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Con L’Oreal el fascismo se maquilla mejor

Champú, desodorante, gel, laca, jabón, pintalabios, perfume, gomina, bronceador, mascarilla, after shafe, depilación, colonia,… nadie se presenta en la calle de la misma forma que en la intimidad de su casa. En la política burguesa, esa que tanto aburre y aborrece, sucede otro tanto; nada es lo que parece; las cosas no son como las presentan ante las cámaras y los micrófonos. Antes hay que pasar por la peluquería, que en la política burguesa son los gabinetes de imagen, porque una imagen vale más que mil palabras, sobre todo si la imagen no tiene nada que ver con el original.

El fascismo se maquilla porque resulta antiestético hasta para la misma burguesía monopolista: “El fascismo es compatible con una burda falsificación del parlamentarismo”, dijo Dimitrov en 1937. Por eso a veces aparece con la imagen de la democracia burguesa, y a veces incluso con la imagen del socialismo. No es nada fácil observar al fascismo desnudo en su intimidad, sin maquillar.

No se puede entender lo que es el fascismo si no se entiende lo que fue la bancarrota del imperialismo y la agudización de la lucha de clases en los años treinta del pasado siglo, y la manera en que todo ello influyó en la construcción del socialismo en la URSS. La expansión europea del fascismo no se llevó a cabo por la vía militar, al estilo de una invasión desde el exterior, sino que previamente a ella en cada país existían poderosos grupos fascistas internos, estrechamente vinculados al Eje Berlín-Roma. Degrelle en Bélgica, Quisling en Noruega, Seyss-Inquart en Austria y otros parecidos son la quinta columna que, en Francia, con la victoria del Frente Popular, desata una ola de agresiones y atentados dirigidos desde Roma por los fascistas italianos.

El Comité Secreto de Acción Revolucionaria

En enero de 1935 Eugene Deloncle (1890-1944), procedente de las juventudes de Acción Francesa, los Camelots del Rey, funda el Comité Secreto de Acción Revolucionaria, una organización armada clandestina con todo un ceremonial esotérico al estilo del Ku Klux Klan en Estados Unidos. Esos ritos iniciáticos y sectarios son los que le valdrán a su Comité el sobrenombre de La Cagoule (capucha o pasamontañas en francés) con el que ha pasado a la historia. Más tarde, en la época de Vichy, Deloncle fundó y dirigió un partido legal: el Movimiento Social Revolucionario.

Para cometer sus crímenes La Cagoule tuvo, además de Roma, el apoyo financiero de algunos monopolistas franceses, como Louis Renault (el de los coches) y Eugene Schueller (1881-1957), fundador de L’Oreal, la multinacional de los afeites y enjuagues. Schueller era amigo íntimo de Deloncle y durante el gobierno de Petain fue con él uno de los dirigentes del Movimiento Social Revolucionario. Las reuniones secretas de La Cagoule se celebraban en su despacho personal en la misma sede de L’Oreal. Otra de la sedes de La Cagoule era el internado de los maristas en el número 104 de la calle Vaugirard en París. Entre otros pistoleros fascistas, estudiaban allí François Mitterrand y André Bettencourt.

Uno de los encargos de Mussolini que se discutían en las reuniones de La Cagoule era la liquidación física de los comunistas y antifascistas franceses, así como de los refugiados políticos de otros países. Los contactos de los pistoleros cagoulards con los servicios secretos de Mussolini también tenían su glamour: se hacían en la costa azul, en sitios como Niza o Mónaco. Allí el emisario del Duce era el capitán Navale, jefe del contraespionaje italiano en Turín. La Cagoule estaba representada por Joseph Darnand, un antiguo oficial del ejército francés.

En la costa azul Darnand preparaba con el espionaje italiano el transporte de armas a Franco durante nuestra guerra civil y el sabotaje de las que tenían como destino a la República. Una de las primeras visitas que hicieron Deloncle y su adjunto, el general de aviación Duseigneur, fue al cuartel general de Franco durante nuestra guerra civil. Pero Deloncle no sólo estuvo en Salamanca; también visitó en Madrid a la quinta columna, entre ellos al embajador de Chile, que le falsificó un pasaporte diplomático a nombre de Héctor Dávila Soles el 20 de abril de 1937 para que pudiera cometer sus crímenes con plena impunidad.

También Mussolini les recibió en persona. Era un canje: Franco y Mussolini ayudaban a los pistoleros franceses y éstos ayudaban a aquellos. La Cagoule disponía de tres emisoras de radio en Mónaco, Bélgica y en la España franquista.

La participación de los hitlerianos fue menor, pero el embajador del Reich en París, Otto Abetz, y el jefe de la Gestapo, Reinhardt Heydrich, estaban al corriente de todos los movimientos. Deloncle también estuvo en contacto durante la ocupación con el almirante Canaris, el jefe del Abwehr, el contraespionaje alemán. Su relación era tan estrecha que cuando Canaris fue ejecutado por los propios nazis por intentar de sacudirse al fracasado Hitler al final de la guerra mundial, Deloncle fue ejecutado al mismo tiempo en París por la Gestapo: se presentaron en su casa y le acribillaron delante de toda su familia; también murió su hijo. Era ya un 17 de enero de 1944.

El reguero de sangre

El asesinato el 9 junio de 1937 de los hermanos Carlo y Nello Roselli, antifascistas italianos refugiados en Francia, fue uno de aquellos encargos de Mussolini a Pariani (subsecretario de guerra), de éste a Navale y de éste a Darnand. Ésa era la cadena de mando pero el autor material fue Jean Filliol, que lo ejecutó de una manera realmente salvaje, a puñaladas. Carlo Rosselli había sido profesor de economía en Génova; se fugó de la cárcel refugiándose en Francia, donde prosiguió su lucha editando la revista Justicia y Libertad.

Otro encargo para los cagoulards fue el sabotaje en agosto de los aviones preparados en el hangar del aeródromo de Toussus-le-Noble, para reforzar los arsenales de la República española. Vestido de oficial de aviación, Filliol ejecutó un auténtico trabajo de profesionales: era la primera vez que se empleó un explosivo plástico. No faltó la guinda intoxicadora a este trabajo perfecto: la prensa burguesa clama contra un atentado que imputa a los comunistas. La legalidad remataba el trabajo de la ilegalidad; la democracia se complementaba con el fascismo.

13 de febrero de 1936: intento de asesinato de León Blum; 23 de enero de 1937: Filliol asesina en París al economista soviético Dimitri Navachin; 8 febrero: asesinato de Maurice Juif; 16 de setiembre: explosiones en dos sedes de la patronal en las que mueren dos policías para que la prensa pueda seguir acusando a la CGT y a los comunistas; 5 de julio de 1941: asesinato de Marx Dormoy. En Niza las empresas que envían suministros a nuestra República vuelan por los aires. Una bomba destruye el almacén de frutas Arbonna; otra, la sociedad de transportes Pestalacci; otra más, el buque republicano Turia, fondeado en el puerto por orden del gobierno francés… los fascistas tardan en darse cuenta de que, en realidad, el barco es propiedad suya y entonces Franco protesta oficialmente.

A petición de los servicios secretos franquistas, La Cagoule infiltra entre las Brigadas Internacionales a un tal Jean-Baptiste Leon, que coincide en la misma unidad que Ramón Mercader, el que en 1940 ejecutaría a Trotski en México. En plena guerra civil, la Gaceta de Salamanca publicó el 19 de enero de 1937 en primera página la foto del tal Jean-Baptiste Leon, calificándole de voluntario francés muerto en la lucha contra el comunismo. Se trataba de una impresión falsificada; la edición original del periódico no mencionaba nada de eso. El galoso Francisco Paesa hizo lo mismo muchas décadas después. Se trataba de borrar las pistas que conducían hasta él.

