La Recording Academy ha concedido el Premio Grammy a título póstumo al nigeriano Fela Kuti. El galardón reconoce la trayectoria de un artista sin igual y un luchador africano de primera línea.

Fallecido en 1997, Kuti es una de las figuras más destacada de la música africana del siglo pasado. Su impacto en la historia de la música va a ser duradero. El “afrobeat” es un género único e inmediatamente reconocible, que fusiona ritmos africanos, jazz, funk y letras de denuncia anticolonial.

Nadie como él ha utilizdo la música como medio de protesta frente a la opresión política y social de Nigeria y, en general, del continente africano. Esta trayectoria singular, a menudo marcada por la persecución, forjó una reputación internacional duradera mucho antes de que las discográficas estadounidenses comprendieran el alcance de su influencia.

El músico nigeriano estructuró el “afrobeat” en composiciones largas, potentes secciones de metales y percusión repetitiva, influyendo profundamente en varias generaciones de músicos de África, Europa y Estados Unidos. Su obra ha inspirado a artistas del jazz, el hip-hop y el funk.

Es el primer artista africano en recibir un Grammy honorario por su trayectoria, un detalle importante que lo distingue de los artistas africanos que ya han ganado premios Grammy en categorías competitivas. El premio no reconoce un álbum o canción específica, sino una contribución musical considerada fundamental en el actual panorama musical.

La música y la lucha: dos caras de la misma moneda

En Nigeria el premio tiene un gran peso porque Kuti sigue siendo una figura central en la cultura popular, admirado tanto por su genio musical como por sus opiniones, siempre críticas. “Se supone que la música tiene un efecto. Si estás tocando música y la gente no siente algo, no estás haciendo una mierda. De eso trata la música africana. Cuando escuchas algo, debes moverte. Quiero mover a la gente a bailar, pero también a pensar. La música quiere una vida mejor, contra una vida mala. Cuando escuchas algo para tener una vida mejor y no tienes una vida mejor, debe tener un efecto en tí”, dijo en una entrevista.

No es posible separar su arte de su compromiso político. Su vida estuvo marcada por su cercanía a las reivindicaciones de los oprimidos. Cuando en 1969 realizó una gira con su banda por Estados Unidos, se vinculó a los Panteras Negras.

A regresar fundó una comuna, la República de Kalakuta, que se declaró independiente del régimen militar nigeriano. En 1978 fue destruida en una brutal incursión militar que hirió a Kuti y mató a su madre, una conocida luchadora contra el colonialismo en Nigeria.

Formó su propio partido político, al que llamó Movimiento del Pueblo (MOP), que defendía los postulados del primer ministro ghanés, Kwame Nkrumah, uno de los mayores impulsores del africanismo. También fue un ardiente defensor de Thomas Sankara y el socialismo.

El cineasta francés Jean Jacques Flori llegó a Lagos, la capital nigeriana, a principios de 1982 para dirigir una película que ahora ya es clásica: “La música es un arma”.

Le detuvieron más de 200 veces. En 1984 fue encarcelado y permaneció casi dos años entre rejas. Pero las detenciones y los juicios no lograron mermar su producción artística. Fue el compromiso político inquebrantable el que contribuyó a hacer del “afrobeat” un orgullo cultural africano.

En 1989 Kuti y su banda Egypt 80 publicaron un álbum contra el apartheid en Sudáfrica. Se titulaba “Bestias sin nación” y en su portada denunciaba a Ronald Reagan, a Margaret Thatcher y al presidente sudafricano, Pieter Willem Botha. El título de la composición surgió de una declaración de Botha, quien dijo que el levantamiento popular contra el apartheid “sacará a relucir la bestia que hay en nosotros”.

Hoy el legado de Fela está más vivo que nunca. El “afrobeat” continúa evolucionando, impulsado por nuevos artistas, mientras que sus composiciones siguen siendo estudiadas, versionadas y sampleadas. A escala internacional, las referencias a su obra son cada vez más frecuentes en festivales, documentales y producciones musicales contemporáneas. En 2023 la revista Rolling Stone incluyó a Kuti en la lista de los 200 mejores cantantes de todos los tiempos.

Tras su muerte, su hijo Seun continuó con la antigua banda, que se anuncia bajo el nombre de Seun Kuti & Egypt 80. Otros hijos, como Femi y Yeni Kuti, también son músicos en activo.

El Grammy ha sido un reconocimiento tardío, pero más vale tarde que nunca. La obra de Fela Kuti es cada vez más reconocida por las discográficas, incluso por las más grandes. El “afrobeat” ya no es un género marginal, sino una importante contribución a la música mundial.