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Un sabotaje obliga a cerrar a un tendero nazi que vendía baratijas del III Reich en Australia

Un tendero de Melbourne, Australia, que vendía baratijas nazis, tales como banderas e insignias de las Juventudes Hitlerianas, ha tenido que bajar la persiana para siempre.

El nazi, Garry McDonald, tenía montado un negocio con la venta de brazaletes con la svástica, dagas, medallas y todo tipo de parafernalia hitleriana.

Los antifascistas denunciaron el mercadillo y la prensa se hizo eco de la información, pero lo que realmente acabó con el negocio fue la acción de un grupo anarquista, que saboteó la cámara de vigilancia y la cerradura de la tienda.

Luego pintaron el escaparate con letras de color rojo: “Fuera la basura nazi” y lo acabaron rompiendo. En el escaparate ondeaba la bandera esclavista de los confederados de Estados Unidos.

El piquete reivindicó la acción en las redes. La explicaron señalando la pasividad de la policía: “Los grupos de la comunidad judía y los residentes han presentado quejas sin resultados […] Enviamos una advertencia a Garry McDonald: si las autoridades no están dispuestas a hacer algo sobre su negocio fascista, nosotros sí”.

Ahora la policía no se dirige contra el nazi sino contra los antifascistas. Lo de siempre, vamos.

El nazi McDonald explicó a la prensa que lo que la gente pensara le importaba un bledo. Sin embargo, ahora parece que se ha rendido y ha cerrado la tienda.

Los vecinos han acogido con satisfacción el cierre, aunque temen que el nazi siga vendiendo sus baratijas en internet. Todos parecen estar felices por el cierre de esta tienda, lo cual no hubiera sido posible si el asunto se hubiera dejado en manos de “las autoridades”.

Desarticulado otro grupo neonazi alemán que planeaba ataques contra mezquitas y emigrantes

Un grupo neonazi alemán que fue detenido el viernes planeaba atentados masivos contra mezquitas, similares a los perpetrados en Nueva Zelanda el año pasado.

El grupo se llamaba “Der harte Kern” (Núcleo Duro) y entre sus objetivos también estaba atacar a los peticionarios de asilo y refugio.

A los 12 detenidos les encontraron armas; una pistola de 9 milímetros, granadas caseras, así como ballestas, hachas y cuchillos, además de indumentaria referente a los rituales y mitos
nórdicos antiguos. 

La investigación sobre los nazis indican que organizaban ataques importantes. Pretendían lanzar varios asaltos simultáneos contra musulmanes durante las reuniones de oración.

El plan incluía recaudar al menos 50.000 euros para que al menos 10 hombres atacaran 10 mezquitas de estados federados, dice el diario Der Spiegel.

Loz nazis planeaban usar armas semiautomáticas para imitar los ataques del pasado marzo en Christchurch, Nueva Zelanda, en el que 51 personas fueron asesinadas en dos mezquitas.

Bajo vigilancia de la policía, el presunto jefe detalló su estrategia en una reunión organizada con sus cómplices. Según el periódico Bild, se trata de Werner S., de 53 años de edad, vecino Augsburgo, en Baviera, que amenazó en internet con cortarles las manos a los musulmanes.

La policía germana tenía un infiltrado en el grupo, del que además formaba parte otro policía de Renania llamado Thorsten W., de 50 años de edad.

La policía no centró su atención en los nazis hasta el año pasado, tras los ataques mortales contra la sinagoga de la ciudad de Halle, en el estado de Sajonia-Anhalt, y el asesinato del político reaccionario Walter Lubcke.

El verano pasado fue desarticulado otro grupo de 30 neonazis llamado “Nordkreuz” (La Cruz del Norte) que tenía un listado de personas a asesinar, especialmente militantes progresistas, para enterrarlos en cal viva y hacer desaparecer sus cadáveres.

Según la Oficina Federal de Investigación Criminal, en Alemania hay 53 nazis de carácter peligroso, entre 12.700 potencialmente violentos, mientras cifró en total 24.100 neonazis abiertos.

El gobierno de Ucrania financia a las organizaciones juveniles neonazis

Este año las organizaciones neonazis volverán a recibir fondos del Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes de Ucrania para sus actividades. Entre las organizaciones beneficiadas por el dinero está la encabezada por el sospechoso del asesinato del periodista Oles Buzina. Es un símbolo de los peligrosos vínculos entre el gobierno ucraniano y las organizaciones neonazis.

Siguiendo los pasos de sus predecesores, el gobierno de Zelensky financiará los programas de varias organizaciones ucranianas, llamadas discretamente “nacionalistas”, dirigidas a los jóvenes. Pero la verdadera naturaleza de esas organizaciones es nazi. Desde los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, el nacionalismo ucraniano, como el del “héroe” Stepan Bandera, es la antesala del hitlerismo o el propio hitlerismo travestido con otros colores.

Para aprovecharse de los fondos públicos, algunas organizaciones juveniles nazis se califican como “banderistas” y otras como defensoras de los “cyborgs”, que es como llaman a los soldados ucranianos que combatieron en el aeropuerto de Donetsk, cometiendo numerosos crímenes de guerra contra la población civil. Otro ejemplo es el Congreso de Jóvenes Nacionalistas, cuya página ucraniana de Wikipedia afirma que “representa oficialmente los puntos de vista de la OUN-B en el ámbito de la juventud”.

La OUN-B colaboró con los nazis durante la Segunda Guerra Mundial y sus voluntarios masacraron, entre otros, a judíos y polacos. Los nazis ucranianos ni inventan nada, ni se preocupan por disimular. Su sitio web muestra la foto de uno de sus miembros con un parche en el que se puede leer “Україна понад усе”, que es una traducción de la consigna nazi “Deutschland uber alles” (“Ucrania por encima de todo”).

Otra organización financiada por el Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes es la “Juventud del Pueblo Ucraniano” que, en su propia página web, afirma abiertamente haber participado en la Revolución Naranja y en la “Revolución de la Dignidad”, que es como llaman allá al Golpe de Estado de 2014.