Los servicios de inteligencia de las Brigadas Internacionales supieron inmediatamente del intento de infiltración de los cagoulards, la mayor parte de los cuales eran originarios de Niza. Casi todos fueron identificados al cruzar la frontera en Irún. Se trataba de viejos renegados del comunismo que habían seguido a Jacques Doriot al Partido Popular francés.

Para depurar a los infiltrados, André Marty, comisario político de las Brigadas Internacionales, creó un tribunal militar en Albacete. Por eso los fascistas le han llamado siempre, y le siguen llamando, el carnicero de Albacete. Las cosas vueltas del revés.

Con ayuda del SS Theo Dannecker, representante de Adolf Eichmann, se crea una organización dentro de la organización, la Comunidad Francesa, cuyo objetivo es liberar a Francia de judíos y franc-masones. Ésta es la que organiza el expolio de los judíos en Francia, para provecho de sus propios miembros, entre ellos Jacques Correze y Jean Filliol.

Los pistoleros en el gobierno de Vichy

A veces una biografía es la metáfora de todo un país, o al menos de una clase social. La de Mitterrand expresa los avatares de los monopolistas y reaccionarios franceses en la encrucijada del pasado siglo. No sabían en qué cesta poner sus huevos, un síntoma de la debilidad y la decadencia irreversible del imperialismo francés. Después de 1940 la burguesía francesa, lo mismo que Francia, tenía el corazón partido. Petain en Vichy, De Gaulle en Londres y Hitler en París. Entonces Mitterrand era un joven fascista comprometido a fondo con la reacción. No cabe duda de que el socialista empezó como fascista, sumándose a la revolución nacional de Petain. Fue funcionario del comisariado general de prisioneros de guerra. En marzo-abril de 1943 fue condecorado con la cruz gálica por los servicios prestados.

Tras el armisticio de junio de 1940, los criminales de La Cagoule se incorporan al gobierno de Petain. Deloncle fusiona su Movimiento Social Revolucionario con la Agrupación Nacional Popular de Marcel Deat, un tránsfuga de la socialdemocracia al fascismo, el camino inverso de Mitterrand. En aquel partido se juntaron aventureros muy variopintos, entre ellos los dirigentes trotskistas Henri Molinier y Lambert; el primero de ellos toma la palabra en uno de los congresos de los vichystas; el otro no era aún tan conocido como lo fue después como jefe de la OCI, una de las sectas de la IV Internacional.

Miterrand siempre fue un íntimo amigo de René Bousquet (1909-1993), primero prefecto y luego secretario general de la policía vichysta, nombrado por Laval el 18 de abril de 1942. Lo fue hasta que fue relevado por Darnand el 31 de diciembre del año siguiente. Todavía fueron buenos momentos aquellos para los vichystas; aquellos en los que la policía torturó y asesinó a nuestro camarada Conrado Miret Musté y en los que torturaron al destacamento de Manouchian. Bousquet se veía con Heydrich cuando éste viajaba a París y negociaba con el general Oberg de las Waffen SS. Tras la guerra fue nombrado director del Banco de Indochina y recibió la Legión de Honor. Por tanto, también fue condecorado, pero a diferencia de su amigo Mitterrand, lo fue por la democracia (burguesa). En realidad, tanto en España como en Francia, no hay torturador ni asesino en serie que no haya sido condecorado con todos los honores que merecía por los servicios prestados (a la burguesía y a su Estado de Desecho).

A Bousquet le sucedió en el cargo Darnand (1897-1945) que, como ya hemos dicho, había abandonado el ejército en 1921 para crear una empresa de transportes en Niza. Fue una pieza clave de los cagoulards; desde el sur de Francia dirigía la Legión Francesa de Combatientes; después, en 1942, creó en Túnez la Falange Africana, luego creó el SOL, transformado más tarde en la Milicia francesa; en agosto del siguiente año alcanzó el grado de Obersturmführer de la Waffen SS y, finalmente, Laval le nombró director general de la policía del gobierno de Vichy (enero de 1944). Apenas tuvo tiempo de sentarse en su cargo. Huyó a Alemania, luego a Italia, donde combatió a la guerrilla comunista hasta que le detuvieron, le enviaron a Francia, le juzgaron y le ejecutaron el 10 de octubre de 1945.

Por su parte, otro cagoulard, Jean-Marie Bouvyer, cómplice del asesinato de los hermanos Roselli, fue nombrado el 19 de abril 1944 jefe del servicio de investigación del Comisariado de cuestiones judías en el gobierno de Petain. El culebrón y el relato rosa están unidos al glamour. Antes y después de la ocupación de Francia, de 1942 a 1947, la amante de Bouvyer era Marie-Josèphe, marquesa de Corlieu, hermana de Mitterrand.

Al principio todo iba viento en popa, todo era fascismo puro y duro, pero la apuesta de Vichy era muy fuerte para los monopolistas franceses y hacían falta recambios (por si acaso). Quizá todo se viniera abajo, quizá se habían equivocado en sus alianzas. Las victorias disipan las dudas, pero las derrotas las acrecientan y en el siglo XX hay un antes y un después de Stalingrado. Con Hitler lejos de Moscú todos los planes se venían abajo.

Con la medalla en el pecho, como muchos otros fascistas, Mitterrand quiso jugar un doble juego. Por eso sus biógrafos oficiales dicen que en 1942, en plena orgía vichysta, se pasó a la resistencia. Quizá cambió de bando del mismo modo que Rudolf Hess se pasó a los británicos tres años antes. El caso es que los libros de historia dicen lo siguiente: Mitterrand no enviaba a los antifascistas a los campos de concentración sino que los libraba de ese destino fatal.

El álbum de familia de los fascistas franceses

Miterrand estaba en medio de la mierda más pestilente. Todos los hilos de La Cagoule pasaban por él. En 1939 la nieta de Deloncle, Edith Cahier, se casó con Robert Mitterrand, uno de los hermanos del futuro Presidente de la República, que se puso a trabajar tras la guerra de inmediato para que no fusilaran a sus camaradas. Mitterrand fue a la cárcel a visitar al colaboracionista Bouvyer y luego testificó en el juicio a su favor. Eso era posible porque, a su vez, Miterrand nunca fue considerado como el criminal de guerra que había sido. Desde luego no era el testimonio desinteresado que cabe esperar en un juicio. Aunque los boletines oficiales dicen que Bouvyer había sido el comisario de cuestiones judías de Vichy, su juicio cambió las cosas con el estupendo maquillaje de L’Oreal: en realidad Bouvyer, lo mismo que Mitterrand, había sido un resistente que escondía en su casa los instrumentos necesarios para elaborar documentación falsa para el Movimiento de prisioneros de guerra que dirigía Mitterrand. Así quedó la verdad oficial. Las cosas no eran lo que siempre habían parecido, sino justo al revés.

En 1945 los fascistas tenían que sobrevivir porque más allá de los Pirineos sí hubo una pequeña transición: los fascistas fueron juzgados, enviados a la cárcel y a veces fusilados. Por eso los cagoulards no tuvieron empacho en hacerse pasar como resistentes. El maquillaje ayuda. El viejo cagoulard Bouvyer renegó de sus ideas juveniles, dijo estar dispuesto a denunciar a sus camaradas de antaño y trabó amistad íntima con Miterrand. En 1946 la madre de Bouvyer, Antoinette, fue la madrina de Jean-Christophe, el hijo de Mitterrand.

