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El hambre se apodera de la población de Los Ángeles

Ya son 875.000 personas las que reciben ayuda del Banco Regional de Comida; carestía de alimentos, reducción de ayuda [alimentaria] de Cal-Fresh, bajos salarios y vivienda cara son factores de la crisis

Bertha Márquez es una madre de familia que se ha convertido en víctima indirecta de la huelga de escritores de Hollywood, por lo que tuvo que acudir a registrarse como usuaria de los servicios solidarios del banco de comida que ofrece desde 1972, St. Francis Center, en la zona céntrica de Los Ángeles.

“No hay eventos y no hay trabajo; la cosa se puso difícil”, dijo la señora Márquez. “Desde hace dos semanas estoy yendo a lugares donde hay comida [gratis]”. Trabaja limpiando las mesas y los baños, pero, de la noche a la mañana escaseó el trabajo. De los 150 dólares que gastaba semanalmente en la comida para su hogar, ahora solo gasta la tercera parte.

Así como en St.Francis Center ha aumentado la demanda de alimentos entre un 20 por cien y 30 por cien, en todos los bancos de comida se ha disparado la necesidad. “El dinero no le alcanza a la gente, y en los trabajos no pagan lo suficiente para vivir”, dijo Amy Gudiño, coordinadora de voluntarios.

De acuerdo con directivos del Banco Regional de Alimentos de Los Ángeles, “es crucial para crear conciencia sobre uno de los problemas más apremiantes: el hambre y la inseguridad alimentaria”.

La campaña de un mes de duración no es sólo un llamamiento a la acción, sino también una oportunidad para arrojar luz sobre el asombroso número de personas que tal vez no sepan de dónde vendrá su próxima comida.

Solamente en el condado de Los Ángeles, dos millones de personas luchan contra la inseguridad alimentaria. El hambre afecta a personas de todos los ámbitos de la vida. Los niños que experimentan inseguridad alimentaria tienen más probabilidades de enfrentar dificultades en la escuela, lo que lleva a un ciclo de oportunidades y potencial limitados.

El hambre tiene un impacto en cascada en comunidades y economías enteras, ya que puede aumentar los costos de atención médica, reducir la productividad laboral y perpetuar la pobreza. Expertos de la Sociedad Estadounidense de Nutrición (ASN) compartieron recientemente que los adultos mayores que enfrentaron inseguridad alimentaria experiementaron deterioros cognitivos más en comparación con sus contrapartes con seguridad alimentaria.

El reporte indica, que los adultos mayores que padecen inseguridad alimentaria tienen más probabilidades de luchar contra la desnutrición, la depresión y los impedimentos del funcionamiento físico.

El Banco Regional de Alimentos de Los Ángeles trabaja con más de 600 agencias asociadas para garantizar que nadie pase hambre en el condado de Los Ángeles. Desde comidas de fin de semana para niños a través del Programa BackPack hasta entregas a domicilio para personas mayores, el Banco de Alimentos y sus agencias asociadas distribuyeron 110 millones de libras de alimentos y productos en 2022, el equivalente a 88 millones de comidas.

¡Mamá, ahí viene la comida!

Michael Flood, presidente y director ejecutivo del Banco Regional de Comida, declaró que, después de que el gobierno federal terminó en marzo la ayuda adicional de CalFresh -o SNAP-, el organismo vio un incremento del 9 por cien en el número de personas que requieren ayuda con alimentos, hasta totalizar 875.000 en la actualidad.

El promedio de reducción a nivel nacional fue de 95 dólares, pero, en California, el golpe al bolsillo de las familias promedió entre 105 y 163 dólares menos. Una familia de cuatro miembros que recibía 844 dólares, ahora obtiene 739 dólares mensuales.

“Es trágico que la gente siga sufriendo de hambre”, dijo Michael Flood, quien narró que uno de los chóferes de la organización iba a realizar una entrega de alimentos y le contó que una niña salió corriendo de su casa para gritar de alegría “¡Mamá, ahí viene la comida!”

Flood, quien ha servido en el Banco Regional de Comida, desde el año 2000, manifestó que las necesidades y los retos para que los niños y los ancianos no se vayan a dormir sin haber probado al menos un bocado “es real y está sucediendo”.

Consideró que, además de la reducción de ayuda en “estampillas de comida”, la gente está teniendo dificultad para cubrir sus necesidades básicas, y uno de los grandes retos es el alto costo del alquiler y la falta de vivienda asequibles, porque las familias deben apartar al menos un 40 por cien de su salario, tan solo para el pago mensual del alquiler.

“La mayoría de quienes buscan asistencia son familias trabajadoras”, dijo el directivo. “Se tiene que hacer más para contar con vivienda asequible. Ese es un factor insoportable para las familias”.

