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La represión franquista en la posguerra

Alfonso Yuste Álvarez, JSU
Arcángel Bédmar

Fernán Núñez permaneció en manos republicanas solo una semana tras el golpe de estado del 18 de julio de 1936. El 25 de julio, una columna militar rebelde llegada desde Córdoba y acaudillada por el comandante Manuel Aguilar-Galindo y Aguilar-Galindo tomó la localidad. El episodio puede leerse en este enlace de mi blog (1). Un mínimo de 53 personas cayeron fusiladas aquel día en la cuneta de la carretera de Córdoba y por lo menos otras 73 serían enviadas a la tumba durante el resto del año en un pueblo que tenía 11.086 habitantes censados. Alrededor de un 15% de la población, tras la entrada de las tropas militares golpistas, huyó para escapar de la represión y se refugió durante los tres años de la contienda en Manzanares (Ciudad Real), Liria (Valencia) y en varios pueblos de la provincia de Jaén. Un buen número de hombres huidos se enroló en la columna Andalucía-Extremadura, de predominio anarquista, creada a mediados de año. En febrero de 1937 se les destinó al sector de Pozoblanco y se integraron en la 88 Brigada Mixta, ya como unidad regular del Ejército republicano.

Durante casi toda la guerra, la Brigada ocupó posiciones en la zona cordobesa de Hinojosa del Duque y Belalcázar. Los fernannusenses alistados en las filas republicanas pagaron un enorme tributo de sangre, ya que al menos 54 de ellos encontraron la muerte en los campos de batalla.

Al desmoronarse los frentes y finalizar la guerra, el 1 de abril de 1939, los soldados republicanos supervivientes y los refugiados emprendieron el camino de regreso desde los pueblos de acogida, los campos de concentración o desde las comisiones clasificadoras de prisioneros y presentados de las distintas provincias. Los que no salieron para el exilio pronto descubrirían que la dictadura, influida por los fascismos triunfantes en Europa, había olvidado el lema de “si no has cometido crímenes no tienes nada que temer” y lo sustituyó por la simple y llana política de la venganza, en acertada definición del historiador Paul Preston. Las condiciones de regreso de los refugiados resultaron lamentables. Volvían hacinados en cualquier medio de locomoción y arrastrando consigo sus pocas pertenencias, en un estado sanitario deplorable.

Por ello, el 17 de abril de 1939 el jefe de la Junta Provincial de Sanidad avisaba a la Junta correspondiente de Fernán Núñez de la amplia incidencia de sarna y de otras dermoparasitosis entre los retornados de la zona republicana, e indicaba que se adoptaran las medidas oportunas de aislamiento y desinfección. De acuerdo con las pormenorizadas fichas individuales de huidos que se conservan en el Archivo Histórico Municipal de Fernán Núñez, al finalizar la guerra regresaron al pueblo 440 mujeres, 271 hombres, un número indeterminado de niños menores de 16 años y 688 combatientes que habían luchado en las filas republicanas.

Los retornados a Fernán Núñez debían presentarse ante la Guardia Civil, que en un plazo de ocho días elaboraba un breve dossier sobre los antecedentes, conducta y actividades político sociales del evacuado –antes y después del comienzo de la guerra–, en el que se incluían los informes de la Guardia Civil, las manifestaciones de “tres vecinos intachables” y las denuncias y declaraciones de cuantos quisieran comparecer, que en Fernán Núñez fueron bastantes. Si la información final que se obtenía del primer atestado elaborado por la Guardia Civil era desfavorable, se detenía al evacuado. En Fernán Núñez hemos conseguido identificar a casi todos los cautivos porque en el Archivo Histórico se conserva un tomo de páginas con el nombre de los reos, para el que los represores reutilizaron un antiguo libro de registro de las reses sacrificadas en el matadero, prueba de la consideración que les merecían los detenidos. Tras ingresar en prisión, la justicia militar reiniciaba el proceso contra el encausado. El juez instructor requería a la alcaldía, a la Falange y a la Guardia Civil para que volvieran a informar sobre la actuación del prisionero y para que facilitaran nombres y domicilios de “personas de reconocida solvencia” que pudieran ejercer de testigos o denunciantes en el proceso. Se estableció así una verdadera justicia al revés, en la que los que habían permanecido fieles a la legalidad republicana eran acusados de rebeldes y sentenciados por los propios sublevados.

Al principio, a los detenidos se les internaba en la cárcel municipal. Con posterioridad, se habilitó como prisión un cine céntrico de Fernán Núñez, donde se amontonaron unos doscientos reclusos, algunos de ellos del vecino pueblo de Montemayor. Los militares que custodiaban el local impidieron en dos ocasiones el asalto de los falangistas, quienes pretendían realizar sacas de prisioneros para tomarse la justicia por su mano. Bajo la cobertura de un régimen totalitario en el que los derechos humanos y las convenciones internacionales sobre el trato a los prisioneros de guerra eran violados, la tortura se convirtió en el método idóneo para castigar y para obtener de los detenidos las confesiones que sus captores querían. Con este objetivo, la Guardia Civil entraba de vez en cuando en la cárcel para apalear y atemorizar a los presos. Nada detenía a los verdugos en su afán de castigar a los internos. Un día, delante de todos los demás reclusos, torturaron a Amor Jiménez García, Pedro Antúnez Luna y Antonio Naranjo Ortega rompiéndoles una silla en la cabeza, a pesar de que los dos últimos eran inválidos. Las palizas, con puños y vergajos, continuaban cuando los reos acudían al cuartel de la Guardia Civil para testificar. Las humillaciones públicas también se aplicaban con frecuencia. En una ocasión sacaron de la cárcel a los concejales de Izquierda Republicana para que con unas pequeñas azadas, que dificultaban su trabajo, limpiaran la hierba que había crecido en el empedrado de la plaza del Ayuntamiento.

El 1 de octubre de 1939 se realizó un masivo traslado en camiones de 146 reclusos –atados con alambres y esposas– a Montilla, lo que supuso un momento generalizado de angustia para los prisioneros y sus allegados, que desconocían el objeto del viaje. Cuando llegaron a Montilla los internaron en las escuelas del convento de San Luis, donde el hacinamiento obligó a que un gran número de ellos tuviera que dormir en el patio, ya que el recinto albergaba un mínimo de 646 internos. Su manutención era costeada por el Ayuntamiento de Fernán Núñez a razón de 1,15 pesetas por preso y día. Los condenados a 30 años de reclusión salieron para la prisión de El Puerto de Santa María (Cádiz) en septiembre de 1940. A mediados del mes siguiente, los demás reclusos llegaron a las cárceles de Córdoba, convertidas en auténticos campos de exterminio en la posguerra, con cifras de defunciones aterradoras. Según el historiador Francisco Moreno Gómez, aparte de los fusilados, en el año 1941 perecieron allí 502 reclusos, unos por tifus y otros por hambre, pues oficialmente la Dirección General de Seguridad no exigía que se administrara una ración diaria superior a las 800 calorías, cuando una persona inactiva necesita al menos 1.200 para sobrevivir. Como consecuencia de la política carcelaria del franquismo, cinco fernannuñenses encontraron la muerte en la cárcel de Córdoba, dos fallecieron en la prisión de San Juan de Mozarrifar (Zaragoza) y en el Batallón Disciplinario de Soldados Trabajadores de Larache (Maruecos), y otros dos, hermanos, en la cárcel de El Puerto de Santa María.

