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Una cuenta falsa de VOX consigue trollear al alcalde de Guadalajara, PSOE y C’s, revelando que es un cascarón vacío

Una cuenta falsa de Twitter (@VOXHenares),
ha conseguido engañar al alcalde de Guadalajara, Antonio Román, así
como a varios portavoces del PP, PSOE y C’s, que han reaccionado de
manera dispar pero con buenas palabras hacia el partido fascista, y que
ha revelado el carácter de burbuja de la formación de Santiago Abascal.

VOX no es un partido, sino una marca del fascismo

La
cuenta, actualmente suspendida a la espera de que Twitter resuelva
sobre las quejas de otros usuarios, era un evidente fake que se
reivindicaba como la cuenta de VOX «del Río Henares, transparentes como su agua«, en referencia a las aguas cloacales que recoge este caudal a su paso por Guadalajara.
Todo comenzó el sábado 19 de enero, donde el alcalde de la capital respondía con palabras elogiosas a las reclamaciones de VOX Henares y confiando en «representar el sentir de sus potenciales votantes«, haciendo suya la necesidad de «más procesiones, protección de la caza y la tauromaquia, así como la regulación de la inmigración«. El cariño y el afecto hacia el partido fascista eran evidentes, y parecían formar parte de su agenda. 
Todo esto mientras otros mensajes en línea protestaban contra las personas migrantes porque, según VOX Henares,
traen enfermedades erradicadas o, comentando una noticia del diario ABC
sobre las abejas chinas en la producción de miel española, éstas son un
ejemplo de por qué hay que cerrar las fronteras, incluso a las abejas.

C’s indignados por enterarse de una reunión por Twitter

Pero el siguiente en caer sería el portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento alcarreño, Alejandro Ruiz, molesto porque VOX Henares había organizado una reunión con C’s sin consultarle, afirmando que «Ah, pues que bien eso de enterarme de las reuniones por twitter…«.
Una vez aclarado por varias cuentas vinculadas a los miembros de VOX en
Guadalajara que la cuenta no era oficial, el Coordinador de C’s Israel
Marco acepta las disculpas afectuosamente contestando que «Gracias por la aclaración y disculpas totalmente aceptadas«. 
Resultado de imagen de respeto ripoll jusapol guadalajaraEsta
aproximación de C’s a un partido fascista no es nueva. Los concejales
del partido de Albert Rivera ya se habían fotografiado meses atrás en la
cabecera de la manifestación de Jusapol con el concejal de España 2000
en Alcalá de Henares sin que les temblara el pulso.
Parece
que el consenso de Estado para normalizar a la formación fascista es
total. Pero más llamativa es la reacción del secretario provincial de
organización del PSOE, Rafael Esteban, y alcalde de la antigua villa de
Marchamalo (un ex municipio pedáneo con más de mil años de historia),
que tampoco recabó en que VOX Henares era un anzuelo para ver cuanto
respeto iban a tener con la formación de Abascal. 

El PSOE, respetuoso con el partido fascista

Uno
de sus tuits se quejaba por las fiestas municipales en homenaje a los
20 años de independencia del municipio, tras su anterior condición de
«barrio anexionado» de Guadalajara.»La vergüenza de celebrar 20 años de despilfarro creando una nueva administración inútil. En las #MedidasDeVOX reivindicamos la supresión de este tipo de municipios artificiales como el de @AytoMarchamalo celebrando ahora su «independencia«.
La
reacción no se hizo esperar. Rafael Esteban anticipaba su respeto por
VOX, a su manera, pero sin recabar que estaba siendo objeto de una
burla. 
Entre tanto, otros
tantos mensajes en defensa del torrezno, pidiendo suprimir bibliotecas y
sustituirlas por plazas de toros o abominando contra las «feminazis«

pasaban a tener me gustas y retuiteos de otros tantos fascistas de toda
España, y en particular de sus cuentas oficiales, que a pesar de los
avisos de «cuenta falsa» retuiteaban sin parar las ocurrencias de
Escopeta Nacional que publicaba «el coordinador», lo que pone en
evidencia que no existe organización ni partido alguno, sino un fenómeno
viral al estilo Bolsonaro en Brasil, trabajado desde un algoritmo que
permite difundir noticias falsas -como las que publicaba VOX Henares– y generar las peores reacciones entre la población.
Asimismo, el «coordinador» de VOX Henares
ya se preparaba para una reunión con agrupaciones de VOX de Madrid y
Guadalajara, que cuentas como la de VOX_Valdemoro parecían estar de
acuerdo en celebrarla.

El vicealcalde de Guadalajara, con titulación estilo Casado

Pero
también aparecía el fuego amigo. Uno de los mensajes se dirigía al
teniente alcalde de Guadalajara, Jaime Carnicero. Una vulgar casualidad a
la hora de consultar su currículum en Twitter reflejaba una titulación
que daba que pensar a VOX Henares, y le enviaron un dardo. «@jaicarnicero
Esperamos que esto no sea otro engaño más de la vieja política. ¿Nos
puedes explicar por qué en tu CV oficial no aparece nada de tu Máster
Compliance Officer?. Entenderás que la sombra de duda es lógica. Tu CV
oficial: https://t.co/4fqkTaKXMF»

En
él se resaltaba un supuesto Máster del dirigente del PP provincial que
luego no aparecía en su CV oficial publicado en la web del Ayuntamiento
de Guadalajara. Obviamente nadie del PP contestó y todo sigue igual.


Que VOX sea capaz de movilizar a algunos miles de fascistas no es el producto de su agitación callejera, sino de la millonaria inversión que actores de poder han desembolsado.

Detrás de todas estas cuentas de Twitter diseminadas por toda España están adictos a las redes sociales que son sólo generadores de opinión a través de las mismas.

Los dirigentes de VOX no son «un peligro fascista» -solo saben difundir bulos y hablar tonterías- sino que VOX es otra marca del fascismo que permite desnudar a quienes tienen ganas de reivindicarse abiertamente como tal o, como dice Antonio Román, «representar el sentir de sus potenciales votantes».

