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El Pentágono creó Google para dominar la guerra de la información en el mundo (y 4)

En 1994, el mismo año en que el Highlands Forum fuera fundado bajo los cuidados de la Oficina de la Secretaria de Defensa, la ONA y DARPA, dos jóvenes estudiantes de doctorado en Stanford, Sergey Brin y Larry Page, hicieron el estreno de su primer buscador y clasificador automatizado en la web. Esa aplicación sigue siendo el núcleo de lo que se convertiría en el servicio de búsqueda de Google. Brun y Page hicieron este trabajo con la financiación de la Digital Library Initiative (DLI), un programa multi-agencia de la National Science Foundation (NSF), la NASA y la DARPA.

Pero esto es solamente una parte de la historia. A través de todo el desarrollo de ese buscador, Sergey Brin informó de forma regular y directa a dos personas que nada tenían que ver con Stanford: la doctora Bhavani Thuraisingham y el doctor Rock Steinheiser. Ambos representaban a un activo grupo de inteligencia de Estados Unidos que investigaba sobre seguridad de la información y búsqueda de datos.

Thuraisingham es actualmente profesora distinguida con la Cátedra Louis A. Beecherel y directora ejecutiva del Cyber Security Research Institute en la Universidad de Texas en Dallas, y valiosa experta en minería de datos, gestión de datos y seguridad de la información. Pero en los años 90 trabajó para MITE Corp., un destacado contratista del Departamento de Defensa, donde dirigió el proyecto Massive Digital Data Systems, patrocinado por la CIA y por el director de Central Intelligence, para promover investigación innovadora sobre tecnología de la información.

“Financiamos a la Universidad de Stanford a través del científico informático Jeffrey Ullman, que tenía a muchos estudiantes graduados prometedores trabajando en muchas áreas interesantes”, me dijo Thuraisingham. “Uno de ellos era Sergey Brin, fundador de Google. El grupo de inteligencia en el programa MDDS esencialmente realizó la financiación de Brin, quien fue apoyado por muchas otras fuentes, incluyendo el sector privado”.

Este tipo de financiación ciertamente es frecuente, y que Sergey Brin lo recibiera siendo simplemente un graduado en Stanford parece haber sido algo incidental. El Pentágono en aquel entonces estaba pendiente de cualquier investigación sobre informática. Pero ilustra la profundidad a la que está imbricada la cultura de Silicon Valley con la inteligencia de Estados Unidos.

En un extraordinario documento en la web de la Universidad de Texas, Thuraisingham recuerda que desde 1993 a 1999, la Intelligence Community (IC) comenzó “un programa denominado Massive Digital Data Systems (MDDS) que yo dirigía para esa IC cuando estaba en MITRE Corp.” El programa financió 15 líneas de investigación en varias universidades, incluyendo la de Stanford. Su meta era el desarrollo de “tecnologías de gestión de datos que administraran desde bastantes terabytes hasta petabytes de datos”, incluyendo “procesamiento y recuperación, gestión de transacciones, gestión de metadatos, gestión de almacenamiento e integración de datos”.

Por entonces, Thuraisingham era directora científica de datos e información en MITRE, en donde dirigía equipo de investigación y desarrollo de líneas para la NSA, la CIA, el US Air Force Research Laboratory, así como para el US Navy’s Space and Naval Warfare Systems Command (SPAWAR) y Communications and Electronic Command (CECOM). Daba cursos para funcionarios del gobierno de Estados Unidos y contratistas de defensa sobre minería de datos en contraterrorismo.

Ese artículo en la Universidad de Texas tiene un anexo con una copia de un resumen del programa MDDS que fue presentado en el “Annual Intelligence Community Symposium” en 1995. El resumen revela que los principales patrocinadores del programa MDDS eran tres agencias: la NSA, la oficina de la CIA de Investigación y Desarrollo y el Community Management Staff (CMS), que operaba bajo el director de Central Intelligence. Los administradores del programa, que proporcionaron financiación de entre 3 y 4 millones de dólares durante 3 ó 4 años, fueron identificados como Hal Curran (NSA), Rick Steinheiser (de la ORD, Oficina de Investigación y Desarrollo de la CIA) y la propia doctora Thuraisingham.

Thuraisingham continúa su artículo reiterando que este programa conjunto CIA-NSA ayudó parcialmente a Sergey Brin a desarrollar el núcleo de Google, mediante un préstamo a Stanford dirigido por el supervisor de Brin, el profesor Jeffrey Ullman:

“De hecho, el fundador de Google Sergey Brin fue parcialmente financiado por este programa mientras era estudiante de doctorado en Stanford. Junto con su consejero el profesor Jeffrey Ullman y mi colega en MITRE, el doctor Chris Clifton (director científico de MITRE en tecnología de la información) desarrollaron el Query Flocks System, que daba soluciones para buscar en grandes cantidades de información almacenada en bases de datos.

“Recuerdo una visita a Stanford con Steinheiser de la Intelligence Community, y a Brin llegando en patines, dar su presentación, e irse rápidamente. De hecho, la última vez que nos encontramos en 1998, Brin nos demostró su dispositivo de búsqueda que se convirtió en Google poco después”.

Brin y Page formaron oficialmente la empresa Google en septiembre de 1998, el último mes que informaron a Thuraisingham y a Steinheiser. “Query Flocks” (técnica de consulta masiva) era también parte del sistema patentado de búsqueda “PageRank” (presentación de los resultados de la búsqueda), que Brin desarrolló en Stanford bajo el programa CIA-NSA-MDDS, así como la financiación de NSF, IBM e Hitachi. Aquel año, el Dr. Clifton, que trabajó bajo Thuraisingham para desarrollar el Query Flocks, redactó un informe con el supervisor de Brin, Ullman, y Steinheiser, de la CIA. Con el título de “Knowledge Discovery in Text” el informe fue presentado en una conferencia académica.

