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Primera comparecencia de un terrorista kosovar ante el Tribunal Especial de La Haya

El lunes compareció ante el Tribunal Especial para Kosovo de La Haya, Salih Mustafá, comandante del grupo terrorista albanés denominado “Ejército de Liberación de Kosovo” (UÇK).

El UÇK fue un grupo creado, financiado y adiestrado por la OTAN en los años noventa para destruir Yugoslavia y anexionar Kosovo a Albania.

La acusación contra Salih Mustafá fue confirmada el 12 de junio. Fue detenido por orden de la fiscalía el 24 de septiembre y trasladado ese mismo día a una cárcel que tiene el Tribunal en la capital holandesa.

El Tribunal se creó en 2015 para juzgar los crímenes cometidos por miembros de UÇK y deja al margen las responsabilidades de la OTAN y de los servicios de inteligencia alemanes que dirigían el grupo terrorista.

Mustafá es el primer acusado que comparece ante la Sala Especializada de Kosovo en La Haya. La acusación en su contra es por detenciones arbitrarias, tratos crueles, torturas, asesinatos y crímenes de guerra sancionados por el derecho internacional.

La audiencia se ha suspendido hasta la próxima semana.

El dirigente de UÇK, Hashim Thaci, conocido como “El Serpiente”, fue el primer dirigente kosovar al que acusaron por crímenes de guerra ante el Tribunal de La Haya en junio. Fue interrogado pero no fue detenido formalmente.

Durante la agresión contra Yugoeslavia, Mustafá operó en el norte de Kosovo como dirigente de UÇK. Luego dirigió los servicios de inteligencia de la denominada “Fuerza de Seguridad de Kosovo” que surgió cuando la OTAN disolvió formalmente la UÇK y trató de formar un nuevo Estado “independiente”.

Actualmente trabaja como administrador civil en el Ministerio de Defensa de dicho Estado “independiente”.

Más información:
– El proyecto de crear la Gran Albania se pone en marcha la semana que viene
– Los imperialistas se disponen a dotar de un ejército a Kosovo
– Detenido el antiguo ‘Primer Ministro’ del Estado criminal de Kosovo
– El presidente kosovar acusado de crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad

El presidente kosovar acusado de crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad

El presidente kosovar, Hashim Thaçi, ha sido acusado de crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad durante y después de la guerra de agresión imperialista que llevó a cabo la OTAN y la Uníon Europea contra Serbia para independizar a Kósovo.

Thaci capitaneó a los terroristas de UÇK (Ejército de Liberación de Kósovo) durante la guerra contra Serbia. Otros nueve antiguos cabecillas kosovares también han sido acusados, entre ellos Kadri Veseli, antiguo presidente del Parlamento y cabecilla del Partido Democrático de la oposición de Kósovo.

Se trata de la primera acusación emitida por el Tribunal Especial para Kósovo, con sede en La Haya. Los fiscales acusan al UÇK de ser responsable de cientos de asesinatos. Otros cargos incluyen desapariciones forzadas, persecución y tortura.

Credo en 2015, el Tribunal Especial para Kosovo se encarga de investigar los delitos cometidos por UÇK, principalmente contra los serbios, los gitanos y los albaneses durante la guerra de 1998-1999 y después. Se estableció tras una investigación internacional a raíz de un informe del Consejo de Europa que implicaba a los antiguos cabecillas kosovares.

Hace 12 años el Tribunal Penal Internacional de la ONU para la ex-Yugoslavia absolvió al ex primer ministro de Kósovo, Ramush Haradinaj, de los cargos por crímenes de guerra. Pero los jueces afirmaron que había pruebas de asesinatos cometidos por otros mercenarios de UÇK.

Los terroristas kosovares de UÇK han sido acusados de llevar a cabo cientos de asesinatos de ciudadanos albanokosovares, serbios y gitanos, así como de opositores políticos.

Según un informe de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, Thaçi dirigía el grupo delictivo de Drenica, que traficó con órganos extraídos de prisioneros, principalmente serbios, entre 1998 y 2000.

Apodado “La Serpiente”, para preparar la guerra, en 1990 Thaçi se exilió en Suiza durante cuatro años, donde el espionaje alemán le adiestró para crear UÇK en técnicas de terrorismo.

Después de la guerra, Thaçi condujo al PDK a la victoria en el pucherazo electoral de 2007. Fue nombrado Primer Ministro de Kosovo en enero de 2008 a la edad de 39 años. Al mes siguiente proclamó la “independencia” del país.

En 2016 le nombraron Presidente de la fantasmagórica República.

Un virus como pretexto para dar un golpe de Estado y aplastar a la disidencia política

Esta mañana hemos desayunado café con churros y con un largo reportaje de la agencia Associated Press, o sea, un portavoz del imperialismo que se titula así precisamente: “El virus como pretexto para aplastar la disidencia” (*). Muy mal tienen que estar las cosas en el mundo para que nos sirvan este tipo de informaciones desde la primera hora de la mañana. Hasta ellos mismos se están asustando de la manada de lobos que han sacado a patrullar las calles, mientras obligan a la población a recluirse en sus casas.

Una noticia así, que es absolutamente cierta, tiene que tener truco. En este caso consiste en poner en marcha el ventilador: todo el mundo está haciendo lo mismo, pero especialmente ciertos países del Eje del Mal. En este caso le toca el turno a Serbia que, como todos, aprovecha la histeria para su propio ajuste de cuentas político.

