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La epidemia de parálisis infantil de 1956 en Argentina

Darío Herchhoren

Un ejemplo paradigmático de terrorismo de estado fué la dictadura militar que se impuso a los argentinos a partir del mes de septiembre de 1955. Hasta el día 15 de septiembre de 1955, gobernaba el país el General Juan Domingo Perón, que era un militar nacionalista, y que concedió una enorme cantidad de derechos a la clase obrera, fomentó la industria nacional, y convirtió a su país de una colonia inglesa que producía carne vacuna y cereales en una república industrializada, desarrollando una importante industria liviana.

Con Perón se comenzó una política de sustitución de importaciones, que permitió que se desarrollara muchísimo la siderurgia y la metalurgia. Argentina fabricaba de todo, y comenzó la fabricación de automóviles, camiones, tractores, motocicletas, todas de diseño nacional, y se abrió la primera fábrica de aviones. Todas esas industrias era del estado nacional, y significaron un duro golpe a las multinacionales que perdieron en buena medida su poder hegemónico. Esto hizo que la gran oligarquía, los intereses de los grandes acopiadores de granos y carne, y en general la gran burguesía se pusiera de uñas contra Perón.

Perón respondió creando la CAP (Corporación Argentina de Productores de Carne) para defender los intereses de los pequeños ganaderos que no tenían acceso a los grandes mercados consumidores de Europa, que recién salía de la guerra, y estaba ávida de alimentos. Junto con ello se crea la Junta Nacional de Granos, instituto del estado, que compra toda la producción cerealera, y la vende al exterior, una vez abastecido el mercado interno. Lo mismo se hace con la creación de la Junta Nacional de Carnes, que se convierte en el único exportador de carnes en régimen de monopolio. Esto le quitaba a la oligarquía cipaya prácticamente todo el poder.

Además de todo ello, se crean en la Provincia de Buenos Aires, cuatro frigoríficos regionales, con una gran capacidad de almacenamiento y congelación de carnes (400.000 Toneladas) que podían aguantar años  la carne congelada, que se guardaba  a 18 grados bajo cero. Para ello, el gobierno de Buenos Aires, a través del Ministerio de Asuntos Agrarios que  estaba a cargo del Ingenieron Agrónomo Gregorio Herchhoren (mi padre), que hizo una labor enorme de cuidado y protección de los ganaderos argentinos.

La gran burguesía, la oligarquía, sectores de la cúpula de la iglesia, y parte del generalato militar dan un golpe de ensayo el 16 de junio de 1955, que fracasa, pero sirvió a quienes lo dirigieron para mostrar su odio al pueblo que salió a las calles para defender el gobierno legítimo de Perón, y coroneles y capitanes entre los cuales estaban los oficiales Cogorno, Costale y Aguerrondo.

Cuando el pueblo argentino empieza a organizarse, y a responder con huelgas y movilizaciones a la dictadura militar, ya en los primeros meses de 1956, se desata una «oportuna» epidemia de polio, que constituye el leit motiv de una queda que impide salir de las casas, y se desata sobre el país una epidemia de estupidez y limpieza, con mucha agua para lavar las calles, se pinta el arbolado de blanco con cal viva, se fumiga con DDT a mansalva, sabiendo que es un gran tóxico. Este es un ejemplo vivo de utilización por parte del poder del miedo a la enfermedad como elemento paralizante. Poco tiempo después, se «descubrió» la vacuna Salk (Debida al doctos Jonás Salk), que resultó poco efectiva, hasta que años después se comenzó a vacunar con la vacuna Sabin.

La dictadura de 1955, duró hasta 1957, en que ganó las elecciones Arturo Frondizi, pero recién en 2002, cuando gana las elecciones Néstor Kirchner, la sombra larga del ejército controló al estado en forma férrea. Puede decirse que desde 1955, hasta 2002, hubo en Argentina una dictadura militar continua con periodos breves de gobiernos electos, pero con el peronismo ilegalizado.

A veces las epidemias las carga el diablo.

El coronavirus concede licencia para matar, pero quien dispara es la policía

Un trabajador de quienes hoy engrosan los sectores más desfavorecidos fue brutalmente agredido en la tarde de este viernes en la ciudad de Corrientes, Argentina.

Se trata de un “carrero” que circulaba “changueando” por la zona de la Villa Juan de Vera. En el marco de los operativos por el cumplimiento del aislamiento social fue perseguido con balas de goma por policías de la Comisaría 12 de esta Capital. Ante la situación, el animal que tiraba del carro salió a correr asustado, lo que fue interpretado por los agentes como un “intento de fuga”. A eso le siguió una balacera desproporcionada que causó varias heridas al hombre.

Una vez aprehendido, de oficio, sin ninguna denuncia ni alerta por robo, lo arrestaron e iniciaron una causa por “resistencia a la autoridad y supuesto hurto”. Esto último se intentó fundamentar en que el carro transportaba menos de un centenar de ladrillos, retirados poco antes de una obra en demolición, con permiso de sus obreros.

Luego es trasladado a la Comisaría Segunda de esta Capital, donde permaneció hasta la noche, sin contacto con sus familiares. Si bien son visibles las marcas que dejaron los balazos en su cuerpo no hay registro de las lesiones recibidas por parte del personal policial, aunque sí fue derivado a control médico en el Comando 911.

