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Etiqueta: Crímenes del capitalismo (página 60 de 85)

Se suicida en prisión el pirata informático que destapó los correos de Hillary Clinton

Marcel Lazar Lehel, ‘Guccifer’
El pirata informático rumano Marcel Lazar Lehel, conocido en internet
como “Guccifer”, ha sido encontrado muerto en la cárcel de Virginia
donde se encontraba recluido acusado de capturar y difundir los correos
electrónicos de Hillary Clinton cuando era Secretaria de Estado.

Según
el diario “Christian Times News”, aparentemente Guccifer se habría
suicidado. Su cuerpo ha aparecido colgado de una cuerda en la celda después
de la cena.

Tras difundir los correos, el pirata fue víctima de
una acción execrable por parte de Rumanía, que lo extraditó a Estado
Unidos. Las legislaciones de todos los países de mundo prohíben la
extradición de sus propios ciudadanos a terceros países. Pero Estados
Unidos no es un país cualquiera y Rumanía volvió a dar muestras de su
servilismo…

Guccifer confesó abiertamente que había penetrado
en los servidores utilizados por la Secretaria de Estado varias veces,
por lo que Estados Unidos pidió su entrega para juzgarle.

Dijo
que la captura de los mensajes diplomáticos fue muy sencilla. El
servidor de Clinton carecía de cualquier clase de medidas de seguridad y estaba abierto a cualquiera “como una orquídea”.

En lugar de
detener a Clinton por su apatía, el FBI prefirió concentrar su fuego
contra el rumano. Era mucho más débil que la candidata a la Presidencia
de Estados Unidos.

Durante la etapa de su marido en la Casa
Blanca, en 1995, los Clinton ya se vieron implicados en el suicidio de
Vince Foster, un empleado de la Presidencia.

Amnistía Internacional acusa a la oposición ‘moderada’ siria de cometer crímenes de guerra

El general francés Bruno Puga
Las ONG son tan gubernamentales que, como las veletas, cambian según la dirección en la que sopla el viento y, desde setiembre del año pasado, las cosas no le van bien al bando de los “moderados” en la guerra de Siria.

Hasta ahora nos habían contado que quienes cometían crímenes de guerra eran las tropas de Bashar Al-Assad, pero ahora Amnistía Internacional nos dice que los verdaderos criminales son los “moderados”, a quienes la prensa había calificado como “combatientes de la libertad”, nada menos, dejando en muy mal lugar a quienes les apoyan y a los “defensores de los derechos humanos”.

Pero si los “moderados” cometen crímenes de guerra, ¿qué hacen los “radicales”?


El informe de Amnistía Internacional, presentado ayer (1), analiza a cinco grupos entrenados por los imperialistas y que combaten en los frentes de Alepo e Idlib desde 2012: el Movimiento Nur Al-Din Zinki, el Frente Al-Shamia y la Brigada 16 que el año pasado se unieron en la coalición “Conquista de Alepo” (Fatah Halab). Además, también se refiere al Frente Al-Nosra y a Ahrar Al-Sham en Idilib.

El informe asegura que dichos grupos tienen su propio aparato judicial, que aplica “la sharia” en las zonas que controla y ha puesto en pie fuerzas de policía y “centros de detención no oficiales”. Sin embargo, el informe asegura que al menos algunos de los jueces nombrados por los grupos armados ni siquiera conocen el contenido de “la sharia”.

Amnistía Internacional enumera 24 casos de secuestro por parte de esos grupos armados, incluyendo casos en los que las víctimas son militantes pacíficos, menores de edad y miembros de las minorías que han convertido en objetivo “únicamente a causa de su religión”, en referencia a los cristianos. Los secuestros han ido seguidos de torturas y ejecuciones.

El último montaje “moderado” de los imperialistas, el llamado “Nuevo Ejército Sirio”, supuestamente no islamista, que han organizado en Jordania acaba de ser destrozado por el Califato Islámico en Bukamal, cerca de la frontera irakí.

Los intentos del imperialismo de prolongar cruelmente la guerra de Siria son cada vez más desesperados. Bajo cuerda, a medida que sus montajes se hunden, refuerzan las filas del Frente Al-Nosra, una organización que se ha alegrado públicamente de los atentados de París en noviembre del año pasado.

Sin embargo, como reconoce la revista Atlántico (2), son las mismas oficinas de la Presidencia de la República francesa las que coordinan el apoyo en Siria a organizaciones yihadistas como el Frente Al-Nosra, convirtiéndose en cómplices de los crímenes de guerra que cometen.

A esa coordinación la revista le pone nombre y apellidos, el del general Bruno Puga, jefe particular del Estado Mayor de François Hollande, a su vez máximo dirigente del partido socialista. Sin embargo, quien puso en ese cargo al referido general y carnicero de Siria fue el anterior Presidente, Nicolás Sarkozi, que el actual ha mantenido en su cargo para demostrar que los gobiernos del cambio no cambian nada. Ni a nadie.

(1) http://www.amnesty.fr/Presse/Communiques-de-%20presse/Syrie-Enlevements-%20torture-et-%20executions-sommaires-aux-%20mains-des-%20groupes-armes-18746

(2) http://www.atlantico.fr/decryptage/opposants-bachar-el-assad-combattants-liberte-rapport-amnesty-international-fait-volet-en-eclat-nos-mythes-gentils-rebelles-2758031.html

El fraude del virus del Zika

Una vez agotada la campaña sobre el virus del Ébola, en diciembre del año pasado empezó la del virus del Zika, tan esperpéntica como la anterior, o más. Como toda ofensiva propagandística, incluida la seudocientífica, fueron los medios estadounidenses los que la desataron.

Según la propaganda, sostenida por numerosos “médicos” y “expertos”, incluida la Organización Mundial de Salud, el virus del Zika, que está patentado por la Fundación Rockefeller, se transmite a través de los mosquitos y, entre otros efectos, causa microcefalia en los fetos de las mujeres gestantes.

No hay motivo ninguno para el pánico. La campaña es otra intoxicación; conocido desde hace tiempo, el virus del Zika es inofensivo, como la inmensa mayoría de los virus (por no decir todos).

En Brasil los médicos de las zonas afectadas por el Zika reconocieron (1) que el incremento de los casos de microcefalia se debe a un insecticida, el piriproxifén, utilizado para matar las larvas de los mosquitos en el agua potable.

