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Los médicos de Estados Unidos llevaron la epidemia del Ebola a África occidental en 2014

Murciélagos: una tesis estúpida
Los periodistas liberianos llevan años estudiando si en 2014 el CDC (Centro para el Control de Epidemias de Estados Unidos) provocó el brote repentino del virus del Ébola en África occidental.

Hasta ahora han confirmado que durante al menos un año antes del brote del Ébola, el CDC controlaba un laboratorio de investigación que, en diferentes momentos, estaba estudiando muestras vivas del virus del Ébola.

En las instalaciones de investigación del CDC en Atlanta, los residuos sólidos del laboratorio se incineran en hornos de última generación y los residuos líquidos tienen su propia instalación de tratamiento.

Antes de la epidemia de Ébola no había nada de eso en Liberia. La investigación ha encontrado pruebas de que la eliminación de residuos sólidos del CDC fue tratada fuera del sitio por contratistas privados que quemaron todo en un incinerador cerrado.

Pero la investigación ha revelado que, además, en Liberia los residuos sólidos, incluidos los objetos punzantes, también fueron arrojados en vertederos a lo largo de Monrovia, la capital de Liberia.

Con cientos, si no miles, de liberianos se ganan la vida recogiendo los montones de basura, por lo que sólo era cuestión de tiempo que alguien fuera atrapado con una aguja hipodérmica del Ébola, lo que ha causado una epidemia de un virus mortal como nunca antes se había encontrado en África occidental.

Puede que no sean los residuos sólidos del laboratorio de investigación del CDC, sino también los residuos líquidos generados allí. La investigación revela que los desagües de los laboratorios del CDC no eran realmente diferentes de los del resto de Liberia, un país donde la capital no tenía electricidad, y mucho menos agua corriente.

Desde tuberías de laboratorio hasta zanjas, pasando por un arroyo donde la gente se bañaba, lavaba sus platos y ropa e incluso tomaba agua potable… no había un sistema moderno de contención de desechos líquidos, por no mencionar el tratamiento de lo que se desechaba mediante la mortífera investigación que llevaba a cabo el CDC en Liberia.

A la Organización Mundial de la Salud y otros colegas del CDC sólo se les ocurrió la ridícula “explicación” de que los africanos comían murciélagos infectados, del mismo modo que en los ochenta lanzaron la estupidez de que comían monos, para explicar la propagación del SIDA. Pero nadie ha explicado cómo los murciélagos viajaron 600 kilómetros entre el Congo y África occidental por primera vez en la historia.

Del mismo modo, fue la ONU quien llevó el cólera a Haití.

Los periodistas liberianos han descubierto que fue el CDC quien llevó el virus del Ébola vivo a Liberia para estudiarlo por lo menos un año antes del brote y no se molestó en traer sistemas modernos de saneamiento para evitar su propagación.

En el actual sistema sanitario mundial, ejemplo palmario de colonialismo, los africanos son los conejillos de Indias, el campo de experimentación para probar vacunas y todos tipo de fármacos. Para ello cuentan con el apoyo de las ONG sanitarias

El colmo es cuando todo ese tipo de organismos seudomédicos (OMS, CDC y otros) vuelven a sus países con la sonrisa bajo el brazo: la farmacopea moderna ha vuelto a triunfar; el hombre vence a la enfermedad; la epidemia del Ébola ha sido derrotada en África…

https://ahtribune.com/world/africa/2315-cdc-ebola.html

¿Quién mueve los hilos de la desestabilización en Nicaragua?

Desde el 18 de abril los altercados de grupos desestabililzadores ha dejado decenas de muertos y heridos en Nicaragua, pero no hay una insurrección popular contra el Gobierno, sino, por el contrario, la resistencia de todo el pueblo sandinista y no sandinista, contra Estados Unidos y la Unión Europea.

Desde hace décadas la Agencia Sueca Internacional de Cooperación al Desarrollo financia las redes antisandinistas en Nicaragua.

El imperialismo interviene en las protestas del lumpen, dada posición geoestratégica del país, que une América del Norte con América del Sur y permite el paso del Mar Caribe al Océano Pacífico. Para controlar a Centroamérica, tienen que mantener a Nicaragua como a Afganistán: en un estado de guerra permanente.
El año pasado la cámara baja del Congreso de Estados Unidos aprobó la ley “Nica Act” para bloquear los préstamos de instituciones financieras internacionales al gobierno de Nicaragua.

La Nica Act se aprobó cuando el presidente Ortega exigió a Washington el pago la indemnización de 17.000 millones de dólares sentenciada por la Corte Internacional de Justicia de La Haya en 1986, por el papel de la nación norteamericana en actividades militares y paramilitares contra Nicaragua.

La exigencia de Ortega ante Estados Unidos y su rechazo a la injerencia pone en riesgo los intereses de la oligarquía de Nicaragua: perder sus fuentes internacionales de financiación.

En Nicaragua la oligarquía capitalista se compone de una alta burguesía vinculada a las finanzas internacionales y las empresas multinacionales.

Michael Healey, actual portavoz del levantamiento es un simple empleado de una fábrica propiedad de capitales colombianos. Asimismo, José Adán Aguerri, presidente de la patronal COSEP (Consejo Superior de la Empresa Privada) no posee empresa alguna aparte del propio COSEP. La familia Pellas, que durante la Revolución de los ochenta declaró la huelga económica al Gobierno Sandinista y trasladó todo su dinero a los paraísos fiscales desde los que se dedicó a la especulación financiera, vio aumentar su poder e influencia con la guerra que desangró al país.

Precarización y derecho a huelga en el sindicato más grande de Argentina

Juana Galarraga y
Matthias Flammenman

La alteración de la normalidad cotidiana con la huelga, es una forma en que la clase trabajadora hace pesar el lugar que ocupa, la imposibilidad de que el sistema funcione sin sus manos, pies y cerebros puestos a trabajar.

La foto de la 9 de Julio vacía, sin transporte público, sin el embotellamiento de la hora pico cuando miles de almas se disponen a ingresar a sus puestos de trabajo, condensa la potencia de esa fuerza social que la CGT llamó a parar este 25J, pero a quedarse en su casa.

