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Un Estado organizado para el crimen: Israel

El régimen israelí día a día comete nuevas y más atroces acciones contra Palestina y su pueblo, comprobando, que en materia de violar los derechos de los hombres y mujeres que habitan esta tierra, de infringir el derecho internacional y en ello ser apoyado por países cómplices de la ocupación y colonización, es una entidad que se supera, cínicamente, en forma permanente.

Al menos que exista un reconocimiento para aquel que se destaca en ocupar, colonizar, asesinar y generar un sistema de apartheid en Palestina, esa superación sionista sólo visualiza la necesidad de derrotar a quien hace de la muerte de otros seres humanos su forma de concretar una identidad nacida en oscuras maniobras entre las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial. Sometidas a una especie de “crisis de conciencia” frente a los crímenes cometidos por el nacionalsocialismo en los años de esa guerra. Lo sintomático es, que el sentimiento de culpabilidad sólo favoreció a las víctimas judías pero no a millones de soviéticos, gitanos, presos políticos alemanes, deficientes mentales entre otros. Una realidad que muestra la habilidad del lobby sionista en masificar su “esclarecimiento” su hasbara que ha inundado al mundo con sus historias y mitos históricos y religiosos.

Comenzó a desarrollarse así lo que intelectual estadounidense de religión judía, Norman Finkelstein denomina “La Industria del Holocausto” cuyos efectos los ha tenido que pagar el pueblo palestino convertido hoy en la víctima del que antaño lo era y hoy devenido en victimario. “Finkelstein descubre la doble extorsión a la que los grupos de presión judíos han sometido a Suiza y Alemania y a los legítimos reclamantes judíos del Holocausto y denuncia que los fondos de indemnización no han sido utilizados en su mayor parte para ayudar a los supervivientes del Holocausto, sino para mantener en funcionamiento la industria del Holocausto”.

En los últimos setenta años —desde el nacimiento de la entidad sionista— el 14 mayo de 1948, Palestina ha sufrido un proceso de ocupación y colonización de su territorio a manos de todos los gobiernos israelíes, sin excepción. Un régimen surgido tras la puesta en práctica de la recomendación establecida en la Resolución Nº 181 de la Organización de las Naciones Unidas –la ONU– del 29 noviembre del año 1947, que dio la basa para definir la partición de una tierra, que en un 56,47% este organismo exhortó fuese asignada a colonos judíos de origen europeo, en desmedro de una población palestina, que sin derecho a apelación vio fragmentada su tierra a un 43,53%. Al-Quds (Jerusalén), con 100.000 judíos y 105.000 árabes, fue declarada corpus separátum.

La partición fue aceptada, con toda lógica por los sionistas, toda vez que los judíos eran propietarios de sólo el 6% del territorio, no sin antes constatar que las presiones del lobby sionista y los intereses de las superpotencias surgidas tras la Segunda Guerra Mundial tuvieron un papel trascendental. Una división del territorio palestino, concretada en el marco del nacimiento de Israel, el mismo día que el mandato británico sobre Palestina llegaba a su fin –mayo del año 1948–. Pero, ese porcentaje adjudicado en forma inconsulta y a contrapelo de los derechos palestinos, era insuficiente para el sionismo, que con apetito desmedido ansiaba conquistar todo el territorio palestino mediante un proceso de judaización, donde la violencia y la agresión crónica han ido en apoyo de esta tarea de conquista y que ha dejado reducida a Palestina, en la actualidad, a menos del 10% de su superficie original.

La ocupación de Palestina, la alianza tejida entre el imperialismo estadounidense, el sionismo israelí y el wahabismo saudí han marcado parte importante de un contencioso que signa el desarrollo de los acontecimientos en el Levante Mediterráneo y por extensión a Oriente Medio. Sobre todo con un sionismo que se destaca en su papel de entidad perversa, criminal, que desde su entrada en Palestina desde fines del Siglo XIX sirvió, primero, de lanza del imperialismo británico a inicios del siglo XX y del imperialismo estadounidense desde fines de la Segunda Guerra Mundial hasta la actualidad, con un papel añadido: centrar sus ataques contra la comunidad del Islam y generar procesos de desestabilización contra la República Islámica de Irán.

Consigno, igualmente, las herramientas utilizadas por el sionismo para limpiar su imagen y de la necesidad de poner fin a esta ideología como alternativa para alcanzar la paz en la región y entre ello la autodeterminación del pueblo palestino.

La instalación del régimen sionista en Palestina ha significado, por ejemplo, el mismo año de su nacimiento, la expulsión de 700 mil palestinos de sus tierras históricas en lo que se conoce como la Nakba –catástrofe en árabe– acompañada de la destrucción de aldeas, pueblos y ciudades palestinas en un proceso de limpieza étnica, que ha continuado hasta el día de hoy.


Todo ello con la acción contínua de tres delitos mayores en el plano del derecho internacional y que no prescriben: crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y genocidio equiparables en su gravedad y que han sido establecidos en el llamado Estatuto de Roma de la Corte penal Internacional (CPI). En Palestina, cualquier tribunal internacional que investigara la conducta de Israel en estos 70 años encontraría abundantes pruebas de los dos primeros delitos y argumentos más que suficientes para sostener el tercero de ellos.