El piriproxifén provoca malformaciones en las larvas de los mosquitos y en los últimos 18 meses se estaba añadiendo al agua potable en las regiones del nordeste de Brasil. Hasta ahora el insecticida japonés nunca se había utilizado en tales cantidades en los pozos de agua potable y no deja de ser significativo que algo inventado para prevenir la proliferación del Zika cause exactamente los mismos efectos que trata de prevenir. No es el primer caso en la historia de la medicina.

La empresa que fabrica el insecticida es la multinacional japonesa Sumitomo Chemical y tanto el New York Times como otros medios internacionales de comunicación calificaron de “conspiranoicos” a los médicos brasileños, apoyándose en las opiniones de determinados “expertos” que, como suele ocurrir, se prestaron a seguir echando tierra encima.

El problema es que ahora el New England Complex Systems Institut de Cambridge publica un estudio (2) que refuerza el diagnóstico de los médicos brasileños. Por su parte, el Science Daily informa que en Brasil la tasa de microcefalia está por encima de los 1.500 casos confirmados, mientras que en Colombia la cifra salta a las 12.000 mujeres embarazadas con Zika. La diferencia es que en Colombia ninguno de los fetos padece microcefalia (3).

Tras abandonar la pista del Zika, los investigadores New England Complex Systems Institut han seguido la del insecticida, descubriendo que el piriproxifén actúa como una hormona juvenil que corresponde en los mamíferos a las moléculas reguladoras que contienen ácido retinoico, un metabolito de la vitamina A con el que tiene un reacción cruzada y su aplicación en el transcurso del desarrollo provoca microcefalia.

La multinacional japonesa aduce que las pruebas con su insecticida no acreditan la toxicidad en el desarrollo, lo cual es falso. En ratas recién nacidas no sólo indican microcefalia sino una débil masa cerebral y arinencefalia, es decir, una formación incompleta de los hemisferios cerebrales anteriores. Por tal motivo, los investigadores de Cambridge aconsejan suspender el tratamiento del agua potable con el piriproxifén, “a la espera de un estudio más profundo”.

El esperpento del Zika es paradógico también por otro motivo: porque la propia alarma desatada por la microcefalia ha conducido a que los países aumenten las compras de insecticida a la multinacional japonesa para impedir la propagación del Zika.

La medicina moderna va de una pandemia a otra y de un fraude a otro, con recomendaciones tan repugnantes, como la de la Organización Mundial de la Salud, que pidió a los países latinoamericanos que permitieran abortar a las mujeres embarazadas diagnosticadas de Zika. Realmente asqueroso.
(1) http://www.inquisitr.com/2795367/pyriproxyfen-not-zika-virus-responsible-for-microcephaly-spike-probably-not-says-ph-d/
(2) http://necsi.edu/research/social/pandemics/statusreport
(3) https://www.sciencedaily.com/releases/2016/06/160624150813.htm

El silencio sobre un crimen contra la humanidad muy inconveniente

“Las violaciones de derechos de la minoría musulmana de los rohingyas en Birmania, especialmente el derecho de ciudadanía, los trabajos forzados y las agresiones sexuales, podrían ser consideradas como crímenes contra la humanidad”, advirtió el lunes un informe de la ONU.

El documento del Alto Comisariado de la ONU para los derechos humanos analiza el tratamiento de las minorías étnicas y religiosas en el país asiático y denuncia importantes crímenes cometidos contra la minoría musulmana, llamados rohingyas.

La ONU considera que dichos crímenes son sistemáticos y tienen una enorme amplitud, lo que puede desembocar en una acusación contra Birmania por crímenes contra la humanidad ante un tribunal internacional.

A causa de los saqueos, los incendios y los matanzas los rohingyas huyen de Birmania hacia los países vecinos, muchos de ellos atravesando el océano en patera y muriendo por centenares en el trayecto.

Sin embargo, desde siempre su grave situación es objeto de un silencio absoluto que forma parte de la ola islamofóbica que -de forma sistemática- convierte a los musulmanes en autores y en ningún caso de víctimas de crímenes atroces.

El silencio no sólo es mediático sino que concierne muy especialmente a las ONG, una de cuyas tareas es la denuncia de hechos tan graves como los que padecen los rohingyas. Cabe exceptuar a Humans Rights Watch, que el año pasado publicó un estremecedor informe de 170 páginas.

Se titulaba “All you can do is pray, Crimes against Humanity and ethnic cleansing of Rohingya Muslims in Burma’s Arakan State” (Todo lo que Usted puede hacer es rezar. Los crímenes contra la humanidad y la limppieza étnica de los musulmanes rohingya en el Estado birnamo de Arakan). Antes se podía leer en una dirección de internet (http://www.hrw.org/sites/default/files/report/burmah0413) que ya no existe.

Otra excepción es la del Centro Skjodt para la prevención de los genocidios, dependiente del Museo del Holocausto de Washington, que envió a un equipo de expertos en marzo de pasado año, pero sus conclusiones no han tenido ningún eco.

Pero el colmo del cinismo llega en abril del año pasado de la mano de los campeones del cinismo, la Comisión Europea, que publica un informe canallesco (“The Rohyngia Crisis, EchofactSheet”) en donde la situación de los rohingya se califica como una “crisis humanitaria” o conflicto entre dos colectivos humanos provocado por el control de los recursos naturales.

El tratamiento propagandístico discriminatorio que lleva a cabo el imperialismo privilegia al budismo porque los medios de propaganda del imperialismo no sólo crean países buenos y malos, sino también religiones buenas y malas de manera esencial, es decir, que una religión -cualquiera que sea- es la misma por encima de factores tales como el país, el lugar, la clase social, el Estado, la cultura o la confesionalidad.

En este reparto de papeles, el budismo siempre es bueno por sí mismo y sus practicantes se nos muestran como gentes pacíficas.

A pesar de la dramática situación de los musulmanes birmanos, los imperialistas no han impuesto ningún bloqueo contra el país, ni han declarado una guerra contra su gobierno para derrocarlo y democratizarlo.

La burguesía siempre discrimina. Además de cadáveres, establece minorías de primera y de segunda.