La Unión de la Juventud Ucraniana ganó premios por proyectos con nombres evocadores como “el camino del guerrero” y celebra el aniversario de la muerte de Roman Shukhevich, comandante del batallón 201 Schutzmannschaft, que participó entre otras cosas en la masacre de Babi Yar en la Segunda Guerra Mundial.

Algunas organizaciones, como el colectivo de exploradores llamados “Plast”, pueden parecer inofensivas porque afirman ser apolíticas, pero no lo son. Sus fotos los muestran al pie de un monumento en Lvov en homenaje a la División SS Galicia y al Ejército Nacional Ucraniano, creado en marzo de 1945 por el III Reich, que incluía la mencionada División SS Galicia entre otros.

Estos exploradores confiesan que han participado activamente en el siglo XX en las “guerras de independencia de Ucrania” y que actualmente defienden las fronteras de su país en el este, es decir, que apoyan y participan en la Guerra del Donbas.

Otro de los colectivos subvencionados, el “Centro Nacional de Defensores de los Derechos Humanos” está dirigido por Denis Polichtchouk, que pertenece al grupo neonazi C14 y está acusado de haber asesinado al escritor Oles Buzina. Otra rama vinculada a C14, denominada “Asamblea Educativa”, también está financiada por el gobierno para su proyecto “Estamos orgullosos de los ucranianos”.

Por si a alguien le quedan dudas: el C14 ha sido definido como organización neonazi por el Consejo Atlántico (la OTAN), el Parlamento Británico y varios medios de comunicación, como el Washington Post o Reuters.

Otros tinglados que maman del dinero público no dejan lugar a dudas; no hay más que leer sus nombres. El proyecto “Invicto Yaroslav Melnik” se refiere a uno de los cabecillas de la OUN-UPA que ecreó durante la Segunda Guerra Mundial en Ucrania.

Las subvenciones oscilan entre 120.000 y 450.000 jrivnias por cada uno de los proyectos, y hay que tener en cuenta que algunas organizaciones han presentado varios. Por ejemplo, sólo la Unión Juvenil Ucraniana recibirá al menos 1,6 millones de jrivnias (unos 60.000 euros).

Según el sitio Strana.ua, si juntamos todas esas organizaciones neonazis, suman casi la mitad del presupuesto asignado, es decir, 8 millones de jrivnias (casi 300.000 euros) de los 20 millones de jrivnias asignados.

Ese total sólo incluye los proyectos para los que se ha indicado una cantidad determinada de dinero. Otros, como el número 83 del “Centro Nacional de Defensores de los Derechos Humanos”, cobrarán dinero “a fondo perdido” en cantidades a las que ni siquiera se les pone un límite.

Las organizaciones juveniles no es la única vía que ha encontrado el gobierno ucraniano para financiar a las organizaciones neonazis discretamente. El 15 de enero un proyecto de ley incluía a la Guardia Nacional, compuesta principalmente por batallones neonazis, entre ellos el Azov, dentro de las instituciones de inteligencia militar, abriendo así la vía a la financiación de sus actividades de espionaje, incluso en el extranjero, como en Rusia por ejemplo.

De esa manera Ucrania pretende financiar el envío de neonazis a espiar al extranjero y a cometer actos terroristas en Rusia. Varios miembros de Azov y de Sector Derecho han sido detenidos en Rusia por preparar atentados terroristas.

—http://www.donbass-insider.com/fr/2020/02/10/ukraine-finance-programmes-jeunesse-organisations-neo-nazies/

Semejanzas y diferencias entre el fascismo clásico y nuestros fachas folclóricos

Darío Herchhoren

Cuando comparamos a los fascismos clásicos con los nuevos fachas de toda la vida, alcanzamos a ver que realmente los nuestros son unos personajes inefables, que son peligrosos, pero que no dejan de ser unos auténticos payasos, y que ni siquiera llegan a ser fascistas en el sentido en que el fascismo se conoció en Italia y luego en Alemania.

El fascismo como doctrina aparece en un libro sobre la superioridad de la raza aria, a mediados del siglo XIX en Francia, y es obra de José de Gobineau, un marqués francés, que habla de razas superiores e inferiores, y donde pone de resalto la superioridad de la raza aria.

He aquí el primer error de Gobineau, que considera a los arios una raza. Sobre la tierra hay raza blanca, negra, amarilla y cobriza, y no hay más. Los arios son un pueblo originario de la India, que luego ocupa partes del norte de Europa, dando origen a la nación alemana, a la sueca, a la noruega y a la danesa.

Si consultamos al antropólogo norteamericano Raimond Ferst, en su libro Razas Humanas, nos dice que las razas humanas en tiempos de los faraones de Egipto, estaban tan mezcladas como lo están hoy. Raimond Ferst, escribió su libro en el siglo XX, y hay una edición actualizada del mismo publicada por la editorial Eudeba de Buenos Aires, de los años setenta del pasado siglo.

Siguiendo su pensamiento, debemos llegar a la conclusión de que en realidad hablar de razas en estos tiempos es un anacronismo, y que lo correcto sería hablar de pueblos que habitan la tierra.

Pero, el objeto de esta entrada, es señalar algunas de las características del fascismo en sus diversas versiones; y por eso es de señalar como una característica fundamental la intervención del estado en la economía, y sobre todo poner de manifiesta que tanto en Italia como en Alemania donde el fascismo dispuso de todo el poder, su aparición se produce cuando el movimiento obrero está en plena efervescencia, y muy cerca de tomar el poder. En Italia las revueltas obreras en el norte, y sobre todo en Milán, Génova y Turín, donde las empresas están en situación de quiebra, y presagian un mal final, es donde el fascismo, recurre a la fuerza para aterrorizar a la población y promete orden, y sobre todo trabajo a los miles de desempleados que pululan por las ciudades poniendo en peligro el orden establecido.