Tras la proclamación de Israel el año 1948, todas sus administraciones políticas, sin distinción entre laboristas, Likud o partidos ultranacionalistas y religiosos, han tenido como centro de su accionar, en el plano político interno y externo, el impedir la autodeterminación del pueblo palestino.  Los procesos de paz en los cuales Israel ha contado con la ayuda incondicional y complicidad de Estados Unidos y sus socios europeos,  han significado, simplemente, dilatar el cumplimiento de las resoluciones internacionales respecto a: abandonar los territorios ocupados, permitir el retorno de los refugiados, desmantelar el muro que divide Cisjordania y dejar de construir asentamientos poblados con colonos extranjeros. Hoy incluso aliados del sionismo como el gobierno australiano, presidido por Scott Morrison del Partido Liberal –reconocido cristiano evangélico pro sionista– que ha decidido reconocer a Al-Quds Oeste como Capital de Israel, violando con ello el estatus legal y todas las resoluciones de la ONU con relación a esta ciudad. Una medida en correspondencia con la política pro-sionista de Washington que en diciembre de 2017 anunció el traslado de su embajada, un aviso que generó duras críticas tanto de los palestinos como de líderes internacionales.

Con su conducta violatoria del derecho internacional, los regímenes israelíes han convertido en letra muerta, cada negociación que se ha llevado  a cabo, destacando en ello cada uno de los puntos de los denominados Acuerdos de Oslo, prueba irrefutable que Israel jamás estuvo dispuesta a cumplir sus compromisos internacionales y prueba, igualmente, que la autodenominada “mayor democracia de Oriente Medio” es simplemente una entidad falsaria, que basa ese mito en el trabajo multimillonario de su estrategia de hasbara, destinada a higienizar una sociedad mayoritariamente amoral, violenta y desquiciada.

Este año 2018 ha sido especialmente violento en las acciones llevadas a cabo por el régimen de Tel Aviv contra la población palestina, sobre todo contra aquella situada en la bloqueada Franja de Gaza, que desde el 30 de marzo de este año 2018 se manifiesta cada viernes en la denominada “Marchas por el Retorno” en las inmediaciones de la valla que separa este enclave costero de la Palestina Histórica. Una Campaña de protesta cuyo objetivo estratégico es denunciar la ocupación de los territorios palestinos por parte del sionismo y el bloqueo al cual está sometida la Franja de Gaza desde el año 2006. El mensaje es claro: los palestinos se aferran y se aferrarán a su suelo y al legítimo retorno avalado por gran parte de las resoluciones de la ONU respecto a la ocupación ilegítima de Israel sobre palestina.

Después de cada acción militar, saldada con innumerables muertos palestinos: niños, mujeres, hombres, destrucción de su escasa infraestructura. Miles de heridos, encarcelados, bloqueos, castigos colectivos, cierre de escuelas, corte de agua y energía. Tras cada acción calificada abrumadoramente como criminal, algún personaje de cierta relevancia suele decir “¡Necesitamos reactivar el proceso de paz entre Palestina e Israel!” y con ello cree haber descubierto la rueda o algún proceso político de nueva hornada, que traerá la paz a Palestina, desconociendo la conducta llevada a cabo por Israel, en forma crónica desde su nacimiento.

¿A qué proceso de paz o negociación nos referimos cuando salta a la palestra este llamado? ¡A ninguno! No existe tal desarrollo de conversaciones, no existe tal posibilidad de paz, pues todo murió desde el momento que se firmaron los Acuerdos de Oslo, cuyo incumplimiento consolidó la sospecha que la autodeterminación del pueblo palestino era sólo una charada, un   anzuelo para pescar incautos. Un señuelo destinado a ganar tiempo, para que el sionismo comenzara a concretar su obra exterminadora con objetivos evidentes: Servir como punta de lanza de los intereses globales del imperialismo. Dominar Palestina, sus recursos acuíferos y de hidrocarburos en la costa gazetí. Controlar la frontera con El Líbano, Siria, Jordania y Egipto respondiendo a los intereses de la triada conformada por el imperialismo, el wahabismo saudí y el sionismo, haciendo así inviable la posibilidad de un Estado Palestino manteniendo una hegemonía occidental con lacayos regionales.

Para Norman Finkelstein, Profesor de Teoría Política y un especialista en el conflicto palestino-israelí “Los ataques de Israel a Palestina han sido diseñados para sabotear un posible compromiso de paz con los palestinos, aun cuando los términos de este le favorezcan ampliamente”. Es, en este marco, donde los ataques contra el pueblo palestino se han incrementado aunque ello signifique involucrar otros países y movimientos de resistencia. Ya sea con el estallido de la primera Intifada el año 1987 y su desarrollo hasta el año 1995. La segunda Intifada con punto de inicio contemporánea con el comienzo de la llamada Guerra contra el terror por parte de Estados Unidos y sus aliados tras los atentados de septiembre del 2001 en territorio estadounidense.

Una segunda Intifada que tendrá su corolario con la Operación “Días de Penitencia” llevada a cabo por Israel contra Gaza en septiembre del año 2004 y el inicio del bloqueo a ese enclave a partir del año 2006 tras el triunfo del Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (Hamas) en las elecciones generales palestinas llevadas a cabo ara elegir el Consejo Legislativo palestino (poder legislativo de la Autoridad Nacional Palestina) que debía elegir al primer ministro. Una elección que causó la división entre Hamas y Al-Fatah y la intervención occidental e Israelí en el proceso para impedir que HAMAS tomara el control político de Palestina tras su triunfo con el 44% de los votos y 74 de los 132 asientos legislativos, con sanciones y apoyos a la facción derrotada que llevó a la llamada Guerra de los Hermanos, generándose la Wakseh –la humillación en árabe– determinándose además, por parte de Israel un bloqueo que se mantiene hasta el día de hoy.

La situación de bloqueo contra la Franja de Gaza se ha visto incrementada con las operaciones de agresión y destrucción llevadas a cabo por Israel contra ese enclave y sus habitantes el año 2008 bajo los nombres hollywoodenses de “Plomo Fundido”. El año 2012 con el nombre de “Pilar Defensivo”, y las operaciones del 2014 signadas con la denominación de  “Margen Protector”.