Tras varias horas de encierro recuperó la libertad pero con una imputación penal a cuestas, incluso ante la intervención de abogados y organismos de derechos humanos tras la visibilidad social que adquirió el caso.

Este sábado, 28 de marzo, fue radicada una denuncia penal Nro. 223486/20, con constatación de lesiones por parte de la médica forense de turno, ante la fiscalía de Instrucción Nro. 3 de feria, a cargo de Mónica Inés Espíndola. Las actuaciones serán remitidas a la brevedad al juzgado de Instrucción Nro. 6, que conduce Graciela Ferreyra.

En los próximos días esta denuncia será acompañada por la Red Corrientes de derechos humanos, por el  Comité Contra la Tortura de Corrientes, por la Correpi (Coordinadora contra la Represión Institucional) y por otras organizaciones sociales y de derechos humanos del ámbito local y nacional.

Dichas organizaciones vienen denunciando el modo arbitrario y represivo en que se expresan en varias ocasiones los operativos para el cumplimiento del decreto DNU 297/2020 que declara el aislamiento social preventivo y obligatorio ante la pandemia del COvid-19.

Si bien se entiende la responsabilidad y el cuidado que exige la situación sanitaria actual, es sobre los habitantes de los barrios más humildes donde se registran abusos en las fuerzas de seguridad. Son situaciones de violencia que atraviesan emergencias y gobiernos.

https://agenciaparalalibertad.org/denuncian-abuso-policial-en-operativos-por-la-cuarentena/

La policía ha detenido a 41.000 personas en Argentina con el pretexto de la cuarentena

A pesar de las dificultades que enfrentamos para acceder a datos fehacientes de detenciones, por informaciones oficiales podemos tener por cierto que más de 41.000 personas han sido detenidas por aplicación del DNU 297/2020. La mayoría de ellas, una vez notificadas de la infracción que se les imputa, penal o contravencional, recuperó su libertad a las pocas horas, mientras que 2.226 personas, alrededor del 0,5%, quedaron privados de su libertad, por tener impedimentos (capturas, comparendos, etc.) o por ser reincidentes en la violación del aislamiento.
A partir de nuestra propia experiencia, y de las denuncias que venimos recibiendo, ratificamos que –como no podría ser de otra manera- las fuerzas de seguridad no actúan de la misma forma en los barrios populares y las villas, ni tratan de igual manera a lxs pibxs y trabajadorxs que a habitantes de zonas privilegiadas. Reiteramos que, en esta situación absolutamente novedosa, nuestro objetivo como organización antirrepresiva es que podamos cumplir un rol de control y denuncia frente a las situaciones de represión que se ensañan con esos sectores más vulnerables.

Muy en particular, como venimos diciendo, hay que redoblar la atención de la situación en las unidades carcelarias, que escalaron desde reclamos y protestas a motines, como en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, y antes en Coronda y La Flores, provincia de Santa Fe. Allí, el estado provincial descargó la represión, bajo la dirección del ministro de Seguridad provincial, Marcelo Saín, y el secretario de Justicia, Gabriel Somaglia, con la intervención de agentes de las Tropas de Operaciones Especiales (TOE) y del Grupo de Operaciones Tácticas (GOT), junto al Grupo de Operaciones Especiales Penitenciarias (GOEP). El saldo final es –por ahora- de varios hospitalizados y cinco muertos: Alan Matías Miguel Montenegro, de 23 años, en Coronda, y Matías Gastón Crespo, de 31 años, Andrés Ezequiel Behler, de 23, Rolando Duarte, de 60, y Jonatan Exequiel Coria, de 29 años, en Las Flores. Independientemente de las circunstancias en que se produjeran sus muertes, el estado es responsable, ya que se trata de personas bajo su poder de hecho y derecho.

Por otra parte, es incesante la circulación de vídeos y denuncias de vecinxs sobre el accionar de la policía en las barriadas. En La Pampa, en el Barrio Malvinas de General Pico, un hombre salió a comprar pan, recibió disparos de bala de goma de la policía y terminó hospitalizado. Familiares y Amigxs de Luciano Arruga han denunciado el hostigamiento que se vive en el Barrio 12 de Octubre, en Lomas del Mirador, donde vivía Luciano y aún reside parte de su familia, y desde el Barrio San Alberto llegan imágenes de jóvenes detenidos por la policía, obligados a “bailar”, cantar el himno nacional y hacer sentadillas en plena calle.

Es imposible, hoy, 25 de marzo, ignorar que se cumplen 43 años de la desaparición forzada de Rodolfo Walsh, interceptado por un grupo de tareas de la ESMA, cuando se alejaba del buzón calle en la esquina de Humberto Primo y Entre Ríos, donde acababa de depositar su Carta Abierta a la Junta Militar.