“La financiación del MDDS que recibió Brin fue significante en tanto que financiación inicial, pero probablemente fue superada por otras fuentes de financiación”, declaró Thuraisingham. “La duración de esa financiación fue de unos dos años. En ese período, yo y mis colegas del MDDS visitamos Stanford para ver a Brin y comprobar sus progresos cada tres meses más o menos. No era una supervisión exactamente, pero queríamos comprobar el progreso, señalar problemas potenciales y sugerir ideas. En esos encuentros, Brin nos presentó la búsqueda por ‘query flocks’, y también nos demostró distintas versiones del buscador de Google”. Brin informaba así de forma regular a Thuraisingham y a Steinheiser sobre el desarrollo de Google.

[Actualización del artículo al 2 de febrero de 2015]

Desde la publicación de este artículo, Thuraisingham ha rectificado el artículo al que hacemos referencia más arriba. La versión modificada incluye una copia de la versión original de su resumen sobre el MDDS. En esta versión modificada, Thuraisingham rechaza la idea de que la CIA fundara Google, y dice por el contrario:

“En realidad, el profesor Jeffrey Ullman en Stanford y mi colega en MITRE Chris Clifton junto con algunos más desarrollaron el Query Flocks System, como parte del MDDS, que proporcionó soluciones para búsquedas en grandes cantidades de datos almacenados en bases de datos. Igualmente, Sergey Brin, cofundador de Google, formaba parte del grupo de investigación de Ullman por entonces. Recuerdo visitas periódicas a Stamford con Steinheiser de la Intelligence Community, y a Brin llegando en patines, dar su presentación e irse rápidamente. Durante nuestra visita a Stanford en septiembre de 1998, Brin nos enseñó su buscador, que yo creo que se convirtió en Google poco después”.

“Hay también bastantes inexactitudes en el artículo del Dr. Ahmed de 22 de enero de 2015. Por ejemplo, el programa MDDS no era un programa “delicado”, como él afirma; era un programa desclasificado que financiaba a universidades en Estados Unidos. Por otra parte, Sergey Brin nunca nos informaba, ni a mi ni a Rick Steinheiser; sólo nos hizo algunas presentaciones durante nuestras visitas al Departamento de Ciencias de la Computación, en Stanford durante los años 90. Y MDDS nunca financió a Google; financiaba a la Universidad de Stanford”.

Aquí no existen diferencias efectivas entre los relatos de Thuraisingham, aparte de aseverar que su declaración asociando a Sergey Brin con el desarrollo de los “query flocks” es equivocado. Hay que subrayar que este reconocimiento no se deriva de su propio saber, sino de este mismo artículo, citando a un portavoz de Google.

El extravagante intento de disociar a Google del programa MDDS patina. En primer lugar, MDDS nunca financió a Google, porque durante el desarrollo del núcleo del sistema de búsqueda de Google no existía una empresaa con ese nombre. La beca fue por el contrario proporcionada por la Universidad de Stanford mediante el profesor Ullman, a través de quien se empleó algo de financiación del MDDS para apoyar a Brin, que en aquel tiempo estaba desarrollando Google.

En segundo lugar, Thuraisingham añade que Brin nunca la “informó” ni a ella ni a Steinheiser, de la CIA, pero admite que “nos dio presentaciones durante nuestras visitas al Departamento de Ciencia Computacional en Stanford, durante la década de los 90”. Queda poco claro aquí cual es la diferencia entre informar y dar una presentación detallada; de otra forma, Thuraisingham confirma que ella y la CIA se tenían mucho interés en el desarrollo de Google por parte de Brin.

En tercer lugar, Thuraisingham describe el programa de MDDS como “no reservado”, pero ello no contradice su naturaleza “delicada”. Habiendo trabajado durante décadas como contratista y consejera de inteligencia, Thuraisingham debe ser consciente de que hay muchas maneras de clasificar la inteligencia, incluyendo “delicada pero no reservada”. Algunos antiguos funcionarios de la inteligencia con los que hablé comentaron que la práctica total ausencia de información pública sobre esta iniciativa de la CIA y del MDDS sugiere que, pese a que el programa no estaba clasificado, es probable que su contenido fuera considerado muy delicado, lo que explicaría los esfuerzos para minimizar la transparencia sobre el programa y la forma en que trataron de desarrollar herramientas para la inteligencia norteamericana.

En cuarto término y finalmente, es importante señalar que el informe del MDDS que Thuraisingham incluye en su documento de la Universidad de Texas afirma claramente que no solo el Director de Central Intelligence, la CIA y la NSA eran los que controlaban la iniciativa del MDDS, sino que los futuros destinatarios del proyecto eran “el Departamento de Defensa, la IC y otras organizaciones gubernamentales”: el Pentágono, las centrales de inteligencia de Estados Unidos y otras destacadas agencias del gobierno de Estados Unidos.

En otras palabras, la provisión de financiación de MDDS a Brin por mediación de Ullman, bajo la supervisión de Thuraisingham y Steinheiser, se debió en lo fundamental a que éstos reconocieron la potencial utilidad del trabajo de desarrollo de Google por parte de Brin para el Pentágono, y para el gobierno federal y la inteligencia del Estado en su conjunto.

