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En los Balcanes el imperialismo y el fascismo van de la mano siempre

Los “chetniks” confraternizan con los nazis
En los años noventa los imperialistas desataron la Guerra de los Balcanes por razones harto evidentes. El imperialismo y el fascismo van de la siempre siempre y en todas partes. Tras la destrucción de la URSS había que destruir Yugoeslavia, trocearla y poner de nuevos a los nazis al frente de cada uno de los pedazos.

Si en España los antifascistas lucha por recuperar la memoria que les han arrebatado tras 80 años de fascismo, en los Balcanes ocurre al revés: son los fascistas los que tienen que recuperarla, a su manera, naturalmente, es decir, falsificándola.

En Serbia los fascistas han abierto un sitio web (1) que se define a sí mismo como un “portal informativo de los nacionalistas serbios”.

Mijailovic es el máximo exponente de los “chetniks”, un grupo fascista serbio que durante la Segunda Guerra Mundial cooperó con los nazis alemanes, los fascistas italianos y los ustachas croatas en su intento de aplastar a la guerrilla antifascista yugoslava, lo cual es una constante del “nacionalismo” fascista: la traición abierta a esa nación que dicen defender.

En los noventa la Guerra de Yugoslavia alentó el resurgimiento de los “chetniks”, que empezaron a aparecer con esa imagen estereotipada que ha creado la propaganda imperialista desde hace décadas: fueron unas pobres víctimas del “terror comunista”.

En medio de aquella guerra y de sus crímenes, los “chetniks” actuales crearon una fuerza paramilitar y cometieron numerosos crímenes de guerra en Croacia, Bosnia Herzegovina y Kosovo.

Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, el dirigente de los “chetniks” Mijailovic fue condenado y ejecutado como traidor y criminal de guerra. El 7 de mayo el sitio web publicó una foto en la que se ve a unos 200 soldados del Ejército serbio parados delante del monumento a Mijailovic en la montaña de Ravna Gor. El homenaje tuvo lugar el 6 de mayo, día de San Marcos, fecha en la que los “chetniks” celebran el inicio de su levantamiento de 1941.

El homenaje contó con la aprobación del Primer Ministro, Ljubisha Dikovic. El diario Blic entrevistó al historiador Miloslav Samardzic, quien dijo que se sintió honrado de participar en la actividad como orador inaugural por invitación del ejército.

El ministro de Defensa, Alexandar Vulin, conocía el homenaje a Mijailovic y el comandante en jefe del ejército serbio, Alexandar Vucic, fue ministro de Información en el gobierno de Milosevic durante la guerra de los noventa y un dirigente del Partido Radical Serbio, de Seselj, los nuevos “chetniks”.

En 2008 fundó el Partido Progresista Serbio, partidario del ingreso en la Unión Europea y rama local del Partido Popular Europeo (EPP).

Austria limpia la basura croata

Lo mismo ocurre en Croacia con los “ustachas”, que durante la Segunda Guerra Mundial colaboraron con los nazis en la ocupación de su paropio país. El informe sobre derechos humanos del Departamento de Estado de Estados Unidos del año pasado reconoce:

“Los dirigentes de la comunidad judía han informado sobre evidencias de negación del Holocausto, y expresaron públicamente insatisfacción con la respuesta del Gobierno a la colocación de un grupo de veteranos de una placa con el saludo de la época de la Segunda Guerra Mundial ‘Za Dom Spremni’ (Por la patria, listos) en 2016 cerca del campo de la muerte de Jasenovac de la Segunda Guerra Mundial. El presidente Grabar-Kitarovic y el primer ministro Plenkovic condenaron la colocación de la placa en Jasenovac. En septiembre [de 2017], el Gobierno reubicó la placa de Jasenovac a un cementerio de veteranos cerca del pueblo de Novska, pero no hubo resolución legal sobre el uso del controvertido saludo de la era de los ustachas”.

Aunque no respalda abiertamente a los “ustachas” de la Segunda Guerra Mundial, el partido gobernante Unión Democrática Croata (HDZ) ha estado involuctado en darle a la historia un giro positivo y rehabilitar el legado de algunos de sus miembros. Nominalmente, la Unión Democrática Croata se declara partido de centro derecha y también es miembro del Partido Popular Europeo.

Sin embargo, el partido homenajea a los traidores que fueron ejecutados por la guerrilla antifascista en Bleiburg, Austria, en mayo de 1945. La resistencia los capturó cuando trataban de huir de Yugoslavia tras la capitulación de la Alemania nazi. Durante años, los miembros de la Unión Democrática Croata han estado organizando “pereginajes” a Bleiburg, imitando la iconografía de la pasión de Jesucristo.

El 12 de mayo el Parlamento croata organizó conmemoraciones oficiales presentando la ejecución de los traidores como un “símbolo del sufrimiento del pueblo croata”. Ni siquiera faltó una misa católica. La Unión Democrática Croata condena lo que califica como “crímenes de los malvados comunistas”, haciendo caso omiso de los crímenes que cometieron los traidores fascistas durante la Segunda Guerra Mundial en Yugoeslavia.

Los saludos nazis o fascistas ya se toleran en Croacia, como observa el informe del Departamento de Estado que hemos mencionado anteriormente. Sin embargo, en Austria es un delito. Este año en Bleiburg, la policía austriaca detuvo a seis miembros de la Unión Democrática Croata que hicieron el saludo u ostentaron otras formas de simbología fascista.

Uno de los detenidos fue Andelko Bosancic, dirigente de la Unión Democrática Croata en Dugo Polje, que viajó a Bleiburg con el dinero del ayuntamiento “como representante de su municipalidad”, según la prensa croata, que también lo catalogó como un “ushtacha”.

