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La ceguera selectiva de Amnistía Internacional en Siria

Después de 5 años de guerra imperialista contra Siria, Amnistía Internacional (AI) reconoce en un informe que en “Alepo, Idlib y zonascircundantes del norte de Siria” se están cometiendo “secuestros, tortura y ejecuciones sumarias” por parte de los “grupos armados” que allí “gobiernan”. Pongan especial atención a la semántica que utilizan en el artículo de su página web donde nos presentan dicho informe: Siria: secuestros, tortura y ejecuciones sumarias a manos de grupos armados (5 de julio de 2016).

Han necesitado nada más y nada menos que 5 años para reconocer a regañadientes lo que tantos medios independientes y tantos académicos, activistas, analistas internacionales y gobiernos implicados vienen señalando y denunciando desde 2011 con el más absoluto de los silencios por parte de Occidente y los grandes medios corporativos. ¿Por qué tanto tiempo? ¿Por qué esa ceguera ante lo evidente? La respuesta nos la dio hace tiempo uno de sus ex directivos más destacados, Francis Boyle, quien acusó a AI de estar financiada y, por lo tanto, al servicio de la política exterior de EE.UU. y Reino Unido, así como de preocuparse más por el dinero y la publicidad que por defender los Derechos Humanos. El sicario financiero y golpista en la sombra George Soros también se encuentra entre uno de sus patrocinadores más destacados. Francis Boyle, quien fue miembro del consejo de Amnistía Internacional USA en los años 80 y 90, informó a Covert Action Quarterly que la organización llevaba tiempo siendo más entusiasta en la denuncia de violaciones de derechos humanos entre los objetivos del imperialismo estadounidense. Si, por el contrario, “se trata de violaciones de derechos humanos por parte de USA, Reino Unido o Israel, entonces denunciarlos costaba tanto como sacarles una muela. Quizá lo hicieran, pero a regañadientes y después de muchas batallas y presiones internas. No estaban estos países en la lista oficial de enemigos”.

A pesar de este raquítico reconocimiento  de una realidad negada durante 5 años, en este informe sólo se describen 24 casos de secuestro de activistas en Alepo e Idlib entre los años 2012 y 2016. Esto quiere decir que para AI los miles de ciudadanos sirios utilizados como escudos humanos por parte de los grupos terroristas, como ocurre por ejemplo en Madaya, no son considerados como secuestrados y víctimas de los terroristas, sino que al parecer son sirios que están siendo “gobernados” por estos “grupos armados”, y siguen culpando al “régimen de Al-Assad” de su dramática situación humanitaria.

Ni que decir tiene que tampoco consideran como víctimas a los miles de ciudadanos, soldados y funcionarios de la República Árabe Siria torturados y asesinados durante los últimos 5 años por parte de estos “grupos armados de la oposición” que ahora mencionan cínicamente en su informe. Todo esto evidencia una torticera interpretación de los hechos que ha servido durante estos años para lanzar frecuentes campañas mediáticas contra el legítimo gobierno de Siria, apoyadas muchas veces, por cierto, por amplios sectores de la sociedad y de la izquierda que han hecho suya la bandera de las “primaveras árabes”, que no es sino el último plan imperialista de EE.UU. que busca colocar en el poder a los Hermanos Musulmanes, “aliados” de EE.UU., en todo Oriente Medio y norte de África.

Cuando me hallaba en Libia, durante la agresión “occidental”, tuve la oportunidad de consultar un informe de la inteligencia exterior. El informe decía que el 4 de febrero de 2011 la OTAN había organizado en El Cairo una reunión para iniciar la “primavera árabe” en Libia y Siria. Según el informe, John McCain había presidido la reunión.

En su artículo sobre el informe AI no pronuncia las palabras “terrorismo” ni “terroristas” para referirse a los culpables de estos hechos que denuncia. Desde 2011 los gobiernos, ONGs y la prensa occidental prefieren definirlos como “rebeldes”, “oposición moderada”, “luchadores por la libertad”, “grupos armados” y otros eufemismos para evitar llamarlos por su verdadero nombre: terroristas y mercenarios sanguinarios financiados y apoyados por EE.UU-OTAN y sus regímenes aliados. Estos grupos armados de los que AI habla en el informe, muy específicos y muy delimitados geográficamente, y que ahora acusa de cometer “crímenes contra la humanidad” son los mismos terroristas que esta organización lleva defendiendo desde el inicio de la ficticia “revolución popular” de 2011 y definiendo como “rebeldes sirios”. AI sigue manteniendo el mismo relato manipulado de los hechos y continúa ejerciendo un papel imprescindible para seguir justificando la guerra de invasión contra Siria bajo el argumento de la “ayuda humanitaria” y de proteger a los civiles sirios del “régimen de Al Assad”, asumiendo como propia la “doctrina Responsabilidad Para Proteger” (R2P), que se puede definir como la versión “humanitaria” de la “doctrina Bush” o guerra preventiva que instauró el genocida George W. Bush tras el 11 de septiembre de 2001. AI ejerce de facto como un agente de propaganda del Departamento de Estado, tal y como lo definió el investigador Toni Cartalucci en uno de sus artículos (Amnesty Internationalis US State Department Propaganda).

