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El horror de las jornaleras marroquíes en España

Las jornaleras marroquíes enviadas a España han conocido un calvario. Su llegada se llevó a cabo en el marco del programa de emigración acordado en 2007 entre los gobiernos de ambos países para enviar mano de obra estacional de bajo coste a trabajar en explotaciones agrícolas de fresas. España es el mayor productor de fresas de Europa.

Para este año, el programa prevé el envío, en tres oleadas, entre enero y marzo, de 15.000 trabajadoras a Andalucía, concretamente a Huelva, donde se concentran los cultivos de fresas.

Este programa, que pretende reducir la población rural marroquí, esconde en realidad una industria de explotación de mujeres en redes de prostitución y diversas formas de trata de seres humanos. Las “feministas” españolas no han exigido el “sí es sí” para ellas. El otro silencio llamativo es el del gobierno de Marruecos, que tampoco ha protestado.

El fenómeno no es nuevo y se remonta a 2018, cuando una decena de jornaleras marroquíes denunciaron el acoso laboral y sexual durante la recogida de la fresa en Andalucía. El caso arrojó luz sobre las deplorables condiciones de trabajo de 16.000 mujeres llegadas de Marruecos. El 17 de junio un millar de trabajadoras se manifestaron en Huelva (Andalucía) contra el maltrato que reciben las jornaleras marroquíes contratadas para recoger fresas en España.

Estas denuncias que se difundieron en España, no provocaron ninguna reacción del gobierno marroquí, que no ha denunciado el acuerdo de emigración concluido con España en 2007 ni ha exigido el respeto de los derechos de estas trabajadoras, procedentes en su mayoría de zonas rurales.

El asunto adquirió incluso una dimensión europea en abril, tras la publicación de una investigación por el sitio web alemán Correctiv, donde una trabajadora marroquí daba testimonio de los abusos sexuales que había sufrido a manos de un capataz español durante la recolección en 2017. Otra dice que su jefe era “cruel y despiadado”.

Las jornaleras trabajan diez horas al día, sin poder beber agua ni tomarse un descanso para comer. Sus jefes también les insultan. Ocho mujeres marroquíes y cuatro españolas, que recogían fruta en tres fincas distintas, denunciaron el acoso laboral y sexual, así como violación o intento de violación, según la fiscalía de Huelva. Otras mujeres tienen demasiado miedo para presentar una denuncia, o ya han regresado a Marruecos.

El gobierno marroquí ha utilizado este acuerdo como medio para enriquecerse y guarda silencio de los crímenes cometidos contra las trabajadoras. Por el momento, varios capataces ya han sido inculpados por “abusos sexuales”, según informó la fiscalía sin especificar su número.

El acuerdo de 2007 no concede ningún derecho a las jornaleras, que siguen siendo presa de redes mafiosas, que tienen sus ramificaciones en ambos lados del Estrecho de Gibraltar.

Más de 6.000 niños muertos o heridos por armas de fuego en Estados Unidos

Este año 6.032 niños han muerto o resultado heridos por armas de fuego en Estados Unidos, según el equipo de investigación Gun Violence Archive. Es la cifra más alta registrada en un solo año desde que la organización comenzó a seguir los datos en 2014.

Los datos mostran que 6.032 niños de 17 años o menos resultaron muertos o heridos por la violencia armada este año. El año pasado la cifra fue de 5.708 muertos o heridos.

306 niños menores de 11 años recibieron disparos y 668 resultaron heridos. Además, 1325 adolescentes de entre 12 y 17 años fueron tiroteados y 3.732 resultaron heridos.

Cuando la GVA comenzó a registrar los datos en 2014, 603 niños y 2.318 adolescentes fueron tiroteados o heridos.

La estadística procede de un año de brutales tiroteos en Estados Unidos, entre ellos la masacre de la escuela primaria Robb de Uvalde (Texas), en la que murieron 21 alumnos y 17 resultaron heridos.

Entre las víctimas de disparos más jóvenes de este año se encuentra Cecilia Thomas, de cinco meses, que recibió un disparo en la cabeza y murió en Chicago mientras estaba sentada en un coche.

En total, este año murieron 43.675 personas como consecuencia de la violencia armada, 19.849 relacionadas con homicidios, asesinatos o causas no intencionadas, y 23.826 clasificadas como suicidios.

Los crímenes de guerra en los Balcanes vuelven a la actualidad

Una comisión internacional independiente ha investigado el sufrimiento de los pueblos de la región de Srebrenica entre 1992 y 1995, durante la Guerra de los Balcanes. Fue presidida por Gideon Greif, historiador israelí especializado en la historia de los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial, especialmente en los Balcanes. Greif es un erudito de renombre mundial. Ha sido investigador y profesor, entre otras, en las universidades de Tel Aviv, Viena, Austin y Miami.

La Comisión también incluyó a Yukie Osa, vicepresidenta de la Universidad Rikkyo de Tokio, experta en Srebrenica y asistencia humanitaria internacional, y al profesor Roger W. Byard, patólogo forense, que ocupa la cátedra de patología de la Universidad de Adelaida, en Australia.

Los demás miembros de la comisión también son todos eminentes especialistas en sus respectivos campos, entre ellos dos estadounidenses, un italiano, un nigeriano, un austriaco, un serbio y un alemán.

Como es imposible detallar las 1.105 páginas del voluminoso informe redactado por la Comisión (1), resumiremos algunos puntos, basados en el artículo publicado por Nikola Mircovic el 11 de julio del año pasado (2).

Las autoridades serbias de la República Srpska encargaron el estudio y pidieron a Greif que lo dirigiera. La formación académica de Greif le otorga autoridad y competencia para este trabajo de investigación, y para evitar las habituales acusaciones de “negacionismo”.

La Comisión critica al Tribunal Penal Internacional para Yugoslavia por recurrir al término “genocidio”, que se ha acabado desvirtuando completamente. En ningún momento hubo voluntad por parte de los serbios de exterminar a todos los musulmanes bosnios, ni en Srebrenica ni en ningún otro lugar de Bosnia-Herzegovina.

