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La paradoja del mentiroso y la coartada de las armas de destrucción masiva

Rafid Al-Janabi, alias ‘Curveball’
En 2013 Le Nouvelle Observateur, el típico medio de la socialdemocracia, publicó (*) un relato inverosímil de otra inverosimilitud: las armas de destrucción masiva que tenía Saddsm Hussein escondidas en algún arsenal militar escondido.

Se trata de lavar la cara al imperialismo, al mismo tiempo que se critica algo, una  mentira, que quedará en la historia ya para siempre como ejemplo de engaño y manipulación de masas. El engaño del engaño se puede resumir de la manera siguiente: nosotros engañamos porque, a su vez, fuimos engañados. Los imperialistas también fueron víctimas.

En la lógica matemática no es tan diferente a lo que denominan como “la paradoja del mentiroso”, sólo que con consecuencia dramáticas: 100.000 civiles muertos y 15 años de una guerra sin fin.

El pretexto para la invasión de Irak comenzó el 5 de febrero de 2003 en la ONU. En un discurso famoso, el Secretario de Estado, Colin Powell, dijo: “No cabe duda de que Saddam Hussein tiene armas biológicas” y que “tiene la capacidad de producir más rápidamente” en número suficiente para “matar a cientos de miles de personas”.

Saddam Hussein también disponía de unos “laboratorios móviles” clandestinos que fabrican tóxicos atroces como “peste, gangrena gaseosa, ántrax o virus de la viruela”.

Cuando se vio obligado a poner las pruebas encima de la mesa, Powell añadió: “Tenemos una descripción de primera mano” de estos centros de exterminio.

Aquello “de primera mano” también era mentira. Powell se refería a “un desertor [que] actualmente vive en otro país, con la certeza de que Saddam Hussein lo matará si lo encuentra”. Es “un testigo directo, un ingeniero químico irakí que supervisó uno de estos laboratorios”, “un hombre que estuvo presente durante los ciclos de producción de agentes biológicos”.

¿Quién era exactamente este informante? Su nombre en clave es “Curveball”, tenía 31 años y estaba en manos del BND alemán.

“En aquel momento, no necesitaba saber nada más”, confesó luego el Powell. “Pensé que obviamente la CIA lo habría interrogado y verificado todas sus acusaciones”. La culpa no la tuvo Powell sino la CIA… Él sólo ejercía de megáfono del espionaje.

“Curveball”, el irakí que proporcionó el pretexto para la agresión era Rafid Al-Janabi, un refugiado que vive en un pequeño apartamento con su esposa y sus dos hijos cerca de Karlsruhe, en Alemania.

Rafid llegó al aeropuerto de Munich en noviembre de 1999, tres años antes del discurso de Powell. Salió de Irak gracias a un contrabandista y un pasaporte falso con el que llegó hasta Rabat, en Marruecos. Fue detenido por la policía alemana y enviado a un albergue para refugiados.

Se convirtió en uno de los 60.000 irakíes que esperan un permiso de residencia. Se da cuenta de que tiene pocas posibilidades y que, mientras tanto, tendrá que vegetar en un centro hacinado.

Nada más llegar, Rafid tuvo que contar su vida a un funcionario del albergue. “Soy ingeniero químico, graduado por la Universidad de Bagdad”, dice. “Trabajaba en una fábrica de semillas agrícolas en Djerf Al-Nadaf, a 70 kilómetros de Bagdad”.

Unos días después de su llegada exige ver a un superior. Tiene revelaciones que hacer. En realidad, dice, las semillas son sólo una tapadera; el laboratorio de Djerf Al-Nadaf no depende del Ministerio de Agricultura, sino del de Defensa. La planta es parte de un vasto programa clandestino de armas biológicas del que conoce todos los detalles.

Se inicia la bola de nieve: el albergue se pone en contacto con el espionaje. Rafid deja de ser interrogado por un funcionario y pasa a manos de un tal Dr. Paul, que se presenta como inspector de la ONU, especializado en armas de destrucción masiva. Es otra mentira: es el jefe de la división de armas químicas del BND.

Rafid le asegura al oficial que tras graduarse en la Universidad de Bagdad en 1994 fue contratado por la Comisión de la Industria Militar. “Primero trabajé en Al-Hakam”, donde un equipo de la ONU encargado de rastrear las armas prohibidas en Irak, Unscom, descubrió, unos años antes, los restos de pollos muertos por la inyección de toxinas.

El sitio era el principal centro clandestino de fabricación de armas biológicas. Fue destruido por Unscom en 1996. “En Al-Hakam, pasé dos años comprando piezas de repuesto”, dice Rafid.

El BND envía un resumen de los interrogatorios de la fuente milagrosa a su socio estadounidense habitual, el servicio de inteligencia del ejército estadounidense, el DIA, que tiene una base en Munich desde los años cincuenta. Allí, a lo largo de la Guerra Fría, a los delatores soviéticos sobre las armamento se les dio un nombre en clave que siempre terminaba en “ball”.

El DIA pone a Rafid el nombre de “Curveball”, un apodo que otros servicios de espionaje adoptarán sin entender que en la jerga anglófona, “curva” significa “engaño”.

Pero, ¿quién engaña a quién?

El espionaje alemán saca a “Curveball” del albergue y le proporciona un bonito apartamento amueblado, televisión por cable, seguro médico, un Mercedes, un guardaespaldas y una tarjeta de refugiado político. Cinco espías del BND se encargan de hacer su vida lo más agradable posible. Le enseñan la ciudad y descubren todos sus placeres, le invitan a los mejores restaurantes, a las discotecas más exclusivas. Sólo los desertores de lujo tienen derecho a ese trato preferencial, a tantas “niñeras”, como dice el BND. Los servicios le costarán al espionaje alemán más de 1 millón de euros en 2000.

A cambio, “Curveball” habla. Dice que el proyecto de laboratorio móvil nació en 1995. Cuando supo que Unscom iba a descubrir el centro de Al-Hakam, Saddam Hussein decidió continuar con el programa de armamento químico en camiones refrigerados que circulan por la ciudad.

Los camiones laboratorio se ensamblaban en la fábrica de semillas de Djerf Al-Nadaf, cuenta Rafid. Él estaba a cargo del proyecto. Las pruebas duraron dos años y los primeros laboratorios comenzaron a funcionar en 1997. Él vio personalmente a siete de ellos produciendo sustancias letales.

A Saddam Hussein Djerf Al-Nadaf le sabía a poco y ordenó construir otras seis laboratorios móviles clandestinos. Antes de que los inspectores de la ONU fueran expulsados de Irak, los laboratorios rodantes sólo funcionaban el viernes, el día de oración, cuando Unscom estaba inactivo.

Tras varios meses de interrogatorios, Raafid confiesa que el jefe de Djerf Al-Nadaf, al que identifica como Basil Latif, tiene un hijo, que es el principal comprador de productos destinados a la fabricación de agentes tóxicos. Pero Rafid no sabe que entonces Latif vivía en Dubai, donde los espías del BND y el MI6 le interrogaron en octubre de 2000.

Latif negó que el centro que dirigía produjera armas químicas y, lo que es mucho peor: su único hijo sólo tenía 16 años. La fábula de “Curveball” era mentira, pero a las mentiras también se les puede sacar provecho (tanto o más que a la verdad) en un terreno, como la diplomacia, donde casi todo es mentira.

Durante 18 meses el BND rompió todo contacto con Rafid, que pasó a convertirse en lo mismo que los demás refugiados: fuerza de trabajo a buen precio. Consiguió un trabajo en el Burger King de Karlsruhe.

En marzo de 2002, se casó con una joven marroquí, a la que dejó embarazada muy pronto.

Pero los acontecimiento comenzaron a precipitarse. Ocurrió el 11-S y el testimonio de Rafid podía últil precisameente por su falsedad.

