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‘Europa es el marco indispensable para que nos afirmemos en el mundo’, dice el Presidente alemán

Johannes Stern

La clase dirigente de Alemania está decidida a regresar al militarismo por todos los medios. El Presidente Federal Frank-Walter Steinmeier (Partido Socialdemócrata, SPD) así lo subrayó en su discurso de apertura en la Conferencia de Seguridad de Munich de este año.

“El mundo de hoy no es el mismo que será en 2014”, advirtió al principio de su discurso. “Hace exactamente seis años hablé aquí sobre la responsabilidad de la política exterior alemana, que debía probar su validez”, dijo. Mucho ha “cambiado desde entonces” y por lo tanto quería “hablar claramente” sobre cómo “el mundo de hoy se ve desde la perspectiva alemana”.

El Jefe de Estado alemán no se anduvo con rodeos. Retrató un mundo en el que las potencias imperialistas se preparan abiertamente para la guerra y un nuev reparto del mundo, como en la víspera de la Primera y Segunda Guerra Mundial. Estamos siendo testigos de “una dinámica cada vez más destructiva en la política internacional”. Añadió que la idea de “competencia entre grandes potencias” no sólo influye en los documentos estratégicos de hoy en día. También está redefiniendo la realidad en todo el mundo, y sus rastros se remontan a las interminables guerras con enormes pérdidas de vidas en Oriente Medio y Libia”.

75 años después del final de la Segunda Guerra Mundial, además de Rusia y China, el imperialismo alemán cuenta una vez más con Estados Unidos entre sus adversarios internacionales. “Nuestro aliado más cercano, Estados Unidos de América, rechaza el concepto mismo de una comunidad internacional. Cada país, cree, debe protegerse a sí mismo y anteponer sus propios intereses a los de los demás. Como si el hecho de que cada uno piense en sí mismo significara que todos son tomados en consideración”. Estados Unidos quiere ser ”grande de nuevo”, incluso a expensas de sus vecinos y socios.

El objetivo de Alemania es una política militar independiente germano-europea y de gran potencia que permita a Berlín desempeñar un papel en los futuros conflictos y hacer valer sus intereses económicos y geoestratégicos en todo el mundo.

“Para Alemania, Europa no es sólo algo agradable para tener en caso de que otras sociedades se marchiten”, explicó. “No, es nuestro más fuerte y fundamental interés nacional. Hoy y mañana, Europa es el marco indispensable para que nos afirmemos en el mundo”.

Steinmeier no dejó ninguna duda de que esta “autoafirmación” significaba, como en el pasado, un aumento masivo de armamentos, guerras y crímenes imperialistas en Alemania. “El instrumento militar es indispensable para nuestra seguridad”, recordó Steinmeier a su audiencia en el Hotel Bayrischer Hof. El esfuerzo para lograr el objetivo acordado de la OTAN del 2 por ciento es “correcto y necesario”, añadió. En general, apuntó, no debemos “sobrecargar nuestra política exterior con la esperanza de que traiga la salvación”, porque “es más probable que las posiciones moralmente guiadas cierren nuestros ojos que los abran a la necesidad y posibilidades reales de nuestras acciones”.

Si quieres promover los intereses alemanes en todo el mundo, tienes que ensuciarte las manos. “Quien quiera hacer la paz en Libia debe estrechar muchas manos, no todas limpias”, dijo Steinmeier de forma provocativa. Quien quiera luchar contra el terrorismo en la región del Sahel -y tenemos algunos años de experiencia en Mali- no puede contentarse con un simple ‘sí o no’ para enviar soldados… Ante todo debe abordar las complejas causas del conflicto sobre el terreno para lograr asegurar la estabilidad. De otra manera no puede haber una resolución de conflictos, y mucho menos un entendimiento”.

En un discurso posterior, el ministro de Relaciones Exteriores Heiko Maas (también del SPD) se expresó de manera igualmente beligerante. “Para decirlo sin rodeos: Alemania está dispuesta a asumir un mayor compromiso, incluyendo compromisos militares”, dijo. “Pero este compromiso militar debe basarse en una lógica política… El ex Ministro de Defensa Peter Struck tenía razón. Una vez dijo que la seguridad alemana también se defiende en el Hindu Kush. Y hoy tenemos que añadir, también en Irak, Libia y el Sahel, pero también en la mesa de negociaciones en Nueva York, Ginebra o Bruselas”.

Steinmeier y Maas trataron cínicamente de vender sus agresivos alegatos a favor de una política global germano-europea en estrecha alianza con Bruselas y Francia en respuesta a las “lecciones de la historia alemana” y al retorno de las fuerzas fascistas y de extrema derecha. “Hoy en día los espíritus malignos del pasado -pensamiento etnocéntrico, racismo, antisemitismo- están apareciendo en nuestro país bajo una nueva apariencia. Por lo tanto, se nos interpela una vez más, no sólo en Alemania”, dijo Steinmeier.