Nafeez Ahmed https://medium.com/insurge-intelligence/how-the-cia-made-google-e836451a959e https://medium.com/insurge-intelligence/why-google-made-the-nsa-2a80584c9c1

El Pentágono creó Google para dominar la guerra de la información en el mundo (1)

En el entorno de los ataques contra “Charlie Hebdo” en París, los gobiernos occidentales se están movilizando rápidamente para legitimar y expandir los medios de vigilancia masiva y los controles sobre internet, todo ello en nombre de la lucha contra el terrorismo. Los políticos europeos y estadounidenses han llamado a proteger el estilo de espionaje utilizado por la NSA, y a progresar en la capacidad de intrusión en la intimidad de internet, ilegalizando el cifrado. Una idea es el establecimiento de colaboraciones en la telecomunicación a fin de borrar de forma unilateral contenidos que se consideren “impulsores del odio y la violencia” en situaciones consideradas “convenientes”. A niveles parlamentarios y gubernamentales se plantean acerbas discusiones a fin de explorar la supresión de la confidencialidad en las conversaciones entre cliente y abogado.

Que algo de lo anteriormente mencionado hubiera servido para impedir los ataques a “Charlie Hebdo” sigue siendo un misterio, y especialmente teniendo en cuenta que los terroristas estaban en el radar de la inteligencia francesa desde hacía una década. No hay muchas novedades en esta historia. Las atrocidades del 11-S fueron las primeras de varios ataques terroristas, cada uno de ellos seguido por el incremento de draconianos poderes estatales a expensas de las libertades civiles, respaldado con el establecimiento de fuerzas militares en zonas identificadas como refugios terroristas. Pero poco indica que esta fórmula probada y comprobada haya hecho nada para reducir el peligro. En cualquier caso, parecemos estar atrapados en un progresivo círculo de violencia sin ningún fin claro a la vista.

Mientras nuestros gobiernos presionan para incrementar sus atribuciones, “Insurge Intelligence” puede revelar ahora el nivel al que la inteligencia norteamericana estuvo implicada en el origen de las plataformas de internet que hoy conocemos, con el propósito concreto de emplear la tecnología como mecanismo de lucha en la “guerra mundial de la información”, destinada a legitimar el poder de unos pocos sobre el resto de la población. El eje de esta historia es esa empresa que, en muchas formas, define el siglo XXI con su presencia discreta: Google.

El “estilo Google” es amable, divertido, una tecnología “user-friendly”, amistoso para el usuario, que llegó a destacar mediante una combinación de habilidad, suerte y auténtica innovación. Esto es cierto. Pero sólo es un mero fragmento de la historia. En realidad, Google es una cortina de humo tras la que acecha el complejo militar-industrial de Estados Unidos. La historia interna del ascenso de Google, que se revela aquí por primera vez, abre un bote de gusanos que va más allá de la empresa, encendiendo una luz de forma inesperada sobre la existencia de una red parasitaria que dirige la evolución del aparato de seguridad nacional de Estados Unidos, beneficiándose de forma obscena de su funcionamiento.

Durante las dos últimas décadas, la estrategia exterior y de inteligencia de Estados Unidos ha desembocado en una “guerra mundial contra el terror”, consistente en invasiones prolongadas del mundo musulmán y una vigilancia total de la población civil. Estas estrategias han sido incubadas, si no dictaminadas, por una red secreta dentro del Pentágono y más allá de él. Establecida bajo la administración Clinton, consolidada bajo Bush, y firmemente reforzada con Obama, esta red, en su mayoría formada ideólogos neoconservadores, selló su dominio sobre el Departamento de Defensa a principios de 2015, mediante las operaciones de una oscura entidad empresarial ajena al Pentágono, pero dirigida por éste. En 1999 la CIA creó su propia empresa de capital riesgo, “In-Q-Tel”, para la financiación de empresas emergentes, que pudieran crear tecnologías útiles para las centrales de inteligencia. Pero la inspiración para “In-Q-Tel” había llegado antes, cuando el Pentágono estableció su propio equipo en el sector privado.Conocido como Highlands Forum, esta red privada operó como un puente entre el Pentágono y las poderosas élites norteamericanas ajenas al Ejército desde mediados de los años 90. Pese a los cambios en la administración civil, la red alrededor del Highlands Forum se ha convertido de forma progresiva en la triunfadora por el dominio de la política de defensa de Estados Unidos.

Gigantescos contratistas como “Booz Allen Hamilton” y “Science Applications Internacional Corporation” son descritos a veces como la “comunidad influyente en la sombra”, debido a las puertas giratorias entre ellas y los gobiernos, y su capacidad para influenciar y aprovecharse de la política de Defensa, simultáneamente. Pero mientras estos contratistas compiten por poder y dinero, también colaboran entre sí cuando conviene. El Highlands Forum ha proporcionado durante veinte años los medios para que algunos de los más destacados miembros de esa comunidad en la sombra se reunieran con antiguos funcionarios gubernamentales, y con otros dirigentes de importantes empresas.

Me topé por primera vez con la existencia de esta red en noviembre de 2014, cuando informé para “Vice’s Motherboard” que la nuevamente anunciada “Defense Innovation Initiative” del secretario de Defensa Chuck Hagel trataba en realidad sobre la construcción de Skynet, o algo similar, esencialmente para dominar la inminente era de una guerra robotizada. Esta historia estaba basada en un informe poco conocido financiado por el Pentágono, publicado dos meses antes por el NDU (National Defense University) en Washington, una institución dirigida por militares que, entre otras cosas, genera investigación para el desarrollo de la política de defensa de Estados Unidos a los más altos niveles. Ese informe clarificaba el pensamiento tras la nueva iniciativa, y los revolucionarios adelantos científicos y tecnológicos que se esperaban capitalizar.

Un coautor de este informe del NDU es Linton Wells, un funcionario de Defensa de 51 años que actuó como jefe de información del Pentágono con la administración Bush, supervisando la NSA y otras agencias de espionaje. Aún mantiene el control sobre materias reservadas, y según un informe de una publicación del ejecutivo, presidió el Highlands Forum, fundado por el Pentágono en 1994.

