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Las mascarillas inflaman las encías y provocan caries dental, afirman los médicos

Los pacientes que se hacen revisiones periódicas de su dentadura experimentan un aumento del 50 por ciento en enfermedades de las encías y caries dental a causa de las mascarillas. Los dentistas lo llaman “síndrome de la boca enmascarada” porque el paciente presenta las mismas secuelas dentales que los consumidores de metanfetaminas.

La inflamación afecta incluso a aquellos que nunca han tenido problemas antes en la dentadura y está causada por una acumulación de bacterias en un ambiente seco que es alto en CO2 y bajo en oxígeno.

“Estamos viendo inflamación de las encías en pacientes que han estado sanos toda su vida y caries en personas que nunca las han tenido antes”, dice el doctor Rob Raimondi, del One Manhattan Dental en Nueva York (1).

El doctor Marc Scalfani advierte que el aumento en el uso de mascarillas no sólo provoca daños en las encías y los dientes, sino que “eventualmente puede conducir a un derrame cerebral y a un mayor riesgo de ataque al corazón”, en general.

“Respirar por la boca hace que se reseque, lo que disminuye la saliva, que es lo que combate las bacterias y limpia los dientes. La saliva también es lo que neutraliza el ácido en la boca y ayuda a prevenir las caries y las enfermedades de las encías”, dice el doctor Sclafani (2).

Los médicos han estado advirtiendo durante meses que el uso de mascarillas puede exacerbar las condiciones respiratorias existentes, como el asma, pero ahora parece que el daño se extiende no sólo a los pulmones, sino también a la boca (3).

“Los pacientes vienen a nosotros y dicen, ‘Oh, mi aliento huele, necesito limpiarlo’”, relata el doctor Sclafini. “Pero cuando tienes mal aliento, ya tienes la enfermedad periodontal o tienes muchas bacterias en la lengua porque tu boca está seca”.

Por esa razón, Sclafini recomienda a los que deban portar mascarilla que beban mucha agua, se cepillen los dientes regularmente y eviten respirar por la boca mientras usan una, al menos para evitar mayores complicaciones.

Cada vez es más evidente que obligar a las personas a aislarse y usar mascarillas a donde quiera que vayan, es perjudicial para la salud y, de hecho, cuesta vidas.

El confinamiento y el uso continuado de mascarillas no sólo han dado lugar a un aumento de las tasas de suicidio (4) y de la drogadicción (5), sino que el aumento de las enfermedades de las encías significa un incremento inevitable de los accidentes cerebrovasculares y los ataques cardíacos, lo que ha dado lugar a muertes que nunca se habrían producido sin el uso obligatorio de mascarillas.

Tras realizar un examen de la eficacia de las mascarillas quirúrgicas, la Agencia Canadiense de Medicamentos y Tecnologías de la Salud (CADTH) llegó a la conclusión de que “no se encontraron pruebas que apoyaran el uso de mascarillas quirúrgicas para reducir la frecuencia de las infecciones en el lugar de la operación” y “no se encontraron pruebas que apoyaran la eficacia de las mascarillas quirúrgicas para proteger al personal de los materiales infecciosos en el quirófano” (6).

En un informe del 5 de junio, la Organización Mundial de la Salud ha admitido que falta información verosímil sobre el uso a gran escala de las mascarillas. “En la actualidad, el uso generalizado de mascarillas por parte de personas sanas de la comunidad no está todavía respaldado por pruebas científicas directas de alta calidad y existen posibles ventajas y desventajas que deben tenerse en cuenta”, se lee en la página 6 de las Directrices provisionales aprobadas por la OMS (7).

“La probabilidad de que el covid-19 se transmita por aerosoles, micropartículas o partículas en suspensión… hoy en día, creo, es desconocida, al menos cuestionable. Esto significa que se necesita más investigación”, asegura Benoit Varenne, dentista de la OMS (8).

