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Censuran a uno de los científicos que desarrolló las nuevas vacunas de ARNm por advertir de que no son seguras

Sin ninguna clase de explicaciones, la red LinkedIn ha bloqueado la cuenta personal del científico Robert Malone, uno de los inventores de las vacunas de ARNm, por criticar la administración de las mismas en la actual campaña contra el coronavirus.

En los mentideros científicos se hablaba de Malone como un futuro candidato al Premio Nóbel de Medicina, pero ahora tiene el viento en contra. En sus mensajes ha estado advirtiendo que la aplicación de las vacunas que desarrolló conlleva ciertos riesgos.

Desde hace más de diez años el científico había contratado la versión premium de LinkedIn a cambio de un dinero para promover el negocio de biotecnología y consultoría gubernamental que dirige con su esposa Jill. La página sigue activa pero su última publicación, que destacaba las patentes de ARNm, es de hace tres semanas.

En sus mensajes Malone advirtió que en Canadá habían detectado los problemas causados por la proteína de superficie que se utiliza en las vacunas de ARNm contra el coronavirus y, sobre todo, la inflamación del corazón.

Ahora Malone ha tenido que recurrir a Twitter para denunciar la censura en LinkedIn, una filial del monopolio Microsoft.

Ni siquiera los científicos, como Malone, son capaces de contrarrestar las presiones de las farmacéuticas sobre las redes sociales, que quieren difundir un mensaje sin fisuras.

Al epidemiólogo de la Facultad de Medicina de Harvard, Martin Kulldorff, le bloquearon su cuenta durante un mes por criticar la utilidad de las mascarillas.

“El debate abierto es especialmente importante durante una emergencia de salud pública, cuando muchas cuestiones importantes de salud pública no tienen todavía una respuesta conocida”, dice Kulldorff. “Censurar y silenciar a los científicos en tales circunstancias puede conducir a muchas muertes innecesarias”, por lo que LinkedIn, Facebook, Twitter y YouTube deberían “restaurar todas las cuentas suspendidas”.

Los ataques a Malone forman parte de una campaña para eliminar todo rastro de su participación en el desarrollo de las vacunas de ARNm en los años ochenta (*). Recientemente también le han eliminado un archivo de audio en Youtube en el que defendía su tesis de que la proteína de superficie utilizada en las vacunas de ARNm es “muy peligrosa”.

En castellano la Wikipedia dice que ciertas declaraciones de Malone son “imprecisas”, aunque la Santa Inquisición (Reuters y Politifact) han ido un poco más allá y dice que se trata de una “noticia falsa”.

La impresión general es que Malone ha sido vetado definitivamente por las grandes empresas farmacéuticas y que deberá olvidarse del Premio Nóbel.

(*) https://static1.squarespace.com/static/550b0ac4e4b0c16cdea1b084/t/60b62e4f1dcb1f52ad2d4c0c/1622552143483/Jill%27s+letter+about+RNA+vaccination+generic+v5+June2021.pdf

Un fiscal de Washington pide a Facebook el listado de los usuarios críticos hacia la pandemia

El Fiscal General del Distrito de Columbia, Karl Racine, ha pedido a Facebook un listado de los usuarios que han publicado “desinformación contra el covid-19” en sus cuentas.

El requerimiento se presentó el 21 de junio y pide a Facebook que identifique a todos los grupos, páginas y cuentas que hayan infringido las normas de “desinformación” de la plataforma.

También pide a Facebook que publique un estudio interno sobre las dudas sobre las vacunas entre sus usuarios. El estudio mostró que, aunque no infrinjan las normas internas, los contenidos de Facebook ciertos contenidos podrían causar un “daño sustancial”.

Si Facebook cumple con el requerimiento, afectará a millones de usuarios porque la red social ha eliminado más de 18 millones de contenidos, tanto de Facebook como de Instagram, por infringir sus criterios sobre la pandemia y ha aplicado etiquetas de advertencia a más de 167 millones de contenidos.

El pretexto para el requerimiento es una investigación, aún no revelada, sobre si Facebook está violando las leyes de “protección del consumidor”.

