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Precarización y derecho a huelga en el sindicato más grande de Argentina

Juana Galarraga y
Matthias Flammenman

La alteración de la normalidad cotidiana con la huelga, es una forma en que la clase trabajadora hace pesar el lugar que ocupa, la imposibilidad de que el sistema funcione sin sus manos, pies y cerebros puestos a trabajar.

La foto de la 9 de Julio vacía, sin transporte público, sin el embotellamiento de la hora pico cuando miles de almas se disponen a ingresar a sus puestos de trabajo, condensa la potencia de esa fuerza social que la CGT llamó a parar este 25J, pero a quedarse en su casa.

A pesar de los límites que las direcciones sindicales impusieron a la medida, la cotidianidad capitalista se vio interrumpida y la clase obrera se expresó como poder social de peso.

Mucho más potente hubiese sido la postal si esas miles de almas hubiesen salido a poblar el país de piquetes y movilizaciones, tal como hizo el sindicalismo combativo y la izquierda en la 9 de Julio y en varias grandes ciudades del interior. Mucho más potente hubiera sido la medida si la totalidad de la clase obrera hubiera podido sumarse a la huelga.

¿Por qué pudo comprar puchos en el kiosco el día del paro? También pudo ir a Mc Donald’s en vez de cocinar. ¿Por qué atendió su teléfono a eso de las 20 horas y una vocecita le comunicó una nueva promoción de Cablevisión desde un punto remoto del país? El paro podría haber sido mucho más contundente. El 25J podría haber sido un día imposible para que cualquiera de estas cosas sucedieran.

Así como la huelga es una forma de expresar el poder social de la clase trabajadora sindicalizada, afectando la normalidad de la vida cotidiana, aquellos sectores de la economía que se desarrollan en medio de una huelga como si nada, permiten ver cuál es el alcance de la precarización.

Un ejemplo claro son los comercios. El Sindicato de Empleados de Comercio (SEC) nuclea a alrededor de 1.200.000 personas. ¿Cuántas habrán tenido que asistir obligadas a sus trabajos? ¿Cuántos empleados de comercio ni siquiera están registrados?

El paro general es una buena oportunidad para echar luz sobre la situación de los miles de precarizados que no pudieron participar por ser contratados, por no tener representación sindical o estar en negro. Son quienes más sufren cuando hay ajuste. Los números muestran que las mujeres y los jóvenes menores de 30 años son el sector más afectado por la precarización, la informalidad y los bajos salarios.

Para miles, parar hubiera significado la pérdida del presentismo (en muchos lugares representa hasta un tercio del salario en mano) o peor aún, el despido. Aunque hayan tenido muchas razones para parar y sus condiciones laborales sean las peores, simplemente no pudieron hacerlo por temor a las represalias patronales.

Noelia trabaja en un call ubicado en el microcentro de la ciudad de Buenos Aires. Más de una vez se cruzó con gente del (SEC) repartiendo folletos en la puerta.

En una de sus primeras semanas de trabajo, mientras hablaba como autómata frente a la computadora con la vincha puesta, alguien tocó su hombro y la saludó. Noelia giró sobre su desvencijada silla. Sin poder sacarse la vincha y en los pocos segundos de “avail” (término con el que se conoce a los segundos o minutos de espera entre un llamado y otro), conoció a un joven y a una chica que le dijeron “hola, somos los delegados de la empresa”.

La escueta presentación se vio truncada por un llamado que cayó y Noelia tuvo que atender. El delegado le siguió hablando mientras ella dialogaba con una clienta al teléfono. Le extendió una planilla para que Noelia les pasara su mail. “Por cualquier duda que tengas con tu recibo de sueldo o lo que sea, nuestra oficina está al lado de la puerta o mandanos un mail”. La delegada apenas unos años mayor que ella le dejó en el box una serie de folletos del SEC.

Fue la única vez que Noelia vio las caras de los delegados en casi tres meses de trabajo. El sindicato que comanda el octogenario Armando Cavalieri adhirió al paro de la CGT. Sin embargo en el call donde ella trabaja, los delegados no dijeron nada al respecto ni enviaron un mail. Los encargados de comentar cómo se trabajaría ese día fueron los team leaders.

Días antes, box por box, cada uno de ellos pasó a preguntarles a los operadores de su equipo dónde vivían para evaluar la posibilidad de que se presentaran de todos modos, aunque no hubiera transporte público. La empresa depositaría plata en sus cuentas sueldo para “ayudarlos” con el costo del remise.

El ejemplo anterior muestra una de las formas en que la patronal presiona individualmente para que su personal no pueda parar. El sindicato que debería garantizar la efectividad de la huelga brilla por su ausencia.

Otra apretada fuerte se vivió en las sucursales del supermercado Coto. Sus trabajadores y trabajadoras denunciaron que la patronal amenazó con suspensiones y despidos a quienes adhirieran a la medida.

En este caso la suerte del personal de Coto también está atada al rol del SEC. En el país se garantizó que algunas sucursales mantuvieran bajas sus persianas, no así en todas. En Santa Fe, por ejemplo, el acatamiento al paro en las grandes cadenas de supermercados fue dispar. Walmart cerró sus puertas, pero Coto se mantuvo abierto.

En la Ciudad de Buenos Aires los comercios de Alfredo Coto abrieron durante el paro general. El referente gremial de las sucursales porteñas es Ramón Muerza, quien disputa la conducción del sindicato al histórico Armando Cavalieri.

Se sabe que Muerza es amigo del empresario Alfredo Coto, el hombre que atraviesa una causa judicial por tener un verdadero arsenal de armas escondido en un depósito de uno de sus hipermercados. Muerza, de hecho, se encuentra salpicado por esa denuncia.

De apretados y apretadores

El día del paro el empresario propietario de los supermercados “El Abastecedor”, se mostró durante todo el día como una gran víctima de la jornada. Jorge Munua denunció aprietes por parte de los delegados del SEC zona Oeste, para que no abriera su local en la localidad de Ituzaingó.

TN y otros noticieros tomaron el caso del señor y lo replicaron hasta el hartazgo para demonizar la medida de lucha de los trabajadores. Es que en la concepción del Gobierno, sus medios afines y los empresarios, el ejercicio del derecho a huelga es una actitud “extorsiva”.