Rodolfo Walsh, que se jugó la vida un día como hoy para difundir la denuncia de lo que sucedía en Argentina, es el que nos enseñó a distinguir el gatillo fácil detrás del “enfrentamiento”, a caracterizar la responsabilidad estatal por los “suicidios” o los incendios en cárceles y comisarías y marcó el camino para la denuncia de la tortura sistemática en lugares de detención. Es el mismo que nos explicó que, así como hay apenas media docena de chistes básicos que admiten infinitas variaciones, la crónica policial también registra media docena de historias “modelo” que justifican las detenciones arbitrarias, y que, adelantándose décadas a su época, incluyó en su análisis de la política represiva estatal los feminicidios de uniforme, con aquello de que “sus conflictos personales y aun sus pequeños incidentes cotidianos suelen resolverse por la vía del arma reglamentaria”.

En este nuevo contexto de excepción, sustancialmente distinto al de 1977, pero que victimiza centralmente al mismo pueblo trabajador, vaya en estas líneas el homenaje que no podemos hacerle hoy en las calles.

Cuidémonos colectivamente, del virus y de la represión.

La salida es la organización colectiva y popular.

https://agenciaparalalibertad.org/mas-de-41-000-personas-fueron-detenidas-y-sana-con-los-mas-vulnerables/

La policía como grupo de riesgo: te hostigan, te roban, te detienen, te torturan y te matan

Beatriz Mechato Flores tenía 73 años. Estaba jubilada, con la mínima, así que para subsistir se dedicaba a la venta ambulante. Su peligrosa mercancía eran las medias. Por proteger su mercadería, por escapar del verdugueo de la policía de Larreta, Argentina, y la patota de la Agencia Gubernamental de Control (AGC) fue atropellada sobre la Avenida Pueyrredón, a la altura de la calle Sarmiento, y falleció el martes 17 de marzo tras permanecer internada cuatro días en la terapia intensiva del hospital Ramos Mejía.

Una mujer pobre, de edad avanzada, en tiempos de pandemia, grupo de riesgo, que debe gozar de un ingreso suficiente para subsistir con dignidad, se ve obligada a trabajar como vendedora ambulante. Pero el gobierno de la Ciudad encontró en esta actividad un enemigo dilecto y la brutalidad de su accionar se evidencia en lo que ocurrió con Beatriz.

“Nosotros denunciamos como principal responsable de esto a Matías Lanusse, quien está a cargo de la AGC”, sostiene Nicolás Caropressi, referente del MTE – CTEP en declaraciones a Canal Abierto. “Ellos desarrollaron un aparato parapolicial de rugbiers, patovicas, gente pasada de cocaína, que sale todos los días a recorrer las calles de Once en una actitud directamente policial, acompañados por la Policía detrás. Ellos van en avanzada empujando y secuestrándole la mercadería a los ambulantes, sea una mujer de 70 años, un senegalés de 20, un nene de 15, sea un señor de 80. Cuando los compañeros reaccionan para proteger sus materiales, estos tipos se ponen más violentos y cuando la cosa se caldea más, aparece la policía e interviene a los palos, tirando gases y llevándose detenidos”.

“Montaron una teatralidad que funciona todos los días en la Ciudad que deja tres, cuatro heridos diarios, dos o tres detenidos por día, y así fomentan el miedo a la venta ambulante. El método que utiliza el Gobierno de la Ciudad es controlar el espacio público a través del miedo. Para eso utilizan millonadas de pesos porque los operativos son de 50 policías para arriba, con 20 inspectores o más, para perseguir a gente que vive de vender medias en la calle, una señora de 73 años que terminó muerta”, concluye el referente del Movimiento de Trabajadores Excluidos.

Es conocida la batalla mediática que pone de un lado a comerciantes con locales a la calle indignados y del otro a trabajadores de la vía pública, y al gobierno de la Ciudad como paladín de los ciudadanos que “pagan impuestos” frente a un enemigo a erradicar: el vendedor ambulante. “Hace tres años nos mandaron a unos galpones, uno en La Rioja e Hipólito Yrigoyen y el otro en Boulogne Sur Mer y Perón, donde no se vende nada. El señor Larreta nos reprime en la vía pública, manda a los funcionarios de espacio público y a la policía a que nos corran y persigan como si fuéramos delincuentes. Nos quitan la mercadería, nos roban, nos golpean, nos insultan, nos humillan y nos discriminan”, narra José Luis Rivas, referente de los Vendedores Ambulantes Independientes de Once.

Discriminación, persecución y muerte

Beatriz llevaba más de 50 años trabajando en la calle para mantener a su familia. Como otras miles de personas en la ciudad, halló en la vía pública y la informalidad la forma de subsistencia, lo que el mercado laboral no le ofrecía ni las políticas estatales le garantizaban.

“Beatriz no es la única muerta por la represión policial. En el mismo lugar, a escasos metros de donde fue atropellada perseguida por la policía, en agosto de 2018 murió María Berrechea en las mismas circunstancias”, sostuvo Omar Guaraz, del Sindicato de Vendedores Ambulantes. “Existen responsables directos, responsables políticos, no vamos a diluir la responsabilidad en la policía o en el Ministerio de Espacio Público. La Policía de la Ciudad es un instrumento de represión, de muerte, de torturas a muchos compañeros en las comisarías por una decisión política de Horacio Rodríguez Larreta. Son miles los detenidos y muchos los heridos de gravedad y los muertos. Larreta carga otra muerte más en sus espaldas”.