“Desde que el presidente Alexandar Vucic anunció el 15 de marzo un estado de emergencia indefinido, el parlamento ha sido marginado, las fronteras cerradas, se ha impuesto un toque de queda de 12 horas controlado por la policía y se ha prohibido a los mayores de 65 años salir de sus casas”, dice la agencia en referencia a Serbia.

Hay gobiernos que no se andan con rodeos, pero el más “estricto” no es precisamente Serbia porque el toque de queda es de sólo 12 horas y sólo han confinado a los ancianos. En otros sitios de Europa confinan a todos (enfermos, sanos y grupos de riesgo) y el toque de queda es indefinido.

Pero aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, el Presidente no escatima amenazas y advierte a sus ciudadanos “que los cementerios de Belgrado no serán lo suficientemente grandes para enterrar a los muertos si la gente ignora las órdenes de cierre de su gobierno”. Vucic no se anda con rodeos y dice a las claras lo que otros sólo insinúan.

Ni en Serbia ni en ningún otro lugar las medidas adoptadas son realmente un estado de excepción a la antigua usanza, una medida temporal. La paranoia es a cada minuto. El Presidente serbio está todos los días delante de los micrófonos, aprobando un decreto detrás de otro porque para eso tiene plenos poderes. Allí la oposición le critica porque les ha quitado el trozo del pastel que les corresponde.

Según la Constitución serbia, el Presidente carece de potestad gubernativa, pero da igual porque estamos ante un golpe de Estado en toda regla, al estilo boliviano, que es el estilo del siglo XXI. Antes Vucic era una figura testimonial y ahora es que pincha y corta en exclusiva, por encima del Primer Ministro.

Además de la oposición, los defensores de los derechos humanos también lamentan los “abusos” y los “excesos” que ocurren en países apestosos, como Serbia. La ley marcial está justificada por la “crisis sanitaria”, pero no hay que pasarse y recemos para que luego todo vuelva por sus fueros.

Tanto en la economía como en la política burguesa la noción de “crisis” funciona de esa manera. Cuando sobreviene les pilla de sorpresa porque creen en la mano invisible de Adam Smitih, de modo que todo de fluir por sí mismo y la crisis es una excepción, una emergencia. Entonces le buscan explicaciones a la crisis. Pero cuando la crisis se hace permanente, la propia crisis explica todo lo demás.

¿Por qué hemos impuesto la ley marcial? Por la crisis sanitaria. ¿Por qué hemos cerrado las fronteras? Por la crisis sanitaria. ¿Por qué están colapsados los hospitales? Por la crisis sanitaria. ¿Por qué se hunde la bolsa? Por la crisis sanitaria. ¿Por qué hay cinco millones de parados? Por la crisis sanitaria. ¿Por qué cierran las empresas? Por la crisis sanitaria. ¿Por qué imponen la censura? Porque hay desaprensivos que difunden noticias falsas sobre la crisis sanitaria…

No pregunte más. ¿Qué le ocurre a Usted?, ¿no ve la tele? ¿no se ha enterado de que hay una pandemia?, ¿no se da cuenta de que la situación es muy seria?

Fíjense bien en la seriedad de todo esto: en Serbia hay 800 casos de coronavirus y 16 muertes, pero los gobiernos dictatoriales, como Serbia, China o Rusia, siempre manipulan las cifras, que por lo tanto, deben ser muy superiores.

Lamentablemente, en el caso de Serbia, quien da las cifras es la Universidad Johns Hopkins. Lo realmente significativo de todo esto es que se haya producido un golpe de Estado por 16 muertos y 800 contagiados que, en su mayor parte, dice la agencia de prensa, no tienen ningún síntoma o son muy leves.

(*) https://apnews.com/dffb2fa43d0c5fddc4508f2558603e67

La contrarrevolución más negra se ha desatado en Montenegro

Desde diciembre del año pasado, ese pequeño minifundio creado por el imperialismo, que se llama Montenegro, es el escenario de las mayores movilizaciones populares que hay en Europa.Los medios de comunicación no dicen nada y se están perdiendo un filón por culpa del coronavirus. Lo de Montenegro es mucho más sustancial.

Las manifestaciones se suceden todos los días, desde hace dos meses, haga frío o calor, en la calle o en las montañas, miles de personas desfilan con sus hijos, sus familiares y sus ancianos.

Protestan contra una ley que ha confiscado las iglesias.Si la confiscación es propia del socialismo, la de los bienes de la iglesia es un pecado mortal.

Van detrás de los popes al son de cantos litúrgicos ortodoxos. El día de la teofanía (*) se zambulleron en los ríos helados. No tienen miedo. La policía ha detenido a un obispo y le ha pegado una paliza, pero asistimos a un nuevo martirio cristiano.

Las masas de fieles en plazas y carreteras superan las 150.000 personas, que en Montenegro suponen más de la cuarta parte de la población.

En las noches del 26 de enero y el 16 de febrero, 50.000 fieles se reunieron alrededor de la Iglesia de la Resurrección, en la plaza central de Podgorica, la capital, que tiene 150.000 habitantes.

En España somos incapaces de imaginar algo así.

Algo está sacudiendo el mundo ortodoxo en el este de Europa. Recientemente la iglesia griega autorizó a la ucraniana a separarse de la rusa para completar el desmembramiento de la URSS, la presencia de la OTAN y la Guerra del Donbas.

Es el imperialismo en marcha, una especie de tarta de que se divide y subdivide en porciones microscópicas, siguiendo naciones y religiones, o inventándolas si fuera necesario, con el aplauso de todos esos patanes que por estos lares se complacen con la proliferación de nuevos países, como Sudán del sur, Kosovo, Rojava o cualquier otro invento topográfico.

