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Etiqueta: Coronavirus (página 29 de 108)

Un supermercado niega la entrada a una anciana que no tiene permiso para salir de su casa

En Chile un supermercado negó la entrada a una anciana que no había obtenido la autorización gubernamental necesaria para hacer sus compras diarias, conforme a las nuevas normas sanitarias impuestas por el gobierno del país sudamericano.

El vídeo que registra el momento circula ampliamente por la redes sociales (*). La grabación muestra a una anciana muy mayor que parece confundida, mientras los matones de uniforme le niegan el acceso.

En Chile los ciudadanos deben solicitar un “salvoconducto para un comportamiento sano” en línea que les permita adquirir únicamente productos alimentarios esenciales dos veces a la semana entre las 5 y las 21 horas.

Pero no todos pueden operar en línea, no todos tienen móvil, no todos tienen acceso a internet… La incapacidad de la anciana para obtener el salvoconducto parece estar relacionada con su falta de destreza en las nuevas tecnologías, por lo que las medidas gubernamentales están destinadas sólo para ciertas personas.

Ya hemos llegado al punto en el que hay que pedirle permiso al gobierno para todo, incluso para las actividades más vitales, como comprar comida. En el marco del toque de queda, los chilenos deben solicitar instrumentos temporales que autoricen a las personas a realizar actividades fundamentales y a aprovisionarse en bienes y servicios esenciales en sus localidades.

El vídeo es una buena muestra de lo que se está introduciendo con la “nueva normalidad”, un régimen de aduanas sanitarias interiores que fabricará una sociedad dual, donde sólo los sumisos y obedientes disfrutarán de derechos.

(*) https://twitter.com/i/status/1380924584032153603

El Pentágono presenta un implante subcutáneo para ‘detectar la presencia de coronavirus’

El Pentágono ha diseñado un implante subcutáneo que, según asegura, es capaz detectar la presencia de coronavirus en personas asintomáticas. En una entrevista concedida el 11 de abril al programa de noticias estadounidense 60 Minutes (*), un portavoz del Pentágono ha expuesto los avances tecnológicos del ejército en la lucha contra las pandemias y, más concretamente, contra el coronavirus.

Una de los hallazgos es un microprocesador que se inserta bajo la piel y, según dicen, es capaz de detectar la presencia de coronavirus en el cuerpo de una persona, incluso antes de que muestre síntomas.

“Estamos presionando a la comunidad científica para que aporte soluciones que pueden parecer de ciencia ficción. Y estamos dispuestos a arriesgarnos con inversiones de alto riesgo que pueden no funcionar. Pero si funcionan, podemos cambiar por completo el juego”, afirmó el coronel Matt Hepburn, médico especializado en enfermedades infecciosas que lleva años trabajando en Darpa, la institución militar de investigación y desarrollo de nuevas armas de guerra.

Según Hepburn, que aparece en la imagen de portada, el dispositivo es eficaz para evitar el contagio, como ocurrió el año pasado en el USS Theodore Roosevelt, cuando 1.271 soldados se contagiaron de coronavirus: “¿Qué hubiera pasado si el estado de salud de todos los que iban a bordo se hubiera controlado con este implante subcutáneo, que actualmente está en fase de pruebas avanzadas?”

“Es un sensor. Esa cosita verde de ahí, la pones debajo de la piel y lo que te dice es que hay reacciones químicas dentro del cuerpo que señalan que vas a tener síntomas mañana. Es como una luz de ‘check engine’”, explicó Hepburn a los periodistas.

Consciente de los interrogantes sobre la invasión de la intimidad que supone un implante de este tipo, el coronel tranquilizó a los espectadores sobre las verdaderas intenciones del ejército estadounidense. “No se trata de un temido chip gubernamental para rastrear todos tus movimientos, sino de un gel similar a un tejido diseñado para analizar permanentemente tu sangre”.

Hepburn también afirma que ha creado un filtro que, instalado en una máquina de diálisis, es capaz de eliminar el coronavirus de la sangre. “Pasas la sangre de alguien por esto. Elimina el virus y devuelve la sangre”, dice el coronel, añadiendo que ha probado con éxito el proceso en una paciente, la esposa de un militar.

