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Pacto tácito entre PP, PSOE, Vox y Sumar para no hablar en campaña de los recortes que vendrán tras el 23-J

La manera en que la Unión Europea ha financiado tradicionalmente sus «rescates» y «ayudas» siempre han quedado condicionados a reformas estructurales que han conllevado políticas de austeridad, recortes y privatizaciones, y una especial obcecación por la recaudación impositiva. Ninguno de los partidos con aspiraciones para las próximas elecciones generales ha hecho mención a lo que se viene tras el 23-J. Leer más

El mito de la democracia americana: un juego de poder y dinero

Los demócratas financian las primarias republicanas para tratar de nominar a los candidatos con menos opciones electorales.

Los republicanos transportan a los inmigrantes a las ciudades gobernadas por los demócratas para protestar contra la política de inmigración.

Ambos partidos están ocupados con la manipulación para ganar ventaja. Trump ha sido investigado por el FBI, mientras que Paul Pelosi, el marido de la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, ha sido atacado en su casa.

Este espectáculo político, que parece no tener fin a medida que se acercan las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, ha revelado la fea verdad de la democracia estadounidense: las elecciones son espectáculos políticos que engañan al pueblo estadounidense.

La llamada democracia es, de hecho, un juego de poder y dinero.

‘Estamos jugando con fuego’

Las elecciones han sido presentadas durante mucho tiempo por Estados Unidos como la encarnación de la democracia. En Estados Unidos, el sistema electoral es un sistema bipartidista en el que el Partido Demócrata y el Partido Republicano dominan el campo político.

El sistema ha intensificado las luchas partidistas, provocando la división política y el extremismo en todo el país. En medio de una lucha interminable, siguen sin resolverse cuestiones pendientes que afectan al bienestar del pueblo estadounidense, como la violencia con armas de fuego, el derecho al aborto o la inflación.

Las elecciones de mitad de mandato de este año no son una excepción, pero son aún más extrañas. Los demócratas están financiando anuncios para apoyar a los republicanos más reaccionarios que consideran con menos opciones electorales.

En al menos nueve estados de Estados Unidos, entre ellos Colorado, Illinois y Maryland, los demócratas han gastado más de 53 millones de dólares para promover a los candidatos republicanos más reaccionarios, según el Washington Post.

Doug Mastriano, el candidato republicano en el estado clave de Pensilvania, tiene una posibilidad real de ganar la nominación gracias a un nuevo impulso del candidato demócrata a la gobernación, Josh Shapiro, que financió anuncios para Mastriano en las primarias del estado. “Tendré que enviarle una tarjeta de agradecimiento”, bromeó Mastriano sobre Shapiro en una entrevista con los medios locales.

La lucha partidista se hace más dramática a medida que se acerca la fecha de las elecciones. Desde septiembre, autobuses cargados de migrantes han sido depositados frente a la casa de la vicepresidenta estadounidense Kamala Harris. La semana pasada, Paul Pelosi fue atacado por un asaltante que entró en su casa de San Francisco.

La competencia antinatural entre los dos partidos no tiene nada que ver con los verdaderos intereses del pueblo estadounidense, cada vez más descontento con las élites de Washington. Un sondeo de la Universidad de Quinnipiac realizado en agosto reveló que el 67 por cien de los encuestados, tanto demócratas como republicanos, consideraban que la democracia estadounidense estaba en peligro de colapso.

“Estamos jugando con fuego”, dijo el ex líder demócrata de la Cámara de Representantes, Richard Gephardt. “La democracia es algo frágil”.

Un sistema que angaña a la población

Hace más de 200 años, Estados Unidos eligió la democracia representativa en su fundación, de la que nació el Colegio Electoral estadounidense. El New York Times describe el sistema como “injusto desde el primer día”.

Visto desde la perspectiva histórica, el “todos los hombres son creados iguales” de la Declaración de Independencia de Estados Unidos resulta irónico, dado el modo en que los hombres blancos disfrutan de privilegios desproporcionados en Estados Unidos.

Las mujeres blancas obtuvieron el derecho legal al voto en 1920 con la aprobación de la 19 Enmienda. A los nativos americanos no se les concedió la ciudadanía hasta 1924 y su derecho al voto no fue reconocido legalmente en todos los estados hasta 1962.