A lo mencionado hay que adicionar los asesinatos iniciados el 30 de marzo del año 2018 mediante el uso de francotiradores apostados en la valla que separa los territorios de la Palestina Histórica ocupada y la Franja de Gaza. Día a día nuevos mártires se suman a la larga lista de muertos en el pueblo palestino, mientras la entidad sionista afianza sus lazos con Washington, la Monarquía wahabí y apoya todo proceso de desestabilización de países y movimientos que tarde o temprano vencerán al sionismo y todo aquello que representa esta ideología califica en su oportunidad por la propia ONU como “una forma de racismo y discriminación racial”.

Considerando el tiempo transcurrido de este siglo XXI, desde el inicio de la Intifada Al-Aqsa el año 2000, hasta el cierre de este artículo, que incluye a los últimos asesinados en Ramalá y los centenares de asesinados en las denominadas Marchas Por el Retorno a manos de francotiradores israelíes apostados en la valla que separa la Franja de Gaza de la Palestina Histórica, la cifra de muertos a manos del ejército invasor, con apoyo de los colonos armados instalados en los asentamientos en Cisjordania, es de 9.550 palestinos. El número d heridos se eleva sobre los 120.000. Esto, según datos recopilados por el B’TSELEM —el Centro de Información Israelí por los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados— y según los cuales también han muerto durante este período de tiempo y a causa del conflicto1.246 israelíes.

El poeta nacional palestino Mahmud Darwish nos refiere, que el combate de su pueblo tiene un componente esencial a la hora de entender el campo de batalla en que se libra esa lucha contra el opresor: el campo de la memoria. En el sentido que uno de los actores, el sionismo, pretende borrar, eliminar, invisibilizar la memoria de un pueblo milenario, su historia, su lengua, comida, el vestuario, su arqueología, en esencia su cultura, mediante un proceso de judaización. El otro actor, el pueblo palestino, a pesar de una política de exterminio puesta en práctica desde el momento mismo que nace la entidad sionista, lucha día a día para que esa memoria permanezca, porque esté presente aún en las condiciones más adversas.

Una Palestina indomable, que haciendo uso de todas las formas de lucha resiste, para gloria de sus hijos e hijas y para la admiración de todos aquellos que creemos que más temprano que tarde Palestina será capaz de alcanzar su plena libertad. Objetivo que se compruebe al conocerlos en Ramalá, Beit Lahm (Belén), en Ariha, Beit Jala, Beit Sahour, en Al-Quds y al observar su resistencia empecinada en la Franja de Gaza. Al hablar con sus hombres y mujeres, al verlos orgullosos exhibir su identidad como palestinos, a pesar de la ocupación, colonialismo y apartheid que ha soportado por siete décadas. El sionismo podrá superarse en materia de buscar nuevos mecanismo de muerte, en seguir ocupando y colonizando palestina. Ofreciendo declaraciones desquiciadas como la del hijo del primer ministro Benjamín Netanyahu, que ha llamado expulsar a todos los musulmanes de los territorios ocupados. Pero, esa conducta homicida, intrínseca al sionismo, no podrá superar nunca la dignidad de un pueblo que día a día se alza con más orgullo y generando más y más admiración en aquellos que apoyan la autodeterminación de palestina y condena la ocupación, el racismo y una colonización sionista, sedienta de sangre, pero cuyo final está cada día más cercano.

http://prensaislamica.com/sitio/el-sionismo-se-supera-dia-a-dia-en-su-sed-de-crimenes/

¿Mantuvo el espionaje francés a la multinacional Lafarge en Siria para financiar a los yihadistas?

Los servicios secretos franceses ¿son co-responsables de mantener a la multinacional cementera Lafarge en Siria hasta 2014 para financiar a los grupos yihadistas? Frente a los jueces, un oficial de inteligencia ha admitido que llevaron a cabo una recogida de información “oportunista” y “cínica”, pero aseguró que no había dado “ninguna instrucción” a la empresa.

“Operamos de manera totalmente oportunista, aprovechando su presencia continuada, pero nadie les pidió que se quedaran”, dijo un policía de la Dirección General de Seguridad Interior (DGSI), entrevistado el 4 de octubre por la jueza de instrucción Charlotte Bilger, en una audiencia.

“Mi trabajo consistía únicamente en recopilar información para detectar a las personas”, en particular a los franceses que partieron a la yihad en Siria, “no dimos instrucciones”, explicó el espía de contacto de Lafarge, que inicialmente se encargó de asesorar a las empresas sobre la protección de sus activos.

“Operamos de una manera totalmente cínica, es cierto. Hay que darse cuenta de que es un trabajo enorme, un trabajo de hormiga, pero es esencial”, justificó el oficial, que ya en abril de 2012 organizó una conferencia para el Comité Ejecutivo de Lafarge.

En ese momento, era la persona de contacto de Jean-Claude Veillard, entonces Director de Seguridad de Lafarge. Este último, un antiguo militar, dijo a los jueces que había transmitido regularmente información sobre la situación en la región a los distintos servicios de inteligencia franceses sin “clasificarla”.

Contactos estrechos, en particular a través de los correos electrónicos archivados, que continuaron durante toda la guerra en Siria. En mayo de 2016 Veillard comió con los sucesores de su contacto en la DGSI.

Pero para el juez encargado de la investigación, “la demostración de que los servicios de inteligencia tenían un conocimiento detallado de las acciones” de Lafarge y sus directivos, “no tiene relación” con la posible responsabilidad penal de la multinacional, por lo que se niega a llevar a cabo audiencias adicionales de espías.

Todas estas audiencias fueron solicitadas por los abogados defensores, en particular porque ponen en duda la imparcialidad de la DGSI, uno de los tres servicios de investigación del caso.

El agente entrevistado el 4 de octubre aseguró que existe una “compartimentación” entre la esfera judicial de la DGSI y la de inteligencia, al tiempo que admitió que su información podría remontar al “más alto nivel”, a su director, “e incluso más allá».