A pesar de los límites que las direcciones sindicales impusieron a la medida, la cotidianidad capitalista se vio interrumpida y la clase obrera se expresó como poder social de peso.

Mucho más potente hubiese sido la postal si esas miles de almas hubiesen salido a poblar el país de piquetes y movilizaciones, tal como hizo el sindicalismo combativo y la izquierda en la 9 de Julio y en varias grandes ciudades del interior. Mucho más potente hubiera sido la medida si la totalidad de la clase obrera hubiera podido sumarse a la huelga.

¿Por qué pudo comprar puchos en el kiosco el día del paro? También pudo ir a Mc Donald’s en vez de cocinar. ¿Por qué atendió su teléfono a eso de las 20 horas y una vocecita le comunicó una nueva promoción de Cablevisión desde un punto remoto del país? El paro podría haber sido mucho más contundente. El 25J podría haber sido un día imposible para que cualquiera de estas cosas sucedieran.

Así como la huelga es una forma de expresar el poder social de la clase trabajadora sindicalizada, afectando la normalidad de la vida cotidiana, aquellos sectores de la economía que se desarrollan en medio de una huelga como si nada, permiten ver cuál es el alcance de la precarización.

Un ejemplo claro son los comercios. El Sindicato de Empleados de Comercio (SEC) nuclea a alrededor de 1.200.000 personas. ¿Cuántas habrán tenido que asistir obligadas a sus trabajos? ¿Cuántos empleados de comercio ni siquiera están registrados?

El paro general es una buena oportunidad para echar luz sobre la situación de los miles de precarizados que no pudieron participar por ser contratados, por no tener representación sindical o estar en negro. Son quienes más sufren cuando hay ajuste. Los números muestran que las mujeres y los jóvenes menores de 30 años son el sector más afectado por la precarización, la informalidad y los bajos salarios.

Para miles, parar hubiera significado la pérdida del presentismo (en muchos lugares representa hasta un tercio del salario en mano) o peor aún, el despido. Aunque hayan tenido muchas razones para parar y sus condiciones laborales sean las peores, simplemente no pudieron hacerlo por temor a las represalias patronales.

Noelia trabaja en un call ubicado en el microcentro de la ciudad de Buenos Aires. Más de una vez se cruzó con gente del (SEC) repartiendo folletos en la puerta.

En una de sus primeras semanas de trabajo, mientras hablaba como autómata frente a la computadora con la vincha puesta, alguien tocó su hombro y la saludó. Noelia giró sobre su desvencijada silla. Sin poder sacarse la vincha y en los pocos segundos de “avail” (término con el que se conoce a los segundos o minutos de espera entre un llamado y otro), conoció a un joven y a una chica que le dijeron “hola, somos los delegados de la empresa”.

La escueta presentación se vio truncada por un llamado que cayó y Noelia tuvo que atender. El delegado le siguió hablando mientras ella dialogaba con una clienta al teléfono. Le extendió una planilla para que Noelia les pasara su mail. “Por cualquier duda que tengas con tu recibo de sueldo o lo que sea, nuestra oficina está al lado de la puerta o mandanos un mail”. La delegada apenas unos años mayor que ella le dejó en el box una serie de folletos del SEC.

Fue la única vez que Noelia vio las caras de los delegados en casi tres meses de trabajo. El sindicato que comanda el octogenario Armando Cavalieri adhirió al paro de la CGT. Sin embargo en el call donde ella trabaja, los delegados no dijeron nada al respecto ni enviaron un mail. Los encargados de comentar cómo se trabajaría ese día fueron los team leaders.

Días antes, box por box, cada uno de ellos pasó a preguntarles a los operadores de su equipo dónde vivían para evaluar la posibilidad de que se presentaran de todos modos, aunque no hubiera transporte público. La empresa depositaría plata en sus cuentas sueldo para “ayudarlos” con el costo del remise.

El ejemplo anterior muestra una de las formas en que la patronal presiona individualmente para que su personal no pueda parar. El sindicato que debería garantizar la efectividad de la huelga brilla por su ausencia.

Otra apretada fuerte se vivió en las sucursales del supermercado Coto. Sus trabajadores y trabajadoras denunciaron que la patronal amenazó con suspensiones y despidos a quienes adhirieran a la medida.

En este caso la suerte del personal de Coto también está atada al rol del SEC. En el país se garantizó que algunas sucursales mantuvieran bajas sus persianas, no así en todas. En Santa Fe, por ejemplo, el acatamiento al paro en las grandes cadenas de supermercados fue dispar. Walmart cerró sus puertas, pero Coto se mantuvo abierto.

En la Ciudad de Buenos Aires los comercios de Alfredo Coto abrieron durante el paro general. El referente gremial de las sucursales porteñas es Ramón Muerza, quien disputa la conducción del sindicato al histórico Armando Cavalieri.

Se sabe que Muerza es amigo del empresario Alfredo Coto, el hombre que atraviesa una causa judicial por tener un verdadero arsenal de armas escondido en un depósito de uno de sus hipermercados. Muerza, de hecho, se encuentra salpicado por esa denuncia.

De apretados y apretadores

El día del paro el empresario propietario de los supermercados “El Abastecedor”, se mostró durante todo el día como una gran víctima de la jornada. Jorge Munua denunció aprietes por parte de los delegados del SEC zona Oeste, para que no abriera su local en la localidad de Ituzaingó.

TN y otros noticieros tomaron el caso del señor y lo replicaron hasta el hartazgo para demonizar la medida de lucha de los trabajadores. Es que en la concepción del Gobierno, sus medios afines y los empresarios, el ejercicio del derecho a huelga es una actitud “extorsiva”.

Según respondió el sindicato en un comunicado, “El Abastecedor resistió durante años la participación sindical en la empresa, e hizo todo lo que tuvo a su alcance, incluidos despidos de compañeros, para evitar que sus trabajadores tuvieran un delegado gremial que defendiera sus derechos”. El mismo empresario admitió que el sindicato llegó hace poco a su establecimiento.