La investigación se centra en la zona de Podrinje y en los cinco barrios de la ciudad de Srebrenica: Srebrenica, Bratunac, Zvornik, Milici y Vlasenica. El informe recuerda que el día de Navidad (7 de enero de 1993, Navidad ortodoxa) entre 3.000 y 4.000 soldados del Ejército de Bosnia y Herzegovina (ARBiH) llevaron a cabo un ataque masivo en los alrededores de Bratunac, especialmente en Kravica. Durante la campaña todos los serbios fueron expulsados de sus viviendas y los pueblos fueron saqueados y quemados.

Las incursiones se llevaron a cabo desde la base de retaguardia de la ARBiH en Srebrenica, que se había convertido en una zona exclusivamente musulmana. Al principio de la guerra, pues, los bosnios ya había realizado la limpieza étnica, casi 2.000 serbios habían muerto y muchos estaban desaparecidos. 150 aldeas serbias en la República Srpska habían sido destruidas.

Los medios de comunicación occidentales nunca mencionaron la tragedia sufrida por la población serbia de la región, del mismo modo que los bombardeos ucranianos sobre la población civil del Donbas, que causaron miles de víctimas, también son ignorados hoy.

La tragedia se ocultó deliberadamente para señalar con el dedo acusador únicamente a los serbios. Desde el comienzo de la Guerra de los Balcanes se desató una campaña masiva de intoxicación para demonizar a los serbios. Los imperialistas que patrocinaban la desintegración de Yugoslavia se esforzaron para enfrentar a unos pueblos con otros. El mismo patrón se repetirá unos años después en Kosovo. Los medios de comunicación sirvieron para desacreditar a los serbios ante la opinión pública mundial. Incluso inventaron la existencia de campos de concentración serbios para llevarlos al campo del Eje del Mal.

Ante el Tribunal Penal Internacional sólo compareció un bosnio, Naser Oric, que fue uno de los cabecillas de la limpieza étnica en Srebrenica. Fue absuelto porque el Tribunal se creó para condenar únicamente a los serbios.

Durante su ofensiva sobre Mosul, el 13 de junio de 2014 el Califato Islámico ejecutó sumariamente a 1.700 soldados irakíes que estaban presos en Tikritt (7), pero no hubo ninguna condena por genocidio. Los defensores de los derechos humanos no han considerado oportuno crear un tribunal especial para juzgar las masacres y los crímenes cometidos por los yihadistas. Sin embargo, se preocupan mucho de la Guerra de Ucrania, donde han reservado a los rusos el papel de “malos de la película”.

Las conclusiones de la investigación han provocado, como era de esperar, reacciones violentas por parte del gobierno bosnio, que ha cuestionado la imparcialidad de la Comisión. Greif no se ha librado del habitual linchamiento mediático. El gobierno alemán decidió no concederle la medalla de la Orden del Mérito de la República Federal de Alemania, lo que no es sorprendente porque Alemania fue una de las potencias que destruyo Yugoeslavia y desató la Guerra de los Balcanes.

En una entrevista con el diario israelí Haaretz, Greif dice que le han informado extraoficialmente de que ya no recibiría el premio y acusó a la Hermandad Musulmana de Bosnia de arruinar su reputación.

Sin embargo, la Comisión no exonera en absoluto a las tropas serbias de ser culpables de crímenes de guerra, sino todo lo contrario. Se estima que entre 1.500 y 3.000 combatientes de la 28 División bosnia fueron capturados por el ejército serbio y asesinados.

(1) https://incomfis-srebrenica.org/
(2) https://stratpol.com/guerre-de-bosnie-icsr-est-formel-il-ny-a-pas-eu-de-genocide-a-srebrenica

La trampa de los teléfonos móviles en los asesinatos políticos del imperialismo

Retirado en Sirte desde la caída de Trípoli el 21 de agosto de 2011, Gadafi intentó salir de su ciudad natal en la costa mediterránea y llegar a la provincia del sur de Libia, más allá de las zonas desérticas de los países vecinos.

Perseguido desde el aire por la aviación de la OTAN, rodeado por las fuerzas rebeldes apoyadas por los mercenarios de las petro-monarquías del Golfo, el fugitivo tomó entonces su teléfono móvil por satélite para llegar a una televisión siria en Damasco y dirigirse al pueblo libio.

El error resultaría fatal. El móvil fue detectado por los satélites geoestacionarios estadounidenses, que retransmitieron la señal al mando francés, subcontratista de los estadounidenses en la zona. Los helicópteros franceses se lanzaron tras él.

El centro neurálgico de su poder, que había convertido en el escaparate de su revolución, Sirte, cuna del “guía de la revolución libia”, fue también el lugar de su muerte.

La historia de los últimos momentos del coronel fue contada por su antiguo embajador en Arabia Saudí, Mohamad Saad Al Kachatte, en una declaración reproducida por el sitio Lebanon 24.

Al sentir la amenaza, Gadafi intentó abandonar el país con un escuadrón de 70 hombres armados, entre ellos su hijo Mutassem y Abu Bakr Jaber, su ministro de Defensa. Avistado por los helicópteros franceses, el convoy se precipitó hacia una tubería para ponerse a cubierto.

A continuación se lanzaron misiles y proyectiles de gas tóxico en dirección al escondite improvisado de los fugitivos para neutralizarlos. Alertados, los rebeldes capturaron a Gadafi y procedieron a matarlo en condiciones espantosas en Misrata.

El saqueo del oro libio

Según el ex embajador libio, “la caída de Trípoli y la liquidación del coronel Gadafi marcaron el inicio del saqueo de Libia. Setenta toneladas de oro almacenadas en los distintos alijos del Banco Central libio fueron saqueadas, mientras que los capitales occidentales se hicieron con activos libios en el extranjero estimados en 170.000 millones de dólares. El enorme arsenal de la capital también sería saqueado por los islamistas libios para equipar a los grupos terroristas en Siria y el Sahel

De hecho, Qatar había querido entronizar desde el principio al emir de los Grupos Islámicos Combatientes Libios en Afganistán (LIGF), Abdel Hakim Belhadj, como cabecilla de los revolucionarios libios. Trasladado por Qatar desde Kabul a Doha, fue presentado a los Jefes de Estado Mayor de la OTAN en una reunión de los jefes militares de la coalición en Doha en agosto de 2011, donde les informó sobre la situación militar en Libia como preludio de la ofensiva contra Trípoli.