La directora de comunicaciones del fiscal, Abbie McDonough, dice que la investigación forma parte de un esfuerzo para garantizar que Facebook aborde la “desinformación sobre las vacunas”.

“Facebook dijo que estaba tomando medidas para hacer frente a la proliferación de la desinformación sobre la vacuna covid-19 en su sitio”, añadió McDonough. “Pero cuando se le pidió que mostrara su trabajo, Facebook se negó. La investigación de GA Racine está diseñada para garantizar que Facebook está tomando realmente todas las medidas posibles para minimizar la desinformación sobre las vacunas en su sitio y apoyar la salud pública”.

El Partido Demócrata está llevando una amplia campaña con las grandes empresas tecnológicas para censurar determinados contenidos de internet. Ya han denunciado a Twitter por “informaciones erróneas” y la red social ha respondido borrando los mensajes.

En abril los demócratas exigieron que Facebook y Twitter se dirigieran a 12 críticos de las vacunas. A cuatro de ellos les han censurado sus cuentas en las redes sociales.

Con sus artimañas, los diputados demócratas quieren sacar adelante la tesis de que el origen del virus está en una manipulación que llevó a cabo el laboratorio de Wuhan, una afirmación que Facebook censuró primero a principio como “conspiranoica” y que ahora tratan de convertir en la versión oficial para atacar a China.

Facebook utiliza un filtro interno para marcar a los críticos de las vacunas, que clasifica entre los que recurren al argumento de la libertad y los que recuerren a la religión.

—https://reclaimthenet.org/dc-ag-facebook-covid-19-misinformation/

El triunfo de la medicina cínica

Si el teatro español está obsesionado con los curas, al francés le ocurre lo mismo con los médicos. Ya lo vimos con Moliere y podemos insistir con Jules Romains, que hace un siglo escribió otra obra clásica, “El triunfo de la medicina”, que en 1951 inspiró una película dirigida por Guy Lefranc (1).

Si Moliere puso al enfermo en el centro del escenario, Romains pone al médico, y el espectador actual no puede dejar de pensar que le hablan de algo muy cercano. En efecto, no es la primera vez que la medicina se introduce en un túnel bochornoso, ni mucho menos.

Tampoco es sólo literatura. Hace 20 años el “Journal of Medical Humanities” se hizo eco de la obra de Romains para hablar del “cinismo médico” (2), lo cual resultará hoy aún mucho más cercano que en 1922, cuando Romains escribió el libreto y Mussolini llegaba al gobierno de Italia. ¿No han visto a la horda de cínicos por la televisión? Cada vez es más difícil saber si nos están hablando de ciencia o sólo es un espectáculo con guión previo. ¿Dónde acaba la realidad y empieza a funcionar la imaginación, el show y el teatro?

En la obra de Romains, el protagonista, el doctor Knock, confiesa que escribió su tesis doctoral sobre “Los estados de salud imaginarios”, con una conclusión muy simple: quien se siente bien “está realmente enfermo y no lo sabe”. Por lo tanto, también los que se se encuentran bien de salud deberían ir al médico.

Knock trabaja en un pequeño pueblo cuyos vecinos sólo le visitan ocasionalmente porque no padecen ninguna enfermedad y urde un plan para aumentar su consulta y que también el farmacéutico se beneficie. Primero habla con el maestro porque no educa a sus alumnos en materia de higiene y salud. Le propone que imparta una conferencia sobre los peligros de la fiebre tifoidea. Luego hace lo mismo con el pregonero, que en aquellos tiempos desempeñaba la función que hoy cumplen los medios de intoxicación.

Al final de la obra, el único hotel de la localidad se ha convertido en un hospital y cuando el doctor anuncia a los vecinos que traslada su consulta a otra ciudad, se oponen porque están muy enfermos y necesitan de sus cuidados.

A través del doctor Knock, la obra expone el punto de vista de los “expertos”, porque lo importante, dice Knock, no es el enfermo sino la medicina, es decir, eso que hoy llaman “ciencia”. “Sólo me preocupa el bienestar de la medicina”, concluye. La salud es una palabra vacía, añade Knock. Habría que eliminarla del vocabulario.

