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Censurado un artículo científico que demostraba que no hay exceso de mortalidad en Estados Unidos

Uno de los centros de cabecera mundiales para el seguimiento de la pandemia es la Universidad Johns Hokpins. Recientemente publicó un artículo científico en su web sobre la mortalidad en Estados Unidos a causa del coronavirus, que fue retirado apresuradamente. La censura no se relaja.

El artículo sostenía que en Estados Unidos no se ha producido un exceso de mortalidad en lo que llevamos de año con respecto a los anteriores. La cifra de muertos es parecida porque la disminución del número de fallecidos por otras causas es similar a los que se atribuyen al coronavirus.

El artículo apareció firmado por Yanni Gu y sus datos los extrajo de los CDC. Según Gu, el aumento de las muertes relacionadas con el coronavirus es una ilusión porque muchas muertes por enfermedades cardiovasculares han sido etiquetadas como “covid” (1).

Este año se ha registrado una disminución significativa y sorprendente de las muertes por enfermedades cardiovasculares, pero también por otras causas, en comparación con años anteriores.

El artículo se sustenta en los análisis estadísticos de Geneviève Briand, profesora de la Universidad John Hopkins, para quien las muertes por enfermedades cardíacas, respiratorias, influenza y neumonía se han reclasificado para atribuirlas al “covid”.

La tesis de Gu y Briand explicaría la desaparición de los casos de gripe detectados en lo que va de año, que ya hemos comentado en otra entrada y que los CDC han reconocido (2).

En Estados Unidos las cifras de la pandemia de coronavirus son, pues, engañosas. El coronavirus no ha tenido ningún efecto sobre el porcentaje de mortalidad entre los ancianos, ni ha aumentado tampoco el número total de muertos.

El artículo fue rápidamente sustituido por una declaración de los editores de la Universidad, en la que afirman que el artículo apoyaba “inexactitudes peligrosas que minimizan el impacto de la pandemia”. Naturalmente los “verificadores de hechos” aplaudieron la censura porque no había nada de eso: la Universidad había decidido retirar el artículo de manera voluntaria.

Si no quieren incurrir en herejías, errores, confusiones, equivocaciones y desvaríos no deberían leer el artículo de Gu. Demos gracias a la Universidad John Hopkins y a los “verificadores de hechos” por evitarnos la tentación del pecado.

(1) Yanni Gu, A closer look at U.S. deaths due to COVID-19, The John Hopkins University News-Letter, 22 de noviembre de 2020
https://web.archive.org/web/20201126223119/https://www.jhunewsletter.com/article/2020/11/a-closer-look-at-u-s-deaths-due-to-covid-19
(2) https://www.cdc.gov/mmwr/volumes/69/wr/mm6937a6.htm

Gráfico elaborado por la profesora Geneviève Briand sobre el nuevo reparto de la mortalidad entre las diferentes patologías
Webinario de la profesora Briand en YouTube

Las muertes por malaria superan con creces a las atribuídas al coronavirus en el África subsahariana

Las muertes por malaria debido a las disrupciones generadas durante la pandemia de coronavirus en los servicios diseñados para combatir la enfermedad transmitida por mosquitos superarán con creces a las muertes por coronavirus en el África subsahariana, advirtió ayer la Organización Mundial de la Salud.

Más de 409.000 personas en todo el mundo -en su mayoría bebés en las zonas más pobres de África- murieron a causa de la malaria el año pasado, dijo la OMS en su último informe, y es casi seguro que el coronavirus hará que el número aumente en 2020.

“Nuestras estimaciones son que, dependiendo del nivel de disrupción del servicio [por el coronavirus] podría haber un exceso de muertes por malaria de entre 20.000 y 100.000 en el África subsahariana, la mayoría de ellas en niños pequeños”, dijo a los medios Pedro Alonso, director del programa de malaria de la OMS.

“Es muy probable que el exceso de mortalidad por la malaria sea mayor que la mortalidad directa por coronavirus”, agregó.