El SEC denuncia además que el empresario es “un negrero” y que las condiciones de trabajo del personal son muy irregulares.

Evidentemente la relación de este hombre de negocios y los delegados no es tan amigable como la de Muerza y Coto. Esto no redunda en la defensa irrestricta de las condiciones de trabajo del personal por parte de un sindicato altamente burocrático. De hecho el dueño del súper se encargó de remarcar cómo los delegados le pedían que “limpiara” gente que no respondía directamente a ellos. No se puede garantizar la veracidad de esta afirmación. Sin embargo, como bien saben trabajadores de otros lugares, la organización independiente y antiburocrática en Comercio es muy difícil.

Es una conducta común por parte de las conducciones burocráticas “sacar del medio” a los activistas que intentan organizarse por fuera de sus lineamientos y en esto comulgan con las patronales.

Las empresas de medios no hablan de quiénes son los que sufrieron la apretada más grande el día del paro. Como muestran los ejemplos, los sectores más precarizados fundamentalmente de los comercios, con o sin representación sindical, fueron presionados por la patronal y librados a su suerte por el sindicato.

Recuperar los sindicatos

La política que divide a los trabajadores entre quienes cuentan con derechos elementales y los que no, no es casualidad. La burocracia sindical la mantiene y alienta para restarle fuerzas a la clase obrera. Y esto favorece a los empresarios y a los burócratas sindicales que viven como ellos.

Manteniendo al 30 por ciento de la fuerza laboral en negro, la precarización y la tercerización laboral, las empresas se ahorran millones.

El paro fue contundente, pero faltó que pudieran expresarse cientos de miles que trabajan en condiciones precarias, bajo contrato o en negro. Para que la fuerza de la totalidad de la clase obrera se ponga en movimiento es imprescindible echar a la burocracia sindical que divide las filas obreras.

Hay que recuperar los sindicatos para que se pongan al frente de las demandas del conjunto de los explotados. Que luchen por terminar con la precarización, para que las mujeres cobren el mismo salario que los hombres por el mismo trabajo y para que peleen por el derecho al aborto.

Si el total de los 30 millones de trabajadores se unieran, no solo derrotarían el ajuste macrista, sino que podrían dar una solución de fondo a la crisis nacional.

http://laizquierdadiario.com/Comercio-precarizacion-y-derecho-a-huelga-en-el-sindicato-mas-grande-del-pais

Expulsión de extranjeros: Argentina precursora

Darío Herchhoren

El hecho de contar acontecimientos que tuvieron lugar hace ya más de un siglo, solo tiene sentido si ligamos esos hechos con la actualidad. Si no lo haemos así convertimos la historia en un cuento como los que nos contaban nuestros padres y abuelos antes de dormir. Lo que a continuación contaremos está dirigido a aquellos que todavía se asombran con las expulsiones de extranjeros que se producen en estos momentos y que atribulan a todos aquellos que consideran que los seres humanos merecen un trato mejor.

La República Argentina es una nación que se construyó sobre la base de enormes flujos migratorios, y fue en su tiempo un refugio para todos aquelos que huían de persecuciones, hambrunas y guerras que asolaban el mundo entero. Para ello, el imperio español que saqueó esas tierras y acabó con la vida de millones de aborígenes, y luego los gobiernos criollos que continuaron esa política de exterminio, había dejado una población muy escasa, y era necesario repoblar el país con inmigrantes, especialmente europeos de raza blanca y de religión cristiana.

Muchos de esos europeos eran  geentes que provenían de Italia y de Rusia, y que venían de sus paises de origen imbuidos de la ideología anarquista que habían leido en las obras de Bakunin y Malatesta. Eran en general gente culta que inmediatamente comenzaron a organizar los sindicatos de trabajadores que por millares se iban incorporando al trabajo en los frigoríficos ingleses que explotaban el negocio de la exportación de la carne vacuna, que había cobrado un enorme impulso con el descubrimiento de la refrigeración. Todos esos frigoríficos se instalaron en las cercanías de Buenos Aires, y especialmente en el partido de Avellaneda contiguo a la capital. La existencia de grandes concentraciones de trabajadores de la industria de la carne y muy poco después de la metalurgia, el cuero y la lana, creó un anillo de clase obrera en torno a la capital, muy combativo y reivindicativo, que chocó de inmediato con las jornadas abusivas y extenuantes a que eran sometidos esos trabajadores.

El conflicto estaba servido. Y estallaron esos conflictos, que giraron en torno a reclamar una jornada de ocho horas, con un descanco de un día los domingos.

Luego esas protestas reclamaron que a cada trabajador se le proveyera de ropa y calzado adecuados para el desempeño de sus tareas, y de un vaso de leche de vaca, más un descanso de media hora para comer en el lugar de trabajo.

Todo esto comenzó a darse en los años de 1895 a 1905, en que las luchas obreras tomaron un cariz insurreccional que no podía ser tolerado por la oligarquía terrateniente y ganadera que sacaba enormes beneficios a costa del sudor de los trabajadores, y para ello se aprobó la ley 4144, conocida como «ley de residencia» todavía vigente, que permitía expulsar del país a todo extranjero que vulnerara el «orden público». Es decir que se podía expulsar a todo extranjero que luchara por sus derechos y los de su clase. La ley 4144 se aprobó en 1905, y generó enormes movilizaciones en su contra, y algunos gobiernos argentinos no la aplicaron, pero tampoco la derogaron.

El año 1905 es el año de la sublevación del Potemkin; es también el año de la firma del tratado de alianza entre Alemania y el Imperio Austro Húngaro y ya se preparaba la primera guerra mundial. Era el año de la guerra anglo boer en sudáfrica que consolidó el dominio inglés en ese país, y es también el año en que por primera vez es elegido un diputado socialista en Argentina, en la persona del Doctor Alfredo Palacios, un gran defensor de los derechos sindicales de los trabajadores, que consiguio la jornada de ocho horas, un descanso semanal de un día y medio, el vaso de leche y el vestuario adecuado al trabajo desempeñado por cada trabajador.

