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‘Tercera Dirección’: el servicio secreto británico MI5 es igual que el crimen organizado

El abogado irlandés Pat Finucane
Un servicio de inteligencia al que se le da rienda suelta para cometer “delitos graves” en su propio país es un servicio de inteligencia enemigo de su pueblo.

La sorprendente revelación de que el servicio de inteligencia de Gran Bretaña, MI5, ha disfrutado de esta misma libertad durante décadas, se acaba de hacer pública en un tribunal especial en Londres, creado para investigar los servicios de inteligencia del país a instancias de una coalición de grupos de derechos humanos, alegando un patrón de ilegalidad e incluyendo la colusión en el asesinato.

La política encubierta del MI5 que obliga a sus agentes a cometer y solicitar crímenes graves, como y cuando lo consideran más procedente, se conoce como la “Tercera Dirección”. Este nombre en clave ha sido creado, al parecer, por alguien con una inclinación por todas las cosas de James Bond dentro de una agencia cuyo agente promedio es más probable que sea 5’6 y se quede calvo con una panza y dientes en mal estado que cualquier tipo de mandíbula 007.

El Pat Finucane Center, uno de los grupos de derechos humanos antes mencionados involucrados en llevar a cabo esta investigación del tribunal (Investigatory Powers Tribunal, para darle su nombre de domingo) sobre las infames actividades de la agencia de inteligencia de Gran Bretaña, emitió una declaración condenatoria en respuesta a la revelación de que en 2012 el antiguo primer ministro David Cameron introdujo pautas de supervisión con respecto a la política secreta de la “Tercera Dirección” del MI5.

La decisión de Cameron de hacerlo, afirma el grupo, estuvo lejos de ser tomada noblemente: “No puede ser una coincidencia que el primer ministro David Cameron emitiera nuevas directrices, aunque defectuosas, sobre la supervisión del MI5 solo dos semanas antes de la publicación del informe De Silva sobre el asesinato de Pat Finucane. El Primer Ministro reaccionó a la alarmante evidencia que estaba a punto de surgir de la participación del Servicio de Seguridad en el asesinato. Hasta la fecha, no han responsabilizado a nadie de una agencia pública. Las últimas revelaciones hacen que una investigación independiente sea aún más convincente”.

Pat Finucane, un católico de Belfast, ejerció su oficio de abogado de derechos humanos en un momento en que se negaba el derecho a ser completamente humano a la comunidad católica minoritaria de la pequeña y perdurable avanzada del colonialismo británico en el extremo noreste de Irlanda, también conocida como Irlanda del norte. Fue asesinado por paramilitares unionistas en 1989, cuando el conflicto de décadas de duración eufemísticamente conocido como “los problemas” estaba candente, afirmando que las víctimas eran inocentes, pero no las de ambos bandos.

A diferencia de la gran mayoría de los asesinados y asesinatos en el curso de este conflicto brutal, el de Finucane provocó una larga y dura lucha por la justicia de familiares, amigos y militantes que sobrevivieron. Alegan, de manera bastante convincente, que debería reconocerse que se llevó a cabo con la colusión activa del MI5.

Al retroceder y ofrecer una visión más amplia sobre este terreno, las actividades delictivas de los servicios de inteligencia de Gran Bretaña constituyen un material más que suficiente para un libro de considerable peso. ¡Qué suerte que ese libro ya haya sido escrito! En su “Dead Men Talking: Collusion, Cover Up and Murder en Dirty War de Irlanda del Norte”, el autor Nicholas Davies “proporciona información sobre varios de los asesinatos [durante la lucha contra los independentistas irlandeses], que fueron autorizados en el nivel más alto del MI5 y los gobiernos británicos”.

Pero más allá de los crímenes del MI5 en Irlanda, ¿qué más han hecho esos valientes defensores del Reino a lo largo de los años? Después de todo, ¿de qué sirve tener una licencia para participar en actividades delictivas graves, incluido el asesinato y, presumiblemente, la tortura, si no está preparado para usar (y abusar)? Se plantea la pregunta de cuántas muertes de alto perfil atribuidas al suicidio, causas naturales y accidentes a lo largo de los años han sido los frutos del MI5 en el trabajo.

¿Y qué hay de la posibilidad de participación del MI5 en, nos atrevemos a usar el término, “operaciones de bandera falsa”?

https://www.rt.com/op-ed/440633-british-intelligence-organized-crime/

Estados Unidos empleó armamento bacteriológico durante la Guerra de Corea

Se ha descrito a la Guerra de Corea como “la guerra olvidada de Estados Unidos”. Fuertemente armado, el ejército de Estados Unidos fue derrotado por los ejércitos de Corea del norte y China, equipados por la Unión Soviética. Por primera vez desde su independencia, Estados Unidos no pudo prevalecer en una guerra.

En la década siguiente, en su guerra colonial contra el comunismo en Asia, Estados Unidos fue derrotado resueltamente en Vietnam una vez más. Sin embargo, estos reveses militares no son las únicas razones por las que se está pasando por alto la Guerra de Corea. Hay una negación mucho más oscura en este esfuerzo por olvidar estos detalles de la historia. Esta renuencia a examinar honestamente la Guerra de Corea es la raíz de nuestro actual conflicto con Corea del norte.