Como en otros pueblos de la provincia, para atender la instrucción de tantos consejos de guerra se designó juez militar especial de Fernán Núñez a Rafael Moreno Lovera, quien también amplió sus competencias a la vecina localidad de Montemayor. El día 7 de junio de 1939 le sustituyó Vicente Romero Cerrillo, que alternó su trabajo con Ángel Méndez Espejo. Un buen número de fernannuñenses fueron procesados en Montilla, en el Juzgado Militar de Córdoba nº 4 (en el que ejercía de juez militar instructor el capitán de Caballería Antonio Jiménez Jiménez), y en el nº 18 de la misma ciudad (en el que actuaba de capitán juez Cipriano Iglesias Piñeiro). En casi todos los consejos de guerra celebrados contra los fernannuñense en Córdoba intervino de fiscal el abogado Demetrio Carvajal Arrieta, vicepresidente de la Diputación durante la dictadura de Primo de Rivera, y alcalde y jefe local de la Falange en Pozoblanco, tras la toma del pueblo por los franquistas. En 1939 se convirtió en capitán jurídico de la Auditoría de guerra y siempre solicitó condenas muy duras para los procesados. En la posguerra, diez fernannuñenses fueron sentenciados a pena de muerte y fusilados en la localidad, en Montilla, Córdoba y Alicante.

En mi libro “La campiña roja. La represión franquista en Fernán Núñez (1936-1943)”, cuya última edición es de 2009, dedico el capítulo IV entero, titulado “La guerra no ha terminado”, a analizar las múltiples formas de la represión habida en el pueblo durante la posguerra. En el último de sus apartados, “El yugo de la victoria”, se narran de manera pormenorizada algunas de ellas y puede leerse completo en este enlace (2).

A continuación añado también otros enlaces con los nombres de 702 hombres que lucharon en el Ejército republicano, 54 soldados republicanos que murieron en los frentes de guerra, 252 presos en posguerra, 9 reclusos muertos en las cárceles, 10 fusilados en posguerra y 410 personas que sufrieron expedientes de incautación de bienes y de responsabilidades políticas.

(1) http://arcangelbedmar.com/2015/09/20/victimas-mortales-de-la-represion-en-fernan-nunez-durante-la-guerra-civil/
(2) https://arcangelbedmar.files.wordpress.com/2015/11/el-yugo-de-la-victoria.pdf

Fuente: http://arcangelbedmar.com/

En el franquismo los terroristas eran otros

Salvador Puig Antich
Merçona es catalana. Mikel, vasco de adopción. En ambos casos, sus apellidos encierran una mezcla de resistencia y dolor. Ella es la hermana de Salvador Puig Antich, anarquista asesinado por la dictadura franquista en el garrote vil. Él es el hermano de Jon Paredes Manot, Txiki, militante de ETA fusilado por un pelotón de la Guardia Civil. A Salvador lo mataron el 2 de marzo de 1974. Txiki cayó gritando “Gora Euskadi Askatuta. Aberria ala hil!” (Viva Euskadi libre. ¡Patria o muerte!) un 27 de septiembre de 1975. 40 años después, sus familiares han coincidido este jueves en la Escuela de Música de Sestao (Bizkaia), donde han vuelto a pedir, por enésima vez, que los verdugos dejen de ser protegidos por la democracia.

Merçona y Mikel se han desplazado hasta esta localidad vizcaína para participar en las VI Jornadas de Memoria Histórica organizadas por Gogoan Sestao Elkartea, un colectivo memorialista que lleva varios años reclamando “verdad, justicia y reparación”. Junto a ellos, y bajo ese mismo lema, también ha estado Manuel Blanco Chivite, un histórico luchador antifranquista que fue condenado a muerte en la etapa final del régimen. Su pena fue conmutada cuando sólo faltaban unas horas para que lo ejecutasen. A cambio, recibió una pena de 30 años de prisión.

Ante un salón enmudecido por sus brutales historias, estos tres enemigos declarados de la impunidad han hablado –tal como anticipaban los carteles- sobre “el uso violento de la llamada justicia militar para asesinar a jóvenes antifranquistas”.

Sus testimonios no sólo fueron en clave de pasado, sino que también incidieron, una y otra vez, en el presente. De hecho, tanto Blanco Chivite como los hermanos de Txiki y Puig Antich forman parte de la querella presentada en Argentina contra los crímenes del franquismo. Los tres parten de una premisa muy clara: la dictadura de Francisco Franco cometió actos de lesa humanidad. Por tanto, no hay impunidad que valga.

Sus intervenciones estuvieron cargadas de denuncias, pero también de emociones. Mikel Paredes relató cómo se produjo la ejecución de su hermano en un descampado próximo al cementerio de Sardañola del Vallés (Barcelona). “Mi hermano empezó a cantar el Eusko Gudariak. Entonces sonó la descarga, y cayó al suelo”, recordó con la voz entrecortada. No es para menos: aquellos seis guardias civiles estaban matando a su hermano, a “aquel chaval que era una gozada”. Luego recordó que uno de los verdugos, según se cuenta, habría acabado suicidándose. Tampoco es para menos.

Además de Paredes, también fueron fusilados Ángel Otaegi, militante de ETA, y los miembros del FRAP José Luis Sánchez Bravo, Ramón García Sanz y Humberto Baena. “El otro día, en una charla en un colegio, un chaval me preguntó si podía perdonar. Yo no sé lo que es el perdón -remarcó Mikel-. Sólo sé que si alguien tiene que pagar por ello, que lo pague. Lo que yo quiero es justicia”. Una búsqueda de justicia que ahora, ante la imposibilidad de encontrarla en España, se desarrolla en Buenos Aires. “Nos hemos tenido que ir a otra parte del mundo a contar nuestras miserias. Aquí sólo nos ponen trabas a diestro y siniestro”, comentó Merçona Puig Antich. “En este país ya vemos cómo funciona la justicia”, añadió Paredes.

Juan Paredes Manot “Txiki”
Blanco Chivite también puso el horizonte en Buenos Aires. “Seguimos con el recuerdo de nuestros compañeros, reivindicando esa lucha y acusando a la dictadura de terrorista –subrayó-. Ahora los sobrevivientes estamos en la querella argentina, en la que están imputados 20 viejos sangrientos que personalmente intervinieron en esa dictadura terrorista”. En tal sentido, este veterano militante antifranquista expresó que en aquel régimen “las bandas terroristas se llamaban Policía, Ejército, Guardia Civil y la Brigada Político Social”, a la que identificó como la “Gestapo española”. “En esas condiciones, los resistentes a la dictadura son las fuerzas antiterroristas”, destacó.