Más información:
Cuando el terror viste ropajes budistas:
https://mpr21.info/2015/11/cuando-el-terror-se-viste-de-monje.html

El asesinato de la diputada Jo Cox es obra de un neonazi británico

La diputada asesinada Jo Cox
El asesinato de la diputada laborista británica Jo Cox el pasado jueves está pasando desapercibida por obra y gracia de los medios de comunicación. Se le llama “perfil bajo”, que es como decir que sólo hablan de lo que les interesa.

Hay muertos y muertos, cadáveres de primera y de segunda. ¿Cómo hubieran dado la noticia si el asesino hubiera sido un musulmán?

Los portavoces de la policía, incluso los de West Yorkshire, dominan estas técnicas a la perfección. Inflan unos crímenes y pasan de puntillas sobre otros. En el caso de Cox, para alejar el foco de los medios, han dicho que se trata de un “asesinato aislado”. Por el contrario, el caso de Orlando es todo lo contrario.

Todo depende. ¿De qué depende? Por ejemplo, del asesino. En el caso de Cox es Tommy Mair, un neonazi británico de 52 años, y los lectores ya saben que eso es cosa del pasado, de los tiempos de Hitler, Mussolini y demás, que murieron para siempre. “No buscamos a otro sospechoso”, dice Dee Collins, el portavoz de la policía de West Yokshire. ¿Para qué?  Casi tienen el caso cerrado (para siempre).

Pero también depende de la víctima y eso ha sido un poco más difícil de disimular porque Cox era diputada, algo suficiente para que los telediarios lo hubieran aireado día y noche. En el caso de Cox no interesaba porque se trataba de una activa militante contra el sionismo y por la liberación de Palestina. Otro tabú…

En el momento de pegarle dos tiros a la diputada, el nazi gritó “¡Gran Bretaña primero!” pero no parece que hiciera referencia a la clasificación de la Eurocopa de fútbol sino a la típica consigna racista que no tiene nada en contra de las demás razas, aunque las clasifica como en el deporte: según el orden de llegada.

“¡Gran Bretaña primero!” es un movimiento fascista cuyo perfil de Facebook se llena de consignas xenófobas y antimusulmanas. Se manifiestan periódicamente frente a las mezquitas que hay en las Islas portando grandes cruces cristianas, al estilo Ku Klux Klan.

También han organizado “campamentos de entrenamiento militante” en Gales, donde imparten cursos “de defensa” con cuchillos.

La organización ha condenado el asesinato y la policía le hace caso: no les involucra en el mismo.

En internet un boletín de información de 2006 identifica a Thomas Mair de Batley, de Yorkshire, como uno de los primeros abonados a una publicación titulada S.A.Patriot que publican los racistas y en la que califican a los Estados africanos que se emanciparon del colonialismo como “Estados terroristas”.

El nazi no era tonto ni mató al azar. Cox fue elegida diputada en las elecciones del pasado año, formaba parte del grupo de diputados laboristas que defienden la causa palestina y redactó el informe parlamentario exigiendo el levantamiento del bloqueo sionista sobre Gaza.

También defendió a los refugiados que llegan a Europa y colaboró muchos años con Oxfam. Era partidaria del mantenimiento de Gran Bretaña dentro de la Unión Europea.

El caso recuerda el asesinato masivo cometido en Noruega en 2011 por el también nazi Anders Behring Breivik, quien mató a 77 jóvenes del partido laborista noruego a los que acusaba de acoger a los refugiados y musulmanes.

El pistolero de Orlando ha dejado de ser actor

Cuando todo el mundo se olvida de una noticia, de esas “de impacto”, las que llenan las portadas de los diarios, no hay nada mejor que seguirle la pista para comprobar hasta dónde llega el engaño.

Así hemos sabido, por ejemplo, que uno de los yihadistas que participó en las matanzas de París y Bruselas, el famoso Salah Abdeslam, era adicto a las máquinas tragaperras y que Omar Mateen, el de la matanza de Orlando, era actor de cine.

Decimos lo de “era” no porque haya muerto sino porque le han borrado de la base de datos Imdb (Internet Movie Database) en la que estaba hasta hace un par de días.

Allá nos enteramos de que Mateen, además de juerguista y homosexual, era un actor que en 2011 había participado en el documental “The Big Fix” y dos años después en otra película, ‘Love City, Jalalabad’.

Pero ahora le han borrado de la base de datos. Aparece su nombre, pero no aparece en ningún película, como si fuera un actor que jamás ha participado en ninguna película. ¿No es un poco raro? También ha desaparecido de los títulos de crédito de la primera película.

“The Big Fix” se rodó para relatar las tareas de limpieza de la playa de Pensacola, en Florida, en la que Mateen trabajaba como vigilante. La playa había sido contaminada el año anterior por unos vertidos de petróleo y en su intervención Mateen se queja de los trabajadores que trataban de eliminar los vertidos.

En ‘Love City, Jalalabad’ interpreta un papel que se corresponde con la realidad posterior: el de “chico malo”.

Que a alguien le borren de los títulos de crédito de una película y de una base de datos de actores, debe tener algún significado, como también debe tenerlo que dos de los primeros testigos que aparecieron en la escena del crimen también lo sean.

Son actores como Luis Burbano, entrevistado por ABC News, que tiene su ficha en la base de datos Imdb, y Orlando Torres que en su perfil de Facebook también dice que participó en una película interpretando el papel de proxeneta.

A partir de aquí, la imaginación se calienta y algunos dicen que la matanza de Orlando no ha existido, que se trata de una película de ficción…

Es cierto que en bastantes matanzas, como la de Orlando, cometidas en Estados Unidos han aparecido actores y que uno de los servicios que venden las empresas de mercenarios, como G4S, en la que trabajaba Mateen, es el entrenamiento militar y policial con tiroteos, según ellos mismos reconocen en su página web.

Antes G4S se llamaba Wackenhut y siempre ha sido una de las múltiples pantallas de la CIA. No sólo había entrenado a Mateen en matanzas como la de Orlando, sino que era ella la que le autorizó a llevar las armas con las que cometió la masacre.