Los discursos de Steinmeier y Maas, así como todo el desarrollo político de Alemania, subrayan el hecho de que la clase dirigente no ha aprendido una sola lección de las catástrofes del siglo XX. Como en los años 30, reaccionó a la profunda crisis del capitalismo con el militarismo, la guerra y el fascismo.

La semana pasada, la decisión de la Unión Demócrata Cristiana de Turingia (CDU) de elegir un primer ministro de estado con la organización de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) mostró que la burguesía alemana depende directamente de las fuerzas de extrema derecha para llevar a cabo su trayectoria militarista y antiobrera a pesar de la resistencia popular. El propio Steinmeier juega un papel central en este contexto.

Poco después de su participación en la Conferencia de Seguridad de Munich en 2014, como ministro de relaciones exteriores en ese momento, Steinmeier expresó abiertamente su solidaridad con las fuerzas fascistas de Ucrania. Durante el golpe de estado apoyado por Berlín, dio la bienvenida a la embajada alemana en Kiev a Oleh Tyahnybok, el dirigente del partido fascista Svoboda, que hasta entonces había sido principalmente un aliado del Partido Nacional Alemán neonazi (NPD). Tyahnybok es conocido por sus diatribas antisemitas en las que incita a la población “contra los cerdos judíos y otras escorias”. Sus modelos a seguir son los colaboradores nazis como Stepan Bandera y Roman Shujevych, que estuvieron involucrados en la masacre de miles de judíos ucranianos.

Después de que el ADF entrara en el Bundestag en septiembre de 2017, Steinmeier utilizó su discurso en el Día de la Unidad Alemana para promover una cooperación más estrecha con las fuerzas de extrema derecha en la propia Alemania. Refiriéndose a los resultados de las elecciones de la AfD, dijo: “Nuestras diferencias no deben convertirse en enemistades, las diferencias no deben ser irreconciliables”.

A finales de noviembre de 2017, invitó a los entonces copresidentes de la AfD, Alexander Gauland y Alice Weidel, a las conversaciones políticas en su residencia oficial del Palacio de Bellevue. El rearme de las Bundeswehr [fuerzas armadas] y la ofensiva bélica ahora planeada no pondrá fin a la cooperación con la AfD, sino que la intensificará aún más.

https://www.mondialisation.ca/conference-de-munich-le-president-allemand-steinmeier-appelle-a-une-politique-de-grande-puissance-germano-europeenne/5641769

El arsenal del imperialismo no es sólo la guerra sino el bloqueo, las sanciones, embargos, chantajes, presiones y amenazas

El bloqueo, las sanciones económicas, el embargo de activos y similares no son política económica sino instrumentos de guerra como los misiles y los submarinos.

La amenaza de su empleo también forma parte de la guerra y de las relaciones diplomáticas. A veces lo llaman chantaje y si se quiere suavizar un poco más, se puede calificar como “presión” o “coacción”.

En un bloqueo hay una potencia que bloquea y otra lo padece, es decir, que hay agresores y agredidos. El bloqueo no afecta sólo al país bloqueado sino a todos los que no se suman al mismo. Por lo tanto, el bloqueo se impone a todos los países del mundo.

La política de Erdogan, sobre todo en Oriente Medio, no se entiende sin el bloqueo impuesto a Irán por el imperialismo que, de rebote, es un bloqueo a Turquía.

Hace unos meses, para escenificar su servilismo hacia Estados Unidos, Erdogan dijo que no estaba de acuerdo con el bloqueo a Irán pero que no le quedaba más remedio que sumarse a él, por lo que suspendió la importanción de petróleo iraní.

A su vez, para recuperar terreno en Oriente Medio, Estados Unidos ha agarrado del pescuezo a Erdogan.

El lunes un tribunal de Estados Unidos acordó suspender un juicio contra el banco público turco HalkBank por no haber seguido las sanciones impuestas contra Irán. Pero las tornas políticas cambian y con ellas cambian los tribunales.

El senador demócrata Ron Wyden ha enviado una carta al Fiscal General de Estados Unidos, William Barr, preguntándole si Trump había tratado de intervenir a favor de Halkbank, de Erdogan y del ministro de finanzas turco Berat Albayrak, que es yerno de Erdogan y está en la carrera para sucederle en la Presidencia de Turquía (*).

A los demócratas les ha sallido mal el juicio de destitución contra Trump por el caso de Ucrania y no cejan en su empeño.

El caso de HalkBank cuelga como la espada de Damocles sobre la cabeza de Erdogan. Washington manipula este tipo de asuntos como instrumentos de presión contra países extranjero y contra sus dirigentes.

(*) https://www.reuters.com/article/us-usa-turkey-halkbank/shares-of-turkeys-halkbank-surge-after-reprieve-in-us-court-idUSKBN1ZY0OY
https://www.fdd.org/analysis/2020/01/29/us-prosecutors-propose-massive-contempt-fine-for-sanctions-evading-turkish-bank/

Los cómplices imperialistas del genocidio armenio

“¿Quién se acuerda ya del exterminio de los armenios?”, preguntaba Hitler en 1939, unos días antes de invadir Polonia.