Merçona Puig Antich también quiso reivindicar el verdadero papel de todos aquellos luchadores que murieron bajo el franquismo. En el caso de su hermano, recordó que era un militante anarquista que “luchaba para que la riqueza fuese repartida y los obreros se pudiesen autogestionar”. Seguido, esta mujer recordó el largo periplo judicial seguido por su familia para tratar de limpiar la memoria de Salvador. “Ya hace más de cuarenta años que lo mataron. No tenemos que esperar ni un segundo más”, añadió el periodista Eduardo Araujo, quien ofició de presentador del encuentro.

Las VI Jornadas de Memoria Histórica de Sestao se reanudarán el próximo jueves 12 a las 19 horas con una charla sobre la tortura, en la que estarán presentes varias víctimas de este flagelo. El escenario –la Escuela de Música local- volverá a ser el mismo.

Fuente: http://www.publico.es/politica/dictadura-bandas-terroristas-policia-ejercito.html

Otro listo

Otro que ha cambiado de bandera
Bianchi

Dice Gerardo Iglesias -aquí lo recogemos- que «la Transición se hizo bajo la amenaza y el chantaje permanente», o sea, lo que algunos, cada vez más, venimos diciendo y denunciando desde que la mona franquista se vistió de seda «demócrata».

Respecto de «Gerardín», como le llamaban sus propios compañeros en la mina asturiana, cabe aplicar el sabio refranero español: «a buenas horas mangas verdes» (refrán que viene de la época de Cervantes cuando existía la Santa Hermandad, una especie de Guardia Civil «avant la lèttre» feudal de la época, que se supone socorría al paisano atracado o asaltado en cualquier recodo del camino; parece ser que siempre llegaban tarde los que llevaban las mangas de color verde, de ahí el dicho y queja popular, como diciendo ¿ahora venís, cuando ya no hacéis falta, cuando ya es tarde?).

Hombre, también se puede decir aquello -ya que estamos de paremias refraneras cual Sancho Panza que tanto irritaban a Nuestro Señor Don Quijote, que existió realmente, quien no existió fue un tal Cervantes- de «más vale tarde que nunca», pero, en este caso, no nos da la real gana de decirlo y, además, no lo sentimos. Estamos flacos, pero no tenemos pulgas (ni pelos en la lengua ni monos en la cara). Estamos limpios, pero no meamos colonia.

Pondremos un ejemplo, con uno basta por lo que tiene de gráfico y significativo, de hasta qué punto la Constitución española monarco-fascista de 1978 se hizo bajo la amenaza y lo que entonces se conocía como «ruido de sables» en un chantaje de «o aprobáis esto que hemos cocinado o no hay tutía, o sea, ateneos ¿a qué?, ah».

Acojonando al personal, lo único que saben hacer. Al menos con las lentejas tenías dos opciones: las tomas o las dejas. Aquí no: si la tomas (la Constitución), mal; y si no, uyuyuyuyyyyyyy, la incertidumbre, el no saber, o sea, el miedo, lo peor: el terror.

Vamos al ejemplo que decimos. El artículo 8 de la Constitución española, en su Título Preliminar, y en su Parte Dogmática, o sea, donde se recogen -en teoría- los derechos y libertades del pueblo, dice textualmente en su punto 1 (de dos que tiene): «Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional». En roman paladino y como dicen en mi pueblo: «hala, tócate los cojones».

Y ahora la traca. En el artículo 37 de la Ley Orgánica del Estado promulgada en el BOE (Boletín Oficial del Estado) de 10 de enero de 1967, o sea, bajo el franquismo, no sé si tardío o temprano, se establece que, dentro vídeo: «Las Fuerzas Armadas de la Nación, constituidas por los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire y las Fuerzas de Orden Público, garantizan la unidad e independencia de la Patria, la integridad de sus territorios, la seguridad nacional y la defensa del orden institucional». Donde en un sitio pone «constitucional», en el otro pone «institucional». Es de ciegos no ver el profundo cambio habido.

Sobran comentarios. Como se decía en folletines y películas de «serie B», cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Anonymous destapa a los políticos del Ku Klux Klan

El domingo el grupo Anonymous comenzó a publicar datos personales de varios miembros de Ku Klux Klan, cumpliendo así con la promesa que realizó hace varios días, cuando aseguró que revelaría la identidad de 1.000 integrantes de esta organización fascista, entre ellos varios senadores y alcaldes estadounidenses.

Ha comenzado publicando 23 direcciones de correo electrónico y 57 números de teléfono de varios miembros activos del Ku Klux Klan en la página de almacenamiento Pastebin. Esta acción forma parte de su campaña contra el conocido grupo de matones fascistas.

El pasado 28 de octubre Anonymous difundió un comunicado en el que anunciaba que daría a conocer las identidades de mil miembros, afiliados a Ghoul Squad y otros socios de varias facciones del Ku Klux Klan de todo Estados Unidos.

Los piratas comenzaron esta operación el año pasado, como reacción a las amenazas del grupo fascista de usar “fuerza letal” contra los manifestantes que protestaban en Ferguson por los asesinatos racistas cometidos por la policía.

Según la publicación de Anonymous en la página de almacenamiento Pastebin, los senadores estadounidenses Thom Tillis, John Cornyn, Dan Coats y Johnny Isakson son miembros del Ku Klux Klan.

Además, según los piratas, varios alcaldes de Estados Unidos, incluidos Madeline Rogero de Knoxville, Jim Gray de Lexington, Paul D. Fraim de Norfolk y otros, pertenecen a esta organización fascista.

‘La transición se hizo bajo la amenaza y el chantaje permanente’

Así lo asegura alguien que conoció aquella época muy de cerca: el antiguo secretario general del PCE entre 1982 y 1988 y fundador de Izquierda Unida, Gerardo Iglesias.

Lo que no dice es su responsabilidad, la del PCE y la de Izquierda Unida en aquella transición. ¿Acaso el PCE no es también responsable de la amenaza y el chantaje?

Aunque seamos capaces de suponer quiénes fueron los chantajistas, los franquistas, Gerardo Iglesias no dice quiénes fueron los chantajeados: los antifascistas, los que siguieron luchando contra el fascismo.

Tampoco dice nada acerca de las consecuencias lógicas que se derivan de una amenaza y un chantaje permanentes: que nadie puede admitir la validez de los actos, leyes y constituciones impuestas en tales condiciones.

En consecuencia, ¿por qué seguimos admitiendo la legitimidad de un Estado edificado bajo una amenaza permanente?

“La transición ha hecho que asumamos muchos elementos de la dictadura franquista”, dice Gerardo Iglesias ahora en una reciente entrevista. Pero, ¿quién es el que asume todos esos “elementos” de la dictadura?, ¿por qué lo hace?, ¿por las amenazas?, ¿por miedo?