Aquel maldito año de la transición francesa, Schueller y Bettencourt, los de cosméticos L’Oreal, también lo pasaron mal, pero también contaron con el testimonio favorable de Mitterrand en sus juicios respectivos. Por eso a finales de 1945 le devolvieron el favor nombrándole director de Ediciones Rond-Point que publicaba la revista Nueva Belleza. Al año siguiente le financiaron su campaña electoral en Nièvre.

L’Oreal en España

Jacques Correze era el hijo adoptivo de Deloncle. Cuando la Gestapo acribilló a Deloncle en París, él se casó con su viuda. Estuvo combatiendo al bolchevismo en la guerra mundial en las filas de la Legión Francesa, es decir, integrado en la Waffen SS. Salió de la cárcel en 1949 y Schueller le dio trabajo en L’Oreal como director de la multinacional para España y América Latina. Luego siguió su carrera comercial como delegado para Estados Unidos.

Pero el destino capitalista es inescrutable y L’Oreal, que había sostenido el holocausto en Francia, fue comprada en 1988 por la sociedad americana de cosméticos Helena Rubinstein, de innegable raigambre judía. Entonces la Liga Árabe le aplicó las normas de bloqueo internacional contra Israel. Obsequiso hacia los nuevos dueños, Correze fue el encargado de negociar el levantamiento del boicot. Nos lo imaginamos en una jaima diciéndoles cosas como ésta: Yo he enviado más judíos al matadero en Francia que vosotros en Palestina. Son argumentos comerciales convincentes.

Mitterrand no fue el único alumno marista cuya carrera fue lanzada por L’Oreal: está el caso de François Dalle. En 1990 el judío Jean Frydman se querelló en los juzgados contra Dalle por haberle despedido de una filial de L’Oreal por motivos racistas, a causa de las presiones de la Liga Árabe. Pero todo el enojoso asunto (político) se tapó con un acuerdo (comercial) entre ambas partes. No hay nada como el maquillaje para que los pequeños defectillos pasen desapercibidos.

Schueller, Bettencourt y L’Oreal, lo mismo que Mitterrand, podían jugar a todas las barajas: de pistoleros fascistas pasaron a ser considerados resistentes y de matar judíos también podían pasar a formar parte de una de las sucursales del capital judío internacional.

Tras la guerra, Schueller dejó L’Oreal en las manos del marista Bettencourt, que en 1950 se casó con Liliane, su única hija. Hoy Lilianne Bettencourt es la mujer más rica de Francia.

Otro que acabó sus días en España fue el pistolero Filliol, que huyó tras la derrota de los vichystas y logró pasar desapercibido aquí, a pesar de haber sido condenado en rebeldía tres veces a la pena capital. La España de Franco se convertía en el santuario del terrorismo internacional: además de Filliol aquí se refugiaron nazis de la talla de Leon Degrelle y el SS Otto Skorzeny. Filliol acabó plácidamente sus días trabajando para L’Oreal en Madrid, rodeado de falangistas, tomando vermú en el bar de Chicote en la Gran Vía.

En España L’Oreal se impulsa de la mano del Opus Dei, siendo su capataz Henri Deloncle, el hermano del cagoulard. Los fascistas se siguen maquillando; de la Cagoule al Opus Dei, otro signo de los nuevos tiempos. En París, en la calle Saint-Dominique, la oficina de Bettencourt cuando éste dirigía la PropagandaStaffel, se convierte en la sede central del Opus Dei para Francia. El hermano de Mitterrand, Robert, se instala en calle Dufrenoy, en una casa que, dirigida par Jean Ousset, también será sede del Opus Dei.

De asesino a ministro de Justicia

Los tiempos cambiaban pero el capitalismo seguía necesitando su tributo de sangre; además, ya no necesitaban la capucha porque todo era legal, hasta el punto de que en 1956 Mitterrand es el ministro de Justicia del gobierno socialfascista de Guy Mollet. Ya no necesita matar; le basta con firmar las órdenes de ejecución de penas capitales impuestas por los tribunales militares. Firmó más de 30 de esas órdenes entre 1955 y 1956 contra militantes del FLN argelino. Según una investigación de Le Point, de los 45 expedientes que pasaron por las manos de Miterrand cuando era ministro de Justicia, sólo en siete de ellos pidió la conmutación de la pena capital. De 1956 a 1962 los imperialistas franceses fusilaron a 222 militantes argelinos. Naturalmente porque eran terroristas. Nos explicaremos mejor: eran terroristas en Francia y héroes en Argelia (cuando ésta logró su derecho a la independencia).

Ahora bien, Mitterrand ha pasado a la historia (burguesa) por ser ese buen socialista que en 1981, desde la Presidencia de la República, abolió la pena de muerte. ¿Acaso ya no quedaba nadie a quién matar? Sí había, pero tuvo que volver otra vez La Cagoule. Al fin y al cabo, los 30 asesinatos de los GAL entre 1983 y 1987 se cometieron en Francia bajo el visto bueno de Mitterrand y de las policías española y francesa, que siempre aparecieron entremezcladas con mafiosos y gangsters. A los refugiados vascos, Mitterrand les cambió su derecho de asilo por un certificado de defunción, todo ello de conformidad con Felipe González y los cagoulards hispánicos. Así es la dialécica de la historia: de la ilegalidad a la legalidad para acabar de nuevo en la ilegalidad. El caso es matar. En 1999 en París se creó una asociación de víctimas del terrorismo… de Estado, entre las cuales reivindica las de Eizaguirre y Fernández Cario. La lista de asesinatos es espeluznante; supera el centenar: el comunista egipcio Henri Curiel, Ben Barka, refugiados palestinos, resistentes sudafricanos… Los que quieran un listado pueden leer L’Humanité de 1 noviembre de 1999.

Mitterrand dijo una vez que la República no debía ninguna excusa a las víctimas del régimen de Vichy. El Estado de Desecho hace (deshace) siempre lo que tiene que hacer (deshacer) para que la explotación siga su curso. Lo mismo que Mitterand han dicho siempre en España hombres de paja como Eligio Hernández y Rodríguez Ibarra, apologistas de los GAL y el terrorismo de Estado desde sus cargos oficiales. No pasa nada. Aunque tarden o se mueran con las botas puestas, los políticos como Mitterrand, Hernández o Ibarra van y vienen. Pero siempre hay algo que no cambia nunca; más que infraestructura, como la llamaba Marx, habría que llamarla subterránea. Lo otro es el chocolate del loro, ese alpiste electoral que nos despista.

La asociación de víctimas del terrorismo de Estado creada en París se llama Memoria, verdad, justicia. En los años cincuenta Mitterrand y otros como él podían hablar de la guerra de Argelia para justificar sus fusilamientos, pero a partir de los sesenta no cabía excusa para seguir matando. No tenemos que aclarar que jamás hubo ni investigaciones, ni condenas, ni juicios. El Estado de Desecho no puede perder el tiempo en investigarse a sí mismo. Sólo nos queda la historia y Memoria, verdad, justicia ha logrado que se abran los archivos para saber a ciencia cierta lo que sospechamos.