A los afroamericanos se les concedió el derecho al voto en 1870, pero este derecho no se materializó plenamente hasta el movimiento por los derechos civiles en la década de 1960. En la actualidad, los afroamericanos pobres siguen enfrentándose a muchas barreras, incluso para acudir a las urnas. Desde 1870 hasta 2021, desde Hiram Revels hasta Rafael Warnock, Estados Unidos sólo ha tenido 11 senadores afroamericanos en el último siglo y medio.

Hoy en día, los estadounidenses parecen tener derecho a presentarse a las elecciones y a votar. Sin embargo, el sistema electoral estadounidense está esencialmente monopolizado por unos pocos.

Sigue habiendo un claro desajuste entre la composición del Congreso y la estructura demográfica de Estados Unidos, y las minorías étnicas siguen estando muy poco representadas. Según las estadísticas publicadas por el Centro de Investigación Pew, los estadounidenses blancos no hispanos representan el 77 por cien de los miembros con derecho a voto del actual Congreso, lo que es considerablemente superior a su porcentaje del 60 por cien en el conjunto de la población estadounidense.

El “gerrymandering” es un tipo de manipulación política típica de Estados Unidos de los límites de los distritos electorales para crear una ventaja injusta para un partido, grupo o clase socioeconómica dentro del distrito. Debe su nombre al político estadounidense Elbridge Gerry, gobernador de Massachusetts en 1812, que firmó un proyecto de ley por el que se creaba un distrito partidista en la zona de Boston que se ha comparado con la forma de una salamandra mitológica.

Los estados de Estados Unidos redibujan los distritos del Congreso una vez al decenio en función de los resultados del censo de población, lo que supone un resquicio para que el partido que manda en un estado obtenga ventaja.

La manipulación tiene dos tácticas principales: una es el “cracking”, que significa diluir el poder de voto de los partidarios del partido contrario en muchos distritos, y la otra es el “packing”, que significa concentrar el poder de voto del partido contrario en un distrito para reducir su poder electoral en otros distritos.

A través de esta manipulación, los políticos eligen a los votantes en lugar de al revés.

Por ejemplo, los afroamericanos representan el 27 por cien de la población del estado norteamericano de Alabama. Después del censo de 2020, el 60 por cien de los afroamericanos de Alabama fueron asignados a un distrito del Congreso, lo que dio lugar a una menor proporción de afroamericanos en otros distritos. Por ello, era difícil que sus votos tuvieran un impacto en las elecciones de estos distritos.

La desigualdad está muy extendida en el sistema electoral estadounidense. Según un informe publicado por el Centro Brennan para la Justicia de la Universidad de Nueva York en mayo, 18 estados de Estados Unidos han aprobado 34 leyes electorales restrictivas desde 2021, que podrían afectar desproporcionadamente a los votantes de color. “Los votantes de color se enfrentan sistemáticamente a tiempos de espera más largos el día de las elecciones, colas que se verían agravadas por la eliminación de opciones alternativas, como el voto por correo o las largas horas de voto anticipado”, señala el estudio del centro.

“La democracia estadounidense nunca fue diseñada para ser democrática”, dijo el profesor de la Universidad de Harvard Louis Menand en un artículo de opinión publicado por el New Yorker en agosto. “Las tácticas partidistas del ‘cracking’ y el ‘packing’ de los distritos no son sólo defectos del sistema, sino que son el sistema”, dijo.

La política monetaria

“Hay dos cosas que son importantes en la política [estadounidense]. Uno es el dinero y no recuerdo cuál es el otro”, dijo Mark Hanna, que en su día ayudó a William McKinley a ganar las elecciones presidenciales de Estados Unidos en dos ocasiones.

En las elecciones al estilo estadounidense, los candidatos tienen que gastar una fortuna para aumentar su influencia. La realización de campañas electorales, el lanzamiento de campañas publicitarias y la distribución de folletos publicitarios requieren toneladas de dinero.

Las elecciones en Estados Unidos se han convertido en un intercambio de poder y dinero, en el que el proceso de votación es una tapadera para dar poder a los capitalistas. El llamado “una persona, un voto” consagrado en la democracia estadounidense es, de hecho, “un dólar, un voto”.