Si es así, ¿por qué casi nadie denuncia que padecemos un “chantaje permanente”?, ¿por qué casi todos dicen lo contrario, que hay un estado de libertad?, ¿quién miente?

En efecto, mienten quienes hablan de libertad, pero también ha mentido Gerardo Iglesias en la presentación de su último libro “La amnesia de los cómplices”.

¿Los cómplices? ¡Él es el cómplice! Lo fue antes, cuando era secretario general del PCE, y lo es ahora, cuando llama a votar a Podemos, que es la Izquierda Unida que él quiso crear hace 30 años, es decir, más de lo mismo, por no decir peor.

Gerardo Iglesias fue el hijo predilecto de Carrillo y nunca se ha desprendido de esa lacra. Sin embargo, carece de las malas artes de su padrino político, que era un verdadero perro. De ahí derivan sus incongruencias. En su época al frente del PCE enarboló la bandera fascista; ahora da conferencias por Asturias bajo la republicana.

Ante una pregunta, el antiguo capo de Izquierda Unida responde lo siguiente: “Los descendientes de las víctimas son los que mejor pueden decir hasta qué punto las heridas siguen abiertas, hasta qué punto esa afirmación de ‘no hay que reabrir las heridas’ es falsa. Las heridas nunca se cerraron, se cubrieron con un tupido velo. Los crímenes del franquismo hay que juzgarlos, vivan o no los responsables”.

Es otra de sus incongruencias. Los crímenes del franquismo no hay que juzgarlos. Se juzgarán, más pronto de lo que algunos creen.

Pero los criminales y los franquistas no son los demás. También hubo y hay cómplices, encubridores, instigadores y delatores, como Gerardo Iglesias y sus colegas, sin ir más lejos.

600 ataques nazis contra albergues de refugiados en Alemania

Si un nacional secuestra, viola y mata a un extranjero no causa la misma conmoción que si sucediera al revés, en cuyo caso los medios de comunicación llamarían al linchamiento de todos los extranjeros.

Si la víctima del crimen fuera un niño, la paranoia mediática se multiplicaría exponencialmente.

En Austria los medios han creado tal pánico a los extranjeros (emigrantes, refugiados) que los locales están pidiendo permiso de armas y comprando armas. En realidad, lo cotidiano es que los extranjeros son quienes deben tener miedo a los europeos, y no al revés.

El jueves un nazi sueco mató con un sable a dos personas, un profesor y un alumno, en una escuela por motivos raciales. En un registro practicado en su domicilio, la policía encontró una carta escrita por el asesino en la que reconocía que seleccionó a sus víctimas por su origen étnico.

En su cuenta de YouTube el asesino publicaba propaganda nazi y en su perfil de Facebook apoyó la campaña del partido fascista Demócratas de Suecia a favor de convocar un referéndum contra la emigración.

Ese mismo jueves un alemán de 32 años, Silvio S., confesó ser el autor del secuestro, violación y asesinato de un niño refugiado, llamado Mohamed, de 6 años de edad, llegado de Bosnia-Herzegovina con su familia hace un año. El niño desapareció a comienzos de octubre de un albergue para refugiados de Berlín.

También ha confesado el asesinato de otro niño, Elías, de 4 años, desaparecido desde el mes de julio de su casa en Postdam, cerca de Berlín. La policía investiga otras desapariciones de niños por si pudieran ser obra del detenido.

El asesino mató al niño estrangulándolo con un cinturón y lo enterró en un jardín a 50 kilómetros de Berlín. En el caso de Mohamed lo tenía guardado en el maletero de su coche.

Según estimaciones policiales, hasta finales de octubre se han producido unos 600 ataques atribuidos a los nazis contra albergues de refugiados.

Por otro lado, la situación en la frontera con Austria es insostenible, ha advertido un portavoz de la policía del puesto de Passau, para quien es “cuestión de tiempo, que muera aquí de frío el primer bebé”.

Hitler y el gran muftí de Jerusalén

Ante el 37 congreso sionista mundial, celebrado el 20 de octubre, el Primer Ministro de Israel, Netanyahu, sostuvo que fue gran muftí de Jerusalén, Amin Al-Husseini, quien inspiró las matanzas de judíos cometidos por el el III Reich durante la Segunda Guerra Mundial.

Netanyahu tiene un rencor tan visceral hacia los palestinos que se ha pasado de rosca, inventándose una “historia” que ha provocado las protestas incluso de los propios investigadores judíos del Holocausto.

Mohammed Amin Al-Husseini es una figura prominente del nacionalismo palestino. Era hijo del muftí de Jerusalén, título de la más alta autoridad de la antigua Palestina, una región que perteneció al Imperio Otomano y sometida por los británicos tras la Primera Guerra Mundial.

La declaración de Balfour de 1917 definió los objetivos del imperialismo británico en Palestina: crear un “hogar nacional” para el pueblo judío, lo cual levantó los ánimos de los palestinos que vivían allí.

En 1920 los levantamientos palestinos contra el imperialismo causaron numerosas víctimas. Al-Husseini fue condenado a 10 años de cárcel, aunque luego los británicos le amnistiaron y le nombraron muftí de Jerusalén.

Cuando en cumplimiento de los planes imperialistas los judíos comenzaron a invadir Palestina, la lucha contra los británicos se transformó en una lucha contra los ocupantes judíos y Al-Husseini se puso a la cabeza del movimiento.

En 1936 se produjo otra revuelta palestina exigiendo la independencia y Al-Husseini tuvo que exiliarse en Irak, desde donde se trasladó a Berlín en 1941, en plena Segunda Guerra Mundial, en la que los alemanes estaban enfrentados al mismo enemigo que los palestinos: Inglaterra.

A la causa palestina se le unía entonces una segunda causa: los imperialistas británicos habían aplastado al régimen nacionalista antibritánico de Rachid Ali Al-Gillani en Irak, que también se volcó pidiendo el apoyo de los alemanes.

En Berlín Al-Husseini se entrevistó personalmente con Hitler el 28 de noviembre de 1941, aunque la conversación no condujo a nada concreto. Hitler le dijo a Al-Husseini que Alemania pretendía la destrucción de los judíos que vivían en los territorios árabes sometidos al protectorado británico.

El muftí de Jerusalén trató de movilizar algunas milicias musulmanas para ponerlas a disposición del ejército alemán, pero no tuvo mucho éxito. Según algunos cálculos sólo llegó a reclutar 6.300 soldados procedentes de los países árabes, de los que 1.300 eran palestinos, sirios e irakíes. Los demás procedían del norte de África.

Por si alguien quiere hacer un uso demagógico de este dato, hay que añadir la otra cara de la moneda: hubo muchos más palestinos luchando en el bando contrario, en las filas del ejército británico, a pesar de los atropellos de los imperialistas en los territorios sometidos.

