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‘Cuando los criminales de la OTAN bombardean Serbia, ahí está mi sitio’ (Peter Handke, Premio Nobel de Literatura)

Peter Handke, Premio Nobel de Literatura
Este año el Premio Nobel de Literatura nos ha sorprendido porque es políticamente muy incorrecto: ha recaído en el poeta y dramaturgo austríaco Peter Handke, acerbo crítico de la criminal intervención de la OTAN en los Balcanes.

Ya ven: en lugar de glosar los enormes méritos literarios de Handke, nos vamos directos al grano: la lucha antimperialista, tan prostituida en las últimas décadas. Las consecuencias las podemos adelantar: los medios van a ceñirse a los méritos literarios de Handke para descuidar los políticos. Por lo tanto, nosotros podemos descuidar el aspecto literario para cargar las tintas en la posición política de Handke.

Durante la Guerra de los Balcanes Handke escribió “Justicia para Serbia”, que tuvo un efecto parecido al “Yo acuso” de Zola en Alemania, el país responsable de la destrucción de Yugoeslavia. Aquí pasó desapercibido porque en aquella época los intelectuales costrosos comían de la mano del PSOE.

La Guerra de los Balcanes fue la primera en la que participó Alemania desde 1945. En plena contienda, Handke viajó a Serbia y luego se desplazó también a Kosovo. Cuando el imperialismo encarceló a Milosevic, fue a la cárcel a visitarlo, lo que le dio la ocasión de escribir más artículos esclarecedores contra la farsa y el ridículo de la propaganda imperialista. Fue como una entrevista con el mismísimo demonio. Le insultaron, le despreciaron, le calumniaron… En un mundo en el que todos dicen amén, a Handke le acusaron de “negacionista”.

Demostró mucho coraje porque, sobre todo los intelectuales, se dejan llevar dulcemente por la corriente, río abajo, singularmente en Alemania, que considera los Balcanes como su patio trasero. ¿Ya nadie se acuerda que la Primera Guerra Mundial estalló en Sarajevo?

El caso del escritor austriaco es todavía más apasionante por un motivo: porque fue atacado por autores repugnantes como Jürgen Habermas, al que algunos filósofos hispánicos tienen como un maestro del seudomarxismo, tan en boga.

Pues bien, nosotros afirmamos que Habermas, lo mismo que Adorno y demás fantoches de la llamada “Escuela de Frankfurt” son acérrimos enemigos del marxismo desde que surgieron hace ya un siglo, y añadimos que la misma consideración nos merecen los que hoy hacen apología de sus obras, todos ellos sesudos profesores y académicos empeñados en reconvertir el marxismo en algo que nunca fue: una teoría.

Estamos con Handke y contra Habermas. Preferimos a un católico como Handke, que no alardea de marxismo, frente a otro que lo prostituye, y lo que decimos de Habermas lo hacemos extensivo a todos esos grupos exquisitos, posmodernos, seudorrevolucionarios e izquierdistas, que cagan sin ensuciarse el culo.

Ocurrió lo de siempre; lo mismo que en 1936. Fue necesaria una guerra para ponerlos al descubierto. Empezaron a babear y a lavarle la cara al imperialismo y su “guerra humanitaria”, exactamente lo mismo que luego hicieron en el Cáucaso y finalmente en Siria. Podemos hacer un esfuerzo para imaginar que una organización posmoderna puede cometer un error y ponerse del lado del imperialismo en un momento dado. Pero el problema no es que se equivoquen: en todas las guerras imperialistas están siempre con los agresores porque forman parte de su dispositivo. Ese es su papel y por eso la Internacional Comunista los calificó de “socialimperialistas” (socialistas de boquilla, imperialistas de hecho).

Es posible que algunos sean muy olvidadizos y tiren pelillos a la mar. Nosotros no; nosotros apuntamos las matrículas de los sicarios (no sólo las de sus patronos). Es cuestión de memoria histórica.

Fin de la hegemonía

Darío Herchhoren

En 1776 en el Cogreso de Filadelfia se firmó el acta de nacimiento de la nación norteamericana. En efecto, en ese año las trece colonias inglesas que ocupaban las tierras colindantes con el océano atlántico pasaron a ser una nación independiente.

Mucho ha cambiado el mundo desde esos tiempos, y la nación norteamericana ha pasado de ser la más poderosa de la tierra, a tener que compartir el poder real  (el que sale de la boca de los fusiles), a tener que compartir ese poder con países como la República Popular de Corea o Irán.

Pero este imperio en decadencia, se resiste a admitir que ya no es la potencia hegemónica, y que ha perdido la hegemonía para siempre.

Asistimos a hechos asombrosos tales como que un pequeño país como Corea se encara de tú a tú con el gigante norteamericano, en una nueva edición de la pelea entre David y Goliat.

En este momento, la política exterior de los EEUU gira en torno al Medio Oriente, al Pacífico Norte, al Medio Oriente ampliado (Irán), y en menor medida a Venezuela y Cuba.

Si algo caracteriza a la política exterior de los EEUU, es precisamente la carencia de una política de estado hacia el exterior, ya que siguiendo la lógica del Far West, no hace falta nada más que la fuerza bruta para imponer los propios puntos de vista. Es así como asistimos al hecho de que cada presidente de los EEUU tiene su propia política exterior, aunque en lo sustancial esa política siempre sea la misma.

En este momento las guerras que el imperio desata cada equis tiempo es llevada a cabo por los tenientes del imperio. Tal es el caso del Estado Islámico en Siria e Irak, que si bien han producido enormes daños a esos países, no han logrado el resultado apetecido, y han significado una dura derrota para el imperio.

Las provocaciones contra  Irán han sido respondidas con radicalidad por la nación persa, que ha hecho llegar un claro mensaje al imperio en el sentido de que esa nación no tolerará ingerencias de ningún tipo, y que nunca se pondrá de rodillas ante el imperio. Jamás. La guardia revolucionaria iraní ha puesto en fuga a los buques imperiales, y en Yemen la agresión saudí contra ese desgraciado país ha sido un fiasco para las armas saudíes que ahora están intentando llegar a un acuerdo con su enemigo, Irán, para salir de la guerra contra Yemen, guerra que desataron por mandato de los EEUU.

En Siria, el llamado «Estado Islámico» ha sido aniquilado, y sus restos huyen en desbandada, abandonando sobre el terreno todo tipo de armas y utilajes.

Otro tanto le ocurre al imperio en Corea, donde no tiene más remedio que negociar una salida medianamente honrosa frente a un pequeño país que le ha hecho morder el polvo.

Hace pocos días la prensa mundial publicó una fotografía del portaviones Ronald Reagan, completamente rodeado por buques de guerra chinos que le impedían seguir navegando en aguas de las islas Paracelso en el Mar de China.

