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Un antiguo senador confirma la intervención saudí en los atentados del 11-S

En el sótano del Capitolio hay una cámara acorazada donde el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes guarda los documentos confidenciales. Uno de ellos, que lleva guardado 14 años, tiene 28 páginas y se titula “Elementos, discusión y relato de ciertos temas delicados de seguridad nacional”.

El documento analiza el papel de Arabia saudí en la organización de los atentados contra las Torres Gemelas y forma parte del informe oficial sobre el 11-S supervisado por el Comité de Inteligencia del Senado y por su antiguo presidente Bob Graham, senador demócrata por Florida, que ya ha abandonado su cargo.

Cuando se publicó en 2002 Graham se sorprendió al comprobar que las 28 páginas habían desaparecido del informe oficial a petición del gobierno de Bush, que los había clasificado y retirado de la circulación, junto con los demás documentos confidenciales. “Razones de seguridad nacional”, dijo Bush entonces y su naturaleza secreta no ha desaparecido desde entonces, a pesar de los esfuerzos del senador para que se publique.

Graham ha sido uno de los pocos en leer el documento. Según él, su contenido confirma la participación directa de la monarquía saudí en la financiación del 11-S. Varios de los 19 kamikazes que intervinieron en los hechos obtuvieron dinero de varias entidades saudíes, ente ellas del propio gobierno. En el caso de los demás no está tan claro, añade el antiguo senador.

“Los saudíes saben lo que han hecho y saben que nosotros lo sabemos. La verdadera cuestión es la manera en la que interpretan nuestra respuesta”. Graham dice que ha habido impunidad y que, a causa de ello, los saudíes han continuado apoyando a Al-Qaeda luego al Califato Islámico. “Nuestro miedo a mirar de cara a la verdad ha desatado la nueva ola de extremismo que ha sacudido París”, añade el senador.

Otro que ha podido leer el documento ha confesado a la revista New Yorker que “las pruebas del apoyo del gobierno saudí a los acontecimientos del 11 de setiembre eran molestas” y que la “verdadera cuestión es saber si aquello fue aprobado por la familia real o por sus acólitos”.

En 2002 Graham se encontró aislado en su lucha por aclarar los hechos. Pero a mediados de enero dio una conferencia de prensa en el Senado sobre este tema en compañía de dos representantes, el republicano Walter Jones y el demócrata Stephen Lynch, que presentaron la resolución HR428 exigiendo la desclasificación. El apoyo a la petición crece pero hasta el momento no ha sido suficiente para que Obama se sienta presionado y publique el documento. Jones y Lynch le han escrito para pedírselo. Según uno de los miembros de la organización de familiares de las víctimas del 11-S, Terence Schiavo, Obama prometió desclasificarlo.

Los familiares están en primera línea en esta lucha. Si sus abogados pudieran probar la participación del Estado saudí en los atentados, Riad estaría obligado a indemnizarles. “Sabemos que el gobierno del Reino fundó organizaciones de beneficencia para propagar la ideología radical wahabita que han sido utilizadas como fuentes mayores de financiación y de apoyo logístico a Al-Qaeda durante todo el decenio que condujo al 11-S”, ha dicho a New Yorker el abogado de los familiares Sean Carter. Según el semanario, dos de los kamikazes fueron financiados y acogidos en San Diego port un personaje en contacto permanente con la sección del Ministerio de Asuntos Islámicos con sede en Los Ángeles.

Sin embargo, Arabia saudí niega toda responsabilidad y llama a la desclasificación de las 28 páginas a fin de limpiar su reputación. Algunos que han podido leerlo dan la razón a la autocracia saudí y aseguran que del documento no se deduce su intervención en el 11-S de manera concluyente. Es el caso de Philip Zelikow, director de la comisión del 11-S, que califica las 28 páginas como “una acumulación de informes preliminares no confirmados”.