Las tropas estadounidenses no opinan como el coronel. A finales de febrero, el New York Times informó de que un tercio de los soldados se niega a ser vacunado contra el coronavirus. La experiencia es que en numerosas ocasiones los soldados han sido utilizados como cobayas en experimentos médicos, con consecuencias desastrosas.

(*) https://www.cbsnews.com/news/last-pandemic-science-military-60-minutes-2021-04-11/

Suspenden la aplicación informática británica de rastreo porque atenta contra la intimidad

Una actualización de la aplicación “Test and Trace” del sistema británico de salud NHS, que debía coincidir con la reapertura parcial de los bares y restaurantes, ha sido bloqueada por Apple y Google porque incumple las normas sobre recopilación de datos de localización.

Dado que el confinamiento se relajó ayer en el Reino Unido, la aplicación informática del NHS debía incluir una nueva función que habría permitido a los usuarios -una vez que dieran positivo- descargar una lista de todos los lugares que han visitado mediante un código QR.

Pero esa forma de geolocalización fue explícitamente prohibida por Apple y Google, que colaboraron para diseñar el sistema de notificaciones de los teléfonos móviles, porque atentaba al principio de confidencialidad.

Los organismos de salud pública de todo el mundo que se apuntaron al sistema de notificación de exposición, acordaron no utilizarlo nunca para recopilar datos de localización, pero Apple y Google consideran que es precisamente lo que la actualización de la aplicación provoca.

La aplicación “debe cumplir la normativa porque se basa en el modelo de aplicación descentralizada desarrollado por Apple y Google, que almacena la información recogida por la app en los dispositivos de los usuarios y sólo comparte una cantidad limitada de datos con los epidemiólogos que vigilan la pandemia”.

Inicialmente el gobierno recurrió a una aplicación de seguimiento centralizada, pero la idea fue criticada por los defensores de los derechos digitales, temieron que la aplicación conservara los datos sanitarios reservados hasta 20 años.

—https://news.sky.com/story/covid-19-nhs-coronavirus-app-update-blocked-for-breaking-privacy-rules-12273339

Las sucesivas olas de muertes y hospitalizaciones de la pandemia corresponderán a los que se vacunen

Las previsiones oficiales del gobierno británico para la tercera ola de la pandemia coronavirus suponen que las hospitalizaciones y las muertes corresponderán a las personas ya vacunadas.

El 31 de marzo la subcomisión SPI-M-O del equipo científico que asesora al gobierno británico publicó las previsiones sobre el efecto que tendría la relajación del toque de queda en las futuras hospitalizaciones y muertes (*). Los datos proceden de las previsiones facilitadas por la Universidad de Warwick, el Imperial College de Londres y la London School of Hygiene and Tropical Medicine.

Como en otros países, las instituciones sanitarias británicas predicen la llegada de una “tercera ola” de la pandemia que recargará los servicios de salud, pero el documento de la SPI-M-O contiene una afirmación sorprendente:

“El resurgimiento, tanto de las hospitalizaciones como de las muertes, está dominado por aquellos que han recibido dos dosis de la vacuna, comprendiendo alrededor del 60 por ciento y el 70 por ciento de la ola respectivamente. Esto puede atribuirse a los altos niveles de aceptación en los grupos de edad de mayor riesgo, de manera que los fallos de inmunización representan más enfermedades graves que los individuos no vacunados”.

Un párrafo posterior reafirma esta hipótesis, señalando que en la tercera oleada “la mayoría de las muertes e ingresos en un resurgimiento posterior a la Hoja de Ruta corresponden a personas que han recibido dos dosis de vacunas”.

El informe del SPI-M-O refleja que las cifras de efectos adversos y muertes tras la vacunación son mucho más importantes de lo que admiten y que así seguirá siendo en el futuro.

(*) https://assets.publishing.service.gov.uk/government/uploads/system/uploads/attachment_data/file/975909/S1182_SPI-M-O_Summary_of_modelling_of_easing_roadmap_step_2_restrictions.pdf

Un tribunal levanta todas las restricciones sanitarias impuestas a los niños en las escuelas de Alemania

La semana pasada el Tribunal de Familia prohibió, con efecto inmediato, que dos escuelas de Weimar exigieran a los alumnos que llevaran mascarillas de cualquier tipo, les impusieran ninguna distancia seguridad entre ellos y les obligaran a hacerse pruebas de coronavirus.