Todo esto sería impensable hace 20 años.

La relación de fuerzas ha cambiado, de tal manera que asistimos al hecho de que los EEUU no atacan a Irán abiertamente, ni a Corea, ni a Venezuela, y todo ello no es por falta de ganas, sino simplemente porque no puede, y sus militares, sensatamente le dicen al payaso mayor Donald Trump, que no podrían ganar una guerracontra esos países sin provocar el incendio de todo el mundo.

Conclusión: sin hegemonía no hay imperio, y sin imperio el mundo se hace más habitable.

Imperialismo y terrorismo en África: Burkina Faso celebra las Cuartas Jornadas Antimperalistas

La Organización Democrática de la Juventud de Burkina Faso (ODJ), en colaboración con otras organizaciones de la sociedad civil (OSC), organizó una rueda de prensa el 2 de octubre de 2019 en Uagadugu para presentar el programa de actividades de las Jornadas Antiimperialistas cuyo comienzo está previsto para mañana.

Según los organizadores, estos días tienen como objetivo mejorar el nivel teórico y la conciencia ideológica y política de los pueblos africanos sobre la situación de dominación del continente, y fortalecer la solidaridad internacional entre los pueblos de África en la lucha por su liberación nacional y social.

La cuarta edición de las Jornadas Antiimperialistas se celebrará bajo el lema «Imperialismo y terrorismo en África: causas y perspectivas de los pueblos que luchan por la liberación nacional y social”. Con motivo de este evento, está prevista una mesa redonda pública sobre el tema y animaciones en la Casa de la Cultura Jean-Pierre-Guengané, el 11 de octubre.

Además de este panel, está previsto un encuentro de marcha el 12 de octubre, así como un concurso de creatividad artística sobre el tema «Imperialismo, terrorismo y luchas de los pueblos en África».

Para el representante de las estructuras iniciadoras de estos días, la elección del tema se justifica por las noticias internacionales, africanas y nacionales marcadas por una crisis sociopolítica, económica y sobre todo de seguridad. «Estas Jornadas antiimperialistas tienen como objetivo mejorar el nivel teórico y la conciencia ideológica y política de los pueblos africanos sobre la situación de dominación del continente y fortalecer la solidaridad internacional entre los pueblos de África en la lucha por su liberación nacional y social», dijo Gabin Korbéogo, dirigente de la ODJ. Estas jornadas de encuentro también permitirán contribuir a las luchas emancipadoras a través de las cuales se desarrollan los países.

Para el éxito de estos días, los oradores invitaron a la población de Uagadugu y sus alrededores y a la de todas las regiones del país a salir en masa para participar en las actividades. Los organizadores, en esta reunión, también discutieron la situación de seguridad en Burkina Faso. Según ellos, para una mejor comprensión del terrorismo en Burkina Faso, es necesario tener en cuenta el contexto geoestratégico, la situación socioeconómica y las contradicciones internas entre las diferentes fuerzas políticas para el control del aparato estatal.

Según los ponentes, el posicionamiento de Burkina es estratégico por su enorme potencial, como el oro, el petróleo y el uranio. Esto fomenta rivalidades entre las potencias imperialistas. A ello hay que añadir la presencia de bases militares extranjeras que, en lugar de reducir los ataques terroristas, son bastante peligrosas para Burkina Faso. Esto se refleja en las reservas del Ministro de Defensa de Burkina Faso sobre la eficacia de la presencia de fuerzas militares extranjeras y el aumento de los ataques mortíferos contra las fuerzas de defensa y seguridad nacionales.

En vista de estos elementos, las estructuras iniciadoras de estos días consideran que Burkina Faso, como la mayoría de los países africanos, está bajo dominación imperialista. Y ante esta situación, que se refleja, entre otras cosas, en el deterioro de la situación sociopolítica, económica y de seguridad en los países africanos, en particular en Burkina Faso, las masas populares se organizarán y lucharán para mejorar sus condiciones de vida, defender su libertad y su derecho a la seguridad.

Las estructuras iniciadoras de estos días, a saber, la ODJ, la UGEB, el CDAIP, la CGT-B, el Manifiesto de Intelectuales por la Libertad, el MBDHP, el SYNAMUB y Kebayna, consideran que estos días servirán a los pueblos africanos para luchar por su soberanía.

Los seudoecologistas proponen el exterminio de la población del Tercer Mundo

Thomas Malthus, un sacerdote y economista inglés de principios del siglo XIX, sostuvo que la población mundial aumentaba más rápidamente que la producción agrícola, por lo que las hambrunas eran inevitables.

El hambre no es consecuecia de una sociedad dividida en clases sociales sino de una supuesta “ley natural” que lleva el nombre del reverendo.

El malthusianismo es falso, una cortina de humo que justifica las peores lacras de capitalismo, por más que perdure en la ideología burguesa con diversos nombres como superpoblación, explosión demográfica o eugenesia.

Tiene un evidente componente clasista porque, según Malthus, en este mundo los que sobran son los pobres, por lo que los malthusianos son partidarios de imponer la esterilización y el control de la natalidad sobre las poblaciones del Tercer Mundo.

El mito de la superpoblación no es, pues, otra cosa que imperialismo, por lo que Engels definió a los malthusianos como los peores enemigos de la clase obrera (1).

En torno a Malthus el imperialismo ha inventado una serie de pretextos reaccionarios para luchar contra los pobres y mantener la pobreza en el mundo. Una de ellas es la seudoecología, donde el malthusianismo siempre está presente en todas sus formas, como el decrecimiento, el planeta finito y otras lindezas del mismo estilo.

El 31 de agosto un artículo de Le Monde aseguraba que “en África la presión demográfica está devorando los bosques” porque, como ya informamos en una entrada anterior, los campesinos africanos tienen la costumbre ancestral de quemarlos periódicamente.

Es la típica intoxicación de los altavoces del imperalismo porque la quema de bosques en África no tiene nada que con la “presión demográfica”.

En su página web un seudoecologista como David Suzuki no oculta su ideología malthusiana (3) y, a pesar de que es miembro de la Asociación Canadiense de Libertades Civiles (4), pretende encarcelar a cualquiera que no esté de acuerdo con las directrices de reducción de las emisiones de CO2: en materia de cambio climático no debe haber libertad de expresión.

Otro de los que ha vuelto a la carga con el malthusianismo es Bernie Sanders, que incorpora a su New Deal verde la propuesta de financiar abortos en el Tercer Mundo para revertir la supuesta sobrepoblación mundial (5).

La propuesta la soltó durante la gira que están haciendo los precandidatos a la Presidencia de Estados Unidos, en donde los demócratas quieren introducir el asunto del cambio climático.