El informe de la OMS halló que hubo 229 millones de casos de malaria en todo el mundo en 2019 y dijo que, a pesar de los desafíos sin precedentes de la pandemia de coronavirus, muchos países habían luchado duro y se habían mantenido firmes contra la enfermedad.

No obstante, Alonso indicó que “el éxito a largo plazo para lograr un mundo libre de malaria en una generación está lejos de estar asegurado”. Algunos de los países africanos más afectados por la malaria han tenido problemas para lograr avances significativos desde 2016.

Debido a la transmisión continua de la malaria a través de los mosquitos en muchas partes, la mitad de la población mundial está en riesgo de contraer la enfermedad, que mata todavía a un niño cada dos minutos. A pesar de esto, el enfoque de la financiación y la atención se ha desviado, aumentando la probabilidad de que se produzcan muertes infantiles evitables.

Peter Sands, director ejecutivo del Fondo Mundial para la lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria, dijo que los hallazgos del informe de la OMS son “extremadamente oportunos”.

“La salud mundial, los medios y la política están todos paralizados por el coronavirus […] y prestamos muy poca atención a una enfermedad que todavía está matando a más de 400.000 personas cada año, sobre todo niños”, dijo a los periodistas en la comparecencia.

https://www.elcomercio.com/actualidad/muertes-malaria-africa-covid19-oms.html

En la Brigada Facebook del ejército británico combaten 1.500 soldados por lo menos

En 2015 el ejército británico anunció oficialmente la creación de una Brigada dedicada exclusivamente a “luchar” en las redes sociales. Es la 77 Brigada, aunque se la conoce como la “Brigada Facebook”.

No obstante, su teatro de operaciones son todos los foros de internet. El Estado Mayor del ejército británico la presenta como “una fuerza de combate para la era digital”, que está integrada por al menos 1.500 soldados con la misión de informar y desinformar.

En realidad, la Brigada Facebook se creó en 2010 para dirigir las informaciones sobre la inminente Primavera Árabe. Su nombre es un homenaje a los “Chindits”, una unidad que durante la Segunda Guerra Mundial operó en Birmania tras las líneas del frente para sembrar la confusión entre los japoneses.

Sus misiones son las propias del espionaje de toda la vida: recabar información, operaciones secretas, desinformar y demás técnicas de influencia sobre la opinión pública que hasta ahora eran competencia de los medios de comunicación y de los inquisidores de la catadura de Maldita o Newtral.

El año pasado, un dirigente del Partido Nacional Escocés, Douglas Chapman, afirmó que la 77 Brigada estaba atacando y desprestigiando en las redes a los independentistas escoceses.

Según el Sunday Times, actualmente la Brigada Facebook trabaja en la preparación de la campaña de vacunas contra el coronavirus y las redes comienzan a llenarse de mensajes contra los “antivax”, el movimiento de quienes se oponen a la vacunación obligatoria.

Naturalmente, detrás de los mitos negacionistas está el largo brazo del Kremlin, dice un comunicado oficial de la OTAN (1) y esta mañana el Times volvía a la carga: la propaganda contra las vacunas procede de “Estados hostiles” y está “vinculada Moscú” (2).

Antes los negacionistas eran neonazis y ahora secuaces de los rusos.

Las técnicas de manipulación militar de las redes sociales son conocidas: inteligencia artificial, bases de datos, bots, cuentas falsas, trolls… Son las mismas aplicaciones informáticas que han estado utilizando en la “lucha antiterrorista”, dice el Times.

Si Gran Bretaña fue el primer país en crear una Brigada del ejército para intoxicar las redes sociales, Estados Unidos e Israel le siguieron los pasos. El Tsahal, por ejemplo, está presente en unas 40 redes sociales, bajo diferentes identidades y en seis idiomas diferentes.

Hace pocas semanas, el gobierno del PSOE y Podemos también ha creado su propia Brigada Facebook, poniendo la guerra sicológica en manos del CNI, siempre con el manido propósito de “luchar contra la desinformación”, es decir, contra los medios de información alternativos.

