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Estados Unidos aborda un carguero con pabellón ruso en el norte del Atlántico

El martes la empresa rusa BurevestMarin denunció el intento de Estados Unidos de interceptar el carguero ruso Marinera en el norte del Atlántico en medio de una tormenta.

“Nuestro buque civil, que no lleva carga a bordo y navega en lastre, está siendo perseguido desde hace tiempo por la Guardia Costera de los Estados Unidos. A pesar de los repetidos intentos del capitán por comunicar la identidad y el carácter civil del buque con pabellón ruso, la persecución continúa con la vigilancia aérea coordinada de aviones de reconocimiento P-8A Poseidon de la Armada de los Estados Unidos”, dice el comunicado de la empresa.

Estados Unidos “planea interceptar la embarcación próximamente”, añade el comuicado. BurevestMarin advierte que cualquier intento de desembarque de tropas estadounidense en el carguero desde helicópteros o su abordaje representan un peligro extremo debido a las condiciones climáticas severas. La velocidad del viento en la zona es de hasta 20 metros por segundo con fuertes ráfagas, la altura de las olas alcanza más a 5 metros y la temperatura es cercana o inferior al punto de congelación.

“Cualquier intento de aterrizaje de helicópteros o de interceptación de buques en estas condiciones de tormenta representa una amenaza grave e injustificable para la vida del personal militar estadounidense”, aseguró la empresa, que instó a Estados Unidos a “actuar con moderación y permitir una resolución pacífica a través del derecho marítimo internacional, en lugar de arriesgar vidas en condiciones tormentosas”.

Según la empresa, la embarcación es un buque mercante civil sin carga a bordo y su tripulación está compuesta por ciudadanos de Rusia, Ucrania y Georgia. En este contexto, BurevestMarin cuestionó la necesidad de que la Marina de Estados Unidos lleve a cabo acciones peligrosas contra un carguero civil vacío.

Mucho más que un bloqueo naval a Venezuela

Estados Unidos ha impuesto un bloqueo naval a Venezuela, impidiendo la entrada a la región de los petroleros sancionados y reservándose el derecho a incautarlos. Pero el objetivo va mucha más allá del país caribeño. Los artículos del New York Times de los últimos días han dejado claro que los ataques a las refinerías y al transporte marítimo es una forma de aumentar la presión sobre Moscú.

Varios barcos han sido confiscados. El Bella 1 logró escapar. Estaba registrado como buque ruso, enarbolaba pabellón ruso, cambió de nombre e instantáneamente pasó de ser un buque apátrida a estar bajo la protección de Moscú. Esa debería haber sido la salida. En cambio, Estados Unidos lo incautó de todos modos, nada menos que cerca de Islandia.

Rusia advirtió a Washington que no lo tocara. Washington se encogió de hombros y actuó. No se trataba de aplicar sanciones. Se trataba de poner a prueba los límites de Estados Unidos.

Desde el inicio de la Guerra de Ucrania, Rusia quedó excluida del transporte marítimo, los seguros y la logística occidentales. Así que Moscú se adaptó. Más de mil cargueros navegan discretamente, transportando petróleo ilegalmente sancionado por Estados Unidos.

Para Estados Unidos los barcos son un medio para presionar. Debilitan la flota, presionan a Rusia e Irán. Pero el papel de Venezuela en esta ecuación es muy importante porque Estados Unidos contribuyó a la destrucción de la industria petrolera venezolana. Las sanciones paralizaron la producción, la financiación, el mantenimiento y las exportaciones. Como era de esperar, Venezuela recurrió a China, que compró el petróleo, pagó sin usar dólares y aseguró su suministro a largo plazo.

De repente, Estados Unidos vuelve a exigir el petróleo venezolano. Trump anuncia que Caracas cederá entre 30 y 50 millones de barriles a Estados Unidos, petróleo con un valor de casi 2.000 millones de dólares. Afirma que se venderá a precio de mercado y que él personalmente controlará las ganancias “por el bien del pueblo venezolano y estadounidense”.

El petróleo estaba destinado a China. Ahora no será así y esa es la cuestión. El verdadero objetivo es financiero y estratégico: derrocar a China, reafirmar el dominio del dólar y fracturar la alianza Brics antes de que pueda consolidarse.

Venezuela es solo un punto de apoyo en una estrategia más amplia para devolver al mundo a un sistema donde Washington dicta las reglas y el dólar es indispensable. El dominio absoluto del dólar no evita que los trabajadores estadounidenses se vean sumidos en la pobreza; refuerza el control financiero, consolida bancos que no dudan en arruinarlos.

Estados Unidos hunde a Venezuela en el caos mediante sanciones y luego afirma “estabilizar” lo que ayudó a destruir, todo mientras desvía discretamente petróleo destinado a China.

La incautación de petróleo no se quedará en el Caribe. Ya ha llegado al norte del Atlántico. Es probable que la próxima reacción sea cualquier cosa menos simbólica. Rusia y China no solo observan un petrolero, sino el precedente que podría establecer. Así es como empiezan los errores de cálculo.

Entre Ucrania y Rusia no hay ninguna frontera porque Ucrania renunció a ella

A los intoxicadores les gusta hablar de la “invasión” rusa de Ucrania y de que las fronteras entre los países no se pueden modificar por la fuerza. Se lo deberían haber dicho a los yugoslavos, o a los armenios, o a los somalíes, o a los sudaneses o, sobre todo, a los palestinos.

Por ejemplo, no se puede decir que Crimea haya sido invadida por Rusia porque la península nunca quiso formr parte de Ucrania, ni siquiera en la época soviética. Desde el momento en que se produjo el Golpe de Estado de 2014, nadie se pudo sentir vinculado a un gobierno ilegítimo. Si en Kiev los golpistas podían hacer lo que les diera la gana, lo mismo podían hacer en Crimea.

Otra tonteoría es la de que Rusia inició la guerra para apoderarse de una parte del territorio ucraniano. Sin embargo, cualquier mapa demuestra que si algo le sobra a Rusia es territorio. Es el país más extenso del mundo, casi tanto como todo el continente africano.

En el caso de Ucrania no se trata exactamente de territorios sino de fronteras o, más bien, del empeño de los imperialistas por provocar incendios en las fronteras de Rusia, algo tradicional desde la guerra civil que estalló en la URSS hace cien años. Por eso en 2018 la capital de la URSS se trasladó a Moscú desde San Petersburgo, que estaba demasiado cerca de la frontera.

Las delimitaciones territoriales son el punto débil de un país, como Rusia, precisamente por ser tan extenso y abarcar poblaciones tan diversas en su periferia.

Ahora que los charlatanes lamentan las burlas cotidianas al derecho internacional hay que recordar que son los tratados internacionales entre los países vecinos los que delimitan las demarcaciones. Por ejemplo, el tratado internacional que delimitó las fronteras entre Francia y España es el “Acuerdo de los Pirineos”, firmado en 1659 después de una guerra.

Entre Ucrania y Rusia no hay fronteras mutuamente reconocidas. Tras el final de la URSS, el 31 de mayo de 1997 ambos países concluyeron en Kiev un Tratado de Amistad, Cooperación y Asociación. Boris Yeltsin por Rusia y Leonid Kuchma por Ucrania estamparon su rúbrica en el documento.