Los imperialistas ponen todos sus recursos en marcha, los militares y los ideológicos. No olvidan nada, ni siquiera el rap. El grupo Beogradski Sindikat ha difundido en Youtube un extraordinario vídeo de su tema “Sviće zora” (Comienza el alba). Si se fijan en las cifras de visitas, verán que es impresionante, en proporción a la población de Montenegro.

El gobierno montenegrino ha prohibido que los raperos entren en el país, pero no hay manera de frenar la merejada. Las iglesias están repletas como nunca.

El 29 de febrero la manifestación en Podgorica que, según los organizadores reunió a 100.000 personas, estuvo presidida por una especie de cardenal, el metropolitano de Kiev Onuphre, fiel a la Iglesia Ortodoxa Rusa, en medio de un cisma alimentado desde el exterior.

¿Se han dado cuenta? Estamos hablando de los Balcanes y si tuviéramos una pizca de memoria histórica sabríamos que allá todo es posible. Por eso se creó el término “balcanización”.

‘Sviće zora’ (Comienza el alba), del grupo de rap Beogradski Sindikat
(con subtítulos en castellano para no perderse ni un detalle)
https://www.youtube.com/watch?v=mXpOvSv37Kk

 

(*) Las teofanías son las manifestaciones de dios a los seres humanos. Son típicas de todas las religiones, incluidas las precristianas, pero en los pueblos eslavos se les otorga mucha más importancia.

Los bombardeos nucleares de la OTAN contra Serbia empiezan a causar víctimas también en sus propias filas

La semana pasada un tribunal francés condenó al Estado a indemnizar a un gendarme, Henri Friconneau, que contrajo cáncer cuando en 1999 le enviaron a Kosovo con el pretexto de investigar los crímenes que estaban cometiendo los serbios.

Como consecuencia de los bombardeos de la OTAN con munición de uranio, el gendarme contrajo cáncer, lo que le llevó a la tumba (*). Le enviaron a investigar unos crímenes pero se encontró con otros: los que estaban cometiendo los imperialistas contra los serbios.

La historia convierte a los victimarios en su contrario, por más que el mundo se empeñe en mirar hacia otro lado. El propio gendarme, que formaba parte de la expedición de castigo imperialista contra Serbia, pasó a victimario a víctima.

Lo mató la OTAN y su viuda será indemnizada, pero ¿quién indemnizará a los serbios? Incluso, ¿quién indemnizará a los kosovares que fueron a salvar y también son víctimas de su propio rescate?

Dentro de poco, los medios callarán este mismo tipo de noticias referidas a Siria y nadie se acordará entonces, como tampoco nadie se acurda ahora de Kosovo, de los farsantes y los tramposos que calificaron a Bashar Al-Assad y su gobierno de “carniceros” y aplaudieron y justificaron los crímenes imperialistas en Oriente Medio.

Durante los 78 días que duró la Operación Ángel de la Caridad, la OTAN lanzó 15 toneladas de uranio empobrecido en siete lugares del sur de Serbia, principalmente en los alrededores de Vranje y Bujanovac, y casi 20 toneladas en 105 lugares de Kosovo, en particular en los alrededores de Prizren y Pec.

Recientemente los expertos han anunciado que para el año que viene hay que esperar una explosión de enfermedades malignas entre los ciudadanos de Serbia y Kosovo Metohija, como resultado del uso de municiones con uranio en 1999.

Las bombas de uranio también se han utilizado en Somalia y el Golfo Pérsico. Incluso en Bosnia-Herzegovina hay localidades, como Hadzic, que siete años después de los bombardeos de la OTAN ya habían perdido casi la totalidad de su población, a causa de la proliferación de enfermedades cancerosas.

En Serbia las estadísticas médicas van mostrando un aumento de la mortalidad por carcinomas y alteraciones congénitas, tanto en las personas como en los animales. En determinados países los crímenes de la OTAN no se han podido tapar porque “afortunadamente” la radiación también alcanzó a las tropas de países como Alemania o Italia.

Las bombas que llaman “de uranio empobrecido” proceden del reciclaje de los residuos radiactivos de las centrales nucleares, cuyo almacenamiento causa un problema de muy difícil resolución. Los países del mundo que acumulan mayor cantidad de residuos son los más nuclearizados, sobre todo Estados Unidos. Como el coste de mantenimiento de dichos residuos es gigantesco, lo que hace el Pentágono es deshacerse de una parte de ellos, lanzándolos a terceros países en forma de bombas.

(*) https://www.marianne.net/societe/exclu-l-armee-condamnee-pour-mise-en-danger-de-ses-soldats-par-l-usage-d-uranium-appauvri-au

‘Cuando los criminales de la OTAN bombardean Serbia, ahí está mi sitio’ (Peter Handke, Premio Nobel de Literatura)

Peter Handke, Premio Nobel de Literatura
Este año el Premio Nobel de Literatura nos ha sorprendido porque es políticamente muy incorrecto: ha recaído en el poeta y dramaturgo austríaco Peter Handke, acerbo crítico de la criminal intervención de la OTAN en los Balcanes.

Ya ven: en lugar de glosar los enormes méritos literarios de Handke, nos vamos directos al grano: la lucha antimperialista, tan prostituida en las últimas décadas. Las consecuencias las podemos adelantar: los medios van a ceñirse a los méritos literarios de Handke para descuidar los políticos. Por lo tanto, nosotros podemos descuidar el aspecto literario para cargar las tintas en la posición política de Handke.