(1) https://www.foxnews.com/health/mask-mouth-dentists-new-term
(2) https://www.dailymail.co.uk/news/article-8604639/Dentists-says-mask-wearing-causing-tooth-decay-gum-disease.html
(3) https://www.express.co.uk/life-style/health/1284023/coronavirus-lung-conditions-asthma-cystic-fibrosis-covid-19-expert-warning-face-mask
(4) https://summit.news/2020/03/26/uk-teen-commits-suicide-over-coronavirus-self-isolation/
(5) https://www.cdc.gov/nchs/nvss/vsrr/covid_weekly/index.htm
(6) https://www.cadth.ca/use-surgical-masks-operating-room-review-clinical-effectiveness-and-guidelines
(7) https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/332293/WHO-2019-nCov-IPC_Masks-2020.4-eng.pdf
(8) https://nationalpost.com/news/delay-routine-dental-checkups-who-urges-until-covid-10-risk-is-known

Un proyecto de ley quiere imponer un pasaporte sanitario para viajar por Argentina

No es una teoría de la conspiración: esta semana la diputada Lorena Matzen presentó un proyecto de ley para obligar a los argentinos a documentarse con un “pasaporte sanitario” para circular dentro de su propio país.

Sin papeles no somos nada ni nadie. Primero fueron las cédulas de identificación, luego los pasaportes, luego los visados, los certificados profesionales, los permisos para conducir, para llevar armas… para cada aspecto de la vida hay un certificado, un documento oficial o una acreditación que debemos portar con nosotros mismos.

El nuevo mecanismo de control sanitario de la población no será de carácter transitorio sino permanente y podrá actualizarse con la información que el Ministerio de Salud defina, tales como vacunas recibidas y nuevas enfermedades: “Se propone como una medida permanente de control de la salud de las personas en el territorio; mientras que la subdivisión de tipologías de enfermedades, debe entenderse como una calificación temporal que podrá cambiar según las características de la enfermedad y la existencia o no de mecanismos de control, tales como una vacuna. En ese sentido se establece para el Covid19, una solución transitoria entre el aislamiento y la elaboración, distribución y colocación de la vacuna, que será la salida definitiva y permanente de la actual situación”, sostiene la diputada.

El pasaporte incluirá el compromiso explícito de cumplir con el protocolo del lugar al que se dirige.

Según el proyecto de ley, para poder circular, el pasaporte deberá dar cuenta de una certificación impresa o digital de un hisopado con resultado negativo de las últimas 48 horas. Debiendo acreditar además con un certificado de salud emitido por un médico clínico que la persona que se traslada no tuvo síntomas vinculados con el Covid19 en las últimas 24 horas.

El pasaporte incluirá una declaración jurada del pasajero en la que deberá informar su recorrido y su ubicación en el lugar de destino y aceptar expresamente someterse a la realización de un test rápido al ingresar a las jurisdicciones que lo demanden, el que, en caso de dar positivo, dispondrá el aislamiento en el destino.

“Estamos proponiendo un testeo en origen y otro en el destino. El primero debe realizarse con 48 hs. de anticipación, y que en ese lapso la persona esté aislada, para que no se contagie hasta emprender el viaje. Si da negativo viaja, desde ya. Cuando llega a destino, se realiza otro testeo rápido, y si da negativo, se podrán hacer las actividades previstas siguiendo las medidas de prevención. Siempre presentando ambos hisopados se podrá circular sin problemas. Si da positivo en el lugar de destino, se aislará ahí mismo”, explicó la diputada.

El hisopado en origen, al viajar entre ciudades, tendría según Matzen un costo entre 5.000 y 7000 pesos, que debería ser asumido por cada pasajero o por el Estado si es por motivos turísticos, bajo la ley de sostenimiento a la actividad turística, dejando en este caso a las provincias el costo de los tests rápidos de destino, cuyo precio ronda entre los 900 y 1.200 pesos.

Finalmente se establece también la creación de un Registro de Laboratorios Químicos públicos y privados, que deberá elaborar el Ministerio de Salud de la Nación y estarán habilitados para llevar adelante los testeos y que serán, junto a los fabricantes de los tests, los grandes beneficiados económicos de esta nueva medida de control.

La lista de fabricantes habilitados en Argentina es amplia y va desde el gigante farmacéutico estadounidense Roche al británico PrimerDesign.

Un millar de manifestantes en Madrid contra un confinamiento clasista y segregador

Ayer cerca de un millar de manifestantes se concentraron en la Puerta del Sol, frente a la sede de la Comunidad de Madrid, después del anuncio del nuevo confinamiento, que los manifestantes consideran “clasista” y “segregador”.

La concentración había sido convocada a las 20:00 horas por asociaciones vecinales, después del anuncio del confinamiento en 37 áreas sanitarias, la mayoría del sur obrero, que sólo podrán desplazarse a otros lugares para ir a trabajar.