 

A Vox no lo financió la ‘oposición iraní’ sino la CIA

Los medios españoles al servicio del PSOE llevan semanas mareando la perdiz acerca de la creación y financiación de Vox (“la ultraderecha”) por un grupo de la oposición a la República Islámica de Irán, los muyaidines, al que no quieren definir como lo que es y que utiliza varios nombres: Consejo Nacional de Resistencia Iraní, Muyahidin-e Jalq (MEK), PMOI…

No puede extrañar tratándose de una noticia que tiene su origen nada menos que en El País y que, en principio, adopta tintes más suaves: no fueron exactamente los muyaidines sino “simpatizantes” de dicha organización.

Hasta el más torpe entenderá que a los muyaidines España ni les va ni le viene, así que no cabe duda de que aquí hay gato encerrado, no sólo en la financiación de Vox sino en el ocultamiento de las fuentes financieras.

También entenderá que a una organización de exiliados, clandestina, como los muyaidines no le sobra el dinero. Quien conozca el exilio sabe que en tales situaciones todo son gastos y todos son cuantiosos.

Tampoco hay quien se trague que, para sacar a la organización de la primera plana, los medios hablen de “millonarios” iraníes. ¿Acaso los millonarios iraníes son diferentes de los demás?, ¿regalan su dinero para obras de caridad con organizaciones políticas extranjeras?

En las informaciones todo es manipulación. Un artículo de Público la lleva hasta el punto de calificar de “yihadistas” a los muyaidines, así como de “secta de la extrema derecha”, es decir, utilizando tópicos tan falsos como de plena moda.

Otros medios destacan la naturaleza musulmana del grupo, para poner de manifiesto las contradicciones de “la ultraderecha” que son patriotas, xenófobos e islamófobos pero no le hacen ascos al dinero, aunque sea “negro”.

La información poco a poco va soltando pistas a regañadientes cuando
también en España relacionan a la famosa “ultraderecha” con el no menos
famoso “terrorismo”.

“Los musulmanes que financiaron a Vox fueron un grupo terrorista”, titula El Plural de una manera característica porque los muyaidines fueron terroristas pero ya no lo son y no sabemos ni una cosa ni la otra: ni por qué los metieron en el ajo del “terrorismo”, ni por qué los sacaron, ni quién pone y quita tales etiquetas.

“A pesar de haber asesinado a unos 17.000 iraníes” en 2012 la CIA les sacó de su lista negra de organizaciones terroristas y luego le tocó el turno a los que van al rebufo del espionaje, a saber, el Departamento de Estado, la Unión Europea y demás.

Los muyaidines no tienen fuentes de financiación propias sino que, a su vez, son financiados exactamente de la misma manera que el resto de la oposición iraní, en una cadena de lazos que empieza en la CIA; es la CIA quien maneja los hilos de los muyaidines y es la CIA quien ordena los pagos.

Por eso los financieros de este tipo de organizaciones son siempre los mismos: Estados Unidos, Israel y Arabia saudí, además de países de la Unión Europea, como Francia, donde siempre se han movido con plena libertad, tanto cuando eran “terroristas” como ahora.

Naturalmente que dichos países no aparecen como pagadores directos sino a través de bancos, instituciones, fundaciones y una intrincada red de dinero negro.

Como los yihadistas, los muyaidines son pistoleros que cometen los crímenes por encargo de terceros, normalmente Israel, es decir, que junto a la CIA aparece el Mosad como uno de sus grandes padrinos.

La cadena estadounidense NBC ha conectado directamente la financiación de este grupo con la obtención de su armamento directamente de Israel, lo cual pone de manifiesto, por si no estaba claro, los vínculos de “la ultraderecha” con el sionismo que datan del III Reich.

Los muyaidines nunca fueron musulmanes, por más que ellos se definieran como tales en la época de la Revolución iraní de 1979. Más bien todo lo contrario. Son un grupo de renegados que ha acabado al servicio del imperialismo.

Lo que explica que un grupo iraní financie a una organización fascista española a la que ni siquiera conocen es la CIA. Desde el momento en el que Irán se convierte en la “bestia negra” del imperialismo, la oposición política adquiere una importancia creciente, lo mismo que en Siria. Dejan de ser “terroristas” y tienen que aparecer en sociedad como “moderados” porque de lo contrario la prensa no los puede utilizar como fuente, no los puede llevar a los platós, no pueden mantener una infraestructura en muchos paises…

Es la CIA quien cambia el estatuto internacional de los muyaidines para darles respetabilidad y fuerza a sus socios a que hagan lo mismo. Para ello utiliza a los intermediarios que han ido apareciendo, que son otros tantos mercenarios que, a cambio de dinero, llevaron a los muyaidines al Parlamento europeo para que denostaran a la República de Irán. Se trata de Alejo Vidal Quadras, Aznar y Zapatero, entre otros.

Para hacer su trabajo en Europa, la CIA ha utilizado a algunos figurines de la politiquería hispana, siempre por lo mismo; no por convicciones políticas que no tienen, ni saben, ni les interesa, sino por dinero. El dinero entregado a Vox por los muyaidines es dinero de la CIA y, además, de financiar a Vox, la CIA ha llenado los bolsillos, del PP, del PSOE y de sus figurines.

Más información:
– ¿Qué sicarios utilizará el Pentágono en el ataque contra Irán?
De la revolución a la traición: los Muyahidines del Pueblo de Irán
– Los muyahidines iraníes han colaborado con los yihadistas en los atentados de Teherán
– En Washington están preparados para implementar en Irán el modelo sirio de desestabilización

‘Perro ladrador poco mordedor’: hay que preocuparse de los fascistas que muerden más que de los que sólo ladran

Juan Manuel Olarieta
Para que los oportunistas le pongan a alguien la etiqueta de “fascista” tiene que ser uno de esos bocazas típico al que no le gustan las mujeres ni los homosexuales, aunque estos últimos cuando son hombres sobre todo y por el mero hecho de que, en realidad, no son tales sino “afeminados”, es decir, “casi mujeres”.