El uso clandestino de armas biológicas por parte del ejército estadounidense en Corea del norte y China durante la Guerra de Corea es un hecho censurado de nuestra horrible historia. En mayo de 1951, Corea del norte acusó a Estados Unidos de utilizar armas biológicas y al año siguiente Corea del norte y China volvieron a hacerlo: la fuerza aérea de los Estados Unidos realizó salidas nocturnas para dejar caer contenedores con insectos y ratones de campo contaminados con virus de la peste bubónica, fiebres hemorrágicas y otras enfermedades altamente contagiosas en aldeas y campos de las zonas rurales de Corea del norte y China.

En 1952 se convocó una Comisión Científica Internacional para visitar Corea del norte y China con el fin de investigar las acusaciones sobre el uso de armas biológicas. La Comisión, integrada por nueve miembros, examinó las pruebas reunidas, visitó los lugares, realizó auditorías sobre el terreno y recogió testimonios. También escuchó a cuatro pilotos estadounidenses capturados. Después de preparar el informe, determinó que el testimonio y las pruebas eran abrumadoras de que el ejército estadounidense había utilizado armas biológicas en tiempo de guerra en varios lugares identificados y en momentos específicos.

La conclusión del informe es la siguiente: “La comisión llegó a estas conclusiones, pasando de una lógica a otra. Lo hizo a regañadientes porque sus miembros no estaban dispuestos a creer que una técnica tan inhumana podría haberse llevado a cabo ante su condena universal por parte de los pueblos de las naciones”(*).

El presidente Truman, el general MacArthur, el Departamento de Estado y la CIA han negado enérgicamente las acusaciones de que se utilizaron armas biológicas en la guerra de tierra quemada que estaban llevando a cabo en Corea. Las acusaciones chinas y norcoreanas fueron denunciadas como propaganda comunista. El informe de la Comisión Científica Internacional fue ridiculizado, sus miembros fueron descritos como si hubieran sido engañados por los comunistas.

La nueva presidencia de Eisenhower en 1953 llevó a los hermanos Dulles al poder y la negación de Estados Unidos de haber usado armas biológicas en Corea se convirtió en su política de bloqueo implícito. Pero también comenzaron las negociaciones de armisticio.

Al mismo tiempo, todos los documentos relacionados con las armas biológicas contenidos en los archivos del Cuerpo Químico del Ejército de los Estados Unidos -registros, cuadernos de bitácora, informes de inteligencia, registros de pilotos- fueron sistemáticamente destruidos. En los últimos 65 años, han eliminado todos los documentos que los historiadores suelen analizar durante sus investigaciones. El gobierno de Eisenhower también intentó castigar con “juicios farsa” a los disidentes públicos por criticar los decepcionantes resultados de la Guerra de Corea y avivó la fobia a los rojos como en plena Guerra Fría.

Un periodista estadounidense, John W. Powell, fue acusado de sedición por los tribunales federales por su simpatía por el comunismo chino, sus informes sobre el presunto uso de armas biológicas y sus editoriales sobre la Guerra de Corea en su revista de noticias China Monthly Review, publicada en Shanghai.

Después de mucho alboroto, el juicio comenzó en enero de 1959, pero terminó abruptamente con un carpetazo. El olvido no oficial pero muy real de la Guerra de Corea comienza realmente con el colapso de los argumentos de la defensa del gobierno. Años más tarde, Powell revisó el tema de las armas biológicas y publicó dos artículos en 1983 describiendo cómo el ejército estadounidense las había adquirido de Japón después de la Segunda Guerra Mundial.

El Ejército Imperial Japonés tenía una unidad de investigación biológica clandestina en un campo de prisioneros cerca de Harbin, en la Manchuria China ocupada, llamada inocentemente Unidad 731 y dirigida por el cirujano general Shiro Ishii. Ese laboratorio militar llevó a cabo experimentos médicos con enfermedades contagiosas en prisioneros vivos que mató a miles de ellos. Unos 400.000 campesinos de China, Manchuria y Siberia murieron a causa de enfermedades desconocidas a escala regional, causadas por vectores vivos de enfermedades liberadas en contenedores por aviones japoneses.

La Comisión Científica Internacional señaló la similitud de la tecnología de diseminación de patógenos entre las utilizadas por el ejército japonés en Manchuria y las utilizadas por el ejército estadounidense en Corea y China. Después de la rendición japonesa, el Dr. Ishii y muchos de sus colegas lograron desertar y unirse a las fuerzas de ocupación estadounidenses comandadas en Tokio por el general MacArthur. Se llevaron consigo los expedientes médicos y 8.000 muestras de especímenes de sus investigaciones sobre patologías.

Esa mina de experimentos patológicos sobre personas vivas fue entregada discretamente al laboratorio de investigación de armas biológicas del Ejército de Estados Unidos en Fort Detrick. El Dr. Ishii y los miembros de su equipo científico, culpables de algunos de los peores crímenes perpetrados durante la Guerra del Pacífico, obtuvieron inmunidad frente a un juicio por crímenes de guerra.

La evidencia de la propagación de armas biológicas durante la Guerra de Corea es abrumadora. Sin embargo, la “máquina de la negación” del estado de seguridad aún persiste hoy. Recientemente, un científico del Instituto Woodrow Wilson, Milton Leitenberg, presentó su teoría de que el asunto de la Guerra de Corea era un engaño comunista gigantesco, preparado por Stalin, Mao Zedong y Zhou Enlai para denigrar a Estados Unidos durante las negociaciones de alto el fuego. El tipo de argumento teorizado por Leitenberg es similar a una película de la serie B, poco probable, en vista de su material de fuentes dudosas, así como del curso histórico. Sin embargo, este giro casi oficial muestra claramente el grado de negación que, con el tiempo, puede llegar al aparato estatal.