También en esos años comenzó a crecer el partido radical a cuyo frente estaba uno de los grandes políticos argentinos, Hipólito Yrigoyen, que llegaría a la presidencia de la República Argentina en 1916, y que en 1917, año de la revolución bolchevique en Rusia, envió cargamentos de harina, carne y trigo a Rusia para aliviar la hambruna de los rusos como consecuencia de la contrarevolución y la intervención extranjera en esa nación. Sus palabras fueron célebres: «Los hombres son sagrados para los hombres y los pueblos son sagrados para los pueblos», en referencia a la revolución bolchevique y en contra de la intervención extranjera en Rusia.

Como vemos, las expulsiones no son una novedad, y nos revelan una constante: Los enemigos de los pueblos del mundo son siempre los mismos, y los pueblos también son los mismos; la clase obrera es siempre la misma clase y los explotadores también son los mismos. Entonces si los actores son los mismos; ¿por qué no hacemos como lo hicieron los explotados de entonces; pelear hasta lograr el objetivo?

La manada judicial

Rebeca Quintáns

Una decena de políticos catalanes, entre rejas muy lejos de sus hogares, como tantos militantes de ETA; como los jóvenes de Altsasu, que llevan 600 días de talego; donde ya han estado también varios titiriteros y donde podrían acabar otros seis chavales que han recuperado un pueblo, Fraguas, con una lista de raperos, actores y twiteros que crece día a día.  Y, mientras, los cinco violadores de los San Fermines, en la calle; Iñaki Urdangarín, en una cárcel de lujo reservada para él solito; y su mujer, viviendo en Suiza sin pensar ni por asomo en devolver el dinero robado; como tampoco lo harán Rodrigo Rato, Jordi Pujol, M. Rajoy y un largo etcétera, que ríen las gracias-amenazas a Jiménez Losantos, también en libertad, porque en la cárcel estos no están, ni se les espera.

El despropósito judicial ha traspasado ya todas las líneas rojas, huelga decirlo. Toca ya sacar conclusiones. Evidentemente, no son casos aislados (porque un juez singular esté pasado de vueltas), ni se puede solucionar reformando o derogando un par de leyes. El problema es sistémico, y viene de la misma raíz de nuestro sistema político: el régimen del 78.

Lo primero que se hizo mal fue mantener todo el aparato judicial del franquismo y dejar a los mismos perros con distintos collares.

Los próceres del régimen no sólo mantuvieron su estatus en los juzgados, sino que continuaron reproduciéndose sin problema con sus privilegios de casta: un elitista sistema de acceso a la judicatura facilitó el proceso, para que fueran mayoritariamente sus cachorros los que conseguían entrar por oposición. Ya dentro del cuerpo, los filtros democráticos desaparecen completamente.

Todo lo controla el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), un grupo selecto de 21 jueces elegidos a dedo por los partidos mayoritarios exclusivamente (PP y PSOE). De esos 21 miembros depende todo. Entre sus múltiples atribuciones están la de elegir al Presidente tanto del CGPJ como del Tribunal Supremo (son el mismo), a los Presidentes de Sala y Magistrados del Tribunal Supremo, a los Presidentes de los Tribunales Superiores de Justicia de las Comunidades Autónomas y a los miembros del Tribunal Constitucional. También se encarga de la selección, provisión de destinos, ascensos y régimen disciplinario de jueces y magistrados en general; de la inspección de juzgados y tribunales, y del amparo de los jueces o magistrados que se consideren inquietados o perturbados en su independencia. Por si fuera poco, fiscaliza, mediante la elaboración de informes, los anteproyectos de leyes y disposiciones generales del Estado y de las Comunidades Autónomas que afecten a determinadas materias, entre otras la organización, demarcación y planta judiciales. Y, como colofón, se encarga en exclusiva de la formación de futuros jueces, a través de la única escuela judicial de España (curiosamente en Barcelona).

En estas variadas tareas, como funcionan como una casta, todo suele quedar en familia. Los apellidos son principios de mayor peso que el mérito y la capacidad, y no es infrecuente encontrarse con sagas familiares como la del juez Ricardo González (el del voto particular absolviendo a la Manada), en la que todos los hijos han salido jueces, casualidades de la vida. La directora de la Escuela Judicial, Gema Espinosa, es la esposa del juez del Supremo, Pablo Llarena, que a su vez es hijo de dos magistrados del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (e instructor de la causa por el «procés»). Las escasas iniciativas para protestar por los abusos en este terreno han caído siempre en saco roto. Como cuando en noviembre de 2016 las principales asociaciones profesiones denunciaron que en el CGPJ “no se respetan los criterios de competencia” y que se efectúan nombramientos de personas que tienen vínculos familiares con vocales del Órgano de Gobierno de los jueces o con cargos de la cúpula de la Fiscalía General del Estado. Venía a cuento del nombramiento Rafael Fernández, entonces fiscal en Sabadell e hijo del magistrado del Tribunal Supremo Rafael Fernández Valverde, que fue elegido entre otros 23 candidatos en apariencia con mayor experiencia profesional o tiempo en el ejercicio de la profesión, con el voto a favor del propio presidente del CGPJ, Carlos Lesmes.

Y del caso del hijo de la actual pareja de Eduardo Torres Dulce, anterior Fiscal General del Estado, que fue promocionado como letrado del Gabinete Técnico del Tribunal Supremo.

Desde las altas instancias se controla todo, y si algún juez les sale díscolo por méritos propios, siempre pueden desplazarlo, marginarlo y, en los casos más extremos, inhabilitarlo. A través del Tribunal Superior de Justicia (cuyos miembros eligen ellos mismos), si de algún juzgado provincial o autonómico sale algo que no gusta, todo tiene remedio: El TS puede enmendar la plana a cualquier sentencia de rango inferior; es el único que puede ordenar la detención de sus propios miembros y sólo él puede procesarlos y separarlos por responsabilidades civiles y penales en el desempeño de sus funciones; y el único con atribuciones para juzgar a los aforados (es decir, se encargan de velar por que los políticos y miembros de la familia real estén suficientemente protegidos, no dejando que nadie más los juzgue ni los investigue). Por encima del Tribunal Supremo y el CGPJ sólo está el rey, que no puede ser juzgado ni por ellos.