Romains anticipa la medicalización de la sociedad, donde los manuales de medicina se han llenado de nuevos “síndromes” y “enfermedades emergentes” que le dejan a uno postrado. Requieren el auxilio de otro, de un “experto” que te reconforta, se preocupa de tí y te receta pastillas, cada vez más pastillas. De esta manera la medicina y los fármacos se han convertido hoy en el centro de la vida de muchas personas, especialmente los ancianos.

Cualquiera que lea los catálogos de síntomas elaborados por los “expertos” de las comunidades autónomas se apercibirá de que “todo es covid” y lo mismo ha ocurrido recintemente en Inglaterra cuando uno de los asesores del gobierno, Calum Semple, ha tratado de introducir el dolor de cabeza, la fatiga, la diarrea y el dolor de garganta como “covid” (3). Afortunadamente, en un momento en el que quieren empezar la desescalada, los medios se han echado encima de este cretino gubernamental. Estamos en otra etapa. Necesitan pasar de la intoxicación a la desintoxicación. Ya no pueden seguir inflando las cifras como al principio de la pandemia.

(1) https://www.youtube.com/watch?v=U-NtO0uKhyo
(2) https://mh.bmj.com/content/28/1/14
(3) https://www.thetimes.co.uk/article/5fd1fc80-da57-11eb-b92f-5fe539a30c29

Más información:
— 400 años de negacionismo: el Caso Moliere

El Partido Comunista de la Federación Rusa se pronuncia contra la vacunación obligatoria

En un comunicado, el secretario del Comité Central del Partido Comunista de la Federación Rusa, Serguei Obujov, se posiciona sobre la pandemia y las vacunas, criticando el cambio en la política saitaria del gobierno desde el 18 de junio, cuando se han comenzado a aplicar medidas coercitivas y segregacionistas para obligar a los trabajadores a vacunanarse e imponer un certificado sanitario.

Obujov es médico de profesión y en su escrito reconoce haber padecido el “covid”.

El Partido Comunista de la Federación Rusa, asegura Obujov, defiende resueltamente la posición de los dos tercios de los rusos que están en contra de la vacunación obligatoria y el sistema soviético implantado por Semashko desde el inicio de la URSS: un sistema sanitario universal, gratuito y de calidad.

La posición del Partido Comunista de la Federación Rusa, que es la segunda fuerza política dentro del Parlamento ruso, es de principios porque se estableció en el XVIII Congreso: la vacunación es voluntaria y la discriminación entre los vacunados y los no vacunados es inadmisible.

Obujov constata que, como en el resto del mundo, la cuestión de la vacunación comenzó como un asunto médico para convirtirse rápidamente en algo claramente político, que es describe como la transición de una “democracia sanitaria” a una “dictadura sanitaria”.

Los gobiernos locales están permitiendo la celebración de eventos masivos en Rusia, como el Foro Económico Internacional de San Petersburgo, el Campeonato Europeo de Fútbol o el campamento de las 100.000 Jornadas de la Juventud, mientras prohíben las actividades políticas en la calle.

En Rusia la mascarilla sólo se impuso de forma excepcional y actualmente no hay toques de queda ni cierres de establecimientos. Pero desde el viaje de Putin a Ginebra para entrevistarse con Biden, la política sanitaria ha cambiado repentinamente en Moscú, San Petersburgo, Krasnodar y algunas otras regiones, donde se exige el pasaporte de vacunación.

Obujov no acepta la dicotomía entre los partidarios y los detractores de las vacunas, “y me duele ver cómo las autoridades apoyan claramente esta hostilidad. Los argumentos de estos y otros deben ser escuchados. Y cada uno debe decidir de forma independiente, voluntaria y consciente vacunarse. También es legal negarse a la vacunación. El derecho a la intervención médica voluntaria está inscrito con la sangre victoriosa de nuestros abuelos y el Código de Nuremberg”.

También en Rusia los que defienden su derecho a no aceptar intervenciones médicas son tachados de extremistas, perseguidos, acosados y amenazados con el mismo celo inquisitivo y estúpido que en España.

Obujov afirma que el pasaporte de vacunas crea un “campo de concentración digital” que discrimina a los más pobres, que no tienen la oportunidad de comprar un móvil o no saben manejarlo.

