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El coronavirus se modificó en 2015 en un laboratorio de Estados Unidos para que pudiera reproducirse en células humanas

Ralph S. Baric
Las investigaciones para modificar el coronavirus de manera que fuera capaz de reproducirse en células humanas comenzaron en Estados Unidos en 2006 y culminaron con éxito nueve años después.

En ellas participaron varios investigadores, especialmente de la Universidad de Carolina del Norte, del laboratorio de la FAD (instituto regulador de los alimentos y los medicamentos) de Arkansas y virólogos chinos, que se encargaron de suministrar la materia prima.

El estudio, titulado “Una cepa de coronavirus de murciélago que circula, similar al SARS, muestra su potencial en emergencias humanas”, se publicó en la revista Nature Medicine (1).

El Instituto de Virología de Wuhan y la Academia China de Ciencias aportaron virus extraídos de los murciélagos en Wuhan. Por eso un científico chino, Xing-Yi Ge, figura entre los autores del artículo, aunque su papel se limitó a esa tarea.

En contra de lo que se rumorea, el salto de un virus de los animales a los seres humanos es prácticamente imposible, excepto si se modifican para ello con algún propósito, como en el caso de aquella investigación. Por eso el título del artículo era el colmo de la hipocresía, porque el riesgo no existía antes de su manipulación en el laboratorio; el riesgo lo crearon ellos.

Por lo tanto, es falso lo que sostienen revistas, como la colombiana “Semana”, quien hace apología del personaje clave la investigación, Ralph S. Baric, jefe del Departamento de Epidemiología de la Universidad de Carolina del Norte. Dice que “sin necesidad de mutar” el coronavirus podía “saltar” de los murciélagos a los seres humanos (2).

Sin embargo, el artículo de Baric decía todo lo contrario: que habían “generado y caracterizado un virus quimérico”, es decir, que lo habían modificado con determinados propósitos que, naturalmente, no explican porque no pueden hacerlo.

Los proyectos de modificación del coronavirus comenzaron con la epidemia de SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo) en China en 2003 y su versión MERS en Oriente Medio. Tienen un origen militar que fue seguido por su reflejo en las publicaciones de virólogos como Baric en las revistas especializadas, dando lugar a una amplia bibliografía sobre la manera de modificar un virus procedente de un murciélago para que se pueda replicar en células humanas.

No obstante, como bien advirtió el diario ruso Pravda el 20 de marzo, “todavía no es posible afirmar con certeza que el virus que se analizó en los ratones de laboratorio sea el mismo que el coronavirus del SARS-Cove-2” (3).

Baric y su Departamento de Epidemiología son una de las tapaderas científicas del Pentágono a través de la multinacional farmacéutica Gilead. Ellos mueven los dos lados de la ecuación: fabrican los patógenos al mismo tiempo que los fármacos para combatirlos.

El 10 de marzo el Pentágono firmó un acuerdo con Gilead, no sólo para tratar a sus soldados sino “a todos los ciudadanos del mundo”, según dijo el general Michael Talley, jefe de Fort Detrick (4), del que ya hemos hablado aquí en otras entradas.

Baric trabaja por cuenta de Gilead, que está en la carrera para llenarse los bolsillos gracias al coronavirus. El jueves de la semana pasada las acciones de la multinacional subieron un 16 por ciento en la bolsa gracias a la noticias de que su antiviral, remdesivir, tenía efectos positivos en eso que llaman “pacientes de coronavirus”.


(1)
https://www.med.unc.edu/orfeome/files/2018/03/a-sars-like-cluster-of-circulating-bat-coronaviruses-shows-potential-for-human-emergence.pdf
(2)
https://www.semana.com/mundo/articulo/hace-cinco-anos-un-cientifico-habia-advertido-lo-que-esta-sucediendo-ahora-con-el-coronavirus/656925
(3) https://www.pravda.ru/world/1482450-COVID19/
(4) https://www.militarytimes.com/news/your-military/2020/03/10/army-signs-agreement-with-drug-giant-gilead-on-experimental-covid-19-treatment/

Más información:
– Un cuento chino: el laboratorio de Wuhan estaba financiado por Estados Unidos
 

Ley marcial: el Pentágono asegura el control militar de Washington con el pretexto del coronavirus

El Pentágono ha activado una unidad militar especial para asegurar Washington de los “agresores extranjeros y nacionales” y, si es necesario, trasladar la Casa Blanca y otras instituciones públicas a otros lugares, dice Newsweek (*).