(1) https://www.nato.int/nato_static_fl2014/assets/pdf/2020/4/pdf/2004-Factsheet-Russia-Myths-COVID-19_en.pdf
(2) https://www.thetimes.co.uk/article/gchq-in-cyberwar-on-anti-vaccine-propaganda-mcjgjhmb2

Wuhan: el regreso al escenario del crimen no encuentra el rastro que esperaba

La Biblia empieza por el Génesis, donde se cuenta el origen de todo, y la policía también empieza por el lugar del crimen, donde el delincuente ha dejado sus mejores rastros. Si encuentras el origen, encuentras la explicación.

Si la pandemia empezó en Wuhan, ahí deben estar el rastro de sangre y las huellas dactilares. Por eso, una vez terminado el confinamiento, el Ayuntamiento puso a los científicos a buscar el origen de todo. Se suman así a los equipos de la OMS y The Lancet, que también han enviado a sus sabuesos al epicentro del desastre, porque ya saben: los chinos no han dicho la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad de esta pandemia (de la que son responsables).

Los chinos son unos rastreadores de verdad. Hicieron las cosas al más puro estilo chino: si Wuhan tiene 10 millones de habitantes, los científicos se pusieron a buscar coronavirus en todos y cada uno de sus habitantes. En masa. Sus conclusiones las acaba de publicar la revista Nature (*) y no tienen desperdicio.

El confinamiento, que había empezado el 23 de enero, se acabó el 8 de abril y durante los primeros dos meses, hasta el 10 de mayo, sólo detectaron seis casos positivos en la ciudad, o sea, casi nada. En menos de tres meses la terrible pandemia se había marchado sin dejar huellas.

Los científicos enviados por el Ayuntamiento acabaron su rastreo exhaustivo el 1 de junio y sólo encontraron 300 casos. Todos ellos eran asintomáticos, es decir, personas sanas. No hay enfermos.  El epicentro no mostraba ningún signo del huracán.

A partir de aquí vuelven a abrirse todos los interrogantes, no sólo de esta pandemia sino de la doctrina sobre la que se ha construido. Los “expertos” de la tele nos deben una explicación, otra más, que no podemos esperar obtener en ningún caso.

En el origen no aparece lo que cabría esperar y, sobre todo, en Wuhan solucionaron en tres meses lo que en Europa no son capaces en ocho meses. No es que algo este fallando, sino que falla todo.

Siempre podrán recurrir al consabido argumento -muy cientifico sin duda alguna- de que no vale nada que no proceda de Estados Unidos y sus socios. Incluso es posible que los chinos se hayan apoderado de la revista Nature para seguir engañando al munto entero.

(*) https://www.nature.com/articles/s41467-020-19802-w

Más información:
– La CNN descubre el ‘Expediente Wuhan’ y lo encuentra vacío

«Cuanto menos dure el coito, menos probabilidades de contagio» es la última recomendación de los «expertos» en Estados Unidos

«Las decisiones sobre sexo y sexualidad deben equilibrarse con la salud personal y pública«. La superestrella anti COVID de Estados Unidos, Anthony Fauci reflejó esta idea cuando declaró en abril respecto a aquellos que se encuentran con extraños para tener relaciones sexuales a través de Tinder u otras aplicaciones de citas. Leer más

Los suecos rechazan la vacuna contra el coronavirus porque tienen muy buenos motivos para ello

Durante la pandemia los medios de comunicación han sustituido a Corea del norte por Suecia porque siempre necesitan un espantapájaros que les sirva de contrapunto. En una película hacen falta buenos, pero también malos. Los primeros no parecerían tan buenos sin los segundos.

Intoxicadores como ElDiario.es han dirigido su artillería contra los fracasos, reales o imaginarios, del gobierno y de los responsables de la política sanitaria sueca, encabezados por el malvado Anders Tegnell.

Pero ahora llegan las vacunas y el asunto cambia de tono. Suecia ya se parece más a los otros países civilizados, como España, por ejemplo. El gobierno recomienda a la población que se vacune y Tegnell secunda el llamamiento.

No obstante, a pesar de los buenos consejos del gobierno, la población desconfía y son menos de la mitad los que se quieren vacunar, según una reciente encuesta del Instituto Novus.