En mayo de 2002, la CIA pidió al BND que volviera a ponerse en contacto con el irakí. Había recibido un centenar de entrevistas de “Curveball” y quería saber más (o menos, según se mire). Interrogado de nuevo, Rafid cambia la versión, es decir, cambia una mentira por otra mentira. Dice que en realidad no era el director del proyecto de laboratorio móvil sino sólo un asistente. Tampoco vio la fabricación de sustancias tóxicas ya que había abandonando Djerf Al-Nadaf.

Unos meses más tarde, en octubre de 2002, en un informe de alto perfil al Congreso, la CIA declara con “la más alta fiabilidad” que Irak tiene unidades móviles de producción de armas químicas. Ante una comisión parlamentaria, el jefe de la CIA, George Tenet, dijo que su servicio consideraba a Rafid como un “desertor creíble”.

No se lo creen ni siquiera dentro de la CIA. Tyler Drumheller, jefe de la división europea, quiere interrogar directamente a “Curveball”, que se niega. No quiere saber nada de americanos ni israelíes.

Pero la Casa Blanca necesita que el relato de “Curveball” sea verdad. Les da la coartada perfecta que necesitan.

El 18 de diciembre de 2002 Tenet le pregunta a su homólogo alemán, August Hanning. si la CIA puede usar la información de “Curveball” y le reitera la necesidad de interrogarle directamente. El jefe del BND se niega, aunque le permite usar la declaración falsa de Rafid con dos condiciones: que no se mencione el nombre del BND y se aaclare que las afirmaciones de no han sido confirmadas.

El 27 de enero el jefe de la sucursal de la CIA en Berlín advierte que “el uso de esta fuente [es] muy problemático”.

A pesar de los pesares, la Casa Blanca hace de su capa un sayo. El 28 de enero de 2003 Bush pronuncia un discurso en el que larga el asunto de los laboratorios móviles. En la ONU Powell repite el mismo mantra unos días después.

Pero el fraude fue muy rentable para el imperialismo desde el punto de vista mediático y en 2004 el BND le recompensó al mentiroso “Curveball” con una asignación mensual de 3.000 euros. Los paga una empresa ficticia creada en Munich por el espionaje. A cambio, tiene prohibido hablar con la prensa.

En 2007 el canal estadounidense CBS publicó el nombre de Rafid por primera vez y confirmó que vivía plácidamente de unas mentiras generosamente recompensadas por el presupuesto público alemán, a pesar de que en mayo de 2004, cuando el fraude ya había cumplido con el papel asignado, hasta CIA le había calificado como “mentiroso”.

A Rafid le quitaron entonces su asignación pero le concedieron la nacionalidad alemana y empezó vivir de las entrevistas porque la rueda de los engaños mediáticos es como la de los ratones enjaulados: no se cansan de dar vueltas sobre lo mismo para acabar en el punto de partida.

(*) https://www.nouvelobs.com/l-enquete-de-l-obs/20130308.OBS1260/l-incroyable-histoire-du-mensonge-qui-a-permis-la-guerre-en-irak.html

La manipulación electoral sigue: Cambridge Analytica no cierra, cambia de piel

La consultora británica Cambridge Analytica, la que protagonizó el escándalo por el uso de datos de millones de usuarios de Facebook, anunció el cese inmediato de todas las operaciones e inició su proceso de quiebra. Pero simplemente cambia de piel y seguirá sus manipulaciones con otros nombres, amenazando la pureza de las elecciones en varios países, entre ellos Argentina, Colombia y México. La empresa británica culpó de su quiebra a las denuncias de manipulación política que inundaron los medios internacionales en los últimos días, pero lo cierto (y que no dice) es que sus principales activos ya trabajan en una empresa con fines similares llamada Emerdata.

No es de extrañar que muchos medios del primer mundo se han hecho eco de la maniobra, aun cuando el británico Financial Times cita a exempleados que afirman que la empresa podría reinventarse con un nombre diferente, teniendo en cuenta que “Cambridge Analytica como marca es absolutamente tóxica […] aunque, seguramente, SCL Group surgirá reencarnada o quizá disfrazada”.

La entidad registradora pública de empresas y organizaciones del Reino Unido, Companies House, develó que existe una empresa llamada Emerdata Limited, “con sede en las mismas oficinas que SCL Elections y dirigida por la misma administración e inversores que Cambridge Analytica”. Incluso se describe a sí misma como una organización de “procesamiento de datos, alojamiento y actividades relacionadas”, una actividad similar a la que decía realizar Cambridge Analytica.

A rey muerto, rey puesto

El 21 de marzo Business Insider destapó la existencia de Emerdata Limited, en cuyo consejo de administración aparecen una serie de nombres directamente vinculados con Cambridge Analytica y SCL Group. Alexander Taylor fue nombrado director de Emerdata el 28 de marzo en sustitución del dimitido Alexander Nix. Otro directivo de SCL Group, Julian Wheatland, aparece en los registros como directivo de Emerdata.

Nix, quien reconoció que trabajó en elecciones en países de todos los continentes, incluyendo Estados Unidos, Reino Unido, Argentina, Nigeria, Kenia y República Checa, dejó la empresa justo tras estallar el escándalo de los datos de Facebook (o lo hizo estallar) y a raíz de un vídeo grabado por la televisión británica con cámara oculta donde hizo toda clase de comentarios inapropiados como ofrecer grandes cantidades de dinero a un candidato y amenazarle con publicarlo, para intentar extorsionarlo.

Jennifer y Rebekah Mercer, hijas del millonario Robert Mercer —fundador y financiador de Cambridge Analytica, y financista de la campaña presidencial de Donald Trump— quienes detentaban cargos de responsabilidad en Cambridge Analytica, también aparecen como directivos de Emerdata desde el 16 de marzo, en pleno estallido público del escándalo.

Es más, según Business Insider, entre los responsables de Emerdata también aparece Johnson Chun Shun Ko, un ejecutivo chino de Frontier Services Group, la empresa militar presidida por el prominente partidario de Trump Erik Prince, fundador de la contratista militar estadounidense Blackwater US, y hermano de la secretaria de educación de Estados Unidos, Betsy DeVos.

Emerdata se constituyó en agosto de 2017, pero ha registrado bastante actividad desde que el escándalo del uso ilegítimo de los datos de Facebook llegó a los titulares en marzo de este año, incluidos los ya mencionados nombramientos de directivos provenientes, precisamente, de Cambridge Analytica.

Una provocada autoquiebra

Cambridge Analytica anunció también que en breve anunciará una bancarrota para su central en Londres y sus filiales en Estados Unidos. Todo esto parece una puesta en escena para hacer creer que muerta la empresa se terminó el mal. Pero es obvio que seguirán, con otro nombre, las mismas manipulaciones.

En marzo pasado, Christopher Wylie, uno de sus fundadores, denunció que esa consultora había utilizado de manera ilegal la información de 50 millones de usuarios en Facebook.

Cuando el escándalo tomó dimensión mundial, Facebook reconoció que la consultora británica había accedido (¿o comprado?) a la información personal de al menos 87 millones de usuarios y la había utilizado para crear perfiles de votantes.

Wylie desnudó ante la Cámara de los Comunes británica la mecánica interna de la consultora, y denunció puntualmente la manipulación que realizó la empresa durante la campaña por la salida de Reino Unido de la Unión Europea a favor del Brexit, que incidieron en el resultado del referéndum de la UE.

Aggregate IQ (AIQ), una empresa canadiense, trabajó con Cambridge Analytica durante la campaña a favor del Brexit y desarrolló un software denominado Ripon que utilizaba algoritmos de datos de Facebook para apuntar a ciertos perfiles ideológicos más abiertos al discurso anti UE, explicó Wylie. AIQ desempeñó un “papel muy significativo” en la victoria del Brexit en el Reino Unido, dijo.