Por el contrario, cuando un fascista es un poco discreto y disimula, pasa la prueba; entonces sólo es “de derechas”. Así son los oportunistas; toda su doctrina política e ideológica no se sale del recetario de la posmodernidad, ni va más allá del seudoecologismo, el feminismo burgués, la marejada LGTB…

El pragmatismo es la seña de identidad de la política posmoderna. Los políticos se callan la bocaza en función de los sondeos, de las afirmaciones que dan o quitan votos, no en función de que tengan una opinión al respecto. Los demás, los que tienen una opinión propia, son dogmáticos, doctrinarios, como ha repetido Rajoy este fin de semana en una fiesta del PP y no se refería a sí mismo, sino a “la casta”.

Entonces Bolsonaro es un fascista, pero Macron no. En el francés todo es políticamente impecable porque su lenguaje está a la altura de la vara de medir que se utiliza en las grandes metrópolis mundiales. Lo que está ocurriendo con los “chalecos amarillos” no importa nada o, en el caso de que importe, se la califica como una crisis “ecosocial”(*) porque los oportunistas siempre llevan las cuestiones al mismo terreno pantanoso de la posmodernidad.

Sin embargo, la protesta de los “chalecos amarillos” se inicia contra una medida justificada por Macron con propósitos “ecologistas”. El auténtico “verde” es el Presidente francés y quienes protestan no cuidan el medio ambiente o no quieren hacerlo a costa de su bolsillo.

Una movilización que empieza de esa manera tiene un evidente carácter social, a partir del cual Macron ha iniciado una abierta deriva fascista que no tiene nada que ver con la posmodernidad y que, a causa de ello, los oportunistas siguen sin querer destapar por razones que son evidentes.

La primera es que los “chalecos amarillos” han iniciado la movilización más importante en Europa desde hace muchas décadas.

La segunda es que dicha movilización tiene un claro contenido político y social, que es una de las razones por las cuales ha alcanzado una dimensión que los posmodernos nunca fueron capaces de soñar.

La tercera es que, lo mismo que en Catalunya, la represión del movimiento popular no está en manos de ningún partido “ultraderechista” sino del Estado porque el fascismo es algo que concierne fundamentalmente al Estado burgués contemporáneo.

Los oportunistas se callan sobre este aspecto de lo que está ocurriendo en Francia porque intentan ocultar la verdadera naturaleza del Estado con la cortina de humo de la “ultraderecha”. Se trata, pues, de poner de manifiesto lo que el Estado hace, no lo que dicen tales o cuales bocazas fascistas.

Los 4.700 detenidos, las 1.000 condenas a penas de prisión y las 5.600 órdenes de libertad vigilada no las ha dictado ningún “ultraderechista” sino jueces, fiscales y policías, es decir funcionarios del Estado que cumplen leyes y órdenes dictadas desde arriba.

Conclusión: Francia ya tiene un buen puñado de presos políticos. Ayer en Dijon unos 50 “chalecos amarillos” lograron entrar en la cárcel donde algunos cumplen condena para exigir su liberación. Desde el asalto a la Bastilla en 1789, todo movimiento popular empieza siempre de esa manera: por exigir la salida de sus presos políticos.

Desde el inicio de las movilizaciones de los “chalecos amarillos” hay entre 2.000 y 3.000 manifestantes heridos, mutilados y apaleados. Las nuevas armas que lanzan proyectiles de caucho (“flashball”) permiten a la policía disparar a discreción causando lesiones gravísimas. A 4 manifestantes les han arrancado la mano y 14 han perdido un ojo.

De facto Francia ha decretado la ley marcial, ha puesto 80.000 policías en las calles con armamento de guerra, carros blindados, helicópteros y fusiles de asalto HK G36. Los francotiradores de la policía se apostan en los tejados con rifles de mira telescópica para disparar contra la multitud, contra los manifestantes, contra los mirones y contra los periodistas.

Jamás los periodistas habían tenido tantas bajas en sus filas; ni en la peor de las guerras han caído tantos. Los reporteros acuden a cubrir las manifestaciones vestidos al mismo estilo de los antidisturbios: con casco, gafas antigases, la nariz cubierta e incluso algunos de ellos acompañados de guardias de seguridad.

Sin embargo, a pesar de que todos los medios franceses lamentan que sus reporteros hayan sido heridos y apaleados por la policía, de lo único que hablan es de lo mismo de siempre: de la violencia de los “chalecos amarillos”.

Los oportunistas están empeñados en mantener la ficción de un “cuarto poder”, de las cadenas de intoxicación (privadas) como algo distinto del Estado (lo público) y se olvidan de datos como el siguiente: en medio de las movilizaciones de los “chalecos amarillos”, el 27 de noviembre Macron suprimió tres impuestos que pesaban sobre las cadenas de radio y televisión para convertir a los medios en complices de la represión policial.

A un diputado de LREM, el partido de Macron, se le escapó en una entrevista cuando calificó a la cadena BFMTV como “la nuestra”. Todos los medios son “los suyos”.

El moderno Estado burgués está en una guerra abierta con su propia población y se prepara para futuras guerras, siempre con la excusa de la “lucha contra el terrorismo”. Por ejemplo, tras los atentados de 2015, la policía impuso el Protocolo SIVIC que le permite acceder a los informes médicos de los pacientes hospitalizados que, según la ley, deberían ser confidenciales.

Hasta hace muy poco eso sólo era posible en casos de “terrorismo”. Ahora lo están haciendo con los “chalecos amarillos” porque el mantra del “terrorismo” es como todo: primero se justifica “en caliente” para determinados casos excepcionales y luego resulta que los “terroristas” no eran los “lobos solitarios” que creíamos, sino todos nosotros.