Los fontaneros también necesitan maquillaje

Hubert Vedrine no es un político conocido en España, pero en Francia formó parte durante varios años de los fontaneros del Estado, que es como se denomina a todos aquellos que están fuera de los focos y los micrófonos, haciendo el trabajo sucio de los monopolistas, las tareas ilegales y desagradables que todo Estado de Derecho tiene que llevar a cabo para sostener el régimen burgués de explotación a trancas y barrancas.

Desde que asesinaron a Luxemburgo y Liebknecht, la socialdemocracia es especialista en ese tipo de tareas, como los GAL demostraron en España. Vedrine forma parte de esta socialdemocracia europea que hiede por todos sus costados. Su padre, Jean, fue un dirigente cagoulard condecorado por el gobierno de Petain.

Había sido concejal en su pueblo y militó en Intercambios y proyectos, una asociación presidida por Jacques Delors, también socialdemocrata y durante años presidente de la Comisión Europea. Cuando en 1981 Mitterrand llegó al Elíseo, Vedrine fue su hombre invisible: le nombró secretario general de la Presidencia de la República. Uña y carne. También fue su hombre más visible, su portavoz casi personal. Ocupó el Ministerio de Cultura durante una etapa, pero su verdadera especialidad es la política exterior, es decir, el imperialismo francés. A partir de 1994, a medida que se agravaba la enfermedad del Presidente, Vedrine desempeñó un papel más relevante, por no decir que él era realmente el Presidente.

En 1990 convivía en su misma casa el reverendo padre Nicolas Glencross, un viejo amigo de la familia que atesoraba, allí mismo, el estudio de pornografía infantil más importante jamás descubierto por la policía en Europa. Las fotografías del padre Nicolas Glencross se difundían por medio del también reverendo Joseph Doucé a un editor nazi, Michel Caugnet, que las comercializaba. El nazi Michel Caignet también difundía las fotos de Bernard Alapetite, un viejo mlitante del Frente Nacional próximo al abogado Gabriel Jeantet.

A pesar de la gravedad del crimen, el padre Glencross consiguió su libertad provisional, pero falleció poco tiempo después; el padre Doucé fue asesinado y Vedrine jamás fue interrogado acerca del estudio de pornografía infantil que había en su casa; ni siquiera como testigo. Nada. Son los privilegios del poder.

Había muchos asuntillos de ese tipo, por ejemplo, una venta de terrenos militares poco clara en Var. Pero todo eso son minucias. Como Mitterrand y como todos los imperialistas degenerados, Vedrine es un personaje corrupto hasta la médula, hasta el mismo tuétano de sus huesos, pero eso no le ha impedido nunca levantar la cabeza y hablar con el mayor descaro. Es un columnista habitual de Le Point, es decir, es de esos que crean opinión en Francia. No hace mucho publicaba un libro titulado Los mundos de François Mitterrand en el que justificaba la política imperialista francesa en África, incluido el genocidio en Ruanda.

No podía ser de otra forma porque Vedrine es uno de los responsables directos de ese genocidio. Las asociaciones ruandesas de derechos humanos han exigido su comparecencia ante el tribunal internacional, siempre sin éxito. Vedrine es intocable y cuando el crimen no tiene castigo lo que tiene es recompensa. En 1995 Vedrine fue nombrado miembro del Consejo de Estado, que en Francia no es un florero, como en España. De ahí pasa a lo privado, a la Comisión Trilateral, aunque no de una manera pacífica porque incluso en Francia aún hay quien tiene una pizca de dignidad o le gusta guardar las formas y no mezclarse con indeseables: el embajador Gilles Martinet dimitió de la Trilateral.

Esto merece una explicación breve: Gilles Martinet también es militante de la socialdemocracia y fue uno de los pocos que se opuso a que Mitterrand se apoderara del partido socialista francés (entonces con las siglas SFIO), aduciendo inútilmente el origen vichysta del futuro Presidente de la República. Una cosa es ser un socialfascista y otra es que se note demasiado. Pero no son sólo los socialfascistas. Chirac, un derechista, nombró a Vedrine, un izquierdista, para el cargo de Ministro de Asuntos Exteriores.

Si lo tuviéramos confirmado deberíamos añadir aquí que Vedrine tiene negocios comunes con la familia real de Marruecos, pero lo dejamos simplemente apuntado. El caso es que pasa temporadas con el rey de Marruecos, que es un puntal del imperialismo francés en el norte de África, y en la etapa del Aznar en La Moncloa, también un foco de problemas por el alineamiento español con Estados Unidos. Recordemos el asunto de la isla de Perejil.

Al tiempo que Vedrine entraba en la Trilateral, entraba también en el despacho de abogados Jeantet y Asociados. Ya hemos dicho que el abogado Gabriel Jeantet es un hombre muy cercano al fascista y pederasta Alapetite, a su vez en relación con el nazi Michel Caignet. Para dejarnos de eufemismos diremos que el abogado Jeantet es un vichysta. Fue uno de los dirigentes de La Cagoule y también padrino en la fulgurante y camaleónica carrera política de Mitterrand. Jeantet aupó a Mitterand en la orden clerical vichysta a la que éste pertenecía en tiempos de Petain: la Francisca. Bajo el vichysmo, Jeantet dirigió la revista de La Cagoule, llamada Nuevo Estado en la que Mitterand publicó en noviembre de 1942 un artículo titulado Peregrinaje a Turingia.

Y así volvemos siempre al principio de todo…

publicado por vez primera en la censurada web ‘Antorcha’

Vuelve el doctor Mengele: la Unión Europea quiere derogar el Código de Nuremberg

El Código de Nuremberg es uno de los grandes símbolos de la derrota del fascismo en la Segunda Guerra Mundial y no es casualidad que tenga un contenido médico y sanitario, ni tampoco lo es que determinadas prácticas médicas estén vinculadas al fascismo, es decir, que el fascismo se vista ropajes de “salud pública”.

El Código se promulgó en 1947, inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, para prohibir las pruebas médicas en las personas sin su consentimiento, que hicieron famosos a matarifes como los doctores Josef Mengele o Hideki Tojo.

A pesar de ser algo tan claro y evidente, en España los oportunistas de “izquierda” le dan una vuelta de 180 grados y parece que los mayores defensores del Código de Nuremberg son la “ultraderecha”. Lo que está ocurriendo desde hace dos años es de verdadera vergüenza.

La pandemia ha vuelto a demostrar que en la época del imperialismo, los gobiernos burgueses entran en procesos de fascistización y adoptan las mismas políticas que Alemania en la época de Hitler. La obligatoriedad de una vacuna y el pasaporte de vacunas no son más que los últimos ejemplos de ello.

En Austria las personas mayores de 12 años que no están vacunadas tienen que permanecer encerradas casi por completo actualmente, y sólo se les permite salir para tareas absolutamente esenciales, como la comida o las citas médicas.

La Unión Europea en su conjunto va de cabeza hacia el fascismo y Ursula Van Der Leyen ha declarado públicamente que quiere derogar el Código de Nuremberg para imponer la vacunación obligatoria.

En una entrevista concedida a la BBC, la Presidenta de la Unión Europea dijo que era “apropiado” considerar las órdenes de vacunación, en particular debido a la nueva variante ómicron, que ya se ha detectado en 12 países de la Unión Europea.

El truco consiste en dar un giro de 180 grados a la legislación internacional sin que se note demasiado que el fascismo ya está aquí. “¿Cómo podemos imponer la vacunación obligatoria en la UE? Hay que discutirlo. Se necesita un enfoque común, pero es un debate que creo que hay que mantener”, comentó Van Der Leyen a la BBC.