Esta denuncia desató todo tipo de versiones y rumores en Estados Unidos, en donde Cambridge Analytica trabajó en la campaña presidencial de Donald Trump. El vínculo entre la consultora y el presidente republicano no es sólo laboral. Uno de los dueños de la empresa es el multimillonario estadounidense Robert Mercer, uno de los impulsores de la llamada derecha alternativa norteamericana, el movimiento de extrema derecha que apoyó desde el inicio al magnate inmobiliario.

Pero Cambridge Analytica no fue la única que recibió golpes por este escándalo. Facebook tuvo una caída abrupta en la bolsa estadounidense y una disminución igual de fuerte en su número de usuarios.

Facebook, una de las señaladas por las autoridades fiscales americana y europeas por disfrutar de las ventajas impositivas que confieren las regulaciones mercantiles y tributarias a los domicilios sociales y fiscales y el principal agente empresarial involucrado en los cambios de tendencia en las urnas británicas y estadounidenses en 2016, gestiona más de 300 millones de gigabytes en información personal de sus usuarios.

Estos datos equivalen a que cada uno de ellos tuviera archivados 126 e-books en sus cuentas, y un arsenal de perfiles que le permite disponer de una de las plataformas on line más importante del mundo, indispensable para beneficiarse de modelos de negocio que amplían consumidores y diversifican mercados al calor del incremento productivo de los robots y la automatización industrial.

Todo esto acontece apenas dos decenios después de que Sergey Brin y Larry Page registraran el dominio google.com y once de que Steve Jobs presentara en sociedad, en San Francisco, el primer iPhone. Mientras, Facebook sigue creando perfiles de usuarios y los algoritmos que usara Cambridge Analytica siguen a disposición de quien los quiera (o pueda) pagar.

Ricardo Carnevali, https://www.questiondigital.com/cambridge-analytica-no-cierra-cambia-de-piel-la-manipulacion-sigue/

Más información:

– Las elecciones se manipulan porque en las redes sociales las personas se dejan manipular
– La censura de Google a los medios de información progresistas alcanza cotas desproporcionadas

Las falsas noticias como armas de guerra del imperialismo estadounidense

Manuel E. Yepe

Nadie piense que valerse de falsedades como pivote para la proyección y ejecución de la política exterior estadounidense es una innovación o un aporte novedoso de Donald Trump. Ésta ha sido una tradición en la política exterior de Washington desde la voladura del acorazado español Maine en 1898, en La Habana, que sirvió para que Estados Unidos declarara la guerra a la monarquía hispana y cuya secuela fue el surgimiento del imperialismo norteamericano.

En 1997 fue muy exitosa en Estados Unidos la exhibición de “Menear el perro” (Wag the dog), versión libre cinematográfica de la novela “Heroe Americano” de Larry Beinhart, protagonizada en cine por Dustin Hoffman y Robert De Niro con la dirección de Barry Levinson.

La película trata sobre un experto en manipulaciones (“spin doctor”, en la jerga de relaciones públicas estadounidense) y un productor de cine que fabrican una guerra para distraer la atención de los votantes de un escándalo sexual que obstaculizaría la reelección del Presidente de Estados Unidos. La cinta se estrenó un mes antes de declararse el escándalo con Mónica Lewinsky y el bombardeo subsecuente de la fábrica de productos farmacéuticos Al-Shifa, en Sudan, decretado por la administración Clinton que generó numerosas comparaciones de la realidad con el film.

En la cinta, el Presidente es sorprendido enamorando a una joven menor de edad en la Oficina Oval, dos meses antes de las elecciones. El “spin doctor” decide llamar la atención del público con una guerra ficticia contra Albania a fin de atraer su atención de los medios a este conflicto desviándolo de la Casa Blanca.

El engaño surte efecto inicialmente moviendo las estadísticas electorales a favor del Presidente. Pero luego esto choca con los intereses de la CIA que favorece al candidato opositor y todo ello se complica en una sucesión de suciedades y perversiones típicas de la política estadounidense.

Las noticias falsas (“fake news”, en inglés) se han convertido en armas de “cuarta generación” que, insertadas en los escenarios de las nuevas tecnologías de información, las superan ampliamente en alcance y vigencia, dado que el escenario en que se vierten supera exponencialmente el nivel de difusión del contenido a través de los soportes informáticos de las redes sociales, donde lo falso se torna verdadero.

Ejemplo de recientes noticias falsas usadas como armas de guerra ha sido el caso de los ataques acústicos contra funcionarios de la embajada en Cuba de Estados Unidos.

Esta falsa noticia fue desmentida de múltiples formas, incluso por una investigación realizada en la Universidad de Michigan por el investigador Kevin Fu, quien determinó que los supuestos ataques “se habrían producido por una interferencia entre dos fuentes de ultrasonido muy cercanas a los afectados: una, un dispositivo de escucha y espionaje; la otra, un bloqueador ultrasónico de dicho aparato”. Vale decir que fueron las propias actividades de espionaje que los estadounidenses desarrollaban dentro su embajada las que provocaron los ataques acústicos que afectaron a sus propios funcionarios diplomáticos.

Un gran número de verificaciones anteriores habían confirmado la falacia, pero el objetivo de esa falsa noticia no era rectificar algo, sino provocar tensión y ruptura en los vínculos entre Washington y La Habana en función de objetivos políticos del régimen de Trump.

Otro caso reciente fue el del envenenamiento en Inglaterra del doble agente ruso Serguei Skripal y su hija Yulia, por lo que se acusó automáticamente al gobierno ruso, supuesto único productor de una sustancia química conocida como Novichok que –según se pudo conocer– no se produce solamente por laboratorios rusos, sino que puede producirse en varios laboratorios británicos, lo que dejó claro que la alevosa acusación buscaba desprestigiar al Kremlin.

Peor aún ha sido el caso del supuesto ataque químico que Siria habría llevado a cabo en la ciudad de Duma, recientemente liberada por el Ejército Árabe Sirio de la ocupación por fuerzas terroristas que tienen apoyo de Estados Unidos. Un equipo de periodistas del canal estadounidense “One America News Network” –que es de orientación y audiencia netamente conservadora y apoya a Donald Trump– visitó Duma y declaró públicamente que no había encontrado evidencia alguna del ataque químico supuestamente acaecido el 7 de abril haciendo quedar en ridículo a su Presidente.

Muy mal debe andar la autoestima de la política exterior de la superpotencia estadounidense cuando tiene que recurrir una y otra vez a falsedades y manipulaciones para tratar de mantener la idea de la invencibilidad del imperio estadounidense posicionada en el imaginario colectivo.

https://www.alainet.org/es/articulo/192638

Estados Unidos asigna 70.000 millones de dólares para derrocar a Putin

Tania Chetverikova

El Departamento de Estado de Estados Unidos ha asignado 70.000 millones de dólares para derrocar a Putin (1).

Además de las nuevas sanciones imperialistas destinadas a crear disturbios sociales en Rusia, Estados Unidos ha lanzado una guerra informativa en forma de una vasta ofensiva en internet. El Departamento de Estado estadounidense ha creado un ejército de perfiles falsos para operar en las redes sociales en estrecha colaboración con la “quinta columna” rusa.

La creación de cuentas artificiales de todo tipo de profesiones y nacionalidades, grupos compuestos por cinco personas, incluyendo un psicólogo y un analista, tiene por objeto crear debates con información verdadera en la base y transformándola para dar la impresión de que todo lo que sucede en Rusia es negativo.

La vivienda y los servicios sociales, las pensiones, la medicina, la educación, la policía, la financiación interna de las regiones, la ayuda a los países extranjeros, las cuestiones interétnicas, la inflación, el sistema judicial, la ecología… Todos los temas serán tratados por las cuentas simuladas.

