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Reunión en Hamburgo: Rusia 1, USA 0

Darío Herchhoren

Al fin se produjo el encuentro. Putin y Trump se vieron las caras, y la reunión que estaba programada para 40 minutos se prolongó dos hora casi y media. Esto es en sí mismo un triunfo. La prensa  occidental, tan manipuladora se dedicó a evaluar los gestos y apretones  de manos entre ambos, las miradas, el color de las corbatas, y si sus zapatos relucían o no. Todo muy importante y sustancioso.

Pero evidentemente hay mucha tela para cortar. El primer resultado es que se ha obtenido un alto el fuego, que en general se respeta. Otro de los resultados es que USA tira la toalla y deja en manos de Rusia el futuro de Siria, tal como le comentó Rex Tillerson, Secretario de Estado USA a Antonio Guterres, Secretario General de la ONU.

Esto es obviamente la constatación por parte del imperio de su impotencia para acabar con el gobierno legítimo de Siria, ante la resistencia del mismo, y sobre todo de la existencia de un aliado poderoso del mismo como es Rusia; y el peligro de internarse en un conflicto mayor donde intervendría Irán, que es una gran potencia regional.

Pero este imperio y todos ellos funcionan igual: ante el revés sufrido, han comenzado maniobras militares de la OTAN en aguas del Mar Negro, con participación de fuerzas de doce paises de la misma, y con epicentro en el puerto de Odessa en Ucrania, en una clara provocación a Rusia.

Quizá Trump y Tillerson estén interesados en mantener el «statu quo» con Rusia, pero estas provocaciones no dependen de la buena voluntad de unas personas individuales. La OTAN es no solo un pacto militar agresivo; es básicamente un inmenso negocio, y como todo negocio está hecho para ganar dinero. Y muchísimo dinero.

La OTAN es una oligarquía integrada fundamentalmente por el complejo militar industrial de los USA; pero además de los fabricantes de armas estadounidenses, están las fábricas de los otros miembros, y otros países ajenos a dicha organización que proveen material militar como es el caso de Suecia que fabrica motores para aviones cazabombarderos.

Esto significa en el lenguaje del imperio que se acepta la derrota ante la evidente superioridad rusa en  armamento, y significa la confesión indirecta de su fracaso en el escenario sirio. Esto es obviamente una provocación que sirve para «equilibrar» la humillación de Hamburgo.

Ya sabemos por experiencia, que no se debe confiar jamás en la palabra del imperio ni de sus representantes. La provocación de la OTAN es obvia. Pero, ¿es la OTAN una organización independiente del gobierno de los USA? La respuesta es compleja; como aproximación podemos decir que la OTAN está manejada por una oligarquía formada por el complejo militar industrial de los USA, y de los diversos proveedores de material militar de la misma, y de proveedores de otro material no directamente militar como raciones de comida, uniformes, calzado y todo aquello que necesita un ejército.

Imaginemos por un momento cuánto gasta la OTAN en jabón para que se duchen sus militares, cuanto gasta en sábanas, cuanto paga en gordas comisiones a glotones intermediarios, comisionistas, etc. Hay algo alrededor de la OTAN que se parece mucho a una bandada de buitres, a los cuales es muy difícil hacerles soltar la presa.

Este enorme grupo de cleptócratas no tiene el menor interés en acabar con el bloque militar y en rebajar la tensión. Quizá no quiera una guerra nuclear que sería catastrófica para la humanidad entera; pero sí es partidaria de una situación de «ni guerra ni paz». Solo crear conflictos regionales o de baja intensidad, que justifiquen el gasto militar y una nueva carrera armamentística.

Rusia sale fortalecida de la cumbre de Hamburgo; pero el imperio nunca va a renunciar a ser imperio y la única forma de derrotarlo es ir comiéndole el terreno y hundirlo en su economía. Ese camino está ya siendo transitado. Los BRICS, el grupo de Shanghai, el Banco Euroasiático de Desarrollo, las dos rutas de la seda que ya están diseñadas y en construcción están desangrando al imperio, y ya podemos avizorar su fin.

Estados Unidos masacró al 20 por ciento de la población coreana durante la guerra de 1950 a 1953

Durante la Guerra de Corea (1950-1953) la aviación estadounidense lanzó más bombas contra la península que a lo largo de toda la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico. El 75 por ciento de Pyongyang, la capital, resultó destruida; la reconstrucción no se pudo terminar hasta 1964, once años después.

Tras de uno de aquellos brutales bombardeos, el Ministro coreano de Asuntos Exteriores envió un dramático cable a la ONU, que había avalado la agresión. También iba dirigido “a todos los ciudadanos del mundo” y se ha publicado muy recientemente (*).

Está fechado el 3 de enero de 1951 a las 10:30 y anuncia que 82 bombarderos cargados de explosivos incendiarios habían sobrevolado Pyongyang con una “carga mortifera” de centenares de bombas, que los “bárbaros transatlánticos” han dispersado por toda la ciudad.

Las bombas han provocado incendios permanentes que no se pueden apagar porque algunas de ellas son de efecto retardado y explotan a intervalos regulares a lo largo de todo el día.

A causa de ello, las personas no pueden escapar por las calles. “Toda la ciudad ha quedado incendiada, envuelta en llamas durante dos días”, dice el cable.

El segundo día 7.812 viviendas civiles habían sido quemadas. “Los americanos eran conscientes de que no había objetivos militares en Pyongyang”, añade el ministro coreano.

El número de civiles muertos, quemados vivos o asfixiados por el humo es “incalculable”, aunque el ministro estima que sólo una quinta parte de la ciudad ha sobrevivido al atroz bombardeo.

La Guerra de Corea es la gran desconocida porque Estados Unidos no quiere destapar uno de sus mayores crímenes. Los historiadores hablan del lanzamiento de 32.000 toneladas de napalm, siempre sobre la población civil, destruyendo ciudades enteras y con ellas exterminando a toda su población.

Aproximadamente el 20 por ciento de la población fue asesinada, confesó en 1984 el general Curtis LeMay, jefe de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. En Corea no hay nadie que no tenga un allegado muerto en aquella gran carnicería.

Dean Rusk, que fue secretario de Estado, dijo que en Corea del norte bombardearon “a todo lo que se movía”, pero también a lo que no se movía: edificios, presas, cultivos, fábricas… No dejamos “piedra sobre piedra”, fueron sus palabras.