“Eso no cambia el hecho de que Lafarge haya decidido quedarse y negociar con organizaciones terroristas”, ha dicho Marie Dosé, abogada de la ONG Sherpa, acusación particular en este caso. Lafarge “no escapará a su juicio multiplicando el número de juicios de intenciones”.

La multinacional fue procesada en junio por “financiación de una organización terrorista” y “complicidad en crímenes contra la humanidad”. Se calcula que pagó casi 13 millones de euros a través de su filial LCS entre 2011 y 2015 a los grupos yihadistas, incluido el Califato Islámico, para mantener la producción en su planta de Jalabiya mientras el país se hundía en la guerra.

Ocho ejecutivos y gerentes, incluyendo al Presidente Bruno Lafont, han sido acusados de “financiar una organización terrorista” y “poner en peligro la vida” de sus trabajadores. Dos de los intermediarios locales que están en el centro de la investigación, Amro Taleb y Firas Tlass, también tienen una orden de detención.

La investigación plantea interrogantes sobre lo que las autoridades francesas sabían o no de las acciones de Lafarge y sobre si la diplomacia permitió o incluso alentó a la empresa cementera. En la audiencia de este verano, el antiguo ministro de Asuntos Exteriores, Laurent Fabius, aseguró que “nunca se había ocupado” de esta cuestión.

Lafarge, que se fusionó con Holcim de Suiza en 2015, finalmente abandonó su planta de cemento en septiembre de 2014, cuando el Califato Islámico se apoderó de ella.

https://www.romandie.com/news/Scandale-Lafarge-en-Syrie-une-gestion-cynique-et-opportuniste-des-services-secrets/982482.rom

Más información:

— La multinacional francesa Lafarge financió al Califato Islámico para continuar su negocio en Siria
— Lafarge trabajaba en Siria para los servicios secretos de Francia
— La multinacional Lafarge-Holcim confiesa que financió al terrorismo en Siria
— Francia pidió a Estados Unidos que no bombardeara a la empresa que financiaba al yihadismo en Siria

La conquista del pan: 8 muertos y el ejército patrullando las calles de Sudán

El ejército sudanés se ha desplegado en Jartum y otras ciudades del país tras las violentas manifestaciones que han costado la vida a 8 personas que protestaban por la subida del precio del pan.

El despliegue se inició el viernes en Jartum, después de que el gobierno aumentara el precio del pan esta semana de 1 a 3 libras sudanesas (alrededor de 2 céntimos de euro a 6 céntimos de euro) o de 1 a 5 libras, dependiendo de la región.

El jueves los manifestantes le prendieron fuego a las sedes del Partido del Congreso Nacional del Presidente Omar Al-Bashir en Al-Gadaref y Dongola, al norte.

En Al-Gadaref, cientos de manifestantes también lanzaron piedras a los bancos y destruyeron automóviles.

La escasez de pan ha estado afectando a varias ciudades de Sudán, entre ellas Jartum, durante las últimas tres semanas.

La decisión de gobierno dio lugar a manifestaciones el miércoles en varias ciudades y la protesta se extendió a Jartum el jueves, donde la policía disparó gases lacrimógenos para dispersar a la multitud que se manifestaba cerca del palacio presidencial.

Seis manifestantes fueron asesinados en Al-Gadaref y otros dos en Atbara. El viernes, día no laborable en este país musulmán, por la mañana reinaba la calma en Jartum y en las ciudades donde se habían producido manifestaciones.

El tráfico en la capital había vuelto a la normalidad, pero la policía patrullaba las calles y los soldados estaban desplegados cerca de gasolineras y bancos en el norte de la ciudad.

Los policías fueron vistos en sus vehículos con porras y gases lacrimógenos, mientras los soldados fueron equipados con fusiles Kalashnikov.

Se han formado colas frente a las panaderías en el norte de Jartum.

En Al-Gadaref y Atbara la policía se desplegó para proteger los edificios gubernamentales y los bancos. “Hoy, la ciudad está tranquila y la mayoría de las tiendas del mercado principal han vuelto a abrir sus puertas”, dijo un vecino de Al-Gadaref.

Sudán está experimentando crecientes dificultades económicas este año con una inflación de casi el 70 or ciento y una caída de la libra sudanesa frente al dólar estadounidense. El precio de algunas mercancías básicos se ha duplicado.

En enero, las manifestaciones contra la subida de los precios de los alimentos fueron rápidamente controladas por el gobierno, que detuvo a miembros de la oposición y a manifestantes.

https://www.oeildafrique.com/politique_et_soci_t/soudan_l_arm_e_d_ploy_e_apr_s_des_manifestations_contre_la_hausse_du_prix_du

El legado de George Bush en Panamá

Ha muerto George H. W. Bush quien, como buen César del imperio norteamericano, dejó su legado de muerte y destrucción en algunos territorios controlados desde la Roma moderna, Washington. Irak y Panamá comparten el lamentable “honor” de haberse convertido en trofeos de guerra del emperador recientemente fallecido.

Hasta el día de hoy, la invasión ordenada por él el 20 de diciembre de 1989 contra Panamá sigue siendo el hecho más sangriento de nuestra historia. Más sangriento que el 9 de enero de 1964, que la independencia de España y la separación de Colombia. Para encontrar algo tan sangriento debemos remontarnos a la Guerra de los Mil Días o a las matanzas de los conquistadores españoles Balboa, Pedrarias y Gaspar de Espinosa.

El sismógrafo de la Universidad de Panamá registró 417 impactos de bombas en las primeras 14 horas de la invasión. De ese total, 66 bombas cayeron en los primeros 4 minutos.

En el libro “La verdad sobre la invasión” hemos dicho: “En una sola noche las tropas norteamericanas asesinaron 100 veces más panameños que 21 años de régimen militar. En una sola semana se hicieron 100 veces más prisioneros políticos que los que hubo en 5 años de régimen norieguista… se mataron civiles inocentes que no estaban en combate… murieron niños y mujeres embarazadas”.