Nada de esto es nuevo; los seudoecologistas sólo están cambiando el maquillaje de las más viejas y más reaccionarias recetas colonialistas e imperialistas. No son propuestas: desde su nacimiento el imperialismo viene exterminando a las poblaciones aborígenes y esterilizando a las mujeres pobres del Tercer Mundo a la fuerza.

Los seudoecologistas son los imperialistas de siempre vestidos de verde y embaucando al munto entero con las patrañas del CO2. Por eso hacen preguntas tautológicas como la siguiente: “¿La catástrofe ecológica le dará la razón a Malthus?” (6). No se lo pierdan.

(1) Una declaración de guerra contra el proletariado, El Otro País, 6 de abril de 2010, http://www.elotropais.com/index.php/opinin-mascosas-36/222-una-declaracin-de-guerra-contra-el-proletariado
(2) https://www.lemonde.fr/planete/article/2019/08/30/en-afrique-la-pression-demographique-grignote-la-foret_5504528_3244.html
(3) http://www.davidsuzuki.org/
(4) https://ccla.org
(5) https://es.panampost.com/mamela-fiallo/2019/09/07/bernie-sanders-abortos/
(6) https://www.portafolio.co/opinion/otros-columnistas-1/demografia-la-catastrofe-ecologica-le-dara-la-razon-a-malthus-532083

Más información:
– 300.000 mujeres pobres esterilizadas en Perú 
– ‘Es bueno que la población del Tercer Mundo padezca hambre porque ayuda a combatir el calentamiento del planeta’

Bolton: el tercer perro que vuelve a la perrera con el rabo entre las piernas

John Bolton
Trump ha destituido a John Bolton, su consejero de seguridad nacional, y ya van tres los que tiene que despedir, poniendo de manifiesto que Estados Unidos está sumido en una produnda crisis, también en su política exterior (si es que tiene alguna política exterior).

El pretexto para despedir a Bolton es -precisamente- que es uno de los artífices del caos en el que se encuentra la política exterior en diferentes frentes geopolíticos, lo cual es para tomar nota, porque Bolton no era el Secretario de Estado.

Trump no ha superado las zancadillas y las peleas internas (y externas) en la cima de la política estadounidense.

Desde el comiezo de su mandato Trump tuvo que hacer concesiones a poderosos grupos de presión del petróleo y las armas para superar el Golpe de Estado y la situación no ha mejorado con el despido de Bolton.

Las guerras económicas con otros países, la continuación de los frentes heredados del pasado y la apertura o reapertura de nuevos bloqueos contra Corea del Norte, Irán, Cuba y Venezuela han empantanado a Washington en escenarios contraproducentes.

El Washington Post, a través de la pluma de John Hudson, explica la caída del ex asesor refiriéndose a la trastienda de la Casa Blanca. Trump indicó repetidamente que quería superar los escollos políticos que, para él, representaban herencias del gobierno de Obama, y Bolton fue un obstáculo declarado a este respecto.

Según Hudson, también tuvo un papel directo en el estancamiento de los americanos en los nuevos frentes abiertos después de la llegada de Trump.

En junio de este año, después de la decisión de Trump de no ordenar un ataque militar contra Irán después de derribar un avión teledirigido estadounidense, Bolton estaba acabado, le dijo a Hudson un conocido funcionario estadounidense.

El antiguo asesor también se opuso a que Trump se reuniera con el presidente iraní Hassan Rohani para llegar a un nuevo acuerdo que limitara el programa nuclear de Irán y evitara una posible guerra entre Washington y Teherán.

De hecho, la alta tensión entre Estados Unidos e Irán alcanzó un nuevo punto de inflexión tras el despido de Bolton. Tanto es así que, pocas horas después del anuncio del despido, los principales indicadores petroleros del mundo registraron un descenso en el precio mundial del petróleo, lo que sugiere que una disminución de las tensiones militares con la nación persa.

El frente asiático también fue testigo de claros desacuerdos entre Trump y su asesor, según el Washington Post. “En Corea del Norte, Trump había llegado a ver a Bolton como un posible obstáculo para un acuerdo nuclear histórico con este país aislado y lo había excluido repetidamente de importantes reuniones. En la segunda cumbre de Trump con Kim en Hanoi, Trump ordenó que Bolton no estuviera presente en una cena con altos funcionarios estadounidenses y norcoreanos. Cuando Trump hizo una visita sorpresa a la zona desmilitarizada en junio, envió a Bolton a Mongolia en lugar de permitirle quedarse en el país para la reunión de Trump-Kim”, según el periódico.

Venezuela también ha sido importante en la salida de Bolton, ya que era “el espacio donde tenía el mayor margen de maniobra”. En Venezuela, el plan de Bolton también fracasó. “Trump ha expresado repetidamente su malestar con Bolton y sus asistentes sobre el tema que Bolton estaba encabezando como le pareció conveniente: Venezuela”.

Bolton le dijo a Trump que Maduro podría ser deportado rápidamente, después de la imposición de sanciones económicas por parte de Estados Unidos contra la empresa petrolífera del país [PDVSA] El choque empeoró la situación humanitaria, resultando en una grave escasez de alimentos y medicinas”, dice el periódico estadounidense.

Venezuela se encuentra ahora en el centro de las tensiones geopolíticas en el continente americano. En la zona convergen los resultados de planes equivocados que han sacudido todo el marco de las relaciones internacionales de Estados Unidos, especialmente desde enero de este año, cuando Estados Unidos patrocinó el ascenso de Juan Guaidó a la categoría de “presidente interino de Venezuela”, presionando a más de 50 países para obtener su apoyo. Pero hasta ahora, Guaidó no ha ejercido ningún poder real en Venezuela.

La figura de Guaidó es una forma de protoestado venezolano que sólo ha asumido una existencia relativa en el exterior, bajo la presión de Estados Unidos, transformando las relaciones internacionales en un circo a través de “misiones diplomáticas” paralelas de los emisarios de Guaidó, y poniendo en aprietos a los países que habían confiado en la aventura del gobierno golpista.

Bolton también fue responsable del fracaso del acercamiento del gobierno estadounidense a los talibanes en Afganistán. Según el Washington Post, “unos días antes de su dimisión, Bolton se opuso firmemente a un acuerdo negociado con los talibanes para retirar las tropas estadounidenses de Afganistán a cambio de la promesa de que el grupo militante no permitiría que el país se convirtiera en un escenario de ataques terroristas contra Estados Unidos”.

Bolton se negó a llegar a un acuerdo para poner fin a la guerra, que ha significado un atolladero político para todos los gobiernos posteriores a Bush.