Según respondió el sindicato en un comunicado, “El Abastecedor resistió durante años la participación sindical en la empresa, e hizo todo lo que tuvo a su alcance, incluidos despidos de compañeros, para evitar que sus trabajadores tuvieran un delegado gremial que defendiera sus derechos”. El mismo empresario admitió que el sindicato llegó hace poco a su establecimiento.

El SEC denuncia además que el empresario es “un negrero” y que las condiciones de trabajo del personal son muy irregulares.

Evidentemente la relación de este hombre de negocios y los delegados no es tan amigable como la de Muerza y Coto. Esto no redunda en la defensa irrestricta de las condiciones de trabajo del personal por parte de un sindicato altamente burocrático. De hecho el dueño del súper se encargó de remarcar cómo los delegados le pedían que “limpiara” gente que no respondía directamente a ellos. No se puede garantizar la veracidad de esta afirmación. Sin embargo, como bien saben trabajadores de otros lugares, la organización independiente y antiburocrática en Comercio es muy difícil.

Es una conducta común por parte de las conducciones burocráticas “sacar del medio” a los activistas que intentan organizarse por fuera de sus lineamientos y en esto comulgan con las patronales.

Las empresas de medios no hablan de quiénes son los que sufrieron la apretada más grande el día del paro. Como muestran los ejemplos, los sectores más precarizados fundamentalmente de los comercios, con o sin representación sindical, fueron presionados por la patronal y librados a su suerte por el sindicato.

Recuperar los sindicatos

La política que divide a los trabajadores entre quienes cuentan con derechos elementales y los que no, no es casualidad. La burocracia sindical la mantiene y alienta para restarle fuerzas a la clase obrera. Y esto favorece a los empresarios y a los burócratas sindicales que viven como ellos.

Manteniendo al 30 por ciento de la fuerza laboral en negro, la precarización y la tercerización laboral, las empresas se ahorran millones.

El paro fue contundente, pero faltó que pudieran expresarse cientos de miles que trabajan en condiciones precarias, bajo contrato o en negro. Para que la fuerza de la totalidad de la clase obrera se ponga en movimiento es imprescindible echar a la burocracia sindical que divide las filas obreras.

Hay que recuperar los sindicatos para que se pongan al frente de las demandas del conjunto de los explotados. Que luchen por terminar con la precarización, para que las mujeres cobren el mismo salario que los hombres por el mismo trabajo y para que peleen por el derecho al aborto.

Si el total de los 30 millones de trabajadores se unieran, no solo derrotarían el ajuste macrista, sino que podrían dar una solución de fondo a la crisis nacional.

http://laizquierdadiario.com/Comercio-precarizacion-y-derecho-a-huelga-en-el-sindicato-mas-grande-del-pais

Expulsión de extranjeros: Argentina precursora

Darío Herchhoren

El hecho de contar acontecimientos que tuvieron lugar hace ya más de un siglo, solo tiene sentido si ligamos esos hechos con la actualidad. Si no lo haemos así convertimos la historia en un cuento como los que nos contaban nuestros padres y abuelos antes de dormir. Lo que a continuación contaremos está dirigido a aquellos que todavía se asombran con las expulsiones de extranjeros que se producen en estos momentos y que atribulan a todos aquellos que consideran que los seres humanos merecen un trato mejor.

La República Argentina es una nación que se construyó sobre la base de enormes flujos migratorios, y fue en su tiempo un refugio para todos aquelos que huían de persecuciones, hambrunas y guerras que asolaban el mundo entero. Para ello, el imperio español que saqueó esas tierras y acabó con la vida de millones de aborígenes, y luego los gobiernos criollos que continuaron esa política de exterminio, había dejado una población muy escasa, y era necesario repoblar el país con inmigrantes, especialmente europeos de raza blanca y de religión cristiana.

Muchos de esos europeos eran  geentes que provenían de Italia y de Rusia, y que venían de sus paises de origen imbuidos de la ideología anarquista que habían leido en las obras de Bakunin y Malatesta. Eran en general gente culta que inmediatamente comenzaron a organizar los sindicatos de trabajadores que por millares se iban incorporando al trabajo en los frigoríficos ingleses que explotaban el negocio de la exportación de la carne vacuna, que había cobrado un enorme impulso con el descubrimiento de la refrigeración. Todos esos frigoríficos se instalaron en las cercanías de Buenos Aires, y especialmente en el partido de Avellaneda contiguo a la capital. La existencia de grandes concentraciones de trabajadores de la industria de la carne y muy poco después de la metalurgia, el cuero y la lana, creó un anillo de clase obrera en torno a la capital, muy combativo y reivindicativo, que chocó de inmediato con las jornadas abusivas y extenuantes a que eran sometidos esos trabajadores.

El conflicto estaba servido. Y estallaron esos conflictos, que giraron en torno a reclamar una jornada de ocho horas, con un descanco de un día los domingos.

Luego esas protestas reclamaron que a cada trabajador se le proveyera de ropa y calzado adecuados para el desempeño de sus tareas, y de un vaso de leche de vaca, más un descanso de media hora para comer en el lugar de trabajo.

Todo esto comenzó a darse en los años de 1895 a 1905, en que las luchas obreras tomaron un cariz insurreccional que no podía ser tolerado por la oligarquía terrateniente y ganadera que sacaba enormes beneficios a costa del sudor de los trabajadores, y para ello se aprobó la ley 4144, conocida como «ley de residencia» todavía vigente, que permitía expulsar del país a todo extranjero que vulnerara el «orden público». Es decir que se podía expulsar a todo extranjero que luchara por sus derechos y los de su clase. La ley 4144 se aprobó en 1905, y generó enormes movilizaciones en su contra, y algunos gobiernos argentinos no la aplicaron, pero tampoco la derogaron.

El año 1905 es el año de la sublevación del Potemkin; es también el año de la firma del tratado de alianza entre Alemania y el Imperio Austro Húngaro y ya se preparaba la primera guerra mundial. Era el año de la guerra anglo boer en sudáfrica que consolidó el dominio inglés en ese país, y es también el año en que por primera vez es elegido un diputado socialista en Argentina, en la persona del Doctor Alfredo Palacios, un gran defensor de los derechos sindicales de los trabajadores, que consiguio la jornada de ocho horas, un descanso semanal de un día y medio, el vaso de leche y el vestuario adecuado al trabajo desempeñado por cada trabajador.