‘Barren’ con la comida

“La gente de la comunidad vino y barrió con la comida”, manifestó el pastor Mario Rivera, de Monte Sion Center, un banco de comida del Este de Los Ángeles. Una de esas personas fue Yesenia Pérez, quien manejó desde la ciudad de San Pedro hasta ese lugar para llevar una gran cantidad de frutas y legumbres, además de pan de trigo y leche.

La cajuela y los asientos traseros de su automóvil iban al tope de los alimentos que repartiría a su numerosa familia de Rosarito, Baja California, en México. “Trato de ir cada mes a visitar a la familia, y ahora me fue bien porque, además, me regalaron ropa”, comentó la mujer.

Por un donativo simbólico de 8 dólares, se llevó alimentos que le hubieran costado entre 200 y 300 dólares en cualquier supermercado. “Este viernes vinieron unas 50 familias, de modo que la ayuda será para un total de 150 a 200 personas”, calculó Josué Girón, sobrino del pastor Mario, y encargado de la bodega de Monte Sion.

Su prima, Karla Rivera, informó que, en base a los altos costos de los alimentos en las tiendas de autoservicio y supermercados, y los bajos salarios, no duda aumente al doble la necesidad en los próximos meses. “A nosotros el Banco Regional de Alimentos no nos da nada”, manifestó. “Hay organizaciones como Food Forward y Feed the Children, además de Danone y agricultores de California quienes nos ayudan a ayudar a la gente”.

‘Yo sé lo que es tener hambre’

Silvia Barrera, su excuñada Beatriz Ortiz y su sobrina, Sofía Cervantes consiguieron comida para 10 familias en un banco de comida del Este de Los Ángeles. Llevaban grandes cantidades de lechuga mandarinas, ensalada de col, apio, leche, pan y diversos artículos. “Yo sé lo que es tener hambre”, dijo Silvia, de 59 años. “Cuando estaba chiquita mi abuelita Francisca me arrullaba y me decía: duérmete, porque no hay nada que comer”.

“Yo tuve ocho hijos y aunque sea les daba pan o tortilla remojada con agua o leche”, añadió Beatriz Ortiz, originaria de Oaxaca. “Ninguno se me murió de hambre”.

Se duplica la necesidad en Eastmont Community Center. “La ayuda desde Covid-19 no se ha calmado y ahora, más familias están buscando ayuda con alimentos y comida”, dijo Isaías Hernández, director ejecutivo de Eastmont Community Center, un banco de comida donde, además, brindan educativos, de servicios sociales, de salud y bienestar.

Hernández declaró que, ante la necesidad imperante, están invirtiendo más recursos en obtener y distribuir más comida. De hecho, señaló que, en las instalaciones ubicadas en el 701 de la Avenida Hoefner, en el Este de Los Ángeles, de 100 familias que atendían cada mes, ahora son 200 cada semana.

En esta zona no incorporada del condado de Los Ángeles, el ingreso familiar medio es de 53.194 dolares, aproximadamente un 27 por cien menos que el ingreso familiar medio del condado de Los Ángeles, que es de 68.000 dolares.

Sin embargo, en el combate a la inseguridad alimentaria, Hernández dio a conocer que el 17,6 por cien de los residentes a quienes ayudan en el Este de Los Ángeles, viven por debajo del nivel medio de la línea de pobreza, en comparación con el 13,4 por cien promedio del condado.

Casi el total de los beneficiarios son hispanos o latinos (96 por cien), y casi la mitad no han completado su educación secundaria, y el 86 por cien de los adultos se consideran “lingüísticamente aislados”, es decir, solamente hablan español.

“Hoy en día, el centro apoya anualmente a casi 5.000 familias y hogares de personas mayores a través de programas, servicios y eventos comunitarios”, dijo Hernández. “La misión de la organización es mejorar la calidad de vida de todos”.

En el Eastmont Community Center se proporcionan más de 200.000 libras de alimentos como distribuciones de alimentos de emergencia para familias necesitadas. “Usamos fondos privados y de corporaciones”, indicó el director del centro comunitario. Los artículos recibidos son donados por el Banco Regional de Alimentos de Los Ángeles y tiendas de comestibles y tiendas de alimentos locales como Pizza Hut, Target, Food 4 Less y Walmart.

—https://laopinion.com/2023/09/10/mas-hambre-en-los-angeles/

Bienvenidos al país de los hambrientos: Estados Unidos

El personal de Bread for the City, una venerable organización de beneficencia en la capital de Estados Unidos, pensaron que estaban preparados para el donativo anual de alimentos Holiday Helpers previo al Día de Acción de Gracias de este año. La pandemia se había desvanecido, pero la inflación era alta, por lo que presupuestaron repartir 12.000 comidas, un 20 por cien más que los niveles normales previos a la pandemia.

