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El coronavirus ‘de origen chino’ ya estaba en los planes de la CIA desde 2005 como mínimo

En 2005 la Editorial Robert Laffont publicó en Francia un libro titulado “El nuevo informe de la CIA. Cómo será el mundo en 2025”. Los autores, que trabajaron durante dos años en la recopilación de materiales para la obra, fueron varias docenas de expertos que trataban de evaluar los cambios en la situación internacional en el periodo de quince años comprendido entre 2005 y 2020, es decir, hasta la fecha actual.

El libro ya hablaba de coronavirus y pandemia con una sorprendente precisión, que no se puede atribuir a la casualidad. El prólogo lo escribió Alexandre Adler en base a los informes que la propia CIA filtra periódicamente a ciertos círculos influyentes, entre ellos la editorial francesa, que encargó a los expertos que se pronunciaran sobre las previsiones del espionaje estadounidense.

En los aspectos que ahora son relevantes, el informe de la CIA decía textualmente lo siguiente:

“La aparición de una nueva enfermedad respiratoria humana, virulenta y altamente contagiosa, para la que no existe un tratamiento adecuado, podría desencadenar una pandemia mundial. Si surge una enfermedad de este tipo para el año 2025, inevitablemente surgirán tensiones y conflictos internos o transfronterizos. Entonces, las naciones se esforzarán -con capacidad insuficiente– por controlar el movimiento de las poblaciones que tratan de evitar la infección o de preservar su acceso a los recursos naturales.


“La aparición de una pandemia depende de una mutación genética natural, de la recombinación de las cepas virales que ya circulan o incluso de la irrupción de un nuevo factor patógeno en la población humana. Los expertos consideran que las cepas altamente patógenas de la gripe aviar, como el H5N1, son candidatos probables a una transformación de este tipo, pero otros patógenos, como el coronavirus del SARS y varias cepas de gripe, tendrían las mismas propiedades.


“Si se produce una enfermedad pandémica, es probable que se encuentre en una zona densamente poblada y con gran proximidad entre los seres humanos y los animales, como en el caso de China y el sudeste asiático, donde la gente vive en contacto con el ganado. Se cree que las prácticas ganaderas no reguladas promueven la circulación de virus como el H5N1 entre las poblaciones animales, aumentando las probabilidades de mutación de una cepa capaz de causar una pandemia. Para que se propague rápidamente es suficiente que la enfermedad aparezca en áreas de alta densidad humana.


“En un caso así, la enfermedad tardaría en identificarse y el país de origen no dispondría de medios adecuados para detectarla. Los laboratorios tardarían semanas en proporcionar resultados definitivos que confirmen la existencia de una enfermedad con potencial para mutar en una pandemia. Mientras tanto, se producirían brotes en las ciudades del sudeste asiático. A pesar de las restricciones a los viajes internacionales, los viajeros con pocos o ningún síntoma, podrían transportar el virus a otros continentes.


Los enfermos serían cada vez más numerosos con la aparición de nuevos casos cada mes. La falta de una vacuna efectiva o de inmunidad en el resto del mundo, expondría a las poblaciones al contagio (1). En el peor de los casos, entre diez y varios cientos de millones de occidentales contraerían la enfermedad, y los muertos se contarían por decenas de millones (2). En el resto del mundo, la degradación de las infraestructuras vitales continuaría y las pérdidas económicas a escala mundial supondrían la infección de un tercio de la población mundial y la muerte de cientos de millones de seres humanos.”

El nuevo informe de la CIA. Cómo será el mundo en 2025, Editorial Robert Laffont, 2009
https://www.placedeslibraires.fr/livre/9782221112946-le-nouveau-rapport-de-la-cia-comment-sera-le-monde-en-2025-alexandre-adler/

Lo que ha convertido al coronavirus en una pandemia es la multiplicación de tests

Cuando buscas virus los encuentras por todas partes. Cada minuto que respiras, introduces 400.000 virus en tus pulmones, y da igual que te pongas mascarilla o no.Si buscas en los océanos, encontrarás más virus en un milímetro cúbico de agua salada que estrellas hay en todo el universo visible, muchísimos más.

Si los buscas en el interior de tu cuerpo humano, también los encontrarás. Hay tantos que deberás saber lo que buscas. Debes centrarte en algo en concreto porque cada tipo de “caza” necesita una “escopeta” diferente.

Recurriendo a los informes anuales del Instituto Robert Koch sobre la gripe en Alemania, el doctor Richard Capek concluye que la tasa de positivos cambia en el transcurso de la estación. Pasa de entre un 0 y un 10 por ciento a un 80 por ciento, para volver luego a la normalidad después de unas semanas.