La revista “New Scientist” ha comparado este Foro con los encuentros elitistas de Davos, Ditchley y Aspen, describiéndolo como “mucho menos conocido, pero… tan influyente como ellos”. Los encuentros regulares del Forum unen “gente innovadora para evaluar interacciones entre la política y la tecnología. Sus mayores éxitos han estado en el desarrollo de redes bélicas basadas en alta tecnología”. Dado el papel de Wells en este Forum, tal vez no sea sorprendente que su informe fuera capaz de tener un impacto tan profundo en la política del Pentágono. Pero si eso fue así, ¿por qué nadie se dio cuenta? Pese a estar patrocinado por el Pentágono, no lo pude encontrar en la web del Departamento de Defensa sobre el Forum. Actuales y antiguas fuentes militares y de inteligencia nunca habían oído hablar de ello, así como tampoco los periodistas sobre seguridad nacional. Yo estaba perplejo.

Nafeez Ahmed https://medium.com/insurge-intelligence/how-the-cia-made-google-e836451a959e https://medium.com/insurge-intelligence/why-google-made-the-nsa-2a80584c9c1

Las gentes de Corea del norte según el cine de Corea del sur

Un país demonizado es aquel del que se puede decir cualquier bobada porque nadie va a levantar para protestar por una idiotez. Por ejemplo, Corea del norte, un muñeco de feria, un país del que se puede colar cualquier desinformación porque, entre otras cosas, queda muy lejos. No sabemos nada, pero tampoco nos interesa saber.

De esa manera se ha creado un patrón de país, de sociedad y, naturalmente, de personas. Cabría esperar que en Corea del sur conocieran un poco más a sus vecinos del norte, que viven tan cerca y hablan el mismo idioma. Muchos de ellos son familiares entre sí. ¿Qué opinan de ellos?

Naturalmente las agencias de prensa tienen que mostrar otro estereotipo. Para eso les pagan. Pero, ¿cuál es la imagen que muestra el cine? El crítico Antoine Coppola ha dedicado a ello un interesante artículo (*), del que cabe deducir que esa imagen ha cambiado con el tiempo, ha seguido una evolución, condicionada por la situación política internacional.

Ahora podríamos ponernos pedantes y constatar que el cine es ideología, una superestructura que refleja la correlación de fuerzas, etc. No es así. Hasta hace bien poco, el cine surcoreano ha sido subvencionado para crear un artificio falso entre sus espectadores, muy aficionados al séptimo arte, un entusiasmo que comparten con los del norte: 200 millones de espectadores anuales.

El cine surcoreano no ha sido otra cosa que otro aparato de desinformación adicional, de manera que, una vez liberado de esas ataduras, la presentación del vecino ha cambiado. Ya no lo pintan tan negro. Los espectadores se han enterado de que en el norte hay personas buenas, incluso muy buenas.

En los noventa, dice Coppola, el cine del sur mostró una imagen politizada, tópica, de los norcoreanos que, entre otras cosas, sirvió para esconder las propias vergüenzas de un sur sometido hasta 1988 por una de las más repugnantes dictaduras fascistas de la posguerra, asociada a Estados Unidos.

En ese cine, el norcoreano era un comunista y el mejor comunista es el comunista muerto. Pero esa tesis es contraproducente porque supone que todos los habitantes del norte están de acuerdo con su Estado, y no es eso lo que se pretende demostrar, sino todo lo contrario: el norte es malo porque hay norcoreanos que no son comunistas y carece de libertad; no les permiten elegir en el supermercado de los partidos políticos.

A partir de los noventa, el cine del sur cambia el centro de gravedad: los norcoreanos son personas como nosotros mismos, hay de todo, no se puede generalizar… Es una imagen más cercana que siempre encaja bien con el vecino de arriba, con el que hay que esforzarse por llevarse bien, por convivir.

Es la “Revolución de las Candelas” de finales de 2016, el acercamiento de las dos Coreas que no está gustando nada en Washington: conversaciones mutuas, sin Estados Unidos como intermediario, y participación conjunta en los Juegos Olímpicos de Pyeongchang. Incluso los coreanos descubren su historia común y su enemigo común, Japón, al que achacan con una única voz la esclavización sexual de las mujeres coreanas durante la Segunda Guerra Mundial.

Es la reconciliación nacional a la coreana. La película “Joint Security Area” de Park Chan-wook relata la amistad de dos coreanos, uno del sur y otro del norte, mantenida en secreto que, por encima de diferencias ideológicas, como debe ser, pone la nacionalidad común. Otras películas imputan la división entre las dos Coreas a los países extranjeros (Estados Unidos, China, URSS, Japón), que han sembrado la discordia en la península, donde no hay diferencias sustanciales entre la población.

En el nuevo cine coreano la política ya queda muy lejos. A uno u otro lado del paralelo los coreanos son una gran familia a la que los avatares de la vida han desperdigado por distintos rincones del mundo y que debe reunirse para celebrar el cumpleaños de una abuela anciana. En el argumento de “Taegucki” aparece un soldado del sur para quien sólo cuenta la familia, lo que no le impide pasar con sus armas al norte. En “Welcome To Dongmakeol” el escenario es una pequeña aldea en la que unos y otros se reencuentran con sus raíces comunes, algo que sólo es posible porque los del norte no son tan malos como habíamos creído hasta ahora.

Pero en Corea del sur los guiones de cine cambian con los cambios de gobierno. Cuando llegan los hijos de MacArthur, “la derechona”, se acaba el diálogo entre unos y otros, vuelve el cine de la Guerra Fría, el anticomunismo primario, la guerra contra la invasión comunista, las torturas, el norcoreano hambriento, fanatizado y sanguinario…

En la película “Berlin File” el guión no escapa a otro tópico que no podía quedar ausente: tanto si viven en el sur como en el norte, los de abajo son personas sencillas manipuladas por los de arriba, cuyas acciones están dirigidas por móviles abyectos. El protagonista es un espía nordista traicionado por sus jefes. La infantería y la tropa de línea no son malos. Corea no tendría ningún problema si los del norte y el sur acabaran con sus respectos Estados Mayores.