El genocidio armenio fue consecuencia de la Primera Guerra Mundial, es decir, de la entrada del capitalismo en su etapa imperialista, pero muy pocos años después nadie recordaba nada. La memoria es sí: muy selectiva. Nos olvidamos de algunos acontecimientos, pero alguien se encarga de que no nos olvidemos de lo que les interesa.

Hay genocidios y genocidios. Depende. No todos los muertos son iguales. Ni todos los pueblos. A veces todo parece depender de la cantidad, de si matas a muchos o pocos.

El genocidio armenio ha vuelto a la actualidad de la manera más repugnante posible: como una arma arrojadiza contra Turquía. Si Erdogan mantuviera otra política, ni Estados Unidos, ni Alemania, hubieran alzado la voz.

Los armenios les importan un bledo. Sólo son el instrumento útil, el interruptor que tan pronto se enciende como se apaga. De Armenia nadie sabe nada y, lo que es peor, nadie quiere saber nada, aunque hay excepciones como… los comunistas.

En enero de 1916, cuando el genocidio apenas comenzaba, Karl Liebknecht bramó en el Reichstag en medio de un ruido ensordecedor: “En el Imperio Turco Aliado, la población armenia está siendo expulsada de sus hogares y masacrada por cientos de miles”. El diputado pidió que el gobierno informara de la situación.

Von Stumm, Jefe de la Sección Política del Ministerio de Asuntos Exteriores y Enviado Plenipotenciario del Kaiser, respondió lo siguiente: “El Canciller del Reich es consciente de que la Sublime Puerta [gobierno turco de Estambul], enfrentada hace algún tiempo a un intento de insurrección de nuestros enemigos, ha evacuado a la población armenia de ciertas partes del Imperio Turco y les ha asignado otros lugares de residencia. Debido a algunas de las repercusiones de esas medidas, se produjo un intercambio de opiniones entre los gobiernos alemán y turco. No se pueden revelar más detalles”.

Turquía y Alemania fueron aliados durante la Primera Guerra Mundial. En el momento del genocidio había muchos alemanes en Turquía, testigos de primera mano de lo que estaba ocurriendo.

Algunos de aquellos alemanes eran protagonistas principales del genocidio, que es la parte interesante del asunto. Alemania no es ajena al genocidio armenio. Los planes de expulsión de los armenios procedían del barón Colmar von der Goltz, que había trabajado desde 1883 como instructor militar del Imperio Otomano, donde tenía el rango de mariscal turco, conocido como “Golz Pashá”.

En 1913 el periodista alemán Paul Rohrbach sugirió la deportación de los armenios para encontrar una solución a la cuestión armenia. En 1913, bajo el mando del general Liman, unos 800 oficiales alemanes desembarcaron en Estambul para adiestrar militarmente a su aliado. Algunos de ellos participaron directamente en la planificación y ejecución de las deportaciones.

El general alemán Fritz Bronsart von Schelldorf, Jefe del Estado Mayor del Ejército Otomano en Estambul, justificó su actividad criminal contra los armenios incluso después de la guerra, escribiendo en 1919: “El armenio es como el judío, fuera de su país es un parásito: ‘chupa’ la salud de su país de residencia. De ahí ese odio casi medieval contra ellos, un pueblo indeseable. Con su exterminio todo se ha terminado”.

Hoy sabemos que los exterminios no se acabaron en 1919. No habían hecho más que empezar porque son inherentes al imperialismo. El ejército alemán no es ajeno al genocidio armenio y lo que había dirigido en 1920 lo repitió dos décadas después en su propio suelo. Si la matanza de los armenios se había olvidado, ¿quién se acordaría de una segunda matanza?

Las confesiones de un pelele cuyos hilos empiezan en Washington y acaban en… Camboya

Kem Sokha: el pelele de Estados en Camboya
Recientemente la radio La Voz de América (VOA), financiada y controlada por el Departamento de Estado de Estados Unidos, informó que estaban reorganizando su red de emisoras en Camboya.

El pretexto es “proteger a los reporteros en riesgo” y crear una nueva asociación de periodistas. “Esta evolución tiene como telón de fondo la represión gubernamental de la prensa, que ha llevado al cierre de organizaciones de prensa y emisoras de radio independientes en el país”, asegura la VOA (1).

Entre los periodistas en riesgo se encuentran los de Radio Asia Libre, que forma parte del conglomerado de medios de comunicación del Departamento de Estado de Estados Unidos en Camboya y el resto de Asia.

La VOA asegura que los fundadores de la nueva asociación son los miembros de la Alianza de Periodistas Camboyanos (CamboJa): “Los 15 miembros fundadores de CamboJA son periodistas actuales o antiguos de seis medios de comunicación, entre ellos Voice of Democracy, The Cambodia Daily, Radio Asia Libre y VOA, así como periodistas independientes”.

Blanco y en botella: CamboJa es el mismo Departamento de Estado de Estados Unidos en al país asiático. El nuevo tinglado se prepara, pues, para reforzar a la oposición al gobierno camboyano que dentro de poco se tendrá que enfrentar a la típica desestabilización “de colores”: manifestaciones de jóvenes y estudiantes por las calles, reivindicaciones en contra de la corrupción y a favor de los derechos humanos… Un guión conocido.