Así que todo está atado y bien atado.

Felipe VI, como antes su padre, inaugura ceremoniosamente cada año judicial en tanto que máxima autoridad. “La Justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey”, dice nuestra Constitución en su artículo 117; por lo que, para todos los órganos judiciales, salas de vistas, despachos de jueces, fiscales y letrados, la foto de Felipe VI es una obligación. En la imagen oficial aparece, como en los actos protocolarios, con toga aterciopelada, con sus correspondientes puñetas, sobre la que lleva el escudo de magistrado del Tribunal Supremo (aunque no es tal), y el Gran Collar de la Justicia (que el Presidente del CGPJ le cede, porque tampoco es suyo).

Uno de los últimos actos en que pudimos ver juntos a toda esta “Manada” de la judicatura, fue en la entrega de los despachos a la 67 promoción de la Escuela Judicial de Barcelona, en abril de este año. Felipe VI -acompañado por el presidente del CGPJ y del TS, Carlos Lesmes; el fiscal general del Estado, Julián Sánchez Melgar; el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, Jesús María Barrientos; la directora de la Escuela Judicial, Gema Espinosa, y su esposo, el juez del Supremo, Pablo Llarena-, trasladó su firme respaldo a los jueces como «garantía última de los derechos y libertades» de todos los ciudadanos y «factor esencial para el respeto de la ley como expresión democrática de la voluntad». “Gozáis del respaldo de todos -les aseguró muy convencido- para que vuestra actuación responda fielmente a las expectativas depositadas en la labor de juez, como garantía última de los derechos y factor esencial para el respeto de la ley, como expresión democrática de la voluntad de los ciudadanos”. Y los asistentes, en pie, le brindaron una cerrada ovación.

https://www.diarijornada.coop/opinio/20180625/manada-judicial

Severino Di Giovanni, un anarquista histórico

Darío Herchhoren

La vida de Severino Di Giovanni, siempre ha merecido la atención de escritores, cineastas y poetas, por la simple razón de que fue un hombre totalmente entregado a sus ideas, que llevó adelante sin miedo, y fue ejemplo para varias generaciones de anarquistas que siempre defendieron a la clase obrera y a los humildes.

Di Giovanni nació en Italia el 17 de marzo de 1903 y tuvo que exiliarse a Argentina como consecuencia a su oposición violenta a la dictadura fascista de Mussolini.

Fué periodista, obrero gráfico y poeta, y dejó una profunda huella en el pensamiento de la clase obrera argentina que en aquellos tiempos formaba parte de una central de trabajadores que se llamaba FORA (Federación Obrera Regional Argentina) y que tuvo entre sus miembros además de a Di Giovanni, al español Durruti, que se destacó en la guerra antifascista contra el franquismo en el conflicto que arrasó a España entre los años 1936 a 1939, a Simón Radovitsky, un anarquista ruso que acabó con la vida del coronel Ramón Luis Falcón y de su secretario como venganza de las decenas de muertos anarquistas que celebraban el primero de mayo como día de protesta universal por los derechos de los trabajadores, y que fueron reprimidos brutalmente por la policía de la capital en la plaza Lorea, frente al Congreso Nacional.

Sus amplios conocimientos de la obra de Bakunin y de Malatesta le llevaron a ocupar cargos de importancia entre los anarquistas de Argentina y llegó a ocupar el cargo de director del periódico «La Protesta», que aún se sigue editando a pesar de largas interrupciones durante las diversas dictaduras que asolaron a la Argentina.

Di Giovanni llega a Argentina con mujer e hijos y de inmediato se incorpora a las luchas obreras junto a los sindicatos sobre todo en la ciudad de Avellaneda, lindante con Buenos Aires, y sede de los grandes frigoríficos y fundiciones de hierro y acero, y lugar de origen de grandes manifestaciones reivindicativas, entre las cuales es imposible no resaltar la que dió origen a la semana trágica de 1919, donde el ejército reprimió durísimamente a los peones de la Patagonia. Es de lectura imprescindible el libro la Patagonia Rebelde del escritor anarquista argentino Osvaldo Bayer que fue llevado al cine con el mismo titulo, y donde el fallecido actor argentino Federico Luppi interpreta magistralmente a «Facón Grande» nombre que utilizaba uno de los más aguerridos dirigentes de esos trabajadores.

En esas luchas se distinguió Di Giovanni. Pero no es posible escribir algo sobre él sin mencionar a los hermanos Scarfó, italianos como él, que estuvieron a su lado en todo momento, y uno de ellos es fusilado con Di Giovanni el uno de febrero de 1931, a los 30 años de edad.

Pero hay una figura imprescindible en la vida de Di Giovanni, y es América Scarfó, hermana de los compañeros de Di Giovanni, que a los 14 años conoce a Severino, y se enamora perdidamente de él. Pero su vida no es una novela rosa. América es una anarco feminista de primera linea, y escribe sobre este tema extensos artículos, y se convierte a pesar de su juventud en una figura importante del naciente movimiento feminista argentino, que reivindica iguales derechos entre hombres y mujeres, derecho a una sexualidad libre; igual salario para hombres y mujeres; y es la musa que inspira a Severno.

Su hermano Paulino Scarfó acompaña a ambos en su proselitismo anarquista; y termina pagando con su vida cuando es ejecutado por fusilamiento junto a Severino.

Tanto Severino como Paulino participan en un atentado en el teatro Colón de Buenos Aires, el más grande e importante en el país donde se celebraba el 25 aniversario del reinado de Victor Manuel Saboya, conocido como Vittorio Emmanuele III, el rey fascita que nombra primer ministro a Benito Mussolini, con asistencia del presidente de la república Marcelo Torcuato de Alvear, y del embajador de Italia el fascista Luigi Maresoti. Estos hechos ocurren el 6 de junio de 1925 y se saldan con heridos y detenidos, que interrumpen el acto al grito de «fuera ladrones y asesinos».