“La muerte de la compañera Beatriz Mechato López fue una decisión política. Esa decisión política de Larreta mata, genera heridos de gravedad, genera apremios ilegales en las comisarías como en las épocas más oscuras de nuestra historia. Los vendedores no vamos a dejar de pedir justicia y jamás abandonaremos la calle porque este proyecto de país para pocos de Macri y Larreta, de un país sin oportunidades sigue vigente. Esperamos que la nueva administración genere los puestos de trabajo que generen dignidad en la gente, mientras tanto en la calle seguirá habiendo vendedores”, concluyó Guaraz en un mensaje grabado que envió a medios de comunicación.

Las ‘brigadas de la muerte’

Lo que sostiene Caropressi párrafos más arriba, la existencia de patotas de civiles pagos por el gobierno que hostigan a los vendedores, se repite en el relato de los amigos de Beatriz, compañeros en las calles del Once. “Esta persona no sabemos cómo se llama. Viene a Once y no sabemos para quién trabaja, pero anda con la policía, camina con Espacio Público pero no lo identificamos. Esta es la persona que causó la muerte de Beatriz y va a seguir provocándonos”, sostiene José Luis Rivas, de VAIO, mostrando una foto en la marcha realizada el jueves 19 de marzo en reclamo de justicia que culminó con represión policial y una treintena de detenidos, entre ellos el referente de la CTEP, Juan Grabois.

Las características fisionómicas y sociales de los señalados son evidentes y consecuentes con un patrón: tipos fornidos, con músculos de gimnasio, de tez blanca… chetos. Las imágenes se repiten y los vendedores los tienen identificados, pero nadie responde por ellos.

A principios del siglo XX, la Liga Patriótica, bajo el lema “Patria y Orden” se encargaba de perseguir y castigar a judíos, rojillos de toda índole y ácratas sin patria. Su aparición estelar en la historia argentina data de los hechos en torno a la conocida como Semana Trágica o Semana de Insurrección Popular de 1918, la gran huelga desatada tras la represión a los trabajadores de los Talleres Vasena. Siguiendo el mismo patrón, niños bien de la sociedad porteña se paseaban por la ciudad armados junto a la policía, castigando y asesinando a los huelguistas o quien oliera o se viera como tal. A diferencia de la patota de Lanusse, lo hacían ad honorem, se cree.

Entre sus honorable lista encontramos nombres como Manuel Carlés, Joaquín Anchorena, Dardo Rocha, Jorge Mitre (claro), Carlos Tornquist, Miguel Martínez de Hoz (sí, sí), Félix Bunge, Saturnino Unzué y, broche de oro -aunque la lista continúa-, Antonio Lanusse… todo queda en familia.

Entre sus principios fundantes afirmaban que “la civilización nacional engendró la Liga Patriótica Argentina, que nació para reunir a todos los hombres sanos y enérgicos con el fin de colaborar con la autoridad para mantener el orden y vigorizar los sentimientos esenciales del alma nacional”. Estas patotas de Larreta, más modestas, menos principistas, sólo quieren sembrar miedo y liberar las veredas de pobres manteros, dándole rienda suelta a una violencia que, pareciera, es herencia de sus ancestros.

https://canalabierto.com.ar/2020/03/26/morir-por-vender-medias-en-la-ciudad-de-larreta/

La histeria desata el terrorismo policial tanto en España como en Argentina

El aislamiento social, preventivo y obligatorio que dispuso Alberto Fernández exige a las fuerzas de seguridad nacionales y provinciales llevar control sobre la circulación. Los números del Ministerio que dirige Sabina Frederic confirmaron que, desde que comenzó a regir el decreto, más de 2.200 personas fueron imputadas por romper la cuarentena instruida por el Presidente para evitar la propagación del coronavirus.

Como contrapunto a esos controles y a las causas que se generaron a todos aquellos que incumplieron el decreto, durante la semana se conocieron casos de abusos por parte de diferentes fuerzas nacionales y provinciales. La Coordinadora contra la represión policial e institucional (CORREPI) eleva desde el inicio del aislamiento un informe diario sobre estas situaciones. Por ejemplo, en las redes sociales se viralizaron casos en Capital Federal, Corrientes, Provincia de Buenos Aires, entre otros puntos.

En ellos se puede ver como, agentes toman distintas represalias sobre las personas que estaban incumpliendo el DNU. Si bien, sostienen que es “muy difícil cuantificar” porque no se brindan estadísticas, las denuncias crecen todo el tiempo. Al respecto, María del Carmen Verdú, referente de la coordinadora, sostiene a El Destape que una de las cosas que se ve con respecto al accionar policial es “una diferencia de actuación muy marcada entre las zonas populares y las zonas privilegiadas”.

Los ejemplos se repiten. Entre las imágenes que se viralizaron sobre los abusos de las fuerzas se encontró el de los tres gendarmes que, en el Barrio 1-11-14, apuntaban a dos jóvenes y los hacían caminar en cuclillas y con las manos en la nuca. Al respecto de esta situación, el Secretario de Artículación Federal de Seguridad, Gabriel Fuks, confirmó a este medio: “Nosotros tomamos conocimiento del casos y nos movimos inmediatamente. Reaccionamos y pusimos a disposición a los agentes que ahora están separados preventivamente”.