La invasión produjo 2000 heridos contabilizados por la Cruz Roja, 18 mil personas perdieron sus hogares en El Chorrillo, cuyas casas fueron incendiadas por las tropas norteamericanas, y no por los “batalloneros” como falsamente se ha dicho. Se arrestaron más de 5000 personas, entre militares y civiles, y se las condujo a un campo de concentración en Nuevo Emperador. Para el sector privado las pérdidas materiales se contabilizaron en 400 millones de dólares. El sector público nunca hizo balance de sus pérdidas.

¿Cuántos muertos hubo? A ciencia cierta no se sabe porque todos los gobiernos que se han sucedido desde 1990 han actuado en complicidad para ocultar estos crímenes y no han investigado. El gobierno de Juan C. Varela estableció una Comisión del 20 de Diciembre, que debe cumplir la misión de esclarecer la cuantía de los muertos, entre otras cosas. Estamos a la espera de conocer los resultados de sus investigaciones.

El Comando Sur reconoció 314 militares panameños caídos en combate, frente a 23 norteamericanos. No reconoció muertos civiles. Pero el Comité Panameño de Derechos Humanos reconocía en 1990 tener una lista de 556 muertos, que incluía 93 desaparecidos. La directora del Hospital Santo Tomás nombrada por Endara hablo de 61 cadáveres en su morgue y de otros 70 a 80 en la de la Caja de Seguro Social. Isabel Corro, del Comité de los Caídos del 20D, hablaba de más de mil, y Ramsey Clark, exprocurador norteamericano que estuvo en Panamá especuló con más de 7.000 muertes.

Quienes han procurado lavar la responsabilidad de George H. Bush sobre estos crímenes, achacan toda la responsabilidad al general Manuel Noriega, y alegan que “la invasión fue para salvarnos del dictador y traernos la democracia”.

Pero cualquier persona inteligente puede apreciar los frutos de la invasión del 20D casi tres décadas después: un régimen político antidemocrático y corrupto; un modelo económico neoliberal injusto; un canal al servicio de la oligarquía; una política exterior sometida al Departamento de Estado. Sin duda, hoy seguimos sufriendo los efectos de la invasión ordenada por G.H. Bush.

—Olmedo Beluche https://www.alainet.org/es/articulo/197267

Las tropas del Pentágono que abandonan Siria seguirán operando desde el otro lado de la frontera con Irak

El Pentágono recurrirá a pequeñas unidades de las Fuerzas Especiales para llevar a cabo misiones en Siria una vez que sus tropas se hayan retirado del país, según el New York Times.

Las fuerzas estadounidenses en Siria, que oficialmente suman 2.000 soldados y realmente son 5.000, serán trasladadas a Irak desde donde llevarán a cabo operaciones especiales. El plan permitirá al Pentágono seguir apoyando a los kurdos de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) en Rojava.

El Pentágono presentará el plan a Trump antes de que el secretario de Defensa James Mattis abandone su cargo a finales de febrero. Mattis renunció después de sus desacuerdos con Trump en varios asuntos, incluyendo la decisión de retirar las tropas estadounidenses de Siria.

El Pentágono aún no ha comentado el informe del New York Times. Sin embargo, su portavoz Dana W. White dijo el viernes que las tropas estadounidenses continuarán trabajando con “nuestros socios y aliados” en Siria.

Todavía no está claro si Trump aprobará los nuevos planes. El costo de las operaciones militares en Siria y la presión de Turquía fueron algunas de las principales razones para que Trump pusiera fin a la presencia militar permanente. Los nuevos planes del Pentágono no resuelven ninguno de esos dos problemas.

¿Se ha firmado un acuerdo secreto sobre Rojava entre Estados Unidos y Turquía?

La decisión de Trump de retirar sus tropas de Siria es consecuencia de un acuerdo secreto entre Washington y Ankara, según libanés Nidal Sabi, uno de los principales expertos en la Guerra de Siria.

Tras un período de amargas diferencias entre Estados Unidos y Turquía, Ankara “ha vuelto a ganarse su plena confianza y volverá a promover los intereses estadounidenses en Oriente Medio”, añade Sabi.

“Las políticas regionales de Ankara y Washington persiguen los mismos objetivos y pretenden fragmentar a Siria e Irak”, continuó el experto.

Es probable que Erdogan utilice el acuerdo con Estados Unidos para trasladar a los grupos yihadistas bajo su control, que actualmente están siendo retirados de la zona de desescalada de Idlib, a la orilla oriental del río Éufrates.

Sabi opina que la retirada de las tropas estadounidenses es un desastre para las Fuerzas Democráticas Sirias y espera que una escisión dentro de ellas desencadene finalmente una guerra entre árabes y kurdos en el este de Siria.

“En esta la situación, los grupos kurdos sólo tendrán una oportunidad para evitar un cara a cara con las tropas turcas: unirse al gobierno sirio y rechazar los planes para crear una federación en Siria”, según Sabi.

En su opinión, hay que descartar por completo una alianza entre Ankara y Damasco para contrarrestar a los kurdos.

“El presidente sirio Bashar Asad nunca concluirá un acuerdo con Erdogan, a quien considera el principal culpable del derramamiento de sangre en suelo sirio”, dijo Sabi, quien apunta que Assad “no confía en Erdogan, porque conoce sus vínculos con los fundamentalistas de la Hermandad Musulmana, que fueron los principales impulsores del llamado proyecto de la Primavera Árabe”.

Tras el anuncio de la retirada de las tropas estadounidenses de Siria, el ministro de Defensa de Estados Unidos, el general James Mattis, dimitió por no estar de acuerdo con la medida.