(*) http://repository.un.org/bitstream/handle/11176/85491/S_1980-EN.pdf
Un bombardero estadounidense B-26 lanza un ataque contra la población civil de Wonsan en 1951

Alemania teme que Estados Unidos inicie una guerra comercial con Europa

El ministro de Asuntos Exteriores alemán, Sigmar Gabriel, expresó ayer su preocupación respecto a la posibilidad de que Estados Unidos pueda comenzar una guerra comercial con Europa y llamó al diálogo con Washington.

“Hay cosas que despiertan una gran preocupación respecto a que Estados Unidos comience una guerra comercial con Europa”, dijo el ministro en declaraciones a la emisora Deutschlandfunk, sin entrar en detalles.

Subrayó, no obstante, que esto naturalmente provoca reacciones en Europa y señaló que sólo existe una opción: dialogar con Estados Unidos.

Por otra parte, Gabriel instó a que los acuerdos de la cumbre del G20 (Grupo de países desarrollados y emergentes) que han comenzado hoy en Hamburgo (norte de Alemania) sean más vinculantes.

Recordó que los países participantes en la cumbre representan tan sólo una parte del mundo: veinte estados ricos o medianamente ricos hablan sobre los problemas de todo el mundo, por lo que muchos otros se sienten excluidos.

Según el ministro, la globalización ha contribuido a sacar a muchas personas de la pobreza, pero también ha ampliado la brecha entre ricos y pobres.

En ese sentido, la globalización debe ser más democrática, social y liberal, dijo Gabriel, quien agregó que lo que hay que hacer es combatir la pobreza, el hambre y la miseria en el mundo en lugar de rearmarse.

El objetivo de la globalización debe ser finalmente el de lograr justicia para todos y no riqueza para unos pocos, pero esta meta queda todavía muy lejos, lamentó.

En ese sentido dijo que puede entender las protestas pacíficas de los activistas antiglobalización.

Por otra parte, Gabriel propuso celebrar regularmente en Nueva York las cumbres del G20, ciudad que es sede de las Naciones Unidas, pues sería un gran paso simbólico, afirmó.

http://www.eldiario.es/politica/Alemania-EEUU-inicie-comercial-Europa_0_662133859.html

¿Compás de espera antes de un ataque contra Corea del norte?

La determinación de Corea del Norte por defender su sistema de gobierno y el país ha provocado movimientos inusuales, otros no tanto y el que, de repente, todos estén haciendo cuentas.

Los propagandistas habituales se rieron no hace mucho del desfile militar en el que Corea del Norte presentó en sociedad sus misiles más sofisticados. Dijeron todo ufanos que “el régimen ha querido impresionar al mundo presentando misiles de cartón-piedra”.

Resulta que el cartón-piedra ha volado a una altura de casi 3.000 kilómetros y ahora todo el mundo dice que fue una prueba de un misil intercontinental. Y el miedo comienza a recorrer la espina dorsal de los propagandistas y sus pagadores.

Eso incluye a EEUU. Trump ha dicho que están pensando “algunas cosas bastante graves” en represalia. ¿Una bravuconada más? Es probable, porque de inmediato ha dicho que EEUU va a esperar “unas semanas o unos meses” a ver qué pasa con Corea del Norte y qué hacen los demás. Entre esos “demás” están China y Rusia.

Si Trump fuese inteligente (o alguien de su equipo) sabría que esos “demás” ya han dicho lo que tienen que decir: China y Rusia firmaron ayer un comunicado conjunto insistiendo en “la doble suspensión”, es decir, que Corea del Norte renuncie a sus pruebas nucleares y misilísticas a cambio de que EEUU y Corea del Sur suspendan sus ejercicios militares a gran escala (este es un acuerdo al que llegaron China y Corea del Norte en 2015) aunque ahora han añadido un elemento nuevo y que pone a EEUU contra las cuerdas: también hay que suspender y/o retirar de Corea del Sur los misiles THAAD que amenazan tanto a China como a Rusia con la excusa de Corea del Norte.

China y Rusia dicen lo siguiente en su comunicado conjunto: “Las partes confirman que el despliegue de los sistemas THAAD ABM (misiles balísticos) en el noroeste de Asia está causando graves daños a los intereses de la seguridad estratégica de los estados de la región, entre ellos Rusia y China, y no está contribuyendo a la consecución de los objetivos de la desnuclearización de la península coreana y, del mismo modo, a la provisión de la paz y la estabilidad en la región”.

Como la cumbre del G-20 esta al caer, habrá que esperar lo que salga de ella porque este tema será, sin duda, uno de los ejes de la misma.

Pero antes todo el mundo se ha estado viendo con sus amiguitos para preparar el terreno. Trump con el japonés Abe y el surcoreano Moon Jae-in; Putin con Xi. La diferencia entre estas reuniones no es sólo de interlocutores, sino que Putin y Xi han mantenido la que es su 21 reunión desde que Xi llegó al poder en 2013. Que dos dirigentes politicos de este calibre se hayan encontrado en 21 ocasiones en cuatro años (es decir, a una media de 5 reuniones al año, una cada dos meses y medio) indica todo acerca de la alianza estratégica, cada vez más estrecha, de los dos países.

Ni qué decir tiene que tanto Rusia como China van a utilizar su poder de veto en la ONU si Trump hace alguna de esas “cosas graves” que anunció ayer. No es que EEUU tenga el menor reparo en violar todo lo violable, como lo que queda del derecho internacional, pero debería andarse con cuidado por lo que pueda acaecer después.

Todos en EEUU se han puesto a hacer cuentas de lo que supone una “amenaza” que ya se toman en serio. Y dicen que Corea del Norte puede tener la tecnología necesaria para elaborar misiles que puedan portar no ya carga convencional o nuclear sino electromagnética. Lo que en la jerga se llama EMP o pulso electromagnético. Tal vez sea eso a lo que se ha referido Kim Jong-un al afirmar que puede enviar un “paquete de regalo” aún más grande a EEUU que el misil ese que ya no es de cartón-piedra que se probó el otro día.