“El personal sanitario se está convirtiendo progresivamente en auxiliar de policía”, lamentan los médicos franceses. El moderno Estado burgués es fascista porque funciona exactamente así: todo lo convierte en un auxiliar de la policía, todos se ponen al servicio de la policía.

En un Estado, como Francia, que hace años que mete de cabeza de lleno en el fascismo, es posible escuchar con la mayor naturalidad declaraciones, como las del antiguo ministro Luc Ferry, un catedrático de filosofía de pacotilla, pidiendo a la policía que dispare sus armas de fuego contra quien se está manifestando en la calle. No quiero ni pensar en lo que habría ocurrido si alguien hubiera dicho lo mismo de los “chalecos amarillos”: que hicieran uso de sus armas contra la policía…

La represión de los “chalecos amarillos” está siendo un entrenamiento. Un Estado fascista sabe lo que le espera; es esencialmente preventivo. No sólo reacciona haciendo uso de toda la fuerza de la que se dispone, sino que se prepara para algo mucho peor y no lo oculta.

Va a crear un fichero de “violentos” a los que privará de su derecho constitucional a manifestarse. No es tan difícil de entender que basta con que el listado sea un poco extenso para que nadie pueda protestar en la calle.

Los policias podrán acudir encapuchados a las manifestaciones, pero los manifestantes no. Ni siquiera podrán taparse la nariz para no aspirar los gases lacrimógenos.

Quedan prohibidas las manifestaciones que no se anuncien previamente con la suficiente antelación…

Etcétera.

Si alguien preguntaba por lo que es el fascismo, ahí lo tiene y, como puede ver, no son palabras, ni amenazas, ni proceden de charlatanes “ultraderechistas” sino que son actos de políticos y funcionarios del Estado que cumplen cabalmente con las tareas que tienen encomendadas. “Perro ladrador poco mordedor”. Preocupémonos de quienes, como Macron, ladran poco y muerden mucho.

(*) https://dedona.wordpress.com/2019/01/19/chalecos-amarillos-preambulo-de-una-crisis-ecosocial-global-jose-bautista/

La orden de ‘gatillo fácil’ puede resultar contraproducente para Bolsonaro y su banda de matones

Si Bolsonaro y sus mentores creían que lo tenían fácil, ya empiezan a comprobar que no va a ser así, ni mucho menos. 500 mercenarios de la Guardia Nacional se han desplegado en Fortaleza, en el estado de Ceará, al noreste del país, donde el gobierno se confiesa abrumado tras una semana en la que se han producido más de 160 ataques.

Han aparecido incendiados autobuses, furgonetas de correos y vehículos. Las comisarías de policía, los edificios gubernamentales y los bancos han atacados con cócteles Molotov y explosivos. Ayer volaron una central telefónica, dejando 12 ciudades sin servicio de telefonía móvil. Otros explosivos dañaron un viaducto de la autopista y un puente.

Brasil puede quedar atrapado por una espiral de represión y reacción, con grupos armdos que ya han dejado claras sus intenciones. Quizá sea eso lo que andaban buscan los fascistas. Necesitan una provocación para que el ejército imponga el estado de excepción y los francotiradores empiecen a disparen a matar.

En Río de Janeiro han entrenado a 120 francotiradores, que acompañan a la policía de la ciudad a las favelas cercanas para disparar contra todo el que se mueve. En 2017 policía brasileña ya mató a 5.000 personas, un promedio de 14 diarios.

Los francotiradores operan por parejas, un pistolero y un vigilante, que filman las ejecuciones en vídeo. Los dos policías alternan sus papeles.

Para justificar los crímenes, las fuentes oficiales dicen que bandas de narcotraficantes rivales han unido sus fuerzas para llevar a cabo más de 160 ataques en represalia por la decisión de poner fin a la práctica de separar a las diferentes facciones del narcotráfico en las cárceles brasileñas.

Ya hay 148 detenidos acusados con los ataques, mientras que al menos 20 prisioneros sospechosos de ordenarlos han sido trasladados de prisiones estatales a prisiones federales, donde el gobierno brasileño promete que no cederá en su determinación de luchar contra la actividad de los grupos armdos.

“Podríamos ver este tipo de salvajismo en Río de Janeiro, en la televisión. Las cosas estaban bastante tranquilas aquí”, en Fortaleza, dice Carlos Robério, copropietario de un minibús después de ver a un grupo de jóvenes en circuito cerrado de televisión rociando gasolina en uno de sus kioskos antes de prenderle fuego.

Roberio dice que ante este colapso de la civilización se ha armado. “Es un caos total aquí, y me siento como alguien que está en medio del océano sin una pequeña balsa salvavidas”.

Bolsonaro ha prometido flexibilizar las leyes sobre la tenencia de armas, para facilitar que los adultos mayores de 25 años puedan ser autorizados sin antecedentes penales. Permitir que las personas “valientes” posean armas, disuadirá a los delincuentes, al mismo tiempo que reducirá la tasa de homicidios de Brasil, que se sitúa en casi 64.000 asesinatos el año pasado.

‘Si somos los primeros en ser atacados, debemos ser los primeros en reaccionar’

Recién llegado al cargo el 1 de enero, Bolsonaro ha apoyado la supresión del Ministerio de Trabajo y del Ministerio de Cultura de Brasil, que ya no será una prioridad. Las tareas del Ministerio de Trabajo se dividirán entre el Ministerio de Economía y el Ministerio de Justicia. La política cultural será responsabilidad del Departamento de Ciudadanía.

También ha suprimido el aumento automático del salario mínimo brasileño, introducido por Lula en 2007. El 1 de enero Bolsonaro firmó un decreto que fija el salario mínimo para 2019 en 233 euros, que es inferior a lo que el Parlamento había previsto cuando se votó el presupuesto.

El gobierno también está preparando nuevas reformas que desregulan la legislación laboral, ya iniciadas bajo la presidencia de Temer, que sustituyó a Dilma Roussef tras su destitución en 2016, y una reforma del sistema de pensiones. También se anuncia la privatización total de Eletrobras, la empresa eléctrica nacional.