No es aceptable que la ley y Putin declaren que la vacunación es voluntaria y las autoridades locales quieren hacerla obligatoria. Putin y el Parlamento deben asumir la resposabilidad del cambio en la legislación y en la política sanitaria.

Además de política, las vacunas son un mercado en el que las empresas farmacéuticas están empeñadas en una guerra competitiva que nada tiene que ver con la salud. “Existen datos contradictorios tanto sobre la calidad de algunas vacunas como, en general, sobre la justificación médica de la vacunación en el momento álgido de la epidemia”, dice Obujov. Los funcionarios del gobierno y sus propagandistas llaman a algunas vacunas “fuflomicina” porque forma parte de las disputas entre las empresas farmacéuticas.

“Miles de ciudadanos se reunieron el otro día en la plaza Pushkin de Moscú para reunirse con diputados comunistas en defensa del principio de la vacunación voluntaria”, concluye Obujov.

—https://kprf.ru/activity/healthcare/203615.html

Las mascarillas sólo son para los esclavos y los obreros, denuncia el New York Times

Un domingo por la noche, en Le Bilboquet, un restaurante de los Hamptons, los comensales más adinerados mordisqueaban latas de caviar Osetra de 475 dólares. Un hombre guapo mostraba su reloj Audemars Piguet de oro a su brillante acompañante. Un grupo de 10 personas con camisas de polo y vestidos a rayas bailó al ritmo de una remezcla tropical de “What’s Love Got to Do With It” de Tina Turner.

Todos iban sin mascarilla, mientras los camareros y otros trabajadores llevaban la boca y la nariz tapadas.

Una escena similar se produjo en la tienda Gucci de East Hampton, donde los compradores se quitaron las mascarillas al leer el cartel de la puerta que indicaba que los clientes vacunados podían entrar sin cubrirse la cara. En el interior fueron atendidos por trabajadores de la tienda con mascarillas quirúrgicas azules y blancas, según la política de la empresa.

En las semanas transcurridas desde que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades revisaron sus directrices sobre las mascarillas para permitir que las personas totalmente vacunadas se quitaran las mascarillas en la mayoría de los lugares cerrados, ha surgido una marcada división, sobre todo en los enclaves más ricos, donde los clientes son escasos.

Los que siguen llevando mascarillas suelen ser trabajadores -dependientes de tiendas, camareros, conserjes, manicuristas, guardias de seguridad, recepcionistas, peluqueros y conductores-, mientras que los que no se cubren la cara suelen ser los clientes adinerados a los que se les brinda una cena.

Las empresas no se atreven a hablar de su política de mascarillas, pero hay razones de peso para exigir a los trabajadores que las lleven puestas.

Poco menos de la mitad de los habitantes de Estados Unidos están totalmente vacunados […] Los camareros, los dependientes, los cajeros de los supermercados y otros trabajadores de cara al público interactúan todo el día con los clientes, lo que puede poner en riesgo su salud (y la de sus clientes). Esto no sólo crea posibles problemas de responsabilidad para las empresas, sino que también podría obstaculizar un negocio en un momento de escasez de trabajadores.

Incluso en los establecimientos que dan a los trabajadores vacunados la opción de quitarse la mascarilla, muchos se la quedan puesta. “Quién sabe quién se ha vacunado y quién no”, dijo Michelle Booker, una empleada del Bronx que trabaja en una tienda de Verizon en el centro de Manhattan. Llevaba su mascarilla un martes reciente, aunque la empresa permite que los empleados vacunados vayan sin mascarilla. “No me creo ni la mitad de la gente que entra”, dijo. “Todavía estoy aterrorizada”.

Desde el punto de vista de las relaciones públicas, ver a los rabajadores con mascarillas envía un mensaje sobre cómo la dirección considera la salud de sus clientes y del personal […] Puede que la división de clases resultante no sea siempre intencionada, pero aún así puede resultar chocante ver cómo las mascarillas han surgido como otro símbolo de desigualdad de la pandemia.

