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Manifestación para exigir la salida de las tropas imperialistas de Mali

El viernes varios millares de manifestantes, 900 según la policía, tomaron la Plaza de la Independencia de Bamako para exigir la salida de los soldados franceses. “El gobierno francés es un freno a nuestro desarrollo”, se podría leer en algunos carteles.

El sentimiento antifrancés del ejército crece cada vez más en Malí, donde las tropas francesas justifican su ocupación como de la “lucha contra el terrorismo”. Unos 4.500 soldados franceses forman parte de la Operación Barjan en el Sahel.

“El gobierno francés es un freno a nuestro desarrollo”, “Abajo Francia, Barjan debe irse”, “Fuera Francia, fuera Barjan, las Fuerzas Armadas de Malí pueden asegurar Malí”, fueron algunas de las consignas que se podían leer en los carteles de la Plaza de la Independencia, en el centro de la capital.

Otros iban dirigidos también contra la Minusma, la misión de la ONU para la esbilización de Mali.

La manifestación estaba convocada por los partidos políticos y las organizaciones de la sociedad civil y se celebró tres días antes de una cumbre con Francia destinada a “redefinir más claramente los objetivos militares, políticos y de desarrollo”.

Según varios medios de comunicación internacionales, participaron en la manifestación diputados de la Agrupación para Malí (RPM), el partido del Presidente Ibrahim Bubacar Keita, que no aprueba en absoluto este sentimiento hostil hacia las tropas francesas. Recientemente declaró: “Las fuerzas extranjeras presentes en nuestro país son nuestros aliados en esta trágica guerra que se nos ha impuesto. No la ganaremos haciendo el enemigo equivocado y haciendo el juego a las hordas terroristas”.

En la manifestación quemaron una bandera francesa. Algunas organizaciones convocantes pedían la intervención de Rusia para acabar con la plaga yihadista.


https://www.afrik.com/mali-un-millier-de-manifestants-a-bamako-pour-demander-le-depart-des-soldats-francais

Una pancarta de la manifestación equiparando a Macron con Hitler

‘Francia es un Estado terrorista’, decía una pancarta en el recorrido

‘Los corazones heridos escucharán nuestras voces’ (manifestación antimperialista en Bamako la semana que viene)

Varios colectivos unidos en la plataforma “Yeré Woloton de pie junto a las murallas” planean movilizar a un millón de manifestantes el 10 de enero en las calles de Bamako para pisar el asfalto contra la presencia imperialista en Mali.

“No al imperialismo”, “Abajo Francia”, “Fuera Francia”, “No a Francia y sus aliados”, “No al imperialismo”, son las expresiones que se pueden leer en los carteles y pancartas de los convocantes de la manifestación contra la presencia de la antigua colonia en Mali.

Los promotores de la manifestación dijeron que luchaban contra la política colonial francesa: “Estamos luchando por nuestra independencia económica, monetaria, política y militar”, dijo Mohamed Ag Agataley, un miembro activo de la convocatoria. La crisis de Mali, asegura, es consecuencia de la intervención de la OTAN en Libia.

Los promotores rindieron un homenaje al padre de la independencia de Mali, Modibo Keita, al difunto Thomas Sankara, al difunto coronel Gadafi, a Patrice Lumumba del Congo y a otros dirigentes africanos que se caracterizaron por su oposición a la política imperialista de occidente.

“Los corazones heridos escucharán nuestras voces”, dicen los organizadores.

El dirigente más destacado de la plataforma, Adama Diarra, sostiene que este año será un mal recuerdo para la política francesa en Mali. El pueblo heredero del ex presidente Modibo Keita se unirá contra el imperialismo. “La fase de denuncia ha terminado, es hora de actuar y el viernes 10 de enero daremos ejemplo a aquellos que dudan en unirse a nosotros para incordiar a los franceses más allá de nuestras fronteras”, añadió Adama Diarra, ante el fuerte aplauso de los congregados.

Diarra propuso movilizar a un millón de personas en las calles de Bamako el próximo viernes.