Durante la Guerra de los Balcanes Handke escribió “Justicia para Serbia”, que tuvo un efecto parecido al “Yo acuso” de Zola en Alemania, el país responsable de la destrucción de Yugoeslavia. Aquí pasó desapercibido porque en aquella época los intelectuales costrosos comían de la mano del PSOE.

La Guerra de los Balcanes fue la primera en la que participó Alemania desde 1945. En plena contienda, Handke viajó a Serbia y luego se desplazó también a Kosovo. Cuando el imperialismo encarceló a Milosevic, fue a la cárcel a visitarlo, lo que le dio la ocasión de escribir más artículos esclarecedores contra la farsa y el ridículo de la propaganda imperialista. Fue como una entrevista con el mismísimo demonio. Le insultaron, le despreciaron, le calumniaron… En un mundo en el que todos dicen amén, a Handke le acusaron de “negacionista”.

Demostró mucho coraje porque, sobre todo los intelectuales, se dejan llevar dulcemente por la corriente, río abajo, singularmente en Alemania, que considera los Balcanes como su patio trasero. ¿Ya nadie se acuerda que la Primera Guerra Mundial estalló en Sarajevo?

El caso del escritor austriaco es todavía más apasionante por un motivo: porque fue atacado por autores repugnantes como Jürgen Habermas, al que algunos filósofos hispánicos tienen como un maestro del seudomarxismo, tan en boga.

Pues bien, nosotros afirmamos que Habermas, lo mismo que Adorno y demás fantoches de la llamada “Escuela de Frankfurt” son acérrimos enemigos del marxismo desde que surgieron hace ya un siglo, y añadimos que la misma consideración nos merecen los que hoy hacen apología de sus obras, todos ellos sesudos profesores y académicos empeñados en reconvertir el marxismo en algo que nunca fue: una teoría.

Estamos con Handke y contra Habermas. Preferimos a un católico como Handke, que no alardea de marxismo, frente a otro que lo prostituye, y lo que decimos de Habermas lo hacemos extensivo a todos esos grupos exquisitos, posmodernos, seudorrevolucionarios e izquierdistas, que cagan sin ensuciarse el culo.

Ocurrió lo de siempre; lo mismo que en 1936. Fue necesaria una guerra para ponerlos al descubierto. Empezaron a babear y a lavarle la cara al imperialismo y su “guerra humanitaria”, exactamente lo mismo que luego hicieron en el Cáucaso y finalmente en Siria. Podemos hacer un esfuerzo para imaginar que una organización posmoderna puede cometer un error y ponerse del lado del imperialismo en un momento dado. Pero el problema no es que se equivoquen: en todas las guerras imperialistas están siempre con los agresores porque forman parte de su dispositivo. Ese es su papel y por eso la Internacional Comunista los calificó de “socialimperialistas” (socialistas de boquilla, imperialistas de hecho).

Es posible que algunos sean muy olvidadizos y tiren pelillos a la mar. Nosotros no; nosotros apuntamos las matrículas de los sicarios (no sólo las de sus patronos). Es cuestión de memoria histórica.

Los imperialistas inflaron la cifra de muertos en Srebrenica para acusar a los serbios de ‘genocidio’ (y 6)

Srebrenica pretendía humillar y «exponer» a la ONU -un instrumento de posguerra diseñado y en funcionamiento en su mejor momento en una relación de poder internacional bipolar- como «anticuada» para el nuevo orden mundial unipolar, con la afirmación de que la ONU había sido incapaz de impedir que se produjera un «genocidio» bajo su supervisión. Por lo tanto, la OTAN debe hacerse cargo de «la prevención del genocidio y la restauración de los «derechos humanos».

Sin embargo, lo más importante es que la representación de Srebrenica tuvo que justificar la nueva misión de la OTAN de abandonar los límites de su área de operaciones de «defensa colectiva» de posguerra -limitada a la defensa de los territorios de los países miembros- para convertirse en una alianza mundial de agresión militar [13]. Para ello, necesitaba una fachada «humanitaria». El «genocidio» sería el truco. Para esta reinterpretación del papel de la OTAN Clinton necesitó más de 5.000 muertos.

Durante la década de 1990 los serbios bosnios fueron acusados de crímenes «nazis» uno tras otro, desde campos de refugiados hasta campos de concentración, pasando por el genocidio, la violación y la inseminación forzada. El primer genocidio de la historia que termina con una población más numerosa que cuando comenzó.

Como resultado, los medios de comunicación tuvieron que crear una serie de víctimas. Se ha creado un «tribunal» títere -sin ninguna jurisdicción justificable sobre el territorio o la población que pretende juzgar- para legitimar la criminalización de las víctimas de esta agresión.

Por este motivo, Srebrenica no puede ser considerado sólo como un problema «serbio», sino como un problema mundial.

Los políticos serbios están ahora a la vanguardia de la defensa, lo que determinará si la humanidad seguirá sufriendo esta retirada del derecho internacional a la selva o si recuperará el impulso iniciado con la ONU y el establecimiento de la igualdad de soberanía de las naciones: la Carta de la ONU.