Estados Unidos se vuelca en su apoyo al Partido Nacional de Rescate de Camboya (CNRP) que ejercerá el papel de escaparate de la desestabilización de cara a los corresponsales de prensa que envíen las agencias de noticias y televisiones del mundo entero.

El cacique del CNRP es Kem Sokha, a quien no se le puede reprochar que tenga pelos en la lengua: ha admitido abiertamente que es el representante de los intereses de Estados Unidos, que es quien dirige a la oposición camboyana.

El diario Phnom Penh Post publicó un artículo titulado “El productor de vídeo Kem Sokha cierra la oficina de Phnom Penh por miedo”, en el que repasaba las confesiones de este títere:

“Sokha dice que ha visitado Estados Unidos a petición del gobierno cada año desde 1993 para conocer el ‘proceso de democratización’ y que ‘decidieron’ que debía retirarse de la política para crear un cambio en Camboya”.

“Dijeron que si queremos cambiar la dirección, no podemos ir a la cabeza. Antes de cambiar el nivel superior, tenemos que desarraigar el nivel inferior. Tenemos que cambiar el nivel inferior primero. Esa es una estrategia política en un país democrático”, dijo.

Sokha admite claramente que es el imperialismo quien mueve los hilos: “Estados Unidos me ayudó. Me pidieron que tomara el modelo de Yugoslavia, Serbia, donde pudieron cambiar al dictador Slobodan Milosevic”.

“Milosevic tenía muchos tanques. Pero cambiaron las cosas al usar esta estrategia, y [Estados Unidos] está compartiendo esta experiencia conmigo para implementarla en Camboya. Pero nadie lo sabía”, reconoce Sokha.

“Sin embargo, ya que estamos en esta etapa, tengo que hablarles hoy sobre esta estrategia. Tendremos otras cosas que hacer y tendremos éxito”. Luego Sokha va más allá y asegura: “No hago nada por mi propia voluntad. Sus expertos, profesores de universidades en Washington, DC, Montreal, Canadá, son contratados por los americanos para aconsejarme sobre la estrategia para cambiar al dirigente dictatorial en Camboya” (2).

La hija de Sokha, Kem Monovithya, también trabaja abiertamente con
Estados Unidos para derrocar al gobierno camboyano. Cuando comenzó a
tomar medidas contra el NPRC y las organizaciones financiadas por los
imperialistas, Estados Unidos amenazó con sanciones y otras medidas
punitivas. Monovithya desempeñó un papel central en la promoción de
estas medidas punitivas en Washington.

En un artículo de 2017
titulado “Estados Unidos dicen que hay más sanciones sobre la mesa en
respuesta a la represión política”, el diario Phonom Post dijo:

“Un
grupo de ‘testigos’ convocados por el Comité de Asuntos Exteriores de
la Cámara de Representantes, entre los que se encontraba la hija de Kem
Sokha, Kem Monovithya, pidió medidas adicionales en respuesta a la
represión política. En una declaración, Kem Monovithya pidió que se
impusieran sanciones financieras selectivas a los funcionarios
gubernamentales responsables del debilitamiento de la democracia.
También pidió a Estados Unidos que suspendiera ‘toda la asistencia al
gobierno central de Camboya’ y que ‘continuaran los programas de
asistencia a la democracia para la sociedad civil, especialmente los que
se dedican a cuestiones relacionadas con las elecciones’.

No se
puede ser más claro: debilitar al gobierno, cortarle las vías de
financiación y fomentar las ONG, las redes sociales y la
desestabilización.

Al igual que su padre, la colaboración de
Monovithya con el imperialismo se remonta a mucho antes. En 2006 un
artículo del Washington Post titulado “Mientras están en Estados Unidos,
a los camboyanos se les enseña una lección sobre los derechos en el
hogar”, admitió: “Kem Sokha, ex senador y funcionario camboyano, dirige
el Centro Camboyano de Derechos Humanos, que cuenta con el apoyo de
fondos del gobierno de Estados Unidos. El centro ha organizado foros
públicos para escuchar las quejas sobre las condiciones de vida en
Camboya”.

En cuanto a Monovithya, el Washington Post
señalaba: “Monovitha Kem, graduada de una escuela de negocios y
aspirante a abogada, dijo que presionaría a las instituciones
estadounidenses e internacionales para luchar contra la decisión de Hun
Sen”. El gobierno camboyano debía ceder a las presiones: “Me gustaría
que se retiraran los cargos no sólo contra mi padre, sino contra todos
los demás activistas”, dijo en una entrevista. “Espero que cambien la
ley de difamación”, añadió (4).

En Washington Monovitha se reune
con funcionarios del Instituto Nacional Demócrata de Asuntos
Internacionales (NDI), el Instituto Republicano Internacional (IRI), la
Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y las
ONG “humanitarias” de siempre, lo cual no es ningún secreto (5).