El dinero tomó más control sobre la política estadounidense tras las decisiones del Tribunal Supremo en 2010 y 2014, que anularon las restricciones financieras y permitieron a las empresas y otros grupos externos gastar fondos ilimitados en las elecciones. El ex presidente estadounidense Jimmy Carter admitió una vez que Estados Unidos es una oligarquía, no una democracia.

El coste total de las elecciones federales de mitad de mandato de este año superará los 9.300 millones de dólares, según la web OpenSecrets. Ya se han gastado más de 4.800 millones de dólares en las elecciones, con lo que el gasto electoral federal va camino de superar el récord de 7.100 millones de dólares ajustado a la inflación de las elecciones de mitad de mandato de 2018.

Después de tomar el poder, los políticos con dinero también quieren una parte del pastel. En septiembre el New York Times descubrió que “al menos 97 miembros actuales del Congreso han comprado o vendido acciones, bonos u otros activos financieros que coinciden con su trabajo en el Congreso, o han informado de transacciones similares por parte de sus cónyuges o hijos dependientes”.

Lo que es más perjudicial es la “puerta giratoria” incorporada a la sociedad estadounidense. Muchos políticos y altos funcionarios estadounidenses proceden del sector empresarial, mientras que muchos regresan a la práctica privada en trabajos bien remunerados tras dimitir o dejar el cargo. Algunos incluso abren sus propios negocios ofreciendo servicios de lobby o consultoría aprovechando su experiencia en el gobierno.

“La corrupción en Estados Unidos no consiste en que los funcionarios públicos se metan dinero en los bolsillos”, dijo Fred Wertheimer, abogado estadounidense conocido por su trabajo en la reforma de la financiación de las campañas electorales. “Es una corrupción sistémica del propio proceso. Cuando se trata de miles y miles de millones de dólares, gran parte de los cuales se gastan en la compra de influencias, se desborda el sistema y es mucho más difícil defenderse y mantener la representación de los estadounidenses de a pie”.

Gary Younge, profesor de sociología de la Universidad de Manchester, dijo una vez que los dólares juegan un papel decisivo en la política estadounidense. Escribió: “Elecciones estadounidenses: no importa a quién se vote, el dinero siempre gana.

En 1863 el gobierno democrático ideal de Estados Unidos fue descrito por el entonces presidente Abraham Lincoln en su histórico discurso de Gettysburg como “el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.

Más de 150 años después, la hoja de parra de la democracia ya no puede cubrir la corrupción del sistema político estadounidense.

Kishore Mahbubani, un académico de Singapur, lo resumió bien en su libro The Asian 21st Century: “Los estadounidenses están orgullosos de su sistema político democrático. Pero los hechos demuestran que Estados Unidos se parece cada vez más a una plutocracia, donde la sociedad está gobernada por el 1 por cien, por el 1 por cien, para el 1 por cien”.

—https://english.news.cn/20221101/1829c20d55cf43a8934c7d9df1bd7a27/c.html

Google crea una puerta trasera para que los partidos políticos envíen publicidad electoral en masa

Gmail, el servicio de correo electrónico de Google, ha lanzado un proyecto piloto para que en las campañas electorales de Estados Unidos los correos electrónicos no se consideren correo basura y lleguen a sus destinatarios.

En marzo la Universidad pública de Carolina del Norte publicó un estudio demostrando que los algoritmos de filtrado de correo basura de Gmail marcan de forma desproporcionada los mensajes enviados por los remitentes del partido republicano, influyendo en los resultados electorales.

Basándose en las conclusiones del estudio, los republicanos orquestaron una campaña de presión contra Google. No obstante, más que los votos, al partido republicano lo que realmente le importa es la recaudación de fondos.

Sólo en septiembre Google borró más de 22 millones de correos electrónicos de recaudación de fondos y de votos.

En junio el senador John Thune presentó un proyecto de ley que prohíbe a los proveedores de correo electrónico filtrar cualquier mensaje basura procedente de remitentes políticos . Los partidos políticos quieren inundar a los usuarios con correos electrónicos y mensajes de texto para recaudar dinero y hacer sus campañas elctorales. Quieren hacerlo siempre que quieran y sin ningún impedimento.

La publicidad electoral no sólo se envía de forma masiva sino insistente. Un usuario puede recibir el mismo mensaje más de 10 veces al día, saturando su bandeja de entrada. Los mensajes son, además, engañosos, ya que destacan asuntos que no se corresponden con el cuerpo principal del mensaje.