Para John Hudson hay una explicación fundamental de los enfrentamientos entre Trump y su antiguo asesor. “En el corazón de la tensión entre Trump y Bolton hay una diferencia ideológica. Trump llegó al poder prometiendo poner fin a las ‘guerras perpetuas’ de Estados Unidos, y dijo que el país estaba desperdiciando miles de millones de dólares en una presencia militar que hace más por proteger a los aliados americanos ricos que el ciudadano estadounidense promedio. La visión de Bolton, por otro lado, exalta el uso del poder militar estadounidense y promueve una fuerte respuesta a los tradicionales adversarios estadounidenses como Rusia, Irán, Venezuela y Corea del Norte. En diferentes momentos, Trump intentó probar opciones diplomáticas con cada país, pero Bolton se resistió agresivamente a esos esfuerzos”.

Entre bastidores, Bolton también se distinguió en Washington por su acción en dos frentes.

Primero desde su oficina y su gestión como burócrata, pero también, de forma camuflada, desde los medios de comunicación. Aparentemente, en respuesta al fracaso de sus iniciativas en casos específicos como el estallido de una guerra abierta contra Irán, Bolton filtró información selecta a los medios de comunicación con el fin de manipular a la opinión pública y crear un clima belicoso mediante el avance de las posiciones de la Casa Blanca y la creación de puntos de presión, a fin de sopesar (innecesariamente en muchos casos) las decisiones de la Casa Blanca.

Tras la salida de Bolton, las huellas de Washington siguen siendo impenetrables, a la espera de un nuevo nombramiento que, según Trump, tendrá lugar “la próxima semana”.

Las fuentes elementales de presión interna en la política estadounidense que habían intervenido a favor del nombramiento de Bolton permanecen intactas, especialmente las alas más duras del Partido Republicano y sus grupos de presión. Eso significa que las posibilidades de otra política exterior y de seguridad siguen siendo escasas, lo que reduce el margen de maniobra de Estados Unidos para limitar los puntos de tensión en su errática agenda de relaciones internacionales.

¿Cómo son los peleles del imperialismo? El caso Joshua Wong

Joshua Wong: de Vietnam a Hong Kong
Los peleles del imperialismo no tienen un patrón en común, salvo el de su papel: representan fielmente el guión de peleles que les han asignado los dueños del teatro de marionetas.

Por lo demás un pelele, como un camaleón, se adapta a las condiciones del lugar donde debe ponerse en acción porque, si no fuera así, no resultaría eficaz.

En Ucrania un pelele es, al estilo Andriy Paruby, un nazi a la más vieja usanza que, lo mismo que en 1945, se ha vuelto a romper los dientes porque Rusia es un hueso muy duro de roer.

En Siria un pelele es un guerrero de dios, los últimos de una estirpe de mercenarios que el mundo creía extinguida desde el fin del feudalismo, pero que Estados Unidos empezó a cultivar con el inicio de la guerra de Afganistán en 1979.

Si en una guerra brutal, como la de Siria, podemos encontrar algo bueno es que el imperialismo ha tenido que destapar sus mejores trucos, toda su caja de sorpresas, empezando por la mezcolanza de los “buenos” (oposición moderada) con los peores (Al-Qaeda, Califato Islámico).

En Honk Kong no lo han podido hacer de la misma manera. No han mostrado una amplia variedad de mascotas, como en Siria y cuando han encumbrado a un cabecilla, como Joshua Wong, era demasiado tarde.

Wong es un caniche que deberán guardar en la reserva para utilizarlo cuando el circo vuelva a salir de gira.

Esta vez las provocaciones no han salido bien. Quizá porque China no ha reaccionado como esperaban en Washington, al estilo Tienanmen.

Lo mismo que Errejón, Wong no parece salido de una maternidad sino del laboratorio de una empresa de transgénicos. Es un joven oriental del siglo XXI con todo el aspecto de un anime manga enganchado al móvil y al Instagram.

Los fabricantes de imagen tampoco han dado muestras de estar atinados: Wong no es exactamente un chino sino un hijo de vietnamitas que huyeron de su país después de que en 1975 fuera liberado de la plaga estadounidense.

Las múltiples disciplinas circenses pasan de padres a hijos y Wong ha heredado la suya, la de pelele del imperialismo gringo.

El imperialismo los crea y ellos se juntan en Berlín: de izquierda a derecha
Raed El Salah, cabecilla de los Cascos Blancos, la gusana austro-iraní
Mina Ahadi, Wong, ni vietnamita ni chino, y el alcalde de Kiev, Vitali
Vladimirovich Klitschko

Manual de instrucciones de las ‘revoluciones de colores’

Fascistas tailandeses en la ‘revolución’ de 2008
Una “revolución de colores” es una estrategia, inventada por la CIA, para tomar el poder por la fuerza en un país, utilizando manifestantes entre los que se han infiltrado grupos violentos y armados. También utiliza ONG, a menudo financiadas por el multimillonario estadounidense George Soros, para hacer propaganda a fin de influir en la opinión pública occidental para que apoye estas falsas revoluciones, que tienen la ventaja de parecer más legítimas que un simple golpe de Estado y que han sido utilizadas principalmente contra gobiernos desagradables para Estados Unidos.

El primer uso conocido de una “revolución del colores” para derrocar a un gobierno se remonta a 2002. Fue en Venezuela contra el Presidente Chávez, y casi lo logra. Desde entonces, muchos otros países han sufrido con más o menos éxito, como Tailandia 2006 (éxito), Tailandia bis 2008 (éxito), Ecuador 2010 (fracaso), Ucrania 2014 (éxito), Libia 2011 (éxito), Siria 2011 (fracaso), Hong Kong 2014 (fracaso), Tailandia ter 2014 (éxito), Brasil 2016 (éxito), Venezuela bis 2016 (fracaso), Venezuela ter 2019 (fracaso), Hong Kong bis 2019 (actual).

Una “revolución del colores” se produce generalmente en tres etapas:

1. Los manifestantes, a menudo manipulados por opositores y ONG sin escrúpulos, salen a las calles y exigen la dimisión inmediata del gobierno o del presidente electo. No aceptan ningún compromiso. Algunos están armados (no son manipulados y siguen un plan específico) y cuando la policía antidisturbios trata de impedirles el acceso a un lugar estratégico (como un palacio presidencial o una asamblea nacional) disparan o lanzan granadas a la policía tratando de disparar a tantos policías como sea posible. El objetivo es desencadenar una represión sangrienta en respuesta, que luego fue condenada por la prensa internacional.

2. A menudo, frente a los francotiradores o al lanzamiento de granadas que diezman sus filas, la policía responde disparando directamente a la multitud, lo que generalmente resulta en una matanza. A veces, conscientes del peligro, los gobiernos retiran a la policía de las calles, dejándola en manos de los manifestantes. Entonces, empujados por provocadores armados, atacan edificios públicos (ministerios, canales de televisión públicos), los ocupan y, a menudo, los saquean.

3. Algunos elementos del ejército utilizan entonces el pretexto de restablecer el orden para tomar el poder del Estado y derrocar al gobierno. A veces son los propios manifestantes los que toman el control del Estado.