El cuartel general operativo se trasladó entonces de la isla de Djerba, en Túnez (ya bajo la autoridad del partido islamista Ennahda de Rached Ghannouchi, amigo de Qatar) a Zintane, en el Jebel Nefussa, en el sector occidental de Libia.

El asalto a Trípoli se retrasó varias semanas porque Qatar invocó la oposición de la OTAN a dicha operación por su incapacidad para llevar a cabo la destrucción de las principales defensas de la capital en ese plazo.

Un falso pretexto para permitir a su protegido islamista Abdel Halim Belhadj tomar Trípoli y su arsenal. 24 de los 28 objetivos neurálgicos destinados a paralizar las defensas de la capital habían sido destruidos de antemano. Abdel Karim Belhadj se había incorporado al Califato Islámico. Es obra de las cancillerías occidentales y sus apoyos petro-monárquicos.

Hillary Clinton da la voz de alarma

Hillary Clinton, la Secretaria de Estado de Estados Unidos, había hecho sonar la campana tres días antes. Había hecho de Libia su guerra personal, despreciando las resoluciones del Consejo de la ONU en el proceso.

En plena campaña libia, sin anunciarse en Trípoli para dar la señal del asesinato del coronel Gaddafi, sin importarle la destrucción que acaba de imponer en Libia, Hillary Clinton tendrá este término de indecente desprecio hacia su futura víctima: “Vinimos, vimos, murió”.

La visita sorpresa de Hillary Clinton tuvo lugar el 18 de octubre de 2011. Tres días después, Gadafi fue liquidado.

Seis años después la maldición de Gadafi ha golpeado a Hillary Clinton, para consumirse en la hoguera de sus vanidades, con su derrota presidencial en Estados Unidos en 2016. Como un efecto boomerang, su víctima le devolverá su morbosa sentencia desde el más allá. “Vinimos, vimos, ella murió.

Un triste final para Hillary Clinton, en una temprana jubilación forzosa con píldoras de ama de casa devaluada.

La alcantarilla de Gadafi y la guarida de Saddam Hussein

El periodista egipcio Tarek Abbas informa en el periódico Al Misri Al Yom (Egipto Hoy) sobre el último día de Gadafi y sugiere que para la detención del libio se realizó la misma puesta en escena que para la detención del irakí Saddam Hussein.

Muamtum, el hijo menor de Gadafi, estaba lúcido, consciente de que había llegado su hora, por el gran número de sus partidarios acribillados por las ametralladoras enemigas y que yacían a su alrededor. Sin embargo, siguió luchando hasta que se agotaron sus municiones y sus fuerzas lo abandonaron. Perdió el conocimiento, alcanzado por una bala.

Sus asaltantes se lo llevaron a salvo… Se sobresaltó cuando escuchó que alguien insultaba a su padre. Se levantó, tomó represalias e intentó golpearle. Un nuevo disparo lo inmovilizó para la eternidad.

Gaddafi también estaba en una situación desesperada. Gravemente herido, rodeado sin posibilidad de que le llegue ayuda. Su guardia estaba luchando valientemente para intentar abrirse paso hasta el otro lado de la zona de batalla.

Derrotado por la inferioridad numérica de los atacantes y la intensidad del fuego, Gadafi fue capturado vivo. Entonces sus agresores le atacarán, hasta el punto de que uno de ellos le clavará la bayoneta en el trasero.

Pero queda una pregunta intrigante: ¿los miembros de la tribu, seres de gran orgullo, consentirían en deslizarse fácilmente en una alcantarilla o incluso en una tubería de aguas residuales? ¿O se trata de una puesta en escena que responde al deseo de sus agresores de desacreditarle ante la opinión pública internacional, del mismo modo que los comunicadores estadounidenses popularizaron la imagen de Saddam Hussein salido de su guarida con un aspecto demacrado, exagerado y despeinado?

El general Haftar

El 20 de octubre de 2011, tras dos meses de asedio y combates, Jalifa Belkassem Haftar anunció la muerte del antiguo dirigente libio y la liberación de la ciudad de Sirte. Antiguo comandante en jefe del Frente Sur durante la guerra entre Chad y Libia en los años ochenta, Haftar, mal estratega, fue el gran perdedor en las batallas de Wadi Doum y Faya-Largeau.

Por necesidades de la causa atlantista, fue ascendido a nuevo jefe de Estado Mayor del ejército rebelde, a pesar de su escasa hoja de servicios y de la poco halagüeña reputación que le otorgaba su larga estancia en Estados Unidos, donde se había refugiado veintidós años antes para escapar del consejo de guerra de su país.

Otra gloriosa hoja de servicios de este oficial felón, el general dirigió desde el Chad, por cuenta de la CIA, operaciones de desestabilización contra su país de origen; operaciones interrumpidas tras el milagroso surgimiento de la “primavera árabe” en Libia.

En 2019, ayudado por sus dos hijos, Saddam y Jaled, cada uno en una posición de mando dentro de su ejército, el mariscal Haftar (75 años) se lanza a la conquista de Trípoli y de la autoridad central reconocida internacionalmente, con su botín de guerra -el saqueo de la sucursal del Banco Central de Libia en Bengasi- y un arsenal proporcionado por los Emiratos Árabes Unidos, los nuevos pirómanos del mundo árabe. Todo en vano. Su fracaso frente a Trípoli conformó una vez más su reputación de mal estratega.

El precedente de Abdullah Oçalan

Fundador y dirigente del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), organización considerada terrorista por Turquía, Estados Unidos y la Unión Europea, Abdullah Oçalan también fue capturado, por su teléfono móvil, en Kenia durante una operación conjunta de los servicios de inteligencia turcos, estadounidenses e israelíes el 15 de febrero de 1989.

Viajando con pasaporte griego, y con base en la misión diplomática griega en Kenia, Oçalan activó su teléfono móvil mientras volaba al aeropuerto de Nairobi con destino desconocido. Su avión, detectado por los satélites, fue interceptado por una operación de comandos estadounidense e israelí y desviado a Turquía.

Turquía e Israel mantenían entonces una “hermosa alianza”, considerada como “las dos únicas democracias de Oriente Medio”, según los comunicadores atlantistas, antes de que sus relaciones se agriaran.

La estratagema de Saddam Hussein para comunicarse

Saddam Hussein, en cambio, nunca utilizó el teléfono porque sabía que los estadounidenses estaban vigilando para interceptar sus comunicaciones. Era un gran consumidor de libros.