Esta organización pro-imperialista lleva 5 años mintiendo sobre Siria, siguiendo la agenda imperialista de sus patrocinadores de la OTAN, como hicieron por ejemplo de forma escandalosa con los ataques con gas sarín en La Goutha en Damasco en el año 2013, cuando culparon de ello al gobierno de Al Assad manipulando pruebas e imágenes que fueron ampliamente difundidas en los grandes medios corporativos y las redes sociales. En otras muchas ocasiones repitieron este tipo de maniobras apoyándose en fuentes tan “fiables” como el Observatorio Sirio de Derechos Humanos o los llamados Cascos Blancos que son financiados principalmente por EE.UU. y Reino Unido, entre otros muchos grupos y fundaciones vinculados a gobiernos y grandes empresas occidentales. El historial de manipulaciones de AI (así como el de otras famosas “organizaciones no gubernamentales” como Médicos Sin Fronteras o Human Rights Wacth) es muy amplio y está muy documentado.

Ni siquiera cuando esta organización intenta parecer –aunque sea tarde y mal– un poquito ecuánime e imparcial en su cobertura de los hechos, puede disimular su sesgo favorable a las grandes corporaciones y gobiernos occidentales que la patrocinan y que están financiando la guerra terrorista y causando la muerte de miles de inocentes en Siria.

http://sirioandaluz.blogspot.com.es/2017/02/la-ceguera-selectiva-de-amnistia.html

Nos tratan como al perro de Pavlov

Bianchi

Que como se sabe al oír el tañido de una campanilla -el perro- activaba sus jugos gástricos y sus ansias de comer. Era lo que el gran fisiólogo ruso Ivan Pavlov llamó «reflejos condicionados» basados en el mecanismo «estímulo-respuesta» que jamás aplicó o extrapoló al género humano como Darwin no tuvo nada que ver con el «darwinismo social». Fueron otros los que dieron ese paso para «animalizar» al género humano.

Ahora hace un minuto nos pasan por los morros las imágenes de una multitud corriendo despavorida en un «paso» de Semana Santa en Málaga (aquí le llaman «trono» al «paso» sevillano) como quien da una patada a un hormiguero para ver cómo corren sin ton ni son ni orden ni concierto en lo que fue originado -luego se supo no en el momento-  por una reyerta callejera (fingida por desaprensivos) que ocasionó lo que los medios de desinformación o de propaganda han llamado manda güevos «estampida» término que es propio de ganado en manada (véanse los westerns de Jolivú) asustado por un relámpago por ejemplo y se desmanda corriendo como bestias lo que son en… «estampida».

Igual va a ser que el subconsciente les traiciona y aplican ese término al pavor humano que corre que se las pela ante la sospecha o intuición de un peligro cercano o que se cierne y por supuesto lo hace «irracionalmente» como… los animales cuando huelen el peligro o el fuego. No me extrañaría que algún «documentado» saque a relucir a Gustave Le Bon o a Scipio Sighele pero mejor no doy ideas.

Y es que con tanto «terrorismo» yijadista por supuesto uno no gana para sustos y da por saco salir a la calle a tomar unas birras con la peña y la parienta.Vas a ver a tu equipo al Manzanares y todo lleno de maderos da pol culo tío.Y ello por nuestra «seguridad» a costa de nuestra libertad poniendo como falso dilema el binomio seguridad-libertad que ya sabemos por cuál se inclinan los fachas.

Acojonaos nos quieren acojonaos. Es el viejo «conductismo» (behaviorismo en inglés) esto es provocar reacciones en las masas (no en un individuo aislado) a las que previamente se les ha inyectado «mieditis» con una aguja hipodérmica desde el poder y los que manejan los hilos del poder. Si menciono el Proyecto MK-Ultra de los años sesenta del siglo pasado me arriesgo a que me llamen «conspiranoico» o zumbado. Tener a tu propio pueblo acojonado permite dos cosas: primero tenerle paralizado maniatado maleable manipulable y segundo controlado el enemigo interior (las oligarquías no tienen «pueblo» tienen un «enemigo interior») pensar en aventuras imperialistas. Y por supuesto «educar» a las masas en racismo y xenofobia ante la emigración: America first.

Así pues si el ser humano es un «animal racional» (desde Aristóteles y luego el tomismo) se trata de potenciar el lado «animal» (los reflejos condicionadoa pavlovianos o primer sistema de señales nervioso o sea comer y vestirse esto es vivir) en detrimento del «racional» (o segundo sistema de señales lingüístico pavloviano o sea el lenguaje y el pensamiento). Así nos quieren: animalizados bestializados como el Dr. Moreau de Wells en su isla sólo que aquel el personaje era un filántropo vocacional.

Encima nos aconsejan y dicen lo que en situaciones de terror irracional tenemos que hacer mirar las salidas correr o no correr como en mis tiempos cuando corríamos delante de los «grises» (hoy Policía Nacional) o los pikolos auténtico terror hasta que hubo quien dijo que ya vale de correr delante ahora que corran ellos. Ese día se fue al carajo el «conductismo» y los programas de autoayuda.

Bona nit.

Sorprenden al ‘Daily Mail’ manipulando una noticia sobre un ataque químico de ‘falsa bandera’ en Siria

El 29 de enero de 2013 el diario británico ‘Daily Mail’ publicó un artículo destapando los planes del Pentágono para efectuar un ataque químico en Siria y responsabilizar luego del mismo al gobierno de Bashar Al-Assad.