Por el contrario, Graham opina que la autocracia saudí está presionando a Washington para que no publique el informe. Si el informe es superficial y nada convincente, ¿por qué se ha mantenido oculto durante 14 años?, pregunta el antiguo senador.

Durante su viaje a la India, Obama modificó el itinerario para visitar al familia real saudí en compañía de 30 altos funcionarios del gobierno. Es posible que Obama no sólo esté ocultando la responsabilidad saudí sino también la de la familia Bush, muy ligada a la anterior. Pero sobre todo es seguro que para su estrategia regional en Oriente Medio Washington necesita recurrir a un puntal tan importante como el régimen wahabita.

Fuente: http://www.lefigaro.fr/international/2015/02/02/01003-20150202ARTFIG00430-ces-28-pages-qui-menacent-l-axe-washington-riyad.php

El primer genocidio de la historia lo cometieron los alemanes en Namibia

La verdad ha tenido que esperar cien años pero, por fin, el presidente del Parlamento alemán Norbert Lammert ha reconocido que las masacres cometidas contra los namibios hace un siglo constituyen un crimen de genocidio, el primero de la historia. Lammert lo ha confesado en un artículo publicado el miércoles en el diario Die Zeit. Hace sólo dos años, una votación en el Bundestag negó que Alemania hubiera cometido ningún genocidio en lo que se llamó como África del sudoeste en la época colonial.

En 2004 ocurrió algo parecido: el gobierno alemán desautorizó las palabras de su ministro de Ayuda al Desarrollo, Heidemarie Wiecaorek-Zeul, quien pidió perdón por las masacres coloniales y las calificó como genocidio.

Las matanzas empezaron con el reparto del mundo que las potencias coloniales llevaron a cabo en 1884. A Alemania le correspondieron los actuales Togo, Camerún, un área cerca de la actual Ruanda, y Namibia. De los cuatro, éste último era el trozo más grande, pero las mejores tierras ya estaban ocupadas por tribus locales, lo que dificultaba que los colonos se establecieran allí.

Ante tal situación, el primer virrey de la zona intentó conseguir las tierras a través de estratagemas como la compra, el intercambio por baratijas, los acuerdos con los caciques, el intento de enfrentar a unos clanes con otros, los abusos contra las mujeres, el robo de tierras y ganado, las expulsiones forzosas…

Pero donde hay opresión hay resistencia. El 12 de enero de 1904 estalló el primer levantamiento de los guerreros de la tribu herero, que acabaron con la vida de unos 200 civiles alemanes en unos pocos días. Alemania tenía que aplastar la rebelión, para lo cual envió a Lothar von Trotha, un general al que en 1933 los nazis honrarían con una calle en su honor a las afueras de Munich.

Con unos 10.000 hombres de apoyo, Von Trotha lanzó una contraofensiva brutal y tras la Batalla de Waterberg empujó a los herero hacia el desierto de Omaheke. Las órdenes de Von Trotha eran claras: “Todos los herero deben abandonar esta tierra. Si se niegan, les obligaré a hacerlo con las armas. Cualquier herero que se encuentre dentro de la frontera alemana, con o sin armas, será disparado. No quiero prisioneros”.

Se estima que unas 15.000 personas murieron de hambre y sed en el desierto. Muchos otros fallecieron a causa de las balas o los ahorcamientos masivos. También capturaron miles de prisioneros, que acabaron en campos de concentración, donde murieron por la mala alimentación, los trabajos forzados y las enfermedades. Antes de la rebelión, los hereros eran entre 80.000 y 100.000 nativos. Cuatro años después, quedaban unos 15.000. El 85 por ciento de un grupo étnico había sido exterminado por los alemanes.

Inmediatamente después de los herero se levantaron en armas los namaqua, aniquilados de manera similar: “O se rinden y se van del área alemana, o serán disparados, hasta su exterminio”. Se calcula que la mitad de los 20.000 miembros de los Nana fueron asesinados, mientras que los otros 9.000 fueron enviados a campos de concentración.