Al final de la Segunda Guerra Mundial, Al-Husseini fue detenido por los franceses y Yugoeslavia quiso juzgarle como criminal de guerra. Pero Francia le envió a Egipto, desde donde continuó luchando por la independencia de Palestina, hasta que en 1974 murió en Beirut.

Al-Husseini es una de las coartadas de los “historiadores” sionistas para justificar sus crímenes contra Palestina. Su tarea es la de suministrar la demagogia retórica de sujetos tan execrables como el Primer Ministro Netanyahu, que no es la primera vez que realiza declaraciones similares. En 2012 ya dijo que el muftí de Jerusalén era “uno de los arquitectos claves” del Holocausto, lo cual es absolutamente falso.

En el Memorial que Jerusalén tiene dedicado al Holocausto, Al-Husseini ocupa un espacio en un muro para dar la impresión de connivencia entre los crímenes nazis y la lucha palestina contra la invasión judía de sus territorios.

El momento elegido por Netanyahu tampoco es inofensivo. Coincide con los salvajes ataques que vienen padeciendo los palestinos, como en la explanada de Al-Aqsa, un lugar sagrado de los musulmanes que ha sido profanado varias veces.

ABC: un diario fascista de toda la vida

En sus 112 años ha estado al servicio del fascismo y el neoliberalismo. El rotativo de línea ultra conservadora y monárquica, que inició sus operaciones el 1 de enero de 1903, siempre ha estado de la mano de la élite española y el imperialismo.

Mediante una poderosa plataforma de publicidad y distribución que llega a 660.000 seguidores en sus once ediciones en papel y digital, el rotativo ha enfilado baterías, a lo largo de su historia, contra todo lo que huela a pensamiento crítico, socialismo y soberanía de los pueblos.

El diario fue fundado por el periodista y empresario Torcuato de Luca y Álvarez Ossorio. Un católico conservador, hijo de una acomodada familia industrial de Sevilla vinculada desde antaño al espíritu liberal. Torcuato siempre procuró inyectar a sus empresas su línea monárquica y conservadora, atenuada por su españolismo.

“El Duque”, título que le confirió la oligarquía española, militó en el partido liberal conservador y fue diputado en las legislaturas de 1893, 1898 y 1901, y senador entre 1903 y 1905, y en 1907, lo que le permitió lograr contratos sustanciales para sus empresas desde las filas del Gobierno español.

El presidente Nicolás Maduro, durante una conferencia de prensa internacional aseveró que el diario franquista ABC de España es el único diario nazi que sobrevive en el mundo.

“No estoy exagerando, el único periódico militante de la causa nazi que sobrevive en el mundo. Ustedes pueden ver en la hemeroteca del periódico ABC, que queda en Madrid, ustedes verán que es un periódico nazi, que defendía a Hitler, a Mussolini, a Franco, ahí están sus titulares, sus portadas. Es el único periódico que defendió a Hitler y que sobrevive. Son defensores de Franco, dicen que Franco salvó a España del comunismo que los iba a destruir, y esto justifica los millones de muertos, los campos de concentración, los millones de exiliados”, al tiempo que agregó que es este tipo de prensa internacional es la que está “alineada contra la Revolución Bolivariana”.

Apoyó a Francisco Franco

El diario facilitó el vuelo del general Francisco Franco de Canarias a Marruecos, concretamente al aeródromo de Tetuán. Así se fraguó el golpe de Estado del 18 de julio de 1936, según describe el portal elplural.com.

Desde la llegada de Franco al poder, el ABC de Sevilla le sirvió como su órgano de expresión. Durante la Guerra Civil cada edición quedó en un bando distinto: ABC de Madrid, en el bando republicano, y ABC de Sevilla, en el bando sublevado, terminando este último por absorber al primero.

El citado medio felicitó a Adolf Hitler por su 50 cumpleaños, a quien le dedicó la portada del 20 de abril de 1939: “Hoy, 20 de abril, cumple el Canciller del Reich 50 años. Con este motivo Alemania celebra grandes fiestas, a las que asiste una comisión española presidida por el glorioso general Moscardó, el héroe del Alcázar de Toledo. ABC se honra en esta fecha publicando en su primera página el retrato del jefe de Estado alemán”.


Periodismo al revés

El diario se negó a publicar en portada la manifestación de los sindicatos contra los recortes y los tijeretazos sociales de Mariano Rajoy. “Ha silenciado deliberadamente una información relevante. Los hechos que protagonizaron miles de ciudadanos en las ciudades de España fueron silenciados. Pero así es ABC, el diario preferido por la caverna o por la derechona, desde su nacimiento hasta ahora. Ha ocultado una noticia que, para bien o para mal –que eso es otro asunto–, debe incluirse en cualquier medio de comunicación. ABC practica, al parecer, el periodismo al revés. Que nadie se asombre. La huella de Anson es alargada”, destaca el editor del portal www.elplural.com.

Ataques a líderes de izquierda

Los diferentes líderes mundiales ligados a la izquierda progresista se convirtieron en blanco de ataques del diario español. A ellos dedicó miles de centímetros plagados de mentiras y manipulación.

Fidel Castro, Salvador Allende, Nelson Mandela y Hugo Chávez, entre otros líderes, no escaparon de la tergiversación y el vilipendio de la línea conservadora del rotativo sevillano-madrileño.

El 2 de enero de 1959, ABC dedica su edición a la caída del dictador Fulgencio Batista: “Alivio en Washington al conocer la huida de Batista a la ciudad de Trujillo”, resalta el principal titular del matutino en la página 47. Según ABC, “fuentes bien informadas” dicen que Batista expresó a los oficiales del Estado Mayor que “no deseaba un mayor derramamiento de sangre”.

Seguidamente, la página 49 de la referida edición destaca que en Cuba se vive una guerra civil, seguido de un titular en el que se asegura que “EEUU hará todo lo posible por conseguir una estabilidad política en Cuba”.


También contra Mandela

El 9 de mayo de 1994, Nelson Mandela fue elegido presidente de Sudáfrica por la Asamblea General de ese país. En la crónica del día 10 se lee que “Mandela se convirtió así en el primer presidente negro de Sudáfrica, tras siglos de predominio político de la minoría descendiente de los colonizadores blancos”, resalta el portal Kaosenlared.net.

Sin embargo durante su excarcelación en 1990, el mismo diario destacó: “Mándela no descarta la lucha armada para combatir la segregación racial en Suráfrica. Mutismo de las autoridades ante el desafío del líder negro Ciudad del Cabo, el líder del CNA lanzó su primer desafío al Gobierno con unas palabras duras…”

Apoyo al pinochetismo

Salvador Allende fue otro líder vilipendiado. En su portada del 12 de septiembre de 1973, el diario saluda el golpe de Estado fascista de Pinochet, que costaría decenas de miles de muertos a Chile.