Por el contrario, sostiene Capek, con el coronavirus no está ocurriendo lo mismo. El número de personas que dan positivo en relación con el número de pruebas realizadas permanece constante en todos los países que ha estudiado hasta ahora (*).

En función de cada país, la proporción de personas que dan positivo en las pruebas de coronavirus se sitúa entre el 5 y el 15 por ciento. Según Capak, esto significa que no existe una propagación exponencial, epidémica, del virus sino un aumento exponencial del número de pruebas.

El gráfico que elabora Capek induce a concluir que, en efecto, lo que hay es una epidemia de tests. Pero ya saben que correlación no es causalidad, ¿verdad? Es casualidad. Pura casualidad.

(*) https://coronadaten.wordpress.com/

El vidente que profetizó la pandemia con tres años de antelación: el gran Anthony Fauci

El doctor Anthony Fauci, director del Instituto de alergias y enfermedades infecciosas de Estados Unidos, representa muy bien al científico moderno, muy alejado de la imagen que la mayoría tiene de lo que es un “hombre de ciencia”.

Fauci lleva muchos años en la cúspide de un país que es, en sí mismo, la cúspide. Es mucho más que un mero asesor científico. Es un monaguillo confeso de Hillary Clinton, y Trump le mantiene en su cargo porque no le queda más remedio. En ningún momento ha logrado librarse de la gangrena incubada en los tiempos del dúo Obama-Clinton, por más que pasan el tiempo amargándole la vida.

En 2013, en un correo electrónico desclasificado del Departamento de Estado, al que hace referencia WikiLeaks, Fauci le envía a Hillary Clinton vibrantes deseos de recuperación. Le dice que la quiere y que está “muy orgulloso de conocerla”.

Unos días antes de la toma de posesión de Trump en enero de 2017, Fauci lanzó una asombrosa profecía en Healio, una publicación que se presenta como un portal de información para médicos especialistas en enfermedades infecciosas. Declaró que el Presidente de Estados Unidos se enfrentaría “sin duda” a un “brote sorpresivo de enfermedades infecciosas durante su presidencia”.

“Seguramente nos sorprenderemos mucho en los próximos años”, dijo agitando su bola de cristal, o quizá echando las cartas del Tarot, al más puro estilo científico contemporáneo.

Para disimular sus tonteorías, Fauci se basaba en la frecuencia de casos anteriores de enfermedades infecciosas. El ejemplar de Healio estaba en la línea de esos blogs, adalides de la ciencia pura, que se dedican a despotricar contra lo que llaman “magufería”, seudociencia, antivacunas, ufólogos, conspiranoicos y demás.

“Trump se ha alineado con el movimiento anti-vacunación”, decía Healio. La sartén le decía al cazo…

La polémica expresaba las presiones a las que está sometida la industria médica y farmacológica, especialmente intensa tras los intentos de Obama por introducir un poco de sanidad pública en Estados Unidos, es decir, por pillar cacho.

Ese es el terreno en el que una vedette como Fauci se mueve a en su mejor ambiente. El 22 de marzo, en una entrevista a la revista Science, el reportero le lanza una buena pregunta: “¿Cómo ha impedido que le despidan?” En la respuesta el científico mencionaba a su jefe: “Simplemente no puedo saltar al micrófono y empujar” a Trump.

Políticos y científicos, republicanos y demócratas, vacunas y antivacunas… Una multinacional nunca pondría todos los huevos en una única cesta.

Hace unos días, en otra entrevista, Fauci aconsejaba a los estadounidenses que se quedaran en sus casas. Nosotros le pedimos lo mismo: quédate en tu casa.

Nos quedamos con las ganas de seguir contando batallitas de este saltimbanqui de la política y la ciencia modernas, pero lo dejamos para otra ocasión (que la habrá).

Las tasas de mortalidad imputables al coronavirus también se han inflado en Alemania

La semana pasada la Red Alemana de Medicina Basada en Pruebas publicó en su web una declaración sobre el coronavirus titulada “¿Dónde está la evidencia?” (*). La Red es una asociación de unos mil científicos, investigadores y profesionales de la medicina alemanes. Se fundó en 2000 para difundir los métodos de la medicina basada en pruebas y orientada al paciente en la práctica, la enseñanza y la investigación.

Según la Red, “en la mayoría de los casos”, el coronavirus se muestra como “un resfriado leve o incluso sin síntomas”. Por consiguiente, afirman, es muy poco probable que se hayan registrado todos los casos de infección, a diferencia de las muertes, que se registran casi en su totalidad.

Dicho recuento conduce a “una sobreestimación de la tasa de mortalidad”, aseguran.