Pero rápidamente quedaron abrumados, con largas filas de clientes que esperaron horas para recibir un pavo gratis y una tarjeta de débito de 50 dólares para comprar comestibles. Se vieron obligados a cerrar tres días antes tras ayudar a 16.000 personas, muchas más de las que preveían.

“No queremos volver a traumatizar a nuestra comunidad haciéndola esperar afuera durante cuatro horas por un pavo”, dijo Ashley Domm, directora de desarrollo de la organización de beneficencia. “No estamos preparados para tener a cientos de personas haciendo fila en una calle de la ciudad”.

La experiencia de Bread for the City refleja una dinámica más amplia que está desarrollándose en todo el país. La que muchos estadounidenses esperaban sería la primera temporada navideña normal en tres años, en lugar de ello ha entrado de nuevo en una crisis intensificada de hambre, con la Navidad en el horizonte.

Un informe de septiembre del Urban Institute —un grupo de investigaciones sobre políticas económicas y sociales con sede en Washington— estimó que aproximadamente 1 de cada 5 adultos experimentó inseguridad alimentaria en el hogar el verano pasado, una cifra casi similar a la del primer año de la pandemia, pero un incremento agudo en comparación con la primavera de 2021. Los adultos negros e hispanos reportaron tasas más altas de inseguridad alimentaria que sus contrapartes blancas, según el informe.

Durante la pandemia, nadie tenía trabajo y nadie tenía dinero”, dijo Nancy Murphy, una cuidadora de 45 años que recogió un pavo congelado y comestibles la semana pasada de un donativo en la parroquia Asamblea Vino Nuevo de la Iglesia de Dios El Cristiano Redimido, en el noreste de Washington. “Ahora están de regreso en sus trabajos, pero el dinero no es suficiente. Todavía es difícil”.

El gobierno estima que los precios de los alimentos subirán entre un 9,5 por cien y un 10,5 por cien este año. Y eso está presionando los presupuestos de muchos estadounidenses y los bancos de alimentos que los han ayudado, especialmente luego de que expiró el flujo masivo de ayuda por la pandemia.

“La inflación ha sido la historia del año”, dijo Michael Altfest, director de compromiso con la comunidad en el Banco de Alimentos del Condado Alameda en Oakland, California.

Altfest agregó que el nivel de necesidad en la comunidad todavía es entre un 50 por cien y un 70 por cien más alto que los niveles previos a la pandemia, y aproximadamente el 30 por cien de las llamadas a la línea de ayuda de emergencia del banco de alimentos son de personas que telefonean por primera vez.

En muchos casos, las organizaciones de beneficencia y los bancos de alimentos se habían preparado para un número mayor debido a la inflación, sólo para descubrir que el nivel de necesidad había superado por mucho sus proyecciones.

El Banco de Alimentos del Área de la Capital, en Washington, originalmente calculó que necesitaría distribuir unos 43 millones de comidas durante el año presupuestario de julio de 2022 a junio de 2023. Ahora, cuatro meses después de iniciado ese año fiscal, ya está un 22 por cien por encima de esas predicciones.

“Esa fue una predicción informada con cuatro o cinco buenos meses de información”, dijo Radha Muthiah, directora general del banco de alimentos. “Nosotros siempre estamos pensando en el Día de Acción de Gracias y la Navidad justo cuando todo el mundo se encamina a la playa en verano”.

En Illinois, Jim Conwell, del Banco de Alimentos de la Zona Metropolitana de Chicago, dice que la necesidad todavía es elevada. “Así que estamos comprando más y gastando más en lo que compramos”, señaló.

La red de su organización prestó servicios a aproximadamente un 30 por cien más de hogares en agosto de 2022, en comparación con el agosto previo.

“Las familias que apenas estaban logrando enderezar las cosas están experimentando un reto completamente nuevo, o incluso si tienen empleo, o tienen varios trabajos o fuentes de ingresos, (el dinero) simplemente no está rindiendo igual que hace dos años”, añadió. Los precios más altos están obligando a las personas a hacer “sacrificios en alimentos”, señaló Altfest.

Por ejemplo, dijo, el precio del pollo ha aumentado más del doble: de 78 centavos por libra (453 gramos) el año pasado a 1,64 dólares por libra este año. Las estimaciones de la fundación Farm Bureau establecen que el costo del pavo es un 21 por cien más alto que el año pasado. Y el investigador mercadológico Datasembly estima que una caja de relleno de 16 onzas (453 gramos) cuesta un 14 por cien más que el año pasado, y una bolsa de papas Russet de cinco libras (2,27 kilos) cuesta un promedio de 45,5 por cien más.