Al mismo tiempo, el Tribunal obligó a mantener la enseñanza presencial en las aulas.

La demandante fue una madre que exigió a los jueces que protegieran a sus dos hijos, de 14 y 8 años porque estaban sufriendo daños físicos, psicológicos y educativos, sin que eso se compensara con ningún beneficio para los niños o para terceros.

Tras examinar las pruebas, especialmente las periciales, el Tribunal le dio la razón a la madres y concluye que las restricciones sanitarias representan un peligro inmediato para el bienestar mental, físico o psicológico del niño, hasta el punto de que, si siguen desarrollándose, es casi seguro que se produzcan daños considerables.

“Tal riesgo está presente aquí. De hecho, los niños no sólo corren peligro en su bienestar mental, físico y psíquico, en particular por la obligación de llevar mascarillas durante el horario escolar y de mantener la distancia entre ellos y con otras personas, sino que también se ven perjudicados. Esto viola numerosos derechos de los niños y sus padres en virtud de la ley, la constitución y los convenios internacionales. Esto se aplica, en particular, al derecho al libre desarrollo de la personalidad y a la integridad física del artículo 2 de la Ley Fundamental, así como al derecho del artículo 6 de la Ley Fundamental a la educación y al cuidado por parte de los padres”, dice la sentencia.

Los equipos directivos de las escuelas, los profesores y otras personas no se pueden amparar en las disposiciones de la ley estatal en las que se basaban las medidas, ya que eran inconstitucionales y, por tanto, nulas porque violan el principio de proporcionalidad.

Según el principio de proporcionalidad, las medidas destinadas a alcanzar un objetivo legítimo deben ser adecuadas, necesarias y proporcionadas en sentido estricto, es decir, cuando se sopesan las ventajas y los inconvenientes. Las medidas que no se basan en pruebas […] son inadecuadas para alcanzar el objetivo fundamentalmente legítimo que persiguen, a saber, evitar la sobrecarga del sistema sanitario o reducir la incidencia de la infección por el SRAS-CoV-2. Pero son desproporcionadas en el sentido estricto de la palabra, ya que las considerables molestias/daños colaterales que conllevan no se ven compensadas por ningún beneficio perceptible para los propios niños o para terceros”, añade la resolución judicial.

“Debe subrayarse que no son los interesados quienes deben justificar la inconstitucionalidad de la vulneración de sus derechos, sino que el Estado Libre de Turingia, que vulnera los derechos de los interesados mediante sus disposiciones de Derecho público, debe demostrar con las pruebas científicas necesarias que las medidas que prescribe son adecuadas para alcanzar los objetivos previstos y, en su caso, proporcionadas”, concluye.

No obstante, aún más interesante que la sentencia son los informes periciales presentados en el juicio, tanto sobre las mascarillas, como sobre la distancia social o la llamada “enseñanza a distancia”, que intentaremos traducir o, al menos, resumir.

La parte más interesante de dichos informes son los relativos a la experiencia acumulada en Austria, donde los niños siguen acudiendo a clases presenciales a las escuelas sin ninguna clase de mascarillas porque, además de no servir para prevenir nada, perjudican seriamente la salud de los alumnos.

Por lo demás, las conclusiones del juez y de los peritos judiciales sobre las pruebas de coronavirus, tanto la PCR como las “rápidas”, son harto conocidas: esas pruebas no prueban nada.

—https://2020news.de/sensationsurteil-aus-weimar-keine-masken-kein-abstand-keine-tests-mehr-fuer-schueler/

‘Mi madre no murió por la covid sino por el abandono’, dice la hija de una fallecida en un asilo

Ha pasado un año mamá. Pasa el tiempo pero es como si fuese ayer… Es mi tortura diaria, mi rabia, mi dolor, que el tiempo no me alivia. A veces me ronda en la cabeza que en cualquier momento me llaman para decirme que se han equivocado otra vez y que tú sigues viva. Digo esto porque el no poder despedirnos de ella, el no haber podido acreditar personalmente su fallecimiento hace que tenga dudas de su desenlace, después de las numerosísimas mentiras que nos tuvieron diciendo cada día. A mi madre no la mató el covid, a mi madre la mató el abandono, el estar más de dos semanas atada en una cama, sin los cuidados más básicos y sin un mísero vaso de agua. Si algunos auxiliares o enfermeros, dirigentes de cualquier índole, limpiadores, cocineros que estuvieron allí (en Caser, Santo Ángel), en aquellos días, tienen algo de sensibilidad humana, si alguno cree que tiene algo pendiente que le tortura, lo mejor que puede hacer es contar o denunciar lo que vio y vivió en este centro, así podrá encontrar su descanso, de lo contrario para mí personalmente, es cómplice de la crueldad en la que murieron nuestros padres y madres.