El artículo, redactado por la periodista Louise Boyle, se titulaba ‘Estados Unidos tenía un proyecto para lanzar ataques químicos en Siria y arrojar la responsabilidad sobre el gobierno de Assad’.

Boyle había logrado hacerse con correos electrónicos pirateados a la Casa Blanca, pero entonces no habían desatado aún la paranoia rusa, y fueron los malayos quienes se los hicieron llegar al periódico.

Los correos correspondían a dos funcionarios del Pentágono que formaban parte de Britam. El plan de falso ataque había sido aprobado por la Casa Blanca, cuyo inquilino entonces era Obama, y sería financiado por Qatar.

El objetivo era el mismo que el cuento de las armas de destrucción masiva: iniciar una campaña contra el gobierno de Damasco para formar una ‘coalición internacional’ que atacara al país y lo destruyera, como en Irak o Libia.

No deja de ser curioso: un periódico publica un noticia que no tiene relación con la realidad sino con planes, que se pueden cumplir o no, pero cuando el 7 de abril los planes se cumplen, deja de ser noticia, o incluso la realidad es molesta y es mejor borrarla del disco duro.

La realidad no le interesa a la prensa imperialista. Es mejor hacerla desaparecer, no fuera que alguno lo pudiera malinterpretar. El problema es que internet no se puede borrar nada y la noticia reaparece. ¡Qué mala suerte!

El País: otro mito de la transición que se hunde

Prisa-El País fue el emblema de la transición, el indicador de que algo había cambiado en 1976 y su más fiel apologista. El periódico, alabado hasta el ridículo, era tan fraudulento como la propia transición.

Llegó a convertirse en el primer monopolio desinformativo español, con 800 millones de beneficios en la década de 2000. Ahora agoniza, por fin, lo mismo que la transición que contribuyó a adornar.

Es el capitalismo escribiendo su propia historia. En los tiempos de la burbuja se endeudó hasta los 5.000 millones de euros. Su primer capataz, el fascista Juan Luis Cebrián, equiparó su sueldo con los del sector financiero, embolsándose 12 millones de euros en 2011.

Al pinchazo de la burbuja le sucedió lo de siempre, despidos en todas las unidades de negocio, incluidos los 129 en El País y la entrada a saco en el capital de los fondos buitres, agrupados en Liberty Acquisitions Holdings y tres grandes bancos —Banco Santander, CaixaBank y HSBC—, que se han hecho con el control accionarial desplazando a la familia Polanco.

Las acciones de Prisa cotizan al valor más bajo y los problemas de la empresa se han trasladado a la mafia Polanco, los padres fundadores del engendro. El actual segundo mayor accionista del monopolio ha tenido que solicitar varias ayudas a sus bancos acreedores ante la imposibilidad de pagar sus deudas. El Banco Santander y CaixaBank han tenido que salir al rescate de Otnas, a través de la cual controlan parcialmente su participación del 17 por ciento en Prisa, sindicada con el grupo mexicano Herradura.

Otnas es una empresa patrimonial que a finales de 2015 tenía un balance negativo, por lo que según establece la ley, se debía haber disuelto, pero no lo hizo porque los bancos acreedores salieron en su ayuda, refinanciando un préstamo de más de 170 millones de euros.

Ante nuevos impagos, el año pasado ambos bancos, Santander y CaixaBank, accedieron a convertir en capital 41,31 millones de euros del citado crédito, lo que los convirtió en accionistas de Otnas.

Los buitres sólo tienen que esperar nuevos impagos pacientemente para apoderarese por completo de las acciones del monopolio desinformativo. Como garantía del agujero, los Polanco han puesto 3.659 millones en acciones de Prisa que son papel mojado: hoy apenas valen 15 millones de euros.

Además de la transición, la historia de Prisa cuenta todos los viejos tópicos del capital financiero: los bancos apoderándose de las empresas industriales ruinosas. En este caso, los banqueros desplazan a los periodistas. Los medios de comunicación forman parte del capital financiero y, por su carácter monopolista, están indisolublemente ligados al Estado. No hay cuarto poder (nunca lo hubo).

La CIA estudia a los teóricos franceses: cómo desmantelar a la izquierda cultural

Michel Foucault
Gabriel Rockhill

Se suele asumir que los intelectuales tienen poco o ningún poder político. Subidos en su privilegiada torre de marfil, desconectados del mundo real, enredados en debates académicos sin sentido sobre minucias, o flotando en las nubes abstrusas de la teoría de altos vuelos, se suele retratar a los intelectuales como separados de la realidad política e incapaces de tener cualquier impacto significativo sobre ella. Pero la Agencia Central de Inteligencia (CIA) piensa de otra forma.

De hecho, el organismo responsable de planificar golpes de Estado, cometer asesinatos y manipular clandestinamente a gobiernos extranjeros no solo cree en el poder de la teoría, sino que asignó importantes recursos para mantener un grupo de agentes secretos dedicados a estudiar a fondo lo que algunos consideran la teoría más recóndita e intricada jamás producida. Un documento de investigación escrito en 1985 y que recientemente ha sido desclasificado y publicado con ligeras adaptaciones, haciendo uso de la Ley de Libertad de Expresión, revela que la CIA dispuso de agentes dedicados a estudiar las complejas e influyentes teorías asociadas a los autores franceses Michel Foucault, Jacques Lacan y Roland Barthes.