Mike Manning, presidente del Banco de Alimentos de la Zona Metropolitana de Baton Rouge, en Luisiana, hace una distinción entre el aumento de los niveles de hambre causado por la pandemia y la crisis actual. Durante la pandemia, los trabajos e ingresos de millones de personas prácticamente desaparecieron, lo que creó una ola inmediata de necesidad que él comparó con las secuelas de un huracán.

Pero la crisis actual ha sido un incremento lento y constante que comenzó a fines de febrero y sigue en aumento. Manning dijo que su banco de alimentos ha visto un aumento del 10 por cien al 15 por cien en la inseguridad alimentaria local tan sólo en los últimos dos meses.

“Uno está hablando con personas que tienen ingresos más bajos y tienen varios empleos; sólo hay que pensar en el costo de ir de un trabajo a otro, con la gasolina consumiendo cualquier extra que estén tratando de ganar”, agregó. “¿Qué van a hacer? ¿Renuncian a la gasolina, y por lo tanto no pueden llegar a trabajar, o se sacrifican en la comida y regresan y nos piden ayuda?”

Y sin indicios claros de cuándo podría disminuir la ola de inflación a largo plazo, “esto casi se siente más como un maratón sin una línea de meta a la vista”, dijo Conwell, del banco de alimentos de Chicago.

Domm recuerda las filas en Bread for the City que “permanecieron abrumadoramente largas” durante semanas. El hecho de que los clientes estuvieran dispuestos a esperar afuera durante horas por un pavo y una tarjeta de débito habla de “la intensidad y profundidad de la necesidad”, señaló.

Domm también cree que hay además un elemento psicológico en juego: después de dos temporadas navideñas consecutivas afectadas por la pandemia, las familias están muy ansiosas por tener algo más cercano a la normalidad. “La gente ha evitado reunirse con sus familias durante los últimos dos años. Así que este año hay más presión para conseguir comestibles y tener una comida grupal”, dijo.

—https://www.latimes.com/espanol/eeuu/articulo/2022-12-10/eeuu-inflacion-agrava-el-hambre-en-esta-temporada-navidena

150 países se enfrentan en 2023 a una hambruna sin precedentes por la caída de las exportaciones y la producción de arroz

Esta noticia tendría que abrir todos los telediarios del mundo, pero no es así. India, que representa más del 40 por ciento de todos los envíos de arroz en todo el mundo, ha impuesto severas restricciones a todas las exportaciones futuras al menos durante este año, lo que es sin duda una catástrofe alimentaria de la que apenas se habla. Leer más

19.000 escolares padecen desnutrición en Santiago de Chile, donde presumen de haber acabado con el hambre infantil

La pieza es una mezcla de madera y albañilería. Con una primera planta de tres por cuatro metros y un pequeño altillo, se alinea junto a otros cuartos de materiales ligeros en el patio de una antigua fábrica reconvertida en cité (1), donde viven unas 15 familias. No tiene calefont (2) ni nada que caliente el chorro de agua que sale del único baño. En ese espacio mínimo también convive un escritorio, una cocina vieja y una cocinilla de un quemador. Jota se abre camino desde la calle. Ella atraviesa varias piezas-hogares, que alguna vez fueron las oficinas de la fábrica, hasta llegar al patio y a la puerta de la pieza que ocupa con cuatro de sus cinco hijos. La mayor cumplió 21 y ya no vive con ellos. Afuera está su lavadora y el carro que usa para vender las bebidas Inca Kola, Score y Fruna que guarda en el altillo, al que se llega por una escalera empinada casi en 90 grados. Por ahí trepan los cinco y cada noche se acomodan en dos colchones.

Hasta ese segundo nivel sube el calor de la cocina que, a fuego fuerte y con un agudo pitido permanente, calienta una porción de lentejas. Jota se acomoda en una silla del altillo y cuenta que la primera comida para sus hijos, en las mañanas, es un pan y un vaso de leche. Después de unas horas, les prepara un caldo con huesos de vacuno que le venden por mil pesos en una carnicería del barrio. Y pasadas las tres de la tarde todavía no comen el almuerzo que ahora supervisa su hija de 15 años. Este viernes toca acompañarlo con pollo, que compra por trutros (3).

– ¿Un trutro para cada uno?

– No… del trutro sacó tres presas–, responde sorprendida, y en su cara se esboza una sonrisa cerrada, sin mostrar los dientes. Mira al suelo y agrega con el tono con que se comenta una obviedad, algo que todos saben en esos pocos metros cuadrados:

– El kilo de trutro está a una luca, que viene un trutro y medio o dos. De un trutro, saco una piernita o una caderita para cada uno, con su lenteja o su arroz.