Grabó varios mensajes instando a sus partidarios a luchar contra los ocupantes estadounidenses. Grababa sus mensajes en una minigrabadora y, a sabiendas de que los estadounidenses descifrarían sus grabaciones en busca de pistas sobre su paradero. Nameq, su ayudante de campo, se dirigía a unos 10 kilómetros de Samara y allí, al borde de la carretera, con la voz de Sadam tapada por el tráfico de la autopista, procedía a emitir los mensajes.

“Quería confundir a los americanos”, explicó Saddam Hussein a su megáfono.

La historia de la estratagema de Saddam Hussein para dirigirse a sus partidarios mientras estaba escondido puede encontrarse en “La sombra de Saddam Hussein planea sobre Irak diez años después de su ahorcamiento”.

Los cuatro objetivos de Sarkozy en Libia

Francia estaba preocupada por preservar su dominio sobre la moneda africana, el franco CFA, y se oponía a la creación de una moneda única africana respaldada por oro, como defendía el dirigente libio.

Es el contenido de un documento compuesto por 3.000 correos electrónicos intercambiados entre funcionarios estadounidenses durante la intervención de la OTAN contra la Jamahiriya [régimen político de Gadafi]. Estos correos electrónicos, que datan de la primavera de 2011, se refieren principalmente a los intercambios entre Hillary Clinton, entonces secretaria de Estado, y Samuel Blumenthal, autor de un estudio sobre el oro de Gadafi, que apunta a “intenciones occidentales maliciosas” en relación con el tema.

La operación de la OTAN dirigida por Francia en Libia estuvo motivada principalmente por el deseo de París de obtener una mayor cuota de la producción petrolera libia y de restringir el margen de maniobra de Gadafi en el África francófona.

Sarkozy tenía cuatro objetivos: acceder al petróleo libio, preservar la influencia francesa en el África francófona, reforzar su prestigio ante las nuevas elecciones presidenciales y frenar el margen de maniobra de Gadafi en el África subsahariana.

Un informe resumido de los 3.000 correos electrónicos fue publicado en árabe por el sitio Ar Rai Al Yom el 21 de octubre de 2019, es decir, 8 años después de la muerte del dirigente libio.

Libia fue el Austerlitz de Sarkozy, sin su sol. Libia será, de hecho, el punto de evacuación de la disputa paramatrimonial entre Sarkozy y Bernard Henri Lévy, entre el marido de la “ladrona” [Carla Bruni] y el padre de la víctima (*).

Sobre las desgracias del pueblo libio, Sarkozy selló así su reconciliación con el teórico de la guerra humanitaria [Henri Lévy], purgando una disputa paramatrimonial subterránea, en favor de un balet diplomático indecente, cubriendo a Francia de ridículo, pasando por encima del ministro de Asuntos Exteriores, el gaullista Alain Juppé, que debía restaurar el prestigio empañado de la diplomacia francesa tras la calamitosa actuación de Michèle Alliot Marie, promotora inmobiliaria en Túnez, en plena revuelta popular.

Al instrumentalizar a la oposición libia con un telón de fondo de gesticulación mediática, a riesgo de deslegitimarla y de poner al pueblo libio bajo la tutela de los países occidentales que mostraron poca preocupación por su libertad bajo el mandato de Gadafi, el tándem Sarkozy-BHL [Henri Lévy] convirtió el teatro libio en un “akelarre”, repartiendo autofelicitaciones a los principados petroleros en compensación por las gracias que recibió de ellos.

La implicación de uno de los principales dirigentes de la estrategia mediática estadounidense-israelí en el teatro europeo en el cambio democrático en Libia ha limitado el apoyo popular árabe a la oposición anti-Gadafi y ha socavado un poco su credibilidad.

El tropismo selectivo de Occidente hacia el islam

El tropismo selectivo occidental hacia el islam llevará en Francia a cada notable intelectual a tener su propia minoría protegida, como marca de una buena conciencia crónica, como una especie de compensación por el excesivo desinterés por los palestinos, compensando una hostilidad a las reivindicaciones del núcleo central del islam, Palestina y el mundo árabe, mediante el apoyo al islam periférico.

Lo mismo ocurre con el filósofo André Glucksmann para los chechenos, aunque su nuevo amigo, Sarkozy, se ha convertido en el mejor amigo occidental de Putin. Lo mismo ocurre con Bernard Kouchner, con los kurdos, con los auxiliares estadounidenses en la invasión de Irak, con Darfur, Biafra y Birmania. Y por último, el heredero de Raphael Glucksmann para los uigures.

Tanto es así que un periodista inglés, Christopher Caldwell, dedujo en la prestigiosa London Review of Books que esta predilección por las zonas estratégicas petroleras de humanitarismo transfronterizo esclaviza los intereses de la política exterior francesa a los de Estados Unidos y que el humanitarismo militarizado del tránsfuga sarkozista no es más que una forma de neoconservadurismo latente”.

Lo mismo ocurre con Bernard Henry Lévy, en el caso de Darfur, aunque su negocio familiar se menciona en la deforestación de la selva africana. El hecho de privilegiar a Darfur y no al enclave palestino de Gaza, caso que se puede trasladar a la provincia secesionista de Sudán del Sur, encontraría su justificación mediática y no moral en el hecho de que Darfur ha actuado como contrafuego mediático al prurito beligerante de Israel contra Líbano y Palestina.

Libia, el Austerlitz del tándem, será también su Waterloo, dados los lamentables resultados de su exposición mediática de primavera: movilizar a la OTAN, al [portaviones] Charles de Gaulle, a los [cazas franceses] Rafale, para instaurar la sharia.

Desmembrar Sudán y meterle mano a Libia para cortarle el suministro energético a China, para terminar suplicándole a esa misma China cincuenta mil millones de dólares para rescatar al euro… No hay necesidad de hacer nada por encima de lo normal para lograr un resultado tan calamitoso.

Imprecable durante todo su mandato presidencial, el “mestizo” y su compañero filósofo del botulismo se ha revelado como un “matamoros” al final de su carrera.

Hillary Clinton no fue la única víctima de la venganza póstuma de Gadafi. Nicolas Sarkozy, por su parte, soportará el peso de su reivindicación “con los cumplidos de la guía”.