Los seis croatas detenidos en Bleiburg siguen encarcelados. A Bosancic le piden diez años de prisión por nazi. Es “consecuencia de las experiencias negativas que Austria tuvo en el tiempo de Hitler y con su legado”, explicó su abogado en una entrevista con el diario croata “Slobodna Dalmacija”(2).

(1) http://www.nacionalist.rs/
(2) http://www.slobodnadalmacija.hr/dalmacija/split-zupanija/clanak/id/547044/dugopoljski-hdz-ovac-priznao-sve-i-pokajao-se-njegov-odvjetnik-otkriva-sto-ga-ceka-u-austriji-39pred-saveznim-pravosuem-ovo-je-u-razini-ubojstva-ili-oruzane-pljacke39

El wahabismo saudí está al servicio del imperialismo occidental (y 3)

Andre Vltchek

¿Qué dijo exactamente el príncipe saudí durante su memorable y revolucionaria entrevista con el “Washington Post”?, ¿y por qué ello es tan pertinente en lugares como Indonesia? Dijo en esencia que Occidente pidió a los saudíes convertir a los Estados “clientes” en entes cada vez mas religiosos, construyendo madrasas y mezquitas. Igualmente añadió: “Creo que el Islam es razonable, que el Islam es sencillo, y que la gente está desviándolo”. ¿La gente?, ¿los propios saudíes?, ¿los clérigos en lugares como Indonesia?, ¿los dirigentes occidentales? En Teherán, discutiendo de este problema con numerosos dirigentes religiosos a menudo se me decía que “Occidente ha conseguido crear una religión nueva y extraña, y después la ha inyectado en diversos países. Lo llama ‘Islam’, pero no lo reconocemos. No es el Islam, en absoluto”.

En Indonesia, el pasado mes de mayo, miembros de grupos terroristas fuera de la ley han provocado disturbios en una cárcel, tomado rehenes y luego han asesinado brutalmente a los guardianes. Tras el aplastamiento de la rebelión, numerosas explosiones han sacudido a el este de Java, incendiándose iglesias y puestos de policía. Hubo muertos. Los homicidas emplearon a los miembros de sus familias, incluso niños, para perpetrar los atentados. Los responsables se inspiraban en los combatientes indonesios llevados a Siria, terroristas y asesinos que fueron apresados y devueltos por Damasco. Muchos terroristas indonesios, ex combatientes en Siria, están ahora en su propio país, inflamando e “inspirando” a sus compatriotas. La misma situación que en el pasado; los cuadros yihadistas indonesios que combatían al gobierno pro-soviético en Afganistán volvieron mas tarde, matando a millares de personas en Poso, en Ambon y en otros lugares de Indonesia.

Los extremistas indonesios se están haciendo célebres en todo el mundo, luchando las guerras de Occidente como legionarios, en Afganistán, en Siria, en Filipinas… Su influencia en el país crece también. Hoy es imposible mencionar en público una reforma social o, Dios nos libre, socialista. Las concentraciones son disueltas, los participantes golpeados, e incluso los representantes populares, los diputados, son intimidados, acusados de ser “comunistas” en un país en el que el comunismo está prohibido por el régimen.

El muy popular gobernador progresista de Yakarta, Ahok, perdió las elecciones y le llevaron ante la justicia ordinaria. Algo claramente “no islámico” al menos desde el punto de vista del wahabismo y de los regímenes occidentales. El Islam radical indonesio hoy es temido. Es incontestado. Gana terreno, porque apenas nadie se atreve a criticarlo abiertamente. Pronto sumergirá toda la sociedad y la asfixiará.

En occidente, lo políticamente correcto da juego. La última descortesía es criticar la forma del “Islam” indonesio, o saudí, por “respeto” a las gentes y su “cultura”. En realidad, no se protege a los saudíes o a los indonesios; se protege a occidente y a sus políticas imperialistas, políticas y manipulaciones utilizadas a la vez contra los pueblos y contra la misma esencia de la religión musulmana.

Mientras que el dogma wahabita-occidental se hace cada vez mas poderoso, lo que queda de los bosques indonesios arde. El país se ve literalmente saqueado por las grandes multinacionales y por las élites locales corruptas. Las religiones, el régimen fascista indonesio y el imperialismo occidental avanzan del brazo, pero ¿hacia donde? Muy probablemente, hacia el hundimiento total del Estado indonesio, hacia la miseria que pronto vendrá, cuando todo haya sido explotado y extraído. Igual que cuando el wahabismo marchaba de la mano con los imperialistas y los saqueadores británicos. Salvo que los saudíes descubrieron sus inmensos campos de petróleo, grandes cantidades de petróleo para atender a sus necesidades (o al menos a las de las élites y de las clases medias, ya que los pobres siguen viviendo en la miseria) y su bizarra interpretación del Islam, inspirada y apoyada por los británicos. Indonesia y otros países víctimas de ese dogma no tendrán tanta suerte.

Es magnífico que el príncipe heredero Mohamed bin Salman haya hablado públicamente y clarificado la situación. ¿Pero quien escuchará? Para los indonesios sus declaraciones llegan demasiado tarde. Para entender lo que ha dicho sería necesario al menos un conocimiento básico de la historia local y mundial, y al menos una cierta capacidad de pensar con lógica. Todo ello está tristemente ausente en los países aplastados por el abrazo destructor del imperialismo. El antiguo presidente de Indonesia, Abderramán Wahid, tenía razón: “Si Dios llegara y hablara….la gente no le seguiría…”.