Más allá de esta directiva del Ministerio de Seguridad Nacional, los ejemplos en fuerzas policiales provinciales y municipales se multiplicaron. Durante la semana se conoció el video de un grupo de policiales en Isidro Casanova que obligó a unos seis chicos a cantar el himno y a hacer estocadas, flexiones de brazos y otras cosas porque estaban violando la cuarentena. Todos ellos fueron desafectados de la fuerza. Caso distinto al de los Policías de la Ciudad que, durante un control, detuvieron a un chico -paciente externo del Borda- y le pegaron un rodillazo mientras intentaba identificarse con su carnet.

Los casos se repiten en distintos puntos del país no solo en el área metropolitana. Las denuncias de CORREPI alcanzan a diversas situaciones. En La Pampa, por ejemplo, la brutalidad policíaca quedó marcada cuando, según denuncia la coordinadora, un chico fue baleado con balas de goma cuando había salido a comprar pan y tuvo que ser hospitalizado. Por otro lado, el hacinamiento en varias comisarias y destacamentos también se convirtió en una cuestión de preocupación.

Se supo que en dos localidades del interior del país, una en Jujuy, y otra de Corrientes, se implementó una especie de “tranquera” en el que la policía provincial detiene a las personas que no cumplen los DNU. Al respecto, Verdú sostiene: “Hay una diferencia de actuación muy marcada entre las zonas populares y las zonas privilegiadas. De la misma manera que es diferente el trato entre una señora con taquitos aguja en Recoleta y un pibite con gorrita y visera de cualquier barrio popular del país”.

https://www.eldestapeweb.com/nota/alarma-por-la-espiralizacion-de-los-abusos-policiales-frente-a-presuntas-infracciones-a-la-cuarentena-202032617510

6 niños y una mujer mueren de hambre en Salta, Argentina, y el gobierno declara el estado de emergencia social

La provincia de Salta, en Argentina, está en emergencia sociosanitaria desde esta semana tras la muerte del sexto niño afectado por desnutrición en la zona de Tartagal. También hay 26 personas internadas en esa localidad a raíz de problemas similares.

Los seis chicos murieron dentro de los últimos 27 días por lo que se trata del dramático conteo de 2020. El caso más reciente se registró el fin de semana pasado con el fallecimiento de un bebé de 18 meses.

Entre los motivos que originaron la emergencia sociosanitaria se encuentran la falta de acceso a alimentos y agua potable, y la contaminación por agrotóxicos de los recipientes utilizados para su acumulación.

«Existe una falta de planificación estatal en la zona. No han sabido buscar una alternativa después de que se fue YPF, que era uno de los grandes motores de desarrollo», expresó David Torres, representante del pueblo Lule de Salta.

Torres aseguró que la zona «está terriblemente empobrecida», y que «ha sufrido procesos políticos» a la par del resto del país, tanto en zonas rurales como en los centros urbanos.

Por citar un ejemplo, el hospital de Tartagal cuenta con dos ambulancias, pero una está fuera de servicio por problemas técnicos. A la falta de acceso a los alimentos, al trabajo, la salud y la educación, la población indígena de la zona sufre la discriminación y el racismo.

Torres explicó que la población rural de bajos recursos -en su mayoría indígena- termina por consumir agua contaminada por agrotóxicos porque «toman cualquier recipiente que pueden para juntarla, porque también escasea».

Se declaró la emergencia sociosanitaria en los departamentos de Orán, Rivadavia y San Martín. Dentro de 20 días podría producirse la crecida del río, lo que complicaría las condiciones habitacionales de los habitantes de esa zona.

La mayoría de las personas internadas en Tartagal por desnutrición son menores de edad. «Tenemos también novedades de otros dos niños que podrían estar en las mismas condiciones, pero su estado es reservado», agregó Torres.

El referente recordó que «en Salta existía el único Ministerio de Asuntos Indígenes del país, el segundo a nivel continental» pero reconoció que «han desaparecido gran parte de los agentes sanitarios» del Estado, más que nada por el ajuste reciente.

«No podemos tener el destino de los chicos atado a una ambulancia sin fondos, sin recursos», convino Torres.

https://www.losandes.com.ar/article/view?slug=hambre-y-olvido-en-salta-ya-murieron-seis-nenes-y-una-mujer-wichis-por-desnutricion
https://www.minutouno.com/notas/5079429-seis-chicos-murieron-hambre-salta-menos-un-mes

El represor argentino Adolfo Scilingo tendrá derecho a un subsidio por su reciente acceso al tercer grado