Y por eso el Pentágono está hirviendo ante lo que consideran “opción viable” para Corea del Norte en caso de guerra. La realidad es que EEUU está desconcertado con la tenacidad de Corea del Norte. Y ahora empiezan a tomar en serio a este país porque aunque lo del misil balístico intercontinental -como han dicho con una cierta satisfacción- sólo pueda llegar a Alaska lo cierto es que con la “opción viable” no es necesario más que un misil disparado desde un submarino, por muy cochambroso que sea el submarino, para provocar el caos en EEUU.

Resulta que EEUU es totalmente vulnerable a un ataque electromagnético, como estableció en propio Congreso del país en el año 2001, y que en caso del mismo “hasta el 90% de la población podría padecer hambre, enfermedad y la sociedad entraría en descomposición”. He aquí lo que decía el Congreso entonces: “sin acceso a internet, todos los métodos de comercio y de comunicación se detendrían. No habría TV, radio, teléfonos, transacciones de tarjetas de crédito y los retiros en efectivo de los bancos serían imposibles”. Conclusión: “no estamos preparados para un ataque electromagnético”.

Y, de repente, se han puesto a echar cuentas de lo que puede costar hacerlo. Y dicen que se puede llegar a los 20.000 millones de dólares sólo en el caso de blindar el sector público -que no es muy grande en EEUU- y que sólo en el caso de los transformadores eléctricos se podría tardar hasta 18 meses en lograr blindar todos, o reparar, o reponer, etc., etc.

Corea del Norte no va a atacar a EEUU, pero tampoco se va a quedar calladita si se la amenaza, y amenaza, y amenaza…

EEUU tiene poco margen de maniobra, pese a Trump y sus “cosas bastante graves”. Por eso está intentando presionar a China para que sea este país quien meta en cintura a Corea del Norte. Y si ya ha sancionado a un par de ciudadanos chinos y a un banco muy pequeño por sus vínculos con Corea del Norte, ahora dice que puede ampliar esas sanciones. ¿Alguien se cree que China no respondería deshaciéndose, por ejemplo, de los miles de millones de dólares que tiene en su reserva? Ya lo ha hecho, con resultados desastrosos para EEUU y eso que fue a pequeña escala y con bonos del Tesoro para no asustar en exceso.

EEUU olvida -quiere olvidar- que ya no es la potencia hegemónica del planeta y que ahora mismo hay casi más influencia china en la economía estadounidense que al revés. En cualquier caso, el grado de integración económica entre los dos países es tan grande que sería de locos imponer sanciones a China sabiendo que la venganza de Beijing sería tan sofisticada como terrible.

No obstante, China sigue poniendo una vela a dios y otra al diablo y mientras que el comercio con Corea del Norte se mantiene en un nivel aceptable, pese a las sanciones de la ONU a las que se ha sumado China, alcanzando incluso un incremento del 13’7% en lo que va de año, al mismo tiempo anuncia que no va a crecer más en lo que resta de año y que incluso puede decrecer algo, en torno al 2-3%. Insiste en que no compra nada de carbón a Corea del Norte en cumplimiento de las sanciones de la ONU (y es cierto que no ha comprado ni un solo trozo desde el mes de mayo) y que ese incremento del comercio está relacionado con alimentos.

http://elterritoriodellince.blogspot.com.es/

Guarimba: cuando la reacción imita a la revolución

La reacción imita a la revolución. Desde el golpe de Estado en Irán de 1953 el imperialismo siempre acompaña la desestabilización de cualquier país con protestas en las calles, de manera que los medios de intoxicación puedan justificar la intervención posterior como consecuencia del carácter impopular del gobierno.
Los imperialistas quieren dar la impresión de que actúan en interés de las reivindicaciones de las masas, en defensa de los derechos humanos, contra la represión, etc.

Sucedió en Guatemala en 1954 y sucedió en Chile en 1973, donde nunca se vieron tantas protestas, luchas y reivindicaciones. En la Venezuela de hoy esas protestas “populares” se llaman guarimbas porque van acompañadas de barricadas, cierre de calles y carreteras, quema de basura, agresiones con objetos contundentes, alambres dispuestos a la altura del cuello y disparos, que suponen el encierro de los ciudadanos en sus casas por temor a perder la vida.

En 2004 las guarimbas se cobraron la vida de 9 personas, más otras 193 heridas. Diez años después, en otra ofensiva, fueron 43 las personas que murieron, que en su mayoría recibieron disparos en la cabeza por tratar de retirar las barricadas, es decir, verdaderos asesinatos a sangre fría. También hubo más de 800 heridos.

Mediante la desestabilización, los sicarios locales del imperialismo buscan lograr lo que no pudieron en 18 procesos electorales a través del voto, a pesar del apoyo económico, político y propagandístico de Estados Unidos.

Es idéntica pauta que en el inicio de la Primavera Árabe en Libia o en Siria: la reacción exigía en Venezuela la renuncia del Jefe del Estado, a pesar de que había triunfado en las elecciones del año anterior. Era la segunda derrota electoral en seis meses de Henrique Capriles, el sicario del imperialismo.

Al frente de la reacción venezolana han estado tres sicarios: la antigua diputada María Corina Machado, financiada por Estados Unidos para su organización Súmate; Henrique Capriles, quien ha perdido dos elecciones presidenciales y tiene antecedentes penales por atentar contra la embajada de Cuba en abril de 2002; y Leopoldo López, antiguo alcalde de Chacao, al este de Caracas, quien convocó las protestas de 2014 con fines golpistas.

Los imperialistas no han escatimado medios, incluidos los diplomáticos para aislar a Venezuela y promover la injerencia de otros países latinoamericanos e instituciones internacionales, como la Organización de Estados Americanos, en sus asuntos internos.

El 11 de abril de 2002 perpetraron un golpe de Estado que se cobró las vidas de decenas de ciudadanos. En el mismo, además de Estados Unidos, participó directa e inmediatamente el gobierno de España, entonces capitaneado por Aznar.

De diciembre de 2002 a febrero del año siguiente la empresa pública petrolera PDVSA quedó paralizada, lo que le costó al país entre 18.000 y 20.000 millones de dólares.

Los reajustes políticos en Oriente Medio

Thierry Meyssan
La crisis diplomática alrededor de Qatar ha congelado varios conflictos regionales y disimulado varios intentos de arreglos vinculados a otros. Nadie sabe cuándo se levantará el telón, pero lo que sí es seguro es que cuando eso suceda veremos una región profundamente transformada.