El Tratado establecía una asociación estratégica entre dos países recién creados y fijó la línea de demarcación soviética como la nueva frontera entre ambos países. Aquella frontera, como todas las demarcaciones soviéticas, era artificiosa; no se impuso por razones nacionales sino económicas y administrativas.

Al desaparecer la URSS, las viejas demarcaciones administrativas no sólo plantearon problemas a Rusia, sino también entre las antiguas repúblicas soviéticas, como es el caso de Azerbayán y Armenia, que se han disputado Nagorno-Karabaj en varias guerras.

El acuerdo entró en vigor en 1999 y se establecieron puestos fronterizos, pero dado que Rusia y Ucrania formaban parte de la misma zona de libre comercio, su efecto fue mínimo.

En 2014 el gobierno legítimo ucraniano fue derrocado mediante un Golpe de Estado fascista orquestado por Estados Unidos y reemplazado por un gobierno cuyo papel era convertir a Ucrania como carne de cañón contra Rusia.

En 2019 el gobierno golpista ucraniano se negó a renovar el Tratado de Amistad, Cooperación y Asociación. Desde ese momento la frontera entre Rusia y Ucrania dejó de existir. En consecuencia, según el derecho internacional, no existe frontera entre Ucrania y Rusia. Como tantas veces a lo largo de la historia, los límites territoriales entre ambos países serán consecuencia del acuerdo de paz que se firme, que es una manera de decir que será Rusia quien dibuje los mapas gracias a su victoria en la guerra.

La complicidad de Emiratos Árabes Unidos con Israel

Nuevas revelaciones arrojan una más luz sobre la naturaleza de la cooperación en materia de seguridad entre Emiratos Árabes Unidos e Israel, implicando a Abu Dabi en operaciones de espionaje dirigidas contra la Franja de Gaza y Qatar. Según documentos confidenciales atribuidos a los servicios de inteligencia emiratíes, la colaboración va mucho más allá de un simple intercambio de información y refleja una alineación estratégica deliberada con las prioridades de seguridad israelíes.

Según estos documentos, difundidos por varios medios de comunicación árabes, los servicios de inteligencia emiratíes trabajaron en estrecha coordinación con el Mosad, incluyendo la realización de misiones de vigilancia y recopilación de inteligencia en Gaza y Qatar.

Las operaciones se llevaron a cabo siguiendo instrucciones directas del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, con plazos estrictos y recursos técnicos proporcionados por Israel.

Los documentos describen órdenes emitidas en un lenguaje considerado condescendiente, incluso humillante, por algunos de los propios dirigentes emiratíes. Esta actitud, descrita como carente de cualquier consideración por una colaboración entre iguales, revela un claro desequilibrio en la relación entre ambas partes. Israel, en particular, exigió una drástica intensificación de las actividades de inteligencia emiratí en Qatar, quintuplicando el número de equipos desplegados, considerando a Doha un actor sensible debido a su apoyo político a Hamás.

Las revelaciones confirman la sumisión de Emiratos Árabes Unidos y su lealtad hacia Israel. El hecho de que un Estado árabe se preste a ejecutar órdenes dictadas desde Israel, en un contexto regional marcado por altas tensiones, intensifica las críticas a la política exterior de Abu Dabi.

Las relaciones entre Emiratos Árabes Unidos e Israel no comenzaron con la normalización oficial de 2020. Durante años, contactos discretos y acuerdos de seguridad no declarados allanaron el camino para una colaboración ahora reconocida. La firma de los acuerdos de normalización marcó un punto de inflexión, abriendo la puerta a una cooperación más amplia en los ámbitos de seguridad, militar y tecnológico.

Las recientes filtraciones revelan el lado oscuro de la alianza y la participación directa en operaciones de espionaje contra Gaza, un territorio ya sometido a un severo bloqueo, y contra Qatar, un Estado árabe soberano. También confirman la intensificación de las relaciones de seguridad entre Tel Aviv y ciertas capitales árabes, en detrimento de la confianza regional.

Intento de Golpe de Estado en Burkina Faso

El gobierno de Burkina Faso ha desbaratado un complot organizado por el anterior jefe de la junta de transición, el coronel Paul Henri Sandaogo Damiba. El plan incluía el asesinato del presidente Ibrahim Traoré, según declaró el ministro de Seguridad, Mahamadou Sana, en una entrevista con la cadena de televisión pública RTB.

El golpe se desencadenó el 3 de enero, al mismo tiempo que Estados Unidos secuestraba a Maduro en Venezuela.

Los servicios de inteligencia de Burkina Faso llevaban semanas en alerta máxima: varios cuarteles de la capital burkinesa habían sido movilizados y se habían practicado detenciones.

La desestabilización se llevaría a cabo mediante una serie de asesinatos selectivos de dirigentes civiles y militares, comenzando con la neutralización del capitán Ibrahim Traoré, jefe de Estado y presidente de Burkina Faso, ya sea a quemarropa o colocando explosivos en su residencia. Tras esta acción, se desactivaría la base de drones y se lanzaría una intervención militar terrestre con “fuerzas externas”, dijo el ministro burkinés, en posible referencia a Francia, Costa de Marfil e incluso Togo.

La noche del golpe cientos de personas salieron a la calle, especialmente en Uagadugú y Bobo-Dioulasso. Las movilizaciones surgieron a raíz de un video publicado en las redes sociales por Ibrahima Maïga, exiliado en Estados Unidos, conocido por su apoyo al capitán Traoré.

El gobierno ha identificado al coronel Sandaogo Damiba como el principal organizador del intento de golpe. Su papel fue diseñar y planificar las acciones, buscar y movilizar fondos y reclutar civiles y militares.

El ministro de Seguridad especificó que parte de los fondos, por un total de 70 millones de francos CFA (124.600 dólares), procedía de Costa de Marfil. La investigación y las detenciones de los conspiradores continúan.

“Todos los implicados en este caso comparecerán ante el fiscal de Burkina Faso y se les aplicará todo el rigor de la ley. Quiero asegurar al pueblo de Burkina Faso que la situación está bajo control”, añadió Sana.

El gobierno ha prometido hacer públicas las confesiones obtenidas durante los interrogatorios de los principales sospechosos. La cadena RTB publicó el testimonio de uno de los detenidos, el empresario El Hadj Madi Sakandé, quien afirma haber participado, en nombre de Damiba, en la transferencia de fondos a los golpistas y haber estado al tanto de los planes para asesinar al presidente Ibrahim Traoré y a varios comandantes militares. Según él, parte de los fondos -40 millones de francos CFA (71.200 dólares)- habría sido transferida a tres intermediarios en Uagadugú.

El gobierno asegura que a menudo utilizaban a particulares para transferir dinero y ejecutar órdenes, y piden a la población que denuncie cualquier actividad sospechosa.

Un intento de golpe de Estado anterior fue frustrado en septiembre de 2024. Sana declaró entonces que civiles y militares burkineses residentes en Costa de Marfil habían intentado repetidamente desestabilizar las instituciones del país. Los golpistas están acusados ​​de mantener vínculos con “potencias extranjeras”, en referencia a Francia y Costa de Marfil, y grupos afiliados al Califato Islámico.

Ibrahim Traoré llegó al poder en Burkina Faso tras un golpe militar el 30 de septiembre de 2022, que derrocó a Sandaogo Damiba.