Como se reveló durante el juicio del Presidente Slobodan Milosevic, uno de los objetivos de la formación del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia era someter a los serbios. Michael Scharf, uno de los participantes en el establecimiento de los tribunales títeres de la ONU, enumeró los objetivos del TPIY en un artículo del Washington Post:

«Al crear el estatuto del Tribunal para Yugoslavia, el Consejo de Seguridad de Estados Unidos definió tres objetivos: En primer lugar, informar al pueblo serbio, engañado durante mucho tiempo por la propaganda de Milosevic, de los actos de agresión, los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad cometidos por su régimen; en segundo lugar, facilitar la reconciliación nacional haciendo que Milosevic y otros dirigentes serbios rindieran cuentas y revelando la forma en que el régimen de Milosevic ha llevado a los serbios de a pie a cometer atrocidades; y, en tercer lugar, promover la catarsis política, al mismo tiempo que se permite que los nuevos dirigentes serbios electos se distancien de las políticas represivas del pasado. La decisión del juez Richard May de permitir que Milosevic se representara a sí mismo comprometió seriamente estos objetivos»[14].

Esto es sólo otra prueba más de que el TPIY -desde su creación- no ha tenido nada que ver con una entidad judicial. Ya era un órgano político desde su concepción.

Por eso, la firmeza mostrada hasta ahora por los políticos serbios en su resistencia a estos intentos de extorsionar un «compromiso de defensa» política no puede dejar de ser aplaudida. Merecen toda la solidaridad y el apoyo de todos para continuar la lucha por la justicia.

La Primera Ministra serbia, Ana Brnabic, demostró esa resistencia en su entrevista del 15 de noviembre de 2018 -un contrainterrogatorio de un periodista que parecía creer que era Fiscal General- en el canal de televisión internacional alemán Deutsche Welle, financiado por el gobierno alemán. En la última ronda de preguntas, el entrevistador intentó que la Primera Ministra dijera que Srebrenica fue un «genocidio».

A falta de pruebas tangibles de una masacre, el entrevistador utilizó el argumento habitual de que «dos tribunales, el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia y la Corte Internacional de Justicia, han dictaminado que se trataba de genocidio». La Primera Ministra Brnabic mantuvo sus argumentos.

Por supuesto, la televisión alemana no ha recordado a sus televidentes que Alemania Occidental, que por ley es idéntica al Reich alemán, nunca ha reconocido ni el veredicto de los juicios de Nuremberg ni los acuerdos de Potsdam.

Además, los tribunales cometen errores en sus decisiones. Es por eso que los tribunales de apelación corrigen las decisiones.

En cuanto al TPIY, reconoció uno de estos errores en el juicio de Milosevic. Después de negar al acusado la asistencia médica que necesitaba, que le costó la vida, el Tribunal exoneró póstumamente al Presidente Milosevic durante el juicio de Karadzic al reconocerlo:

«Con respecto a las pruebas presentadas en este caso en relación con Slobodan Milosevic y su participación en la empresa criminal conjunta, la Sala recuerda que compartía y apoyaba el objetivo político del acusado [Radovan Karadzic] y de los dirigentes serbobosniosnios de preservar Yugoslavia e impedir la separación e independencia de Bosnia, y que cooperó estrechamente con el acusado durante este período. La Sala recuerda también que Milosevic prestó asistencia en forma de personal, suministros y armas a serbios de Bosnia durante el conflicto. Sin embargo, dadas las pruebas presentadas ante la Sala en relación con los intereses divergentes que surgieron entre los dirigentes serbobosnios y serbios durante el conflicto y, en particular, las reiteradas críticas y desaprobación de Milosevic a las políticas y decisiones adoptadas por el acusado y los dirigentes serbobosnios, la Sala no está convencida de que las pruebas presentadas sean suficientes para llegar a la conclusión de que Slobodan Milosevic está de acuerdo con el plan común»[15].

En cuanto al veredicto del TPIY sobre el «genocidio», el propio veredicto admite que el general Krstic no fue condenado sobre la base de la internacionalmente reconocida Convención de la ONU para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, sino más bien sobre la base del artículo 4 de su propio Estatuto. Los estatutos del TPIY ya no tienen jurisdicción más que dentro de las paredes del Tribunal.

El veredicto dice:

“541. La Sala de Primera Instancia debe interpretar el artículo 4 del Estatuto [del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia] a la luz de la situación del derecho internacional consuetudinario en el momento de los acontecimientos de Srebrenica.

«598. La Sala concluye que la intención de matar a todos los hombres musulmanes bosnios en edad militar en Srebrenica constituye una intención de destruir parcialmente al grupo musulmán bosnio en el sentido del artículo 4 y, por lo tanto, debe calificarse de genocidio».

Sin embargo, a pesar de que se admitió abiertamente la opinión de que la Convención de la ONU sobre el Genocidio, reconocida internacionalmente, no era la base del fallo del TPIY, el Tribunal Internacional de Justicia dictaminó que el fallo del TPIY era correcto, basado en la Convención sobre el Genocidio. Los jueces parecen no haber leído el veredicto de Krstic o seguido sus instrucciones de no tomar otra decisión.

Si se confirma la decisión de la CIJ, la Convención sobre el Genocidio, citada por la Primera Ministra Brnabic en su entrevista en la televisión alemana, se ha convertido en nula y sin efecto.

Continuad la resistencia. No les permitais creer que habeis aceptado vuestra propia subyugación.

Realmente están defendiendo las mejores tradiciones de las naciones no alineadas.