Por
ejemplo, Licadho es una organización financiada tanto por el gobierno
británico como por Estados Unidos a través de la USAID (6). Otros son
tinglados bien conocidos de la Guerra Fría, como Radio Asia Libre y la VOA. También está el Centro
Camboyano para Medios Independientes, financiado por las filiales de la
NED, Freedom House y el IRI, así como la embajada británica y la
omnipresente Open Society de Soros.

Como no podía ser de otra
forma, el plan de Estados Unidos para desestabilizar Camboya es
consecuencia del acercamiento del gobierno camboyano a Pekín, su negativa a
secundar las sanciones a las empresas chinas y el esfuerzo de Estados
Unidos para desatar la guerra en el Mar de China Meridional
.

(1) https://www.voacambodia.com/a/journalists-form-a-new-press-association-plan-to-protect-at-risk-reporters/5136043.html
(2) https://www.nationmultimedia.com/detail/breakingnews/30325945
(3) https://www.phnompenhpost.com/national-politics/us-says-more-sanctions-table-response-political-crackdown
(4) https://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2006/01/31/AR2006013101508.html
(5) https://journal-neo.org/2018/05/29/washington-post-denies-us-meddling-in-cambodia-cites-us-meddlers/
(6) https://www.licadho-cambodia.org/donors.php

Kem Monovithya: la hija del pele es otra pelele

La CIA utilizó al espionaje argentino contra los países del ALBA para derrocar a Evo Morales en Bolivia

La estación de la CIA en La Paz instruyó al Jefe de la Agencia Federal de Inteligencia Argentina (AFI) en Bolivia, José Sánchez, para que apoyara la recopilación de información sobre Evo Morales y sus administraciones y a todos los funcionarios cubanos, venezolanos y nicaragüenses que residen en Bolivia, incluidos los diplomáticos.

Para cumplir con el encargo, José Sánchez no solo utilizó sus agentes en el país, sino que también solicitó el apoyo de representantes en Brasil, Colombia y Perú.

La estación de la CIA en Bolivia requirió la siguiente información de la AFI argentina:

1. La elaboración de perfiles psicológicos de los principales líderes del gobierno boliviano, especialmente de los ministros más influyentes. Esto incluye a Juan Ramón Quintana y Diego
Pari.

2. Recopilación de inteligencia que pueda vincular a los funcionarios del gobierno boliviano con el narcotráfico.

3. Recopilación de inteligencia sobre los negocios privados de los funcionarios del gobierno boliviano que pueden ser vinculados a los estafadores de la corrupción.

4. La identificación de ciudadanos cubanos, venezolanos y nicaragüenses que trabajan en Bolivia

5. La identificación de los diplomáticos de dichos países que trabajan en Bolivia.

Esta información sería utilizada por los Servicios Especiales de Estados Unidos para llevar a cabo campañas mediáticas contra Evo Morales, tanto antes como después de las elecciones como parte del esfuerzo para evitar su reelección.

José Sánchez mantuvo estrechos lazos con los funcionarios de la Embajada de Estados Unidos, que iban más allá de sus deberes como diplomático. Esto incluía a Rolf Olson y Annette Dorothy Blakeslee, ambos oficiales de la estación de la CIA en La Paz.

Asimismo, Annette Dorothy Blakeslee estuvo en Nicaragua como oficial médico de la USAID en la embajada de Estados Unidos en Managua. Es una de las tapaderas diplomáticas usadas por la CIA en sus operaciones secretas.


Sánchez tenía una cobertura diplomática, pero en realidad servía de enlace con los servicios secretos de varios países. Estaba a cargo de dos estaciones de la AFI en Bolivia: una en La Paz y la otra en el Consulado de Santa Cruz. Este último fue utilizado para repartir fondos para la oposición en esta ciudad. Los fondos, a su vez, eran proporcionados por la embajada de Estados Unidos.

A pesar de que estaba previsto que terminara su misión el 2 de diciembre, Sánchez fue misteriosamente relevado de su cargo sólo dos meses antes de que se produjera el golpe contra Evo.

https://bbackdoors.wordpress.com/2020/01/30/behind-the-coup-the-argentine-intelligence-agency-afi-in-bolivia/

La nueva política de asesinatos selectivos de Estados Unidos apunta hacia los dirigentes rusos y chinos

El secretario de Estado, Mike Pompeo
Trump ha puesto el asesinato de Putin sobre la mesa como parte de una nueva política terrorista, y no de manera indirecta. No se trata sólo de una política general contra aquellos a quienes Washington considera enemigos, sino que Rusia ha sido citada específicamente como objetivo de asesinatos al más alto nivel con vistas a la desestabilización del país.

En un discurso político en el Instituto Hoover de la Universidad de Stanford, pronunciado el 13 de enero, el Secretario de Estado, Mike Pompeo, esbozó esa nueva política. El título del discurso era “El restablecimiento de la disuasión, el ejemplo iraní”.

La Institución Hoover tiene una larga historia de vínculos con la CIA y recibe fondos privados secretos de varios fundaciones abiertamente fascistas y racistas cuyo objetivo siempre ha sido la destrucción de la URSS y ahora la de Rusia.