La continua negación de los crímenes de guerra cometidos por Estados Unidos durante la Guerra de Corea es un gran obstáculo para la normalización de las relaciones entre Corea del norte y Estados Unidos. No podemos poner fin a las hostilidades, ni podemos negociar seriamente con una Corea del Norte con armas nucleares con mentiras y una visión histórica falsa.

(*) https://www.greanvillepost.com/2017/05/26/the-dirty-secret-of-the-korean-war/

Detenidos cuatro neonazis vinculados a los disturbios de Charlottesville del año pasado

Heather Heyer
Cuatro fascistas blancos fueron detenidos ayer en relación con las manifestaciones violentas celebradas en Charlottesville (Virginia) en agosto del año pasado que se saldaron con el asesinato de Heather Heyer, de 32 años de edad.

Los cuatro neonazis detenidos (Cole E. White, Benjamin D. Daley, Michael P. Miselis y Thomas W. Gillen) son de California y forman parte de un grupo violento de nazis blancos llamado Rise Above Movement (RAM).

Están acusados de incitar a la violencia en la manifestación de Charlottesville pero no directamente del asesinato de Heyer, que fue atropellada por otro neonazi cuando participaba en una manifestación antirracista paralela.

La demanda contra los cuatro acusados muestra imágenes suyas participando en actos de violencia durante el trágico fin de semana de Charlottesville.

http://www.hoylosangeles.com/efe-3768890-14679380-20181002-story.html

Cuatro trabajadores padecen amputaciones en sus manos como consecuencia de un accidente laboral en Valencia

Ayer cuatro trabajadores sufrieron amputaciones en sus manos en un accidente laboral registrado en una empresa de Náquera, en la comarca de Camp de Túria.

El accidente se registró alrededor de las 23.45 horas en una empresa de estampaciones metálicas, sita en el Polígono Els Vents.

Una prensa hidráulica de 20 toneladas cayó sobre los cuatro trabajadores, a los que ocasionó traumatismos y amputaciones de dedos y manos.

Las manos de dos de los trabajadores quedaron atrapadas y otros dos resultaron destrozadas, por lo que los bomberos, que desplazaron unidades de Moncada, La Pobla de Farnals y Sagunto, tuvieron que rescatar a los dos atrapados con sendas carretillas elevadoras y un separador de excarcelaciones.

Uno de los heridos, un obrero de 25 años, sufrió traumatismo en una mano y amputación de varios dedos, y fue trasladado en una ambulancia al Hospital Intermutual de Levante.

Otro de los heridos es un obrero de 55 años que sufrió traumatismo en ambas manos y amputación de varios dedos, y fue trasladado en una SAMU al Hospital La Fe de Valencia.

La tercera herida es una trabajadora de 30 años, que sufrió traumatismo y amputación en manos, y fue trasladada al Hospital La Fe de Valencia.

El último de los heridos es otra trabajadora de 46 años que presenta un brazo izquierdo catastrófico y amputación de varios dedos, y fue trasladada al Hospital de Manises.

http://agencias.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=2929841

Miles de crímenes sin criminales: impunidad total también en Guatemala

Rodríguez: el criminal impune
En el transcurso de la insurgencia guatemalteca, que comenzó en 1960 y terminó formalmente en 1996, más de 200.000 personas fueron asesinadas y otras 43.000 desaparecieron por la fuerza. Más del 80 por ciento de las víctimas eran indígenas mayas.

La peor de las atrocidades tuvo lugar en la región Maya Ixil, a 225 kilómetros al noroeste de Ciudad de Guatemala.

El miércoles un tribunal guatemalteco dictaminó que las fuerzas armadas del país llevaron a cabo genocidios y crímenes de lesa humanidad, pero absolvió de sus cargos al comandante de la inteligencia militar: José Mauricio Rodríguez.

De acuerdo con la sentencia, no hay pruebas de que Rodríguez hubiera participado u ordenado a otros que participen en el genocidio durante la guerra contra la guerrilla.

Junto con el general golpista Efraín Ríos Montt, Rodríguez fue acusado de llevar a cabo la masacre de casi 1.800 civiles ixiles y desaparecer a decenas de miles más desde el 23 de marzo de 1982 hasta el 31 de julio de 1983.

La jueza Sara Yoc, el voto disidente sobre el fallo de Rodríguez, dijo que el comandante Rodríguez habría sabido que los militares estaban llevando a cabo un genocidio y crímenes de lesa humanidad. Su función era supervisar la recopilación de información de inteligencia de todas las regiones, incluida la información recopilada mediante tortura, agregó.

El veredicto del miércoles se produce cinco años después de que Ríos Montt, quien tomó el poder durante el golpe militar de 1982, fue declarado culpable de genocidio y crímenes de lesa humanidad. Rodríguez fue absuelto en ese momento.

Pero esos veredictos fueron revocados por el Tribunal Constitucional del país, lo que provocó una repetición de gran parte del juicio, que comenzó en octubre pasado. Ríos Montt, quien se consideró no apto para comparecer en el tribunal o prisión debido a su demencia, murió a la edad de 91 años el año pasado.