Jota asegura que no pasan hambre, pero la comida es escasa. Las lentejas, tallarines y arroz –la base de sus alimentos diarios– vienen en las canastas que cada 15 días la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb) envía a sus hijos, al igual que a miles de estudiantes. Este mismo organismo difundió hace seis semanas su Mapa Nutricional 2020, que constató un aumento de 0,8 puntos porcentuales en la prevalencia de la desnutrición en la población escolar, llegando al 2,6 por ciento de una muestra de más de 736.000 alumnos de pre-kínder, kínder, primero básico, quinto básico y primero medio.

El estudio reveló una realidad incómoda y poco conocida por el resto del país: en 2020 más de 19.000 estudiantes de todo Chile mostraron señales de desnutrición, es decir, en los que su índice de masa corporal para la edad (IMC) está 2 puntos o más por debajo de lo considerado normal. En el informe del año anterior, la prevalencia de desnutrición había marcado 1,8 por ciento, correspondiente a 16.901 casos, de una muestra de 920.404 escolares.

En todo caso, el principal problema detectado por el Mapa Nutricional 2020 fue el aumento de la obesidad y sobrepeso, que alcanzó al 64 por ciento de los escolares de quinto año básico. Los expertos especulan que esto último se debe a que las cuarentenas han agravado el sedentarismo y provocado –por las mayores dificultades para abastecerse­– una selección de alimentos para la canasta familiar de fácil acceso, pero poco saludables.

El incremento del indicador de desnutrición escolar fue calificado por los expertos como “marginal”, pero de todas formas “preocupante” si es que el alza se ratifica en futuras mediciones.

La Junaeb informó que la prevalencia de la desnutrición en sus estudios de años anteriores (desde 2009) había fluctuado entre 1,7 por ciento y 2,2 por ciento. El alza detectada ahora, aunque leve, fue encarada como una voz de alerta por los especialistas del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile. Y así lo dijo el director del INTA, Francisco Pérez Bravo: “Están apareciendo focos de desnutrición en grupos vulnerables y teníamos erradicado ese problema”.

Pérez Bravo indicó que, a partir del Mapa Nutricional 2020 de la Junaeb, “llama mucho la atención la obesidad, porque se ha tornado incontrolable, pero aparece este pequeño detalle cuando uno compara 2019 versus 2020, de un leve ascenso de la desnutrición, y uno podría eventualmente achacar este aumento a la crisis social y a la pandemia, por ahí están las respuestas”.

La Junaeb confirmó que es urgente detectar las causas de este leve incremento. Y agregó que “puede deberse, entre otros (factores), a malas mediciones, desnutriciones secundarias (enfermedades hormonales u otras, más allá de la falta de comida) que requieren atención médica especializada y, en alguna medida, a la falta de alimentos”.

Respecto de eventuales problemas en la medición, la Junaeb agregó: “Típicamente, estos datos son capturados por personal de la escuela entrenado en una metodología estándar de medición, pero en el 2020, la medición de peso y talla fue realizada, mayoritariamente, en el hogar de los estudiantes con los medios disponibles y apoyados por instrucciones de nuestro equipo. Dado lo anterior, será necesario confirmar lo observado el año pasado una vez que podamos volver a medir peso y talla en la escuela”.

La crisis socioeconómica ha obligando a los padres a repartir las raciones Junaeb –supuestamente destinadas únicamente al estudiante– entre todo el grupo familiar.

– El comentario de los apoderados era de agradecimiento. Lo tomaban como un beneficio para el grupo familiar, no para el estudiante. Por lo tanto, supimos que las raciones se iban a dividir entre las familias completas y que no iban a llegar solo al niño o a la niña–, cuenta la directora de un colegio de la zona norte de Santiago que describe el momento en que los padres llegaron por primera vez a retirar los alimentos.

Todos los docentes entrevistados dijeron que supieron de inmediato que un gran número de canastas Junaeb serían usadas por familias completas apenas comenzaron a repartirlas.

Jota dice que trata de arreglárselas con las cajas de la Junaeb, con la ayuda de una fundación que atiende a uno de sus hijos que es discapacitado y con la que recibe de su municipalidad. Cuando le llega la canasta, dice, igual le reparte a su quinta hija, que no vive con ella sino que con su pareja y el hijo de ambos.

– Le comparto, porque ella no recibe nada todavía, excepto las cajas que Piñera estaba dando a todo el mundo.