“Ayuso fascista, eres una clasista”, “No es confinamiento, es segregación” o “No queremos pizza, queremos sanidad” han sido algunos de los lemas que han coreado los manifestantes.

La manifestación fue convocada a través de redes sociales bajo el lema de “Si confináis el sur, pararemos Madrid” y “No es cuarentena, es segregación”. Además, han exigido que se refuerce la sanidad pública.

“Decenas de medidas durísimas de segregación selectiva, y ni una maldita medida de inversión pública en Sanidad, Educación, vivienda o transporte. Por nuestra dignidad”, comentaba una de las cuentas que promovieron esta manifestación en las redes.

El confinamiento en Madrid no sólo esconde su verdadera naturaleza bajo el nombre de “restricciones a la movilidad”. Basta mirar los mapas para darse cuenta de que impone un verdadero apartheid, algo característico de todas las pandemias que ha habido en la historia, fueran reales o ficticias.

Los virus sí han entendido la lucha de clases. ¿Por qué los seudorrevolucionarios aún no lo pillan?

La Comunidad de Madrid (PP, Ciudadanos) ha vuelto a imponer el confinamiento, de común acuerdo con el gobierno central (PSOE, Podemos) en una nueva edición del consenso y los pactos de Estado de la Transición.

No lo llaman “estado de alarma”, como en la primavera, porque, ante la inacción de los seudorrevolucionarios, ya no tienen que disimular: no es una medida general sino selectiva y dirigida contra la clase obrera de los barrios populares de la capital.

Además de Madrid, ahora mismo hay más de 40 municipios confinados.

Es cada vez más descarado, pero la medida no cambia nada el estado de alarma anterior, ¿o hay alguien se haya creído que la burguesía quedó confinada en su casa durante el confinamiento generalizado de la primavera?

No, ni la burguesía se confinó ni los trabajadores tampoco, porque la rueda de la explotación capitalista no se puede detener, ni con una pandemia de verdad, ni mucho menos con una de metirijillas. Caiga quien caiga, hay que seguir yendo al tajo cada día y por eso los accidentes de trabajo se han multiplicado en los seis primeros meses de este año.

¿Qué es lo que necesitan los seudorrevolucionarios para entender lo que es una pandemia, lo que es un toque de queda, la ley marcial y el confinamiento?

Con el primer confinamiento, el gobierno “progre” sacó al ejército a la calle y a los platós de televisión en la Operación Balmis. También sacó a la policía y a la Guardia Civil a poner controles en todos los puntos estratégicos e infraestructuras del país, exactamente igual que si hubiera estallado la guerra.

Como ha advertido el ejército varias veces, la Operación Balmis llevaba el número 1 y cuando se suspendió ya tenían preparada la número 2, en la que los rastreadores militares han asumido las competencias sanitarias para hacer seguimientos de la población bajo la dirección de sus propios mandos y no de los médicos, porque aquí no hay ningún problema de salud, sino una crisis económica, social y política del capitalismo.

Blanco y en botella: esta crisis capitalista es de tal envergadura que no se puede aliviar sólo con medidas de política económica, sino que requiere una intervención sobre la sociedad; es decir, que desde la primavera está en marcha un plan contrainsurgente para impedir cualquier clase de protesta social, e incluso las reuniones de todo tipo de colectivos, sindicatos, partidos y movimientos.

“El que avisa no es traidor”. Por nuestra parte, ya anunciamos hace más de un mes, en una entrada publicada el 9 de agosto, que esto iba a ocurrir y recibimos toda clase de insultos, como viene ocurriendo desde que se inició esta ola de histeria y represión política.

Incluso los inquisidores de “Maldita” dijeron que la información era un bulo. ¡Cuánto sinvergüenza y mercenario anda suelto por ahí!

