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Etiqueta: Coronavirus (página 5 de 108)

Hasta un 95 por cien de los niños se niegan a llevar mascarillas en las escuelas británicas

Los niños muestran un sentido común del que carecen muchos mayores. No quieren hacerse pruebas de coronavirus ni llevar mascarillas en la escuelas británicas.

“Lamentablemente, en las últimas 24 horas hemos recibido informes de al menos seis centros de enseñanza secundaria del noroeste de Inglaterra en los que los niños, en gran número, se niegan a realizar las pruebas de flujo lateral o a llevar mascarillas”, ha declarado Damien McNulty, miembro ejecutivo nacional de la Asociación Nacional de Directores de Colegios y del Sindicato de Profesores.

“Tenemos un colegio en Lancashire en el que sólo 67 niños de 1.300 están dispuestos a someterse a una prueba de flujo lateral y a llevar mascarillas. Se trata de una emergencia de salud pública”, añadió (*).

El gobierno pidió a los colegios que exigieran a los alumnos el uso de mascarillas en las aulas y zonas comunes, pero confiesa de que no tiene pruebas de que eso sirva para nada. Los propios informes del gobierno de Londres sobre si las mascarillas evitarían la propagación del virus en las escuelas no son concluyentes.

La burocracia sanitaria ha tenido que confesar que las pruebas de que las mascarillas impiden la propagación del virus son estadísticamente insignificantes.

“Las escuelas en las que se utilizaron mascarillas en octubre de 2021 vieron una reducción de dos a tres semanas después en las ausencias de covid del 5,3% al 3%, una caída de 2,3 puntos porcentuales”, según la BBC.

“En las escuelas que no utilizaron mascarillas, las ausencias se redujeron del 5,3% al 3,6%, un descenso de 1,7 puntos porcentuales”.

Según el profesor Jim Naismith, de la Universidad de Oxford, cuando Inglaterra abandonó el mandato de las mascarillas en julio y Escocia lo mantuvo, no hubo “ninguna diferencia significativa” en las tasas de infección.

El doctor Colin Axon, asesor del gobierno en el SAGE, desestimó las mascarillas como “mantas de confort” que no hacen prácticamente nada, señalando que la partícula del coronavirus es hasta 5.000 veces más pequeña que los agujeros de la mascarilla.

“Los tamaños pequeños no son fáciles de entender, pero una analogía imperfecta sería imaginar que se disparan canicas a los andamios de los constructores, algunas podrían chocar con un poste y rebotar, pero la mayoría obviamente pasaría”, dijo Axon.

(*) https://www.telegraph.co.uk/news/2022/01/06/school-pupils-refusing-wear-face-masks-class-warns-union-official/

La falsificación del número de hospitalizados ‘por covid’ en Australia

Desde un pricipio, la pandemia se ha orquestado sobre datos falsificados. Da lo mismo hablar de muertos, como de “casos positivos” o de colapso hospitalario. No sorprende saber ahora que cientos de pacientes australianos que figuraban como hospitalizados “por covid” lo fueron por otros motivos.

El Ministro de Sanidad de Nueva Gales del Sur, Brad Hazzard, confiesa que la mitad de los que figuran en las estadísticas diarias simplemente dan positivo en controles rutinarios de “covid” tras haber sido ingresados por fracturas de huesos, dolores de parto o incluso problemas de salud mental.

La Sanidad de Queensland cometió un fraude similar.

El Primer Ministro, Dominic Perrottet, que a menudo dice que hay que tener en cuenta la tasa de hospitalización y las muertes como verdadero indicador del impacto de la enfermedad, en lugar de las cifras brutas de casos, ha pedido que se establezca una definición uniforme de las hospitalizaciones por el “covid”.

“Hay personas que se cuentan como hospitalizadas por Covid. No fueron allí por Covid. Fueron allí por alguna otra razón y por eso fueron ingresados, y se les han hecho pruebas cuando están allí y se ha descubierto que tienen Covid”, declaró al programa Today Show.