El primer ministro Onyx Lorenzoni ha indicado que quiere una “limpieza” ideológica de la administración pública para ahuyentar a todo el personal sospechoso de estar demasiado cerca de la izquierda. Según él, se trata de “despetar” Brasil, una expresión que procede de las siglas PT, el partido de Lula.

Esta depuración no se aplica a los políticos reaccionarios involucrados en casos de corrupción, a pesar de que Bolsonaro llegó al poder gracias a la ola contra la corrupción lanzada en 2014. Se acusa al propio Primer Ministro de haber recibido en dos ocasiones financiación ilegal para sus campañas electorales de la multinacional agroalimentaria JBS, una de las empresas más implicadas en los escándalos de corrupción. Pero Bolsonaro le ha confirmdo al frente de un gobierno que no ha tenido tantos militares desde el fin de la dictadura.

Bolsonaro también ha comenzado a atacar directamente a las poblaciones indígenas y los derechos de los trabajadores. Ha transferido la jurisdicción sobre las tierras indígenas al Ministerio de Agricultura, que antes era competencia de la Fundación Nacional Indígena (Funai). Esta institución fue la encargada de cartografiar y proteger las tierras tradicionalmente habitadas y utilizadas por las comunidades indígenas, que suman 900.000 personas.

Sometidas a una protección especial, estas tierras no podían ser ocupadas por la agroindustria o deforestadas, ni tampoco se podían excavar minas. Por lo tanto, la transferencia de competencias al Ministerio de Agricultura representa una amenaza directa para los pueblos indígenas.

La nueva Ministra de Agricultura, Tereza Cristina (una de las dos únicas mujeres en el gobierno), es una firme defensora de los intereses de los agronegocios. Era la dirigente de un grupo de grandes terratenientes (“ruralistas”) en el Parlamento brasileño, que había apoyado la candidatura de Bolsonaro.

No se espera, pues, ninguna nueva demarcación de tierras indígenas durante esta legislatura.

El derecho a la tierra de los pueblos indígenas brasileños está garantizado por la Constitución de 1988, que fue aprobada tras el fin de la dictadura militar. “Si somos los primeros en ser atacados, debemos ser los primeros en reaccionar. Si hemos resistido hasta ahora, no vanos a retroceder ahora”, dijo Sonia Guajajara, una militante indígena brasileña que se postuló en octubre para la vicepresidencia del partido de izquierda PSOL.

Finalmente, Bolsonaro ha declarado que liberalizará el porte de armas por simple decreto, sin pasar por el Parlamento. Fue una de sus promesas de campaña. El país ya tiene una de las tasas de homicidio más altas del mundo y es también uno de los lugares donde hay más defensores de los derechos humanos y ecologistas asesinados: 63.880 homicidios se cometieron en Brasil en 2017, es decir, 175 diarios.

136 víctimas del terror franquista en Zaragoza relatan su trágica experiencia

“La historia que me contaron en el instituto no tiene nada que ver con la que he conocido ahora, no era para nada consciente de lo que había pasado”, explica Ana Sebastián, una joven abogada que ha formado parte del equipo de diez letrados de ALAZ (Asociación Libre de Abogados de Zaragoza) que ha dedicado los últimos seis meses a recoger los testimonios de 136 damnificados por la sublevación franquista, la dictadura y la represión de los primeros años de la transición en la Oficina de Atención a las Víctimas del Franquismo que el ayuntamiento de la capital aragonesa puso en marcha a finales de junio.

Muchos de esos testimonios resultan estremecedores. Desde la octogenaria que recuerda con nombres y apellidos a quienes en el verano de 1936 se llevaron delante de sus ojos a su padre y a su tío, a los que nunca más vería, poco antes de que miembros de los regulares rifeños (los moros de Franco) violaran a una de sus primas, hasta los sindicalistas, comunistas y miembros de otras organizaciones de izquierdas que fueron torturados en las dependencias de la Jefatura Provincial de Policía, pasando por ciudadanos anónimos que corrieron la misma desdicha sin haber llegado a integrarse en ninguna organización opositora a la dictadura.

“Resulta gratificante ayudar a abrir esta caja de Pandora tan difícil de abrir”, explica Sebastián, a quien en estos meses de trabajo le ha impactado tanto “la cantidad de gente que no ha podido hablar de lo que sufrió y que ha vivido con miedo durante décadas” como conocer a “gente que fue torturada en la transición y que no ha podido ser reparada”.

“Han vivido siempre con eso, son hechos que han quedado impunes”, anota la abogada.

Esos 136 testimonios, todos sobre hechos ocurridos en el partido judicial de Zaragoza y en su práctica totalidad narrados en primera persona por sus víctimas directas, servirán de base para dos procedimientos penales cuya finalidad es quebrar la impunidad de los crímenes del franquismo: por una parte, la presentación de una querella en los juzgados de Zaragoza antes de que termine este mes y, por otra, la unión de los relatos a la querella contra altos cargos del franquismo que desde hace diez años instruye en Argentina la jueza María Salvini.

Los hechos relatados por las víctimas, localizados en Zaragoza ciudad (la mitad) y en pueblos como Belchite, Fuentes de Ebro, Leciñena, Magallón, La Puebla de Alfindén o Quinto de Ebro, serían técnicamente constitutivos de delitos de asesinato y de desaparición forzada en concurso con genocidio y de torturas en concurso con crímenes contra la humanidad, según estiman los abogados de ALAZ.

“Son crímenes imprescriptibles que los poderes del estado español tienen la obligación de perseguir conforme vienen reiterando el Comité de Derechos Humanos, el relator especial de para el Derecho a la Verdad, la Justicia, la Reparación y las Garantías de No Repetición y el Grupo de Trabajo contra las Desapariciones Forzadas, todos de la ONU, y los demás organismos internacionales con competencias sobre la materia”, señalan fuentes de ALAZ, que consideran que en este caso, como vienen sosteniendo numerosas instancias supraestatales, no serían de aplicación los efectos exoneradores de la Ley de Amnistía de 1977.