Más información:
– El gobierno del PSOE y Podemos volverá a imponer el confinamiento el 18 de septiembre
– El ejército moviliza el mayor despliegue en tiempos de paz con el pretexto de la segunda ola
– El ejército amenaza con volver a salir a la calle con el pretexto de un rebrote de coronavirus
– El ejército ha ejecutado 20.000 actuaciones con el pretexto del estado de alarma
– El gobierno del PSOE y Podemos envía tropas del ejército para imponer el confinamiento a los temporeros de Huesca
– Dossier coronavirus

También en África lo que ha causado estragos en la población ha sido el confinamiento y no el coronavirus

En África la pandemia ha funcionado de manera parecida a otros lugares. Ha habido muchos más histéricos que enfermos. Las previsiones también eran aterradoras para unos sistemas de salud inexistentes o en manos de “benefactores” extranjeros, es decir, del colonialismo sanitario. Los cadáveres se iban a amontonar en las calles.

Los augurios más optimistas del Imperial College de Londres predijeron “sólo” 300.000 muertes. Los “expertos” de la Organización Mundial de la Salud volvieron a hacer el ridículo: 10 millones de “casos” en seis meses (1).

Muchos países africanos adoptaron medidas draconianas para ganarse el favor de las instituciones financieras internacionales, como el Banco Mundial. Si no confinaban no había más dinero. También debían agradar a las multinacionales farmacéuticas y las ONG para que el dinero y los equipos sigan llegando.

Otros lo hicieron por imitar lo que hacían sus amos, e incluso trataron de apretar aún más la soga. Cerraron las fronteras, las escuelas, los negocios y los barrios populares. Impusieron toques de queda y prohibieron las reuniones y celebraciones colectivas.

En Uganda paralizaron hasta el funcionamiento del transporte público. El gobierno de Kampala realizó más de 350.000 pruebas de coronavirus. Las previsiones eran de 68.000 muertes si no tomaban ninguna medida y el balance real es de… 60 muertes (2) para una población del tamaño de España.

Un continente con una población de 1.300 millones de habitantes ha tenido menos muertes atribuidas al virus que Reino Unido. No es posible hablar en serio de epidemia con cifras de esa escala, por lo que hay que volver a analizar el reverso, los estragos de las medidas represivas aprobadas, con la advertencia de que el impacto del confinamiento en cualquier africano es considerablemente peor que en un país europeo.

En África se ha vuelto a cumplir el viejo principio sanitario de que es peor el remedio que la enfermedad.

El confinamiento ha multiplicado exponencialmente el hambre, las muertes por hambre y las enfermedades asociadas al hambre, que son fácilmente olvidables cuando sólo se habla de una única enfermedad.

En Uganda, donde no hay ninguna epidemia, las fronteras siguen cerradas, lo mismo que el toque de queda. El presupuesto de salud se consumió en sólo tres meses.

Como en el resto de África, la atención exclusiva al coronavirus impide la detección y tratamiento de otras enfermedades, como la malaria o la tuberculosis. En Angola contabilizan 126 muertes atribuidas al coronavirus, lo que contrasta con las 2.500 muertes por paludismo en el primer trimestre de este año.

La mortalidad maternal se ha disparado instantáneamente, pasando de 92 muertes en enero a 167 en marzo.

El temor es que más personas mueran por otras enfermedades diferentes del monotema pandémico de la OMS.

Lo mismo que en los demás países histerizados, los suicidios se han disparado. En países como Angola, Kenia y Uganda, la policía ha matado a las personas para imponer el toque de queda y otras han sido golpeadas y tiroteadas. La policía es más peligrosa que cualquier pandemia.

En Malawi la pandemia llegó en pleno periodo electoral y el gobierno quiso utilizar el confinamiento para impedir su celebración. Las protestas lograron que se pudieron celebrar mítines multitudinarios.

Los modelos de los “expertos” de pacotilla auguraban que sin confinamiento habría a 16 millones de infecciones, 483.000 hospitalizaciones y 50.000 muertes. Hasta la fecha sólo se han contabilizado 176 defunciones.

También han tenido la fortuna de realizar pocos tests, por lo que se han producido muy pocos ingresos hospitalarios.

En Malawi también han descubierto que el coronavirus no nada nuevo, como dijeron al principio los “expertos”, porque la población ya estaba inmunizada de manera natural por una exposición previa a resfriados y gripes comunes.

En África ocho de cada diez personas trabajan por cuenta propia, sobreviven con ingresos marginales como vendedores ambulantes o jornaleros. Si los estragos del confinamiento no han sido mayores es porque muchos de ellos se lo han saltado y han seguido trabajando clandestinamente.