También en esos años comenzó a crecer el partido radical a cuyo frente estaba uno de los grandes políticos argentinos, Hipólito Yrigoyen, que llegaría a la presidencia de la República Argentina en 1916, y que en 1917, año de la revolución bolchevique en Rusia, envió cargamentos de harina, carne y trigo a Rusia para aliviar la hambruna de los rusos como consecuencia de la contrarevolución y la intervención extranjera en esa nación. Sus palabras fueron célebres: «Los hombres son sagrados para los hombres y los pueblos son sagrados para los pueblos», en referencia a la revolución bolchevique y en contra de la intervención extranjera en Rusia.

Como vemos, las expulsiones no son una novedad, y nos revelan una constante: Los enemigos de los pueblos del mundo son siempre los mismos, y los pueblos también son los mismos; la clase obrera es siempre la misma clase y los explotadores también son los mismos. Entonces si los actores son los mismos; ¿por qué no hacemos como lo hicieron los explotados de entonces; pelear hasta lograr el objetivo?

Severino Di Giovanni, un anarquista histórico

Darío Herchhoren

La vida de Severino Di Giovanni, siempre ha merecido la atención de escritores, cineastas y poetas, por la simple razón de que fue un hombre totalmente entregado a sus ideas, que llevó adelante sin miedo, y fue ejemplo para varias generaciones de anarquistas que siempre defendieron a la clase obrera y a los humildes.

Di Giovanni nació en Italia el 17 de marzo de 1903 y tuvo que exiliarse a Argentina como consecuencia a su oposición violenta a la dictadura fascista de Mussolini.

Fué periodista, obrero gráfico y poeta, y dejó una profunda huella en el pensamiento de la clase obrera argentina que en aquellos tiempos formaba parte de una central de trabajadores que se llamaba FORA (Federación Obrera Regional Argentina) y que tuvo entre sus miembros además de a Di Giovanni, al español Durruti, que se destacó en la guerra antifascista contra el franquismo en el conflicto que arrasó a España entre los años 1936 a 1939, a Simón Radovitsky, un anarquista ruso que acabó con la vida del coronel Ramón Luis Falcón y de su secretario como venganza de las decenas de muertos anarquistas que celebraban el primero de mayo como día de protesta universal por los derechos de los trabajadores, y que fueron reprimidos brutalmente por la policía de la capital en la plaza Lorea, frente al Congreso Nacional.

Sus amplios conocimientos de la obra de Bakunin y de Malatesta le llevaron a ocupar cargos de importancia entre los anarquistas de Argentina y llegó a ocupar el cargo de director del periódico «La Protesta», que aún se sigue editando a pesar de largas interrupciones durante las diversas dictaduras que asolaron a la Argentina.

Di Giovanni llega a Argentina con mujer e hijos y de inmediato se incorpora a las luchas obreras junto a los sindicatos sobre todo en la ciudad de Avellaneda, lindante con Buenos Aires, y sede de los grandes frigoríficos y fundiciones de hierro y acero, y lugar de origen de grandes manifestaciones reivindicativas, entre las cuales es imposible no resaltar la que dió origen a la semana trágica de 1919, donde el ejército reprimió durísimamente a los peones de la Patagonia. Es de lectura imprescindible el libro la Patagonia Rebelde del escritor anarquista argentino Osvaldo Bayer que fue llevado al cine con el mismo titulo, y donde el fallecido actor argentino Federico Luppi interpreta magistralmente a «Facón Grande» nombre que utilizaba uno de los más aguerridos dirigentes de esos trabajadores.

En esas luchas se distinguió Di Giovanni. Pero no es posible escribir algo sobre él sin mencionar a los hermanos Scarfó, italianos como él, que estuvieron a su lado en todo momento, y uno de ellos es fusilado con Di Giovanni el uno de febrero de 1931, a los 30 años de edad.

Pero hay una figura imprescindible en la vida de Di Giovanni, y es América Scarfó, hermana de los compañeros de Di Giovanni, que a los 14 años conoce a Severino, y se enamora perdidamente de él. Pero su vida no es una novela rosa. América es una anarco feminista de primera linea, y escribe sobre este tema extensos artículos, y se convierte a pesar de su juventud en una figura importante del naciente movimiento feminista argentino, que reivindica iguales derechos entre hombres y mujeres, derecho a una sexualidad libre; igual salario para hombres y mujeres; y es la musa que inspira a Severno.

Su hermano Paulino Scarfó acompaña a ambos en su proselitismo anarquista; y termina pagando con su vida cuando es ejecutado por fusilamiento junto a Severino.

Tanto Severino como Paulino participan en un atentado en el teatro Colón de Buenos Aires, el más grande e importante en el país donde se celebraba el 25 aniversario del reinado de Victor Manuel Saboya, conocido como Vittorio Emmanuele III, el rey fascita que nombra primer ministro a Benito Mussolini, con asistencia del presidente de la república Marcelo Torcuato de Alvear, y del embajador de Italia el fascista Luigi Maresoti. Estos hechos ocurren el 6 de junio de 1925 y se saldan con heridos y detenidos, que interrumpen el acto al grito de «fuera ladrones y asesinos».

Dos años más tarde, en 1927, Severino publica un comunicado en nombre del movimiento anarquista en solidaridad con Sacco y Vanzetti los dos anarquistas italianos acusados falsamente en EEUU y ejectados en la silla eléctrica.

Pero el culmen de Di Giovanni llega en el año 1930, cuando se produce el primer golpe de estado de la historia argentina. El 6 de septiembre de 1930, el ejército al mando del General José Evaristo Uriburu, y destituye por la fuerza  al presidente legítimo Doctor Hipólito Yrigoyen iniciando con ello lo que se conoce en la historia argentina como la «década infame» que en realidad duró trece años, hasta un nuevo golpe el 4 de junio de 1943, que abre las puertas al primer gobierno de Juan Domingo Perón.