Las “revoluciones de colores” suelen tener lugar en Estados democráticos o parcialmente democráticos y donde hay una oposición parlamentaria cuyos miembros se unen a los manifestantes desde el principio de los disturbios. Los dirigentes de esa oposición parlamentaria serán nombrados, sin haber sido elegidos, como jefes de Estado en caso de victoria de la “revolución”.

Los cabecillas de esa oposición parlamentaria son generalmente reaccionarios (Venezuela, Ecuador) o directamente fascistas (Ucrania, Tailandia, Brasil) o incluso islamistas fundamentalistas (Libia, Siria). La mayoría de las veces, se benefician de la complicidad o benevolencia de Estados Unidos y de otros países imperialistas como Francia.

¿Cómo lograr que fracase una “revolución de colores”? La pura represión no funciona. Tan pronto como la policía comienza a disparar para defenderse, los proocadores armados que hay entre los manifestantes distribuyen armas a la muchedumbre y entonces la policía se encuentra en inferioridad de condiciones.

Actualmente, el único ejemplo de fracaso de una “revolución de colores” es la movilización de una multitud más numerosa de partidarios del actual gobierno que de los provocadores. Fue una movilización así la que salvó al gobierno de Chávez en Venezuela en 2002.

http://lagazetteducitoyen.over-blog.com/2019/09/qu-est-ce-qu-une-revolution-de-couleur.html

Hong Kong: una mano negra mueve los hilos de la guerra comercial contra China

Salman Rafi Sheikh

Una parte importante de la política exterior norteamericana se basa en promover la «política del caos», porque el caos desempeña un papel clave en el mantenimiento de la hegemonía norteamericana en la escena internacional. La «política del caos» no es sólo una estrategia utilizada contra Estados rivales y competidores estratégicos; también es una demostración de la obsesión del Estado profundo estadounidense por la hegemonía mundial unilateral y por negar a otras potencias (emergentes) su debido estatus y su capacidad para desafiar la primacía estadounidense.

Por lo tanto, lo que estamos presenciando en Hong Kong no es un levantamiento indígena contra China, sino más bien una «política del caos» diseñada para desestabilizar la región con el fin de perjudicar a China política y económicamente. ¿Sería una coincidencia si el momento de las protestas coincidiera perfectamente con el amanecer de la tecnología 5G fabricada en China, un invento que tiene el potencial de tomar el control del mundo de las telecomunicaciones y erosionar aún más la hegemonía estadounidense?

Los manifestantes de Hong Kong no decepcionaron a sus financiadores. Muchos manifestantes fueron vistos portando banderas estadounidenses, tocando el himno nacional estadounidense y pidiendo al Congreso estadounidense que aprobara la Ley de Derechos Humanos y Democracia de Hong Kong.

Los que protestan dicen que esta ley contribuirá a la implementación del sufragio universal en Hong Kong para 2020; en realidad, se convertirá en una herramienta en manos de las camarillas estadounidenses, permitiéndoles imponer sanciones a los políticos chinos con el pretexto de que están cometiendo supuestas violaciones de los derechos humanos. Este proyecto de ley requeriría que la Casa Blanca llevara a cabo una revisión anual para determinar si el estatus comercial especial de Hong Kong, que permite que sea reconocido como un territorio aduanero separado de la China continental, todavía puede ser justificado.

La ley pretende frustrar la «autonomía y libertad» de Hong Kong, que está siendo erosionada por la «interferencia china». Le daría al Presidente de Estados Unidos el poder de «identificar a las personas responsables del secuestro de libreros y periodistas de Hong Kong y a aquellos que son cómplices en la supresión de las libertades fundamentales en Hong Kong, incluyendo a aquellos que son cómplices en el retorno a la China continental de personas que han ejercido derechos reconocidos internacionalmente, para su detención o enjuiciamiento, y para embargar sus activos con sede en Estados Unidos y negarles la entrada en Estados Unidos». Dar carta blanca al Presidente de Estados Unidos para imponer sanciones a casi cualquier persona que se considere peligrosa e incontrolable.

Esta legislación, que es nada menos que una receta para la interferencia directa, es aparte de la «mano negra» ya presente en Hong Kong por parte de los funcionarios estadounidenses, que financian a los manifestantes y les ayudan a organizarse a gran escala.

Hasta ahora, las autoridades chinas han mostrado moderación. Pero el grado de aumento y propagación de las protestas, financiadas por organizaciones representativas, significa que Estados Unidos está presionando deliberadamente a China para que actúe. Si los chinos reprimen las protestas por la fuerza y algunos manifestantes mueren, permitirán a Estados Unidos atraer a sus aliados occidentales y europeos a un boicot económico contra China. Esto perjudicaría a China, ya que una serie de países europeos como Alemania e Italia, que tienen florecientes lazos comerciales y de inversión con China y están lejos de ser entusiastas de subirse al tren antichino de Estados Unidos, se verán obligados a tomar alguna medida contra China. Por lo tanto, el Estado profundo de Estados Unidos está dispuesto a utilizar la crisis de Hong Kong en su beneficio y a castigar a Pekín por la forma en que sigue desafiando las sanciones de Estados Unidos, por ejemplo, contra Irán.

El estallido de manifestaciones en Hong Kong sirve directamente a los intereses de Estados Unidos con respecto a China. Si estallan protestas a gran escala en Hong Kong y se hace posible una situación de guerra civil, el resultado será una fuga masiva de capitales del tercer mercado financiero más grande del mundo. En ausencia de este mercado financiero en Hong Kong, China debería celebrar sus futuros acuerdos financieros con países sobre los que no tiene control político.

Los acontecimientos de Hong Kong pueden ser el siguiente paso después de la guerra comercial que Estados Unidos impuso a China y que perdió debido a la resistencia y capacidad de China para resistir las presiones económicas externas. Incluso los aliados estadounidenses en la región -India y Japón, dos socios clave de la «Estrategia Indo-Pacífica» de Estados Unidos- se han negado a unirse a los esfuerzos antichinos de Estados Unidos y, de hecho, están buscando un acercamiento. En el frente de Huawei, a pesar de los esfuerzos de Estados Unidos para criminalizar a la empresa, ésta ha anunciado un aumento del 30 por ciento en los ingresos y ha firmado 50 contratos 5G, incluyendo 28 en Europa, en lo que va de año.

La única opción viable que le queda a Estados Unidos para controlar y forzar a China es la desestabilización masiva en Hong Kong y, por tanto, el cierre de las puertas de la inversión extranjera y del capital a la economía continental cerrada de China.