1 El conflicto palestino

Desde que la mayoría de los palestinos fueron expulsados de su tierra –el 15 de mayo de 1948, en lo que hoy se designa como la Nakba– y que los pueblos árabes rechazaron aquella limpieza étnica, lo único que había modificado parcialmente la distribución del juego era la paz separada israelo-egipcia pactada en los acuerdos de Camp David (en 1978) y la promesa de resolver la cuestión palestina mediante la creación de dos Estados, surgida de los acuerdos de Oslo (en 1993).

Sin embargo, cuando la existencia de negociaciones secretas entre Irán y Estados Unidos se dio a conocer, Arabia Saudita e Israel decidieron conversar entre sí. Al cabo de 17 meses de encuentros secretos, se concluyó un acuerdo entre el Guardián de las Dos Mezquitas y el Estado judío [1]. Este acuerdo se concretó a través de la participación del ejército de Israel en la agresión contra Yemen [2] y de la entrega de bombas atómicas tácticas israelíes al reino de los Saud [3].

Recordemos que ese acuerdo también preveía hacer que Arabia Saudita evolucionara de forma tal que su sociedad siguiera siendo salafista y sus instituciones pasaran a ser laicas. Estipulaba además la independencia del Kurdistán iraquí –donde se realizará un referéndum en septiembre– y la explotación simultánea de los yacimientos de gas del desierto de Rub al-Khali (a menudo designado como The Empty Quarter), en territorios de Arabia Saudita y Yemen –yacimientos que son la verdadera razón de la actual guerra contra Yemen– y los de la región de Ogadén –lo cual explica la retirada, esta semana, de las tropas qataríes de la frontera con Yibuti.

Finalmente, Egipto cedió a Arabia Saudita las islas de Tiran y Sanafir, cumpliendo así el compromiso que había contraído hace un año. Al aceptar la posesión de esas islas, Riad reconoce de facto los acuerdos de Camp David, que estipulan la libre circulación de los barcos israelíes en las aguas circundantes. Israel incluso confirmó que ha recibido garantías de Arabia Saudita en ese sentido.

Es importante observar que lo que llevó a Egipto a ceder las islas no fue la presión de Arabia Saudita –aunque Riad bloqueó tanto sus entregas de petróleo al Cairo como un préstamo de 12 000 millones de dólares– sino la crisis diplomática del Golfo. Los Saud oficializaron su ruptura con la Hermandad Musulmana, que ya venía avanzando desde que el presidente egipcio al-Sissi les entregó una serie de documentos que demostraban la existencia de un proyecto de golpe de Estado en Arabia Saudita en el que estaban implicados varios miembros de la cofradía. Al principio, Arabia Saudita creyó ser capaz de separar a los “buenos” de los “malos”, entre los miembros de la Hermandad Musulmana. El reino ya había acusado a Qatar de aportar respaldo a los golpistas, pero en aquel momento las cosas se desarrollaron pacíficamente. Actualmente, Riad tiene intenciones de luchar contra toda la Hermandad Musulmana y eso lo obliga a revisar su posición hacia Siria.

La cesión de las islas de Tiran y Sanafir, egipcias desde la Convención de Londres de 1840, no tiene otra razón de ser que permitir que Arabia Saudita reconozca de forma implícita –al cabo de 39 años– los acuerdos de paz separada firmados en Camp David entre Egipto e Israel.

Por su parte, Teherán acogió a la dirección política del Hamas –que se compone principalmente de miembros de la Hermandad Musulmana–, tanto en nombre de la solidaridad con la causa palestina como por el hecho que comparte con los dirigentes del Hamas la misma concepción del islam político.

La próxima etapa será el establecimiento de relaciones comerciales públicas entre Riad y Tel Aviv, que ya se mencionan en la edición del 17 de junio del diario británico The Times –varias empresas israelíes parecen haber sido autorizadas a operar en Arabia Saudita y la compañía aérea israelí El-Al podría utilizar el espacio aéreo saudita [4]–, y después vendrían el reconocimiento de la iniciativa de paz del príncipe saudita Abdala –adoptada por Liga Árabe en 2002– y el establecimiento de relaciones diplomáticas –el príncipe Walid ben Talal se convertiría en embajador del reino en Israel [5].

Ese proyecto podría conducir a la paz en Palestina (reconocimiento de un Estado palestino e indemnización para los refugiados), en Líbano (retirada israelí de las Granjas de Shebaa) y en Siria (cese del apoyo a los yihadistas y retirada israelí del Golán).

El tema del Golán ha de resultar particularmente difícil ya que el gobierno de Netanyahu ha reafirmado –en son de provocación– su anexión mientras que Estados Unidos y Rusia reaccionaron duramente ante la expulsión de la Fuerza de Naciones Unidas de Observación de la Separación (FNUOS) y la sustitución de sus cascos azules por los yihadistas de Al-Qaeda [6]. No sería, sin embargo, imposible que durante la guerra en Siria, Washington o Moscú se hayan comprometido con Tel Aviv a mantener el statu quo en el Golán.

Ese proyecto de arreglo general es un reflejo del modus operandi de Donald Trump y Jared Kushner como hombres de negocios: crear una situación económica que impone un cambio político. Y encontrará probablemente la oposición de la Hermandad Musulmana (el Hamas) y del triángulo del islam político conformado por Irán, Qatar y Turquía.

2. El conflicto en territorios de Irak y Siria

Todos los actores regionales están de acuerdo en considerar que Irak y Siria constituyen en este momento un solo campo de batalla. Pero los occidentales, que se aferran a las mentiras de la administración de George Bush hijo –incluso cuando admiten la inexistencia de las armas de destrucción masiva que supuestamente tenía Saddam Hussein– y a la versión romántica de las «primaveras árabes» -incluso cuando reconocen que ese movimiento nunca trató de favorecer la libertad sino, por el contrario, de imponer el islam político– se obstinan en considerarlos dos escenarios diferentes.

En este punto, remito a nuestros lectores a mi libro Sous nos yeux en cuanto a cómo se inició esta guerra [7]. El hecho es que, desde el inicio de la crisis alrededor de Qatar, la guerra en Irak y en Siria se ha limitado a

(1) la lucha contra el Emirato Islámico (Daesh), en Mosul y Raqqa, y a
(2) la lucha contra Turquía, en Baachiqa y al-Bab [8].