A pesar del anuncio, el Pentágono ha enviado decenas de camiones cargados de armas y municiones al este del río Éufrates, según informa el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. Además, está construyendo una nueva base militar en Deir Ezzor, según dicho Observatorio.

http://tass.com/world/1037275

Los kurdos de Rojava vuelven a negociar con el gobierno sirio

Tras el anuncio de la retirada de las tropas estadounidenses de Siria, los kurdos vuelven a buscar apoyo en el gobierno de Bashar Al-Assad, como antes de la guerra iniciada en 2011.

Altos cargos de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) y del gobierno de Damasco manteniendo negociaciones sobre el futuro de Rojava, según informa el Observatorio de Derechos Humanos Sirio (OSDH).

Los oficiales de las FDS discuten la posibilidad de transferir al gobierno de Damasco los depósitos estratégicos de petróleo y gas en la orilla oriental del Éufrates.

A cambio de esta medida, el gobierno de Damasco y sus aliados podrían desplegar fuerzas en la parte de la frontera sirio-turca controlada por las FDS para impedir que Turquía lance un ataque en el noreste del país.

La decisión de retirar las tropas estadounidenses de Siria ha dejado huérfanas a los kurdos ante un posible avance del ejército turco, cuyo ministro de Defensa amenazó con enterrar a los combatientes kurdos en sus trincheras.

Damasco, por su parte, aún no se ha pronunciado sobre el anuncio de la retirada militar de Estados Unidos, pero en una declaración anterior los kurdos advirtieron que tendría consecuencias peligrosas sobre la seguridad internacional y que “decepcionaría las esperanzas de los pueblos de la región en materia de seguridad y estabilidad”.

Son las consecuencias -harto previsibles- de arrojarse en los brazos del imperialismo, de creer que el imperialismo es la solución y no la causa de la opresión nacional de Kurdistán.

Más información:
– ¿Se va Estados Unidos de Siria?, ¿y quién se queda?

Sobre la violencia

Jon Iurrebaso Atutxa
Vamos a atrevernos a hacer algunas consideraciones sobre este instrumento, concepto y uso. Sin violencia no habría explotación ninguna, ni siquiera la patriarcal origen del resto de violencias, de la cual el capital hace su pilar fundamental, sobre todo subyugando a la mujer en todos los sentidos posibles. Sin violencia no estaría el capital en la cúspide de todas las pirámides culturales, políticas, sociales y económicas. Sin violencia no habría imperialismo. Sin violencia y capitalismo, la mercancía no estaría en el medio de nuestras vidas.

¿Qué es pues la violencia? Hay quien se empeña en hacer difícil formular algunas de las maneras de entender o explicar qué es la violencia. En los días que nos ha tocado vivir diríamos que tampoco hay que romperse mucho la cabeza para definir la violencia, sobre todo en el sentido que más nos perjudica a los explotados que vendemos nuestra fuerza de trabajo al capital o a cualquiera de sus filiales. La violencia es consustancial a la lucha de clases. A la lucha por el poder de clase.

Es decir la violencia es el antídoto principal (no el único) válido para el capital en cuanto a seguir manteniendo sus privilegios y, aún más, en todo lo que concierne a la propiedad sobre los medios de producción. Sin ese instrumento coercitivo hacía tiempo que las diferentes relaciones entre clases se darían de una manera muy diferente. Por eso el capital se esfuerza en dominar y perfeccionar ese medio tan poderoso y vital. Por eso ha convertido la violencia en estructural y permanente a la vez que se erige como único propietario legítimo de la misma.

Todos los que practiquen la violencia, fuera de las estructuras de poder, con el fin de llegar a ser autónomos, independientes y soberanos de esas mismas estructuras, serán tildados de terroristas. Nos referimos también a la autodefensa feminista que hace frente a la violencia machista la cual tiene un trato privilegiado en tanto que deviene de la cultura patriarcal y elemento de primer orden en el sistema de dominación del capital.

Analicemos, aunque sea someramente, el tema de la violencia que se practica por los Estados español y francés contra una nación como es Euskal Herria. Los Estados que ocupan nuestra nación violentan nuestra cultura, nuestra lengua, nuestro territorio, nuestra historia y, sobre todo, son sordos cuando la voluntad del pueblo vasco reclama su libertad.

Los que nos ocupan y explotan, como clase y como nación, relacionan la reivindicación emancipadora como terrorista. Es decir, todo el que se alce contra los Estados que nos ocupan es terrorista. Este es el mensaje del capital: terror: miedo: demanda de protección: el Estado se hace cada vez mas invencible y sustentado por los que oprime y explota.

En estos casos de independencia nacional y social, en los cuales haya que utilizar la violencia, nosotras y nosotros lo conocemos como violencia revolucionaria. Ni fetichista, ni militarista ni terrorista: violencia revolucionaria.

Esto es, si el capital tiene un estado fuerte (con buenos aparatos de inteligencia y coercitivos), los medios de comunicación, los partidos insertados en el sistema democrático que nos aplasta, el entramado del sistema educativo, etc. tiene ganada su comodidad y nuestro sufrimiento, y el de otros y otras, por muchos años.

¿Qué significa el término terror (terrorismo, terroristas, maligno/a…) en las sociedades judeo-cristianas o en las de las Américas del norte (yanquis) que están destinadas a ser los guías espirituales que conduzcan al planeta hacia el “bien”? Los mensajes son claros. A veces escandalosamente burdos y la mayoría de las veces sibilinos, de tal manera que van penetrando en nuestras mentes, en muchos casos, sin apenas percibirlo.

Esto quiere decir, y es triste reconocerlo, sentirse pobre y estar convencido que lo será para siempre porque Dios o el capital o la Virgen de Lourdes, o “los que saben más que yo”, lo han querido. Y ante esa situación esquizofrénica por una parte, pero también de imposición, explotación y ocupación como nación es de donde nacen razones objetivas suficientes para luchar con los instrumentos que en cada momento se consideren oportunos.