Indonesia continuará con el wahabismo y con el dogma capitalista, y con los imperialistas occidentales que han “organizado todo”. Lo harán en los próximos años, sintiéndose virtuosos, sonando viejos aires norteamericanos para amueblar el silencio, para no pensar y para no cuestionar lo que sucede en torno a ellos. No habrá dudas. No habrá cambio, ningún despertar ni revolución.

Hasta que el último árbol caiga, y que el último río se envenene, hasta que no quede nada, será la sumisión total, absoluta: hasta que todo esté quemado, negro y gris. Tal vez entonces, algunos pequeños gestos de levantamiento y de resistencia comiencen a crecer.

El wahabismo saudí está al servicio del imperialismo occidental (2)

Andre Vltchek

Ziauddin Sardar, eminente erudito musulmán que reside en Londres, no tiene ninguna duda respecto al hecho de que el “fundamentalismo musulmán” es, en gran medida, el resultado del imperialismo y el colonialismo occidental.

Me lo explicó en una conversación que mantuvimos hace muchos años: “De hecho, la confianza entre Occidente y el Islam se ha roto… Debemos entender que el colonialismo ha hecho mucho mas que hundir las naciones y las culturas musulmanas. Ha jugado un papel principal en la supresión y la final desaparición del conocimiento y del saber, del pensamiento y la creatividad de las culturas musulmanas.

“El contacto colonial comenzó apropiándose del conocimiento y del saber del Islam, que se convirtieron en la base del Renacimiento y de las Luces, y terminó con la erradicación de ese conocimiento y saber de las sociedades musulmanas y de la propia historia. La colonización se llevó a cabo mediante la eliminación física; destrucción y cierre de las instituciones de enseñanza, prohibición de ciertas formas de saber indígena, la muerte de pensadores y eruditos locales, y mediante la reescritura de la historia como la historia de la civilización occidental, en la que se integran las demás historias secundarias de otras civilizaciones.

“De golpe, las culturas musulmanas se ven separadas de su propia historia con números consecuencias graves. Por ejemplo, la supresión colonial de la ciencia islámica ha llevado a la exclusión de la cultura científica de la sociedad musulmana. Esto lleva a cabo introduciendo nuevos sistemas administrativos, jurídicos, educativos y económicos, todos ellos concebidos para instaura la dependencia, la obediencia y la sumisión respecto a las potencias coloniales. El declive de la ciencia y del saber islámicos es un aspecto de la decadencia y el deterioro de las sociedades musulmanas.

“El Islam se vio transformado, pasando de una cultura dinámica y de un modo de vida general a una simple retórica. La educación islámica se convierte en un callejón sin salida, una simple marcha a la marginalidad. Igualmente ha llevado a la reducción conceptual de la civilización musulmana. Quiero decir al respecto que los conceptos que han formado y dirigido las sociedades musulmanas se han disociados de la vida cotidiana de los musulmanes, llevando al tipo de estancamiento que encontramos en sus sociedades hoy. El neo-colonialismo occidental perpetúa este sistema”.

En Indonesia, tras el golpe de Estado militar de 1965 apoyado por Occidente que destruyó el Partido Comunista y llevó al poder un régimen pro capitalista y pro occidental extremista, las cosas se han deteriorado con una previsibilidad, una coherencia y una rapidez asombrosas. Mientras se decía que el dictador fascista Suharto, un implante occidental desde 1965, “desconfiaba del Islam”, en la práctica utilizó todas las grandes religiones con una gran precisión y un efecto fatal sobre su archipiélago. En el curso de su despotismo pro capitalista, todos los movimientos de izquierda y los “ismos” fueron prohibidos, y con ellos la mayoría de las formas progresistas de arte y de pensamiento. El idioma chino se convirtió en ilegal. Igualmente, el ateísmo se vio prohibido. Indonesia se convirtió rápidamente e uno de los países mas religiosos del planeta. Al menos un millón de personas, incluyendo a los miembros del Partido Comunista de Indonesia fueron brutalmente masacrados en uno de los genocidios más monstruosos del siglo XX.

La dictadura fascista del general Suharto jugó frecuentemente la carta islámica para sus fines políticos. En su libro “Los nuevos dueños del mundo” John Pilger describe lo siguiente: “A menudo los generales de Suharto utilizaron a grupos islamistas en los progroms de 1965-1966 atacaron a los comunistas y a cualquiera que encontraran en su camino. Se creó un estilo: cada vez que el ejército quería consolidar su autoridad política, empleaba a los islamistas para actos de violencia y de sabotaje, de manera que ese sectarismo pudiera justificar la inevitable ‘represión’ a manos del ejército”.

Un bonito ejemplo de cooperación entre la mortífera dictadura de derecha y el Islam radical. Tras la marcha de Suharto, la tendencia a una interpretación grotesca y fundamentalista de las religiones monoteístas continuó. Arabia Saudita y el wahabismo favorecido y apadrinado por Occidente empezaron a jugar un papel cada vez más importante. Exactamente igual que el cristianismo, a menudo predicado por antiguos exiliados de la extrema derecha procedentes de China comunista y sus retoños, principalmente en la villa de Surabaya, pero también en otros lugares.

Desde el país laico y progresista bajo el gobierno del presidente Sukarno, Indonesia se degradó progresivamente en un Estado wahabita y pentecostalista cristiano cada vez mas retrógrado y fanático.