(*) El autor se refiere a un lío de faldas entre un puñado de amigos: la esposa de Sarkozy, estrella del famoseo francés, Carla Bruni, había sido pareja del filósofo Jean Paul Enthoven, amigo de Henri Lévy. Durante unas vacaciones en Marruecos, en una mansión propiedad de Henri Lévy, Bruni se lió con el hijo de su pareja, a su vez casado con la hija de Henry Lévy. Todo quedó en familia.

Cuando Estados Unidos bombardeó un laboratorio farmacéutico en Sudán

El año pasado murió Donald Rumsfeld, que estaba al frente del Pentágono en el momento de los atentados del 11 de setiembre de 2001. Entonces las cabezas de turco empezaron a tomar cuerpo en dos de los mejores representantes del Eje del Mal: Sadam Hussein y Bin Laden.

Pero ninguno de ellos era tan malo 20 años antes, cuando George Schultz, secretario de Estado, encargó a Rumsfeld que realizara una de esas giras discretas por Oriente Medio, de las que no aparecen en las noticias.

Saddam Hussein fue uno de los amigos que Rumsfeld visitó durante su viaje. Todavía no le habían colocado en el Eje del Mal porque estaba en guerra con Irán y a Rumsfeld no le importó entregarle lo que le pidiera, especialmente el armamento químico con el que gaseó a los kurdos.

El tiempo pasa muy rápido. En sólo 20 años a Saddam Hussein le cambiaron al bando de los enemigos y sólo entonces descubrieron que tenía armas de destrucción masiva. Empezó una guerra con 20 años de retraso.

En los ochenta, Estados Unidos (el triunvirato Reagan, Shultz, Rumsfeld) tenía otro buen amigo en Oriente Medio: Osama Bin Laden, un agente de campo de la CIA (“Tim Osman”) al que habían puesto al frente de la lucha contra los soviéticos en Afganistán (1).

Pero, lo mismo que Saddam, “Tim Osman” sólo fue un socio hasta que dejó de serlo. Al empezar la “guerra contra el terrorismo” también le cambiaron el bando. En tiempos de Bush el triunvirato (Reagan, Shultz, Rumsfeld) se había reconvertido en una pandilla de colegas de esos de toda la vida: Rumsfeld (Pentágono), Cheney (vicepresidencia) y Carlucci (CIA) con película propia (2).

Esta banda llevaba tiempo presionando para desatar una guerra en Oriente Medio. En 1997 escribieron una carta a Clinton para que declarara la guerra a Irak y, ante el poco éxito, al año siguiente empezaron los atentados contra las embajadas estadounidenses en Tanzania y Sudán. Luego le montaron el escańdalo de Monica Lewinsky.

Las presiones le obligaron a Clinton a una acción singular: el bombardeo del laboratorio farmacéutico Al Shifa en Sudán, acusado de fabricar armas químicas. Los principales medios de comunicación de todo el mundo se manifestaron como tienen por costumbre: apoyo incondicional a cualquier agresión que proceda de Estados Unidos.

El ataque, en el que dispararon 14 misiles, mató a un trabajador e hirió a otros once. Se había inaugurado un año antes y empleaba a más de 300 trabajadores, produciendo medicamentos tanto para uso humano como veterinario.

Se supo muy pronto que los pretextos invocados por Clinton y sus portavoces eran mentira y quedó acuñada la expresión “wag the dog”, que da titulo a otra película paródica a la que ya le dedicamos una entrada. En castellano se tradujo por “Cortina de humo” (3), aunque también se podría traducir muy libremente por “a otro perro con ese hueso”. En Irak no había armas de destrucción masiva y la fábrica sudanesa no elaboraba armas químicas.

Al Shifa no era una instalación militar, ni secreta. No ocultaba nada extraño. Había sido visitada por funcionarios de la Organización Mundial de la Salud y los estudiantes de la escuela local de farmacia recibían una parte de su formación en sus dependencias. Incluso los niños la visitaban como parte de sus actividades extraescolares.

El laboratorio producía antibióticos y jarabes para la malaria, así como medicamentos para la hipertensión, la diabetes, la úlcera, la tuberculosis y el reumatismo. Elaboraba la mitad del suministro del fármaco típico para la malaria, la cloroquina. Una gran parte de los medicamentos veterinarios utilizados en Sudán procedían de aquellas instalaciones. El país se enfrentó a una escasez inmediata de suministros críticos, pero los medios no contaron nada de aquello.

¿Por qué destruir un laboratorio farmacéutico en África?

¿Por qué destruir un laboratorio farmacéutico en África? Las cortinas de humo siguen en marcha. No hay mas que leer las tonteorías de la Wikipedia. La hipótesis más escabrosa asegura que su dueño real era Bin Laden, que había vivido una temporada en Sudán, bajo la protección del gobierno de Jartum.

Otros creen que el bombardeo se hizo para tapar las aventuras sexuales de Clinton con su becaria. En un país corrompido, lo inmoral eran los escarceos del Presidente con Lewinsky, no el bombardeo de un lejano país de África.

En los ochenta Sudán era el sexto mayor receptor de ayuda militar estadounidense, pero una década después la historia volvió a dar uno de esos giros insospechados que convierten a los amigos en enemigos, y a la inversa. El dinero pasó a financiar a los grupos armados del sur, mientras aislaba e imponía sanciones económicas al gobierno de Jartum.

Tras décadas de guerra, el hambre y las enfermedades eran una maldición escondida detrás de las consabidas invocaciones de las ONG humanitarias sobre la pertinaz sequía. En este contexto es en el que se produce el ataque contra Al Shifa, que vendía medicamentos a precios que representaban una media del 20 por cien de los precios de los mismos productos en el mercado internacional. Con la subvención del gobierno, el 15 por cien de los medicamentos se distribuían gratuitamente a los pobres.

Hoy Clinton dirige una fundación para defender la salud y los derechos humanos en el mundo. “Ha reunido más de 313 millones de dólares para investigar y desarrollar nuevas vacunas, medicinas y diagnósticos”, dice la CNN (4).

La destrucción de Al Shifa supuso que un país indigente gastara más dinero para importar medicamentos sustitutivos de los monpolios farmacéuticos. No existen estimaciones fiables de cuántos niños y adultos perecieron por la falta de medicamentos debido a la agresión, pero Jonathan Belke escribió en el Boston Globe que el bombardeo fue un crimen contra la humanidad.