Según un estudio sobre 565 evacuados japoneses de Wuhan, a todos los cuales se les hicieron pruebas, independientemente de los síntomas, sólo el 9,2 por ciento de los infectados fueron detectados por los tests de coronavirus basados en síntomas que se utilizan actualmente.

Por lo tanto, lo más probable es que el número de personas infectadas sea aproximadamente 10 veces superior al registrado. En tal caso, la tasa de mortalidad sería sólo una décima parte de la que se mide actualmente y posiblemente más.

La disponibilidad de pruebas de coronavirus es limitada. En Estados Unidos, por ejemplo, no disponen de una instalación de pruebas adecuada y financiada con fondos públicos para todos los positivos de coronavirus. La primera base de datos sólo está disponible desde el 11 de marzo.

Lo mismo ocurre en Alemania, donde el colaso hospitalario ha contribuido a una sobreestimación de la tasa de la mortalidad.

A medida que la enfermedad se propaga, indica la Red alemana, se hace cada vez más difícil identificar la fuente de la infección. Como resultado, los resfriados comunes en las personas que, sin saberlo, han tenido contacto con un afectado por el coronavirus, no lo asocian al coronavirus y, por lo tanto, no van al médico.

También se produce una sobreestimación de la mortalidad cuando se sabe que una persona fallecida ha sido infectada de coronavirus, pero esa no ha sido la causa de la muerte.

De cualquier manera, la tasa de mortalidad del 0,2 por ciento establecida actualmente para Alemania por coronavirus es inferior a la tasa para la gripe calculada por el Instituto Robert Koch, que fue del 0,5 por ciento en 2017/18 y del 0,4 por ciento en 2018/19.

La declaración critica también el cierre de fronteras y el mantenimiento de lo que aquí llamamos “distancia de seguridad”, para lo cual se apoya en la revisión Cochrane de 2011. Lo mismo apunta sobre el cierre de escuelas, aunque las pruebas existentes no son tan concluyentes en dicho caso.

En cuando al confinamiento, la Red dice que retarda la propagación de la gripe, pero aumenta la infección de los miembros de la familia, aunque no se pronuncia sobre si los datos existentes se pueden trasladar de la gripe estacional al coronavirus.

“Muchas preguntas permanecen sin respuesta”, concluye la declaración.

https://www.ebm-netzwerk.de/de/ueber-uns/wer-wir-sind

El coronavirus es la coartada perfecta para cualquier cosa: ayer el gobierno autorizó a espiar todos los móviles

El gobierno vigilará los movimientos de los ciudadanos a lo largo de los días en que ha estado vigente el estado de alarma, así como en los días previos, cuando el contagio por coronavirus empezó a generalizarse, gracias a los datos que ofrezcan las diferentes operadoras de telefonía móvil, según señala una orden publicada ayer en el Boletín Oficial del Estado (BOE).

La Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital realizará un informe a partir de estos movimientos para “determinar las principales vías de contagio y diseñar un modelo de lucha eficaz contra él”.

El BOE de este sábado publica la medida, que se aplicará durante el estado de alarma y los días previos, tanto a los enfermos como a los sanos.

A partir de estos datos, el Ministerio de Sanidad tiene previsto poner en marcha una aplicación informática para“realizar al usuario la autoevaluación, en base a los síntomas médicos que refiera, acerca de la “probabilidad” de que esté infectado por el coronavirus, ofrecer “información” al usuario sobre el virus y proporcionarle consejos prácticos y recomendaciones de acciones a seguir según la evaluación.

La ley marcial está favoreciendo la introducción de aberraciones médicas, como ese tipo de aplicaciones, la (des)atención médica por teléfono y la “probailidad” de que alguien se haya contagiado. Es la nueva medicina “a ojo de buen cubero”.

La medida es similar al que ya ha realizado el Instituto Nacional de Estadística (INE) con otros fines con el permiso de las operadoras, aunque no de los usuarios.

La Comisión Europea también ha puesto en marcha una medida similar y, a petición del comisario de Mercado Interior, Thierry Breton, Telefónica y otros siete operadores de telecomunicaciones proporcionarán datos de localización de sus usuarios de teléfonos móviles siempre con el mismo pretexto: la “lucha” contra el coronavirus.

https://www.lavanguardia.com/vida/20200328/48141359424/coronavirus-covid-19-telefonos-moviles-boe-gobierno-contagio-estado.html

Ante todo calma, mucha calma (todo lo contrario de la histeria que nos han metido en el cuerpo)

Uno de los mayores descubrimientos de la biología, la regeneración, se produjo en el siglo XVIII y sirve para diferenciar a la materia viva de la inerte. Por sí mismos los seres vivos reparan las lesiones de su organismo. Las heridas cicatrizan y los huesos se sueldan espontáneamente.