“Así que tenemos que conseguir una definición estándar sobre eso porque estas son las cosas clave que tenemos que rastrear ahora”.

“Una proporción razonable de los casos que se clasifican como hospitalizaciones en Covid son en realidad personas con otros motivos de ingreso», declaró Hazzard. “Los ataques al corazón, los partos, las caídas, nada de eso se detiene sólo porque haya Covid. Llegan al hospital, se les toma una muestra y se confirma el Covid”.

“Esto nos muestra que [el virus] está en la comunidad, pero no necesariamente vemos que sea la razón principal de todos los ingresos”.

Queensland Health también reconoció que puede haber personas que se presenten en el hospital por otro motivo y luego acaban dando también positivo en una prueba de “covid”, registrándose como tales en sus informes.

Como otros países, entre ellos España, Australia también ha reducido el periodo de cuarentena, a causa de las bajas laborales por dar positivo en una prueba de coronavirus o por tratarse de un “caso cercano”.

En Australia hay menos enfermos diagnosticados como “covid” y también menos trabajadores sanitarios activos, ya que una gran parte de ellos está de baja médica.

Las bajas laborales de los trabajadores sanitarios han colapsado los hospitales australianos por falta de mano de obra. La burocracia sanitaria ha tenido que solicitar a los trabajadores que se reincorporen a su puesto de trabajo, aunque hayan dado positivo en una prueba.

—https://www.news.com.au/world/coronavirus/australia/up-to-half-of-nsw-covid-hospital-patients-went-in-for-something-totally-different-and-were-positive-in-routine-testing/news-story/603db6feed20422b3e8b57fd0e159fdb

La cárcel de Lleida ha aplicado a Pablo Hasél y al resto de su módulo un régimen de aislamiento que se prolonga desde hace semanas

El coronavirus ha sido la excusa perfecta para el endurecimiento de las condiciones penitenciarias que el Estado venía soñando desde hacía años, y una solución a la conflictividad en las cárceles. Entidades y abogados denuncian la doble tortura de las restricciones por el coronavirus en las cárceles, que implican días y días de encierro injustificado en las celdas. Leer más

La mayor parte de los ‘pacientes covid’ ingresaron por otro motivo en los hospitales ingleses

El 65 por cien de los pacientes calificados como “covid” en los hospitales ingleses, ingresaron por otro motivo y se les cambió la etiqueta cuando dieron positivo en alguna de las pruebas de detección.

En las dos semanas anteriores al 21 de diciembre, los hospitales ingleses registraron 563 nuevos pacientes ingresados “con coronavirus”, pero sólo 197 (el 35 por cien) fueron tratados principalmente por “covid”. Los otros 366 (65 por cien) dieron positivo sólo después de haber sido admitidos por otra enfermedad (*).

En Londres, donde el temor a un aumento de los ingresos hospitalarios debido a la variante ómicron se utiliza para justificar más restricciones, las cifras son aún más altas, ya que el 70 por cien de los ingresos hospitalarios debidos al “covid” se diagnostican después de que el paciente ya haya sido ingresado por otras afecciones.

La distinción entre las personas que ingresan en el hospital “a causa del covid” y las que dan positivo después de haber ingresado por otras razones, es importante porque pone de manifiesto hasta qué punto las cifras del covid están infladas.

No sólo ocurre en términos de “casos” sino también de muertes. Muchas personas con comorbilidades mucho más graves no mueren a causa del “covid”, pero se contabilizan como tales.

En Inglaterra sólo el 5 por cien de las camas hospitalarias están ocupadas por pacientes de “covid” y la tasa de ocupación hospitalaria es actualmente del 89 por cien, una cifra muy habitual en invierno.