Aunque la Inquisición diga otra cosa, los suecos tienen buenos motivos para rechazar la vacuna contra el coronavirus: por consejo de su gobierno y de Tegnell, en particular, una parte de la población que se vacunó contra la gripe H1N1 en 2009 padeció importantes efectos adversos, como la narcolepsia.

Once años después la prensa sueca no lo puede ocultar y le han puesto el altavoz a algunos de los afectados, como Meissa Chebbi. “Nunca lo volveré a hacer de nuevo, a menos que sea absolutamente necesario tomarla, es una amenaza para la vida”, dice. “Esperaré cinco años, hasta que sepamos los riesgos”, añade.

En 2009 Suecia pidió a la población que se vacunara contra la pandemia de gripe con la vacuna Pandemrix producida por la multinacional británica GlaxoSmithKline. Más del 60 por ciento, casi seis millones de personas, respondieron positivamente al llamamiento, un récord mundial en un país donde ninguna vacuna es obligatoria.

Pero cientos de personas, en su mayoría niños y adolescentes, desarrollaron narcolepsia como efecto secundario. La causa: un coadyuvante cuyo papel era multiplicar el efecto inmunológico. “Destruyó mi vida”, explica Meissa, que tenía 11 años entonces. “Me quedo dormido todo el tiempo, en todas las situaciones y en momentos inapropiados: en la mesa, en las entrevistas de trabajo, en los discursos, seminarios y en la universidad. Me dormí en el trabajo, en los autobuses, en todas partes”.

Casi 440 de las 702 víctimas tuvieron que ser indemnizadas por el Fondo de Seguro Farmacéutico, que pagó un total de 100 millones de coronas. Al año siguiente dicha vacuna se dejó de administrar.

El 18 de febrero de 2011 tanto la Agencia Española de Medicamentos como la Europea dijeron que no había una relación causal entre la vacunación con Pandemrix y la narcolepsia (1). Pero los españoles no debían estar muy convencidos de ello porque retiraron el comunicado de internet. Ya sólo queda la referencia europea.

Con el comunicado de la OMS ocurrió lo mismo: tras publicar una primera versión, desaparecida, lo sustituyeron por otro (2) que se cuelga de un alambre y es bastante demostrativo de la verdadera naturaleza de este lamentable organismo internacional.

Lo que no se puede olvidar del Caso Pandemrix es que la olvidada pandemia de gripe de 2009 fue un gran pelotazo farmacéutico. Como dijo la revista British Medical Journal, fue una “catástrofe evitable” (3).

Tampoco se debería olvidar que la multinacional GlaxoSmithKline ocultó información sobre su vacuna, pero ese tipo de prácticas mafiosas no deberían sorprender a nadie. “¿Por qué nadie avisó a las víctimas de la vacuna?”, pregunta la revista British Medical Journal. Esa es la cuestión: ocultaron información a las víctimas, pero las burocracias sanitarias de cada país estaban al tanto de los efectos adversos de la vacuna, es decir, que los gobiernos son cómplices del pelotazo y la salud de las personas les importa un bledo.

(1) https://www.aemps.gob.es/informa/notasinformativas/medicamentosusohumano-3/seguridad-1/2011/ni-muh_05-2011/
http://www.aemps.es/actividad/alertas/usoHumano/seguridad/2011/03-2011_NI_MUH.htm
http://www.ema.europa.eu/ema/index.jsp?curl=pages/news_and_events/news/2011/02/news_detail_001211.jsp
(2) https://www.who.int/vaccine_safety/committee/topics/influenza/pandemic/h1n1_safety_assessing/narcolepsy_february2011/en/
https://www.who.int/vaccine_safety/committee/topics/influenza/pandemic/h1n1_safety_assessing/narcolepsy_statement/en/
(3) https://www.bmj.com/content/362/bmj.k3948

Canadá pone al ejército al frente de la vacunación masiva de la población

Canadá ha colocado al general de división Dany Fortin al frente del equipo de expertos en planificación militar que trabajará con el Ministerio de Sanidad y el Instituto de Salud Pública (ASPC) para vacunar a la población de forma masiva.