Un responsable del área de la gestión de las residencias me dijo que para la mayoría de ellos ya les había llegado su hora. Y yo le digo a este señor, ¿acaso es usted Dios que todo lo sabe? ¿La hora de morir de una persona es con dolor y sufrimiento? ¿Es estar atadas en la cama semanas sin atención, sin cambio de pañales, sin comer, sin beber? Solos. Abandonados a su suerte. ¿Esa es su hora? ¿Ese es su final? ¡Pues vaya castigo! ¿Por qué y con qué derecho?

Yo he sido su responsable hasta el 1 de marzo que fue la última vez que la vi, después ya no pudo ser por el estado de alarma, que me pareció correcto, pero hasta el día de su fallecimiento, la poquísima información que desde la residencia me llegaba, ha sido para mentir sobre el estado de mi madre. Fueron días de angustia, dolor e impotencia al no saber nada de ella.

Mi madre muere por la mala gestión de la residencia y por las Administraciones públicas que se suponen que tomaron el mando para atender a los residentes de Caser y no hicieron prácticamente nada. Allí fallecieron más de 40 residentes en esas semanas.

Y yo le digo a la justicia:

¿Responsables?… Mi madre es responsabilidad mía, así lo dictó su Señoría. Usted me dejó ese encargo, y no lo he podido cumplir… No me han dejado cumplir ese mandato que me asignó. Aparte del amor que tengo a mi madre y querer cuidarla, es mi deber vigilar para que esté donde esté, viva bien, medicada y atendida correctamente y con dignidad. No me han dejado hacer nada por ella. He pedido socorro, auxilio, he pedido que la trasladaran a un hospital, incluso después de suplicar una
videollamada para ver cómo estaba y ver el deterioro en el que se encontraba, he tenido que luchar para que le dieran agua o ponerle un suero. Son seres indefensos, totalmente dependientes, como niños. Mi deber es proteger a mi madre y como madre proteger a mis hijos y tutelados, pero no me han dejado. Señoría, esto que le expongo, sólo son matices de lo que he podido vivir durante esos días entre el 23 de marzo y el 2 de abril que fue cuando falleció.

A la Administración regional y a la dirección de Caser, le digo:

¿Quiénes son ustedes para decidir su final? ¿Para decidir que ya es su hora? Nuestros padres y madres no necesitaban paliativos para morir, necesitaban cuidados para vivir y esos cuidados son los que les negaron. Se perdió tiempo, un tiempo precioso y preciso que costó las vidas de nuestros padres y madres por la mala gestión de quien presume dirigirnos, un tiempo muy valioso para salvarles la vida. ¿Para 230 residentes no había médicos en toda nuestra Región? ¿Acaso no había suficientes hospitales donde darle una atención digna? Las familias hemos sido maltratadas, nos han mentido sobre nuestros padres y madres, sobre su estado de salud, diciendo por la mañana que estaba bien y 12 horas después habían fallecido. Todo mentiras y esto tiene que tener su condena. Se quedaron solos y esto tiene que ser investigado y condenado. Repito como tantas veces y no me canso porque no lo puedo aceptar: ¿Por qué? ¿Por qué en marzo y abril, en nuestra Región de Murcia, en nuestra queridísima Región, si no había colapso en los hospitales, había UCI, personal, material… no los atendieron con los medios necesarios? ¿Por qué? ¿Por qué se les negó esa oportunidad, ese derecho fundamental que era suyo?

¿Y qué se ha hecho? Nada… Absolutamente nada, sólo consentir y mirar a otro lado. ¡Qué perverso! ¿Es normal que una hija ruegue en repetidas ocasiones una videollamada para despedirse de su madre, para darle el último adiós y que se lo nieguen?, ¿es normal que un marido quiera dar el último “te quiero” a su mujer y se lo nieguen?