Adolfo Francisco Scilingo, exmilitar argentino, en entrevista con VozpópuliDiego Herchhoren
Según el diario digital Vozpópuli, Adolfo Scilingo disfruta ya del tercer grado penitenciario trabajando en una iglesia del Centro de Madrid, a instancias de la pastoral penitenciaria.
La Junta de Tratamiento de la prisión de Alcalá-Meco ha dado luz verde a la salida del responsable de la muerte de decenas de ciudadanos argentinos que fueron arrojados vivos al mar, tras haber sido secuestrados por el Estado argentino en función de su actividad política.
Scilingo no ha resarcido a las víctimas y ni siquiera ha pedido perdón por sus crímenes. Es más, según el editor de Vozpópuli, el ex piloto de los vuelos de la muerte se retracta de lo que dice en su día y se postula casi como un preso político. Basa su novedosa tesis en una investigación elaborada por mí donde denuncié la participación de militares españoles en los «cursos de tortura» de la Escuela de Mecánica de la Armada, uno de los mayores campos de concentración de la dictadura militar, y a los que Baltasar Garzón en su día rechazó investigar (no es lo mismo actuar contra militares de un país del tercer mundo que hacerlo con los del Estado que te da de comer, podríamos pensar).
Scilingo, que ya ha accedido a llamado «régimen de semilibertad«, podrá acceder a un subsidio de desempleo que le permitirá cobrar 430 euros durante seis meses, prorrogables hasta 18. 
Es sin duda un caso de extraordinaria relevancia por cuanto que España es de los pocos países que trata con tanto mimo a un condenado en firme por crímenes contra la humanidad que, en condiciones normales, debería fallecer en prisión.

¿Cómo se gestó la dictadura militar en Argentina en 1976?

Darío Herchhoren

Argentina es un país donde los golpes de estado se vienen dando desde el año 1930. El último de ellos es de 1976, y no hay memoria en el país de algo tan devastador ni sangriento que esa dictadura, que dejó un país deshecho, una economía en ruinas y 35.000 desaparecidos.

Pero para entender mejor todo lo ocurrido es necesario tener en cuenta que Argentina es un país periférico del desarrollo, y que su política estuvo dictada siempre por alguno de los imperios modernos. Antes Inglaterra y ahora EEUU.

En paises como este el imperialismo hace y deshace a su antojo, pero para ello necesita apoyos internos, y para ello siempre se apoya en las fuerzas armadas, y en una oligarquía obsecuente que está a sus órdenes, y en una burguesía que no es de fiar, aún a sabiendas de que esa burguesía será la que junto a la clase obrera quien pagará el banquete de la boda.

En 1976 Argentina pasaba por una situación caótica. Dos años antes Perón había muerto, las organizaciones armadas significaban un serio peligro no solo para el gobierno que ejercía la viuda de Perón, una mujer ignorante y reaccionaria, sino para el sistema mismo. La economía estaba exhausta, había una inflación del 150% anual, y se acumulaban las deudas. Hubo una devaluación del peso de un 50%, que acabó arruinando a las clases medias y obreras del país, y las fuerzas armadas estaban asustadas por lo que podría venir. Ya había habido golpes militares en Brasil, en Uruguay, en Chile y en Bolivia, y el imperialismo campaba a sus anchas,

Ante esa situación las FFAA dieron un ultimátum a la presidenta María Estela Martinez de Perón para que pusiera orden en el país, otorgándole un plazo de 90 días para que arreglara la situación. Era imposible hacer nada, ya que dentro del propio gobierno peronista había sectores que apoyaban el golpismo de las FFAA, y una organización paramilitar la Triple A, asesinaba a mansalva en las calles a los militantes de las organizaciones populares que se oponían tanto al golpe como al gobierno peronista.

La Juventud Peronista, organización revolucionaria, la organización político militar Montoneros, de orientación peronista y el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) otra organización político militar, ponían en jaque a las FFAA.

La situación no podía ser peor, y en ese marco, finalmente las FFAA dan un golpe sin sangre el día 24 de marzo de 1976, deteniendo a la presidenta de la República, y poniendo en marcha una política de exterminio físico de la oposición, creando campos de concentración donde la tortura y la posterior muerte y desaparición son moneda corriente.

La entrega de la economía del país al gran capital transnacional se lleva a cabo de manera minuciosa y se desata una políticade rapiña del patrimonio de los desaparecidos que es calificada como «botín de guerra», se prohiben las huelgas, se intervienen los sindicatos, las universidades y todas las instituciones estatales son administradas por interventores militares, que saquean sus patrimonios.

Todo este maremagnum no era improvisado. Todo se hizo en virtud de un plan muy minucioso, todo estaba planificado.

Ahora bien, nos cabe la pregunta de si todo esto era secreto, o al contrario, hubo una «preparación» ideológica. Todo se preparó y se prescindió del secreto. Desde la propia llegada de Perón a Argentina, donde una manifestación gigantesca de dos millones de personas de la izquierda salió a la las calles a recibirlo comenzo una persecución feroz de los sectores de la izquierda peronista, con centenares de muertos, en la Universidad ocurrió tres cuartos de lo mismo, en los ministerios, en la judicatura; todos los estamentos sociales fueron atacados y algunos debieron exiliarse y otros fueron muertos.

El coronel Beaufré antiguo represor francés en Vietnam, enseñaba a torturar en la Escuela Superior de Guerra. El coronel argentino Mohamed Alí Seineldin, jefe luego de los carapintadas, enseñaba a torturar a alumnos argentinos en la escuela de las Américas de Panamá.