Eso significa que una nación por pequeña o pobre que se sea tiene el derecho a su liberación nacional y social y no puede haber nadie que lo impida argumentando sandeces que finalmente traen millones de muertos (casualidad, siempre de los más parias de la tierra), millonarias ganancias para ciertos emporios, personalidades y establishment en general.

Bajo el mandato de Barak Obama (“I have a dream”) no se cerró Guantánamo (su promesa más progresista) sino que los yanquis invadieron, sembraron el terror, mataron a millones de personas y destrozaron seis países ¿Cómo llamamos a eso? “¿tercera guerra mundial?” ¿O guerras que los yanquis hacen cada año o varias veces en el mismo año para paliar los desastres que origina el capitalismo? ¿No es eso terrorismo?

¿No será violencia saber que hay posibilidades de que no menos de 10 millones de yemeníes estén a punto (o ya lo estén en muchos casos) de contraer el cólera por el cerco que Arabia Saudí, Israel, USA, España (envío de explosivos) hace a poblaciones de civiles yemeníes? Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta el día de hoy se estima que los Estados Unidos de América del Norte han asesinado entre 20 y 30 millones de personas por todo el mundo, sin contar los heridos, destrucción de países enteros etc. ¿Qué es terrorismo pues?

Las bombas que se fabrican en Euskal Herria y que la ministra española Celaá dice que no son problema porque son inteligentes, son un problema porque las utilizan contra la población civil porque no pueden vencer militarmente a sus oponentes. Celaá lo sabe. Esta ministra sabe que Arabia Saudí utiliza la inteligencia de las bombas para matar a población civil yemení, para asesinar a sus opositores.

Vergüenza tendríamos que tener en Euskal Herria al colaborar empresas vascas en envíos de instrumentos de guerra para asesinar a población civil. Y, para los de a pie, repetimos que no debiéramos olvidar que el capital no tiene patria, ética ni vergüenza, sea vasco o vasco-español, vasco o yanqui…

Una cosa es el terror del ISIS (DAHES) creado, sustentado y dirigido por las monarquías petroleras del Golfo y Estados Unidos de America del Norte, Francia, Alemania, Inglaterra, la ayuda de España y otros, el sionista y terrorista Israel, etc. Otra cosa bien diferente es el derecho a la cultura, a la identidad, al bienestar social, a la independencia nacional…

Entonces ¿qué ocurre aquí? ¿Es que otros y otras no son tan iguales ni tienen tantos derechos como nosotras y nosotros? ¿Por qué no hacemos ni lo más mínimo para impedir las guerras imperialistas que se suceden año tras año provocando millones de muertos, de hambre, de desplazados, países con infraestructuras destrozadas…?

Planteamos ética y dignidad. Porque de lo que “nuestros” gobiernos roban en Oriente Medio, África y Asia, al final, un poquito “pillamos” todas y todos. Imagino que nos entendemos. Menos posturas ideadas por la burguesía y más compromiso con el género humano sea de donde sea. Y si no, no vayamos sonriendo y tranquilos/as por la vida y, encima, de progres.

Siempre ha habido categorías o niveles de compromiso o de colaboración. Lo que es indecente es colaborar con “tu país” para masacrar a otros (sustentado los gobiernos que hacen las guerras es la manera mas sutil, pero no la única) de los que algunas personas, las menos, podrán huir y pretender acogerlos en nuestra Euskal Herria cuando cierta parte mal duerme en polideportivos, con gente solidaria que enlaza para cambiarlos de barrio ante la inasistencia institucional, etc.

La violencia es un instrumento. Callar es una actitud, sí, pero deviene en violenta mientras que no denuncia y ayuda a ocultar la violencia estructural. No es un instrumento ciego y no es una actitud más. La violencia del capital significa preservar a una clase social determinada para que mantenga su poder y lo utilice contra quien no pertenece a dicha clase. La violencia que el capital y las fuerzas retrogradas utilizan para crear miedo e inseguridad es un crimen de lesa humanidad. Y los que callan, porque entienden que tiene que haber una violencia estructural o porque no se sienten con fuerzas para combatirla, otorgan. De una manera u otra, más o menos gravemente.

Es violencia que ante tamaña crisis haya ricos mucho más ricos y muchísimos más pobres. Es violencia que tus hijas no puedan ir a la Universidad porque no hay dinero para pagar el alquiler del piso, comer, etc. O cuando unos chavales se sientan menos ante otros porque no tienen no sé que móvil de última generación y encima sus padres sientan no poder dárselo. Y eso no es una tontería, es la larga mano del capital que hace a los pobres querer ser como los que les explotan sin darse cuenta de ello.

Queremos decir que los de abajo, y que nadie se equivoque con el piso, nos tenemos que unir, informar, contactar, debatir, mostrar públicamente lo que sentimos, pensar que nadie nos maneja porque periódicamente estamos al tantito de todo lo que ocurre en nuestro barrio, pueblo o tajo. Siempre adelante por la independencia y el socialismo para Euskal Herria y todos los pueblos del mundo, sabiendo que no desecharemos ningún instrumento de lucha para llevar al pueblo trabajador vasco a ser responsable de su día a día y de su destino.