Las fuerzas de izquierda como el partido socialista y el partido comunista encabezaban la lucha de los trabajadores en paro, por mantener activas las fábricas, tomándolas físicamente y haciéndolas funcionar sin sus patrones. Empresas como Ansaldo, Fiat, Olivetti, Pirelli que eran los motores de la economía italiana estaban exhaustas como consecuencia de la guerra mundial de 1914 1918, y la monarquía junto a los patronos, llaman en su auxilio a los fascistas, que con Mussolini al frente llegan a Roma, y son bendecidos por el rey Victor Manuel Saboya, quien nombra primer ministro a Mussolini.

Este inmediatamente pone en marcha su programa que consiste en inyectar enormes sumas de dinero en las empresas quebradas, prohibir las huelgas y el «lock out» patronal, bajar los salarios y acabar con los partidos políticos salvo el partido fascista. Todo ello con una feroz represión de las disidencias, para lo cual crea la OVRA, policía política que servirá de modelo a Hitler para crear la Gestapo.

Aquí es cuando la burguesía recibe a Mussolini como salvador, pero éste le impone como condición sine qua non, que la economía estará fuertemente intervenida por el estado, y nombra veedores en todas las grandes empresas, y se instaura una economía planificada. El estado se pone al servicio del gran capital; y es más; se produce una alianza del gran capital con el estado, en contra de la clase obrera, que es sometida y humillada.

En Alemania pasa exactamente lo mismo. Empresas como AEG, IG Farben, Pelikan, Telefunken, Bayer, Schering, Krupp, Schindler, que estaban pasando grandes dificultades, reciben el apoyo cuantioso del estado, y a cambio de ello deben acatar las instrucciones y órdenes que el estado nazi les impone.

La economía se planifica; no hay parados, y los salarios se bajan. No hay huelgas ni conflictos, y para garantizar esa situación de paz, está el partido nazi y la Gestapo.

Pero, ¿qué pasó en España?. España al declararse la guerra civil entre 1936 y 1939, era un país enormemente atrasado, con una parte importante de la población analfabeta, con un muy escaso desarrollo industrial, y luego de la guerra civil, destrozado y arrasado. Era una situación muy distinta a la de Italia y Alemania, que eran paises desarrollados. El fascismo español, dedica sus esfuerzos a la exportación de materias primas con muy poco valor agregado, a la producción de alimentos y gracias a su clima a promover el turismo barato y de baja calidad. Los fascistas españoles copian el saludo fascista (saludo romano), copian el águila imperial de Mussolini y crean el águila de San Juan; y en los desfiles militares del 18 de julio, día de la victoria fascista en la guerra civil, muestran un poderío militar iservible, que solo sirve para reprimir al propio pueblo español; se prohiben las huelgas y no hay partidos políticos. Solo existe el Movimiento Nacional, que es la falange española.

Al momento actual en Italia las ideas fascistas están siendo derrotadas; y en Alemania hay un cordón sanitario que impide que los nazis vuelvan a tener algún poder, aunque este sea municipal.

En España, el Partido Popular, continuador ideológico de la falange, se declara liberal en lo económico, y niega al estado cualquier intervención en la economía. El antiguo modelo ya está en desuso.

Pero al Partido Popular le ha salido un hijo díscolo; y ha parido a Vox, una formación abiertamente fascista, sin tapujos, pero que también en lo económico adhiere al liberalismo; es decir que el viejo fascismo se ha convertido en el nuevo partido de fachas, ya ni siquiera fascistas. El fascismo siempre tuvo como divisa la defensa del interés de la industria nacional y del trabajo nacional; pero estos fachas quieren seguir en la Otan, en la UE; y hablan de la oferta y la demanda como único fiel de la balanza que debe presidir la economía. ¿En qué quedaron las viejas ideas de protección del estado nacional, de la producción nacional, del trabajo nacional? Era todo un bulo. El fascismo nunca protegió la economía nacional, ni el trabajo nacional, ni la industria nacional. Lo único que hizo fue defender los intereses de la gran burguesía. Han descendido a la categoría de fachas en vez de fascistas.

La matanza franquista de ‘Los cien de Almonte’: lo que hacían es ‘matar y robar’

Juan Miguel Baquero

Manuel se acerca con un papel en la mano. Lo entrega al periodista, como carta de presentación. Tiene un título: Matarifes Almonte. Porque es un listado «con los asesinos de mi pueblo», dice. Alguno de esos nombres mató a su padre, Antonio, asesinado en septiembre del 36. Su hijo, 83 años después, sigue buscando sus huesos y denunciando a quienes lo ejecutaron. 83 años después, la matanza franquista de ‘los cien de Almonte’ sigue viva.

Las víctimas del franquismo en esta comarca de Huelva lindante con el Parque Nacional de Doñana ni siquiera han tenido la oportunidad de buscar las fosas donde yacen sus familiares. Hasta ahora. Tras décadas de espera, la tierra ha comenzado a dar respuestas sobre los posibles paraderos de quienes hoy, todavía, siguen siendo desaparecidos.

Las tareas de localización corresponden a un proyecto arqueológico financiado por el Ministerio de Justicia. Como otras en suelo andaluz, caso de Nerva, también en la provincia onubense, o Utrera (Sevilla). La comunidad es la más castigada por la violencia golpista, con al menos 45.566 víctimas en 708 fosas comunes.

Unas cifras globales que superan a la violencia de Estado en Argentina y Chile, juntas. Pero la Junta de Andalucía, mientras, cumple un primer año de Gobierno de PP y Ciudadanos, sostenido por la extrema derecha de Vox, sin aprobar la exhumación de ni una nueva tumba ilegal de la guerra civil o la dictadura de Francisco Franco.

«Llegaron cuatro golfos asesinos y se lo llevaron por ser de izquierdas, y ya está, por querer la democracia», arranca Manuel Rodríguez Castilla. Tiene «89 años bien cumplidos», remarca, y sigue buscando a su padre, Antonio Rodríguez Soltero. «Y tenían tan pocos cojones que los mataban amarrados», denuncia.