Antes de haber sido obligado a dimitir de la presidencia de Indonesia en el curso de lo que muchos consideran un golpe de Estado constitucional, Abdurrahman Wahid, conocido en Indonesia bajo el sobrenombre de “Gus Dur”, un laico musulmán progresista y sin duda socialista, compartió conmigo parte de sus reflexiones:

“En nuestro días la mayoría de indonesios ni se interesan por Dios ni piensan en él. No hacen más que seguir rituales. Si descendiera del cielo y les dijera que su interpretación del Islam es falsa, continuarían siguiendo con esos rituales e ignorarían al Dios”.

“Gus Dur” ha sabido ver claramente las combinaciones de las élites militares y pro-occidentales. Me dijo, entre otras cosas, que el atentado de 2003 contra el hotel Marriot en Yakarta fue organizado por las fuerzas de seguridad indonesias e imputado luego a los islamistas, que de hecho no hacían mas que ejecutar las órdenes dadas por sus patones políticos del régimen militar pro-occidental, disfrazado hasta hoy de “democracia multipartidista”. En Indonesia, la obediencia extrema e incondicional a las religiones ha conducido a una aceptación ciega del un sistema capitalista, del imperialismo occidental y de su propaganda. La creatividad y el pluralismo intelectual han sido eliminados totalmente.

La cuarta nación mas poblada del planeta, Indonesia, no ostenta ningún científico, arquitecto, filósofo o artista de envergadura internacional. Su economía se alimenta exclusivamente del pillaje sin límites de los recursos naturales de vasta regiones del país, otrora vírgenes, como Sumatra o el Borneo indonesio Kalimantan), así como de la parte de Papuasia brutalmente ocupada. La amplitud de la destrucción del medio ambiente es monumental; es algo que intento actualmente captar en dos documentales y en un libro.

La conciencia del estado de cosas, incluso entre las víctimas, es mínima o legítimamente inexistente. En un país despojado de sus riquezas, de su identidad, de su cultura y de su porvenir, las religiones juegan hoy el papel más importante. No queda simplemente nada más para la mayoría. El nihilismo, el cinismo, la corrupción y la violencia reinan sin encontrar oposición. En ciudades sin teatros, sin galerías o cines de arte y ensayo, y también sin transportes ni incluso aceras, en los monstruosos centros urbanos abandonados a los “mercados” con escasez de verde o de parques públicos, las religiones llenan el vacío. Siendo en sí mismas retrógradas, favorables al mercado y codiciosas, los resultados son fácilmente previsibles.

En la ciudad de Surabaya, durante las tomas para mi film documental realizado para la cadena de televisión sudamericana TeleSur (“Surabaya, devorada viva por el capitalismo”) me topé con una enorme concentración cristiana protestante en un centro comercial, en donde millares de personas en un trance total, gritaban y dejaban los ojos en blanco. Una predicadora gritaba al micrófono:

“¡Dios ama a los ricos porque son ricos! ¡Dios detesta a los pobres, porque son pobres!”

Difícilmente podrían Von Hayek, Friedmann, Rockefeller, Al-Wahab y Lloyd George definir sus “ideales” de una forma mas precisa.

Desde 1949 Corea del norte es la frontera estratégica del imperialismo para cercar a China

En torno a Corea del norte, el imperialismo ha venido construyendo desde 1949, cuando triunfa la revolución china, una imagen dantesca para justificar la presencia militar de Estados Unidos tanto en Extremo Oriente como en la península de Corea, en particular, que es imprescindible para mantener el cerco sobre China.

La retirada de las tropas americanas de la península coreana representaría un declive irreversible de la supremacía imperialista en el Extremo Oriente. Para evitar tal retirada, el imperialismo ha construido una imagen sobre Corea del norte como una amenaza inminente a la estabilidad internacional, una imagen en la cual los medios de comunicación son protagonistas.

Los llamados “Documentos del Pentágono”, oficialmente denominado “Informe de la Oficina de la Fuerza de Tareas del Secretario de Defensa de Vietnam”, compilados por el Departamento de Defensa de Estados Unidos en 1969, revelan que la Guerra de Vietnam formaba parte de una estrategia para mantener controlada a China.

Tres citas importantes de estos artículos revelan esta estrategia. En primer lugar, dice: “La decisión de febrero de bombardear Vietnam del Norte y la aprobación en julio de los despliegues de la Fase I sólo tienen sentido si apoyan una política estadounidense a largo plazo para contener a China”.

Más adelante los documentos admiten: “China, como Alemania en 1917, como Alemania en Occidente y Japón en Oriente a finales de la década de 1930, y como la URSS en 1947, está emergiendo como una gran potencia que amenaza con socavar nuestra importancia y eficacia en el mundo y, más distante pero más amenazante, organizar toda Asia contra nosotros”.

Finalmente, los documentos describen el teatro regional en el que Estados Unidos se enfrenta a China: “Hay tres frentes para un esfuerzo a largo plazo para contener a China (teniendo en cuenta que la URSS ‘contiene’ a China al norte y al noroeste): a) Frente Japón-Corea; b) Frente India-Pakistán; y c) Frente Sudeste Asiático”.

Los documentos del Pentágono siguen mostrando el contexto de las tensiones actuales en Extremo Oriente, incluida la península de Corea. La demonización de Corea del norte es el principal medio por el cual Washington ha justificado durante décadas su compromiso a lo largo en el frente Japón-Corea contra China y el este de Rusia.

El estrepitoso fracaso del G7 en Quebec: un signo de los nuevos tiempos

La reunión este fin de semana en Quebec del G7, el grupo de potencias imperialistas más fuertes que operan en el mundo, ha vuelto a poner de manifiesto de una manera palpable el cúmulo de contradicciones y crisis, a pesar de lo cual los elementos esenciales de las mismas siguen pasando desapercibidas.