Los más conspiranoicos creen que los instigadores de la destrucción del laboratorio sudanés fueron dos personas con intereses en la industria farmacéutica, Shultz y Rumsfeld, accionistas de la multinacional Gilead y competidores del laboratorio sudanés, que fabricaba remedios genéricos.

Desde 1997 hasta que se convirtió en Secretario de Defensa en 2001, Rumsfeld, fue presidente del consejo de administración de Gilead, que desarrolló el Tamiflú, un medicamento inservible que se vendió masivamente durante la pandemia de gripe aviar. El Pentágono gastó 58 millones de dólares en Tamiflú para las tropas estadounidenses repartidas a los largo de los cinco continentes. Pero el mayor desembolso procedió de países, como España, que compraron millones de dosis que fueron a parar directamente a la basura.

Los intentos se seguir con el engaño del Tamiflú durante la pandemia de “covid” no cuajaron. Había que repartir el pastel con otras multinacionales, como Pfizer, mientras los antivirales africanos quedaban desacreditados por los “expertos”. Fue como si el laboratorio hubiera sido bombardeado una segunda vez.

Una parte de los medicamentos que se producían en Al Shifa se exportaban a Irak, que en aquel momento estaba sometido a las sanciones de Estados Unidos. Lo autorizaba el programa de la ONU “Petróleo por alimentos”. Pero Estados Unidos está por encima de la ONU y quería transmitir un mensaje claro: de ninguna manera se puede ayudar a un enemigo de Estados Unidos.

Tras Sudán llegaría el turno de Irak, donde los pretextos seguían con un formato similar: 18 laboratorios fabricaban armas químicas, aseguró el Secretario de Estado, Colin Powell, ante la ONU. Pero si en Sudán destruyeron un laboratorio, en Irak destruyeron el país entero.

(1) http://whatreallyhappened.com/WRHARTICLES/binladen_cia.html
(2) https://www.filmaffinity.com/es/film170500.html
(3) http://www.filmaffinity.com/es/film194582.html https://mpr21.info/alienacion-cortina-de-humo-fabrica-de/
(4) https://cnnespanol.cnn.com/2016/08/24/que-es-la-fundacion-clinton-y-por-que-esta-envuelta-en-la-controversia/

El ejército británico asesinó a 135 niños afganos

Los últimos datos del Ministerio de Defensa de Reino Unido revelan que los soldados británicos estuvieron directamente implicados en la muerte de 135 niños durante su despliegue de nueve años en la provincia del sur de Afganistán.

Reino Unido ya ha pagado indemnizaciones a las familias de 64 niños. El gobierno ha pagado una indemnización media de apenas 1.656 libras a las familias de las víctimas.

Hubo 64 víctimas infantiles confirmadas en Afganistán en las que los militares británicos pagaron indemnizaciones, aunque el número de niños muertos podría llegar a ser de 135.

Incluso la cifra más baja es cuatro veces mayor de lo que se pensaba, ya que los documentos anteriores publicados por el Ministerio de Defensa de Reino Unido sólo habían revelado 16 víctimas mortales infantiles confirmadas.

El ejército británico pagó indemnizaciones entre abril de 2007 y diciembre de 2012 a 64 familias de víctimas infantiles implicadas en 38 incidentes en los que se mencionaba específicamente a un niño, o el listado de menores de 18 años.

Sin embargo, si se incluyen descripciones de los muertos como ‘hijo’, ‘hija’ o ‘sobrino’, el número de niños afectados podría llegar a 135 en unos 47 incidentes.

El Ministerio de Defensa no aportó suficientes pruebas para detallar las circunstancias de cada muerte, y a veces la situación que condujo a la muerte de un niño fue tratada de forma superficial en la documentación.

Una niña de 18 meses fue asesinada en el distrito de Nad-e Ali, en la provincia de Helmand. Fue asesinada junto a su madre o ‘esposa del padre’ y se pagaron algo más de 3.000 libras esterlinas por las muertes.

Aunque la mayoría de las víctimas infantiles eran varones, el fuego cruzado y los ataques aéreos fueron las dos causas de muerte especificadas más comunes.

Alrededor de 68 de las 135 muertes infantiles confirmadas y sospechosas se debieron a ataques aéreos, lo que constituye aproximadamente la mitad de todas las muertes.

30 de las 135 muertes confirmadas y sospechosas de niños fueron por fuego de armas pequeñas, como el fuego cruzado. Constituyeron el 22 por cien de todas las muertes.

Las cifras totales de víctimas mortales sólo son una fracción de los muertos por las fuerzas británicas. Los datos sólo recogen a los afganos que conocían y eran capaces de pasar por el arduo proceso de compensación y tenían suficientes pruebas para que la reclamación fuera aceptada por la Oficina de Reclamaciones.

A los reclamantes se les pedían con frecuencia fotos, informes médicos, certificados de nacimiento y cartas de los mulás locales, y eran entrevistados formalmente por personal británico para confirmar que no había afiliación talibán. La mayoría de las 881 reclamaciones por víctimas mortales que se presentaron fueron rechazadas. Sólo una cuarta parte de ellas recibió alguna compensación.

Durante los 20 años de guerra contra los talibanes por parte de las fuerzas extranjeras encabezadas por Estados Unidos, incluidos los soldados británicos, Afganistán fue testigo de la muerte y la destrucción. Cuando las fuerzas extranjeras abandonaron el país devastado por la guerra en agosto del año pasado, los talibanes volvieron al poder en Kabul sin que se produjeran enfrentamientos.

—https://www.monitordeoriente.com/20221111-un-nuevo-informe-arroja-luz-sobre-los-ninos-victimas-del-ejercito-britanico-en-afganistan/

De las Siete Hermanas a la OPEP ha corrido un río de sangre

En 2014 un avión ocupado por el director de la petrolera francesa Total, Christophe de Margerie, se estrelló y el magnate falleció. Pareció que se había producido otro de esos “accidentes aéreos”. Entonces Francia iniciaba un acercamiento hacia Rusia, algo que siempre es intolerable a los ojos de Washington, sobre todo si se trata de petróleo.