¿Pero qué somos como sociedad? ¡Vulneraron sus derechos con sus protocolos de vergüenza! ¡Fueron abandonados a su suerte y esto es maltrato! Por ello, ni olvido ni perdono. Por ello, pedimos y exigimos justicia para los que fallecieron, para los que dejaron morir de la manera más cruel. Pedimos y exigimos una ley de residencias estatal que considere un cambio de modelo como una inversión en calidad de vida y no como un gasto.

Sonia Vivo, miembro de la Plataforma Marea de Residencias, carta a su madre como un homenaje al cumplirse un año de su muerte en la residencia Caser de Santo Ángel

—https://www.laopiniondemurcia.es/comunidad/2021/04/10/madre-murio-covid-abandono-46403561.html

El volcán de una isla caribeña entra en erupción pero evacúan sólo a los vacunados

El viernes el volcán La Soufriere, situado en la isla caribeña de San Vicente, entró en erupción, enviando una columna de ceniza de 10 kilómetros al cielo. Las 16.000 personas que viven en la zona cercana al volcán trataron de huir, pero ¿a dónde?, ¿cómo salir de una isla?

El primer ministro Ralph Gonsalves echó más leña al fuego de la confusión al decir que no iban a ir a ninguna parte sin vacunarse antes. Sólo hay una cosa peor que un volcán echando lava por los costados como si fuera baba: el maldito coronavirus.

Para complicar aún más las cosas, San Vicente recibió su primer envío de vacunas sólo dos días antes de la erupción. Es posible que el gobierno trate de detener la erupción volcánica para que les de tiempo a preparar las jeringuillas…

No hay nada claro. ¿Que pasará con quienes se nieguen a vacunarse?, ¿los dejarán tirados en tierra? “Los cruceros están evacuando a la gente de la isla”, anunció la cadena CBS, añadiendo que “sólo a los vacunados se permitiría salir de la isla”.

En una rueda de prensa el primer ministro confirmó que los evacuados tendrían que recibir la vacuna antes de embarcar en cualquiera de los cruceros que iban a evacuar a la población.

Las islas vecinas de Santa Lucía, Granada, Barbados y Antigua aceptarían a los evacuados, pero sólo si llegaban ya vacunados.

—https://twitter.com/DrewHLive/status/1380907494252290049

El exceso de mortalidad en España durante la pandemia

Por alguna extraña razón, quienes sustentan la doctrina oficial sobre la pandemia suponen que los críticos minusvaloramos su importancia, o quizá el sufrimiento de los enfermos, o sus familiares, o los trabajadores sanitarios. Es muy común decirnos que si hubiéramos tenido alguna víctima cercana cambiaríamos de opinión.

Incluso hay quien se molesta cuando escucha que los fallecidos no lo han sido por un misterioso “covid” sino por cualquier otra razón.

Este tipo de interlocutores han asumido un punto de vista emocional sobre la pandemia, fundamentado sobre el miedo, y no es sencillo introducir algún argumento racional, sobre todo si se trata de cifras.

No obstante, hay que intentarlo, y creo que habrá un acuerdo bastante amplio si afirmo que en una pandemia deben concurrir al menos dos circunstancias: debe existir un exceso de mortalidad y se debe poder imputar el mismo a una enfermedad, catalogada como contagiosa.

Un planteamiento así deja de lado varios aspectos capitales, con los que podría llenarse un extenso tratado. El primero es que los gobiernos han mentido sistemáticamente sobre todos y cada uno de los aspectos de la pandemia, incluida la cifra de muertes, por lo que no queda otra que recurrir a un concepto indirecto como el “exceso de mortalidad”.

El segundo es que esta pandemia es un fenómeno internacional. El tercero es que involucra aspectos capitales que desbordan a la sanidad, incluida la sanidad pública. El cuarto es comprobar si las medidas represivas aprobadas han tenido por objeto contener un contagio realmente y, en caso afirmativo, si han sido proporcionales al problema que trataban de solucionar.

En cuanto a este punto es necesario tener en cuenta que estamos asistiendo a la más brutal intervención del Estado sobre la sociedad que ha conocido la historia, por lo que el problema sanitario ha tenido que ser de unas dimensiones muy importantes. Si no es así, es porque dicha intervención ha tenido otros objetivos diferentes de los sanitarios.