Activada el 16 de marzo, la unidad JTF-NCR tiene la tarea de defender Washington por tierra, mar y aire. Dicha unidad demuestra que en el gobierno de Estados Unidos hay dos aspectos, dice Newsweek. Uno público, diario, de las tropas asignadas a JTF-NCR, ques es el mismo que en cualquier otro lugar del país: apoyo médico, entrega de suministros y dotación de personal en los puestos de control sanitario.

Pero entre bastidores, la JTF-NCR es responsable de la actividad en caso de un ataque armado contra Estados Unidos, que consiste en vigilar los cielos de la capital y prepararse para los disturbios civiles que podrían ocurrir si un arma nuclear explotara en la capital.

En lo inmediato, la JTF-NCR está encargada de facilitar la continuidad del gobierno, incluyendo el traslado de los dirigentes civiles y militares a lugares secretos cuando se de la orden de evacuar la ciudad.

Desde que la Guardia Nacional comenzó a operar en todo el país, el Pentágono ha insistido en que los hombres y mujeres de uniforme no realizan misiones encubiertas y no administran ni imponen cuarentenas.

También ha rechazado informes sobre la ley marcial u otros planes de contingencia extrema, argumentando que la Guardia Nacional permanece bajo el estricto control de los gobernadores de los estados, mientras que las tropas federales apoyan a agencias civiles como FEMA.

Sin embargo, la activación de la unidad JTF-NCR, compuesta por casi 10.000 efectivos uniformados para cumplir sus órdenes especiales, contradice estas garantías. La unidad no sólo está operativa e informa directamente al Secretario de Defensa, sino que algunas de sus fuerzas ya están en alerta permanente, especialmente acuarteladas en bases militares y mantenidas lejos de las tareas de apoyo sanitario para asegurar su preparación.

El 12 de marzo, familiares y amigos se reunieron en una armería de la Guardia Nacional en Decatur, Illinois, para despedir a los guardias que se iban de misión. “Es la primera vez que hago algo grande por mi país”, dijo Alycia Thomas, de 29 años, especialista del ejército de Peoria, al Herald & Review local.

Dos compañías de helicópteros Blackhawk del 106 Batallón de Aviación están Fort Belvoir, un suburbio del norte de Washington.

Por su parte, Trump invocó una ley militar aprobada durante la Guerra de Corea para obligar a General Notors a fabricar ventiladores artificiales para los hospitales.

La semana pasada la alcaldesa del Distrito de Columbia, Muriel Bowser, ordenó una prórroga de un mes del estado de emergencia. Los funcionarios federales de la capital estadounidense creen que podría paralizar al gobierno.

(*) https://www.newsweek.com/exclusive-washington-dc-faces-coronavirus-spike-secret-military-task-force-prepares-secure-1498276

La mortalidad se ha reducido en Italia en lo que va de año con respecto a las cifras de los tres anteriores

En plena pandemia, la mortalidad general se ha reducido en Italia en el primer trimestre de este año con respecto al mismo periodo de los tres años anteriores. Del 1 de enero al 8 de abril de este año el número total de muertos ha ascendido a 182.416, una cifra inferior a los tres años anteriores, donde las cifras totales fueron las siguientes:

2017: 192.045 muertes
2018: 184.991 muertes
2019: 185.967 muertes

En el primer trimestre de 2019 el número de muertos por todos los conceptos se desglosa por meses de la siguiente manera:

enero: 68.209 muertes
febrero: 59.876 muertes
marzo: 57.882 muertes

Las cifras correspondientes al primer trimestre de 2018 se desglosan por meses de la siguiente manera:

enero: 69.615 muertes
febrero: 56.783 muertes
marzo: 58.593 muertes

Para el primer trimestre de 2017 el total de muertes se desglosan así:

enero: 75.623 muertes
febrero: 58.224 muertes
marzo: 58.198 muertes

De momento, pues, la pandemia tampoco aparece en Italia por ningún sitio.

https://latina.biz/confronto-decessi-italia-1-trimestre-2019-e-2020-con-covid19/
http://demo.istat.it/bilmens2019gen/index.html

El coronavirus también está descuidando la atención sanitaria común en Alemania

Gerald Gass, de la Asociación de Hospitales
El coronavirus también está descuidando la atención sanitaria común en Alemania, lamenta el doctor Gerald Gass, presidente de la Asociación de Hospitales Alemanes (1).