En Estados Unidos las elecciones y todo lo que las rodea son un fraude organizado y legalizado, e incluso una estafa. Trump recaudó más de 250 millones de dólares para un fondo electoral que nunca existió, con el fin de anular los resultados de las elecciones de 2020.

Los archivos de correos electrónicos electorales muestran que el volumen de correos electrónicos enviados por el partido republicano aumenta constantemente a medida que se acercan las elecciones de mitad de noviembre. A lo largo de 2020 el partido sólo envió uno o dos correos electrónicos al día, pero a finales del año siguiente era habitual ver más de 10 correos electrónicos en un solo día, y seguían aumentando. Para octubre de este año, los datos muestran que han enviado 80 peticiones de recaudación de fondos diferentes en los primeros siete días del mes.

Elecciones en Italia: ¿a quién financia el Kremlin?

En tiempos del franquismo se hablaba del “oro de Moscú” para decir que los “rojos” eran agentes de un país extranjero, el peor que cabía imaginar: la URSS.

Seguimos más o menos igual porque en Moscú les debe sobrar el dinero y financian políticas como el Brexit, la independencia de Catalunya o al mismísimo Trump.

Las centrales estadounidenses de inteligencia han tomado el relevo de la propaganda franquista y desatan todo tipo de campañas. Ante las proximas elecciones italianas del 25 de septiembre ha empezado el baile intoxicador: hay que votar a los partidos que no estén financiados por el Kremlin; cualesquiera que sean.

“Antes del 25 de septiembre, los votantes italianos tienen derecho a saber si alguno de los partidos que figuran en las papeletas ha sido financiado por Putin”, exige Enrico Letta, cabecilla del Partido Democrático, uno de los típicos grupos de la izquierda domesticada.

El Departamento de Estado estadounidense acaba de publicar un estudio de su servicio de inteligencia que parece escrito por esa izquierda domesticada. Asegura que Rusia apoya a los partidos de “extrema derecha” europeos.

Los dirigentes de los tres partidos de la reacción niegan categóricamente cualquier financiación rusa y Giorgia Meloni, la dirigente de Fratelli d’Italia, apoya a Ucrania en la guerra con Rusia. Pero nada de eso importa. La campaña ya está en marcha.

Según el informe del Departamento de Estado, el Kremlin no ha escatimado gastos para “socavar la democracia en unos 20 países”. Desde 2014 ha pagado discretamente al menos 300 millones de dólares a partidos políticos y candidatos electorales.

Si repartimos 300 millones entre ocho, entre varios países y entre varios partidos, llegaremos a la conclusión de que los rusos son unos tacaños. Con esas migajas no se pueden ganar unas elecciones.

Los candidatos de Ciudadanos visitan Mercamadrid

Acompañado por Begoña Villacís, el candidato de Ciudadanos a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Edmundo Bal, visitó esta mañana las instalaciones de Mercamadrid y nosotros entrevistamos a varias personas que trabajan allí.

— ¿Qué opinas de la visita?

— Pues que nos podían poner a todos una jornada de ocho horas

— ¿Cuántas horas trabajas?

— Once horas, como todos

— Pero, ¿cómo tantas horas?, ¿llevas una frutería o eres asalariado?

— No, no tengo una frutería. Soy trabajador asalariado y hago once horas diarias de lunes a sabado.

Otro entrevistado respondió que Edmundo Bal era la reencarnacion de El Fari que volvía, a lo que otro añadió que era un doble del Fari que el Ayuntamiento había traído para que no nos sintamos solos.

El pucherazo en las elecciones presidenciales de Estados Unidos no es ninguna novedad

En Estados Unidos las elecciones siempre han sido fraudulentas, aunque sólo se queja el candidato que las pierde. Cuando ganan los republicanos, protestan los demócratas, y al revés si son éstos los que ganan.

Ocurre como en cualquier república bananera, si bien antes los pucherazos se hacían de forma manual, con documentación falsa, haciendo votar a los muertos o falsificando el voto por correo.

Hoy se lleva a cabo de manera digital, moderna, gracias a la “inteligencia artificial”. Lo llaman “voto electrónico”.