Lo que resulta evidente para todos en la región es que, desde la llegada al poder del presidente chino Xi Jinping con el proyecto de creación de dos “rutas de la seda”, Washington ha estimulado la creación de un «Sunnistán» en territorios pertenecientes a Irak y a la República Árabe Siria. Con ese objetivo, Washington financió, armó y dirigió las fuerzas del Emirato Islámico para que bloquearan el eje de comunicación terrestre Beirut-Damasco-Bagdad-Teherán-Pekín.

Desde hace 4 meses, la administración Trump estudia y negocia de qué manera pudiera modificar esa política y reemplazar por una asociación con Pekín la actual situación de enfrentamiento [9].

Mientras que en el terreno asistimos a una verdadera sucesión de acontecimientos contradictorios, los ejércitos de Irak y de la República Árabe Siria han avanzado rápidamente desde el inicio de la crisis alrededor de Qatar. En su rápido avance hacia la frontera común, ambos ejércitos han liberado del control del Emirato Islámico sus zonas fronterizas y hoy están a punto de entrar en contacto –con lo cual restablecerían la ruta de la seda. Ya sólo los separan, en el punto de confluencia, unos 200 metros de terreno ilegalmente controlado por fuerzas de Estados Unidos [10].

En cuanto a los combates en el sur de Siria… han cesado inesperadamente. Damasco proclamó unilateralmente un alto al fuego en Deraa. En realidad, Moscú y Washington dieron a Tel Aviv garantías de que Siria sólo permitirá frente a la frontera israelí el despliegue de fuerzas rusas, excluyendo la presencia allí de fuerzas iraníes o del Hezbollah libanés.

En pocas palabras, si el Pentágono sigue las órdenes de la Casa Blanca, debería producirse un amplio cese del conflicto. Sólo quedaría por resolver entonces la ocupación turca de territorios en Irak y Siria, según el modelo de la ocupación turca en Chipre, situación a la que la Unión Europea se ha acomodado en una evidente muestra de cobardía. En la nueva situación, Estados Unidos y Arabia Saudita, hasta ahora enemigos de Irak y Siria, se convertirían nuevamente en sus aliados.

3. El conflicto en Yemen

Es posible que los yemenitas salgan perjudicados del actual cambio de situación. Aunque resulta totalmente evidente que Arabia Saudita entró en guerra para instalar en Yemen un régimen favorable a la explotación conjunta de los yacimientos de hidrocarburos del desierto de Rub al-Khali y para dar al príncipe Mohamed ben Salman la posibilidad de “acumular méritos”, la ayuda que Irán ha aportado a los Huthis y al ex presidente Saleh desvía las miradas de los países árabes y de la llamada «comunidad internacional» de los crímenes que allí se cometen.

En efecto, cada cual tiene que escoger su bando y casi todos han optado por ponerse del lado de Arabia Saudita contra Qatar y los aliados turcos e iraníes del pequeño emirato. Lo que pudiera ser positivo para Palestina, Irak y Siria resulta negativo para Yemen.

Desde el 5 de junio de 2017 y la ruptura de relaciones diplomáticas entre Arabia Saudita y Qatar, las cancillerías se preparan para una posible guerra, aunque sólo Alemania ha mencionado públicamente esa posibilidad. La situación es extremadamente sorprendente, sobre todo si se tiene en cuenta que no es Arabia Saudita sino Qatar quien ostenta el estatus de observador en el seno de la OTAN [11].

Mientras tanto, anuncios de dimisiones siguen llegando constantemente de Doha y van desde la embajadora estadounidense Dana Shell Smith hasta el entrenador uruguayo de la selección de futbol de Qatar, Jorge Fossati. Y no sólo los países que se han puesto del lado de Arabia Saudita han cortado sus relaciones comerciales con Qatar. También lo han hecho, ante el riesgo de guerra, numerosas empresas sin vínculos particulares con la región del Golfo, como la China Ocean Shipping Company (COSCO), la mayor compañía naviera de China y una de las más grandes del mundo.

En todo caso, aunque sus reclamos –basados en la historia– están realmente justificados, parece a todas luces imposible que Arabia Saudita anexe Qatar, teniendo en cuenta que antes se opuso a la anexión de Kuwait por parte del Irak de Saddam Hussein, basada exactamente en las mismas razones históricas. Una regla se impuso en el mundo desde los tiempos de la colonización británica: nadie tiene derecho a modificar las fronteras que Londres impuso con un solo objetivo, que es precisamente perennizar problemas insolubles para los Estados nacidos de los procesos de independencia.

De hecho, así logra Londres que esos Estados sigan dependiendo de su antigua metrópoli. En el caso que ahora nos ocupa, la próxima llegada de 43 000 soldados pakistaníes y turcos que asumirían la defensa de Qatar debería fortalecer su posición.

Notas:

[1] Exclusivo: Los planes secretos de Israel y Arabia Saudita, por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 22 de junio de 2015.
[2] La Fuerza “Árabe” de Defensa Común, por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 20 de abril de 2015.
[3] ¡El Medio Oriente está nuclearizado!, por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 7 de marzo de 2016.
[4] Saudi trade talks with Israel are historic first, Michael Binyon y Gregg Carlstrom, The Times, 17 de junio de 2017.
[5] Exclusivo: Arabia Saudita construye una embajada en Israel, Red Voltaire, 30 de mayo de 2016.
[6] El Consejo de Seguridad de la ONU se dispone a exigir que Israel rompa con al-Qaeda, por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 3 de julio de 2016.
[7] Sous nos Yeux. Du 11-Septembre à Donald Trump, Éditions Demi-Lune, 2017.
[8] Invasión militar turca en Irak, por Ibrahim Al-Jaafari, Red Voltaire, 19 de octubre de 2016.
[9] Trump: los negocios contra la guerra, por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 14 de febrero de 2017.
[10] ¿Impedirá Estados Unidos la reapertura de la ruta de la seda?, Red Voltaire, 17 de junio de 2017.
[11] Israel y emires en la OTAN, por Manlio Dinucci, Il Manifesto (Italia) , Red Voltaire, 14 de mayo de 2016.

http://www.voltairenet.org/article196900.html

Los ‘ecologistas’ de WWF promueven las matanzas de especies en vías de extinción

El imperialismo ha convertido a las ONG, tanto a las seudohumanitarias como a las seudoecologistas, en un pozo séptico. Las subvenciones las mantienen en un estado permanente de dopaje, necesitadas de campañas, a cada cual más alarmista, para recaudar donaciones y tranquilizar las peores conciencias.