Los abogados han trabajado en coordinación con los equipos jurídicos y de atención psicosocial de entidades como el Grupo de Acción Comunitaria, la Asociación Pro-Derechos Humanos de España y Ceaqua, con el Instituto Vasco de Criminología, con investigadores de la Universidad de Zaragoza y con asociaciones memorialistas.

El equipo jurídico está trabajando ahora en la calificación jurídica de los hechos que contiene cada relato y en la identificación de los responsables directos y de quienes dirigían las instituciones a las que estaban vinculados los represores y los torturadores, que será contra quienes se dirija la querella.

“Las víctimas han señalado a más de veinte autores de torturas cometidas en los 70, hasta 1977”, indica Sebastián, que explica cómo, junto a las agresiones físicas, buena parte de los denunciantes sufrieron una represión económica en la que la confiscación de propiedades convivía con “multas vitalicias que les impedían crecer económicamente”. Ese tipo de medidas, señala, “entran dentro del tipo penal de los crímenes de guerra”.

De resultar probadas en sede judicial las torturas en la antigua Jefatura Provincial de Policía de Zaragoza que han denunciado varias de las 136 víctimas, daría lugar a la eventual catalogación del edificio, en el que hoy se ubica la Jefatura Superior de Policía de Aragón, como “lugar de memoria” en aplicación de los artículos 5.g y 20 de la reciente Ley de Memoria Democrática de la comunidad.

El primero otorga esa calificación a los “lugares de detención e internamiento” en relación “con la guerra y la dictadura franquista”, mientras que el segundo establece su integración “en el patrimonio cultural aragonés con la categoría que les corresponda en función de la normativa” y obliga a las administraciones titulares de los mismos a “colaborar” en la catalogación.

El 23 regula los “medios de difusión e interpretación de lo ocurrido” en ellos, con una señalización específica, y su incorporación a “los contenidos curriculares y a las actividades docentes en los niveles educativos correspondientes”.

La puesta en marcha de la Oficina de Atención a las Víctimas del Franquismo forma parte del proceso iniciado con la aprobación en el pleno de Zaragoza, a propuesta de Cha, con el apoyo de ZeC, la abstención de PSOE y C’s y la única oposición del PP, de la iniciativa de la querella.

Un total de 3.544 personas murieron en la capital aragonesa como consecuencia de la represión franquista, según las investigaciones del historiador Julián Casanova en su libro “Pasado Oculto”, que eleva a 8.523 los fallecidos por esa causa en toda la comunidad. No obstante, trabajos posteriores, como los de Antonio Peiró en Eva en los infiernos, llevan a situar por encima de los 12.000 esa última cifra.

Zaragoza forma parte de la Red de Ciudades contra la Impunidad Franquista, en la que se integran otras como Barcelona, Pamplona, Vitoria, Durango, Elgeta y Mondragon, que también han llevado a los tribunales tanto la represión como los bombardeos sobre población civil sufridos en sus términos.

https://www.publico.es/politica/memoria-publica-130-victimas-zaragozanas-franquismo-denuncian-torturadores-represores-asesinos.html

Un juzgado de Valencia investiga por primera vez las torturas de la Brigada Político-Social del franquismo

Un juzgado de Valencia investiga por primera vez las torturas de la brigada político-social del franquismo. Ha admitido a trámite una querella criminal por un delito de torturas cometido en 1971 por diversos policías adscritos a la Brigada Político Social de la capital levantina, entre ellos Manuel Ballesteros, Jacinto López Acosta y Benjamín Solsona Cortés.

En un auto fechado el pasado 28 de diciembre el Juzgado de Instrucción número 1 de Valencia ha admitido a trámite la querella criminal y la víctima ha mostrado su satisfacción por una decisión que consideran “un sueño que se está volviendo realidad”, aunque reconocen que no saben el recorrido que tendrá la investigación judicial.

En su resolución, el juzgado acuerda librar oficio al Archivo Histórico Nacional (Centro Documental de Memoria Histórica) para que remita todos los documentos existentes en sus fondos relativos al querellante y, en concreto, los concernientes a su detención como miembro, entonces, del Partido Comunista de España (PCE).

Se trata de la primera querella criminal, dirigida contra policías de la Brigada Político-Social franquista, en la que se imputa un delito de torturas en un contexto de crímenes contra la humanidad, admitida a trámite por un juzgado del Estado español.

La querella criminal presentada se enmarca en la campaña de presentación de este tipo de acciones penales en todo el Estado español al objeto de denunciar ante los tribunales españoles los crímenes contra la humanidad cometidos durante la dictadura franquista. Ya son un total de 18 querellas las que han sido presentadas en Madrid, Oviedo y Valencia.

En Valencia se han presentado un total de  seis querellas criminales impulsadas por la Asociación Ciudadana contra la Impunidad del Franquismo en el País Valenciano integrada en la Coordinadora Estatal de Apoyo a la Querella Argentina (Ceaqua) -en cuatro casos, el juzgado ha llamado a los querellantes para ratificarse y en las otras dos ocasiones se ha pasado a la Fiscalía-.

La resolución judicial dictada por el Juzgado de Instrucción número 1 de Valencia representa un hito importante para revertir la situación de impunidad que, hasta la fecha, mantiene el Estado español en relación con la falta de investigación de los crímenes internacionales cometidos durante la dictadura franquista; política de impunidad que tan duramente ha sido criticada desde diferentes instancias internacionales, entre otras, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Así, desde la plataforma valenciana afirman: “Aunque tarde, es el momento de que por fin el Estado español reconozca a las víctimas de la dictadura franquista los derechos que les asisten: verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición”.