Por ejemplo, los Juegos Olímpicos se presentarán como un evento publicitario que derrocha fondos públicos. Se dirá que fueron organizados para “elevar el prestigio de Putin” en el mundo y que han resultado un desperdicio de fondos para instalaciones olímpicas innecesarias y de mala calidad.

Del mismo modo, todo lo que se hace en el país será denigrado: carreteras, nuevos negocios, extracción y venta de minerales, petróleo, gas, compra de oro, ayuda financiera a Novorossia, etc.

Por regla general, los mensajes terminarán con llamamientos a la consolidación de la sociedad civil rusa, destacando la pobreza de la población frente a la riqueza personal de Putin.

El objetivo es, por supuesto, convencer a los rusos de la corrección de sus argumentos y provocar así su hostilidad hacia las políticas implementadas por el gobierno.

El operativo se complementa con el goteo de informaciones en el sentido contrario, tanto en la prensa generalista, como La Vanguardia (2), como en otras especializadas, como Softpedia (3) para desviar la atención hacia la proliferación de acciones rusas en internet.

(1) http://cont.ws/@chetverikova/920948
(2) http://www.lavanguardia.com/internacional/20180429/443014307399/guerra-desinformacion-hibrida-fria-fake-news-ruisa.html
(3) http://news.softpedia.com/news/Russia-Employs-Army-of-Trolls-to-Spread-False-Rumors-483542.shtml

Desinformación y Guerra No Convencional, Estados Unidos contra el gobierno de Nicaragua

Roberto García Hernández

Con un saldo de unos 30 muertos y varias decenas de heridos, los recientes disturbios en Nicaragua y la correspondiente campaña desinformativa demuestran una vez más la forma en que Estados Unidos impulsa sus planes subversivos en la región.

A partir de la reforma al sistema de seguridad social decretada por el Gobierno, comenzaron algunas protestas de la ciudadanía que llegaron a niveles nunca vistos en muchos años en la nación centroamericana, y que de inmediato fueron aprovechados por la derecha nicaragüense y sus patrocinadores en el exterior para desestabilizar al país.

Bandas delictivas atacaron ambulancias, comercios, autos, instituciones oficiales, viviendas familiares y espacios públicos, lo que creó pánico y provocó una cadena de hechos desestabilizadores en esa nación, una de las menos violentas de la zona.

A pesar de que las autoridades de Managua decidieron echar atrás estas medidas, las manifestaciones continuaron, pero con un nivel de coordinación que reveló una posible “asistencia” externa.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, condenó el 24 de abril lo que denominó “la violencia política repugnante” empleada por la policía, mientras los principales medios de prensa estadounidenses aseguraban que los manifestantes exigían la renuncia del presidente Daniel Ortega.

Las declaraciones de Sanders tuvieron lugar un día después de que el Departamento de Estado ordenara abandonar el país al personal diplomático no imprescindible y sus familiares en Managua.

Con esta medida, la administración del presidente Donald Trump pretende magnificar la gravedad de la situación en Managua y otras ciudades de ese país, y presionar a sus aliados y socios para que adopten medidas similares con el fin de aislar al Gobierno de Ortega.

A juicio del diario The Miami Herald, la evacuación de la mayor parte del personal de la sede estadounidense -algo que la Casa Blanca no hizo ni siquiera durante la guerra de los años 80- es una señal de que Washington considera que la situación allí es “peligrosamente inestable”.

De forma casi simultánea, sectores de la ultraderecha en el Congreso norteamericano, en particular representantes de Florida, reactivaron sus planes contra Ortega y revitalizaron el proyecto de ley Nica Act.

Dicho proyecto condiciona cualquier financiamiento estadounidense al Gobierno nicaragüense a la implementación de “reformas democráticas” en correspondencia con los intereses hegemónicos de Estados Unidos.

Al mismo tiempo, legisladores pidieron al Departamento de Estado, a la Casa Blanca, al Congreso y a los países aliados “que se mantengan en absoluta solidaridad” con los nicaragüenses y contra las autoridades locales.

A través de las redes sociales, sitios digitales “alternativos” vinculados a las protestas y medios de prensa de la derecha local, los organizadores de este operativo destinado a subvertir el orden interno en Nicaragua, hacen un esfuerzo supremo por exacerbar el descontento popular con el fin de elevar los disturbios a niveles tales que las fuerzas del orden se vean obligadas a contraatacar con mayor intensidad.

Una desestabilización de manual

Expertos señalan que en este operativo contra el Gobierno de Ortega aparece el trabajo sucio mancomunado de los asesores de la Casa Blanca, funcionarios del Departamento de Estado, los servicios de inteligencia y las entidades subordinadas al Pentágono, entre otros factores.

El empleo de las recetas más importantes de los manuales de campaña de las fuerzas armadas norteamericanas, en particular la Circular de Entrenamiento TC-1801 Guerra No Convencional (GNC) publicada en 2010, volvió a salir a la palestra.

En casos como Nicaragua, Estados Unidos emplea múltiples entidades federales en sus misiones de subversión, desde las agencias de espionaje hasta especialistas en manipulación de los medios informativos, tal y como establecen algunos documentos oficiales.

Al respecto la TC-1801 define la GNC como el conjunto de actividades dirigidas a posibilitar el desarrollo de un movimiento de resistencia o la insurgencia, para coaccionar, alterar o derrocar a un gobierno, o a tomar el poder mediante el empleo de una fuerza de guerrilla, auxiliar y clandestina, en un territorio enemigo.

Los esfuerzos de Estados Unidos con la GNC están dirigidos a explotar las vulnerabilidades sicológicas, económicas, militares y políticas de un país adversario, para desarrollar y sostener las fuerzas de la resistencia y cumplir sus propósitos estratégicos.

El texto asegura además que “el objetivo es lograr un enfoque integral y el éxito a largo plazo, pues en varios momentos de un conflicto resulta necesaria la integración de las instituciones multinacionales e intergubernamentales”.

La experiencia en otras naciones latinoamericanas y caribeñas demuestra el papel desestabilizador de organismos como la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), entidad gubernamental subordinada al Departamento de Estado, que sirve de fachada de los servicios de espionaje.

Las llamadas Operaciones de Información (OE) de las fuerzas armadas norteamericanas forman parte del dispositivo de tergiversación de la verdad desplegado en apoyo a actividades subversivas como las que se llevan a cabo contra Nicaragua y otras naciones que no son del agrado de Washington.

Según el manual JP-3-13, aprobado en noviembre de 2012, que regula esa actividad, las OI tienen como fin el empleo coordinado de la propaganda y otros métodos similares.

Su objetivo es “influir, corromper y usurpar el proceso de toma de decisiones del adversario”, todo mediante el uso de rumores, mentiras, acusaciones con argumentos falsos que de forma inmediata invaden los titulares de los principales medios de prensa. También el Buró Federal de Investigaciones (FBI) constituye un elemento clave en estas funciones, en “una alianza poco conocida” -según The Washington Post- entre esa entidad y la jefatura de las Fuerzas de Operaciones Especiales (FOE), unidades élite del Pentágono, factor importante en la GNC. Esta cooperación interagencias tiene como objetivo manipular la información, una de las principales armas de la subversión.

Actualmente Venezuela y Siria son algunas de las naciones víctimas de este ensayo mediático en el cual desempeñan un papel de primer orden los grandes medios de comunicación masiva del mundo, controlados en más del 90 por ciento por los principales centros de poder hegemónico.

Los especialistas estadounidenses, al igual que en otros países occidentales, utilizan además cuentas falsas en las redes sociales, así como clubes de supuestos seguidores de determinadas “causas justas”, que se suman a las campañas contra los países que son blanco de agresiones como esta.