La década infame fue quizá el período más negro de la historia argentina, solo superado por la última dictadura militar de 1976 a 1983 y fue la escuela de todas las dictaduras posteriores, con sus muertos, sus desaparecidos, sus parados, sus salarios de hambre y su represión, que se cebó especialmente en todos los gque luchaban por los derechos de los trabajadores. Fue el gobierno genocida del General Uriburu, quien acabó con la vida de Severino Di Giovanni y Paulino Scarfó fusilándolos en la antigua Penitenciaría Nacional, que fué demolida muchos años despues, y en su lugar se construyó un parque infantil de juegos en la calle Las Heras y Coronel Diaz.

América Scarfó murió en soledad el 26 de agosto de 2006. Había Nacido en el año 1913.

La tercera huelga general paraliza por completo Argentina

Ayer los sindicatos argentinos iniciaron la tercera huelga general contra la política económica del gobierno de Macri. El sector más afectado por la medida ha sido el transporte porque los piquetes obreros han estado especialmente activos en las carreteras, como la Panamericana, y los accesos a Buenos Aires.

Daniel Zovatto, director para América Latina y el Caribe de Idea Internacional, dijo que la huelga del lunes ha sido la más importante de la tres porque “paralizó por completo el país, pues incluyó un cese de actividades del transporte, que es donde está el corazón de un paro”.

La CGT, principal central sindical argentina, es la organizadora de esta protesta. Ademas de la CGT, participan en la huelga el Frente de izquierda, Nuevo MAS, MST, el Movimiento de Agrupaciones Clasistas y el PTS. Los sindicatos se oponen al programa de ajuste económico acordado por el gobierno argentino y el Fondo Monetario Internacional (FMI), que ha aprobado un rescate por 50.000 millones de dólares.

“Se está desarrollando un paro en toda la República Argentina, con un altísimo nivel de acatamiento”, dijo en rueda de prensa Juan Carlos Schmid, uno de los miembros que conduce la Confederación General del Trabajo (CGT).

El dirigente ferroviario, Rubén Sobrero, dijo que “con la fuerza que vino de abajo y con la misma fuerza vamos a seguir empujando por las 36 horas, por un plan de lucha hasta que caiga el Gobierno”.

“Esto tiene que ser el inicio de un plan de lucha, no puede terminar acá. Hay que derrotar a Macri, echar al FMI. Es la única forma salida que tenemos los trabajadores para poder dar vuelta un poco a esta situación que nos está asfixiando”, decía el dirigente político Alejandro Bodart, del Movimiento Socialista de los Trabajadores.

La huelga general ha sigo seguida por entidades bancarias, oficinas y hospitales y ha tenido una fuerte repercusión en el espacio aéreo. Cerca de 600 vuelos fueron cancelados en todo el país lo que afectó a unos 71.000 pasajeros.

El gobierno ha reconocido que el 75 por ciento de los comercios abrieron, pero que no apenas registraron ventas.

La animadversión de los argentinos al FMI es muy profunda. Lo responsabilizan de las crisis del pasado. Pero esta vez, el organismo internacional fue lo suficientemente inteligente para dejar en claro que el programa de ajuste que va a implementar el Gobierno argentino no es lo que el FMI le está pidiendo, sino lo que el propio Gobierno le ha propuesto al fondo para conseguir el dinero.

El gobierno israelí se atribuye la derrota de Argentina en el Mundial de Rusia

Resultado de imagen de miri regevSegún el rotativo argentino La Política Online, la ministra de Cultura y Deportes israelí, Miri Regev, asoció el fracaso con la negativa de Argentina de jugar en Jerusalén. 
La funcionaria asoció la derrota humillante del equipo de Lionel Messi contra Croacia con la suspensión de ese partido, que fue tomada por Israel como un tema de Estado y una ofensa a su gobierno.
«La pelota es redonda«, tuiteó Regev y disparó: «Cuando se trata del pueblo de Israel, quien se mete con ellos, se estrella«.

Regev no es la primera autoridad de Israel que protesta por este tema, que ofendió a los israelíes en especial porque la suspensión del partido fue reivindicada por la organización palestina Hamas como un triunfo.
El primer ministro Benjamin Netanyahu, llamó a Mauricio Macri para que intercediera ante la AFA y evitara la suspensión. Macri le dijo que no podía hacer nada, lo que cayó mal en Israel, en donde están muy al tanto de sus nexos directos con la AFA de Claudio «Chiqui» Tapia y de su socio Daniel «Tano» Angelici. Del mismo modo, el presidente Reuvén Rivlin advirtió que «hay valores que son incluso más grandes que Messi«.
Luego del primer partido de la Selección en el Mundial, en el que el equipo de Sampaoli empató contra Islandia contra todos los pronósticos que lo daban favorito, un periodista de Israel le preguntó al técnico si no creía que la Argentina había caído en una maldición tras negarse a jugar en Jerusalén. Sampaoli esquivó la pregunta.

Argentina: el ferrocarril una herramienta imperial

Darío Herchhoren

En el año 1914, Lenin, el genial Lenin, escribió el libro «El imperialismo, fase superior del capitalismo», una obra imprescindible para todos aquellos que queremos un mundo mejor, donde los hombres no sea explotados.

En ese libro, Lenin se refiere a los ferrocarriles como elemento de progreso, pero hace una excepción y esa excepción es la función del ferrocarril en Argentina.

Llama la atención que un autor europeo como Lenin se ocupe de un país tan lejano de Rusia como Argentina, y también llama la atención de lo bien informado que estaba Lenin sobre lo que pasaba en un país como Argentina.

Argentina era un país independiente desde el año 1810, aunque esa era una independencia puramente formal. Un país es independiente cuando hace su propia política y defiende sus intereses. No basta tener bandera y escudo propios, y acuñar moneda propia. Sin un país no puede utilizar a su voluntad sus recursos naturales y no es dueño de sus industrias, no es independiente. Y este es el caso de Argentina.

El primer ferrocarril que circuló en Argentina lo hizo en 1870, y era una línea que conectaba lo que ahora es el solar que ocupa el teatro Colón con el bario de Flores actual, entonces el pueblo de San José de Flores, a escasos diez kilómetros del punto de partida, y pertenecía a una empresa que se llamaba Ferrocarril de Buenos Aires al Oeste, siendo de propiedad privada.

Pero la inserción real de Argentina dentro del circuito económico mundial recién se produce en los últimos años del siglo XIX, y tiene que ver con la invención por parte del francés Charles Tellier de la refrigeración.