[1] Evans, Michael et Kallenbach, Michael: Missing’ enclave troops found (Les soldats de l’enclave disparus retrouvés), The Times, 2 août 1995, p. 9
[2] Pierre Gaultier (entretien), Wo Sind die Vermißten aus Srebrenica?, Junge Welt, 30.8.95.
[3] Faux électeurs… ou faux cadavres, Balkans Infos, Paris; Octobre 1996 – n ° 6; Voir aussi Ivanisevic, Milivoje; Un dossier qui pose bien des questions, Balkans Infos, Paris; Décembre
1996 n ° 8
[4] Ed Vulliamy, Bosnia: The secret War – Serbs ‘run secret camps (Bosnie: la guerre secrète – Les Serbes dirigent des camps secrets): des hommes libérés de la détention clandestine font part à Ed Vulliamy de passages à tabac et de «machines de torture mobiles, The Guardian, 17 janvier 1996.
[5] Another Two Mass Graves Discovered (Découverte de deux autres tombes communes), Press TWRA, 19 janvier 1996.
[6] Bosnian Soldiers in Australia Against Their Will (Soldats bosniaques en Australie contre leur gré), Press TWRA, 6 février 1996.
[7] AInvestigation on Deportation of Bosniaks Requested (Enquête sur l’expulsion de Bosniaques demandée), Press TWRA, 9 mars 1996.
[8] Selective Justice in The Hague: The War Crimes Tribunal on Former Yugoslavia is a Mockery of Evidentiary Rule (Justice sélective à La Haye: Le Tribunal de crimes de guerre sur l’ex-Yougoslavie est un simulacre de règle en matière de preuve), The Nation, 22. septembre 1997.
[9] Srebrenica, Der Kronzeuge Promedia, Vienne, 2009, page 130.
[10] Schädelreste und Kugeln in Massengrab in Bosnien, Reuters (Allemagne), 20 avril 1998.
[11] John M. Crewdson, CIA Secretly Built, Manipulated a Global Propaganda Network (La CIA a secrètement construit et manipulé un réseau mondial de propagande), International Herald Tribune, 3 janvier 1978.
[12] ANP English News Bulletin Karadzic a Pariah, Says War Crimes Tribunal Chief, Stichting Algemeen Nederlands Persbureau (Karadzic un Paria, bulletin d’information de la PNA en anglais, déclare le chef du tribunal chargé des crimes de guerre, Stichting Algemeen Nederlands Persbureau, 27 juillet 1995.
[13] Comme l’a dit un jour le sénateur américain Richard Lugar, l’OTAN doit «sortir de la zone ou se dissoudre».)
[14] Michael Scharf, Making a Spectacle of Himself: Milosevic Wants a Stage, Not the Right to Provide His Own Defense (Se montrer en spectacle: Milosevic veut une tribune, pas le droit de se défendre) Washington Post (29 août 2004), p. B2, cité par le Dr Tiphaine Dickson dans The World’s Court of Justice (La Cour de justice du monde): http://milosevic.co/929/
tiphaine-dickson-historiography-of-war-crimes-prosecutions/
[15] Paragraphe 3460: http://www.icty.org/x/cases/karadzic/tjug/fr/160324_judgement.pdf, cité par Andy Wilcoxson dans http://www.counterpunch.org/2016/08/01/the-exoneration-of-milosevic-the-ictys-surprise-ruling/

More Evidence on the Srebrenica “Numbers Game”

Continuación: Capítulo 1, Capítulo 2, Capítulo 3, Capítulo 4, Capítulo 5

Los imperialistas inflaron la cifra de muertos en Srebrenica para acusar a los serbios de ‘genocidio’ (5)

Mucho antes de que las tropas serbias entraran en Srebrenica, se había determinado que el número de personas que habrían sido asesinadas por los serbios en Srebrenica debería ser superior a 5.000 para justificar de manera creíble otros acontecimientos políticos internacionales importantes.

El ex presidente del Partido Socialdemócrata (musulmán) de Srebrenica, Hakija Meholjic, que también era jefe de policía allí, concedió una entrevista a la revista musulmana Dani. Durante su entrevista, presentó un elemento muy importante de información de fondo.

En septiembre de 1993, Meholjic fue miembro de la delegación de Srebrenica en el Congreso de su Partido en Sarajevo. Informó que Izetbegovic había mantenido la confidencialidad de la delegación de Srebrenica antes del Congreso. Izetbegovic explicó entonces que el presidente estadounidense Clinton le había dicho en abril de 1993 «que si los chetniks [tropas serbias] entraban en Srebrenica y masacraban a 5.000 musulmanes […] habría una intervención militar estadounidense» (*).

Aunque los delegados de Srebrenica rechazaron la oferta, indica lo que Estados Unidos necesitaba para convencer a la opinión pública occidental de que aceptara la intromisión de la OTAN, fuera de su área de intervención, en la guerra civil bosnia en beneficio de los musulmanes y croatas y contra los serbios. Los gobiernos de Clinton e Izetbegovic ya habían concebido la idea de una «masacre de Srebrenica», mucho antes de que Srebrenica fuera entregada a las fuerzas serbias. Su objetivo era encerrar a los serbios bosnios en una posición en la que sólo pudieran aceptar los términos dictados por Occidente.

Las fuerzas serbias, ilusionadas por la propuesta de un intercambio de tierras, no tenían motivos para cometer una masacre. Después de todo, es obvio que ni siquiera las fuerzas serbias pudieron masacrar a los soldados que habían huido antes de su llegada.

La forma en que las fuerzas serbias trataron a los combatientes musulmanes en Zepa debería ser un buen indicador de la disciplina y el carácter del ejército serbio.

Sin embargo, en lo que concierne a las ejecuciones sumarias: Sí, según testigos oculares, se produjeron ejecuciones sumarias en Srebrenica.

«El teniente general Hans Couzy, Comandante en Jefe de las Fuerzas Terrestres Holandesas, declaró que las tropas holandesas no habían presenciado ninguna violación y que sólo estaban al tanto de incidentes raros que podían calificarse como crímenes de guerra.