Ayer la Ministra de Sanidad, Patty Hajdu, y el Ministro de Defensa, Harjit Sajjan, anunciaron que el ejército canadiense apoyará el plan del gobierno para imponer las vacunas. Además de Fortin, otros dos generales, Simon Bernard y Krista Brodie, también participarán en la coordinación logística del ASPC.

Actualmente Fortin es el Jefe de Estado Mayor del Comando de Operaciones Conjuntas de Canadá. Tiene una amplia experiencia en la dirección de operaciones imperialistas, incluyendo la invasión, bombardeo y destrucción de Yugoeslavia en los años noventa y el despliegue de las tropas expedicionarias de la OTAN en Irak en 2018, de la que fue el comandante en jefe.

Para el ejército una vacunación masiva no es diferente de la invasión militar de un país y por esa razón han designado a Fortin como responsable de la planificación del ASPC y encargado de dirigir la logística.

En 1991 Fortin se graduó en la Academia militar real de San Juan (CMR) como oficial de artillería y su elección no es casual: se trata de uno de los perros guardianes del Pentágono dentro de Canadá. Se formó en Estados Unidos, siendo nombrado Comandante Adjunto de Operaciones del 1 Cuerpo del Ejército de Estados Unidos de 2015 a 2017, con varias misiones en el Extremo Oriente.

La intervención del ejército canadiense en la pandemia no es reciente. El general ya participó en las misiones militares en los asilos y centros sanitarios durante la primera ola.

En la logística de la vacunación canadiense participarán los 27 miembros del ejército que ya están destinados en la ASPC y a ellos se les unirán otros soldados, entre ellos especialistas en logística, planificadores de operaciones, farmacéuticos, administradores de salud, ingenieros y expertos en tecnología de la información.

En Ontario el gobierno regional también ha confiado en Rick Hillier, antiguo Jefe del Estado Mayor de la Defensa, para organizar la campaña local de inmunización.

Si en Navidad alguien llama a la puerta de tu casa durante la cena, ya sabes: es la policía

La Ministra belga de Interior, Annelies Verlinden, ha advirtido a la población que sus celebraciones navideñas serán interrumpidas por la policía si hacen demasiado ruido.

Estas Navidades los belgas deben cenar sigilosamente. De lo contrario pueden esperar que la policía llame a las puertas de sus casas porque no cumplen debidamente con las estrictas reglas del toque de queda.

“Si es necesario, si hay mucho ruido, por ejemplo, la policía llamará a la puerta”, dijo la ministra, que aparece en la foto de portada.

Verlinden no dijo que la policía pudiera entrar en las viviendas, pero los belgas están advertidos de que están sometidos a una vigilancia estrecha.

La intimidación es ya algo corriente en Europa. La policía británica también ha advertido que no dudaría en interrumpir las reuniones familiares de Navidad si cree que se estón violando las restricciones del toque de queda (2).

“Si pensamos que grandes grupos de personas se están reuniendo donde no deberían estar, entonces la policía tendrá que intervenir”, dijo David Jamieson, Comisionado de West Midlands para la Policía y el Crimen. “Si, una vez más, hay una flagrante violación de las reglas, entonces la policía tendrá que intervenir” (3).

La declaración se hizo a pesar de que, según la ley británica, la policía no puede entrar en una casa sin una orden judicial.

La única excepción es cuando la policía supone que una persona se comporta como si estuviera apestada por el coronavirus, en cuyo caso pueden entrar y obligar a las personas a salir de la vivienda a la fuerza.