La resolución judicial dictada debe animar a que otros Juzgados y Tribunales españoles dicten otras acordes con el derecho internacional y los Derechos Humanos y que, evidentemente, la Fiscalía General del Estado modifique el criterio mantenido hasta la fecha en relación con la tramitación de dichas causas penales, apoyando su investigación y el enjuiciamiento de estos crímenes.

https://www.eldiario.es/cv/Valencia-investigara-Espana-politico-social-franquismo_0_854964652.html

Lo que avanza en Andalucía no es el fascismo sino la lucha antifascista

Juan Manuel Olarieta

Por razones muy comprensibles, muchos izquierdistas convencidos no entienden -ni admiten- que los trabajadores voten “a la derecha” y, como es natural, mucho menos aceptan que voten “a la ultraderecha”. Lo más “natural” es que un obrero vote, y que vote, además, “a los suyos” que son los partidos “de izquierda”, es decir, esas bandas de papanatas que llevan las siglas del PSOE o de Podemos.

No hay más que leer las montañas de artículos que han escrito los “expertos” sobre las elecciones en Andalucía para darse cuenta del cúmulo de niebla que muchos acumulan en sus cabezas. Se trata de saber si los trabajadores han votado o no a Vox, para lo cual hay que analizar cada pueblo y cada barrio y comprobar los resultados electorales.

Luego hay que despotricar de la chusma ignorante que tiene “la culpa” del auge de “la ultraderecha” porque votan a quien no deben, porque no tienen “conciencia”… A diferencia de los que votan a “la izquierda”, que lo hacen -según parece- por una elevada conciencia política… A veces no es extraño despreciar a toda una clase social explotada diciendo que “eres más tonto que un obrero de derechas” y otras estupideces parecidas.

El pensamiento burgués, que es esencialmente cutre en estos tiempos que corren, supone que los votos son representativos de la sociedad, es decir, que la reflejan. Cuando los votos se inclinan hacia “la ultraderecha” es porque la sociedad se inclina hacia ese costado. En la medida en que, a su vez, la sociedad es mayoritariamente obrera, quienes deberían ganar todas las elecciones son esos izquierdistas del tipo PSOE o del tipo Podemos.

Si no es así es porque algo falla o, mejor dicho, es porque todo falla, es decir, porque ese tipo de planteamientos con los que la burguesía se enreda la cabeza son absoluta y rotundamente falsos, como se ha demostrado cientos de veces desde que se celebran elecciones.

En fin, el cretinismo político burgués es incapaz de ir más allá de los sondeos y los recuentos, sin que jamás se detenga ni por un momento en reflexionar acerca de quienes no votan, por más que los porcentajes, como en Andalucía, se acerquen casi a la mitad del censo. De la abstención no habla nadie nunca, por elevada que sea… No vaya a ser que el tarro de las esencias salga al descubierto, como el genio de la lámpara de Aladino.

En todo este tipo de concepciones subyace también un cierto mecanicismo entre la condición social (real) y su reflejo (ideal) en la conciencia, de tal manera que el obrero (el ser social) “debe ser” o inclinarse hacia su propia clase, hacer causa común con ella. ¿No es la conciencia un reflejo de la condición de clase?, o mejor dicho ¿no debería ser así?, ¿se equivocan acaso los materialistas?

Si la sociedad burguesa funcionara de una forma mecánica, la dominación no sería posible. La minoría no podría someter a la mayoría. Para ello es necesario que una parte de la mayoría, es decir, de los trabajadores, renieguen de su clase y, en definitiva, de sí mismos, de su condición social.

En todas las sociedades que ha conocido la historia, una parte de los oprimidos juega a favor de los opresores. Una parte de los esclavos está a favor de la esclavitud. En África una minoría negra, autóctona, es la correa de transmisión del imperialismo. En las cárceles, los “cabos de vara” son presos que sostienen el régimen de los carceleros.

No es posible quebrar un sistema de dominación sin acabar con los cómplices que nos rodean y que se hacen pasar por “uno de nosotros”. El Estado burgués necesita imperiosamente traidores, renegados, vendidos… Por ejemplo, los sindicatos “amarillos” son casi tan viejos como los “rojos”. Si ese tipo de organizaciones no aparecen en el escaparate, la propia burguesía tiene la necesidad de crearlos y promocionarlos porque son imprescindibles.

No es posible emprender ninguna batalla seria contra el capitalismo sin denunciar a las garrapatas y parásitos adheridos a las luchas populares, por más que juren y perjuren que también quieren cambiar una sociedad que es injusta y que son casi como nosotros mismos: progresistas, antifascistas e incluso revolucionarios.

Es algo que el movimiento obrero conoce desde su mismo origen. No es tan complicado y tiene, además, nombres y apellidos de partidos políticos, sindicatos y personajillos de la farándula que viven del cuento, de las subvenciones y las tertulias de los medios de comunicación. Si la clase obrera no les vota, y mucho más si deja de votar, como en Andalucía, no sólo no es síntoma de un “auge de la ultraderecha” sino todo lo contrario: de que vamos avanzando.

¿Ha cambiado el fascismo?

Darío Herchhoren

Lenin enseñaba que el imperialismo es la fase superior del capitalismo. Pero al decir «fase superior» no quería decir con esto que el capitalismo se había superado, sino al contrario se había hecho más cruel, más rapaz y más feroz todavía.

Siguiendo ese concepto de Lenin podemos decir sin lugar a errar, que el fascismo es la fase superior del imperialismo. Las ideas fascistas no nacen en Italia con Benito Mussolini, sino en Francia,  son producto del pensamiento del marqués de Gobineau, qe asustado por las revoluciones populares francesas de 1844 y 1848, propone una serie de medidas para poner remedio drásticamente a tanto «alboroto». Posiblemente el reinado de Luis Napoleón estuviera inspirado en esas ideas.

Pero es recién con la llegada de Mussolini y sus camisas negras al poder en Italia en 1922, cuando el fascismo muestra toda una panoplia de medidas de tipo social, económico y político que lo caracterizan cabalmente.