G4S es cliente de la empresa ‘Crisis Cast’ que, como su propio nombre indica, se dedica a suministrar actores especializados en escenas de crisis. Como dicen en su página web, están en condiciones de suministrar hasta 400 actores entrenados para participar en tiroteos:

“Nuestros actores están entrenados sicológicamente para el comportamiento de criminal y de víctima. Aportan un realismo intenso a los incidentes de pérdidas masivas simuladas en el campo de batalla, en el transcurso de secuestros y de situaciones de rescate y de evacuaciones de urgencia, así como incidentes de amenazas hostiles en lugares urbanos o públicos”.

Más adelante añaden: “Somos capaces de utilizar técnicas y disciplinas en películas especializadas para aportar lo mejor al teatro y al cine en simulaciones inmersivas y vivas” (*).

(*) http://crisiscast.com/solutions/

Nisman, se abre la pista israelí

Damián Patcher, anunció la muerte de Nisman al tiempo
que la Prefectura Naval entraba en el domicilio del fiscal
Fabián Ferrante

En nuestra primera impresión acerca de la muerte del fiscal Alberto Nisman, concluimos en que se trató de una operación de «Falsa bandera». Vale decir, algo que se comete, con la intención de que las sospechas de autoría intelectual y material, recaigan sobre un tercero.

Hasta el presente, la muerte de Alberto Nisman disparó múltiples hipótesis. Se asume casi con naturalidad que se ha tratado de un homicidio, pero nadie puede decir, a ciencia cierta, quiénes fueron sus autores intelectuales y materiales.  Un crimen del gobierno, un crimen del sector desplazado de la Side para inculpar al gobierno, un crimen de agentes iraníes, un crimen pasional…  Pero desde marzo 3 del año 15, luego de la exposición del premier israelí Benjamin Netanyahu, ante el Congreso de los Estados Unidos, se incorpora, de manera natural, una nueva hipótesis a las preexistentes.
Una hipótesis que obliga a formular ciertas consideraciones vinculadas a la geopolítica, y a mirar hacia el conflicto del oriente medio, en lo general, y, hacia el Estado de Israel, en lo particular.
En 2005, Néstor Kirchner crea la Unidad Fiscal de Investigación AMIA, y pone a su frente al fiscal Alberto Nisman, que ya venía trabajando en la causa AMIA. A estos efectos, se arma un equipo de trabajo bicéfalo, con el propio Nisman, como fiscal a cargo, y con el agente de inteligencia Jaime Stiuso, como el encargado de proveer la información sensible, proveniente de sus contactos y fuentes de servicios de inteligencia internacionales, como la CIA (USA), y el Mossad (Israel).
Básicamente, lo que hizo esta unidad al mando de Nisman fue reactivar la causa AMIA, que estaba semiparalizada en la pista siria y su necesaria logística local, y llevarla hacia la pista iraní, inculpando a funcionarios de ese país en la voladura de la sede israelita de Buenos Aires. Eran tiempos en que USA estaba muy enfrentada con Irán, y el vuelco de la causa AMIA contribuía a esa cuestión, exhibiendo a Irán como sede del terrorismo internacional por excelencia.
Naturalmente, la causa redirigida se empantanó por la negativa de Irán en extraditar a los imputados, para que sean enjuiciados.
Luego de haber estado cerca de una invasión americana sobre Irán, en tiempos de George Bush (h), desde fines de 2009 la administración Obama comenzó a modificar la política de USA respecto de Irán, y el país islámico paulatinamente fue dejando de ser señalado como un enemigo tan siniestro.
Es aquí donde hay que entender la repercusión local, (en Argentina), de aquél viraje de las relaciones entre USA e Irán. Iba, de modo directo, sobre el tema AMIA.
 Conforme Irán va dejando de ser considerado el eje del terrorismo internacional, la causa AMIA redirigida va convirtiéndose en un problema. Sin ánimo de pretender juzgar, acometiendo tareas que no nos corresponden, hay que decir que, en realidad, existen varios indicadores de que Irán no fue el responsable de la voladura de la AMIA.
 Cristina Kirchner, pésima presidente y administradora, pero, en ocasiones, rápida de reflejos, entendió que las nuevas condiciones internacionales la habilitaban para una jugada de doble ganancia. Desvincular a Irán de la causa AMIA, para obtener beneficios económicos desde oriente, y beneficios políticos desde occidente (USA).  Pretendió contribuir a la nueva política de USA respecto de Irán, volviendo a redireccionar una causa que ya había manipulado Néstor Kirchner, de la mano de Nisman y Stiuso.
Dicho de otra manera. Así como Kirchner muñequeó la causa para ir, de la pista siria, a la iraní, CFK trató de ir, de la pista Iraní, hacia una nueva; esos «sospechosos locales» de los que Nisman habla en su denuncia,  o incluso, hacia ninguna. Daba lo mismo.
El tema no era avanzar en la resolución de la causa AMIA, sino exculpar, por interés, a los iraníes incriminados por su marido.
Por eso, desde fines de 2012, comienza una ronda de negociaciones con Irán, que terminaría redundando en el conocido Memorándum de Entendimiento, que tanto ruido hizo, en su momento, y  que volvió a salir a la luz, en ocasión de la denuncia y posterior muerte de Alberto Nisman.