En España los tertulianos quieren iniciar el mismo “debate” en el que -sin duda- van a participar los mismos que han participado hasta ahora. No han vacilado en proponer un cambio en la legislación sanitaria vigente y aprobar una nueva ley que imponga la vacunación “por lo civil o por lo militar”.

Aquí se olvidan de las recomendaciones de la OMS en cuanto no les conviene. La OMS se ha pronunciado en contra de los pasaportes de vacunas y ha tenido que reconocer, además, que la mayoría de los casos de ómicron no son graves.

La lucha armada antifranquista en Palencia

El 10 de septiembre de 1948 tres desconocidos asaltaron en las curvas de Villosillo, entre Pisón de Castrejón y Tarilonte de la Peña, el vehículo que transportaba el dinero con el que la empresa minera Cántabro Bilbaína iba a pagar a sus trabajadores.

Varios meses después fueron detenidos los autores del atraco, tres mineros de Santibáñez de la Peña encabezados por Basilio Rabanal. A pesar de que durante mucho tiempo el móvil del robo fue considerado simplemente económico, Jorge Ibáñez revela que en realidad formó parte de la resistencia armada contra la dictadura franquista, ya que sus autores, hombres con un fuerte compromiso político que habían combatido en el bando republicano durante la Guerra Civil, mantenían contacto con otros grupos guerrilleros y apoyaban sus acciones en la comarca.

El municipio de Santibáñez de la Peña se ubica en las sierra del Brezo. Los 3.760 habitantes con los que contaba en 1940 estaban diseminados en trece núcleos de población que vivieron los mismos acontecimientos que poblaciones de mayor tamaño como Guardo, aunque con menor intensidad, debido al inferior número de mineros allí residentes y al hecho de que muchos de ellos realizaban una actividad mixta, compaginando la minería con el trabajo en el campo.

Todos los integrantes de la cuadrilla de Basilio Rabanal ejercían como mineros y residían en la localidad de Santibáñez. Los más veteranos, el propio Basilio y su cuñado Justo Allende, eran muy conocidos en la comarca como consecuencia de su activa militancia en la UGT con anterioridad a la Guerra Civil.

Basilio contaba con una amplia experiencia en la lucha obrera y en la expansión de las ideas socialistas, llegando a colaborar en la redacción de Vida Social, principal cabecera socialista de la provincia. Este hombre, al que sus vecinos coincidían en señalar como persona «de gran inteligencia, muy aficionado a la lectura y de carácter emprendedor», también se cuenta entre los primeros proyeccionistas itinerantes que con ayuda de un cinematógrafo recorrieron la montaña palentina en los años treinta.

—https://www.curioson.es/2021/11/resistencia-armada-antifranquista.html

Los fascistas que asesinaron a Jimmy gozaron de impunidad porque el juez instructor ‘olvidó’ citar al principal testigo

El asesinato por parte del grupo fascista Frente Atlético del seguidor del Deportivo de la Coruña, Francisco Javier Romero Taboada «Jimmy», se cerró en junio de 2018 ante la ausencia de autor conocido, pero meses después la Audiencia Provincial de Madrid ordenó su reapertura, tras un recurso de la familia, ya que el juzgado instructor había «olvidado» interrogar al testigo que desde el principio había identificado a los autores. Leer más

El apoyo de Mongolia al Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial

Mongolia fue uno de los aliados más firmes de la Unión Soviética en la primera mitad del siglo XX. Ambos países resistieron juntos la invasión japonesa de la República Popular de Mongolia en 1939. Cuando la URSS fue atacada por la Alemania nazi el 22 de junio de 1941, los mongoles no se quedaron al margen y declararon la guerra al Tercer Reich ese mismo día.

De 500 a varios miles de voluntarios mongoles participaron finalmente en las batallas contra los alemanes en el Frente Oriental. Eran valorados en el Ejército Rojo por sus excelentes habilidades como cazadores y jinetes, y normalmente eran enviados a servir en la caballería y también eran empleados activamente como exploradores y francotiradores.

Los dirigentes mongoles se dieron cuenta de que no podían enviar sus tropas al oeste: la amenaza japonesa seguía siendo fuerte y el país no estaba en condiciones de reunir una fuerza expedicionaria suficientemente seria. Por ello, la República se propuso ayudar económicamente a su vecino del norte en la medida de sus posibilidades.

Uno de cada cinco caballos del Ejército Rojo procedía de Mongolia y uno de cada cinco abrigos de los soldados soviéticos estaba hecho de lana mongola.

Lejos de Mongolia, la guerra en Europa se convirtió así también en la guerra de este estado asiático. La ayuda que este país, poco poblado y mal dotado, prestó a la URSS fue, en algunos aspectos, tan buena como la prestada por Estados Unidos en el marco del programa Lend-Lease.

Bajo el lema “No debe haber una sola persona en el país que no haya contribuido personalmente al Fondo de Ayuda del Ejército Rojo”, se inició en Mongolia una campaña de recogida de dinero y donativos para las tropas soviéticas.

En octubre, el primer tren partió hacia la URSS, repleto de abrigos y chalecos de piel donados, guantes calientes, botas de fieltro, chaquetas y cinturones. En el siguiente tren, en febrero de 1942, ya se añadieron alimentos: carne, salchichas, aceite, dulces. Los trenes de donaciones continuaron hasta principios de 1945.

Uno de los donantes más generosos fue el aratka (pastor nómada) Enguelin Badam. Donó 16 camellos, 93 caballos, 1.600 ovejas y la suma de 10.000 tugriks, con los que se podrían haber comprado 12.500 ovejas.

Además de los regalos, Mongolia organizaba regularmente entregas masivas de carne, lana, pieles de oveja y caballos a la URSS a precios favorables. Moscú las pagó con productos industriales y alimentarios que el país asiático necesitaba, así como aplicando compensaciones por las deudas mongolas con la Unión Soviética.

A lo largo de la guerra, los mongoles entregaron a Moscú unas 500.000 toneladas de carne (frente a las 665.000 toneladas de carne enlatada de EEUU) y 64.000 toneladas de lana (EEUU – 54.000 toneladas). Uno de cada cinco soldados tenía un abrigo de lana de Mongolia.

De hecho, la República Popular de Mongolia era el único proveedor de pieles de oveja a la URSS. Este producto se utilizó para hacer abrigos para los comandantes del Ejército Rojo.

Los caballos mongoles se convirtieron en uno de los pilares del Ejército Rojo. Durante el primer periodo de la guerra, la URSS perdió casi la mitad de su rebaño: en septiembre de 1942, sólo quedaban 9 millones de las 17,5 millones de cabezas originales.

Durante los años de guerra, el Estado mongol compró a los arats (pastores nómadas) casi 485.000 caballos para la Unión Soviética, y otros 32.000 fueron donados por los propios campesinos. Estos resistentes animales se adaptaron bien a las duras condiciones del Frente Oriental y ayudaron activamente a las tropas soviéticas en el transporte de suministros y artillería hasta que se resolvieron los problemas del transporte por carretera. Uno de cada cinco caballos soviéticos en el frente procedía de Mongolia.