El G7 no es otra cosa que el intento de sus participantes por atenuar sus propias contradicciones internas o, en otras palabras, por ponerse acuerdo acerca de la dirección a seguir en los asuntos candentes que afectan al imperialismo y, por lo tanto, al ejercicio de la hegemonía.

A diferencia de las estapas anteriores, escribió Lenin, “para el imperialismo es consustancial la rivalidad  de varias grandes potencias en la aspiración a la hegemonía”(1), un rasgo que ha demostrado ser mucho más fuerte que las alianzas y el acuerdo. La existencia del G7 y otros muchos organismos lo que demuestra no es la existencia de consenso entre las grandes potencias, la llamada “comunidad internacional”, sino todo lo contrario, como evidencian a cada paso los resultados de las votaciones en el Consejo de Seguridad de la ONU.

En el elenco de países que participan en el G7 y en el entramado de organizaciones internacionales, formales e informales, que sostienen la hegemonía imperialistas, no están ni Rusia ni China por razones históricas relacionadas con las revoluciones habidas en ambos países durante el siglo pasado.

No obstante, durante un tiempo Rusia tomó parte de dichas reuniones, lo cual también tiene una explicación histórica en las políticas implementadas en los últimos años de la URSS y primeros de Rusia, es decir, que tenían relación con la liquidación definitiva de los últimos restos de socialismo, un proceso ligado a los intentos de someter a un país, que es más bien un continente en sí mismo.

El imperialismo logró lo primero, liquidar el socialismo, pero no lo segundo, imponer un yugo estrecho sobre el pescuezo del Kremlin, a pesar de que estuvo a punto de conseguirlo cuando lo despedazó parcialmente, creando 16 Estados diferentes donde antes sólo había uno e instalando en ellos una larga trinchera dispuesta para el asalto final, un plan que reproduce el escenario de la guerra civil rusa de 1918 a 1922.

Ante el fracaso del bloqueo y la amenaza de guerra, durante el fin de semana la prensa internacional ha especulado con la posibilidad de incorporar a Rusia el G7, una especie de concesión a “multipolaridad” que predican tanto en Moscú como en Pekín. Dicha incorporación no sólo no se ha producido sino que las contradicciones internas se han agudizado y no han logrado gran cosa que llevar a las ruedas de prensa.

Mientras en Quebec los 7 llegaban a las manos, Putin viajaba a Pekín… Todo un símbolo destacado por la versión rusa de la revista “Life”(2) y un fracaso sobre otro fracaso, un fracaso al cuadrado, tanto más estridente en cuando que la propuesta de incorporación de Rusia procedía del mismísimo Trump.

Hay que destacar el hecho de que las demás potencias, salvo Italia, se hayan negado a secundar la propuesta de Estados Unidos, lo cual es otro signo de los nuevos tiempos. Los que intentaron aislar a Rusia están cada vez más aislados.

Quizá por la moraleja del zorro y las uvas, Rusia ha dejado de interesarse e incluso de preocuparse por el G7. El centro de gravedad del mundo ya no está en occidente sino en oriente, dicen por Moscú, lo cual es cierto, consecuencia de la ley del desarrollo desigual (3). Pero la alternativa del G20 que propone Putin tampoco convence. Si los imperialistas no se ponen de acuerdo entre 7, nunca lo van a lograr con 13 más.

La causa es evidente. Como también expuso Lenin, el mundo ya está repartido; la política colonial se ha terminado (4). Rusia pretende que -entre otros- los países emergentes, como los denominados Brics (India, Sudáfrica, Brasil), dejen de ser lo que son para adquirir un relieve protagonista o, por lo menos, sacudirse de encima las acciones desestabilizadoras y golpes de Estado, como el que Estados Unidos emprendió recientemente contra Dilma Rousseff.

Es muy difícil (por no decir imposible) sentar a esos 20 países en la misma mesa, a los golpistas con los golpeados. Un puñado de grandes potencias imperialistas pretenden someter al resto, lo que conduce -como es natural- a la “intensificación de la resistencia” por parte de estos últimos (5). El tiempo no juega a favor de los primeros, los imperialistas, sino de los segundos. La Guerra de Siria así lo está demostrando.

(1) Lenin, El imperialismo, fase superior del capitalismo, Pekín, 1972, pg.116.
(2) https://life.ru/t/%D0%BF%D0%BE%D0%BB%D0%B8%D1%82%D0%B8%D0%BA%D0%B0/1124498/g7_prievrashchaietsia_v_g6_kak_slomalas_izoliatsiia_rossii
(3) Lenin, El imperialismo, fase superior del capitalismo, Pekín, 1972, pg.161.
(4) Lenin, cit., pgs.96, 101 y 113.
(5) Lenin, cit., pg.157.

Estados Unidos rompe el acuerdo nuclear con Irán por motivos puramente económicos

Tras la revolución iraní de 1978-1979, Jimmy Carter congeló los activos de Irán en Estados Unidos. Desde entonces, Estados Unidos mantiene entre 100.000 y 120.000 millones de dólares en activos iraníes, que desde entonces han generado rentas e intereses.

El acuerdo nuclear de 2015 estipulaba el levantamiento de las sanciones contra Irán, por lo que Washington hizo todo lo posible para deshacerse de esos activos, que deberían haberse devuelto a los iraníes, a menos que Estados Unidos se retirara del acuerdo, que es lo que acaba de ocurrir.