La imagen de unos espías estadounidenses reuniéndose con asiduidad en cafés parisinos para estudiar y comparar notas sobre los popes de la intelectualidad francesa puede chocar a quienes asumen que este grupo de intelectuales eran lumbreras cuya sobrenatural sofisticación no podría caer en una trampa tan vulgar, o que, por el contrario, no eran sino charlatanes de retórica incomprensible con poco o ningún impacto en el mundo real. Sin embargo, no sorprenderá a quienes están familiarizados con la prolongada y continua utilización de recursos de la CIA en la guerra cultural global, incluyendo el respaldo a sus formas más vanguardistas, lo que ha quedado bien documentado gracias a investigadores como Frances Stonor Saunders, Giles Scott-Smith y Hugh Wilford (yo he realizado mi propia contribución con el libro “Radical History & the Politics os Art”).

Thomas W. Braden, antiguo supervisor de las actividades culturales de la CIA, explicaba el poder de la guerra cultural de la agencia en un relato sincero y bien informado publicado en 1967: “Recuerdo el inmenso placer que sentí cuando la Orquesta Sinfónica de Boston [que contaba con el respaldo de la CIA] ganó más elogios para EE.UU. en París de los que pudieran haber ganado John Foster Dulles o Dwight D. Eisenhower con cien discursos”. No se trataba, de ninguna manera, de una operación liminal o sin importancia. De hecho, como sostenía acertadamente Wilford, el Congreso para la Libertad Cultural con sede en París, que posteriormente resultó ser una organización tapadera de la CIA en tiempos de la Guerra Fría, fue uno de los principales patrocinadores de la historia mundial y prestó apoyo a una increíble gama de actividades artísticas e intelectuales. Contaba con oficinas en 35 países, publicó docenas de prestigiosas revistas, participaba en la industria editorial, organizó conferencias y exposiciones artísticas de alto nivel, coordinaba actuaciones y conciertos y proporcionó generosa financiación a diversos premios y becas culturales, así como a organizaciones encubiertas como la Fundación Farfield.

Jacques Derrida
La agencia de inteligencia consideraba que la cultura y la creación teórica eran armas cruciales del arsenal global dirigido a perpetuar los intereses estadounidenses en todo el mundo. El documento de investigación de 1985 recién publicado, titulado “Francia: la deserción de los intelectuales de izquierda”, examina –indudablemente con el fin de manipularla– a la intelectualidad francesa y el papel fundamental que desempeñaba en la configuración de las tendencias que generan la línea política. El informe, a la vez que sugería que en la historia de la intelectualidad francesa existía un equilibrio ideológico relativo entre la izquierda y la derecha, destaca el monopolio de la izquierda en la era inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial –al que, como sabemos, se oponía de modo furibundo la CIA– a causa del papel fundamental que jugaron los comunistas en la resistencia al fascismo y que, en último término, permitió ganar la guerra. Aunque la derecha estaba enormemente desacreditada a causa de su contribución directa a los campos de exterminio nazis, así como su agenda xenófoba, anti-igualitaria y fascista (según las propias palabras de la CIA), los agentes secretos anónimos que escribieron el borrador del informe resumen con palpable regocijo el retorno de la derecha a partir de los inicios de la década de los setenta.

Más concretamente, los guerreros culturales clandestinos aplauden lo que consideran un movimiento doble que contribuyó a que los intelectuales apartaran a Estados Unidos del centro de sus críticas y las dirigieran a la Unión Soviética. Por parte de la izquierda se produjo una desafección gradual hacia el estalinismo y el marxismo, una progresiva retirada de los intelectuales radicales del debate público y un alejamiento teórico del socialismo y del partido socialista. Más hacia la derecha, los oportunistas ideológicos a los que se denominaba Nuevos Filósofos y los intelectuales de la Nueva Derecha lanzaron una campaña mediática descarada de difamación contra el marxismo.

Mientras otros tentáculos de la organización de espionaje de alcance mundial se dedicaban a derribar gobiernos elegidos democráticamente, a proporcionar servicios de inteligencia y financiación a dictadores fascistas y a apoyar escuadrones de la muerte de extrema derecha, el escuadrón parisino de la CIA recogía información sobre el giro hacia la derecha que estaba teniendo lugar en el mundo y que beneficiaba directamente a la política exterior de EE.UU. Los intelectuales simpatizantes de la izquierda de la posguerra fueron abiertamente críticos con el imperialismo estadounidense. La influencia en los medios de comunicación que ejercía la crítica marxista sin pelos en la lengua de Jean Paul Sartre y su notable papel –como fundador de Libération– a la hora de revelar la identidad del responsable de la CIA en París y de docenas de agentes encubiertos fue seguida de cerca por la Agencia y considerada un grave problema.