Los caballos tenían excelentes cualidades para caminar”, dijo el general soviético Issa Pliev. El caballo mongol es de pequeña estatura, con una complexión fuerte y patas cortas y fuertes con cascos pequeños y robustos. Es capaz de recorrer cien kilómetros al día durante varios días seguidos… El caballo mongol, resistente y discreto, marchó junto a los tanques soviéticos hacia Berlín.
Tanques, aviones y voluntarios

El 16 de enero de 1942, el gobierno de la República Popular de Mongolia decidió recaudar fondos para construir una columna de tanques como regalo para el Ejército Rojo. Un año después, una delegación mongola encabezada por el líder del país, el mariscal Horloogiyn Choybalsan, presentó a la 112ª brigada de tanques soviéticos 32 modelos T-34 y 21 T-70 construidos con el dinero recaudado.

La brigada 112, llamada “Mongolia revolucionaria”, participó en la batalla de Kursk, donde luchó con éxito contra una de las unidades más gloriosas de la Wehrmacht: la división “Gran Alemania”. Por su valor y heroísmo, los soldados recibieron medallas tanto soviéticas como mongolas.

En el verano de 1943 se formó el 2º Escuadrón de Cazas Aéreos “Mongol Arat”, y el 25 de septiembre fue transferido solemnemente al 2º Regimiento de Guardias de la 322ª División de Aviación de Caza.

“Y entonces, llegó la hora tan esperada. Uno a uno, 12 flamantes aviones de combate La-5 con la inscripción roja brillante “Mongolian Arat” en sus fuselajes surgieron de detrás del bosque. Tras una vuelta de honor sobre el aeródromo, los aviones aterrizaron en un campo especialmente asignado. Los gritos de ‘Hurra, Arat mongol’ y ‘Hurra, pueblo mongol’ ahogaron el rugido de los motores”, dijo el Teniente General de la Fuerza Aérea Alexander Semionov ese día.

El escuadrón participó en batallas cruciales como la Operación Bagration, así como en las operaciones de Berlín y Praga. La manutención del personal del escuadrón (así como de las tripulaciones de los tanques de la brigada “Mongolia Revolucionaria“) corrió a cargo, en parte, de los mongoles, que nunca olvidaron recompensar a sus hombres por su valentía.

—https://fr.rbth.com/histoire/87226-mongolie-urss-seconde-guerre-mondiale

Italia levanta el secreto de los documentos relativos a Gladio y la logia P2

El primer ministro italiano, Mario Draghi, ha firmado una directiva que levanta el secreto de Estado de una serie de documentos relativos a la logia P2 y a la organización Gladio. Lo hizo -y la fecha tiene ciertamente un valor simbólico- en el 41 aniversario de la masacre de la estación de Bolonia. Unas horas antes, el Presidente de la República, Sergio Mattarella, también había expresado su deseo de que se revele toda la verdad sobre la bomba del 2 de agosto de 1980.

Según la directiva, los documentos que siguen siendo secretos, serán transferidos al Archivo Central del Estado, aunque tendrán que pasar algunos meses antes de que puedan ser consultados por todos.

Con esta nueva directiva, dice la nota, “el Presidente Draghi ha considerado su deber dar un nuevo impulso a las actividades de desclasificación. La iniciativa adoptada puede resultar útil para la reconstrucción de los dramáticos acontecimientos que han caracterizado la historia reciente de nuestro país”.

Las conexiones entre la masacre de la estación y la logia P2 están siendo investigadas por la Fiscalía de Bolonia, que en 2020 pidió que se juzgara al fascista Paolo Bellini como “ejecutor material” de la masacre en colaboración con los ya condenados Giusva Fioravanti, Francesca Mambro y Gilberto Cavallini.

Según los magistrados de Bolonia, los dirigentes de la P2 Licio Gelli y Umberto Ortolani (ambos fallecidos) inspiraron y financiaron el atentado. Los magistrados investigan, en particular, un flujo de dinero entre el jefe de la logia secreta y algunos elementos de la subversión negra y los servicios secretos.

La directiva de Draghi es similar a dos medidas ya adoptadas por Romano Prodi en 2008 y Matteo Renzi en 2014. Este último, en particular, tenía papeles desclasificados relativos a los sucesos de la masacre de Piazza Fontana en Milán (1969), Gioia Tauro (1970), Peteano (1972), la Questura en Milán (1973), Piazza della Loggia en Brescia (1974), Italicus (1974), Ustica (1980), la Estación de Bolonia (1980) y Rapido 904 (1984) guardados en los archivos de los organismos de inteligencia y de las administraciones centrales del Estado.

¿Impulsará realmente la búsqueda de la verdad sobre los años de masacres en Italia la eliminación del secreto? Paolo Bolognesi, presidente de la asociación de familiares de las víctimas del 2 de agosto de 1980, tiene algunas dudas al respecto. Para Bolognesi, el anuncio es “ciertamente positivo”, pero el problema es “cómo se desclasificarán estos documentos”. Si la persona que los investiga es la misma que los ha mantenido en secreto, es una broma. En resumen, Bolognesi dice que no debe repetirse la situación que se produjo con la directiva de Renzi, en la que un comité especial “decidía qué dar y qué no dar”, y a menudo se omitían nombres y lugares en los documentos facilitados.

—https://www.corriere.it/politica/21_agosto_03/draghi-toglie-segreto-stato-documenti-p2-gladio-874327ec-f45d-11eb-9680-9b12a81aa8eb_amp.html

‘¡Fuera fascistas de nuestros barrios!’, gritaron los manifestantes en Grecia

Con motivo del año transcurrido desde la condena de la organización nazi “Amanecer Dorado”, se celebraron en Atenas manifestaciones antifascistas convocadas por movimientos, organizaciones, asociaciones estudiantiles y sindicatos.

Al mismo tiempo, se celebraron grandes manifestaciones antifascistas en otras partes de Grecia, como Salónica y Patras.

Con el lema básico “¡Fuera fascistas de nuestros barrios!”, las movilizaciones adquieren una gran importancia ya que tienen lugar pocos días después de los ataques fascistas en el EPAL Stavroupolis, los episodios en el EPAL Evosmos y los asesinatos fascistas en el oeste de Tesalónica.

“Un año después de la condena, los fascistas siembran el odio”, dicen las pancartas, mientras se unen al grito “El Tribunal de Apelación fue el comienzo, en Stavroupoli y en todos los distritos, el fascismo será aplastado por las luchas populares”.

Debido a la marcha, la avenida Alexandras fue cerrada al tráfico.

Previamente, la mujer símbolo de la lucha contra el fascismo, Magda Fyssa, habló, subrayando una vez más que no hemos acabado con el fascismo.

“Luchamos contra el fascismo y el sistema que lo engendra”, “Sois la podredumbre de todos a los fascistas de cada barrio”, fueron algunos de los lemas escritos en las pancartas de los manifestantes de Salónica.

La manifestación partió de la estatua de Venizelos y terminó en Santa Sofía, donde tuvo lugar un concierto antifascista.

—https://remonews.com/greeceeng/fascists-out-of-our-neighborhoods-anti-fascist-demonstration-underway-in-athens-and-other-cities/

Espionaje, contraespionaje, contraguerrilla y manipulación social para instaurar el Reino de Cristo en la Tierra

Copias de correos electrónicos contenidos en los más de 17.000 archivos de la organización fascista española Hazte Oír –revelados por WikiLeaks– dan cuenta del testimonio del filósofo y exyunquista López Luengos, en el que describe el método de espionaje-contraespionaje, ocultación y control de El Yunque. En España, la asociación secreta de origen mexicano basa su estructura orgánica en células independientes; sus miembros usan seudónimos y espían a sacerdotes, obispos y movimientos, a los cuales infiltran; usan los métodos del “choque de carneros”, el conflicto, la polarización, la “contraguerrilla” y las amenazas. Su objetivo: alcanzar el poder político para “instaurar el Reino de Cristo en la Tierra.