Estados Unidos se encamina hacia una escalada contra Irán

El secuestro de Maduro ha puesto en un segundo plano la campaña de desestabilización de Irán y los nuevos planes de ataque del ejército israelí. Estados Unidos se encamina hacia una nueva escalada. No solo las cifras israelíes lo han insinuado, sino que las principales cuentas de OSINT que rastrean los movimientos militares estadounidenses han observado un aumento de aviones de transporte C-17 que vuelan a través del Atlántico hacia Europa y luego a Oriente Medio.

Aproximadamente una docena de C-17 aterrizaron en la Base Aérea de Fairford. La mayoría ya han volado a Ramstein, Alemania, tras dejar suministros en Fairford.

El más notable, sin embargo, fue el transporte de los “Night Stalkers” del 160 SOAR a Europa, la misma unidad aérea de fuerzas especiales que acaba de realizar el ataque contra Maduro en Venezuela la noche anterior.

Podría ser una maniobra estadounidense destinada a presionar a Irán mediante el despliegue de recursos en la región. Sin embargo, es muy probable que las protestas actuales, orquestadas como parte de una operación de guerra sicológica, tengan como objetivo desestabilizar al gobierno iraní hasta un punto crítico donde Estados Unidos e Israel podrían intervenir y rematar el golpe.

Las protestas, que comenzaron en diciembre, se tornan cada vez más violentas (1). Las imágenes muestran a manifestantes armados con Kalashnikov en medio de una violencia generalizada, explosiones, incendios y otras atrocidades.

‘Irán no se puede comparar con Venezuela’

El caso de Irán no puede compararse con el de Venezuela, asegura el South China Morning Post (2). A pesar de la desestabilización interna y las provocaciones de Estados Unidos e Israel, la correlación de fuerzas en Oriente Medio difiere significativamente del de América Latina.

El periódico recuerda específicamente la importancia estratégica de Irán y las posibles implicaciones para varios actores internacionales, elementos ausentes en el caso venezolano.

El periódico señala que cualquier acción contra los dirigentes iraníes tendría repercusiones que superarían con creces los acuerdos bilaterales, lo que limita la probabilidad de que se repita el escenario observado en Caracas.

Irán enfrenta persistentes dificultades económicas y movimientos de desestabilización, una situación que Estados Unidos e Israel han creado, organizado y estimulado. El South China Morning Post cree que esta presión no es suficiente para que Teherán siga una trayectoria comparable a la de Venezuela. Las diferencias en el contexto político, militar y diplomático explican que Irán «no sea una nueva Venezuela».

(1) https://www.scmp.com/news/china/diplomacy/article/3338933/why-iran-may-not-be-next-venezuela-despite-twin-threat-protests-and-trump
(2) https://www.thetimes.com/world/middle-east/article/iran-ayatollah-khamenei-escape-moscow-protests-revealed-h5f95ctb5

En Estados Unidos se burlan de las defensas antiaéreas rusas en Venezuela

El secuestro de Maduro por las tropas estadounidenses en Caracas ha desencadenado una conmoción mundial. Trasladado a Estados Unidos para sentarle en un banquillo, acusado de “narcoterrorismo”, Maduro se encuentra ahora en las zarpas del cártel de Marco Rubio.

La operación puso de relieve la participación de especialistas militares cubanos y rusos en la defensa del país caribeño, que, sin embargo, resultó insuficiente para evitar la captura del presidente chavista.

El ataque estadounidense puso a prueba los sistemas de defensa antiaérea rusos desplegados en Venezuela. Según el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, la eficacia de esos sistemas estuvo muy por debajo de las expectativas. Las tropas estadounidenses, compuestas por aproximadamente 200 efectivos, lograron desplegarse en el centro de Caracas sin encontrar resistencia significativa por parte de los radares rusos.

El ataque también provocó la muerte de varios militares cubanos que se encontraban en la capital venezolana para apoyar a las fuerzas locales.

Para Estados Unidos la operación constituye una demostración de fuerza y ​​un mensaje sobre el alcance de sus intervenciones selectivas.

A partir de aquí se están emitiendo toda suerte de especulaciones, aunque los detalles concretos del operativo no se conocen. La del jefe del Pentágono es una de ellas: no compreis armas rusas porque no son fiables y, en efecto, el aparente fracaso de las defensas rusas para proteger a Venezuela podría influir en la percepción internacional de la tecnología militar rusa.

Hay otros que sostienen que lo que no es fiable no es el armamento sino los propios rusos, que conocían el ataque de antemano, a pesar de lo cual desactivaron las defensas antiaéreas y dejaron pasar a los helicópteros para que secuestraran a Maduro. A su vez, eso significa que se produjo un pacto entre Estados Unidos y Rusia, que en algún lugar del mundo (Ucrania) obtendrá alguna clase de concesiones a cambio de traición (porque estamos hablando de eso: una traición).

Por fin, algunos suponen que los rusos (y quizá también los chinos) son un recurso para todo y para todos. Por ejemplo, desde 2015 los rusos estaban comprometidos en la defensa del gobierno legítimo de Siria y el año pasado los dejaron abandonados frente a la chusma yihadista de Al Sharaa y los suyos.

Lo mismo puede ocurrir con Irán, y con Burkina Faso, y con Corea del norte, y quizá también con… cualquier país injustamente agredido por el imperialismo. Rusia es el pais encargado de sacar las castañas del fuego a los demás.

Al parecer, en algún momento Moscú ha asumido algún extraño compromiso frente al mundo para defender las causas justas. Ese compromiso llega al punto de estar obligado a defender a países por encima de ellos mismos, es decir, a aquellos que no están dispuestos a hacerlo por sí mismos.

Es más, debe asumir esa tarea de manera desinteresada porque si envía mercenarios y cobra por los servicios de protección se convierte en una especie de guardia de seguridad contratado.

Las baterías antiaéreas eran rusas y los guardaespaldas de Maduro eran cubanos. El ejército venezolano, del que dicen que era el baluarte del chavismo, no ha aparecido por ninguna parte.

Trump no descarta el uso de la fuerza para apoderarse de Groenlandia

Desde el secuestro de Maduro y su esposa, Trump mira hacia el Ártico, colocando a Groenlandia en el centro de sus prioridades. La Casa Blanca ha enfatizado que la isla no solo es estratégica, sino también esencial para la seguridad nacional estadounidense, lo que refleja el deseo de contrarrestar cualquier influencia extranjera en la región.

El martes la Casa Blanca indicó en un comunicado a CNN que el presidente está considerando varias opciones para tomar el control de Groenlandia, incluyendo el posible uso del ejército estadounidense, según reconoció la portavoz Karoline Leavitt. Esta medida demuestra que la isla se considera un activo estratégico clave para limitar la influencia de otras potencias y garantizar la posición de Estados Unidos en el Ártico. El énfasis está en la acción rápida para proteger los intereses estadounidenses antes de que otros países incrementen su presencia en la región.

El gobierno de Washington insiste en la importancia de apoderarse de Groenlandia para su política exterior. El objetivo no es solo geográfico, sino también militar y económico, dado el valor estratégico de la isla en el Ártico. Al priorizar Groenlandia, Trump envía un mensaje claro sobre la importancia que Washington concede a esta región y su disposición a defender sus intereses por los medios que consideren necesarios. Las conversaciones internas en la Casa Blanca reflejan esta determinación de considerar todas las opciones, incluidas las militares.

Groenlandia se perfila ahora como un objetivo tangible de la política estadounidense. La combinación de las ambiciones de Estados Unidos y la reciente operación en Venezuela muestran a un gobierno dispuesto a considerar medidas directas para fortalecer su posición internacional, con Groenlandia como un punto estratégico central.