Por el contrario, el ambiente antisoviético y antimarxista de la emergente era neoliberal sirvió para desviar el escrutinio público y proporcionó una excelente excusa para las guerras sucias de la CIA, al “dificultar en extremo cualquier oposición significativa de las élites intelectuales a las políticas estadounidenses en América Central, por ejemplo” […]

Este es el contexto en el que los mandarines enmascarados elogian y apoyan la incesante crítica que una nueva generación de pensadores antimarxistas como Bernard-Henri Levy, André Glucksmann y Jean-François Revel desencadena contra “la última camarilla de eruditos comunistas” (compuesta, según los agentes anónimos, por Sartre, Barthes, Lacan y Louis Althuser). Dada la inclinación izquierdista de aquellos antimarxistas en su juventud, constituyen el modelo perfecto para construir las narrativas falaces que fusionan una pretendida evolución política personal con el avance continuo del tiempo, como si la vida individual y la historia fueran simplemente una cuestión de “evolución” y de reconocer que la transformación social igualitaria es algo del el pasado, personal e histórico […]

Es en este contexto donde debemos situar la afición de la agencia de inteligencia por las narrativas de conversión y su profundo aprecio por los “marxistas reformados”, un leitmotiv transversal al informe de investigación sobre los teóricos franceses. “A la hora de socavar el marxismo –escriben los agentes infiltrados– son aún más eficaces aquellos intelectuales convencidos, dispuestos a aplicar la teoría marxista en las ciencias sociales, pero que acaban por rechazar toda la tradición marxista”. Citan en particular la enorme contribución realizada por la Escuela de los Annales, de historiografía y estructuralismo –especialmente Claude Lévi-Strauss y Foucault– a la “demolición crítica de la influencia marxista en las ciencias sociales”. Foucault, a quien se refieren como “el pensador francés más profundo e influyente”, es especialmente aplaudido por su elogio de los intelectuales de la Nueva Derecha, cuando recuerda a los filósofos que “la teoría social racionalista de la Ilustración y la era Revolucionaria del siglo XVIII ha tenido consecuencias sangrientas”. Aunque sería un error echar por tierra las políticas o los efectos políticos de cualquiera basándose en una sola posición o resultado, el izquierdismo antirrevolucionario de Foucault y su perpetuación del chantaje del Gulag –es decir, la afirmación de que los movimientos expansivos radicales que pretenden una profunda transformación social y cultural solo resucitan la más peligrosa de las tradiciones– están perfectamente en línea con las estrategias generales de guerra psicológica de la agencia de espionaje […]

La obra de figuras como Foucault, Derrida y otros teóricos franceses de vanguardia suele asociarse intuitivamente a una crítica profunda y sofisticada que presumiblemente va más allá de cualquier relación con el socialismo, el marxismo o las tradiciones anarquistas. No cabe duda y es preciso resaltar que el modo en que el mundo anglófono acogió la obra de los teóricos franceses, como acertadamente ha señalado John McCumber, tuvo importantes implicaciones políticas como polo de resistencia a la falsa neutralidad política, las tecnicidades cautelosas de la lógica y el lenguaje, o al conformismo ideológico puro activo en las tradiciones de la filosofía anglo-americana apoyada por [el senador] McCarthy. No obstante, las prácticas teóricas de aquellas figuras que dieron la espalda a lo que Cornelius Castoriadis denominó la tradición de la crítica radical –la resistencia anticapitalista y antiimperialista– ciertamente contribuyeron al alejamiento ideológico de la política transformadora. Según la propia agencia de espionaje, los teóricos posmarxistas franceses contribuyeron directamente al programa cultural de la CIA destinado a persuadir a la izquierda de inclinarse hacia la derecha, al tiempo que desacreditaban el antiimperialismo y el anticapitalismo, creando así un entorno intelectual en el cual sus proyectos imperialistas pudieran medrar sin ser estorbados por un escrutinio crítico serio por parte de la intelectualidad.

Como sabemos gracias a las investigaciones realizadas sobre los programas de guerra psicológica de la CIA, la organización no solo ha vigilado e intentado coaccionar a los individuos, sino que siempre ha intentado comprender y transformar las instituciones de producción y distribución cultural. De hecho, su estudio sobre los teóricos franceses señala el papel estructural que desempeñan las universidades, las editoriales y los medios de comunicación en la formación y consolidación de un ethos político colectivo. En las descripciones que, como el resto del documento, deberían invitarnos a pensar críticamente sobre la actual situación académica del mundo anglófono y otros lugares, los autores del informe destacan cómo la precarización del trabajo académico contribuye al aniquilamiento del izquierdismo radical. Si los izquierdistas convencidos no podemos asegurarnos los medios materiales para desarrollar nuestro trabajo, o si se nos obliga más o menos sutilmente a ser conformistas para conseguir empleo, publicar nuestros escritos o tener un público, las condiciones estructurales que permitan la existencia de una comunidad izquierdista resuelta se ven debilitadas.