En los seres vivos más desarrollados, el sistema inmune, las llamadas “defensas”, es parte capital de la regeneración de los organismos y se define como la interacción dialéctica del antígeno (el virus, por ejemplo) y el anticuerpo (las “defensas”).

Ambos son decisivos para el organismo humano. Necesitamos los 400 billones (con b) de virus que componen nuestro cuerpo y que no vienen de fuera, no nos “atacan” porque un tercio de nuestro genoma procede de virus. Cada uno de nosotros es una gigantesca colección de virus.

Los virus de nuestro organismo interactúan con el sistema inmune, que se desarrolla gracias a ellos. La manera de cuidar la salud no es eliminar nuestros virus, lo cual es imposible, sino reforzar nuestro sistema inmune.

A los virus se les imputan muertes cuyo origen está en la debilidad del sistema inmunitario, como demuestra dramáticamente el caso de los ancianos que todos los años fallecen como consecuencia de la gripe o de cualquier otra enfermedad calificada como “oportunista”, e incluso de las olas de calor del verano. También es el caso de las personas hospitalizadas e hipermedicalizadas.

Recientemente un estudio publicado en el “Journal of Experimental Medicine” por Sophie Ugolini, directora de investigación del Centro de Inmunología Luminy (*), ha vuelto a recordar los factores que preservan la inmunidad en buen estado, que no pueden ser más simples: tranquilidad, mantenimiento de los lazos sociales, higiene y actividad física.

El artículo destaca el impacto del estrés psicológico en la salud y en nuestras “defensas”, lo que contrasta fuertemente con la histeria desatada en el mundo entero con el coronavirus. La intoxicación informativa no sólo destroza los nervios a cualquiera sino que es un factor inmunosupresor, es decir, que destruye la capacidad de nuestro organismo para superar las alteraciones de su funcionamiento.

La histeria es una fábrica de enfermos. Algunos se suicidan lanzándose por la ventana y otros languidecen en la UVI o tirados por los pasillos con ventilación asistida.

El artículo demuestra, por enésima vez, que la ciencia está muy lejos que haber llegado a esa unanimidad que algunos quieren aparentar para justificar la ley marcial. Uno de los dos bandos está completamente equivocado. O la terapia es el aislamiento, o la terapia está en las relaciones sociales. O la terapia es la vida sedentaria, o la terapia consiste en hacer ejercicio físico. O la terapia es el pánico, o la terapia está en mantener la calma.

¿El capitalismo necesita enfermedades?, ¿el capitalismo necesita enfermos?, ¿necesita histéricos? No cabe duda de que la ley marcial es una de las vías para lograrlo.

(*) https://rupress.org/jem/article/doi/10.1084/jem.20190554/133716/2-adrenergic-signals-downregulate-the-innate

A la prensa amarilla el sensacionalismo sobre el coronavirus le sabe a poco

A la prensa amarilla la alarma desatada le parece poco y dice que los datos del coronavirus son erróneos. Los contagiados no son sólo 56.188; El País multiplica esa cifra por diez: son medio millón (1).

Leña al fuego; más pánico hasta crear una sociedad de asustados, de personas dóciles y temerosas de algo misterioso que nadie sabe lo que es: un virus.
Es difícil adivinar lo que quieren decir detrás de la palabra “contagiado”. Un contagiado no es ningún enfermo de nada, por lo que no tiene sentido inflar las cifras de nada.

La inflación tiene una contrapartida en el sentido contrario: cuantos más contagiados se cuenten, más descienden los índices de mortalidad.

Una revista científica, “Nature Medicine”, acaba de publicar que la probabilidad de morir a causa del coronavirus después de desarrollar síntomas (su “letalidad sintomática”) es significativamente menor que la estimada inicialmente (2).

Exactamente lo mismo asegura Anthony Fauci, director del Instituto de alergias y enfermedades infecciosas de Estados Unidos, en un artículo publicado en el New England Journal of Medecine: la tasa de mortalidad del coronavirus es “considerablemente inferior al 1 por ciento”, es decir, muy cercana a la gripe estacional (3).