Estos primeros campos de concentración africanos se convirtieron en un ensayo de lo que sucedería más tarde los campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Muchas mujeres fueron utilizadas como esclavas sexuales, dando algunas a luz niños mestizos sobre los que se llevaron a cabo experimentos seudocientíficos para demostrar que los negros eran inferiores a los blancos.

Centenares de ojos, cráneos, penes y otras partes del cuerpo fueron arrancadas de los cadáveres, metidas en formol y envidos a Alemania para el estudio y experimentación. Los restos fueron devueltos en 2011, en el transcurso de una ceremonia que terminó en escándalo cuando la representante de la delegación alemana que viajaba con los restos abandonó el acto tras ser abucheada.

Dar de comer al hambriento

La nueva alcaldesa de Madrid ha llegado al Ayuntamiento de la capital con un pan bajo el brazo, como debe ser. Con su programa de distribución de raciones de comida entre los niños más pobres de Madrid, ha puesto encima de la mesa algo que hasta la fecha no era noticia y lo que no es noticia no existe. Casi estamos tentados de decir que lo más importante no es que la alcaldesa se proponga dar de comer a los niños famélicos sino que nos hemos enterado de que existen y de que se pueden contar, y no con los dedos de las manos precisamente: en Madrid hay 25.563 niños que padecen hambre.

¿Por qué nadie hasta ahora había hablado de esto? Porque a los políticos ese tipo de situaciones les importa un bledo. Les importan más otro tipo de asuntos, el principal de los cuales es que ellos deben estar bien alimentados y cebados.

Como consecuencia de que a los políticos eso no les importa, ese tipo de problemas no son noticia y si no son noticia nadie habla de ello, ni siquiera esas organizaciones que se llaman “revolucionarias”.

Para un revolucionario el hambre debería estar en el primer plano, sobre todo si se trata de la infancia. ¿Por qué nadie ha convocado una manifestación en Madrid para protestar contra el hambre infantil? Porque a los “revolucionarios” tampoco les interesa el asunto. Prefieren discutir sobre otras cosas. ¿Sobre qué cosas discuten, pues, los “revolucionarios”? Sobre las mismas que los contrarrevolucionarios.

En un país donde hay hambre, donde los niños tienen hambre, sobre todo si no es en el Tercer Mundo, sino en la misma Europa, nadie debería hablar de otra cosa que no fuera esa: por qué los niños no tienen para comer, qué está haciendo el gobierno para que todos y cada uno de los niños coman, qué proponen los partidos políticos para acabar con este drama, etc.

Ahora que nos hemos enterado del grave problema, que afortunadamente sólo ocurre en Madrid, hemos de decir que nos alegra que el Ayuntamiento se disponga a distribuir 100.000 raciones de comida para los niños durante este verano.

Pero, ¿qué ha ocurrido hasta ahora?, ¿nadie va a exigir responsabilidades a quien ha consentido que eso haya estado ocurriendo?, ¿desde cuándo existe este problema?

Corramos un tupido velo y en lugar de mirar al pasado miremos al futuro. Dar de comer al hambriento es un remedio, no una solución. ¿Deberá seguir alimentando el Ayuntamiento de Madrid a los niños hambrientos mientras subsista este grave problema? Si la solución no llega inmediatamente después del verano, ¿hasta qué edad va a alimentar el Ayuntamiento a los niños?, ¿hasta que sean mayores de edad?, ¿qué hará luego con ellos?

Si los niños pasan hambre es muy posible que sus padres también estén hambrientos. Por lo tanto, proponemos que el Ayuntamiento alimente también a los padres de los niños porque, de lo contrario, es posible que tengamos niños bien alimentados pero huérfanos.

Los estragos de la medicina colonialista

Juan Manuel Olarieta
En 1937 el químico Arthur Ewins sintetizó en Londres el compuesto MB800, que luego será llamado pentamidina y en Francia lomidina.