En su discurso en el Instituto Hoover, Pompeo afirmó claramente que un ataque a Rusia, a sus dirigentes e incluso a Putin, forma parte de la nueva política estadounidense que encabeza él mismo.

“La importancia de la disuasión no se limita a Irán. En cualquier caso, debemos defender la libertad. Ese es el objetivo del trabajo del presidente Trump para hacer que nuestro ejército sea el más fuerte que jamás haya existido”, dijo.

“La supresión de Suleimani es un ejemplo de una nueva estrategia estadounidense para disuadir a sus oponentes. Esto también se aplica a Irán, China y Rusia”, añadió Pompeo.

“Los Estados se están dando cuenta de las posibilidades de la posición más firme que hemos tenido con respecto a Irán. Sólo lo estamos reteniendo por ahora. Pero para proteger verdaderamente la libertad, es importante contener a todos los enemigos. Ese es el objetivo del trabajo del Presidente Trump. Por eso está trabajando para hacer que nuestro ejército sea el más fuerte que jamás haya existido”, continuó el secretario de Estado.

La cuestión es hasta qué punto la retórica de Pompeo es real y hasta qué punto está fanfarroneando, como su jefe. El discurso lo pronunció antes de que los misiles iraníes penetraran en las defensas Patriot de Estados Unidos en Irak. Cuando Irán arrasó la mayor base estadounidense en Oriente Medio, Estados Unidos dio marcha atrás y volvió a la política de sanciones económicas.

La URSS señaló a la CIA como autora del atentado contra Carrero Blanco y la muerte de Aldo Moro

Henry Kissinger
La CIA fue cómplice del asesinato del almirante Carrero Blanco, escribía en 1981 Félix Bayón en El País.
Según la publicación, proveniente de la agencia soviéticaa Tass, «los agentes de la CIA supervisaron los preparativos del atentado contra Carrero Blanco y tomaron todas las medidas precisas para que no fallara. Washington quería eliminar a ese político franquista de tendencia nacionalista, que le impedía enrolar a España en la OTAN y se negaba a cumplir ciegamente todas las órdenes que recibía del otro lado del Atlántico«.
La agencia hizo estas revelaciones dentro en respuesta a las declaraciones del entonces secretario de Estado norteamericano, Alexander Haig, que había acusado a Moscú de respaldar al «terrorismo internacional». 
Sobre el asesinato de Carrero, la URSS desveló que, en la víspera de su muerte, el almirante tuvo «una entrevista con el entonces secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger, que acababa de llegar a Madrid. Esa entrevista«, se añadía en la información de la agencia soviética, «fue fatal para Carrero Blanco«. 
Entre sus acusaciones contra la CIA, Tass destacó en aquellas fechas el asesinato de Aldo Moro -líder de la Democracia Cristiana italiana que no rechazaba del todo la participación del Partido Comunista en el Gobierno de su país-. 
Según Tass, «el hijo de Aldo Moro, Giovanni, declaró a los miembros de la comisión parlamentaria encargada de investigar el homicidio de su padre que un alto cargo de Estados Unidos advirtió a Aldo Moro, en un viaje suyo a ese país, del peligro que estaba corriendo y le aconsejó que se retirara de la política o que cambiara de línea de conducta Aldo Moro«, concluía Tass, «que no siguió ese consejo y los resultados ya son conocidos por todos«. 
Entre las intervenciones de la CIA en Europa, Tass hizo referencia en aquellas publicaciones también a la «intentona antigubernamental» de los partidarios del general Spinola (Portugal, 1975), que consiguieron desplazar al Partido Comunista Portugués del gobierno salido de la Revolución de los Claveles.

El número de personas desnutridas en el mundo aumenta en 40 millones cada año

En el último año ha aumentado el número de personas desnutridas en el mundo hasta 40 millones más, según el último informe anual de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación).

Se estima que actualmente son 963 millones, frente a los 923 millones en 2007 (1). La aceleración es espectacular: entre 2002-2003 y 2007, el número de personas subnutridas aumentó en 75 millones. La mayoría -41 millones- se encuentran en Asia y el Pacífico y una gran parte -24 millones- en el África subsahariana.

Estas regiones representaron 750 millones de personas hambrientas en 2003-2005 (89 por ciento del total mundial). Veinte países del mundo han experimentado revueltas alimentarias en los últimos meses, y existe un fuerte temor, según el informe, de que un nuevo y dramático ciclo afecte a los países expoliados el próximo año.

En todos los países del mundo, el hambre es consecuencia del capitalismo en su etapa imperialista y, singularmente, de sus lacras, como la guerra, que no es la causa de hambre sino de su agravación.

Ahora bien, desde 1914 el hambre ha servido -paradógicamente- de pretexto para las guerras imperialistas, para lo cual es necesario recurrir a las ONG y a la prensa, que actúan al unísono. Para movilizar a la población en favor de la guerra imperialista, los gobiernos llevan a los periodistas a los teatros de operaciones para dejar constancia de las truculencias del ejército enemigo.