Para encubrir el fraude hace cuatro años los demócratas lanzaron la cortina de humo del “candidato manchú”: quienes habían manipulado las elecciones eran los rusos.

En 2002 Bush llegó a la presidencia gracias a un recuento de votos rocambolesco que hizo historia y prorrogó el cargo cuatro años después con otro trucaje, que dio lugar a la película “Hacking democracy”, rodada en 2006 (*).

En el mundo moderno las elecciones se piratean y es algo tan corriente que en 2004 el Congreso de Estados Unidos aprobó una ley que privatizó el recuento electoral, encomendándolo a ciertas empresas. Se llama Ley Hava o ley de ayuda al voto de América.

Ya no es ningún misterio que quienes designan al Presidente de Estados Unidos son las empresas privadas. La Ley Hava fue acompañada de la creación de una Comisión Electoral y de fondos para sustituir los vetustos métodos de recuento electoral por los modernos.

Unas elecciones modernas se piratean de dos maneras: bien porque los ordenadores están diseñados para el fraude, o bien porque alguien las controla “desde fuera”. Donde hay un ordenador, al lado hay un pirata informático que puede hacerse con el control y la Ley Hava se olvidó de la piratería, de modo que no hace falta ser un experto consumado para alterar un recuento electoral.

Un informático ha demostrado que con un destornillador y una tarjeta de memoria se puede piratear un ordenador de recuento de votos en 7 minutos. Si está conectado a internet también se puede hacer de manera remota, mucho menos cutre.

Los fraudes electorales han dado luchar a varios juicios en Estados Unidos. En uno de ellos, celebrado en 2007 en Nueva Jersey, el profesor de informática de la Universidad de Princeton, Andrew Appel, intervino como perito y declaró que es “muy fácil reemplazar el programa de un ordenador para que el votante piense que está votando por un candidato, cuando en realidad está votando en la columna equivocada […] Incluso se puede programar para que lo haga sólo el día de las elecciones”.

Aquel mismo año el Secretario de Estado de California impugnó las elecciones porque los ordenadores permitían la inserción de programas del tipo “caballo de Troya” a través de un dispositivo de almacenamiento extraíble que podía alterar los resultados de los votos. Los ordenadores se podían diseñar para mover los votos de un candidato a otro y el desplazamiento no es detectable en el recibo que se le entrega al votante.

En Alemania el voto electrónico se implementó en 2005 y cuatro años después se dejó de utilizar. El Tribunal Supremo lo declaró inconstitucional porque las personas que carezcan de conocimientos técnicos no pueden controlar el recuento. No tienen más remedio que confiar en la palabra de una empresa o de un experto.

En Holanda se dejó de usar el voto electrónico en 2006 después de dos décadas porque se comprobó la facilidad de violar el secreto del voto. Un grupo de informáticos demostró que a 25 metros de distancia —y con un equipamiento accesible y barato— se podía saber a quién había votado alguien.

En Finlandia se realizó una prueba del voto electrónico en tres municipios durante las elecciones de 2006. Sin embargo, luego esos comicios tuvieron que ser anulados.

El gobierno de Irlanda gastó en 2002 ciento de millones de euros en las elecciones digitales y dos años después, la comisión que supervisó el sistema declaró que no era capaz de garantizar la seguridad del recuento. En 2012 el gobierno irlandés vendió las 7.500 máquinas de voto electrónico que habían comprado.

En España tanto Ciudadanos como Podemos quisieron dar muestras de modernidad y lo que hicieron fue cometer fraudes gloriosos contra sus propios afiliados.

(*) https://www.imdb.com/title/tt0808532

Otra teoría de la conspiración ‘buena’: Putin manipula las elecciones de Estados Unidos

El Ministerio de Interior de Estados Unidos (DHS) ya ha lanzado su profecía: Putin manipulará las próximas elecciones presidenciales diciendo que tal injerencia no es más que una suposición.

Vuelve el “candidato manchú”, dice el periódico The Hill: “Los medios de comunicación rusos y otros grupos están ‘amplificando’ intencionalmente la preocupación sobre el voto por correo para socavar las elecciones de Estados Unidos de este año, según reveló el jueves un informe publicado por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS)” (1).