Más de la mitad de las operaciones previstas en toda Alemania han sido canceladas, pero son necesarias y urgentes. La paralización de las salas de operaciones se puede contar por miles, lamenta Gass. “Puedes posponerlas un poco, pero no indefinidamente”.

Los enfermos comunes están en peligro de muerte porque no se les trata a tiempo debido al coronavirus”, dice Gass.

En los servicios de emergencias se presentan entre un 30 y 40 por ciento menos de pacientes con ataques cardíacos y apoplejías que en tiempos normales, “y no porque haya menos pacientes, sino porque mucha gente tiene miedo al coronavirus”.

La tasa de ocupación de las clínicas ha bajado un 30 por ciento. “Tenemos 150.000 camas de hospital gratuitas y unas 10.000 camas de cuidados intensivos gratuitas”, pero en Berlín sólo 68 camas de cuidados intensivos están ocupadas por pacientes de coronavirus, 60 de los cuales están ventilados, mientras 341 camas de cuidados intensivos están vacías.

“La clínica de urgencias de Berlín con 1.000 camas en las salas de exposición no es necesaria actualmente”.

Gass crítica que sólo se escuche la opinión de Lothar Wieler, presidente del Instituto Robert Koch, y Christian Drosten, que dirige el departamento de virología del Hospital Universitario de la Caridad de Berlín. “Necesitamos un discurso público mucho más amplio”.

“Necesitamos una reanudación gradual de la atención habitual”, exige Gass. “Esperamos que la Canciller Federal autorice la reanudación de los tratamientos clínicos que han sido radicalmente pospuestos”, porque también suponen una necesidad urgente.

También en Madrid el gobierno autonómico desmanteló el servicio de atención primaria para instalar un hospital de campaña en el Instituto Ferial que apenas ha durado cuatro semanas y cuya utilidad ha sido nula.

Si no tienes coronavirus los sanitarios ya no hacen caso a ninguna otra enfermedad. En Sevilla un bebé de cinco meses murió de apendicitis. “Sólo miraron si tenía coronavirus y nos dieron paracetamol”, dicen los padres (2).

(1) https://www.bz-berlin.de/deutschland/kliniken-verband-schlaegt-alarm-wegen-corona-regeln
(2) https://www.elmundo.es/papel/historias/2020/04/16/5e984b18fc6c833d4d8b460e.html

31 ancianos mueren en un geriátrico de Canadá abandonado por sus cuidadores por miedo al contagio

31 ancianos han muerto en un geriátrico de Canadá que fue abandonado por sus cuidadores por miedo al contagio. Los supervivientes han aparecido deshidratados y desnutridos en medio de los cadáveres.

Ha ocurrido en un centro privado de Dorval, cerca de Montreal, después de que casi todas los enfermeros abandonaran el centro precipitadamente por miedo a la propagación del coronavirus.

El Primer Ministro de Quebec, François Legault, anunció una investigación por negligencia grave. Según Legault, sólo quedan dos enfermeras para atender a los 130 residentes.

Las fuentes oficiales imputan cinco de las muertes al coronavirus y de las otras 26 no se sabe nada. Un médico forense se dispone a realizar las autopsias de los cadáveres para determinar los motivos.

En Canadá unos 2.000 trabajadores de la salud han desaparecido con la pandemia y la mitad de las casi 1.300 muertes que se imputan al coronavirus se han producido en los centros que denominan CHSLD, es decir, de atención a largo plazo.

Un diario local afirma que el dueño del geriátrico es Samir Chowiera, quien ha estado en la cárcel por fraude y tráfico de drogas. La reclusión de los ancianos en el centro costaba 45.000 dólares canadienses al año.

Ahora en Canadá creen que esto es un “escándalo” y hacen como que no sabían nada. Sin embargo, los presupuestos para cuidados a largo plazo son el pariente pobre del sistema de salud de Canadá: no hay ni un céntimo de dinero público para estos fines.

