Libia, que culminó con el asesinato de su entonces presidente Muamar Gadafi, en 2011. Previamente a este suceso, los más altos estrategas norteamericanos junto a sus “seguidores” de la OTAN se encargaron de armar una compleja red de grupos radicales de índole terrorista que sirvieron como punto de apoyo para desencadenar desestabilización en aquellos países donde los gobiernos no fueran lo suficientemente colaborativos con sus intereses. La CIA formó parte constitutiva de esta orientación funcionando como nexo entre los servicios de inteligencia de las principales potencias mundiales y los colaboradores regionales. Dicha agencia organizó la entrada en Libia de estos grupos desde Túnez y Egipto, durante los bombardeos que realizó el gobierno francés.

Posteriormente, esos núcleos recibieron armamento a través de una red montada por la misma CIA cuando, después de haber ayudado al derrocamiento de Gadafi, pasaron a Siria en 2011 para derrocar a Al-Asad y seguidamente atacar Irak, en momentos en que el gobierno de Al Maliki se alejaba de Occidente y se acercaba a China y Rusia.

En consecuencia, se fueron diseminando los grupos extremistas por territorios particularmente estratégicos para asentar sus centros de mando. El infierno de la guerra y la anarquía resultaron un buen escenario para reclutar y entrenar a cientos de terroristas.

Cuando el presidente Obama puso en manos de la CIA la brillante idea de organizar a diversos grupos armados, la agencia “ya sabía que tenía un socio dispuesto a financiarla: Arabia Saudita”. Junto con Qatar, Jordania y los Emiratos Árabes Unidos, el reino wahabita “proporcionó armas y miles de millones de dólares, mientras que la inteligencia estadounidense dirigió el entrenamiento de los rebeldes”. Así lo documentó el New York Times en una investigación publicada el 23 de enero de 2016. Wikileaks hizo lo propio al sacar a la luz las conexiones entre la ex Secretaria de Estado y posterior candidata presidencial Hillary Clinton y el lobby saudí, para llevar adelante los mencionados planes.

Pero antes, George Bush Junior había declarado que los atentados del 11-S “fueron perpetrados por Al-Qaeda”, lo cual justificaba la invasión de Afganistán y posteriormente de Irak, luego de la escandalosa mentira mundial posteriormente probada de que Sadam Hussein albergaba en su territorio armas de destrucción masiva y planeaba utilizarlas contra la población norteamericana.

En 15 años, Estados Unidos había sacrificado a más de 10.000 vidas estadounidenses, mientras el saldo de ciudadanos medioorientales muertos fue de más de 2 millones, sin contabilizar el desplazamiento poblacional, la destrucción y la guerra inacabada en el continente. Durante todos esos años se ocultó el rol jugado por Arabia Saudí como cerebro de Al-Qaeda y, más concretamente, su relación con los terroristas que llevaron supuestamente a cabo los atentados del 11-S.

Pero la estrecha colaboración entre los servicios secretos de Estados Unidos y Arabia Saudí ya tenía sus antecedentes. En Angola la CIA apoyó, con financiamiento saudita, a los rebeldes que operaban contra el gobierno de Luanda, aliado de la URSS; en Afganistán Estados Unidos organizó una red de grupos extremistas para luchar con los soviéticos, que Arabia Saudita financió a través de una cuenta de la CIA en un banco suizo; los saudíes financiaron la operación de la CIA para ayudar a los contras en Nicaragua con 32 millones de dólares a través de una cuenta en las Islas Caimán, sólo por nombrar algunos casos recopilados por Red Voltaire.

Republicanos y demócratas han sabido aprovechar la especial relación con esta potencia del Golfo Pérsico que, a su vez, también ha recibido sus beneficios. Por ello nunca vimos que Estados Unidos condenara la violación de los derechos humanos o la ejecución de civiles entre las fronteras que protegen a esta monarquía. No obstante, este trabajo de colaboración desigual también se extiende a otras esferas. Arabia Saudí es principal exportador de crudo del mundo, de un gobierno que, por su poder es el único en el mundo árabe que puede contrarrestar el alcance regional de su archirrival Irán. De hecho, el Estado árabe constituyó una pieza clave para mantener los precios del petróleo bajos cuando estos comenzaron a desplomarse en el 2015. La petromonarquía se negó a recortar su cuota de producción, inclusive en su propio desmedro, para poder amortiguar la caída estrepitosa de la renta proporcionada por este recurso natural a partir de la disminución de la oferta. La medida fue tomada luego de una clara presión por parte de Estados Unidos, que sí logró sus cometidos al lograr desequilibrar rápidamente, en mayor o menor medida, los pilares de las economías de países que se resistían a sus órdenes como Venezuela, Rusia e Irán.