Para comprender mejor todo ese proceso hay que decir que Argentina es un país de 2.700.000 kilómetros cuadrados en su parte continental, y que si sumamos el sector antártico argentino llega a más de tres millones de kilómetros cuadrados.

La principal riqueza de Argentina en esos tiempos era la carne de vacuno conservada en sal, los cueros vacunos salados y, en menor medida, los cereales, sobre todo el trigo y el maíz.

La primera industria argentina era sin duda el saladero, donde se faenaban alrededor de seis mil vacunos al día, y donde se salaban la carne y el cuero. No había otra forma de conservación. Pero esto cambia cuando se aplica el frío industrial a la conservación de los alimentos. Y ello llega con el invento de Charles Tellier. A partir de ese momento la carne ya no es necesario conservarla en sal, ya que se puede enfriar y congelar práticamente sin plazo de caducidad.

Ello implica varios cambios de enorme importancia. Uno de ellos, y no el menor, es el aumento del precio de la carne. Otro de esos cambios es la posibilidad de exportar grandes cantidades de carne prácticamente a cualquier país del mundo. Eso mismo pasa con los cueros.

Todos estos cambios despiertan el interés de los grandes capitales ingleses, que instalan los primeros frigoríficos, con el beneplácito de la oligarquía nacional, que sin arriergar ni un centavo, ve como el ganado que pastaba en sus campos, aumenta vertiginosamente de valor.

Pero para que el negocio fuera redondo faltaba una pieza fundamental. Y esa pieza era el ferrocarril, que llevaría desde el interior del país hacia el puerto de Buenos Aires, las reses a sacrificar para enviar su apreciada carne, principalmente a Inglaterra.

El tendido ferroviario se hizo bajo las instrucciones inglesas y para su beneficio, marginando amplias regiones del país que quedaron totalmente aisladas.

El dedo de un ingeniero inglés señalaba en un plano por donde debía circular el ferrocarril. Era el clásico tendido radial, con centro en Buenos Aires y su puerto, sin interesar la vertebración del país mediante el tendido y el desarrollo de sus ferrocarriles.

Y aquí volvemos a Lenin, cuando pone el ejemplo del ferrocarril argentino (en realidad inglés) como un medio de atar fuertemente a Argentina al imperio inglés. Tanto era así, que a Argentina le llamaban los ingleses «el quinto dominio». Inglaterra tenía cuatro dominios (colonias) que eran Sudáfrica, Canadá, la India y Australia, y Argentina era el quinto, aunque formalmente «gozaba de soberanía».

Pero junto con el gran negocio del ferrocarril el imperio inglés gracias al trato dilecto que los gobiernos oligárquicos le daban, consiguió que las concesiones ferroviarias fueran acompañadas de no solo el terreno para el tendido, estaciones, playas de maniobras y talleres ferroviarios para reparación del material, sino que se le daba una franja de ¡Una legua a cada lado de la vía! Cinco kilómetros que en realidad eran diez sumando ambos lados de la vía, con lo cual se hizo de un inmenso patrimonio inmobiliario donde tierras de muy escaso valor subieran su precio gracias a la cercanía del tendido, y ello hizo que su parcelación y posterior venta hiciera que la inversión en las instalaciones ferroviarias saliera gratis.

Pero el imperio es insaciable, y ello quedó demostrado también en la fijación de las tarifas del transporte de pasajeros y cargas. Comparado con las tarifas de la metrópoli, estas eran un 70% más caras, y si las comparamos con las de EEUU llegan a ser de hasta un 90% más altas.

Fue el gobierno del General Perón que nacionalizó los ferrocarriles en 1949 y todos los gobiernos que le siguieron fueron recortando kilómetros de vías, con lo cual extensas regiones quedaron aisladas. El gobierno cleptócrata de Carlos Menem, fue el más radical ya que levantó partes importantes del tendido viario. Fueron los presidentes Carlos Kirchner y Cristina Fernandez quienes comenzaron una tarea de reversión de esa política, con el tendido de nuevas líneas, que sirvieran al interés nacional, y es así como se trazó y se tendió la línea Córdoba-Rosario-Mar del Plata de unos mil kilómetros y con el apoyo chino, que proveyó los coches y locomotoras de alta velocidad. El plan nacional de recuperación de los ferrocarriles argentinos quedó paralizado con el gobierno neoliberal (de derecha) de Mauricio Macri, como no podía ser de otra manera.

Pero hay una constante en esas políticas de derechas y de destrucción, y es el interés en privilegiar el transporte por carretera y sobre todo a las grandes transnacionales que fabrican camiones pesados importados, y que no se fabrican en el país. Hagamos una comparación: un camión pesado con trailer carga unas 50 toneladas. Un vagón de carga lleva también 50 toneladas. Es decir, que son iguales. Pero una locomotora arrastra 60 vagones, el equivalente de 60 camiones. Por lo tanto el transporte por ferrocarril es mucho más barato. Hay que fomentar el ferrocarril y hacer cada vez más tendidos de vías. Como vemos la lucha de los pueblos es larga, ardua y fatigosa, y el enemigo es cruel y poderoso. Pero no es invencible.

La mafia judía. Una tragedia argentina

Darío Herchhoren

La presencia judía en Argentina es algo que comenzó aproximadamente en los últimos años del siglo XIX, y continuó creciendo hasta culminar la década de 1950.

Vaya por delante mi absoluto respeto por la enorme mayaría de judios que se establecieron en Argentina y que con su trabajo ayudaron al crecimiento del país instalando industrias y comercio donde no lo había. La inmigración judía a Argentina provenía básicamente de Europa del este (Rusia, Polonia. Rumania y Hungría) y de lo que genéricamente se llamaba el imperio turco, pero con especial origen en Turquía, Líbano y Siria, países estos últimos que comenzaron su existencia como tales a raiz de la desaparición de dicho imperio al finalizar la primera guerra mundial.

Para el año 1910, la ciudad de Buenos Aires, tenía un cincuenta por ciento de población extranjera, que estaba constituida por hombres solos, que había dejado atrás a sus familias para probar fortuna en su país de destino, con la promesa de traer a los suyos una vez consiladados y afincados en su nuevo hogar.

Esos anhelos muchas veces su cumplieron y muchas más veces no, por lo cual estos hombres solos buscaban en los prostíbulos un amor comprado para aliviar su soledad.