(1) https://www.7sur7.be/belgique/s-il-le-faut-la-police-sonnera-aux-portes-a-noel-previent-annelies-verlinden-la-ministre-de-l-interieur~a1fe56b7/
(2) https://www.dailymail.co.uk/news/article-8886855/Police-commissioner-says-officers-break-Christmas-dinners-families-flout-lockdown-rules.html
(3) https://www.telegraph.co.uk/news/2020/10/27/family-christmas-gatherings-breach-covid-rules-will-broken-police/

Han muerto más japoneses por suicidio en un mes que por coronavirus en toda la pandemia

En un mes han muerto más japoneses por suicidio que por coronavirus en toda la pandemia. Sólo en octubre los suicidios alcanzaron los 2.153 fallecidos, según la policía, mientras que los muertos imputados al coronavirus no llegan a los 2.000 en toda la pandemia, una cifra insignificante, sobre todo teniendo en cuenta que el gobierno no ha impuesto ningún confinamiento.

Octubre es el cuarto mes consecutivo que ve aumentar la cifra de suicidios. En lo que va de año ya se han quitado la vida más de 17.000 personas.

Los suicidios son preocupantes entre las mujeres trabajadoras, las más afectadas por los despidos. La violencia doméstica ha aumentado, como en otros países del mundo.

Los suicidios de niños, aunque son una porción mucho más pequeña del total, también son más altos. Entre 2016 y 2017 se suicidaron más niños y adolescentes japoneses que en cualquier año desde 1986 (1).

“Tenemos que enfrentarnos seriamente a la realidad”, ha dicho el portavoz del gobierno, Katsunobu Kato, al anunciar que se han reforzado los esfuerzos para asesorar a las víctimas potenciales a través de líneas telefónicas de prevención del suicidio.

La siquiatra Chiyoko Ueda dice que la angustia creada por la crisis económica es evidente. Los pacientes le dicen que su autoestima ha caído porque les preocupa el dinero. Los despidos han enviado a los trabajadores a sus casas y la permanencia prolongada en el hogar ha perturbado sus vidas y su convivencia familiar.

Japón ha luchado contra las altas tasas de suicidio durante mucho tiempo, pero las cifras habían seguido una tendencia descendente este año, hasta que invirtieron el curso en julio, cuando el impacto amortiguador de los subsidios públicos desapareció.

Ese mes Japón añadió 10 millones de dólares adicionales para la prevención de suicidios, después de que se presupuestaran 24 millones de dólares la primavera pasada.

Hasta este año, Japón había estado haciendo progresos constantes para reducir los suicidios, que superaron los 34.000 en 2003. La mejora del asesoramiento y los esfuerzos para combatir el “karoshi” (trabajar hasta la muerte), ayudaron a reducir los suicidios a unos 20.000 el año pasado, la cifra más baja desde que se empezaron a llevar registros en 1978.

Si bien el Japón sigue teniendo la tasa de suicidio más alta de los países del G-7, con 16 por cada 100.000 habitantes, esperaba seguir progresando, con el objetivo de reducirla a 13 por cada 100.000 para 2026, un nivel comparable al de otros países desarrollados.

La tasa de suicidios en Estados Unidos también ha ido en aumento, superando en 2018 la barrera de los 14 por 100.000 habitantes.

A principios de este año, investigadores estadounidenses advirtieron que la pandemia podría provocar 75.000 muertes “por desesperación”, derivadas del desempleo, el confinamiento, la distancia social y otros factores estresantes.

“Estamos en medio de una epidemia de salud mental en este momento, y creo que sólo va a empeorar”, dijo recientemente la doctora Vivian Pender, presidenta de la Asociación Americana de Psiquiatría (2).

“¿No crees que lo peor ya ha pasado?”, le preguntó el periodista.

“No, en absoluto. No, creo que de alguna manera lo peor está por venir, en términos de salud mental. Habrá una tremenda pena y luto por toda la gente perdida, y las oportunidades perdidas, y los sueños y esperanzas perdidas que la gente tenía”.

Más de la mitad de los adultos estadounidenses dijeron en una encuesta reciente que su salud mental ha sufrido a causa de la ola de histerismo. Las recetas de antidepresivos se dispararon un 14 por ciento después de la primera ola.

(1) https://cnnespanol.cnn.com/2018/11/06/japon-tiene-la-tasa-de-suicidio-mas-alta-en-30-anos-entre-jovenes/
(2) https://www.cbsnews.com/news/the-mental-health-toll-of-covid-19/

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