Apenas iniciada la pandemia, Junaeb realizó una modificación de contrato con sus proveedores del Programa de Alimentación Escolar (PAE). Al suspenderse las clases presenciales, las raciones dejaron de ser preparadas en las cocinas de las escuelas y servidas en sus comedores. Los alimentos, para desayunos y almuerzos, pasaron a ser empaquetados en una caja que cada 15 días se entrega a los apoderados. La canasta normalmente trae arroz, avena, algún tipo de legumbre, huevos, atún y frutas y verduras, entre otras cosas.

Los profesores cuentan que el PAE siempre ha atendido a menos niños de los que califican en sus escuelas para recibir el beneficio, porque la Junaeb limita su aporte al número de alumnos que pueden ser alimentados según la capacidad de la cocina, bodega y casino de cada colegio. Así, se seleccionan, por ejemplo, familias con ingresos esporádicos o golpeadas por el desempleo. Pero con la actual crisis son muchos los hogares que requieren con urgencia la caja Junaeb.

La encargada de repartir canastas en un colegio de la zona sur de la capital relató que tiene cientos de apoderados que quedaron fuera del beneficio. Y ella solo puede reasignar los alimentos cuando los padres no van a buscarlos: “El mes pasado pude reasignar solo una canasta”. Ante la demanda creciente, solicitó más raciones. Una funcionaria de la Junaeb le respondió que evaluarían su solicitud, pero que estas decisiones se analizaban en la Dirección Nacional, encabezada por Jaime Tohá Lavanderos (PS). Aún espera la respuesta.

Uno de los colegios de la zona norte de la capital, a inicios de este año pidió un aumento de canastas, aludiendo a las necesidades urgentes que habían pasado sus estudiantes en 2020 e indicando que la nómina de alumnos que calificaban para el PAE era superior a la cantidad de raciones que recibían. Con el regreso a clases –en caso de que ocurriera– necesitaban el aumento, argumentaron, pues por razones sanitarias no se usarían ni la cocina ni el casino del establecimiento, que son algunos de los factores que evalúa Junaeb para determinar cuántas raciones se asignan a un colegio.

La respuesta a esta solicitud llegó por medio de un correo electrónico firmado por un funcionario del PAE: “Las raciones que se entregan en los establecimientos corresponden a la cantidad de almuerzos asignados a su establecimiento independiente a que las listas enviadas tengan una mayor cantidad de beneficiarios, ya que las asignaciones se realizan en base a las capacidades […] que tiene su cocina y bodegas”.

En su respuesta, la Junaeb explicó que se define “cuántas canastas individuales (se) entrega por colegio, basado en la cantidad de estudiantes que se alimentaban regularmente en los comedores de sus establecimientos educacionales, lo que a su vez se define mediante la matrícula disponible en el Sistema de Información General de Estudiantes (SIGE) del Ministerio de Educación y el Registro Social de Hogares, entre otras variables de vulnerabilidad, conformes con la normativa vigente”.

“El Programa de Alimentación Escolar es innominado, es decir, cada establecimiento educacional asigna las canastas o raciones de acuerdo con la realidad de su comunidad escolar y contexto porque sabemos que nadie mejor que ellos conoce el detalle de quién necesita este apoyo”, agregó el comunicado.

La familia de Elsa, compuesta por ocho personas, vivía –hasta el inicio de las cuarentenas– con lo que generaban su esposo y su hijo desabollando y pintando vehículos. Ella cuenta que desde entonces los ingresos cayeron a la mitad y que vendieron el auto que tenían. Su hija y su nieta asisten a la misma escuela en la zona centro-sur de Santiago. Ambas contaban con el beneficio del PAE, pero una de las niñas lo perdió este año. Una caja de la Junaeb menos en la casa provocó un desajuste del que aún no pueden recuperarse.

Ahora, la despensa la rellenan con ayuda de otros familiares y con la única ración que les entrega la escuela. Los alimentos, cuenta Elsa, se reparten entre todos los integrantes del hogar, a pesar de que debieran destinarse a la alumna.

La directora de un colegio en la zona norte de Santiago dijo que tiene apoderados que han dicho “que no conectarían a los niños a las clases, porque esperan a que se despierten para darles directamente el almuerzo, para no decirles que no iban a darles desayuno”.

Otra directora, pero de un colegio de la zona sur capitalina, contó que frente a la situación desesperada de algunos de sus apoderados “hemos generado campañas, pero tenemos el concepto que desde la caridad no se vive. Hemos tratado de establecer vínculos con aquellas instituciones que sí pueden aportar, como la Dirección de Desarrollo Comunitario de la municipalidad”.

Más allá del pequeño incremento que arrojó el Mapa Nutricional 2020, la desnutrición se encuentra prácticamente erradicada en Chile, o al menos muy por debajo de otros países de América Latina.