Israel entra en el juego

Uno de los indicios que invitan a mirar hacia Israel, pasa por el hecho de que fue, curiosamente o no tanto, «Debka file», un sitio web israelí vinculado a inteligencia militar, que tiene sede en Jerusalem, el que publicó e instaló la hipótesis de un falso desertor iraní, Abbas Haqiqat-Ju, como presunto asesino de Alberto Nisman.
 A poco de analizar la especie, se concluye que Irán, que ni siquiera tenía ya en cuenta aquél memorándum de entendimiento con la Argentina, y que estaba, con nuevas autoridades, en mejor posición que antaño con los USA, verdaderamente no ganaba absolutamente nada con la muerte de Alberto Nisman.  A pesar de que grandes amigos de Israel en la Argentina así lo hayan implicado, la verdad es que no parece tener mayor sentido que la muerte de Nisman haya sido perpetrada por gente vinculada a Irán.
 Otro indicio aparece bien lejos de Buenos Aires, y de Teherán. Para ser más precisos, lo hace en Washington DC, con el discurso que pronuncia el Primer Ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ante los congresistas de USA, el 3 de marzo del año 15.
Netanhayu fue invitado por los congresistas del partido republicano, ( el partido de los Bush – la oposición a Obama), para criticar gravemente las negociaciones que USA lleva adelante, con Irán, respecto de su programa nuclear.
En palabras de Netanyahu, refiriéndose a los antecedentes terroristas de la República Islámica de Irán, : «Más allá del Medio Oriente, Irán ataca a Estados Unidos y sus aliados a través de su red terrorista global. Se voló el centro de la comunidad judía y la embajada de Israel en Buenos Aires»  (recordar que estos hechos acontecieron en 1992 y 1994, con la Argentina de Menem inconfundiblemente aliada a la USA de Bush).
Llamó la atención en Argentina, que el premier israelí se refiriera a los atentados sufridos en nuestro suelo, justamente cuando el tema Nisman tiene inusitada vigencia.
Finalmente, el tercer indicio consiste en el primer informante. Se debe tener muy en cuenta que Damián Pachter, hombre de Israel, trabajando como periodista del Herald en Buenos Aires, pero con un pasado de crianza, educación, servicio militar, y permanencia de unos años en el ejército de aquél país, fue el primer informante del evento Nisman, en la madrugada del 19 de enero. Nunca se supo cuál fue su verdadera fuente.
Pocos días después del magnicidio, Pachter abandonó la Argentina, argumentando amenazas, pero, inexplicablemente, haciéndolo con una completa cobertura periodística de su salida, mediante una entrevista a Clarín e Infobae, a las 4 de la madrugada, en Ezeiza.  Pachter se fue rumbo a Israel. «Vuelvo a casa», expresaría posteriormente.
 Y en este punto, recordamos nuestro tweet del 5 de febrero:

Esto fue dicho 15 días antes de que la diputada Elisa Carrió declarara en los medios  «está claro que el periodista que se va a Israel es de la Mossad»…

Muerte de Nisman

Desaparecido Néstor Kirchner, y siendo Jaime Stiuso un nombre (probablemente falso) y sin exposición, Nisman era la única cara visible sobreviviente de aquella operación de 2005, y ya no le servía a casi nadie. Al menos, vivo.
Si a alguien no le causa ninguna gracia que USA mejore sus relaciones con Irán, es al estado de Israel. Es sabido que existe una disputa histórica y encarnizada en medio oriente, que no sabe de mayores diplomacias ni renuncios. Se trata, simplemente, de la supervivencia.
Irán niega el holocausto, y sostiene la necesidad de exterminar a Israel. Justamente a Israel,  que tiene una historia jalonada de persecuciones por odio religioso y racial, y que es experto, acaso como nadie, en la propia defensa. Militarmente, y desde sus servicios de inteligencia, acaso los más profesionales del mundo.
Puede decirse que cuando Nisman regresa a la Argentina, para presentar la denuncia sobre CFK y otros funcionarios y operadores marginales, probablemente, su suerte, ya estaba echada.

¿Conclusiones?

Nisman presentó una denuncia que implicaba, entre otras cosas, que el gobierno de CFK recomponía relaciones con Irán, en sintonía con el viraje de la política exterior de los Estados Unidos.
Este viraje de USA y de la Argentina dejaba, a la comunidad israelita local, y al pueblo todo, sin sospechosos del atentado. De llevarse adelante la exculpación de los imputados iraníes, casi puede asegurarse que la causa AMIA regresaba a fojas cero.
Decir esto, y decir que la posición de CFK iba en contra de los intereses de Israel, es exactamente lo mismo.
Un Nisman eventualmente asesinado por Irán, en connivencia con CFK, reaviva la posición israelí, posicionando a Irán como máximo terrorista internacional, y sostiene la embestida de Netanyahu, en detrimento de Obama. Y es precisamente Israel el que echa a rodar la hipótesis del asesino persa. Y es también Israel, quien informa el fallecimiento de Alberto Nisman.
Alberto Nisman era un hombre fuertemente vinculado a los USA. De hecho, cables de Wilileaks revelan que en más de una ocasión acudió a la embajada de los Estados Unidos, en Buenos Aires, para informar aspectos de la causa AMIA. También advierten esos cables, que hasta alguna reprimenda supo recibir Nisman en la embajada. A su vez, Stiuso nutría a Nisman con información proporcionada por la CIA.
El premier israelí dice en Washington que Irán voló la AMIA. Lo hace por ante el congreso de USA, y de la mano de los republicanos que, en su momento, instalaron junto a Kirchner, la pista iraní para la causa AMIA, en conjunción con Stiuso y Nisman.
Un sitio de inteligencia israelí señala a un supuesto falso desertor iraní como autor de la muerte de Nisman, y un hombre de Israel es el primero en informar la muerte del fiscal, casi sincronizadamente con el hallazgo de su cuerpo.
El lector, seguramente, sabrá sacar sus propias conclusiones.
http://periodicotribuna.com.ar/16457-nisman-se-abre-la-pista-israeli.html#sthash.se0JNBiR.dpuf

Las multinacionales farmacéuticas trafican con la salud de las personas

El encuentro tiene lugar en una de las pequeñas oficinas de la editorial Flammarion en plaza de Odeón [París]. Su libro “Omertá en los laboratorios farmacéuticos” se publicó el pasado mes de febrero. Bernard Dalbergue tiene aspecto de cansado tras recorrer un largo camino. De cabellos rubios grises, ojos azules claros a juego con su camisa, aún sigue llevando el traje azul oscuro y la corbata de rayas que fue su uniforme durante más de veinte años al servicio de la industria farmacéutica.

Empleado hasta el año 2011 en la norteamericana Merck (en Francia MSD), este médico de 55 años levanta hoy el velo sobre prácticas inquietantes: ensayos clínicos sesgados, efectos secundarios disimulados, expertos comprados. En su opinión, el laboratorio ha transgredido muchas reglas para que sus medicamentos tengan éxito.

Actualmente en juicios con MSD [Merck], asegura no actuar por espíritu de venganza. “Hay ciertamente muchos medicamentos inútiles, o incluso peligrosos, pero salvan millones de vidas en el mundo”, defiende Bernard Dalbergue. “La gran mayoría de los empresarios son honestos, pero algunos están en el origen de excesos inaceptables”, añade.