Tras la Segunda Guerra Mundial, el caucho era una materia prima estratégica, una de las más codiciadas por las potencias imperialistas. Francia la obtenía en colonias africanas como el Congo belga, el África ecuatorial francesa, Camerún o Guinea.

No obstante, había una escasez de fuerza de trabajo local. Las condiciones de explotación de los bosques diezmaban a los africanos obligados a trabajar en las más duras condiciones imaginables. Eran víctimas de la tripanosomiasis, también conocida como la enfermedad del sueño que transmitía la mosca tsetsé.

El colonialismo llamó en su auxilio a la medicina y en 1948 se celebró en Brazzaville una conferencia africana sobre la referida enfermedad, a la que se calificó como “endémica”. Acudieron médicos británicos, franceses, belgas, sudafricanos y portugueses, que acordaron vacunar masivamente a los trabajadores africanos con la nueva sustancia química.

Fue el primer programa internacional de aplicación masiva de la medicina en África y tuvo el consiguiente coro de entusiasmo por los grandes avances de la ciencia y el progreso de la humanidad en la erradicación de las enfermedades. Salieron a la palestra los grandes santones de la “ciencia”, a los que ahora nadie recuerda, pero que entonces eran las estrellas más relucientes del firmamento: profesores universitarios, altos funcionarios de salud pública, eminentes doctores… La ciencia tenía en sus manos el medicamento que iba a salvar a África.

La campaña publicitaria no estuvo exenta del repugnante tufo colonialista, en el que las potencias imperialistas no pretendían extraer las mayores cantidades posibles de caucho sino liberar a los pobres africanos de una plaga. Todo era desinteresado, gratuito… y preventivo, es decir, no sólo se aplicaba a los enfermos sino también a los sanos.

A dichas notas características de la campaña de vacunación hay que añadir otra más que, naturalmente, es lógica teniendo en cuenta que no se trataba de un vínculo entre el médico y el paciente sino más bien entre el colonizador y el colonizado: la vacunación era obligatoria para los trabajadores africanos. Aunque ellos se empeñaran en enfermar, los colonialistas los querían sanos. De lo contrario, se quedaban sin caucho.

La primera alerta saltó en 1954, pero no tuvo el eco publicitario de la campaña previa de éxtasis: 28 africanos murieron como consecuencia de las vacunas de lomidina. En otros casos, las inyecciones no tenían los efectos milagrosos que habían anunciado los médicos. No sólo no era eficaz sino que, además, era peligrosa. Las inyecciones provocaban infecciones bacterianas que evolucionaban hacia la gangrena en las extremidades, que luego había que amputar.

Los africanos empezaron a resistirse a las vacunaciones forzosas y fueron acusados de ser unos ignorantes, unos supersticiosos y de estar influenciados por los hechiceros. Uno de los objetivos de la colonización era el de esforzarse por sacarles del atraso, llevarles la civilización y la modernidad. Pero los africanos nunca lo vieron de la misma manera. Por eso cuando en los años sesenta África fue liberándose del colonialismo, se liberó también de aquellos médicos, de sus recetas y de sus crímenes.

En un reciente libro el investigador francés Guillaume Lachenal (1) ha relatado aquella historia que, hasta la actualidad, ha quedado en el silencio, como tantos otros crímenes del colonialismo. Aquellos fatuos catedráticos de la universidad de mediados del siglo pasado esconden cadáveres bajo relucientes batas blancas. De la euforia inicial pasaron al olvido y al recordarlos ahora la ciencia muestra uno de sus muchos ridículos.

La lectura de la obra demuestra que -entonces y hoy- la medicina es un instrumento de dominación imperialista. En Francia ha causado un importante revuelo. La periodista Catherine Simon ha reseñado el libro para el diario Le Monde (2). En castellano apenas Clarín en Argentina se ha hecho eco de la publicación (3). Seguimos padeciendo la enfermedad del sueño. Es mejor no espabilar.