Una de las más podridas es WWF, el Fondo para la Protección de la Vida Silvestre, que está coaligada con sus peores enemigos: los cazadores de trofeos, esos rentistas ociosos que necesitan aventuras exóticas para curar su aburrimiento y están dispuestos a pagar mucho dinero por ellas, a costa de esquilmar a las poblaciones autóctonas de sus medios de subsistencia.

Mientras WWF protege a los animales —o eso dice al menos— otra ONG, Survival International, protege a los indígenas que viven a su lado desde hace miles de años. Ambas están enfrentadas, como una extensión de la selección natural darwiniana al mundo humano.

Ya lo hemos contado en otra entrada: pese a su nombre, WWF considera que la caza forma parte de la protección de la naturaleza, aunque lo que entienden por “caza” justifica cualquier matanza, no sólo de animales sino también de los pueblos autóctonos.

Lo mismo ocurre con eso que califican como parques o reservas “naturales”, que son cualquier cosa, menos naturales. Se trata de vastas regiones que se sustraen a las formas de vida tradicionales para convertirse en atracciones turísticas de organismos internacionales, “protegidas” por una especie de guardas jurados que imponen su ley como cualquier mafia: a sangre y fuego.

El capitalismo es así de absurdo. Lo mismo que hay quien paga por adoptar niños desamparados que no conoce, hay otros que hacen lo mismo con los animales. Naturalmente tampoco los conocen, pero eso alimenta el saldo de las cuentas corrientes de tinglados como WWF.

Es una privativación de la naturaleza, es decir, la introducción del capitalismo en el Tercer Mundo y la conversión de la naturaleza en capital, en fuente de beneficios. La caza ha dejado de ser una necesidad (de los indígenas) para convertirse en un deporte (de los turistas que pueden pagar los enormes gastos). La necesidad se ilegaliza y el ocio se legaliza.

Uno de esos personajes es Peter Flack, un dirigente de WWF en Sudáfrica y de la SAHGC, una poderosa asociación de cazadores. En noviembre del pasado año tuvo que dimitir de la primera de sus funciones, pero no porque WWF creyera que ambas funciones eran incompatibles sino porque Survival International le denunció por cazar un elefante en un bosque de Camerún.

Es la norma de toda organización corrupta, como WWF: no te expulsan porque hagas algo mal sino porque tus malas acciones salen a la luz pública. Pero “los duelos con pan son buenos”, dice El Quijote. En el caso de Flack el pago de 45.000 dólares compensó la matanza de un elefante que WWF considera “en vías de extinción”. Naturalmente el pago del trofeo se hizo en un paraíso fiscal, como Panamá.

Por el contrario, los pueblos autóctonos no pueden cazar —ni elefantes ni nada— en sus propias tierras; están condenados a la emigración o a la cárcel porque se les considera como “furtivos”.

En el fraude esas “reservas de la biosfera” están implicados los organismos internacionales, como la UNESCO, que siguen dibujando los mapas de África, los geográficos y los ecológicos, como han hecho siempre los imperialistas desde tiempo inmemorial: teniendo en cuenta sus propios intereses, única y exclusivamente.

Más información:

Cambios geoestratégicos y cambios geopolíticos y militares

Darío Herchhoren

Para poder entender mejor lo que está sucediendo en Medio Oriente y en torno al Océano Índico y el Mar Mediterráneo, es un consejo que doy a los lectores: munirse de un mapa.

Con ello podrán comprender la enorme importancia que tienen y tendrán los cambios a operarse en dichas regiones, cuando se produzca la segura derrota del Estado Islámico.

Hace dos días la frontera entre Siria e Irak, ha quedado expedita para ambos países como consecuencia del colapso  militar de los terroristas apoyados por Arabia saudí y por los USA. Esto implica nada más y nada menos, que Irán, una gran potencia regional puede acceder sin dificultad a las costas del Mar Mediterráneo.

Este es un hecho de inusual importancia para Irán ya que a través del Mediterráneo puede vender a Europa el petróleo y el gas, y que la construcción de un oleoducto y un gasoducto que conduzcan ambos fluidos a través de Siria ya es posible.

Además de todo ello, existe en marcha el proyecto chino de la nueva ruta de la seda que, entre otras cosas, plantea la construcción de dos líneas ferroviarias, una más al norte que llegue al Báltico y una más al sur que llegue al Mediterráneo a través de Turquía.

Y todo esto sin la “aprobación” del “capo di tutti capi”, es decir, de los USA. La influencia que a partir de todo esto tendrá en la economía mundial tanto China, como Irán como Siria e Irak, tiene proporciones sin duda bíblicas.

Pero hay un actor enormemente importante, y que no hemos mencionado todavía: Rusia.

Rusia, luego de la caída de la URSS y del campo socialista, ha salido de sus cenizas como un nuevo Ave Fénix. El crecimiento económico y militar de Rusia, que es cuidadosamente minimizado por la prensa occidental significa, en la práctica, que Rusia se está convirtiendo en la primera potencia militar del mundo.

Para que no falte de nada, se cuenta ahora con el Banco Euroasiático de Desarrollo patrocinado por China, que es el financiador de los BRICS, y que está en disposición de financiar todos estos proyectos.

A pesar de los intentos de los USA, que ya ha entrado en el definitivo ocaso, de frenar lo que se viene, la suerte está echada y no hay marcha atrás. Lo viejo está muriendo y lo nuevo está naciendo. Irán, Siria, Irak, Rusia, China y posiblemente Turquía formarán un bloque a muy corto plazo, que enterrará para siempre al imperio USA.

La elección de Donald Trump como nuevo presidente de los EEUU, implica en forma tácita la aceptación de su derrota, y sobre todo de la aceptación de que ya no son el gran poder, y que no pueden dictar la política del mundo. Deberán bajar la cabeza y aceptar los hechos nuevos que se van sucediendo. Otro mundo comienza a dibujarse. Dejemos que el dibujo se plasme totalmente.