Estamos hartos de comprobar que una alarma sólo funciona al principio. De ahí que en toda campaña histérica haya que empezar por inflar las cifras. Luego todo se irá desinflando poco a poco, cuando nadie se acuerde. Primero habla la OMS y luego la ciencia rebaja sus humos.
Es una ley que se cumple siempre en todas las pandemias de falsa bandera.
Inicialmente la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció una tasa de letalidad del 3,4 por ciento pero, tras un examen exhaustivo de los datos reunidos en Wuhan, los científicos concluyen que la probabilidad de morir a causa del virus y de desarrollar los síntomas es sólo del 1,4 por ciento, 2,4 veces más bajo que la tasa prevista por la OMS.
Las elevadas tasas de letalidad se fabrican reduciendo el número total de casos de personas que dan positivo a los tests de coronavirus, normalmente con el pretexto de que no se pueden practicar a todos, sino sólo a los que presentan síntomas más graves.
El estudio de “Nature Medicine” también destaca el factor de riesgo de la edad del paciente. Una vez que aparecen los primeros síntomas, los pacientes de 60 años o más tienen en promedio 5,1 veces más probabilidades de sucumbir a la enfermedad que los del grupo de 30 a 59 años.
No sólo las cifras oficiales son erróneas: todas las estimaciones cuantitativas sobre la pandemia son un absoluto fiasco, por no decir una manipulación descarada que el tiempo irá sacando a la luz progresivamente, dejando en evidencia a la OMS en primer lugar.
¡En Irak no había ningún arma de destrucción masiva!, ¡se lo habían inventado!
(1) https://elpais.com/ciencia/2020-03-26/los-datos-estan-mal.html
(2) https://www.nature.com/articles/s41591-020-0822-7
(3) https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMe2002387

Ánimo, señores, ¿quién da más?

Bianchi

(Estamos en un casino o una sala de subastas, da igual a los efectos. La última noticia es el objeto de puja. Pujan los mass media. Por el share y algo mas… Abre La Sexta)

– La Sexta (Ferreras): ¡3.092 muertos van ya por causa del coronavirus, amigos televidentes! Hay que sumar 73 ancianos muertos en una residencia. Estremecedor.

– Telecinco (la facha Ana Rosa): ¡más, son más, la cifra alcanza ya los 3.100 cuando son las 9.45! Y 9.146 los heridos o «positivos», que este dato no lo ha dado la competencia y hay que informar.

– Antena3 (Susana Griso, experta en poner cara de entender lo que le dicen, o poner interés en lo que le dicen): ajajá, pues no, son ya la friolera de ¡3.101 las víctimas mortales del Covid-19, ascendiendo los testeados a ¡60.000!, todos positivos, y ahora un dato en exclusiva de esta cadena: son ya 462 los dados de alta, hala, a ver quién da más, jijijí…

– TVE: esta casa no entra en el juego del conteo de muertos, altas y heridos. Nuestro deber es informar y por eso decimos que…. ¡5.841 son ya los muertos por el virus ese, jajajá, chuparos esa (no sabe el locutor que sigue estando en abierto, en on).

– Cuatro: cuando son las 10.32 estamos en condiciones de informar que la suma de muertos alcanza ya la espeluznante cifra de, agárrense, ¡6.000 fallecidos, dicho en números redondos, y ni se sabe la de heridos! Hemos superado a China, señores/as. Triste récord, pero siempre en cabeza.

– La Sexta (dando un giro): hay que felicitar también, además del cuerpo sanitario, a los miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, qué bien me ha salido, de corrido y sin trastabillarme (del Estado, ojo, no del pueblo. Nota del autor de este abominable entremés o sainete), que se juegan la vida por nosotros.

– Telecinco (en pose de risa impostada, falsa, Ana Rosa): y también la grandeza del pueblo español cantando saetas y bailando fandangos desde los balcones de sus casas demostrando que no falta alegría y humor, ¡vivaespaña, concho, uy, y perdonen!

– Antena3: y señalando a las FSE a los que se saltan el confinamiento poniendo en peligro a la ciudadanía. No es chivateo, es responsabilidad cívica, queridos televidentes.

– La Sexta: además de que se exponen a sufrir una multa que no es moco de pavo.

– Antena3: y de que les den una somanta.

– TVE: y es que, por si no lo recuerdan, estamos en estado de alerta.

– La Sexta: por lo tanto, permanezcan en sus casas, ¡no salgan, carajo! (take care, stay at home: cuídense y quietos paraos en casa).

– Telecirco: así podrán conocer mejor a sus hijos y, por qué no, a su esposa. Descubrirá nuevas facetas en usted mismo, ¿quién sabe?

– Antena3: los psicólogos y sociólogos le llaman ver el lado bueno de las catástrofes. No hay que tener miedo. Sin virus, seríamos iguales.

– La Sexta (Ferreras): y ahora, en directo, conectamos con nuestro corresponsal en la calle, a ver, Mentecátez, ¿se ve a alguien en la calle? («No», le responde el pringadillo. «Qué bien», concluye el locutor).