Antes de la sentencia del miércoles, Rodríguez negó cualquier participación en los miles de crímenes.

Hasta la fecha no se conocen comunicados de protesta de todas esas ONG “humanitarias”, que vuelcan su atención hacia Siria. Los tribunales guatemaltecos dicen lo que ya todo el mundo sabía: que los militares golpistas y sus padrinos en Estados Unidos cometieron una gigantesca matanza.

Ahora queda aprender que ese tipo de crímenes no son asuntos que puedan resolver ningún tribunal, sino una revolución popular.

Las masacres coloniales en África: el caso de los 35 asesinados en el campamento militar de Thiaroye

En el hipócrita reconocimiento de las responsabilidades de Francia por las masacres cometidas en la época colonia, la del campo militar de Thiaroye ocupa un lugar especialmente sangrante.

Lo mismo que en la Primera Guerra Mundial, en la Segunda una parte del ejército francés, la antifascista, movilizó a sus tropas indígenas para liberar a Francia de la ocupación nazi, es decir, para que los africanos les sacaran las castañas del fuego.

Una vez logrado el objetivo en 1944, el ejército francés desmovilizó a los supervivientes de las fuerzas africanas, entre ellas a los fusileros senegaleses, que en aquella época se llamaban del AOF (África Occidental francesa). Los motivos son evidentes: una vez entrenados y experimentados en combate los africanos podian vovler las armas contra sus amos.

Los historiadores estiman que su número era de 9.678, de los que 3.261 eran ex-presos y 6.334 son repatriados de Francia. Los soldados quedaron a la espera del pago de los sueldos prometidos.

El ministro de las Colonias anunció que la desmovilización se llevaría a cabo en Dakar y algunos se negaron a embarcar hasta que les pagaran.

Les concedieron un anticipo sobre sus haberes de 1.500 francos, una cantidad que pagada en Dakar en francos coloniales CFA perdía la mitad de su valor.

En Bamako se volvieron a negar a embarcar y el ejercito francés envió al general Dagnan a Thiaroye, un campamento militar en las afueras de Dakar. En lugar de pagar, el general se afanó en dar explicaciones que no convencieron a los soldados, produciéndose enfrentamientos en su presencia.

El general se debió sentir desafiado y con la autorización de sus jefes, pidió refuerzos a la gendarmería y a tropas indígenas de otros regimientos, que tomaron posiciones alrededor del campo de Thiaroye.

En los enfrentamientos que siguieron, asesinaron a 35 fusileros, según datos oficialmente reconocidos por Francia. De los supervivientes, 34 fueron juzgados en consejo de guerra y condenados a penas de entre uno y diez años de presidio, a una multa de 100 francos y a la pérdida de sus derechos coo fuerzas desmovilizadas.

Así pagó el gobierno francés la deuda que tenía contraída con quienes habían combatido por su liberación.

El comunista argelino Audin fue asesinado con un cuchillo para aparentar que lo mataron los árabes

La memoría histórica es así de importante, por más años que pasen. La decisión del Presidente de la República francesa Emmanuel Macron de admitir los crímenes cometidos por los colonialistas de su país en Argelia y, en especial, el asesinato del comunista e independentista Maurice Audin, del que ya hemos hablado aquí, ha levantado ampollas, a pesar de que han transcurrido 60 años.

Hay heridas que el mero transcurso del tiempo nunca cicatriza, en especial las responsabilidades criminales y políticos del gobierno central, los ministros, los generales del ejército y los partidos políticos, entre otros.

En su momento el gobierno concedió “poderes especiales” a las autoridades coloniales, una especie de artículo 155 para encubrir oficialmente la represión, los crímenes, la tortura, la quema de aldeas con napalm y otras represalias masivas contra la población civil.

Es lo que se llama “ley marcial”. El ejército consiguió carta blanca porque en 1956 el gobierno del “socialista” Guy Mollet se la concedió: “El Gobierno tendrá las más amplias facultades en Argelia para adoptar todas las medidas excepcionales ordenadas por las circunstancias, con el fin de restablecer el orden, proteger a las personas y los bienes y salvaguardar el territorio”.

Los diputados “comunistas” votaron a favor con la ingenua excusa de que ello permitiría las negociaciones con el FLN, como había prometido Guy Mollet durante la campaña electoral de aquel año.

También entonces había partidos, como el PCF, que creían (suponemos que haciendo un alarde ingenuidad) que los programas electorales se redactan para cumplirlos, que las leyes están para cumplirlas, etc.

Entre los firmantes del decreto imponiendo la ley marcial estaban el ministro de Justicia, François Mitterrand, un fascista que en los ochenta se hizo famoso, así como el socialista Robert Lacoste, Gobernador General de Argelia, porque el decreto suponía la eliminación de los jueces ordinarios y la imposición de los consejos de guerra en Argelia.

El ejército tenía, pues, plenos poderes e hizo uso de ellos de la manera esperada para tratar de impedir los inevitable: la descolonización y la independencia de Argelia. Envió 250.000 soldados más y el recurso a la tortura se hizo habitual.

Queda el crimen del que fue víctima Maurice Audin, los nombres de sus instigadores y ejecutores. Ciertamente, ya no están en este mundo, dicen algunos franceses, pero ¿debemos seguir considerándolos héroes, como el general Massu? (1)

Maurice Audin había sido asesinado con “plena y completa cobertura del poder político”, confesó el general Aussaresses antes de morir en 2013 (2). Basándose en este testimonio y en el de uno de sus suboficiales, se sabe que el general Massu ordenó a sus hombres ejecutar a Audin. Fue llevado a las cercanías de Argel, donde fue apuñalado y enterrado.