En una tienda de Apple en el centro de la ciudad un viernes reciente, se podía ver a los clientes sin mascarilla comprando iPhones de 1.500 dólares a vendedores enmascarados que quizá no ganen tanto en una semana. En un Sweetgreen cercano, trabajadores de la alimentación con mascarillas negras y delantales a juego, y que eran en su mayoría personas de color, preparaban ensaladas de bayas y burrata de 14 dólares para una clientela mayoritariamente blanca.

“Se envía un mensaje -que ha sido interiorizado por ambas partes- de que el cuerpo del portador de la mascarilla es ‘más arriesgado’ que el cuerpo del consumidor”, dijo el doctor Vearncombe. “Demuestra que ciertos grupos tienen, e incluso merecen, más libertades civiles que otros”.

Algunos trabajadores sostienen que el doble rasero -una norma para los clientes y otra para la plantilla- no sólo es discriminatorio, sino que desafía la lógica. “Los clientes tienen que estar vacunados para ir sin mascarilla, pero nosotros no podemos pedirles una prueba”, dijo José de la Rosa, de 26 años, que trabaja detrás del mostrador de la tienda Juice Generation en Times Square. “Y tenemos trabajadores que están totalmente vacunados, pueden demostrarlo y aun así tienen que llevarlas. Es extraño”.

[…] Por ahora la división de las mascarillas se mantiene en muchos lugares. Una tarde reciente en Hudson Yards, Mark Pasetsky, de 49 años, estratega de relaciones públicas, estaba comprando camisas en la tienda Theory. Los dependientes que le ayudaban llevaban mascarillas. Él no.

“Es raro, ¿verdad?”, dijo. “Por un lado, no se puede culpar del todo a los empresarios. ¿Cómo se puede instituir cómodamente una política que proteja a todo el mundo? No se puede responder porque no hay respuesta. Pero la psicología que hay detrás del otro enfoque es muy curiosa. ¿Por qué hacen que los trabajadores lleven mascarillas y los clientes no? Todo el mundo está confundido”.

— https://www.nytimes.com/2021/07/03/style/are-masks-a-new-signifier-of-social-class.html

El Foro de Davos propone tres técnicas de publicidad comercial para persuadir a la población de que se vacune

El Foro Económico Mundial ha publicado una guía dirigida a los gobiernos y funcionarios de salud pública de todo el mundo para persuadir a la población de que se vacune (1) y lograr así la llamada “inmunidad de rebaño”.

Los funcionarios de salud pública deben recurrir a las técnicas de publicidad comercial, manipular la opinión de las personas, apoyarse en personajes influyentes y ofrecer incentivos para ayudar a los escépticos a acudir a los centros de vacunación.

Las técnicas de publicidad comercial giran en torno a la “jerarquía de efectos” (2), según la cual “los clientes primero piensan, luego sienten y después hacen”. El Foro de Davos afirma que los dirigentes políticos de todo el mundo se han adaptado a las personas que ya están interesadas en vacunarse, mientras que, para convencer a los escépticos, hay que utilizar tres sencillas técnicas de persuasión.

1. La etapa de la reflexión

La primera es “superar la información errónea y aumentar los conocimientos”. Esta etapa gira en torno a la reflexión e indica que los dirigentes políticos contactan y educan proactivamente a los escépticos a través de llamadas telefónicas, correo, televisión, vallas publicitarias y redes sociales.

El desarrollo de las vacunas ha sido muy apresurado. El tiempo medio que tardan en aprobarse una vacuna es de unos ocho años, mientras que en esta pandemia empezaron a vacunar a los 11 meses con una autorización de emergencia.

En consecuencia, las vacunas aún están en la fase de ensayo y, por tanto, son experimentales. La aprobación de emergencia significa que el fabricante de la vacuna no se hace responsable de las lesiones que puedan producirse como consecuencia de la inoculacion.

Además, los efectos adversos se han subestimado. El MHRA, la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios de Reino Unido, calcula que sólo se notifican entre el 1 y el 10 por ciento de las reacciones adversas, por lo que el número real de acontecimientos adversos y muertes notificados es aterrador. Según datos oficiales, hasta el 16 de junio de este año se han producido 973.425 eventos adversos que van de leves a extremadamente graves y 1.356 muertes.