Otros alumnos aventajados de dicha escuela fueron los generales argentinos Galtieri, Menendez, Bignone, Suarez Mason y los coroneles Aldo Rico y Seineldin, los almirantes Massera, Lambruschini, y Rial, y los brigadieres Di Bello, Grafigna y Agosti. Todos estos oficiales estaban coordinados por el general Alexander Haig, luego secretario de estado de los EEUU, que finalmente viaja a Buenos Aires durante la guerra de Las Malvinas para convencer a los militares argentinos de que abandonen esa guerra. El corto general Galtieri cree en su estupidez que Haig viene a solidarzarse con él, y no logra entender que EEUU prefiera a su aliado inglés que a Argentina y exclama: ¡Así nos pagan, con las manos que les hemos echado en Nicaragua!

¿El peronismo de 1945 es el mismo de 2020?

Darío Herchhoren

En el siglo XVIII, y luego a principios del XIX, el químico francés Luis Lavoisier estableció el principio químico de que «nada se pierde, todo se transforma».

Obviamente Lavoisier era un hombre culto y seguramente conoció los escritos de Leucipo y Demócrito, que ya en la antigua Grecia establecieron con su teoría atomista los balbuceos de la Dialéctica que luego fueron desarrollados por Hegel y por Marx.

Con los movimientos sociales pasa lo mismo. El peronismo de 1945 ya no es el mismo ni de 1955, ni de 1973, ni mucho menos de 2020. Las fechas que menciono son importantes porque marcan los hitos y mojones que sacudieron el peronismo. En 1945 el peronismo se presenta en sociedad, con una ideología mezcla de nacionalismo, patriotismo, y por qué no decirlo de fascismo.

En 1955 se da un golpe de estado en Argentina que significó el ostracismo del peronismo, hasta el año 1973 en que el Dr. Héctor Cámpora gana las elecciones, y el año 2020 el peronismo vuelve a ganer las elecciones en forma abrumadora, llevando al gobierno al Dr. Alberto Fernández y a la Dra. Cristina Fernández de Kirchner, viuda del Dr. Néstor Kirchner, y ex presidente de la Nación Argentina.

Por mi edad, 82 años, y por mi lugar de nacimiento, la pampa seca, una región entre las provincias de La Pampa y Buenos Aires, lugar donde mis abuelos paternos y maternos llegaron de Europa, tuve ocasión de ver en mi infancia cual era el trato que recibían los peones de campo y los aparceros rurales que trabajaban la tierra. Con pocos medios mecánicos, con una política que privilegiaba a los grandes acopiadores de granos y exportadores de granos y de carne su vida era profundamente desgraciada. Estaban a merced de los grandes compradores, que fijaban los precios de las cosechas y de la carne para exportación.

La dependencia de Argentina hacia Inglaterra era de tal magnitud, que los ingleses llamaban a Argentina el quinto dominio. Inglaterra tenía cuatro dominios a saber: Canadá, Australia, La India y Sudáfrica, y Argentina, aunque no pertenecía al Imperio Británico, era considerada como una parte muy importante de él.

Baste decir que el presidente del Banco Central de la República Argentina estaba presidida por un Lord inglés, Sir Otto Leguizamón.

En ese marco estalla la segunda guerra mundial, y con ella se aflojan los violentos vínculos que atan a Argentina al imperio inglés, y comienza una lenta transformación de la economía argentina de rural a industrial, al no poder importar de Inglaterra las mercancías que hacían falta en el país, y ello crea una incipiente burguesía que comienza a tener cada vez más peso en la política argentina. Pero ello trae un efecto no querido por esa burguesía: La creación de un proletariado de  origen rural, que no tiene experiencia política ni sindical pero que se marcha a las ciudades en busca de mejores condiciones de vida y de trabajo. El campo comienza a despoblarse.

Con ese proletariado rural que comienza a ser consciente de su poder se empiezan a perfilar los primeros sindicatos de trabajadores de la industria, y comienzan las primeras luchas por mejores salarios y más derechos. Todo era improvisado, y en ese medio el gobierno surgido del golpe militar de 1943, designa al entonces coronel Perón Secretario de Trabajo y Previsión. Eso le permite tener contactos diarios con los trabajadores, y lo que es más importante le permie tejer unas relaciones que duran hasta hoy mismo.

Es indispensable separar a esta altura de la historia la ideología de Perón del movimiento obrero. Perón tiene una formación ideológica fascista, al igual que muchos otros militares que formaban una logia que existía en forma secreta dentro del ejército y que era cononocida como GOU. Aquí hay que hacer una digresión, ya que algunos historiadores dicen que eran las iniciales de «grupo de oficiales unidos» y otros dicen que eran las iniciales de «gobierno, orden y unidad».

Conociendo el paño, me inclino por la segunda explicación. Los oficiales del ejército con mayor sentido patriótico, apoyaban a las naciones del eje, ya que eran los que estaban ganando la guerra contra los opresores ingleses, por aquello de que los enemigos de mis enemigos son mis amigos.

