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Etiqueta: Humor (página 3 de 5)

Los mensajes más secretos de Hillary Clinton los imprimía el ama de llaves

Ayer el diario estadounidense New York Post informó de que, siendo secretaria de Estado, Hillary Clinton, recibía por correo electrónico documentos confidenciales de sus asesores del Departamento de Estado y luego los enviaba a su empleada doméstica para que se los imprimiera.

Marina Santos, de origen filipino, fue contratada para cuidar la casa de los Clinton en Washington y, según el FBI, entre 2011 y 2012, manejó borradores de discursos e informaciones confidenciales.

“Por favor, pide a Marina que imprima para mí todo lo mencionado”, decía un correo electrónico de Clinton dirigido a su asesora Huma Abedin respecto a un documento de 2011 marcado como confidencial.

Marina Santos también pudo acceder a una sala secreta llamada SCIF que los funcionarios diplomáticos de seguridad establecieron en la ciudad británica de Whitehaven. A pesar de que Santos no tenía la autorización, entró dentro del SCIF para recoger documentos de un fax confidencial y dárselos a Clinton, dice el FBI.

El FBI señala que periódicamente Clinton recibía el Informe Diario Presidencial ―un documento secreto preparado por la CIA y otros centros de inteligencia estadounidenses― a través de un fax confidencial.

El Departamento de Estado también ha criticado el uso de un servidor privado de correo electrónico por Hillary Clinton cuando estaba al frente de la diplomacia de Estados Unidos. Clinton ha sido acusada de negligencia en el manejo de datos clasificados. De los 30.000 correos del Departamento de Estado analizados por el FBI, 110 contenían información clasificada.

La reapertura de la investigación sobre los correos electrónicos de Clinton no le ha sentado bien a la candidata demócrata ni a su equipo de campaña, que arremetió contra el director del FBI, James Comey.

Una candidatura muy completa para la Casa Blanca

El velo islámico llega a la portada de Play Boy

Nur Taguri, posa en Playboy
El mundo está degenerando a pasos agigantados, y todo por culpa del islam, que es una religión que está incrementado el mercado textil una barbaridad, así como los desfiles de modas de París y Milán.

Los nudistas ya no tienen cabida en este mundo. En octubre del año pasado la revista Play Boy anunció que suprimía las fotografías de desnudos de sus páginas que, casualmente, siempre eran de mujeres y el último número del kiosko nos viene con la foto de una mujer, la periodista Nur Taguri, que posa con hijab y, además, se confiesa musulmana.

Además de pasar por alto que pose vestida, lo del hijab en la portada de Play Boy es un exceso que demuestra hasta qué punto los islamistas llegan a todas partes, incluso a un santuario del nudismo femenino, como la revista made in USA por antonomasia.

Menos mal que en Francia, donde han prohibido el hijab, el niqab y el burka, es posible que secuestren la revista de los kioskos para defender a su población de las miradas torcidas y lasa segundas intenciones.

En una sociedad capitalista el reclamo femenino lo vende todo, sobre todo a las propias mujeres y si nos aburrimos de ver desnudos en las portadas, pasamos a los vestidos y cuando más anatomía vestida, mejor.

Nunca nos importó demasiado que la moda islámica pasara de la calle a la playa. Lo que ya nadie puede consentir es que el burkini llegue a la Guardia Civil, sobre todo a la Agrupación de Tráfico:

¿Cuál es el mejor momento para atacar a Rusia?

En una entrevista, un general del ejército checo retirado, Hynek Blashko, se burló abiertamente de los planes de la OTAN para atacar a Rusia.

Los periodistas se pusieron solemnes y le recordaron al general que la OTAN ya ha situado el armamento, incluido el de destrucción masiva, junto a la frontera rusa.

Entonces un lector pregunta si hay que esperar lo peor, un ataque de la OTAN a Rusia, y el general sale al paso contando el siguiente chiste:

Una vez estaba Obama con sus generales discutiendo en la Casa Blanca. No se ponían de acuerdo sobre cuál es el mejor momento para atacar a Rusia.