«En un incidente, los invasores serbobosnios capturaron a un hombre musulmán, lo colocaron contra una pared y le dispararon en la nuca. En otro, nueve hombres fueron ejecutados en una casa, fusilados por la espalda en la misma habitación».

Estos pueden ser crímenes de guerra, pero nunca parecen haber interesado al Tribunal.

Como ni la OTAN, ni su tribunal títere de La Haya, ni sus auxiliares europeos de Bruselas pueden aportar pruebas tangibles de una «ejecución a gran escala de 8.000 hombres» en Srebrenica, han comenzado a presionar a los políticos serbios, en particular los de Serbia (que no tienen nada que ver con lo que los serbobosnios puedan haber hecho o no en Bosnia), para obligarles a «admitir» y asumir la responsabilidad de un «genocidio» que los serbios (bosnios) presuntamente cometieron en Srebrenica. La posible adhesión a la UE sería considerada como una recompensa, el equivalente a los famosos «treinta denarios» de Judas, por haber hecho esta reverencia (Serbia sólo tiene que mirar a la vecina Grecia, miembro de la UE, para ver hasta qué punto se envenenó este «regalo»).

Una vez que se hace un cabalache de este tipo, es permanente y no hay garantía de que la otra parte mantenga su cuota de mercado. Ceder al chantaje abre el apetito del chantajista, como vimos con la petición de reconocimiento de Kosovo.

El propósito de la negociación de la declaración es evitar la necesidad de que el sistema de justicia proporcione pruebas de que 1) se ha cometido un delito y 2) el acusado estuvo involucrado personalmente en la comisión del delito. Si el acusado se declara culpable -incluso de un crimen que nunca se ha cometido o incluso de un crimen menos grave- el Estado es un ganador y ya no necesita probar la culpabilidad del acusado. En la práctica, la negociación de los alegatos tiene ahora el mismo objetivo que la tortura en la Edad Media. El acusado ha sido sometido a tanta presión que preferiría acortar la agonía que aún le espera.

Las más altas autoridades políticas de Serbia se vieron sometidas a esa presión. Si las autoridades serbias se sometieran a la presión, asumirían a los ojos del mundo el papel histórico que los nazis habían desempeñado en la memoria colectiva internacional durante la segunda mitad del siglo XX, con la diferencia de que los serbios son inocentes.

El Tribunal títere de La Haya no pudo aportar pruebas de una masacre, y mucho menos de un «genocidio». Por ello, pretende animar a las autoridades serbias a aceptar este papel «voluntariamente», para que puedan «poner fin a este caso» afirmando que «se ha hecho justicia». Como hemos visto anteriormente con la declaración del juez Antonio Cassese, el TPIY siempre ha confundido la política con la justicia.

El simbolismo antiserbio de la Segunda Guerra Mundial en las imágenes propagandísticas que rodean a Srebrenica no es una coincidencia. Estaba apuntando a la opinión pública americana, pero no venía de allí. Se adaptó a las necesidades políticas alemanas.

(*) Hakija Meholjic, 5.000 Muslim Lives for Military Intervention, en francés: 5.000 vies de musulmans pour une intervention militaire, interview by Hasan Hadzic, Dani, 22 de junio de 1998, también mencionado en el párrafo 115 del informe Srebrenica del Secretario General de la ONU de conformidad con una resolución de la Asamblea General 53/35, 1998, S.A/54/549

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El general Radislav Krstic fue el primer serbio en ser condenado por «genocidio» por Srebrenica. Según el New York Times, cuando se anunció el veredicto de culpabilidad «por su papel en la masacre de más de 7.000 musulmanes […] Los investigadores del tribunal exhumaron 2.028 cadáveres de fosas comunes en la región. Se encontraron otros 2.500 cadáveres».

Pero si fue condenado por asesinar a «más de 7.000 personas», ¿dónde están las pruebas? ¿No cuentan los cadáveres «localizados»? Desde 1996 -el primer año de exhumaciones- en las conferencias de prensa, los especialistas del TPIY han estimado que el número de cuerpos que asumen que se encuentran en la «fosa común» sin abrir es mucho menor.

Cabe recordar que 1) durante las exhumaciones no se intentó conocer la identidad de los cadáveres, la hora o las circunstancias de la muerte, y 2) que se trataba de una región en la que la guerra civil llevaba casi cuatro años asolando y que causó víctimas en todas partes. Sin embargo, el Tribunal quiere hacernos creer que los serbios fueron los únicos que dispararon y los musulmanes los únicos que murieron. Por esta razón, todos los cuerpos fueron contados como «víctimas de Srebrenica» y su identidad, causa y hora de la muerte no tenían importancia para los equipos forenses.

Durante las exhumaciones surgió otro hecho. La agencia de noticias Reuters publicó la siguiente información en la primavera de 1998: «Cuando se abrió una fosa común en Bosnia, según las Naciones Unidas, los expertos descubrieron restos de cráneos, ropa y cientos de casquillos de munición». Más adelante en el artículo se informa de que «en los últimos dos años se han descubierto en esta región más de 1.500 casquillos de munición utilizados»[10].

Esto significa que el tribunal no sólo carecía de cuerpos, sino también de balas. ¿Por qué deberíamos creer que cada uno de los disparos de un serbio mató a más de cinco musulmanes?