Manuel está sentado en una acera del cementerio de Hinojos. Por ahí dicen los testimonios orales que estaría enterrado su padre y una parte de los cien vecinos que el fascismo mató en Almonte, incluida una mujer, conocida como Francisca la Charamusca.

Las máquinas han descartado unas primeras posibles ubicaciones. Queda seguir trabajando documentación y testimonios, en una tarea asumida por un equipo científico encabezado por la arqueóloga Elena Vera.

El mundo de la Memoria Histórica espera que el nuevo Gobierno de coalición PSOE–Unidas Podemos dé un impulso a las exhumaciones de fosas del franquismo. Empezando por las propias familias de represaliados.

Del otro lado del relato están las páginas casi en blanco que vienen sumando las derechas en Andalucía. Sin nuevas fosas aprobadas, más allá de las intervenidas este año que provienen de la legislatura anterior, como la del terror en Villaverde o la del Cojillo y las financiadas por el Estado, caso de la tumba que ejemplifica los asesinatos de madres «por sustitución».

O como el convenio a tres de Pico Reja en Sevilla, junto a la Diputación y adjudicado ya por el Ayuntamiento, y el inicio del Plan de Memoria 2020 sin aclarar cuánto ha gastado del presupuesto 2019.

Y, mientras, una parte de los más de 100.000 desaparecidos ya nunca podrán ser localizados. Como certificó el informe encargado por la Dirección General de Memoria Histórica del Ministerio de Justicia, “el tiempo sigue corriendo contra las víctimas del franquismo”.

«Es lo que hacían, matar y robar», continúa Manuel. Y «estos son los asesinos», reafirma señalando un listado con más de medio centenar de nombres, apellidos y apodos como el Caballero, el Tuerto, el Espartero o el Cojo Pataslargas. Todos de Almonte, «donde mismo vivo hoy», apunta el hijo de Antonio.

«Hemos convivido toda la vida con quienes mataron a nuestros padres». Porque eran «voluntarios matando gente» que nunca «han dicho nada en un juzgado», sostiene con firmeza. «Ya han pasado 83 años, ¿no voy a poder decir yo quiénes eran?», plantea.

La madre de Manuel, Isabel Castilla, quedó viuda en una madrugada a inicios de septiembre de 1936. «La dejan sola con un montón de criaturas». En su casa, aquel niño ya solo oiría «nada más que suspiros». Porque la represión fascista contra ellas tenía una saña especial. Los golpistas, en Almonte, mataron a 99 hombres y una mujer.

«Me llamo Mercedes Isabel Gómez Cabrera y soy familia de Francisca Cabrera Rodríguez, alias Frasquita la Charamusca». Ella es la única mujer asesinada entre ‘los cien de Almonte’. No estaba casada, no tenía hijos, no militaba en partidos o sindicatos. A la Charamusca «la matan como venganza a la familia».

Tras seis días detenida “la suben a un maldito carro, ya purgada y pelada”, camino al cementerio de Hinojos. “También nos dijeron que fue violada”, añade Mercedes. “Sufrió bastantes humillaciones”. Ahora su familia busca “que aparezcan y darles digna sepultura”.

Hacer Memoria. Como intentó en los años 80 el documental ‘Rocío’ de Fernando Ruiz Vergara. Una cinta “que fue bastante impactante para muchísima gente” porque un anciano aporta los nombres de algunos asesinos. “La persona mayor que sale es mi tío, Pedro la Cana”, confirma Mercedes Gómez. La película, censurada en plena democracia, sigue en la misma situación oficial y su autor acabó exiliado en Portugal, donde falleció. “Fue todo contra Fernando”, dice.

Porque España sigue remando contra la desmemoria. Y en esta zona de Huelva, acariciada por las brumas selváticas de la amenazada Doñana y las travesías marismeñas de las romerías rocieras, el olvido y la impunidad no son menos que en otros sitios.

Porque todo episodio tiene su rastro en el recuerdo, en las páginas pasadas. Y la matanza de ‘los cien de Almonte’ tiene germen y explicación en un caso ocurrido pocos años antes, como cuenta el libro Contra la República. Los «sucesos de Almonte» de 1932. Laicismo, integrismo católico y reforma agraria (Aconcagua Libros), de Francisco Espinosa Maestre. Dicen que fue un motín popular. «Es posible que muchos de los que gritaban ‘¡Viva la Virgen del Rocío!’ en lo que en realidad estuviesen pensando es en ‘¡Muera la República!’, como firma el historiador.

https://www.eldiario.es/andalucia/huelva/franquista-Almonte-Frasquita-Charamusca-asesinados_0_976052619.html

El grupo neonazi la Base planeaba desatar una guerra racista

El grupo neonazi la Base planeaba iniciar una guerra racista. Su máximo dirigente se las arregló para permanecer en el anonimato durante años. Recientemente su grupo fue objeto de redadas del FBI. Una investigación sobre terrorismo reveló que se estaban preparando para una guerra racista. Los miembros detenidos de la Base están acusados de crímenes racistas, de planear asesinatos, de posesión de armas y de dar refugio a fugitivos.

El dirigente del grupo operaba bajo los alias de «Lanza Normanda» y «Lobo Romano». Los miembros del grupo no conocen su verdadera identidad. Se sabe que el hombre es de Estados Unidos, se llama Rinaldo Nazzaro y tiene 46 años. También se sabe que alquila sus servicios como mercenario y afirma haber combatido en Rusia y Afganistán. Según la BBC operaba desde Rusia (*).

Su grupo, cuyo nombre recuerda a Al Qaeda, comenzó a reclutar mercenarios en 2018. Tienen células racistas por todo el mundo. Sus objetivos son iniciar una guerra específicamente dirigida contra negros y judíos. Los neonazis estaban lejos de ser el típico grupo de charlatanes de internet. Son responsables de los ataques a las sinagogas y otros ataques racistas. También organizaron campos de entrenamiento.