Si Estados Unidos puede manipular la autonomía de Hong Kong, puede perjudicar a la economía china. Estados Unidos ya tienen una fuerte presencia en Hong Kong. Más de 85.000 ciudadanos estadounidenses viven allí y casi 1.400 empresas estadounidenses operan allí. El superávit comercial de Estados Unidos en Hong Kong en 2017 fue de 32.600 millones de dólares.

Por lo tanto, dado que el objetivo final es la inestabilidad masiva para paralizar a China, lo que deberíamos esperar en el futuro son protestas más violentas y masivas de lo que ha sido el caso hasta ahora. De hecho, dependería en gran medida de cómo manejen la situación los chinos. Los rusos ya están discutiendo con los chinos una estrategia común para contrarrestar las protestas en Hong Kong y Moscú. Moscú, por supuesto, tiene mucha más experiencia que Pekín en la gestión y la lucha contra las campañas de protesta financiadas por el extranjero y también está dispuesta a beneficiarse de esta experiencia con la «mano negra» estadounidense en Hong Kong.

https://journal-neo.org/2019/08/21/roots-of-chaos-in-hong-kong-go-deep-into-washington/

Más información:
– Hong Kong y Moscú: autopsia de las ‘revoluciones de colores’
– El imperialismo estadounidense dirige la desestabilización de Hong Kong
– ¿Por qué los hongkoneses no están luchando por la independencia?
 

Hong Kong y Moscú: autopsia de las ‘revoluciones de colores’

Manifestación en Hong Kong
Dmitry Orlov

En las últimas semanas se han producido dos intentos paralelos de revolución del color, uno en Moscú y otro en Hong Kong. Si bien un observador ocasional podría pensar que el vínculo entre ambos es, en el mejor de los casos, tenue, una mirada más atenta revela que la metodología es exactamente la misma que se ha utilizado con éxito en los diversos ejercicios de cambio de régimen en el pasado -más de una vez en el caso de Ucrania-, pero que recientemente muchos de ellos han tardado en desarrollarse.

En particular, una de estas revoluciones ya había fracasado decisivamente en Rusia. La Revolución de la Cinta Blanca en la Plaza Bolotnaya («marisma») en Moscú el 6 de mayo de 2012, justo antes de la reelección de Putin como presidente, no condujo a ninguna parte; en este caso, los cambios de régimen fueron contraproducentes, el objeto era más grande de lo que la gente podía tragar, y sus agentes locales en la «oposición» están ahora entre las personas más despreciadas de toda Rusia. Y ya había fracasado decisivamente en Hong Kong durante la «Revolución de los Paraguas» de 2014; después de 75 días de protesta, se debilitó y se restableció el orden público.

Estaba listo para declarar la Unión de la Revolución de Color casi muerta en 2016; ahora estoy listo para confirmar que está tan muerto como un clavo en la puerta. Entonces, ¿por qué sus miembros se siguen movilizando?, ¿Quizás no saben que está muerta? Parece que las organizaciones muertas, especialmente las que cuentan con una buena financiación, apenas se diferencian de, por ejemplo, los ciempiés parcialmente aplastados o los pollos sin cabeza: pueden excluir voluntariamente cualquier reconocimiento de su desaparición prematura y persistir en un estado zombie. Así, la CIA, el Departamento de Estado de Estados Unidos, USAID, varias ONG occidentales y los medios de comunicación occidentales confían en movimientos altamente coordinados que intentan fomentar la revuelta, socavar la autoridad legítima e instalar un gobierno títere, siguiendo la guía oficial de las Revoluciones de Colores, que han sido cuidadosamente elaborada en todos sus detalles. ¡Lástima! Su metodología ya no funciona.

Por lo tanto, la solución alternativa es simplemente pretender que la metodología sigue funcionando. En lugar de intentar producir «hechos sobre el terreno» (esta expresión terriblemente gastada; como si los hechos relevantes también pudieran levitar por sí mismos o cavar un túnel a través de una montaña), el supuesto movimiento de protesta se convierte en una sesión de fotos escenificada. La periodista canadiense Eva Bartlett (que ya había informado sobre la situación real en Siria y Gaza, pasando por alto los embargos de los medios de comunicación occidentales) asistió el pasado fin de semana a la «manifestación/concierto público/algo por fin» sobre la avenida Sajarov en Moscú, e informó de que la multitud, unas 20.000 personas (pocas según los estándares moscovitas), se mostraba letárgica y apática. Unos pocos grupos pequeños de personas subieron a la galería durante unos minutos cantando consignas genéricas de protesta, una detrás de la otra, para las cámaras, y luego bajaron a mezclarse con la multitud.

Esta vez, la protesta, manifestación, mitin o concierto -no importa cómo lo llames- fue aprobada por el gobierno de la ciudad, así que nadie fue detenido y no hubo violencia. Pero en las dos ocasiones anteriores, hace dos o tres fines de semana, la multitud se reunió donde no debía y, en cada caso, unas mil personas fueron detenidas. La mayoría de ellos fueron multados (su transgresión fue administrativa y no penal) y puestos en libertad, mientras que los que arrojaron pedazos de asfalto o de basureros a la policía fueron detenidos y llevados ante la justicia como delincuentes. Según los estándares de Moscú, las multitudes eran aún más pequeñas que el fin de semana pasado y se habían reducido a la mitad de un fin de semana a otro.

Hay que subrayar que la manifestación de Moscú fue innecesaria. Una mujer llamada Lyubov Sobol, muy odiada y bastante desagradable, asociada a Alexei Navalny, miembro clave de una ONG occidental (que, según los medios de comunicación occidentales, es una figura importante en la oposición rusa), además de otras figuras igualmente oscuras, pidió que fuera elegida en las próximas elecciones al Consejo Municipal de Moscú. No consiguieron recoger suficientes firmas y, por lo tanto, recurrieron a la falsificación de firmas. Esto fue descubierto y sus peticiones fueron rechazadas. No les gustó esta decisión, así que organizaron manifestaciones. Pero en lugar de realizar manifestaciones donde se les permitía (de nuevo en la avenida Sajarov), empezaron a bloquear el tráfico y a atacar a la policía.

Cabe señalar también que la mitad de las personas detenidas, al parecer por protestar contra las elecciones municipales de Moscú, no eran de Moscú y que un gran número de ellas no eran rusas. Queda por ver cuántos de ellos fueron pagados por estar allí y el precio de su asistencia. Es interesante notar que Alexei Navalny está siendo investigado por el blanqueo de mil millones de rublos de fondos obtenidos ilegalmente. Aparentemente, sus voluntarios (muchos de los cuales eran menores de edad y demasiado jóvenes para ser considerados penalmente responsables, y de una edad en la que los niños y niñas pueden ser seducidos por la simple oferta de hacer algo vagamente ilegal, agitación y rebeldía) depositaron pequeñas cantidades de dinero en efectivo en las máquinas expendedoras para que su tesoro pareciera ser el resultado de muchas donaciones individuales. También tenía curiosidad por ver cómo Sobol, cada vez que era detenida, recordaba de repente que tenía una niña en casa y pedía ser puesta en libertad.