Blanco y en botella. En Washington aseguran que no firman el acuerdo porque Irán trata de fabricar una bomba nuclear, pero los inspectores internacionales no han encontrado ninguna evidencia de ello, por más que se han afanado en buscarla. Lo que han encontrado es todo lo contrario. Lo demás es alpiste para consumo de las ruedas de prensa.

Los activos iraníes embargados están en dólares estadounidenses. Lo primero que harán los iraníes cuado recuperen el botín, es cambiar de moneda porque la legislación iraní prohíbe el dólar. Los estadounidenses les han suplicado que no lo hagan, pero les han respondido que están obligados a ello por ley.

Una liquidación repentina de dólares de esa magnitud excavado un agujero irreparable en el imperio del dólar, que depende de su capacidad para vender grandes cantidades de bonos del Tesoro estadounidense en el mercado internacional.

Además, la liquidación llega en un momento en que Estados Unidos necesita urgentemente compradores extranjeros de su deuda. Pero la demanda es reducida y la liquidez entre los grandes compradores de deuda estadounidense se encuentra en su mínimo histórico. Eso habría sido suficiente para provocarle un apuro al dólar, con todo el mundo vendiendo sus bonos del Tesoro, lo que podría llevar al colapso de un sistema que permite a Estados Unidos forzar al mundo entero a recomprar continuamente su deuda.

La decisión de Trump de retirarse del acuerdo nuclear es un intento de retrasar lo inevitable. Estados Unidos está ganando tiempo. Es un movimiento que huele a miedo y desesperación. Ahora nadie querrá negociar un acuerdo con unos estadounidenses que son incapaces de respetar.

Por otra parte, Irán no se verá muy afectado por ello. Están acostumbrados. Llevan 40 años viviendo bajo el imperio de los embargos y las sanciones económicas.

Los precios del petróleo están subiendo. Gracias a ello en Estados Unidos las empresas de fractura hidráulica opdrán empezar a pagar su enorme deuda.

Es una gran noticia para el Banco Central ruso. El petróleo le proporciona un flujo masivo de ingresos fiscales que podrá financiar el ambicioso plan de seis años de Putin.

En todo el mundo los tenedores de deuda de Estados Unidos, como China, tendrán la oportunidad de desdolarizarse gradualmente, en lugar de hacerlo repentina y catastróficamente. Ahora lo que están haciendo es negociar intercambios de divisas entre ellos para evitar el pago en dólares. Esos acuerdos los protegen de las desgracias de la divisa americana, cuando el sistema piramidal de la deuda estadounidense se derrumbe finalmente.

Estados Unidos no tendrá tanta suerte: cuando los bonos del Tesoro caigan en picado, la capacidad de gasto del gobierno de Estados Unidos se esfumará, los 1,3 billones de dólares en circulación en todo el mundo (en su mayoría en forma de billetes de 100 dólares que los estadounidenses rara vez ven) regresarán. Los compradores extranjeros, armados con toneladas de billetes de 100 dólares, viajarán a Estados Unidos para comprar todos los activos negociables.

La otra cara de la moneda es lo que tenemos delante de los ojos: Estados Unidos ha bombardeado a todos aquellos países (Irak, Libia) que han intentado abandonar el imperio del dólar. Ahora le toca el turno a Irán y la bomba nuclear no es más que un pretexto vacío absolutamente de contenido.

http://cluborlov.blogspot.fr/2018/05/the-us-pulled-out-of-iran-nuclear-deal.html

La justificación histórica del nacionalismo burgués en la lucha contra el imperialismo

Juan Manuel Olarieta

Es una concepción muy extendida que, como los archivos de un ordenador, la historia también se puede borrar. Pero por extendida que esté, es errónea. Es absolutamente imposible. La historia es una evolución, un desarrollo y una metamorfosis, un cambio en la forma, una transformación de un acontecimiento en otro.

Si, es cierto, el feudalismo desapareció para dejar paso al capitalismo, pero aún subsisten instituciones feudales, como las monarquías dentro de los Estados burgueses más avanzados.

En los países con una trayectoria más dilatada en el tiempo, el pasado no ha esfumado, incluso el más remoto; está enterrado. Cualquier arqueólogo sabe que basta excavar un poco para adentrarse miles de años en la historia.

El materialismo histórico no se llama de esa manera sólo porque tenga en cuenta la historia, sino porque, además, considera que la historia está presente, según la gráfica expresión de Marx: “La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos”(1).

Si, es cierto, la URSS también desapareció, pero su peso en la historia del siglo pasado ha sido tan gigantesco que sus efectos se siguen haciendo sentir, dentro y fuera de Rusia. La URSS llegó a la historia para quedarse de manera definitiva. Como el Cid Campeador, sigue ganando batallas después de desaparecida.

Cuando se han cumplido 100 años de la Revolución de Octubre es importante recordarlo e insistir en ello: la URSS cambió de manera radical y definitiva las relaciones internacionales, a costa de un sacrificio gigantesco, con millones de muertos. No fue sólo porque el proletariado, que es una clase esencialmente internacional, mantiene una concepción distinta a la burguesía también sobre ese aspecto, sino por algo mucho más acuciante: los imperialistas nunca admitieron la existencia de la URSS como Estado.

A la URSS los más fuertes no le regalaron su derecho a permanecer en la historia, bien entendido que los soviets nunca trataron de estar ahí de cualquier manera, sino con una personalidad propia, con sus propios principios y sus propias reglas, empezando por las que deben regir en las relaciones entre distintos países, naciones y Estados.