Una grabación en France Info de la confesión del general Aussaresses en su lecho de muerte confirma su participación en el asesinato, que se llevó a cabo “con un cuchillo, para hacer creer a la gente que los árabes son los responsables”.

Según L’Opinion, en 1957 los militares empezaron a sospechar que el gobierno los quería utilizar para negociar con los independentistas, por lo que comenzaron a asesinar a quienes podrían convertirse en los interlocutores del gobierno.

El comandante Aussaresses se convirtió en el ejecutor material de esa política y le confiaron a los presos que estaban demasiado maltrechos por las torturas para ser devueltos a la vida civil. En los años posteriores a la guerra de Argelia, Aussaresses se jactó en privado de haber liquidado dos dirigentes interdependentistas, Larbi Ben Mhidi, cuyo nombre está ahora en una de las principales avenidas de Argel, y el abogado Ali Boumendjel, que fue defenestrado tras un interrogatorio muy severo.

Los prisioneros fueron asesinados con cuchillos o pistolas y luego colocados en una fosa común a 30 kilómetros de la capital. Otros fueron embarcados en helicópteros y lanzados a la bahía de Argel. Algunos terminaron dentro de vigas de cemento. Aussaresses dice que él mismo disparó a 24 independentistas.

Estos crímenes, que son ampliamente conocidos, no frenaron el ascenso en la jerarquía militar del comandante Aussaresses, que llegó a obtener el grado de general.

(1) http://canempechepasnicolas.over-blog.com/-08
(2) http://www.humanite.fr/politique/mort-d-un-professionnel-du-crime-554591

Más información:
– Comunista, independentista, matemático
– El comunista que ponía las bombas en Argel
– Francia deportó a dos millones de argelinos durante la guerra colonial
– Harkis: si Roma no paga a los traidores, ¿qué porvenir les espera?

 

Operación Litempo: el papel de la CIA en la matanza de la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco en 1968

Mayo del 68 no fue sólo París sino una crisis generalizada del capitalismo que se extrendió por varios países que en aquella época se definían a sí mismos como “el mundo libre”. Es el caso de México, donde el gobierno se sintió libre para asesinar indiscriminadamente a más de 300 estudiantes que protestaban en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco.Fue el 2 de octubre de 1968, en plena capital mexicana, y ahora 50 años después, miembros del Comité 68 ProLibertades Democráticas quieren reabrir el proceso contra Luis Echeverría Álvarez, quien durante la protesta era el secretario de Gobernación, al que acusan de “genocidio”, un término que se está convirtiendo en multiusos.

La imputación judicial deja al margen a un personaje clave, como la CIA, que nunca falta en este tipo de carnicerías. La CIA planificó, asesoró y llevó a cabo labores de inteligencia a favor del gobierno mexicano. Mucho de lo que sabemos de la matanza es gracias a los archivos de la CIA que se han desclasificado (*).

Winston Scott, el capo de la CIA en México, operaba desde la embajada de Estados Unidos desde 1956 y había convertido al gobierno mexicano en un nido de espías. Era amigo del Presidente Gustavo Díaz Ordaz, de Luis Echeverría y de altos funcionarios mexicanos que espiaban a su propio país en beneficio de los vecinos del norte.

Entre 1956 y 1969 Scott reclutó en los niveles más altos del gobierno a un total de 12 espías, entre ellos dos Presidentes y dos hombres que posteriormente fueron condenados por crímenes de guerra. Iniciada en 1960, Litempo era el nombre en clave que la CIA dio a aquella red de traidores. Las letras “li” eran el código que la CIA daba a sus operaciones secretas en México; “tempo” lo utilizaban para indicar el nombre secreto de cada una de ellas. Operación Litempo-1, por ejemplo, era Emilio Bolaños, sobrino de Gustavo Díaz Ordaz, secretario de Gobernación y presidente en los años sesenta. Diaz Ordaz era Operación Litempo-2. Como su predecesor en los Pinos Adolfo López Mateos, eran amigos personales de Scott. Asistieron a la boda con su tercera esposa, en diciembre de 1962, con López Mateos fungiendo como padrino, o testigo principal, en la ceremonia.Scott también cultivó su relación con Fernando Gutiérrez Barrios, quien era conocido como Litempo-4, en la Dirección Federal de Seguridad (DFS). Scott conocía a El Pollo por lo menos desde 1960. Gutiérrez Barrios asistió a Scott en los días de pánico posteriores al asesinato del presidente John F. Kennedy, en noviembre de 1963, al interrogar a mexicanos que habían tenido contacto con el acusado como asesino, Lee Harvey Oswald.

Otro de los agentes de Scott, según los registros de la CIA, era Luis Echeverría, subsecretario de Gobernación a principios de los años sesenta, que es identificado como Litempo-8. Echeverría empezó a manejar solicitudes especiales del gobierno estadounidense para conceder visados a viajeros cubanos que buscaban huir de la Isla. Cuando Echeverría ascendió en la jerarquía mexicana, también lo hizo en la importancia que le daba su amigo norteamericano. Se convirtió en un invitado ocasional a las cenas que Scott daba en su casa de las Lomas de Chapultepec.