La bola de cristal no le falla a los intoxicadores: “Es probable que los medios públicos de comunicación rusos, los apoderados y los troles de las redes sociales que controlan los rusos promuevan denuncias de corrupción, fallos del sistema e interferencias extranjeras malintencionadas para sembrar la desconfianza en las instituciones democráticas y los resultados de las elecciones”, escribe la Oficina de Inteligencia y Análisis.

“Es probable que las elecciones provoquen violencia y una crisis constitucional”, aseguran el Washington Post (2) y el New York Times (3), porque si no echan a Trump el escenario va a ser de pesadilla.

En unas elecciones hablar de “lo más probable” no es más que un intento de manipular el voto que, naturalmente, nada tiene que ver con Rusia sino con los medios estadounidenses que no aceptaron los resultados electorales de 2016, como tampoco han aceptado los de Bielorrusia del mes pasado.

“Un grupo de personas con información privilegiada del Partido Demócrata y antiguos funcionarios de la época de Obama y Clinton y un grupo de republicanos neoconservadores llamados ‘Never Trump’ han pasado los últimos meses realizando simulaciones y ‘juegos de guerra’ sobre diferentes escenarios para las elecciones del ‘fin del mundo’ de 2020” (4).

En el plan para deshacerse de Trump no sólo está el Partido Demócrata, sino los medios de intoxicación más importantes y las instituciones de inteligencia. Se llama (TIP) o Proyecto de Integridad de la Transición (5).

Los medios de intoxicación dicen que el TIP prepara un escenario en el que Trump pierda las elecciones de 2020 y se niegue a abandonar su cargo, lo que podría conducir a una crisis constitucional.

Sin embargo, las simulaciones y los propios documentos del TIP pronostican una “clara victoria” de Trump en las elecciones que conducen a una crisis constitucional y, como consecuencia de ello Biden tiene que tomar “medidas audaces” para asegurarse la presidencia “independientemente del resultado de las elecciones”.

En román paladino, estamos en presencia de un Golpe de Estado en toda regla, como ya hemos asegurado en otras entradas, y Rusia vuelve a desempeñar el papel de chivo expiatorio que sirve para que los golpistas oculten sus verdaderos planes (aunque tampoco se esfuerzan mucho en ello).

(1) https://thehill.com/policy/cybersecurity/515047-russia-amplifying-concerns-around-mail-in-voting-to-undermine-election
(2) https://www.washingtonpost.com/outlook/2020/09/03/trump-stay-in-office/
(3) https://www.nytimes.com/2020/09/03/opinion/trump-election-2020.html
(4) https://unlimitedhangout.com/2020/09/investigative-reports/bipartisan-washington-insiders-reveal-their-plan-for-chaos-if-trump-wins-the-election/
(5) https://assets.documentcloud.org/documents/7013152/Preventing-a-Disrupted-Presidential-Election-and.pdf

Más información:
– Trump, el candidato manchú, y cómo los rojos se han apoderado de la Casa Blanca
– Dos años de noticias falsas: se acaba la intoxicación periodística contra el ‘candidato manchú’

Estados Unidos ultima los preparativos para un nuevo Golpe de Estado en Nicaragua

El Presidente nicaragüense Daniel Ortega
Estados Unidos ha puesto en marcha un nuevo intento Golpe de Estado en Nicaragua en los próximos dos años, pues parte de la premisa que el presidente Daniel Ortega ganará las elecciones del año que viene, según Radio La Primerísima (*).

Han contratado a una empresa que se encargará de planificar el golpe. Los detalles aparecen en un documento de 19 páginas con el título “Responsive Assistance in Nicaragua” (Asistencia receptiva en Nicaragua) y el código RFTOP No: 72052420R00004.

La empresa contratada ejecutará el plan en varias fases antes, durante o después del 2021.

Los fondos para poner en marcha dicho plan serán suministrados por Estados Unidos a través de la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID), en colaboración con Usaid y utilizarán a organizaciones sociales de Nicaragua para desestabilizar.

En el documento se establecen tres escenarios de lo que, al estilo español, el gobierno de Estados Unidos llama “transición democrática en Nicaragua”. El primero es que, tras provocar una nueva crisis, el presidente constitucional Daniel Ortega renuncie; el segundo que haya elecciones anticipadas provocadas por una crisis que ellos mismos causarán y que ganará la oposición, y tercero, que el FSLN gane las elecciones, con resultados que sean o no reconocidos por el pueblo nicaragüense y por los imperialistas.