(*) https://www.dailymail.co.uk/news/article-10339555/Two-thirds-new-Covid-hospital-patients-England-tested-positive-admitted.html

Los CDC admiten que la prueba PCR de detección de coronavirus no detecta ningún virus

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) han tardado dos años en admitir algo que el más torpe podía conocer desde el principio: la prueba RT-PCR de detección de coronavirus no detecta ningún virus. Ya lo dijo su inventor, Kary Mullis, al que le concedieron el Premio Nobel en 1992 por el descubrimiento.

El comunicado oficial dice lo siguiente: “Después del 31 de diciembre de 2021, los CDC retirarán la solicitud a la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) para la autorización de uso de emergencia (EUA) del panel de diagnóstico RT-PCR en tiempo real de CDC 2019-Novel Coronavirus (2019-nCoV), la prueba presentada por primera vez en febrero de 2020 para la detección de SARS-CoV-2 solamente” (*).

La OMS sostuvo su declaración oficial de pandemia en la consigna: tests, tests, tests. Cuantos más tests, más apestados (más “incidencia acumulada”). Ahora el castillo de naipes se ha venido abajo. Los CDC confiesan que la pandemia no se puede fundamentar sobre los tests RT-PCR. En otras palabras: la pandemia no se puede fundamentar en nada absolutamente.

Volvemos así a la casilla de salida: si a partir del 1 de enero la prueba de detección RT-PCR ya no sirve, tampoco sirve desde hace dos años. Por lo tanto, en el mundo no ha habido 260 millones de apestados y no ha muerto nadie de ningún coronavirus.

Eso conduce a uno de los grandes nudos de esta pandemia: por qué motivo han fallecido los 5 millones de personas que la OMS atribuye al coronavirus. Que nos lo expliquen y se dejen de fantasmadas.

Los CDC orquestan su declaración oficial en uno de sus conocidos fuegos de artificio: el test RT-PCR no diferencia el SARS-CoV-2 de la gripe. También era evidente y el año pasado la chapuza ya apareció a plena luz: no hubo ningún caso de gripe porque todo era SARS-CoV-2.

El debate sobre los tests de detección de virus es algo que se arrastra desde los tiempos del sida, con los viejos y peores vicios clínicos que sólo han podido sorprender a los que carecen de memoria histórica. Si la FDA lleva a cabo la recomendación de los CDC, en Estados Unidos detectarán el “covid” de una manera y en los demás países seguirán con la de siempre.

Por supuesto, la recomendación de los CDC desmiente los chistes que vienen contando acerca de las variantes del coronavirus. Si la RT-PCR no diferencia entre un coronavirus y un virus de la gripe, mucho menos es capaz de diferenciar las distintas variantes del mismo virus.

(*) https://www.cdc.gov/csels/dls/locs/2021/07-21-2021-lab-alert-Changes_CDC_RT-PCR_SARS-CoV-2_Testing_1.html

Roban 100.000 millones de dólares de los fondos de ayuda para la pandemia

Los delincuentes han robado casi 100.000 millones de dólares en fondos de ayuda para la pandemia, según informó el martes el Servicio Secreto de Estados Unidos (*).

Este tipo de acontecimientos son propicios para tales desfalcos porque con diversos pretextos se movilizan grandes cantidades de dinero público que es imposible controlar. La desgracia de muchos enriquece a unos pocos.

Los fondos robados fueron malversados por estafadores del Programa de Protección de Cheques de la Pequeña Empresa, el Programa de Préstamos para Desastres Económicos y otro programa creado para distribuir fondos de ayuda al desempleo a lo largo de Estados Unidos.

Hasta ahora se han recuperado más de 2.300 millones de dólares en fondos robados, lo que ha dado lugar a la detención de más de 100 personas, desde individuos hasta grupos organizados, según el Servicio Secreto.

El gobierno estadounidense ha desembolsado unos 3,5 billones de dólares en fondos de ayuda a la pandemia desde principios del año pasado, cuando comenzó la pandemia oficialmente.