El gobierno prohíbe una manifestación contra las bases militares extranjeras en Níger

El gobierno de Níger ha prohibido una manifestación de protesta contra la presencia de bases militares extranjeras en el país, prevista para hoy en Niamey, la capital.

Con el pretexto de la lucha contra el yihadismo, Níger alberga bases militares francesas, estadounidenses y alemanas.

“La manifestación que Alternative Espace Citoyen, Tournons la Page Niger y Urgence Panafricaniste planean organizar el domingo 15 de diciembre de 2019 está prohibida”, dijo el Ayuntamiento de Niamey en una declaración emitida el viernes por la noche.

No han dado ninguna explicación sobre las razones de la prohibición. Sin embargo, parece estar motivada por la celebración, también hoy, de una cumbre extraordinaria de los Jefes de Estado del G5 del Sahel, como anunció el viernes el alcalde de la capital nigerina.

“Inicialmente las autoridades de Niamey nos notificaron la prohibición de la manifestación por medio de una simple carta y decidimos mantener nuestro llamamiento a la manifestación. Ahora que han cumplido con la ley al emitir un decreto, hemos decidido posponer nuestra manifestación para otro día”, dijo Maikul Zodi, coordinador del movimiento “Pasemos página” en un comunicado el sábado en Anadolu.

La movilización tenía por objeto, entre otras cosas, protestar contra la presencia de bases militares extranjeras en Níger y pedir a los jefes de Estado de los países del G5 del Sahel que no participen en la reunión de Pau, solicitada por Macron, prevista inicialmente para el 16 de diciembre y aplazada hasta principios del año que viene.

A petición de las organizaciones sociales se vienen organizando manifestaciones contra la presencia de bases militares extranjeras en Níger, incluso en Francia.

Los organizadores de estas manifestaciones mencionan la inutilidad de estas bases, cuya presencia no ha impedido los ataques yihadistas.

El ataque mortal del martes pasado contra el campamento militar de Inates, cerca de la frontera con Malí, en el que murieron 71 soldados, ha exacerbado las críticas a la presencia militar extranjera, principalmente en la sociedad civil y en los círculos estudiantiles, donde se las percibe como una “perpetuación de la colonización”.

Burkina Faso exige que las tropas extranjeras abandonen el país

Ayer la Coalición Nacional contra la Caretía, la Corrupción, el Fraude, la Impunidad y las Libertades (CCVC) y el Colectivo de Organizaciones Democráticas de Masas y Partidos Políticos (CODMPP) recordó en Uagadugú el 21 aniversario del asesinato de Norbert Zongo y sus compañeros.

Los organizadores hicieron un llamamiento para que las tropas extranjeras abandonen Burkina Faso.

Bajo el lema “Prosigamos con determinación la lucha por la verdad y la justicia para Norbert Zongo y sus compañeros y contra el cuestionamiento de los derechos y los espacios de libertad”, el acto fue una oportunidad para recordar el contexto en el que se celebraba el aniversario.

Chrysogone Zugmoré dijo que existe la necesidad de crear condiciones de seguridad para la población que ha tenido que abandonar sus hogares debido al terror yihadista.

Además, Zugmoré sostiene que el régimen del Movimiento del Pueblo para el Progreso ha organizado la ocupación militar de Burkina Faso por potencias imperialistas, como Francia.

El presidente del CODMPP exigió “la salida total de las tropas francesas de Burkina Faso, así como el cierre de todas las bases militares extranjeras”.

Lo que Francia debe hacer es extraditar al anterior Presidente, François Compaoré, a fin de que “rinda cuentas de sus crímenes ante los tribunales”, añadió.

El pueblo de Mali debe expulsar a las tropas colonialistas extranjeras

El 27 de noviembre el Movimiento Popular 22 de Marzo (MP22) concedió una entrevista en Radio Kayira, ubicada en Jelibugu. Es la primera actividad que marca el regreso del MP22 al escenario político de Mali.

La asusencia no ha erosionado al partido, sino todo lo contrario: ha galvanizado su espíritu de lucha, su compromiso y su determinación de sacar a Malí del abismo en el que se encuentra desde 2012 para hacer frente a la ocupación militar extranjera.