El Primer Ministro de Quebec ha pedido a los médicos que vayan a trabajar a los CHSLD y, precipitadamente, ha enviado a 124 soldados a prestar servicios de atención a los ancianos en los geriátricos de la provincia.

Los geriátricos expresan las lacras de las sociedades capitalistas que abandonan a los ancianos en centros privados. “Multinacionales y fondos buitre controlan el 75 por ciento de los geriátricos. El negocio mueve al menos 4.500 millones de euros anuales a costa de cadáveres abandonados durante horas o días y trabajo precario”, decía un recomendable artículo publicado por Contexto (*) recientemente.

En efecto, lo que realmente mata es el capitalismo.

(*) https://ctxt.es/es/20200302/Politica/31527/residencias-de-ancianos-privatizacion-coronavirus-fondos-buitre.htm

Israel también conocía de antemano la propagación de un virus en Wuhan

El jueves la cadena 12 de la televisión israelí informó de que en noviembre el gobierno de Estados Unidos informó a su homólogo de Tel Aviv que un virus se iba a difundir en Wuhan.

Además de Israel el aviso se transmitió a otros países aliados, así como a la OTAN.

Como consecuencia del informe, el ejército israelí celebró una reunión de emergencia para tratar la mejor manera de abordarla y las posibles consecuencias que podría tener en Israel y en los países árabes de Oriente Medio.

Con el pretexto de la pandemia, los militares se han puesto en un primer plano y, lo mismo que en otros países, en Israel el ejército ha chocado con los civiles y, más en concreto, con el Ministerio de Sanidad. En una entrevista con el Canal 12, Naftali Bennett, Ministro de Asuntos Militares, dijo que el retorno a la normalidad en Israel requería que la gestión de la lucha contra el coronavirus se confiara a su ministerio. “El ejército conoce bien su misión”, dijo.

Bennett dijo que esta responsabilidad debería haber sido entregada al ejército hace un mes. “Si queremos luchar contra esta enfermedad y reactivar la economía de Israel, toda esta responsabilidad debe ser entregada al ejército y a los servicios de seguridad”, dijo Bennett.

A finales de marzo, una diputada del parlamento israelí afirmó que el coronavirus formaba parte de una “guerra de gérmenes elaborados en un laboratorio”. “No seamos ingenuos. Sabemos que el coronavirus se ha extendido porque fue diseñado para la guerra biológica”, añadió.

La diputada criticó al gobierno de Tel Aviv que, hasta entonces, siempre había dicho que estaba “preparado para hacer frente a los ataques con armas biológicas”.

En Israel la ley marcial ha recordado las informaciones publicadas en 1998 por el diario británico Sunday Times acerca del laboratorio de guerra bacteriológica Ness Ziona que tiene el ejército al sur del Tel Aviv, que intentaban fabricar un arma “étnica” capaz de afectar a los árabes, pero no a los judíos.

En otra entrada ya relatamos que lo poco que se conoce del laboratorio Ness Ziona es gracias al caso Marcus Klingberg, un científico que trabajaba en el laboratorio, que fue detenido en 1983 y condenado por alta traición y espionaje grave a favor de la Unión Soviética.

Como consecuencia de la pandemia, el Pentágono ha anulado las maniobras militares que tenía planeadas, tanto con Corea del sur como con Israel.

Más información:

– Para que la memoria de Marcus Klinberg no se pierda nunca

El lado amable de las catástrofes

Bianchi

Decía el general De Gaulle que, en tiempos de crisis,  nada mejor que un cataclismo, un armaggedón, para cohesionar una sociedad. O una pandemia. Ello permite unir las clases sociales y, sobre todo, si no eliminar, que es imposible, suspender la lucha de clases. Un virus sirve para este objetivo. Un virus entendido y semantizado como un «enemigo» a juzgar por el lenguaje bélico utilizado por el presidente Sánchez, un enemigo «exterior» que ioniza y cataliza la unión y «resistencia» interior frente a su agresión. Cualquier problemática anterior a esta «misión» deja de serlo o pasa a segundo plano.