El Servicio Secreto, especializado en fraudes financieros además de su más conocida función de protección presidencial, anunció también el nombramiento de un nuevo coordinador nacional de recuperación de desfalcos para supervisar sus extensas investigaciones sobre el enorme número de casos de fraude derivados de todos los robos.

(*) https://www.cnbc.com/2021/12/21/criminals-have-stolen-nearly-100-billion-in-covid-relief-funds-secret-service.html

Los hospitales franceses nunca estuvieron desbordados a lo largo de la pandemia

A pesar de la intensa propaganda, el año pasado los hospitales franceses no se desbordaron en ningún momento. El informe oficial de la ATIH (Agencia Técnica de Información sobre la Hospitalización) no deja lugar a dudas (*). El llamado “covid” fue una actividad menor de los hospitales. Los pacientes de “covid” representaron sólo el 2 por cien de los ingresos hospitalarios

Las cifras son impactantes porque en medio de una supuesta pandemia, la salud de los franceses nunca había sido tan rubusta: durante todo el año pasado, hubo un 10 por ciento menos de hospitalizaciones que en años anteriores.

En el momento álgido de la pandemia, el número de pacientes de “covid” representó como máximo sólo el 3,7 por ciento de la actividad normal de los hospitales. El llamado “covid” no tuvo un impacto apreciable en los ingresos hospitalarios, ni a lo largo del año, ni durante los supuestos momentos de mayor incidencia.

Por el contrario, los hospitales estuvieron infrautilizados y el histerismo sanitario abandonó a muchos pacientes debido a las diversas medidas políticas puestas en funcionamiento por el gobierno. Los responsables de la desorganización hospitalaria fueron las decisiones políticas, única y exclusivamente.

Los defensores del gobierno argumentan que la estadística del número de pacientes ingresados por “covid” no representa adecuadamente la tensión extrema que se vivió en el interior de los hospitales. La ocupación de las UCI es el verdadero signo revelador de la pandemia, según dicen, porque estuvieron completamente saturadas.

No obstante, las cifras muestran con claridad que no hubo absolutamente ninguna saturación en ninguna parte, sea cual sea el indicador utilizado.

Otro argumento de los defensores del gobierno: los pacientes de “covid” permanecieron más tiempo que el resto de pacientes (18 días de media frente a los 8 días de los hospitalizados por gripe en 2019).

Las cifras tampoco les dan la razón. En Medicina, Cirugía, Obstetricia y Odontología, el número de días de hospitalización fue de 69 millones, contra 2,5 millones para los de “covid”, es decir, el 3,6 por ciento.

El último argumento de los defensores de la histeria es la saturación de las UCI. Sin embargo, el informe de la ATIH informa de que los pacientes ingresados en cuidados críticos por “covid” representaron el 5 por ciento del total.

En 2020, al igual que en el caso de la atención convencional, el número de estancias en las UCI se redujo respecto a 2019 en torno al 5,9 por cien. No obstante, el número de pacientes y días en las unidades de cuidados intensivos aumentó un 2,9 por cien con respecto a 2019. Es un aumento muy pequeño. Los pacientes de “covid” representaron el 11 por cien de los ingresados en las UCI y el 19 por cien de los días de estancia en las UCI.

En términos absolutos, el número de camas instaladas en las UCI se duplicó. Pasó de 5.080 en marzo de 2020 a 10.133 el 15 de mayo, antes de volver a bajar a 8.320 camas el 15 de junio. Pero las cfras son engañosas porque se trató de un cambio de nombre: las camas de reanimación aumentaron porque las camas de cuidados continuos se reclasificaron con ese nombre.

(*) https://www.atih.sante.fr/sites/default/files/public/content/4144/aah_2020_analyse_covid.pdf

Peleas y puñaladas contra la policía rusa por el pasaporte de vacunas

El 22 de noviembre Kazán, la capital de Tatarstán, fue la primera ciudad rusa en exigir pasaportes sanitarios en el transporte público. La nueva norma provocó un caos en las calles. Los autobuses sufrieron retrasos de 20 minutos o más, mientras los conductores se esforzaban por comprobar los pasaportes de los pasajeros, muchos de los cuales iniciaron peleas cuando no les dejaron acceder al autobús.