Los más de 17.000 archivos que WikiLeaks reveló de la fascista Hazte Oír contienen copias de correos electrónicos relacionados con la asociación secreta de origen mexicano El Yunque. Entre éstos destaca un correo escrito por el filósofo y exyunquista Fernando López Luengos, dirigido, entre otros, al reaccionario Ignacio Arsuaga, presidente de la organización española, donde da cuenta del actuar de los yunquistas para alcanzar el poder político y con éste “instaurar el Reino de Cristo en la tierra”.

En éste se adjunta un archivo pdf con su testimonio, que posteriormente fue avalado por el Ministerio Fiscal en el procedimiento ordinario 285/2012 interpuesto en el Juzgado de Primera Instancia número 45 de Madrid, y por el cual se solicitaba a la justicia española que Hazte Oír fuera disuelta porque formaba parte de El Yunque. En éste, López Luengos describía el método de espionaje y contraespionaje, ocultación y control que emplea El Yunque en España.

La asociación secreta de origen mexicano, aseguraba el filósofo y exintegrante de la misma, basa su estructura orgánica en células independientes similares a las de los servicios de inteligencia convencionales: “cada célula desconoce la existencia y composición de otras células. Sus miembros tienen prohibido saludarse en público y actúan como si no se conociesen (salvo que hubiera entre ellos alguna relación natural anterior). En sus reuniones deben guardar severas medidas de seguridad: tienen que aparcar su vehículo a dos manzanas del lugar, sólo pueden entrar en grupos de dos o tres personas, deben quitar las baterías a sus [teléfonos] móviles, deben inspeccionar las ventanas del recinto y examinar posibles cámaras ocultas, etcétera”.

Todos los integrantes del Yunque actúan bajo seudónimos y, por juramento, están obligados a guardar el más riguroso secreto sobre la organización, sobre sus estrategias y sus miembros. “Para ello, desde sus inicios trabajan en pre-organizaciones secretas –que no son propiamente El Yunque aunque están dirigidas por el mismo–, son entrenados en técnicas de engaño utilizando mentiras planificadas y sistemáticas, que incluyen la ocultación de toda información a los propios padres, incluso en el caso de adolescentes menores de edad”.

El testimonio del filósofo y exyunquista habla del uso sistemático de un “sistema de inteligencia interior”, que opera a través de dos áreas establecidas a las que El Yunque denomina secretarías de Información y de Higiene. Éstas se encargan del control informativo, pues entre otras cosas bloquean cualquier información no autorizada entre los miembros dependiendo de su rango (“los miembros inferiores ignoran muchos datos esenciales y obedecen ciegamente”), además de detectar a delatores. Los integrantes tienen prohibido investigar al Yunque y deben conformarse con los datos que les sean revelados para desempeñar las misiones que les encomiendan.

En forma particular, la Secretaría de Higiene es la que establece las normas de seguridad generales y ordena quién es el encargado de este tema en cada reunión del grupo, así como de generar las instrucciones específicas que deben cumplir los miembros.

Por su parte, la Secretaría de Información opera en dos frentes: el externo y el interno. En el primero se incluye la “recogida sistemática de información de gente ajena a la organización. Para ello, desde los primeros años de pertenencia a la organización se acostumbran a hacer semanalmente informes sobre cualquier persona o entidad que pueda ser de algún modo útil a la organización. Estos informes son recogidos y clasificados en un centro de control (Secretaría de Información). […] Este sistema de espionaje, fiel a su criterio de primordialidad sobre cualquier realidad familiar o social, ha incluido en algunos casos [de menores de edad cooptados] la realización de informes sobre los propios padres. E igualmente afecta a todo tipo de realidad eclesial: sacerdotes, obispos o responsables de movimientos son espiados. Y sus movimientos, cuando son de algún interés para la organización, son registrados en informes que se envían puntualmente. En algunos casos se hace un seguimiento exhaustivo”.

Aunado a ello, miembros del grupo político Yunque se infiltran en órganos directivos de asociaciones y organizaciones “que luchan por la vida, por la familia o por la libertad de educación”, movimientos eclesiales, en distintos medios de comunicación y en grupos políticos, y “lo han intentado en diversos movimientos y en plataformas dirigidas por laicos cristianos, para desde ahí influir en la sociedad”. A través del secretismo también se infiltran entre gente de la Iglesia.

“Durante años, los miembros del Yunque en España han trabajado utilizando la energía de la gente que trabajaba con ellos sin que éstos supieran su pertenencia a la organización ‘reservada’ e ignorando sus segundas intenciones”, señalaba el exyunquista y reconocido ultraconservador.

Del testimonio de López Luengos se desprende que en el ámbito interno también se dan labores de espionaje y de contraespionaje, al usar a “miembros fieles que fingen descontento para ganarse la confianza de los desencantados o de los posibles desertores para neutralizar su influjo o sus planes. Es un delicado sistema de espionaje y contraespionaje interior que afecta también a personas externas de las que se sospecha pueden llevar a cabo acciones contra el secreto de la organización”.

Respecto del espionaje, apunta que “han engañado durante años a personas cuya confianza conquistaron, para obtener información privilegiada para los fines de su organización (para lograr el control y poder y para promocionar a la propia organización)”.

El testimonio de López Luengos, que se basa no sólo en su experiencia sino en las de otras 30 personas que fueron cooptadas por El Yunque o tuvieron relación con sus miembros, apuntaba que cuando queda al descubierto un integrante o una actividad de la organización, “utilizan también los medios de ‘contraguerrilla’ convencionales, que incluyen el descrédito del delator y también las amenazas”.

Agregaba que “cuando algunas personas que les descubrieron han querido advertir a otros para que no sufrieran la misma decepción y para evitar que fueran manipulados y utilizados, los miembros del Yunque, lejos de aceptar este hecho, han actuado enérgicamente para mantener el secreto quebrantando violentamente la caridad cristiana: han difamado cruelmente a los que los descubrieron, han provocado a veces por acción y otras veces por omisión, su linchamiento tratándoles de enemigos del movimiento objetor o de la causa provida y difamándoles públicamente e incluso en medios de comunicación. También han recurrido a amenazas legales cuando han temido que alguien publicara sus acciones en internet”.

En contextos que consideran adversos o en los cuales puede quedar al descubierto su actuar, los yunquistas y filo-yunques “habitualmente aplican como método el ‘choque de carnero’, el conflicto y la polarización”. En estos escenarios, apuntaba que los cristianos de diversos movimientos y realidades eclesiales “ingenuamente no aciertan a creer que un cristiano comprometido sea capaz de utilizar la confianza y amistad para espiar, infiltrarse e intentar dominar cualquier realidad social y religiosa”.

Por todo ello, el filósofo López Luengos consideraba que “el error –grave error– [de El Yunque] radica en pretender hacer una lectura del Evangelio desde los presupuestos de un grupo político que actúa en secreto buscando una eficacia elevada por medio de sus estrategias de control de poder y de ocultación, hasta el punto de adoptar de manera sistemática el método del tradicional servicio de inteligencia tan determinante durante los años de la Guerra Fría”.

—https://contralinea.com.mx/el-yunque-sus-metodos-de-espionaje-contraespionaje-contraguerrilla-y-manipulacion-social/

El Tribunal Constitucional alemán rechaza la ilegalización del Partido Comunista

El 28 de julio el Tribunal Constitucional estimó la demanda del Partido Comunista de Alemania contra la inadmisión de su candidatura a las elecciones al Bundestag y la privación de su estatus de partido político.