El propósito del plan es proporcionar los recursos para crear las condiciones para el golpe a través de socios locales que Estados Unidos denomina “sociedad civil”: medios de intoxicación, empresarios y estudiantes.

Otro de los aspectos que deja claro el documento, es que si la oposición logra vencer al FSLN, inmediatamente el nuevo gobierno debe someterse a las políticas establecidas por AID, ya que los lineamientos a seguir están diseñados.

Según el plan golpista, una vez que la oposición asuma el poder, deberá iniciar la persecución política de los militantes sandinistas y disolver la Policía Nacional y el ejército de Nicaragua, entre otras instituciones.

La AID deja claro que es la presión interna en el país la que eventualmente provocaría el Golpe de Estado, por lo que llama a sus actores a profundizar la crisis política, económica y también la de salud, teniendo en cuenta la pandemia.

Al quedar claro que el año que viene el FSLN resultará victorioso en las elecciones, la AID plantea una transición de gobierno retardada o imprevista, en cuyo caso, el plan incluye acciones concretas para continuar el plan subversivo hasta que se logre el objetivo de expulsar del poder a los sandinistas.

A pesar de la cantidad de dinero que ha recibido la oposición en Nicaragua (por lo menos 31 millones de dólares entre 2017 y 2020) por parte de Estados Unidos, la AID admite que los opositores no han logrado la unidad en torno a un partido político o candidato.

Con frecuencia surgen conflictos entre los grupos campesinos y el resto de la oposición, y los estudiantes a menudo desconfían de los principales empresarios, afirma la Agencia Internacional para la Cooperación en el plan golpista.

También pide a los empresarios que eventualmente se hagan cargo del plan, que contemplen cambios abruptos en los escenarios previstos y tengan la capacidad de responder rápidamente a las nuevas demandas para instalar a un nuevo gobierno.

El plan golpista menciona que si la OEA decide volver a presionar sobre la reforma electoral, será un importante punto de presión internacional, aunque saben que el gobierno sandinista tiene la capacidad de resistir este tipo de injerencias.


“La oposición puede negarse a participar, o aceptar participar en desventaja, creyendo que aún puede ganar. También es posible que el gobierno permanezca en el poder luego de reformas electorales y elecciones justas”, refiere parte del plan.

En esta situación, la Agencia debe estar preparada para responder de manera inmediata para encaminar a la sociedad civil a implementar acciones que desestabilicen el país.


“Una transición demorada puede requerir un mayor énfasis en la investigación y planificación para Usaid y para la dirección de la sociedad civil, con tipos discretos de actividades de asistencia técnica, si es necesario para mantener su impulso o apoyar su capacidad para promover la transición en el futuro”, reseña el plan golpista.

La embajada de Estados Unidos en Managua se encargará de ejecutar una serie de acciones diplomáticas como la creación de una comisión para legitimar un nuevo gobierno impuesto por el Golpe de Estado.

(*) https://www.radiolaprimerisima.com/noticias/general/287264/eeuu-lanza-descarado-plan-intervencionista-para-tumbar-al-fsln/

Tecnología, clases sociales y lucha de clases

La campaña a la elecciones presidenciales de Estados Unidos de 1960 supuso un viraje en el recurso a las nuevas técnicas para el control de masas. No sólo se trataba de recaudar votos, para lo cual la televisión empezó a desempeñar un papel fundamental, sino de manipular a los votantes, algo que forma parte de la dominación de clase porque es una parte de la sociedad la que trata de imponerse sobre la otra. En un país esclavista, como Estados Unidos, esas clases sociales se diferencian, entre otras cosas, por el color de su piel y en 1960 el Partido Demócrata quería ganar las elecciones consiguiendo que los negros y otras minorías raciales acudieran a votar y votaran a su candidato: Kennedy.

Robert Kennedy, director de campaña de su hermano, recurrió a un miembro del MIT (Instituto Tecnológico de Massachussetts), Ithiel de Sola Pool, que puso en marcha una técnica novedosa: las bases de datos (“big data”), la recopilación y procesamiento de la información personal.

En una época en la que había muy pocos ordenadores, De Sola Pool diseñó un programa informático que, lo mismo que los informáticos que lo implementaron, permaneció en secreto durante muchos años.