“Si miras desnutrición global, Chile muestra un 0,5 por ciento considerando niños, adultos y viejos. Es la prevalencia de desnutrición que encuentras cuando te vas a carpetas de la Organización Mundial de la Salud o la Organización Panamericana de la Salud. Eso se considera una cifra muy marginal, cuando tú piensas que Guatemala tiene cerca de un 30 por ciento, Honduras un 27 por ciento, México casi un 15 por ciento; estamos lejos de esas tasas y por eso se habla de haberla erradicado”, señaló el director del INTA, Francisco Pérez Bravo.

Para que la desnutrición no vuelva a convertirse en un problema, la Junaeb señaló que, aunque el alza detectada en 2020 es baja, “es importante y urgente identificar las causas que originan este incremento”.

—https://www.ciperchile.cl/2021/05/06/19-mil-escolares-con-senales-de-desnutricion-las-historias-que-se-viven-en-las-escuelas-donde-aumentaron-los-casos/

(1) Cité: es un conjunto de viviendas que tienen la misma fachada
(2) Calefont: termo o caldera de agua caliente
(3) Trutro: muslo de pollo.

Vietnam y China compran arroz indio por primera vez en décadas, y no es una buena noticia para el hambre en el mundo

La inflación y subida en los precios de los alimentos ya está aquí. Es la conclusión a la que llega Albert Edwards, analista de Société Générale (SocGen) y conocido como el «pesimista» de la bola de cristal, quien advierte a partir de varios datos que estamos ante una inminente hambruna en todo el mundo. Leer más

190.000 hambrientos sobreviven en Madrid gracias al Banco de Alimentos y a 557 grupos caritativos

El Banco de Alimentos de Madrid atiende a 190.000 personas a través de 557 entidades de caridad.

La crisis capitalista ha multiplicado las necesidades, la pobreza y la desesperación. El año pasado los hambrientos eran 130.000 y el número de organizaciones caritativas era de 515.

Desde la cuarentena las solicitudes de ayuda alimentaria han ido creciendo sin parar, lo que obligó a reorganizar el Banco de Alimentos para atender las nuevas necesidades de las entidades caritativas, muy desbordadas por la nueva situación.

Hasta el 3 de junio se han distribuido más de 500.000 comidas a comedores sociales gracias a la beneficencia. El 36 por ciento son entidades caritativas de consumo -comedores sociales principalmente-, mientras que el 64 por ciento son entidades caritativas de reparto, que distribuyen alimentos a familias.

En coordinación con el Área de Servicios Sociales, más de 36.000 personas necesitadas de ayuda alimentaria han sido derivadas a entidades benéficas colaboradoras con la Fundación Banco de Alimentos de Madrid para que fueran atendidas.

Las previsiones, según esta organización, apuntan a que las cifras de personas que necesitan ayuda podrían empeorar, a pesar de la puesta en marcha del Ingreso Mínimo Vital y de la recuperación parcial de la actividad económica, ya que muchos hogares seguirán sin poder afrontar sus gastos básicos.

Muchos trabajadores pobres han empezado a solicitar ayuda económica para
pagar el recibo de la luz y el abono de transporte, ya que no tienen ni
para incorporarse a su puesto de trabajo.

La demanda de comida se ha incrementado más de un 40 por ciento y el Banco de Alimentos ha pasado de distribuir 1,4 a cerca de 2 millones de kilos al mes en la actual crisis.

Los bancos de alimentos está suponiendo un importante reclamo publicitario para los grandes bancos y multinacionales, cuyas “generosas donaciones” son ampliamente publicitadas por los medios de comunicación.

La pobreza aumentará en la Comunidad de Madrid, dado que el paro se ha incrementado a 3.800.000 personas y cerca de 4.000.000 de personas están en un Expediente de Regulación Temporal de Empleo.

El año pasado una de cada seis personas vivía bajo el umbral de la pobreza en la región madrileña, el 19 por ciento del total de la población, según la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social.

Reino Unido confisca 165 millones de euros de cuentas bancarias «inactivas»

El gobierno británico ha anunciado que han «desbloqueado» millones de cuentas bancarias inactivas, con la cooperación de algunos de los bancos más grandes del Reino Unido, bajo el pretexto de combatir el coronavirus, lo que le ha proporcionado unos ingresos de 150 millones de libras. Y además está buscando expandir la práctica más allá de las cuentas bancarias: activos financieros, seguros y pensiones en cuentas corrientes sin movimiento.

Según un funcionario del gobierno británico, están trabajando para desarrollar un esquema de expropiación de «activos inactivos» como medio de obtención de ingresos extras.