En la Primera Guerra Mundial el gobierno británico fabricó el Informe Bryce que sirvió a los “humanitarios” de la época, como la Cruz Roja, para inflar las atrocidades de los ocupantes alemanes en Bélgica: violaciones masivas, torturas y mutilaciones. Las tropas alemanas -obviamente- cometieron todos los crímenes que cabe imaginar, aunque el escándalo eran inventado y exagerado.

Entre 1967 y 1970, durante la Guerra de Biafra, en Nigeria, la prensa montó un gran espectáculo sobre la hambruna que azotaba a la región, así como las atrocidades, reales e inventadas, del ejército nigeriano. Fue “la primera guerra viral en África”, según El País (2), la primera vez que se banalizó el concepto de “genocidio”, la primera en la que los imperialistas movilizaron su “ayuda humanitaria” y la primera vez que se oyó hablar del “derecho de intervención”.

La guerra fue atroz; causó un millón de muertos. Los imperialistas organizaron un puente aéreo para llevar su “ayuda humanitaria”, en la que camuflaron mercenarios y material militar. Orquestaron su campaña para atacar a un país africano y, lo mismo que en la Guerra de Siria, lo que pretendían era separar a Biafra de Nigeria.

En 1985 ocurrió lo mismo en Etiopía, entonces golpeada por una hambruna que causó la muerte de varios cientos de miles de víctimas. El humanitarismo comenzó a convertirse en una gran industria y la intoxicación propagandística comenzó a extenderse por las escuelas, para lavar el cerebro incluso a los niños.

Desde aquel año el paradigma es la canción “We Are The World” acompañada de la consigna “Estados Unidos con África”, repetidos hasta la saciedad. Las campañas imperialistas empezaron a ir acompañadas de conciertos de música muy celebrados por los medios para recaudar fondos, en los que participaron artistas de primer nivel como Michael Jackson.

Al cumplirse los 30 años de aquel éxito comercial, la agencia Efe la calificó como una “canción benéfica” (3). Cuatro años después la Cadena 100 seguía diciendo que fue “el single benéfico más vendido de la historia” (4), a pesar de que las gigantescas cantidades de dinero recaudadas se destinaron a comprar armas.

Eran campañas parecidas a las que hoy ha puesto de moda Thunberg: hay un problema acuciante, los gobiernos nos hacen nada y, por lo tanto, nos toca a nosotros hacerlo. De esa manera se fue introduciendo el derecho de intervención militar por motivos “humanitarios”.

En 1992 Estados Unidos implementó en Somalia la Operación Restablecer la Esperanza, un gigantesco despliegue militar que aún no ha terminado. En los noventa las operaciones militares Provide Comfort I y II de Estados Unidos y sus aliados en el norte de Irak se iniciaron con el pretexto de ayudar y proteger a los kurdos del ejército irakí, entonces encabezado por el malvado Saddam Hussein. Lo mismo que en Somalia, desde entonces la “guerra humanitaria” no ha terminado.

Pero el gran fraude del “derecho de intervención” de los imperialistas fueron las Guerras de los Balcanes, una maniobra en la que se involuró la ONU con la doctrina R2P: el imperialismo tiene la responsabilidad de proteger a los pueblos del mundo de la guerra, del hambre y de toda clase de calamidades (incluidas las naturales).

¿Es necesario volver a explicar la catástrofe que ha supuesto para Haití la “ayuda” que 10.000 ONG le vienen causando al país desde el terremoto de hace diez años?

(1) http://www.fao.org/news/story/fr/item/8881/icode/
(2) https://elpais.com/elpais/2017/05/25/africa_no_es_un_pais/1495711215_453548.html
(3) https://www.efe.com/efe/america/cultura/la-multimillonaria-cancion-benefica-we-are-the-world-cumple-30-anos/20000009-2522302
(4) https://www.cadena100.es/trending-topic/noticias/anos-are-the-world-single-benefico-mas-vendido-historia-20190306_367973

El nuevo gobierno argentino pretende ser equidistante entre Venezuela y los EEUU

Fernández, en su visita a España en Septiembre de 2019

Diego Herchhoren

«Ni con Trump ni con Maduro, peronistas» parece ser el leit motiv de la política exterior del gobierno argentino de Alberto Fernández, escribe Emiliano Guido en la revista argentina El Destape.