En 1966 un subordinado no identificado de Gutiérrez Barrios, conocido como Litempo-12, comenzó a tener reuniones diarias con George Munro, uno de los peones de confianza de Scott, para traspasar copias de informes procedentes de sus agentes en la DFS sobre insurgentes. Litempo-12 se convirtió en la fuente más productiva de información sobre el Partido Comunista, cubanos en exilio y grupos culturales del bloque soviético.

Además, Scott tenía una red de confidentes en la universidad mexicana y otras escuelas, llamada Limotor, que lo mantenía bien informado sobre el campus universitario.

La información circulaba en las dos direcciones. Ferguson Dempster, un alto oficial de la inteligencia británica destacado en México, y amigo de mucho tiempo de Scott, contó a uno de los hijos de éste, que Scott entregaba un reporte diario al presidente mexicano sobre los «enemigos de la nación».

Cuando en 1968 el movimiento estudiantil convulsionó las calles de la capital, la Operación Litempo cobró mayor importancia. Scott se apoyó en sus peones en la cúspide del gobierno mexicano para seguir el curso de los eventos que el 2 de octubre culminó en la matanza.

Tras los acontecimientos de mayo en París, la embajada de Estados Unidos en México compiló una lista de 40 incidentes aislados de agitación estudiantil desde 1963, pero Scott creía que en México Día Ordaz tenía la situación bajo control y así lo hizo saber a la central de la CIA en Langley.

A finales de agosto, Díaz Ordaz designó a Echeverría para diseñar la respuesta gubernamental a los disturbios estudiantiles. Pero el jefe de la DFS, Fernando Gutiérrez Barrios, confesó que el gobierno no contaba con ningún plan para enfrentar los desórdenes estudiantiles, según un despacho confidencial de la CIA.

Los comunistas infiltrados no podían faltar

Scott enviaba frecuentes informes de situación, conocidos en la CIA como “sitreps”, en los que al más puro estilo de la Guerra Fría, hacía énfasis en la filiación comunista de los profesores que dirigían el movimiento estudiantil. En un informe de agosto de 1968, titulado “Los estudiantes escenifican desórdenes mayores en México”, el espía argumentaba que los disturbios en el Zócalo representaban “un clásico ejemplo de la habilidad comunista para transformar una manifestación pacífica en un disturbio mayor”.

Otro de sus informes dice: “Pese a que el gobierno pretende tener sólidas evidencias de que el Partido Comunista maquinó el alboroto del 26 de julio, y aparentes indicios de complicidad de la Embajada soviética […] es improbable que los soviéticos socavaran así sus cuidadosamente cultivadas relaciones con los mexicanos”.

Coincidió con las Olimpiadas que, como suele ocurrir, sirvieron para lavar la cara a los crímenes más espantosos. Los intereses turísticos y comerciales llamaban a una acción rápida, pero las movilizaciones estudiantiles no cedían. Los mexicanos se estaban liberando del miedo hacia su gobierno.

A fines de septiembre, Scott reportó que el gobierno mexicano “no está buscando una solución de compromiso con los estudiantes, sino más bien poner fin a todas las acciones estudiantiles organizadas antes de que empiecen los Juegos Olímpicos… Se cree que el objetivo del go[bierno] es cercar a los elementos extremistas, y detenerlos hasta que pasen las Olimpíadas”, programadas para su inauguración a mediados de octubre.

“Los dirigentes de la agitación estudiantil han sido y están siendo llevados a la cárcel”, dice Scott en uno de sus informes. “La ofensiva [gubernamental] contra los desórdenes estudiantiles se ha abierto hacia frentes físicos y psicológicos”, añade. “Cualquier estimación como ésta, de la probabilidad de actos intencionales diseñados para alterar el curso normal de los acontecimientos, debe tomar en cuenta la presencia de radicales y extremistas, cuya conducta es imposible de predecir. Y personas y grupos como estos existen en México», escribió el 2 de octubre, momentos antes de la matanza.

¿Radicales?, ¿extremistas?, ¿impredecibles? Los espías de la CIA no tenían ni la más remota idea de lo ocurrido.

El espía que no sabía nada

La manifestación en Tlatelolco se inició alrededor de las cinco de la tarde. Al atardecer, se habían reunido entre cinco y diez mil personas. Los tanques rodearon la Plaza y los jefes militares recibieron la orden de impedir que el acto se llevara a cabo.

Un grupo de oficiales vestidos de civil, conocido como el Batallón Olimpia, debían impedir que cualquiera entrara o saliera de la Plaza, mientras los dirigentes estudiantiles eran detenidos. Finalmente, un grupo de policías recibió la orden de detener a los dirigentes del Consejo Nacional de Huelga.

Hasta treinta años después nadie supo que Luis Gutiérrez Oropeza, el jefe de Estado Mayor del ejército mexicano, había apostado en el piso superior de un edificio a diez hombres armados y les había dado órdenes de disparar sobre la multitud. Actuaba por órdenes de Díaz Ordaz, según publicó Proceso en 1999.

De acuerdo con el libro de Jorge G. Castañeda, Oropeza era el enlace entre Díaz Ordaz y Echeverría. También era amigo de Scott y cenó por lo menos una vez en su casa, de acuerdo con un libro de invitados conservado por su familia. Sin embargo, aún no ha aparecido documentación explícita de que Oropeza fuera uno de los sicarios de Litempo o de que el 2 de octubre actuara por órdenes de la CIA.