Esta es una práctica que se remonta al sistema feudal y a la Carta Magna aprobada en 1215, donde los bienes de aquellos siervos que mueren sin heredero pasan al patrimonio del Rey. 

Oliver Dowden, Secretario de Cultura del gobierno británico dijo que el dinero en efectivo respaldará el trabajo urgente para
abordar el desempleo juvenil, expandir el acceso a préstamos de
emergencia para organizaciones de la sociedad civil y ayudar a mejorar
la disponibilidad de crédito justo y asequible para personas en
circunstancias vulnerables.

 

Pero tras estos fines aparentemente bondadosos, se esconde una dramática realidad, y es que los servicios sociales en el Reino Unido se ejecutan por parte de entidades privadas y ONG’s. Los bancos de alimentos son contratistas de la administración y la necesidad de acudir a la expropiación de fondos para su financiación denota que algo falla. Aparte, esto sienta un precedente muy claro respecto a la posibilidad de un bloqueo de los depósitos bancarios, de lo que ya hemos hablado en esta web.

Pandemia de hambre en Gran Bretaña: se triplica el número de asistidos por los bancos de alimentos

La Red Independiente de Ayuda Alimentaria afirma que en Gran Bretaña el número de personas asistidas por los bancos de alimentos ha aumentado en un 300 por cien.

Las organizaciones benéficas piden al gobierno británico que intervenga urgentemente. Está creciendo el hambre entre los británicos confinados ya que millones de personas que no comen han acudido a las organizaciones benéficas.

Apenas tres semanas después del comienzo del confinamiento, la Fundación de Alimentos informa de que 1,5 millones de británicos no comen durante días enteros porque no tienen dinero o acceso a la comida.

En total, unos 3 millones de personas viven en hogares donde alguien se ha visto obligado a saltarse ciertas comidas. Más de un millón de personas informan de que han perdido todos sus ingresos a causa de la crisis y más de un tercio de ellos afirman que no tienen derecho a ninguna ayuda pública.

La fundación se apoya en una encuesta de YouGov realizada esta semana en Inglaterra, Escocia y Gales. Su directora, Anna Taylor, dijo que la crisis era demasiado grande para dejarla en manos de los bancos de alimentos y las autoridades locales sin financiación. “Necesita una inversión urgente y sustancial del gobierno central que debe poner el dinero directamente en los bolsillos de las familias que no pueden permitirse comer”.

Las organizaciones benéficas que dirigen los bancos de alimentos se esfuerzan por hacer frente a un enorme aumento de personas que acuden a ellos para recibir paquetes de emergencia.

Sabine Goodwin, coordinadora de la Red Independiente de Ayuda Alimentaria, dijo que temía que el gobierno fuera demasiado lento para responder y que la situación quedara fuera de control. “Los bancos de alimentos de nuestra red están viendo un aumento de hasta el 300 por cien de peticiones en comparación con esta época del año pasado, pero siguen luchando por conseguir suficientes alimentos apropiados”.

Las autoridades locales confirman las afirmaciones de la Fundación de Alimentos. En Liverpool, por ejemplo, ha habido un aumento del 150 por ciento en las subvenciones de emergencia del ayuntamiento a las personas que no tienen comida o dinero para la electricidad desde la cuarentena.

La ciudad tiene una red muy desarrollada de bancos de alimentos y organizaciones benéficas de distribución que han aumentado sus operaciones rápidamente en las últimas semanas.

FareShare, la distribuidora de alimentos excedentes, abre ahora más horas en Liverpool, de 7 de la mañana a 10 de la noche, y ha distribuido 380.000 libras de alimentos a familias necesitadas en los últimos cinco días.

La alcaldesa adjunta de Liverpool, Jane Corbett, dijo que la caridad no era suficiente por sí sola. Los ayuntamientos no pueden pagar por el impacto de la crisis sin la financiación del gobierno. “La fragilidad de nuestro actual sistema de seguridad social se está viendo ahora al descubierto; la extrema presión sobre los bancos de alimentos es sólo un claro ejemplo. Nuestro presupuesto se ha reducido en un 63 por ciento desde 2013”.

Las cifras de quienes han pasado hambre en las últimas tres semanas son de 1,5 a 2 veces más altas que las de los que han pasado hambre durante todo un año en los últimos tiempos, según la doctora Rachel Loopstra, profesora de nutrición en el King’s College de Londres. “El confinamiento por Covid-19 ha tenido un impacto rápido y devastador en la capacidad de la población para acceder a suficientes alimentos, tanto por razones económicas como por el autoaislamiento”, dijo.

https://www.theguardian.com/society/2020/apr/11/uk-hunger-crisis-15m-people-go-whole-day-without-food

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