Esta situación llamó la atención de un grupo mafioso de judíos polacos, que se establecieron en Argentina en el año 1898, y estuvieron allí formalmente hasta eñ año 1932.

Sus actividades su cubrían con el nombre de Zwi Migdal, y consistía en la creación de una sociedad de beneficencia y socorros de las mutuos para cuidar y proteger a los emigrantes judíos; y para ello buscaban en el este de Europa a mujeres que quisieran casarse con «comerciantes» judíos respetables y así huir de los pogromos, de la pobreza y de la marginación.

Es así como consiguen captar a alrededor de treinta mil mujeres jóvenes, algunas de menos de 18 años, que son enagañadas y sometidas a ejercer la prostitución, en jornadas de doce horas que iban de las 4 de la tarde hasta las 4 de la mañana del día siguiente, obligadas a sportar unos 75 servicios diarios a razón de dos pesos por servicio.

Esta organización se extendió a la ciudad de Rosario la segunda del país por número de habitantes, y a Río de Janeiro y San Pablo en Brasil. Las ganancias eran enormes, y las pupilas se llevaban la mitad del costo de cada servicio. Pero ese dinero nunca era entregado a esas desgaciadas mujeres, sino que se acreditaba en un libro de contabilidad, como un crédito a favor de las prostitutas. Y esta situación era así durante entre 15 y 20 años de «servicio». En algunos casos estas mujeres compraban su libertad, luego de muchos años de humillación. Las tentativas de fuga, o la negativa a ejercer la prostitución eran severamente castigados con palizas y hasta la propia muerte.

Obviamente este tipo de organización contaba con falsos y verdaderos rabinos que  casaban a esas mujeres con sus explotadores, en un simulacro de matrimonio bajo el rito judío, que nunca se registraba en el Registro Civil, ya que si se registraba ese matrimonio sería válido, y por lo tanto daría derechos a las mujeres allí sometidas.

Pero sin duda todo esto no podía funcionar sin el apoyo pasivo del estado, a través de la policía y los jueces y fiscales que estaban generosamente «untados», para que miraran a otro lado, y no escucharan las muchas denuncias que estas mujeres interponían a través de hombres que se apiadaban de su situación.

Pero en el año 1932, una mujer polaca de nombre Berta Liberman, de origen judío como todas ellas consigue escapar y presenta ante el Juez Ramiro Ocampo una denuncia contra esa organización criminal mafiosa, y ese juez dispone la detención de 180 individuos, con lo cual toda la organización se desmorona y las mujeres recobran su libertad.

La mayoría de los detenidos consigue liberarse pagando gruesas fianzas y se van del país; pero muchos otros se quedan disponiendo de grandes sumas de dinero que invierten en una empresa de origen español llamada CHADOPYF (Compañía Hispano Argentina de obras públicas y finanzas) que es contratada por el estado argentino para la construcción de una línea de metro, la segunda de Buenos Aires, que una bajo la calle Corrientes las cercanías del puerto con el barrio de Chacarita, aproximadamente unos cinco kilómetros.

Dicha empresa estaba dirigida por un ingeniero español de origen judío sefardita, de nombre Javier Benjumea (¿casualidad?) y es imposible que las autoridades argentinas que habían surgido del primer golpe militar de la historia del país contra el presidente legítimo Hipólito Yrigoyen en 1930 no supieran del origen del capital de la empresa Chadopyf.

Para esa construcción se recurre a los miembros que quedaban de la Zwi Migdal para proveer mano de obra barata y desesperada que aceptara condiciones de semiesclavitud, y con remuneraciones miserables y la encuentran otra vez en Europa del este, donde reclutan a alrededor de 40 mil trabajadores que «aceptan libremente» trabajar en la consrucción del nuevo metro. Cerca de 30 mil de ellos encuentran la muerte, son seres anónimos por los cuales nadie va a reclamar nada, ni nadie va a preguntar. Esos casi treinta mil muertos se encuentran enterrados a cerca de 50 metros de profundidad bajo el monumento a los Incas, en la Avenida de los Incas en Buenos Aires, totalmente olvidados.

La empresa Chadopyf, tiene enormes dificultades, y una vez terimanada la obra de construcción una nueva empresa; esta vez inglesa de nombre Corporación de Transportes de la Ciudad de Buenos Aires que engloba  las lineas de metro, tranvías y autobuses se queda con todo el transporte de pasajeros de la ciudad de Buenos Aires hasta el año 1946, en que el gobierno del General Perón la nacionaliza.

¿Significó esto el fin de la mafia judía en Argentina?. No. En el año 1946, se crea la fábrica de impermeables Aguamar, propiedad de la familia Madanes, uno de los nombres destacados de la Zwi Migdal, y un años después, esta familia crea otra empresa que fabrica neumáticos bajo la marca Fate (Fábrica Argentina de Telas Engomadas). Ambas empresas existen en la actualidad y gozan de excelente salud, contribuyendo generosamente al sostenimiento de la enitidad sionista y criminal llamada Israel.

Pero aquí no termina la historia de la mafia judía. Actualmente, hemos sabido que capitales israelíes, encabezados por los hijos de los hermanos Stad, huidos de Argentina en los año 60 del pasado siglo, luego de perpetrar la más cuantiosa estafa de venta de oro a través de su gran joyería Stad Hermanos huyeron a Israel junto con el dinero mal habido, y que el estado argentino solicitó su extradición nunca atendida por Israel. Han comprado grandes extensiones de tierra en Tierra del Fuego, la provincia más austral de Argentina, y muy cerca de la ciudad fueguina de Río Grande, donde invitan a militares israelíes a pasar quince días de vacaciones gratis.

¿Otra casualidad? No. Recordar que Teodoro Herzl el periodista judío austríaco creador del sionismo, soñó en su locura, que la Patagonia era uno de los posibles lugares para instalar a su soñado país sin importarle que ese país ya estuviera constituido, y sin importarle avasallar a otro estado. La rapiña era y es la constante del sionismo. Se cumple el axioma del científico francés Lavoiser; «nada se pierde; todo se transforma».