Con esta pandemia, que no esperaremos diez años para que nos digan que se trataba de una cepa aislada de la gripe común como arma bacteriológica aunque se cargue a algunos de su clase, precio asumible por un imperialismo desatado, se perseguía, primero, extender el miedo (a lo desconocido, el terror es otra cosa) en la población que, como diría un castizo, «no gana para sustos» (gripe porcina, vacuna, aviar, et allia), mediante un brutal masajeo -y mensajeo- mediático con un  macabro y mórbido conteo de las víctimas, como quien mira si suben o bajan las acciones de la Bolsa, y un lavado de cerebro que permita, como una aguja hipodérmica, inyectar la idea -«es por tu bien»- del confinamiento como solución, al menos parcial, al contagio. El sueño dorado del fascismo: encerrar a todo el mundo en sus casas, paralizados, como en «El ángel exterminador» de Buñuel, sin derechos políticos de reunión, manifestación, etc.

No será para siempre, pero queda el experimento. Y ello sin declarar el estado de excepción -ya que estamos frente a un «enemigo» feroz-, con un estado de alarma basta y ejército, policía en la calle, un problema sanitario con partes militares y una población que dice -o no dice- mú. Alguien debió pensar que se estaban pasando algún pueblo y echaron algún freno.

Se empezó a adular al pueblo y pasarle la mano por el lomo: saetas en el balcón, bailes, muestras de solidaridad con ancianos (improductivos que mueren) y hasta humor fúnebre de un pueblo fantástico «heroico» (enfermeras y cuerpo sanitario), pero también fomentando el chivateo señalando a los desesperados que no quieren volverse locos solitarios y rompen el confinamiento a riesgo, por cierto, de ser multados y vejados en algunos casos. Manifestaciones populares plausibles -no iremos ni nos pillarán de y como aguafiestas-, pero que hacen olvidar que surgen a pesar de y no gracias a el coronavirus que, ayunos del sentido de la medida y proporción, aplican los mantras pareciendo, se diría, que tenemos que estar agradecidos al covid-19 por hacernos «descubrir» en nuestra persona otras facetas que desconocíamos, que somos otra persona, más humanos, vaya.

Ahora estamos en la fase empalagosa de la alienación en la cueva que ideara Platón para obnubilar al personal. Estamos -o seguimos- en el mundo de las apariencias (la «posverdad» –postruth– es una fase posterior demasiado mostrenca para un pueblo al que se quiere envilecer, pero que mantiene resabios todavía, mosqueos dicho en romance). Se nos interroga en cómo seremos (porque se da por hecho que cambiaremos y nada será igual) después de que pase -se le venza lanza en ristre- este desastre del siglo, desastre natural, por supuesto, o, como mucho, provocado por un culpable: China, y ya se nos adelanta qué tenemos que decir, esto es, mejores, seremos mejores, porque hemos visto la tragedia de cerca y eso hace que nos humanicemos y seamos almas bellas. Es el lado amable de la catátrofe. ¿Y cómo llevas el encierro, perdón, el confinamiento? «Pues aquí, cuidándome». Eso está bien, ¿y cómo matas el tiempo? «Pues hablando con el vecino desde el balcón». ¿Guardarás (dice la locutora ocurrente y original) la distancia, ¿no?, jajajaaaa… «Sí, claro, jejejejeeeee…» Ah, el pueblo español, en vez de mandarnos a tomar por el orto, muestra su gran sentido del humor en medio de la calamidad, somos los mejores. No hay más que ver a Joaquín, el futbolero.

Ya se habla de nulas relaciones sociales (en la calle) hasta no se sabe cuando matando la quintaesencia del ser humano: las relaciones sociales, el zoom politikon aristotélico. Pero seremos mejores. Y anulando un imposible metafísico bajo el capitalismo: las relaciones sociales de producción que posibilitan las plusvalías, o sea, su suicidio. De acabar con esta lacra, con ese virus, y cambiar las condiciones de vida y trabajo de las clases trabajadoras, entonces sí que seremos mejores.

Vacunas, ciencia, Bill Gates y otras vergüenzas

Hace aproximadamente una semana nos levantábamos con una controversia a nivel mundial sobre las declaraciones de dos médicos, en la televisión francesa LCI, sobre el tema de realizar ensayos de una posible vacuna contra el coronavirus en países africanos. El asunto en dicha conversación se volvía puntilloso en el momento en que Jean-Paul Mira, médico del Hospital Cochin de París, ponía de manifiesto, en formato de interrogación y con la mayor tranquilidad, su idea sobre que probar la vacuna del covid19 en África podía ser lo más adecuado, dadas las circunstancias del continente.