“Contra el caos creciente, contra la vía al socialismo de Allende, que ha arruinado al pueblo chileno, contra la amenaza de una dictadura marxista, contra el desastre absoluto social, económico y político del país; en defensa de la paz, del orden, de la ley, de la libertad, de las conquistas sociales de los trabajadores, del diálogo y la convivencia normales, se ha alzado el Ejército de Chile, columna vertebral de la nación y única posibilidad de salvación, hoy, para el entrañable país hermano, merecedor de mejor suerte. Ojalá que los militares, una vez cumplida su misión quirúrgica de urgencia, devuelvan a Chile al normal ejercicio de la democracia dentro de las líneas constitucionales de aquel Estado hispanoamericano”, reza el sumario seguido del titular: “Cae Allende”.

Desde su aparición pública aquel 4 de febrero de 1992, el Comandante Supremo Hugo Chávez fue permanentemente asediado por el diario español ABC.

“Tras varias horas de intensos combates, las Fuerzas Armadas venezolanas acabaron ayer con las unidades golpistas que en la pasada madrugada intentaron asesinar al presidente Carlos Andrés Pérez y poner fin a treinta y cuatro años de democracia en Venezuela”, destaca la portada del ABC del 5 de febrero de 1992, encabezada por el titular: “Los golpistas no pudieron con 34 años de democracia en Venezuela”. El diario opinó lo contrario del golpe de Estado contra el presidente chileno Salvador Allende, elegido democráticamente por el pueblo.

En su edición del 7 de diciembre de 1998, un día después de que el Consejo Supremo Electoral –actual CNE– difundiera a través de un boletín oficial el triunfo de Hugo Chávez, se dio el inicio de una era de arremetida contra el Presidente Chávez. “Venezuela se enfrenta a un futuro incierto tras la victoria electoral del exgolpista Hugo Chávez”, destaca el titular de portada del diario en la citada edición.

En la página 27: “Venezuela elige presidente a un golpista”, resaltaba el titular, seguido de otros no menos alarmantes. En todos los casos hicieron su acostumbrado análisis económico y social basado en especulaciones.

Durante 14 años de revolución bolivariana ABC no cesó en su campaña contra Venezuela y la integración suramericana.

Campaña necrofílica

El ABC junto a otros medios armaron una plataforma informativa basada en la mentira, el pillaje y la incertidumbre sobre el estado de salud del presidente Chávez. La campaña necrofílica, como línea editorial en los referidos medios, fue una práctica basada en el fascismo. Así lo destaca el portal web Diario Octubre. “Tomaban las informaciones oficiales y, con irresponsabilidad asombrosa, iban mucho más allá. Hablaban de intubación, respiración artificial y hasta posibilidades de desconexión, entre otros datos absolutamente incomprobables”, resalta el portal.

Más adelante destaca que se trata de una necrofilia absoluta, que se mueve en la idea de “salir de Chávez” a toda costa, mas no sea físicamente. ¿Por qué demuestra una profunda impotencia política? Porque descansa en la premisa de haberlo perdido todo contra ese ser que estaba librando una batalla por la vida. El artículo hizo referencia también al lobby internacional estadounidense contra venezuela en concierto con la oposición venezolana.

El rotativo ABC cumple así un siglo de amplio prontuario de fascismo abiertamente demostrado.

El pasado 27 de enero el diario ABC publicó un artículo según el cual el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello estaría siendo investigado por la fiscalía federal del Distrito Sur de Nueva York por sus supuestos lazos con el Cartel de los Soles. Las afirmaciones se basan en supuestas declaraciones de Leamsy Salazar, a quien se identifica como antiguo jefe de seguridad del parlamentario venezolano.

El artículo fue duramente rechazado por Cabello quien dijo que tomará acciones legales contra el rotativo español y los medios nacionales que dirigen la campaña de descrédito en su contra. También el presidente Nicolás Maduro reaccionó, afirmando que promueven una campaña de la ultraderecha internacional y factores del imperio, de manera “amenazante y peligrosa” hacia el dirigente del PSUV. Ayer, el rotativo, difundió su respuesta al jefe de Estado en la que se regodea y “se llena de orgullo” de estar al frente de dicha campaña.

Ataque contra Maduro

No es la primera vez que este medio insiste en tergiversar. En 2013 atacó las políticas dirigidas por el presidente de la República, Nicolás Maduro, al intentar crear la matriz de opinión de una supuesta violación a los derechos humanos. El diario derechista sacó un artículo en el 2013 donde falsea el objetivo del Centro Estratégico de Seguridad y Protección de la Patria (Cesppa), un organismo creado por el jefe de Estado con el fin de fortalecer la inteligencia estratégica y política de la nación.

Según el periódico, dicho organismo “le permitirá al Presidente censurar determinadas informaciones, pudiendo declarar de carácter reservado, clasificado o de divulgación limitada, cualquier información, hecho o circunstancia que considere estratégicos para preservar la seguridad nacional”.

Con esta nueva mentira pretendió dar la opinión de que el organismo Cesppa dará paso al abuso de poder en Venezuela.

La creación del Cesppa fue anunciado por el Presidente el 30 de septiembre del 2013. Informó que el órgano va a funcionar al lado del Presidente de la República y que va a recibir de manera tributaria el trabajo que hacen todos los órganos de análisis, de investigación y de seguridad nacional.

El diario justificó la invasión a Irak

La invasión a Irak, el 20 de marzo de 2003, fue llevada a cabo por una coalición de países encabezada por los Estados Unidos. Otros países estuvieron involucrados en la fase de ocupación posterior. La invasión marcó el inicio de la injerencia de occidente en Irak. A continuación copiamos el texto del diario ABC que justifica la intervención militar: “No es evidente, como se pretende, que la intervención aliada en Irak, sin una nueva resolución del Consejo de Seguridad, entrañe una violación del derecho internacional, ni mucho menos que permita calificar a Bush, Blair y Aznar como forajidos. De momento, en este conflicto el único forajido es Sadam Hussein (…) eso no significa que haya que adherirse al dogmatismo de cierto pacifismo extraviado que cabría calificar de ‘pacinismo’ y que, ebrio de arrogancia, pretende atribuirse la exclusiva de la moralidad y arroja a sus rivales a las tinieblas de los intereses o de la criminalidad. Quienes abogan a favor de la intervención también pueden ser fieles a principios y convicciones”.

Fuente: Fuente: http://www.librered.net/?p=37122

Olga Benario, la vida heroica de una militante comunista

Olga Benario nació en Munich en 1908. Era hija de un abogado judío Leo Benario y de Eugénie Gutmann. Cuando tenía quince años ingresó en las Juventudes Comunistas y más tarde vivió en Berlín con Otto Braun, un escritor y militante comunista experimentado.

Ambos se destacaron en las luchas contra las bandas nazis de matones, hasta que fueron detenidos en 1927. Aunque ella fue liberada, Braun no, siendo acusado de «traición a la patria».