Así lo demuestran los comentarios de su Secretario General, Perignama Sylla, al comienzo de la entrevista, donde califica la crisis de Malí como una crisis de dirección. Según Sylla, los responsables de la crisis son los sicarios del imperialismo escondidos en las sombras.

Les pone nombres y apellidos. Se trata de Dioncunda Traoré e Ibrahim Bubacar Keita, que trabajan para preservar los intereses de Francia y no los de los malienses. Acoge con satisfacción la conciencia de los malienses de todas las partes, que han comprendido que la Francia colonial e imperialista ha intervenido en Mali para explotar sus recursos naturales.

El Secretario General del MP 22 asegura que el bien equipado ejército maliense puede derrotar a los yihadistas que llegaron a Malí tras la destrucción de Libia por Francia, gestor del MNLA (Movimiento Nacional para la Liberación del Azawad).

Frente a las manipulaciones del imperialismo francés, el MP22 dice que los malienses se enfrentan a tres tareas principales: reunirse, movilizarse masivamente para expulsar al colonialismo francés y racista que desprecia a los negros; denunciar inmediatamente y sin demora el acuerdo de defensa que transforma al ejército maliense en una tropa supeditada al ejército francés; y exigir la salida inmediata de nuestro país de la zona del franco CFA y de las colonias francesas de África.

Los pueblos del Sahel se levantan contra la ocupación militar imperialista

Bajo los efectos de una guerra que empeora por momentos, las tropas imperialistas en el Sahel se enfrentan a un rechazo creciente entre los habitantes de Burkina Faso, Malí y Níger, como en los peores tiempos coloniales.

En Bamako, la capital de Mali, emite “Radio Patriota”, una cadena antimperialista instalada en una modesta vivienda particular donde todos los martes por la tarde, Ibrahima Kebé, de la asociación Faso Kanu, tiene su programa de debate. A mediados de octubre, trataron sobre la presencia de las tropas imperialistas en Mali.

“En nombre del pueblo francés, las multinacionales están saqueando nuestros recursos”, dijo Kébé al principio de la emisión. “El pueblo francés debe comprender que la política de los dirigentes franceses es sembrar la pobreza en nuestros países y empujar a nuestras poblaciones a emigrar hacia ustedes”.

Los dirigentes de la región son “lacayos locales a las órdenes de París”, añadió.

Cada vez son más los que piden la salida de los 4.500 soldados de la Operación Barjan desplegados en el Sahel, de los 13.000 efectivos de mantenimiento de la paz Minusma en Malí y de otros ejércitos imperialistas presentes en la región, desplegados en nombre de la lucha contra el terrorismo y la protección de los civiles.

El 12 de octubre unos 50 contenedores de Minusma fueron saqueados en el centro de Malí, mientras que 1.000 personas se concentraban en Uagadugu, la capital de la vecina Burkina Faso, contra las “fuerzas de ocupación”.

Desde principios de año en Níger se han convocado varias manifestaciones contra la presencia de tropas imperialistas, un movimiento que no parece estar coordinado pero que pone la manifiesto una resistencia incipiente.

“¿Cómo es posible que 20.000 soldados extranjeros no sean capaces de derrotar a 3.000 terroristas?”, pregunta Kebé por la radio. El despliegue de tropas imperialstas no para de crecer pero el terrorismo yihadista tampoco. ¿A qué han ido allá?, se preguntan los africanos.

“Su único objetivo es proteger sus intereses estratégicos y consolidar sus posiciones de dominio en la zona del Sahel”, asegura Gabin Korbeogo, de la Organización de la Juventud Democrática de Burkina Faso.

Los africanos vuelven sus ojos hacia la presidencia de Thomas Sankara (1983-1987), padre de la revolución burkinabé, anticolonialista y nacionalista, y cuya memoria sigue siendo venerada en Burkina Faso y en los países vecinos del Sahel.

Los seudoecologistas proponen el exterminio de la población del Tercer Mundo

Thomas Malthus, un sacerdote y economista inglés de principios del siglo XIX, sostuvo que la población mundial aumentaba más rápidamente que la producción agrícola, por lo que las hambrunas eran inevitables.