– TVE (tocando el tema «científico»): contamos en nuestros estudios con la presencia de un experto epidemiólogo a quien preguntamos, díganos doctor, ¿cómo podemos evitar contagiarnos con el virus?

-Doctor: lavándose las manos.

-TVE: ¿se lava usted las manos? (como Pilatos)

– Doctor: jajajá, no, no, la gente.

– TVE: ah.

– La Sexta: nosotros también tenemos nuestro particular médico; a ver, doctor, ¿cómo se puede tratar el virus este, permítame el coloquialismo?

– Médico: lavándose las manos, handwashing, dicho en inglés, estamos muy preparados.

– La Razón: y militares, tenemos ya militares en las calles en tareas de desinfección. Y en las ruedas de prensa, y en los estudios de televisión. Admirable.

– La COPE (el fascista Carlos Herrera insultando todo lo que se menea): menos en Catalunya y el País Vasco (este ya sí), no entiendo por qué siendo como son regiones españolas.

– Cadena SER: que no falte un militar y un galeno en sus vidas.

– Gobierno: esto va para largo. No se muevan de sus casas.

– Autor: conteo de muertos y heridos y estado de sitio, lo único que hacen.

FIN

En Italia ya existía un foco de neumonía meses antes de lo que admiten las versiones oficiales

Giuseppe Remuzzi
Quienes llevan las riendas de este mundo, lo cual incluye el dominio del pensamiento de millones de personas por todo el planeta, establecieron un canon sobre la pandemia desde el primer minuto. Consiste en hablar del “virus chino”, un foco a partir del cual se ha extendido hacia los demás países. La culpa, pues, es de China.

Por lo tanto, para el imperialismo dejar claro el origen es importante, auténtica ciencia pura y dura, mientras que cualquier otra cosa es conspiranoia, propio de locos e irresponsables, lo mismo que decir que no hay pandemia. Es como negar lo “evidente”, aquello que resplandece con luz propia y que nadie puede negar.

Sin embargo, antes incluso de su surgimiento en China, el coronavirus ya era conocido en Estados Unidos, como reconoció el propio director de los CDC, por lo que ya tenemos dos focos en lugar de uno solo.

Ahora Giuseppe Remuzzi, director del Instituto de Investigación Farmacológica Mario Negri de Milán, destapa un tercero en el norte de Italia y lo mismo que el otro, la información tampoco se va a difundir porque lo de Remuzzi tampoco es ciencia pura y dura según parece.

En una entrevista en la Radio Pública de Estados Unidos, el científico italiano asegura que en noviembre pasado ya circulaba por el norte de Italia “una extraña neumonía” que fue detectada y denunciada por los médicos de familia.

Por lo tanto, la primera noticia que llegó a Italia sobre el coronavirus no procedió de China sino del propio interior del país.

Eso significa varias cosas, una de las cuales es, naturalmente, que el virus no se origina en China sino que ha estado circulando al menos por tres países desde varios meses antes, posiblemente por factores de tipo local.

Si ha tenido un origen local múltiple, no se ha propagado a partir de un único punto y lo que tendrán que explicarnos los expertos son esas circunstancias locales que han propiciado el brote.

Hay más conclusiones que se pueden derivar de ello y que irán saliendo a la luz con el tiempo, conforme se vayan conociendo esas circunstancias.

En cualquier caso, es curioso que uno de los pocos medios que ha difundido la entrevista a Remuzzi sea el South China Morning Post, un periódico de Hong Kong (1).

Según Remuzzi, la neumonía detectada en noviembre en Italia era muy grave y afectaba especialmente a los ancianos. “Esto significa que el virus estaba circulando, al menos en [la región de] Lombardía y antes de que supiéramos de esta epidemia en China”.

También significa que desde noviembre los médicos italianos trataron esas neumonías sin imponer el confinamiento, ni el estado de guerra, ni desatar ninguna alarma mundial.

Significa que los médicos trataron la enfermedad sin tener en cuenta ningún coronavirus, por lo que caben dos posibilidades: o bien el tratamiento de entonces fue erróneo, o lo erróneo es el tratamiento actual.

La versión oficial de la pandemia, pues, no se sostiene desde el principio. Italia quiso aparentar que los primeros positivos datan del 21 de febrero y procedieron de China, por lo que desde el 31 de enero suspendieron todos los vuelos con el país asiático. De esa manera, si cabe hablar de alguna culpa, el gobierno italiano se la quita de encima y abraza la “ciencia pura y dura” del chivo expiatorio chino.

La versión del gobierno chino tampoco es demasiado sólida y simplemente trata de quitarse también la presión que le ha echado encima Estados Unidos. Dicen que la primera infección conocida en Wuhan data del 1 de diciembre, mientras que según el South China Morning Post, el primer caso chino podría haber ocurrido ya a mediados de noviembre (2).