Cuando el cine coreano es independiente, como “Jiseul”, una película presentada en el Festival de Sundance, el guión cambia radicalmente. Si el espectador no está atento a los títulos de crédito puede creer que se trata de la repugnante propaganda nordista. La historia es insólita: la matanza de comunistas perpetrada por la ONU y el ejército del sur en la isla de Jeju.

¿Sólo habían oído hablar Ustedes de las masacres cometidas por los feroces comunistas del norte? La película, basada en hechos reales, les mostrará otro rostro de la historia… al estilo coreano de su propia reconciliación nacional. Para que ello sea posible, el argumento necesita despolitizarse porque las verdaderas víctimas sólo son tales si no toman partido. Los inocentes son apolíticos; al resto (que son muy pocos) se los puede matar.

(*) https://asialyst.com/fr/2018/02/12/nouvelle-image-nord-coreens-cinema-seoul/

Twitter comienza a censurar las cuentas ‘políticamente incorrectas’

Los rumores de que Twitter ha comenzado a censurar a los usuarios políticamente inconvenientes han llegado a España, aunque es algo que en Estados Unidos ya se venía denunciando desde 2016.

Según varios diarios estadounidenses, Twitter mantiene una “lista blanca” de cuentas favoritas y una “lista negra” de cuentas desfavorecidas. Las cuentas en la lista blanca tienen prioridad en los resultados de búsqueda, incluso si no son las más populares entre los usuarios. Mientras tanto, las cuentas en la lista negra tienen sus publicaciones ocultas tanto en los resultados de búsqueda como en las líneas de tiempo de otros usuarios.

El ex ingeniero de software de Twitter Abhinav Vadrevu, confirmó que Twitter estaba haciendo esto o lo había hecho en algún momento en el pasado.

Esta práctica (shadowban) es comúnmente utilizada por los administradores de comunidades en línea como Reddit para bloquear el contenido publicado por los spammers. En lugar de prohibir directamente a un usuario (lo que lo alertaría sobre la censura que recibe), su contenido simplemente está oculto a la vista pública.

Para los propietarios de sitios web, el shadowban ideal es cuando un usuario nunca se da cuenta de que ha sido censurado.

Fue en mayo de 2015, cuando se informó de que Twitter había comenzado a experimentar con este tipo de censura, aunque según la compañía, lo hacía para proteger a los usuarios del abuso. En aquel momento ya se sospechaba que “proteger a los usuarios del abuso” era una excusa para implementar un sistema que luego sería utilizado para la censura política.

Hay poco espacio para la duda de que Twitter tiene la intención de silenciar a los usuarios más de izquierdas en España, favoreciendo a los conservadores. Además, ha demostrado una completa falta de respeto por la transparencia, ocultando a los usuarios su sistema de censura y el prejuicio político detrás de un barniz de oposición al abuso en línea.

Cuentas muy conocidas del ámbito de la izquierda española como @masademocrata @alejandrosanmo o @_ju1_ han comenzado a notar los efectos de la nueva censura, y ​​algunos usuarios solo descubren que sus seguidores han sido sustituidos por bots después de las notificaciones de los propios usuarios.

La idea del shadowban es que usted censura a alguien que no sabe que han sido censurado, así que usted sigue publicando pero nadie ve su contenido. Entonces piensa que nadie se está interactuando con su contenido, cuando en realidad, nadie lo está viendo.

Es extremadamente difícil decir si una cuenta ha sido censurada, ya que el perfil del usuario actúa exactamente igual para el usuario. Es posible que muchos tuiteros de la lista negra no sepan que están siendo censurados hasta que sus seguidores les informen que ya no están viendo sus tweets en su línea de tiempo.

https://larepublica.es/2018/02/13/twitter-comienza-censurar-los-usuarios-izquierdas-espana/

Alienación, cortina de humo, fábrica de sueños

La película “Cortina de humo” (Wag de dog) del director Barry Levinson, estrenada en 1997, es un fiel retrato del modo en que funcionan en Washington las altas esferas: poco antes de las elecciones, acusan al presidente de Estados Unidos de la violación de una menor, un asunto que amenaza con hundir la candidatura para su segundo mandato.

Antes de que el escándalo trascienda, la Casa Blanca prepara la típica cortina de humo. El asesor Conrad Brean (Robert De Niro) desvía la atención de los votantes creando una “historia” ficticia: la guerra contra Albania.

Con la ayuda de Stanley Motss (Dustin Hoffman), un famoso productor de cine y televisión afincado en Hollywood, Brean reúne un gabinete de crisis que trama un conflicto universal muy distinto de los vistos hasta entonces.

Ya saben lo que son los famosos “efectos especiales” en el cine: sustituyen el mundo real por el virtual. La película está basada en una novela de Larry Beinhart que se parece demasiado a la realidad, ya que su estreno coincidió con el Caso Monica Lewinsky y una nueva intervención de Estados Unidos en el Golfo Pérsico.

Además de los medios de comunicación, el cine (la fábrica de sueños) es el mejor ejemplo moderno de lo que Marx calificaba como alienación. Los vemos cada día día cuando preguntamos a nuestro colega: “Pero tú, ¿en qué mundo vives?” Deberíamos repetirnos la pregunta a nosotros mismos: ¿realmente sabemos en qué mundo vivimos?

La película muestra que la capacidad de los medios de comunicación y el cine para contar “historias” no se detiene. Según avanza la trama, el contrincante del presidente no desmiente la farsa sino que la da por terminada. Entonces los farsantes suben un peldaño en la escalada de engaños: crean la continuación de la “historia” por medio de un héroe (que nunca puede faltar en Estados Unidos).