El Ayuntamiento se rindió. Los pasaportes siguen siendo obligatorios para utilizar el transporte público, pero los conductores ya no los piden.

A principios de diciembre, Ilya Zotov, presidente de la Asociación de Pasajeros de Rusia, decidió investigar por sí mismo si los pasaportes sanitarios de la cpital tártara funcionaban en la práctica.

Sus conclusiones fueron sorprendentes. Viajó en cuatro líneas de autobús diferentes, en un trolebús y también en el metro. Nadie le pidió nada para entrar. En el trolebús, el conductor le preguntó si tenía un pasaporte de vacunas, le respondió que sí (lo cual es cierto), pero no le pidieron que lo mostrara.

En el metro, los pasaportes sanitarios se comprueban a la entrada de la estación, pero puedes mostrar cualquier código (de un familiar, de un amigo), y nadie verifica los datos, escribió Zotov.

El 70 por cien de los pasajeros no llevan mascarillas. “Llego a la conclusión de que todas estas restricciones no son necesarias […] Es mejor que las autoridades de Tatarstán lo admitan honestamente y cancelen los pasaportes sanitarios en el transporte”, concluye Zotov.

Hay una ley, pero nadie la aplica. En una conferencia de Médicos por la Verdad celebrada en Moscú, un corresponsal habló con una activista que dijo haber hecho recientemente varios viajes en autobús en Kazán sin tener que presentar un pasaporte de vacunas.

Uno de los problemas de los pasaportes sanitarios en Rusia es que la gente ha apuñalado y golpeado a los policías que se ponen pesados con los decretos municipales. Es una actitud de resistencia popular que crece cada día. A finales de noviembre, un policía de un centro comercial de Kazán fue apuñalado en el brazo tras pedir a un hombre su pasaporte sanitario.

En algunas regiones de Rusia, la oposición violenta a los pasaportes ha desempeñado un papel clave en el abandono de las leyes que querían extenderlo por todo el país.

El sistema de pasaportes sanitarios tampoco funciona en Biysk porque da lugar a episodios de violencia constante. Una ciudad de Altai ha renunciado a imponer pasaportes sanitarios en sus centros comerciales, en parte por “la actitud muy agresiva de los ciudadanos hacia las normas”.

Según uno de los responsables del centro comercial, en los primeros diez días de la introducción del sistema de control de vacunación en el territorio de Altái, dos policías recibieron una paliza. Hay informes similares procedentes de toda Rusia.

El hostelero de San Petersburgo, Alexander Konovalov, posee decenas de negocios y el mes pasado anunció que no cumpliría las normas sobre pasaportes sanitarios de la ciudad: “Tengo más de 200 establecimientos (entre ellos bares, bares de shisha, panaderías, salones de belleza), en todos mis establecimientos no van a pedir el pasaporte de vacunas. De vez en cuando nos vienen con multas, pero no les hacemos caso. Que vengan”.

Konovalov compartió su pasaporte de vacunas en su cuenta de Instagram, en la que se lee: “Que te follen”. Aún no había sido multado por desobedecer las medidas de “salud pública”.

Docenas de residentes de San Petersburgo han presentado una demanda colectiva contra el gobierno de la ciudad exigiendo la abolición del régimen de pasaportes sanitarios.

Mientras tanto, el partido Rusia Unida de Putin sigue ignorando la oposición masiva a la legislación que quiere convertir en obligatorios los pasaportes sanitarios en todo el país para muchos aspectos de la vida cotidiana.

Hacen desaparecer un documento de la Fundación Rockefeller que anticipó la pandemia hace más de 10 años

En 2010 la Fundación Rockefeller, en colaboración con Global Business Network, publicó el informe “Escenarios para el futuro de la tecnología y el desarrollo internacional”. El estudio recurre a diferentes escenarios para simular las opciones estratégicas ante el futuro.