El fascismo italiano suprime el derecho de huelga, la libertad de prensa, la libertad de sindicarse a los trabajadores, suprime los partidos políticos, y crea un remedo de poder legislativo que era el gran consejo fascista, donde se integraban los patronos y grandes empresarios, los «productores» (así se llamaba a los trabajadores), la iglesia católica, y los grandes de Italia (la vieja nobleza). No hay que olvidar que Mussolini era en realidad un primer ministro, y que en Italia había un monarca que era Victor Manuel II, de la dinastía Saboya.

El fascismo italiano al igual que el nazismo  alemán, desarrolló una economía planificada, al igual que lo hicieron los bolcheviques en la URSS, con la pequeña diferencia, de que tanto en el fascismo como en el nazismo, la mayor parte de los beneficios se los llevaba el capital privado, que se beneficiaba de la prohibición de huelgas y de los bajos salarios que se pagaban. Igual ocurrió en Alemania.

Pero hay algo que imprimía un carácter peculiar al fascismo y al nazismo, y era su defensa a ultranza del papel del estado en la economía. En esto eran intransigentes. Se trataba de un capitalismo de estado, donde el estado favorecía al gran capital, y a cambio este obedecía los mandatos del estado.

Es decir, que el estado fascista, el estado nazi y también más luego el estado impuesto en España por la falange y el nacional catolicismo eran fuertemente intervencionistas en la economía de sus respectivos países.

Estas eran las señas de identidad de los regímenes fascistas europeos sin excepción. Así fue en Italia, en Alemania y en España aunque en este último país, esa política se hizo más débil a partir de la entrada del Opus Dei en los círculos de poder del franquismo.

Pero en la actualidad, las ideas fascistas imperantes en Europa se han modificado y han perdido un elemento fundamental, que es el carácter «romántico» que les imprimía un sello particular. Ya no se habla de ideas vaporosas como «una unidad de destino en lo universal» (así llamaba Primo de Rivera a España), ni se habla de «caminos imperiales», ni en Italia donde ahora gobierna una rara amalgama de fascistas y una sedicente izquierda se habla del «mare nostrum», ni sus gobernantes aparecen con el águila imperial, ni en España aparece el «águila de San Juan». No nada de eso: Ahora el fascismo que nos acecha se ha entregado totalmente al imperio yanqui; un imperio ya en decadencia, que ha perdido su supremacía económica a manos de China, y que va perdiendo su supremacía militar a manos de Rusia. Ya el estado ha vuelto a lo que se llamó el estado gendarme, y el fascismo ahora es liberal en lo económico.

Aquí volvemos a lo que enseñaba Karl Marx: La historia se repite dos veces; una vez como tragedia y otra vez como farsa. El fascismo ya no es lo que era; ya no tiene la capacidad que tenía de hipnotizar a las masas, ni de entusiasmar a la chusma. Ahora sus consignas causan hilaridad. Pero estemos alerta, el fascismo sigue siendo peligroso y criminal.

Fascismo y ultraderecha: un fenómeno que no se mide con la vara LGTBI

Mar Garcia Puig, En Comú Podem
Juan Manuel Olarieta

Ayer me topé con un artículo “bobo” en un medio típicamente “bobo”, como ElDiario.es, firmado por Mar Garcia Puig, lingüista, editora y diputada de En Comú Podem, es decir, el currículum perfecto que corresponde a un “bobo”.
Naturalmente, el artículo es el prototipo de la ideología de dicha tribu urbana, que no parece tal porque sólo se habla de “tribu” cuando se refieren a alguien que procede de barrios marginales.
Los temas que el artículo aborda son el juguete favorito de los “bobos” en este momento: el miedo al fascismo o, mejor dicho (perdón), a “la ultraderecha” que Vox representa y “muy especialmente”, los que pertenecen al colectivo LGTBI.
No sabemos si se habrán enterado: alguien es fascista (“ultraderechista”) por su posición ideológica en materia LGTBI y, al revés, pasa al terreno del progresismo y la democracia si supera esa prueba del algodón.
Pero hay algo mucho peor que ser fascista, que es ser antimoderno, un fósil del Paleolítico, que también se define por su posición frente al movimiento LGTBI. No exactamente sobre los homosexuales, transexuales y demás, sino por quien se atribuye su representación, como es el caso.
El fascismo no se define por su política hacia el colectivo LGTBI, ni hacia los gitanos, ni los judíos, ni los moros, ni los negros, ni cualquier otra minoría, sino hacia la clase obrera y demás sectores populares oprimidos y humillados.
Dicho en román paladino: el fascismo concierne a la lucha de clases, no a las tribus urbanas. Si llega el caso, cuando los fascistas se dediquen a perseguir a los homosexuales de nuevo, lo harán con quienes puedan, que serán los sectores marginales de la sociedad. No se van a poner la soga en el cuello a sí mismos, ni mucho menos a su clase social, por supuesto.
Lo diré más claro todavía, a ver si los “bobos” se enteran de una vez: el juez de Avilés que recientemente condenó por uno de esos absurdos delitos de odio a un descerebrado que había aplaudido el asesinato del gran poeta Federico García Lorca “por maricón”, admite que los contenidos fascistas que se introducen en las redes sociales son impunes, a diferencia de los homófobos.
La sentencia desentraña las claves mistificadores de la modernidad que, como uno de esos grandes agujeros negros de las galaxias, lo devora todo. A García Lorca no lo mataron “por maricón” sino por ser republicano y antifascista. Los que 80 años después siguen enterrados en las cunetas de las carreteras, no fueron asesinados por su conducta sexual, porque el sexo no es el motor de la historia.
Hoy los jueces pueden admitir mensajes fascistas en las redes sociales, mientras los homófobos constituyen delito. Los “bobos” les siguen la corriente: se centran en aquellos aspectos de la realidad que encubren los otros, a saber, el fascismo y las clases sociales.
(*) https://www.eldiario.es/tribunaabierta/esperanza-LGTBI-frente-ultraderecha_6_843475655.html

Más información:

– https://mpr21.info/2018/11/casi-todos-los-bobos-votan-podemos.html
– La degeneración política del eco-pacifismo
 

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