Los nazis canadienses vuelven a sus raíces ancestrales en Ucrania

No es la primera vez que nos ocupamos de la canadiense Chrystia Freeland, aunque antes era en su condición de vicepresidenta del gobierno de Otawa y nieta de exiliados nazis uranianos.

Ahora Zelensky le ha nombrado consejera de desarrollo económico del gobierno ucraniano. Decididamente, en Kiev no saben desprenderse de sus raíces nazis. Como ya avisamos, los nazis siempre viajan con un billete de vuelta.

“Ucrania está en el centro de la lucha mundial por la democracia, y me complace poder contribuir pro bono como asesora económica del presidente Zelensky. Al aceptar este cargo no remunerado, dejaré mi puesto como Representante Especial del Primer Ministro para la Reconstrucción de Ucrania. En las próximas semanas, también renunciaré a mi escaño en el Parlamento. Quisiera agradecer a mis electores su confianza a lo largo de los años. Estoy profundamente agradecida de haber sido su representante”, dijo Freeland.

“Hoy nombré a Chrystia Freeland asesora en desarrollo económico. Chrystia posee una amplia experiencia en este campo y en la atracción de inversiones y la implementación de transformaciones económicas. Ucrania debe fortalecer su resiliencia interna, tanto para facilitar su recuperación si la diplomacia da frutos rápidamente, como para reforzar su defensa si, debido a los retrasos de nuestros socios, se prolonga el fin de este conflicto. Agradezco a todos los que están dispuestos a apoyar a nuestro país y nuestro compromiso con nuestros socios”, anunció por su parte Zelensky.

Zelensky le ofreció el cargo durante su visita a Ucrania el 22 de diciembre y le gustaría que estableciera, entre otras cosas, un consejo asesor internacional para la reconstrucción del país.

Freeland procede de una familia de ucranianos refugiados en Canadá al finalizar la Segunda Guerra Mundial por su complicidad con el III Reich. Comenzó su carrera periodística en Kiev como corresponsal del Financial Times, el Washington Post y The Economist. De 1999 a 2001 fue subdirectora del Globe and Mail de Toronto.

Luego la nombraron ministra de Comercio Internacional y ministra de Asuntos Exteriores antes de convertirse en vicepresidenta y la primera mujer en ocupar el cargo de Ministra de Finanzas en Canadá.

Desde septiembre era la Representante Especial de Canadá para la Reconstrucción de Ucrania, después de haber ocupado varias carteras ministeriales en los últimos años.

El gran padrino del narcoterrorismo latinoamericano: Marco Rubio

Cuando era adolescente, Marco Rubio se ganaba un dinero extra trabajando para su difunto cuñado Orlando Cicilia, que importaba y vendía animales exóticos como fachada para el tráfico de cocaína y marihuana. Más tarde, cuando el capo Mario Tabraue se convirtió en protagonista de la serie documental Tiger King, se rumoreó que la cocaína se introducía en cuerpos de víboras y boas constrictoras.

“Traficaba para mantener mi hábito animal”, declaró Tabraue con humildad a los documentalistas de Netflix sobre la red de narcotráfico que importó y distribuyó drogas entre 1976 y 1987. Según la biografía de Marco Rubio, escrita por Manuel Roig-Franzia en 2012, Rubio era el encargado de construir las jaulas.

El actual secretario de Estado jura que no sabe nada de las drogas. Solo tenía 16 años, pero uno de los coacusados ​​de Cicilia tenía solo 16 años cuando Tabraue le ordenó asesinar a su exesposa para evitar que revelara a la policía lo que habían hecho con el cuerpo de otro hombre al que habían asesinado el año anterior.

Cuando en 2011 Univisión reveló la historia de sus vínculos con el negocio de Cicilia, Rubio le declaró la guerra a la cadena, primero enviando a representantes como Ana Navarro para presionar a los ejecutivos para que archivaran la noticia, y luego convenciendo a una multitud de políticos republicanos para que boicotearan el debate porque la cadena había intentado usar la información sobre su cuñado como “chantaje” para “extorsionarlo” con una entrevista.

Al año siguiente, en sus memorias Rubio presentó a Cicilia como un hombre piadoso. La casa donde Cicilia cortaba y almacenaba la cocaína en cartones vacíos de cigarrillos fue un santuario que mantenía unida a la familia durante los años difíciles. Cicilia le pagaba suficiente dinero al joven Rubio para limpiar jaulas de animales y bañar a sus siete perros samoyedos. El día en que la policía se llevó esposado a Cicilia de la casa donde había vivido, la familia quedó atónita.

El mentiroso más grande de la camarilla de Trump

Hoy Marco Rubio es el mentiroso más grande del gobierno de Trump, pero sus índices de aprobación son los más altos del Partido Republicano, a pesar de ser el artífice de la política más cínica de Trump: el plan para nombrar a los jefes de cárteles de la droga y a sus compinches al frente de los gobiernos de los países latinoamericanos, en nombre de la lucha contra las drogas.

En septiembre Rubio elogió al presidente ecuatoriano Daniel Noboa, quien encabeza un país cuya tasa de homicidios se ha multiplicado por ocho desde 2016, como un “socio increíblemente dispuesto” que “ha hecho más en los últimos dos años para combatir a los narcoterroristas y las amenazas a la seguridad y la estabilidad de Ecuador que cualquier gobierno anterior”. Tan solo cinco meses antes, una investigación reveló que entre 2020 y 2022 el negocio frutero familiar de Noboa había introducido 700 kilos de cocaína en Europa en cajas de plátanos. Rubio ha promovido incansablemente la causa del narcotraficante convicto (y, lamentablemente, recién indultado) Juan Orlando Hernández. En 2018 elogió públicamente a Hernández, entonces presidente de Honduras, por combatir al narcotráfico (y apoyar a Israel), tan solo siete meses antes de que su hermano fuera acusado de introducir 158 toneladas de cocaína en contenedores con el sello “TH”, en honor a Tony Hernández.

Rubio ha elogiado la lucha contra el crimen de los jóvenes autócratas salvadoreños y argentinos Nayib Bukele y Javier Milei, a pesar de la alianza del primero con la MS-13 y los diversos escándalos de tráfico de cocaína en Miami que envolvieron a su partido político el otoño pasado, así como la férrea devoción de ambos dirigentes por el método predilecto de lavado de dinero de los cárteles de la droga. Rubio ha sido uno de los mayores apoyos en Washington al recién elegido presidente chileno José Antonio Kast, hijo de un criminal de guerra nazi, quien ha dedicado toda su carrera política a ensalzar, encubrir y prometer la restauración del brutal régimen de Augusto Pinochet, quien ordenó personalmente al ejército chileno construir un laboratorio de cocaína, consolidó el narcotráfico dentro de su policía secreta y “desapareció” a conspiradores clave como el químico de su policía secreta, Eugenio Berrios. Durante al menos una década, Rubio ha elogiado, diseñado estrategias y condenado con saña las numerosas investigaciones criminales contra el expresidente colombiano Álvaro Uribe, a quien algunos describen como una especie de figura kissingeriana para el exsenador de Florida. Un análisis del Pentágono de 1991 describió a Uribe, a quien Rubio califica como una especie de guerrero paradigmático de la droga, como uno de los 100 narcoterroristas colombianos más importantes, amigo íntimo de Pablo Escobar y una figura política que colaboraba con el cártel de Medellín en las altas esferas gubernamentales.