Los efectos a largo plazo de los toques de queda se harán sentir próximamente. Una organización benéfica estadounidense predice 2,3 millones de muertes infantiles debido al hambre y a la interrupción de los servicios durante el confinamiento. En las clínicas de Zimbabwe han disminuido los nacimientos en más de una quinta parte, lo que podría dar lugar a 12.200 muertes maternas adicionales (3), ya que las mujeres tienen más probabilidades de morir en el parto por complicaciones si no están en un entorno médico.

La OMS augura que este año se producirán 200.000 muertes adicionales por tuberculosis.

El paludismo (y no el coronavirus) es la principal causa de muerte en el África subsahariana. Un artículo de Nature Medicine, escrito por los fantoches del Imperial College de Londres, predice que este año se duplicarán las muertes por paludismo: “Sólo en Nigeria, la reducción de la gestión de casos durante seis meses y el aplazamiento de las campañas de utilización de mosquiteros tratados con insecticidas de larga duración podrían provocar otras 81.000 muertes”.

El confinamiento es una medida brutal, y no sólo para África. Sus consecuencias se seguirán padeciendo a largo plazo, incluso cuando al mundo se le haya pasado la histeria y quiera olvidarse de ello.

(1) https://www.aljazeera.com/news/2020/04/africa-coronavirus-cases-hit-10-million-months-200417055006127.html
(2) https://www.worldometers.info/coronavirus/country/uganda/
(3) https://www.thelancet.com/journals/langlo/article/PIIS2214-109X(20)30229-1/fulltext

La Comunidad de Madrid va a confinar a un millón de personas de tres municipios y tres barrios obreros

El gobierno autonómico de Madrid va a confinar selectivamente a la población de tres municipios (Leganés, Parla y Fuenlabrada) y en tres de los 21 barrios de la capital (Puente de Vallecas, Usera y Ciudad Lineal).

En total, en las seis zonas viven cerca de 1,1 millones de personas, en su mayor parte trabajadores. En un claro ensayo contrainsurgente, los movimientos serán restringidos, lo mismo que las reuniones sociales y la policía controlará las entradas y salidas a esas poblaciones.

De lo que no podrán liberarse los trabajadores será de ir todas las mañanas al tajo a cumplir con su jornada. En la nueva normalidad impera del principio “de casa al trabajo y del trabajo a casa”.

Los tres barrios de Madrid forman parte del cinturón sur-este de la capital, que se divide administrativamente en 21 distritos.

El gobierno autonómico anunciará oficialmente el confinamiento el viernes, aunque lo hará recurriendo a eufemismos típicos porque es una medida que sólo puede tomar el gobierno central con el estado de alarma.

Lo llamarán “limitaciones a la movilidad”, lo mismo que en Cataluña o en Castilla y León, aunque es una prohibición de las relaciones sociales con familiares, amigos y vecinos y los centros donde las personas se socializan.

Seguirá como hasta ahora la furia inquisidora contra cualquier clase de diversión, fiesta, botellones, bodas, cumpleaños y demás. Hasta la jornada de ayer se habían notificado 90 requerimientos por parte de policías municipales a personas que habían incumplido aislamientos o cuarentenas.

La calle es sólo para la policía o, como dijo Fraga, “la calle es mía”. El franquismo está cumpliendo uno de sus más preciados sueños.

Por fin la policía podrá detener a los apestados, los herejes, los negacionistas y a los que se relacionen con ellos

Esta semana el gobierno de Victoria, en Australia, debate en el Parlamento del Estado un nuevo proyecto de ley que concede a la policía la facultad de detener por la fuerza a los “teóricos de la conspiración”, a los sospechosos de propagar el coronavirus, así como los manifestantes contra el confinamiento y a quienes se relacionen con ellos.

Los manifestantes quedan equiparados a los enfermos. Si se aprueba, el proyecto de ley de medidas de emergencia permitirá a la policía detener a cualquier persona sospechosa de ser de “alto riesgo” o susceptible de propagar negligentemente el coronavirus, ya sea porque esté apestado con el virus o en contacto con una persona apestada.

Un portavoz del gobierno del Estado dijo que la norma también podría aplicarse a “los teóricos de la conspiración que se niegan a aislarse, o a las personas con una grave adicción a las drogas o con enfermedades mentales que carecen de capacidad para ponerse en cuarentena”.

Los detenidos podrían entonces ser colocados en una especie de nuevos campos de concentración que llaman “instalaciones de cuarentena”, naturalmente bajo la estrecha vigilancia de la policía.