Rinaldo Nazzaro siempre quiso mantener un perfil bajo. No existe ninguna publicación a su nombre, ningún perfil en las redes sociales y ninguna aparición en ningún medio de comunicación. Su nombre aparece en muy pocos lugares, aparte de algunos papeles administrativos. Sin embargo, la información se obtuvo a través de una denuncia y una larga investigación. Nazzaro defendió la idea de los encuentros cara a cara, especialmente durante los campos de entrenamiento.

Un grupo antifascista de Oregón, Eugene Antifa, reveló que la Base estaba preparando un campo de entrenamiento. Afirman que Nazzaro había comprado tierras con ese propósito. La alerta siguió a una revelación de las discusiones internas del grupo. Como resultado, la policía y los medios de comunicación se interesaron en el caso. El comprador de la tierra, sin embargo, trató de ocultar su identidad por diversos medios. Sin embargo, una de las direcciones dadas pertenecía a un socio cercano de Nazzaro. Para muchos neonazis, el hombre es en realidad un policía infiltrado o un espía. Su trabajo estaba destinado a sacar a sus colegas de las sombras.

(*) https://www.bbc.com/news/world-51236915

La caza de un demonio (el nazismo) alimentó otro demonio (el sionismo) a base de mentiras

Simon Wiesenthal
Guy Walters

Desde principios de los años 60, el nombre de Simon Wiesenthal se convirtió en sinónimo de cazador de nazis. Su estatus es el de un santo laico. Fue nominado cuatro veces para el Premio Nobel de la Paz, nombrado caballero honorario en Gran Bretaña, ha recibido la Medalla Presidencial de la Libertad en EE.UU., la Legión de Honor Francesa y al menos otras 53 distinciones, y a menudo se le han acreditado unas 1.100 «cabelleras» nazis. Es mejor recordado por sus esfuerzos para rastrear a Adolf Eichmann, un notorio criminal de guerra.

Sin embargo, su reputación se basa en la arena. Era un mentiroso… y uno muy malo. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta el final de su vida en 2005, mintió repetidamente sobre su supuesta persecución de Eichmann y sus otras hazañas como cazador de nazis. También inventó historias grotescas sobre sus años de guerra e hizo falsas afirmaciones sobre su educación universitaria. Hay tantas inconsistencias entre sus tres principales memorias autobiográficas, y entre estas memorias y los documentos contemporáneos, que es imposible construir una narrativa fiable basada en ellas. La falta de respeto de Wiesenthal por la verdad permite cuestionar todo lo que escribió o hizo.

Si su duplicidad tenía un motivo, probablemente se basaba en buenas intenciones. Porque sus mentiras no son los únicos descubrimientos impactantes que he podido hacer mientras estudiaba la fuga de los criminales de guerra nazis. Encontré una falta de voluntad política para cazarlos. Muchos de ellos podrían haber sido llevados ante la justicia si los gobiernos hubieran estado dispuestos a asignar incluso pequeñas cantidades de dinero para este fin.

Nació en 1908 en Buczacz, en Galicia, que entonces pertenecía al Imperio Austrohúngaro y ahora en Ucrania. Después de la Primera Guerra Mundial, Buczacz cambió de manos muchas veces, de polacos a ucranianos y luego a las fuerzas soviéticas. En 1920 Wiesenthal, de 11 años de edad, fue atacado con una espada por un ucraniano a caballo que le cortó el muslo hasta el hueso. Wiesenthal vio la cicatriz como una de las muchas pruebas de que estaba protegido de una muerte violenta por un “poder invisible” que quería mantenerlo vivo para un propósito particular.

Sus antecedentes eran ideales para cualquier aspirante a fabulista. Como muchos otros en Galicia, Wiesenthal pasó su infancia inmerso en el género literario polaco de la narración de cuentos contados durante las comidas. En un lugar como el Buczacz de los años 20, la verdad era un concepto bastante elástico. A la edad de 19 años, se matriculó como estudiante de arquitectura en la Universidad Técnica de Praga, donde descubrió su vocación de narrador y dio espectáculos unipersonales.

Sus estudios no fueron tan bien. Aunque la mayoría de sus biografías, incluyendo la del sitio web del Centro Simon Wiesenthal, indican que se graduó, en realidad no completó sus estudios. En algunas biografías se afirma que se graduó como ingeniero de arquitectura en el Politécnico de Lvov, en Polonia, pero no hay ningún registro de sus estudios allí en los archivos públicos de Lvov y su nombre no figura en el registro polaco de arquitectos e ingenieros de construcción de la preguerra.

Toda su vida afirmó fraudulentamente que tenía un título; su membrete lo mostraba con orgullo.

Del mismo modo, hay grandes contradicciones en sus dramáticos relatos de la Segunda Guerra Mundial. Estaba en Lvov cuando cayó ante los nazis en 1941. Afirma que él y un amigo judío llamado Gross fueron arrestados a las 4 p.m. el domingo 6 de julio, una de las pocas fechas que permanecen inalteradas en su siempre cambiante biografía. Sin embargo, siempre que es tan preciso, suele mentir.

Lanzados a prisión, fueron puestos en fila con otros 40 judíos en un patio. La policía auxiliar ucraniana comenzó a disparar balas rúnicas en la nuca de cada hombre, avanzando hacia Wiesenthal. Fue salvado por las campanas de una iglesia que llamaba a la oración del atardecer. Increíblemente, los ucranianos interrumpieron sus ejecuciones para ir a misa. Los supervivientes fueron llevados a celdas donde Wiesenthal afirma que se durmió. Fue despertado por un amigo ucraniano de la policía auxiliar que lo salvó a él y a Gross diciéndoles que se hicieran pasar por espías rusos. Fueron interrogados brutalmente -Wiesenthal perdió dos dientes- pero fueron liberados después de limpiar la oficina del comandante.