André Glucksmann
 Otra de las herramientas utilizadas para conseguir este fin es la profesionalización de la educación superior, que pretende transformar a las personas en eslabones tecnocientíficos integrados en el aparato capitalista, más que en ciudadanos autónomos con herramientas solventes para la crítica social. Los mandarines teóricos de la CIA alaban, por tanto, las iniciativas del gobierno francés por “presionar a los estudiantes para que se decidan por estudios técnicos y empresariales”. También señalan las contribuciones realizadas por las grandes casas editoriales como Grasset, los medios de comunicación de masas y la moda de la cultura americana para lograr una plataforma postsocialista y antigualitaria […]

El informe debería servirnos para recordar convincentemente que si alguien supone que los intelectuales no tienen ningún poder y que nuestras orientaciones políticas carecen de importancia, la organización que se ha convertido en uno de los agentes más poderosos del mundo contemporáneo no lo ve así. La Agencia Central de Inteligencia, como su nombre irónicamente sugiere, cree en el poder de la inteligencia y de la teoría, algo que deberíamos tomarnos muy seriamente. Al presuponer erróneamente que el trabajo intelectual sirve de poco o de nada en el “mundo real”, no solo malinterpretamos las implicaciones prácticas del trabajo teórico, sino que corremos el riesgo de hacer la vista gorda ante proyectos políticos de los que fácilmente podemos convertirnos en embajadores culturales involuntarios. Aunque es verdad que el Estado-nación y el aparato cultural francés proporcionan a los intelectuales una plataforma pública mucho más significativa que muchos otros países, la obsesión de la CIA por cartografiar y manipular la producción teórica y cultural en otros lugares debería servirnos a todos como llamada de atención.

En segundo lugar, en la actualidad los agentes del poder están particularmente interesados en cultivar una intelectualidad cuya visión crítica esté atenuada o destruida por las instituciones que los patrocinan basadas en intereses empresariales y tecnocientíficos, que equipare las políticas de izquierda-derecha con lo “anticientífico”, que relacione la ciencia con una pretendida –pero falsa– neutralidad política, que promueva los medios de comunicación que saturan las ondas hertzianas con cháchara conformista, aísle a los izquierdistas convencidos de las principales instituciones académicas y de los focos mediáticos y desacredite cualquier llamamiento al igualitarismo radical y a la transformación ecológica. Idealmente, intentan nutrir una cultura intelectual que, si es de izquierdas, esté neutralizada, inmovilizada, apática y se muestre satisfecha con apretones de manos derrotistas o con la crítica pasiva a la izquierda radical movilizada. Esa es una de las razones por las que podemos considerar a la oposición intelectual al izquierdismo radical, que predomina en el mundo académico estadounidense, una postura política peligrosa: ¿acaso no es cómplice directa de la agenda imperialista de la CIA en todo el mundo?

En tercer lugar, para contrarrestar este ataque institucional a la cultura del izquierdismo resolutivo, resulta imperativo resistir la precarización y profesionalización de la educación. Similar importancia tiene la creación de esferas públicas que posibiliten un debate realmente crítico y proporcionen una amplia plataforma para aquellos que reconocen que otro mundo no solo es posible, sino necesario. También necesitamos unirnos para contribuir a la creación o el mayor desarrollo de medios de comunicación alternativos, diferentes modelos de educación, instituciones alternativas y colectivos radicales […]

http://www.investigaction.net/es/la-cia-estudia-a-los-teoricos-franceses-como-desmantelar-a-la-izquierda-cultural/

Siria fue declarado territorio libre de armas químicas el año pasado

En 2013 Siria se adhirió a la Convención para la Prohibición Armas Químicas (OPAQ) tras un acuerdo entre Rusia y Estados Unidos, suscrito por el Consejo de Seguridad de la ONU para destruir todo el arsenal químico en poder del gobierno de Bashar Al-Assad.

Las armas químicas declaradas por Siria fueron destruidas en su totalidad el año pasado. Así lo certificó en ese momento la OPAQ en un comunicado, añadiendo algo aún más interesante: el gobierno de Siria no tiene armas químicas ni capacidad para fabricarlas.

Igualmente, la empresa estadounidense contratada por la OPAQ para eliminar parte del arsenal de armas químicas, Veolia, informó el año pasado sobre la eliminación de 75 cilindros de fluoruro de hidrógeno en sus instalaciones en el estado norteamericano de Texas.

La destrucción total de todas las armas químicas declaradas por el gobierno de Siria fue completada el año pasado tras la demora del proceso por la falta de una solución para tratar un número de cilindros en condición deteriorada y peligrosa.

La OPAQ confirmó en junio del año pasado que las reservas de sulfuro de mostaza habían sido retiradas definitivamente de Siria.

El embajador sirio ante la ONU confirmó que Siria sigue cumpliendo con las responsabilidades asumidas luego de su adhesión a la OPAQ en 2013.

Siria envió más de 90 cartas a la ONU con pruebas de la posesión de sustancias químicas tóxicas por parte del Frente Al-Nosra y el Califato Islámico.

El encargado de negocios interino de la delegación siria ante la ONU condenó la falsificación de los hechos y la fabricación de las acusaciones y confirmó que Siria continúa cumpliendo todos los compromisos exigidos por la OPAQ.

http://www.telesurtv.net/news/Siria-fue-declarado-territorio-libre-de-armas-quimicas-en-2016-20170407-0058.html

La CIA tira la piedra y esconde la mano de sus ataques informáticos

La CIA es una institución esencialmente cobarde. Tira la piedra y esconde la mano para que creamos que sus ataques informáticos los cometen otros países que, como pueden comprender, son siempre los que pertenecen al Eje del Mal, o sea Rusia, China, Corea del norte e Irán.

WikiLeaks ha seguido publicando los archivos de la serie Vault 7 los cuales muestran que la CIA enmascara sus ataques informáticos para ocultar su origen. El último paquete publicado se llama “Marble Framework” y contiene 676 archivos comprimidos con el código fuente de una aplicación de enmascaramiento.