Médicos ‘comprados’ por las multinacionales

Escrito en colaboración con la periodista Anne-Laure Barret, “Omertá en los labos” [laboratorios] da ejemplos precisos de medicamentos colocados en el mercado en condiciones dudosas, o cuyos peligros han sido ocultados voluntariamente por el laboratorio norteamericano.

El “Victrelis” un tratamiento indicado para ciertas hepatitis C, se lanzó con éxito en 2011 gracias al concurso de muchos médicos “comprados” para la causa del laboratorio, e “infiltrados” en las instituciones encargadas de otorgar su autorización de salida al mercado (AMM).

Sin citar nombres, Dalbergue precisa que Merck ha remunerado en numerosas ocasiones a estos líderes de opinión, como se les llama en la jerga, para misiones relacionadas con el lanzamiento de Victrelis, en tanto que la Agencia francesa para los medicamentos (la AFSSAPS entonces, hoy la ANSM) y su equivalente europeo los escogieron como expertos para evaluar el medicamento. ¿Para qué tomar tantos riesgos? “Para empujar los plazos, y colocarse a la cabeza de la competencia en la línea de salida”, responde Bernard Dalbergue. En la época, los directivos franceses de Merck sólo tenían un temor, explica: verse adelantados por el Incivo de los laboratorios Janssen (filial farmacéutica de la norteamericana Johnson & Johnson), que acaba de depositar el expediente para la autorización de salida al mercado. Por consiguiente, cuentan con sus expertos “preferidos” para acelerar la validación de su demanda.

‘Se ha tomado la costumbre de ahumar a las autoridades sanitarias’

Puestos en contacto con MSD-Merck explican con prudencia que los médicos son los únicos responsables de los lazos de interés que declaran a las agencias. “No somos nosotros los que escogemos a los expertos”, subraya un portavoz antes de reconocer los límites del sistema.

“Los mejor situados para hablar del medicamento son los médicos que han seguido a los pacientes durante los ensayos clínicos. Puede ser difícil para la agencias encontrar especialistas que no tengan relaciones con los laboratorios implicados”. Es una declaración que hace el eco de un dicho repetido a menudo en este universo: “Un experto sin conflicto de intereses es un experto sin interés”.

Para explicar estas dificultades de reclutamiento, Dalbergue sugiere por su parte argumentos más pegados a tierra: “Hay muchos inconvenientes y no mucho que ganar: noches en vela expurgando cientos de páginas, un trabajo de titanes con mucho papeleo a cambio de unos 500 euros […] Es por lo que la mayoría de las eminencias prefieren el dinero de los laboratorios a los honores”.

En 2011 Bernard Dalbergue no se cae de un guindo descubriendo la verdad, porque conoce desde hace mucho tiempo a estos expertos y las costumbres del sector. Pero el “Victrelis” es para él el exceso final, el símbolo de una industria claramente muy enferma.

“Se cogió la costumbre de echar cortinas de humo ante las autoridades sanitarias. Pero el lanzamiento de nuestro nuevo medicamento roza la desmesura”, escribe Bernard Dalbergue. “Durante toda mi carrera jamás había sido testigo de tales amistades peligrosas entre los matasanos y una empresa privada”.

Si se verifican, estas infracciones pudieras costar caras al laboratorio, incluyendo en su país de origen, en donde a los legisladores no les agradan los conflictos de intereses. La poderosa Ley de Prácticas Corruptas en el Exterior les permite sancionar, a menudo duramente, a empresas norteamericanas sospechosas de corrupción, independientemente del país en el que han sucedido los hechos.

250 reclamaciones ocultadas

Ironías del destino: justo cuando la dirección francesa de Merck se hunde en sus contradicciones, la casa madre del laboratorio despliega en todo el mundo un programa destinado a avisar sobre cualquier potencial conflicto de intereses.

Otros dos “asuntos” relatados en el libro plantean una cuestión más grave: ¿están algunos laboratorios dispuestos a sacrificar algunos pacientes en el altar del negocio? Para Bernard Dalbergue esto no tiene duda. ¿La prueba? Una dispositivo inyector lanzado por Merck para administrar un tratamiento contra la hepatitis C. Se comercializó en 2002 y sólo se ha retirado del mercado en 2013, cuando desde su lanzamiento el laboratorio estaba avisado de su mal funcionamiento.

Entre tanto, diez años de comercialización bien orquestada mantienen un año con otro las ventas de su pelotazo con un argumento imparable: no es el inyector lo que plantea el problema, sino los pacientes que no saben emplearlo. Comoquiera que sea, y sin saberlo, una parte de los pacientes no ha recibido regularmente la dosis adecuada del medicamento.

¿Con qué consecuencias? “Es difícil decirlo, ya que los incidentes han sido muy poco comunicados”, se lamenta Bernard quien, en perspectiva, se plantea como ha podido avalar y tapar eso durante diez años.

Cita una cifra inquietante: Merck, dice, ha admitido durante una reunión con la Agencia de Medicamentos haber ocultado 250 reclamaciones. Según él, la vigilancia sobre los fármacos es “un auténtico coladero”: ni los médicos ni los laboratorios señalan correctamente los problemas que observan. “Solo el 1% de los casos se detectan, por lo que cuando aparecen una o dos muertes es realmente para inquietarse”.

Los medicamentos te pueden matar

La investigación complementaria llevada por Anne-Laure Barret vuelve por su parte a tratar el asunto del Vioxx, un antiinflamatorio lanzado por Merck a principios de la década del 2000 y retirado bruscamente del mercado en 2004. Aunque es sospechosos de haber causado entre 20.000 y 40.000 muertes prematuras en Estados Unidos, curiosamente no ha sido objeto de investigaciones en este lado del Atlántico, como ha comprobado la periodista.

Peor aún, su sucesor, un antiinflamatorio de la misma familia, obtuvo un permiso de salida al mercado en 2008 pese a serias dudas sobre su eficacia y a datos muy preocupantes sobre sus efectos secundarios. “Este tratamiento, recetado a 50.000 personas en 2011 ¿es, como su pariente, un producto peligroso?”, se pregunta la periodista.

Reúne en todos los casos elementos preocupantes: el informe de un epidemiólogo americano subrayando los sesgos de los ensayos clínicos, el informe moderado de la Alta Autoridad Sanitaria, la institución que califica los medicamentos, y también el giro de la Agencia de Medicamentos que redacta conclusiones como poco contradictorias antes de dar luz verde.