Dos años más tarde, en 1927, Severino publica un comunicado en nombre del movimiento anarquista en solidaridad con Sacco y Vanzetti los dos anarquistas italianos acusados falsamente en EEUU y ejectados en la silla eléctrica.

Pero el culmen de Di Giovanni llega en el año 1930, cuando se produce el primer golpe de estado de la historia argentina. El 6 de septiembre de 1930, el ejército al mando del General José Evaristo Uriburu, y destituye por la fuerza  al presidente legítimo Doctor Hipólito Yrigoyen iniciando con ello lo que se conoce en la historia argentina como la «década infame» que en realidad duró trece años, hasta un nuevo golpe el 4 de junio de 1943, que abre las puertas al primer gobierno de Juan Domingo Perón.

La década infame fue quizá el período más negro de la historia argentina, solo superado por la última dictadura militar de 1976 a 1983 y fue la escuela de todas las dictaduras posteriores, con sus muertos, sus desaparecidos, sus parados, sus salarios de hambre y su represión, que se cebó especialmente en todos los gque luchaban por los derechos de los trabajadores. Fue el gobierno genocida del General Uriburu, quien acabó con la vida de Severino Di Giovanni y Paulino Scarfó fusilándolos en la antigua Penitenciaría Nacional, que fué demolida muchos años despues, y en su lugar se construyó un parque infantil de juegos en la calle Las Heras y Coronel Diaz.

América Scarfó murió en soledad el 26 de agosto de 2006. Había Nacido en el año 1913.

Torturadores

Rebeca Quintáns

En una de sus últimas intervenciones públicas, el actor y activista Willy Toledo se permitió el lujo de llamar “torturador” al nuevo ministro de Interior, el juez Grande Marlasca. Pero no, no lo van aprocesar por esto, no. No se atreven, porque perderían el juicio, literal y metafóricamente, aunque para ello hubiera que llegar al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. Ya en 2005 (a raíz de unas declaraciones de 2003), la justicia española intentó condenar a Arnaldo Otegi por haber dicho que “el reyes el jefe de los torturadores” (porque es el “jefe” de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado), y lo sentenció a un año de cárcel; pero en marzo de 2011 el TDHS condenó a España por violar la libertad de expresión del político vasco. Así que no, no se van a atrever a hacer el ridículo procesado a Willy Toledo, por acusar a alguien que, además, no es el rey y sí podría ser responsable penalmente e investigado por ello. Willy ha puesto el dedo en la llaga denunciando la tortura sistemática en España, que ni mucho menos se acabó a la muerte de Franco, y que cuenta con muchos más torturadores entrenados sueltos que Billy el Niño. De las nueve condenas del TDHS contra España por no investigar torturas, en seis ocasiones la responsabilidad fue del juez Grande Marlaska, así que no le faltaban argumentos al activista.

Por ponerle cara a uno de estos seis casos, fijémonos en la del joven de Gasteiz Unai Romano, después de 4 días de septiembre de 2001 incomunicado en manos de la Guardia Civil. La fotografía de su rostro, antes y después del tratamiento, empapeló las paredes del país vasco entonces y a día de hoy continúa circulando por las redes: Al lado de la carita aniñada y casiadolescente de la primera, en la foto de después la tiene tan hinchada y amoratada que parece un monstruo; es una masa informe y sanguinolenta con los ojos hundidos en globos cárdenos de piel a punto de reventar, y el cuello tumefacto tan abultado que cuando le trasladan de urgencias al hospital no le pueden ni ponerel collarín. Casi sin poder ver, con esa misma cara grotesca, lo llevan aprestar declaración ante el juez Grande Marlaska en la Audiencia Nacional. Después de contestar sus preguntas, Unai comienza a narrarle las torturas y malos tratos a los que ha sido sometido. Según su propio relato: “Al cabo de medio minuto, me interrumpe diciéndome que lleva muchos años trabajando con la Guardia Civil y que mucha gente dice sufrirlas torturas y que no me cree. Dice también que, además, al no haber declaración policial, que ése no es el sitio indicado para denunciarlo, y que vaya al Juzgado para poner una denuncia. Me quedo perplejo, le miro a la secretaria y asiente con la cabeza. Mi abogada de oficio no me quita la vista de la cara y tampoco dice nada…”

Sí, el juez -ahora Ministro- Grande Marlaska es un torturador. Quizá no el autor material de los puñetazos y golpes, pero sí colaborador necesario y encubridor, sin ninguna duda. Lo ha dicho Willy Toledo, pero también el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo en al menos 6 ocasiones. No está de más repetirlo cuánto podamos, permitirnos el lujo de decir verdades como puños, por higiene democrática. Sí, el Ministro de Interior, Grande Marlaska, es un torturador; y, por cierto, el rey, Felipe VI, el jefe de los torturadores.

El expediente Einstein

Bianchi

Existió una poco conocida campaña del FBI del siniestro J.Edgar Hoover para destruir el buen nombre de Albert Einstein (1879, Ulm, Alemania-1955, Princeton, Nueva Jersey, EE.UU.), incluido el intento de vincularlo con el espionaje soviético. Un intento de reescribir la historia para borrar la política radical de Einstein de su imagen pública presentándolo como un amable profesor (chiflado), conmiserativamente absorto, ya que su cerebro (entonces no se hablaba de «reptiliano») se movía en un plano más alto que el nuestro, tan concentrado en elevados pensamientos que no tenía tiempo nuestro hombre para las preocupaciones habituales de los demás mortales.

La única parcela de la vida de Einstein que han silenciado sus biógrafos, mayormente, es su actividad política. Era ese activismo, y no tanto los numerosos artículos y discursos políticos de Einstein, lo que la oficina de Hoover juzgaba peligroso. Mientras vivió prácticamente todas sus apariciones públicas (como una foto con el genial Chaplin), hasta cuando sacó la lengua a un fotógrafo, eran noticia. Pero desde que murió en 1955, mientras que su imagen se ha convertido en un icono, lo que en su tiempo fueron importantes crónicas de su enfrentamiento con los poderosos, se ha desvanecido. La iconización de Einstein lo ha reducido de una perspicaz crítica social a un extraordinario y absorto sabio con la cabeza (despeinada) en las nubes. Así se esteriliza la memoria con papillas biográficas.