Notas:

(1) Guillaume Lachenal, Le médicament qui devait sauver l’Afrique. Un scandale pharmaceutique aux colonies, Éd. La Découverte, Paris, 2014.
(2) Catherine Simon, Le virus de la bêtisse coloniale, Le Monde, 24 de octubre de 2014
(3) Como conejillos de la farmacopea occidental, http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/conejillos-farmacopea-occidental_0_1240675936.html

300.000 mujeres pobres esterilizadas en Perú

El martes la parlamentaria indígena peruana Hilaria Supa recordó que los gobiernos de Estados Unidos y Japón financiaron un programa de control natal que esterilizó contra su voluntad a más de 300.000 mujeres pobres.

En un foro sobre el tema realizado en el Congreso de la República con motivo de la reciente reapertura de las investigaciones del caso, que ha sido varias veces archivado por el ministerio público, Supa preguntó a quién se encubre al no esclarecer los hechos.

Señaló que el programa de esterilizaciones desarrollado bajo el gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000) contó con la financiación de la Agencia Estadounidense de Cooperación (Usaid) y del gobierno de Japón. “¿A quién estamos tapando (encubriendo)?”, preguntó la legisladora del gobernante Partido Nacionalista que ha destacado en la lucha por hacer justicia a las 300.000 víctimas del programa citado, principalmente mujeres pobres e indígenas.

En el foro participaron representantes de agrupaciones de esterilizadas y funcionarios de los ministerios de la Mujer, Salud y Justicia, cuyas intervenciones no satisfacieron a las víctimas, por mantener en reserva información clave sobre el tema.

Tras presentar conmovedores testimonios sobre cómo fueron esterilizadas con engaños o inclusive por la fuerza por personal médico que tenía la obligación de cumplir metas compulsivas de mujeres intervenidas, señalaron que no se les hace justicia y no son beneficiarias de los programas sociales oficiales.

El defensor del Pueblo, Eduardo Vega, se solidarizó con las mujeres que viven el dramático trauma de haber sido impedidas de procrear. Vega dijo que la reapertura de la investigación debe determinar quienes son los responsables, sin limitarse al personal de salud que ejecutó el programa, sin apasionamiento ni venganza y dando a las víctimas una reparación adecuada.

La representante del Grupo de Reparación a Víctimas de Esterilización Forzada, señaló que el ministerio de Salud está obligado a hacer público el registro total de víctimas, mantenido hasta hoy en reserva. El abogado de las víctimas, Sigfredo Florián, pidió al ministerio público que la fiscal a cargo del caso, Marcelita Gutiérrez, cuente con personal auxiliar, fondos y medios logísticos para la vasta pesquisa.

En las indagaciones no oficiales realizadas se ha señalado como responsables del programa a los exministros de Salud de Fujimori, Marino Costa Bauer, Alejandro Aguinaga y Eduardo Yong.

Del Corpus christi a la guerra fría

Durante la guerra fría San Francisco fue escenario de varios experimentos de guerra bacteriológica en los que el ejército utilizó a la población como cobayas humanas.

En los años cincuenta la aviación roció la bahía con una nube de bacterias Serratia marcescens. El siniestro experimento se denominó en clave Operación Sea Spray. Al menos uno de los que fueron rociados desde el aire, Edward Nevin, falleció. Además, otras personas padecieron enfermedades diversas y 11 de ellas tuvieron que ser llevadas a los hospitales con síntomas de una severa infección urinaria.

El ejército estadounidense trataba de observar la manera en la que una ciudad reaccionaba frente a un ataque biológico. Situaron puestos de vigilancia en varios puntos claves de la bahía de San Francisco para comprobar el alcance de la infección.

Las conclusiones del ejército fueron que el experimento había sido un gran éxito. Las ciudades de topografía similar a San Francisco podían hacer frente a un ataque bacteriológico.