Justo en el momento en que un orador de los estudiantes anunciaba que la marcha programada no se llevaría a cabo por la amenaza de violencia armada, aparecieron repentinamente bengalas en el cielo y todo mundo miró automáticamente hacia arriba y los francotiradores apostados iniciaron el tiroteo, algo que se ha repetido luego en muchos lugares, como Plaza Maidan en Ucrania o Plaza Tahrir en El Cairo.

Fue una ratonera. Una ola de gente corrió hacia el otro extremo de la Plaza, para toparse con una fila de soldados que venía en sentido opuesto. Corrieron entonces hacia el otro lado, donde estaba la zona de fuego. Cayendo en la trampa de la provocación, el ejército persiguió a los manifestantes y unas horas después, la Plaza estaba inundada de cadáveres. A los estudiantes los reunieron a culatazos los obligaron a desnudarse. Los periodistas fueron detenidos, se les confiscaron sus rollos fotográficos y todo su material. Los detenidos fueron encarcelados y enviados a campos militares de detención.

Scott envió su primer informe alrededor de la medianoche repleto de falsedades: “Una fuente clasificada dijo que los primeros tiros fueron disparados por estudiantes, desde departamentos del edificio Chihuahua”.

Ninguno de los informes que Scott envió a sus jefes era cierto. Es como admitir que una agencia de información no tiene ni idea de lo que ocurre.

Lo mismo cabe decir de los policías del FBI en México que trabajaban con Scott, aunque su imaginación falsaria era aún mayor: en sus informes reconvirtieron a la Brigada Olimpia en un grupo trotskista armado, a su vez vinculado con comunistas de Guatemala…

En fin, la matanza era como todas las demás: la obra de un plan comunista perfectamente planificado.

La otra parte de la desinformación también es de manual: se trata de gente venida del extranjero, lo que encajaba con la Guerra Fría, la cercanía de Cuba, las Olimpiadas… “Muchísima gente ha entrado al país”, dijo el Presidente. “Las armas usadas eran nuevas y tenían borrado el número de registro. Los grupos de Castro y del comunismo chino estaban involucrados en el esfuerzo. Los comunistas soviéticos tendrían que ponerse a la altura para evitar que se les llamara gallinas”.

En Washington el asesor de seguridad del Presidente Johnson, Walt Rostow, intentó clarificar la chapuza de informes que les llegaban sobre la matanza. “¿Es posible verificar la historia del FBI sobre una Brigada Olimpia compuesta por comunistas que había provocado un tiroteo?”, preguntaban desde la Casa Blanca.

En efecto, les respondió Scott desde Mérxico: un pequeño grupo de estudiantes trotskistas había formado la Brigada Olimpia para volar transformadores, secuestrar autobuses que transportaran atletas e impedir las celebración de las Olimpiadas…

O Scott no sabía nada sobre la matanza o mentía descaradamente. Un consejero de la embajada de Estados Unidos en México, Wallace Stuart, confesó más tarde que la CIA había presentado 15 versiones diferentes del tiroteo de Tlatelolco: “¡Todas ellas procedían de fuentes fiables o de observadores entrenados sobre el terreno”

Es uno de los problemas clásicos de todos los espías. Dependen tanto de sus fuentes (que a la vez son juez y parte) que no tienen forma alguna de conseguir información fidedigna. Como dice Jefferson Morley, el biógrafo de Scott, “el titiritero se había convertido en títere”.

Ocho meses después, a Scott le despidieron como jefe de la CIA en México. Al año siguiente le concedieron uno de los honores más altos del espionaje: la Medalla de la Inteligencia Distinguida. El texto que acompañaba a la medalla se refería al programa de Operación Litempo como uno de sus más grandes logros.

El espía que no se enteraba de nada murió en México en 1971 pero, como dice su biógrafo, “la CIA llegó a México para quedarse”.

https://nsarchive2.gwu.edu//NSAEBB/NSAEBB204/index.htm

Estados Unidos es responsable de la matanza de 1.300 palestinos en Sabra y Chatila en 1982

Rashid Khalidi
En la noche del 16 de septiembre de 1982, mi hermano menor y yo quedamos desconcertados al ver docenas de bengalas israelíes flotando en completo silencio sobre los confines del sur de Beirut, durante lo que parecía una eternidad. Sabíamos que el ejército israelí había ocupado rápidamente la parte occidental de la ciudad dos días antes. Pero las bengalas las utilizan los ejércitos para iluminar un campo de batalla, y con todos los combatientes de la OLP que habían resistido al ejército israelí durante los meses de asedio de la ciudad ya evacuados de Beirut, nos fuimos a la cama perplejos, preguntándonos qué enemigo le quedaba al ejército de ocupación para cazar.

Ocurrió poco más de un mes después del alto el fuego del 12 de agosto que, supuestamente, puso fin a la guerra, y fue seguido por la salida de las fuerzas militares, cuadros y dirigentes de la OLP de la ciudad. El detonante de la ocupación israelí de Beirut occidental fue el asesinato, el 14 de septiembre, del aliado cercano de Israel y presidente electo libanés Bashir Gemayel, jefe de la milicia del Frente Libanés y máximo dirigente de la Falange Libanesa, un partido fascista.