La ruptura entre los países del Golfo profundiza la crisis del imperialismo en Oriente Medio

El bloqueo contra Qatar ha roto la unidad entre los países del Golfo, profundizando la crisis del imperialismo en Oriente Medio y redistribuyendo de nuevo los naipes. La conclusión es obvia: quienes desde la Primavera Árabe de 2011 han sembrado vientos, recogen ahora tempestades. La desestabilización se vuelve contra sus patrocinadores, poniendo a todos ellos contra las cuerdas.

Es la crisis diplomática más grave que ha registrado el mundo árabe en los últimos 40 años, una región donde las crisis se suceden unas a otras. Ha bastado una visita de Trump a Riad para que se rompan todas las costuras sólo 15 días después.

En la prensa árabe hablan sin tapujos de una “nueva Guerra del Golfo”, de que los saudíes están dispuestos a invadir militarmente Qatar, de una forma parecida a como Irak lo kizo con Kuwait en 1990. Lo que no cabe duda es que los sátrapas saudíes persiguen la destitución de sus vecinos, los Al-Thani. En las redes sociales ha aparecido un fantasmagórico “Frente de Liberación de Qatar”.

Pero en una superproducción taquillera los actores de reparto no pueden velar al protagonista principal, Trump, que ha puesto en marcha la liquidación de la política de su antecesor, Obama, de apretar las clavijas a los saudíes y, al mismo tiempo, tender la mano a Teherán.

Las prioridades de Trump son las contrarias. En Washington han cometido la torpeza de poner los huevos en una única cesta, Riad, que está a punto de romperse. La economía saudí no se sostiene y el contrato de compraventa de armas tiene cifras tan mareantes que es difícil saber cómo van a pagar la factura los jeques.

Los únicos beneficiarios del contrato son los traficantes de armas, gracias a los cuales Trump pretende salvaguardar la única industria en la que Estados Unidos es pionera: la bélica.

Precisamente por eso, los tuits de Trump tienen un escollo importante que salvar: su base aérea regional está en Al-Ueid, o sea, en Qatar, y alberga a 10.000 soldados que no pueden ir a niguna otra parte, por más que Emiratos Árabes Unidos lleve tiempo proponiéndolo desde hace años, y es que esto se veía venir.

La Guerra de Siria ha supuesto un punto de viraje en Oriente Medio. Con el apoyo de Rusia, el “eje de la resistencia” ha desbaratado los planes del imperialismo y todo se desmorona como un castillo de naipes. Querían aislar a Irán y han quedado aislados. Sus proyectos no les van a ir mejor en otros países, como Siria o Yemen, donde tienen las guerras perdidas.

Turquía no rompe con Qatar; Argelia tampoco. Egipto es un caso singular. Es un país que vive traumatizado por la Primavera de 2011, el triunfo electoral de la Hermandad Musulmana (propiciado por Qatar), el posterior golpe de Estado militar y la ola de yihadismo que sacude al país, especialmente en el Sinaí, casi se puede decir que aplaudida por Al-Yazira, el portavoz oficial de la familia Al-Thani.

A Egipto le ha llegado la hora de la venganza, a pesar de que 300.000 egipcios trabajen en Qatar. Lo mismo que otros países árabes que siempre estuvieron en la primera línea (Irak, Siria), Egipto ya no es lo que era. El imperialismo ha logrado destruir a los países árabes que desempeñaron un papel más importante en la segunda mitad del siglo pasado.

Si a ellos añadimos la Libia de Gadafi, obtenemos un panorama más completo de la manera en que el protagonismo árabe ha pasado de los países más avanzados (Egipto, Irak, Libia, Siria) a los más retrógrados, monarquías del Golfo Pérsico como Arabia saudí o Emiratos Árabes Unidos. El yihadismo no es más que una consecuencia de ese cambio, propiciado por las grandes potencias imperialistas, naturalmente.

Sin embargo, la Guerra de Siria es su gran fracaso y el acontecimiento que en el futuro seguirá marcando el rumbo de los acontecimientos en Oriente Medio.

La islamofobia como construcción ideológica de los imperialistas de ayer, de hoy y de siempre

La intoxicación mediática funciona por inundación, según una conocida frase de Goebbels cuyo origen, sin embargo, estuvo en Estados Unidos. Es como cualquier otro abuso, de alcohol o de drogas: una pequeña dosis, una información sesgada, conduce a la pérdida del sentido de la realidad y a asociaciones de ideas que operan automáticamente en las neuronas de millones de personas en todo el mundo.

Así, por más que los medios asocien las matanzas terroristas al islam, es falso. La inmensa mayoría de ellas no tienen que ver con el islam, ni con los musulmanes, como demuestra la base de datos que desde 1970 la Universidad de Maryland mantiene sobre la violencia política y religiosa en el mundo.

Es posible concretar mucho más. Por ejemplo, en 2011 un nazi noruego, Anders Behring Breivik, mató él solito a 76 personas y nadie explicó el motivo de tal masacre: su gobierno se disponía a reconocer al Estado palestino en la inminente Asamblea General de la ONU que estaba a punto de reunirse.

Más que un atentado del islam se trataba de un atentado contra el islam o, por lo menos, contra los palestinos, o contra el conjunto del mundo árabe.

También es posible acercar aún más la lupa a aquella orgía de sangre, cuantitativamente mucho mayor que la que ha padecido Reino Unido en los últimos días. En su manifiesto, al que casi nadie prestó atención, a pesar de que lo puso en internet antes de cometer su crimen, el nazi cita repetidamente a Bat Ye’or, el seudónimo con el que Gisèle Littman-Orebi escribió en 1981 su obra “Le Dhimmi”.

Littman-Orebi ha lamentado que el nazi utilizara su obra como justificación del crimen, porque se produce una asociación de ideas, otra más, que choca con las muchas que ya inundan nuestra cabeza: aunque nacida en El Cairo, la escritora es judía. El seudónimo Bat Ye’or es hebreo y significa “La Hija del Nilo”. ¿Se inspiran los nazis en escritos de los judíos?

Incluso para aquellos que aborrezcan a los nazis, es apasionante adentrarse en esa y otras obras de “La Hija del Nilo” porque encontrará muchas reminiscencias de la islamofobia que hoy se pueden leer en cualquier medio de comunicación de gran tirada, o en las tertulias, o en las redes sociales.