Rockefeller diseñó cuatro escenarios (Lock Step, Clever Together, Hack Attack y Smart Scramble) que diseñan distintos desastres naturales y otras configuraciones apocalípticas. El primero es un escenario pandémico, sorprendente por su similitud con la pandemia declarada de coronavirus. Nadie antes conocía un confinamiento para toda la población, sana y enferma, sin distinción, con fines preventivos y durante tanto tiempo.

Esta es la descripción de la pandemia en “Lock Step”:

En 2012, por fin llegó la pandemia que el mundo llevaba años esperando. A diferencia del H1N1 de 2009, esta nueva cepa de gripe, traída por patos salvajes, era extremadamente violenta y mortal. Incluso las naciones mejor preparadas para ella se vieron rápidamente desbordadas cuando el virus arrasó el mundo, infectando a cerca del 20 por cien de la población mundial y matando a 8 millones de personas en sólo siete meses, en su mayoría adultos jóvenes sanos. La pandemia también tuvo un efecto letal en las economías: el movimiento internacional tanto de personas como de bienes se detuvo repentinamente, debilitando industrias como el turismo, e interrumpiendo las cadenas de suministro globales. Incluso a nivel local, los comercios y las oficinas, normalmente muy concurridos, quedaron repentinamente vacíos. La pandemia afectó a todo el mundo, pero de forma desproporcionada a África, el sudeste asiático y América Central, donde el virus se propagó con la velocidad del fuego en ausencia de protocolos oficiales para contenerlo. Pero incluso en los países más desarrollados, la contención ha sido un gran problema. La política inicial de Estados Unidos de «desalentar fuertemente» a los ciudadanos a viajar en avión resultó letal en su exceso, y aceleró la propagación del virus, no sólo en Estados Unidos sino también a través de las fronteras. A pesar de todo, algunos países salieron mejor parados, especialmente China: la rápida imposición por parte del gobierno chino de una cuarentena obligatoria para todos sus ciudadanos, acompañada del sellado instantáneo de todas sus fronteras, salvó millones de vidas, deteniendo la propagación del virus mucho antes que en otros países, y permitiendo una recuperación más rápida después.

El gobierno chino no fue el único que tomó medidas extremas para proteger a sus ciudadanos del riesgo de contagio. Durante la pandemia, varios dirigentes nacionales hicieron valer su autoridad e impusieron normas y restricciones estrictas, que iban desde la obligación de llevar mascarillas hasta el control de la temperatura corporal al entrar en espacios públicos como estaciones de tren o supermercados. Incluso cuando la pandemia terminó, este control autoritario sobre los ciudadanos y sus actividades continuó, e incluso se intensificó. Para protegerse de la propagación de los crecientes problemas globales -desde las pandemias hasta el terrorismo transnacional, pasando por las crisis medioambientales y el aumento de la pobreza-, diversos líderes de todo el mundo han reforzado su control del poder. Al principio, el concepto de un mundo más controlado tuvo una gran aceptación y aprobación. Los ciudadanos estaban dispuestos a ceder parte de su independencia y privacidad a gobiernos más paternalistas a cambio de una mayor seguridad y estabilidad. Los ciudadanos eran más tolerantes e incluso estaban deseosos de recibir la dirección y el control desde arriba, y los líderes nacionales tenían vía libre para imponer el orden de la forma que quisieran. En los países más desarrollados, esta mayor forma de control adoptó diversas formas: identidad biométrica para todos los ciudadanos, por ejemplo, combinada con regulaciones más estrictas para las industrias consideradas vitales para el interés nacional. En muchos países desarrollados, esta cooperación forzada, junto con las nuevas normativas y acuerdos, condujo lentamente al restablecimiento del orden y, lo que es muy importante, al crecimiento económico. En el mundo en desarrollo, sin embargo, las cosas han sido muy diferentes. La autoridad descendente ha adoptado diferentes formas en los distintos países, en función del calibre, las capacidades y las intenciones de sus dirigentes.