Por eso el primer decreto que aprobó el gobierno soviético fue el Decreto sobre la Paz que, como la propia Revolución de Octubre, cambió el mundo para siempre, de manera irreversible. Hasta entonces el derecho internacional era el derecho de la guerra; desde entonces es un derecho para impedirla. Hoy hasta las guerras se hacen por la paz, en su nombre, naturalmente prostituyéndola.

Hasta 1917 las guerras eran choques militares entre un puñado de grandes potencias donde el resto del planeta era “tierra de nadie” con la que podían disponer como les diera la gana. Las conquistas y las anexiones de esas tierras no eran verdaderas guerras porque los “salvajes” estaban fuera de la civilización y de las normas por las que se rige.

La descolonización, el acceso de la independencia de los pueblos del Tercer Mundo y el movimiento de los países no alineados fueron consecuencia del papel activo de la URSS en el mundo y, principalmente, de la victoria frente al fascismo en la Segunda Guerra Mundial. En la Carta de la ONU, aprobada en 1945, la URSS impuso nuevos principios fundamentales sobre las relaciones entre los países que hoy nadie se atreve a discutir siquiera.

En pleno siglo XXI esa “pesadilla” que se llamó la URSS sigue “oprimiendo” el cerebro de la burguesía, a la que le gustaría desembarazarse de tales fantasmas “del pasado” y con ellos de algunas de las materializaciones que subsisten, que son bien reales, entre ellas los pueblos, las naciones y los Estados surgidos de la descolonización del Tercer Mundo.

A diferencia del pasado, de hace 100 años, hoy el imperialismo no puede imponerse sin someter a esos países, confirmando así el pronóstico leninista de que en esta etapa superior del capitalismo se intensificará “el yugo nacional” (2), como así ocurre hoy por doquier, sumando -e incluso fusionando hasta cierto punto- las contradicciones de clase con las aspiraciones de poblaciones enteras a su liberación. En el futuro, vaticinó Lenin, “la revolución socialista no será única ni principalmente una lucha de los proletarios revolucionarios de cada país contra su burguesía; no, será un lucha de todas las colonias y de todos los países oprimidos por el imperialismo, de todos los países dependientes, contra el imperialismo internacional”(3).

La política de los imperialistas es justamente la contraria, como cabe esperar. Ha consistido siempre en romper los lazos de unión de los países socialistas y el movimiento obrero con el los países del Tercer Mundo con múltiples subterfugios y la colaboración de los grupos oportunistas, como la Guerra de Siria está poniendo de manifiesto con absoluta claridad.

La Revolución de Octubre acabó con el papel pasivo que el Tercer Mundo había jugado hasta entonces en la historia: “En la revolución actual empieza un periodo en el que todos los pueblos orientales participarán en la decision de los destinos del mundo”, escribió Lenin. Esta revolución -advirtió- durará “muchos años y exigirá muchos esfuerzos” y se trata, además, de una tarea cuya solución nadie va a encontrar en “ningún libro comunista” porque no se trata de “luchar contra el capital sino contra las superviviencias del medievo”.

Lo que si es seguro es que en los países avanzados la vanguardia no puede llevar a cabo el paso al comunismo por sus propias fuerzas. Necesita apoyarse en la lucha de las naciones y los países dependientes y oprimidos. Los comunistas, concluye Lenin, “tendrán que apoyarse en el nacionalismo burgués que despierta en estos pueblos, nacionalismo que no puede menos que despertar y que tiene su justificación histórica”(4).

Los oportunistas de pacotilla deberían reflexionar un poco sobre el significado de esas palabras de Lenin, pensando en los nacionalistas burgueses que les rodean, tanto en Catalunya como en Siria, y que están haciendo por la revolución proletaria y la lucha contra el imperialismo mucho más de lo que ellos serán nunca capaces de reconocer.

(1) Marx, El 18 Brumario de Luis Bonaparte, Barcelona, 1971, pg.11.
(2) Lenin, El imperialismo fase superior del capitalismo, Pekín, 1972, pg.142.
(3) Lenin, II Congreso de las organizaciones comunistas de los pueblos Oriente, Obras Completas, tomo 39, pg.338.
(4) Lenin, idem, pg.342.

Las sanciones económicas a Irán golpean a los grandes monopolios europeos

Irán no es la única víctima de la ruptura del acuerdo nuclear y la subsiguiente ola de sanciones, embargos y bloqueos que va a inaugurar.

Estados Unidos acaba de poner fin al regreso de grandes empresas extranjeras a Irán porque las sanciones afectarán a todos los sectores que el Acuerdo de Viena de 2015 abrió a la competencia.

Los monopolistas europeos están temblando y presionan a sus gobiernos respectivos para que traten de pararle los pies a Trump.

Entre otras cosas, Washington ha concedido un plazo de tres a seis meses a las empresas francesas para que abandonen Irán.

Pero uno de los máximos perdedores es Airbus, un gigante aeronáutico europeo al que Irán había encargado un centenar de aviones por un importe de 17.500 millones de euros.

El 22 de diciembre de 2016 Airbus recibió de Teherán un pedido en firme de 100 aviones, entre ellos 46 de la familia A320, 38 A330 de largo recorrido y 15 copias del nuevo A350.

Era un megacontrato de 18.000 millones de dólares a precio de catálogo, firmado sólo dos semanas después de un pedido de 80 aviones del competidor Boeing, estimado en 16.600 millones de dólares. Un año y cuatro meses después, todo se ha venido abajo.

Más del 10 por ciento de las piezas instaladas en los aviones Airbus se fabrican en Estados Unidos, lo que automáticamente le deja sometido al régimen de sanciones.