Lo que habíamos visto la noche anterior quedó claro cuando nos reunimos con dos periodistas estadounidenses el 17 de septiembre. Acababan de visitar el escenario de las masacres en curso en los campos de refugiados de Sabra y Shatila, donde vivían decenas de miles de palestinos desplazados, así como muchos libaneses. Habían llevado consigo a los campos a un joven diplomático estadounidense, Ryan Crocker, que fue el primer funcionario del gobierno estadounidense en presentar un informe sobre lo que había visto.

Nos enteramos por ellos de que el ejército israelí había utilizado bengalas la noche anterior para iluminar el camino de las milicias libanesas fascistas que los israelíes enviaron a Sabra y Shatila. Del 16 al 18 de septiembre, según el relato del historiador Bayan Al-Hout, los falangistas asesinaron a más de 1.300 civiles palestinos y libaneses.

Documentos recientemente desclasificados de los Archivos del Estado de Israel nos dicen que el gobierno de Estados Unidos se sentía incómodo sobre lo que los israelíes y sus aliados podrían estar tramando. El enviado especial Morris Draper, encargado de obtener la retirada del ejército israelí del oeste de Beirut, se reunió con funcionarios israelíes en Jerusalén el 17 de septiembre. Allí, el Ministro de Asuntos Exteriores Yitzhak Shamir afirmó que 2.000 “terroristas” armados permanecían en Beirut Occidental. El Ministro de Defensa Ariel Sharon se caracterizó por una escalada de las cosas. “Hay miles de terroristas en Beirut”, dijo al enviado de Estados Unidos, desafiando su exigencia de que las fuerzas israelíes se retiraran: “¿Te interesa que se queden allí?” Según las transcripciones, Draper no pudo contrarrestar la falsa afirmación de Sharon sobre la presencia de miles de “terroristas”, pero cuando disputó levemente otra de sus afirmaciones, el ministro de Defensa fue aún más directo, afirmando: “Así que los mataremos. No se quedarán allí. No vas a salvarlos. No vas a salvar a estos grupos del terrorismo internacional”.

Una vez más, Draper no se arrepintió de estas escalofriantes palabras basadas en una falsedad.

https://www.thenation.com/article/the-united-states-was-responsible-for-the-1982-massacre-of-palestinians-in-beirut/

La complicidad del servicio secreto alemán con los crímenes nazis divide al gobierno de Merkel

Maassen: nazi y jefe del espionaje alemán
Los vínculos de los nazis con el presidente de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, el servicio de inteligencia interior alemán, Hans-Georg Maassen, siembran la discordia dentro del gobierno alemán.

Ayer tuvo lugar una reunión entre los socios del gobierno, la CDU de Merkel, la CSU y el SPD para abordar el futuro de Maassen. Los tres partidos de la coalición se emplazaron hasta el martes para tomar la decisión final.

Según publica la revista Kontraste, el jefe de los servicios de inteligencia filtró a un diputado del partido nazi AfD información confidencial cinco semanas antes de hacerse pública. Una antigua militante nazi, Franziska Schreiber, sostiene esta historia y añade que Maassen se reunió con varios dirigentes nazis para darles algunos consejos para no ser vigilados por sus servicios de seguridad.

El terrorismo nazi ha estado muy presente en los últimos días en Alemania después de que la muerte de un hombre en las fiestas de Chemnitz por heridas de arma blanca a manos de dos peticionarios de asilo desencadenara varias cacerías contra extranjeros. La actuación de Maassen en la ola de terror también ha provocado la división dentro del gobierno.

En unas declaraciones al diario Bild el pasado viernes, el jefe de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución puso en duda que hubiera habido cacerías de extranjeros por parte de los nazis, así como la autenticidad de un vídeo que documentaba los ataques. Estas declaraciones provocaron que Maassen tuviera que comparecer ante dos comisiones parlamentarias, donde tuvo que matizarlas, afirmando que su intención había sido advertir contra posibles campañas de desinformación.

El puesto de Maassen depende directamente del Ministerio del Interior ocupado por Horst Seehofer, de la CSU, quien le ha ratificado en el cargo. Los otros socios de gobierno que piden la dimisión son los socialdemócratas de la SPD, quienes creen que “está claro que Maassen tiene que irse”.

En medio de los dos está la CDU de Merkel. Desde el partido de la canciller se han hecho críticas pero no se ha pedido la dimisión.

Las tensiones desatadas en torno a Maassen inciden en un momento muy complejo, a cuatro semanas de las elecciones en Baviera, donde a la CSU se le pronostica que perderá la mayoría absoluta que ha tenido casi ininterrumpidamente durante décadas. La formación de Seehofer representa el ala más rfeaccioinaria del bloque de Merkel y tanto en la pasada legislatura como en la que se inició el pasado marzo, con el nuevo pacto de coalición, ha presionado sobre la canciller para que endurezca su política migratoria.

Maassen se convirtió en 2012 en jefe de la Oficina para la Protección de la Constitución, como sucesor de Heinz Fromm, obligado a dejar el puesto por su complicidad con la célula neonazi Clandestinidad Nacional Socialista, que asesinó a nueve inmigrantes. Entonces se le asignó el cometido de reformar un servicio que había quedado en entredicho por su complicidad con el terrorismo nazi, que había actuado en la impunidad durante décadas.


http://www.msn.com/es-es/news/msn/el-v%c3%adnculo-de-la-inteligencia-alemana-y-la-ultraderecha-divide-al-gobierno-merkel/ar-BBNih3x

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