Un años después participó en el asalto a la prisión de Moabit, en pleno centro de Berlín, a punta de pistola, logrando liberar a Braun. Los persiguieron, las fotos de ambos circularon por toda la prensa alemana, se ofrecieron recompensas por pistas sobre su paradero, pero lograron fugarse a la Unión Soviética.

En 1931 se separó de Braun y se unió por un tiempo al oficial soviético B. P. Nikitin.

En la URSS se convirtió en oficial del Ejercito Rojo y recibió entrenamiento militar y político impartido por la Escuela Lenin en Moscú.

Participó activamente en la movilización de los sindicatos por el cumplimiento de los planes quinquenales.

En 1934 fue enviada desde Leningrado a Brasil por encargo de la Internacional Comunista, para apoyar la preparación de la insurrección. Viajó en compañía del dirigente comunista brasileño Luis Carlos Prestes, a quien el novelista Jorge Amado llama “El Cavaleiro da Esperança” en la extraordinaria novela “Los subterráneos de la libertad”.

Después se convirtió en su compañera y tuvo con él una hija, llamada Anita Leocadia.

En Brasil fundó la Alianza Nacional Libertadora, movimiento creado para preparar la insurrección contra el gobierno de Getulio Vargas. Fue un error. Ni Prestes ni la Internacional Comunista comprendieron el carácter nacionalista y progresista de aquel gobierno, y en 1935 promovieron la llamada “intentona comunista”.

El gobierno logró sofocarla y tanto Olga Benario como Prestes fueron detenidos. Pero Olga estaba embarazada y, poco después, fue entregada por el régimen de Getulio Vargas a la Alemania nazi.

Fue encarcelada primero por la Gestapo en la prisión de mujeres de Barnimstrasse, donde nació su hija, que por ser considerada brasileña, pudo ser reclamada por su abuela Leocadia. Con el avance del III Reich en Europa y el temor a que Anita volviera a caer en manos de los alemanes, Leocadia acompañada de su hija Ligia deciden trasladarse a México. Olga fue transferida al campo de concentración de Lichtenburg y luego al de Ravensbruck.

En la última carta que Olga le escribió a Carlos Prestes y a su hija se despide de ellos, con la certeza de que le quedaba poco tiempo de vida: «He luchado por lo justo, por lo bueno y por lo mejor del mundo… Quiero que me entiendan bien: prepararme para la muerte no significa que me rinda, sino saber hacerle frente cuando llegue».

En febrero de 1942, un poco antes de cumplir los 34 años, fue enviada al campo de exterminio de Bernburg, en donde fue asesinada en una cámara de gas.

Tanto en la antigua República Democrática Alemana como en el Brasil actual, muchas plazas y calles llevan su nombre. Fernando Morais escribió en portugués una biografía anovelada sobre la vida de Olga, llevada al cine en 2004.

Polonia en el origen de la Segunda Guerra Mundial

Michael Jabara Carley

El Ejército Rojo sufrió el 80 por ciento o más de todas las muertes causadas por el Wehrmacht durante la guerra. Pero no hay que agradecérselo. Un cementerio del Ejército Rojo en Polonia del este fue recientemente profanado por pandillas. Y los causantes tienen suerte de que los soldados muertos no se pudieran defender. Los monumentos del Ejército Rojo están siendo destruidos en Polonia, donde los símbolos soviéticos están prohibidos, mientras en los estados bálticos los residentes locales ofrecen flores y cerveza a veteranos de las SS nazis. ¿Y qué se puede decir de Ucrania, que ahora es un estado fascista donde el asesino colaborador nazi, Stepan Bandera ha sido elevado al status de padre de la nación?

El embajador [ruso] Andreyev lamentó la profanación del cementerio del Ejército Rojo, pero lo que realmente causó controversia dentro del ministerio exterior polaco fueron sus comentarios acerca de la responsabilidad de Polonia en tanto al comienzo de la Segunda Guerra Mundial. “A lo largo de los años treinta”, comentó el embajador, “Polonia bloqueó repetidas veces la creación de una coalición en contra de la Alemania nazi. Por lo tanto se puede decir que Polonia es responsable en parte por la catástrofe que ocurrió en septiembre de 1939”.

El ministro del exterior de Polonia, Grzegorz Schetyna, reaccionó con indignación y mandó llamar al embajador al ministerio de asuntos exteriores para que se justificara. “Injustas y mentirosas” declaró Schetyna: “Estas son declaraciones deplorables, y surgen de la ignorancia e incomprensión de la historia”. Pero, ¿conoce el ministro de exteriores polaco la historia de su país? Fue este mismo Sr. Schetyna quien argumentó que fueron los ucranianos y no el Ejército Rojo quienes liberaron a Auschwitz, el campo de muerte nazi. Había ucranianos en Polonia durante 1944 y 1945, pero eran renegados, colaboradores nazis que asesinaban a los polacos.

Así que, ¿son certeros los comentarios del embajador Andreyev sobre la política polaca durante los años de entreguerras?

En enero de 1934 Polonia firmó un tratado de no agresión con la Alemania nazi, casi a la misma vez que la URSS comenzó arduos esfuerzos para organizar una alianza defensiva antinazi. Fue un golpe a la seguridad colectiva soviética, aunque Maxim M. Litvinov, el comisario [soviético] de Asuntos Exteriores, buscara reforzar las relaciones con Polonia. Litvinov le advirtió al ministro del exterior, Jozef Beck, sobre el peligro de cortejar a la Alemania nazi, pero Beck no le hizo caso.

Los franceses, que estaban aliados con Polonia, no estaban contentos con este cambio en la política polaca. “Contaremos con Rusia” dijo el ministro del exterior francés Louis Barthou en 1934, “y no nos tendremos que preocupar más por Polonia”.

Barthou fue asesinado al poco tiempo y los franceses nunca abandonaron a Polonia, aunque quizá Barthou hubiera tenido la valentía de hacerlo.

Los polacos se disculparon ante los franceses. “Rusia es el enemigo. Cada acercamiento que Francia tome hacia la URSS”, advirtió embajador francés en Varsovia, “provocará un paso polaco hacia Alemania nazi”. La élite polaca estaba infectada de rusofobia, una condición que le aqueja aún hoy.

Durante 1934-1935 mientras que el comisario Litvinov buscaba consolidar la seguridad colectiva europea, Polonia se resistía a cada paso. Los polacos no fueron, sin embargo, los únicos saboteadores. Pierre Laval, el sucesor de Barthou como ministro del exterior, era un sovietófobo recalcitrante y futuro colaborador nazi, quien prefería mejorar las relaciones con la Alemania nazi que conseguir una seguridad colectiva en colaboración con la URSS.

Litvinov continuó, sin embargo, buscando negociar un pacto de seguridad colectiva en Europa del este, que el ministro de exteriores Beck rechazó, así como un pacto de asistencia mutua con Francia. Laval logró un acuerdo pero solo después de haber reducido el pacto a una cáscara hueca. Polonia no era el único lugar donde la sovietofobia movía la política exterior.