Tenía una empresa llamada Simulmatics Corporation que realizó más de 100.000 entrevistas y, además, procesó más de sesenta encuestas sobre las elecciones de los años cincuenta.

Clasificó a los votantes, generando hasta 480 perfiles diferentes (afroamericanos, metropolitanos, católicos, nivel de ingresos, ideología) sobre 52 grupos temáticos diferentes.

Justo antes de la Convención Demócrata, Simulmatics estudió el voto de los negros del norte de Estados Unidos, que iba a ser clave en la votación.

Así ocurrió; se había inventado el futuro (1) y Kennedy ganó las elecciones, De Sola Pool pasó a trabajar para el Pentágono y se convirtió en uno de los fundadores de Darpa y de Arpanet, el antecedente de internet.

Aquellos años no sólo se caracterizaron por las nuevas tecnologías sino por la Guerra de Vietnam. Simulmatics realizó para Darpa la campaña masiva de intoxicación sicológica contra el Vietcong.

Aquellos también fueron años de lucha contra el racismo, que alcanzó su cumbre en 1967 cuando las ciudades estallaron en llamas en todo el país.

El Presidente Johnson creó la Comisión Kerner para atajar la agitación social (2). A su vez la Comisión se dirigió a Simulmatics para analizar los “puntos calientes” (hotspots) de la lucha y para identificar a los negros que dirigían las movilizaciones. Luego identificaron y entrevistaron a otros negros en otros lugares, desde peluquerías hasta iglesias.

En los sondeos les preguntaron su opinión sobre la cobertura mediática de las luchas y reunieron información sobre los movimientos de los vecinos de cada una de las ciudades y los barrios más combativos, quién convocaba las manifestaciones y con quién hablaban los manifestantes antes y después de las movilizaciones.

Los cuestionarios preguntaban incluso por la circulación de vehículos en los peajes, las ventas en las gasolineras y las rutas de los autobuses.

Johnson y la Casa Blanca querían utilizar la información reunida por Simulmatics para rastrear el flujo de información durante las protestas, identificar a los dirigentes y decapitar el movimiento.

La nuevas técnicas formaban parte de la represión política, tanto en su sentido formal o judicial, como parapolicial, es decir, para frenar al movimiento exterminando físicamente a sus dirigentes.

Crearon perfiles racistas que, además de aplastar un movimiento ya existente, tenía como objetivo impedir que se pudiera reproducir en el futuro. Era, pues, típicamente fascista, como ya hemos expuesto en otras entradas. Era predictiva, era discriminatoria y era selectiva, un antecedente de lo que hoy tenemos delante de nuestros ojos.

Los modelos informáticos de los sesenta son el fundamento de los asesinatos posteriores de miles de negros y latinos, así como de su encarcelamiento y persecución constantes.

Aquellos modelos han vuelto a la actualidad no sólo por motivos electorales, ni tampoco racistas exclusivamente, sino por la pandemia: los médicos acaban de descubrir que los negros, los latinos y los indígenas se han contagiado de manera desproporcionada y deben proceder a hacer seguimientos y rastreos, buscar, perseguir… por motivos de salud pública, para evitar la propagación del virus.

En Estados Unidos los negros y las minorías raciales nunca dejarán de ser una amenaza, de un tipo o de otro, política o sanitaria.

(1) https://www.newyorker.com/magazine/2020/03/09/the-problems-inherent-in-political-polling
(2) https://www.history.com/this-day-in-history/kerner-commission-report-released

Más información:
— Holanda dispone de un sistema de vigilancia permanente sobre los pobres e inmigrantes
— ‘Minority Report’: delincuentes en potencia y policías del futuro
— ‘Minority Report’(3): la policía predictiva de Los Ángeles ya está en marcha
— Minority Report(4): La represion fascista con algoritmos matemáticos (PredPol)
— Minority Report(5): la policía predictiva se concentra en los ‘puntos calientes’ de la ciudad
— Minority Report(6): cómo detener a los futuros manifestantes antes de que cometan actos violentos
— Minority Report(7): el funcionamiento de la policía en una sociedad dividida en clases sociales
— Minority Report(8): el panóptico ya es una realidad, el ojo que todo lo ve
— Empresas informáticas creadas y subcontratadas por la CIA: el Caso Palantir

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