El primer interrogante deja lugar a pocas dudas, a mi juicio: el año pasado en España hubo un importante exceso de mortalidad, superior al que indican las cifras oficiales y que no van a estar lejos de los 80.000 fallecidos. En los cinco años previos a la pandemia, en España murieron 420.000 personas anualmente, como promedio, y es posible que el año pasado llegaran al medio millón. En términos relativos la mortalidad ha crecido, pues, un 19 por ciento.

Son cifras muy elevadas y, sin embargo, no son las mayores que se han conocido en la historia. Desde luego que son inferiores a la epidemia de “gripe española” de hace cien años, cuando el número de fallecidos se multiplicó por cuatro respecto a los años anteriores.

Podemos continuar exponiendo cifras parecidas para realizar comparaciones, más o menos gráficas. Por ejemplo, han muerto y siguen muriendo más enfermos por dolencias que no tienen que ver con la pandemia y, sin embargo, nunca han merecido una atención pública proporcional. Cualquier clase de comparaciones que podamos imaginar ponen de manifiesto que la pandemia no ha sido un fenómeno sanitario extraordinario y que lo único realmente extraordinario han sido las medidas políticas aprobadas.

El aspecto fundamental de la pandemia es, no obstante, averiguar las causas de los fallecimientos, otro aspecto en el cual las versiones oficiales son falsas. Fueron apuntadas por la revista The Lancet y se resumen en que no todo el exceso de mortalidad habido durante la pandemia se puede atribuir a una única enfermedad. En otras palabras, no todos han muerto por la misma enfermedad y, además, esa enfermedad no es única para cada uno de los muertos, es decir, que la inmensa mayoría de ellos fallecieron por efecto de varias comorbilidades anteriores a la pandemia.

El que no entienda esto nunca entenderá nada, ni de esta pandemia ni de ninguna otra, pasada o futura.

A partir de ahí se pueden ir poniendo encima de la mesa otros aspectos, que también son importantes y de los que voy a destacar algunos.

En primer lugar, con la pandemia no ha aparecido ninguna enfermedad nueva que la medicina no conociera y no fuera capaz de tratar. Como en otras pandemias anteriores, el llamado “covid” es un refrito de enfermedades ya conocidas, que se han agrupado bajo una misma denominación y a las que se les ha cambiado el nombre previo que tenían.

En segundo lugar, a falta de autopsias, el exceso de mortalidad no es suficiente por sí mismo para averiguar las causas de los 80.000 fallecimientos y en el futuro habrá que desglosar dicho exceso por tramos de edad, de tiempo y de lugar porque —insisto— la pandemia no es ese fenómeno uniforme que nos quieren hacer creer.

Por ejemplo, durante la pandemia también ha existido un exceso de mortalidad entre las personas dependientes, con una cifra escalofriante de 55.000 muertos. Pero la causa de estas muertes no ha sido ninguna enfermedad, sino el abandono o, si se prefiere, el aislamiento impuesto por el estado de alarma.

Cuando la histeria haya pasado, se demostrará en qué sectores sociales  ha concurrido el exceso de mortalidad, aunque algunos datos ya son suficientemente conocidos, como la avanzada edad de los fallecidos, especialmente en las primeras fases de la pandemia, cuando en España la edad media de los muertos alcanzó los 84 años, uno por encima de la esperanza de vida.

El factor principal que explica el exceso de 80.000 muertes ha sido, pues, el confinamiento, un caso evidente en el que se cumple el principio de que “es peor el remedio que la enfermedad”. En España y en otros países, el confinamiento no se se impone en marzo del año pasado porque haya ningún exceso de mortalidad, sino al revés: dicho exceso es posterior al confinamiento.

Otro ejemplo es El Salvador, que al principio fue puesto como modelo de comportamiento de un gobierno ante la pandemia. Se impuso un confinamiento estricto, con el ejército, la policía y las maras cuidando de que nadie saliera a la calle cuando no había ni un muerto ni contagiado. Los muertos llegaron después.

Entre otras muchas cosas, el confinamiento ha supuesto un “cierre sanitario” que ha desatendido a los enfermos habituales, como los crónicos. Los estragos de esta política no sólo se han manifestaron a lo largo del año pasado, sino que se seguirán comprobando en el futuro.