El relato de esa sensacional fuga -uno de los más famosos de Wiesenthal y que ayudó a establecer la noción de su misión divina- es con toda probabilidad completamente fabricado. Ciertamente, los ucranianos llevaron a cabo brutales pogromos en Lvov a principios de julio de 1941, pero fueron seguidos por una pausa y sólo se reanudaron el 25 de julio. Según el testimonio de Wiesenthal a los americanos que investigaron los crímenes de guerra, no fue arrestado hasta el 13 de julio, cuando logró huir gracias a un soborno. Al datar su arresto en el 6 de julio, su historia encajaba en el calendario de los pogromos.

A finales de 1941 Wiesenthal estaba en Janowska, un campo de concentración cerca de Lvov. Asignado a pintar insignias nazis en locomotoras soviéticas, se hizo amigo de Adolf Kohlrautz, el inspector jefe del taller, que se oponía secretamente al nazismo. Aparentemente el 20 de abril de 1943 fue seleccionado de nuevo para una ejecución masiva. La Janowska SS lo había escogido entre los judíos para ser fusilado durante una sombría celebración del 54 cumpleaños de Hitler. Caminaron silenciosamente hacia una gran zanja de arena, de dos metros de profundidad y 450 metros de largo. Allí pudieron ver algunos cadáveres. Obligados a desnudarse, tuvieron que caminar en fila india por un pasillo de alambre de púas llamado la cañería para ser tiroteados uno a uno al borde de la zanja.

Un silbido interrumpió los disoparos, seguido de un grito que decía “¡Wiesenthal!” Un hombre de las SS llamado Koller corrió hacia él y le dijo a Wiesenthal que lo siguiera. “Me tambaleé como un borracho”, recordó Wiesenthal. “Koller me dio un par de bofetadas y me devolvió a la realidad. Caminé de espaldas por la cañería, desnudo. Detrás de mí, el sonido de los disparos comenzó de nuevo, pero se detuvo mucho antes de que yo llegara al campamento”. De vuelta al campo, encontró un radiante Kohlrautz que había persuadido al comandante del campo de que era esencial mantener vivo a Wiesenthal para pintar un póster con una esvástica y las palabras “Agradecidos a nuestro Führer”.

Según Wiesenthal, el 2 de octubre de 1943 Kohlrautz le advirtió de que pronto serían liquidados el campo y sus prisioneros. El alemán le dio a él y a un amigo permiso para visitar una papelería en la ciudad, acompañado por un guardia ucraniano. Se las arreglaron para escapar por la puerta de atrás mientras el guardia esperaba delante.

Una vez más, parecía haber engañado milagrosamente a la muerte. Pero sólo tenemos su palabra. Según Wiesenthal, Kohlrautz fue asesinado en la batalla de Berlín en abril de 1945. Sin embargo, le había dicho a uno de sus biógrafos que Kohlrautz había sido asesinado en el frente ruso en 1944. Y en una declaración jurada hecha en agosto de 1945 sobre las persecuciones sufridas durante la guerra, omitió completamente esta historia. En este documento, como en su testimonio ante los americanos en 1945, menciona a Kohlrautz sin decir que este alemán le salvó la vida.

A partir de esto es imposible establecer una secuencia fiable de eventos en el curso de la vida de Wiesenthal durante la guerra. Con al menos cuatro versiones muy diferentes de sus actividades entre octubre de 1943 y mediados de 1944 -incluyendo su supuesto papel como oficial de la Resistencia-, merecen plantearse cuestiones importantes. En los decenios de 1970 y 1980, algunos, como Bruno Kreisky, el ex canciller austríaco, acusaron repetidamente a Wiesenthal de colaborar con la Gestapo. Las afirmaciones de Kreisky fueron apoyadas por pruebas no confirmadas de los gobiernos soviético y polaco. Wiesenthal lo demandó y ganó el caso.

Sea cual sea la verdad, en noviembre de 1944 Wiesenthal estaba en Gross-Rosen, un campo cerca de Wroclaw. Le dijo a Hella Pick, su biógrafo, que había sido obligado a trabajar descalzo en la cantera del campo y que pronto descubrió que el equipo de 100 prisioneros asignados a la brigada de trabajo se reducía en una persona al día. Después de unos días, se aseguró de que su turno estaba cerca. “Mi verdugo estaba detrás de mí”, recordó, “listo para romperme el cráneo con una piedra. Me di la vuelta y el hombre, sorprendido, dejó caer su piedra y me aplastó el dedo del pie. Grité de dolor”.

La rápida reacción de Wiesenthal y sus gritos aparentemente le salvaron la vida porque había una especie de inspección ese día -pensó que debía ser la Cruz Roja-, así que fue llevado a la clínica de emergencias. Le amputaron el dedo del pie sin anestesia mientras dos hombres lo sostenían. Al día siguiente, Wiesenthal dijo que estaba agonizando. El doctor regresó y vio que tenía una ampolla llena de pus en las plantas de los pies. “Lo cortó y la gangrena brotó por toda la habitación”.

Una vez más, hay que poner en duda uno de los “milagros” de Wiesenthal. En primer lugar, esta historia no aparece en ninguna otra biografía o declaración. Segundo, si la Cruz Roja hubiera realizado una inspección ese día, las SS habrían detenido temporalmente las ejecuciones. Y de hecho, a la Cruz Roja no se le permitió ir a los campos en ese momento. Finalmente, las consecuencias médicas parecen muy poco probables.

Poco después, según el relato de Wiesenthal, se las arregló para caminar 200 kilómetros al oeste de Chemnitz después de la evacuación de Gross-Rosen. Caminar con un pie gangrenoso y un dedo recientemente amputado debería haber sido un infierno. Como un zapato, tenía la manga de un viejo abrigo envuelta alrededor de su pie con un poco de alambre. Utilizó un palo de escoba como bastón. De los 6.000 prisioneros evacuados a pie, sólo 4.800 llegaron a Chemnitz. Con su pie infectado, Wiesenthal tuvo la suerte de ser uno de ellos.

Desde Chemnitz, los prisioneros llegaron al campo de Mathausen cerca de Linz, Austria. Wiesenthal llegó allí en la helada noche del 15 de febrero de 1945.