9 años de cárcel a los nazis argentinos por formar parte de una organización criminal

Un Tribunal Federal de Mar del Plata, en Argentina, emitió un veredicto histórico al condenar con penas de hasta 9 años y 6 meses de prisión a siete nazis por cometer violentos ataques de discriminación, superioridad racial y odio contra militantes políticos y sociales, personas de la comunidad trans y defensores de la igualdad de género entre octubre de 2013 y febrero de 2016.

En su alegato el fiscal Juan Manuel Pettigiani había pedido penas considerablemente menores. Las querellas consideraban que estaba probada la existencia de una organización nazi y habían solicitado condenas de hasta 15 años de prisión.

Este juicio significa la primera condena a un grupo que en democracia realizó violentos ataques motivados en crímenes cometidos por la ideología nazi, la intolerancia y el odio.

La lectura completa de la sentencia se hará el próximo 10 de mayo, aunque el presidente del Tribunal, Roberto Falcone, dio los principales argumentos para entender cómo llegaron a su conclusión.

Falcone criticó al fiscal, quien en su alegato no consideró que estaba probada la existencia de una agrupación criminal amparada en la ideología nazi y remarcó que tanto las golpizas, las amenazas, como los ataques adhieren a “un plan común” en el que, claramente, los condenados se sienten identificados y forman parte.

Para el presidente del Tribunal Federal, durante el debate oral la defensa y la fiscalía presentaron “un falso escenario”, en el que situaron estos delitos de odio como una confrontación entre “tribus urbanas” por la disputa del espacio público.

“La interpretación del fiscal es errónea. Los delitos realizados por los acusados incitan al odio, a la discriminación, la violencia, todos estos sentimientos destructivos del orden social y democrático”, consideró el juez.

“Son delitos que incitan al odio, a la violencia. Son delitos peligrosos para la sociedad, que envenenan el clima social y ponen en peligro el sistema de convivencia”, expresó Falcone, quien destacó que las víctimas no fueron elegidas al azar, sino por ser parte de colectivos vulnerables y minoritarios.

“El derecho jamás puede tratar al odio con benevolencia. En este sentido la incitación al odio hacia determinados grupos definidos crea un peligro cierto de generar un clima de violencia u hostilidad”, remarcó Falcone.

El juez explicó que el Estado “castiga a los intervinientes en este tipo de agrupaciones, porque si se espera que los integrantes de estas agrupaciones pasen a la acción el Derecho Penal llega demasiado tarde”.

“Debemos interpretar estos delitos en el contexto social actual. En este contexto se denominan delitos de pertenencia, de status”, dijo Falcone y, ante esta situación es que aseguró que “la organización ya supone una amenaza a la sociedad normativa”.

“La pertenencia a la organización se castiga con independencia a los hechos que se puedan cometer en el futuro”, explicó antes de dar a conocer las condenas.

http://www.lacapitalmdp.com/duras-penas-contra-neonazis-se-demostro-que-era-una-organizacion/

A 42 años del golpe criminal del general Videla en Argentina

Darío Herchhoren

Se cumplen 42 años del golpe criminal dado por las fuerzas armadas argentinas que abrió las puertas  del infierno para millones de mis compatriotas.

Como he sido testigo y víctima de esos hechos voy a expresarme en primera persona.

La muerte del General Perón siendo presidente de la República Argentina, y su reemplazo por su tercera esposa, que era a la vez la vicepresidente de la Nación, implicó la remoción del último obstáculo para que la derecha peronista se hiciera con las riendas del gobierno en alianza con sectores fascistas y con la anuencia de la gran patronal.

En paralelo a ello, nunca en la historia moderna de Argentina, los sectores populares habían acumulado tanto poder, y las organizaciones armadas Montoneros y Ejército Revolucionario del Pueblo llevaban acciones militares contra personas y entidades representativas de la gran burguesía.

La lucha de clases nunca había sido tan violenta como en esos años.

En respuesta a ello, aparecieron grupos fascistas como la Triple A, que ejecutaron a un gran número de militantes destacados de los sectores más comprometidos de la izquierda, y es así como fueron asesinados los diputados Rodolfo Ortega Peña y Alejandro Betanin y su esposa.

El clima de violencia que se respiraba en el país era el anuncio de que algo muy grave estaba por ocurrir. Y ocurrió.

El día 24 de diciembre de 1975, los representantes de las fuerzas armadas Joge Rafael Videla por el ejército, Emilio Eduardo Massera por la marina de guerra y Orlando Ramón Agosti por la fuerza aérea, se presentaron ante la presidente María Estela Martinez de Perón, y le dieron un plazo de tres meses para «pacificar» el país, y le advirtieron que de no hacerlo lo harían ellos.

Ello puso en marcha el reloj y fue la señal para que los sectores más cercanos al «partido militar» comenzaran a acelerar la situación para calentar el ambiente.

Comenzaron los desabastecimientos, los aumentos de precios de artículos de primera necesidad, los «ajusticiamientos» extrajudiciales; y la guinda  del pastel fue el fusilamiento de once «subversivos» en la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires. Más tarde se supo que los supuestos «subversivos» eran once mendigos que estaban detenidos en comisarías de policía.

Estos crímenes ocurrieron el día 23 de marzo de 1976, víspera del golpe del día 24 de marzo de 1, y sirvieron de acelerador para algunos militares dubitativos.

En esos tiempos yo era abogado de una revista política que estaba en ciernes, que se llamaba Información, y que ya había lanzado un número cero, y que había previsto poner a disposición del público el número uno el día 24 de marzo de 1976, día del nefasto golpe.

En esa condición, yo tenía contacto con muy diversos periodistas  y corresponsales extranjeros.

Uno de los corresponsales extranjeros era el de la empresa alemana DPA (Deutsche Presse Agentur) que entrevistó unos días antes del golpe a un general de apellido Toscano, que era el jefe del IV ejército con sede en la ciudad de Rosario. Este jefe militar le confirmó que el golpe sería el 24 de marzo. Este mismo corresponsal al cual acompañé el día del golpe a la Plaza de Mayo, quiso acceder a la Casa de Gobierno (Casa Rosada), y fue interceptado por un capitán de la marina de guerra que le informó «que hay total libertad de  prensa, pero de la mitad de la plaza (Plaza de Mayo) para allá».

Una de las muchas cuestiones que mostraba el golpe era la total falta de sigilo de los golpistas, que se jactaban de sus preparativos.