El hambre no es consecuecia de una sociedad dividida en clases sociales sino de una supuesta “ley natural” que lleva el nombre del reverendo.

El malthusianismo es falso, una cortina de humo que justifica las peores lacras de capitalismo, por más que perdure en la ideología burguesa con diversos nombres como superpoblación, explosión demográfica o eugenesia.

Tiene un evidente componente clasista porque, según Malthus, en este mundo los que sobran son los pobres, por lo que los malthusianos son partidarios de imponer la esterilización y el control de la natalidad sobre las poblaciones del Tercer Mundo.

El mito de la superpoblación no es, pues, otra cosa que imperialismo, por lo que Engels definió a los malthusianos como los peores enemigos de la clase obrera (1).

En torno a Malthus el imperialismo ha inventado una serie de pretextos reaccionarios para luchar contra los pobres y mantener la pobreza en el mundo. Una de ellas es la seudoecología, donde el malthusianismo siempre está presente en todas sus formas, como el decrecimiento, el planeta finito y otras lindezas del mismo estilo.

El 31 de agosto un artículo de Le Monde aseguraba que “en África la presión demográfica está devorando los bosques” porque, como ya informamos en una entrada anterior, los campesinos africanos tienen la costumbre ancestral de quemarlos periódicamente.

Es la típica intoxicación de los altavoces del imperalismo porque la quema de bosques en África no tiene nada que con la “presión demográfica”.

En su página web un seudoecologista como David Suzuki no oculta su ideología malthusiana (3) y, a pesar de que es miembro de la Asociación Canadiense de Libertades Civiles (4), pretende encarcelar a cualquiera que no esté de acuerdo con las directrices de reducción de las emisiones de CO2: en materia de cambio climático no debe haber libertad de expresión.

Otro de los que ha vuelto a la carga con el malthusianismo es Bernie Sanders, que incorpora a su New Deal verde la propuesta de financiar abortos en el Tercer Mundo para revertir la supuesta sobrepoblación mundial (5).

La propuesta la soltó durante la gira que están haciendo los precandidatos a la Presidencia de Estados Unidos, en donde los demócratas quieren introducir el asunto del cambio climático.

Nada de esto es nuevo; los seudoecologistas sólo están cambiando el maquillaje de las más viejas y más reaccionarias recetas colonialistas e imperialistas. No son propuestas: desde su nacimiento el imperialismo viene exterminando a las poblaciones aborígenes y esterilizando a las mujeres pobres del Tercer Mundo a la fuerza.

Los seudoecologistas son los imperialistas de siempre vestidos de verde y embaucando al munto entero con las patrañas del CO2. Por eso hacen preguntas tautológicas como la siguiente: “¿La catástrofe ecológica le dará la razón a Malthus?” (6). No se lo pierdan.

(1) Una declaración de guerra contra el proletariado, El Otro País, 6 de abril de 2010, http://www.elotropais.com/index.php/opinin-mascosas-36/222-una-declaracin-de-guerra-contra-el-proletariado
(2) https://www.lemonde.fr/planete/article/2019/08/30/en-afrique-la-pression-demographique-grignote-la-foret_5504528_3244.html
(3) http://www.davidsuzuki.org/
(4) https://ccla.org
(5) https://es.panampost.com/mamela-fiallo/2019/09/07/bernie-sanders-abortos/
(6) https://www.portafolio.co/opinion/otros-columnistas-1/demografia-la-catastrofe-ecologica-le-dara-la-razon-a-malthus-532083

Más información:
– 300.000 mujeres pobres esterilizadas en Perú 
– ‘Es bueno que la población del Tercer Mundo padezca hambre porque ayuda a combatir el calentamiento del planeta’

¿Debe retornar Hong Kong al Tratado de Nankín de 1842?

Manlio Dinucci

Frente al Consulado Británico en Hong Kong, cientos de jóvenes chinos cantaron el “Dios Salve a la Reina” y gritaron “Gran Bretaña salva a Hong Kong”, un llamamiento reunido en Londres por 130 parlamentarios que piden que se otorgue la ciudadanía británica a los residentes de la antigua colonia. De este modo, la opinión pública mundial, especialmente los jóvenes, ve a Gran Bretaña como garante de la legalidad y de los derechos humanos. Para ello, hay que borrar la Historia.