Nota. Extracto del prólogo de Argala al libro de Jokin Apalategi “Los vascos de la nación al Estado”:

“Como resultado de ambos factores -estudio del marxismo y resurgir nacional vasco-, tomé conciencia clara de la existencia de Euskadi como nación diferenciada, integrada por siete regiones separadas por las armas de los estados opresores, español y francés; de la división de la sociedad en clases enfrentadas por intereses irreconciliables; de que Euskadi misma no era una excepción en este sentido, comprendí lo que fue la «evangelización de América» por los españoles y lo que fueron «las cruzadas», lo que fueron «los rojos» y el «glorioso alzamiento nacional»; que no se trata de que los ricos ayuden a los pobres, ni únicamente de que se aumenten los salarios de la clase obrera, sino de socializar los medios de producción; que para lograr la solidaridad social es precisa una profunda revolución cultural, y que, para ello, no basta con la buena voluntad, sino que es precisa una transformación del modo de producción capitalista actualmente dominante por otro socialista; que para ello es preciso que la clase obrera obtenga el poder político; que un aparato de estado no es neutral y que esto obliga a la clase obrera a destruir el estado burgués para crear otro propio; que la burguesía recurre a las armas cuando ve en peligro sus privilegios, lo que induce a pensar que, sí la clase obrera no se plantea el problema en términos semejantes, tendremos ocasión de presenciar muchas matanzas y pocas revoluciones”.

El enterrador de Paterna

Darío Herchhoren

Hace pocos días escuché en un programa de radio el relato que una hija hace de la labor de su padre, enterrador en el cementerio de Paterna, en la provincia de Valencia.

Según el relato de esa hija, su padre era un hombre de izquierda, que tras la guerra civil española de 1936 a 1939 consiguió a duras penas un trabajo de enterrador en el cementerio de Paterna, donde eran ejecutados por los fascistas, vencedores de la guerra los presos republicanos que en general eran militantes del Partido Comunista, o sindicalistas de la UGT, o antiguos alcaldes de pueblos que pertenecían a esos partidos, o maestros de escuela. Todos ellos, habían cometido el grave pecado de defender al gobierno legítimo de la República contra los facciosos fascistas.

Sigue relatando la hija que su padre antes de enterrar a los fusilados cortaba un trocito de la tela de algunas de sus prendas, o algún botón, y los guardaba en una caja para que si algún familiar reclamaba información sobre el lugar de su enterramiento el enterrador abría la caja y ese familiar podía reconocer si entre esos pequeños trozos de tela había alguno que perteneciera al fusilado.

Pero lo que realmente me causó una sensación espeluznante, fue una anécdota que esa hija contó. Dice que su padre, una vez retirado el pelotón de fusilamiento, se dio cuenta de que uno de los fusilados se movía. Inmediatamente buscó al cura que siempre estaba presente en los fusilamientos y con temor le contó lo que había visto. El cura le espetó entonces sacando una pistola y poniéndosela en la cabeza «tira rojillo que si no acabarás como esos tíos», y acto seguido se acercó al moribundo y lo remató en el suelo.

Hechos como este fueron frecuentes en la genocida guerra civil española. Recuerdo lo que contó un joven periodista portugués que entró en la plaza de toros de Badajoz, donde fueron picados y fusilados alrededor de tres mil quinientos prisioneros republicanos, y cuyos cadáveres fueron quemados en la misma plaza. Ese periodista que aún vive y tiene 90 años relató que ante el espanto que le produjo esa visión se acercó a un sacerdote católico, buscando una explicación sobre lo que había visto, y que el mismo le respondió «algo habrán hecho».

No es mi intención relatar estos actos de barbarie, sino resaltar el papel jugado por la iglesia católica en la contienda civil.

Hay infinidad de testimonios que nos cuentan como curas católicos remataban a los moribundos que no habían sido «bien fusilados», de monjas con pistolas que custodiaban a las presas republicanas.

La iglesia católica española es tan responsable de los crímenes franquistas como el propio Franco, y aún está por llegar el día en que esa iglesia pida perdón por esos hechos, y que la (in) justicia española se digne investigar sobre esas complicidades aberrantes.

¿Se va Estados Unidos de Siria?, ¿y quién se queda?

El abandono de Siria por las tropas estadounidenses no puede ser una sorpresa porque fue anunciada a finales de marzo por Trump en Ohio. Para quienes no recuerden el discurso hay que añadir que también dijo que había que “dejar que otros se encarguen de ello”, lo que suscita dos preguntas que nadie ha contestado. La primera es a quién se refiere con “otros” y la segunda a qué se refiere con “ellos”.

Pero hay, además, una tercera que se deduce de las experiencias cercanas de Afganistán e Irak, de donde también anunciaron la marcha para volver muy poco después. Cuando Estados Unidos dice que se va de un sitio, lo que hace es retirar a las fuerzas operativas, mientras mantiene a los “asesores”. Quien no se va nunca es la CIA. Se quedan los que no llevan uniforme.

Ayer lo explicó Netanyahu de la siguiente manera: Estados Unidos “nos ha dicho que tienen otros medios de seguir influyendo”, diferentes de la presencia militar permanente en Siria.

El anuncio hay que situarlo en paralelo con el acuerdo con Turquía para venderles misiles Patriot, más el anuncio de Erdogan de que se dispone a lanzar una ofensiva en Manbij, al norte de Siria, cuyo objetivo no puede ser otro que los kurdos.

De manera que parece que Estados Unidos les ha traicionado, o les ha vendido, o les ha intercambiado por los turcos, aunque más bien lo que cabe pensar es que simplemente les ha utilizado, como acostumbra, para presionar tanto a los turcos como a los sirios.

Ahora cabe esperar que, ante la amenaza turca, los kurdos vuelvan sobre sus pasos a la alianza que mantuvieron con los sirios hasta el inicio de la guerra en 2011.

Otra carta a poner encima de la mesa es el traslado de los SS-300 al este de Siria, que le ha impedido al Pentágono mover sus tropas libremente en la región fronteriza entre Siria e Irak, aunque también cabe suponer que Rusia estaba al corriente de la retirada de las tropas y precisamente por ello movió los misiles a esa región, que ahora queda bajo la influencia exclusiva del ejército sirio y, naturalmente, del irakí al otro lado de la frontera.

Más información:
– Bombardeo de la aviación siria sobre Deir Ezzor: ¿quién debe tomar nota del curso de la guerra?

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