En Australia el estado de terror no detiene su maquinaria ni un instante. El domingo la policía detuvo a 74 manifestantes y multó a otras 200 durante una protesta contra el confinamiento en Melbourne.

En cuanto se apruebe la nueva ley ya no habrá sólo detenciones ni multas, sino encarcelamientos apenas disimulados con los ropajes de la cuarentena.

Es algo parecido a la Ley de Peligrosidad Social del franquismo. Los manifestantes se consideran como personas “de alto riesgo” porque propagan el virus.

Junto a los manifestantes encerrarán a los familiares, los compañeros de trabajo, los vecinos, los amigos… y todo el que se ponga por delante.

Los antisistema y seudorrevolucionarios aplaudirán la represión policial añadiéndole el imprescindible toque folklórico de la ecuación “negacionista = ultraderecha”. Se pondrán del lado del terrorismo de Estado, como ya vienen haciendo.

https://www.theage.com.au/national/victoria/people-who-refuse-to-self-isolate-could-be-detained-under-proposed-victorian-law-20200914-p55vm0.html

https://caldronpool.com/victorian-government-pushes-new-bill-to-detain-conspiracy-theorists-anti-lockdown-protesters-and-families/amp/

Un juez federal declara ‘inconstitucional’ el confinamiento en Pennsylvania

Una sentencia de un Tribunal de Distrito de Estados Unidos ha resuelto que la orden del Gobernador Tom Wolf, que obligaba a la población a confinarse en su casa, limitaba el cupo de las reuniones sociales y ordenaba el cierre de todos los negocios “no esenciales”, es inconstitucional (1).

Es un pequeño triunfo en la siniestra era de la “nueva normalidad”. Un grupo de propietarios de pequeños negocios interpuso una demanda contra el Estado porque las medidas adoptadas con el pretexto de la pandemia eran excesivas y arbitrarias y, además, violaban los derechos constitucionales de los ciudadanos.

El juez William S. Stickman ha resuelto a favor de los demandantes (2). El Estado apelará, pero se espera que el fallo pueda sentar un precedente que limite el abuso de poder del gobierno, la “carta blanca” y la imposición de medidas draconianas e indiscriminadas contra la población.

Por grave que sea una emergencia, incluso una emergencia sanitaria, la autoridad del gobierno no es ilimitada, afirma la sentencia. Las libertades protegidas por la Constitución no son libertades condicionales, que se aplican cuando los tiempos son buenos pero que pueden dejarse de lado cuando los tiempos son malos.

La resolución de una crisis no puede reemplazar el compromiso con los derechos fundamentales, añade. La Constitución no puede aceptar una “nueva normalidad” en la que las libertades fundamentales del pueblo se subordinan a unas medidas políticas de emergencia sin límite de tiempo.

La Constitución establece ciertos límites que no se pueden cruzar, ni siquiera en una situación de emergencia, concluye la sentencia.

La decisión de este juez contrasta poderosamente con la ley recién aprobada por el gobierno del PSOE y Podemos que ha eliminado a los jueces ordinarios de las medidas de confinamiento para trasladarlas a los Tribunales Superiores de Justicia de la comunidades autónomas (3).

El PP ha apoyado en este punto a un gobierno “de izquierda” porque, de manera sistemática, a lo largo de la ley marcial, los Tribunales Superiores de Justicia han venido tumbando las decisiones de los jueces ordinarios contra las medidas de los gobiernos autonómicos.

Este verano, un juzgado de lo contencioso-administrativo de Lleida frenó la decisión de la Generalitat de confinar la ciudad y varias comarcas y, tras recurrir la decisión, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña dio luz verde.

En Madrid ocurrió lo mismo ante la decisión de prohibir fumar en las terrazas. Un juez ordinario lo frenó hasta que el Tribunal Superior de Justicia terminó dando la razón al gobierno autónomo.

(1) https://edition.cnn.com/2020/09/14/politics/pennsylvania-coronavirus-large-gatherings-court-ruling/index.html
(2) https://drive.google.com/file/d/1FL3Y1kDPricSINHlym0lVIw9hdsvmZmx/view
(3) https://www.20minutos.es/noticia/4382212/0/juzgados-ordinarios-no-podran-frenar-confinamientos-medidas-anticovid/

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