A uno de ellos se le ocurrió preguntar a los franceses, que respondieron lo siguiente: “No lo sabemos, pero desde luego nunca en invierno porque acabará mal”.

A los franceses se les había quedado grabada la campaña de Napoleón.

Entonces se les ocurrió preguntar a los alemanes, que respondieron lo siguiente: “No lo sabemos, pero desde luego nunca en verano. Nosotros ya lo intentamos”.

A los alemanes se les había quedado grabada la campaña del III Reich.

¿Qué hacer? En el Pentágono no encontraban la solución. ¿Cuál es el mejor momento para atacar a Rusia? A otro general se le ocurrió preguntar a los chinos, porque son innovadores: siempre se les ocurren nuevas ideas.

Así que los generales de la OTAN se fueron a Pekín: ¿Cuál es el mejor momento para atacar a Rusia? Los militares chinos contestaron sin vacilar: “¡Ahora mismo!”, respondieron. Rusia ha empezado a construir el gasoducto  “Sila Sibiri” (La Fuerza de Siberia), el gasoducto “Turk Stream”, el cosmódromo Vostok y el puente de Crimea.

En un futuro próximo quieren modernizar el Baikal-Amour Magistral, construir estadios para el próximo mundial de fútbol y de atletismo, tienen planes para explotar el Ártico… En fin que es ahora cuando necesitan prisioneros en abundancia para tener mano de obra.

N.del E.: Este chiste tiene dos características. La primera es que es real como la vida misma: lo contó el general Hynek Blashko. La segunda es que lo difunden los comunistas del KPU en su web:
Чешский генерал ответил анекдотом на вопрос о конфликте России с НАТО

Novísimo periodismo (drama en un acto)

Bianchi

(Estamos en una redacción de un canal de televisión cualquiera, total, son casi todos igual a la hora de “informar”. O desinformar…)

– ¿Ha habido algún atentado últimamente? (es el Director quién pregunta a los tribuletes). Estamos a punto de cerrar la edición y no tenemos qué llevarnos a la boca.

– Pues de momento no hay nada (habla un plumilla, quizá becario con pretensiones), pero con estos yihadistas ya se sabe, lo mismo ahora se han autoinmolado algunos matando tropecientas víctimas, sin contar los heridos.

– Inmolado, se dice “inmolado”, ignorante, decir “autoinmolarse” es como decir que uno se suicida dos veces, que no sabéis ni escribir, ¿es que no leéis nuestro Libro de Estilo?

– ¿Lo tenemos?

– Bueno, ¡qué más da! El que paga, manda, ese es el Libro de Estilo, pero, ostia, mira, mira (está viendo la pantalla), imágenes de un atentado, presunto, hablemos con rigor, que somos el “mundo libre”, y nosotros sus portavoces y portacoces, amplia la imagen, Morales, a ver si se ve sangre, sudor y lágrimas, y muertos, y ambulancias, y sirenas, y ruido y desorden, caos, caos, caos…

– ¿Informaremos de quién ha sido o quién reivindica?

-¡Qué más da! Pareces nuevo, así no harás carrera, chaval. En principio, yihadistas que luego se suicidan, o un zumbao como el (pen)último en Munich, eso dicen, ahora “patologizan” al majara de turno, lo que importa ahora son las imágenes, ¿las tenemos?

– Sí, alguna, pero no sabemos quién las provee y menos con qué intención.

– ¡Qué cojones importa! Todos sabemos que han sido moromierdas. ¿Se ve gente despavorida y aterrorizada corriendo como pollo sin cabeza? ¿Sí? Pues pásalas. Que parezca como un hormiguero que das una patada y salen las hormigas -los humanos- como locos al sálvese quién pueda. Y lo siguiente es dar imágenes de policías que velan por nuestra seguridad ciudadana, porque somos ciudadanos, y a su Jefe-Comisario dando instrucciones a la población de que no salga de sus casas ni para tirar la bolsa de basura y esperen a que les digamos cuándo pueden ya salir a comprar el periódico que les informará de todo lo sabido y no sabido pero nunca por saber.

– Estamos en ello.