Luego vino la crisis checoslovaca de 1938. Durante la primavera todo mundo vio llegar la crisis. Checolovaquia estaba en la mira de las armas de Hitler. Durante mayo, el ministerio francés de exteriores le preguntó al embajador en París qué haría Polonia en caso de una crisis. “No nos moveremos”, fue la respuesta. Polonia considera “a los rusos como enemigos”, dijo el embajador, “resistiremos por la fuerza” cualquier atentado de la URSS haga para acudir en ayuda de Checoslovaquia pasando por el territorio polaco, ya sea por tierra o aire. Rusia, no importa quien la gobierne es el “enemigo número 1”, dijo el mariscal de campo Edward Rydz-Smigly: “Si el alemán continúa como adversario no es menos europeo que un hombre común; para los polacos, el ruso es un bárbaro, y si es un bárbaro es un asiático, un corrupto, un elemento ponzoñozo con el cual cualquier contacto es peligroso y cualquier compromiso con él, letal”. No nos empujen, dijeron los polacos, o nos pondremos del lado de la Alemania nazi. Los diplomáticos lanzaron una campaña de prensa para advertirles a los polacos de su error, pero sin resultado. “No solo no podemos contar con el apoyo polaco”, confesó entonces el Primer Ministro francés Edouard Daladier, “sino que tampoco tenemos la certeza de que Polonia no [nos] atacará por la espalda”. “Tant pis pour la Pologne – Tanto peor para Polonia”, dijo un general francés, “si es que Varsovia se pone del lado de Hitler”.

Francia no podía presumir de ser aliada fiel en las buenas y en las malas –no hay más que preguntárselo a los checos– pero los polacos eran como el dibujo caricaturesco de la serpiente en el prado. El embajador francés en Berlín le dijo a su colega soviético que el gobierno polaco estaba “claramente ayudando a Alemania” en la desestabilización de Checoslovaquia. El asunto de Teschen, un distrito checoslovaco con una población polaca de importancia fue la gota que derramó el vaso de Varsovia. Si Hitler consigue los territorios de los sudetes, que están poblados de alemanes, dijeron los diplomáticos polacos, nosotros no estaremos contentos con quedarnos con las manos vacías. Queremos Teschen. Lo consiguieron también porque Inglaterra y Francia traicionaron a Checoslovaquia en Munich. Qué espectáculo tan sucio de porquería y traición. Polonia se convirtió en cómplice de Hitler en 1938 y se convirtió en su víctima un año más tarde.
 

Los diplomáticos soviéticos, y Stalin mucho menos, no se hacían ilusión alguna sobre Polonia. Francia e Inglaterra, sin embargo hicieron un esfuerzo más en 1939, para tratar de establecer una alianza para luchar contra los nazis. Hasta eso lo echó a perder Polonia. En enero el embajador francés en Varsovia informó que para muchos polacos, una decisión forzada entre Alemania y la URSS, recaería sobre Berlín. “Déjenles hacer: que metan las manos al fuego” hubiera sido la respuesta correcta. A fines de marzo, el gobierno polaco rehusó a firmar con la URSS una declaración de cuatro potencias en caso de que hubiera una amenaza contra de la independencia de otro estado europeo. Fue entonces, en un último esfuerzo, que en abril de 1939, Litvinov propuso a París y a Londres una alianza política en contra de la Alemania nazi. Los franceses arrastraron los pies. Funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores inglés se burlaron y menospreciaron a Litvinov.

Con eso Stalin tuvo suficiente, y despidió a Litvinov a principios de mayo, nombrando a Vyacheslav M. Molotov como su sucesor. Uno de los primeros actos de Molotov fue el de ofrecerle ayuda a Varsovia. La puerta de la colaboración polaco-soviética aún se hallaba abierta. “Pueden insinuar que si Polonia lo desea”, comunicó Molotov a Varsovia, “la URSS puede brindarle ayuda”. En 24 horas los polacos habían cerrado la puerta de golpe, rechazando cualquier colaboración con Moscú.

El último acto de autodestrucción polaca sucedió en 1939, cuando las delegaciones francesas e inglesas fueron a Moscú a discutir una alianza antinazi. “¿Cooperarán los polacos?”, quería saber el lado soviético. “¿Lo harán los ingleses?”, hubiera sido una pregunta más pertinente. “Vayan muy despacio” era la directiva inglesa a su delegación. La rapidez o la lentitud no le importaba a los polacos, ellos dieron la misma respuesta negativa que siempre daban cuando se trataba de cooperar con la URSS en contra de la Alemania nazi. Recuerde cómo el mariscal de campo Rydz-Smigly lo dijo: los rusos son “bárbaros” y “asiáticos”. Los polacos no le concederían derecho de paso al Ejército Rojo a través del territorio polaco para combatir a un enemigo común. Esta era la posición polaca desde 1934, y no cambiaría a pesar del peligro de una invasión alemana inminente.

Cuando salió la noticia del pacto de no agresión nazi-soviético, tras el colapso de las negociaciones anglo-franco-soviéticas, a los polacos les dio igual. “Realmente no ha cambiado mucho”, opinó el ministro del exterior Beck. El “hombre polaco de la calle” en Varsovia, informó el embajador inglés, “tomó la noticia con un tonto encogimiento de brazos”. “Vasily es un cerdo, ¿no?”, era una afirmación común. La “insensatez” polaca, dijo el premier francés Daladier.

Ningún novelista podría haber inventado estas inverosímiles historias de la imprudencia polaca de los años treinta. Como historiador, le puedo asegurar que nada aquí ha sido inventado, por poco creíble que parezca. Lea mi “1939: The Alliance that Never Was” o mi ensayo más reciente “Only the USSR has Clean Hands” para hallar los detalles y las referencias de archivo. El embajador ruso Andreyev dijo que Polonia era responsable en parte de la “catastrofe que ocurrió en septiembre de 1939”. Dada la documentación que existe, uno tendría que decir que el embajador estaba siendo amable y discreto con su comentario. El ministro polaco Schetyna podrá tratar de reescribir la historia todo lo que quiera, pero puedo decirle que está perdiendo su tiempo. Las pruebas y el rastro de papel que existe en los archivos es demasiado profundo y difícil de esconder.

No es una bella imagen la de Polonia durante los años treinta. Más introspección y menos rusofobia le haría bien al gobierno polaco en estos tiempos peligrosos. El ministro Schetyna podría comenzar por leer la correspondencia de su predecesor lejano, Beck, como ejemplo de cómo no llevar a cabo las relaciones exteriores polacas. Sólo Inglaterra tuvo más responsabilidad que Polonia en cuanto a la fallida colaboración con la URSS en contra de la Alemania nazi durante los últimos años de la década de los treinta. Yo llamo a esta oportunidad perdida “La Gran Alianza Que Nunca Existió”.

Fuente: http://www.voltairenet.org/article189019.html

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