Esto nos lleva a la actual campaña de terrorismo de Estado de Rubio contra Venezuela y los pescadores que emana de allí, bajo el pretexto de que Maduro dirige el llamado “Cartel de los Soles”, que ha inundado Estados Unidos con cocaína barata. La endeblez del argumento se ve subrayada por las diminutas embarcaciones que el SOCOM, el Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos, ha elegido para atacar con drones.

El apoyo de la CIA al narcotráfico

Durante décadas la mal llamada “guerra contra las drogas” ha sido una tapadera para que la CIA apoye a los narcotraficantes. Esto es especialmente cierto en Venezuela. Investigadores del Servicio de Aduanas que indagaron sobre una incautación de 450 kilos de cocaína en el país en 1990 descubrieron que la CIA dirigía una empresa conjunta con generales de alto rango para introducir cocaína con el supuesto objetivo de infiltrarse en los cárteles colombianos. La empresa se conocía como “Cártel de los Soles”, y el propio Times informó que había logrado introducir toneladas de cocaína de contrabando en Estados Unidos , hasta que Hugo Chávez encarceló al general que encabezaba el cártel y expulsó a la DEA de Venezuela. A partir de ese momento, se puso de moda financiar sabotajes industriales, golpes militares y, en última instancia, proyectos de atentados terroristas, bajo la premisa de que Venezuela era un “narcoestado”.

El laberíntico escándalo conocido como “Irán-Contra” se comenzó a desentrañar en 1986, cuando la Fuerza Aérea de Nicaragua lanzó un misil contra un avión de carga Fairchild. Mientras el fuselaje, repleto de lanzagranadas, AK-47 y municiones, dos pilotos y un operador de radio, se precipitaba a tierra, un solitario hombre de Wisconsin descendió en paracaídas intacto y admitió trabajar para un proyecto de la CIA con un tal “Max Gómez”, que resultó ser Félix Rodríguez, uno de los antiguos camaradas de Guillermo, el padre de Mario Tabraue, del Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR), un colectivo anticomunista encabezado por el médico Manuel Artime, que dirigió la invasión de Bahía de Cochinos y varios ataques terroristas y operaciones de sabotaje posteriores en Cuba durante años.

El avión pertenecía a Barry Seal, un piloto de las fuerzas especiales convertido en traficante de cocaína, quien acababa de ser asesinado por sicarios del cártel. Tras ser condenado por contrabando de metacualona, ​​Seal permitió que la CIA instalara cámaras ocultas en el avión y emprendió una operación encubierta para incriminar al gobierno sandinista de Nicaragua por narcotráfico. Para ello capturó imágenes de Pablo Escobar metiendo cocaína en bolsas de lona en Managua junto a un alto funcionario de un general sandinista. Las imágenes se convirtieron en el argumento para pedir más de fondos al gobierno de Reagan para financiar un cambio de régimen en el país centroamericano. “Sé que todos los padres estadounidenses preocupados por el problema de las drogas se indignarán al saber que altos funcionarios del gobierno nicaragüense están profundamente involucrados en el narcotráfico”, declaró Reagan en un discurso televisado en 1986. “Parece que no hay delito al que los sandinistas no se inclinen”. Pero el “funcionario sandinista” resultó ser un exmiembro de la embajada estadounidense, y Seal era un veterano agente de la CIA que también participó en Bahía de Cochinos e incluso fue fotografiado en 1963 con el mismo Félix Rodríguez, quien más tarde se convertiría en su contacto en la central de espionaje. Tres funcionarios involucrados en la investigación del truculento asesinato de Kiki Camarena, agente de la DEA radicado en México, en 1985, han afirmado repetidamente que Rodríguez ordenó el asesinato después de que el agente descubriera pruebas que revelaban el alcance de la colaboración de la central de espionaje con los cárteles mexicanos.

A partir de 1964 el MRR se apoderó del hampa latinoamericana chantajeando a Manuel Artime. La CIA obtuvo fotos pornográficas de su esposa lesbiana, quien había sido amante de Fulgencio Batista y del exdictador venezolano Marcos Pérez Jiménez. Por esas mismas fechas, el MRR mató accidentalmente a tres marineros españoles en las costas de Cuba. Para contener las consecuencias, le recomendaron a Artime pasar más tiempo en Managua, donde la dictadura de Somoza podía impulsar sus proyectos con mayor libertad. Pero Artime pronto fue noticia por un escándalo diferente: una joven inmigrante cubana de Nueva Jersey, cuyo esposo había sido reclutado para uno de sus campos de entrenamiento centroamericanos, había recibido una carta anónima en la que se le informaba que Artime había contratado pistoleros para asesinar a su marido porque “no aprobaba las actividades inmorales en los campos; entre ellas, el contrabando de licor que tuvo lugar en el barco de Artime, en connivencia con un dirigente del gobierno nicaragüense”.

De Bahía Cochinos a la Operación Cóndor

Casi al mismo tiempo, los funcionarios de aduanas costarricenses descubrieron un avión abandonado lleno de whisky de contrabando y ropa de mujer por valor de decenas de miles de dólares en la selva, cerca de lo que parecía ser un campamento guerrillero no autorizado. Un soplón del FBI advirtió que los dirigentes del exilio cubano afirmaban que Artime y el MRR se ganaban la vida con las actividades contrarrevolucionarias; se dedicaban al contrabando en lugar de a la guerra anticomunista y malversaban fondos destinados a la desestablización. Los hombres de Artime regresaban desencantados de centroamérica, o con grandes sumas de dinero obtenidas mediante actividades ilegales.

En aquellos años Guillermo Tabraue era el “pagador” del MRR, y pronto se aclararía a qué bando pertenecía. En 1970 la Oficina de Narcóticos y Drogas Peligrosas llevó a cabo una redada relámpago en siete ciudades, a la que denominaron la “mayor redada de narcotraficantes importantes” de la historia. Ninguno de los 150 hombres detenidos era un “miembro conocido del crimen organizado”, dijeron, aunque no mencionaron que la mayoría, hasta un 70 por cien, pertenecía a la organización de veteranos de Bahía de Cochinos de Artime. Tan solo dos años después la fiscalía abrió una investigación sobre la joyería de Tabraue tras descubrir que había regalado unos gemelos a un juez que había reducido las condenas de dos jóvenes condenados por vagancia y que había vendido diversos artículos al jefe de la policía.

Al año siguiente, Artime reclutó a Ramón Milián Rodríguez, un genio de la contabilidad de 23 años, quien llegaría a ser el contable principal del cártel de Medellín y confidente cercano de Noriega, para que blanqueara dinero en bancos nicaragüenses y así financiar la defensa legal de cuatro exalumnos de Bahía de Cochinos que habían participado en el robo de Watergate.

En 1972 la CIA ofreció asignar un equipo de sus propios especialistas en operaciones encubiertas para ayudar al FBI a vigilar sus antiguos lacayos, garantizando al mismo tiempo que las investigaciones sobre drogas no entraran en conflicto con las preocupaciones de “seguridad nacional”. La BNDD creó una sofisticada base de datos llamada Red de Inteligencia Encubierta de la Oficina de Narcóticos (posteriormente rebautizada como DEACON cuando la Oficina fue absorbida por la DEA) y contrató a Tabraue como su primer recluta importante para fortalecer su red de inteligencia. La CIA le pagó a Tabraue 1.400 dólares mensuales durante la década de los setenta por su información sobre narcotraficantes rivales.