Como era de esperar, dicha escena televisiva provocó una polémica general y sobre todo una ola de indignación entre los colectivos negros y africanos de todos los continentes. Y es que, llegadas a este punto, toca preguntarse cómo puede ser que, en pleno 2020, un médico proponga en televisión utilizar a personas africanas como cobayas humanas para la medicina, sin cuestionarse lo más mínimo el significado de dicho planteamiento.

Lo cierto es que, como ya han puntualizado varias activistas en esta última semana, esto de utilizar a las personas no blancas como cobayas humanas no es nada nuevo —en absoluto—, como tampoco lo es, por desgracia, el hecho de que la supremacía se beneficie de la ciencia y de la medicina para la masacre y exterminio de las minorías étnicas.

Hay algunos nombres importantes que pertenecen a médicos y científicos que, además de haber contribuido en el ámbito de la ciencia, también contribuyeron a engendrar narrativas históricas de dolor que respondían a un orden de higienismo racial justificado por las mismas ciencias.

J. Marion Sims por ejemplo, torturó entre 1845 y 1849 a once chicas esclavizadas, cuyos cuerpos se convirtieron en el terreno particular de experimentación ginecológica del médico para realizar ensayos clínicos. Estos experimentos se materializaban a través de operaciones sin anestesia y sin el consentimiento de las involucradas y se practicaban en la clínica particular de Sims, en el jardín de su casa, pues según estudios del mismo médico, las personas negras no sufrían tanto dolor como las blancas.

Por otro lado, Taliaferro Clark fue el Jefe de la sección de enfermedades venéreas del Servicio de Salud Pública de Estados Unidos y es a él a quien se le atribuye el Experimento Tuskegee, llevado a cabo entre el 1932 y 1972 en el hospital de la ciudad de Tuskegee en Alabama. El objetivo del experimento era observar la progresión natural de la sífilis no tratada en 400 hombres afroamericanos, a los que no se medicó. No se les había comunicado ni el objetivo del estudio ni su diagnóstico y, por supuesto, no habían dado su consentimiento. El experimento terminó con 28 hombres muertos, 100 con cuadros médicos muy complicados, 40 esposas de los participantes infectadas y 18 niños con sífilis de nacimiento. Eso sí, Clarks pudo publicar todos sus artículos científicos al terminar dicho experimento.

Además de los mencionados está Margaret Sanger quien, a diferencia de los anteriores, tenía un mecanismo más eficaz de aniquilación racial. Sanger fue una enfermera y feminista reconocida hoy en día por ser defensora de los derechos de la mujer y luchar por la legalización del aborto en Estados Unidos, aunque también pasó a la historia por ser una de las líderes de la aplicación de la eugenesia.

Sanger creó en 1916 la primera clínica de control de natalidad de EEUU en Broklyn, Nueva york, llamada Planned Parenthood. Los principios de la clínica sentaban sus bases en la limpieza racial. Y es que como buena eugenista, Sanager tenía como objetivo el control de la natalidad, específicamente el de la población afroamericana. El aborto era la técnica a través de la cual Sanger materializaba el exterminio racial. La empresa ubicaba sus sedes en los barrios donde había más concentración de población negra.

Estos son tres ejemplos, que representan una parte muy pequeña de la historia del racismo científico: es importante entender que la ciencia no solo ejecutaba respondiendo a las teorías del racialismo, sino que también se convirtió en la doctrina teórica que justificaba ciertos fenómenos. Las teorías poligenistas del siglo XIX y XX, por ejemplo, secundaban la concepción social de que las comunidades no blancas se constituían de personas que formaban parte de especies zoológicas inferiores al hombre blanco, europeo y civilizado. Y fueron estas mismas ciencias las que justificaron fenómenos sociales de masacre y aniquilación de las poblaciones no blancas.

Hoy por hoy nos encontramos aún frente a una industria médica que se plantea los ensayos clínicos de vacunas en personas africanas como algo totalmente ético y normal en un plató de televisión, en horarios de máxima audiencia. Y con la crisis de covid19, se presentan una serie de hechos en relación a la ciencia que nos toca afrontar.