Lo que hoy sucede en Nicaragua y Venezuela puede acontecer mañana en cualquier otra nación “hostil” hacia Estados Unidos y para eso los principales estrategas y asesores presidenciales -ahora reforzados con varios halcones de política exterior y seguridad nacional- esperan la más mínima oportunidad o asomo de descontento.

De todas formas, si no se presentan tales circunstancias las fabrican con el fin de facilitar las operaciones subversivas y si es posible, derrocar a los Gobiernos correspondientes.

La meta principal de todas estas actividades en Nicaragua, al igual que otras similares en Cuba, Venezuela, Bolivia y demás naciones del área, es contribuir al logro de los objetivos estratégicos de la política exterior de Washington, acercarse en la medida de lo posible a su política de “cambio de régimen” cuando sea necesario y transformar las percepciones negativas de la población hacia Estados Unidos y su política exterior.

http://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=174182&SEO=ee.uu.-vs-nicaragua-desinformacion-y-guerra-no-convencional

El espionaje británico supervisa la contratación de los periodistas de la BBC

Paul Reynolds, corresponsal de la BBC
Paul Reynolds

“Política a seguir: agachen la cabeza y obstruyan todas las preguntas”. Eso fue lo que escribió un alto funcionario de la BBC en 1985, poco antes de que el diario británico The Observer revelara muchos de los detalles de lo que sucedía en la Sala 105 de Broadcasting House, la sede de la BBC.

Ya no tenía sentido seguir desmintiéndolo, pero para ese entonces la política de negar rotundamente la investigación de nexos políticos —no solo obstruir y, en ocasiones, mentir si fuera necesario— llevaba en efecto cinco décadas.

Desde 1933, un ejecutivo de la BBC, el coronel Alan Dawnay, había empezado a sostener reuniones para intercambiar información con el director del MI5, Vernon Kell, en la residencia de Dawnay, en el lujoso barrio londinense de Chelsea.

Se dio en un época de radicalismo político y ambos consideraban que la BBC necesitaba “asistencia con respecto a actividades comunistas”.

Esos encuentros informales se volvieron formales dos años después, tras un acuerdo entre las dos organizaciones para que todo empleado nuevo fuera investigado con la excepción de “personal como las señoras del aseo”.

El temor era que ingenieros “con tendencias malévolas” pudieran sabotear la emisora en un momento crítico o que conspiradores pudieran desacreditar a la BBC para “abrir el camino a un gobierno de izquierda”.

Así empezó la rutina de escrutinio y aprobación. Desde un comienzo, la BBC se empeñó en no revelar el papel del Servicio de Seguridad Interna (MI5). Desde un punto de vista tenía sentido, teniendo en cuenta que la misma existencia del MI5 se mantuvo en secreto hasta 1989.

A lo largo de los años, algunos ejecutivos de la BBC se preocuparon por las declaraciones “falsas” que tenían que dar, inclusive, en una ocasión, a un parlamentario.

Pero cuando el MI5 sugirió reducir el número de empleos sujetos a investigación, la BBC propuso lo contrario. Aunque había algunos dentro de la corporación que se opusieron a las investigaciones, no tuvieron mucha influencia hasta la distensión de la Guerra Fría en los años 80.

Así es como funcionaba el sistema: el escrutinio se activaba una vez que un candidato, y un par de candidatos alternativos, etiquetados como “también aptos”, eran seleccionados para un empleo.

Los alternativos servían un propósito útil. Si la primera opción no recibía el visto bueno, la junta de selección podía fácilmente optar por la segunda. A los candidatos se les comunicaba que solo había que resolver “formalidades” antes de ofrecerles el puesto.

Sonaba suficientemente inofensivo; permitiría hacer más indagaciones de las referencias, tal vez. Los candidatos no sabían que “formalidades” significaba escrutinio y, de hecho, era una palabra codificada para todo el sistema.

Un memorando de 1984 enumeraba en una lista las organizaciones prohibidas. Las había de izquierda: como el Partido Comunista de Gran Bretaña y el Partido de Trabajadores Socialistas, y de derecha, como el Frente Nacional y el Partido Nacional Británico.

Los candidatos vetados no tenían que necesariamente ser miembros de estas organizaciones, su asociación era suficiente.

Si el MI5 encontraba algo en contra del candidato, presentaba tres “evaluaciones” en una especie de clasificación:


— Categoría “A” declaraba: “El Servicio de Seguridad aconseja que el candidato no debería ser empleado en un cargo que le ofrezca una oportunidad directa de influir en el material de transmisión para propósitos subversivos”.
— Categoría “B” era menos restrictiva: El Servicio de Seguridad “aconsejaba” contra el empleo “a no ser que se antepusieran otras consideraciones”.
— Categoría “C” declaraba que la información negativa no debería “necesariamente vetar” al candidato pero que la BBC “podría preferir hacer otro arreglo” si el cargo ofrecía una “oportunidad excepcional” para actividad subversiva.

En principio, el procedimiento de la BBC fue de nunca emplear a alguien en la Categoría “A”, aunque algunos sí pasaron por el filtro. Eso contradecía la postura pública de que la BBC controlaba todos los empleos. En teoría lo hacía. En la práctica, esa decisión recaía en el MI5 cuando se trataba de los casos en Categoría “A”.

En caso de que el personal cayera bajo sospecha después de ser empleado por la BBC o solicitara una transferencia de empleo que necesitara escrutinio, se le dibujaba una figura que parecía un árbol de navidad en su expediente personal.

Este “árbol” era parte importante del proceso. La BBC mantenía una “Lista de Transferencia de Personal” con los nombres de aquellos que debían ser investigados antes de ser promovidos.

Un árbol añadido a su expediente alertaba a la gerencia de que este era un caso de seguridad. En el archivo también estaba escrito “Aviso Permanente” que decía: “No promover o transferir (o dar contrato extenso) sin previa referencia a (Director de Personal)”.

La BBC estaba tan ansiosa de mantener el sistema oculto que retiraba el “Aviso Permanente” del expediente de alguien que los demandara por asuntos laborales.

También se pusieron de acuerdo para explicar (engañosamente) el sello en el expediente que decía “Formalidades Normales de Ofrecimiento de Empleo Completas”, dando a entender que se refería a “procesos rutinarios como, familiar más cercano, pensiones, etc.”.

El árbol de navidad se abolió en 1984 porque supuestamente atraía demasiada atención. Ciertamente, eso fue lo que hizo cuando el diario The Observer los describió en 1985.

Un día después de la publicación, alguien colgó decoraciones navideñas en el pomo de la puerta de la Sala 105, en Broadcasting House, donde el sistema se administraba.

Una entrevista concedida en 1968 por el entonces director general de la BBC, Hugh Greene, delata la política de la corporación para desmentir y confundir.

En tono despreocupado pero con engaño, Greene le dijo a un reportero de The Sunday Times: “Tenemos una nómina de 23.000 y en esa comunidad tenemos personas de todas las descripciones, incluyendo lo que ustedes llaman ‘afeminados’ —una palabra aparentemente seleccionada por el periodista— “y también comunistas. Pero eso no es asunto mío. Nosotros no sometemos a inquisición a las personas que entran a la BBC”.

Es cierto que ni la BBC ni el MI5 utilizaron la homosexualidad como motivo para vetar a alguien, pero el evitar el empleo de comunistas era un asunto muy de Greene y, si la BBC no lo hacía, entonces el Servicio de Seguridad sí conducía las inquisiciones.

Los archivos revelan que las tácticas que la BBC aplicaba en una entrevista habían sido diseñadas por el MI5, conocido delicadamente como el “Colegio” en los memorandos de la BBC.

Antes de la entrevista, y desviándose inusualmente de la política establecida, un funcionario de la BBC sugirió al “Colegio” que “la necesidad de escrutinio en tiempos de paz ya no existía”. La BBC indicó que estaba dispuesta a reconocer públicamente que el personal involucrado en planes de difusión en tiempos de guerra —llamados “trabajo de emergencia de defensa”— y todo empleado extranjero serían investigados. Sin embargo, un memorando de la BBC registra: “El Colegio no está de acuerdo con hacer ningún tipo de referencia al escrutinio”.