2. La etapa de la propaganda

El segundo paso que el Foro de Davos recomienda es la propaganda y el acoso mediático. Es la etapa del “sentir” de las técnicas de la publicidad comercial: bombardear a los indecisos con llamadas telefónicas y discusiones, y acosarlos en las redes sociales para persuadirlos de que se vacunen.

El Foro también sugiere otra forma de mejorar la parte emocional de la manipulación: jugar con el miedo, tanto social como económicamente. Para lograrlo, recomienda que los funcionarios de salud pública utilicen tácticas que induzcan a la culpa y al arrepentimiento.

Se puede hacer de forma similar a la utilizada con éxito en Canadá en los años 30 y 40 para combatir la difteria. Durante ese periodo se utilizaron mensajes como “si tus hijos mueren de difteria, es culpa tuya porque prefieres no molestarte en protegerles”.

El problema es que las vacunas no previenen la transmisión, por lo que recurrir a este tipo de mensajes no equivale a un consentimiento informado, sino a la desinformación pura y simple.

Según la doctrina oficial, las inyecciones sólo aspiran a reducir el riesgo de ser hospitalizado o de morir, que es increíblemente bajo para la mayoría de las personas, con una media del 0,02 por ciento.

3. La última etapa es el soborno

El tercer y último paso que el Foro de Davos recomienda a los responsables de la sanidad pública es el soborno y la llamada en frío. Es la etapa del “hacer” de las técnicas de publicidad comercial y recomienda ofrecer incentivos para empujar a la población a vacunarse, así como acosarla en sus casas en un esfuerzo por persuadirles.

El Foro de Davos aconseja a los funcionarios de sanidad pública que ofrezcan incentivos en metálico, transporte gratuito, vacaciones pagadas, productos gratuitos y regalos de lotería para animar a la población a vacunarse.

También aconseja crear clínicas de corta duración en zonas desatendidas con poblaciones reticentes a la vacunación, y crear “equipos de ensayo de vacunas” que acosen a la gente en sus casas con el pretexto de llegar a los que están confinados en su vivienda o tienen dificultades para llegar a los centros de vacunación.

(1) https://www.weforum.org/agenda/2021/06/3-tactics-to-overcome-covid-19-vaccine-hesitancy/
(2) https://www.jstor.org/stable/1248516

Confinan una ciudad australiana situada a 1.300 kilómetros de la más cercana por un único ‘caso positivo’

¿Creía Usted que ya había leído toda clase de imbecilidades sanitarias relacionadas con la pandemia? Se ha equivocado. La histeria es imparable. La ciudad australiana de Alice Springs ha sido completamente confinada porque han detectado un único “caso” nuevo de coronavirus.

La ciudad de 30.000 habitantes, situada a 1.300 kilómetros de la más cercana, no la consideran como suficientemente aislada. En todo el Territorio del Norte, donde se encuentra, sólo hay 6 “casos” de coronavirus en total.

A los vecinos les han dicho que deben permanecer en sus casas durante tres días. Sólo se les permite salir para comer, recibir atención médica, hacer ejercicio, trabajar y cuidar a los demás. La decisión llega después de que un hombre que transitaba por el aeropuerto de la localidad haya dado positivo en una prueba del coronavirus.

La población está ahora secuestrada porque quizá el virus se ha escapado corriendo desde el aeropuerto a las calles, aprovechando cualquier descuido.

Es la estúpida política que en Australia llaman “covid cero”, es decir, un empeño absurdo de erradicación total, que contrasta con otros que hablan de “convivir” con él. Los “expertos” ya no saben ni qué inventar para estirar este delirio y en unos países dicen una cosa y en otros la contraria. Todo depende.

Casi la mitad de la población australiana está de nuevo confinada debido a la incapacidad de los “expertos” de aceptar que los virus estaban en este planeta antes de que la humanidad hiciera su aparición y que lo seguirán estando, por más que inventen aparatos de aire acondicionado que “desinfectan el ambiente”.

En Australia los confinamientos han sido los más draconianos del mundo desarrollado. El gobierno se otorgó a sí mismo la facultad de ordenar a la policía que retire a los padres la custodia de sus hijos, a fin de garantizar el cumplimiento de las restricciones sanitarias.