Estados Unidos saboteó el gasoducto transiberiano que debía transportar gas desde la Unión Soviética a Alemania y se podrían enumerar bastantes casos parecidos para demostrar que lo que está ocurriendo ahora mismo no es nada excepcional.

El 27 de octubre de 1962, Enrico Mattei, director del ENI, la compañía italiana de hidrocarburos, también murió cuando una bomba explotó a bordo de su avión cerca de Milán. Era un hombre de otros tiempos y el ENI, una empresa de titularidad pública, también.

Mattei apoyó a los movimientos independentistas, como el argelino, contra potencias coloniales. Se puso en contacto con los países productores de petróleo directamente, sin pasar por el filtro de las empresas petroleras privadas. Su pretensión era negociar un reparto de los beneficios por mitades. Hasta entonces, Oriente Medio había sido explotado descaradamente por las grandes empresas anglosajonas, agrupadas en un cártel al que Mattei le puso nombre: las Siete Hermanas.

Hoy las potencias occidentales se quejan de la OPEP, a la que acusan de subir los precios del petróleo de forma concertada. Eso es lo que hacían en 1962 las Siete Hermanas, que se habían repartido el mercado del petróleo el 28 de agosto de 1928 en una reunión que celebraron en un castillo escocés.

Los cabecillas de Royal Dutch-Shell, Standard Oil (más tarde Exxon) y Anglo-Persian (BP), a los que se unieron más tarde Chevron, Texaco, Mobil y Gulf Oil, acordaron las áreas de explotación, los precios y el transporte. El pacto marginó a los países productores, cuya función se reducía a suministrar petróleo abundante y barato.

Treinta años después Mattei comprometió seriamente el monopolio de las Siete Hermanas y, en última instancia, amenazó el control de Washington sobre los mercados energéticos mundiales.

Pero Mattei hizo algo aún peor: en 1959 viajó a Moscú, en plena Guerra Fría, para importar petróleo soviético y construir un oleoducto. La URSS estaba dispuesta a cubrir el 25 por cien de las necesidades energéticas de Italia a precios irrisorios (comparados con los de las Siete Hermanas). Comienza la intoxicación mediática. El New York Times le acusa de “filosoviético” y la CIA comienza a vigilarle de cerca, mientras aumentaba la presión diplomática sobre el gobierno italiano. Los proyectos del ENI se presentaron como una “grave amenaza para la seguridad de Occidente”.

Hoy las “amenazas” contra este Occidente sagrado se pagan con sanciones, pero entonces Mattei las pagó con su vida. Naturalmente, su asesinato quedó impune. Incluso entonces pocos reconocieron que se trataba de un asesinato. Los medios hablaban de un lamentable “accidente aéreo”. La investigación se cerró, 30 años después se volvió a abrir y, mientras tanto, los medios italianos, al servicio de sus amos de Washington, se han dedicado a lanzar cortinas de humo.

Tras la muerte de Mattei, pusieron al frente del ENI a Eugenio Cefis, un miembro de la logia P2 que se haría famosa 30 años después por sus vínculos con la CIA, la mafia, el Vaticano, Gladio, los servicios secretos, las finanzas, los jueces… En fin, Cefis cambió el rumbo del ENI y sometió a Italia al dictado de los que mandan en Washington.

El periodista Mauro de Mauro

Pero siempre hay quien sigue metiendo las narices en asuntos escabrosos, durante años, como el periodista Mauro de Mauro, a quien el director de cine Francesco Rossi había encargado investigar el asesinato del presidente del ENI para escribir el guión de su película “El Caso Mattei”.

De Mauro desapareció en 1970 sin dejar ningún rastro. Su cadáver no se ha encontrado y la intoxicación mediática no pierde ocasión para seguir lanzando su cortina de humo favorita, que en Italia es siempre la mafia. Sirve para tranquilizar cualquier conciencia.

La desaparición de De Mauro y las amenazas contra Rossi cambiaron el guión de la película. El cineasta dejó en un limbo a los responsables del asesinato de Mattei. Es más: no estaba demostrado que fuera un atentado. “No somos héroes”, se excusó. La película ganó la Palma de oro del Festival de Cannes de 1972.

Las falsificaciones de la historia son así de curiosas. Hoy los tribunales italianos admiten oficialmente que la muerte de Mattei fue un atentado, a pesar de lo cual los medios de comunicación siguen hablando de un “accidente aéreo”. Los fraudes consumen el subconsciente de los reporteros a base de repetirlos cada día.

Pero antes de acabar estas líneas, ya que hablamos de cine italiano, no podemos dejar de mencionar la insólita muerte de otro gran realizador, Pasolini, en 1975, cuando estaba escribiendo una novela titulada “Petróleo” y metiendo las narices donde nadie le llamaba. En Italia han comenzado a hablar las voces que dicen que los tres casos (Mattei, De Mauro y Pasolini) siguen el mismo hilo conductor.

Sólo los héroes, como Pasolini, se atreven a seguir exhumando este tipo de recuerdos, cada vez más añejos.

El Caso Mattei, película de Francesco Rossi, 1972
https://www.youtube.com/watch?v=e5ciw3yUxI0

El turismo sexual invade África

Los confinamientos paralizaron uno de los más prometedores negocios de África, el turismo sexual, aunque con la nueva normalidad ya se pueden ver a blancos de edad avanzada con niños y adolescentes negros en parajes como el balneario de Saly, en Senegal.

El turismo sexual va en aumento. África es exótica y enigmática. Lo más caro es el viaje. Las revistas occidentales hablan de “escapadas románticas” y las guías gays de las zonas de ambiente, bares, discotecas, balnearios y playas.

Un informe del Departamento de Estado de Estados Unidos cita a isla Mauricio como un lugar de explotación de las personas, incluidos los niños. Junto a la caña de azúcar, la prostitución es el otro pilar de la economía.

Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, es el paraíso de la prostitución homosexual. La visitan un millón y medio de turistas cada año y el 15 por cien son homosexuales.

La capital de Gambia, Banjul, es el destino preferido de los pedófilos. A los occidentales les encantan los adolescentes negros muy jóvenes. Los llaman “bumsters”. Más de la mitad de la población tiene menos de 18 años y están en el paro.

A las mujeres blancas que llegan en busca de jóvenes de piel oscura les llaman “las marie claire”. Se las puede ver tumbadas en cualquier playa, mientras los adolescentes les aplican crema en la espalda para que no se quemen al sol (*).