Ayer el ministro francés de Economía, Bruno Le Maire, declaró inaceptable que las sanciones perjudiquen a las empresas europeas y francesas que se han establecido en Irán.

Hasta la fecha, Airbus ha entregado tres aviones a Teherán (un A321 y dos A330) y se espera que otros siete u ocho sean entregados a finales de año.

Las sanciones suponen una catástrofe para la industria de la aviación, ya que Irán necesitará comprar de 400 a 500 aviones en la próxima década.

Otros afectados son líneas aéreas como British Airways y Lufthansa, que habían reanudado los vuelos directos a Teherán y ahora tendrán que suprimirlos.

7.000 británicos participan en los bombardeos saudíes contra la población civil de Yemen

Casi 7.000 británicos participan en los bombardeos saudíes contra la población civil de Yemen. Se trata de funcionarios civiles y militares, mercenarios y subcontratistas de empresas de seguridad que ayudan en los bombardeos de la aviación saudí contra Yemen, según un informe titulado “UK Personnel Supporting the Saudi Armed Forces. Risk, Knowledge and Accountability” que se acaba de publicar (*).

Desde 2015 los bombardeos de la aviación saudí han costado la vida a 5.500 yemeníes, han herido a otros 9.000 y han destruido las infraestruturas del país, además de hospitales, escuelas, a lo que hay que sumar el bloqueo, que ha desatado una espantosa epidemia de cólera que afecta a un millón de personas.

El informe ha sido redactado por Michael Lewis y Katherine Templar y concierne, en especial, al monopolio armamentístico BAE Systems, encargado de las labores de mantenimiento de los aviones de guerra que los sátrapas saudíes han comprado a Gran Bretaña.

En 1986 Londres y Riad firmaron un acuerdo secreto de cooperación militar que jamás ha sido revisado por el Parlamento británico. Las ventas de armas obligan a los británicos a ejecutar las labores propias de mantenimiento.

Dicho acuerdo se adoptó a pesar de la oposición del Foreign Office, por presiones del Ministerio de Defensa y la industria armentista. En la actualidad el marido de la Primera Ministro, Philip May, trabaja en la empresa Capital Group que, a su vez, es el mayor accionista de Bae Systems.

La complicidad de los funcionarios y mercenarios británicos, añade el informe, les convierte en responsables de los atroces crímenes de guerra cometidos por la aviación saudí, lo que se puede extender a los crímenes cometidos por las sucursales yihadistas armadas por los príncipes de Riad, como Al-Qaeda, que han cometido matanzas masivas a lo largo de varios continentes.

(*) http://www.mikelewisresearch.com/RSAFfinal.pdf

Estados Unidos compra y corrompe las votaciones de los países miembros de la ONU

Nikki Haley, embajadora en la ONU
En Washington el Departamento de Estado está preocupado por el voto de los países miembros de la ONU, ya que no todos se muestran tan leales a sus amos como dicen.

La embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, se queja de que su gobierno gasta demasiado dinero en la ONU y ha amenazado -una vez más- con recortar la ayuda exterior a los países que se oponen a Estados Unidos en la ONU, según aseguró el 26 de abril la revista The Washington Examiner.

“El pueblo estadounidense paga el 22 por ciento del presupuesto de la ONU, más que los tres países donantes más grandes juntos”, dijo Haley.

“A pesar de la generosidad, el resto de la ONU votó con nosotros sólo el 31 por ciento de las veces, una tasa menor que en 2016. Es porque nos preocupamos más por tener razón que por ser populares y porque una vez más estamos defendiendo nuestros intereses y nuestros valores. De todos modos, no es un retorno aceptable de la inversión”.

En la lista negra de países que “no respetan” a la Casa Blanca se encuentran Zimbabwe, Burundi, Irán, Siria, Venezuela, China, Turkmenistán, Cuba, Bolivia y la República de Sudáfrica (RSA).

Las acusaciones estadounidenses de posiciones “irrespetuosas” en la ONU muestran hasta qué punto Washington ejerce su poder a través de organizaciones internacionales e influye en la política mundial.

Los resultados de las votaciones en la ONU no reflejan los intereses reales de todos los Estados miembros, sino que están influenciados por las preferencias de Estados Unidos. La asignación de ayuda militar de Estados Unidos a los miembros de la ONU refleja los pronósticos de la política de compra de votos de Estados Unidos.

Sin embargo, el informe anual, que tiene lugar desde 1984, muestra la eficacia de esta política corrupta de Estados Unidos, ya que el promedio del 31 por ciento marca “una caída del 10 por ciento a partir de 2016”.

Washington está intentando reconducir esa situación, al menos en lo que respecta a la Guerra de Siria. El gobierno de Trump está buscando “inversores”, que paguen los gastos de la presencia militar estadounidense en Siria.

El 16 de abril, el Wall Street Journal admitió que Washington había pedido a Arabia saudí, Qatar y Emiratos Árabes Unidos que gastaran miles de millones de dólares en esfuerzos de reconstrucción en la parte de Siria ocupada por Estados Unidos.

También ha pedido a los Estados del Golfo que proporcionen tropas a una fuerza árabe para reemplazar a las fuerzas estadounidenses. El 17 de abril, Arabia Saudí declaró su disposición a enviar tropas a Siria como parte de una coalición dirigida por Estados Unidos si se toma la decisión de ampliarla. Sin embargo, según los expertos regionales, el despliegue militar saudí en Siria es casi imposible porque el país ya está envuelto en una larga y complicada guerra en Yemen.

https://www.washingtonexaminer.com/policy/defense-national-security/nikki-haley-us-report-on-un-voting-records-could-lead-to-funding-cuts

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