Yo acostumbraba a almorzar en compañía de otros abogados y compañeros de militancia en un restaurante de la calle Tucumán, frente al Palacio de Justicia que se llamaba «Usía», y veíamos al futuro ministro de economía de la dictadura y uno de los mayores depredadores y saqueadores del país José Alfredo Martinez de Hoz, como en voz alta para que se le escuchara bien estaba formando su «equipo» de gobierno, y uno de ellos era Guillermo Walter Klein, que fue su subsecretario, y que al igual que Martinez de Hoz eran hombres de confianza de los bancos Morgan Stanley y Chase Manhatan Bank y del FMI.

Pero para poner en práctica una política económica de saqueo, robo y desfalco; y en definitiva hundir a las clases más pobres en más pobreza hacía falta una política represora sin límites, y como hacía falta se puso en práctica.

La dictadura es la responsable directa de la muerte de 35.000 personas, cifra que algunos organismos de derechos humanos ascienden a 50.000. Una enorme cantidad de estas personas permanecen desaparecidas, y seguramente nunca aparecerán.

Pero al acabar la dictadura, a consecuencia de la derrota militar de Malvinas, el gobierno de Raúl Alfonsin intentó procesar a los responsables y lo logró a medias. Muchos de ellos fueron procesados y condenados, pero Carlos Menem los indultó y recuperaron la libertad. Fue el gobierno de Néstor Kirchner que declaró nulos esos indultos, y los responsables fueron encarcelados y cumplieron y cumplen graves y largas condenas, algunas de ellas de prisión perpetua. Muchos de ellos han fallecido, y ahora el gobierno de Macri, que practica la misma política económica de la dictadura, se está planteando «atenuar» esa prisión convirtiéndola en prisión domiciliaria, que en la práctica es una no prisión.

Hay que recordar que la dictadura puso en marcha una máquina de terror como nunca se había visto. La aplicación de torturas tales como la electricidad en los genitales, la introducción de ratas vivas en las vaginas de las prisioneras, los vuelos de la muerte arrojando vivos al mar a los prisioneros previamente sedados, el ahogamiento, la cremación en masa y los fusilamientos, el robo del patrimonio de los presos, la apropiación de niños recién nacidos, fueron puestos en práctica por militares y policías que previamente fueron «alumnos» de la Escuela de las Américas, y que además fueron aleccionados por el coronel Beaufré «profesor» de la escuela francesa de represión en Vietnam y en Argelia en cursos impartidos en Buenos Aires en la Escuela Superior de Guerra, la escuela donde según sus estatutos se aprende a «defender la patria».

Todos estos acontecimientos han vacunado al pueblo argentino que a día de hoy rechaza en forma abrumadora toda posibilidad de volver a esas prácticas, y se prepara para recordar a los criminales y sus actos a 42 años de sus crímenes con grandes manifestaciones en todo el país, pero también contra su actual gobierno, que aplica sus mismos métodos económicos, que llevan inevitablemente a aplicar su misma represión.

Ha muerto el lobo feroz

El general Luciano Benjamín Menendez
Darío Herchhoren

Ayer 27 de febrero de 2018, fue un día histórico. Murió el ex general argentino Luciano Benjamín Menendez, que fuera jefe del tercer cuerpo de ejército con sede en la ciudad de Córdoba, y que tenía mando en plaza sobre diez provincias argentinas entre las cuales se encontraba la propia Córdoba y Tucumán donde más se encarnizó la dictadura.

Menendez era conocido como «la hiena», y cargaba sobre sus espaldas con una docena de condenas a prisión perpetua, y era conocido por su extrema crueldad en la aplicación de todo tipo de tormentos sobre los presos, hasta extremos inimaginables.

Durante la celebración de los juicios a que fue sometido, nunca se arrepintió por sus crímenes y jamás mostró piedad alguna por sus víctimas, sino que más bien se vanagloriaba de sus actos.

Menendez tenía noventa años de edad, y murió de cáncer en una cama del hospital militar de Córdoba, execrado por toda la sociedad argentina, menos por sus conmilitones y algunos funcionarios del actual gobierno argentino.

En uno de los juicios por los cuales fue condenado, hubo un testigo que era un trabajador de una estancia (Cortijo) de su propiedad, que relató como pudo ver con sus propios ojos como este carnicero hizo fusilar a cerca de cien presos de una tacada, algunos de los cuales estaban maniatados y semidesnudos, y que luego fueron enterrados en una fosa común, previamente excavada por los mismos fusilados posteriormente.

Como no podía ser de otro modo, Menendez era un admirador de Franco y sus métodos, y su familia pertenecía a un antigua zaga de militares, que ya habían demostrado su vesania y barbarie en el siglo XIX, cuando participaron junto a otro genocida, el General Julio Argentino Roca en la llamada «conquista del desierto», que fue el mayor robo de tierras a los indios en la Patagonia argentina, y que acabó con la vida de cientos de miles de mapuches.

Las proezas de la familia Menendez, continuaron en el siglo XX, y un tío suyo de nombre Luciano Menendez, fue el autor de la matanza de trabajadores en el golpe contra Perón el día 16 de julio de 1955, fecha en que fue bombardeada la Casa de Gobierno en la Plaza de Mayo, y cuando los obreros que fueron a manifestar su apoyo al gobierno legítimo argentino del General Juan Domingo Perón, intentaron refugiarse en el metro de Buenos Aires, y fueron ametrallados por aviones Gloster Meteor por orden del General Luciano Menendez.

El genocida Luciano Benjamín Menendez es el responsable de cerca de tres mil muertes en los campos de exterminio que estaban a su cargo, de miles de violaciones, de robos de bebés, de robos sistemáticos de bienes de los desaparecidos, de vuelos de la muerte y un largo atcétera.

A veces me pregunto si semejante monstruo fue parido por mujer, o es el engendro de un tiranosaurio.

Este multicriminal acusaba a Videla de flojo, y en el colmo de su paroxismo en 1979 intentó un golpe contra el propio Videla por considerarlo demasiado complaciente.

No creo en la justicia divina, pero si creo en la divina justicia, y este archicriminal aunque sea condenado a mil cadenas perpetuas nunca pagará sus crímenes. Que nunca descanse en paz.

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