El escenario “Lock Step” continúa describiendo que la brecha tecnológica entre los países avanzados y los que están en vías de desarrollo se amplía, así como el confinamiento nacionalista y las represalias entre países. El final de la simulación, que marca el epílogo de la deriva reaccionaria y represiva de los gobiernos a escala mundial, es sorprendente:

Alrededor de 2025 la gente empezaba a resentirse de este control verticalista, en el que siempre eran los dirigentes los que tomaban las decisiones por todos. Cuando los intereses nacionales chocan con los intereses individuales, surgen los conflictos. Las protestas esporádicas se volvieron cada vez más organizadas y coordinadas, a medida que los jóvenes, desanimados al ver que sus oportunidades se desvanecían en el aire -especialmente en los países en desarrollo-, planteaban la desobediencia civil.

En 2026, una protesta popular en Nigeria hizo caer al gobierno, acusado de nepotismo y corrupción. Incluso aquellos que apreciaban la mayor estabilidad y previsibilidad de este mundo empezaron a sentirse incómodos, atenazados por la gran cantidad de normas y restringidos por las fronteras nacionales. Había una sensación en el aire de que, tarde o temprano, algo iba a alterar inevitablemente el estricto orden que los gobiernos del mundo se habían esforzado tanto en establecer.

El estudio, que estaba disponible en el sitio web de la Fundación Rockefeller, empezó a circular. El hecho de que el público en general, se diera cuenta de una coincidencia tan singular -además de toda una serie de «profecías autocumplidas», como el Evento 201- perturbó la sensibilidad de los más sensibles.

El 27 de mayo de 2021 la Fundación Rockefeller retiró el documento de internet porque ellos son así: escriben la historia y luego la borran. Es posible descargar el informe del siguiente enlace:

*https://web.archive.org/web/20211007004912/http://www.nommeraadio.ee/meedia/pdf/RRS/Rockefeller%20Foundation.pdf

Los correos internos destapan la campaña de Fauci para desacreditar a los científicos opuestos al confinamiento

Aparecen las primeras filtraciones de los correos internos del padrino Fauci con Francis Collins, director saliente de los Institutos Nacionales de Salud. Los mensajes están fechados en octubre del año pasado, cuando el Instituto Americano de Investigación Económica convocó una conferencia científica para debatir sobre el confinamiento.

Cuatro días después de la reunión, Collins se refirió a tres de ellos como “epidemiólogos marginales” en una directiva que envió a Fauci y a otros altos cargos de su organismo. Se trata de Martin Kulldorff, de la Universidad de Harvard, Sunetra Gupta, de la de Oxford, y Jay Bhattacharya, de la de Stanford.

Eran “marginales” porque preguntaron si el confinamiento eran eficaz. Fueron quienes redactaron la Declaración de Great Barrington, que ya fue objeto de un entrada anterior.

En un correo electrónico obtenido tras una demanda judicial, Collins le dice a Fauci que quería “una publicación rápida y devastadora” de las premisas de dicha Declaración. Fauci le responde esa misma noche diciendo que ya había un artículo demoledor en Wired, y le envía una copia (1).

En el artículo, el divulgador científico Matt Reynolds decía que la ciencia no estaba dividida sobre la inmunidad de rebaño, pero que, en cualquier caso no había que preocuparse porque el confinamiento era cosa del pasado. “El problema [de la Declaración de Great Barrington] es que no estamos en confinamiento”, escribía Reynolds. “Es difícil encontrar personas que aboguen por volver al confinamiento que teníamos en marzo. Cuando los autores de la Declaración de Great Barrington muestran su oposición al confinamiento, están literalmente discutiendo con el pasado”.

Los “expertos” habían vuelto a hacer el ridículo: menos de un mes después, los confinamientos volvieron con fuerza en la segunda oleada del invierno del año pasado.