Incluye una variedad de algoritmos diferentes con textos en idioma extranjero insertados intencionalmente en el código fuente de la aplicación para engañar a los analistas de seguridad y atribuir falsamente ataques a otro país.

Los archivos filtrados indican que el código fuente de Marble incluye los idiomas chino, ruso, coreano, árabe y persa, así como el inglés.

El espionaje estadounidense estuvo usando la aplicación hasta el año pasado. Ha creado numerosos virus que rondan por internet desde hace años y que afectan a miles de millones de equipos y usuarios de todo el mundo.

Ahora se podrán identificar miles de ataques informáticos de la CIA y se podrán pedir responsabilidades a Estados Unidos por los daños que
se habían imputado a terceros erróneamente.

Un dato interesante que apunta WikiLeaks es que Estados Unidos utiliza un 90 por ciento de sus recursos informáticos en realizar ataques, mientras que el 10 restante los destina a defenderse de los ajenos.

Los Cascos Blancos están involucrados en el ataque químico de Jan Sheijun

Un día antes del ataque por el que se cifran más de 250 muertos, un periodista del grupo Orient News, portavoz no oficial del Frente Al-Nusra y de los Cascos Blancos, anunció  en su cuenta de Facebook que “mañana iniciamos una campaña de medios para cubrir los ataques aéreos en Hama, que incluye el uso de armas químicas contra la población civil”. Esto parece indicar el conocimiento previo que los rebeldes tenían de lo que iba a suceder.

Tras el ataque, los Cascos Blancos han difundido varias filmaciones supuestamente grabadas socorriendo a víctimas del ataque químico. Si bien es cierto que en otras ocasiones se han difundido imágenes falsas de estos «operativos de rescate», esta vez parece que las víctimas, muchas de ellas niños, son reales.
Varios niños asfixiados aparecen en los vídeos a partir de una sustancia química desconocida, mientras que otros parecen tener lesiones en la cabeza inexplicables. No obstante, hay que recordar que la semana pasada 250 personas fueron secuestrados por Al Qaeda en la cercana ciudad de Hama, que es el mismo número de muertos que han sido registrados en el ataque, según el diario emiratí Al-Masdar News.

Otra extraña “coincidencia” es la omnipresencia de un supuesto médico británico-paquistaní que en el momento del ataque estaba tomando pedidos de entrevistas en lugar de ayudar a los heridos que iban inundando el hospital de campaña rápidamente desplegado, donado por una organización británica tres días antes del ataque. Es extraño que ante un ataque tan mortífero, un médico tenga tiempo de atender llamadas y tuitear sin problemas.

El médico, Shajul Islam, está siendo utilizado como una fuente de medios en Estados Unidos y el Reino Unido, a pesar de enfrentar cargos de terrorismo por secuestro y tortura de dos periodistas británicos en Siria.

En otro caso sospechoso, los cascos blancos que operan en la misma zona del ataque recibieron trajes con protector de gas sarín un mes antes del ataque, a pesar de que el gobierno sirio ya no posee gas sarín. Los rebeldes vinculados a Al-Qaeda han afirmado que la sustancia química fue sarín y que fue utilizado por el gobierno sirio; sin embargo, la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPCW, en sus siglas en inglés) ha confirmado queSiria ya no tiene armas químicas y que ha desmantelado sus existencias desde 2013.
Por el contrario, los rebeldes no se han librado de las armas químicas a su disposición. El investigador y periodista Seymour Hersch, colaborador regular de la revista The New Yorker y especialista en temas militares, viene reportando que diferentes informes de inteligencia demuestran que los rebeldes adquieren armas químicas de contrabando desde Libia y a través de Turquía.
El gas sarín es un gas que se absorbe a través de la piel, y para protegerse, se requiere un traje completo. Sin embargo, las imágenes difundidas por los Cascos Blancos, éstos solo llevaban máscaras y guantes mientras manejaban a víctimas expuestas. Otros «voluntarios», directamente no llevan nada.

En unos pocos segundos de exposición al sarín, los efectos comienzan a sentirse en los músculos y el sistema nervioso. Hay una liberación casi inmediata de los intestinos y la vejiga, y se induce el vómito. Cuando se utiliza el gas sarín en un área concentrada, se tiene la posibilidad de matar a miles de personas. Sin embargo, a pesar de estar en un área con un gas tan peligroso, los cascos blancos están tratando cuerpos expuestos con poca preocupación y prácticamente desprotegidos. Esto tiene que plantear preguntas.
Todos estos datos, y algunos más que iremos publicando los próximos días, nos llevan a pensar que un acontecimiento como éste, en vísperas de las próximas negociaciones de paz, no es otra cosa que un nuevo ataque de falsa bandera contra el pueblo sirio. Y basta con comparar una reacción tan unánime y coordinada de primeros ministros de la UE, Israel y EEUU con estos hechos, frente a la escasa contundencia respecto a los recientes atentados ocurridos en estos días en el metro de San Petersburgo.