Aunque la autora se suele declarar “apátrida”, es mentira: tiene nacionalidad británica y vive en Suiza. En la obra que inspiró la masacre de Oslo, denuncia la esencia de la paranoia islamofóbica, esa supuesta absorción progresiva de Europa por el mundo árabe que engendrará una entelequia a la que denomina “eurabia”. Para ser más exactos todavía: incluso en el título de sus obras, Littman-Orebi utiliza continuamente el neologismo “dhimmitud” que significa la sumisión de los no musulmanes al islam.

La autora atribuye el término al político libanés Bashir Gemayel, asesinado  casi al mismo tiempo que aparecía aquel libro. Pero Gemayel reunía en su figura dos condimentos que tienen poco que ver con la “dhimmitud”: primero, que no era musulmán sino cristiano, y segundo, que fue Presidente del Gobierno de su país, un cargo nada propicio a la sumisión. En plena guerra civil libanesa, Gemayel más bien representaba todo lo contrario: no la sumisión al islam sino la sumisión del islam dentro del mismo mundo árabe.

¿O he entendido mal y Gemayel y su partido falangista a quien eran sumisos era al imperialismo y al sionismo?

Sigamos tratando de esclarecer un poco las cosas: la muerte de Gemayel fue el magnicidio de un cristiano (libanés) cometido por otro cristiano (también libanés), es decir, que nada tenía que ver con su religión porque, aunque se empeñen en decir lo contrario, las religiones tienen muy poco que ver con este tipo de asuntos.

En internet existen dos nombres de dominio, http://www.dhimmi.org/ y http://www.dhimmitude.org, en los que uno se entera de que el neologismo procede del árabe, donde significa “proteger” o, más bien, “protectorado” si le queremos dar un significado un poco más preciso, jurídico. Durante los mil años de expansión árabe (638-1683), los conquistadores (árabes, musulmanes) imponían tratados, naturalmente inicuos, a las poblaciones sometidas (que no eran árabes, ni musulmanas) que, lo mismo que la mafia, otorgaban protección (“dhimma”) a cambio del pago de un precio (un impuesto llamado “yizia” en árabe).

Resumiendo: eso es feudalismo puro y duro, algo que a lo largo de la historia han impuesto todos los conquistadores a sus víctimas, cualesquiera que fuera la religión de unos o de otros (y si opinan lo contrario, pregunten a los americanos).

Lo mismo que todas las tendencias islamófobas que corren por los medios, “eurabia” pretende enfrentar a las dos orillas del Mediterráneo, naturalmente con el objetivo de preservar al Estado de Israel y la criminal política imperialista en Oriente Medio.

Es inútil que el lector busque en internet alguna información en castellano sobre tan vidrioso asunto, pero todo se originó en 1973 con la guerra que los israelíes llaman del Yom Kippur y los árabes del Ramadán, cuando se acabó la era del petróleo barato y los países europeos se vieron obligados a iniciar una nueva política de acercamiento a los países árabes (para sacudirse la tutela de Estados Unidos, entre otras razones).

Para “La Hija del Nilo” aquello era una claudicación en toda regla por parte de Europa: a cambio de petróleo barato, los europeos estaban dispuestos a abrir las puertas a los árabes y, por lo tanto, al islam, una religión que es sinónimo de fanatismo, que no conoce la moderación ni la tolerancia (a diferencia de los judíos o los cristianos). Los que opinamos lo contrario, somos unos ingenuos, ignorantes o incluso algo peor: traidores.

Nosotros —los traidores— somos los continuadores de otra traición, la del mito del Conde Don Julián, el de la batalla de Guadalete que en el año 711 abrió las puertas de España a los “moros” para que nos invadieran. El romancero está lleno de canciones sobre aquella “desgracia” que, durante siglos, ha recorrido los pueblos de la península de boca en boca. La España rancia, inquisitorial y fascista es la antiyihad; vivimos rodeados de “matamoros” por todas partes.

Puntualmente, desde 2007 los nazis convocan todos los años concentraciones en Aarhus, un pueblo de Dinamarca, con la excusa de la defensa de una supuesta identidad europea. Nunca ha habido nadie más europeo que los nazis, aunque en Aarhus apenas agrupen a 200 matones. Frente a ellos, los antifascistas convocan a 4.000, veinte veces más, en el mismo sitio a la misma hora, pero los primeros tienen a la prensa a su lado y de los segundos no habla nadie.

Además de Aarhus, los nazis europeos han convertido a Israel en su “Meca” particular. Desde 2011 también han iniciado sus propias peregrinaciones a Jerusalén (Al-Quds en árabe). El primero de ellos, Louis Aliot, número dos del Frente Nacional francés, se justificaba ante sus fieles diciendo que no es posible luchar contra la islamización de Europa y, al mismo tiempo, tomar partido por los árabes en Oriente Medio.

Aparentemente, los nazis, los fascistas, e incluso nuestros franquistas, siempre fueron antisemitas. No obstante, ahora parece que quieren expiar sus culpas por el “holocausto” congraciándose con “los judíos”. Pero no nos dejemos confundir de nuevo: aquí no hay moros, ni judíos, ni cristianos. No hay otra cosa que imperialismo y una tortuosa manera de justificar sus crímenes (los de antes, los de ahora y los de siempre).

En 2005 Bat Ye’or publicó su última obra “Eurabia: el eje euro-árabe” en la que sigue empeñada en convertir el Mediterráneo en un lodazal y en un mar de sangre. “Bat Ye’or escribe artículos en revistas de todo el mundo y concede entrevistas a la radio y a la televisión, además de haber pronunciado conferencias en el Congreso de los Estados Unidos y en la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas”, afirma la Wikipedia.

Nada de eso me sorprende en absoluto. Como no podía ser de otra forma, todos beben de las mismas fuentes (aunque el agua no sea potable). La obra de Bat Ye’or no sólo ha conseguido un renombre mundial entre los nazis, sino que “sus obras son ampliamente citadas y muy valoradas entre los medios de la lucha contra el terrorismo”, o sea, entre la policía, los servicios secretos, la inteligencia y el espionaje, confiesa la Wikipedia.

Tampoco eso me sorprende.

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