Los narcotraficantes aliados a la CIA recibían protección, asistencia o reclutamiento como buenos lacayos, mientras que los narcotraficantes que traicionaban a la central de espionaje eran enjuiciados o descartados. Los procesos judiciales eran una prioridad baja y el equipo de DEACON no aportó ninguna prueba admisible a los procesos de la DEA por drogas en la década de los setenta. Como lamentó el exfuncionario de la DEA Dennis Dayle en 1986, “en mis 30 años de experiencia con la DEA y agencias afines, los principales objetivos de mis investigaciones casi invariablemente resultaron ser empleados de la CIA”. Los ingresos del narcotráfico financiaban atentados terroristas, asesinatos e infiltraciones que, posiblemente, intensificaron el clima de miedo, desconfianza y desesperanza que facilitó la represión contra la izquierda.

En 1975 los veteranos de Bahía de Cochinos estuvieron involucrados en casi la mitad de los atentados terroristas ocurridos, aunque eligieron sus batallas con sabiduría. Durante la investigación del Watergate, Artime testificó que E. Howard Hunt, agente de la CIA convertido en agente de Nixon, lo había reclutado para asesinar al dirigente panameño Omar Torrijos porque el gobierno de Nixon estaba muy preocupado por la filtración del flujo de narcóticos hacia Estados Unidos a través de Panamá.

El Plan Cóndor marcó la pauta de la época: un programa continental clandestino iniciado oficialmente en 1975 por Augusto Pinochet y la junta argentina y revelado solo dos décadas después con el descubrimiento de un “archivo terrorista” paraguayo de alto secreto, para desplegar escuadrones de la muerte financiados con cocaína con el fin de hacer desaparecer a militantes de izquierda, disidentes, denunciantes y demás personas incómodas de Sudamérica. Pero el verdadero origen de la Operación Cóndor fue la operación de 1967, supervisada por el omnipresente Félix Rodríguez y otro veterano del MRR, para cazar y ejecutar al Che Guevara. Es necesario defender la política occidental donde sea necesario. Por lo tanto, es necesario actuar contra quienes podrían convertirse en una segunda Cuba y colaborar con Estados Unidos directa o indirectamente.

El Plan Cóndor en México

Casi al mismo tiempo y bajo el mismo nombre, una colaboración oficial de la DEA estadounidense, el ejército mexicano y la policía mexicana erradicó miles de hectáreas de plantas de amapola y marihuana, devastando a muchos pequeños agricultores y desatando una epidemia de asesinatos y violencia que persiste hasta nuestros días. El verdadero propósito del Plan Cóndor mexicano era erradicar a la izquierda populista, básicamente criminalizando la agricultura a pequeña escala, mientras reorganizaba y centralizaba el ejército mexicano en beneficio de un puñado de actores dominantes; en otras palabras, servir a una agenda oculta casi idéntica a la de su homónimo. Cuando Marco Rubio difama la eficacia de la interdicción y otros enfoques tradicionales de aplicación de la ley para mitigar el narcotráfico en favor de operaciones “militares”, contradice todas las evaluaciones empíricas existentes sobre la eficacia de la guerra contra las drogas; sí, pero también anhela una especie de licencia general de la Guerra Fría para emprender una guerra sucia en nombre de un objetivo mayor.

El gobierno de Trump ha prometido 40.000 millones de dólares para estabilizar el peso argentino, pero el dinero se esfumará si el partido de Milei pierde la mayoría en las elecciones. A principios de diciembre, el veterano agente de la CIA Bob Sensi fue acusado de conspiración para cometer “narcoterrorismo” junto con un exfuncionario de alto rango de la DEA por lavar 750.000 dólares y comprar lanzagranadas y drones comerciales con capacidad para transportar seis kilogramos de C-4 para un soplón del gobierno que se hizo pasar por miembro de un cártel mexicano. El dúo aconsejó al soplón que “creara la percepción de que estaban trasladando operaciones de fentanilo de México a Colombia para desviar la atención de México” y hacia el gobierno de Petro. El plan se puso en marcha pocas semanas después de las elecciones de noviembre de 2024.

Una autobiografía titulada “America at Night”, escrita por Larry Kolb, también de la CIA, describe al blanqueador de dinero como un astuto intermediario que le fue presentado personalmente por George H.W. Bush en 1985 y que informaba directamente al entonces director de la CIA, Bill Casey. Entonces Sensi estaba involucrado en los canales secretos de Irán-Contra en Oriente Medio, donde espías y colaboradores informales se reunían clandestinamente con funcionarios de Hezbollah e Irán para negociar rescates secretos por varios rehenes. Sin embargo, fue acusado de desviar fondos de un trabajo encubierto en Kuwait Airways y, según el libro, desde entonces busca venganza. Un ex oficial de inteligencia comentó que los problemas legales actuales de Sensi no durarían mucho, ya que el gobierno de Trump lo considera útil, como lo han hecho los gobiernos anteriores con la mayoría de los principales protagonistas del caso Irán-Contra que lograron salir con vida a principios de la década de los noventa.

La DEA dirige una fábrica de cocaína en Bolivia

La familia Tabraue, que en la década de los setenta pertenecía a una vasta organización de narcotráfico asociada con José Medardo Alvero Cruz, peluquero y veterano del MRR, conductor de Rolls-Royce. Cuando Cruz y un grupo de colaboradores de los Tabraue fueron detenidos en 1979, un grupo de veteranos de Bahía de Cochinos se involucró en el primer gran éxito de la Operación Cóndor en la década de los ochenta, el “golpe de la cocaína” en Bolivia. En él, el criminal de guerra nazi Klaus Barbie y el gurú de operaciones sicológicas argentino, entrenado en Israel y convertido en traficante de cocaína, Alfredo Mario Mingolla, colaboraron en las semanas posteriores a la elección de un candidato presidencial de izquierda para instaurar uno de los narcoestdos más descarados del mundo. Mientras una junta militar se apresuraba a liberar a narcotraficantes de la cárcel e incluso a abrir una fábrica de cocaína que el jefe más destacado del cártel del país afirmaba estar “controlada por la DEA”, los narcotraficantes se apresuraron a colaborar con el nuevo régimen, en un ciclo que se repitió al año siguiente con la repentina muerte de Torrijos y la llegada al gobierno de Noriega, un narcotraficante afín.

El ‘terrorista intelectual’ que destapó el Plan Cóndor

El verdadero objetivo del imperialismo para invadir Panamá en 1989

Pero Nicaragua, donde Somoza había sido un anfitrión complaciente para los mercenarios anticomunistas durante la Guerra Fría, había sido conquistada por los sandinistas en 1979, y las antiguas bases del MRR lo tomaron como algo personal. Para combatir a los sandinistas, la CIA y los florecientes narcotraficantes financiaron una confederación de milicias anticomunistas conocidas como la “Contra”, con bases en El Salvador, Costa Rica, Guatemala y Panamá. Estas incendiaron tanques de almacenamiento de petróleo, colocaron minas magnéticas en los puertos y bombardearon el aeropuerto de Managua, todo con la idea, como lo expresó un funcionario del Departamento de Estado, de convertir a Nicaragua en “la Albania de Latinoamérica”.