En “Asesinos entre nosotros” cuenta que él y otro prisionero, el príncipe Radziwill, se apoyaron mutuamente en su camino hacia el campo. El esfuerzo fue demasiado grande y se desplomaron en la nieve. Un hombre de las SS disparó un tiro que se interpuso entre ellos. Como los dos hombres no se levantaron, fueron dados por muertos a temperaturas bajo cero. Cuando llegaron los camiones para recoger a los que habían muerto en la marcha, Wiesenthal y Radziwill, inconscientes, fueron arrojados a una pila de cadáveres. En el crematorio los prisioneros que descargaban los cuerpos se dieron cuenta de que estaban vivos. Se les puso bajo una ducha fría para descongelarlos y a Wiesenthal le llevaron al Bloque VI, el “bloque de la muerte” para los pacientes condenados.

En 1961 entrevistado para los archivos de Yad Vashem por el periodista israelí Haim Maas acerca de sus años de guerra, Wiesenthal informó de que la infección de su pie se había vuelto verde azulado y se había extendido a su rodilla. Estuvo en el pabellón de la muerte durante tres meses hasta el final de la guerra. Demasiado débil para levantarse de la cama, afirmaba haber sobrevivido, increíblemente, con 200 calorías diarias, simplemente con un trozo de pan o una salchicha que un amigo polaco había introducido de contrabando para él.

Mathausen fue liberado el 5 de mayo de 1945. A pesar de su peso de apenas 50 kilos, Wiesenthal había salido corriendo para recibir a los tanques americanos. “No sé cómo me las arreglé para levantarme y caminar”. Si pudo caminar, fue porque su pierna gravemente infectada tuvo que ser tratada durante los tres meses anteriores, ya sea por amputación o antibióticos. Sabemos que no fue amputado y que el tratamiento con antibióticos no era común para los pacientes judíos en los campos de concentración. Una vez más, es como si un milagro hubiera ocurrido.

La velocidad de la recuperación de Wiesenthal es tan sorprendente que uno podría pensar que no estaba tan enfermo como decía. Sólo veinte días después de su liberación, escribió al comandante americano del campo para preguntarle si podía participar en la asistencia a las autoridades que investigaban los crímenes de guerra. Afirmando haber permanecido en 13 campos de concentración -en realidad no fue a más de seis campos- Wiesenthal entregó una lista de 91 nombres de los que se sentía responsable de un “sufrimiento incalculable”.

Según la mayoría de los relatos, Wiesenthal había preguntado si podía unirse a los investigadores de crímenes de guerra americanos, pero éstos se negaron, diciéndole que no estaba lo suficientemente bien. Después de ganar algo de peso, volvió al caso y fue asignado a un capitán con el que Wiesenthal afirma haber capturado su primera “cabellera”, un guardia llorón de las SS llamado Schmidt.

“Hubo muchos más en las semanas siguientes”, escribió más tarde Wiesenthal. “No había necesidad de ir lejos. Prácticamente podrías matarte caminando”.

Un curriculum vitae escrito después de la guerra no menciona su trabajo para los americanos pero cita su actividad como vicepresidente del Comité Central Judío en Linz, en la zona de ocupación americana. Su tarea era recopilar listas de supervivientes que otros supervivientes pudieran consultar en la búsqueda de sus seres queridos.

Durante al menos un año después del final de la guerra, otra de las tareas de Wiesenthal fue ejercer una fuerte presión en nombre de sus correligionarios judíos; se convirtió en presidente de la Organización Internacional de Campos de Concentración, que tenía su sede en París. También había establecido contactos con el Plan Brichah, que enviaba en secreto a los judíos de Europa a Palestina.

Hasta febrero de 1947 no creó la organización que lo hizo famoso: el Centro de Documentación e Historia Judía de Linz. Su propósito era recopilar información sobre la Solución Final con el fin de procesar a los criminales de guerra. Wiesenthal afirmó haberla creado debido a los comentarios antisemitas hechos por un oficial americano, lo que le hizo darse cuenta de que los Aliados no cazarían a los nazis, como era necesario.

Es triste, pero tenía razón. Él y su equipo de 30 voluntarios recorrieron los campos de desplazados recogiendo pruebas de las atrocidades cometidas por los antiguos prisioneros de los campos de concentración. En total, el equipo de Wiesenthal compiló 3.289 cuestionarios, una hazaña mucho más extraordinaria que cualquier cosa que los Aliados pudieran lograr.

Wiesenthal murió en 2005 a la edad de 96 años y fue enterrado en Israel. Los homenajes y elogios eran numerosos y excesivos, y en la época ocupada podría haber sido mezquino disminuirlo en vista de los muchos aspectos positivos del papel que desempeñaba. Era fundamentalmente un “showman” y cuando encontró su papel como el principal cazador de nazis del mundo, lo interpretó bien. Como es el caso de muchos espectáculos populares, era imposible para los críticos decir al público que el Gran Espectáculo de Wiesenthal era poco más que una ilusión. Al final fue una ilusión creada para una gran causa.

El artículo que traducimos estaba en este enlace hasta el año pasado:
http://entertainment.timesonline.co.uk/tol/arts_and_entertainment/books/book_extracts/article6718913.ece
Pero ha desaparecido por motivos obvios de censura, así que para leerlo hay que recurrir a otro enlace:
https://web.archive.org/web/20091103094210/http://entertainment.timesonline.co.uk/tol/arts_and_entertainment/books/book_extracts/article6718913.ece

El artículo se compone de extractos del libro que el autor había publicado el año anterior: Hunting Evil: The Nazi War Criminals Who Escaped and the Quest to Bring Them to Justice, Random House, Nueva York, 2009

Sardinas: el movimiento antifascista se pone en pie en Italia pero se tambalea como un flan

Manifestación antifascista en Bolonia
El movimiento italiano de la sardina planea celebrar un congreso en marzo. La iniciativa comenzó a mediados de noviembre, cuando el viceprimer ministro Matteo Salvini, capataz del partido fascista Liga Norte organizó un espectáculo en Bolonia para lanzar su candidatura a las elecciones regionales que se celebraron ayer.