“Para saber si este medicamento mata bastaría con que las autoridades fueran a buscar en la gigantesca base de datos del Seguro de Enfermedad. Allí se encuentran todas las recetas. Analizándolas y relacionándolas con otras fuentes sobre muertes y hospitalizaciones se podría fácilmente detectar los efectos secundarios de los medicamentos en la vida real”, señala Bernard Dalbergue.

Estas informaciones han sido obtenidas en el asunto Mediator, pero después no se ha continuado ningún seguimiento sistemático. “A nadie le interesa eso, es explosivo”, opina.

‘La salud está en manos del negocio de los laboratorios’

Además de estos asuntos principales, que tal vez acaben un día en la mesa de un juez, el médico saca también a la luz prácticas que, sin ser ilegales, llaman la atención. Es el caso de las técnicas de marketing empleadas por los laboratorios, a veces en el límite de la manipulación.

Bernard Dalbergue lo sabe muy bien, porque el mismo ha participado en estos seminarios de formación intensivos en lujosos hoteles por todo el mundo. Describe el “reclutamiento casi sectario” de los visitadores médicos encargados “de vender” los medicamentos en las consultas y hospitales.

Es un ejército cuyo discurso perfectamente estructurado conquista tanto más fácilmente en cuanto que es difícil o imposible para los médicos relativizar o examinar las informaciones que se les comunica. “Los estudios clínicos, cuando se publican, son muy complicados de desentrañar, y tienen sesgos sabiamente disimulados. Incluso los expertos se confunde, En este aspecto, estamos en las manos de los laboratorios”, opina Bernard Dalbergue.

Una dependencia sabiamente orquestada, de la cual proporciona los secretos: cómo obtener entrada al hospital, qué argumentos emplear para incitar a un médico a recetar el medicamento aun cuando es notoriamente menos bueno que el de la competencia, qué presentar como contrapartida si acepta avalar un ensayo… Todos los trucos manejados por un buen visitador médico. Todo está muy lejos de la ciencia y del progreso.

—http://www.lemonde.fr/economie/article/2014/02/04/un-ancien-de-merck-denonce-les-pratiques-du-laboratoire_4359560_3234.html

La participación de los kurdos en el genocidio armenio

La caballería kurdo-otomana
Juan Manuel Olarieta

La historiografía kurda -y los que miran el pasado de Oriente Medio a través de sus ojos- padece un problema serio de memoria sobre el papel desempeñado por su pueblo en el genocidio armenio (y asirio), atribuido a los turcos en 1915-1916, durante la Primera Guerra Mundial.

Casi un millón de personas fueron asesinadas y una cantidad aún mayor expulsadas en masa de sus casas y sus tierras. El primer genocidio de la historia también formó parte del reparto de Oriente Medio por los imperialistas, en el que si los kurdos no tenían sitio, los armenios mucho menos.

Una historia escrita de manera muy sesgada ha dejado a los turcos como genocidas, algo que ha interesado mucho a los kurdos pues las promesas imperialistas de un Kurdistán independiente se hicieron sobre suelo armenio y a costa de los armenios.

Por motivos políticos, tampoco la historiografía armenia ha sido muy explícita al respecto. Lo mismo que para los kurdos, para los armenios el enemigo siempre ha sido Turquía.

A pesar de lo que digan los historiadores, que escriben papeles sobre papeles, cualquier vecino de cualquier pueblo kurdo de Turquía, sabe quién cometió el genocidio y cómo se produjo. Desde hace un siglo se sigue hablando con absoluta crudeza de las matanzas, los desalojos y los saqueos de sus vecinos armenios.

Al conmemorar el centenario, el año pasado el alcalde de Diyarbakir prometió la reconstrucción de las iglesias ortodoxas armenias, que eran más numerosas que las mezquitas.

En 1915 en la capital del Kurdistán turco, los armenios constituían la mayoría de la población. Aunque algunas fuentes hablan de 60.000 vecinos, es casi seguro que eran bastantes más.

En España sabemos mucho de silencio; toda la posguerra está llena por ese vacío amargo, que aún tardará años en ser llenado. Pero es el silencio del perdedor. Por el contrario, en capitales como Diyarbakir quienes quedaron fueron los genocidas, por lo que nunca han tenido empacho en hablar acerca de ello.

Sin embargo, las conversaciones nunca llegan a las bibliotecas, por lo que los historiadores han tardado cien años en llevar grabadoras para registrar los relatos de los ancianos.

El silencio siempre tiene evidentes motivaciones políticas. Casi desde el primer momento de la matanza, los militantes del Tachnak, el partido nacionalista armenio, sostuvieron el mismo relato olvidadizo del nacionalismo kurdo porque en 1927 se produjo un pacto entre las dos organizaciones políticas más importantes, el Tachnak y los kurdos de la Liga Joybun, el embrión del movimiento nacionalista kurdo en Turquía y Siria. Se puede decir que, en cierta forma, la Liga Joybun aprendió de los armenios a “ser uno mismo”, que es la traducción del término “joybun”.

Para el movimiento nacionalista kurdo fue una alianza muy provechosa aunque, desde el punto de vista historiográfico, ayudó oportunamente a pasar página. El plan era organizar un levantamiento militar para crear una federación kurdo-armenia dentro de Turquía, lo que obligó a los militantes de Tachnak a hacer propaganda en favor de la causa kurda.

Hoy los nacionalistas kurdos califican como genocidio las matanzas de los armenios, pero les queda por establecer todas las responsabilidades, no sólo las de los demás. Siguen expresando su simpatía por los armenios y hacen causa común con ellos para denunciar a Turquía. Es algo plenamente justo y siempre lo ha sido. Pero…

Armenios camino de la deportación
Los kurdos vivieron en un territorio fronterizo, una “tierra de nadie”, entre los imperios turco, ruso y persa. La expansión del Imperio Otomano y el crecimiento demográfico presionaron a una población que, en buena parte, era nómada, empujándoles hacia las zonas habitadas por armenios, entre otras etnias no kurdas, que eran sedentarias.