La falsificación por parte de la [agencia] AP [Associated Press] de la hipérbola de la Cruz Roja mencionada anteriormente es un método utilizado a menudo por los servicios de inteligencia estadounidenses. AP [Associated Press] es uno de los medios privilegiados de desinformación de la CIA y el New York Times le da credibilidad. A AP [Associated Press], que incluye a periodistas y corresponsales de todo el mundo, se le pide que haga «entrevistas» de las que se sacan extractos de declaraciones fuera de contexto para dar la impresión deseada por el gobierno de Estados Unidos.

Ya en la década de 1970, cuando la manipulación de la prensa por parte de la CIA seguía siendo un escándalo, escribió el International Herald Tribune: «Un funcionario de la agencia dijo que en el pasado que la CIA había utilizado agentes pagados en las oficinas de representación en el extranjero de Associated Press y United Press International para alimentar las informaciones preparadas por la Agencia. En algunos casos, como en la oficina de AP [Associated Press] en Singapur a principios de la década de 1950, los funcionarios eran autóctonos conocidos como ‘reclutas locales’. Pero en otros, eran americanos» [11].

En julio de 1995 Antonio Cassese, presidente italiano del TPIY, dijo en una entrevista con el periódico L’Unita que la decisión de implicar al Dr. Karadzic y al General Mladic es un paso fundamental y que ni siquiera tuvo tiempo de investigar si se había cometido un crimen en Srebrenica y quién podría haber asumido aquella responsabilidad. «Desafío a cualquiera a que se siente a la mesa de negociaciones con una persona acusada de genocidio», dijo.

Sin embargo, fue contradicho por el portavoz de la ONU, Ahmad Fawzi, quien dijo a la prensa: «Es un dilema en el que hemos estado pensando durante algún tiempo […] Cuando estás en guerra negocias con todas las partes implicadas sobre el terreno», dijo a la prensa [12]. Al Dr. Karadzic y al general Mladic no se les permitió participar en las negociaciones de Dayton. Sin embargo, la cuestión es encontrar la relación entre las falsas acusaciones políticas y el proceso judicial.

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La principal prueba para afirmar que la masacre de Srebrenica tuvo lugar es el testimonio de Drazen Erdemovic, que afirmó pertenecer a un destacamento de ejecución serbio, que supuestamente ejecutó a 1.200 musulmanes en cinco horas. El autor, Germinal Civikov, observador de varios casos juzgados por el TPIY, ha demostrado matemáticamente que el tiempo reclamado por Erdemovic sobre el ritmo de 1.200 ejecuciones, que van desde las más dudosas hasta las más imposibles.

En su artículo publicado en el periódico estadounidense «The Nation», Diana Johnstone, autora del libro «Fools Crusade, Yugoslavia, NATO and Western Delusions», destaca la parodia de la justicia en juicios en los que se garantizaba una sentencia más leve a cambio de una declaración de culpabilidad. En el caso Erdemovic, el acusado se declaró culpable no sólo para evitar ser procesado en Serbia por asesinatos en masa, sino también porque el TPIY le había prometido una sentencia leve, una nueva identidad y una residencia segura en un tercer país a cambio de su testimonio contra dirigentes políticos serbios. Su testimonio tenía la intención de llenar el vacío dejado por la falta de pruebas tangibles que apoyaran los cargos.

Diana Johnstone señaló que: «En la medida en que [Erdemovic] confesó sus crímenes, no hubo un juicio formal ni presentación de pruebas materiales que corroboraran su relato. En cualquier caso, dado que había aportado pruebas a través de su testimonio sobre la participación del Estado, no hubo un contrainterrogatorio riguroso por parte de un fiscal satisfecho ni una defensa complaciente en cuanto a la diferencia entre el número de musulmanes a los que supuestamente ayudó a ejecutar en una granja cercana a Pilica -1.200- y el número de cadáveres encontrados realmente por el equipo forense del Tribunal: aproximadamente de 150 a 200» [8].

Una vez más, el número utilizado en esta «evidencia» casi se ha multiplicado por 10 en comparación con el número de cuerpos realmente encontrados.

En su declaración escrita, Erdemovic alegó que hombres de todas las etnias participaron en las ejecuciones. Durante el contrainterrogatorio del juicio de Milosevic por el propio acusado, se le preguntó a Erdemovic si había visto participar en el tiroteo a serbios de la vecina Serbia. Erdemovic admitió que no había visto ninguno.

Durante su contrainterrogatorio del testigo clave del tribunal, el Presidente Milosevic citó como prueba que el destacamento de ejecución de Erdemovic era un grupo de mercenarios comandados por los servicios secretos de un país de la OTAN. Como dice Germinal Civikov en su libro «Srebrenica: Der Kronzeuge» (Viena, Promedia, 2009), el interrogatorio del Presidente Milosevic fue interrumpido persistentemente por el juez Richard May para evitar que se desacreditara el planteamiento de la fiscalía.

No obstante, el acusado pudo revelar que el 11 de noviembre de 1999 se había detenido a un grupo de mercenarios en Belgrado. Uno de los miembros del grupo, Milorad Pelemis, había sido comandante de Drazen Erdemovic en la unidad de ejecución de Srebrenica. Este destacamento, que trabajaba para la DGSE, el servicio de inteligencia exterior francés, había estado operando en territorio yugoslavo durante diez años bajo el nombre de «Pauk» (La Araña). Cometió varias atrocidades en Srebrenica y Kosovo, por las que posteriormente se acusó a las fuerzas serbias. Algunos de sus miembros son miembros de la Legión Extranjera Francesa y tienen nacionalidad francesa. El derrocamiento del gobierno del Presidente Milosevic formaba parte de las operaciones previstas. Esto condujo a su descubrimiento y detención en Belgrado [9].

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