Estamos frente a una industria médica que delega la investigación de las vacunas a la financiación privada. La Fundación Bill y Melinda Gates y el National Institute of Allergy and Infectious Diseases, ambas estadounidenses, son prácticamente las encargadas de financiar toda la investigación mundial de vacunas. La organización mundial de la Salud (OMS), financiada por la industria farmacéutica y por la ya mencionada Fundación Bill y Melinda Gates, es la que decide qué es —o no— emergencia sanitaria mundial. Esta misma OMS también establece el orden de prioridades cuando de decidir el valor de las vidas se trata.

Tenemos frente a nosotros el llamado covid19, cuya investigación médica por una vacuna está siendo financiada por la fundación de Bill Gates, Johnson, Moderna, y varias otras empresas privadas ante la situación de pánico que genera la pandemia. Pero encontramos también algunas enfermedades como el Ébola o el Zika, responsables de miles de muertes que solo se convierten en emergencia sanitaria mundial cuando pasan a ser problemáticas de occidente (contagiados occidentales). Hecho que se traduce en millones de dólares invertidos en la investigación de sus vacunas y también en millones de africanos, latinoamericanos y caribeños muertos antes de haberse convertido en un conflicto occidental.

Por otra parte, también se nos presentan enfermedades como la malaria, que mata a 2 millones de personas al año pero que, por el momento, aún no ha pasado a ser un problema de occidente y que por ello la cantidad de dinero invertida en la investigación de la misma es mucho menor a la que se está invirtiendo en la del covid19, por ejemplo.

Y, paradójicamente, observamos una mayor tasa de afroamericanos muriendo por el covid19 en EEUU, al mismo tiempo que vemos un Bill Gates invirtiendo 400 mil millones de dólares en empresas petrolíferas que causan gran parte de los problemas de salud en Nigeria. Y un Rockefeller colaborando con la fundación Bill y Melinda Gates, que en 1910 formó parte de la creación de la Oficina de registros eugenísticos en New York.

Pues tenemos una industria de investigación y producción de medicamentos que es básicamente un negocio en manos de personas ricas, principalmente estadounidenses, que desde arriba deciden en qué intervienen, dónde intervienen y, sobre todo, quién vive y quién muere. Tenemos también una industria que invierte masivamente en vacunas únicamente cuando cuyas enfermedades afectan a occidente. Y en todo este asunto, la racialización, el higienismo racial y la eugenesia, que juegan un papel fundamental.

Como consecuencia, tenemos una ciencia que se convierte en el brazo derecho de la supremacía y el colonialismo y que, desde hace cuatro siglos, ejerce como extensión de los mismos para manipular determinados cuerpos con fines racistas. Me encantaría poder afirmar que la ciencia es “un sistema ordenado de conocimientos estructurados que estudia, investiga e interpreta los fenómenos naturales, sociales y artificiales”, como define Wikipedia, pero no puedo. Cuanto más investigo, más consciente me hago de que la ciencia es y siempre ha sido un recurso al servicio de la supremacía para mantener la jerarquía racial. La ciencia no está de nuestro lado ni pretende estarlo.

https://www.elsaltodiario.com/coronavirus/vacunas-ciencia-bill-gates-otras-verguenzas-ensayos-clinicos-personas-negras

Más información:
— Esclavos del Caribe fueron infectados con viruela como parte de experimentos médicos del colonialismo
— La Farmafia utiliza a los pobres como conejillos de Indias (1)
— La Farmafia utiliza a los pobres como conejillos de Indias (2)
— La Farmafia utiliza a los pobres como conejillos de Indias (3)
— La Farmafia utiliza a los pobres como conejillos de Indias (4)
— En Alabama los médicos emplearon a los negros como cobayas humanas en un experimento sobre la sífilis
— 13 experimentos macabros con seres humanos perpetrados por Estados Unidos

Los hospitales británicos tienen cuatro veces más camas vacías de lo normal, según datos oficiales

Hospital Universitario de Birmingham
El 41 por ciento de las camas de los hospitales británicos están vacías, unas cuatro veces el número normal, según cifras oficiales de los servicios de salud (*).

El vaciado es consecuencia de una fuerte disminución de las admisiones y un elevado número de altas de los pacientes hospitalizados.

En Gran Bretaña la política sanitaria consiste en abandonar a unos enfermos en beneficio de otros y el criterio no es la gravedad de la enfermedad. Por ejemplo, se está produciendo una suspensión generalizada de las operaciones quirúrgicas previstas.