De ese “cierre” forma parte el colapso hospitalario, cuyo origen no está en el aumento de la carga de trabajo o en los numerosos “casos” aparecidos, sino en los recortes presupuestarios, el cierre de instalaciones, la falta de contrataciones de trabajadores sanitarios y el enorme número de bajas laborales causado por la ola de histerismo, que se triplicaron el año pasado respecto a los anteriores.

Los diré con otras palabras: con la pandemia no hado creció la carga de trabajo hospitalario sino que la misma se repartió entre menos trabajadores.

En suma, el exceso de mortalidad tiene el mismo origen que la pandemia: no es un asunto sanitario sino político y, más en concreto, en España, es responsabilidad del gobierno del PSOE y Podemos y los demás partidos que le han seguido el juego en cada una de las comunidades autónomas.

Es lógico que los medios de comunicación lancen tantas cortinas de humo para tapar ese tipo de responsabilidades y, sobre todo, que el estado de alarma no ha sido la causa del exceso de mortalidad sino todo lo contrario: ha evitado que aumentaran más aún, como se empeña en decir Pedro Sánchez.

El chollo de las vacunas: los médicos franceses recaudan 2.000 euros por cuatro horas de vacunación

La vacunación en masa son muy interesantes desde el punto de vista económico en los días de gran afluencia. Pero no sólo para las empresas farmacéuticas, sino también para los médicos. En Francia las aseguradoras permiten a los médicos elegir entre cobrar por los servicios prestados o en función de un canon fijo, dice Le Canard Enchaîné en su edición de 31 de marzo.

Las “consultas vacunales obligatorias” previas a la inyección facturan a 44,60 euros por candidato el sábado y el domingo, y 25 euros el resto de la semana. Hasta ahora era una tarifa plana de 420 euros por 4 horas entre semana y 460 euros el fin de semana.

A un ritmo de 20 consultas por hora durante la semana, algunos médicos pueden recaudar 2.000 euros en cuatro horas. Casi 5 veces más que una sesión de precio fijo y casi 8 veces más si es durante el fin de semana. Además, hay una tasa de 5,40 euros para registrar a cada paciente en el registro público de vacunas.

En total, un médico puede recaudar 4.000 euros durante un turno del fin de semana y si inyecta él mismo, 9,60 euros más por cada dosis. Por supuesto, no todo el mundo puede inyectar a 20 pacientes por hora, pero en un centro de vacunación no bajan de 15.

—https://www.nexus.fr/actualite/vaccin/centres-vaccination-jack-pot/

Orden de cerrar los ojos ante los efectos adversos de las vacunas

En todos los países, los médicos no suelen informar sobre los efectos adversos de los medicamentos y vacunas. En Francia los cálculos estiman que sólo un 7 por ciento de las advertencias que llegan a los sistema de salud pública proceden de los médicos generalistas (1).

Se trata de cifras insignificantes que contribuyen a propagar el mito de las excelencias y los avances de la medicina moderna.

Por eso un titular del periódico Ouest France llama mucho la atención: “Covid-19. El centro de farmacovigilancia de Tours está asediado por informes sobre vacunas” (2). En tres meses habían registrado más de 1.400 informes de efectos adversos, más que a lo largo de todo el año anterior.

Ante la avalancha, la medida del centro de farmacovigilancia fue pintoresca, a tono con la pandemia: pidieron a los médicos y a los pacientes que dejaran de denunciarlo todo para poder dar prioridad a las denuncias más graves.

Los burócratas del centro no quieren trabajar. El director declaró que “los pacientes y los médicos lo declaran todo y eso nos ha hecho estar muy ocupados”. O quizá sea algo mucho más simple: es posible que no estén acostumbrados a tramitar tantas quejas como está ocurriendo con el coronavirus. También es posible que no tengan personal suficiente para atenderlas.

También cabe pensar que es mejor cerrar los ojos para que luego los “expertos” puedan decir por televisión que hay pocos riesgos y que, en cualquier caso, los beneficios son mayores.

Las cifras y las estadísticas oficiales siempre funcionan así: se inflan y se desinflan según convenga en cada caso.

(1) https://www.cairn.info/revue-sante-publique-2019-4-page-561.htm
(2) https://www.ouest-france.fr/centre-val-de-loire/tours-37000/covid-19-le-centre-de-pharmacovigilance-de-tours-assailli-par-des-signalements-sur-les-vaccins-7218408

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