La manera de sacudirse de encima el chivo expiatorio es retrasar al máximo la aparición del brote. Es casi seguro, pues, que la razón esté de parte del periódico de Hong Kong y no del gobierno de Pekín.

Otro factor a tener en cuenta es el siguiente: el mito del hospital de Wuhan construido en 10 días, una hazaña inverosímil, incluso para China. En 10 días no es posible siquiera dibujar los planos de un hospital. Si el hospital se levantó en un tiempo récord es porque China sabía de antemano, antes de la campaña de histeria, lo que se le venía encima, y no nos referimos sólo a la enfermedad sino a la campaña propagandística mundial que estaba igualmente preparada de antemano.

Algo más que queremos simplemente dejar apuntado, de momento: la tesis del coronavirus le viene bien al gobierno chino para ocultar el muy serio problema de contaminación que hay en Wuhan y que el año pasado dio lugar a la convocatoria de manifestaciones.

Hace años que el gobierno chino realiza exploraciones periódicas sobre la contaminación en diversas regiones del país que, hasta el momento permanecen en secreto.

El South China Morning Post acaba su reportaje como quien no quiere la cosa: la “revelación de un extraño brote de neumonía el pasado otoño es nuestra propia experiencia directa. Uno de nuestros editores contrajo a principios de diciembre lo que sospechábamos que era ‘neumonía criptogénica’, el término general utilizado por los expertos para describir la neumonía de origen desconocido”.

Muchos médicos no pudieron diagnosticarlo, continúa relatando el periódico, porque creían que lo que veían en las radiografías de los pulmones era cáncer.

Dejamos a los lectores con la conclusión final del periódico de Hong Kong: “Es muy posible que el coronavirus haya estado presente en la población mundial durante mucho más tiempo del que se pensaba. Si este es el caso, muestra lo infundado que es el pánico actual, y peor aún, cómo está siendo alimentado por malévolos intereses geopolíticos y de ingeniería social”.

Ahí queda dicho. Sin embargo, no podemos acabar sin poner de manifiesto que, cuando la histeria acabe, de esta pandemia se seguirá hablando a lo largo de muchos años y, como suele ocurrir, hay algo que una vez más va a quedar demostrado por encima de todo: la versión oficial es mentira. Esta historia es igual a las ya legendarias “armas de destrucción masiva”.

(1) https://www.scmp.com/news/china/society/article/3076334/coronavirus-strange-pneumonia-seen-lombardy-november-leading
(2) https://www.scmp.com/news/china/society/article/3074991/coronavirus-chinas-first-confirmed-covid-19-case-traced-back

Vivir de la basura en medio de la histeria del coronavirus

Lilia Ovalle, Cohahuila, México

El peligro crece, la enfermedad se arraiga en la mente de los hombres hasta la asechanza de hacerles caer a pedazos el rostro y así la cosmetología en el Salón de Belleza se convierte en metáfora de vida o muerte al servicio del engaño sobre el tiempo que avanza sin piedad y nos revela la realidad de la naturaleza humana que se marchita y acaba con todo rastro de cordura.

En la realidad que presagia hoy un estado de psicosis, la oscuridad abre la garganta etílica en los bares que escaparon a la clausura por el tecnicismo en el registro como restaurante. El horario cerró ya las oficinas y los comederos del primer cuadro de la ciudad, en el «centro histérico» de Torreón.

Así los peatones abandonaron la avenida Morelos y los basureros están hasta la madre de desechos. Dos hombres y una mujer en dos triciclos abren las bolsas negras que se dejaron frente a los negocios en las inmediaciones del Palacio de Justicia.

Pregunto. Y ellos se preguntan por qué. Soy una trabajadora que con el carro averiado se enfila como todo obrero al bulevar Revolución para esperar el autobús.

Ellos responden. Primero los que trabajan en pareja. Ambos recién desempleados. No dicen de dónde fueron desechados. Hace un mes pensaron que la basura de unos sería su medio de sustento, y así ha sido. Sin guantes ni cubrebocas escarban las bolsas malolientes y piensan que el coronavirus está en esas botellas de plástico con tapa que deben desenroscar para sacarles el aire junto con la saliva de quién sabe cuál candidato a estar sano o enfermo.

Y temen al apilarlas en su triciclo. Siempre el temor los mueve como la cadena que avanza en cada movimiento al echar andar el engranaje de los pedales. Porque el hambre es cabrona y obliga a bajar la guardia pero mejor vivir de la basura que morir de hambre. El hambre es cabrona pero más la persona que la aguanta.