Por lo tanto, es necesario, antes de cualquier otra consideración, conocer los episodios históricos que, en la primera mitad del siglo XIX, sometieron el territorio chino de Hong Kong al dominio británico.

Para entrar en China, entonces gobernada por la dinastía Qing, Gran Bretaña utilizó el flujo de opio que transportaba por mar desde India, donde tenía un monopolio. El mercado de drogas se extendió rápidamente en el país, causando graves daños económicos, físicos, morales y sociales que provocaron una reacción de las autoridades chinas. Pero cuando confiscaron el opio almacenado en Cantón y lo quemaron, las tropas británicas ocuparon la ciudad y otras ciudades costeras durante la Primera Guerra del Opio, obligando a China a firmar el Tratado de Nankín en 1842.

El artículo 3 dice: “Como es obviamente necesario y deseable que los súbditos británicos tengan puertos para sus barcos y provisiones, China cede para siempre la isla de Hong Kong a Su Majestad la Reina de Gran Bretaña y a sus herederos”. En el artículo 6 del Tratado se establece lo siguiente: “Dado que el Gobierno de Su Majestad británica se ha visto obligado a enviar una fuerza expedicionaria para obtener una indemnización por los daños causados por los procedimientos violentos e injustos de las autoridades chinas, China acepta pagar a Su Majestad británica la suma de 12 millones de dólares por los gastos incurridos”.

El Tratado de Nankín es el primero de los tratados desiguales por los que las potencias europeas (Gran Bretaña, Alemania, Francia, Bélgica, Bélgica, Austria e Italia), la Rusia zarista, Japón y Estados Unidos se aseguran una serie de privilegios en China por la fuerza de las armas: la transferencia de Hong Kong a Gran Bretaña en 1843, la fuerte reducción de los impuestos sobre las mercancías extranjeras (al mismo tiempo que los gobiernos europeos erigen barreras aduaneras para proteger sus industrias), la apertura de los principales puertos a los buques extranjeros y el derecho a tener zonas urbanas bajo su propia administración (“concesiones”) fuera del control chino.

En 1898 Gran Bretaña anexionó a Hong Kong la Península de Kowloon y los llamados Nuevos Territorios, concedidos por China “en arrendamiento” durante 99 años.

La gran insatisfacción con estos impuestos hizo estallar una revuelta popular, la de los boxers, a finales del siglo XIX, contra la cual una fuerza expedicionaria internacional de 16.000 hombres bajo mando británico, en la que también participó Italia [y Francia].

Desembarcó en Tianjin (Tien Tsin) en agosto de 1900, destruyendo Beijing y otras ciudades, destruyendo muchas aldeas y masacrando a la población. Posteriormente, Gran Bretaña tomó el control del Tíbet en 1903, mientras que la Rusia zarista y Japón compartieron Manchuria en 1907.

En China, reducida a un estado colonial o semicolonial, Hong Kong se convirtió en la principal puerta de entrada a la trata basada en el saqueo de recursos y la esclavitud de la población. Una enorme masa de chinos se vio obligada a emigrar principalmente a Estados Unidos, Australia y el sudeste asiático, donde están sujetos a condiciones similares de explotación y discriminación.

Una pregunta surge espontáneamente: ¿en qué libros de historia estudian los jóvenes que piden a Gran Bretaña que “salve Hong Kong”?

Los pigmeos africanos acusan a la Comisión Europea de robarles sus bosques

Cientos de pigmeos baka de la selva del Congo han escrito a la Comisión Europea instando a los funcionarios a que los visiten y les pidan su consejo y orientación antes de proporcionar más fondos para el polémico parque Messok Dja en su tierra.

La Comisión Europea es uno de los principales donantes del proyecto en la República del Congo, pero los baka aseguran que han estado “esperando su visita durante muchos años, pero nunca han venido”.