Sí, la guerra que nunca empezó ya ha terminado. Pueden sentirse aliaviados porque han ganado los de siempre, los buenos, pero ha quedado un soldado atrapado tras las líneas enemigas…

La angustia vuelve a atrapar a los consumidores y productores de noticias.

La trama se complica cuando los productores eligen mal al héroe, que no resulta tan heroico como en la gran pantalla, sino todo lo contrario, un criminal que muere antes de aparecer triunfalmente, dar ruedas de prensa, aparecer en los platós, las portadas de las revistas…

Pero tanto Hollywood como la CNN pueden convertir un funeral en otro “show” más para seguir manteniendo la farsa hasta el final de tal manera que los pecados del presidente se mantengan en un segundo plano.

Es verdad que siempre hay quien no se deja engañar y sabe que detrás de una frase mil veces repetida hay una mentira. Pero incluso los que nadan contra la corriente, se dejan arrastrar por ella: es más fuerte. Tienen que entrar al trapo de las cortinas de humo, los bulos y ficciones como la guerra contra Albania, las armas de destrucción masiva, los tirantes con la bandera “nacional” que causaron la muerte a un “patriota” en Zaragoza…

Un fascista británico condenado por arrollar con una camioneta a los musulmanes de Londres

Makram Alí, musulmán asesinado en Londres
Seguro que Ustedes se enteraron de que el verano pasado un yihadista arrolló con un vechículo a los pacíficos viandantes que paseaban por Las Rambas de Barcelona.

Es imposible que no lo supieran porque no les permitieron dejar de verlo y oirlo una y mil veces a través de la televisión, las radios, la prensa y las redes sociales.

Un eco de esas dimensiones multiplica el impacto del hecho y da lugar a tertulias e informativos especiales en los que aparecen esos típicos expertos que en sus análisis hacen alardes de imbecilidad.

También se enteraron inevitablemente de que en Berlín, en las entrañables fiestas de Navidad de 2016, otro repugnante yihadista arrolló con un camión a los peatones, matando a 12 de ellos.

No les quedó otro remedio que enterarse porque provocó la misma sobredosis de imágenes y comentarios.

A los medios de intoxicación les gusta que Ustedes se informen bien, estén al minuto de la actualidad y, sobre todo, que se enfaden convenientemente con ese tipo de atentados.

Pero, lamentablemente, a esos medios se les olvidó contarles lo siguiente: que el 19 de junio Darren Osborne, un fascista británico, arrolló con una camioneta a un grupo de musulmanes que estaban en la calle, cerca de una mezquita de Londres en Finsbury Park, mató uno de ellos y provocó heridas a otros nueve.

Tampoco les han contado ni comentado que el muerto se llamaba Makram Alí, que tenía de 51 años y que el juicio contra el fascista ha durado nueve días y concluyó ayer, cuando se conoció la sentencia, que ha sido condenatoria.

¿Cómo se sentirán los musulmanes cuando, una y otra vez, comprueban que sólo son noticia si cometen un delito, pero nunca si son víctimas de ese mismo delito?

¿Por qué nadie ha informado de este crimen fascista?, ¿por qué nadie lo comenta en las tertulias?, ¿por qué no hay expertos en crímenes fascistas que vayan a las televisiones a ilustrarnos?

El Caso ‘Jimmy’: la maquinaria de manipulación ideológica alcanza una de sus mayores cotas

‘Jimmy’ Romero Taboada
En el caso de Rodrigo Lanza, hemos vuelto a comprobar recientemente los efectos de la trituradora ideológica, con la diferencia de que ahora en las redes sociales los peleles, esas pequeñas hormigas gregarias del fascismo, se dedican a repetir una y mil veces un mensaje absolutamente falso y descabellado.

En el caso de Lanza las hormiguitas esconden su adscripción al fascismo puro y duro recordando a quienes le defendemos la existencia de un cadáver, lo cual no deja lugar a dudas. ¿Acaso un muerto puede ser culpable?

Ellos no se consideran fascistas; simplemente defienden a la víctima.

Su coartada no convence nada, porque ahora han tenido una oportunidad con otro caso de 2014 que ha reflotado: el asesinato de Francisco Javier Romero Taboada, conocido como “Jimmy”, en Madrid Río.

El 21 de enero la Guardia Civil detuvo a dos hinchas del Frente Atlético por amenazar a un testigo (y van dos veces) y las hormiguitas vuelven a esconder su fascismo patológico, con la misma trituradora de falsedades que pusieron en marcha en 2014:

– no es un asunto político ni ideológico sino futbolístico, son gamberros
– es una pelea entre dos bandas: ya saben “unos y otros”, “todos son iguales” y “que se maten entre ellos”

En este caso, como ven, no les importa culpabilizar al muerto (“él se lo ha buscado”). Los borregos repiten una campaña que quedó claramente expuesta en un titular asqueroso de ABC: “Jimmy, el hincha fallecido de los Riazor Blues, tenía antecedentes por malos tratos, robo con violencia y tráfico de droga”(*).

El caso de Jimmy demuestra que esos supuestos defensores de las víctimas son unos farsantes siempre y su primer paso es esconder su adscripción ideológica: son fascistas al viejo estilo manipulador del diario ABC.

La gran trituradora (de la que forma parte la Wikipedia) y sus pequeñas hormiguitas esconden, además, que Jimmy no murió y mucho menos murió en una pelea: fue asesinado a palos por una banda fascista. Le golpearon hasta matarle. Además de romperle la cabeza, le rompieron también un brazo y luego le arrojaron al río.

Los fascistas estaban perfectamente organizados y preparados para la ocasión. No se puede poner a “unos y otros” en el mismo plano. Los asesinos iban armados (a un partido de fútbol), mientras que las víctimas iban con las manos en los bolsillos.