Ese movimiento de la población fue alentado por el Imperio Otomano, un proceso paralelo al que Rusia llevó a cabo con los cosacos. También los otomanos crearon brigadas de caballería kurda, las “Hamidiye Alaylari” como refuerzo fronterizo contra los rusos y los persas.

Los campesinos armenios fueron sometidos al saqueo en forma de pago de cuantiosos impuestos y luego al expolio de tierras. Los armenios tenían que pagar el “hafir” a los kurdos, una especie de tributo a cambio de asegurarles sus vidas y haciendas.

En 2009 el presidente del Consejo Kurdo de Armenia, Knyaz Hasanov, reconoció la intervención de los kurdos en el genocidio, aunque matizó que fue obra de casos aislados, no de la nación kurda como tal. Otros, como el presidente del Parlamento kurdo en el exilio, hablan de que la responsabilidad fue de “algunas tribus kurdas”.

Tampoco les falta razón. Es cierto que la mayor parte de los kurdos que formaban parte de la caballería de la “Organización Especial” eran nómadas. Pero entonces se me suscitan dos preguntas. La primera es: ¿los kurdos son responsables del genocidio sólo en parte y los turcos lo son en bloque? Y la segunda: si no todos los kurdos son responsables del genocidio, ¿por qué ocultar su intervención?

Entre los muchos relatos orales que circulan por Diyarbakir hay uno que refiere el asesinato de un cura ortodoxo, que le dijo al kurdo que le iba a matar: “Nosotros somos el desayuno pero vosotros seréis la comida”.

No se puede explicar mejor la masacre porque, en efecto, ocurrió así exactamente: los turcos llevaron a cabo, por sus propias manos esta vez, una matanza masiva de kurdos seguida de una deportación, también masiva, de manera que quienes hasta entonces habían sido la fuerza de choque del ejército otomano se volvieron en su contra.

Todo ocurrió en muy poco espacio de tiempo: en 1915 la caballería kurda era parte del ejército turco y en 1927 se crea la Liga Joybun para luchar en su contra.

La participación de los kurdos en el genocidio no exime la responsabilidad de los turcos. Los unos eran la carne de cañón de los otros. Hacían el trabajo sucio para que los “padrinos” turcos quedaran con las manos limpias.

No sólo los nacionalistas kurdos no quieren recordar su historia; los turcos, que sí tienen un Estado propio, mucho menos. También ellos son nacionalistas, tanto por lo menos como los kurdos, con la ventaja adicional para la historia de que no se mancharon las manos porque ese tipo de tareas siniestras siempre quedan para los carniceros.

Entonces los kurdos no veían a los turcos como enemigos, sino todo lo contrario, y a la inversa, muchos de los matarifes kurdos que participaron en el genocidio salieron de las cárceles turcas con amnistías e indultos.

Todo por un plato de lentejas. Los kurdos asesinaron por un pedazo de tierra, por una casa, por unas cabezas de ganado…

Como cualquier otro acontecimiento, el genocidio armenio y asirio se puede desmenuzar tanto como sea necesario. Por ejemplo, la “Organización Especial” que dirigió las matanzas tampoco estaba dirigida por turcos sino por cherkeses, una población caucásica.

Como la cabeza de Jano, la historia tanto mira hacia atrás como hacia delante y por eso el refrán dice -con pleno acierto- que quien olvida la historia está condenado a repetirla. Pero la historia es una ciencia que, como se ha demostrado, los nacionalistas no pueden escribir porque ellos son la burguesía.

La historia sólo la puede escribir el proletariado, que es una clase internacionalista. A diferencia de un nacionalista cualquiera, un internacionalista lucha por los derechos de todas las naciones oprimidas, no sólo de una, y mucho menos lucha por los derechos de una contra la otra, o a costa de la otra.

El afecto de Felipe González hacia un genocida africano

El antiguo presidente del gobierno español Felipe González escribió en 2009 una carta al presidente de Sudán, Omar Al-Bashir, condenado por el Tribunal Penal Internacional por genocidio, para que le ayudara a su amigo, el capitalista hispano-iraní Massoud Zandi, a apoderarse de un yacimiento petrolífero en Sudán del sur.

González fue presidente del gobierno español entre 1982 y 1995 a la cabeza del PSOE (Partido Socialista Obrero Español), bajo cuyo mandato fueron asesinadas 30 personas en acciones de guerra de sucia por las que fue condenado uno de sus ministros de Interior, José Barrionuevo.

Durante su gobierno los casos de corrupción económica también fueron muy numerosos y no se han agotado tras abandonar el cargo. Se aprovecha de su condición de antiguo presidente del gobierno para llevar a cabo oscuros negocios con capitalistas no menos oscuros.

El ex-presidente socialista grabó un vídeo elogiando la “capacidad emprendedora” de su amigo Zandi y en su carta a Al-Bashir le asegura que es “una persona honorable, seria, trabajadora y con relaciones internacionales al más alto nivel”.

Además de Zandi, el expresidente del Gobierno pretendía favorecer al periodista Juan Luis Cebrián, que es socio de Zandi y amigo de González. Cebrián formó parte de Star Petroleum como consejero.

El vínculo entre González y Cebrián también es muy estrecho y procede de la época del primero al frente de la Presidencia del Gobierno, que estuvo favorecida por la línea editorial del diario El País y el grupo mediático Prisa que dirige Cebrián.

Zandi es dueño de la empresa Star Petroleum y en el momento en el que González redactó su carta los imperialistas aún no habían dividido Sudán en los dos pedazos actuales Sudán del Norte y Sudán del sur. Por esa razón, el antiguo dirigente del PSOE escribió a ambos presidentes, tanto al del norte, Omar Al-Bashir, como al del sur, Salva Kiir.

En su carta González dijo que Zandi “lleva muchos años dirigiendo Star Petroleum y otras compañías con demostrada profesionalidad y eficiencia”. Sin embargo, el pasado año la Agencia Tributaria española abrió una investigación en su contra por evasión fiscal.

Seis meses antes de que González escribiera su carta, el Tribunal Penal Internacional ordenó la detención de Al-Bashir por crímenes de guerra y de lesa humanidad. Sin embargo, en su misiva el expresidente español se despedía de él con “respeto” y “afecto”. Meses después, el mismo Tribunal dictó otra orden de detención adicional contra Al-Bashir por tres acusaciones de genocidio.

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