La adhesión de Alberto Fernández al Grupo de Puebla, consumada mientras todavía era candidato presidencial no ha sido casual.
El Grupo de Puebla es una plataforma de organizaciones del continente latinoamericano que contiene una regla estatutaria tácita: ninguno de los ex Jefe de Estado o referentes participantes en el Grupo de Puebla debe identificarse ni con la política hemisférica de los Estados Unidos ni tampoco con la doctrina política regional promovida por la República Bolivariana de Venezuela.
El grupo es una amalgama de depuestos Presidentes latinoamericanos y colaboradores que habrían sacado la conclusión de que quizá fueron demasiado «radicales» durante sus mandatos y que, de acuerdo a ello, hay que rebajar el discurso y la acción política.
Por eso entre sus filas se encuentra el único presidente no latinoamericano cuya presencia es significativa, el español Jose Luís Rodríguez Zapatero, quien desde hace tiempo articula una especie de puente entre América Latina y la UE, como lo hiciera en otros tiempos el ex ministro de Asuntos Exteriores durante el Gobierno de Felipe González, Francisco Fernández Ordóñez, que fue el principal promotor del desembarco de las multinacionales españolas en América Latina durante los años 90.
De esa manera, que a mediados del siglo XX encontraba su síntesis narrativa en la expresión de la derecha peronista: “ni yanquis, ni marxistas”, parece ser la opción política que asumirá Alberto Fernández, quien no ha ocultado nunca que las políticas progresistas más avanzadas de la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner no eran de su agrado.
Alberto Fernández, antes de ser presidente, viajó a España y se reunió con Pedro Sánchez, encuentro en el que trascendieron dos cosas: que Sánchez le ayudara en las gestiones con el FMI y manifestarle asimismo que por nada del mundo su gobierno, en caso de que saliera elegido, repudiaría el acuerdo Mercosur-UE, que no deja de ser un acuerdo de libre comercio en toda regla y muy criticado por el peronismo cuando estaba en la oposición, en el que Argentina está en desventaja. Actualmente el acuerdo está estancado, y hacen falta votos para desatascarlo.
La equidistancia diplomática de Fernández es tan lamentable que ni siquiera ha aplicado la llamada «cláusula democrática» que
inaugurara Néstor Kirchner durante su gestión al mando de la UNASUR,
que implica que debe romperse relaciones diplomáticas con cualquier
gobierno surgido de un golpe de Estado. Y ahí están los representantes
en Buenos Aires de la golpista boliviana Jeanine Áñez o de Juan Guaidó,
con sus credenciales diplomáticas intactas.
La presencia influyente de Zapatero en América Latina por un lado y el marco ideológico que pretende desplegar Fernández en sus relaciones exteriores por otro no es nada nuevo en el continente. El ex presidente argentino Raúl Alfonsín (1983-1989) y miembro de honor de la Internacional Socialista, también llevó adelante ideas parecidas, y terminó depuesto por un golpe del mercado que provocó en 1989 saqueos a supermercados y una hiperinflación de la moneda nacional que diluyó el poder adquisitivo de los argentinos.
Y es que las ideas conciliadoras entre el capital y el trabajo, tradicionalmente, han acabado mal en la Argentina.

El Gran Satán pone a Irak a los pies de Irán

Desde la revolución de 1979 en Irán, el imperialismo se ha volcado en sus intentos de derrocar al nuevo régimen, empezando por instigar al difunto Saddam Hussein a iniciar una guerra que duró casi diez años.

Para Irán nunca hubo mayor enemigo que su vecino Irak, bien entendido que el gobierno de Bagdad no era más que un tentáculo local de los imperialistas.

A partir de entonces, todas las decisiones que tomaron en Washington fueron erróneas. Convirtieron a Saddam en un enemigo, iniciaron dos guerras de diferentes intensidades y arrojaron al país en brazos de Irán.

El asesinato del general Soleimani es el último tropiezo que han cometido quienes (Bush, Obama, Trump) han convertido el terrorismo en instrumento de su política exterior.

Sin disparar un tiro, lo único que tuvieron que hacer los ayatollahs es recoger los frutos pacientemente, lo cual es consecuencia de una política justa que ahora ha acabado por imponerse en Oriente Medio: las tropas de Estados Unidos deben abandonar la región.

Estados Unidos pierde, Irán gana. Desde 2003 Estados Unidos ha sacrificado la vida de 5.000 soldados y ha malgastado 1.000 millones de dólares en Irak para -finalmente- servir en bandeja Irak a Irán.

Irán ya tiene lo que quería. Ahora los altavoces del imperialismo empezarán a hablar de la creciente presencia de Irán en Irak y, por extensión, en todo Oriente Medio, pero el asunto es más sencillo: quien se gana las simpatías de las masas es quien hace frente al imperialismo de verdad.

Irán no ha necesitado de una invasión militar, ni de una guerra. Ni siquiera ha triunfado; es el imperialismo el que ha vuelto a ser derrotado y, lo mismo que en Afganistán, tendrá que marcharse con el rabo entre las piernas.

Ahora habrá que empezar a pensar en los motivos por los cuales los imperialistas han cometido un error detrás de otro, que no son tan difíciles de averiguar: tanto esos erores como la marejada interna que tienen por los pasillos de la Casa Blanca, tienen su origen en la resistencia que han encontrado a cada uno de sus planes hegemónicos, que vienen fracasando, especialmente desde que en 2011 metieron su hocico en Siria.

Medio tapada por el crimen ha corrido la noticia de que -definitivamente- Irán se desmarca del acuerdo de desnuclearización que Estados Unidos no respeta y la Unión Europea no es capaz de garantizar. Fue otro de esos errores de Trump que hay que añadir a al contabilidad.

Hasta ahora en las calles de Bagdad las manifestaciones de protesta tenían un signo muy evidente; ahora tienen el contrario.

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