En plena pandemia, la medida era un ensayo y una verdadera provocación, dado que dicho Partido es residual desde el punto de vista electoral y apenas tiene otra actividad política diferente.

En todo el mundo, la ley marcial y las restricciones sanitarias siempre han sido el caldo de cultivo ideal para la represión política porque mantiene distraída la atención de los movimientos populares.

No es ninguna casualidad que, lo mismo que Alemania, también en España el gobierno haya intentado algo parecido con Izquierda Castellana, y cuando las barbas de tu vecino veas pelar…

Sin embargo, en este tipo de medidas políticas represivas, en Alemania llueve sobre mojado y las medidas contra los comunistas presagian un futuro nada esperanzador para los derechos y las libertades fundamentales.

Patrik Köbele, su presidente, ha declarado: “El Tribunal Constitucional Federal ha rechazado hoy el intento de poner en peligro la existencia del Partido Comunista de Alemania (DKP) por medios burocráticos y de prohibirle presentarse a las elecciones al Bundestag”.

La sentencia es un revés para la Comisión Electoral, dice Köbele, ya que confirma que el DKP es un partido político activo, con especial referencia al mitin del DKP en el 80 aniversario del ataque nazi contra la Unión Soviética.

En un comunicado público el dirigente del DKP atribuye la decisión a “nuestra lucha jurídica y política”, así como a “la gran solidaridad nacional e internacional de la que hemos gozado”.

La solidaridad internacional superó las expectativas del Partido. “Más de 50 partidos comunistas y obreros, el Consejo Mundial de la Paz, la Federación Mundial de la Juventud Democrática y muchas organizaciones progresistas mostraron su solidaridad con nosotros. Fue una gran demostración de internacionalismo. En todas partes se hizo público este intento de las fuerzas reaccionarias contra nosotros. Los miembros de los partidos hermanos utilizaron el Parlamento Europeo para apoyar al DKP. Estamos orgullosos de formar parte de esta comunidad internacionalista. Se lo agradecemos de todo corazón. Este ejemplo muestra lo importante que es la solidaridad y lo que puede conseguir”.

La solidaridad ha sido un acicate para que el DKP acuda a la próxima campaña electoral con más energía, si cabe, añade Köbele, para luchar por nuestras reivindicaciones políticas y para fortalecer el DKP, ahora más que nunca.

La victoria del DKP es un pequeño triunfo en la lucha contra el desmantelamiento de los derechos democráticos y contra la reestructuración reaccionaria de los aparatos del Estado, dice el comunicado.

Un hashtag paró al asesino de mi abuelo

En el último mes, hemos podido ver como un chico moría a golpes al grito de «maricón» en A Coruña, que el Tribunal Constitucional se niega a investigar el fusilamiento del poeta García Lorca o, como dos días antes de su aprobación, la Ley de Memoria Democrática era retirada por el Gobierno más progresista de la Historia.

El fascismo no se lava con jabón: es estructural

Más claro agua. El pueblo español está educado en la cultura establecida desde el 1 de abril de 1939. ¿Qué diferencia hay entre el pelotón de matones que fusiló a Lorca y los asesinos de A Coruña?, ¿qué diferencia hay entre aquellos jueces que llegaron al cargo a raíz de sus logros militares en guerra, y sus hijos que legislan en favor de los asesinos de sus padres?, ¿qué diferencia hay entre los tecnócratas del Opus Dei que pretendían dar un barniz democrático al franquismo y aquellos que se llaman del Gobierno más progresista de la Historia, que pretenden que el fascismo coexista con la democracia? Son los mismos que han echado para atrás la Ley de Memoria Democrática, dos días antes de su aprobación. Se llamen como se llamen y sean del color que sean, cumplen la misma función: blanquear a los fascistas.

El grado de protección en este entramado generado por el franquismo es total. Ninguno de los estamentos puede sobrevivir sin el otro. ¿Acaso las empresas del IBEX 35 o la CEOE podrían sobrevivir sin la intermediación en sus negocios de la monarquía? Y este grado de autoprotección, de tipo mafioso, llega a todos los estamentos y compartimentos. Los beneficios de los empresarios con la reforma laboral del gobierno Rajoy (que el actual gobierno prometió derogar), son enormes a pesar de las vanas promesas de su derogación: a los que hacen fortuna desde 1939 no se les toca ni un céntimo de su bolsillo.

«Nuestra cruzada es la única lucha en la que los ricos que fueron a la guerra salieron más ricos» F. Franco, Vigo (1942).

Catalunya quema a los fascistas

En el día de hoy, el colectivo independentista Acció per la Indepèndencia ha hecho público un comunicado en el que reclama una acción contra el monumento a los requetés (carlistas) que se ubica en la Abadía de Montserrat. Se trata de la quema de los banderines y símbolos que la Iglesia custodiaba del Tercio María de Montserrat, que fue galardonado por su participación en la toma de Catalunya.

Se trata de la única acción reivindicativa que se ha dado en todo el país. No hay mucha más información más que el vídeo públicado desde su cuenta de Twitter en el que aparecen las banderas de los tercios carlistas ardiendo.

En el resto del país…

Desde distintas asociaciones memorialistas del país y partidos políticos (ARMH, Foro por la Memoria, Podemos, PCE, ERC, EH- Bildu, Compromís, etc.) se ha lanzado la campaña #18JYoCondeno que consistió en un acto de recuerdo frente al Congreso de los Diputados y una campaña en redes sociales con el hashtag antes mencionado, donde se invitaba a realizarse una fotografía con un cartel que incluyera ese hashtag.

Póngase en situación: en el 85 aniversario del golpe de estado, cuando en menos de un mes han asesinado a golpes a un chico al grito de «maricón», cuando el Estado está tomando el pelo a las familias retrasando la aprobación de una Ley de Memoria Democrática a menos de dos días de su aprobación, cuando los jueces (hijos de los colocados por el franquismo) se niegan a investigar el asesinato de García Lorca, etc.; la respuesta de los colectivos memorialistas y los partidos denominados de izquierda es un hashtag y un acto de 20 personas frente al Congreso.

Twitter será la tumba del fascismo

Siga poniéndose en situación: aquella muchacha que fue violada y asesinada por una piara de salvajes es recordada, 85 años después, con un hashtag y una concentración de 20 personas. Aquel muchacho que salió una noche de su casa, atravesó el monte hasta unirse a las milicias y tres años después fue asesinado en una cuneta, es recordado con un hashtag y una concentración de 20 personas. A los asesinados en los Pozos de Caudé (Teruel), donde se los fusilaba y arrojaba a un pozo de más de 70 metros, son recordados con un hashtag y una concentración de 20 personas.

Es vergonzoso que quienes se hacen portavoces de la Memoria Histórica respondan así a la necesidad de miles y miles de familias que todavía no saben donde están sus familiares, cuyas casas fueron saqueadas, sus familias destrozadas, etc. Mientras tanto, los que se enriquecieron con el robo y el exterminio siguen disfrutando de su botín de guerra, sus apellidos siguen estando en los consejos de administración, siguen dirigiendo partes estratégicas del Estado, etc. Y la respuesta frente a esta calaña es una concentración de 20 personas y un hashtag. Nada de manifestarse. Nada de ir a la puerta de los genocidas, nada de señalarlos.

Igual que los derechos, la Memoria también se conquista. Villar-Mir no va a perder su fortuna por un retweet.

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