Para subrayar esta postura, un funcionario del MI5 llamó a decir que “no se debería hacer un reconocimiento directo del escrutinio”. Si hay presión, la BBC podría admitir que “algo parecido” se realizó “en relación a los objetivos de los Planes de Guerra” y “en relación a los extranjeros”.

Sin embargo, el Servicio de Seguridad “preferiría que no se hiciera la más mínima referencia posible a este tema”.

El MI5 sugirió que las preguntas a Greene podrían ser desviadas a alguien en “el área de personal”. Y que “tal vez se podría enfatizar el firme proceso de reclutamiento y la seriedad con que se toman las referencias personales”. La BBC se adhirió a esta última sugerencia y aparece un muchas de sus respuestas en años subsiguientes. Sagazmente ambigua, implica que las referencias recibidas son las suministradas por el solicitante. En realidad, la fuente de las referencias era el Servicio de Seguridad.

Greene siguió la línea del MI5. Le dijo al Sunday Times que no contestaría ninguna pregunta sobre el sistema de escrutinio y las cedería a un subordinado. El diario parece haber aceptado esto. No citó nada al respecto cuando publicó la entrevista.

Sin embargo, el portavoz elegido por Greene, el director de administración, John Arkell, no siguió el guión que se le había dado.

Al comienzo repitió el desmentido: “No hacemos preguntas sobre religión ni política”. Pero, luego, titubeó. “Si alguien es un comunista no es relevante, aunque, por supuesto, está trabajando en un área particularmente sensible”. Pero luego dijo: “En este mundo imperfecto alguien siempre sufre”, una implicación clara que el diario no continuó indagando.

Arkell rápidamente repitió el desmentido: “Debo indicar que el escrutinio de seguridad no es un prerrequisito para lograr un empleo en la BBC”.

No obstante, sí lo era para unos 6.000 empleos en la BBC, durante esa época. Los comentarios de Arkell llamaron la atención de algunos. Un funcionario de la BBC lo acusó de “admitir abiertamente” el sistema de escrutinio. Sin embargo, Arkell había quedado satisfecho con su desempeño y el Servicio de Seguridad lo felicitó por “mantener su credibilidad durante el interrogatorio”.

El rechazo de Greene a contestar esas preguntas no sorprendió a los entendidos. Aunque él había sido una influencia liberadora en la BBC desde su designación como director general en 1960, estaba firmemente a favor del escrutinio.

Cuando hubo preocupaciones de que el MI5 podría ser demandado y se propuso limitar el escrutinio, Greene se opuso al cambio.

En realidad, la BBC abogó por más investigaciones para evitar la penetración de “subversivos” pero sintió que podría públicamente reconocer haber investigado a algunos empleados clave. El MI5 quería aliviarse de la carga del escrutinio pero insistía en casi total secreto.

Pasó algún tiempo antes de que se resolviera el debate. El Servicio de Seguridad logró arreglar sus actividades con sus directivas y la BBC retiró a 528 empleados de su sistema de escrutinio. Entre estos se encontraban 81 empleados del Departamento de Vestuario y Maquillaje, 20 en el Departamento de Discos y Grabaciones, y 21 en la biblioteca. Otros 16 excluidos del sistema estaban en el área de transmisiones religiosas, aunque la BBC podría solicitar que cualquier individuo allí fuera investigado.

Y así, ese personal ya no era considerado un peligro para el Estado.

Los candidatos a empleo nunca supieron por qué fueron rechazados, aunque lo hubieran podido adivinar.

Un caso destacado involucró a una periodista y presentadora, Isabel Hilton (que luego recibió una condecoración de la monarquía por sus reportajes). Ella cree que le fue negado un empleo en la BBC en Escocia, en 1976, por su asociación con un miembro del Partido Comunista en la Universidad de Edimburgo, un estudiante que, con ella, participaba en la organización China-Escocia de esa institución.

Después de una protesta sin precedentes del ejecutivo de la BBC que quería emplearla, finalmente le ofrecieron el puesto. Pero llegó demasiado tarde, ya se había ido a otra parte.

Un tiempo después, el último funcionario de la BBC en actuar como intermediario con el Servicio de Seguridad le ofreció disculpas afirmando que había sido un “error”. No obstante, el episodio todavía la enfurece.

“Todavía me siento indignada. Es el no asumir responsabilidades lo que me molesta y el hecho que nadie en la BBC se disculpara, explicara públicamente o emitiera algún comunicado en mi defensa o para admitir su error”, comentó Hilton.

“Se agruparon detrás de un parapeto institucional defensivo sin importarles lo que sus acciones hubieran podido causar a mi reputación, mi carrera, etc. Nadie en la BBC asumió la responsabilidad o aparentó sentir que debiera hacer algo para arreglar el daño. Pensé que fue una manera escuálida de comportarse y todavía me siento así”, continuó.

“Más serio aún, más allá de mi caso en particular, sentí que la BBC había violado la confianza del público al promover un sistema en Reino Unido con el cual la policía secreta daba licencia a los periodistas o lo ponía en la lista negra. Cada vez que escucho a la BBC jactarse de su excelente tradición periodística, siento una punzada de ira”.

Hilton finalmente terminó trabajando para la BBC, presentando un importante programa noticioso de radio en los años 90 y luego un programa de arte.

Otro candidato que fue rechazado siguiendo la pauta del MI5 fue Tom Archer, que trabajó como contratista independiente en los años 70, pero le negaron un puesto cuando solicitó empleo permanente a partir de 1979.

Archer dice que había sido un “socialista activo en la universidad”, pero eso era algo a lo que la BBC generalmente le prestaba poca atención al considerarlo como entusiasmo juvenil. Tenía que haber otra razón y fue Robin Hicks, un editor en Bristol que quería emplearlo, quien lo descubrió: Archer estaba vetado porque un pariente cercano supuestamente se había integrado al Partido Socialista de Trabajadores. Hicks protestó inútilmente.

La carrera de Archer prosperó fuera de la BBC —en Channel 4 y la productora Granada— pero él también encontró una manera de regresar. En 2008, alcanzó el cargo de controlador de programas documentales de la BBC, con base en Bristol.

“Tenía rabia y hasta miedo en esa época”, dice, recordando 1979. “Temí que estaría vetado de todo. Era joven y estaba casado. Devolví un grabador de video que había comprado y vendí el auto. Lo habían hecho de una manera muy torpe”, señaló. “Naturalmente, mi regreso fue un absoluto triunfo”.

Al mismo tiempo que las solicitudes de empleo de Tom Archer eran rechazadas, un alto funcionario de la BBC encargado de seleccionar personal abogaba por el fin del escrutinio.

En diciembre de 1979, Hugh Pierce señaló que en un período de dos años, solo 22 personas habían sido excluidas del proceso y miles habían sido investigadas.

Pidió, entonces, que “el proceso de escrutinio se reduzca”, sin embargo, recomendó que se mantuviera para aquellos con acceso a secretos oficiales y para los que trabajaran en el Servicio Mundial de la BBC, donde muchos extranjeros trabajaban. Más allá de eso indicó que “deberíamos abandonar inmediatamente la actual orden de investigar a categorías enteras de solicitantes. Deberíamos reemplazar una maquinaria aplastante con un servicio más flexible”.

La última frase de este reporte de 10 páginas fue profética. Advirtió que si la extensión del sistema de escrutinio fuera conocido por el público, sería “fuente de ridiculización y vilipendio”. Su recomendación no fue escuchada y su profecía se volvió realidad cuando The Observer publicó su historia en agosto de 1985.