– Bien, joven, a continuación, necesitamos algún testigo en el lugar del crimen, o sea, de los hechos, y, a poder ser, que hable español, eso que nos ahorramos traduciendo, y si es español, mejor, ¿dónde no hay un español por esos mundos de diós? Y que ponga cara -y voz- angustiada, y si es mujer, que dé grititos histéricos, ellas son así…

– (el becario se subleva): ¡fascista, cabrón!

– Sí, hombre, sí, lo que quieras, ¡pero haz lo que te ordeno! Esto es como los veranos ayunos de noticias. Antes los rellenábamos con la aparición de un OVNI en tomar por culo, y, agotado este filón, pues se ponen imágenes de los típicos incendios veraniegos en algún monte o bosque de California -que amenace viviendas de ricachones- o inundaciones en China o en el sudeste asiático, tifones, simunes, esas cosas… Good news, no news, ¿Y cuántos muertos dices que ha habido? ¿Doce? Pocos, son muy pocos, más, tiene que haber más, eso impresiona, y mete miedo al personal, y ahora haz una encuesta (que parezca natural, improvisada, lo mismo puedes ser tú el encuestado) donde se quejen de la falta de seguridad, que el Gobierno tome medidas, que saque al Ejército a la calle como los franceses, pero, por dios, ¡qué hagan algo, por la gloria de mis hijos! Bien, bien, así, así, ponlo también en el Telediario de las nueve de la noche. Miedo, inseguridad, canguelo, acojono, hay que transmitir eso hasta que inventemos otra pandemia como el Ébola del que ya nadie se acuerda, la chusma es muy olvidadiza y hay que recordarles quién les protege y… ¡ay, yamadao, ostia, las pastillas, a ver, tú, chaval, esas que están encima de la mesa, sí, esas, cagondiós, a ver si la espicho y me pierdo esta exclusiva, perdón, scoop.

Ejemplo de humor fascista antiyanki

B.

Es el caso de un presunto novelista fascista, o franquista, tanto monta, monta tanto, que haría enrojecer de vergüenza -si acaso la tuvieran- a la «clase política» que se hicieron recibir por el emperador Obama sin que se les moviera un músculo de sus caras de cemento (armado), los Sánchez, Iglesias, Rivera y demás genuflexos que me recuerdan las inclinaciones de cabeza de un ministro de Aznar -Josep Piqué, un tipo que militó en la OCE-BR comunista- en el aeropuerto de Barajas ante el presidente gringo, no sé si Clinton, Bush Jr. o su puta madre. Aquella fue mundial.

Como sabemos de la impaciencia revolucionaria de nuestros miles y cientos de miles de lectores, vamos al chiste. El protagonista es Agustín de Foxá (que no os dirá nada, pero se verá que hay alguna o bastante gracia en lo que sigue, al menos para quien esto escribe, al margen de que sea un fascista este individuo de raigambre aristócrata y que escribiera un panfleto anticomunista en la posguerra de cierto éxito, «Madrid, de corte a checa»), de quien se dice que entabló este chispeante diálogo con el embajador norteamericano en los tiempos del «Plan Marshall» (ridiculizado magistralmente -dentro de lo que cabe y cabía- en la película «Bienvenido Mr.Marshall» de Berlanga con guión de Bardem), adelante vídeo:

Ustedes (habla el embajador yanki dirigiéndose a Foxá en medio de un banquete con ricos manjares y bebidas espirituosas, cafeses y puros) se pasan la vida criticándonos, pero no tienen inconveniente en aceptar nuestros dólares (el Plan Marshall consistía en inyecciones económicas para reconstruir una Europa «libre» destrozada en la II GM).

– (Contesta Foxá): naturalmente, de la misma manera que nos gusta mucho el jamón y no nos tratamos con los cerdos.

Buen golpe, ¿no es cierto? Para que no se diga que no sabemos apreciar el buen humor aunque venga de un fascista. También Mariano nos hace reír sin proponérselo, mientras que los medradores mercachifles arriba mencionados no nos hacen ni pizca ni maldita la gracia jugando vilmente con las ilusiones y aspiraciones del pueblo, perdón, de la «gente».