Fauci volvió a escribir a Collins al día siguiente, esta vez refiriéndose a un artículo de Gregg Gonsalves, profesor de salud pública de la Universidad Yale (2). No era una crítica a la Declaración. A quien atacaba Gonsalves era a Kulldorff, que en una entrevista con la revista Jacobin, exponía que los confinamientos perjudican a los pobres más de lo que la mayoría de los tertulianos querían admitir.

La queja de Gonsalves era que al entrevistar a Kulldorff, la revista Jacobin había roto con otros sitios seudoprogres, como The Nation y The Boston Review.

El 10 de octubre Collins le envió otro correo electrónico a Fauci en el que se jactaba de haber llamado “marginales” en el Washington Post a Kulldorff, Gupta y Bhattacharya, al tiempo que le decía a Fauci que su campaña para acabar con la Declaración de Great Barrington “no será apreciada en la Casa Blanca”.

La Casa Blanca, replicó Fauci, estaba “demasiado ocupada con otras cosas como para preocuparse” por la Declaración de Great Barrington. Al fin y al cabo, tenían que presentarse a las elecciones.

Gonsalves escribió directamente a Collins para agradecerle su poco diplomático acercamiento y se volvió cada vez más hostil y profano en sus comentarios sobre la Declaración de Great Barrington. “La puta Declaración de Great Barrington es como un mal sarpullido que no se va”, escribió Gonsalves. Un día antes, el profesor de Yale también había comenzado a despotricar sobre la Declaración y el Instituto Americano de Investigación Económica.

Collins y Fauci estaban buscando una manera de atacar la Declaración de Great Barrington si surgía en la reunión del Grupo de Trabajo Covid de la Casa Blanca. El 16 de octubre Fauci envió un correo electrónico a Deborah Birx, la coordinadora de respuesta al coronavirus de la Casa Blanca, insistiendo en la necesidad de que se oponga a la Declaración de Great Barrington y prepare el terreno para atacar a Scott Altas, que era el defensor más amistoso de la Declaración en el Grupo de Trabajo.

Dos días después Collins le informó por correo electrónico de que Atlas no había asistió a la reunión del Grupo de Trabajo y de que Declaración de Great Barrington no se había discutido.

Otro correo electrónico sugiere que Fauci celebró el resultado. La oposición de Atlas a la facción partidaria del confinamiento en el grupo de trabajo vuelve loca a Birx, confiesa Collins.

Sin embargo, Fauci y Collins no terminaron ahí con su campaña para derribar a los científicos que habían promovido la Declaración.

En noviembre Fauci pidió a Greg Folkers, su jefe de gabinete, una lista de fuentes que le permitiera argumentar eficazmente contra la Declaración.

Un reciente relato publicado por Scott Atlas sobre su participación en el Grupo de Trabajo de la Casa Blanca (3), señala que Fauci suele recurrir a sus asistentes para recopilar listas de fuentes antes de sus apariciones en los medios de comunicación. Rara vez lee él mismo la literatura científica sobre el coronavirus. Llega a las reuniones con argumentos preparados por su personal. Parece que el correo electrónico de Folker era una respuesta a dicha solicitud de temas de conversación para atacar a los científicos promotores de la Declaración.

A menudo, Fauci se presenta como un defensor de la ciencia por encima de las divisiones políticas y se mantiene al margen de los debates. Pero no es así. Lo que Folkers le envía es una lista de siete editoriales y artículos políticos de los medios de comunicación generalistas que se oponen a la Declaración, es decir, que la información que maneja Fauci procede de las cadenas de televisión.

(1) https://www.wired.co.uk/article/great-barrington-declaration-herd-immunity-scientific-divide
(2) https://www.thenation.com/article/society/covid-jacobin-herd-immunity/
(3) https://www.amazon.com/Plague-Upon-Our-House-Destroying/dp/163758220X

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