El número de pacientes que pasaron 21 días o más en el hospital, los “super stranded patients” (pacientes super fallidos), ha disminuido en un 40 por ciento, según la misma fuente oficial.

Sacan a un determinado tipo de enfermos para llenar el hospital con enfermos de otro tipo: los del coronavirus. Como suponían que estos llegarían en grandes oleadas, se han pasado de rosca. Han vaciado los hospitales más de la cuenta porque no llegan tantos pacientes de coronavirus como calculaban.

Como consecuencia de ello, los hospitales no se han llenado sino todo lo contrario. Hay una subocupación hospitalaria que es muy extraña en tiempos de pandemia. De las 91.00 camas disponibles, 37.500 estaban vacías el pasado fin de semana, lo que suponen 4.500 más que las cifras habituales.

Las quejas de los médicos por el abandono de cualquier enfermo ajeno al coronavirus ya han comenzado.

(*) https://www.hsj.co.uk/acute-care/nhs-hospitals-have-four-times-more-empty-beds-than-normal/7027392.article

El coronavirus: un pretexto para el más gigantesco plan de rescate del capitalismo en Estados Unidos

La Ley Cares (Apoyo y Seguridad Económica contra el Coronavirus) aprobada en Estados Unidos a finales del mes pasado, es el mayor programa económico jamás implementado, con mucha diferencia.

El capital se frota las manos. Estamos hablando de un presupuesto de más de dos billones de dólares y, una vez más, el coronavirus es sólo un pretexto porque contiene una amplia gama de beneficiarios, como los casinos y la industria del juego y las apuestas, por poner un ejemplo (1).

No obstante, el destino de tan gigantesca cantidad de dinero no se sabe a ciencia cierta, aunque ya se habla de que, como titula el New York Times, una parte es “dinero mágico” procedente de la Reserva Federal (2).

Es un “Robín de los Bosques a la inversa”, dicen otros, porque la ayuda es menor cuento más lo necesitas. “Un atraco a los contribuyentes para ayudar a los ricos”, dice Cridit Slips (3). David Hayden, redactor jefe del American Prospect, un diario progre, lo describe de una manera parecida: “Es un atraco escalonado. No es un rescate por el coronavirus. Es un rescate por doce años de irresponsabilidad empresarial que hizo a las empresas tan frágiles que se podían destruir con unas pocas semanas de cierre” (4).

El coronavirus tiene muy poco que ver en todo esto, salvo ejercer de cortina de humo. No obstante, la industria de la “salud” se llevará su pedazo del pastel, tanto si se trata de hospitales públicos como de empresas privadas.

En el presupuesto hay una partida de 100.000 millones de dólares adicionales para el Fondo de Emergencia de Salud Pública y Servicios Sociales, que como promedio suponen más de 100.000 dólares por cada cama de hospital que hay en Estados Unidos.

El Secretario de Salud y Servicios Humanos ha concedido facultades discrecionales sobre la forma en que se distribuirá el fondo. Han puesto un dinero que no saben en qué lo van a gastar.

En cualquier otra situación, sería el Secretario del Tesoro quien debería dar la cara del rescate económico, pero la pandemia permite que sea el de Salud quien comparezca en el Congreso dentro de 60 días para rendir cuentas. Además, habrá un supervisión adicional del fondo hospitalario de 100.000 millones de dólares en una auditoría que se hará a los tres años de su agotamiento.

A diferencia de otros fondos federales para hospitales -como los pagos de acciones desproporcionadas de Medicare y Medicaid que compensan a los hospitales que atienden a una gran parte de los pacientes de bajos ingresos o sin seguro- no hay fórmulas, criterios de elegibilidad o requisitos de distribución geográfica que dicten la manera de distribuir el dinero.

(1) https://www.azarplus.com/la-ley-cares-brinda-un-apoyo-esencial-a-la-industria-del-juego-en-estados-unidos-segun-aga/
(2) https://www.nytimes.com/2020/03/26/business/economy/fed-coronavirus-stimulus.html
(3) https://www.creditslips.org/creditslips/2020/03/mitch-mcconnell-is-robbing-taxpayers-to-bailout-the-rich.html
(4) https://prospect.org/coronavirus/unsanitized-bailouts-tradition-unlike-any-other/%20

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