Mientras tanto, la represión provocó un aumento repentino de la población carcelaria del 250 por cien entre 1975 y 1990, traumatizando permanentemente a familias y colectivos. Debido a que el Congreso operaba de forma ligeramente diferente en aquel entonces, aprobó una serie de cinco leyes que intentaban impedir que el gobierno de Reagan utilizara el dinero de los contribuyentes para financiar a la Contra. La extensa red de narcotraficantes de la CIA ya lo había hecho, pero el endurecimiento de las restricciones dio lugar a una intensa campaña de recaudación de fondos extraoficial. Tabraue organizó eventos para la “lucha anticomunista” en Nicaragua en un club social de su propiedad llamado Club Olympo, y la secta de la Iglesia de la Unificación organizó giras de conferencias anticomunistas con dirigentes de la Contra, que buscaba a traficantes con problemas legales para ofrecerles servicios de cabildeo en el estado profundo a cambio de dinero y armas. Milian Rodríguez, antiguo protegido de Manuel Artime, aportó poco menos de 10 millones de dólares en nombre del cártel de Medellín, entregados directamente a Félix Rodríguez.

Tabraue, Cicilia y… Marco Rubio

Orlando Cicilia emigró a Miami al año del nacimiento de Marco Rubio, comenzó a salir con su hermana poco después y fue una figura destacada en la infancia de Rbio cuando era niño. Cuando los Rubio vivían en Las Vegas, Cicilia comenzó a trabajar para la red narco de Tabraue.

La prematura muerte de Ricardo Morales y la negligencia de la futura fiscal general, Janet Reno, desenredaron una serie de casos interrelacionados de narcotráfico contra Tabraue y unas cinco docenas de cubanos, en su mayoría de Miami. Morales era otro veterano de Bahía de Cochinos y un terrorista confeso sospechoso de estar involucrado en el asesinato de Kennedy.

Que la familia Tabraue traficaba con drogas era un secreto a voces, según memorandos policiales de la década de los setenta y también el registro de Guillermo Tabraue de 1981 de un negocio en la dirección de la joyería con el nombre de “Mota Import Corp Inc.” Pero era intocable: decenas de policías de Miami y los Cayos de Florida estuvieron al servicio de Tabraue durante la década de los ochenta. Pero Morales y otros informantes dijeron al FBI que las luchas internas habían descontrolado la empresa y dejado un reguero de cadáveres, entre ellos el de la esposa de Tabraue, de quien estaba separado, y el de un informante de la ATF llamado Larry Nash. Para 1981 la fiscalía había elaborado un escrito de acusación. Un registro en las viviendas de Tabraue localizó 5.400 kilos de marihuana y más de 150 rifles de asalto y metralletas.

Los expedientes judicial comenzaron a desmoronarse cuando los abogados defensores comenzaron a centrarse en las escuchas telefónicas. Argumentaron que Morales carecía de credibilidad, no solo por ser un delincuente profesional, sino también por estar asociado con un grupo de agentes corruptos de la CIA que habían trabajado para Gadafi y que luego también conspiraron para asesinarle.

Morales fue asesinado a tiros por un policía fuera de servicio durante una pelea en un bar en los Cayos de Florida. Fue un “homicidio justificado” por el que nadie debía ser acusado. Alguien necesitaba a Morales muerto y simplemente lo ejecutó. ¿Quién? Pudieron ser los anticastristas, los narcotraficantes, la CIA… Morales no fue la única víctima del espionaje. Apenas unos meses antes, un agente de la DEA afincado en México fue torturado y ejecutado minuciosamente en un crimen que tres investigadores del gobierno afirmaron haber sido orquestado por Félix Rodríguez, nada menos.

¿No sabe el gobierno lo que hace su mano izquierda?

El año en que Cicilia se unió a la tienda de mascotas de Tabraue, otro Tabraue, Jorge, fue acusado en Detroit junto con un policía que la red había contratado por traficar “gran parte de la [marihuana] vendida en Michigan durante los últimos cinco años” a través de una red de caravanas. La banda había descargado su marihuana en Luisiana a la vista de los funcionarios de la Guardia Costera, quienes habían sido sobornados. Luego, en 1985, un tercer Tabraue llamado Lázaro fue acusado junto con Alberto Rodríguez, editor de periódicos y pilar de la gusanera cubana, por vender cocaína a un policía encubierto cerca del aparcamiento de la joyería. En 1987 el chanchullo finalmente se vino abajo en una operación encubierta interinstitucional denominada “Operación Cobra”, en la que Guillermo Tabraue fue descrito como el “patriarca”, su hijo Mario como el “presidente de la junta” y Orlando Cicilia como el “testaferro” y el “número dos”.

En la décima semana del juicio contra Guillermo Tabraue en 1989, un hombre llamado Gary Mattocks se presentó en el juzgado y testificó que había sido su contacto durante cuatro años en el proyecto DEACON de la CIA dentro de la DEA. Mattocks había sido antes el enlace del desertor sandinista Edén Pastora, un prolífico narcotraficante de la Contra radicado en Costa Rica. Ambos habían estado presentes durante la operación encubierta de Barry Seal. Se rumoreaba que el propio George Bush había ordenado personalmente a Mattocks que interrumpiera las operaciones.

La revelación de que Tabraue era un espía fue la revelación menos sorprendente de todos los tiempos. La fiscalía acusó a la defensa de ocultar deliberadamente su “bomba” hasta el momento de máximo impacto; el juez acusó al gobierno de “que sabía lo que hacía su mano izquierda”. Resultó que Tabraue había operado bajo el seudónimo de “Abraham Díaz” durante sus años como informante de DEACON, aunque su condición de soplón había sido noticia en la primera gran redada contra el patriarca de los Tabraue en 1981, que entonces tenía 65 años. Finalmente fue liberado en marzo de 1990 tras solo unos meses en un campo de prisioneros de mínima seguridad en la Base Aérea Maxwell.

Para entonces, el fiscal de la banda de Tabraue, Dexter Lehtinen, había pasado a un pez más grande, Noriega. El gobierno de Bush había utilizado la acusación de narcotráfico y lavado de dinero como pretexto para invadir el país. Su testigo estrella fue Ramón Milián Rodríguez, contable del Cártel de Medellín, quien había sido protegido de Manuel Artime en la década de los setenta y afirmó haber pagado a Noriega entre 320 y 350 millones de dólares para proteger los envíos de dinero del narcotráfico a bancos centroamericanos.

Pero eso no fue todo. Milián Rodríguez también declaró que había enviado unos 10 millones de dólares a la Contra nicaragüense, a cargo de Félix Rodríguez, con la esperanza de congraciarse con la CIA. Posteriormente, Noriega afirmó que la CIA le había pagado decenas de millones de dólares por su participación en la guerra sucia contra las drogas. La central de espionaje solo pudo encontrar registros de que le había pagado 330.000 dólares. La campaña para invadir Panamá y culpar a un antiguo títere de la CIA por los pecados de la central, conocida como Operación Causa Justa, fue un éxito tan rotundo que los gigantes de la política exterior de Trump, como Elliott Abrams y Brett McGurk, dicen que un cambio de régimen en Venezuela se parece más a Panamá que a Irak o Libia.

El verano posterior a la invasión de Panamá, Marco Rubio consiguió una contacto con Ileana, la esposa de Lehtinen, hija de otro exiliado cubano anticomunista afiliado a la CIA, quien acababa de ser elegido el primer congresista cubanoamericano. Rubio regresó a Miami y nunca se fue. Cualquier duda sobre sus vínculos con una temible banda de narcotraficantes se vio anulada por su conspicuo talento político.