Es así como Perón, se apoya en los sindicatos para desarrollar un proyecto político burgués, y es la burguesía, una clase revolucionaria en principio que cambia todo el país. La clase obrera que se pliega en masa ante ese proyecto, se convierte en la tropa de esa batalla que se prepara entre la vieja oligarquía y la nueva burguesía, que utiliza a la clase obrera como ariete en contra de los viejos detentadores del poder.

Se produce de hecho una alianza de clases, encabezada por Perón y su gobierno, y la clase obrera pide su parte del trato, que consiste en una serie de mejoras como salarios más altos, vivienda social, buenos servicios médicos, enseñanza gratuita y obligatoria, vacaciones pagadas, etc. etc.

Todo esto es parte de una planificación económica que se traduce en los planes quinquenales, que introducen en Argentina una economía planificada, aunque de una planificación indicativa, similar a la que intenta De Gaulle en Francia.

La caida de Perón a manos de la oligarquía en 1955, significó en la práctica la pérdida de casi todos los derechos logrados, y ello siginificó que el peronismo se transformó de fuerza hegemónica a ser fuerza perseguida, encarcelada, torturada e ilegalizada. Comenzaba un período de radicalización de un peronismo ilegal, quesostiene una larga lucha contra el poder oligárquico del estado que dura 18 años, y que culmina con el triunfo del Dr. Héctor Cámpora en las elecciones del 11 de marzo de 1973, donde el peronismo revolucionario ya manejado por una tendencia marxista de la organización político militar Montoneros, se constituye en la fuerza hegemónica dentro del peronismo. Esto hace saltar las alarmas, ya que el acuerdo de Perón exiliado en España y la dictadura de Lanusse, no incluía que tendencias marxistas, muy influidas por la revolución cubana y la sandinista llegaran a gobernar. Para eso, la gran burguesía consciente del peligro que corre, llama a Perón nuevamente, que llega de su exilio a Buenos Aires, y es recibido por una multitud de dos millones de personas, que creen que Perón viene a dar el visto bueno a la situación planteada. No es así. Perón vuelva para  frenar la deriva hacia posiciones revolucionarias, y su llegada se tiñe de sangre, cuando las columnas de manifestantes que salen a recibirlo, son atacadas por los grupos fascistas, que están dentro del peronismo, produciendo una gran mortandad.

Estamos ya en 2020, y la ideología socialdemócrata a la criolla que late en amplios sectores del peronismo ha triunfado con la fórmula Fernández Fernández, pero ¿que pasará con esa segunda alma del peronismo que quiere cambios de mayor calado?

No lo sabemos, pero el gobierno del derrotado Macri, dejó el campo abonado para que pasara lo que pasó. Amplios sectores del peronismo que se reconocen como herederos del peronismo de 1945, aceptan la situación actual, pero sienten que ese no es su proyecto. Sin duda el peronismo siguiendo las enseñanzas de Lavoisier se ha transformado en una potente fuerza revolucionaria que está esperando su oportunidad. Amén.

El kirchnerismo no vio en 2015 lo que sigue sin querer ver en 2020

Fernández, cuando era anti kirchnerista

Diego Herchhoren

Nos ha llegado un comentario de Conrado Ugarte, en nombre del colectivo de información alternativa RedCom, criticando duramente el artículo titulado «El nuevo gobierno argentino pretende ser equidistante entre Venezuela y los EEUU«, donde se nos reprocha, en esencia, que el llamado Grupo de Puebla no tiene las características que describíamos en él y que nuestro análisis bascula entre la «extrema derecha recalcitrante» y el «trotskysmo«.

Más allá del comentario, plagado de presunciones y algún que otro gazapo (Fernando Lugo, ex Presidente de Paraguay, fue depuesto por un Golpe de Estado judicial, denunciado en su día por el gobierno argentino como tal) viene a negar el distanciamiento del kirchnerismo del gobierno de Venezuela, obviando los durísimos dichos del actual presidente argentino calificando al gobierno de Nicolás Maduro como «régimen«, término habitual utilizado contra gobiernos díscolos por la derecha mundial, porque para Fernández los venezolanos no tienen gobierno, tienen un «régimen«.
Ese discurso justificador de todo aquello que aparente progresista ni es nuevo ni será la última vez que termine dando dolores de cabeza a los pueblos latinoamericanos.

Dilma Roussef fue destituida mediante un golpe parlamentario plagado de irregularidades y que dirigía…su vicepresidente Michel Temer. A Lugo, de Paraguay, le pasó tres cuartos de lo mismo. Y a Rafael Correa lo traiciona su propio vicepresidente, y es quien promueve su persecución tras asumir la Presidencia de Ecuador.

Hoy la cancillería argentina la ocupa Felipe Solá -portavoz de las bravuconadas del Ejecutivo de Fernández contra el gobierno de Venezuela-, que es uno de los responsables políticos del asesinato en 2002 de los militantes sociales Maximiliano Kostequi y Darío Santillán. Y el propio Alberto Fernández ha sido uno de los principales detractores de las medidas estrella e incluso reconoció que desde 2008 trabajó como lobbysta para la entonces española Repsol-YPF.

Si bien las cosas pueden cambiar, y el ritmo de los acontecimientos pueden dar lugar a giros inesperados en la política latinoamericana, lo cierto es que el kirchnerismo no aprende nunca.

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