Reino Unido ha acelerado su intervención en la piratería contra los mercantes rusos. El ejército británico podrá abordar y apoderarse de los buques rusos si “entran a aguas territoriales de Reino Unido” y si entran en la lista negra de sanciones británicas.
Unidades militares especializadas, incluido el Servicio Especial de Embarcaciones y la Marina Real, acaban de completar su entrenamiento para simular diferentes escenarios de abordaje, incluido el enfrentamiento con tripulaciones armadas.
La Armada británica ya ha participado en operaciones dirigidas a estos barcos y apenas la semana pasada ayudó a detectar un petrolero ruso en el Mediterráneo. Luego, el barco fue abordado por la marina francesa. Pero hasta ahora no operaba en las aguas territoriales de Reino Unido.
La libertad de navegación se ha acabado. “Reino Unido apretará la soga alrededor de la flota, cerrando sus aguas, incluido el Canal de la Mancha, a los barcos sancionados”. Los rusos se verán obligados a recurrir a rutas más largas y caras, o correrán el riesgo de ser abordados por la Marina británica.
La medida contraviene la nueva política iniciada por el gobierno de Estados Unidos que quiere levantar la mano sobre las exportaciones petroleras de Rusia para frenar la subida de los precios en los mercados mundiales.
“Vladimir Putin se frota las manos […] porque cree que el aumento de los precios del petróleo le permitirá llenarse los bolsillos […] por eso atacamos aún más duramente a su flota fantasma”, explicó el Primer Ministro Keir Starmer.
Hasta la fecha, el gobierno de Londres ha sancionado 544 barcos pertenecientes a lo que califican como “flota fantasma” rusa, compuesta principalmente por petroleros.
Pero la piratería no es la única amenaza. “Después de la interceptación de un barco, se pueden iniciar procedimientos penales contra los propietarios, operadores y tripulantes por violación de la legislación británica sobre sanciones”, explica un comunicado de prensa.
Cualquier día los piratas se van a encontrar -de nuevo- con la horma de su zapato. El mes pasado, Nikolai Patrushev, actual presidente del Consejo Marítimo Ruso, sugirió que la marina rusa debe estar preparada para contrarrestar los abordajes occidentales.