Como consecuencia del éxito, hasta la época de Nixon, se llevaron a cabo otros experimentos similares sobre una población civil inadvertida de los experimentos que estaban llevando a cabo sus propias tropas con ellos.

La bacteria Serratia marcescens es conocida desde la Antigüedad. En su “Historia de Alejandro” el cronista Quinto Curcio Rufo cuenta que en el asedio de la ciudad de Tiro, al cortar rebanadas de pan los soldados vieron fluir algunas gotas de sangre. El pan estaba afectado por dicha bacteria, que produce un pigmento de color rojo que se llama “prodigiosina”.

Durante la Edad Media, los cristianos se aprovecharon de este efecto del pan contaminado con la bacteria para deslumbrar a los incautos diciéndoles que era un milagro. En los ritos religiosos la sangre de Cristo volvía a brotar del pan. Uno de esos milagros sirvió para conmemorar la festividad del Corpus Christi, aún vigente en la actualidad.

El gobierno del PP pone las pensiones en manos del narcotráfico

El gobierno del PP ha adjudicado al banco de los narcotraficantes HSBC la gestión del dinero de las pensiones de la Seguridad Social de los más de 700.000 españoles que viven en el extranjero. La resolución se aprobó en marzo y el contrato se formalizó en abril. Para tapar el escándalo la resolución no se va a publicar en el Boletín Oficial del Estado.

Los narcos se apoderan de un botín que asciende a la cantidad de 6.300 millones de euros anuales durante los próximos cinco años que permitirán que la lavadora mafiosa amplíe la escala de sus operaciones en todo el mundo.

Hay pensionistas españoles en 140 países del mundo y los beneficios colaterales de los más de 700.000 nuevos clientes pueden ser suculentos, tanto por el volumen de los fondos y la fluctuación de las divisas como por la colocación de seguros y otros productos bancarios.

El chiringuito financiero de los narcos cuenta con apenas 180 trabajadores en España y no ofrece servicios al público. En la actualidad se dispone a despedir a 50.000 trabajadores en sus 6.100 oficinas en los cinco continentes, así como la retirada de Turquía y Brasil.

A cambio del trapicheo con el Estado los narcotraficantes van a pagar a la Seguridad Social 2,7 millones de euros durante los cinco años de duración del acuerdo. Con esa oferta por el manejo de 31.500 millones de euros hasta mediados de 2020 dejó fuera de juego al Opus Dei-Banco Popular, que poseía la contrata y cobraba comisión por los servicios bancarios, y al Cecabank, en el que participan las antiguas cajas de ahorros.

Hay otra contraprestación adicional: los narcos van a echar una mano al gobierno de Rajoy, que la necesitará en las inminentes elecciones. En el último informe trimestral los contables de los narcos “advierten” sobre “el posible enfriamiento del consumo y la ralentización de la inversión exterior” debido al auge del partido “radical de izquierda” Podemos y de la “excesiva fragmentación parlamentaria” provocada también por el ascenso de la fuerza “reformista” Ciudadanos.

Los mafiosos se entienden a la perfección.

Más información sobre la lavadora del narcotráfico:

Al servicio de dios, del capital y del Estado:
https://mpr21.info/2014/12/al-servicio-de-dios-del-capital-y-del.html

Arabia saudí financió Al-Qaeda a través del banco HSBC
https://mpr21.info/2015/02/a-traves-del-banco-hsbc-arabia-saudi.html

La impunidad cuesta muy barata
https://mpr21.info/2015/06/la-impunidad-cuesta-muy-barata.html

El corrupto de la FIFA era un soplón del FBI

Esto no es ni noticia: a petición de los medios de comunicación, un tribunal federal de Nueva York ha destapado esta mañana un chanchullo (o sea, un acuerdo) entre, uno de los dirigentes corruptos de la FIFA, Chuck Blazer, y la fiscalía de Estados Unidos en la que se demuestra que Blazer, además de trabajar para sí mismo, es decir, de ser un corrupto, y además de trabajar para la FIFA, también trabajaba para el FBI, al menos desde 2011.