A pesar de que la propuesta de Pierce fue rechazada, se tomaron medidas para recortar el número de personal afectado por el sistema. Una revisión en 1983 resultó en el retiro de 2.000 cargos de la lista de investigados.

El hombre que dirigió esta revisión, un funcionario de la BBC encargado de mediar con el MI5, fue Ronnie Stonham quien, no obstante, había producido un “documento defensivo”, cuya primera frase era un desmentido generalizado y categórico que la BBC sometía a sus potenciales empleados a investigaciones.

En la dirección de la BBC, el apoyo al sistema estaba claramente desapareciendo. El vicepresidente de la Junta de Gobernadores, William Rees-Mogg, ya lo había cuestionado antes del revelador artículo en The Observer.

“Opera ignorado por casi todo el personal de la BBC, desde la Sala 105, en un corredor fuera del paso en el primer piso de Broadcasting House —parte de un laberinto en el que George Orwell se inspiró para crear su Ministerio de la Verdad en su novela 1984“—, escribieron los periodistas David Leigh y Paul Lashmar.

“El letrero en la puerta —“Funciones Especiales-Gerencia“— lo delata”, continuó el artículo. “Detrás de la puerta se encuentra Ronnie Stonham”.

Para entonces, había hechos y casos que hacían inútiles cualquier desmentido.

Algunos se sorprendieron de cómo la BBC había logrado mantener el secreto durante tanto tiempo. En los archivos de la corporación hay evidencia de que les hubiera quedado muy difícil continuar con el engaño si la prensa los hubiera presionado más. “Esta historia tiene 50 años y le ha tomado a la prensa todo ese tiempo en descubrirla”, dijo el entonces director general, Alasdair Milne.

Las revelaciones del Observer produjeron un gran cambio. Casi inmediatamente, Stonham recomendó limitar la investigaciones de subversión a altos funcionarios de la BBC, pero la gerencia de la corporación fue más lejos. En octubre de 1985 anunció que cualquier escrutinio futuro sería aplicado a unos cuantos operativos en los puestos más altos, aquellos encargados del servicio de difusión de emergencias (como en el evento de una guerra nuclear) y aquellos empleados del Servicio Mundial de la BBC que se pensaba serían vulnerables a infiltración hostil. Todas las otras investigaciones cesarían.

Corresponsales como Paul Reynolds, continuaron siendo sometidos a investigación inclusive después de 1985. Pero, entre bambalinas, hubo resistencia en algunos sectores. Una reacción planteó para mantener a corresponsales extranjeros y especialistas en temas nacionales en la lista de investigados, en base a que “la credibilidad de la BBC dependía de su integridad”. Tuvieron que idearse una excusa, así que esos corresponsales fueron rápidamente reasignados a una lista de aquellos que tenían acceso a información restringida del gobierno, un acceso que ninguno de ellos tenía.

El resultado es que el personal bajo escrutinio se redujo a 1.400 en el servicio interno y a 793 en el Servicio Mundial. El sistema se depuró más en 1990 y todo el escrutinio terminó en la BBC, salvo para aquellos involucrados en difusión en tiempos de guerra y los que tenían acceso a información secreta del gobierno.

Don años más tarde, se eliminó de la lista a los de difusión en tiempos de guerra.

La BBC se niega a confirmar si hay personal que es investigado actualmente. “No comentamos acerca de temas de seguridad”, dijo un portavoz. Sin embargo, cualquier investigación residual de personal que necesita acceso a información clasificada para planes de emergencia, por si acaso, sería un proceso abierto y bajo el conocimiento del individuo. Ya no es un secreto como antes lo era.

Un funcionario de la división de noticias de MI5 que reemplazó a Stonham, Michael Hodder, supervisó los últimos casos de investigación del Servicio Mundial. Fue Hodder el que rescató los archivos para la historia. Ignoró las instrucciones de destruirlos y los embaló en unas cajas para enviarlos al centro de archivos escritos de la BBC.

http://www.bbc.com/mundo/noticias-43863777

La prensa española: los perritos falderos de los imperialistas

1 Trump anuncia la salida de las tropas de Estados Unidos que mantienen la ocupación militar de Siria

2 El ejército sirio lanza el asalto final a la Guta oriental, un barrio cercano a Damasco del que forma parte Duma

3 Como el resto de la Guta, el barrio está ocupado por Jaysh Al-Islam, una organización terrorista dirigida desde Arabia saudí

4 Los rusos negocian la capitulación de Jaysh Al-Islam. En el acuerdo la ocupación del barrio y la salida de los terroristas compete a la policía militar rusa. Ni siquiera el ejército regular sirio puede acceder a Duma.

5 7 de abril: instigados por el MI6, el espionaje británico, los terroristas simulan un ataque químico contra Duma difundiendo un vídeo en internet a través de los Cascos Blancos

6 El gobierno sirio pide a la OPAQ, la organización de la ONU que controla el armamento químico, que investigue dicho ataque

7 9 de abril: tras el acuerdo con los rusos, los terroristas abandonan Duma en autobuses escoltados por la policía militar rusa

8 La policía militar rusa entra en Duma, se dirige al lugar donde se ha producido el supuesto ataque químico y no encuentra ningún rastro del empleo de armas químicas.

9 Ninguno de los periodistas que acceden al lugar encuentra tampoco muestras de un ataque químico. Los vecinos y médicos entrevistados niegan que se haya producido nada semejante

10 Los médicos refieren que los ingresados en los hospitales padecieron dificultades respiratorias causadas por la falta de oxígeno en los refugios y la inhalación de polvo de los bombardeos.

11 Los participantes en el vídeo, incluidos los niños, dicen que los yihadistas les pagaron y les dieron alimentos a cambio de actuar en el rodaje.

12 13 de abril: llega a Damasco una comisión de investigación de la OPAQ

13 Sin esperar a los resultados de la OPAQ, el 14 de abril Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia bombardean con más 100 misiles tres instalaciones sirias que estaban vacías: un centro de investigación agrícola y médica en Damasco y dos depósitos del ejército sirio.

14 La ONU dispone de un Departamento de Seguridad (UNDSS), que incluye a los miembros de la OPAQ que están de misión.

15 El UNDSS debía escoltar a los inspectores de la OPAQ hasta la entrada a Duma, donde debían ser relevados por la policía militar rusa, la única que tiene acceso a dicho barrio.

16 Antes de escoltar a los inspectores, el UNDSS exigió inspeccionar la zona.

17 Cuando llegaron los escoltas a una de las zonas que tenían que visitar, les rodeó una muchedumbre de gente y recomendaron a la delegación que abandonara la zona.

18 Los que llegaron a la otra zona escucharon disparos y la explosión de un artefacto, por lo que los escoltas de la UNDSS ordenaron regresar a Damasco.

La prensa intoxicadora española, perritos falderos del imperialismo, no tiene ningún empacho en falsear la realidad:

El Mundo: Las autoridades en Siria no han permitido acceder a la zona cero de la masacre de Duma, del siete de abril pasado, a los inspectores de la Organización Internacional para la Prohibición de las Armas Químicas.

http://www.elmundo.es/internacional/2018/04/16/5ad4991d268e3ee02c8b4587.html

ABC: Los inspectores denuncian que se les impide ir a Duma … Los nueve expertos del equipo de la OPAQ esperan la luz verde de sirios y rusos
 
http://www.abc.es/internacional/abci-inspectores-denuncian-impide-duma-razones-seguridad-201804162128_noticia.html

La Vanguardia: Rusia y Siria impiden el acceso de los inspectores de la ONU a la zona del ataque químico … Los expertos de la OPAQ todavía no han podido acceder a la zona por ‘cuestiones de seguridad’, alegadas por Rusia y Siria.

http://www.lavanguardia.com/internacional/20180416/442627505085/rusia-siria-onu-ataque-quimico-duma.html

República: Rusia y Siria impiden a OPAQ visitar Duma por ‘cuestiones de seguridad’

http://www.republica.com/2018/04/16/rusia-siria-opaq/

Cope: Rusia y Siria impiden a los inspectores llegar a Duma
http://www.cope.es/noticias/mundo/rusia-siria-impiden-los-inspectores-llegar-duma_197660

¿Quién les ha puesto de acuerdo a todos esos medios de intoxicación para que cuenten las mismas mentiras al mismo tiempo?