Ella se llama Delia y mientras hurga en las bolsas negras comenta que no hay persona ahora en México que no piense en el coronavirus. Sus manos nunca se detienen. En su caso pesa más el hambre y el desempleo. Y aunque no le gusta lo que hace para vivir le permite ganar al menos doscientos pesos diarios. Quizá más que en una maquila pero sin prestaciones que le permitan amortiguar su vejez y tal vez luego alguna enfermedad crónica.

En el otro triciclo su compañero sentencia: «No nos vamos a quedar aplatanados sin nada de comida y sin nada de alimento. Desde hace un año me dedico a esto con lluvia y frío y todo. Hace seis años perdí mi trabajo y comencé a moverme por el sector Alianza. Primero movía fruta pero luego tuve que entrarle a los botes a recoger la basura y sí, deja para comer pero uno no sabe qué va a encontrar: la fruta podrida, el vidrio, la jeringa de un vicioso. A eso estamos expuestos desde antes del coronavirus».

Dentro de un restaurant-bar gritan las voces a coro la canción de amor putrefacto que unos años atrás los gordos de guaripa llamados Intocable masificaron: te he llorado a tu amor maldito…

La Plaza Mayor y su hormiguero humano se ve chiquita ante el mundo de problemas que cargan estas personas. Solo él y su esposa saben lo que han vivido por seis años cuando decidió recoger basura para sostener la casa que no sólo genera el gasto de renta y servicios, sino atención para el hogar y gastos de salud para ambos que no tienen otro tipo de apoyo.

Es así como cobra relevancia la explicación del secretario de Salud Jorge Alcocer, cuando asegura que deben ser considerados los factores económicos y sociales al tocar el tema de las medidas preventivas en México ante la presencia del Covid-19, pues las acciones que se realizan en países del primer mundo no pueden ser implementadas o incluso impuestas en un país donde más de la mitad de la población, es decir, 50 millones de habitantes, permanecen en la pobreza extrema.

Tras la recolección los tres se mueven a vender lo reciclado. En la oscuridad se escucha la voz de uno de ellos: «Y escríbalo. No es cierto lo que dice AMLO. No se anticiparon las pensiones y nos dejaron botados en medio de un toque de queda«.

Esmeralda Leticia salió temprano de casa, justo luego de decretar la fase dos de la contingencia, y en el triciclo montó su hija, una pequeña de once años de edad. «Tengo más de diez años haciendo esto», dice sin titubeos. Ambas se ven pulcras, su carrito también. Y aunque agrega que todo mundo le tiene pánico al coronavirus ellas deberán salir cuando todo mundo les exige confinamiento en casa.

Admite que en las bolsas de basura doméstica que ella abre debe recuperar los botes de cerveza y embotellados de las cocas en medio del papeles sanitarios con excremento, orina y fluidos nasales, así como la sangre depositada en las toallas sanitarias. Ambas sin guantes, levantan la basura para colocarla en su triciclo.

«No es que uno no piense, sí podríamos infectarnos con los papeles con moco pero, ¿de que vamos a vivir? Al día sacamos pos unos doscientos pesos, con eso compro para darle de comer a los niños que nomás la tengo a ella y otro niño de catorce; ella casi nunca viene, el niño a veces sí me ayuda pero ahorita como anda malillo de la garganta lo tengo en la casa».

Esmeralda vive en La Amistad y vende lo reciclado en la carretera a Santa Fe, en la colonia El Pedregal. Sobre la compra de cubrebocas mencionó que acudió a varias farmacias y no hay ya más. Mientras conversa el ruido de lo que saca de las bolsas hace eco en el suelo.

Esmeralda le pide a su niña que sacuda los botes de yogurth. Lo mismo hace con otros plásticos de comida de donde sale olor a podrido. Pero Esmeralda no solo recoge basura en la calle. También sirve botanas en los juegos de fútbol.

«Esto si deja para vivir pero es poquito aunque es más que en otros trabajos. Yo le dedicó, no pos como ahorita, de las diez a las dos. Cuatro horas y todo el tiempo estoy en la casa porque como se paró lo del Estadio por el coronavirus, ahí vamos y trabajamos en el estadio; ahí vendemos botana, le trabajamos a una señora que nos da comisión pero en cada juego yo me traigo 700 pesos y mi esposo aparte se trae unos 2.000».

https://www.milenio.com/estados/pepenadores-vivir-de-la-basura-en-la-histeria-del-coronavirus

– AMLO: Iniciales del Presidente de México Angel Manuel López Obrador
– Pepenador: persona que se gana el sustento reciclando en la basura
– Botana: vasija

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