Blazer fue secretario general de la Concacaf entre 1990 y 2011, y entre 1997 y 2013 fue el único representante de Estados Unidos en el comité ejecutivo de la FIFA. El apaño (o acuerdo) aparece firmado con Loretta Lynch en persona, que entonces era fiscal de Nueva York y hoy dirige la fiscalía de la Casa Blanca.

El juicio de corrupción contra la FIFA es un montaje. No es fácil decir si el corrupto es Blazer o Lynch o ambos. En el chanchullo Blazer se declaraba culpable de evasión de impuestos, fraude y conspiración para lavar dinero y, a pesar de ello (o quizá gracias a ello precisamente) colaboraba con la policía para que le rebajaran la condena.

En el trapicheo Blazer aceptó traicionar a sus colegas de la FIFA, pasar documentos al FBI, cooperar de forma secreta y testificar en Nueva York y en donde se lo pidiera la policía estadounidense.

Blazer admitió haber ganado más de 11 millones de dólares entre 2005 y 2010 y se comprometió a aceptar cualquier prohibición que en el futuro le impusiera la FIFA u otro colegiado del fútbol.

También aceptó pagar una multa (o mordida, según se mire) de más de 2,4 millones de dólares por impuestos pendientes entre 2005 y 2013, y un segundo monto a ser determinado por el tribunal antes de dictar sentencia.

En otras palabras: la fiscalía y la policía de Estados Unidos promovían la corrupción dentro de la FIFA a través de unos de sus jefes y cambio de impunidad. El axioma se cumple siempre: no hay peor delincuente que el policía que le persigue.

Las amistades peligrosas de Hillary Clinton con Boko Haram

En su etapa como secretaria de Estado, Hillary Clinton se negó a inscribir a la organización takfirista nigeriana Boko Haram en el listado oficial con el que la Casa Blanca absuelve o condena a diestro y siniestro a los movimientos armados del mundo entero. ¿Por qué los imperialistas asesinan a unos y subvencionan a otros?, ¿cuál es el criterio con el que los discriminan?

El asunto lo han destapado los republicanos cuando Clinton confirmó su candidatura a las futuras elecciones presidenciales por el partido demócrata. El senador republicano David Vitter ha solicitado a John Kerry que desclasifique los documentos oficiales relativos a las relaciones de Clinton con los terroristas nigerianos. Lo mismo ha pedido la asociación Citizens United, que ha presentado una denuncia contra el Departamento de Estado para que explique los motivos por los cuales consideró que Boko Haram no era una organización terrorista, a pesar de atentados, como el que cometió contra la sede de la ONU en Abuja, la capital de Nigeria el 26 de 2011 cuando Clinton era secretaria de Estado.

El 11 de setiembre de 2012 fue asesinado en Bengasi, Libia, el embajador de Estados Unidos y Clinton utilizó su ordenador portátil para intercambiar correos electrónicos, a pesar de que es una práctica prohibida por la diplomacia estadounidense desde 2009. Por eso se sabe que a los ojos de los imperialistas Boko Haram no estaba considerada como una organización terrorista.

Pero faltan muchos datos que no sólo dejarían en mal lugar a Clinton, que es lo que pretenden los republicanos, sino al conjunto del imperialismo. En abril Vitter envió una carta a Kerry en la que le pide el acceso a los archivos oficiales de la candidata, mientras estuvo al frente del Departamento de Estado.

Entre lo poco que se conoce aparece el nombre de Gilbert Chagury, un multimillonario nigeriano, magnate de la construcción y uno de los principales donantes de la Fundación Clinton, el típico tinglado filantrópico, humanitario y ecologista, además del partido demócrata. Financió la campaña electoral a la presidencia de Clinton en 1996.