El gran montaje de las armas químicas de Duma sale al descubierto

Un periodista estadounidense de “One America News Network”, Pearson Sharp, ha viajado a Duma, el barrio supuestamente bombardeado por el ejército sirio con armas químicas. El periodista ha explicado que visitó el lugar donde se produjo el presunto ataque, pero no encontró ningún rastro del mismo:

“Hablé con una docena de residentes de la zona en el barrio donde tuvo lugar el presunto ataque. Ninguna de estas personas, con las que hablé me dijo que hubiera oído o visto algo sobre un ataque químico. Dijeron que ese día, todo había estado como siempre en el barrio y que no habían notado nada extraordinario”.

“Cuando les pregunté lo que opinaban sobre el ataque, me dijeron que era una puesta en escena organizada por los radicales que estaban ocupando la ciudad en ese momento […] Cuando pregunté por qué, me dijeron que los radicales estaban desesperados y que necesitaban un truco para huir del ejército sirio que los estaba presionando”, ha dicho Sharp.

El periodista visitó un hospital que estaba bajo el control de los yihadistas. Entró en la sala que aparece en los vídeos donde supuestamente ingresaron las “víctimas” del ataque químico:

“Hablé con uno de los doctores […] Ese día, en el momento del atentado, estaba de servicio. Le pregunté qué vio. Dijo que era un día normal pero que había mucho polvo. Muchas personas se han quejado de tos y tener las vías respiratorias irritadas. Pero no se han reportado otros síntomas […] De repente, un grupo de desconocidos llegó gritando que había ocurrido un ataque químico.

“Traían a personas que, según dijeron, estaban afectadas y comenzaron a rociarlas con agua […] Los médicos empezaron a trabajar en ello mientras unos extraños filmaban la escena”, dijo el periodista.

Refiriéndose a los testigos, Pearson Sharp explicó que tan pronto como estos desconocidos terminaron de filmar, “se fueron y todo se acabó allí”.

“El médico dijo que cuando los pacientes estaban allí [en el hospital], no vio síntomas de ningún ataque químico […] La gente que vino parecía estar sana”, añadió.

Sharp señala que preguntó a los vecinos sobre la “oposición moderada” que había controlado la ciudad. “Dijeron que no había una oposición moderada, sino gente que los mataba de hambre […] Los radicales no les dieron ni comida ni medicinas. Lo guardaban todo para sí mismos y si alguien se quejaba, lo mataban a él y a su familia”, ha manifestado.

El periodista dijo que los vecinos estaban agradecidos al Presidente sirio por la liberaación la ciudad. “Esto no es esa propaganda de la que se nos acusa. Sólo son los hechos que hemos descubierto sobre el terreno y lo que hemos visto con nuestros propios ojos”, concluyó.

http://www.oann.com/oan-investigation-finds-no-evidence-of-chemical-weapon-attack-in-syria/

Las instalaciones sirias bombardeadas estaban bajo el control de la OPAQ

Los ataques aéreos del sábado se dirigieron contra instalaciones militares sirias que estaban sometidas a inspección y vigilancia regulares y permanentes de la OPAQ, la organización de la ONU que controla el armamento químico.

Ni era un arsenal químico ni era tampoco clandestino, como falsamente están afirmando los portavoces del imperialismo y sus medios de intoxicación.

La aviación imperialista destruyó dos centros de almacenamiento, así como el Centro de Estudios e Investigación Científica en Barzeh (CERS o SSRC, Centro Sirio de Estudios e Investigación Científica), cerca de Damasco, que ha sido destruido.

Lo que trataban era de reducir la capacidad del ejército regular para defenderse de las agresiones exteriores de las que viene siendo objeto, especialmente por parte de Israel, que ayer volvió a bombardear las posiciones el ejército sirio en Homs.

El 11 de noviembre de 2016 la OPAQ decidió que el referido centro SSRC estaría controlado por sus inspectores dos veces al año. Se trata de una resolución que lleva el número EC-83/DEC.5.

El 2 de junio del año pasado, el Director General de la OPAQ indicó que la primera visita al SSRC no indicaba la existencia de ninguna ilegalidad:

La segunda visita de los inspectores de la OPAQ al centro tuvo lugar en noviembre de 2017.

El 23 de marzo de este mismo año, el Director General de la OPAQ indicó que esa visita al SSRC tampoco había mostrado nada ilegal:

A pesar de los pesares, los imperialistas siguieron mareando la perdiz. Querían saber el papel exacto del laboratorio y decían que las explicaciones del gobierno de Damasco no era exactas.

Sin embargo, a pesar de la insuficiencia alegada, las inspecciones siempre se pudieron llevar a cabo normalmente.

Es más: la propia prensa de Estados Unidos ha admitido que las
instalaciones militares ya no se utilizaban y permanecían vacías (*).

Los imperialistas lo sabían. Estaban perfectamente informados sobre la situación de los centros bombardeados y si sospechaban otra cosa, podían haber exigido a la OIPC una inspección más exhaustiva.

Pero no se trataba de eso, sino todo lo contrario, porque los imperialistas son lo mismo que hace cien años: primero disparan y luego preguntan.

Luego siempre pueden decir: en Siria no hay armas químicos porque nuestros bombardeos “quirúrgicos” las destruyeron. Argumentos nunca les faltan.

(*) https://southfront.org/us-led-strike-on-syria-most-of-missiles-spent-on-empty-target-opcw-report-says-no-chemical-weapons-there/

El tóxico con el que envenenaron a los Skripal procede de la OTAN y no de Rusia

El laboratorio suizo de investigación Spitz asegura que el tóxico con el que envenenaron a los Skripal procede de los arsenales del ejército de Estados Unidos, Gran Bretaña y otros países de la OTAN y que nunca ha sido fabricado en Rusia.Según el ministro de Asuntos Exteriores ruso Sergei Lavrov, el 27 de marzo el laboratorio suizo Spitz (Schweizerisches Institut für ABC-Schutz) investigó la toxina utilizada contra los Skripal.

El laboratorio trabajó sobre las muestras tomadas por la OPAQ (Organización para la Prohibición de las Armas Químicas) en el lugar de los hechos en Salisbury, y ha concluido su informe asegurando que pertenecen al arsenal de las fuerzas armadas de Estados Unidos, Gran Bretaña y otros países de la OTAN:

El informe ha sido remitido a la OPAQ, ha explicado Lavrov. En el curso de la investigación se detectaron en las muestras rastros de la sustancia química tóxica BZ y sus precursores, incluidas dentro de las armas químicas prohibidas por una Convención Internacional.

“BZ es un veneno neurotóxico que causa daño temporal. El efecto psicotóxico se desarrolla entre 30 y 60 minutos después de la ingestión y dura de dos a cuatro días”, dijo Lavrov.

“Esto significaba que pertenecía al arsenal de las fuerzas armadas de Estados Unidos, Gran Bretaña y otros países de la OTAN. En la Unión Soviética y Rusia  nunca se fabricanron tales sustancias químicas”.

El neurotóxico A234, conocido en Gran Bretaña como “Novitschok”, también se encontró en las muestras pero, según los especialistas, la alta concentración de Novitschok causaría inevitablemente la muerte.

El laboratorio militar británico de Porton Down ya había anunciado también que no había podido probar el origen ruso del tóxico.

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