La policía alemana, acusada de encubrir lo que sabían sobre los preparativos del atentado de Navidad

Resultado de imagen de atentado berlinNuevos documentos sugieren que la policía alemana sabían más cosas sobre la amenaza planteada por el terrorista tunecino Anis Amri que las declaradas, según los informes.
El 19 de diciembre del año 2016, Amri asesinó a un transportista de Polonia  y robó su vehículo, que luego condujo hacia un mercado de Navidad y atropelló a varios peatones.
El tunecino, que utilizaba múltiples identidades, se le había rechazado su solicitud de asilo, e incluso había sido objeto de una orden de expulsión antes de cometer su ataque.
También se le había relacionado con el yihadismo desde hacía tiempo, pero la policía le retiró la vigilancia en septiembre de 2016, alegando que no se habían encontrado pruebas de ser una amenaza.
Sin embargo, el Irish Times ha publicado que los documentos de la investigación sugieren que la unidad de investigaciones de la policía de Renania (Landeskriminalamt o LKA) ya consideraba a Amri una amenaza para la seguridad pública poco antes de tomar esta decisión.
El periódico cita un informe de agosto de el año 2016, que describe a Amri como una “violenta y creciente amenaza” para la seguridad pública. Para ese momento, las autoridades ya habían decidido cortar el pinchazo telefónico al que le habían sometido.
Hans-Christian Ströbele, un político que representa al Partido Verde oposición, dijo que estaba “convencido de que el ataque podría haberse evitado. Necesitamos una investigación parlamentaria plena en el caso Amri” tras las revelaciones.
El ministro del Interior de la ciudad-Estado de Berlín, Andreas Geisel, dijo no estar al tanto de los nuevos documentos, pero confesó que se plantearon dudas acerca de la versión de la policía. Los políticos locales han exigido una investigación federal completa, para determinar si la policía actuó correctamente previo al ataque.
Esta noticia surge pocos días después de que el propio diario Bild informara que el ministro del Interior de Renania del Norte-Westfalia, Ralf Jäger, fue informado de que “Amri representa una amenaza de ataque terrorista” por las autoridades, pero intervino personalmente para evitar su expulsión.

La Audiencia Nacional acusa al gobierno de Siria de terrorismo y desaparición forzada

Como es costumbre, la Audiencia Nacional hace magia circense: convierte a las víctimas en verdugos y a la inversa. En auto publicado esta mañana el juez Velasco acusa al gobierno de Siria de terrorismo y desaparición forzada basándose en el archivo fotográfico de un tal “César”, que es uno de tantos montajes fradulentos orquestados por los imperialistas para justificar la agresión contra Siria (*).

El Archivo César apareció como por arte de magia el 20 de enero de 2014, casi por casualidad, dos días antes de que comenzaran las negociaciones de paz de Ginebra y con el evidente propósito de prolongar la guerra lo máximo posible.

Bajo el nombre de “César” se oculta un antiguo fotógrafo del ejército sirio que no quiere exponer su identidad porque asegura poseer 50.000 imágenes que documentan la torturas y crímenes cometidos contra 11.000 detenidos por la policía siria.

Como también es costumbre, las fotos han dado la vuelta al mundo. Un equipo forense contratado por la empresa de abogados Carter-Ruck y pagado por Qatar se encargó de autentificar las fotos en poder de “César”. Sin ningún género de dudas, por supuesto.

El informe de los leguleyos de Carter-Ruck aseguran que de las 55.000 que forman la colección, la mitad fueron obtenidas por “César” y el resto por otros fotógrafos, aunque son similares entre sí. Quedaba demostrado que el gobierno de Siria comete “asesinatos a escala industrial” y con alguien así no se puede negociar. Hay que acabar con él mediante la guerra.

Luego las fotos se han paseado y exhibido en distintas exposiciones para demostrar al mundo el horror. Un auténtico gulag. Las ONG humanitarias han puesto el grito en el cielo. Las fotografías -según dicen- estuvieron en poder de una organización opositora llamada “Asociación Siria de Desaparecidos y Presos de Conciencia”, que se las entregó en diciembre de 2015 a Human Rights Watch para que las examinara.

Tras estudiarlas, la referida ONG publicó un informe titulado “Si la muerte hablara” en el que reconoce que del total, un 46 por ciento no muestran nada parecido a torturas sino a soldados muertos y víctimas de las explosiones de coches bomba o, dicho en otras palabras: la mitad de los muertos que aparecen en las fotos no fueron asesinados por el gobierno sino por los opositores.

Pues bien, tomen nota: esas fotos nunca se han exhibido en público porque muestran la existencia de una guerra y el verdadero carácter terrorista de la oposición siria. Sólo se ha mostrado la otra parte, la que -supuestamente- corresponde al gobierno.

¿Qué se puede decir de esa parte? Aparte de que las personas que aparecen están muertas, poco más. Hay indicios de que algunos corresponden a muertos en combate, pero ni siquiera es posible determinar el bando del que formaban parte. Algunos aparecen muertos en los hospitales y no en cárceles o centros de detención. Hay cadáveres en avanzado estado de descomposición. Ciertamente, los hay que muestran signos evidentes de haber sido torturados, pero es un exceso de imaginación que de las fotos se pueda deducir al responsable de ellas.

Al montaje de los leguleyos de Carter-Ruck y al de Human Rights Watch se suma ahora la Audiencia Nacional. La farsa está servida. Tratándose de Siria todo es posible. Incluso que un gobierno atacado por los teroristas sea acusado de aquello a lo que está combatiendo.

(*) http://www.syriasolidaritymovement.org/2016/03/03/the-caesar-photo-fraud-that-undermined-syrian-negotiations/

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