En el ocaso de su mandato, Obama aprobó una operación de venta de armas a los saudíes por un valor de 154,9 millones de dólares, en el medio de la feroz agresión que dicha monarquía sigue perpetrando aún hoy contra el pueblo yemení. Ya en 2014, Arabia Saudí se había convertido en el mayor importador de armas del mundo con la compra de equipamiento militar, principalmente de Estados Unidos, por un valor de 6.400 millones de dólares.

[…] El nuevo presidente Donald Trump no ve razón alguna para estropear tan provechosas relaciones. Si bien su administración, ya desde la época preelectoral viene declarando la intención de dejar de apoyar y financiar a grupos extremistas, no parece que la relación con los principales patrocinadores del terrorismo internacional vaya a menguar.

El objetivo principal de la utilización del terrorismo como arma se enmarca en la necesidad más general por parte de la principal potencia del mundo, de influir a través de actividades clandestinas en gobiernos extranjeros, organizaciones o personalidades, con el fin de lograr un escenario adecuado para la aplicación de su política exterior, sin tener que recurrir a la costosa (desde todo punto de vista) intervención militar clásica. Esta estrategia es constitutiva del aparato de dominación imperialista contemporáneo y, por ende, imprescindible para la conservación de la hegemonía en un mundo globalizado.

[…] Debemos analizar si efectivamente están dadas las condiciones para que el presidente Trump cambie de rumbo en la estrategia política exterior de Estados Unidos. ¿Dejará Trump en el pasado la táctica que promueve la utilización de actores indirectos como “contras” o “terroristas” en sus acciones internacionales, para pasar a desarrollar políticas de injerencia directa? ¿O combinará ambos métodos, como lo hizo el segundo presidente Bush? En el primer caso, el método resultaría por demás anacrónico y obsoleto, con casi ninguna esperanza de éxito para sus perpetradores; más bien nos hallaríamos ante el empleo de un recurso por extrema debilidad, que dejaría mucho más expuestos los mecanismos del poder imperialista. En el segundo, los resultados recientes no han sido nada exitosos para los paladines de la política imperialista y catastróficos para el resto de la humanidad.

En definitiva, sólo cuando se acabe la incertidumbre que genera el hoy imprevisible rumbo que marca el nuevo jefe de la Casa Blanca y el imperialismo norteamericano pase a la acción, se podrán resolver las actuales incógnitas, lo que nos pondrá a los incómodos analistas en la obligación de pensar la entrada en una nueva y desconocida era de “guerras no convencionales”.

http://www.resumenmediooriente.org/2017/02/18/trump-la-cia-y-medio-oriente-la-mano-invisible-de-la-guerra/

Reagan recibe en la Casa Blanca a los principales dirigentes de Al-Qaeda

Los primeros planes de la CIA para desestabilizar a Siria se remontan a 1986

Según documentos recién desclasificados, la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, por sus siglas en inglés) desde los años 80 estudiaba planes para desestabilizar a Siria y derrocar a su gobierno.

El documento de 24 páginas bajo el título de “Siria: escenarios de los cambios dramáticos de la política”, fue redactado en julio de 1986 durante la Administración del expresidente de Estados Unidos Ronald Reagan (1981-1989).

Aunque el título del documento muestra un estudio teórico de posibles escenarios de la caída del Gobierno sirio, pero una parte de este informe se trata de una lista de resultados que satisfacen los “intereses económicos de Estados Unidos” en este país árabe.

“Un Gobierno suní controlado por los moderados que se concentran en el comercio serán el mejor proveedor de intereses de EEUU. Ellos tendrían una fuerte necesidad de ayuda del Occidente y las inversiones que realizan para construir la economía privada de Siria, lo que abriría el paso para lazos más profundos con los gobierno occidentales”, reza una parte del documento.

De acuerdo con sitio web The Libertarian Institute, este informe que representa las opiniones de autoridades estadounidenses en décadas anteriores contiene estrategia actual de Washington sobre Siria.

En este sentido compara las similitudes del documento del año 1986 con otros más recientes en la víspera de la guerra destructiva que sufre el país desde 2011 y ha dejado 280 mil personas muertas mientras también ha obligado a la mitad de la población a huir de sus hogares. Por el momento.

Fuente: http://alwaght.com/es/news/88088

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