Una mujer embarazada fue detenida en su propia casa simplemente por ejercer un derecho constitucional: el de organizar una protesta contra el confinamiento.

La policía de Melbourne ha anunciado que utilizará drones de vigilancia para atrapar a las personas que no lleven mascarillas y para rastrear los coches que se alejan más de 5 kilómetros de sus domicilios, al tiempo que se ejerce la facultad de entrar en los domicilios sin orden judicial y realizar controles aleatorios de cuarentena.

La paranoia ha llegado a tal extremo que los intentos de suicidio entre los jóvenes de 5 a 25 años se ha duplicado en Australia con respecto a años anteriores.

—https://www.abc.net.au/news/2021-06-30/nt-covid-update-alice-springs-lockdown-following-airport-case/100254702

A pesar de que no hay contagios Nueva Zelanda se prepara para otro confinamiento total

Hace más de 100 días que Nueva Zelanda no detecta ningún contagio de coronavirus, pero es igual: el gobierno se prepara para imponer otro confinamiento total. Esta vez el pretexto no es sanitario, sino esa moda que los expertos llaman “la nueva variante delta”.

Para ello ha establecido un nivel de alerta más alto, a un paso del confinamiento, porque los “expertos” temen que la “cepa delta” se haya infiltrado en el país insular. No lo saben, no lo han detectado, pero eso da igual: tienen miedo.

El gobierno de Wellington había acordado una burbuja de viaje sin cuarentena con la vecina Australia, pero ni siquirera eso. El país es una ratonera de la que sólo se puede salir nadando.

Los “expertos” y medios de intoxicación siguen alarmando con una supuesta peligrosidad, a pesar de que en el país no ha habido ninguna clase de pandemia. Pero la nueva variante es más infecciosa, aseguran.

En Nueva Zelanda se han administrado más de un millón de dosis de la vacuna de Pfizer, según cifras oficiales, pero no ha servido de nada. Ninguna vacuna evita la transmisión del virus y nadie es capaz de explicar para qué están utilizando a la población como conejillos de Indias de sus experimentos.

La agencia Bloomberg puso a Nueva Zelanda en el primer lugar entre los países que mejor han gestionado la pandemia, a pesar de que es un destino turístico para los viajeros chinos. Con cinco millones de habitantes, en más de un año de pandemia sólo ha conseguido atribuir 26 muertos al coronavirus. El último murió el 15 de febrero.

Padecemos la mayor vergüenza que ha conocido la humanidad desde hace siglos. Es para hacérselo mirar muy despacito.

Las aerolíneas tienen que cancelar miles de vuelos diarios a causa de las vacunas

Los pilotos de líneas aéreas tienen un riesgo acrecentado de sufrir coágulos de sangre y las personas que se han vacunado también tienen un mayor riesgo de sufrir coágulos de sangre. Los “expertos” de pacotilla que afirman lo contrario mienten.

Que el riesgo de los pilotos de sufrir problemas de coagulación debido a los frecuentes y prolongados viajes en avión es mayor, lo aseguró en 2014 un estudio científico publicado en el Journal of Thrombosis and Haemostasis (1). Los pilotos deben ser conscientes de los síntomas de trombosis venosa profunda y de los problemas de coagulación, y tomar medidas preventivas como la compresión y el estiramiento de las piernas durante los vuelos largos.

Recientemente otra revista científica, Medical News Today, publicó otro estudio en el que mostraba que también hay un mayor riesgo de coagulación de la sangre y de disminución de las plaquetas en las personas que se han vacunado con AstraZeneca (2).

Blanco y en botella: el riesgo de los pilotos se multiplica cuando se vacunan y luego pretenden ponerse a los mandos de un avión.

Delta Airlines exige que sus trabajadores se vacunen, lo que les expone a un riesgo acrecentado. American Airlines no se lo exige, pero regala a sus trabajadores un día libre y 50 dólares para que lo hagan. Delta y American Airlines nunca mencionan a sus trabajadores el riesgo de las vacunas, ni siquiera a los que pasan mucho tiempo en altura. La aerolínea United Airlines y su sindicato de pilotos han llegado a un acuerdo para prohibir la vacunación obligatoria contra el coronavirus, pero los que se han vacunado tienen derecho a recibir una paga extra (3).