El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y la Comisión Europea saben desde hace tiempo que las poblaciones locales se oponen al proyecto Messok Dja, pero han seguido financiándolo en violación de sus propias políticas. Ambos grupos han estado financiando la creación del parque por lo menos desde 2014, pero no iniciaron la consulta europea hasta este año.

La Comisión también ha negado repetidamente que los guardabosques maltraten a la población local, pero nunca ha tomado ninguna medida para investigar las atrocidades denunciadas por Survival International y otras organizaciones.

En su carta, los baka dicen: “Han pasado años y años desde que los ecoguardas financiados por WWF llegaron aquí. Nos prohíben cazar para alimentar a nuestras familias. Nos prohibieron entrar al bosque… Nos hablaron del límite del parque. Pero nadie vino a pedir nuestro consentimiento”.

Los baka son expulsados de sus tierras debido a la persecución de los guardabosques y son excluidos de los bosques de los que dependen para su alimentación y curación.

“El bosque es nuestro hogar. Vivimos del bosque […] Pero tú, tú nos robaste el bosque y qué vamos a hacer nosotros?, ¿cómo vamos a sobrevivir?

“No entendemos por qué no acuden a nosotros en busca de consejo y orientación sobre cómo proteger nuestro bosque. ¿No pensasteis en eso?

“¡Si el bosque es tan hermoso, es porque estamos aquí! Deberías estar colaborando con nosotros”.

Stephen Corry, Director de Survival, dijo que “la Comisión Europea y WWF sienten un profundo desprecio por los baka. Los miembros del personal de la Comisión ni siquiera se han molestado en dejar sus oficinas para hablar con ellos, pero están contentos de seguir contribuyendo con millones de euros a un proyecto que está robando las tierras de Baka y arruinando sus vidas”.

“En lugar de seguir malgastando enormes cantidades de dinero público, la Comisión Europea y el personal de WWF deberían reconocer finalmente que el proyecto de Messok Dja está fracasando irrevocablemente y debe ser abandonado; y luego preguntar a los baka cómo se les puede ayudar a proteger su tierra, como verdaderos amos y guardianes del bosque”.

Un nuevo libro indaga en el asesinato olvidado del secretario general de la ONU Dag Hammarskold

Es un libro que comienza lentamente. En sus primeras páginas parece el informe de un controlador del tráfico aéreo. De hecho, de eso se trata. Una historia de un avión, de un accidente aéreo, como ocurre a menudo en las pistas de aterrizaje mal señalizadas de la sabana africana. En resumen, un accidente, un golpe del destino. Además, esto es lo que se presentó en su momento, un error de pilotaje, en el que una tripulación no familiarizada con África habría confundido Ndola en Zambia con Ndolo, que en ese momento era el aeropuerto de Leopoldville/Kinshasa. A los que dudaban de esta confusión, que se manifestaba en una sola letra, se les agregó que, volando demasiado bajo, el DC-6 había chocado contra una colina o un termitero. En resumen, tenías que circular, no había nada que ver.

El problema es que el accidente del 17 de septiembre de 1961 sacudiría todo el planeta y que, casi sesenta años después, cuando desaparecieron los últimos testigos, las investigaciones no concluyeron sobre uno de los crímenes políticos más graves de la posguerra. Porque a bordo del Albertina, pilotado por una tripulación sueca, el Secretario General de las Naciones Unidas, Dag Hammarskold, un político de talento y convicción, era venerado en Suecia como un héroe nacional. El hombre entonces conocido como “Sr. H”, que da título al libro que Maurin Picard acababa de publicar, creía en la organización supranacional. Tras la Segunda Guerra Mundial, en estos tiempos de guerra fría y de múltiples rivalidades, el diplomático sueco quería que la ONU fuera un instrumento de paz y que él mismo fuera más un general que un secretario.