Nadie está hablando de que el Frente Atlético es una banda de origen falangista, como ellos mismos han reconocido siempre. Nadie está contando que se financian con la venta de propaganda nazi, que exhiben banderas nazis en los campos de fútbol, donde lanzan continuos gritos racistas.

Nadie ha admitido aún la responsabilidad de la directiva del club en su creación y financiación, que una parte del dinero de los fascistas procedía de la venta de todo tipo de materiales suministrados por el Atlético de Madrid. Todos callan que el club les ha concedido toda clase de prebendas, por lo que llegaron a contar con 4.500 miembros. Como admitió uno de ellos en el juicio por el asesinato de Zabaleta, “se ganaba mucho dinero”.

En las conversaciones grabadas que constan en el sumario judicial, un fascista llamado Isaac, describe el linchamiento y explica su participación con el típico estilo chulesco del que siempre hacen gala: “El primero que nos ha venido, entre tres, ha ido al puto río”.

En sus mensajes de WhatsApp, otro fascista, Álvaro C. G., alias Kit-Kat, miembro del Frente Atlético, se pavoneaba ante su novia de su participación en el crimen: “Le hemos reventado, sin porra me he quedado, le hemos dado un palizón”.

Sin embargo, la entrada de la Wikipedia, que forma parte de la propaganda fascista, no habla de asesinato sino de una “pelea multitudinaria” en la que Jimmy murió “por un fuerte traumatismo craneoencefálico”.

Hace falta ser mentirosos y sinvergüenzas. Pero lo peor son todas esas legiones de pequeñas hormigas que repiten ese tipo de discursos falsarios en las redes sociales, y encima no quieren que les llamemos por su nombre. Se hacen los ofendidos.


(*) http://www.abc.es/local-galicia/20141201/abci-hincha-maltrato-drogas-201412011927.html

‘Fake’: la lengua es compañera del imperio ahora, antes y siempre

No es ningún milagro que la palabra “fake” se haya introducido en todos los idiomas del mundo, en todos, en muy poco tiempo, lo que vuelve a dar la razón a Nebrija cuando en el siglo XV afirmó que “la lengua es compañera del imperio” en la primera gramática de la lengua castellana.

Hablamos exactamente como la OTAN nos está enseñando y, como es lógico, no sabemos muy bien lo que decimos, ni de lo que estamos hablando. Además de imperialista, “fake news” es una expresión militar que se entiende mejor etimológicamente. La palabra “fake” procede del alemán “fegen” y no es exactamente “falso” ni “tramposo” sino todo lo contrario: se refiere a algo limpio, lustroso y bello cuando por sí mismo no es así sino que se ha embellecido de manera artificial, o se ha limpiado o maquillado convenientemente.

Así es la “política informativa” de la OTAN y de todas las fuerzas dominantes que hay en el mundo. Presentan las noticias de una manera lustrosa, de la misma manera que nosotros recogemos nuestra vivienda y pasamos la aspiradora cuando llegan los invitados a comer.

Desde siempre, la “política informativa” de la OTAN forma parte del “arte de la guerra” y de todos los ejércitos del mundo. La prensa y los periodistas no son otra cosa que altavoces de sus amos, perros cada vez mejor amaestrados, más fieles y más obedientes.

La primera noticia falsa es, pues, evidente: no hay tal noticia porque no hay nada nuevo que contar al respecto. Alarmarse porque circulen noticias falsas es el primer fraude al lector. Siempre las ha habido.

La segunda ley de la información sigue a la primera: quien más noticias falsas pone en circulación es quien tiene más poder y quien está más cerca del poder, que son las grandes cadenas de intoxicación, la televisión, la radio y la prensa.

Lo que la reciente campaña contra las “fake news” pone de manifiesto es la tercera ley de la intoxicación: tapar la boca al adversario porque las grandes cadenas tienen miedo al ridículo, como fue el caso del Brexit en 2016 y las elecciones presidenciales en Estados Unidos, una derrota que aún no han asimilado.

Para matar dos pájaros de un tiro, la OTAN y sus caniches en las redacciones de las grandes cadenas, como buenos oportunistas que son, llevan el agua a su molino: la culpa de la proliferación de mensajes falsos y, por lo tanto, de que las previsiones electorales no hayan salido como querían, es de Rusia. Rusia es sinónimo de mentira; lo ruso es falso porque procede de Rusia.

La última pata de esta mesa es internet, del que nadie dice que es un invento del Pentágono, monopolizado por Estados Unidos y sus grandes empresas informáticas que, después de cumplir con el papel adscrito de llevar las redes sociales a todas y cada una de las personas del mundo, les corresponde una segunda función: imponer los contenidos depurándolos y abrillantándolos para que sólo circulen noticias auténticas y veraces.

En internet impera eso que llaman “viralidad”, que es como las radio fórmulas o los 40 Principales, es decir, la música que ellos suponen que nos gusta a nosotros. En las redes sociales la viralidad sustituye a los medios. No hay intermediarios. La difusión de las noticias requiere que haya millones de personas que, como pequeñas hormigas, repitan exactamente los mismos contenidos una y otra vez, que son la mejor demostración de lo que el marxismo califica como “ideología dominante”, “fetichismo” y “alienación”.

Si no hay tales hormigas, la OTAN se las inventa haciendo exactamente eso que imputa a los rusos: crear personajes en internet de tal manera que, lo mismo que en el teatro o el cine, parezcan creíbles. Esos personajes, creados por ordenador, se encargan de repetir el mensaje hasta que llega a todos y cada uno de los rincones del mundo.