A finales de los noventa se postuló a concejal y uno de sus donantes fue el gobernador Jeb Bush. En uno de los episodios más exclusivos de Miami de la historia reciente, un barco mediano incautado por la Guardia Costera en el Océano Pacífico en 2001 resultó tener 12 toneladas de cocaína ocultas en su tanque de combustible, junto con un superficial rastro documental que condujo a los investigadores a una estafa piramidal con sede en Miami que blanqueaba las ganancias de los cárteles de la droga.

En un vano intento de dar carpetazo a sus problemas legales, su cabecilla canalizó millones de dólares a las diversas fundaciones y comités de acción política de Alan Mendelsohn, quien organizó el primer evento de recaudación de fondos para la campaña de Rubio. El escándalo abatió a David Rivera, amigo íntimo de Rubio y compañero de piso ocasional, quien fue elegido al Congreso en las elecciones de 2010 que llevaron a Liddle Marco al Senado. Como le dijo un consultor político al biógrafo de Rubio, “entonces ya era el niño mimado”.

Maureen Tkacik https://prospect.org/2025/12/23/narco-terrorist-elite-rubio-south-america-iran-contra/

El testigo estrella de la farsa judicial contra Maduro: el general Carvajal

Estados Unidos tiene un testigo estrella en la farsa judicial contra Nicolás Maduro, dice Newsweek. Se trata del general venezolano Hugo Armando Carvajal Barrios, antiguo director de la inteligencia militar de Venezuela.

También conocido como “El Pollo”, el general venezolano desertó del gobierno de Maduro en 2017 y huyó del país hacia España, donde participó en un video de apoyo al “presidente interino” Juan Guaidó. Fue detenido en 2021 en España y extraditado a Estados Unidos dos años después, donde se declaró inocente de la misma acusación que Maduro: “narcoterrorismo”.

“El Pollo” cambió su declaración el año pasado, poco antes de comenzar el juicio porque se produjo uno de esos chanchullos típicos de los tribunales estadounidenses: para reducir su condena “El Pollo” confesó, justo al mismo tiempo que Estados Unidos preparaba la expedición naval contra Venezuela.

El juez que ayer leyó la acusación contra Maduro, Alvin Kenneth Hellerstein, es el mismo que presidió el juicio contra el general Carvajal por los mismos delitos: “narcoterrorismo”. De él se puede decir que es un “experto” en este tipo de farsas judiciales de altos vuelos.

Carvajal aún no ha sido sentenciado, lo que indica que los fiscales quieren que testifique contra Maduro antes de decidir su destino. El aplazamiento de la sentencia después de un acuerdo de culpabilidad suele ser una señal de que están preparando a un testigo estelar para el montaje.

El Presidente panameño Manuel Noriega también fue declarado culpable de tráfico de drogas tras ser secuestrado por el ejército estadounidense en 1989, gracias a las declaraciones de varios testigos que dijeron lo que Estados Unidos queria oir… a cambio de una reducción de condena.

Durante mucho tiempo Estados Unidos ha acusado a los dirigentes chavistas de supervisar una red de tráfico de cocaína y en 2020 el Departamento de Justicia acusó formalmente a Maduro y a más de una docena de altos dirigentes, calificando al Estado venezolano de “organización narcoterrorista”.

Un ‘pollo’ asado a fuego lento

La acusación de la fiscalía estadounidense contra Maduro la anticipó Carvajal en abril del año pasado, cuando publicó una carta dirigida a Trump desde una cárcel estadounidense sobre la participación del gobierno venezolano en el “narcoterrorismo”. La carta se publicó en el Dallas Express para ayudar a Estados Unidos a contrarrestar las “amenazas de los dirigentes venezolanos”.

La publicación no tiene desperdicio y no le falta de nada. Dice justo lo que Estados Unidos quería oir. Afirma que el gobierno venezolano se convirtió en una organización criminal durante la era de Chávez y que sus principales dirigentes manejan el llamado “Cártel de los Soles“. La red coordina rutas de drogas diseñadas para perjudicar a Estados Unidos y ha colaborado con grupos guerrilleros colombianos, así como con los cubanos y Hezbollah.

El tráfico de drogas por nuevas rutas hacia ciudades estadounidenses, decía el general en su carta, fue una política de Estado deliberada, y no un caso aislado de corrupción o la obra de narcotraficantes corruptos.

Según Carvajal, la instrumentalización del narcotráfico fue sugerida a Chávez por los cubanos a mediados de la década de 2000 y posteriormente implementada con el apoyo de las FARC, el ELN, los cubanos y Hezbollah. El gobierno venezolano ha proporcionado armas, pasaportes e impunidad a estas “organizaciones terroristas” para operar libremente desde territorio venezolano.

El ‘Tren de Aragua’

Carvajal también afirma haber presenciado a Chávez y Maduro apoyando y “utilizando como arma” a pandillas criminales, incluyendo el llamado “Tren de Aragua”, facilitando la expansión de las bandas más allá de las fronteras de Venezuela, incluso hacia Estados Unidos.

La acusación forma parte del argumento del gobierno de Trump para deportar a millones de venezolanos que emigraron a Estados Unidos.

Si bien las fuerzas del orden han discrepado sobre las acusaciones de que Maduro envió intencionalmente delincuentes a Estados Unidos, un memorando del FBI, preparado al final del gobierno de Biden y emitido en enero, advirtió a Washington sobre una estrategia coordinada para liberar a delincuentes violentos, fomentar su migración al extranjero y emplearlos como agentes no oficiales en toda Latinoamérica y, cada vez más, en ciudades estadounidenses.

No podían faltar los rusos

“El Pollo” añade además que los servicios de inteligencia rusos y cubanos han realizado operaciones conjuntas desde territorio venezolano, incluyendo una propuesta rusa para interceptar comunicaciones estadounidenses. Las agencias de inteligencia venezolanas y cubanas han colocado espías dentro de Estados Unidos “durante décadas”, incluyendo individuos que se hacen pasar por “miembros de la oposición”.

“Estuve presente cuando la inteligencia rusa llegó a Caracas para proponer a Hugo Chávez la intervención de los cables submarinos de internet que conectan la mayor parte de Sudamérica y las islas del Caribe con Estados Unidos, con el fin de penetrar las comunicaciones del gobierno estadounidense”, escribió. En 2015 advertí a Maduro que permitir que la inteligencia rusa construyera y operara un puesto de escucha secreto en la isla La Orchila algún día provocaría el estallido de bombas estadounidenses. Me ignoró”.

El gobierno venezolano lleva al menos dos décadas enviando espías a Estados Unidos, esctribió Carvajal, algunos de ellos aún activos y, en algunos casos, disfrazados de miembros de la oposición venezolana. Cuba, añadió, realiza operaciones similares.

“La inteligencia cubana me mostró sus redes dentro de sus bases navales en la Costa Este. Revelaron haber enviado miles de espías durante décadas, algunos de ellos ahora políticos de carrera. Diplomáticos estadounidenses y agentes de la CIA recibieron pagos para ayudar a Chávez y Maduro a mantenerse en el poder. Estos estadounidenses actuaron como espías para Cuba y Venezuela, y algunos siguen activos hasta el día de hoy”, aseguraba Carvajal.

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