El esfuerzo más intenso del FBI contra Einstein se produjo entre 1950 y 1955, en el momento culminante del histérico «pánico rojo» en Estados Unidos: «mi vida está dividida entre las ecuaciones y la política», dijo en varias ocasiones.

En 1895, con dieciseis años, Einstein renunció a la nacionalidad alemana y se trasladó a Suiza para no hacer el servicio militar obligatorio en los ejércitos del Káiser. Se nacionalizó suizo al acabar sus estudios. Fue en Suiza donde Einstein desarrolló parte de su obra más importante en física teórica sobre la electrodinámica de los cuerpos en movimiento y el concepto de «éter», sustancia que entonces se creía que llenaba el espacio. En 1905 elaboró cuatro teorías relevantes, entre ellas la teoría especial de la relatividad con un apéndice en el que incluía la fórmula más veces citada: E=mc2. Volvió a Alemania -convencido por Max Planck- donde vivió la I Guerra Mundial que lo convirtió en antimilitarista e internacionalista. Al principio Einstein atribuía las guerras únicamente a la locura o la maldad humana pero pronto reparó en los factores económicos y sociopolíticos.

Einstein obtuvo el premio Nobel en 1921 (no se lo dieron antes por ser judío). Ya en periodo de entreguerras, a comienzos de 1932, Einstein pidió un boicot económico internacional a Japón para oponerse a la invasión de Manchuria. No para de alentar a los jóvenes a rechazar el servicio militar. Suya es la llamada «solución del 2%» frente a la guerra consistente en que, según sus cálculos, bastaría que el 2% de los jóvenes llamados a filas se negaran a combatir para que los gobiernos se vieran impotentes: no se atreverían a enviar a tanta gente a la cárcel. Durante su visita a los Estados Unidos en 1931 se incorporó al comité de Theodor Dreiser en defensa de los «chicos de Scottsboro», nueve afroamericanos falsamente acusados de violación y condenados a muerte.

El Departamento de Estado norteamericano, y esto es significativo, denegaba la admisión de cualquier refugiado que tuviera una ficha en la Gestapo (la viuda de Roosvelt, Eleanor Roosvelt, siempre sospechó que Hoover quería crear una Gestapo en EE.UU.). Si los nazis aseguraban que alguien tenía «tendencias comunistas», eso bastaba para proscribirlos en los USA. Lo que más agravó el conflicto de Einstein con la Administración Roosvelt fue su apoyo a los antifascistas en la guerra civil española, oponiéndose a la política de neutralidad del gobierno estadounidense. EE.UU. fue acusado de ser «neutral en favor de Franco».

Con la subida de Hitler al poder, Einstein repensó su pacifismo y defendió el uso de la fuerza militar contra él, sobre todo después del bombardeo de Guernica, la ciudad sagrada de los vascos: «al poder organizado solamente se le puede enfrentar otro poder organizado; por mucho que lo lamente, no hay otra vía», escribió. Urgió, junto con otros científicos, a Roosvelt a desarrollar una bomba nuclear antes que los alemanes, los nazis alemanes, fabricaran la suya. Mientras que el proyecto de Hitler fracasó, los científicos estadounidenses, británicos y canadienses consiguieron fabricar la primera bomba atómica.

En 1940 Einstein se hizo ciudadano americano, aunque nunca renunció a la nacionalidad suiza. Ese año fue apartado del «Proyecto Manhattan» para construir la bomba que él mismo había propuesto sin que nunca se le informara. Tuvo que conformarse con trabajar para la Oficina de Inteligencia Naval. Posiblemente, o con seguridad, no gustaran sus opiniones izquierdistas (donde Robert Oppenheimer, perteneciente al grupo, tenía una ficha del FBI de ¡7.000 páginas! hablando de su filocomunismo.) Ocurre que una vez que se tomó la decisión de fabricar una bomba atómica, la Administración Roosvelt reclutó los talentos necesarios para llevarlo a cabo… vinieran de donde vinieran. Cuando quedó claro a finales de 1944 que los nazis no iban a conseguir elaborar una bomba atómica, Washington comenzó a diseñar planes para utilizarla contra Japón, y no contra Alemania, varios de los científicos del Manhattan protestaron y algunos pensaron en abandonarlo. Sólo se fue uno. Einstein atribuyó el bombardeo atómico de Japón a la política exterior antisoviética de Truman (que sucedió a Roosvelt, fallecido). Japón se habría rendido al cabo de unos pocos meses aunque no se hubiera producido el ataque nuclear, pero había que exhibir músculo para hacer saber quién mandaba en el nuevo concierto internacional que se avecinaba.

Durante la II Guerra Mundial no se vigiló a Einstein de una manera directa;eso comenzó con el inicio de la «guerra fría» (cool war). Para el FBI, tan pronto como acabó la guerra, si no antes, todo lo que significara amistad con Rusia era antiamericano. El eje del «maccartismo» anterior a McCarthy fue el denominado «programa de lealtad» de Truman decretando el despido de los empleados del Gobierno sospechosos de «deslealtad». En el centro del macartismo no estaba el senador de Wisconsin, sino el FBI y el racista Hoover (contra judíos, negros e hispanos). Debería hablarse, con rigor, de «trumanismo».

Tras la derrota de los nazis, Einstein volvió a su pacifismo anterior (petición pública de clemencia para el matrimonio Julius y Ethel Rosenberg acusados de espiar para los soviéticos y pasarles secretos de la bomba atómica).

Einstein no era un comunista, pero tampoco un histérico y primario anticomunista, ni muchísimo menos.