Es la Operación Voz Fiable (“Operation Earnest Voice”) que el general Petraeus puso en marcha en 2010. Mientras el mensaje de la OTAN se multiplica exponencialmente en las redes sociales, hay que acallar las mentiras que proceden de Rusia. Es la esencia de la batalla emprendida en todo el mundo.

El 1 de enero ha entrado en vigor en Alemania una ley que amenaza con multas a los que difundan noticias falsas, sean rusos o no, para lo cual ha creado una policía de cazarecompensas en internet que vigilan ciertos blogs sospechosos. La Primera Ministra May también ha creado la 70 Brigada, compuesta por 1.500 tarados que se dedican a censurar, calificar contenidos y detectar a los que reproducen contenidos rusos. Incluso Vietnam tiene ya una unidad militar, la Fuerza 47, compuesta por 10.000 sabuesos que rastrean la red lo mismo que los perros olfatean las meadas de la calle.

En el futuro vamos a ser muy afortunados: por primera vez en la historia, el mundo se va a ver libre de mentiras y de mentirosos.

La presencia de militares expertos en intoxicación en las redacciones periódisticas ya es descarada

Durante la guerra de Kosovo dos grandes canales de noticias estadounidenses, CNN y NPR, admitieron que habían permitido a los oficiales de operaciones psicológicas de las fuerzas armadas trabajar como “internos en prácticas” en sus redacciones.

La CNN incorporó a cinco oficiales de operaciones psicológicas como periodistas eventuales y no remunerados, mientras que la NPR hizo lo mismo con tres, todos ellos expertos del grupo dedicado a la intoxicación informativa del ejército, con sede en Fort Bragg, Carolina del norte.

En Estados Unidos la ley prohíbe expresamente a los equipos de intoxicadores del ejército manipular los medios de comunicación.

El ejército dijo que el programa sólo pretendía dar a los jóvenes especialistas en medios de comunicación del ejército algo de experiencia sobre el funcionamiento de las grandes cadenas de noticias. Sin embargo, no pudieron esperar a que el ejército estadounidense no estuviera involucrado en una guerra.

Por su parte, tanto la CNN como la NPR negaron que los oficiales de operaciones psicológicas influyeran en la cobertura de las noticias y dijeron que las estancias se cancelaron en cuanto se enteraron los jefes.

Es mentira: el programa se canceló porque lo denunció el diario holandés Trouw.

También nos quisieron convencer de que esos “becarios del ejército” se limitaban a tareas menores, como contestar el teléfono, pero el hecho de que los expertos en propaganda militar estuvieran presentes en las redacciones mientras se transmitían las noticias de la Guerra de Kosovo provocó que los hipócritas se reasgaran las vestiduras: las grandes cadenas de comunicación no son nada diferente del mismo ejército en guerra.


“Durante la Guerra de Kosovo, al igual que en otras guerras, la pantalla de la CNN se llenó con una interminable procesión de belicistas defensores del bombardeo, muchos de ellos generales estadounidenses retirados”, escribió el periodista Alexander Cockburn.

https://www.theguardian.com/world/2000/apr/12/julianborger

Los que difundan ‘noticias falsas’ por internet serán castigados por la policía brasileña

El martes la policía federal brasileña amenazó con “castigar” a cualquiera que disemine contenido político que considere como “falso”. La intimidación se llevó a cabo en su cuenta oficial de Twitter muy poco antes de las próximas elecciones presidenciales.

Como señala Glenn Greenwald para The Intercept, el mensaje establece claramente la capacidad del gobierno brasileño para censurar tanto publicaciones en redes sociales como sitios web políticos.

El gobierno federal de Brasil está ampliando su capacidad para hacer cumplir la regulación y control de su sector de internet. “En los próximos días, la Policía Federal comenzará actividades en Brasilia la capital del país por un grupo especialmente formado para combatir las noticias falsas durante el próximo proceso de elección presidencial del 2018”, dice el mensaje.

“Las medidas están destinadas a identificar y castigar a los autores de ‘noticias falsas’ a favor o en contra de los candidatos”, agrega.

En declaraciones a los medios de comunicación de América Latina, la Policía Federal dijo que el grupo incluirá representantes de la rama electoral del poder judicial y destacados fiscales, incluido un polémico juez del Tribunal Supremo llamado Gilmar Mendes, quien, según el informe de Greenwald, “ha confundido durante mucho tiempo la autoridad judicial con su militancia política”.

En Brasil la censura de los mensajes de internet no está prevista en la legislación. Greenwald escribe: “Al menos a partir de ahora, reclaman para sí mismos uno de los poderes más extremos que cabe imaginar -el derecho del gobierno a controlar y suprimir contenido político en internet durante una elección- sin un marco legal para definir sus parámetros o proporcionar garantías contra el abuso”.

Los informes locales afirman que los legisladores que impulsan la regulación y la censura de internet ahora están buscando la promulgación por el Congreso de una nueva ley para codificar el esfuerzo y definir cómo funciona.

En ausencia de nueva legislación, la Policía Federal dice que planean seguir adelante con el programa independientemente de si existe alguna ley, citando una ley de censura previa a internet de 1983. La legislación, llamada “Ley de Seguridad Nacional”, se promulgó cuando Brasil era un país sometido a una dictadura militar.

Terrificly, un alto oficial de policía dijo que el marco legal, que fue utilizado para silenciar a los críticos del gobierno, es inadecuado en el sentido de que el castigo por la difusión de “noticias falsas” –unos meses en prisión– es demasiado indulgente.

La decisión de la policía brasileña de tomar medidas contra las “noticias falsas” les ayudará a tapar sus crímenes y su corrupción interna.

Los antecedentes de este tipo de medidas proceden de Europa, donde Alemania  y Francia han implementado leyes contra la libertad de expresión.

http://dailycaller.com/2018/01/10/brazil-to-crack-down-on-fake-news-with-dictatorship-era-law/

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