En Europa el tratamiento mediático del fascismo sólo los pone en primer plano por sus triunfos electorales, no cuando fracasan, como ocurrió ayer. Tampoco narran el movimiento de resistencia que desencadenan en su contra.

El espectáculo fascista de Bolonia tuvo su réplica popular la semana pasada cuando 40.000 personas se manifestaron en paralelo para impedir la victoria electoral del candidato de la Liga fascista.

El movimiento de la Sardina surgió cuando cuatro jóvenes (Mattia Santori, Roberto Morotti, Giulia Trappoloni y Andrea Garreffa) crearon una página en Facebook llamada “6000 sardinas contra Salvini”. El anuncio pedía que cada cual creara su propia sardina para “participar en la primera revolución del pescado de la historia”. El nombre promueve que los antifascistas llenarán las calles como sardinas y avanzarán juntos como un gran banco de pescado.

El manifiesto que publicaron al día siguiente de su primera manifestación organizada es insípido y está lleno de vaguedades, al estilo del 11-M en España. El movimiento “no está contra nadie, hemos tratado de despertar a un pueblo cansado de ver sus valores pisoteados”. En los últimos días, en un mensaje de amplia difusión, Santori habló de una “reafirmación de la democracia: somos antifascistas, por la igualdad, contra la intolerancia, contra la homofobia”.

El 14 de diciembre otras 100.000 personas protestaron en Roma contra el fascismo y la discriminación. Carla Nespolo, presidenta de la Asociación Nacional de Partisanos Italianos, dijo: “La Constitución Italiana no es neutral contra el fascismo, es antifascista”.

Buena prueba de la ambugüedad son los apoyos que vienen recibiendo, como el que procede del Movimiento Cinco Estrellas (M5S), que es uno de los partidos en el gobierno. El PD, otro de los partidos de la coalición gobernante, también habla abiertamente de cooptar a las Sardinas.

También han recibido la bendición de personalidades como los antiguos Primeros Ministros Romano Prodi y Mario Monti, que representan mejor los intereses de la oligarquía financiera europea, y el Cardenal Pietro Parolin del Vaticano.

Como ven, las Sardinas se han lanzado al charco, pero les falta romper amarras. Están en proceso de discusión con varios grupos de esos “alternativos” que se introducen en todos los guisos. Rifondazione Comunista ha llamado a participar en el movimiento. Las Sardinas no se oponen a casi nadie, por lo que se ganan el aprecio de casi todos.

Sin embargo, es imposible luchar contra el fascismo sin enfrentarse, simultáneamente, al socialfascismo y el reformismo, que son los socios “de izquierda” de los anteriores.
Cuando en una parte del movimiento penetra la gangrena, es mejor cortar por lo sano. No se puede ser siempre tan simpático.

El Ejército oculta un brote de gripe A en su centro de formación de tropa de Cáceres

El colectivo clandestino Ciudadanos de Uniforme ha difundido a través de sus canales de Telegram que el Centro de Formación de Tropa (CEFOT) de Cáceres, está afectado desde el sábado por un brote de Gripe A que hasta el momento afecta a 11 militares.

Sin embargo, no han activado ningún protocolo de emergencia que evite su propagación, ya que han enviado a sus domicilios a los afectados, cancelando incluso los arrestos. También habría 25 infectados por gripe común.
Historial de malos tratos
El colectivo denuncia que en este CEFOT es habitual el maltrato a la tropa por parte de superiores. «Hemos caído de camareta en camareta y no han cambiado a nadie de cama, ni puesto en cuarentena, ni nada para evitar que se extendiera más«, según nos ha explicado uno de los filtradores.

«Lo de maricones, flojuchos y débiles también es verdad, un rebajado es una escoria aquí dentro«.

El CEFOT de Cáceres se hizo conocido días atrás, tras difundirse un vídeo de un ejercicio en el que un brigada se burla de varios militares de tropa que están haciendo un ejercicio sobre una piscina artificial con agua podrida. En el vídeo se vé a uno de los soldados vomitando durante la maniobra, provocando las risas del responsable a cargo.

El represor argentino Adolfo Scilingo tendrá derecho a un subsidio por su reciente acceso al tercer grado

Adolfo Francisco Scilingo, exmilitar argentino, en entrevista con VozpópuliDiego Herchhoren
Según el diario digital Vozpópuli, Adolfo Scilingo disfruta ya del tercer grado penitenciario trabajando en una iglesia del Centro de Madrid, a instancias de la pastoral penitenciaria.
La Junta de Tratamiento de la prisión de Alcalá-Meco ha dado luz verde a la salida del responsable de la muerte de decenas de ciudadanos argentinos que fueron arrojados vivos al mar, tras haber sido secuestrados por el Estado argentino en función de su actividad política.
Scilingo no ha resarcido a las víctimas y ni siquiera ha pedido perdón por sus crímenes. Es más, según el editor de Vozpópuli, el ex piloto de los vuelos de la muerte se retracta de lo que dice en su día y se postula casi como un preso político. Basa su novedosa tesis en una investigación elaborada por mí donde denuncié la participación de militares españoles en los «cursos de tortura» de la Escuela de Mecánica de la Armada, uno de los mayores campos de concentración de la dictadura militar, y a los que Baltasar Garzón en su día rechazó investigar (no es lo mismo actuar contra militares de un país del tercer mundo que hacerlo con los del Estado que te da de comer, podríamos pensar).
Scilingo, que ya ha accedido a llamado «régimen de semilibertad«, podrá acceder a un subsidio de desempleo que le permitirá cobrar 430 euros durante seis meses, prorrogables hasta 18. 
Es sin duda un caso de extraordinaria relevancia por cuanto que España es de los pocos países que trata con tanto mimo a un condenado en firme por crímenes contra la humanidad que, en condiciones normales, debería fallecer en prisión.

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