British Airways alardea de que el 85 por ciento de su plantilla está vacunada y al menos cuatro pilotos que lo hicieron han muerto casi simultáneamente. La aerolínea dice que no tiene nada que ver con la inoculación y los “expertos” se esfuerzan en tratar de argumentarlo de manera verosímil. A la aerolínea los trabajadores le importan un bledo; lo hace de cara a la galería, o sea, a los clientes. Recomiendan a los viajeros con problemas de coágulos que no viajen, pero no dicen nada de su personal de vuelo.

Según una web que registra las cancelaciones de vuelos, al año la media es de 120.000 en todo el mundo. En un día normal se producen 329 cancelaciones, o sea, 658 cancelaciones en dos días. Pero entre el 18 y el 19 de junio se produjeron 3.533 cancelaciones. Esto supone un aumento del 580 por ciento en las cancelaciones a escala mundial (4).

Las aerolíneas dicen que eso no tiene nada que ver con las vacunas. Southwest retrasó o canceló cientos de vuelos y lo atribuyó a las “dificultades técnicas” y el clima. El 20 de junio American Airlines anunció que cancelaría cientos de vuelos hasta mediados de julio. La aerolínea achaca la cancelación preventiva de los vuelos a problemas meteorológicos y a la escasez de mano de obra. British Airways, que ha visto morir a 4 pilotos recientemente, canceló cientos de vuelos, pero luego despidió a miles de trabajadores de la plantilla.

(1) https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/jth.12627
(2) https://www.medicalnewstoday.com/articles/oxford-astrazeneca-vaccine-slight-increase-in-blood-clot-risk
(3) https://www.reuters.com/business/healthcare-pharmaceuticals/united-airlines-union-agree-against-mandatory-covid-19-vaccinations-pilots-2021-05-25/
(4) https://flightaware.com/live/cancelled/today

Más información:
— Las aerolíneas se enfrentan al problema de los coágulos con la recomendación de no viajar a las personas vacunadas

Han muerto más australianos por las vacunas que por el coronavirus

El mito de que los beneficios de las vacunas superan a los riesgos se desploma en Australia. Han muerto más australianos a causa de las vacunas que de coronavirus, según la revista USToday.

En Australia tampoco ha habido ninguna pandemia. Es uno de los países con menor tasa de “casos confirmados” del mundo. Con unos 25 millones de habitantes sólo han podido atribuir 910 fallecimientos al virus de manera oficial.

En lo que llevamos de año sólo ha muerto una persona por coronavirus. Fue en el mes de abril. Se trataba de un viajero de 80 años que regresaba de viaje y fue confinado en un hotel.

Sin embargo, dos mujeres han muerto a causa de los coágulos de sangre causados por la vacuna de AstraZeneca.

La semana pasada, los “expertos” recomendaron que la vacuna de AstraZeneca se administrara solo a personas de 60 años o más. Se alentó a las personas de 50 a 59 años a recibir la vacuna de Pfizer.

A pesar de que no ha habido pandemia, Australia impuso unas medidas restrictivas draconianas, que aún se mantienen, como el cierre de fronteras, lo que ha sido muy traumático para una población de origen emigrante. Casi la mitad de su población nació en el extranjero o tiene uno de sus dos padres viviendo en otra nación.

Los australianos tampoco hubieran necesitado ninguna clase de vacunas, pero el gobierno compró más de 130 millones de dosis de vacunas de distintos tipos.

Algunos de los inoculados con una vacuna propia dieron positivo en las pruebas de detección del VIH (2), el virus al que atribuyen el sida, por lo que la vacunación fue suspendida y millones de dosis acabaron en el vertedero.

(1) https://eu.usatoday.com/story/news/health/2021/06/21/covid-vaccine-variant-afghanistan-canada-mexico-delta/7765857002/
(2) https://www.smh.com.au/politics/federal/australian-covid-vaccine-terminated-due-to-hiv-false-positives-20201210-p56mju.html

Más información:
— Confinan una ciudad australiana situada a 1.300 kilómetros de la más cercana por un único ‘caso positivo’

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