Por eso, un domingo de septiembre, nueve meses después del asesinato de Patrice Lumumba, Dag Hammarskold se embarcó en una misión en Leopoldville cuyo secreto ya había sido revelado por varios diplomáticos, periodistas y otros “corresponsales honorables” de distintas confesiones. Deseoso de preservar la unidad del Congo, que se enfrentaba a la secesión de Katanga y Kasai, el sueco quiso reunirse personalmente con el dirigente katangueño Moisés Tshombe y la pequeña ciudad de Ndola, en el norte de Rhodesia, la actual Zambia, había sido elegida para acoger esta discreta reunión. ¿Ambicioso, ingenuo, demasiado confiado? Hammarskold pretendía convencer a Tshombe, que ya le esperaba en Ndola, de que pusiera fin a una secesión condenada por la opinión internacional, se embarcara con él a bordo del Albertina y anunciara al mundo entero que el Congo había recuperado su unidad. ¿Subestimó el Secretario General de la ONU la simpatía de la que gozaba el secesionista de Katanga en Bélgica, en particular en la Unión Minera, cuando el poder central de Kinshasa fue vilipendiado y la memoria de Patrice Lumumba despertó un odio implacable? ¿No entendía que Rodesia del Norte y su dirigente, Sir Roy Welensky, eran aliados de facto de Katanga, que Londres y la City mantenían vínculos estrechos y muy rentables con la Copperbelt (el cinturón de cobre), que la propia Francia, la del general de Gaulle, todavía soñaba con reunir los pedazos que Bélgica había provocado con su descolonización?

A lo largo de los primeros capítulos, Maurin Picard apenas plantea las cuestiones geopolíticas, al menos en la superficie. Está investigando. Reabre los archivos, rastrea y atrapa a los últimos testigos. Hace las preguntas correctas: ¿Era Peter Hallonqvist, el piloto sueco de la Albertina, tan inexperto como se decía entonces? El accidente había ocurrido sin testigos, se dijo en ese momento, el avión se había estrellado contra el monte y los primeros auxilios sólo llegaron a él por la mañana. Maurin Picard ha estado escudriñando las falsas certezas de la crónica oficial durante más de medio siglo: en realidad, el avión Albertina, supuestamente irrastreable, estaba a sólo doce kilómetros de la pista de Ndola, y el investigador encontró testigos que han conservado la memoria intacta.

Así, un sudafricano, Wren Mast-Ingle, accedió a hablar, cincuenta años más tarde: recuerda un cuatrimotor que se consumía bajo los árboles y cuya carcasa estaba plagada de balas. En cuanto a los mineros africanos del carbón, considerados demasiado pobres para ser creíbles, siguen afirmando que vieron un “pequeño avión” siguiendo al “gran avión”, disparando y transformando el DC6 en una bola de fuego. Durante más de dos años, Maurin Picard reabrió todos los archivos y encontró a todos los testigos vivos. Consultados los archivos de la ONU, los de la Unión Minera en Bruselas, siguieron los pasos de los “atroces”, los mercenarios contratados por Tshombe, a menudo antiguos miembros de la guerra de Argelia que no eran los electrones libres que trataron de hacernos creer.

A medida que pasan las páginas, el “cuaderno de bitácora” del controlador aéreo se convierte en un emocionante “thriller”, con aristócratas ingleses, “tenderos” belgas (en realidad, los dirigentes de la Unión Minera del Alto Katanga, antiguos soldados franceses no tan perdidos, aviones de combate pilotados por belgas como Jan van Risseghem, oficiales de inteligencia y otros agentes dobles). Con una sola obsesión, expresada entonces por Harold Macmillan, primer ministro británico, “salir del juego de Dag Hammarskold”, aquel diplomático sueco de mirada azul que molestaba y que, sin duda, estaba acabado, mientras yacía junto a su avión en llamas.

Maurin Picard: Ils ont tué Monsieur H. Congo, 1961: Le complot des mercenaires français contre l’ONU, Seuil, 2019
http://blog.lesoir.be/colette-braeckman/2019/04/29/ils-ont-tue-monsieur-h-une-enquete-accablante-sur-la-mort-de-dag-hammarskold/

En 2015 tanto Estados Unidos como Gran Bretaña se negaron a abrir sus archivos confidenciales sobre el asesinato de Hammarskold. Al año siguiente, la ONU decidió volver a reabrir la investigación. Más vale tarde que nunca…

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