En 2009 el Parlamento ugandés aprobó una ley que penaliza el turismo sexual y la pedofilia. Es de cara a la galería, porque todos hacen la vista gorda.

Lo mismo ocurre en Tanzania, donde la prostitución también es ilegal, pero hay 160.000 mujeres que viven de ello para alimentar a su familia. El 42 por cien de ellas son menores de edad.

En las ciudades costeras de Kenya el 30 por cien de las adolescentes están involucradas en el comercio sexual, según un estudio conjunto del gobierno y Unicef publicado en 2006.

Los países musulmanes tampoco se libran de la prostitución. Cualquier inconveniente de soluciona sacando la billetera ante la policía y los jueces.

El 2 por cien de la población egipcia vive de la prostitución, según la Fundación Scelles, lo que supone más de un millón y medio de personas. Entre 200.000 y un millón de niños son víctimas de la explotación sexual por parte de los turistas.

En Marruecos otro estudio de Unicef, publicado en 2016, habla de un 57 por cien de jóvenes que son víctimas de explotación sexual, de los cuales más de un tercio apenas tiene 13 años. Una décima parte de los profesionales del sexo empezaron a prostituirse ya a los 6 años.

(*) http://www.guardian.co.uk/travel/2004/oct/30/gambia.ecotourism.guardiansaturdaytravelsection

El rostro de la barbarie en Jarkov: ejecuciones sumarias de civiles por las tropas ucranianas

Hace aproximadamente una semana, en la región de Jerson, al mismo tiempo que el ejército ucraniano capturaba el pueblo de Velikaya Aleksandrovka, lanzaba también un misil Himars contra una columna de civiles que huían de la localidad. Un testigo afirma que, además, los militares ucranianos dispararon luego contra 16 civiles, que no murieron.

Un vídeo publicado por un antiguo comandante del Batallón Azov ha causado furor en las redes sociales. Exhibe la ejecución sumaria de civiles en Kupiansk y su fosa común en medio del bosque. Eran sospechosos de haber colaborado con los “ocupantes rusos”.

Están saliendo a la luz testimonios sobre ejecuciones en Kupiansk e Izium por el simple hecho de aceptar la ayuda humanitaria rusa.

Un hombre cae en la fosa con un chaquetón de color naranja, a una mujer la entierran con una cinta o cuerda roja alrededor del cuello, otro con una cinta gris en las piernas, con una cuerda negra con la que se atan las manos a la espalda, con una bolsa negra en la cabeza…

Más tarde le advirtieron al nazi de la gravedad del asunto. Entonces añadió que el vídeo procedía del teléfono de un ocupante, o sea, de un ruso. Es más de lo mismo: los rusos matan a sus propios partidarios, a sí mismos.

Esta ejecución sumaria no es un caso aislado, sino que refleja una práctica generalizada de los ucranianos hacia el resto de la población: todos los que estén en contra de los nazis serán destruidos. Físicamente. Sólo que no suelen publicar vídeos de sus hazañas.

La retirada del ejército ruso en Jerson ha ido acompañada, por desgracia, de matanzas contra la población civil. Más allá del horror absoluto, los crímenes muestran la relación entre el gobierno de Kiev y las poblaciones que viven en los territorios que controlan. Cualquier protesta se reducirá a la sangre.

Es lo que apoyan los países occidentales. Envían las armas con las que se cometen este tipo de atrocidades, incluido el gobierno español.

Cuando la CIA voló el gasoducto transiberiano

En enero de 1982 el presidente Reagan aprobó un plan para sabotear el gasoducto transiberiano, según reveló Thomas C. Reed, un oficial de la Fuerza Aérea que formaba parte del Consejo de Seguridad Nacional en aquella época. En 2004 publicó un libro titulado “At the Abyss: An Insider’s History of the Cold War” en el que relata un episodio interesante sobre la historia de los gasoductos entre la URSS y Europa occidental y también sobre las primeras etapas de la ciberguerra.

La razón de la operación coordinada por la CIA, escribe Reed en su libro, fue que “en ese momento, Estados Unidos intentaba impedir que Europa Occidental importara gas natural soviético” para debilitar a Moscú. Reed describe tanto el entusiasmo de Regan cuando la CIA le propuso la operación como la manera de ejecutarla.

La CIA se enteró de que la Unión Soviética estaba tratando de obtener de Occidente el equipo tecnológico necesario para operar el oleoducto. Una fuente reveló a la Central tanto el equipo que los soviéticos estaban tratando de adquirir como los canales utilizados para adquirirlo.

La CIA organizó entonces una operación encubierta para entregar un programa informático defectuoso a la URSS, pero era tan sofisticado que la manipulación se coló entre los técnicos soviéticos.

“Con el fin de interrumpir el suministro de gas de la Unión Soviética, suprimir sus ganancias en divisas y debilitar la economía de la URSS, el programa del gasoducto que debía hacer funcionar las bombas, las turbinas y las válvulas fue programado para que se volviera loco después de un cierto período de tiempo, sólo para ser reactivado más tarde con el aumento de la velocidad de las bombas y las válvulas configuradas para producir presiones muy superiores a las soportadas por las juntas y soldaduras de las tuberías”, escribió Reed.

La operación de la CIA siguió adelante y, en el verano de 1982, el oleoducto explotó, produciendo una detonación que fue grabada por los satélites estadounidenses desde el espacio. El sabotaje produjo “la más monumental explosión y bola de fuego no nuclear jamás vista desde el espacio”, señala Reed.

La voladura de la Guerra Fría fue un secreto celosamente guardado, que Reed reveló por primera vez en su libro. Por su parte, el Washington Post confirmó la información. Algunos detalles de la tecnología defectuosa fueron reportados en Aviation Week and Space Technology en 1986 y en un libro de 1995 de Peter Schweizer, titulado “Victory: The Reagan Administration’s Secret Strategy that Hastened the Collapse of the Soviet Union”.

Como es natural, cualquier parecido con los sabotajes provocados en la actualidad es pura coincidencia. Que nadie saque conclusiones precipitadas.

—https://piccolenote.ilgiornale.it/mondo/1982-quando-la-cia-fece-esplodere-il-gasdotto-russo

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