Buenas tardes.

El diván (no confundir con ‘Diván El Terrible’)

B.

Disculpen el mal chiste, pero no somos perfectos aunque lo parezcamos a veces. Perfecto,  perfecto, lo que se dice perfecto, es el “cero”, guarismo árabe, redondo, cerrado, y que, si le pones a la derecha de la unidad, del uno (1), suma, y si le colocas a la izquierda del 1, no suma. Hay un dicho popular, que seguro sabe el lector, que dice que “eso vale menos que un cero a la izquierda”. Refrán susceptible de ser personificado y en vez de “eso”, puede decirse “ese”.

Nada tiene que ver esta entradilla con el diván del que algo diremos hoy en plan “¿sabías que…?” Y es que decir “diván” es asociarlo automáticamente con “psicoanálisis”, ¿no es cierto? Pero sus orígenes son otros y lejanos. El antecedente del nombre se encuentra en Turquía, ¿cuándo?, pues no sé a ciencia cierta, pero antes de nuestra era (o de Cristo, para los creyentes o fabuladores). Y bastante antes.

En efecto, el término “diván” proviene de “diwan”, una palabra árabe de origen persa cuya idea clave es la de reunión. El “diwan” era una sala con almohadones alrededor donde se reunía el Consejo del Sultán y su Tribunal para resolver asuntos de Estado.

Eran hábitos del lugar que los europeos importaron e hicieron moda de lo turco (épocas del imperialismo europeo) la sultana, la otomana, el diván y, cómo no, la famosísima “cama turca”, que de tantos apuros ha sacado a los miembros de la clase obrera cuando aparece en su casa un familiar de en tomar por saco con justo el petate. Adelantemos que el diván turco original no tenía patas (como un “puf” iraní o persa) como sí tienen las sillas europeas, ¿por qué? Ahhhh…

El diván era producto -si de muebles hablamos- de una época de lujo. Se caracterizaba por tener un extremo levantado en forma de cabezal -imagine el lector/a, es la última vez que no uso el transgenérico, una peli de Woody Allen y sus neuras pequeñoburguesas neoyorkinas-  y era usado durante las horas del día como lecho de reposo, siendo preferido a la cama propiamente dicha: “voy a echar una cabezada”, decimos tumbándonos en el sofá con la tele encendida como somnífero; “voy a echar una divanada”, dicen los turcos y otras gentes de mal vivir.

Decir diván y no asociarlo a Freud, el inventor del psicoanálisis, vale decir, es harto difícil. En la época en que Freud empezó a usar el diván, este asiento era un elemento común de decoración en los hogares orientales. Y como él, Freud, trabajaba en casa, vino a sustituir la camilla del médico. Era ofrecerle al paciente una situación de reposo en la que estuviera cómodo, sin tensión, relajado, y no delante de un dentista, a quien esto escribe agarra de los güevos para “llevarnos bien”.

Un detalle importante, así nos lo parece al menos, y que no sabemos interpretar y por eso dejamos a nuestros miles y miles  y miles de fanáticos de este blog que nos iluminen, es que el sillón (no el diván, ojo, que esto era para el “paciente») en el que se sentara Freud estaba detrás del diván, quedando así fuera de la mirada del paciente. No todos sus “colegas” estaban de acuerdo con esta postura, y nunca mejor dicho, esto es, situarte de modo que no te vea el paciente mientras le “interrogas” para, se supone, no ponerle nervioso (los confesores -medievales- se esconden detrás de una celosía mientras te absuelven de tus pecados imponiéndote, eso sí, una penitencia; la policía no tiene tantos remilgos, te “confiesa” a ostia limpia y enfrente tuyo, los tiempos cambian…)

Diremos, como curiosidad -todo este articulillo es una “curiosidad”– que el diván que usaba Freud, le había sido regalado por una paciente agradecida -Madame Benveniste- en 1890. Se lo llevó consigo, junto a otros enseres, allá donde se tuvo que ir, forzada o voluntariamente.

Buenos días.

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