También se tomó nota de la utilización por otros organizadores de niños en cochecitos y personas mayores y discapacitadas como escudos humanos, que fueron grabados en cámara y vigilados por las autoridades.

Por lo tanto, es seguro decir que las protestas de Moscú han disminuido. Las «figuras importantes de la oposición rusa», según Occidente, que gozan de un apoyo costoso y de una buena atención, han demostrado ser impotentes y bastante desagradables. Los esfuerzos para hacer que la policía de Moscú parezca brutal y violenta también han fracasado: la policía ha sido escrupulosa en su respeto por la ley, educada y bastante amable, especialmente cuando se la compara con las tácticas brutales de la policía en lugares como Francia y Estados Unidos. No se utilizaron cañones de agua ni gases lacrimógenos; no hubo víctimas y no se informó de traumatismos significativos.

A diferencia de Moscú, las manifestaciones en Hong Kong parecen continuar y muchos informes indican que se están volviendo cada vez más violentas. Al igual que en Moscú, su razonamiento es absurdo: empezaron protestando contra una nueva ley de extradición, por la que Hong Kong dejaría de ser un santuario para los que han cometido crímenes en el continente. La ley fue rápidamente pospuesta y luego retirada, pero las protestas continuaron e intensificaron.

En Moscú los «dirigentes de la oposición» tan apreciados por los gobiernos y los medios de comunicación occidentales nunca han superado el 1 por ciento, pero algunos de los más famosos han desarrollado una imagen negativa mucho más fuerte. Unos pocos miles de niños que intentan ser detenidos para que puedan tomar unos cuantos “selfis” mientras les detienen y ser liberados una vez que sus padres hayan pagado la multa, no cambiarán esa situación.

Su larga historia de colonia británica ha hecho de Hong Kong una quimera chino-británica -como la mítica cabra de cabeza de león y cola de serpiente- y las sociedades quiméricas tienden a destruirse espontáneamente cuando sus contradicciones internas se vuelven intolerables.

Hong Kong también tiene un problema de lealtad compartida. La guerra comercial autodestructiva de Donald Trump contra China (y el resto del mundo) ha reforzado en la imaginación del público chino la impresión de que Estados Unidos es el enemigo número uno. En este contexto, las imágenes de los manifestantes de Hong Kong que ondean banderas coloniales británicas y estadounidenses transmiten exactamente el mensaje equivocado, a saber, que Hong Kong es injusto y que debe ser tratado. China tiene una metodología probada para tratar con la deslealtad.

Parece que el gobierno chino está dejando que los acontecimientos sigan su curso por el momento. A esto se le llama la fase de «marca» de un algoritmo de «marca y barrido». Una vez que todos los manifestantes hayan sido debidamente marcados (ahora hay cámaras por todas partes, especialmente en una ciudad superpoblada como Hong Kong, y el software de reconocimiento facial es bastante efectivo), su puntuación social se reducirá a cero, lo que significa que nunca subirán a un avión o tren, nunca ocuparán un puesto de responsabilidad o autoridad y sólo podrán esperar una vida de pereza (si son ricos) o trabajar en el fondo de la escala (si son pobres).

Al igual que otras técnicas de cambio de régimen, ya sean militares o financieras, la metodología de las Revoluciones de Colores ya no es capaz de producir los resultados esperados, es decir, el derrocamiento de la autoridad legítima y la instalación de un gobierno títere. Pero, como otras técnicas, todavía es capaz de causar bajas. Hasta la fecha, el establishment de Washington ha perdido completamente el control, tanto a nivel nacional como internacional. Se han perdido las guerras comerciales; las guerras de sanciones se han convertido en objetos ridículos; las amenazas de escalada militar han resultado ser vacías. Todo el sistema financiero estadounidense es un hombre muerto que todavía camina. ¿Qué pueden esperar los washingtonianos? Bueno, todavía pueden usar la metodología de las Revoluciones de Colores para fomentar una revuelta inútil e innecesaria y, al hacerlo, arruinar muchas vidas jóvenes.

http://cluborlov.blogspot.com/2019/08/the-color-revolution-post-mortem.html

Más información:
– Hong Kong: una mano negra mueve los hilos de la guerra comercial contra China
– El imperialismo estadounidense dirige la desestabilización de Hong Kong
– ¿Por qué los hongkoneses no están luchando por la independencia?

El imperialismo estadounidense dirige la desestabilización de Hong Kong

Jimmy Lai con Mike Pence en la Casa Blanca
Wei Xinyan y Zhong Weiping

El 6 de agosto, los medios de comunicación de Hong Kong informaron de dos reuniones entre un consejero político de Estados Unidos y dirigentes separatistas. Julie Eadeh, que trabaja en el Consulado General de Estados Unidos en Hong Kong, fue captada por la cámara con dos figuras de la oposición, Martin Lee y Anson Chan.

Más tarde, ese mismo día, Julie Eadeh también tuvo un encuentro con Joshua Wong, uno de los dirigentes, en 2014, del movimiento Occupy Central.

Mucho antes de esas reuniones, había una creciente evidencia de la deliberada participación de Estados Unidos en el empeoramiento de la situación en Hong Kong. Los políticos estadounidenses se han reunido con Lee y otros dirigentes opositores de Hong Kong, incluido Jimmy Lai.

Esas reuniones solo han agregado combustible a los hechos criminales que ponen en peligro a Hong Kong.

China ha pedido repetidamente a Estados Unidos que deje de interferir en los asuntos internos de otros países, pero parece que este último no tiene intención de retirar su «mano entrometida».

El mensaje de protesta y los grupos asociados con él plantean una serie de preguntas sobre hasta qué punto el movimiento está organizado.

MintPress News, un sitio web de noticias de Estados Unidos, informó que algunos grupos involucrados en los recientes disturbios en Hong Kong recibieron fondos significativos del National Endowment for Democracy, que describió como «un grupo de poder blando de la CIA que ha desempeñado un papel crítico en innumerables operaciones de cambio de régimen llevadas a cabo por Estados Unidos«.

Aunque se promociona como una «organización no gubernamental», el sitio web de la NED dice que «recibe una asignación anual del Congreso de los Estados Unidos a través del Departamento de Estado, para ayudar al gobierno de los Estados Unidos».

«La condición de ONG de NED le permite trabajar donde no hay relaciones de gobierno a gobierno y en otros entornos donde sería demasiado complicado trabajar para el gobierno de Estados Unidos».

NED se fundó en 1983, cuando el foco de atención hacia la CIA era tan intenso que debían encontrarse nuevos métodos, sin una conexión clara con el Gobierno de Estados Unidos, para promover los intereses norteamericanos en sistemas políticos extranjeros.