100 años de la huelga de la Fábrica Cros, un hito del proletariado catalán

En agosto se cumplirán cien años de un episodio que golpeó el obrerismo badalonense y catalán. La noche del 26 de agosto de 1918 murieron cuatro trabajadores de la Fábrica Cros durante una carga de la Guardia Civil en la plaza de la Vila. Los trabajadores, que estaban en huelga, reclamaban un augmento salarial y la reducción de la jornada laboral a ocho horas diarias.

Esta historia se ha plasmado en un libro ilustrado que verá la luz en septiembre. Sus autores son el historiador Jordi Albadalejo y el ilustrador Toni Benages, ambos badaloneses. También incluirá un prólogo escrito por el escritor Julià de Jòdar. El Museu de Badalona se encarga de la edición.

“No existe ninguna monografía escrita que relate este suceso”, asevera Margarida Abras, directora del Museu de Badalona. La obra saca a luz un episodio histórico que, según sus autores, es muy poco conocido. “En cualquier otro país se habría hecho una película contando esta historia, en cambio aquí la gente no sabe ni qué pasó”, lamenta Albadalejo. Según el historiador, el libro quiere dar a conocer las demandas de aquellos trabajadores y las causas de la represión que provocaron la muerte de cuatro obreros de la fábrica. Eran Pius Bel, Josep Gatell Josepet, Emilio Segarra y Francesc Terrades.

Entre 1915 y 1916 la organización sindical ganaba fuerza en Badalona. La Primera Guerra Mundial provocó un augmento de los precios de los productos de primera necesidad y el empobrecimiento de los obreros se tradujo en un aumento de la lucha de clases y la solidaridad entre las clases populares. En la Fábrica Cros, dedicada a los productos químicos, los trabajadores convocaron una huelga en agosto de 1918 para reclamar sus derechos laborales.

El paro duró dos meses y fue secundado de forma mayoritaria por el millar de trabajadores de esta industria. Más allá de los muertos y heridos, también acabó con centenares de despidos. La reivindicación de la Cros y la indignación obrera por su represión fue un precedente clave para la huelga de la Canadenca, que tuvo lugar en Barcelona seis meses después y es famosa por haber logrado acotar las jornadas laborales a ocho horas diarias.

La noche del 26 de agosto, mientras se celebraba un pleno municipal, los huelguistas se manifestaron en plaza de la Vila ante la vigilancia de la Guardia Civil, que dispersó la concentración por la fuerza. Argumentaban que había habido violencia por parte de los obreros, una versión que en Badalona nadie creyó. El alcalde de Badalona, Jaume Martí i Cabot, dimitió como protesta por la fuerte represión ejercida por la policia.

La prensa local, tanto la conservadora como la revolucionaria, apoyó la versión de los trabajadores. “Desde La Colmena Obrera hasta las publicaciones afines a la Lliga Regionalista coincidieron de forma unánime en que la Guardia Civil había actuado sin razón alguna. En cambio, la mayoría de prensa generalista daba apoyo a la versión del Gobernador Civil”, asegura Albadalejo.

Uno de los dibujos más significativos que recoge el libro es justamente el de la carga policial frente al Ayuntamiento. La publicación cuenta con 11 ilustraciones de estilo realista, trabajadas a dos tintas y con el rojo como base cromática. “Al ilustrar esta escena hago un pequeño homenaje a la obra La Carga de Ramón Casas”, confiesa el ilustrador Toni Benages.

Los autores aseguran que el trabajo de documentación ha sido muy importante para la elaboración del libro. En el caso de las ilustraciones, la tarea ha sido complicada ya que apenas existen fotografías de aquella huelga. “Me he basado en imágenes de la época de los escenarios de los hechos”, asegura Benages.

Para Albadalejo, el episodio de la huelga en La Cros fue muy importante para la lucha a favor de la clase obrera. También para conseguir, ya en 1936, que la empresa química badalonesa reconociera al sindicato de trabajadores. “No debemos olvidar nunca cuánto ha costado obtener ciertos derechos”, concluye el historiador.

http://www.lavanguardia.com/local/barcelones-nord/20180701/45479371921/libro-ilustrado-huelga-fabrica-cros-canadenca.html

¿Instalará Rusia una base naval en Sudán?

El embajador ruso en Sudán, Vladimir Zheltov, ha admitido que Sudán quiere que Rusia construya una base naval en su país. Actualmente ambos países discuten el tema.

“Esta propuesta continúa siendo estudiada y discutida por las agencias correspondientes en Rusia y Sudán. Cuando se complete este trabajo, los resultados serán anunciados a través de los canales oficiales”, dijo el embajador, quien añadió que probablemente será un puesto de abastecimiento y apoyo técnico y no una base naval.

“El tema que se discute no es la construcción de una base naval, sino más bien una estación de servicio para los buques de guerra rusos en el Mar Rojo”, aclaró, añadiendo que el tema era confidencial.

El presidente sudanés Omar Al-Bashir visitó Rusia por primera vez en noviembre del año pasado. Durante su reunión con Putin y el Ministro de Defensa, Sergei Shoigu, habló de la posibilidad de establecer una base militar rusa en Sudán, en el Mar Rojo. Sin embargo, el dirigente africano dijo que no se había llegado a un acuerdo sobre esta cuestión.

El número de grandes estructuras militares rusas en el extranjero es de 21, mientras que Washington tiene entre 600 y 900 bases.

Sin embargo, esta proporción no impide que Rusia ejerza una influencia «desproporcionada» en algunas regiones, según el profesor Aleksei Podberezkin, del Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú, quien también subrayó que Moscú es muy buena en ahorrar recursos económicos.

“Sólo una persona que se haya despedido de la percepción racional de la realidad puede comparar la presencia militar de Rusia y Estados Unidos en el mundo porque son dos cantidades incomparables”, dijo.

“La presencia militar de Rusia es muy limitada, tanto en términos de regiones como de escala. En realidad sólo hay seis puntos en los que Rusia tiene bases militares”, dijo Podberezkin.

En un futuro próximo es más probable que sea Ruanda la puerta de entrada de Rusia en el continete africano.

https://www.fort-russ.com/2018/06/sudan-russia-continues-to-push-against-us-africom/

Más información:

– África quiere que Rusia y China asuman del mantenimiento de la paz

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