Según Citizens United, que es una organización que también está considerada como “conservadora” y que le sigue el juego al partido republicano, fueron las presiones de Chagury las que impidieron que Clinton incluyera a Boko Haram en el listado de organizaciones terroristas porque hubiera supuesto un freno a las inversiones extranjeras en el país.

Ni la carta de Vitter ni la denuncia de Citizens United, interpuesta hace un mes, han tenido respuesta, por el momento.

Hillary Clinton abandonó el Departamento de Estado a comienzos de 2013 y desde entonces las actividades terroristas de Boko Haram han ido en aumento, con acciones tales como el secuestro de 276 adolescentes en un instituto del norte de Nigeria, o la matanza de 2.000 habitantes a la orilla del lago Chad el 7 de enero de este año.

Boko Haram se declaró como una organización integrante del Califato Islámico y no se incluyó en el listado de organizaciones terorristas hasta el 13 de noviembre de 2013, cuando el Departamento de Estado pasó a ser dirigido por John Kerry.

Fuente: http://www.frontpagemag.com/2014/dgreenfield/hillary-clinton-covered-up-boko-harams-acts-of-terror/

McDonalds vuelve a tratar implantarse en Bolivia

A pesar de una publicidad obsesiva, la cadena de restaurantes de comida basura sólo pudo permanecer 14 años en Bolivia, funcionando con pérdidas todos los años. Inútilmente la multinacional rebajó los precios para hundir a los restaurantes locales, pero no logró convencer a los bolivianos para que consumieran sus BigMacs, McNuggets o McRibs y demás porquerías. Los restaurantes tuvieron que cerrar uno tras otro, hasta desaparecer completamente en 2002.

Lamentablemente han vuelto a la carga en marzo de este año y esperamos que se vuelvan a arruinar de nuevo.

El fenómeno fue tan significativo que se rodó un documental titulado “¿Por qué McDonald quebró en Bolivia?”, presentando testimonios de cocineros, nutricionistas, educadores e historiadores expresando que para ellos la comida ofrecida por la multinacional y su proceso de elaboración eran repugnantes.

El rechazo no se basó en el sabor o el tipo de alimento, sino que más bien en el sistema mismo de comida basura. A diferencia de los españoles, los bolivianos valoran la calidad de los alimentos que ingieren. El tiempo de preparación de la comida basura sirve de advertencia para ellos. Prefieren la comida local y les gusta saber que se ha preparado adecuadamente.

La composición de los alimentos de las cadenas de comida basura siempre ha sido un secreto, hasta que el año pasado McDonalds los publicó y se supo que las tiras de bacon de las hamburguesas llevan “aromatizantes de humo”.

Las patatas fritas incluyen dextrosa, un tipo de azúcar, ácido sodio pirofosfato para mantener el color de las patatas, ácido cítrico como conservante y dimetilpolisiloxano, un derivado de la silicona que sirve de antiespumante.

El McRib se procesa con 70 ingredientes diferentes, que incluyen azodicarbonamida, la misma substancia para blanquear utilizada en la producción de espuma y plástico. McRib está constituido por mezclas de tripas, corazón y estómago. Las proteínas se extraen de la mezcla de esos componentes, con carne de cerdo, lo que facilita su moldeado en las fábricas. A pesar de que se vende como costilla, no hay nada de costillas en la repugnante mezcla.

Además llevan una combinación muy variada de aceites, como aceite de canola, elaborado a partir de semillas de colza modificadas genéticamente, de maíz, de cártamo o de soja hidrogenado con terc-butil-hidroquinona (TBHQ), una sustancia relacionada con enfermedades como el asma, trastornos cutáneos, hormonales, y, en estudios en animales a largo plazo, con ciertos tipos de cáncer y daños en el ADN, es decir, que los consumidores transmiten a las generaciones sucesivas.

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