Al presentarse como una ONG independiente y privada, su función era hacerse cargo de los programas de cambio de régimen político de la CIA.

“No deberíamos tener que hacer este tipo de trabajo de manera encubierta. Sería terrible para los grupos democráticos de todo el mundo ser vistos como subsidiarios de la CIA», dijo elpresidente de NED, Carl Gershman, al New York Times en 1986. «Vimos eso en los años sesenta, y es por eso que se suspendió. No hemos tenido la capacidad de hacer esto, y es por eso que se creó la fundación».

En 1991, The Washington Post citó a otro fundador de NED, Allen Weinstein, quien dijo: «Mucho de lo que hacemos hoy fue hecho de manera encubierta hace 25 años por la CIA».

NED no oculta su apoyo a la «democratización» en ciertos países asiáticos, proclamando en su sitio web: «En 2017, la Fundación dio prioridad a los países de Asia… donde la NED estaba posicionada para tener el mayor impacto. Sobre la base de la estrategia de NED de años anteriores, los programas continuaron concentrándose en países clave dentro de cada subregión ”.

Voice of America entrevistó a Louisa Greve, entonces vicepresidenta de los programas de NED para Asia, Medio Oriente y África del Norte, en 2014. Dijo que la organización había estado financiando programas en Hong Kong durante aproximadamente dos décadas, con subvenciones por un total de varios millones de dólares. Greve dijo que el nivel de apoyo había sido constante durante ese período.

Voice of America afirmó que los tres socios de NED en Hong Kong fueron el Solidarity Center, con sede en Estados Unidos, y el Hong Kong Human Rights Monitor, que recibió subvenciones de alrededor de 150.000 dólares y había estado trabajando en Hong Kong desde 1997, y el National Democratic Institute de Estados Unidos, que tenía una subvención de 400.000 dólares.

MintPress News publicó que la financiación de NED a grupos en Hong Kong en realidad se remonta a 1994, con HKHRM recibiendo más de 1.9 millones de dólares entre 1995 y 2013.

El sitio web del NED muestra que otorgó 155.000 dólares a Solidarity Center y $ 200,000 al National Democratic Institute para trabajar en Hong Kong, y 90.000 dólares al Hong Kong Justice Center en 2018. El National Democratic Institute recibió 650.000 dólares de 2016 a 2017, y Solidarity Center 459,865 dólares de 2015 a 2017.

A través del trabajo de sus tres socios en Hong Kong, NED ha mantenido estrechas relaciones con otros grupos en la región.

Un episodio de The News, con Rick Sanchez, en el canal de televisión RT de Rusia, reveló en julio que seis organizaciones están recibiendo dinero y trabajando con NED. Son el HK Institute of Human Resource Management, la HK Confederation of Trade Unions, la HK Journalists Association, el Civic Party, el Labor Party y el Democratic Party, cuyo presidente fundador es Martin Lee.

Todos ellos miembros del Civil Human Rights Front [Frente Civil de Derechos Humanos], una coalición de los medios de comunicación de Hong Kong, incluido el South China Morning Post y el Hong Kong Free Press que, digamos, es el organizador de las manifestaciones en contra de la ley de extradición.

En una entrevista en el programa DEFCON 3, de Fox News, en 2014, Michael Pillsbury, miembro del Hudson Institute, dijo que Estados Unidos tiene cierta influencia sobre asuntos políticos en Hong Kong.

«También hemos financiado con millones de dólares programas a través del National Endowment for Democracy… así que, en ese sentido, la acusación china (de que Estados Unidos jugó un papel en las protestas de Hong Kong) no es totalmente falsa», dijo.

Es inconcebible que los organizadores de las protestas actuales de Hong Kong desconozcan los lazos de la NED con algunos de los miembros de la coalición. En su entrevista con VOA en 2014, Greve dijo que los activistas conocían los riesgos de trabajar con socios de NED, «pero aún así, sostienen que ‘la cooperación internacional es legítima'».

En marzo, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, se reunió con Anson Chan y los legisladores de la oposición Charles Mok y Dennis Kwok en Washington.

Dos meses después, Lee visitó Estados Unidos y se reunió con el Secretario de Estado de los Estados Unidos Mike Pompeo y participó en un evento organizado por NED.

A principios del mes pasado, Lai se reunió con políticos estadounidenses como Pence, Pompeo, el asesor de seguridad nacional John Bolton y algunos senadores republicanos.

La misma secuencia de eventos ocurrió en el movimiento ilegal Occupy Central en 2014.

Lee y Chan discutieron planes para Occupy Central con Greve en Washington en abril de 2014, y le informaron sobre el movimiento, sus actores clave, su agenda y sus demandas.

Dos días después, Martin Lee y Anson Chan se reunieron con el entonces vicepresidente estadounidense Joe Biden.

NED es descrita por el historiador estadounidense William Blum como una organización que a menudo hace exactamente lo contrario de lo que su nombre implica, nunca ha cesado en su intromisión mundial. Utiliza la democracia como herramienta de para avivar las «revoluciones de color» en todo el mundo.

El South China Morning Post, la National Endowment for Democracy aporta más de 170 millones de dólares cada año a «sindicatos, facciones políticas, clubes de estudiantes, grupos cívicos y otras organizaciones».

En la década de 1980, financió «fuerzas democráticas» en Checoslovaquia, Hungría, Rumania y Bulgaria para agitar el «cambio de régimen», según informe del Washington Post de 1991.

Más recientemente, ha tratado de influir en las elecciones en Mongolia, Albania, Bulgaria y Eslovaquia y ha construido «movimientos contra Rusia en … Ucrania, Bielorrusia, Moldavia, Georgia, Serbia, Kosovo y Bosnia-Herzegovina«, según Stephen Kinzer, un especialista en asuntos internacionales y públicos de la Brown University, quien dijo que la organización debería llamarse más apropiadamente el «Fondo Nacional para Atacar la Democracia». NED también ha dado dinero a «grupos cívicos» en las regiones autónomas de China Xinjiang Uygur y Tibet para sabotear la estabilidad de la región.

Zhang Guoqing, experto de la Academia China de Ciencias Sociales, declaró a Global People que, NED es experta en la planificación de «revoluciones de color» en todo el mundo, especialmente en Asia Central, Oriente Medio y América del Sur. Este tipo de «revoluciones» se ha convertido en una importante herramienta política para el intervencionismo y los “cambios de régimen” de Estados Unidos, dijo Zhang. Estados Unidos afirma estar salvaguardando la democracia en todo el mundo, pero de hecho, está llevando la desestabilización a los países señalados como su objetivo a expensas de los contribuyentes estadounidenses.

http://www.chinadaily.com.cn/a/201908/17/WS5d578b28a310cf3e355664f1_1.html

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